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domingo, 14 de marzo de 2010

Sarkozy sufre un varapalo del PS y de la ultraderecha


La elevada abstención en las elecciones regionales castiga al partido del presidente y da alas al Frente Nacional de Le Pen

ANDRÉS PÉREZ - CORRESPONSAL EN PARÍS - 15/03/2010 08:00

El partido de Nicolas Sarkozy, la Unión para un Movimiento Popular (UMP), sufrió ayer un duro castigo en la primera vuelta de los comicios regionales en Francia, marcados por la abstención de más de la mitad del electorado y por un ascenso de las fuerzas de izquierda. El Frente Nacional (FN), partido ultra en el que Jean-Marie Le Pen está pasando el relevo a su hija, Marine, cosechó un resultado espectacular que desborda las previsiones. Parece agraciado por los recientes debates sobre la "identidad nacional" y sobre el burka, que Sarkozy pensaba controlar desde el Elíseo.

Anoche, una atmósfera de estupefacción se respiraba en los cuarteles generales de los partidos. Sin duda porque esta votación "prueba un contexto de radicalización del electorado", como dijo una editorialista política de la radio pública France Info, en función de los sondeos a pie de urna. La UMP de Sarkozy quedó encogida a un 26,7% de votos, pese a ir a las urnas con 14 ministros o secretarios de Estado en sus listas, y en el seno de coaliciones.

El Partido Socialista se convierte en la primera fuerza política de Francia

Así, los sarkozystas-estrella logran poco más que duplicar el resultado del partido ultra de los Le Pen. El Frente Nacional, al que muchos daban por muerto desde el auge de Sarkozy en 2007, logró cosechar un espectacular e imprevisto 12%. Como supera el 10% en más regiones de lo previsto (entre seis y once, en virtud de los datos parciales de anoche), podrá mantenerse en las segundas vueltas que se celebrarán el domingo próximo, y tener electos en las asambleas regionales.
El PS gana en solitario

Vencedor indiscutible de la velada electoral fue el Partido Socialista. A diferencia de lo ocurrido en 2004, en esta primera vuelta se presentaba en solitario en la mayoría de regiones, sin coalición de primera vuelta. Pese a ello, cosechó en torno al 30% de votos, según los sondeos a pie de urna. Por lo tanto, es hoy la primera fuerza política de Francia. El partido de Martine Aubry cerró así de un tajo todas las elucubraciones que existían desde hace un año, tras las elecciones europeas, sobre la posibilidad de que los verdes de Europa Ecología lo superaran y se convirtieran en el eje central de la izquierda.

Europa Ecología no logra situarse como el eje central de la izquierda

La decepción era palpable en el cuartel general de Europa Ecología en París, situado en un conocido club nocturno del norte de la capital. Con un resultado nacional que los sondeos a pie de urna colocaban en torno al 12%, los verdes de Daniel Cohn-Bendit y de Cécile Duflot confirman que son la tercera fuerza del país. Pero no consiguen repetir el 16% de las europeas de hace un año, ni mantener al PS en un nivel suficientemente bajo como para imponerle condiciones a nivel nacional.
Cohn-Bendit vira a izquierda

Cohn-Bendit, criticado en su campo por su apuesta de intentar construir una mayoría con el centro, pareció tomar nota. Hizo una concesión al ala de su partido que estima que ser ecologista significa forzosamente estar en la izquierda. "La izquierda puede conquistar todas las regiones", afirmó ante sus fieles. Primera alusión a "la izquierda" del experimentado eurodiputado en muchos meses.

El Frente de Izquierdas, la coalición formada por el Partido de Izquierda, el PCF y grupos alterglobalistas, consiguió consolidarse como quinta fuerza del país gracias a un 6,2% de los votos, obtenido sólo en las 17 regiones en las que se presentaba como tal. Se impone como un polo que impedirá al PS derivar hacia el centro. También logra marcar claramente las distancias en una especie de primaria que se desarrollaba ayer en el seno de lo que se suele llamar "la otra izquierda". Su rival, el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), regresó a un resultado de en torno al 2%. Las diferentes fuerzas de la otra izquierda (Frente, NPA y Lucha Obrera) reúnen a nivel nacional de nuevo en torno a un 10% de votos, pero por separado en la mayoría de las regiones.

El cuadro de la radicalización de los electores que fueron a votar (sólo un 47,5%) conllevó una consecuencia lógica: el partido de centro moderado antisarkozysta, el Movimiento Democrático (MoDem) se hundió por debajo del 5% y desaparece como fuerza con credibilidad.

Aubry acogió la victoria con modestia en sus primeras declaraciones. Insistió en que "nada está ganado" y reclamó a sus partidarios una movilización para atraer en la segunda vuelta a los abstencionistas para que "las regiones sean un escudo social frente a la regresión". Ahora se abre para ella una fase complicada de 48 horas, que empezó anoche mismo, para negociar con Europa Ecología y el Frente de Izquierdas la llegada a la segunda vuelta, además de intentar captar votantes centristas.

La nota surrealista la dio François Fillon. Tras la bofetada del electorado a su partido, más bajo que nunca con 14 miembros de su Gobierno en las listas, dijo que "es imposible sacar ninguna consecuencia a nivel nacional". Añadió que son los presidentes de región actuales en su inmensa mayoría de izquierdas quienes "no han encontrado su lugar". Después de bajar a ese nivel local, pidió el voto para su partido en la segunda vuelta porque dijo "somos 65 millones de franceses entre 6.500 millones en la Tierra".

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viernes, 8 de enero de 2010

Sarko no quiere la burka


El oficialismo francés prepara una ley que rechaza el velo

08-01-2010
John Lichfield
Página 12
El líder parlamentario del gobernante partido francés va a presentar dentro de dos semanas un proyecto de ley para prohibir el velo de todo el cuerpo en las calles de París y en todos los lugares públicos. El anuncio hecho por Jean-François Copé termina con un debate de seis meses sobre la burka y su equivalente árabe, el niqab, que divide tanto a la derecha como a la izquierda, y probablemente moleste al presidente Nicolas Sarkozy.

Copé, en una entrevista con Le Figaro, dijo que presentará un proyecto de ley que impondría multas de hasta 750 euros a cualquiera que apareciera en público con “su rostro totalmente cubierto”. Las excepciones, que todavía tienen que especificarse, permitirían el uso de máscaras para “ocasiones tradicionales, festivas”, como carnavales. Castigos más severos se establecerán para los hombres que “fuercen” a sus mujeres o a sus hijas a usar velos que le cubran el cuerpo.
El presidente Sarkozy ha estado tratando de contener un aumento del sentimiento antiislámico desatado en Francia por su llamado en octubre a un “debate sobre la identidad nacional”. Dijo el lunes que no veía razón para que una inmediata legislación prohibiera la burka o el velo hasta el piso. En una reunión privada con miembros del Parlamento de su partido de centroderecha, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), sugirió que simplemente deberían pasar una resolución declarando que la burka o el niqab son contrarios a las tradiciones francesas de libertad y las leyes sobre los derechos de las mujeres. Si tal declaración en la Asamblea Nacional no tuvo efecto, dijo el presidente, el Parlamento podría legislar en seis meses.
Copé, el líder de la abrumadora mayoría del UMP en la Cámara de Diputados del Parlamento, le dijo, sin embargo, a Le Figaro que publicaría un borrador de la ley en dos semanas para, en efecto, prohibir la burka. Una vez pasado, dijo, la ley podría estar en suspenso durante seis meses para permitir “discusiones” con la comunidad musulmana en Francia.
Este es el último de una serie de actos desafiantes de Copé, que se ve a sí mismo como el futuro sucesor de Sarkozy. Una comisión parlamentaria para investigar el uso de la burka o del niqab en Francia –establecida el verano pasado– no publicará sus conclusiones antes de fin de este mes.
El cuerpo del principal partido de la oposición, el Partido Socialista, dijo ayer que “se oponía totalmente a la burka”, que finalmente era una “prisión para mujeres”. Pero anunció, después de un agitado debate de dos horas en su Ejecutivo nacional, que una prohibición legal sería “contraproducente” y “oportunista”.
Sin embargo, Copé puede contar probablemente con el apoyo de una gran mayoría de diputados de su propio partido, y los centristas e izquierdistas de los partidos de la oposición, cuando presente su proyecto de ley a la asamblea. El debate sobre la burka –y si es fundamentalmente contrario a los compromisos republicanos franceses con la libertad e igualdad– fue lanzado por un miembro comunista del Parlamento en junio pasado. Algunas altas figuras de la izquierda han apoyado la idea de una prohibición legal. También lo hizo Fadela Amara, una izquierdista que hace campaña por los derechos de las mujeres musulmanas y que entró al gobierno de Sarkozy en 2007 como ministra de Desarrollo Urbano.
Los líderes islámicos más moderados han criticado la burka, pero sugirieron que es un fenómeno tan limitado en Francia que la legislación es innecesaria, y que puede alienar a los musulmanes moderados.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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