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domingo, 14 de junio de 2009

¿Apagón informativo u «omertà» de estado?

Silencio por parte de la clase política y de los medios de comunicación ante la constatación de irregularidades en el recuento de papeletas en las elecciones europeas

14-06-2009
Gara

El silencio con el que se ha acogido por parte de la clase política y de los medios de comunicación españoles la constatación de irregularidades sistemáticas en el recuento de papeletas en las elecciones al Parlamento Europeo sólo puede entenderse como signo de algún tipo de compromiso tácito. Una decisión que es ajena a la responsabilidad que deberían demostrar los políticos ante un hecho que pone en solfa la competencia de ciertos cargos y que a su vez es ajena al principio básico del periodismo, que debe guiarse, entre otras cosas pero primordialmente, por aquello que es noticia. Y no cabe duda de que el hecho de que miles de votos hayan sido adjudicados erróneamente a otros partidos es noticia, al menos si Europa se parece en algo a lo que los políticos europeos -y españoles- dicen que es.
Que ningún medio de comunicación del Estado, ni los afines a los posibles damnificados ni los proclives al escándalo, haya hecho nada más que señalar alguna que otra anécdota es, cuando menos, sorprendente. Menos sorprendente resulta que los responsables políticos desvíen el foco de atención a la parte administrativa, como hizo el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Al fin y al cabo lo único que hace así es tapar su responsabilidad, algo tristemente común en la clase política. Lo que vuelve a ser sospechoso es que nadie le recuerde que esa responsabilidad recae sobre él, tal y como él mismo certificó en su comparecencia en la noche electoral.
Lo cual invita a pensar que tanto perjudicados por el recuento como beneficiados por el mismo han decidido que prefieren tapar este escándalo y quedarse como están. Transmiten así claramente que ni ellos mismos se creían sus discursos sobre la importancia de la participación. Admiten así que su prioridad es mantener su posición dentro del sistema, bien sea ésta privilegiada o bien sea puramente subalterna. Discurren así de la negligencia al fraude y del apagón a la «omertà» de estado. Todo lo cual confirma una vez más que entre democracia y razón de estado, en el caso español siempre prevalece la segunda. Más si en el origen de la denuncia está, de una u otra manera, el independentismo vasco.
Más información:
Los votos sustraídos a II-SP superan los 1.300 sólo en la CAVx Oihana LlorenteEn la Junta Electoral de Barcelona un representante legal de II-SP fue expulsado por los Mossos d'Esquadra del recinto donde se desarrollaba el recuento. Luis Ocampo indicó a GARA que se «vivieron momentos de mucha tensión» y denunció que el recuento fuera vigilado por los agentes policiales.
Cuestión de obviedadx Maite SoroaAyer los medios del grupo Noticias editorializaban sobre los resultados de II-SP y resaltaban la conclusión a la que han llegado comentaristas y tertulianos tras manifestar su estupor, una conclusión tan simple como contundente: «Todavía están ahí».
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miércoles, 10 de junio de 2009

Los comicios del parlamento europeo mostraron lo que molesta al Viejo Continente


10 de junio de 2009
Andrei Fediashin (RIA NOVOSTI)

Del 4 al 7 de junio pasados, los países de la Unión Europa (UE) eligieron a los diputados para el Parlamento Europeo. Tras el conteo de los votos efectuado el 8 de junio, quedó claro que el voto europeo fue una declaración de protesta muy fuerte contra lo más les disgusta a los europeos, con el telón de fondo de la crisis económica.

Más que todo, lo que más fastidia a los europeos son los partidos en el poder, los socialistas y la centro-izquierda y también de que el Viejo Continente tenga sus puertas demasiado abiertas para la inmigración.

Como resultado de estos comicios, en la mayoría de los países los partidos socialistas o de centro-izquierda o bien sufrieron una derrota contundente o perdieron una parte considerable de sus votos. En cambio, los partidos de derecha obtuvieron más mandatos, pero los más votados fueron los "verdes" y también se distinguieron las agrupaciones políticas de ultraderecha y los nacionalistas.

Hay que resaltar que los votos a favor de la derecha, pudieron haber tenido más relevancia, si no fuera porque en algunos países como, por ejemplo, en Francia e Italia esas fuerzas ya se encuentran en el poder.

El partido gobernante, La Unión por un Movimiento Popular (UPM), del presidente francés Nicolas Sarkozy (UMP), y el nuevo Partido del Pueblo de la Libertad (PDL) del primer ministro italiano Silvio Berlusconi les quitaron muchos votos a los movimientos de ultraderecha, porque en parte, comparten las consignas del corte, "Francia para los franceses e "Italia para los italianos".

En general, la votación demostró que la xenofobia no es un fenómeno extraño en Europa. En Austria, Inglaterra, Dinamarca, Grecia, Finlandia, Italia, Holanda y Rumania, los partidos de ultra derecha obtuvieron escaños en el parlamento europeo, algo que no había ocurrido antes.

De los países anteriormente enumerados, Holanda se destacó de forma especial después de que los bondadosos y pacíficos holandeses tan amantes de los tulipanes y los molinos, eligieron para el parlamento de Estrasburgo de golpe a cuatro diputados del Partido de la Libertad liderado por Geer Wilders, autor y productor de la película antimusulmana Ferta que tanta indignación desató entre los países musulmanes y las comunidades islámicas en Europa.

También a Estrasburgo, los húngaros eligieron a tres diputados del Jobbik o Movimiento por una Hungría Mejor, conocido más que todo por su Guardia Húngara, un remedo de la Cruz Flechada, la milicia fascista y pronazi húngara que, en la II Guerra Mundial ayudó a las huestes de Adolfo Hitler a exterminar las minorías étnicas de la zona, en especial los judíos y gitanos.

En Inglaterra, por primera vez en el parlamento europeo habrá diputado del Partido Nacionalista Británico.

A lo mejor, esos triunfos pudieron haber tenido una repercusión mayor de no haber sido por los partidos fuertes de centro-derecha que en los comicios, arrebataron muchos votos a los nacionalistas.

De todas formas, la tendencia hacia el egoísmo nacionalista en Europa ya es un fenómeno palpable.

Aunque no vale la pena ser del todo pesimistas, a fin de cuentas, el cuadro político general en Estrasburgo no cambio de forma radical.

Una calamidad a medias, un viraje hacia la derecha pero no de una forma categórica, pues de los 736 escaños que integran el Parlamento Europeo, la mayor parte (270) quedó en poder de los partidos de centro- derecha, después siguen los socialistas (160 escaños) y a continuación los liberales, los verdes y la derecha.

Tranquiliza el hecho de que los europeos no le atribuyan mucha importancia a los comicios al parlamento europeo cuyas funciones reales desconocen o tienen una idea muy vaga. Prácticamente en todos los países miembros de la Unión Europea se repite esa situación.

Lo que pasa es que los europeos pueden elegir al parlamento europeo o en elecciones municipales a los políticos y partidos que prefieren no ver en los comicios legislativos nacionales.

Al parlamento europeo y en los municipios pueden pasar diputados de partidos pequeños que no pueden ser admitidos en elecciones legislativas nacionales, aquí es evidente que entra en funcionamiento una especie de mecanismo de autoconservación y sentido común europeo.

Franceses, británicos, austríacos, holandeses, alemanes y otros comprenden que son cosas absolutamente diferentes apoyar a partidos en comicios municipales o al parlamento europeo y permitir a esos mismos partidos legislar en los legislativos nacionales.

Pero los ánimos demostrados por los electores en estos comicios son muy interesantes. En Francia, Italia, España, Polonia, Bulgaria, Hungría y la República Checa los triunfadores fueron los partidos de centro-derecha.

Y en general, los grandes perdedores fueron los laboristas británicos y el primer ministro de Inglaterra, Gordon Brown.

El malestar contra los laboristas había madurado hacia ya mucho tiempo, a causa del engaño a la opinión pública para justificar la campaña contra Iraq, la reciente serie de escándalos sobre los gastos en la Cámara de los Comunes y la crisis económica.

En Inglaterra, los comicios al parlamento europeo coincidieron con elecciones municipales, siendo de señalar que los laboristas nunca habían sufrido una derrota tan desastrosa.

Los laboristas sencillamente fueron barridos de los consejos municipales. De los 1.625 en todo el país conservaron la mayoría en apenas 176, una verdadera catástrofe, si se tiene en cuenta que hubo periodos cuando los laboristas controlaron al menos los dos tercios de los consejos municipales. En el parlamento europeo los laboristas obtuvieron los escaños que les corresponde al ocupar el tercer lugar en los comicios en Inglaterra tras ser superados por los tories y los liberal-demócratas. Para los laboristas esto es una gran vergüenza.

Antes de esos comicios, el desdichado primer ministro británico Gordon Brown ya tenía suficientes apuros. Antiguo ministro de Finanzas que de repente asumió la presidencia del gobierno tras la renuncia de Tony Blair, nunca tuvo carisma y tampoco fue un buen orador, ahora en su contra madura una confabulación en el seno de su propio partido.

Ya cuatro de sus ministros y el asesor adjunto de su administración renunciaron, y el próximo 10 de junio el parlamento británico comenzará debates sobre la posibilidad de una convocatoria a comicios legislativos anticipados, que pueden celebrarse el próximo otoño boreal. Teniendo en cuanta los síntomas que prevalecen en la opinión pública británica, los laboristas puedes ser desplazados del parlamento nacional.

En resumen, los recientes comicios para el parlamento europeo fueron una prueba muy dura., aunque, ¿quién puede decir ahora que la situación es fácil?.

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sábado, 9 de mayo de 2009

El Parlamento Europeo condena a Venezuela


En la sala sólo había 27 parlamentarios, pero la prensa no lo dice

09-05-2009
Gennaro Carotenuto
Latinoamerica / Giornalismo Partecipativo
Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti

Al abrir el pasado 8 de mayo El País, periódico del que nuestros cotidianos suelen copiar la información latinoamericana, se encuentra un artículo largo y ufano. El Parlamento Europeo, como si fuera un tribunal, ha condenado a Venezuela en términos sin precedentes.



Mediante un entrecomillado se informa de que ha expresado su “enorme preocupación por el deterioro de la calidad de la democracia en Venezuela”, la cual corre “un grave peligro de colapso” debido a la “concentración de poder y autoritarismo creciente del presidente Hugo Chávez”. Además, el Parlamento Europeo -cosa inaudita bien mirada- muestra solidaridad con los jefes de la oposición que sufren persecuciones políticas. Continúa el artículo copiando y tratando con aprobación gran parte de la resolución del Parlamento Europeo. ¿Qué es lo que no marcha en esta resolución? ¿Qué esconde la multinacional Prisa, que edita el diario español?

Lo que El País esconde no se encuentra ni aun buscándolo con lupa, y sin embargo representa un clarísimo caso de desinformación: esa resolución se aprobó en un aula desierta en la que había tan solo 27 parlamentarios de 785, el 3% del total. No sólo: El País elude que los 27 votantes pertenecen a grupos de derecha y extrema derecha y que el 97% de los eurodiputados de derecha, centro e izquierda (758 frente a 27) ningunearon una resolución cuyo contenido, según un documento, revela “un claro ensañamiento” antivenezolano y un “lenguaje capciosamente destructivo”. En una palabra: basura que, sin embargo, juega a favor del grupo Prisa, que desde hace años opera como punta de lanza de las multinacionales ibéricas.

En cualquier caso, cabe leer la noticia de otro modo: el 97% de los europarlamentarios rechaza condenar a Venezuela. Además es singular el hecho de que El País, periódico que apoya en España al PSOE (partido socialista en el gobierno), ponga tanto empeño e interés en una resolución que ningún parlamentario del PSE (Partido Socialista Europeo) ha tenido el valor de votar por lo impresentable.

El caso que ha originado la resolución votada por neofascistas y afines europeos y que tanto ha gustado a El País es, no obstante, muy importante. Se trata del caso Manuel Rosales, candidato presidencial en 2006 contra Hugo Chávez y antiguo alcalde de Maracaibo y gobernador del Estado de Zulia, el cual, acusado de corrupción y enriquecimiento ilícito, se proclamó perseguido político y pidió y obtuvo asilo en Perú, donde gobierna Alán García, íntimo amigo del ex-presidente venezolano Carlos Andrés Pérez (y de Bettino Craxi), destituido a su vez por corrupción a principios de los 90. Quien escribe esto conoció brevemente a Manuel Rosales y lo describió como la expresión de una oposición madura que por primera vez se oponía a Chávez de modo no golpista.

Con todo, los innumerables casos de malversación de fondos públicos y de corrupción que han salpicado estos años a Rosales no pueden tacharse de persecución política. Lo que no dicen ni los parlamentarios de derecha y ultraderecha de Bruselas ni El País es que fue la propia Interpol quien calificó como plenamente justificada la solicitud de extradición para Rosales ya que no se deduce en su caso “ningún peligro de persecución política, racial, religiosa o militar”. Fue el presidente peruano, por propio interés, quien concedió el asilo sin que hubiera persecución alguna en acto, e impidiendo que la justicia venezolana concluyera su investigación sobre el sospechoso. La justicia venezolana está en el derecho de investigar a Rosales, que debería demostrar cómo fue que se enriqueció tan desmesuradamente en menos de diez años de ejercicio en la administración pública.

La verdad es bien distinta, y revela un punto débil, un callejón sin salida para el gobierno de Hugo Chávez. Si la magistratura ataca la corrupción acaba ocupándose sin remedio de los enormes enriquecimientos ilícitos de los últimos cincuenta años, que suelen implicar a personajes activos de la oposición, lo que a su vez da pie a que se acuse a la magistratura de querer perseguir a los opositores políticos. Ahora bien: si no lo hace -y en los últimos años ha hecho demasiado poco- jamás se extirpará la lacra de la corrupción endémica. Pero no se esperen que eso se lo cuente El País.

http://www.giannimina-latinoamerica.it/visualizzaNotizia.php?idnotizia=236


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