
"En Haití hay estructuras organizativas populares funcionando, después de lo que vi subió mi admiración por los haitianos"
Erasmo Magoulas
10-02-2010
Desde tu experiencia como reportero, ¿habías visto un drama humano de las características del que está sufriendo el pueblo haitiano?
Jamás. A esas pérdidas humanas tan elevadas se suma una destrucción casi total de la infraestructura. Muchas casas que siguen en pie están fisuradas o inhabitables, así que hay que demolerlas, y la mayoría no cumple con las normas antisísmicas básicas —un poco por la pobreza, otro poco por la corrupción— aunque hay viviendas en lugares privilegiados, como Pétionville, que resistieron mejor el terremoto porque sí estaban construidas con esas normas. Un ejemplo perfecto lo da Ignacio Ramonet al evocar un sismo de idéntica intensidad en Japón, hace seis meses, donde sólo hubo un muerto y un herido. La vieja historia: si sos pobre, sonaste.
Gran parte de la población se ha transformado en huérfana, enviudó, quedó mutilada o perdió al responsable de la subsistencia familiar.
Y el riesgo de epidemias. Si antes del sismo había pésimas condiciones higiénicas ahora han empeorarado. En marzo comienza la temporada brava, con huracanes y lluvias, lo que será una complicación terrible.
¿Cómo está llegando la ayuda internacional y cuáles son los países que tienen más presencia en la ayuda sanitaria y de rescate?
Comprobé que además de las misiones oficiales hay miembros de ONG y cooperantes de gran cantidad de organizaciones de distintos países; desde paramédicos italianos, misioneros ingleses o profesionales brasileños hasta particulares de todo el mundo que recogieron espontáneamente todo tipo de ayuda. Conocí a unos muchachitos franceses que fueron con paquetes de remedios juntados por ellos mismos.
En lo propagandístico, gracias al aparato mediático, Estados Unidos aparece, claro, como el gran protagonista de la solidaridad, y otros países primermundistas que también han despreciado y sometido a Haití ahora salen también en la foto.
En este sentido, te digo que es más meritorio el esfuerzo particular de estadounidenses y europeos que han ido por su cuenta a ayudar, que los ves comiendo un platito de arroz o durmiendo al aire libre. Yo los he visto, por ejemplo, dormir en el techo de la comisaría de Puerto Príncipe, o bañándose con un balde de agua, cuando un estadounidense promedio consume como 365 litros por día; soportando, en fin, una incomodidad nueva para ellos sin protestar.
Los medios, eso sí, silencian que desde años antes del terremoto hay alfabetizadores, técnicos y médicos cubanos en Haití. Desde 1998. Apenas golpeó el terremoto, la brigada cubana fue la principal asistencia médica, trabajando más allá de toda resistencia humana. ¡Si hasta transformaron su vivienda en hospital de campaña! No había pasado un día, y Cuba mandó además arriba de cincuenta especialistas con equipo y medicina. Se sumaron como 400 médicos haitianos formados en Cuba.
Recién leí que abrieron un quinto hospital de campaña donde trabajan cubanos y un contingente de haitianos graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana. Y no es una carpita donde te dicen «abra la boca y tómese una aspirina» mientras te filma CNN; no, es un hospital con tecnología de punta. Y los datos están, ¿eh?; pero lo ocultan. Tampoco se dice que Cuba tiene hoy una brigada médica de unos 1.200 integrantes, entre cubanos y alumnos extranjeros becados por la Isla. Jamás dirán que ese país bloqueado al que los terroristas califican de terrorista mandó en estos días un barco con más de dos toneladas de equipos de rehabilitación. Da mucha bronca.
Nicaragua, si no me equivoco, envió ayuda al otro día, y acaba de mandar aviones y personal especializado en desastres. Hay muchos médicos de Venezuela, que sigue mandando personal y todo tipo de ayuda. Brasil ha enviado toneladas de alimentos. Bolivia ha despachado personal de socorro. México se hizo presente con un grupo de rescate con perros amaestrados, y está por mandar un avión con ayuda. En Haití conocí al equipo médico chileno, que llegó con medicinas y alimentos y un grupo de geólogos. Los vecinos dominicanos formaron una organización solidaria, y el gobierno ha mandado médicos, ambulancias y frazadas. Argentina dispuso el envío de dos aviones con ayuda material y humana, además de crear en Buenos Aires una «mesa de crisis». El gobierno de Guayana, incluso, anunció la donación de un millón de dólares. ¡Hasta los palestinos mandaron lo repoco que tienen!
Según el último Premio Nobel de la Paz y presidente de Estados Unidos, Barak Obama, su país envió a Haití un portaaviones de la IV Flota y unos 10.000 efectivos. ¿Cómo interpretan eso las autoridades haitianas por un lado y los representantes de las organizaciones populares de ese país?
Ignoro el análisis oficial ante algo tan original como enviar un portaaviones nuclear para ayudar a una nación siniestrada. ¿Pero qué se puede esperar de quien va a recibir el Premio Nobel de la Paz, y se manda un discurso defendiendo y justificando la guerra con unos argumentos «filosóficos» que ni Cantinflas se animaría a decir?
El Comando Sur se ha puesto, de prepo, como la gran autoridad. Tomaron el control terrestre, marítimo y aéreo… El control de las comunicaciones. Colonialismo del peor. Encima, hasta la MINUSTAH está bajo las órdenes del Comando Sur. A los haitianos no le gusta ni medio, por supuesto, ¿pero qué opción tienen? Hasta yo me sentía humillado viéndolos patrullar como si fueran misiones de combate.
El terremoto del 12 de enero descubrió la cara oculta del otro terremoto que viene sufriendo Haití por muchos años, el de la Agenda de Washington (imposiciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional). ¿Cómo un Estado bajo un proceso de debilitamiento externo puede responder eficazmente a una catastrofe telúrica de esta magnitud?
Bien dicho: debilitamiento externo. Mirá, no es panfleto antiimperialista, pero más allá de los errores de los haitianos, los filántropos de pacotilla que aprovechan esta desgracia para su estrategia geopolítica, son los que en mayor medida han producido los males de este pueblo. No es ningún secreto. La historia es clara. En el capítulo más reciente, los haitianos están de acuerdo que en 2004, el presidente Jean-Bertrand Aristide fue secuestrado por Estados Unidos con la complicidad de Canadá y Francia.
Haití, como Estado y como resultado de la ruptura de un débil proceso democrático, es demasiado vulnerable, demasiado dependiente como para pretender actuar según los parámetros de un Estado de derecho en su concepción clásica. Así que no veo cómo podría actuar de modo eficaz ante semejante emergencia, sin hablar de la burocracia y la corrupción.
¿Cúal es la labor que venían realizando los cooperantes internacionalistas cubanos en Haití antes del terremoto?
Bueno, a través del Programa Integral de Salud, Cuba colabora con Haití desde 1998, y sus colaboradores han hecho millones de consultas y miles de operaciones. Cuba envió una brigada médica y toneladas de remedios cuando la tormenta tropical Jeanne golpeó en Haití en 2003, o 2004. Antes del terremoto había cinco clínicas cubano-venezolanas. La Operación Milagro operó de la vista a unos 50.000 haitianos. Y como te dije, más de 500 haitianos estudian gratis medicina en Cuba. También te dije que impulsan campañas de alfabetización. Ah: hay una gran cooperación en agricultura, en comunicación. Lo más importante es que Cuba no tiene ni un soldado en Haití, ni una base.
Estados Unidos, Francia y Canadá aparecen en la gran prensa internacional como los principales donantes de ayuda para Haití, mientras son los mismos que complotaron el golpe contra el presidente Jean-Bertrand Aristide en 2004. ¿Qué se le olvida decir a esa gran prensa acerca del sufrimiento de Haití?
Claro, esos países son responsables del golpe y del secuestro de Aristide. Recuerdo que en 2004 la comunidad haitiana de Montreal no hablaba de otra cosa. La prensa corporativa tergiversa y miente, porque Haití no está en tan mala situación por pura fatalidad. Se informa de un modo tan, tan descontextualizado que reducen todo a una maldición de los dioses, a un metafísico «porque sí». Entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX Haití se liberó del colonialismo francés, ¿no? Bueno, Versailles le impuso una deuda descomunal por tal osadía, una especie de impuesto a la independencia. Y haciéndo una síntesis grosera, súmale las políticas neoliberales que le impusieron durante tantos años. Hicieron un país inviable. Y eso que no tocamos el tema ecológico, la invasión estadounidense de 1915, de la dictadura de Duvalier, etc.
¿Qué impresiones has recogido de la gente en general y del movimiento popular haitiano organizado en particular sobre la labor de los Cascos Azules, las tropas de la MINUSTAH (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití) en estos últimos casi 6 años de instalados en el país caribeño?
Esperá, no me apures porque apenas estuve tres días en Haití. A esos temas los he hablado allá, sí, pero superficialmente. Con esa Misión no están contentos, y generalmente le reprochan su carácter policial y represivo, subordinado al golpe contra el presidente Aristide. Ah, y Brasil es el país que más critican, el que dirige la Misión. Aunque, bueno, con esta invasión, quién sabe si va a conservar ese liderazgo.
La prensa internacional muestra miles de “zombies” deambulando por las calles de Puerto Principe. ¿Hay una estructura organizativa de base y popular en Haití? ¿Qué papel juega en estos momentos críticos de necesidad organizativa el Movimiento Lavallas? ¿Hay otros movimientos populares organizados en Haití?
Los medios exageran con remala fe. Escribí un artículo que el título adelanta el contenido: Haití y Falsimedia. A grandes rasgos dice que esa prensa toma casos particulares de desorden, los presenta como generales, y así tratan de justificar la invasión. Hay miles de personas en las calles de Puerto Príncipe, sí, pero personas como nosotros, viviendo y sobreviviendo lo mejor que pueden. Hay estructuras organizativas populares funcionando. El Movimiento Lavallas, no sé qué hace exactamente ahora.
En Rebelión salió un artículo que publica un grupo de organizaciones haitianas, que señala la solidaridad popular en Puerto Príncipe, cómo se autoorganizaron para levantar 450 campamentos. Yo mismo fui albergado en uno de ellos al perder mi contacto en la capital. ¿Sabés cuántas vidas salvan estas iniciativas? Esos campamentos son reimportantes. Desde ahí se organizó, por ejemplo, el rescate de la gente que quedó sepultada. Ahí se ve cómo se organiza un pueblo cuando debe enfrentar una emergencia. Así que después de lo que vi, no sabés cuánto subió mi admiración por los haitianos.
¿Sabés qué leí? Que ya hay mercado negro con la ayuda alimentaria, y recordé que en Haití se especulaba que la distribución de esa ayuda podría estar complicándose intencionalmente para que se produzca ese caos que buscan para justificar esta invasión. Ya hubo protestas contra una alcaldesa que estaría acaparando esa ayuda.
¿Es la caridad internacional de los ricos hacia los pobres durante situaciones de desastre, como lo plantea la agenda neoliberal, o la cooperación solidaria en pos de un proyecto sustentable a mediano y largo plazo basado en la independencia económica, la soberanía política y la justicia social, como lo propone la ALBA-TCP la que hará renacer a Haití desde sus ruinas?
Esa agenda sólo puede seguir produciendo miseria. Ha quebrado a países enteros, produce guerra, hambre, desocupación, violencia, desastres ecológicos. ¿Qué van a arreglar si hasta el propio imperio está en la lona? Por eso se vuelve más y más agresivo. Están desesperados. Su lógica es la guerra perpetua, el ataque preventivo, la tortura. El presupuesto militar que acaba de aprobar ese famoso Premio Nobel de la Paz —708.000 millones de dólares sin contar 258.000 millones para operaciones especiales— nos exime de todo comentario. A esta altura me parece una ingenuidad pensar que esos depredadores se hayan preocupado alguna vez por los derechos humanos, la justicia, la libertad o la democracia. Y no es una opinión personal: la historia lo demuestra.
Pero no creo que el ALBA sea la solución definitiva, sino el primer paso para la reconstrucción. Un proceso donde la solidaridad que propone el ALBA cumpla un papel protagónico. Podemos reconstruir Haití sin caridad.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Entrevista con Agustín Prieto, enviado a Haití de Radio Centre-Ville de Montreal
martes, 10 de noviembre de 2009
Honduras: Entrevista a Jennifer Moore, activista canadiense de Derechos Humanos y periodista independiente
9 de noviembre de 2009
Erasmo Magoulas
¿Qué fue lo que provocó el golpe? La participación popular y la organización política de las bases
Me sentí conmovida por la extraordinaria gente que conocí en Honduras, la cual está participando en un movimiento en defensa de la democracia.
Erasmo Magoulas: Después de haber vivido por varios años en Ecuador trabajando en las áreas de DD HH y monitoreando la actividad de las corporaciones mineras, tú llegaste a Honduras en medio de un golpe de Estado. ¿Cómo describirías tu primera impresión acerca de los DD HH en Honduras?
Jennifer Moore: Yo llegué a Honduras pocas horas antes del Día Nacional de Acción contra el Golpe del 11 de agosto, cuando varias marchas de todo el país confluyeron en Tegucigalpa y San Pedro Sula. Yo estaba en la Capital para proveer información a la agencia ALAI -Agencia Latinoamericana de Información- y a los pocos días conocí de primera mano la violenta y sistemática represión a que era sometido el Movimiento de Resistencia contra el Golpe, por parte de los organismos de seguridad y militares del gobierno de facto. Esto se vio acentuado por la marcada polarización con los medios, entre los cuales sólo un par daban cabida a las voces disidentes, los cuales sufrieron ataques frecuentes.
A los pocos días de estar en Tegucigalpa, la ciudad estuvo bajo control militar por una noche, durante la cual los edificios de dos organizaciones sociales involucradas con el Movimiento de Resistencia amanecieron baleados. Yo también observé como las fuerzas del Estado de facto usaron fuerza bruta desmesurada contra manifestantes indefensos o simples peatones, durante las marchas. El uso de gases lacrimógenos, como así también los golpes y empujones sin motivo alguno, eran parte de la cotidianeidad. Docenas de personas fueron violentamente detenidas y llevadas al destacamento de las Fuerzas Especiales de la Policía, la misma que en los 80’s estuvo vinculada con la práctica sistemática de la tortura y las desapariciones. Los militares también ocuparon la Universidad Nacional Autónoma en donde retuvieron una comisión de Derechos Humanos que tenía la intención de ponerse en contacto con los estudiantes.
El Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras (COFADEH), el cual ha sido una de las tantas organizaciones de DDHH que documentó cuidadosamente las violaciones a los Derechos Humanos en los últimos cuatro meses, recientemente dio a conocer su segundo reporte. Ellos han encontrado que al menos 10 muertes violentas y asesinatos están relacionados con el golpe de Estado, incluyendo otros 11 con evidencia significativa de una relación cercana al mismo, así como también cientos de casos de violaciones a la integridad personal y miles de detenciones ilegales. El Comite concluye que el motivo de la represión se basa en la criminalización de la protesta popular, el control de los medios, el cierre de los medios opuestos al golpe de Estado y en la suspensión de las garantías constitucionales. Sus conclusiones también han sido corroboradas por observadores internacionales de DDHH que han condenado el excesivo uso de la fuerza contra los manifestantes, entre los cuales se encuentran la Comisión Internacional de DDHH de la OEA, Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
E.M.: Luego de tener los primeros contactos con las organizaciones populares, como el campesinado organizado, organizaciones sindicales, de mujeres y estudiantes, cuales fueron tus conclusiones acerca de lo que se entiende como “derecho de los pueblos”.
J.M.: Yo entendí de varios líderes sociales y políticos, como así también de los afiliados a sindicatos y sus líderes y organizaciones sociales, trabajadores de los DDHH e investigadores de la realidad hondureña con los que hablé, que cualquiera de los derechos de los trabajadores y de las étnias hondureñas habían sido ganados a través de un proceso de lucha, y que aún faltaba por recorrer un largo camino para que los sectores populares se sientan satisfechos con sus logros. Es evidente que existe una muy minoritaria clase social y económica que domina la política electoral, las instituciones del Estado, los grandes negocios y los medios, y esto pone a la gran mayoría de la población en una seria desventaja. Es por ésta razón que el movimiento popular está tan decidido a llevar adelante los cambios constitucionales que permitan una más amplia participación política en las decisiones trascendentales y que reconozca mayores derechos para las diversas minorías de Honduras, como los garífunas, las comunidades indígenas, las mujeres y los sindicatos, que han venido luchando por tantos años. La percibida amenaza (por parte de la oligarquía) de una mayor participación del movimiento popular organizado en la vida política, pareciera ser el principal factor disparador del golpe de Estado.
E.M.: Honduras se presenta como otro ejemplo de democracia representativa que escondía el germen de un régimen fascista. Cuando los movimientos populares comienzan a cuestionar los privilegios oligárquicos y el abismo entre una minoría que tiene y una mayoría que no, la frágil máscara de la democracia representativa se desploma. ¿Tú crees que la mayoría del pueblo hondureño se ha percatado de esto luego del 28 de junio?
J.M.: A pesar de los significantes esfuerzos de la clase empresarial y política, que controla los medios en Honduras, por deslegitimar al presidente Zelaya bajo los cargos de corrupción, de querer perpetuarse en el poder y de justificar el golpe como una sucesión constitucional, hay una fuerte evidencia de extendida desilusión entre la población con los límites de la democracia representativa y obviamente con el régimen de facto. A través de los años, menos y menos ciudadanos han venido participando en la política electoral, lo que parece indicar que mucha gente pone en duda la relevancia de las elecciones para sus vidas, especialmente ante las condiciones actuales. También, desde el golpe de Estado, la agencia de noticias “Narco News” ha reportado que la oposición al golpe ha crecido. Ellos publicaron una encuesta nacional llevada a cabo para finales de agosto por COIMER & OP (Consultores en Investigación de Mercados y Opinión Pública), un grupo autorizado a llevar adelante una encuesta sobre las elecciones del 29 de noviembre, en la cual más del 50% de los consultados están contra el golpe y alrededor del 60% piensa que Micheletti tiene que salir del gobierno. La encuesta tiene un margen de error del 4%. Como resultado pareciera, al menos a grandes rasgos, que la gente cuestiona a quien sirven verdaderamente los actuales líderes políticos.
E.M.: Aunque el pueblo hondureño ha sido indoctrinado por décadas bajo el ideario cultural y político del imperialismo usamericano, nosotros estamos viendo un masivo empoderamiento de conciencia de clase, unidad y organización en la base. ¿Cómo tú explicarías este nuevo y sorpresivo cambio de paradigmas?
J.M.: Yo tuve la oportunidad de conocer algunos esfuerzos organizativos durante mi estadía en Honduras, aunque yo diría que mi comprensión de tales procesos en el largo plazo es limitada. Algo de esto me fue aclarado por la economista y socióloga Leticia Salomón, quien dirige el Centro de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ella dice que el movimiento de oposición al golpe ha sido muy inteligente al definir su lucha como eso, contra el golpe, en vez de hacerlo en favor de un partido político o de una ideología. En otras palabras, un gran paraguas se ha conformado, bajo el cual la resistencia se está organizando y dando cabida a un gran y diverso rango de grupos con un mismo propósito, incluyendo grupos que no habían tenido una tradición en las protestas sociales, en la defensa de la democracia, ni en el acuerdo que cambios fundamentales son necesarios a largo plazo, como la propuesta de la resistencia lo demanda en su lucha por la reforma constitucional. Pareciera que precisamente la propuesta de la reforma constitucional ha comenzado trayendo una mayor cohesión en la organización popular antes del golpe. Por otra parte, varias personas me han comentado que el grado de unidad y convergencia vistos hoy nunca se había experimentado antes y que semejante resistencia fue sorpresiva entre los que ejecutaron el golpe. Más aún, este proceso parece haber sido apadrinado por el trabajo de educación popular en las calles mediante una variada gama de actividades artísticas de resistencia en las ciudades, en los barrios y a través de todo el país.
E.M.: ¿Podrías explicarnos cual fue el papel jugado por la diplomacia canadiense y específicamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores desde el 28 de junio?
J.M.: Desde el comienzo el gobierno canadiense ha tomado una posición muy débil con respecto al golpe, principalmente participando a través de los esfuerzos de la OEA para traer la solución por medio de un acuerdo como el de San José. Peter Kent quien es el Ministro de Estado para las Relaciones Exteriores para las Américas, fue el vocero canadiense, él hizo ocasionales declaraciones desfavorables al retorno de Zelaya a su país en el mes de julio. El también viajó a Honduras con una delegación de la OEA en un par de ocasiones, así como el Embajador canadiense en Costa Rica, Neel Reeder, que lo hizo en el mes de agosto y quien es el actual Presidente pro témpore del Grupo de los 16, el principal grupo de donantes a Honduras.
En contraste con los Estados Unidos y como el más importante inversor en Honduras, Canadá no consideró ninguna sanción de tipo militar, económica ni diplomática en contra del régimen de facto. También fue muy cuidadoso de hacer cualquier declaración acerca de las violaciones contra los Derechos Humanos perpetradas por el régimen golpista. El Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), en particular, ha sido muy crítico sobre el papel desarrollado por Canadá y reportó el 22 de septiembre que “ por no actuar de una modo directo o bajo la guía de los principios, Ottawa ha mandado un claro mensaje a los golpistas en Honduras: ustedes pueden salirse con la suya”. Para ese momento el Consejo de Asuntos Hemisféricos estaba esperanzado que la presumible posición neutral de Canadá pudiera ser útil al propósito final de encontrar una solución negociada a la crisis. Para muchos miembros de la Resistencia con los que hablé en Honduras, la negativa de Canadá en tomar medidas duras contra los golpistas, ha sido vista como un apoyo tácito a estos.
E.M.: A pesar que no hay disputas entre el Presidente Zelaya y la Resistencia contra el Golpe, pareciera que el Movimiento va por más, por ejemplo: el Referendum y la Asamblea Constituyente. ¿Cómo has visto, sobre el terreno, el dilema entre una restitución formal y un empoderamiento político y económico por los sectores populares?
J.M.: La restitución del Presidente Zelaya al gobierno sería un triunfo de la oposición al golpe y sería un importante reconocimiento de lo que ellos han mantenido desde el 28 de junio, que fue un golpe militar que interrumpió el orden democrático constitucional en el país. De cualquier manera, mientras el golpe ha interrumpido un proceso, otro de gran cambio político y social se está dando. Yo creo que esta disputa está lejos de concluir. Esto hará mucho más difícil que un representante de los sectores ultra-conservadores del poder pudiera ser elegido en noviembre. De cualquier manera, los sectores del movimiento popular han logrado un climax de apoyo entre ellos mismos como así también de la solidaridad internacional, que parece haber puesto al país en el mapa mundial de una manera totalmente diferente. A pesar de que no tengo mucha claridad en cuanto al futuro empoderamiento político y económico de los sectores populares, me parece claro que el pueblo no se rendirá en la lucha por lograr esos cambios, y yo imagino que el incremento de la unidad y la organización tanto dentro de Honduras como internacionalmente, resultados de la continua movilización, jugarán un papel importante en ese logro.
E.M.: ¿Cómo tú has percibido el análisis hecho por los líderes del organizaciones populares sobre las negociaciones de San José y la intervención de Oscar Arias?
J.M.: Los líderes populares hondureños han sido muy críticos con estas negociaciones, porque ellas han ayudado a legitimar el régimen de facto y porque ellas han restringido el poder de Zelaya. Por ejemplo, los comentarios de un líder Garífuna, en la costa norte de Honduras, son muy esclarecedores. El me dijo que el Acuerdo de San José es entre Zelaya y los líderes golpistas, y que si eso sirve para que Zelaya vuelva a la presidencia, sería esperanzador, pero el lider garifuna distinguió entre esas negociaciones y sus luchas por alcanzar mayores derechos a través de una reforma constitucional. “Nuestras luchas no acabarán con ese acuerdo porque nuestros nombres no figuran en el mismo”, me afirmó el líder afro-hondureño. El líder garífuna estaba satisfecho por el papel jugado por su organización dentro del Movimiento de Resistencia y como otros con los que hablé, estaba convencido que ellos encontrarán el camino para continuar con la lucha.
E.M.: Después de haber vivido por varios años en un país del ALBA, como el Ecuador, ¿crees que el golpe de Honduras es una reacción de los sectores ultraderechistas de los Estados Unidos y de la oligarquía hondureña, para frenar o al menos desacelerar el proceso popular por más justicia social y participación política?
J.M.: Está muy claro que la oligarquía hondureña tuvo un papel preponderante en el golpe con el apoyo de la derecha internacional, tanto de Estados Unidos como de la región. Particularmente desde el golpe, hay una concreta evidencia de apoyo para los instigadores del golpe que lo han buscado y recibido de importantes aliados estadounidenses como Lanny Davis, que fue consejero del Presidente Clinton.
También, para volver un poquito más sobre Canadá y sus intereses de inversión en Honduras, como en el Ecuador, sus acciones y declaraciones mayoritariamente revelan que Canadá se mantiene dedicado a proteger su modelo de “libre comercio”, el cual tiene como principal propósito resguardar y profundizar sus inversiones económicas, las cuales han sido cuestionadas en Honduras. Sólo para dar un ejemplo que Canadá no apoya realmente iniciativas que expandan la participación social y política, tenemos el caso de la disputa alrededor de la industria extractiva en cuyo sector Canadá es un inversor importante y sobre el cual comunidades locales, tanto de Honduras como de Ecuador, están luchando contra los megaproyectos que afectan sus tierras y sus vidas. En muchas oportunidades a nivel internacional, la libre decisión y la información veraz para las comunidades locales, han sido reconocidas como importantes condiciones para que la expansión de la industria extractiva no viole los derechos de las poblaciones. A pesar de eso Canadá como los Estados Unidos se negaron a firmar la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Indígenas o ratificar la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo.
En el caso de Honduras Norteamérica (EEUU y Canadá) apostó por una solución negociada de la crisis en lugar de implementar desde el comienzo fuertes sanciones contra el régimen de facto o tomar una postura más fuerte contra las violaciones de derechos humanos, lo que indica que había otros intereses en juego. Básicamente tanto en Honduras como en el Ecuador una mayor participación política de las organizaciones sociales no favorece la política de “business-as-usual”. Yo pienso que mientras más se vaya rebelando acerca de los autores del golpe, esto aparecerá como el factor más influyente para la destitución de Zelaya.
E.M.: Las corporaciones mineras han estado jugando, y lo siguen haciendo, un importante papel en el apoyo y promoción a cierto tipo de democracias abiertas a la inversión extranjera, libre de una legislación reguladora. ¿Cuanto de este factor de poder pudiste apreciar en Honduras?
J.M.: Ante todo sería bueno remarcar que el sector de la minería metálica en Honduras está dominado por inversores norteamericanos, los cuales se beneficiaron de un “clima favorable” a sus inversiones luego de las reformas a la ley de minería, hechas inmediatamente después del huracán Mitch, en 1998. Dos importantes firmas, por nombrar sólo dos, se instalaron en el país, la Gold Corp con asiento en Vancouver y la Yamana Gold con oficinas en Toronto. En particular la Gold Corp de San Martín ha sido muy cuestionada por determinarse la causante de escasez de agua para las comunidades de la zona, contaminación de las napas freáticas, deforestación y haber elevado los índices de enfermedades de la piel y pulmonares entre la población local.
Combinando la minería metálica y la no-metálica, estas contribuyen en alrededor de un 1,5% del PIB de Honduras y proveen en menos del 0,3% de puestos de trabajo.
Como pasó en otros muchos sectores de los negocios; antes del golpe a Zelaya, hubo propuestas de cambio substancial, por parte del gobierno, para el sector minero. Desde el año 2004, el gobierno hondureño ha estado tratando de llevar reformas a la legislación minera que fueran más favorables para el país y las comunidades y suspender nuevas concesiones hasta que las reformas fueran llevadas a cabo. Yo entiendo que el Presidente Zelaya mantuvo ésta suspensión y en mayo del 2009 presentó una nueva propuesta de ley minera al Congreso, la cual entre otros cambios prohibía la minería a cielo abierto, como así también el uso de sustancias tóxicas como el cianuro y el mercurio. Esta propuesta de ley fue calendarizada para su discusión en agosto. A consecuencia del golpe el debate no ha ocurrido. Algunos análisis provenientes de los sectores involucrados con el golpe y con fuertes intereses en la minería, como el Presidente de la Asociación Nacional de Industrias (ANDI), Adolfo Facusse, cuyos miembros abarcan un amplio rango de la actividad industrial en el país, así como la Asociación Nacional de Minería Metálica de Honduras (ANAMINH), propusieron que la minería a cielo abierto fuera permitida con el propósito de atraer la inversión extranjera directa, a raíz de las tremendas pérdidas económicas sufridas luego del 28 de junio.
Yo he escuchado algunas otras referencias directas sobre los intereses mineros relacionados con el golpe, pero sería suficiente remarcar que la organización Rights Action reportó que la empresa Gold Corp ayudó a financiar las marchas de algunos de sus obreros en favor de la minería en Honduras.
E.M.: Como reportera de varios medios alternativos de Sud y Norteamérica ¿cuál fue la experiencia más conmovedora que viviste durante tu estadía en Honduras?
J.M.: Me sentí conmovida por la extraordinaria gente que conocí en Honduras, la cual está participando en un movimiento en defensa de los valores de la democracia. Pienso en la incansable labor de liderazgo de Rafael Alegría de Vía Campesina, quien está determinado a mantener la lucha día a día, superando los límites de la extenuación física y mental. Pienso también en los defensores de los DDHH del Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Honduras (COFADEH), como Bertha Oliva, quien tan cuidadosamente están documentando las violaciones que están ocurriendo, para que ellas no sean olvidadas y queden en la impunidad, a pesar de las escalofriantes conexiones entre algunos elementos de la represión actual y la que se llevó a cabo en la década de los 80s. También el importante papel de los periodistas independientes de Honduras, como Félix Molina de Radio El Progreso, que junto con otros están haciendo lo imposible para mantener a la gente informada, a pesar de los continuos ataques a sus medios. A aquellos hombres, mujeres y jóvenes que generosamente compartieron sus testimonios y siguen siendo capaces de mantener las energías, la creatividad y la determinación de exigir la restitución de la democracia en Honduras, a pesar de los enormes obstáculos. Todos ellos han sido parte de mi experiencia conmovedora en Honduras.
Jennifer Moore, activista canadiense de Derechos Humanos y periodista independiente.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Una (otra) guerra, bajo el modelo del saqueo y el hambre

13 de octubre de 2009
Erasmo Magoulas (especial para ARGENPRESS.info)
“Nosotros debemos encontrar nuevas tierras desde las cuales
podamos obtener fácilmente materias primas y al mismo tiempo
explotar la mano de obra barata de los nativos de esas colonias.
Las colonias serían también el basurero del excedente producido en
nuestras fábricas.”
Cecil Rhodes
Federico Hayek, uno de los pensadores de la Escuela Austríaca del neoliberalismo, decía –a mediados del Siglo 20- que el ser racional es aquel que se adecúa a la racionalidad del mercado y el irracional aquel que discute esa racionalidad.
Uno de sus antecesores y mentores intelectuales, Adam Smith, hablaba –a mediados del Siglo 18- de una moralidad funcional del mercado. Hayek se refería a la ética del mercado como ética única.
Aunque entre ellos existe la diferencia de la visión del desarrollo histórico, mientras Smith -tal vez por desconocer a H. Spencer y C. Darwin que nacieron un par de décadas posteriores a su muerte- concibe el modelo newtoniano del conocimiento científico de la naturaleza aplicado a la ciencia de la sociedad humana, Hayek opta por el modelo de desarrollo histórico spenceriano de selección natural del más fuerte y más apto; los dos coinciden en que el locus de la actividad libre del hombre es el mercado, que es por ende el locus de la libertad humana.
También los relacionan, una racionalidad instrumental o la racionalidad medios-fines. Adam Smith decía, “la actuación humana óptima es aquella que maximiza la obtención de los fines propuestos a través de la elección de los medios adecuados”
Si el fin justifica los medios, la justicia y mas aún la justicia social son valores depreciados.
Hayek al respecto mencionaba, “las demandas de justicia social carecen de sentido por que las demandas de justicia son sencillamente incompatibles en cualquier proceso natural de carácter evolutivo”.
A veces se le achaca al viejo Darwin algo con lo cual él no estuvo de acuerdo, aplicar su teoría evolucionista fuera del ámbito biológico-natural. Darwin decía que si en el orden natural-biólogico la marcha evolutiva tiende a métodos de selección y de comportamientos eliminatorios del menos apto, en el orden social es una marcha hacia lo civilizatorio que tiende a excluir los comportamientos eliminatorios.
En otras palabras, la asimilación por parte de Hayek de la teoría spenceriana de la evolución selectiva en el orden social niega los componentes civilizadores de la especie humana que son la asistencia, la rehabilitación, la solidaridad y la compasión, por nombrar sólo algunos.
La cultura popular con acierto ha llamado al capitalismo “la ley de la selva”, por que lo civilizatorio no tiene espacio en él.
En el imaginario capitalista hay una norma que sobresale por su importante valor ideológico, el individualismo.
Tanto Milton Friedman, un contemporáneo de Hayek, como el filósofo Karl Popper ensalzaron esta virtud (según ellos), de la condición evolutiva de la sociedad.
Friedman, decía que puede haber gobernabilidad sin libertad política individual, pero con libertad económica individual.
Como el fin último es la libertad económica, en aras de ella puede llegar la ocasión de sacrificar las libertades políticas y por ende hasta las organizaciones formalmente democráticas.
Friedman hizo realidad su ideario siendo el padre del “milagro económico chileno” del dictador Augusto Pinochet, régimen de terror que conjugó una “libertad de mercado” neoliberal y una “justicia” expedita para aquellos que buscaron una alternativa a esa sociedad de “libre mercado”. En Chile como en los demás países donde se llevó adelante la Operación Cóndor –Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Brasil- conjuntamente con la expoliación, el saqueo y el hambre que trajo el neoliberalismo, se materializó en la cotideaneidad la frase de Popper, “Ninguna libertad para los enemigos de la libertad”.
Popper analizaba realidades situacionales mediante una lógica situacional entendiendo a las sociedades como el conjunto de agentes y voluntades individuales en la prosecución de maximizar sus objetivos, que son siempre objetivos de mercado, por que es el mercado el fin último y el centro neurálgico de la libertad humana, según el pensador austríaco.
Otra cuestión que Popper abordaba es la de la ingeniería social, donde lo político y el político son reemplazados por lo técnico y el tecnócrata o el político despolitizado o desideologizado o el político tecnocratizado.
La realidad social y política Nuestramericana de los ochenta y noventa (y aún continúa), está plagada de ejemplos de este modelo donde el mercado es el altar de la libertad del hombre, la actividad política se transformó en una actividad de elegidos, la lucha por la justicia social una quimera y en otros casos un auto de defunción, y el individualismo un comportamiento social compatible con cualquier fe religiosa.
Un sindicalista, intelectual y luchador social argentino, Germán Abdala, lo dijo con absoluta claridad a finales de los ochenta, “...la historia de la política del Imperio para nuestro país, no sólo fue matarnos y perseguirnos a los mejores compañeros, intervenirnos las organizaciones sindicales, prohibir la política, saquear el país con la deuda externa, sino que fue cambiar las conductas humanas, quebrarnos en eso tan íntimo como la voluntad de lo colectivo...de decir, si nos juntamos solidariamente vamos a ser más que una voluntad individual. Quebraron las actitudes solidarias de la sociedad, que es el valor más alto que puede generar la humanidad en su evolución.
He hicieron valer el reino éste, de que si uno cuerpea (no se compromete), o le mete el codazo en la cara al otro, si hago mérito, si delato, si hago buena letra y no transgredo y me mimetizo dentro de las posibilidades del sistema...a lo mejor tengo la suerte de ser uno de los 8 millones de argentinos (1/5 del total) que se salve......
Por eso hoy todos los formadores de opinión no critican a los malos políticos, no aparecen los ejemplos de corrupción corporizados con nombres y apellidos y van en cana, sino que quedan siempre en una nebulosa, por que esa es la mejor forma de destruir... no a los políticos, sino a la política...que es distinto. La política es la herramienta que tenemos los pueblos para cambiar la sociedad en la que vivimos”.
Abdala reencarna en este discurso lo mejor del pensamiento crítico y del holismo metodológico en contraposición a Popper que basa su concepción ontológica de la sociedad en el individualismo metodológico, como una agregación de individualidades. Abdala dice que la solidaridad es el valor más alto que puede generar la humanidad en su evolución, en contraposición al filósofo del neoliberalismo que plantea al egoísmo como el fin último de un largo proceso histórico-social.
Hayek planteaba algo parecido, “el egoísmo individualista es el resultado de un largo proceso evolutivo de las sociedades humanas en su lucha por la supervivencia”.
Esta “evolución” de la especie humana en su lucha por la supervivencia nos lleva al resultado del reporte sobre desarrollo humano de Naciones Unidas de 1992 donde el 20% más pobre de la población mundial recibe un ingreso del 1.4 % del producto bruto global mientras que el 20% más rico un ingreso del 82.7%.
Más dramático aún es la sumatoria de las 3 capas más pobres que se diferencian en un 0.5% de ingreso entre cada una pero que suman un 60% de la población mundial, algo así como 4200 millones de seres humanos con un ingreso del 5.6% del PBM y la sumatoria de las dos categorías más ricas con un 40 % de la población, aproximadamente 2800 millones de personas con un ingreso del 94.4%.
Para el racionalismo instrumental del capitalismo neoliberal están sobrando alrededor de 4000 millones de seres humanos, así de simple.
Este despropósito en América Latina como en otras partes del Tercer Mundo está ligado a la tenencia de la tierra. En Nuestra América el 1% de las familias propietarias de tierra agrícola-ganadera lo son del 50% de la superficie de dichas tierras.
Esta lógica genocida lleva a Brasil, uno de los más desiguales países en cuanto a tenencia de la tierra, aunque y por la misma razón uno de los más importantes exportadores de agrocombustibles, a tener una mortalidad infantil de 15 cada mil nacidos vivos. Unos 90 mil niños entre los cero y un año de vida mueren cada año por razones relacionadas directa o indirectamente con la desnutrición. Estos, que son datos conservadores, porque Brasil tenía una tasa de mortalidad infantil en el 2002, apenas 7 años atrás, de 38 por cada mil nacidos vivos, demuestran la catástrofe social a la que fueron empujados los pueblos latinoamericanos bajo el modelo neoliberal.
México, con casi la mitad de la población de Brasil, tiene cifras de mortalidad infantil parecidas a las del gigante del Sur.
En Chile, con la privatización del sistema previsional, el sector salud quedó libre para que se introdujeran reformas estructurales totalmente opuestas a los rumbos trazados por la Unidad Popular, institucionalizándose un nuevo principio axiológico, la iniquidad como fenómeno natural, que solamente la libre competencia mercantil y el esfuerzo individual podrían corregir, según los adscriptos al neoliberalismo.
En este país, laboratorio si los hubo del modelo de sociedad friedmanciana, el gasto fiscal para el área de salud bajó un 10.6 % de 1974 a 1989 de un 17.5 % a un 6.9% respectivamente. En educación la guerra económica contra la justicia social fue aún más desbastadora para los sectores populares de Chile, de un gasto del 38.7% en 1974 se llevó a un 22% en 1989. En el gasto para la vivienda digna que el Estado popular de la UP asignaba casi un 20% de sus recursos, el Estado oligárquico de 1989 lo llevó a poco más del 7% de su PIB.
Sólo entre 1980 y 1985 las políticas de ajuste estructural en América Latina significaron una reducción en la participación del gasto en educación y salud en el gasto total del 3%, una caída del ingreso per capita del 12% y un aumento de la pobreza del 6%.
Esta declaración de guerra contra la justicia social, arrebata la vida de millones de niños y niñas en todo el mundo y muy especialmente en el Tercer Mundo. Es una guerra sin fuego ni metralla, pero tan siniestra o más que la que destruye con napalm o fósforo blanco. Por eso cuando nuestros lideres hablen de Paz tenemos que recordarles que no se refieran únicamente a la ausencia de confrontación bélica, sino que se refieran al compromiso con la justicia como condición de paz.
Los niños y niñas son tanto en una guerra como en la otra las más injustificadas víctimas de la injusticia. La Unicef abrevia todo el drama de la injusticia en una sóla frase conmovedora, “La mayoría de los niños son pobres y la mayoría de los pobres son niños”.
El 45% de todos los niños menores de 5 años de los países subdesarrollados viven en condiciones de pobreza absoluta.
Catorce millones de niños menores de 5 años mueren cada año en estos países. Más de 12 millones mueren a causa de enfermedades infecciosas fácilmente prevenibles con medidas sanitarias simples y vacunaciones, y desde luego una dieta alimentaria adecuada.
De los que logran sobrevivir a esta guerra contra la justicia social, la mayoría queda con secuelas graves que los encerrará en un laberinto sin escapatoria de la pobreza y la miseria.
El 50% de los niños menores de un año no están inmunizados contra enfermedades inmuno prevenibles. Sólo el 20% de los niños nacidos en el Tercer Mundo tiene acceso a sales rehidratantes por vía oral. Menos del 60% de los nacimientos cuentan con asistencia de personal sanitario capacitado.
Diez millones de niños de países subdesarrollados no están escolarizados y un tercio de los escolarizados abandona la escuela antes del cuarto año, por razones relacionadas a la pobreza y miseria.
Segun la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) el índice de pobreza en A.L. se elevó de un 41% en 1990 a un 45% en el 2000.
El índice de desigualdad en la misma región pasó de un 0.51 en 1959 a un 0.70 (es decir casi 20 puntos sobre cien, más desigual) en 1998, es decir una brutal reconcentración de la riqueza en menos manos y una expansión de las situaciones de pobreza y miseria que fue ganando en los últimos 40 años a bastos sectores de la clase obrera, campesinos empobrecidos, profesionales y técnicos desahuciados.
La diferencia de ingresos entre clases dentro de un país se refleja correlativamente con la diferencia de ingresos entre los sectores asalariados de los países dependientes y los industrializados y la curva de desigualdades aumentó 37 puntos en poco más de 40 años desde un 37 veces más ingresos en los países industrializados para la década de los 60s hasta un 74 veces más ingresos en la actualidad.
Esta diferencia de ingresos no es debida a un capitalismo humano en el Norte que remunera mejor a sus asalariados sino a los excedentes de un intercambio desigual que le reportan al Sur pérdidas por más de 100 mil millones de dólares, una deuda esclavizante que en 10 años, de 1991 al 2001, aumentó un 60%, pero que sólo por servicios el Sur transfirió al Norte de 1992 al 1998 913 mil millones de dólares, lo que equivale al 56% de los ingresos por exportaciones de nuestra región.
Por esto no es difícil de entender que estas cifras se traduzcan en hambre y desesperación para cada vez un mayor número de excluidos de Nuestra América.
Una desigualdad que se traduce en un racismo frío y despiadado en los índices de mortalidad infantil, donde los indígenas, como los excluidos entre los excluidos, sufre un 60% más muertes infantiles que los no indígenas hasta el año de vida y la brecha aumenta hasta un 70% en el rango de mortalidad infantil hasta los 5 años de vida.
En el continente americano cada año mueren más de 250 mil niños y niñas antes de cumplir los 5 años de vida a causas de enfermedades prevenibles como diarreas, neumonías, desnutrición y falta de vacunación. De ese total más de 230 mil viven al sur del Río Grande.
En Argentina, por ejemplo, donde sus características de productora de granos y proteína animal aventajan comparativamente a cualquier vecino del área, hacen de las cifras de mortalidad infantil un verdadero pecado social y desenmascara con crudeza la visión “social” del neoliberalismo. Argentina tiene una mortalidad infantil rondando el 14 por mil de nacidos vivos y con bolsones de extrema pobreza como las provincias de Formosa y Chaco con índices muy superiores.
Cuba con todas sus condiciones naturales en desventaja comparativa con respecto a Argentina y un bloqueo económico, financiero, cultural y científico de más de 47 años ronda una mortalidad infantil del 5 por cada mil, casi tres veces menor a la del gigante agropecuario.
Los últimos tres años del desenfrenado neoliberalismo argentino, de 1999 al 2002, duplicó la tasa de pobreza de 19.7% al 41.5% y la indigencia se cuadruplico de 4.8% a 18.6% arribando a la escalofriante suma de más de 7 millones de indigentes o personas en situación de extrema pobreza.
El modelo desarrollista que redujo el índice de pobreza en A.L. de un 51% en 1960 a un 33% en 1980 sucumbió por sus propias limitaciones ideológicas, la recesión internacional, la crisis de la deuda de los 80’s, su debilidad proteccionista, su dependencia del sector exportador, su dependencia al financiamiento y a los capitales externos. Su ideario de “rápida industrialización” se derrumbó ante la contundente presencia de un factor que los desarrollistas nunca quisieron considerar, el imperialismo.
Tras la crisis del desarrollismo y la avalancha triunfalista de la ola neo-conservadora llegarían las medidas neoliberales y su reforma estructural desmantelando el Estado en lo que hace a sus funciones de promoción e integración social, pero agigantándolo en cuanto a sus funciones represivas policiales y carcelarias. Para 1990 los índices de pobreza en A.L. bajo la implacable mano del neoliberalismo subían a un 46% y para el 2000 superaban la mitad de la plobacion de la región, 211 millones de pobres y 90 millones de indigentes.
Los tres pilares del modelo económico neoliberal, la no intervención estatal, las privatizaciones y la liberalización iban de la mano de su “política social”, la descentralización de las políticas sociales de rango nacional a rangos subalternos, la privatización de los servicios y la focalización de los “problemas”. Mientras se liberaban recursos financieros para la acumulación y reconcentración de la riqueza se prevenía situaciones limites de tensión social.
Esa transferencia de recursos de los sectores del trabajo y de los excluidos hacia los del capital financiero en la Argentina, pasó por una caída estrepitosa en la participación de los ingresos del sector laboral de un 45% en 1974 a un 26% en 1983, periodo de la última dictadura oligárquica.
El Plan Baker (James Baker, Secretario del Tesoro entre 1985 y 1988 de la segunda administración de Reagan y posteriormente Secretario de Estado durante la administración de George Bush padre) de 1985 definía el rol del Estado para 15 naciones, entre las cuales buena parte pertenecían al área de la América Latina, bajo un achicamiento drástico y concentrándose en el mantenimiento del orden y la seguridad pública. En el caso argentino, debido a las sucesivas crisis y los embates económicos de una insoportable inflación y desempleo latente, preparó a la sociedad para soportar los ajustes que un nuevo plan económico neoliberal requería. Durante los gobiernos de Ricardo Alfonsín y Carlos Menen, la incertidumbre social se tradujo en una casi total pasividad de vastos sectores de la sociedad, delegando al ejecutivo la toma de decisiones afines a una reforma del Estado y de medidas económicas de emergencia. Intervención de empresas del Estado (aviación comercial, ferrocarriles, rutas, complejo siderúrgico, telefónica, energéticas) modificando su funcionamiento y privatizándolas. También desgravando el trato preferencial al capital nacional y otorgándole al extranjero términos preferenciales.
Estas políticas monetaristas amparadas en su bagaje filosófico de superioridad moral, racismo, xenofobia, anti-humanismo canalla, fascismo mercantil y financiero ha llevado al planeta al límite de una catástrofe ecológica y a estándares de monstruosidad en la esfera estrictamente humana.
Cerca de la mitad de los habitantes del planeta no tiene acceso a la asistencia médica, mil millones de hambrientos, otro tanto de analfabetos, más de 4 mil millones viven por debajo del límite de pobreza, 300 millones de niños trabajan, muchos en condiciones de semi-esclavitud, la mayoría sin ninguna posibilidad a adquirir ningún grado de escolaridad, mil millones de personas viven en la calle.
Si solamente en América Latina se alcanzaran los índices de salud de Cuba, se podrían salvar 400 mil niños por año, y si otro tanto se hiciera con la educación, desaparecería en poco tiempo la vergonzosa estadística de la Unesco que dice que 80% de los niños latinoamericanos y caribeños sólo llega al cuarto grado de escolaridad.
En números absolutos casi las dos terceras partes de la muertes infantiles por desnutrición y enfermedades relacionadas a la falta de alimentos ocurren en sólo una docena de países y en más de un 95% provienen de países del Tercer Mundo, con una larga historia de yugo colonial o semi-colonial.
El África occidental tiene una mortalidad infantil de 169 por cada mil nacidos vivos, Sierra Leona 262. En este país africano, uno de cada 6 niños mueren antes de cumplir el primer año de vida y más de uno cada cuatro no llegan a cumplir los 5 años, y en la India sucumbieron por desnutrición casi dos millones de niños durante el ano 2007.
Casi 150 millones de niños en el Tercer Mundo sufre de desnutrición, uno de cada cuatro.
Más del 25% de los niños nacidos en los países subdesarrollados tiene bajo peso al nacer.
Mientras las Naciones Unidas dan las cifras pavorosas del hambre, su Programa Mundial de Alimentos (PMA) sólo recaudó el 38% de los 6700 millones de dólares que alimentarían tan sólo a poco más de 100 millones de hambrientos en 74 países. La cifra de hambrientos y desnutridos a nivel global supera los 4 mil millones de personas.
Alguien dijo alguna vez que la ONU no satisface ni las más tímidas aspiraciones de una inmensa mayoría, pero sí cumple a cabalidad con un puñado de poderosos en su afán de lucro.
El articulista Manuel Freytas lo ha dicho muy claro, “Fuera de la órbita del control estatal de los gobiernos, los recursos esenciales para la supervivencia están supeditados a la lógica de la rentabilidad capitalista de un puñado de Corporaciones Transnacionales, (con capacidad informática, financiera y tecnológica) que los controlan a nivel global y con protección nuclear de los Estados Unidos y las otras superpotencias”.
A este escenario nos han llevado los pensadores del neoliberalismo, bajo la soldadesca mercenaria del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y los escuadrones de la muerte de las Transnacionales. Por eso estamos en una guerra, guerra de exterminio de más de la mitad de la humanidad, mediante la aniquilación por hambre y enfermedades.
miércoles, 22 de julio de 2009
Neoliberalismo “progre” o la función de las ONGs en América Latina

21 de julio de 2009
Erasmo Magoulas (especial para ARGENPRESS.info)
Desde el 29 de abril al 28 de junio viví en Tegucigalpa y trabajé en solidaridad con el Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura y sus Familiares – CPTRT, mediante un convenio personal con el Dr. Juan Almendares (Director del Centro), sin recibir pago alguno por mi trabajo y sufragándome todos los gastos.
Mi trabajo estuvo centrado en la organización de colectivos que sufren una sistemática violación a sus derechos elementales, como son los reclusos de la Penitenciaría Nacional y sus familiares, como así también en la colaboración para una estrategia comunicacional del CPTRT y otras organizaciones populares, que ayude a romper el cerco mediático en torno a la situación de dependencia económica, de injusticia social y del satelitismo político-ideológico-militar de Honduras.
En los exactos dos meses de mi estadía en Honduras me encontré, sin buscarlo, con un número importante de “cooperantes” y técnicos de Canadá, Usamérica, Reino Unido, España, todos vinculados, desde luego, a lo que llamamos “organizaciones no gubernamentales”.
En mi análisis crítico a las ONGs no incluyo a todas en términos absolutos, todos sabemos que las ciencias sociales son normativas en cuanto a su conducta y aproximativas en cuanto a su trabajo epistemológico.
No quiero que ningun desprevenido, salte diciendo “¡Ah no, pero mi ONG no es así!”. Lo que trato de plantear es un perfil político-ideológico de la mayoría de las ONGs, de su ontología ideológica, de su matriz interpretativa de la realidad de los países dependientes, de su lenguaje “progre” pero que evade categorías “conflictivas” como clase e imperialismo (por nombrar sólo dos), de su imaginario de “justicia social”, y de su intrepretación de “causas justas”.
Mi análisis tampoco es un ataque a los “cooperantes” y técnicos “sobre el terreno” de estas ONGs, que han conseguido un trabajo con su esfuerzo personal, en estos duros tiempos de presindibilidad y tercerización laboral.
Muchos creen honestamente en lo que hacen y creen que lo que hacen es lo que se debe hacer en los países del llamado Tercer Mundo, para sacarlos del atraso y la pobreza.
Sus formaciones académicas en el funcionalismo, el institucionalismo, el neoestructuralismo y en el posibilismo de la tercera vía giddensiana (Anthony Giddens) les da las herramientas para interpretar nuestras realidades mediante el “discurso único” que no es el mismo de la Agenda de Washington, pero es igual (como diría un trovador cubano).
Las ONGs en América Latina no sólo infiltran ideologicamente a los sectores populares (penetración desde abajo y adentro) con los cuales trabajan directamente en proyectos de “auto ayuda” y “desarrollo microempresarial”, en escuelas, barrios, cooperativas, comunidades marginales, áreas rurales, fáfbricas etc., sino que también infiltran ideologicamente a los “cuadros” de organizaciones y a las mismas organizaciones, potencialmente calificadas para vigorizar al movimiento popular, darle formación político-ideológica y ser promotoras y acompañantes del cambio político-social.
Esto se hace palmariamente evidente cuando alguien plantea una subjetividad diferente a la del oenegeismo, cuando alguien recurre a categorías de análisis distintas, cuando alguien defiende modelos de procesos históricos en donde las ONGs no han tenido ninguna participación. El asombro, la perplejidad y después el sarcasmo brotan inmediatamente desde los técnicos y “cooperantes” internacionales de las ONGs y de sus asociados ideológicos de los organismos vernáculos.
En el caso particular de Honduras y en los hechos que se desencadenan a partir del 28 de junio, hay actores de primera línea que han sido expuestos desde el mismo inicio por estudiosos de la talla de James Petras y Eva Golinger, por nombrar sólo dos.
El avance relativo, en la correlación de fuerzas político-sociales, de los sectores populares y del movimiento social (a pesar de su pobre estructuración y organicidad) a través de un objetivo común, como lo fue la llamada por el presidente Manuel Zelaya a una consulta popular, hizo que la burguesía retardataria y parásita hondureña sintiera una pérdida sustancial de su hegemonía política.
No fueron suficiente los medios de información (en su absoluta mayoría y de los de mayor penetración en manos de la burguesía), todos sus aparatos ideológicos del Estado, sus estructuras religiosas de dominación y adoctrinamiento, para frenar lo que se veía venir, un rotundo triunfo por el “Sí” a la “Cuarta Urna” de fines de noviembre.
La burguesía tuvo que recurrir a sus “aparatos de represión del Estado”.
Pero este entramado de la realidad socio-política hondureña no estaría completo sin un componente, que en el caso de éste país centroamericano es escencial, la presencia del imperialismo usamericano.
¿Y si en la potencial Asamblea Constituyente se planteaba la ilegitimidad de la Base Militar de Palmerola?
El poderio militar usamericano en la región centroamericana podría haber tenido la misma suerte que la Base de Manta en el Ecuador, cuyos días parecen contados.
¿Hasta donde se pueden estirar las “nuevas” concepciones democráticas de la “nueva” administración de la Casa Blanca?
Aún dándole el beneficio de la duda a la administración de Obama, hay y tiene un peso especifico de relevancia en lo político-ideológico, el acumulado histórico de dominación por parte del Imperio, y del servilismo y satelitismo de las clases dominantes de Honduras.
Un enclave militar usamericano que lleva décadas de funcionamiento policial en la región. Con un historial de terrorismo de Estado global difícil de igualar.
Un imaginario político por parte de la dirigencia política hondureña que no ha volado más allá de ser un apéndice de los ideólogos del Departamento de Estado.
Un desarrollo político ideológico de los sectores populares embrionario a resultas de lo anterior y de la suma de políticas anti-estatales y de fidelidad absoluta a la religiosidad de Hayek, Friedman y Popper (los sumos sacerdotes del “libre mercado”) y consecuentemente al desmantelamiento del Estado, como regulador y promotor de un mínimo marco de equidad para todos.
Una cultura subordinada, pacata y ligada intimamente al fenómeno de la imagen pueril consumista, ha llevado a grandes sectores del pueblo a no leer absolutamente nada y a altos índices de analfabetismo funcional.
Políticas educacionales cada vez más empobrecidas son los cimientos endebles en los cuales facilmente puede imperar el retraso político-ideologico, modelo en el que puede desarrollarse con facilidad un proyecto de dominación.
El mismo trovador cubano lo dijo magistralmente en una canción: ...”al Aguila le duele que el niño vaya sano a la escuela, por que de esa manera de justicia y cariño, no se afila su espuela”.
Pero si los actores protagónicos del contrataque neoliberal en Nuestra América son el aparato industrial-militar del imperio, el sistema financiero FMI-BM, el aparato mediático transnacional, el aparato corporativo en busca de recursos naturales y humanos, las burguesias apatridas vernáculas y sectores de los Ejércitos nacionales como fuerzas de ocupación y la transnacional del narcotráfico dirigida desde Usamérica; también existe una red organizativa que trabaja desde abajo en el adormecimiento de conciencias y en la compra de voluntades, las ONGs.
Veamos este caso de penetración neoliberal con mayor detalle:
• En la década de los `80s el Consenso de Washington (Paquete de “Reformas Estructurales”) polariza las sociedades periféricas dependientes y provoca en ellas descontento social a gran escala. Los casos paradigmáticos podrían ser el de Argentina y Chile, como países emblemáticos en el seguimiento de las medidas de “libre mercado”, pero la epidemia inducida se repite a lo largo del subcontinente. El descontento social lleva a la organización de movimientos populares de caracter clasista.
• Los países promotores y beneficiarios de los paquetes y políticas neoliberales, Usamérica y países Europeos comienzan a financiar y promover una estrategia “paralela desde abajo”*. Con los gobiernos “democráticos”, “democracias limitadas” o “neo-autoritarismos” no se podía emplear los procedimientos de “choque social” (centros clandestinos de detención y desaparición, torturas, eliminación masiva de oponentes políticos) que se llevaron a cabo durante las dictaduras militares de los 70’s.
• Estas organizaciones de “base” debían enarbolar una lucha sin cuartel expresa o enmascarada (dependiendo de las diferentes coyunturas políticas de la región) hacia toda idea de intervención del Estado. En síntesis estas organizaciones de “base” debían llevar las ideas del neoliberalismo (Hayek y Friedaman) desde los centros y superestructuras hacia las áreas conflictivas, barrios, comunidades, asentamientos urbanos y rurales pobres. La ideología antiestatista*, debía ser el motor de intervención dentro de las clases conflictivas.
• Esto producirá un “colchón social”*, despresionará el descontento de las mayorías populares y desarticulará el movimiento social y popular de clase.
• Otro factor histórico ayudaría a la confusión del carácter político de las ONGs por parte de muchos sectores del campo popular y antiimperialista, es el papel desempañado por algunas ONGs en defensa de los DD.HH. durante las sangrientas dictaduras del Plan Condor en la década de los 70s, así como también los años de represión con grado de genocidio y etnocidio en Centroamérica.
• Este período creó una imagen favorable de las ONGs. Incluso dentro de la izquierda eran vistas como formando parte del “campo progresista”.
• Pero aún es esa etapa histórica sus limitaciones y contradicciones se hicieron evidentes a tal grado que no se las puede de ninguna forma incluir como organizaciones pertenecientes al campo popular y antiimperialista, por ejemplo:
• Denunciar las violaciones de DD. HH. sin denunciar a los EEUU y Europa*.
• Desvinculación de políticas económicas neoliberales y las violaciones de los DD. HH.
• Denuncias de las violaciones de los DD.HH. como actos de insanía y “barvarie” por parte de las fuerzas militares, descontextualizando el hecho con el proceso histórico y de clase. Reafirmación de concepciones colonialistas: “superioridad moral” del centro, primitivismo de la periferia, civilización desde el centro (Europa y Usamérica) barbarie desde la periferia.
• Como lo planteamos anteriormente hay una convergencia ideológica clave entre las ONGs y los organismos de Bretton-Woods (BM, FMI): su compartida oposición al “estatismo”.
• Mientras las ONGs lo atacan desde un análisis de “izquierda” defendiendo a la “sociedad civil” del monstruo del Estado. Descargan contra el Estado todos los males imaginables; alejado de los intereses de la “gente”, ente limitador de las libertades civiles, autonomo y descontrolado, arbitrario, ineficiente, etc.
• La Agenda de Washington lo ataca desde la derecha en defensa del “libre mercado”. La ética del mercado es la única ética posible y la libertad del mercado implica la libertad del hombre. El Estado es el gran enegimo de la libertad del hombre. Según los teóricos de la Agenda de Washington el desarrollo de la democracia depende del desarrollo del libre mercado y por consiguiente del desmantelamiento del Estado.
• En resumen, mediante las ONGs financiadas y patrocinadas por los paises y organismos centrales del neoliberalismo se ataca al Estado haciendo incidencia ideológica sobre los sectores conflictivos que sufren las medidas de choque económico del “paquete de reformas estructurales”.
Ver gráfico 1
http://www.divshare.com/download/7961443-7b1
• Mientras el Consenso de Washington aplicaba su receta neoliberal a los países del Tercer Mundo y desmantelaba el tejido económico, social y político que sólo puede proveer un Estado consolidado y que responda a los intereses mayoritarios; alientan y financian la formación de ONGs que suministran servicios sociales (analgésicos a un paciente que sufre de envenenamiento) para compensar a las víctimas por los efectos de su mismo veneno.
Ver gráfico 2
http://www.divshare.com/download/7961444-71b
• Mediante su trabajo en el “terreno” y dentro de las comunidades afectadas por las medidas de la Agenda de Washington las ONGs se convirtieron en la “cara comunitaria”* (estrategia desde abajo) del neoliberalismo, creando confusión en parte del movimineto social. Mediante esta “cara” las ONGs tratan de mostrar una desvinculación del proyecto neoliberal.
• Inclusive dentro de algunos sectores de la izquierda se analiza al neoliberalismo exclusivamente desde sus componentes externos y superiores (desde afuera y arriba) = FMI, BM, Transnacionales, aparato militar-industrial y no desde sus componentes internos e inferiores, de base (internos y de abajo) = ONGs.*
Neoliberalismo• • • • • Arriba y Afuera• • • • • • FMI, BM
Neoliberalismo• • • • • Abajo y Adentro• • • • • ONGs - Microempresas
• La “actividad local” emblema de acción de las ONGs es una trampa ideológica, pues desarticula al movimiento popular mediante paradigmas falsos como el del “no poder” y también mediante la competitividad por recursos financieros.
• El énfasis en la “actividad local” trabaja paralelamente con el proyecto neoliberal, pues le permite a los regimenes neoliberales y a las entidades financieras internacionales dominar la política socio-económica macro y canalizar la mayoría de los recursos del Estado como subsidios al capital exportador y al pago de la deuda externa. Se ajusta el gasto fiscal, menos recursos para salud, educacion y viviendas populares y mas recursos para el pago de la deuda externa, las operaciones comerciales transnacionales, etc. *
Ver gráfico 3
http://www.divshare.com/download/7961445-fa9
Mientras:
Los regímenes neoliberales transfieren mediante las privatizaciones, recursos y propiedades del Estado a las transnacionales y a las burguesías vernáculas dependientes...
• Desmantelan el aparato sindical clasista.
• Desrregulan los precios de la canasta familiar.
• Hacen retroceder 30 o 40 años las conquistas de la clase trabajadora.
• Abren sus mercados a las importaciones, mientras se cierran los mercados centrales a nuestros productos con valor agregado.
• Se recurre a diferentes dosis de represión política, mediante los aparatos de represión del Estado, en forma de asesinatos selectivos, limpieza social, “lucha contra el crimen”, “tolerancia cero”, etc...
• Las ONGs no forman parte de la resistencia sindical, ni de las luchas barriales, ni de las organizaciones campesinas clasistas, ni de los sectores del pensamiento y la intelectualidad orgánica a un proyecto nacional, popular y antiimperialista.
• Por el contrario, concentran su actividad en proyectos privados locales, promocionando el discurso de la empresa privada en las comunidades locales a través de los micro- emprendimientos.
• Las ONGs construyen puentes ideológicos (imaginario) entre los “capitalistas” de pequeña escala y las grandes corporaciones que son beneficiadas con las medidas neoliberales. Recrean en los sectores populares el paradigma algeriano (Horatio Alger) que dentro del capitalismo y con él es posible el progreso y el ascenso social, en tanto y en cuanto se trabaje muy duro.
• El trabajo de las ONGs se encamina en la destrucción del Estado y de su papel de servicio público, de generador de riquezas, de factor estructurante de país y nación, de motor del desarrollo de un modelo científico-técnico encaminado a resolver la problemática nacional y de las grandes mayorías, de elemento coadyuvante al desarrollo nacional y de regulador de la distribución equitativa de la riqueza generada.
• Perpetúa el estigma generado desde los medios corporativos de información de que el Estado limita la libertad individual de los ciudadanos, coarta el espíritu emprendedor del individuo, es ineficiente en su monstruosidad y su burocratismo.
• Por otro lado las ONGs enarbolan su lucha en beneficio de una abstracción como lo es la “sociedad civil”, concepto que esta preñado de una gran dosis de pseudo-análisis sociológico anti-dialéctico y antihistórico.
Veamos mediante dos gráficos comparativos dos diferentes metodologías de resolución de conflictos sociales. En una interviene una ONG y en la otra resolución lo hace el movimiento popular organizado.
Modelo de resolución Oenegeista de un conflicto
Ver gráfico 4
http://www.divshare.com/download/7961446-fb4
Modelo de resolución por MPO (Movimiento Popular Organizado) de un conflicto
Ver gráfico 5
http://www.divshare.com/download/7961448-daa
• La cuestión política de importancia es que las ONGs
• Despolitizan o reorientan politicamente a ciertos sectores de la población.
• Socavan sus compromisos con la defensa del Estado nacional.
• Captan lideres potenciales para proyectos de no incidencia política antisistema.
• Infiltran con su ideología posibilista a los movimientos populares.
• Sus recursos económicos y financieros orientados a los proyectos microempresariales debilitan el compromiso de clase de los movimientos populares.
• Crean una competividad negativa dentro del movimiento popular.
Veamos graficamente la estrctura de dependencia de nuestros países y la “incidencia” de las ONGs
Modelo de dependencia de regímenes neoliberales periféricos
Ver gráfico 6
http://www.divshare.com/download/7961470-91e
Modelo de dependencia de regímenes neoliberales periféricos con intervención ideológica antiestatista de las ONGs
Ver gráfico 7
http://www.divshare.com/download/7961471-3e0
• Las ONGs desvían la atención y las luchas de la gente del presupuesto nacional hacia la sobre y auto-explotación para obtener servicios sociales locales, librando al Estado de ese compromiso y deber*, para que concentre sus esfuerzos en la transferencia de bienes y servicios a las transnacionales y los grandes negocios.
• Otra de las características ideológicas de las ONGs es la del “voluntarismo privado”* que tiene por finalidad socavar el sentido de lo público, la idea de que el Estado y el gobierno tiene la obligación de velar por sus ciudadanos.
• En contra de esta noción de responsabilidad pública las ONGs fomentan la idea neoliberal de responsabilidad privada frente a los problemas sociales.
Ver gráfico 8
http://www.divshare.com/download/7961472-a9d
El discurso de las ONGs es otro de sus elementos que lleva a la confusion a algunos sectores populares. Ya hablamos de su “praxis desde abajo” que se conjuga con un mimetismo trasvesti de su lenguaje:
• Poder popular
• Sociedad civil
• Libertad de expresión
• Lucha por la libertad de la opción sexual
• Igualdad de género
• Desarrollo sustentable
• Liderazgo de base
• Este lenguaje tan progresista, enmascara una sumisión al y una reafirmación del sistema capitalista cuando se emplea en un marco de colaboración con patrocinantes y organismos gubernamentales que subordinan la actividad práctica y política a los principios y valores del libre mercado.
• Las ONGs mediante su financiamiento externo compiten directamente con los movimientos populares de clase por ganar influencia entre las mujeres, la población pobre y la racialmente excluida*.
• Las ONGs crea rivalidades entre las organizaciones populares socavando la solidaridad de clase.
• El efecto neto es una proliferación de ONGs que fragmenta a las comunidades pobres en agrupaciones sectoriales y sub-sectoriales, incapaces de ver un panorama social más amplio y menos capaces aun de moverse en la lucha contra el sistema.
Ver gráfico 9
http://www.divshare.com/download/7961473-54d
Ejemplo de lo anteriormente dicho son los siguientes comportamientos de muchas ONGs:
• Posturas apolíticas, (apoliticismo enmascarado).
• Enfoque puesto en la auto-ayuda.
• Despolitización y desmovilización de la población pobre.
• Reforzamiento de procesos electorales de partidos políticos neoliberales (el llamado por muchos politólogos los neo-autoritarismos…Alan García en Perú, Álvaro Uribe en Colombia, Felipe Calderón en México, Michelle Bachelet en Chile, los Kirchner en Argentina entre otros).
• Evitar la educación política acerca de la naturaleza del imperialismo.
• Arrimar el tema de los “excluidos”, los “sin poder”, la “extrema pobreza”, la “discriminación racial”, los “problemas de genero”, desde un análisis de categoría intrínseca y excluyente y nunca desde la categoría de clase.
• Al incorporar a la población pobre en la economía neoliberal a través del “voluntariado privado” y las “microempresas”, las ONGs crean un mundo político donde la apariencia de solidaridad y de acción social encubre una conformidad conservadora con la estructura del poder nacional e internacional.
(+) ONGs ………………….………………..…(+) neoliberalismo*
(+) ONGs ……………….………..….(-) acción política de clase
(+) ONGs ……….(+) financiamiento a regímenes neoliberales
(+) ONGs……………..(+) neocolonialismo económico-cultural
En los procesos de colonización y neocolonización de Nuestra América las ONGs no han sido los primeros instrumentos imperiales que han trabajado desde y con los sectores conflictivos a someter y “civilizar”. Podríamos hacer un parangón entre la avalancha ideológica religiosa y sus organizaciones caritativas desde los siglos 15 al 20 y las ONGs de hoy.
Caridad de las iglesias
siglos XV-XX …………………………….ONGs siglos XX y XXI
Misioneros………………………..Promotores y técnicos ONGs*
siglos XV-XX
La realidad hondureña de hoy es el resultado de que su entretejido social y su imaginario colectivo han sido minados desde hace mucho tiempo por paradigmas resolutorios que no tienen nada que ver con romper las cadenas de la dependencia económica, establecer el imperio de la justicia social y la soberanía política. En este estancamiento de Honduras en la prehistoria hay, como dijimos al comienzo, actores protagónicos y de reparto, las ONGs son uno de estos últimos.
* ”América Latina: De la Globalización a la Revolución” James Petras