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viernes, 28 de mayo de 2010

Del mecanismo de rescate de la UE a las medidas de ajuste de ZP (o sobre la política y los mercados)

28-05-2010
Ricardo Molero Simarro
Economía Crítica y Crítica de la Economía

El autor muestra en este artículo cómo dos medidas tan diferentes y aparentemente inconexas, (el fondo de rescate de la Unión Europea y el ajuste anunciado en España) tienen un origen común y un mismo objetivo: seguir asegurando y fortaleciendo la rentabilidad del capital.

El pasado lunes día 10 la Unión Europea anunciaba la aprobación de un mecanismo que supuestamente debía rescatar a la economía griega de los ataques que estaba sufriendo y, sobre todo, debía asegurar la estabilidad del Euro. Al día siguiente el diario español Público abría su edición impresa con un candido titular que rezaba: “La UE pone freno a los especuladores”; afirmando en el antetítulo: “La política gana a los mercados (por una vez)”. Sin embargo, si la política había ganado a los mercados, ¿por qué, entonces, el IBEX-35 lograba ese mismo día la mayor subida de su historia (siguiendo al resto de índices bursátiles de Europa y EE.UU. que también celebraban el acuerdo)? La respuesta ha tardado menos de dos días en llegar y se encuentra en el paquete de medidas de ajuste aprobadas por el Gobierno del PSOE: disminución del sueldo de los funcionarios, congelación de las pensiones, recorte de las ayudas a la dependencia y a la maternidad/paternidad, reducción de la ayuda al desarrollo y una sustancial contracción de la inversión pública, que se unen a la subida del IVA y el recorte de gasto público anunciados hace meses. ¿Qué vínculo concreto hay entre éstas y aquél?

En primer lugar, el núcleo del “Mecanismo de Estabilización Financiera” aprobado por los Ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea consiste en la posibilidad de movilizar hasta 750.000 millones de euros hacia la compra de los títulos de deuda pública de cualquiera de los Estados miembros que se encuentren con problemas para financiar su deuda pública en los mercados financieros. De esos 750.000 millones de Euros la Comisión Europea podrá aportar hasta 60.000 millones en forma de préstamos, respetando el límite puesto al presupuesto comunitario; 440.000 millones serán aportados, en su caso, por el resto de Estados miembros que, a su vez, habrán obtenido los recursos mediante la emisión de eurobonos con garantías públicas; y, por último, el FMI llegará a aportar hasta 250.000 millones, es decir, un tercio del total del fondo de estabilización creado.

De este modo, la participación del FMI toma un carácter más que simbólico. El montante de los recursos potencialmente prestables que tendrá origen en sus arcas asegura a los inversores el cumplimiento de las condiciones puestas al país que necesite la ayuda para darle el préstamo. Por otro lado, esas condiciones serán similares a las aplicadas en los planes de ajuste estructural que se impusieron durante las tres últimas décadas a lo largo y ancho de África, América Latina y Asia. No en vano, para obtener la financiación el Estado del que se trate deberá presentar un plan de ajuste fiscal detallado que asegure la rápida reducción de su déficit. Pero no sólo eso, sino que, como segundo paso, también deberá asegurar la puesta en marcha de toda una serie de las denominadas “reformas estructurales”. En aquéllos países éstas consistieron básicamente en la desregulación del mercado laboral, las privatizaciones, la liberalización general de la economía y su apertura externa, es decir, el recetario neoliberal básico.

En realidad, un paquete de medidas de ajuste como éste ya se había aprobado la semana anterior en Grecia. Como adelantábamos en nuestro anterior artículo (1) el razonamiento con el que se trataba de justificar su adopción partía de constatar la imposibilidad de utilizar la devaluación de la moneda para mejorar la competitividad de la economía. A partir de aquí se afirmaba que sólo era posible lograrlo a través de una “devaluación interna” de los precios y los salarios (2). La “devaluación” de los salarios se llevaría a cabo a través de la aprobación de los dos tipos de medidas de ajuste ya citadas: las de reducción del déficit público y las reformas estructurales. En primer lugar, con la excusa de tratar de disminuir los diferenciales de interés pagados por la deuda pública, se tendría que recortar el salario indirecto (es decir, el gasto social) y el salario diferido (las pensiones). En segundo lugar, con la excusa de incrementar la competitividad de la economíam se tendría que actuar sobre el salario directo a través de la aprobación de una nueva reforma laboral que disminuyese la protección a los trabajadores y, gracias a ello, las remuneraciones. Obviamente se olvidaba que el otro componente de los precios lo componen los (intocables) márgenes de beneficio, cuya disminución podría igualmente ayudar a mejorar la competitividad.

A pesar de ello, se trataba de justificar las injustificables medidas finalmente tomadas en economías como la griega, que estaban siendo devoradas literalmente por la acción de los, tantas veces nombrados, “especuladores". Lo que no esperábamos era que tan repentinamente los gobiernos del PSOE en España y del Partido Socialista de Portugal se apresurasen a aprobar paquetes de ajuste similares. ¿Cómo se explica esta prisa o, mejor, cómo puede explicar esto PRISA cuando las deudas públicas española y portuguesa respecto a sus PIB (64,9% y 85.8% respectivamente para 2010) se encuentran tan por debajo de la griega (124,9%), de la italiana (118,2%), o, en el caso de España también de la francesa (83,6%), de la inglesa (79,1%) e incluso de la alemana (78,8%)? Ciertamente, resulta muy difícil de hacerlo. Sólo sabemos que éste ha sido el precio a pagar para que los jefes de gobierno de países como Alemania u Holanda aceptasen la puesta en marcha de un Mecanismo de Estabilización Financiera que salva al Euro con la condición de asegurar la rentabilidad del capital, única clase social a la que la moneda única beneficia.

Porque si alguien se cuestiona que esto último sea así deberá explicar, entonces, un hecho que es aún más inexplicable que el de que el ajuste se haya puesto en marcha en un país con uno de los niveles de deuda pública más bajos de toda la UE. En efecto, más allá de ello, es necesario preguntarse también ¿por qué, además, se ha hecho recaer ese ajuste sobre las rentas de los trabajadores (aquí, obviamente, incluyo a los pensionistas) cuando existían otras opciones igual de eficaces para acabar con el déficit? Como ya hemos dicho muchas veces (y no nos cansaremos de repetir), mientras los salarios no han parado de perder participación en la renta nacional, los beneficios empresariales han seguido una tendencia a aumentarla desde hace al menos treinta años, es decir, desde que el neoliberalismo comenzó a imponerse como única política económica, a lo largo y ancho del mundo. No sólo eso, sino que en plena crisis, en España, al igual que en muchas otras economías, dicha participación del capital en la renta no ha dejado de crecer, desde el 43% en que se encontraban en 2007, hasta casi el 45% al que según los datos de AMECO (base de datos de la Comisión Europea) llegaron el pasado año 2009.

A pesar de todo ello, ZP no tuvo ningún rubor en afirmar en su intervención en el Congreso de los Diputados que “hasta ahora, (…) los empresarios que han visto frustradas o reducidas sus aspiraciones han pagado con creces su peaje en esta crisis. No es a ellos a los que quepa demandar solidaridad, sino a la inversa, ofrecérsela” (3). Partiendo de esta absoluta mentira, quería justificar el hecho de que no haya tomado absolutamente ninguna medida, ni siquiera de cara a la galería, que afecte a los más favorecidos. En efecto, después de una legislatura y media ahondando en una política fiscal regresiva, ni en plena crisis se han atrevido a plantear una subida del IRPF a las rentas más altas, una subida del tipo impositivo del Impuesto de Sociedades a las empresas, o una recuperación del Impuesto de Patrimonio para las grandes fortunas. Todas ellas son medidas que tienen una capacidad recaudatoria suficiente como para disminuir ampliamente el déficit público, objetivo que era el supuestamente buscado.

Sin embargo, si la hoy más que nunca necesaria respuesta social, sindical y política no lo impiden (y ahora mismo no parece que vaya a ser así), en vez de ver su aprobación, a lo que asistiremos muy pronto será a la puesta en marcha de la segunda fase del ajuste: la de las reformas estructurales y, más concretamente, la de la reforma laboral.

Si todo esto es una victoria de la política sobre los mercados, mejor no nos preguntemos qué ocurrirá cuando éstos ganen.

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(1) Molero Simarro, Ricardo: “¿Se va a convertir la Unión Europea en el nuevo FMI?”, en Economía Crítica y Crítica de la Economía, número 10, marzo de 2010:

http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_content&task=view&id=184&Itemid=38

(2) Un proceso que ya se había llevado a cabo en Letonia a finales de 2009 y que hace apenas un par de semanas se emprendía también en Rumania.

(3) Discurso del Presidente del Gobierno en la comparencencia para informar de la reunión extraordinaria del Eurogrupo en relación con el rescate de Grecia y la situación de los mercados financieros. Congreso de los Diputados, 12 de mayo de 2010 (página 13 del documento).

http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_content&task=view&id=206&Itemid=38

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La crisis en la Unión Europea y el futuro del euro

jueves 27 de mayo de 2010
Andrei Fediashin (RIA NOVOSTI)

Durante las próximas dos semanas, la UE celebrará reuniones diarias urgentes.
Los temas de palpitante actualidad serán debatidos por los primeros ministros, banqueros y expertos del mundo de las finanzas de los países miembros. La razón es que Grecia, Portugal, España, Italia e Irlanda están en apuros económicos.

El euro y la estabilidad de la eurozona están pasando por momentos difíciles. La situación general de las cuentas de la Unión Europea ha motivado ya un cambio en la dirección de su política y se ha reflejado incluso en un empeoramiento de las relaciones entre la canciller alemana, Ángela Merkel, con el presidente francés, Nicolás Sarkozy.

La situación es aún más grave de lo que parecía, y la salida a la crisis no parece cercana. Los presupuestos de todos los 27 miembros de la UE experimentan verdaderos problemas. La Unión Europea ha reconocido que atraviesa por una de las peores crisis de su historia y que no está en condiciones de prever su futuro ni el futuro del mundo.

Lo que ocurre con la UE recuerda la escena de una persona que, tras haber descuidado su salud, decide visitar al médico quién le va diagnosticando enfermedades, una más grave que otra.

La primera radiografía mostró un enorme agujero financiero en Grecia. Se tardó mucho tiempo y se requirieron cuantiosos recursos para encontrar el remedio al mal, pero resultó que era ya insuficiente. Éste se había expandido ya a Portugal, España e Italia. La estabilidad del mismo euro necesitaba un rescate. El fondo de ayuda creado al principio, fue aumentado de 110.000 millones de euros hasta €750.000 millones. Por lo que parece, no será suficiente.

La canciller alemana, Ángela Merkel, que nunca ha manifestado tendencia al pánico, hizo un pronóstico tan negativo que dejó inmovilizados a los mercados bursátiles y de divisas, estupefactos a los otros países comunitarios. El euro se derrumbó hasta su valor más bajo en cinco años, así como los índices bursátiles en Londres, Frankfurt y Paris. Angela Merkel advirtió en un discurso ante el Bundestag que no sólo el euro está en peligro, sino que la idea misma de la comunidad en Europa. "Si fracasa el euro, también fracasa Europa", dijo.

Estas palabras pronunciadas por la presidenta del gobierno alemán, el principal garante del euro y de la UE, significan que toda Europa, y no solamente el euro, están pasando por momentos muy complicados.

Asimismo, Ángela Merkel anunció varias medidas drásticas de regulación bancaria y una especie de moratoria sobre varias operaciones bancarias, incluida la suspensión temporal de las operaciones especulativas a la baja en la bolsa, sobre títulos de deuda pública dentro de la Eurozona, para prevenir los ataques especulativos contra el euro y el agravamiento de la crisis.

Los otros países de la zona euro han mostrado su descontento a la iniciativa de Merkel, ya que se ven obligados a tomar las mismas medidas que Alemania. Esta iniciativa es dolorosa, pero, en esencia, hubiera podido y debido adoptarse antes y se hubiera sobrellevado mejor. El detalle importante es que Berlín ha tomado esta decisión sin mantener consultas previas con otros países comunitarios. Por este motivo la maniobra de la canciller alemana echó leña al fuego dentro de la Eurozona y provocó irritación en sus países limítrofes, en primer lugar, en Nicolás Sarkozy.

Según informa la prensa francesa, el presidente de Francia afirmó que si la situación fuera realmente tan grave, Merkel no hubiera podido dejarlo todo e irse a Moscú para asistir a los festejos dedicados al 65º Aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.

Como respuesta a la acción alemana, el actual presidente de la UE, Herman van Rompuy, convocó una sesión extraordinaria de ministros de Finanzas de la UE el pasado 21 de mayo.

Y es que los planes de Alemania son muchos y de gran calado: Merkel insiste en una revisión del Tratado de Lisboa sobre la reforma. Este es un documento clave en la UE para endurecer las sanciones contra los países que superen reiteradamente el límite del 3% del déficit público. Berlín reclama un control real por parte de Bruselas sobre la política presupuestaria y la economía de los Estados miembros.

Además, pretende introducir impuestos adicionales a las operaciones bancarias que tengan riesgo añadido. Si no hay acuerdo ni colaboración por parte de Bruselas, Alemania está dispuesta a llevarlo todo a cabo de forma unilateral.

El euro, de hecho, está ya en una situación muy complicada. Muchos analistas están comenzando a valorar la posible salida de varios países de la zona Euro, cosa que ni siquiera se planteó hace un año, cuando surgió la crisis griega.

Algunos Estados podrían salir por su extrema debilidad financiera como Grecia y Portugal. Grecia dejaría el euro para volver al dracma, su antigua moneda, devaluarla, reducir con esto, los costos de exportación y comenzar su recuperación. Sin embargo, para hacerlo tiene que pagar los €300.000 millones de la deuda externa...

Por otro lado, países como Alemania podrían abandonar la Eurozona por su fortaleza económica, porque los alemanes no están dispuestos a acudir al rescate de nadie ni a financiar las deudas de los sureños morosos que viven por encima de sus posibilidades. Este posible escenario ya se dibujó en el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung que suele dar a conocer al público el sentir de los círculos económicos alemanes más conservadores representados por el Partido Democrático Libre (FDP) que es el socio de la coalición del partido de Merkel.

Según Frankfurter Allgemeine Zeitung, si algún miembro de la Eurozona no quiere marchar a compás, tendrá que dejar la fila. Se debe buscar una unión monetaria con países fuertes, homogéneos y sanos económica y políticamente. Si este grupo es más pequeño, pues que sea así. Por otro lado, si la composición de un grupo de estas características resultase imposible, Alemania debería considerar la posibilidad de abandonar la unión monetaria. Eso sería, de facto, el fin del euro, pero Merkel no está para hacer la vista gorda ante las dificultades económicas propias.

Cuando la canciller alemana dio su aprobación para el rescate de Grecia (hay que recordar que la contribución alemana al fondo de estabilización asciende a unos €147.600 millones y es la mayor de toda la UE), los alemanes dejaron de llamarla como antes, Mutti (mamita), porque estaban en contra de tal decisión.

La coalición de Merkel, el Partido Cristiano Demócrata y la Unión Cristianosocial (CDU/CSU), ya ha perdido las elecciones regionales en la mayor área industrial de Renania del Norte-Westfalia (fronteriza con Francia y con Dusseldorf como capital) y, por consiguiente, ha perdido la mayoría en el Bundesrat (Cámara Alta) que aprueba los proyectos de ley.

Ángela Merkel ganó las elecciones el año pasado y hasta el 2013 no se enfrentará a otras elecciones generales. No obstante, la coalición de CDU/CSU y FDP por ella presidida bien puede desintegrarse antes de esa fecha. Los demócratas libres amenazan con pronunciarse contra Merkel, si sigue repartiendo el dinero alemán con tanta prodigalidad. La CSU también muestra su descontento. El líder de este partido, Horst Seehofer, se quejó abiertamente de haberse enterado por los medios de comunicación, y no de boca de la canciller, de los planes del rescate de Grecia y la contribución de Alemania.

La ministra de Asuntos Sociales de Baviera, Christine Haderthauer, también mantiene una postura negativa frente a la política de Merkel. Si sus aliados entran en campaña contra Merkel, el cargo de canciller y la presidencia de la coalición Cristiano Demócrata estarían en peligro inminente. Por no mencionar el hecho de que uno de los dirigentes más populares de la Alemania de los últimos años se convertiría en traidora a los intereses nacionales.

¿Quién no se dejaría llevar por el pánico en esta situación...?

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miércoles, 26 de mayo de 2010

Italia y Reino Unido se suman al "ajuste salvaje"

Leña al fuego

IAR Noticias
26-05-2010

En medio de un colapso generalizado de las bolsas y los mercados financieros mundiales Italia y Gran Bretaña se sumaron a los planes de "ajuste salvaje" que el FMI y la banca usuraria internacional exigen a los Estados europeos para "refinanciar" sus deudas y evitar un quiebre en cadena del sistema financiero.

Italia se sumó el martes al club europeo del ajuste, recortando su presupuesto en rubros que van a afectar a los salarios, el gasto y los planes de ayuda social, que van a impactar en los sectores asalariados y en la masa más desprotegida de la sociedad italiana.

Las medidas, reducirán las contrataciones en el sector público y congelarán los sueldos durante tres años, retrasaran la edad de jubilación de los funcionarios y reducirán los fondos para los gobiernos locales, según la información del propio gobierno italiano.

Los gobiernos locales y regionales serán presionados para contribuir con 5.800 millones de euros en recortes de gastos en 2011-2012, que podría afectar a colegios, hospitales y mantenimiento de carreteras.

El gasto en el sistema de salud pública se someterá a estrictos controles, y el Gobierno tratará de frenar la evasión de impuestos declarando ilegales las transacciones de efectivo de más de 5.000 euros.

Dando la apariencia de que "los sacrificios serán amplios", como solicitó el presidente Giorgio Napolitano, las medidas incluyen recortes en salarios y primas y activos a ministros, parlamentarios y altos cargos del sector público.

"Será duro, con grandes sacrificios", dijo Gianni Letta, secretario de Gabinete y mano derecha del primer ministro Silvio Berlusconi.

Tras meses diciéndoles a los italianos que las finanzas del país eran inmunes a una crisis similar a la griega, el Gobierno ha optado por lo que presenta como un golpe preventivo para "evitar lo peor".

De esta manera, Roma se suma a Grecia, España y Portugal en la puesta en marcha de programas de ajuste para recortar los déficits presupuestarios, centrados en recortes del sector público.

El paquete, que el ministro de Economía Giulio Tremonti detallará cuando el gabinete se reúna para aprobarlo, pretende reducir el déficit presupuestario en aproximadamente 26.000 millones de euros en dos años, con recortes de 13.000 millones de euros en 2011.

"El Gobierno tienen que tomar estas medidas para salvar a nuestro país de un riesgo como el griego" dijo Letta, que hizo estas declaraciones antes de que se supiera que la confianza de los consumidores está en mínimos anuales.

El tijeretazo en Reino Unido

El ajuste en Reino Unido fue anunciado el lunes por la nueva coalición de conservadores y liberaldemócratas.

Será de 7.260 millones de euros, buscará bajar un déficit de 181.000 millones de euros, el más alto de la Unión Europea y ya puso a los sindicatos en estado de alerta.

La más severa de las reducciones afectará el Departamento de Innovación de Negocios (BIS), que perderá 970 millones de euros durante el actual año financiero. Los recortes alcanzan 243 millones más de los que se esperaban.

Con serias resistencias en sus diputados, los liberales demócratas consiguieron que los torys usaran 150 millones de euros de los recortes para 50.000 nuevos trabajos de aprendices y 50 millones para instituciones educativas terciarias.

Los ajustes más duros serán en "quangos" (organizaciones cuasi gubernamentales que sobreviven con apoyo estatal), en consultorías externas, en proyectos informáticos y en el reclutamiento de funcionarios públicos, que ha sido congelado al igual que la publicidad oficial.

Los mayores recortes serán de 793 millones de euros en el departamento de Transporte; 405 millones de euros en el de Comunidades y Gobiernos locales; 778 millones de euros en Educación; y 621 millones de euros en Trabajo y Pensiones.

Las administraciones de Escocia, Gales e Irlanda del Norte recibieran 704 millones menos que el año fiscal anterior.

"Debemos salir al paso del déficit para que nuestras deudas no formen un espiral fuera de control. Y cuando más hagamos ahora, más podremos gastar en las cosas importantes en los años próximos" prometió el Chancellor Osborne, un millonario por herencia.

Una ola de protestas recibió al anuncio de los recortes. El actual Chancellor en las sombras y ex laborista en el cargo, Alistair Darling, dijo que había una falta de detalles. "Puede haber miles de puestos de trabajo afectados por esto, hay medidas que dañarán el crecimiento. Yo estoy muy, muy preocupado por esto" dijo en su primera reacción.

Los sindicatos británicos ya expresaron su preocupación y estado de alerta. "Con la economía británica y de nuestros socios europeos tan frágil, no es el momento adecuado para estos recortes" anunció Brendan Barber, el secretario general de la poderosa TUC.

EL CBI, que reúne a las cámaras de la industria, aplaudió las medidas y las describió "como dolorosas pero necesarias".

Según estiman los especialistas, estos ajustes son solo el comienzo. Los recortes más brutales, señalan, llegarán en junio, cuando se presente el nuevo presupuesto.

http://www.iarnoticias.com/2010/secciones/europa/0040_granbret_italia_ajuste_25mayo2010.html

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domingo, 23 de mayo de 2010

El FMI ¿salva o ahoga a la Unión Europea?

Según Paul Volcker, director del Consejo de la Reactivación Económica en la Casa Blanca, los europeos deben aceptar una gobernanza externa y establecer la paridad entre el euro y el dólar.

24-05-2010
Hedelberto López Blanch
Rebelión

Las drásticas medidas económicas aplicadas en varios países europeos tras la crisis surgida en Grecia, han permitido que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se este convirtiendo en el inspector financiero del orbe como propuso en febrero de este año su director Dominique Strauss-Kahn durante una reunión del Comité de Bretton Woods celebrada en Washington.

El FMI, surgido en 1944 (junto al Banco Mundial) como mecanismo de dominación de los países capitalistas, había ejercido el control financiero sobre las naciones pobres del mundo y hace varios años comenzó a sufrir un declive al ser rechazado por imponer políticas neoliberales y de libre comercio a sus deudores, con empréstitos leoninos, que han llevado la pobreza a millones de personas en el orbe.

La crisis surgida en Estados Unidos en 2008, cuyos desastrosos efectos se han extendido por todas las regiones, motivaron a que Washington y las naciones desarrolladas buscaran mecanismos para salvar al desprestigiado organismo.

En marzo de 2009, el Grupo de los 20 (G-20, encabezado por Estados Unidos y varios países europeos) se reunió en Londres para adoptar medidas urgentes para ese salvataje.

La mayor crisis capitalista desde la ocurrida en 1930 amenazaba no sólo con el debilitamiento de sistema sino también con sus mecanismos de dominación financiera como han sido el FMI y el Banco Mundial.

En la reunión londinense el G-20 triplicó las reservas del FMI en 750.000 millones de dólares para convertirlo en una especie de Banco Central del mundo que intervenga en los países para supuestamente evitar el derrumbe de sus miembros acosados por los ahogos económicos.

Asimismo, le entregaron además 250.000 millones en nuevas emisiones de giros, y al Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) 100.000 millones a cada uno. No existían dudas, como sobrevivencia del sistema, era imperioso salvaguardar los métodos de libre comercio, propiedad privada, la recuperación del dólar como moneda internacional y mantener las políticas neoliberales.

Como era lógico suponer, a Estados Unidos (es decir, al dueño) el FMI no le exigió ninguna medida para que controle sus graves problemas económicos y financieros que aún no ha podido resolver y que afectan al mundo entero.

Pero el derrumbe financiero en Grecia y su posible extensión a otros miembros de la Unión Europea, facilitaron la entrada del FMI en el ruedo y se ha posibilitado la solicitud de Strauss-Kahn de convertir al organismo en “supervisor del sistema financiero mundial”.

Grecia, con sus graves problemas económicos, resultó el conejillo de Indias y la puerta de entrada para el FMI en la zona euro de la Unión Europea.

La república helénica gastó por encima de sus ingresos y posibilidades, lo que la llevó a un déficit fiscal de 13,6% y a una deuda pública del 115,1% de su Producto Interno Bruto (PBI), que han motivado numerosas protestas sociales en los últimos cuatro meses.

Sin solución nacional independiente posible, presionada por los mercados y prestamistas a los cuales debía rembolsar 9.000 millones en bonos el pasado 19 de mayo, el primer ministro George Papandreou aceptó el plan de rescate financiero propuesto por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le concede 110.000 millones de euros para tres años, de éstos 30.000 provendrán del Fondo, con la condición de imponer un durísimo plan de ajuste económico y social. Este año llegarán a sus arcas 45.000 millones.

Entre las medidas aparecen la eliminación de dos salarios extraordinarios de los funcionarios y disminución de sus salarios en un 35%; el aumento de los impuestos del 21% al 23%; se rebajarán las pensiones y la edad de jubilación se fijará a los 67 años; al alcohol y el tabaco se les agregará un gravamen del 10%; están previstas por el Ejecutivo la privatización y semi privatización de empresas estatales.

Grecia espera ahorrar 30.000 millones de euros para rebajar hasta el 2,6% en 2014 su actual déficit público que se acerca al 14%. Según el acuerdo, Atenas debe recortar el déficit hasta un 8,1% este año, 7,6% en 2011, 6,5% en 2012, 4,9% en 2013 y 2,6% en 2014.

El semanario alemán Der Spiegel, informó de que todas las medidas y acciones serán controladas por el Banco Central Europeo y el FMI. Este último podría vigilar las cuentas griegas durante todo un decenio.

Especialistas de la Unión Europea indican que los recortes en los gastos implicarán que la economía caerá un 4% en el 2010, es decir, el doble de lo previsto. Asimismo, crecerá el desempleo y se perderá poder de compra de la población en un país donde uno de cada cinco ciudadanos es pobre.

Los sindicatos han llamado a incrementar las medidas de fuerza contra los acciones del gobierno por considerarlas de amplio carácter “antisocial”, lo cual pone en vilo la estabilidad de la nación.

Como la crisis puede extenderse a otras naciones europeas, como España, Portugal, Italia e Irlanda que también tienen fuertes deudas y en los últimos años han sufrido pérdida de competitividad, varios gobiernos han cedido a los reclamos del Fondo.

Ese es el caso del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien hasta hace pocos días declaraba que no tomaría ninguna medida que afectara a la población.

El Gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con un déficit fiscal de 11,2% anunció sin ambages que reducirá los salarios del sector público en 5% y en 2011 se congelarán. A los ministros se les rebajará el salario en 15%, se eliminará el cheque de 2.500 euros por cada hijo nacido y se anula la entrega de 600 millones a la ayuda oficial a las naciones en desarrollo.

El objetivo es ahorrar 15.000 millones de euros y bajar el déficit al 9% en un año. La nación ibérica cuenta con la negativa cifra de un 20% de desempleo y los recortes influirán negativamente en la población menos favorecida.

La felicitación de Strauss a Zapatero no se hizo esperar y en una conversación por teléfono le aseguró que las medidas anunciadas son “apropiadas y ajustadas” a la situación actual.

En Italia, el ministro para la Simplificación Legislativa, Roberto Caldeoli anunció que el gobierno pronto presentará un ajuste presupuestario para ayudar a la economía el cual implicará sacrificio para todos.

Con los recortes se pretende disminuir el déficit presupuestario en cerca de 25.000 millones de euros durante los próximos dos años, para llevarlo por debajo de la meta del 3,0% del Producto Interno Bruto en el 2012. Portugal ha anunciado que seguirá esos derroteros.

Otros miembros de la UE, aunque no de la zona euro, como Gran Bretaña, Rumania y Bulgaria estudian medidas para reducir déficit económicos.

En definitiva, la Unión Europea, promotora junto con Estados Unidos de llevar a muchos pueblos del mundo hacia un sistema capitalista de globalización neoliberal y de privatizaciones vive hoy una de sus mayores crisis mientras el Fondo Monetario, eufórico, ofrece y impone sus recetas dirigidas a salvar los intereses de los ricos en detrimento de los pobres.

rCR

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viernes, 14 de mayo de 2010

Alemania: Según Angela Merkel, la Unión Europea enfrenta su prueba "existencial" por el problema del euro


La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que el euro está enfrentado su prueba más grande en décadas debido a que miembros de la eurozona se involucraron en serios problemas de deuda, pero esto también podría ser una oportunidad para mejorar la coordinación en cuanto a política económica entre socios europeos.

"Si el euro fracasa, no sólo la moneda fracasa. Europa también fracasa y la idea de la unificación europea", dijo Merkel en un discurso pronunciado durante una ceremonia en Aachem donde el primer ministro polaco, Donald Tusk, fue condecorado con el premio Charlemagne por "su contribución a la unidad europea".

La crisis por la estabilidad del euro fue "la prueba más fuerte que ha enfrentado europa desde 1990 o probablemente en 53 años desde los Tratados de Roma", advirtió la canciller, refiriéndose a la fundación de la Comunidad Económica Europea en 1957.

Merkel resaltó que "la prueba es existencial y debe ser aprobada. Si nosotros fracasamos, las consecuencias para Europa y más allá serían incalculables".

"Tenemos una moneda común, pero no una unión política y económica común. Y es exactamente por esto que debemos cambiar", dijo.

"Debemos usar la oportunidad de la crisis para compensar los fracasos que tampoco fueron corregidos por el Tratado de Lisboa".

La canciller de la economía más grande de Europa, urgió a los líderes a fortalecer la cooperación económica y política para favorecer al futuro del euro y a los proyectos de integración europea, diciendo que "el euro es el mayor logro de la integración europea hasta ahora, lo cual representa el ideal europeo".

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sábado, 8 de mayo de 2010

Líderes Europeos: la Zona Euro se Halla en un “Estado de Emergencia”


Al-Manar
08/05/2010

Un “estado de emergencia” fue declarado en Bruselas el sábado con el fin de proteger el euro en contra de los ataques causados por la actual crisis financiera. Los 16 líderes de los gobiernos de la zona euro aprobaron el sábado un plan de defensa para proteger su moneda compartida y tranquilizar a los nerviosos mercados que se han visto afectados por la crisis monetaria griega.

La crisis griega ha sacudido los frágiles sistemas monetarios de España y Portugal y ha provocado alarma en los mercados de otros países europeos, EEUU y Asia.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, anunciaron la creación de un fondo de crisis durante la cumbre en la sede de la Unión Europea. También acordaron, junto con los otros 14 líderes, imponer nuevas medidas contra los especuladores a los que se culpa por llevar a cabo ataques sostenidos y deliberados contra la moneda europea.

Merkel señaló que el fondo de “estabilización” enviaría una “señal muy clara” a los especuladores en los mercados para que dieran marcha atrás. El primer ministro saliente de Bélgica, Yves Leterme, indicó que el mecanismo estaría preparado “hacia finales de semana”. “El euro es un elemento esencial de Europa. No podemos dejarlo en manos de los especuladores,” dijo Sarkozy nueve minutos después de la cumbre.

Se tomó además la decisión de “acelerar” los planes dirigidos a la reducción del déficit público y el reforzamiento de las normas que limitan el espacio de maniobra para aprobar presupuestos deficitarios después de que se aprobara un muy elogiado plan por valor de 80.000 millones de euros a entregar en los próximos tres años para ayudar a Grecia, que sufre un enorme déficit.

Por su parte, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dijo a sus homólgoos que la zona euro estaba en un “estado de emergencia” y que había que tomar medidas excepcionales.

CRISIS MONETARIA: PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL
Los líderes reconocieron durante la cumbre que la escala del problema se había extendido más allá de Grecia. Eso es por lo que el primer ministro griego, George Papandreou, señaló que las conversaciones habían “confirmado de nuevo que la necesidad de salvaguardar la zona euro va más allá de los problemas de Grecia.”

Antes de las conversaciones de emergencia, el jefe de la zona euro, Jean-Claude Juncker, mantuvo encuentros con Sarkozy y con Merkel afirmando que el Banco Central Europeo quiere contribuir al mecanismo.

“Estamos hablando sobre un ataque global y generalizado contra el euro y la eurozona debe reaccionar como una,” añadió Juncker.

Sarkozy dijo que los ministros de Finanzas europeos celebrarían otra sesión de energencia el domingo para aprobar un plan anti-especulación.

Las decisiones se produjeron un día después de que EEUU, Japón y Canadá transmitieron sus crecientes preocupaciones acerca de la crisis monetaria a través del foro del G-7 a Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido - que no se ha adherido al euro, pero se halla también fuertemente endeudado.

El propio presidente norteamericano, Barack Obama, habló con la canciller alemana Angela Merkel y pidió una “fuerte respuesta política” que se extienda a la “comunidad internacional.”

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La crisis europea en el espejo de la experiencia latinoamericana


Este periodista y analista uruguayo reflexiona sobre los últimos ciclos de luchas sociales en América Latina y lo que podría aportar a las reflexiones de quienes hoy luchan en Europa contra la brutal ofensiva del capital.

Raúl Zibechi *
Sábado 8 de mayo de 2010

Sigo atentamente la crisis europea y muy en particular lo que viene sucediendo en el Estado español, quizá porque no puedo ni quiero renunciar a esas casi dos décadas en las que viví en la península, cuando en estas tierra campeaba el autoritarismo militar. Porque me interesa y me duele, quisiera reflexionar brevemente sobre el último ciclo de luchas sociales en América Latina y lo que creo puede aportar a las reflexiones de quienes hoy luchan en Europa contra la brutal ofensiva del capital financiero contra los trabajadores.

Leo las declaraciones del secretario general de Izquierda Unida, Cayo Lara, en DIAGONAL donde se lamenta del miedo que está paralizando a los trabajadores. "Soy de los que piensa que hay una parte muy importante de miedo en la propia clase trabajadora a salir a hacer protestas incluso en la calle, porque la situación en estos momentos es de un cierto deterioro social", dice Lara. En la misma edición Miren Etchezarreta sostiene que "uno de los problemas que se observa en esta crisis es que las clases populares no hemos reaccionado", y agrega: "Estamos tremendamente debilitados y nos están dando todas las tortas que quieren darnos". Son apenas dos ejemplos desde posiciones políticas diferentes. Creo que ambas reflejan lo que está sucediendo en toda Europa, incluyendo por ahora a Grecia.

Lo primero que quisiera decir, y que a menudo se olvida en los momentos de éxito, es que en América Latina las reacciones fuertes llegaron cuando la crisis era ya muy evidente, o sea cuando la mierda nos llegaba a la nariz, o más arriba. Antes de eso, las multinacionales con el respaldo de los gobiernos elegidos por el pueblo, habían robado todo lo que se podía robar. En los países donde no lo hicieron completamente, no fue por levantamientos populares sino porque una parte de las elites sintió que también ellas serían desestabilizadas si se aplicaban a fondo las recetas del Consenso de Washington. El ataque a las economías populares fue atroz. Implacable. Un par de datos del Latinobarómetro para ilustrar la catástrofe. En 1995 el 76% de las familias tenían vivienda con alcantarillado; en 2006 sólo el 62%. En 1995 el 57% tenían agua caliente por cañería; en 2006 sólo el 32%. En 1995 el 33% tenía coche; en 2006 el 22%. Lo mismo sucedió con al posesión de lavarropas, refrigeradores y demás electrodomésticos. En suma, entre el 20 y el 45% de los bienes que tenían los latinoamericanos, incluyendo servicios esenciales, les fueron arrebatados por la especulación financiera, ¡¡sin que reaccionáramos!!

Lo segundo, es que quienes se echaron a la calle no fueron los trabajadores con empleo fijo y derechos sociales sino los desocupados, los que habían perdido todo, los llamados marginados. No me estoy refiriendo a los pobres de siempre sino a los nuevos pobres, aquellos para los cuales la crisis fue un verdadero terremoto social y cultural en sus vidas. Familias que de un día para otro se quedaron sin nada, sobre todo sin sueños, sin esperanzas. Familias obreras y de clases medias acostumbradas a enviar a sus hijos a la universidad y a que cada generación llegara algún peldaño más arriba que la anterior, fueron las que comenzaron las rebeliones. No lo hicieron por ideología, sino por necesidad, porque la sobrevivencia estaba amenazada.

En tercer lugar, la protesta no la canalizaron ni la dirigieron los sindicatos. La protesta surgió fuera de las estructuras sindicales y las grandes centrales se plegaron tarde y en muy pocas ocasiones. Diría más, y a explicar esto he dedicado varios libros y decenas de artículos: la protesta y la rebelión se abrió paso contra lo instituido o, por lo menos, pasándole por un costado o directamente por arriba. No creo en términos como “traidores” o “vendidos” para explicar esta situación. Cada ciclo de protesta nace en los márgenes y a contrapelo de lo existente. Y las organizaciones creadas al calor de cada ciclo suelen convertirse en peso muerto para el siguiente. Por más radicales que sean los dirigentes de los grandes sindicatos, sus bases no tienen ni la necesidad ni el hábito del tipo de protesta que es necesaria para revertir las cosas en una situación como la que se vive actualmente.

En cuarto lugar, el papel de las mujeres fue y es decisivo. No es cuestión de feminismo, aunque apoyo el feminismo. Es algo diferente. Cuando la crisis es tan profunda que desestructura el mundo popular, las mujeres son -digamos- algo así como un principio de orden, ya sea por su papel de madres y las obligaciones que conlleva para con sus hijos; o porque son las que muestran capacidad para sobreponerse a la debacle del mundo formal del trabajo asalariado, quizá por su fuerte imbricación en la economía de lo doméstico, lo informal, lo local y lo afectivo. Por lo menos en América latina sucede algo de esto.

En quinto término, no alcanza con manifestaciones y huelgas. El Caracazo de 1989 fue una insurrección que sólo pudo aplastar el ejército con un saldo de no menos de 500 muertos. Las guerras bolivianas (dos del gas y una del agua) derrotaron a los aparatos represivos, aún al costo de más de cien muertos. La media docena de levantamientos ecuatorianos o los argentinazos, fueron procesos lo suficientemente intensos como para destruir, completa o parcialmente, el sistema de partidos existente. Pero también a los movimientos sociales que habían nacido décadas atrás. Todos estos hechos, y otros que omito para no alargarme, tuvieron tal magnitud, que los de arriba no podían mantenerse ya más tiempo allí. Más de una decena de presidentes debieron renunciar ante multitudes en las calles.

Creo que en Europa las cosas no tienen porqué transcurrir por los mismos carriles. Sólo pretendo recordar hechos, no se me pasa por la cabeza decir qué deberían hacer otros. Un solo punto más. En Europa tienen la experiencia, más o menos reciente, de haber transitado por grandes rebeliones o importantes movilizaciones sin que las elites hayan recurrido a la masacre. Me refiero a mayo del 68 en Francia y al más reciente 13 de marzo de 2004 en el Estado español. No es mérito de esas elites. Aunque en Europa hay más institucionalización que en América latina, lo que complica por cierto la acción directa, también es verdad que hay mucho más espacios para la disidencia de todo tipo.

* Raúl Zibechi es analista y editor del semanario uruguayo Brecha.

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Las políticas promovidas por la Unión Europea son ineficaces e injustas


Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 7 de mayo de 2010

El artículo critica las políticas públicas promovidas por el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo para salir de la crisis actual (que enfatizan las políticas de austeridad de gasto y empleo público) subrayando que tales políticas están dificultando la recuperación económica, además de dañar innecesariamente la calidad de vida de las clases populares.

Existen muchas interpretaciones de las causas de la enorme crisis financiera y económica que estamos sufriendo en el mundo y, muy en particular, en la Unión Europea y en el sur de nuestro continente. Una, que pertenece a la sensibilidad liberal, asume que la culpa la tiene el excesivo desembolso del gasto público, que ha ahogado el crecimiento económico. De esta interpretación se derivan las propuestas de que hay que disminuir tal gasto a fin de reducir el déficit y la deuda pública. Hoy, esta visión está generalizada en la mayoría de fórums financieros, políticos y mediáticos de la Unión Europea. Como prueba de la certeza de su diagnóstico, muestran que los países que están en peor situación hoy en la Unión Europea son los países del Sur de Europa –Grecia, Portugal y España-, e Irlanda, que tiene unos mayores déficits, como resultado de su supuesta falta de disciplina en sus políticas de gasto. La supuesta exhuberancia de tal gasto (la posibilidad de jubilación a los 55 años en Grecia, es el caso más citado) es la causa de sus dolores de cabeza. De ahí la presión de que deben reducir muy significativamente su “exagerado” gasto público, a fin de recuperarse y salvarse del colapso (y salvar así también el euro, que está experimentando dificultades por culpa de estos países). En cuanto al elevado desempleo, éste se atribuye predominantemente a las supuestas rigideces del mercado laboral, consecuencia de unos sindicatos excesivamente poderosos e influyentes que están obstaculizando la recuperación económica, en su acérrima defensa de los trabajadores con contrato fijo (y salarios demasiado altos) creando un elevado desempleo.
De esta interpretación de las causas de las crisis se derivan las políticas públicas promovidas por la Unión Europea, que consisten en reducción del gasto y empleo público, en disminución de los derechos sociales y laborales, y en desregulación de los mercados laborales. El desarrollo de tales políticas (que alcanzan su máxima expresión en el caso de Grecia), se consideran necesarias para salir de la crisis. En realidad, es el desarrollo de las políticas liberales que los mundos financieros y empresariales han deseado durante muchos años, y que ahora utilizan la crisis para llevarlas a cabo. Su coste social y humano será enorme, y su impacto en la crisis será mayor, acentuándola.
Lo que es llamativo es que tal dogma liberal, reproducido en los medios de información y persuasión, tiene muy escasa evidencia empírica que lo sustente. Es fácil mostrar que la causa de los problemas de los países con grandes dificultades no es su excesivo gasto público. En realidad, todos ellos (Grecia, Portugal, España e Irlanda) tienen un gasto público, como porcentaje del PIB, más bajo que el promedio de la Unión Europa de los Quince, el grupo de países más desarrollados de la UE, al cual todos ellos pertenecen. Lo mismo ocurre con el gasto público social como porcentaje del PIB, también más bajo que el promedio de la UE-15. Idéntica situación ocurre con el empleo público. El porcentaje de la población que trabaja en el sector público en todos estos países es más bajo que el promedio de la UE-15 (ver Navarro, V. (dir). La situación social en España, Vol III. Biblioteca Nueva).
Y en cuanto a los supuestamente exuberantes salarios, las cifras muestran que, tomando los salarios de los trabajadores de la manufactura, como punto de referencia, todos ellos tienen niveles salariales más bajos que el promedio de la UE-15 (más bajos incluso de lo que les correspondería por el nivel de riqueza que tienen) (ver V. Navarro, Marta Tur y Miquel Campa, La situación de la clase trabajadora en España, en www.navarro.org, sección Economía Política). En cambio, los beneficios empresariales y de la banca están entre los más altos, así como su fraude fiscal. Todos estos datos muestran que los problemas que tienen no se deben a su “excesivo” gasto público y “exuberantes” salarios.
De ahí que sea mucho más creíble otra explicación del origen y causas de las crisis financieras y económicas, que está siendo marginada y discriminada en los fórums y medios de información y persuasión españoles y en la UE. Las crisis actuales son consecuencia directa de las políticas liberales promovidas por el establishment europeo que ha provocado una enorme polarización de las rentas y creación de grandes desigualdades. Los países citados son los más desiguales en la UE, en un continente en el que las desigualdades han crecido enormemente. Las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales han ido disminuyendo enormemente, disminuyendo con ello la demanda, una de las causas más importantes de la crisis. La otra causa de la crisis es la falta de crédito, resultado también de la polarización de las rentas con el crecimiento exuberante de los beneficios del capital, que se invirtieron predominantemente en actividades especulativas (como las inmobiliarias y el desarrollo de instrumentos de alto riesgo) que crearon las burbujas que al estallar provocaron el enorme problema de falta de crédito.

LA ALTERNATIVA PROGRESISTA
Las soluciones son fáciles de ver. Hay que estimular la demanda en aquellos países, así como en toda la UE, a base de una redistribución de las rentas con un incremento de la capacidad adquisitiva de las clases populares, impidiendo bajos salarios (que son la causa de la baja productividad) y una enorme expansión del gasto público con el objetivo de crear empleo, precisamente las políticas opuestas a las que se están realizando en la UE. Nunca se ha salido de ninguna depresión y gran recesión en el siglo XX (como la actual) sin que haya habido una enorme expansión del gasto público y crecimiento de la deuda. La Gran Depresión se resolvió con el New Deal y el enorme incremento del gasto público durante la II Guerra Mundial. En Europa, la reconstrucción de las economías casi destruidas como consecuencia de la II Guerra Mundial se basó en unas enormes inversiones públicas fiscales y sociales, facilitadas por el Plan Marshall. Creerse ahora que se puede salir de esta enorme recesión sin tal crecimiento del gasto público en toda la UE es ignorar las lecciones de la historia. Reducir el gasto público es una nota de suicidio. En realidad, si no fuera por la reducción del gasto público, España ya habría salido de la recesión.
En cuanto al otro gran problema, la falta de crédito, éste debe resolverse a base de una intervención pública, no para ayudar a los banqueros, como se está haciendo ahora, sino para garantizar el acceso al crédito. Como era predecible, las medidas de austeridad exigidas a las clases populares por parte de la UE van acompañadas con medidas muy generosas a la banca, tanto la griega como la alemana (entre otras), propietarios de la deuda griega.Tal como bien ha dicho Joseph Stiglitz, si todas las “ayudas” a la banca se hubieran invertido en crear bancos públicos de crédito, la falta de crédito ya se habría resuelto. Se han gastado 700.000 millones de dólares, sólo en EEUU, para salvar la banca, cuando con este dinero podría (y debería) establecerse una banca o bancas públicas que garantizaran el acceso al crédito por parte de empresas (sobre todo medianas y pequeñas) y ciudadanía. Un tanto semejante ha ocurrido en la Unión Europea (ver V. Navarro, ¿Por qué no banca pública? www.vnavarro.org, sección Economía Política).
Lo que estamos viendo hoy es la plena expresión de lo que solía llamarse “lucha de clases”, en la que las clases dominantes lideradas por el capital financiero están imponiendo sus exigencias a las clases populares a fin de recuperar su rentabilidad. Como bien ha dicho Warren Buffet, una de las personas más ricas del mundo, conocedor del mundo financiero empresarial, al cual pertenece, “hay clases y lucha de clases, y mi clase está ganando esta lucha”. La famosa frase de apretarse el cinturón sólo aplica a las clases dominadas. Las dominantes ni siquiera llevan cinturón. La nula regulación de la banca, a pesar de haber sido la causa de la crisis financiera, dos años ya tras haber creado la crisis, muestra hasta qué punto el mundo político está configurado por tales intereses financieros empresariales, que están dañando enormemente la economía real. No es sorprendente que las llamadas democracias tengan problemas tan graves de credibilidad que están cuestionando su legitimidad. La agitación social en Grecia es el inicio de un proceso que pondrá en vivo lo que hasta ahora aparecía sólo en pasivo, expresándose en abstención en los procesos electorales. La transformación de tal abstención pasiva en agitación activa será, a partir de ahora, una constante en los años venideros. El peligro es que esta agitación la capitalicen las derechas, tal como está ocurriendo en EEUU. Veremos qué ocurre en la Unión Europea.

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miércoles, 20 de enero de 2010

Europa en crisis


19-01-2010
Peter Schwarz
Word Socialist Web Site
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Al inicio de la pasada década, en marzo de 2000, los jefes de Estado de la Unión Europea anunciaron la Estrategia de Lisboa. Su objetivo para 2010 era convertir a Europa en una “economía más competitiva y dinámica basada en el conocimiento, capaz de un desarrollo económico sostenible con más y mejores empleos y una mayor cohesión social”. Esto crearía “las condiciones para el pleno empleo y el fortalecimiento de la cohesión regional en la Unión Europea”.

Cuando empieza la segunda década del siglo XXI, las aspiraciones expuestas en la capital portuguesa se han desvanecido. En vez de pleno empleo el paro generalizado se ha apoderado de ella; en vez de crecimiento económico hay estancamiento; en vez de cohesión hay discordia. Incluso la moneda común, la base de los nobles planes de Lisboa, está en grave peligro.

La Estrategia de Lisboa era la expresión de que Europa, por medio de la ampliación de la Unión Europea y de una integración más profunda, podría alcanzar o incluso superar a Estados Unidos como principal potencia. Esto habría sucedido únicamente a consecuencia de un poder económico de una Europa unida, sin tensiones sociales ni conflictos políticos y militares en un periodo anterior.

Estas ilusiones encontraron su expresión más clara en el discurso del entonces ministro alemán de Asuntos Exteriores Joschka Fischer (Los Verdes) pronunciado en mayo de 2000 en la Universidad Humboldt de Berlín. Fischer pidió la transformación de la Unión Europea en una alianza abierta de Estados en una federación.

Por medio de la “estrecha integración de sus intereses vitales y la transferencia de los derechos de soberanía nacional a instituciones europeas supranacionales”, afirmó Fischer, los Estados europeos señalarían su rechazo de los conflictos nacionales que desgarraron el continente antes de 1945. Sólo de esta manera Europa sería capaz de “desempeñar el papel que le corresponde en la economía global y la competición política”.

Desde entonces, la idea de Fischer de que Europa podría organizarse armoniosamente sobre una base capitalista ha demostrado ser una quimera. En París y especialmente en Londres su propuesta se interpretó como un intento de subyugar a Europa a los dictados de Berlín. La ampliación de la Unión Europea a la Europa del este ha resultado ser un arma de doble filo. No sólo ha traído la expansión del mercado internacional sino también conflictos políticos e inestabilidad.

En 2003 Estados Unidos atacó a Iraq, lo que dividió a Europa. Mientras que los gobiernos británico y polaco apoyaron plenamente la guerra, el alemán y francés se opusieron. La administración estadounidense utilizó el conflicto para abrir una brecha entre la “vieja” y “nueva” Europa.

La Constitución Europea, que quedó de la idea de Fischer, fracasó en 2005 a manos de los votantes franceses y alemanes, quienes la interpretaron correctamente como un intento de subordinar al pueblo de Europa a los dictados de los intereses financieros y económicos de los más poderosos. Tras un tira y afloja diplomático y político que duró varios años, el marco básico de la Constitución Europea se hizo realidad en la forma del Tratado de Lisboa. Pero para entonces Berlín y París había perdido todo el interés. Esto quedó demostrado con el nombramiento de dos figuras secundarias sin autoridad alguna para dos puestos clave, el de presidente del Consejo y el de ministro europeo de Asuntos Exteriores.

Con la llegada al poder de Nicolas Sarkozy y Angela Merkel, Francia y Alemania habían vuelto otra vez a una política exterior más independiente fuertemente centrada en Estados Unidos. En 2005 el Canciller alemán Gerhard Schröder (Partido Socialdemocráta) había dejado el poder prematuramente, entre otras cosas debido a que la orientación de su política exterior hacia Rusia había llevado a su creciente aislamiento. Pero no se ha cumplido la esperanza de que Washington respondiera con una mayor preocupación por los intereses europeos, ni siquiera tras el cambio del presidente George W. Bush por Barack Obama.

Ahora la crisis financiera y económica internacional ha sacado a la superficie todas las contradicciones no resueltas de la política interna y externa de Europa. En el conflicto entre Estados Unidos y China, que domina cada vez más el escenario mundial, Europa está siendo empujada al límite y dividida.

A los gobiernos alemán y francés les amarga que Washington decidiera una expansión generalizada de la guerra en Afganistán sin consultar antes a sus aliados de la OTAN. Por otra parte, no quieren dejar esta región tan importante estratégicamente únicamente bajo influencia de Estados Unidos; por otra, temen que ellos podrían convertirse en meros agentes de Estados Unidos en una guerra que cada vez se intensifica más. El fracaso de la Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague, del que Europa culpa a los gobiernos chino y estadounidense, ha causado más ira aún.

La crisis económica ha dejado al descubierto la inherente debilidad de la economía europea. Los descomunales déficits presupuestarios de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España amenazan con romper el respaldo del euro. Hasta ahora la moneda común ha impedido una devaluación generalizada acompañada de un aumento de la inflación, pero el alto valor del euro, unido al alza de las tasas de interés hace imposible para los países de la Eurozona superar la crisis sobre la base del libre mercado. Bruselas ha respondido pidiendo cortes draconianos en los gastos del gobierno, particularmente en el sector social.

Gran Bretaña, que no es miembro de la Eurozona, se está convirtiendo en el enfermo de Europa. Su economía depende fuertemente del sector financiero. En los últimos diez años el número de trabajos industriales en Reino Unido ha descendido un 30%. El descenso en Alemania y Francia durante el mismo periodo fue de menos del 5% y 10% respectivamente. Para rescatar al sector financiero del colapso el gobierno británico se ha endeudado a gran escala. El valor de la libra ha descendido en consecuencia. Otra crisis de la banca suscitaría rápidamente el fantasma de que Gran Bretaña no puede pagar su deuda soberana.

Para Alemania y en menor medida para Francia, su relativa fuerza económica ha resultado ser su talón de Aquiles. La producción industrial en Alemania, como un porcentaje de su producto nacional bruto, es más de dos veces la de Estados Unidos. La relativa fortaleza de la producción industrial alemana está estrechamente relacionada con un incremento masivo de las exportaciones alemanas. En los últimos veinte años la producción alemana para la exportación ha aumentado del 20% al 47% del producto interior bruto. Incluso las exportaciones de China corresponden sólo al 36% de su producto interior bruto.

Esta enorme dependencia de sus exportaciones industriales ha hecho a Alemania excepcionalmente vulnerable al impacto de la crisis económica internacional. El año pasado el rendimiento económico bajó un 5.3%. La producción de ingeniería está actualmente a sólo un 70% de su capacidad y las perspectivas de una mejora son muy débiles.

La exportación industrial alemana está bajo una enorme presión por parte tanto de Estados Unidos como de China. Estados Unidos ha explotado el bajo precio del dólar y sus bajos niveles de salarios, establecidos con fuerza bruta como parte de la reorganización de la industria del automóvil estadounidense, para ganar una ventaja competitiva frente a sus competidores europeos. A este respecto es simbólico el desplazamiento parcial de la producción del Mercedes S-Class de Alemania a Estados Unidos. China, por su parte, está presionando en sectores del mercado que antes eran dominio exclusivo de los alemanes debido sus altos niveles de calidad.

Las elites europeas y alemanas están reaccionando como lo hicieron a principios del siglo pasado ante los problemas y contradicciones cada vez mayores: con ataques sociales y políticos a la clase trabajadora y con un militarismo cada vez mayor.

Muchos gobiernos parecen paralizados dados los cada vez mayores problemas de política exterior y conflictos internos. El gobierno cristiano demócrata- democracia liberal de Berlín ha sucumbido a peleas internas desde que llegó al poder en noviembre. La canciller Merkel ha sido acusada desde todas partes de falta de determinación y de liderazgo débil. Pero entre bastidores hay una intensa búsqueda de nuevos mecanismos de dominio para facilitar el desvío de las consecuencias de la crisis económica hacia la clase trabajadora ya que los métodos del compromiso social están más que agotados.

En este contexto es donde se está intensificando el actual ataque contra los derechos democráticos, en parte fomentando los miedos al terrorismo e intensificando el resentimiento hacia los musulmanes. Al frente de estos esfuerzos reaccionarios están el socialdemócrata alemán Thilo Sarrazin y el ex-político del Partido Socialista y actual ministro de emigración francés Eric Besson. Estos círculos han seguido atentamente y con todas simpatía el referéndum suizo contra la construcción de minaretes. Estas medidas representan un intento de desviar la atención de las cuestiones de clase y de movilizar a abogados de derecha de la clase media para lanzarlos en determinado momento contra la clase trabajadora.

El pueblo trabajador debe sacar sus propias conclusiones del fracaso de los planes de la burguesía europea. Los trabajadores europeos deben unirse para defender sus propios intereses sociales u políticos. Deben luchar por una Europa socialista bajo la bandera de los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Fuente: http://wsws.org/articles/2010/jan2010/pers-j11.shtml

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