XINHUA
28 de diciembre de 2009
El presidente paraguayo Fernando Lugo dispuso a partir del sábado el acceso gratuito a los servicios de salud pública en ese país, informó el ministerio de Salud de Paraguay.
La medida fue promulgada a través de la resolución 1074 del Ministerio de Salud, con la exoneración de aranceles para todos los servicios que ofrecen los centros asistenciales del Estado, incluido la utilización de ambulancias y el suministro de medicamentos para la población que así lo requiera.
Como parte del "Proceso de Implementación Progresiva de la Gratuidad Universal" se estableció que "nadie le puede cobrar nada en los servicios de salud" a ninguna persona que lo necesite, explicó la ministra paraguaya de Salud, Esperanza Martínez.
"No hay absolutamente ningún arancel", expresó Martínez al aclarar que en algunos casos se le pedirá al paciente que compre algún medicamento que falta, prótesis o algún elemento que deberán traer del exterior del centro de salud ante la falta de recursos.
Para que la población tenga conocimiento de la nueva disposición, la ministra ordenó que en todos los espacios destinados a la atención pública de la salud se coloquen carteles indicadores en los que se informe sobre la gratuidad en los servicios que se prestan.
Esperanza Martínez instó a la sociedad a denunciar los eventuales casos en que a los pacientes se les pretenda cobrar por algún servicio, ante lo cual deberán comunicarse con una línea telefónica gratuita o a través de internet.
La resolución gubernamental establece que los directores de los establecimientos de salud serán los responsables del estricto cumplimiento de esta medida y, en caso de incumplimiento, se aplicarán las sanciones previstas en la Ley de la Función Pública.
La gratuidad de este servicio permitirá a la población paraguaya un ahorro superior a 60 millones de dólares durante 2010.
martes, 29 de diciembre de 2009
Paraguay: El presidente Fernando Lugo Promulgó la gratuidad en el servicio de salud pública
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Sudáfrica: REFORMA DEL SISTEMA SANITARIO
Sin la atención mediática que reciben los intentos de Obama de establecer una salud pública en EE UU, en Sudáfrica se vive un debate similar de intereses enfrentados.
Guillem Sànchez, Johannesburgo
4 de noviembre de 2009.
Diagonal
La portada del periódico sensacionalista Sowetan abre con una imagen del presidente sudafricano, Jacob Zuma, vestido de Tío Sam. “¿Quién pagará el nuevo Seguro Nacional de Salud?”, pregunta inquisitivamente el rotativo sudafricano.
El dedo amenazante de Zuma responde con claridad. Hoy en día en Sudáfrica aún es habitual que mueran bebés de diarrea porque sus madres no llegaron a tiempo a un puesto de salud y que la tuberculosis siga cobrándose miles de víctimas al año. Esto podría parecer algo normal en una nación africana, pero en un país con el 8% del PIB en gasto sanitario –una cifra similar a la española– es normal que surjan preguntas. De hecho, su servicio de salud es uno de los más desiguales del mundo, con una sanidad privada puntera (aquí se realizó el primer trasplante de corazón del mundo), junto a una pública que resulta totalmente insuficiente. Las cifras hablan por sí solas. Mientras el sistema público tiene un presupuesto de 56.000 millones de rands (5.600 millones de euros) para atender a más de 45 millones de personas, las corporaciones sanitarias recaudan cerca de 70.000 millones para encargarse de siete millones de pacientes. El nuevo Seguro Nacional de Salud (NHI, por sus siglas en inglés) que pretende implementar el nuevo Gobierno del Congreso Nacional Africano, elegido el pasado abril, se parece bastante a la seguridad social española. Una cobertura universal y pública bajo pagador único que garantice el derecho al tratamiento médico adecuado establecido en la constitución. O en palabras del ministro de Sanidad, Aaron Motsoaledi, “utilizar la salud para reducir desigualdades”.
La oposición a este ‘socialismo sanitario’ no se ha hecho esperar. Como en EE UU, su origen son los seguros médicos, potentes compañías con ingentes beneficios provenientes, no sólo de la casi obligación de contratar sus servicios ante el mal funcionamiento del sistema público, sino también de las deducciones fiscales de las que disfrutan. La base social de la campaña es, sobre todo, una clase media blanca que, si bien tiene dificultades para pagar el seguro médico, no quiere ni oír hablar de compartir cama con la mayoría pobre y además negra.
Como la segregación racial no es políticamente correcta en la nueva Sudáfrica, se utiliza un argumento especialmente demagógico: el de los pagadores de impuestos. Según esta teoría, aunque en el país hay unos 50 millones de habitantes, sólo siete de estos pagan impuestos directos y por tanto son los únicos con derecho a recibir prestaciones públicas. El resto, la gran mayoría, son tratados como una especie de parásitos que se aprovechan de los recursos ajenos. Sin embargo, Diane McIntyre, profesora de Economía de la Salud en la Universidad de Ciudad del Cabo, se revuelve contra este postulado: “Todos los sudafricanos pagan impuestos cada vez que llenan el depósito o se compran una camisa. Y proporcionalmente los pobres pagan muchos más que los ricos”. Pocas veces como ahora la brecha social y racial que aún divide Sudáfrica 15 años después del fin del apartheid ha quedado tan expuesta.
El bloque del sector privado
Desde las corporaciones se argumenta que no se tiene nada en contra del NHI, salvo que éste se quiera construir “desmontando el sector privado”, según el portavoz de Discovery, Adrian Gore, una de las empresas líderes en la materia. El profesor de Economía y asesor del proyecto gubernamental del NHI, Patrick Bond, replica que este argumento no es cierto: “El NHI acepta y reconoce la existencia de un sector privado fuerte. Pero estas empresas no quieren ver reducida su tasa de beneficio”. Bond también sale al paso de las acusaciones de ineficacia: “El sector privado, con ocho veces más recursos por paciente, es mucho menos eficiente que el público”. Para corroborar sus palabras un solo dato: más de mil millones de rands (unos cien millones de euros) del sector privado se invierten en pagar a los comerciales que captan clientes.
“No es posible tener una sanidad como la canadiense en Sudáfrica, sin tener su economía”, opina el doctor Chris Archer, y añade: “Para mejorar la salud primero hay que hacer crecer la economía”. Acérrimo defensor del modelo actual, blande la amenaza más habitual entre la minoría blanca sudafricana: “Si se les obliga a trabajar en los hospitales públicos, los médicos se marcharán al extranjero”. Pero, ¿para qué sirve tener médicos si tampoco van a atender a quien más lo necesita? Otro doctor, Trevor Fisher, director del hospital George Mukhari, responde irónicamente: “Los ricos sí que pueden ir a tratarse al extranjero”.
La fuerte campaña mediática contra el NHI no parece haber dado sus frutos. Las encuestas dan hasta un 76% de apoyo al proyecto, lo que no es raro si se tiene en cuenta que ésta fue una de las promesas de Zuma en las últimas elecciones, en las que logró casi dos tercios de los votos. De momento sindicatos y movimientos sociales se encuentran a la expectativa de que empiecen los debates parlamentarios. Jim Irvin, secretario general del sindicato de Metalúrgicos, es claro en este aspecto: “El NHI es una de las razones por las que los trabajadores votamos por Zuma y no vamos a dejar que caiga en saco roto.
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ENTREVISTA // NTOMBOZUKO KRAAI, PORTAVOZ DEL COLECTIVO ANTISIDA TAC “Habrá que movilizarse por la salud universal”
EL GOBIERNO QUE QUERÍA CURAR EL SIDA CON VITAMINAS Y EL ‘CAMBIO’ DE AL GORE Sudáfrica, año 2000. En plena Conferencia sobre el Sida de las Naciones Unidas, celebrada en el país africano, el Gobierno anfitrión defendía el uso de vegetales y vitaminas para frenar una pandemia que ya afectaba a más de cinco millones de sus ciudadanos. El Gobierno del entonces presidente Thabo Mbeki, junto a su ministra de Sanidad, Manto Thabalala-Msimang, se alió con personajes de dudoso perfil, como el médico alemán Mattias Rath, quien vendía unos complejos multivitamínicos de su creación que, según él, curaban el sida. Patrick Bond, profesor de Economía y asesor del actual Gobierno y del ex presidente Nelson Mandela durante la transición, sospecha que detrás de esta política se encontraba la ortodoxia financiera del Banco Mundial, que impedía al Gobierno incrementar su presupuesto en salud. Desde la Campaña de Acción por el Tratamiento (TAC, por sus siglas en inglés) destacan también la actitud de las farmacéuticas, que encarecían sus productos y boicoteaban la producción de genéricos. En el otro lado del mundo, en EE UU, en el año 2000 se estaba celebrando la campaña electoral. Al Gore se presentaba como presidente tras dos mandatos en la vicepresidencia que se habían caracterizado por el apoyo gubernamental a los intereses de las empresas farmacéuticas estadounidenses. En cada acto electoral, el candidato se encontraba con carteles con el lema ‘Gore mata bebés africanos’.
“Cuando se dio cuenta de que la mala publicidad de los carteles valía más que los dos millones de dólares que le habían dado las farmacéuticas, Al Gore cambió de postura y empezó a defender el derecho de los países del sur a fabricar sus propios genéricos”, cuenta Bond emocionado. “Es la muestra de solidaridad más efectiva que he visto nunca”, concluye.
sábado, 3 de octubre de 2009
La Gripe. carta de una medico a la Ministra
Señora ministra de Sanidad, escúcheme usted
Por Mónica Lalanda
9 de septiembre de 2009.
Señora ministra, le propongo que sea usted la
primera española que se vacune contra la gripe A.
.
De hecho, con este
despropósito llamado autonomías, si se vacuna usted y toda la cartera de
gente que nos gobierna en España, el grupo control sería lo suficientemente
grande como para sentirnos todos más seguros.
Verá usted, le agradezco que me haya colocado a la cabeza de los grupos de
riesgo y que tenga usted tantísimo interés en que no me coja la gripe.
Entiendo que usted me necesita para que el sistema de salud no se colapse;
sin embargo, es una gran pena que al igual que usted se preocupa por mi
salud y de repente me valore como un bien nacional, no se preocupe por mi
situación laboral. La invito a que venga a ver mi contrato o el del resto
de los médicos en este país. La gran mayoría trabajamos con contratos que
en el resto de la Europa antigua serían una vergüenza.
Señora ministra, yo no me voy a vacunar. El virus no ha acabado de mutar y
a partir de la última mutación deberían pasar seis u ocho meses para
elaborar susodicha vacuna. Es decir, la vacuna que nos proponen no puede
ser efectiva. En cuanto a su seguridad, ya tenemos la experiencia de
vacunas para la gripe fabricadas con prisas; se usan adyuvantes peligrosos
para poder poner menor cantidad de virus. Francamente, yo prefiero tener
mocos tres días que sufrir un Guillain-Barré.
Señora ministra, a mí no me gusta ser un conejo de indias. El Centro de
Prevención y Control de Enfermedades de la UE "espera a saber cuáles son
los efectos de la vacuna en los adultos sanos para detectar posibles
consecuencias adversas". Mire usted, casi que no. Prefiero que se la ponga
usted y me lo cuenta.
Señora ministra, se les está marchando el asunto de las manos. Está ya más
que claro que este virus, aunque muy contagioso, es muy poco agresivo y más
del 95% de los casos cursa de manera leve. Se espera un máximo de 500
fallecimientos frente a los 1500 a 3000 que provoca la gripe tradicional.
Mientras tanto, usted está permitiendo un despilfarro de recursos
inaceptable. Muchos hospitales en el país están siendo objeto de cambios
arquitectónicos absurdos e innecesarios para prepararse para una hecatombe
que ya sabemos no va a ocurrir. Se han gastado ustedes 333 millones de
euros en esta pandemia de color y fantasía. La letalidad del virus es del
0.018%, francamente irrisoria.
Señora ministra, déjeme que le recuerde que la gripe A ha matado de momento
a 23 personas y que tiene una tasa de incidencia de 40-50 casos por semana
y 100.000 habitantes. Sin embargo, el tabaco produce en España 40.000
muertes al año y 6.000 por tabaquismo pasivo. Eso sí que es una pandemia,
pero usted prefiere ignorarla. Es un tema menos atractivo y que le crearía
multitud de enemigos. De los 447 muertos en las carreteras españolas en
2008, ni hablamos, que no es de su cartera.
Señora ministra, explíqueme por qué tiene usted el Tamiflú bajo custodia
del ejército. La eficacia de los antivirales en esta gripe es dudosa y de
cualquier manera lo único que hace es reducir en un ratito la duración de
los síntomas y con efectos secundarios no despreciables. Cualquiera diría
que guarda usted bajo siete llaves la cura contra el cáncer o la peste
bubónica. Ponga el fármaco en las farmacias que es donde debe estar y
déjese de fantasías más propias de Hollywood. Alternativamente, haga algo
sobre la patente del osetalmivir y permita que lo fabriquen otras compañías
farmacéuticas, así no hay agobios de restricciones.
Señora ministra, las previsiones de la Organización Mundial de la Salud ya
se han patinado en ocasiones anteriores. Cuando la gripe aviar, predijeron
150 millones de muertos que al final quedaron en 262 fallecimientos. Se han
vuelto a equivocar, no importa. Lo importante es parar la locura en la que
estamos montados y esa, señora Jiménez, es responsabilidad suya.
Señora ministra, aquí una es una cínica por naturaleza. Demasiada gente se
lleva tajada en este asunto. No sólo los fabricantes de las vacunas y los
antivirus sino los que hacen las mascarillas, los de la vitamina C, los del
bífidus activo, los fabricantes de ventiladores artificiales y
pulsioxímetros, los de los pañuelos desechables, los productos de
desinfección de manos, hasta los presos con enfermedades incurables que
quieren aprovechar para marcharse a casa. Sin embargo, no me negará tampoco
que la pantalla de humo les ha venido al pelo a su gobierno ahora que la
crisis sigue su marcha, el desempleo tiene niveles históricos, nos suben
los impuestos, sube el IRPF y baja el PIB. Una casualidad, supongo.
Señora ministra, una cosilla más. Si tengo que ver muchas más fotos suyas a
media página con mirada astuta, trajes sexis y poses de modelo... ¡me va a
dar algo!
Mónica Lalanda ha pasado los últimos 16 años en Inglaterra, la mayoría como
médico de urgencias en Leeds (West Yorkshire). En la actualidad trabaja en
la unidad de urgencias del Hospital General de Segovia, participa en varias
publicaciones inglesas y también ilustra libros y revistas con viñetas
médicas.
martes, 23 de junio de 2009
La crisis y el proceso de privatización sanitaria

En mayo la Comunidad de Madrid confirma la construcción de 4 nuevos hospitales. A su vez el director de hospitales anuncia una reducción de un 15% de la plantilla ¿Quién habla de crisis en la sanidad? El despropósito orquestado continua inexorable con un solo objetivo: el deterioro consciente de la Sanidad Pública para privatizar el sector y saquear a la población por medio del estado.
Inicio de la privatización.
Desde la transición, porque antes campaban a sus anchas, las precursoras de las multinacionales del sector, sobre todo las instituciones religiosas, encontraron los resquicios legales que les permitieran mantenerse abiertos. Contaron con capital estatal y se apoyaron en mutuas, fraternidades y aseguradoras. Crearon fundaciones, la miríada de clínicas, hospitales privados y las concertaciones de servicios para ofrecer una cobertura que decían no era capaz de proporcionar el estado. Una vez enquistadas, su objetivo fue hacer frente a su mayor competidor, la empresa pública y su basto mercado asistencial.
Aceleración de la privatización.
En los noventa surgió el fenómeno de las multinacionales sanitarias, de las cuales ADESLAS (aseguradora), SANITAS (capital eclesiástico) y CAPIO (grupo de accionistas suecos) son sus mayores exponentes. Sus gabinetes jurídicos se encargaron de crear una serie de leyes a su medida que les permitieran hacerse con el mercado, como la ley 15/97 entre otras. Generalmente, los dirigentes de estas sociedades se meten en política para lograr su aprobación, como el caso del Director de Hospitales de Madrid, Antonio Burgueño, que era y es Director y Gerente de ADESLAS desde estos tiempos. Negocios y política pasan a ser la misma actividad.
Las leyes en sí no son necesarias, ya que con ellas o sin ellas ya van obteniendo poco a poco la cuota de mercado. Estas leyes creadas son como un virus, logran que la maquinaria estatal trabaje para la multinacional, y así multiplican hasta el infinito el drenaje del dinero y recursos al estado con las herramientas del propio estado. Controlando la empresa pública logran terrenos (recalificaciones), contratos (cesiones y concertaciones), clientes (adscripción a las áreas de salud), y que sean concedidas obras, y que no les pregunten por los presupuestos o gastos. Como ejemplos tenemos la cesión de los centros de salud de Pontones y Quintana, construidos con dinero público y desde enero del 2009 en manos de CAPIO, que además gestiona el hospital de Valdemoro, o el emplazamiento irregular del hospital de Majadahonda. Estos casos están denunciados y bajo investigación judicial, nada halagüeño. Pero peor aún es que estos casos son tantos que la simple enumeración ocuparía volúmenes.
El beneficio en el modelo de gestión que emplea la Comunidad de Madrid.
La fórmula empleada es igual al llevado en la comunidad valenciana y que tantos problemas les está dando. El modelo del eje Madrid-Valencia, el “Modelo Alzira” -gestionado por Ribera Salud, con capital de Adeslas, en Valencia-, personificado por el tándem de J. J. Güemes, Secretario de Sanidad de la Comunidad de Madrid y ejecutor político, y A. Burgueño como cerebro de la operación, amenaza con dispersarse por toda la península.
La empresa se compromete a construir el hospital y gestionarlo con dinero público pero gestión privada durante 30 años prorrogables, quedándose con los beneficios. Ésta es solo una de las posibilidades de gestión que están probando. Lo importante es que un hospital público gasta unos 275€ por paciente al año. CAPIO ganó el concurso sobre el Hospital de Valdemoro con una oferta de 333€, frente a las 375€ propuestos por Adeslas y los 390€ que proponía Sanitas. Si un área de salud puede incluir 250.000 habitantes y nos atrevemos a multiplicar, observamos otro ejemplo del ahorro y beneficio que estas empresas ofrecen a la sociedad. Un robo a la vista de todos.
Clímax privatizador.
Cuando pensábamos que la crisis frenaría el avance de la privatización por falta de inversión, nos encontramos con la reacción contraria. No son los bancos sino la Comunidad quien asume la deuda de la construcción, cediendo la gestión del dinero a manos privadas, ya ni si quiera a la empresa pública. En afán de disminuir el paro, siguen apostando por la construcción. El resultado es que subcontrata a las empresas constructoras, incapaces de conseguir créditos después de la oleada especulativa que provocaron junto con los bancos. De ahí la planificación de 4 nuevos hospitales, validado el 27 de abril el de Torrejón y en proyecto el de Carabanchel, que deberán estar construidos para el 2011. Para rizar el rizo junto con este anuncio nos encontramos con la declaración del director de hospitales en que asegura disminuirá la plantilla de un 15%, unos 10.000 trabajadores, para el mismo año.
Pero recordemos, aunque ahora no quieran memorarlo por falta de fondos, que el plan original se completaba con la construcción de otros 52 centros de salud nuevos.
Conclusión.
Una vez más quedamos atónitos ante el desarrollo de los acontecimientos. Con 8 nuevos hospitales deficientes y carentes de todo tipo de servicios. Con un deterioro visible de los servicios por la externalización/privatización. Con 12 viejos hospitales pendientes de remodelación y acondicionamiento. Con un hospital con capacidad para 1000 camas en desuso y emplazado en el mismo barrio de Carabanchel, el Hospital Militar Gómez Ulla, reclamado por los vecinos del barrio. Con recortes crónicos en material, personal, equipos y tratamientos. Aún con todos estos problemas no resueltos, la secretaría de Sanidad apuesta por el despido de personal sanitario y el apoyo al sector de la construcción, co-causante de la crisis.
Por todo esto confirmamos que lo que está sucediendo es una cadena de desajustes intencionados, sabotaje! El deterioro es evidente y a la vista de todos, no solo de la sanidad sino de todos los servicios públicos. Siendo el Plan de Infraestructuras Sanitarias 2007 y el plan de Libre Elección y Área Única del 2009 sus bases y en los cuales están involucrados las multinacionales, los políticos, sindicalistas y profesionales interesados en el festín presupuestario.
Es ahora cuando podemos responder a la pregunta ¿Quién habla de crisis? Los afectados: alguno de los 10.000 trabajadores que serán despedidos y que trabajan en penosas condiciones laborales. Alguno de los 6 millones de pacientes, que tendrán que ser atendidos en estos establecimientos, cada vez con peores servicios. Y por último todos aquellos que tengan que pagar esos servicios públicos.
Pero no tenemos que preocuparnos, porque en cuanto hundan el servicio público los lazos que con éste tendrán serán tan estrechos que no se adivinará dónde acaba lo público y empieza lo privado. A medio plazo seguirán vendiendo servicios de los hospitales y centros de salud en forma de externalizaciones. Después se ofertarán trozos de los mismos edificios y se permitirá la esponsorización de áreas. Lo siguiente será potenciar los seguros médicos y planes de pensiones. Y por último, y no tan a largo plazo, el golpe final pretendido será subastar los 20 hospitales de la Comunidad de Madrid, los cerca de 350 centros de salud y disolver las áreas de salud, para eliminar poco a poco la Seguridad Social.
Soluciones.
Y para que no digan que esta situación no tiene remedio, que no hay vuelta atrás y que es lo que hay, proponemos estas medidas para solventar la situación.
- Derogar el Área Única, adscribir a los nuevos hospitales sus propias áreas.
Aumentar la dotación de personal, equipo, servicios y material de nuevos hospitales y centros de salud.
Parar la construcción de nuevos hospitales hasta que los nuevos tengan suficiente funcionalidad y los viejos sean remodelados.
Dotar a los centros de salud y equipos sanitarios de mayor autonomía. Eliminar la figura de Director de Centro que se quiere imponer, manteniendo la de Coordinador.
Reincorporación de servicios externalizados.
Y, puesto que los beneficios obtenidos todos estos años son frutos de todo tipo de irregularidades, se deben hacer las auditorías pertinentes para que sean restituidos al erario público (aunque nos pese) y pedir responsabilidades a los causantes.
FUERA LAS EMPRESAS DE LA SANIDAD.TU SALUD NO ES NEGOCIABLE.
Sección de Sanidad - SOV Madrid de CNT-AIT
viernes, 22 de mayo de 2009
¿Qué pasa en la Unión Europea?

22-05-2009
Vicenç Navarro
Público
Todas las encuestas señalan que la abstención en las próximas elecciones europeas va a ser muy elevada. Tal abstención, por cierto, no es una novedad. En realidad, ha ido aumentando en los últimos años, y precede a la crisis económica y financiera actual. Las causas de esta elevada abstención son fáciles de ver. Para ello se tiene que entender qué está pasando en la Unión Europea. Veamos:
1. El desempleo en el promedio de los países de la Unión Europea de los Quince (UE-15) ha ido aumentando desde la década de los ochenta. Europa, que históricamente (1960-1980) se había caracterizado por tener un desempleo más bajo que EEUU, pasó a tenerlo más alto a partir de los ochenta.
2. Las condiciones de trabajo de la población activa se han ido deteriorando en la mayoría de países de la UE-15. El porcentaje de la población que dice trabajar en condiciones estresantes pasó a ser (en el promedio de los países de la UE-15) del 32% de la población trabajadora en el año 1991 al 44% en el año 2005.
3. La tasa de crecimiento anual del gasto público en transferencias y servicios públicos del Estado del bienestar (como pensiones, sanidad, servicios de ayuda a las familias, vivienda, y otros componentes de la protección social), utilizados predominantemente por las clases populares, ha ido descendiendo en el promedio de los países de la UE-15, pasando del 6,2% en 1990 al 4,8% en 2004. La tasa de crecimiento de las necesidades sociales, sin embargo, ha ido
aumentando.
4. La cobertura e intensidad de los beneficios laborales (en caso de enfermedad, discapacidad o desempleo) ha disminuido en la mayoría de países de la UE-15. Esta disminución ha sido, en general, más acentuada en los países gobernados por partidos liberales y conservadores que en aquellos gobernados por partidos socialdemócratas. Pero, en todos ellos, tales derechos sociales han disminuido.
5. Las rentas del trabajo (lo que se llama masa salarial, que depende del nivel de salarios y del número de asalariados), como porcentaje de la renta nacional, han descendido en el promedio de los países de la UE-15 (y ello a pesar de que el número de asalariados ha aumentado), pasando de representar un 68% de las rentas nacionales en 1975 a un 58% en el año 2005.
Tales hechos son indicadores del deterioro de la situación social y laboral de las clases trabajadoras y otros componentes de las clases populares en la UE-15, lo cual ha estado ocurriendo a la vez que las rentas del capital han crecido de una manera exuberante. Los beneficios empresariales han crecido (en el periodo 1999-2006) un 33% en el promedio de los países de la UE-15 y un 36,6% en los países de la zona euro, mientras que los costes laborales han aumentado sólo un 18%. Consecuencia de esta situación es que las desigualdades sociales han crecido enormemente, alcanzando cuotas sin precedentes. A los ricos nunca les había ido tan bien, y ello a costa del bienestar de todos los demás, es decir, las clases medias y las clases trabajadoras que vieron sus estándares de vida disminuidos. Y las encuestas muestran que la población europea es consciente de ello. El 78% de la población en la UE-15 dice que las desigualdades sociales en su país son excesivas. Nunca se había visto un porcentaje tan elevado de desaprobación de las desigualdades sociales en la mayoría de países de la UE-15.
Esta polarización social de rentas ha sido facilitada por las políticas públicas promovidas por el consenso de Bruselas (que es la versión europea del consenso liberal de Washington), llevadas a cabo por las instituciones europeas, tales como la Comisión Europea (encargada de vigilar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad, que ha sido responsable de la austeridad del gasto público) y el Banco Central Europeo (cuyas políticas monetarias han beneficiado enormemente al capital financiero a costa del estímulo económico y la producción de empleo). Y la población es consciente de ello. Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo están entre las instituciones europeas menos valoradas. El establishment europeo (el conjunto de instituciones que lideran la Unión Europea) ha estado promoviendo políticas liberales, que incluyen desde la desregulación de los mercados laborales y financieros a la reducción del gasto público y de los impuestos. De ahí la decepción, cuando no enfado, de las clases populares hacia la Europa que se está construyendo y que afecta más a los partidos de centroizquierda que a los partidos de centroderecha y derecha, puesto que los grupos sociales más afectados negativamente por estas políticas liberales han sido las bases electorales, históricamente más fieles a los partidos de centroizquierda, tales como las clases trabajadoras.
La identificación de los partidos de centroizquierda gobernantes con las políticas liberales ha sido la causa de su enorme crisis. No hay que olvidar que la mayoría de gobiernos europeos habían sido de centroizquierda. La decepción creada por su liberalismo ha sido la causa de que sus bases electorales se hayan desplazado a partidos más radicales (de izquierda y de derecha), aun cuando la mayoría se ha ido absteniendo, quedándose en casa. Tales partidos de centroizquierda tendrán que hacer una autocrítica muy fuerte, abandonando el socioliberalismo si quieren recuperar el voto perdido.
En cuanto a las derechas, su éxito se debe a la lealtad de sus bases electorales, constituidas por los grupos de renta superior, beneficiados por las políticas liberales, y la de aquellos sectores de las clases populares atraídos por el mensaje nacionalista y anti inmigrante, consecuencia de su gran inseguridad. No es racista el más ignorante sino el más inseguro, y hay mucha inseguridad en la UE. Por otra parte, son estas mismas derechas (como el Partido Popular Europeo, al cual pertenece el PP español) las que trasladan a la Unión Europea (que tiene un enorme déficit democrático) aquellas medidas impopulares, como son el retraso de la edad de jubilación, que bien saben no podrían aprobar en sus parlamentos.
Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y ex catedrático de Economía
de la Universidad de Barcelona.
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1294/¿que-pasa-en-la-union-europea/
sábado, 16 de mayo de 2009
Alboroto en el Comité Baucus
Amy Goodman
democracy now
Escuche
El Presidente Barack Obama estuvo esta semana con los peces gordos de la industria de la salud, proclamando que hay luz al final del túnel de la asistencia médica.
Entre quienes participaron en la reunión, había ejecutivos de las gigantes Kaiser Foundation Health Plan y Health Net Inc., conocidas también como "Organizaciones para el Mantenimiento de la Salud (HMO, por sus siglas en inglés), y el grupo de lobby de los seguros de salud America’s Health Insurance Plans (Planes de Seguro de Salud de Estados Unidos). También había representantes de la Asociación de Hospitales de Estados Unidos y de la Asociación Médica Estadounidense, de las empresas de equipamiento médico, y de la industria farmacéutica, entre ellos el Presidente y Director Ejecutivo de Merck y ex legislador Billy Tauzin, también Presidente y Director Ejecutivo de PhRMA, el grupo de lobby de esta gran industria. En la reunión prometieron recortar en forma voluntaria 2 billones de dólares de costos de asistencia de salud en 10 años. Pero estos grupos, que han invertido mucho para que se mantenga el status quo en el sistema de asistencia médica de Estados Unidos, tienen pocos incentivos para cumplir sus promesas.
Esto está comenzando a parecer una repetición del intento fallido de reforma del sistema de salud encabezado en 1993 por la entonces Primera Dama Hillary Rodham Clinton. En aquel momento, los intereses empresariales asumieron una postura conservadora y realizaron una campaña de relaciones públicas, que incluía una serie de publicidades que mostraban a una pareja ficticia de clase media, Harry y Louise, que se asustaba ante la burocracia de un sistema de salud administrado por el gobierno.
Hoy, los defensores del sistema de salud de pagador único, a menudo llamado sistema de salud de “estilo canadiense”, aún están fuera del debate. El sistema de asistencia de salud de pagador único no es “medicina socializada”. Según la organización Médicos por un Programa Nacional de Salud, el sistema de pagador único implica “que el gobierno paga por la asistencia brindada en el sector privado (en gran parte integrado por organizaciones sin fines de lucro)."
La doctora Margaret Flower copreside el capítulo de Médicos por un Programa Nacional de Salud en Maryland. Me dijo: “Si miramos las encuestas médicas, tenemos una encuesta de hace dos años, en la que se utilizó una base de datos de la Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés). La AMA tiende a ser un grupo de médicos bastante conservador y representa a menos del 30 por ciento de los médicos a nivel nacional. Y de ese grupo, el 59 por ciento estaba a favor de un programa nacional de salud. Y si miran las especialidades de atención primaria como pediatría, la cifra llega a superar el 70 u 80%. Entonces hay un claro apoyo del público y de los médicos al sistema de salud de pagador único”.
Una encuesta realizada en febrero por CBS News descubrió que el 59 por ciento de los estadounidenses dicen que el gobierno debería brindar un seguro de salud nacional.
Sin embargo, las audiencias del Comité de Finanzas del Senado, presidido por el Senador demócrata de Montana, Max Baucus, no dan cuenta de esto. La semana pasada, en una audiencia del comité con la presencia de 15 oradores de la industria, nadie representaba la perspectiva de la asistencia de salud de pagador único. Por lo que un grupo de defensores de este sistema, entre ellos médicos y abogados, colmaron la sala de audiencias y, uno a uno, interrumpieron a los oradores.
El manifestante Adam Schneider gritó: “Tengo amigos que murieron, que no tenían atención médica, cuya cobertura médica no resistía sus situaciones personales de emergencia. Recién cuando la gente que vive en el parque y la que vive en Park Avenue tenga la misma atención de salud, todos tendremos un alto nivel de cuidados médicos. ¡Sistema de pagador único ya!”
El Senador Baucus pidió orden en la sala, dijo “Necesitamos más policías”, y lanzó una carcajada. El movimiento en defensa del sistema de pagador único tomó sus palabras como un grito de guerra. En la audiencia del martes, otros cinco activistas fueron arrestados. Se autodenominan “los 13 de Baucus”.
Uno de los 13 de Baucus, Kevin Zeese, recientemente resumió el origen y monto de los aportes que recibió la campaña de Baucus: “De la industria de seguros de salud, 1.170.313 dólares; los profesionales de la salud le dieron 1.016.276, la industria farmacéutica y de productos de salud le dio 734.605 dólares; de clínicas y casas de salud, recibió 541.891 dólares; de empresas de servicios de salud/HMOs, 439.700 dólares.”
Eso suma casi 4 millones de dólares de parte de las propias industrias que son las que más tienen para ganar o perder en caso de una reforma del sistema de salud.
Otro de los 13 de Baucus, Russell Mokhiber, cofundador de SinglePayerAction.org. Fue el primero en ser arrestado la semana pasada.
Al igual que los demás, Russell Mokhiber fue acusado de “interrumpir el desarrollo normal del Congreso”. Su respuesta no se hizo esperar y acusó al propio Baucus de interrumpir el desarrollo normal del Congreso, del que dijo que en otro tiempo fue una institución democrática, pero ahora es corrupta por gente como él. Russell Mokhiber me dijo: “Hay una discusión cerrada en Capitol Hill, donde las empresas, la industria de seguros de salud está en control de la situación. El Senador Baucus ha tenido veintiocho testigos a lo largo de estas dos audiencias, ninguno de ellos era defensor del sistema de pagador único. La razón es que la industria de los seguros de salud se quedará sin negocio, y esta industria controla al Senador Baucus y a los senadores del Comité de Finanzas del Senado”.
Mientras viajaba por Montana recientemente, en Missoula, en Helena, en Bozeman, los activistas que defienden la reforma del sistema de asistencia médica se referían todo el tiempo a Baucus como el “hombre del dinero”. La Senadora del Estado de Montana Christine Kaufmann promovió una reforma a la Constitución del estado, que el otorgaría a todos los habitantes de Montana “el derecho a asistencia médica de calidad sin importar su capacidad de pago”, o la asistencia médica como derecho humano. La enmienda murió en el comité.
El Senador de Wisconsin Russ Feingold, un defensor del sistema de pagador único, dijo que su posición no tenía probabilidades de vencer en Washington: “No creo que haya posibilidad de que eso salga de este Congreso”. Eso si las cosas siguen como siempre.
Mario Savio lideró el Movimiento por la Libertad de Expresión en la Universidad de California, Berkeley. En 1964, pronunció el siguiente discurso, que lo hizo famoso: “Llega un momento en el que la operación de la máquina se vuelve tan odiosa, te enferma tanto, que no podés participar, no podés ni siquiera participar en forma pasiva, y es necesario poner el cuerpo en el engranaje y en las ruedas, en el aparato, y es necesario hacer que se detenga. Y es necesario indicarle a la gente que lo maneja, al propietario, que a menos que uno sea libre, se impedirá que la máquina funcione”.
“A menos que seas libre… de expresarte”, podrían agregar los 13 de Baucus. El actual debate oficial eliminó las opciones de pagador único de la discusión, pero también le dio fuerza al movimiento –desde Healthcare NOW! a Single Payer Action– para poner fin al desarrollo disciplinado de ese debate hasta que la opción de pagador único logre tener un lugar en él.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora de duración que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. En 2008 fue distinguida con el “Right Livelihood Award”, también conocido como el “Premio Nobel Alternativo”, otorgado en el Parlamento Sueco en diciembre.
© 2009 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
martes, 12 de mayo de 2009
Michael Moore, la sanidad estadounidense y la respuesta de los medios

13-05-2009
Vicenç Navarro
Rebelión
El Plural
Cuando el Ejército de EE.UU. invadió Irak, todos los medios de información y persuasión estadounidenses (desde el The New York Times hasta el canal televisivo CNN) así como la gran mayoría de intelectuales de aquel país apoyaron tal invasión aceptando las tesis del presidente Bush de que el régimen de Sadam Hussein en Irak representaba una amenaza para el mundo debido a su producción de armas de destrucción masiva.
Sólo un número muy limitado de intelectuales (como Noam Chomsky, que a pesar de ser el intelectual estadounidense más conocido fuera de EE.UU. está vetado en los mayores medios de información de aquel país) cuestionaron los argumentos y la evidencia que la Administración Bush utilizó para justificar tal invasión. Otro fue Michael Moore que en su documental Fahrenheit 9/11 cuestionó la evidencia mostrada por el gobierno Bush para apoyar la invasión de Irak, documentando además las conexiones que la familia Bush tenía con las compañías petrolíferas y otros intereses económicos que estaban detrás de aquella invasión.
La predecible respuesta del establishment político, mediático e intelectual ante aquel documental fue el intentar desacreditarlo por todos los medios. A pesar del gran éxito de taquilla que fue, la gran mayoría de los medios de información y persuasión ridiculizaron el documental definiéndolo como “demagógico”, término que las derechas suelen utilizar para desmerecer los argumentos de sus críticos. La guerra de Irak ha costado la vida de 4.226 estadounidenses y 654.965 irakís (y continúan muriendo). Y, por fin, se ha visto y reconocido que no había ni se estaban produciendo armas de destrucción masiva en Irak. Y sin embargo, ninguno de aquellos medios que apoyaron a Bush ha pedido perdón al pueblo estadounidense o al pueblo irakí. Noam Chomsky, por cierto, continúa vetado en aquellos medios.
Michael Moore se ha centrado ahora en otro conflicto (no extranjero esta vez, sino doméstico) en el que también hay muertos. Cada año 18.000 estadounidenses (según el profesor David Himmerstein, de Harvard University, esta cifra es mucho mayor: más de 100.000 muertos) mueren por falta de atención médica. 18.000 muertos (seis veces el número de muertos que hubo en el atentado a las Torres Gemelas) son las víctimas de un conflicto doméstico en el que también hay vencedores y perdedores. Entre estos últimos están 46 millones de estadounidenses que no tienen ninguna cobertura sanitaria, y 102 millones que tienen una cobertura sanitaria insuficiente. La imposibilidad de pagar facturas médicas y pólizas de seguro médico privado es una de las causas mayores de bancarrota familiar. Y el 44% de las personas que se están muriendo declaran estar preocupadas por cómo ellas o sus familiares podrán pagar sus facturas médicas. No es sorprendente, por lo tanto, que la gran mayoría de la población estadounidense (64%) señale su descontento con el sistema de financiación privada de la sanidad. El sistema público cubre al Presidente, a los miembros del Congreso y a los miembros de las Fuerzas Armadas, así como al 52% del gasto incurrido por los ancianos (el programa Medicare). El Gobierno federal y el estatal (autonómico) pagan las facturas médicas de los muy pobres (que en realidad cubre sólo el 12% de la población pobre). La gran mayoría de la población tiene una cobertura privada e insuficiente.
El hecho de que no se haya cambiado tal sistema se debe al enorme poder de los vencedores en esta lucha doméstica. La privatización del sistema electoral estadounidense, implica que la financiación de las campañas electorales proviene de aportaciones de grandes grupos financieros y empresariales que pagan las campañas de los políticos. Así, las compañías de seguros sanitarios privados (que son las que dominan y gestionan el sistema sanitario) y la industria farmacéutica (que son las compañías que tienen mayores beneficios al año, 40.000 millones de dólares) pagaron respectivamente 2.185.722 dólares y 1.927.159 dólares al candidato Obama. Sicko, de Michael Moore, se centra en este conflicto doméstico, documentando esta realidad dramática para la mayoría del pueblo estadounidense, mostrando claramente las enormes deficiencias del sistema de financiación sanitario, las cuales son consecuencia del maridaje entre los poderes económicos y la clase política centrada en Washington.
Moore señala que el problema no es que EE.UU. no pueda resolver este problema por falta de dinero (el gasto sanitario es un 17% del PIB). No es un problema económico, sino un problema político. Son las conexiones políticas entre el mundo empresarial (las compañías de seguros y el complejo médico-industrial) y Washington. Y lo que ha irritado enormemente a la clase política de Washington es que Moore muestra como Cuba, un país muchísimo más pobre que EE.UU., ofrece cobertura universal a sus ciudadanos, cuando el gobierno federal la niega a los suyos. Esta referencia favorable a Cuba es más de lo que el establishment político-financiero y mediático puede tolerar. De ahí la enorme hostilidad del establishment (la película ha sido aplaudida en miles y miles de salas de proyección de barrios populares) hacia el documental. La CNN hizo un documental muy crítico, acusando a Moore de falsear y manipular los datos. En realidad, y tal como señaló Paul Krugman, fue el director del programa de la CNN, el Dr. Sanjay Gupta (próximo a la industria farmacéutica), el que manipuló los datos en su intento de desacreditar Sicko. El Sr. Gupta fue inicialmente propuesto por el Presidente Obama para que dirigiera los servicios federales de salud pública. El escándalo y protesta popular a aquel programa de la CNN (que manipuló los datos para desacreditar a Moore) forzó a que el Dr. Gupta debiera retirarse y que el Presidente Obama aceptara su renuncia a que fuera nombrado para tal cargo.
La crítica de la prensa española hacia el último documental de Moore ha sido predecible con notables excepciones. En su mayoría ha reproducido los comentarios del establishment mediático estadounidense calificándolo de “demagogo”, ”exagerado”, “aburrido” y un largo etcétera. El estilo Moore es típicamente estadounidense. Va directamente al grano, y habla con el lenguaje de la gente normal y corriente. De ahí su enorme popularidad entre las clases populares. No se acobarda frente a las estructuras de poder y no permite claroscuros. Es comprensible que el documental sorprenda en muchos círculos españoles que han idealizado EE.UU. y lo consideren muy duro. Y no hay duda de que su estilo es provocador y crea escándalo. Pero el espectador español tiene que ser consciente de que, aún cuando hay centros sanitarios de gran excelencia en EE.UU., el sistema de financiación de la sanidad estadounidense, basado en el aseguramiento privado (que las derechas en España quieren imitar) ha fracasado. Y el hecho de que la población desee un cambio en este sistema de financiación privada es prueba de ello. El documental de Moore debe entenderse en este contexto.
Una última observación: no iría mal que hubiera también un Michael Moore español que documentara, por ejemplo, el enorme poder que tienen en España las Mutuas Patronales que no pagan lo que se les debe a los familiares de los fallecidos por enfermedades laborales; o la excesiva influencia que la Banca tiene en la vida política de este país. ¿Dónde está el Michael Moore español?
Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Estudios Políticos y Políticas Públicas de la the Johns Hopkins University
(www.vnavarro.org)
