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viernes, 23 de octubre de 2009

Israel y EEUU Inician sus Mayores Maniobras de Defensa Aérea Mirando a Irán


Al-Manar
21/10/2009

Israel y EEUU comenzaron el miércoles sus mayores maniobras de defensa aérea jamás realizadas que incluyen la simulación de ataques con misiles contra la entidad sionista, señalaron responsables de ambos países. Durante las dos semanas de maniobras, denominadas Juniper Cobra, unos 1.000 militares norteamericanos manejarán misiles interceptores Aegis, THAAD y Patriot que serán utilizados junto con el misil israelí Arrow II, señalaron fuentes oficiales.

EEUU ha enviado también 17 barcos de guerra, incluyendo algunos que lanzarán misiles falsos para probar las defensas y otros que desempeñarán una parte integral en el ejercicio. Las maniobras simularán el lanzamiento de misiles de largo alcance de los enemigos de Israel -Irán, Siria y Líbano- y hacia el final incluirán una “interceptación en vivo” de uno o varios misiles, señalaron las informaciones. Portavoces de ambos lados afirmaron que las quintas maniobras bianuales Juniper Cobra no estaban vinculadas con acontecimientos internacionales y que su planeamiento “comenzó hace un año y medio”, según dijo a Radio Israel un jefe militar cuyo nombre no fue desvelado. Éste último añadió que el ejercicio serviría para “prepararse para un Irán nuclear.” Israel ha señalado que podría recurrir a la fuerza para impedir que su archienemigo obtenga los medios de amenazar su existencia. Sin embargo, algunos analistas creen que las limitaciones tácticas y los recelos estadounidenses en relación a un posible ataque táctico israelí contra Irán pueden obligar a Israel a aceptar una postura más defensiva con ayuda de su principal aliado. Irán niega que esté buscando la bomba y ha confirmado que su programa nuclear discurre bajo la normativa del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Por el contrario, Israel se ha negado a suscribir el Tratado y posee un arsenal atómico de más de 200 cabezas nucleares. Irán ha advertido que respondería a un ataque israelí lanzando misiles de medio y largo alcance contra la entidad sionista.

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martes, 18 de agosto de 2009

La subordinación de las fuerzas armadas de América Latina al Comando Sur


IAR Noticias11/08/2009

El ministro de Defensa de Colombia, el general Freddy Padilla (der.), conversa con su contraparte estadounidense, el general Douglas Fraser, durante la Conferencia Sudamericana de Seguridad, que se realizó recientemente en la ciudad colombiana de Cartagena.
La trama regional del Pentágono -Parte I
La estrategia del control militar actúa como el sustento clave de la dominación económica, política y social de EEUU en América Latina.

En consecuencia, cualquier investigación objetiva (y realista) sobre el proceso de desarrollo de la actividad militar y de los aparatos de seguridad de América Latina arroja invariablemente la siguiente confirmación: Los ejércitos, las policías y los servicios de inteligencia de los países regionales (salvo Cuba) mantienen (en diversos grados de desarrollo) relaciones de cooperación militar, entrenamiento, provisión de armas y de tecnología con el Comando Sur de EEUU. De estos programas de inserción a la estrategia militar de EEUU, no están exentos -paradojalmente- los propios países que hoy (por derecha y por izquierda) critican y rechazan la instalación de nuevas bases militares de EEUU en Colombia.Informe especial IAR Noticias/Es más, ninguna fuerza armada regional (salvo Cuba) mantiene una posición independiente ni sustenta una hipótesis de conflicto alternativa al decálogo militar y doctrinario de Washington en América Latina.La estrategia de control económico, político y social de América Latina, se cierra con la estructura operativa del control militar en la cual se insertan -a modo de satélites- los gobiernos, las fuerzas armadas y las policías de toda la región que operan bajo la acción coordinada de los planes de EEUU para América Latina.Desde hace más de 20 años, en América Latina la democracia de mercado (el "poder blando") convive con la cadena de bases y el Comando Sur cuya misión es preservar la hegemonía militar norteamericana en la región (el "poder duro"). Se trata de una estrategia de "dos caras" orientada a preservar el dominio geopolítico y militar del imperio norteamericano en su histórico Patio Con el "poder blando" como alternativa de dominio, la estrategia geopolítica imperial norteamericano desarrolla simultáneamente -a nivel complementario- la estrategia del "poder duro" con despliegue militar-nuclear y bases desplegadas por todo el planeta, además de tropas listas para actuar allí donde la situación lo requiera.De esta manera, en América Latina, la democracia de mercado norteamericana convive con la cadena de bases y la Cuarta Flota cuya misión es preservar la hegemonía militar norteamericana en la región y rodear las grandes fuentes de energía, agua potable y biodiversidad que un futuro podrán asegurar la supervivencia del Imperio USA.En este escenario estratégico, el Comando Sur de EEUU (USSOUTHCOM), el ensamblador operativo de la estrategia militar, incluye en su "área de responsabilidad" a 32 naciones: 19 en América Central y América del Sur, y 13 en el Caribe. Operativamente, el Comando Sur se divide en cuatro regiones: Centroamérica, Caribe, Sistema Andino y Cono Sur.En 1997, el área de responsabilidad del Comando Sur se expandió para incluir “el Mar Caribe, el Golfo de México, y una porción del Océano Atlántico”, que previamente había sido responsabilidad del Comando Atlántico.En 2008, la estructura operativa del Comando Sur se complementó con el relanzamiento de la Cuarta Flota de guerra, con radio de acción en los océanos Pacífico y Atlántico y en las aguas territoriales de América Latina.El Comando Sur de EEUU en América Latina se autodefine como un "comando de modelo unificado" cuya reestructuración y expansión de su arquitectura estratégica "nos permitirá continuar con la Guerra Contra el Terrorismo de una manera más efectiva".Las estrategias operativas del Comando Sur se orientan en primer término al control militar-estratégico de las fuentes de recursos naturales vitales para la supervivencia futura de EEUU: Reservas energéticas, agua, y riquezas de biodiversidad.Bajo el marco doctrinario de la "defensa de la seguridad regional" amenazada por el "terrorismo", el "narcotráfico", y el "crimen organizado", el Comando Sur realiza la unificación y coordinación de los ejércitos regionales mediante acuerdos de cooperación militar, que incluyen provisión de entrenamiento, de armas y de tecnología militar.El 21 de julio del 2004, el General Bantz J. Craddock, entonces jefe del Comando Sur declaró ante el Comité del Senado para Servicios Armados, que su prioridad principal sería “continuar con la Guerra en Contra del Terrorismo en el Área de Responsabilidad de Comando Sur”. Bajo estas consignas, el Comando Sur a través de su Estrategia de Seguridad y Cooperación (Theater Security Cooperation Strategy) integró a todos los gobiernos y fuerzas armadas de la región a su diseño de estrategia continental orientada a preservar la "seguridad" y la "gobernabilidad democrática" de la región.La nueva hipótesis de conflictoTodos los ejércitos y policías locales, sin excepción (salvo Cuba), se alinean actualmente en las tres hipótesis de conflicto diseñadas por el Comando Sur para toda la región: Guerra contra el "terrorismo", guerra contra las drogas, y guerra contra el "crimen organizado".Ya desaparecido el "peligro rojo" con la URSS, y con un creciente proceso de conflictos sociales en varios países del área, la estrategia militar de Washington busca nivelar a las inteligencias militares y policiales regionales en la nueva hipótesis de conflicto global: la "guerra contraterrorista" que sustituye en el tiempo a la "guerra antisubversiva aplicada por las dictaduras militares de la década del setenta.Con la desaparición de la guerra por áreas de influencia con la URSS, las viejas consignas "anticomunistas" de las dictaduras militares formadas en la Escuela de las Américas fueron sustituídas gradualmente por las banderas de la lucha contra el terrorismo, las drogas y el crimen organizado con las que hoy EEUU justifica su injerencia intervencionista en la región latinoamericana.Las nuevas hipótesis de conflicto regional y las coordenadas de control militar-estratégico se trazan a partir de la estrategia global de la "guerra contra el terrorismo", que reemplaza en la lógica doctrinaria imperial a la "guerra contra el comunismo" de la década del setenta y de la era reaganiana en Latinoamérica.De la misma manera que su antecesora, la "guerra antisubversiva", equipó y adiestró a los ejércitos militares dictatoriales latinoamericanos, hoy la "guerra contra el terrorismo" repite el ciclo en un estadio superior y con regímenes "democráticos".Durante la Guerra Fría, las hipótesis de conflicto y las evaluaciones de la seguridad nacional de los EEUU en el America Latina fueron casi exclusivamente relacionadas con el avance de las organizaciones de la izquierda armada en América.En 1990 el Comando Sur redefinió su misión de manera que incluyera la defensa en contra de lo que se definió como amenazas "emergentes" y "no tradicionales", principalmente el tráfico de drogas. A partir del Acta de Autorización de Defensa de 1990,el Departamento de Defensa estadounidense (Pentágono) comenzó a desarrollar una nueva estrategia de control militar en América Latina.A partir de la gestión de la administración Clinton, el Pentágono comenzó a justificar una nueva escalada militar en la región argumentada en programas de guerra contrainsurgente contra la "narcoguerrilla".En 1999, último año del que se dispone de datos oficiales, EEUU entrenó a unos trece mil militares y policías latinoamericanos. Por lo menos dos tercios de esa cifra fueron formados y entrenados en sus propios países por equipos móviles y oficiales de las fuerzas especiales de EEUU, que operaban bajo los programas de las Fuerzas Especiales para Entrenamiento Antidrogas y despliegues de Intercambio Conjunto Combinado para la lucha contra los narcóticos.En el 2002, durante la gestión de Bush, el Congreso de EEUU aprobó una "expansión de la misión” para las operaciones del Comando Sur, y la ayuda militar regional y el entrenamiento que anteriormente estaba limitado a la lucha "antinarcóticos", comenzó a ser canalizada masivamente para la "guerra contra el terrorismo".En marzo de 2005, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, visitó América Latina para imponer acuerdos concretos contenidos en la nueva estrategia de guerra contraterrorista global que Washington y el Pentágono ya tenia diseñada para la región, tal cual como fue expuesta en el Congreso estadounidense por el jefe de la CIA, Porter Goss, y el entonces comandante del Comando Sur de EEUU, general Bantz Craddock.Operativamente, la "guerra contraterrorista" busca alinear -mediante acuerdos de cooperación militar, tratados, entrenamiento y operaciones conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías y ejércitos regionales en un plan estratégico de "combate contra el terrorismo", cuyo eje organizador y operativo se centraliza en el Comando Sur de Estados Unidos.Así como los preceptos doctrinarios de la "doctrina de seguridad nacional" de la decada del setenta identificaron al "subversivo" como el principal enemigo de la "libertad" y el "orden", la nueva doctrina sitúa al "narco-terrorista" como la fuente del "caos" y la "violencia" que amenazan por igual a toda la región.Detrás del "narco-terrorista" se agazapan el negocio de las drogas, la prostitución, las mafias y las armas, pero, básicamente en sus entrañas acechan los viejos fantasmas del "caos" y de la "violencia", cuyo enganche con los conflictos sociales sintetiza el flamante objetivo neo-represor de la "guerra contraterrorista" adoptada por todos los gobiernos latinoamericanos (salvo Cuba).Entrenamiento y formación doctrinariaDe esta manera, y a partir de la administración Bush, se produjo la nueva inserción operativa nivelada de las fuerzas armadas, las policías y los servicios de inteligencia regionales en la estrategia de "guerra contra el terrorismo", combate contra el "narcotráfico" y el "crimen organizado", de acuerdo con planes operativos e hipótesis de conflicto elaborados por el Comando Sur (Pentágono) y la CIA (inteligencia exterior USA), instrumentados mediante convenios militares y económicos de los gobiernos con Washington.Sobre la base de esta nueva hipótesis de conflicto regional, todos los ejércitos y policías regionales participan (desigual y combinadamente) de ejercicios militares periódicos con las fuerzas del Comando Sur, y sus oficiales, tanto de nivel intermedio como de estado mayor, son entrenados por expertos militares y de inteligencia de EEUU.De acuerdo con informes del Comando Sur, oficiales latinoamericanos (tanto militares, como de seguridad e inteligencia, desarrollan cursos de "especialización" en más de 100 instituciones militares y de inteligencia de EEUU. El Comando Sur estadounidense provee entrenamiento, en EEUU y en los países de de origen, a oficiales de 32 naciones a lo largo de la región latinoamericana. En el periodo de 1999-2003, oficiales de las fuerzas especiales de EEUU entrenaron a 72,495 miembros de las fuerzas armadas latinoamericanas y del Caribe, según informes oficiales. El número de entrenados saltó de 13,785 en 1999 a 22,831 en 2003.Según informes del Programa de Formación y Entrenamiento Militar Internacional elaborado por el Comando Sur, solamente en el año 2002, de estos cursos de formación participaron 2.684 oficiales latinoamericanos. La región latinoamericana y la caribeña conforman aproximadamente el 40% de las fuerzas regionales militares y policiales entrenadas por los EEUU, según informes del Comando Sur.Colombia es el país con más entrenados (12,947 en el 2003). El otro país que posee más de mil entrenados es Bolivia (2,045). A lo largo del contienente latinoamericano, el Comando Sur USA entrena tropas especiales y policía, incluso en las naciones más pequeñas como la República Dominicana y Antigua. También México es parte del programa de entrenamiento, las naciones de América Central, (incluyendo Belice), y todas las naciones sudamericanas, excepto la Guyana Francesa. Aunque las leyes de EEUU prohíben el entrenamiento de tropas extranjeras, el Pentágono no da informes detallados al Congreso acerca de dónde son entrenadas las tropas o qué unidades extranjeras están recibiendo formación.El objetivo principal de estos cursos de especialización se orienta a "desnacionalizar" ideológicamente a los militares de los países del continente, y a formarlos bajo presupuestos operativos y doctrinarios funcionales a los planes USA de control militar estratégico de América Latina. De la misma manera que el jefe de estado mayor de Honduras, el general golpista Romeo Vázquez, la mayoría de los oficiales superiores que acceden al comando de las fuerzas armadas regionales han sido formados en la Escuela de las Américas, hoy rebautizada como Instituto del Hemisferio Occidental de Cooperación para la Seguridad. Atento a estos convenios de "cooperación militar" (en la lucha contra el narcoterrorismo y el crimen organizado) , el Comando Sur, la CIA, el FBI, la DEA, y otras agencias USA, mantienen delegaciones en las fuerzas armadas, policías y servicios de inteligencia de todos los países (salvo Cuba, parcialmente Venezuela).Desde estos emplazamientos dentro de los estados mayores de las fuerzas regionales, la agencia nacional de inteligencia militar (Pentágono), la CIA, el FBI, la DEA, monitorean toda la actividad militar, policial y de inteligencia de los países alineados en las políticas de "cooperación militar" con Washington.A esto se agrega el entrenamiento mediante diez o doce ejercicios militares multilaterales anuales, intercambios regulares y cursos para oficiales de estado mayor ofrecidos en un nuevo Centro de Estudios para la Defensa Hemisférica en Washington.Ejercicios conjuntosEl Comando Sur tiene una categoría para todas sus operaciones que se llama “Cooperación para la Seguridad”, cuyas actividades apuntan a “expandir la influencia de los EEUU, asegurar amigos, y disuadir a los adversarios políticos”.Estas operaciones de seguridad van desde ejercicios militares conjuntos, a ayuda para desastres y programas de acción cívica. Unas veinte naciones participan, por ejemplo, en los ejercicios anuales denominados “Fuerzas Aliadas Humanitarias”, que instruyen a las fuerzas armadas locales como responder en caso de desastres.En 2003, los ejercicios incluyeron 31 proyectos de ingeniería y 70 despliegues de tropas en la región. Los ejercicios militares conjuntos incluyen muchas operaciones navales, con sede en Uruguay y Perú. El Comando Sur también patrocina algunos entrenamientos anuales y ejercicios conjuntos en conservación de la paz, encaminados a “fortalecer las habilidades de conservación de la paz, la cooperación y capacidades” de las fuerzas militares de la región.Además, y encuadrado dentro de la nueva estrategia de "seguridad regional", el Comando Sur expandió su programa de Asistencia Humanitaria y Cívica, en el cual escuadrones de EEUU construyen infraestructura o proporcionan asistencia médica (98 de estos proyectos tuvieron lugar en países latinoamericanos en el año 2000). En un reporte conjunto elaborado por el Centro para la Política Internacional, el American Working Group, y la Washington Office on Latin América, se advierte que los programas de Ayuda Cívica y Humanitaria transmiten un mensaje inapropiado que dice: "aliándose a los militares es la mejor forma de hacer las cosas en tu comunidad”.En este marco, los nuevos Emplazamientos Operativos Avanzados (léase bases militares extendidas por toda América Latina), ofrecen renovadas posibilidades de contacto, al igual que una expansión de los seminarios, conferencias y otras actividades de Interacción Militar financiadas con presupuestos del Comando Sur.De estos programas de inserción a la estrategia militar de EEUU, no están exentos -paradojalmente- los propios paísees que hoy (por derecha y por izquierda) critican y rechazan la instalación de nuevas bases militares de EEUU en Colombia.Países con gobiernos de izquierda o de derecha, desde Centroamérica, el Caribe, el Sistema Andino hasta el Cono Sur, albergan bases militares, mantienen sus fuerzas armadas alineadas en la "guerra contra el terrorismo", sustentan convenios de entrenamiento militar y participan de operaciones conjuntas con el Comando Sur de EEUU.Nicaragua, cuyo presidente es Daniel Ortega, uno de los más firmes denunciantes y acusadores del gobierno de Uribe por la instalación de las bases militares de EEUU, fue sede, en junio de 2008, de ejercicios auspiciados por el Comando Sur de Estados Unidos y el Ejército de este país centroamericano con la participación de más de 500 militares de 22 países (de los 34) de América LatinaAl final de los ejercicios, el entonces jefe del Comando Sur, almirante James Stavridis, destacó el trabajo conjunto realizado por el Ejército y la Policía de Nicaragua "por sus excelentes esfuerzos en el combate al narcoterrorismo".

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jueves, 6 de agosto de 2009

La militarizacion de la politica americana


06-08-2009
Alberto Moncada
Rebelión

No sabemos si Barack Obama logrará frenar esa militarización. De momento no se ha comportado de una manera contundente contra el golpe militar en Honduras, lugar desde donde la CIA organizó la lucha contra el sandinismo en la vecina Nicaragua y donde existe una importante base americana.

Un libro reciente, “The Mision:Waging War and Keeping Peace with American Military” (Norton, 2202) de Dana Priest, explica el desarrollo de esa militarización. Una buena parte de los neoconservadores que rodearon a Bush son militaristas y sus ideas se han incorporado al Proyecto de Nuevo Siglo Americano, que marca la ideología del grupo.
En la década de los noventa, la política de instalación de bases se amplía de Oriente Medio a Asia Central, otro lugar petrolífero importante. En conjunto cerca de 280 bases militares están desplegadas en todo el planeta como evidencia de la misión imperial que Washington ha asumido desde la caída de la Unión Soviética. Las bases militares sustituyen a las Embajadas y al dominio colonial.
La nueva política internacional se expresa también en la división del mundo en zonas que coinciden con los límites estratégicos de los Comandos. Hay un Comando para cada zona y, a veces, sus jefes, militares, tienen más influencia en Washington, que los canales diplomáticos a través del Departamento de Estado. A veces los jefes de los Comandos se permiten hacer declaraciones políticas, algunas llenas de insinuaciones. Recientemente, el jefe del Comando Sur, con jurisdicción sobre América Latina, se permitió decir que hay que tener cuidado con el terrorismo que podría amenazar a las riquezas acuíferas de la frontera Brasil Argentina, en una velada alusión a que el Ejército americano podría llegar a intervenir en el control del agua latinoamericana como ya lo hace con el petróleo del Oriente Medio. El dominio eminente americano sobre América Latina, a la que algunos denominan despectivamente como su “backyard”, su patrio trasero no ha disminuido con Obama puesto que se acaban de instalar nuevas bases militares en Colombia para sustituir a las que rechazan los países con gobiernos de izquierdas recién constituidos. Y esa implícita alianza con el conservador Uribe no presagia nada bueno para la democracia latinoamericana.
La militarización de la política americana tiene una versión nacional, de puertas adentro. En primer lugar, la industria militar forma parte especial de ese grupo de grandes corporaciones que deciden las elecciones, apoyando económicamente a los candidatos. De hecho, hay una primera selección de éstos que se produce mediante el apoyo económico. Los que no disponen de éste se quedan fuera de las campañas. Y el apoyo, naturalmente, hay que pagarlo luego en favores desde el poder. La industria militar, con la petrolífera, la farmaceutica y la de comunicaciones son los cuatro grandes sectores que deciden cada vez más quienes son candidatos en la carrera hacia la Casa Blanca y el Congreso. La industria militar tienen sus peones en la Administración a través de esa política de empleos públicos, ejemplificada por el Vicepresidente Cheney, en la que unas veces estás en la Administración y otras en las empresas que dependen de ella.
La importancia de la industria militar es tal que una nueva manera de hacer la guerra es subcontratarla.
Otra importante consecuencia de la militarización nacional son las nuevas leyes patrióticas dictadas a partir del 11 de Septiembre. Amparados por el ansia de seguridad de la población y en base a esa una ideología ultraconservadora, el Gobierno americano ha impuesto una política de controles y censuras que van desde la limitación de las libertades individuales al cercenamiento de la libertad de expresión y que tiene su máxima expresión en la obsesión contra los visitantes del país que les parecen sospechosos de antiamericanismo.
Alberto Moncada es presidente de Sociólogos sin fronteras internacional

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jueves, 9 de julio de 2009

La ocupación estadounidense de Iraq no ha disminuido lo más mínimo


10-07-2009
Dahr Jamail
t r u t h o u t
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

“El lenguaje político esta diseñado para hacer que las mentiras parezcan verdades y el asesinato respetable, y para dar al puro viento una apariencia de solidez”
George Orwell

El 4 de julio en Bagdad el vice-presidente [estadounidense] Joe Biden, que hizo campaña junto con Barack Obama en una programa para acabar con la ocupación de Iraq, se encontró en uno de los espléndidos palacios del ex-dictador iraquí Sadam Husein, el palacio Al-Faw. Mientras en un lado de la sala había uno de los tronos de Sadam Husein, Biden presidía la ceremonia de la toma de juramento de 237 soldados que se convertían en ciudadanos estadounidenses. Al hablar en la ceremonia, Biden afirmó [1]: “Lo hicimos en el palacio de Sadam y no puedo imaginar nada mejor. Este hijo de zorra se retuerce ahora mismo en su tumba”. Quizá a Biden se le escapó lo irónico tanto de la escena como de su afirmación. Porque si Sadam se retorciera en su tumba, tendría menos que ver con que su palacio se usara como centro de naturalización de soldados estadounidenses y más con el hecho de que el gobierno estadounidense no tiene intención de retirar sus tropas de Iraq en un futuro inmediato.

Hemos superado la fecha límite del 30 de junio que según el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés) firmado por el embajador estadounidense Ryan Crocker y el ministro iraquí de Asuntos Exteriores Hoshyar Zebari el 17 de noviembre de 2008, era la fecha en que todas las fuerzas estadounidenses tenían que retirarse de todas las ciudades iraquíes. Sin embargo, hay al menos 134.000 soldados estadounidenses en Iraq a día de hoy – una cifra escasamente inferior a la que había en 2003. Además, el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates declaró el 9 de junio que durante el año fiscal 2010 Estados Unidos mantendría una media de al menos 100.000 soldados en Iraq [2].

El SOFA es un colador y hasta ahora la cantidad de personal militar estadounidense permanece intacto. A los 134.000 soldados estadounidenses hay que añadir casi un número exacto de contratistas militares (132.610 y la cifra aumenta), 36.061 de los cuales son ciudadanos estadounidenses según un reciente informe del departamento de Defensa.

Mientras que al ejército y a la mayoría de los medios de comunicación corporativos les gustaría que usted creyera que a partir de ahora ningún soldado estadounidense pondrá el pie en las ciudades iraquíes, continúa habiendo en ellas patrullas estadounidenses y continuará habiéndolas.

Además, se suponía que todas las bases militares estadounidenses dentro de las ciudades iraquíes se iba a trasladar. Por ejemplo, la Base Falcon de Operaciones de Vanguardia del Ejército Estadounidense, que alberga a 3.000 soldados, está claramente dentro de los límites de la ciudad de Bagdad. Pero los oficiales del ejército estadounidense, que trabajan con los iraquíes en el gobierno iraquí apoyado por Estados Unidos, tienen otras ideas [3]. “Nosotros y los iraquíes decidimos que no estaba en la ciudad”, declaró un oficial militar a [la revista] Christian Science Monitor. Así se han vuelto a trazar las líneas de la ciudad a conveniencia del ejército estadounidense para dejar ciertas bases y bases de operaciones de vanguardia “fuera” de las ciudades iraquíes.

Aunque los mandos militares afirman que han entregado a los iraquíes más de 142 puestos militares de avanzada, los soldados estadounidenses seguirán ocupando otros 320 por todo Iraq [4].

Mientras tanto, el Congreso controlado por los Demócratas acaba de aprobar un proyecto de ley sobre gastos de guerra que concede más de 100.000 millones de dólares más para las actuales ocupaciones de Iraq y Afganistán, y el ejército [estadounidense] ( y los contratistas militares) en Iraq están muy afanados ampliando e incrementando nuevas bases en zonas rurales de Iraq. De hecho, incluso están construyendo nuevas bases en Iraq [5].

Además, al menos 50.000 soldados permanecerán en Iraq por lo menos hasta finales de 2011 [6], a pesar del hecho de que, según el SOFA, todas las fuerzas de “combate” estadounidenses dejarán Iraq para el 31 de diciembre de 2011.

Se ha programado que el 30 de julio se celebre en Iraq un referéndum sobre el SOFA. A pesar de los intentos de la administración Obama de postponer el referéndum [7], parece que se va a celebrar. Considerando que según encuentras recientes [8] el 73% de los iraquíes se opone a la presencia de las tropas estadounidenses, el referéndum, si es legítimo, pondrá en peligro los planes para Iraq a largo plazo de la administración Obama ya que el resultado del referéndum podría forzar la salida de las tropas estadounidenses de Iraq al no estar ya bajo la “protección” legal del SOFA.

Aunque sólo podemos especular si el referéndum reflejará realmente la voluntad del pueblo iraquí, existen dos posibilidades:

Debido a la oposición kurda y sunní a la retirada de las tropas estadounidenses, Maliki postpone el referéndum. Estados Unidos, que también está interesado en mantener el SOFA, apoya a Maliki en relación a retrasarlo, para lo que ellos (la administración Obama) han presionado previamente.
El régimen de Maliki supera esta oposición y no interfiere en que se lleve a cabo la votación o en los resultados del referéndum, que muy probablemente reflejará la voluntad del pueblo iraquí de que las tropas estadounidenses se retiren completamente de Iraq. Esto significaría que el régimen de Maliki no desea que las fuerzas estadounidenses permanezcan en Iraq, se siente lo suficientemente fuerte como para permanecer solo y está preparado para arreglar cuentas con las fuerzas Sahwa antes respaldadas por Estados Unidos (milicia sunní) y para establecer el control absoluto en Bagdad.


Con independencia de lo que ocurra, está claro que Iraq avanza por el camino de la balcanización, un plan que Biden ha apoyado durante años [9]: tener a Iraq dividido en tres estados. Ya hay pruebas de ello: los refugiados iraquíes en Siria y Jordania han sido obligados a volver a casa al haberse suprimido los fondos para ayudarlos debido a las presiones del régimen de Maliki sobre los países de acogida, así como sobre la ONU, para que volvieran a sus casas. En vez de volver a ellas, están siendo obligados a realojarse en zonas sunníes o chiíes. Además, el gobierno iraquí no está haciendo esfuerzo alguno para ayudarlos a volver a sus hogares originarios, lo que indica que el régimen de Maliki está interesado en apoyar la balcanización de Iraq.

Con todo, volvemos a encontrar que la política estadounidense a largo plazo, la ocupación indefinida de Iraq, va en contra del deseo de la vasta mayoría del pueblo iraquí.

Desde el 28 de junio al 5 de julio la menos han sido asesinados 82 iraquíes y 225 han resultado heridos, lo que equivale a otra típica semana de ocupación estadounidense de su país. Veamos cómo reacciona la administración Obama ante el referéndum de fin de mes dado que el presidente Obama no está más interesado en retirarse de Iraq de lo que lo está de retirarse de Afganistán.

[1]http://www.nytimes.com/2009/07/05/world/middleeast/05notebook.html?_r=2&ref=world

[2]http://www.uslaboragainstwar.org/article.php?id=19392

[3]http://www.csmonitor.com/2009/0519/p06s05-wome.html

[4]http://www.csmonitor.com/2009/0519/p06s05-wome.html

[5]http://www.armytimes.com/news/2009/06/ap_iraq_troop_pullback_060209/

[6]http://www.mcclatchydc.com/homepage/story/62930.html

[7]http://www.nytimes.com/2009/06/10/world/middleeast/10iraq.html?_r=1

[8]http://www.brookings.edu/saban/iraq-index.aspx

[9]http://www.usatoday.com/news/washington/2006-05-01-biden-iraq_x.htm

Enlace con el original: www.truthout.org/070609J


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miércoles, 8 de julio de 2009

La guardia pretoriana de EE.UU. se desmorona lentamente


Jack D. Douglas
Lewswockwell/ICH
07-07-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Los ejércitos profesionales han sido tradicionalmente mucho más disciplinados, en especial bajo la presión de guerras prolongadas.
Pero eso no significa que no tengan puntos críticos ni puntos de rotura.



En Roma, la guardia profesional, imperial, la Guardia Pretoriana, era altamente disciplinada y soportaba bien las bajas en los primeros años. Pero con el pasar de décadas de luchas imperiales y la endogamia típica de semejantes ejércitos aislados en gran parte de la población civil, se hartaban de la rutina, se volvían egocéntricos, arrogantes, imbuidos de su propia importancia, y comenzaron a deponer y a imponer emperadores, obligándolos a poner partes cada vez mayores de la riqueza nacional en manos de los militares, etc. Las fuerzas armadas profesionales se convirtieron en una fuerza tiránica que los civiles no podían controlar, de modo que estos eran controlados a través de emperadores impuestos.
Fue uno de los motivos esenciales por los cuales los constitucionalistas estadounidenses hicieron tantos esfuerzos por impedir la aparición de un ejército profesional en EE.UU. Las elites del ejército profesional y de la armada de West Point y Annapolis y sus escuelas para oficiales de ligas inferiores crecieron lentamente con el auge de las guerras imperiales de EE.UU., pero EE.UU. se basó en conscriptos para sus ejércitos masivos, manteniendo así la dilución civil de los profesionales, hasta que con Nixon se orientaron hacia el ejército profesional, en medio de la rebelión de conscriptos presentes y futuros.
Siempre hay puntos críticos y puntos de rotura en las fuerzas militares bajo la presión de las guerras prolongadas. Los profesionales lo ocultan mejor, hasta que se hacen tan dominantes y la mayoría de los hombres se sienten tan desesperados que se vuelven rápidamente contra las guerras y contra sus oficiales de la elite que los han desilusionado. Cuando eso sucede, sienten mucho menos limitaciones para rebelarse que los conscriptos, especialmente cuando tantos de ellos provienen de otras naciones y pueden escapar a ellas si la rebelión fracasa.
Sospecho de todos los fragmentos que podemos ver que el ejército profesional imperial de EE.UU. se ha vuelto fuertemente contra la guerra en Iraq y que eso es un motivo crucial por el cual EE.UU. se ha retirado de las ciudades a las solitarias 340 bases en las afueras donde no puede ser atacado fácilmente y los hombres tendrán más tiempo para tomar, dormitar y soñar con las chicas en casa. Son bases solitarias y causan depresión. Pronto insistirán silenciosamente en que quieren abandonar esas bases. La situación en Af-Pak se empeora cada vez más y probablemente seguirá el mismo modelo. Los soldados profesionales deprimidos insistirán en partir, silenciosamente a menos que no se satisfagan sus insistentes pedidos. La crisis financiera también obligará a EE.UU. a reducir sus pérdidas militares de un billón de dólares al año.
Los romanos terminaron por construir un muro defensivo alrededor de Gran Bretaña y trazaron una línea a lo largo de los ríos alemanes y otras posiciones defensivas naturales, y declararon el fin de su largo avance hacia Europa. Pasaron a la defensiva y se retiraron lenta pero inexorablemente hacia la propia Roma, y huyeron en masa mientras los “bárbaros” cada vez más fuertes irrumpían a través de sus defensas y terminaron por saquear la propia Roma.
La profesionalización de un ejército es una clara señal de que la población civil se ha apartado de las guerras imperiales y ya no está dispuesta a sufrir para hacer progresar la causa imperial. EE.UU. lo hizo como un acto de desesperación cuando el ejército se desintegró en Vietnam y los futuros reclutas protestaron en las calles y en las universidades y huyeron hacia otras naciones que no estaban en guerra.
Actualmente sólo una ínfima fracción de los jóvenes de la elite de EE.UU. estaría dispuesta a entrar a las fuerzas armadas para librar guerras imperiales en todo el mundo. Casi todos los que lo hacen insisten en ser oficiales altamente remunerados que asciendan rápidamente y se retiren dentro de veinte años con mucho dinero. Los rangos están repletos de gente que tiene pocas posibilidades en la sociedad civil. Se ven feroces en su blindaje con un poder de fuego vastamente superior, pero se derrumban en su interior porque, aparte de los asesinos sociópatas que adoran el derramamiento de sangre y el sentido narcisista de la gloria y del poder que les otorga, la mayoría tiene motivaciones más y más débiles para “servir” realmente. Quieren que se les pague más y más por menos y menos, como los médicos, políticos, maestros, policías, bomberos, banqueros estadounidenses, y todos los demás remolones burocráticos cuyos corazones no participan de la vida burocrática. La misma gente que arriesga la muerte y el agotamiento total durante los fines de semana para hacer cosas imposibles con placer y sin paga, se convierten en androides deprimidos cuando llega el lunes por la mañana.
El Imperio EE.UU. se derrumba dentro de ejércitos profesionalizados, androides, que viven en cenagales solitarios e infernales en los desiertos del mundo. Los soldados profesionales estadounidenses también se derrumban desde el interior en EE.UU. Todo el Sistema Imperial se derrumba desde el interior, ya que todos insisten en hacer menos y menos por la sociedad – el SISTEMA – por más y más dinero y poder. El Imperio se derrumba desde el interior. Toda la sociedad hará lo mismo a menos que este insensibilizador Sistema Burocrático sea eliminado y se permita que los androides vuelvan a convertirse en seres humanos.
Los plutócratas y máximos burócratas estadounidenses construyeron el Imperio. Los estadounidenses siempre han aborrecido los imperios y, una vez que se den cuenta de que son figurantes en este espantoso Imperio que pierde su alma de tantas maneras, abandonarán, primero por dentro y luego en más y más huida o rebelión.
Los problemas de la psique de los ejércitos profesionales estadounidenses en estas guerras imperiales son horribles. No podrán soportar mucho más una presión tan terrible.
………
Jack D. Douglas es profesor pensionado de sociología de la Universidad de California de San Diego. Ha hecho numerosas publicaciones sobre todos los aspectos de los seres humanos, sobre todo “The Myth of the Welfare State.”
Copyright © 2009 by LewRockwell.com
http://informationclearinghouse.info/article22975.htm

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viernes, 3 de julio de 2009

Crónica desde el hospital de Emergency de Lashkargah, Afganistán


En el ojo del huracán

04-07-2009
Enrico Piovesana
Peace Reporter
Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti

Hace unos días en Lashkargah reinaba una calma irreal, insólita. Los lugareños decían que era la quietud que precede a la tormenta, y llevaban razón. Los talibanes, que tienen rodeada la capital de Helmand desde hace meses, están tan cerca que sus comunicaciones de radio interfieren con las de la ciudad.

En la provincia son tan fuertes que han obligado a la compañía telefónica afgana, Roshan, a apagar los repetidores desde las seis de la tarde hasta el amanecer para evitar que les localicen los mandos de la OTAN, y así poder operar sin peligro. Son tan poderosos que han convencido a la población local para que no retiren los carnets electorales para la votación de agosto, so pena de degollarlos. Los pocos que saben que en agosto se vota han optado decididamente por la abstención.

Por lo demás, a nadie le interesa la política por estos lares: Kabul está lejos, y aquí, en Helmand, arrecia la guerra. De vez en cuando se concede un día de tregua, para luego volver a empezar peor que antes. La única señal de que algo iba a ocurrir fue que días atrás las tropas de ocupación lanzaron desde aviones muchísimas octavillas para informar a la población de la ofensiva inminente. Después de las octavillas, llegó el "Golpe de Espada" -así se llama la ofensiva de EEUU- que se abatió sobre Helmand con una fuerza que nadie podía prever.

Todo está listo para recibir a civiles heridos en el hospital de Emergency de Lashkargah. El martes por la noche llegó el primero: murió antes de que lo ingresaran. La previsión del personal es que llegarán pocos heridos. La gente del lugar dice que los marines han cerrado a cal y canto toda el área de las operaciones y que, por tanto, será difícil que las víctimas de la ofensiva consigan llegar hasta las ciudades más importantes.

Rahirmullah Yusufzai es un renombrado periodista pakisaní, uno de los mayores expertos mundiales de Afganistán y terrorismo islámico. Lleva cubriendo el conflicto afgano desde la guerra contra los soviéticos. Se hizo famoso por ser el último periodista que entrevistó a Osama Ben Laden antes del 11 de setiembre de 2001. "El Consejero para la Seguridad nacional de Obama, James Jones, sólo ayer dijo que la guerra no puede ser la solución del problema afgano", dice Yusufzai. "Acto seguido lanzaron una ofensiva militar sin precedentes. A mi entender, Obama quiere cambiar de estrategia efectivamente, para luego empezar a dialogar con los talibanes, pero desde una posición de fuerza y no de debilidad. Además, esta operación en Helmand hay que leerla relacionándola con las próximas elecciones de agosto: los talibanes controlan toda la provincia de Helmand excepto la capital Lashkargah, de modo que hoy por hoy sería imposible celebrar elecciones en dicha región, cosa que constituiría un daño de imagen tanto para el gobierno afgano como para las fuerzas de los Estados Unidos y la OTAN".

Sin embargo, esta no es la primera gran ofensiva a la que se enfrentan los talibanes, y a diferencia de los Estados Mayores de EEUU, los afganos están acostumbrados a resistir con las armas desde hace unos treinta años. "En cuanto empezaron las maniobras militares de los marines en Helmand, el portavoz talibán, Quari Yussuf Ahmadi, declaró que no están asustados en absoluto por las proporciones de esta ofensiva", confirma Yusufzai. "Los Estados Unidos tienen prisa para hacerse de nuevo con el control de Helmand antes de las elecciones, mientras que los talibanes están listos para combatir hasta la liberación de su país. Así pues, no entablarán batalla frontal con los marines, sino que se retirarán, les darán tiempo para que ocupen los distritos contendidos, y luego empezaran a atacarlos conforme a las técnicas de guerrilla más clásicas: emboscadas, atentados, etcétera. Hace tiempo un comandante talibán me dijo: 'Los estadounidenses tienen reloj; nosotros tenemos tiempo'".

http://it.peacereporter.net/articolo/16529/Afghanistan%2C+nell%27occhio+del+ciclone


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viernes, 22 de mayo de 2009

Bailando la giga afgana


23-05-2009
http://www.rebelion.org
Saul Landau
Progreso Semanal

“Noventa y cinco niños afganos se encuentran entre las 140 personas que se dice han muerto en una reciente batalla entre EEUU y el Talibán en el occidente de Afganistán, según dijo el miércoles un legislador que participa en la investigación de las muertes. El mando militar norteamericano negó la aseveración y dijo que las tumbas que vieron parecen ser demasiado pequeñas para tantas víctimas

Aldeanos afganos aseguraron que los ataques aéreos de EEUU mataron a niños y destruyeron dos aldeas en la provincia de Farah. El vocero de las fuerzas militares de EEUU, Cnel. Greg Julian, culpó al Talibán de mantener a aldeanos como rehenes durante el combate y luego ofrecer pagar a los padres de los niños como incentivo para exagerar el número de muertes. ¡Ah, esos arteros miembros del Talibán!Una comisión del gobierno afgano entrevistó a los aldeanos que reclamaban por sus familiares muertos y compiló una lista. Los cuerpos fueron enterrados antes de la investigación. Después del bombardeo norteamericano, el Comité Internacional de la Cruz Roja certificó que entre las docenas de cadáveres había mujeres y niños.El Cnel. Julian no estuvo de acuerdo. “No hay evidencia física que pueda demostrar” la lista de víctimas afganas. EEUU se ha negado a publicar el número de personas que cree que murieron en el combate del 4-5 de mayo en las aldeas seleccionadas como blancos.Julian ridiculizó a los "locales”. No sabían “si en la tumba común había 19 ó 69”, dijo. También sugirió que entre los enterrados había insurgentes y militantes. (Rahim Faiez, Associated Press 13 de mayo de 2009.)El Presidente Hamid Karzai reiteró su declaración acerca de los golpes aéreos norteamericanos: “No es aceptable”. Karzai ha rogado a los militares norteamericanos que disminuyan al mínimo las muertes civiles durante sus operaciones, porque tales muertes socavan el apoyo a la lucha contra el Talibán. ¡Vaya!Al igual que Lincoln durante la Guerra Civil, el Presidente Obama espera que el cambio de general conduzca a la victoria –o al menos al “éxito”. El 14 de mayo, el Presidente le pasó la cuchilla a su máximo hombre en Afganistán, General David McKiernan, y lo reemplazó con el General Stanley McChrystal. Un veterano de Irak exclamó: el General McMetePata sustituyó al General McCagada. McKiernan utilizó armas de alta tecnología y oficiales muy capacitados en su intento por destruir al Talibán, tecnológicamente inferior e ignorante. En su fracasado intento, ha matado a muchos afganos.McChrystal pasa por la ignominia de haber supervisado el escandaloso encubrimiento de la muerte en 2004 de Pat Tillman, jugador defensivo de la Liga Nacional de Football, al firmar un informe que decía que Tillman había muerto heroicamente en combate. En realidad, los compañeros de Tillman se dejaron llevar por el pánico y lo mataron. En 2007, una investigación de la muerte “accidental” del Cabo Tillman a manos de sus compañeros del cuerpo de Rangers del Ejército responsabilizó a McChrystal de información inexacta que sugería erróneamente que el fuego enemigo había matado a Tillman.El Secretario de Defensa Robert “Swinging” Gates, el sicario de Obama, no mencionó el desagradable papel de McChrystal en el caso Tillman, ni utilizó la fachada de realizar audiencias antes de defenestrar al saliente McCagada. Gates sencillamente dijo a su máximo jefe en Afganistán que sacara su lamentable trasero (lenguaje castrense) y regresara a casa. McCagada sirvió en el teatro de operaciones del Talibán 11 meses (menos de la mitad de su período de servicio de dos años).Anteriormente Gates castigó a oficiales solo después de que aparecieron en la prensa informes de negligencia con soldados heridos en hospitales o por jugar con armas nucleares. En 1951, el Presidente Harry Truman despidió a su máximo general durante la guerra de Corea. “Menos mal” dijo el aliviado público. Douglas McArthur (otro Mc) quería invadir a China… o ser candidato a la presidencia de Estados Unidos. Obama debiera recordar que Estadios Unidos no ganó esa guerra ni ninguna otra desde 1945 --cuando el enemigo peleaba.Obama ha situado a Afganistán en el candelero de su “guerra al terror”. Después de que el Talibán confundiera al General McKiernan, Obama seleccionó un “nuevo pensamiento”, “nueva dirección” y una “fresca mirada”. Los grandes aduladores militares, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante Mike Mullen, y el mítico General David Petraeus, jefe del Comando Central de EEUU, apoyaron el brusco despido.Para diciembre de 2009, unos 70 000 soldados norteamericanos habrán ocupado a Afganistán --21 000 de ellos enviados por Obama. Las relaciones públicas acerca de McChrystal hacen énfasis en su jefatura de las Fuerzas Especiales de EEUU en Irak y le da crédito por su uso de tecnología superior, sobornar a informantes y tener suerte, lo que le permitió a su unidad matar al tristemente célebre líder de Al Qaeda, Abu Musab al-Zarqawi. ¿Lo recuerdan todos? Tuvo tremenda influencia en la victoria en la guerra de Irak.McKiernan ordenó muchos ataques aéreos que mataron a muchos afganos y de paso también a pakistaníes, pero trató de pasar inadvertido. Las víctimas murieron de aras de una buena causa: detener los ataques terroristas contra Estados Unidos.McChrystal seguirá dependiendo de los bombardeos, pero agreguen a eso sus fantásticas tropas SWAT o sus fuerzas de operaciones muy especiales. Él sabe que no puede combatir a los guerrilleros con grandes fuerzas. También dejó entrever a la prensa que no va a permitirle nada a ese prieto, el presidente afgano Karzai. ¿No fue Bush quien impuso a Karzai?Desde su nombramiento --quiero decir, elección-- en 2002 como presidente interino, y su elección en 2004 con un fuerte apoyo de Washington, Karzai y sus funcionarios gubernamentales han desprestigiado a la corrupción. Pero Washington no tiene su reemplazo a mano. Hace casi ocho años, en el otoño de 2001, las fuerzas norteamericanas expulsaron al gobierno del Talibán. Estos misteriosos villanos emergieron (en los medios de EEUU) durante la década de 1990, después de atacar exitosamente a los señores de la guerra apoyados por EEUU que se habían apoderado de áreas de Afganistán después de expulsar a los soviéticos --con apoyo de la CIA. La recompensa por participar en esa guerra de la CIA fue: recoger el botín de la victoria, apoderarse de partes del país y saquear a placer.Los señores de la guerra de la Agencia no habían leído las Convenciones de Ginebra, muchos menos la Carta de Derechos. Ahmed Rashid (ver su libro Talibán) describió la atmósfera antes de una entrevista que él hizo a uno de esos míticos señores de la guerra, el General Rashid Dostum. “Al ver manchas de sangre y pedazos de carne en el lodoso patio, le preguntó a los guardias que si habían matado a una cabra. Ellos explicaron que una hora antes habían castigado a un soldado por robar. “Al hombre lo habían atado a las esteras de un tanque ruso capturado”, dice Rashid, “que luego había dado vueltas por el patio convirtiendo el cuerpo en picadillo, mientras la guarnición y Dostum presenciaban el hecho”. (Patrick Cockburn, The Independent, 6 de mayo de 2009.)El Talibán, entrenado en las madrasas (escuelas religiosas) de Pakistán, apoyado por dinero y armas saudíes, empujó a Dostum y a sus similares al exilio o en retirada. Entonces llegó el 11/9. El Talibán fue culpado y Bush buscó aliados. Cualquiera que ayudara a expulsar al Talibán se convirtió en amigo de EEUU. Fuerzas de EEUU invadieron el país, expulsaron al Talibán hacia Pakistán y nuestros “aliados” reanudaron sus prácticas anteriores: saqueo, y cultivo y tráfico de drogas (la amapola crece allí y es convertida en heroína). El Boina Verde McChrystal, que no es ningún hippy, odia las drogas y quiere impedir el narcotráfico que financia al Talibán --y también a muchos agricultores afganos y sus familias.Puede que sus héroes hasta conviertan a la población afgana al cristianismo, al mismo tiempo que la destroza con sus bombardeos. Un reportaje de Al Jazeera asegura que algunos oficiales militares en Afganistán alentaron a los soldadnos norteamericanos a repartir Biblias cristianas a los musulmanes de la localidad. Un video de 2008 muestra a capellanes militares estacionados en la base Bagram de la Fuerza Aérea de EEUU “discutiendo cómo distribuir ejemplares de la Biblia impresa en los principales idiomas del país, pashto y dari. El Teniente Coronel Gary Hensley, jefe de capellanes militares en Afganistán, dijo a los soldados que “como seguidores de Jesucristo, todos ellos tienen la responsabilidad de ‘ser sus testigos’.” Esto no implica que los adoradores de Cristo deben “amar a vuestro enemigo” ni nada de esa porquería de debiluchos.“Los tipos de las fuerzas especiales, básicamente lo que hacen es cazar gente. Nosotros hacemos lo mismo como cristianos, cazamos a gente para Jesús. Lo hacemos, los cazamos”, dice él. “Échenles el sabueso del cielo, para llevarlos al reino. Eso es lo que hacemos, esa es nuestra tarea”.El Cnel. Julian dijo a Al Jazeera qaue no creyeran a Hensley o a los propios ojos de los periodistas. “La mayor parte de eso está sacado de contexto… esto es periodismo irresponsable e inapropiado. No se hace ningún esfuerzo por hacer proselitismo entre los afganos”. Cuando EE.UU. bombardea, solo mata a los enemigos, no a mujeres y niños inocentes (las bombas inteligentes tienen ojos). (Al Jazeera, James Bays, 4 de mayo de 2009,http://english.aljazeera.net/news/asia/2009/05/2009542250178146.html)¿Piensa el Presidente Obama en lo que significa la victoria en Afganistán? ¿Convertir a Afganistán al orden norteamericano? ¿O impedir los ataques terroristas contra Estados Unidos? De cualquier manera, no parece que los militares --con su largo historial de no ganar-- puedan cumplir la tarea. ¿Pensó Obama en Lincoln mientras el General Sherman quemaba (¿solo objetivos militares?) en Georgia? Afganistán no se separó de la Unión. Obama sabe que las agencias policiales, no los regimientos militares, pueden infiltrarse en células violentas para impedir otro 11/9. Obama pudiera dedicarse de manera más productiva a Arabia Saudí, el origen de la mayoría de los atacantes del 11/9 y los financiadores del Talibán, como un lugar donde aplicar más presión. Me siento resbaloso en petróleo solo de decirlo.Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política y sus filmes están disponibles en DVD por medio de roundworldproductions@gmail.com
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miércoles, 13 de mayo de 2009

La guerra contra el terror: La cruzada contra los niños


13-05-2009
Chris Floyd
Empire Burlesque
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

I.
Día tras día, semana tras semana, las “Operaciones de Emergencia en el Exterior” siguen triturando los cuerpos de los niños: algunas veces con armas químicas que abrasan su carne y les dejan mutilados y desfigurados de por vida; otras con balas cuidadosamente dirigidas a desgarrar todos sus órganos y dejarles muertos en el sitio, allí mismo.

Y en todos esos casos, nuestros valientes y nobles Guerreros del Terror –que, a menos que lo olvidemos, sostienen los valores más altos de la civilización mundial, llevando esperanza y cambio a territorios tenebrosos, defendiendo nuestro sagrado modo de vida- se ponen a gritar como locos y a hacer pucheros ante la menor alusión de responsabilidad por sus acciones. Su primera respuesta, siempre, es culpar al otro: o al designado como enemigo del día o hasta a los mismos abrasados y machacados niños.

Esta tendencia se desplegó vívidamente esta semana en dos historias desde frentes distintos en la cada vez más extendida Guerra contra el Terror. (Ambos artículos, de McClatchy y Reuters, llegan a través de The Angry Arab, quien señala correctamente que la propiedad moral de las balas y bombas de las campañas militaristas le corresponde a Obama).

Podemos encontrar en Iraq uno de los ejemplos más estridentes, donde unos soldados estadounidenses dispararon contra un niño de doce años en las calles de Mosul, una de las ciudades más problemáticas en la tierra conquistada. Mosul, pueden recordarlo, fue donde el Generalísimo David Petraeus –ahora al mando militar de toda la Guerra contra el Terror- construyó su vanagloriada aunque vaporosa reputación en “técnicas eficaces de contrainsurgencia” en los primeros momentos de la guerra. Fue un modelo en miniatura del posterior “incremento”: utilizando una afluencia masiva de tropas estadounidenses, junto con sobornos a determinadas fuerzas locales favorecidas, para suprimir el caos endémico y la violencia desencadenados por la invasión durante el tiempo necesario para poder establecer una narrativa de relaciones públicas de “éxito”. Una vez que los focos de los medios se trasladan, lo maligno, los inevitables frutos del crimen –el acto hitleriano de la agresión militar- florece una vez más.

Pasa con Mosul lo mismo que con todo Iraq. El pasado miércoles, las tropas ocupantes estadounidenses que rodaban por la ciudad recibieron un ataque de granada. En respuesta, le dispararon a un niño de doce años, Omar Musa Salih, que se encontraba allí, a un lado de la carretera, vendiendo zumos de fruta. Aunque los testigos de la escena dijeron que el niño no había lanzado la granada –habían visto, con sus propios ojos, a un hombre más adulto arrojándosela a los estadounidenses- el Pentágono del Presidente Obama insistió en que el niño muerto era un “insurgente” que merecía morir. ¿Qué prueba tenían de ello? Tenía un puñado de dinares iraquíes en la mano –menos de 9 dólares- cuando inspeccionaron su cadáver. Así pues, eso significa que estaba en la nómina de los terroristas, para que vean…

“Tenemos todas las razones para creer que los insurgentes están pagando a los niños para que lleven a cabo esos ataques o ayuden de algún modo a los atacantes, situando indudablemente a los niños en situación de riesgo, comunicó a McClatchy, por correo electrónico, un anónimo “portavoz del ejército estadounidense” . Difamar a la víctima: un niño muerto, oh ¡qué acción tan noble, tan civilizada, tan honorable! Pueden realmente entender por qué uno no querría unir su rostro o su nombre –ni siquiera su voz- a una apología tan depravada, desvergonzada y cobarde”.

Como McClatchy señala, no hay pruebas en absoluto de que el joven Omar estuviera implicado en el ataque; muy al contrario, de hecho:

… los testigos dijeron que el niño, identificado como Omar Musa Salih, estaba junto a la carretera vendiendo zumos de fruta –una práctica corriente en Iraq- y no tenía nada que ver con el ataque.

Un amigo, Ahmed Yasim, de quince años, dijo que se encontraba vendiendo latas de Pepsi cerca de allí cuando escuchó la explosión de una granada. Se refugió detrás de un coche aparcado y después escuchó el estruendo de una ametralladora. “Cuando acabó el tiroteo y la patrulla se fue, me levanté y vi a Omar en el suelo cubierto de sangre”, dijo Yasim.

Otro testigo, Ahmed IzAldin, de cincuenta y seis años, dijo que vio a la persona que lanzó la granada. Que no era el niño sino un hombre de unos veintitantos años, dijo. IzAldin manifestó que vio al hombre de pie detrás de un camión sujetando la granada cuando la patrulla estadounidense se acercaba…

“Los estadounidenses abrieron fuego contra el ataque, ya fuera contra el pistolero o indiscriminadamente”, dijo Usama Al Nuyaifi, miembro del Parlamento de Mosul. “La presencia en las ciudades de los estadounidenses es un error, desde el principio les pedimos que se quedaran fuera”.

Se supone que las fuerzas de combate estadounidenses deben retirarse de todas las ciudades el 30 de junio, al amparo de un acuerdo firmado el pasado año por el que se traspasan las tareas de seguridad a las fuerzas iraquíes. Pero las dos partes han discutido la posibilidad de aplazar ese límite, especialmente en las ciudades con más violencia, como Mosul.

Oh, sí, se probará cómo esas “fechas tope” se volverán infinitamente flexibles, fácilmente ampliables; después de todo, el Presidente Obama ha reiterado sistemáticamente su determinación a dejarse guiar por el consejo de sus oficiales del ejército y por “los hechos sobre el terreno” a la hora de poner en marcha su esquema para sacar algunas tropas estadounidenses de Iraq, aunque deja decenas de miles detrás: un proceso de ocupación racionalizada que por alguna razón recibe el nombre de “retirada”.

Pero las vidas de los niños no son tan flexibles, no son tan ampliables. Omar Salih no se levantará más. “Amigos de la familia Salih dijeron que era el mayor de seis hermanos”, escribe McClatchy. “Dejó la escuela en la enseñanza primaria, cuando tenía seis o siete años. Era bien conocido en la barriada Ras Al-Yadda, donde se produjo el ataque”.

Dejó la escuela a los seis o siete años…; es decir, en 2003 ó 2004, en medio o en las secuelas de la invasión estadounidense. Pasó su vida en la calle, tratando de ganar una miseria para su familia. Y ahora es condenado como terrorista por la nación más poderosa, más “avanzada” del mundo, porque tenía unas tiras de papel coloreado en la mano cuando le dispararon en su puesto de fruta.

Como he indicado en diversas ocasiones en los últimos días, esta es una consecuencia inevitable de las ocupaciones del ejército en tierras hostiles: todos los nativos son vistos como enemigos: incluidos niños, mujeres, ancianos y minusválidos. Los conquistadores pasan a considerarles a todos como inminentes y/o potenciales amenazas, reaccionando con temor, incomprensión y furia ante la “ingratitud” y hostilidad y obstinación de los locales. Y así, al final, cada muerte “civil” queda “justificada” porque no hay civiles. Son sólo Ellos –y Nosotros-, y todo lo que Nosotros hagamos para protegernos de Ellos –o para ponerles en su lugar- es legítimo y justo y no tiene por qué cuestionarse.

Esa es la lógica del conquistador, la lógica de la dominación. Y está en los fundamentos y en la filosofía de la Guerra contra el Terror que la bipartidista clase política estadounidense –pasada y presente, conservadora y “progresista”- ha abrazado de forma tan entusiasta.

II.

Durante esta semana van apareciendo informes sobre la posible utilización de proyectiles de fósforo blanco en los bombardeos estadounidenses de la pasada semana que mataron a más de 140 niños, mujeres y ancianos que se refugiaban de una batalla que se producía a unos cuantos kilómetros de distancia. Esas armas químicas son “legales” cuando se utilizan para “iluminar un objetivo o crear humo”, pero son ilegales para el derecho internacional si se utilizan deliberadamente como arma. Desde luego, en cuanto a los ataques sobre zonas pobladas –el corazón mismo de la “contrainsurgencia” de la Guerra contra el Terror”-, esa es una distinción que no puede hacerse. Los proyectiles explotan en medio de hogares y calles, lanzando su abrasador e insaciable gel químico por todas partes, causando una insoportable agonía y daños permanentes a las víctimas. Sin embargo, la inherente ambigüedad de lanzar operaciones militares en zonas civiles proporciona la cobertura conveniente para utilizar este armamento químico a la hora de poner a los nativos en su lugar. (Como vimos en Faluya, por ejemplo, y más recientemente en Gaza).

Como sucede siempre, los encargados de iluminar la maquinaria de guerra estadounidense culpan a otros por las extrañas y atroces quemaduras que los doctores han descubierto entre los supervivientes de la masacre. Tras negar por alguna razón el uso de fósforo blanco en el ataque, primero sugirieron que fueron los talibanes quienes lanzaron la avanzada arma química contra varios pueblos que, según han declarado funcionarios afganos y la Cruz Roja Internacional, resultaron devastados por las bombas estadounidenses. Después dijeron que las quemaduras podrían estar causadas por los tanques de propano que explotaron durante los bombardeos. Pero los doctores que trataron directamente a las víctimas ironizaron sobre eso, como informa AP:

El Dr. Mohammad Aref Yalali, el jefe de la unidad de quemados en el Hospital Regional de Herat, en el oeste de Afganistán, que ha tratado a cinco pacientes heridos en la batalla, describía las quemaduras como “poco comunes”.

“Creo que es el resultado de un agente químico utilizado en la bomba, pero no estoy seguro de qué clase de agente es. Pero si fuera consecuencia del incendio de una casa –por bombonas de gas o petróleo-, ese tipo de quemaduras serían diferentes”, dijo.

Gul Ahmad Ayubi, director adjunto del departamento de sanidad de Farah, dijo que el principal hospital de la ciudad había recibido catorce pacientes después de la batalla, todos con heridas de quemaduras. Cinco pacientes se enviaron a Herat. “Ha habido más ataques aéreos en Farah en el pasado. Recibimos heridos de esas batallas, pero es la primera vez que hemos visto ese tipo de quemaduras en los cuerpos. No estoy seguro de qué tipo de bomba se trata”, dijo.

Los investigadores de los derechos humanos de Naciones Unidas han visto también las “inmensas” quemaduras de las víctimas y se han preguntado qué causó esas heridas, dijo un funcionario de Naciones Unidas que pidió que no se le identificara refiriéndose a ciertas deliberaciones internas.

Todas esas preocupaciones se producen en medio de nuevos llamamientos para investigar un anterior ataque con armas químicas que dejó a una niña de ocho años, Razia, con “la cara convertida en una masa casi irreconocible de tejido abrasado y medio cuero cabelludo calvo y plagado de marcas de cicatrices”. Ella fue la primera víctima civil conocida del fósforo blanco en Afganistán. Como informa Reuters:

“Los niños gritaban que se estaban abrasando pero la explosión fue tan fuerte que por un momento me quedé sordo y no podía oír nada”, dijo a Reuters su padre, Aziz Rahman. “Y entonces mi mujer chilló ‘los niños se queman’ y ella estaba también ardiendo”, añadió, con el rostro ensombrecido por los recuerdos.

Las llamas que consumieron a su familia estaban alimentados por un agente químico llamado fósforo blanco, que el equipo médico estadounidense en Bagram manifestó había encontrado en el rostro y cuello de Razia. Estalla con un fuego feroz en contacto con el aire y puede alcanzar y penetrar en la carne mientras se calcina…

El coronel Gregory Julian, portavoz del comandante de las fuerzas de EEUU y la OTAN en Afganistán, el General David McKiernan [recién cesado], confirmó que las fuerzas extranjeras presentes en el país utilizan ese elemento químico.

“En el caso del fósforo blanco, se utiliza en el campo de batalla en determinadas aplicaciones… Se utiliza como bomba incendiaria para destruir búnkeres y equipamiento del enemigo; se utiliza para iluminar…”

Razia y su familia son las primeras víctimas civiles conocidas del uso del fósforo blanco en Afganistán.

Como en la reciente masacre, las oficiales de la ocupación señalan a los talibanes como culpables del ataque con armas químicas, una afirmación que los expertos en la región no aciertan a creerse. Pero en la historia de AP sobre la masacre, Julian aparece de repente afirmando que los “oficiales creen que los combatientes talibanes han utilizado fósforo blanco en Afganistán al menos en cuatro ocasiones en los últimos dos años”. No hemos oído nada de eso antes ni tampoco lo ha afirmado ningún funcionario del gobierno afgano ni reconocidos especialistas. Esas acusaciones a las armas químicas de los talibanes aparecieron sólo después de que Human Rights Watch empezara a difundir la terrible historia de Razia y de que los doctores en Herat encontraran extrañas quemaduras en los supervivientes de la masacre. Como informa Reuters:

La mayor del ejército estadounidense Jennifer Willis fue quien sugirió que los talibanes habían efectuado los disparos: “Un equipo de lanzamiento de morteros enemigo, conocido por estar operando en esa zona, puede que haya sido el responsable”.

El gobierno afgano, los especialistas militares y los expertos sobre los talibanes dijeron, sin embargo, a Reuters, que no se había visto nunca que los insurgentes utilizaran fósforo blanco. Las únicas fuerzas en el campo de batalla de las que se sabe que lo utilizan son los EEUU y la OTAN. “No tengo información de que los talibanes hayan utilizado ese arma en ninguno de sus ataques”, dijo Zaher Murad, portavoz del Ministerio de Defensa.

Ahmed Rashid, un escritor que vive en Pakistán y es autor de un libro muy apreciado sobre los islamistas de línea dura, dijo que él tampoco sabía nada de ese tipo de información.

“Pensar que [los talibanes] están utilizando fósforo blanco como arma en su arsenal es muy poco probable”, dijo Marc Garlasco, un importante analista militar en Human Rights Watch y antiguo y reconocido analista de inteligencia en el Pentágono. “EEUU tiene la idea de que les permitirá ver a través del humo, pero eso no tiene utilidad para los talibanes. No necesitan iluminar porque eso avisa inmediatamente a EEUU de dónde van a ir a luchar. Además conocen la zona. Quieren explosivos potentes para golpear y matar; las llamas lloviendo del cielo no van a asustar a las fuerzas estadounidenses”.

La portavoz de la OTAN Willis dijo que en el pasado se había observado a los insurgentes utilizando fósforo blanco. Al pedirle que proporcionara ejemplos de las situaciones en las que los talibanes hubieran utilizado el fósforo, se echó para atrás y dijo que no podía aportarlos.

Pero incluso aquí, al igual que en el caso de los “insurgentes niños” de Mosul, el Pentágono no puede hacer más que afirmar lánguidamente su “creencia” en que esas cosas pueden estar sucediendo. No se ofrece prueba alguna. Hay sólo un enojado intento de quitarse de encima responsabilidades, para desviar, distraer, difamar y confundir las ineludibles verdades de estar tratando de subyugar a otra nación por la fuerza.

Cualquiera que sean las buenas intenciones de este o aquel individuo normal que sirve en las fuerzas ocupantes –como los médicos militares que salvaron lo que quedaba de la vida de Razia-, la lógica subyacente de la dominación encontrará su camino, triturando sin piedad los cuerpos de los seres inocentes que atrape –deliberada o “colateralmente”- con todo el poder brutal de unas fuerzas extranjeras que no deberían estar en su territorio.

III.

Escribí un artículo el año pasado sobre los duraderos efectos de esas ineludibles realidades de la subyugación. Aunque trata de un aspecto diferente de la Guerra contra el Terror, me gustaría incluir un extracto de él porque, por desgracia, resulta tan importante como antes, cuando no más. En “Grabada en el cuerpo: La realidad de la guerra”, indicaba:

[En] esos acalorados debates sobre política, estrategia, financiación, etc. [de la Guerra contra el Terror], existe siempre el riesgo de perder de vista el más abrumadoramente importante aspecto del conflicto: sus efectos sobre los seres humanos que la están viviendo, el sufrimiento que causa a nuestro prójimo. La realidad de la guerra se graba en los cuerpos –abrasando las angustiadas psiques- de los individuos que la sufren. Eso es lo que es fundamentalmente la guerra, ahí es donde actualmente existe: en la sangre, en los huesos, en la sinapsis que conduce el fuego eléctrico de la conciencia humana.

Un nuevo informe desde Faluya –la Guernica de la Guerra de Iraq-. Dos de los grandes testigos de esta guerra –Dahr Jamail y su colaborador Ali al-Fadhily- presentan pruebas desoladoras de cómo el uso de armas químicas contra el pueblo de Faluya durante la brutal aniquilación de la ciudad en 2004 continúa produciendo hoy frutos horrendos:

Los bebés nacidos en Faluya están mostrando enfermedades y deformidades a una escala jamás vista antes, según declaran sus doctores y habitantes. Los nuevos casos, y la cifra de muertes entre los niños, han aumentado después de la utilización de “armamento especial” en las dos campañas de bombardeos masivos contra Faluya del año 2004.

Después de negarlo todo al principio, el Pentágono admitió en noviembre de 2005 que se había utilizado fósforo blanco, un arma incendiaria prohibida, un año antes en Faluya. Además, fue también allí, en esa ciudad, donde con toda generosidad se utilizó munición con uranio empobrecido (DU, en sus siglas en inglés), conteniendo residuos radioactivos de bajo nivel. El Pentágono admite, hasta el momento, haber usado 1.200 toneladas de DU en Iraq.

Muchos doctores creen que el DU es la causa del grave incremento de las enfermedades cancerígenas en Iraq, así como también entre los veteranos estadounidenses que sirvieron en la Guerra del Golfo de 1991 y en la actual ocupación.

“Vimos todos los colores del arco iris saliendo de los misiles y proyectiles estadounidenses que explotaban”, dijo a IPS Ali Sarhan, un profesor de 50 años que vivió los dos asedios estadounidenses de 2004. “Vi cuerpos reducidos a huesos carbonizados justo después de verse afectados por las bombas; más tarde supimos que era fósforo. Lo más preocupante es que muchas de nuestras mujeres han abortado y algunas han tenido bebés nacidos con malformaciones”.

“Tuve dos niños que presentaban daños cerebrales de nacimiento”, dijo a IPS Haifa Shukur. “Mi marido fue detenido por los estadounidenses en noviembre de 2004 y desde entonces he tenido que llevar yo sola a los niños a hospitales y clínicas privadas. Murieron. Gasté todos mis ahorros y tuve que pedir prestada una suma considerable de dinero…”.

Ese es el destino actual en Faluya de los seres humanos. Detrás de todos los debates y comentarios, de las estupideces de los think tank, de las retóricas de campaña, de los estudios académicos y de los insulsos despotriques de las cabezas parlantes de televisión, esto es la guerra: una mujer joven deambulando a través de una ciudad en ruinas, llevando a sus niños destrozados y moribundos a hospitales que no disponen de nada, ni medicinas ni equipamiento…

Terminaba aquel artículo de 2004 con una cita de Italo Calvino que ya había utilizado antes porque es, como dije entonces “uno de los mejores compendios del horror, y de la esperanza, de nuestra condición humana:

“El infierno… es lo que ya existe aquí, el infierno que habitamos cada día, el que formamos estando juntos. Hay dos formas de escapar de él. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y convertirse en parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es peligrosa y exige una atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y darle espacio”.

Enlace con texto original en inglés:

http://chris-floyd.com/component/content/article/3/1760-the-childrens-crusade.html

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sábado, 9 de mayo de 2009

Disturbios en Farah por los 147 civiles muertos; la policía dispara contra manifestantes que exigen una investigación


09-05-2009
Repudio a EU en las tres aldeas de Afganistán bombardeadas
Patrick Cockburn
La Jornada / The Independent
Gates dice que los 147 civiles muertos posiblemente fueron víctimas de un ataque del talibán

Al grito de muera Estados Unidos y muera el gobierno, cientos de habitantes de tres aldeas afganas se enfrentaron a pedradas con la policía al expresar su furia por los ataques aéreos estadunidenses accidentales que provocaron la muerte de al menos 147 civiles.
Los disturbios comenzaron cuando gente de las tres aldeas atacadas la madrugada del miércoles por bombarderos estadunidenses trasladaron en un camión 15 cuerpos recién rescatados de los escombros a la casa del gobernador provincial. Mientras la multitud se abrió paso hacia el centro de la localidad de Farah, la policía abrió fuego e hirió a cuatro manifestantes. Comerciantes en el resto de la ciudad, capital de la provincia del mismo nombre, donde tuvieron lugar los bombardeos, cerraron sus tiendas y juraron no volver a abrir sus negocios hasta que se abra una investigación en torno a los ataques.

El funcionario local Abdul Basir Khan, afirmó el jueves que ya se tenían los nombres de los 147 muertos, lo cual confirmó que se trata del peor incidente de este tipo desde que Estados Unidos invadió Afganistán en 2001.

Legisladores exigen mayor control de operaciones militares

Una llamada telefónica del gobernador de la provincia de Farah, Rohul Amin, en la que confirmó que había 130 muertos, fue reproducida mediante altavoces en una reunión del Parlamento afgano en Kabul, lo que hizo que legisladores exigieran un mayor control gubernamental sobre las operaciones estadunidenses.

La protesta en Farah es el más reciente indicio de una enérgica reacción afgana contra los ataques aéreos estadunidenses cuyas masivas explosiones dañan terriblemente las casas de adobe que son la única y precaria protección que tienen los civiles para resguardarse de los bombazos.

El secretario de Defensa estadunidense, Robert Gates, repitió este jueves en Kabul la explicación que ya habían dado otros funcionarios estadunidenses: que quizá fue un ataque con granadas del talibán lo que mató a los civiles, y que éste se debió a que los aldeanos se negaron a pagarle a la guerrilla un impuesto de opio. Pero esta versión no es respaldada por un solo testigo y sí se contrapone con numerosas fotografías de profundos cráteres producidos por las bombas, uno de los cuales está lleno de agua.

Gates expresó pesar por el incidente, pero no aceptó responsabilidad alguna.

Estados Unidos admite que ejecutó un ataque aéreo en el lugar y hora de los hechos, pero cada vez queda más claro, según testimonios de sobrevivientes, que no se trató de un breve bombardeo por parte de varios aviones que actuaron con base en información de inteligencia equivocada, sino de un bombardeo sostenido en el cual tres aldeas quedaron reducidas a escombros.

Farouq Faizy, reportero de la radio afgana que fue uno de los primeros en llegar al distrito de Bala Baluk, dice que los aldeanos le dijeron que las bombas comenzaron a caer repentinamente a las ocho de la noche del lunes y continuaron ininterrumpidamente hasta las diez de la noche, aunque algunos creen que siguieron cayendo bombas hasta horas más tarde.

Un bombardeo prolongado explicaría por qué hay tantos muertos, y sólo llegaron 14 heridos al hospital de Farah.

El ataque afectó a tres aldeas: Gerani, Gangabad y Koujaha, que están a un costado de una carretera muy importante. Es una zona en la que granjeros pobres cultivan varios plantíos de amapola cerca de las aldeas.

El talibán tiene tradicionalmente una fuerte presencia en la zona; testigos dicen que la policía y los soldados que montan guardia en torno a las aldea se veían nerviosos y con miedo. Ello explicaría por qué los comandantes del ejército afgano pudieron haber pedido que Estados Unidos bombardeara la zona, aunque para esto necesitaran un acuerdo con los encargados de las operaciones especiales del ejército estadunidense.

Funcionarios de la provincia, incluido el gobernador Rohul Amin, afirman que previo al bombardeo hubo fuertes combates entre cientos de talibanes y elementos del ejército y la policía afganos. Según lo relatado por Faizy hubo una refriega a siete u ocho kilómetros de distancia de las tres aldeas en la que fueron destruidos dos vehículos del ejército afgano y un Humvee estadunidense. Un tercer vehículo afgano fue capturado.

En dicho combate tres policías murieron y cuatro uniformados resultaron heridos, entre éstos estaban un soldado estadunidense y otro afgano. El enfrentamiento, a todas luces, no fue un combate de envergadura, pero las fuerzas progubernamentales parecen haberse llevado la peor parte, y sus vehículos quemados se encontraban aún, el jueves, abandonados en el camino.

La pérdida de vidas humanas en Afganistán por ataques aéreos es normalmente peor que en Irak, donde las casas son más modernas y normalmente cuentan con sótanos. En las aldeas de Farah sólo hay complejos de casas de adobe que se desmoronan fácilmente.

Imágenes de la zona tras los bombardeos muestran a personas de pie junto a los restos de un pariente, que con frecuencia no es más que un montoncito lodoso de carne desgarrada.

Un anciano de barba blanca, quien según vecinos perdió a 30 miembros de su familia, se encontraba hoy desesperado y en cuclillas a un lado de un cuerpo hecho jirones. Entre los pocos heridos que sobreviven está una niña con graves quemaduras en el rostro.

Una de las razones por las que los bombardeos estadunidenses hacen tanto daño a los civiles en Afganistán e Irak es porque ambos son países muy pobres, donde mucha gente vive en una sola casa. Cuando Estados Unidos utilizó ataques aéreos y artillería pesada sin contención alguna durante el sitio de Fallujah en 2004, la pérdida de vidas fue muy elevada. Las fiestas de boda en ambos países son con frecuencia bombardeadas porque se les confunde con reuniones de terroristas.

Sondeos de opinión en Afganistán demuestran que el apoyo al movimiento talibán por los ataques armados de las fuerzas extranjeras se dispara después de incidentes como el bombardeo en Farah. El presidente Hamid Karzai con frecuencia critica al ejército estadunidense por atacar brutalmente zonas civiles, críticas que opositores del mandatario consideran un esfuerzo oportunista de parecer un nacionalista.

El talibán está usando con cada vez más frecuencia tácticas desarrolladas en Irak, sobre todo el ataque suicida con efectos masivos, los artefactos explosivos caseros y las bombas colocadas a un lado del camino y detonadas mediante cables o a control remoto electrónico.

En la provincia de Helmand, el jueves, un atacante suicida mató a 12 civiles al atacar un convoy militar cerca del mercado de la localidad de Gershk. Ningún soldado extranjero murió en la explosión, aunque dos quedaron heridos.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/08/index.php?section=mundo&article=028n1mun

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Noticias Censuradas (VIII): Veteranos de guerra sin cabida en la sociedad de Estados Unidos



5 de mayo de 2009
Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
La composición étnica y social de los efectivos militares que utiliza EEUU para someter a países extranjeros como Iraq y Afganistán tiene un marcado carácter clase, reforzado también por el racismo. La carne de cañón que hace el trabajo sucio en las guerras ha sido reclutada en los suburbios pobres de ciudades que ya estaban en decadencia económica desde mucho antes que comenzara la actual depresión en pleno desarrollo.

Mientras las soldadesca que expone la vida en las guerras de Washington contra el “terrorismo” está principalmente integrada por jóvenes latinos y negros pobres, la oficialidad que los manda –formada en academias militares como West Point– está compueta esencialmente por blancos “caucásicos”. Muchos son reclutados bajo promesas de becas para la universidad, regulación de su situación migratoria en incluso la ansiada ciudadanía que persiguen los emigrantes.

Hasta la asunción de Obama estaba prohibido exhibir fotografías de los ataúdes en que han regresado miles de luchadores “anti-terroristas” de extracción negara y latina, pero todavía se sabe poco del trato que reciben quienes regresan vivos a casa, la mayoría con graves lesiones corporales y prácticamente todos con severas anomalías psíquicas. Sin embargo, los llamados “veteranos de guerra” están cobrando crecientemente conciencia del rol criminal que les obligó a desempeñar en nombre el falso patriotismo estadounidense que impulsan el complejo militar industrial y las corporaciones que buscan apropiarse del petróleo, minerales preciosos y otros recursos naturales de los paìses invadidos por órdenes de “líderes políticos” de la catadura de George Bush y Dick Cheney.

Cuando los veteranos regresan de la guerra se convierten en parias de la sociedad estadounidense, que no ha previsto un lugar ni un quehacer para estos “luchadores por la libertad”. El desamparo de los veteranos incluye la ausencia de asistencia médica y psiquiátrica, pues deben pagar de contado sus tratamientos, sin disfrutar de pensiones ni beneficios por haber combatido bajo la bandera estadounidense. Incluso se están cercenando los fondos destinados a auxiliar a las familias de los expedicionarios más pobres de EEUU enviados a otros países, según cientos de noticias censuradas desclasificadas por el Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California.

Arrestos de veteranos y civiles anti-guerra en debate presidencial

Arrestaron a diez veteranos y a cuatro civiles en los alrededores del último debate presidencial, el 15 de octubre en la Universidad Hofstra, en Hempstead, Nueva York. Los veteranos pretendían entregar un documentos con preguntas sobre planes de retiro y beneficios por haber estado en Iraq, para incorporar su situación a la discusión de los candidatos.

En vez de dejarlos ingresar, la policía antidisturbios le hizo frente al grupo montada en caballos, hiriendo a varias personas, incluido el sargento Nick Morgan, veterano de Iraq a quien le quebraron un pómulo. Los manifestantes eran miembros de Veteranos de Iraq Contra la Guerra (IVAW, su sigla en inglés), una organización que exige el retiro inmediato de Iraq, reparaciones de los daños sufridos en Iraq a causa de la guerra y beneficios completos para quiens regresaron después de cumplir su deber.

Los miembros de IVAW desean introducir al debate nacional el futuro de la guerra en Iraq y el sustento de los soldados que regresan de prestar sus servicios, procurando la entrega de informes sobre sus problemas en las convenciones nacionales demócrata y republicana. Los veteranos lograron tener un encuentro con un representante de Obama en la convención demócrata, pero en la convención republicana fueron escoltadosos hasta sacarlos a la calle.

Los activistas quedaron descontentos con los resultados de sus esfuerzos en las convenciones. Justificando su presencia en la discusión, Jason Lemieux, un ex sargento del Cuerpo de Marines que sirvió dos períodos en Iraq, indicó: “Ninguno de los dos candidatos ha mostrado apoyo real a los miembros en servicio ni a los veteranos”.

A pesar de las detenciones y lesiones del 15 de octubre, así como los acontecimientos desalentadores en las convenciones nacionales demócrata y republicana, los activistas de IVAW siguen siendo optimistas respecto a su misión. Lemieux concluyó su declaración con una nota positiva: “Continuaremos preguntando estas cuestiones quienquiera sea elegido. Creemos que ha llegado el tiempo de terminar esta guerra y traer a nuestras tropas a casa, y presionaremos por eso, no importa qué suceda en esta elección”.1

La Caridad del Ejército acumula millones de dólares

La Ayuda de Urgencia al Ejército (AER, por su sigla en inglés) acumuló un superávit de 345 millones de dólares en los ejercicios económicos 2003-2007, según una investigación de Associated Press (AP) sobre los expedientes de impuesto. La AER fue creada en 1942 con el único propósito de proporcionar apoyo financiero a las familias económicamente dependientes de los soldados que estaban participando en la segunda guerra mundial y contiendas sucesivas, como Corea, Vietnam, etc. Sin embargo, el propósito original de la AER ha cambiado de manera drástica con espectaculares alteraciones de sus finanzas a través de los años.

Ahora, la AER solamente está entregando el 91% del dinero acumulado y no como “ayuda”, sino en carácter de préstamos a las familias, sepultando el propósito original. Si las familias de los soldados no restituyen apropiadamente los préstamos en el tiempo asignado, sufrirán repercusiones severas. La pregunta es ¿dónde va a parar el otro 9%? ¿Se destina a los 400 empleados que trabajan para la Ayuda de Urgencia al Ejército? ¿Va a los hospitales? El seguimiento del dinero acumulado gracias a donantes privados, de escuelas y de organizaciones sin fines de lucro es fraudulento e incompleto.2

*) Resúmenes de historias periodísticas ocultadas por la gran prensa de EEUU y el mundo, elegidas entre cientos de noticias estudiadas por el Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California para la selección final de 25 historias relevantes a publicarse en el anuario Censored 2009/2010.

Fuentes:
1) Estudiantes investigadores: Katie McCartin, Melissa Bock, Anne Geiler, Ava Roebuck, Morgan Burkey Scott O’Neil
Instructor académico: Kevin Howley / Evaluador: Nafhat Nasr
–“Iraq War Veterans Arrested While Attempting to Deliver Questions to Obama and McCain” Jason Lemieux and Kristofer Goldsmith, ivaw.org, 10/18/08
–“Anti-War Veterans and Supporters Arrested and Trampled While Trying to Enter Final Presidential Debate” Independent Media Center, 10/18/08
http://www.indymedia.org/en/2008/10/914757.shtml
–“IVAW Violently Attacked by Police at Debate” Ben Dean-Kawamura, indymedia Rochester, NY, 10/18/08.
http://rochester.indymedia.org/feature/display/19854/index.php
–“At Least Nine Demonstrators Arrested as Iraq Vets Try to Enter Final Debate” Alex Kane, The New York City Independent Media Center, 10/16/08
http://nyc.indymedia.org/en/2008/10/100761.html
–“Presidential Debate Protestors Charged by Mounted Police; Iraq Veterans Injured, Arrested” David Mathison, The Huffington Post, 10/15/08.
http://www.huffingtonpost.com/off-the-bus-reporter/final-debate-protesters-c_b_135083.html
2) Estudiante investigador: Ashleigh Hvinden / Evaluador académico: Diana Grant
–“Probe finds Army Charity is Hoarding Millions.” The Associated Press, 22 February 2009. www.commondreams.org/print/38527
–“Veterans Advocates Riled by Report on Army Charity.” Jeff Donn,The Associated Press. http://www.commondreams.org/headline/2009/02/24-4


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¿Por qué se suicidan los reclutadores del ejército de EE.UU.?


05-05-2009
Mark Thompson
Time/Zmag
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cuando la sargento primera del ejército de EE.UU., Amanda Henderson, encontró al sargento primero Larry Flores en su estación de reclutamiento en Texas en agosto pasado, se espantó por sus profundas ojeras y su apariencia desarrapada.

“¿Estás bien?” pregunto al normalmente muy ordenado soldado. “Sargenta Henderson, estoy verdaderamente cansado,” respondió. “Tuve una semana mala y larga, fue ridículo.” El sábado anterior los comandantes de Flores lo habían recriminado por mal rendimiento. Había trabajado todos los días desde las 6.30 de la mañana hasta las 10 de la noche, tratando de persuadir a jóvenes de Nacogdoches para que se pusieran el uniforme del ejército. “Pero estoy bien,” le dijo.

No, no estaba bien. Más tarde, esa misma noche, Flores se colgó en su garaje con un cordón de extensión. Henderson y su esposo Patrick, ambos reclutadores del ejército, quedaron impactados. “Nunca olvidaré cuando estuve sentada en el funeral del sargento Flores con mi esposo y vimos a su mujer llorando,” recuerda Amanda. “Recuerdo que miré a Patrick y le dije: ‘¿por qué le hizo algo semejante a su mujer? ¿Por qué le hizo algo así a sus hijos?’” Patrick no dijo nada, y Amanda dice ahora que el suicidio de Flores “gatilló” algo en su marido. Seis semanas después, Patrick se ahorcó con una cadena de perro en su cobertizo en el patio trasero. (Vea fotos de suicidios en los rangos de los reclutadores http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1889200,00.html )

Las guerras en Iraq y Afganistán, son ahora las más prolongadas libradas por una fuerza sólo de voluntarios en la historia de EE.UU. Incluso en circunstancias en las que los soldados rotan por períodos múltiples y prolongados, el ejército necesita un suministro constante de nuevos reclutas. Pero el fervor patriótico que llevó a tantos a alistarse después del 11-S ya pasó hace ocho años. Eso hace que el trabajo de los reclutadores sea tal vez el más duro, si no el más peligroso, en el ejército. Sólo el año pasado, la cantidad de reclutadores que se quitaron la vida fue el triple de la tasa general del ejército. Como el Trastorno de Estrés Postraumático y la Lesión Cerebral Traumática, los suicidios de reclutadores son un coste oculto de las guerras de EE.UU.

El desafío de tiempos de guerra

Tras los ordenados escritorios y los afiches patrióticos en las 1.650 estaciones de reclutamiento en las Calles Mayores y en los centros comerciales hay un entorno laboral tan estresante a su propio modo como el combate. Las horas son largas, el tiempo libre es poco, y la exigencia de alistar por lo menos 2 reclutas por mes es implacable. Los soldados que han vuelto de períodos en Iraq y Afganistán constituyen ahora un 73% de los reclutadores, un aumento de los 38% en 2005. Y para muchos de ellos, la presión es demasiado fuerte. “Esos chicos vuelven de Iraq con problemas,” dice un ex oficial del ejército que recientemente trabajó en el Batallón de Reclutamiento de Houston.

La responsabilidad de proveer reemplazos para la tropa recae en antiguos suboficiales que han decidido convertir el reclutamiento en su carrera en el Comando de Reclutamiento del Ejército de EE.UU. (USAREC). Por su parte, ellos presionan a sus reclutadores locales para que “cumplan su misión” y provean los reclutas – a veces por todos los medios necesarios. Lawrence Kagawa se pensionó en julio pasado después de más de 20 años en uniforme; pasó la última mitad como reclutador altamente condecorado, y su período incluyó una tarea en el batallón de Houston entre 2002 y 2005. “Hay un conjunto de valores para el ejército, y cuando uno va al Comando de Reclutamiento se ve básicamente obligado a hacer cosas fuera de lo que sería considerado normalmente como moral o ético,” dice.

Como los comandantes de estación y sus jefes son evaluados según cómo reclutan sus subordinados, hay un fuerte incentivo para cuidar poco los detalles a fin de conseguir reclutas. Si los reclutadores no pueden realizar su misión legítimamente, sus jefes les dicen que vayan más allá del límite. “Te dirán que llames a Johnny o a Susan y les digas que mientan diciendo que nunca tuvieron asma como te dijeron, y que no tienen una historia criminal juvenil,” dice Kagawa. “Ese reclutador va a ajustar las reglas a su antojo y conseguirá que le digan mentiras y procesará el papeleo fraudulento.” ¿Y si el reclutador se niega? El comandante, dice Kagawa, “te dirá directamente que “se trata de un tema de lealtad, y si yo te doy un “no” por lealtad en tu informe anual, se acaba tu carrera.”

No sorprende, por lo tanto, que algunos reclutadores ignoren las restricciones para alistar a candidatos marginales. “He visto [reclutadores] que hacen que los chicos beban galones de agua para tratar de sacar la marihuana de su sistema antes de pasar su examen médico,” dice en privado un reclutador de Houston. “Los he visto falsificar firmas.” Si alista a un par de reclutas en un mes, aclaman a un reclutador; si no alista ninguno puede que le ordenen que participe en sesiones mensuales todos los sábados, en las que será aporreado verbalmente por su fracaso. Vea fotos de la Reserva del ejército de EE.UU. http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1734148,00.html

Vea fotos del interior de la instalación de detención en la Bahía de Guantánamo http://www.time.com/time/photoessays/guantanamo/

Los militares no tienen una reputación de buen trato a quienes no rinden. Pero es posible que a los reclutadores les cueste más aceptar la disciplina porque en la mayoría de los casos están física y socialmente aislados. A diferencia de la mayoría de los soldados, asignados a puestos en los que ellos y sus familias reciben toda la gama de prestaciones del ejército, un 70% de los reclutadores del ejército viven a más de 80 kilómetros de la próxima instalación militar. A falta de apoyo local, los reclutadores y sus cónyuges se vuelven a los servicios de mensajes de Internet. “¡Odio decirlo, pero todas las historias de horror son verdad!” informó en línea un reclutador del ejército a un novicio. “Serán tres años en el infierno para ti y para tu familia.” Una esposa escribió que en lugar de llegar a casa al término de un largo día de trabajo, su marido iba “a un súper Wal-Mart para encontrar candidatos, porque tienen abierto 24 horas al día.”

La actual fuerza de reclutamiento en servicio activo del ejército es de 7.600. Los soldados asisten durante siete semanas a la escuela en Fort Jackson, Carolina del Sur, antes de ser enviados a uno de los 38 batallones de reclutamiento en todo EE.UU. Allí pasan sus días llamando a listas de estudiantes de los últimos años de secundaria y a otros candidatos y visitando escuelas y centros comerciales. Por la noche, visitan las casas de potenciales reclutas para convencerlos de las 150 diferentes tareas en el ejército y para cerrar el trato con fuertes bonificaciones de alistamiento: hasta 40.000 dólares en efectivo y hasta 65.000 dólares para la universidad. El manual publicado para los comandantes de reclutamiento advierte que, a diferencia de la guerra, en el reclutamiento no existe la victoria “hasta el momento en que EE.UU. ya no necesite un ejército.” El reclutamiento debe “continuar virtualmente sin detenerse” y es “agresivo, persistente y tenaz,”

Vea más sobre las fuerzas armadas: http://www.time.com/time/searchresults?Ntt=military)


Pérdidas de una sola estrella

En ninguna parte el ritmo ha sido más duro que dentro del Batallón de Reclutamiento de Houston. Uno de cada 10 de los reclutas del ejército provino el año pasado de Texas – la mayor proporción de todos los Estados – y los reclutadores en el condado Harris alistaron 1.104, sólo 37 menos que el condado Maricopa de Phoenix, que ocupó el primer lugar. Los casi 300 reclutadores de la unidad de Houston están dispersos en 49 estaciones en el sudeste de Texas. Desde 2005, cuatro miembros que volvieron recientemente de Iraq o Afganistán cometieron suicidio mientras se esforzaban, como dicen los reclutadores, por “ponerles las botas.” TIME ha obtenido una copia del informe recientemente compilado del ejército, grueso de 50 mm, sobre la investigación de los suicidios de Houston. Su resultado: los reclutadores se han esforzado bajo un “pobre clima de comando” y un “enfoque insalubre y singular sobre la producción a costa de consideraciones para el soldado y su familia.” La mayoría de los nombres han sido eliminados; el ejército dijo que los que fueron culpados por los reclutadores por el mal entorno laboral no quisieron comentar. Aunque algunos reclutadores estuvieron dispuestos a hablar con TIME, la mayoría se negó a ser identificados por temor a arriesgar sus carreras.

(Vea fotos de los 6 años de los soldados de EE.UU. en Iraq: http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1885837,00.html )

El capitán Rico Robinson, de 32 años, el oficial de personal del batallón de Houston, fue el primer suicidio. Se mató en enero de 2005. Pero uno de sus predecesores, Christina Montalvo, había tratado de matarse unos años antes, tragando un puñado de somníferos que requieren receta en un intento de suicidio que fue evitado al ser descubierta. Montalvo dice que un jefe la presionó por su peso. Y que la espantaba el abuso impuesto rutinariamente por los sargentos más antiguos a sus subordinados. “Nunca había estado en una unidad en la que soldados humillaran públicamente a otros soldados,” dice Montalvo, quien abandonó el ejército en 2002 después de 16 años. “Si no cumplen con la misión, son humillados y avergonzados.”

Varios meses después del suicidio de Robinson, el primer sargento Nils Aron Andersson llegó a Houston como reclutador. Andersson había servido durante dos períodos en Iraq con la 82 Aerotransportada y había obtenido una Estrella de Bronce, por ayudar a compañeros atrapados en un tiroteo. “Le pregunté que había hecho para obtenerla, y me miró directo a los ojos y dijo: ‘Hice mi tarea, papá, sólo hice mi tarea.’ Y es todo lo que dijo,” dice su padre Robert de Springfield, Oregón. “Se negaba a hablar conmigo de Iraq.”

Aron, como lo llamaban, había cambiado en Iraq. Posiblemente haya sido la noche de septiembre de 2003 en la que renunció a su asiento expuesto en un helicóptero Black Hawk para dárselo a un soldado más joven que quería sentir la emoción de estar sentado en él y que terminó por ser el único muerto cuando el helicóptero se volteó al despegar. O tal vez fue el día en el que el escuadrón de Andersson tuvo que destruir una veloz camioneta suicida que iba directamente hacia su punto de control, a pesar de las mujeres y niños que iban adentro.

En lugar de volver por un tercer período, Andersson prefirió el reclutamiento. Se entrenó en Fort Jackson, pidió el divorcio y se sumó al batallón en Houston en 2005. “Le estaban sacando la mierda,” dice Robert. “Me llamaba a las 9.30 de la noche – 11.30 en Houston – y me decía que acababa de salir de la oficina de reclutamiento y que comenzaba su viaje de 40 minutos a casa.” Su tranquilo hijo también desarrolló un carácter explosivo mientras estaba en las estaciones de reclutamiento de River Oaks y Rosenberg. “En realidad no era un vendedor,” dice Robert, “y los reclutadores tratan de vender algo.”

Vea más sobre suicidio: http://www.time.com/time/searchresults?Ntt=suicide

Vea fotos de combate en Iraq: http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1717433,00.html

Varios meses después de comenzar su tarea, Aron amenazó frente a una amiga con suicidarse. Después que doctores del ejército lo dieron de alta, volvió al trabajo. “Durante los dos años que estuvo en Iraq, yo daba la vuelta a la esquina y estaba aterrado ante la posibilidad de ver un coche con patentes del gobierno al llegar a casa y que me iban a decir que había sido muerto,” dice su padre. “Un suicidio es lo último que me podía imaginar.”

Pero fue lo que sucedió el 5 de marzo de 2007. En la semana antes de su suicidio, ordenaron a Andersson que escribiera tres ensayos separados para explicar su fracaso en el encuentro de posibles reclutas. Otro reclutador dijo después a investigadores del ejército que los comandantes “humillaron” a ese soldado decorado en el campo de batalla durante una sesión de capacitación: “Estaba sometido a un machaqueo constante – una presión increíble. Simplemente se insensibilizó.”

(Vea fotos de soldados británicos en Afganistán. http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1827788_1743414,00.html )

Andersson, de 25 años, fue a su estación de reclutamiento horas antes de morir, y dijo que se había casado esa mañana con Cassy Walton, a quien había conocido hace poco. Parecía estar de buen humor. “Antes de irse, hizo un chiste al comandante de la estación que hizo reír a todos,” dijo otro reclutador a los investigadores. Pero los recién casados tuvieron una discusión esa noche, y Andersson, dentro de su nueva camioneta Ford, colocó el cañón de su pistola Ruger, calibre .22 contra su sien derecha y apretó el gatillo. Su viuda, que tenía problemas psiquiátricos, se mató al día siguiente con un arma que acababa de comprar.

“Ese doble suicidio debería haber detenido todo,” dice en privado un oficial que estuvo en el batallón. Pero, según informa, la dirigencia en Houston dijo: “Vamos a seguir adelante tal cual.”

Requerimientos exagerados

Resulta que el modo como pasaban las cosas en Houston era especialmente duro. Hasta hace poco, el ejército decía a los candidatos a reclutadores que se esperaba que alistaran a dos reclutas por mes. “Todo vuestro entrenamiento tiende a buscar y procesar por lo menos dos alistamientos por mes,” dijo el ejército en su sitio en Internet ‘Recluta al reclutador’ hasta que TIME llamó para preguntar por el requerimiento. El general Thomas Bostick, máximo general de USAREC, envió una carta en 2006, declarando que cada reclutador “Debe lograr dos.” Pero si cada reclutador lo hiciera, el ejército se vería inundado con más de 180.000 reclutas por año en lugar de los 80.000 que necesita. De hecho, el verdadero objetivo por reclutador es más cercano a uno por mes. Pero el constante tamborileo por dos no se detuvo.

Las duras horas de trabajo del batallón Houston también iban más allá de lo esperado. En junio de 2007, Bostick emitió una orden escrita a la 5ª Brigada de Reclutamiento y a su batallón de Houston exigiendo que los comandantes aclararan la confusa política de horas de trabajo del batallón, que podía ser interpretada como requiriendo días de trabajo de 13 horas. Exigió una nueva política “consistente con la ley y las regulaciones.” Los comandantes de la brigada y de los batallones ignoraron la orden.

A mediados de 2008, un comandante de batallón de Houston se quejó a los subordinados de “recibir numerosos llamados de que los reclutadores eran llamados ‘inmundos’ o ‘inútiles’ cuando no cumplían su misión cada mes.” Había oído que a los reclutadores a los que se les habían prometido permisos para cumpleaños o aniversarios se les “obligaba a volver al trabajo el día del aniversario y durante la fiesta de cumpleaños y / o de aniversario cuando ya tenían a familiares o amigos en sus casas.” Para mejorar la moral, la dirigencia del batallón decidió realizar un picnic el pasado 26 de junio. “La diversión familiar es obligatoria,” decía un mensaje electrónico interno.

Llorando como un niño

El sargento primero Flores, padre de dos hijos, que se veía tan demacrado en agosto pasado, era el comandante de la estación que supervisaba el par de oficinas de reclutamiento en Nacogdoches. La tarea exigía que el veterano de Afganistán e Iraq hiciera dos llamados de conferencia diarios desde su oficina a las 7 a.m. y a las 10 p.m. “Se quejaba regularmente de que las entre 16 y 19 horas que trabajábamos a diario eran demasiado,” dijo un colega a investigadores del ejército.

Cuando la estación de Flores no cumplió con la misión, sus superiores le ordenaron que asistiera a lo que el ejército llama “capacitación de baja producción” en Houston el sábado 2 de agosto. “Cuando uno llega a casa a las 11 y se levanta a las 4, es duro, pero lo que lo afectó realmente fue el reproche,” dice un reclutador que trabajó junto a Flores. “Lo hicieron llorar como un niño, diciéndole que no era bueno para nada y que lo iban a degradar.”

Vea más sobre el ejército: http://www.time.com/time/searchresults?Ntt=army

Vea fotos de cómo vuelve la vida a las calles de Iraq. http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1863348,00.html

Dijeron a Flores que su fracaso como comandante de estación significaba que volvería al puesto de reclutador básico. “Era una ruina emocional,” dijo un soldado que habló con él en la tarde del 8 de agosto. “Dijo que pensaba que había fracasado como comandante de la estación,” dijo el colega a los investigadores. “Me pidió un arma de fuego. Le dije que no poseía una. Realmente nunca se me ocurrió que podía haber sido para utilizarla él.” Flores se colgó esa noche. “La dirigencia es la causa principal para que el sargento primero Flores se haya suicidado. Era un soldado orgulloso,” escribió otro comandante de estación en una declaración, subrayando cuidadosamente el ascenso póstumo de Flores. “Creo que fue una decisión repentina porque el sargento primero Flores me dijo que había crecido sin padre y que jamás haría algo semejante a sus hijos.”

Amanda Henderson había trabajado junto a Flores en Nacogdoches. Su esposo, sargento primero Patrick Henderson, de 35 años, servía en una oficina de reclutamiento a 90 minutos de distancia, en Longview. Patrick conoció a Amanda en la oficina de reclutamiento después de un período de combate en Iraq, y se casaron en enero de 2008. En sus nuevos trabajos, sin embargo, “no quedaba ningún tiempo para la vida familiar,” dice Amanda. Aunque Patrick no quería la comisión, dice su viuda, el ejército le dijo que no le quedaba otra alternativa. Ocultaba su desilusión tras un comportamiento amigable y una sonrisa fácil.

Pero las cosas empeoraron después de la muerte de Flores. “Decía todo el tiempo que fue por culpa del batallón, debido a esa gran sesión de reprimenda que había tenido lugar” seis días antes de que Flores se matara, dice Amanda. “No puedo decirle hasta qué punto se enfureció contra el ejército cuando Flores se quitó la vida.” Dos semanas después, Patrick habló de matarse y lo embarazó el lío que se armó. “Comenzó a mostrarse solitario,” dice ahora Amanda.

“Sonaba bastante decaído,” dijo después otro reclutador a los investigadores. “Parecía estar molesto por el reclutamiento y no quería participar.” Patrick fue sacado del reclutamiento de primera línea y asignado al cuartel de la compañía. Pero eso no detuvo su espiral descendente. El día después de un altercado con su esposa el 19 de septiembre, Patrick se ahorcó.

Un senador exige respuestas

El ejército inició una investigación de la cadena de suicidios recién cuando informes en el Houston Chronicle llevaron al senador republicano John Cornyn de Texas a exigir respuestas. “Es trágico que hayan sido necesarias cuatro muertes para que un senador de EE.UU. prestara atención y pidiera una investigación formal,” dice Cornyn.
Después que Cornyn comenzó a hacer preguntas, el ejército ordenó que el brigadier general F.D. Turner investigara. Los reclutadores le dijeron que su tarea era un “trabajo estresante, desafiante, que es impulsado sólo por la producción, es decir, la cantidad de personas que son colocadas en el ejército cada mes,” reveló Turner el 23 de diciembre después de dos meses de investigación.

El informe estableció que la moral era particularmente baja en el batallón de Houston. Su máximo oficial y miembro alistado – el teniente coronel Toimu Reeves y la comandante, sargenta mayor Cheryl Broussard – ya no pertenecen a la unidad. (Él partió a otro puesto en USAREC; ella fue removida de su puesto hasta que haya terminado una investigación de su papel, y trabaja en el Batallón de Reclutamiento de San Antonio.

En una entrevista, el general Turner no quiso discutir las vidas personales de las víctimas, pero su informe señaló que los cuatro tenían relaciones “fracasadas o en vías de fracasar.” Pero concedió que “el entorno laboral podría haber tenido que ver con sus problemas de relación.”
La afirmación sobre una relación en vías de fracasar es desmentida por Amanda Henderson y por el testimonio de otros reclutadores. Y un equipo de reacción a la crisis del ejército enviado a Houston en octubre para considerar los dos suicidios del verano pasado citó un mal entorno laboral – no problemas domésticos – como la clave.

Después del informe de Turner, el teniente general Benjamin Freakley, jefe del Comando de Accesos del Ejército que supervisa a USAREC, pidió al inspector general del ejército que realizara un estudio nacional del estado anímico entre los reclutadores del ejército. El ejército también ordenó un retiro de un día para todos los reclutadores en febrero para que pudiera concentrarse en un liderazgo adecuado y la prevención de suicidios. El empeoramiento de la economía ya hace más fácil una parte de la carga de los reclutadores, así como el aumento de la edad máxima de alistamiento de 35 a 42 años. Pero como sólo 3 de cada 10 jóvenes estadounidenses cumplen con los requerimientos mentales, morales y físicos para servir, los desafíos para el reclutamiento seguirán existiendo.

Amanda Henderson, que perdió a su esposo y a su jefe por suicidios el año pasado, ha abandonado ese campo de batalla. “El ejército no cuidó a mi esposo o al sargento Flores como lo necesitaban,” dice. Aunque sigue en el ejército, ha abandonado el reclutamiento y vuelto a su antiguo puesto como sargento de aprovisionamiento en Fort Jackson. Por la mala situación de la economía, dice, quiere seguir con el uniforme hasta que venza su alistamiento en 2011. ·Algunos días me digo que no me queda otra que seguir adelante,” dice. “Otros días, simplemente me siento y lloro todo el día.”

http://www.zmag.org/znet/viewArticle/21358

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