Israel, básicamente, es la representación nacional de un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano
15/06/2010
Manuel Freytas
IAR
El criminal ataque sionista a la Flotilla de la Libertad, provocó como respuesta que miles de manifestantes en todo el mundo salieran a la calle a repudiar al Estado Terrorista de Israel.La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo a Israel, sino por miedo a lo que representa el Estado judío. Israel es el símbolo más emblemático, la patria territorial del sionismo capitalista que controla el mundo sin fronteras desde los directorios de los bancos y corporaciones trasnacionales.
Israel, básicamente, es la representación nacional de un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos. Y que controla el planeta desde los bancos centrales, las grandes cadenas mediáticas y los arsenales nucleares militares.
A) El poder oculto
Israel, es la más clara referencia geográfica del sistema capitalista trasnacionalizado que controla desde gobiernos hasta sistemas económico productivos y grandes medios de comunicación, tanto en los países centrales como en el mundo subdesarrollado y periférico.
El Estado judío, más allá de su incidencia como Nación, es el símbolo más representativo de un poder mundial controlado en sus resortes decisivos por grupos minoritarios de origen judío, y conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado judío del mundo. Pero cuando hablamos de Israel, hablamos (por extensión) de la referencia más significante de un sistema capitalista globalizado que controla gobiernos, países, sistemas económicos productivos, bancos centrales, centros financieros, arsenales nucleares y complejos militares industriales.
Cuando hablamos de Israel, hablamos antes que nada de un diseño estratégico de poder mundial que lo protege, interactivo y totalizado, que se concreta mediante una red infinita de asociaciones y vasos comunicantes entre el capital financiero, industrial y de servicios que convierte a los países y gobiernos en gerencias de enclave.
El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario (el sistema capitalista) de bancos y corporaciones trasnacionales con judíos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales desde puestos directrices y ejecutivos.
Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como "subdesarrollados" o "emergentes", podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío.
Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío.
Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío.
Estas corporaciones representan la crema de la crema de los grandes consorcios trasnacionales judeo sionistas que, a través del lobby ejercido por las embajadas estadounidenses y europeas, dictan y condicionan la política mundial y el comportamiento de gobiernos, ejércitos, o instituciones mundiales oficiales o privadas.
Son los amos invisibles del planeta: los que manejan a los países y a presidentes por control remoto, como si fueran títeres de última generación.
Quien investigue con este mismo criterio, además, los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable incidencia de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión.
Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox) , los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos del lobby judío, principalmente neoyorquino.
Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento y capital judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas.
Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital sionista imperialista.
La concentración del capital mundial en mega-grupos o mega-compañías controladas por el capital sionista, en una proporción aplastante, posibilita decisiones planetarias de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., y representa el aspecto más definitorio de la globalización impuesta por el poder mundial del sistema capitalista imperial.
El objetivo central expansivo de este capitalismo sionista trasnacionalizado es el control y el dominio (por medio de las guerras de conquista o de "sistemas democráticos) de recursos naturales y sistemas económico - productivos, en un accionar que sus defensores y teóricos llaman "políticas de mercado".
El capitalismo transnacional, a escala global, es el dueño de los estados y sus recursos y sistemas económico- productivos, no solamente del mundo dependiente, sino también de los países capitalistas centrales.
Por lo tanto los gobiernos dependientes y centrales son gerencias de enclave ( por izquierda o derecha) que con variantes discursivas ejecutan el mismo programa económico y las mismas líneas estratégicas de control político y social.
Este capitalismo transnacional "sin fronteras" del lobby sionista que sostiene al Estado de Israel se asienta en dos pilares fundamentales: la especulación financiera informatizada (con asiento territorial en Wall Street ) y la tecnología militar-industrial de última generación (cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EEUU).
El lobby sionista internacional, sobre el cual se asientan los pilares existenciales del Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales.
A ese poder, y no al Estado de Israel, es al que temen los presidentes, políticos, periodistas e intelectuales que callan o deforman a diario los genocidios de Israel en Medio Oriente temerosos de quedar sepultados de por vida bajo la lápida del "antisemitismo".
B) El lobby imperial
El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio.
Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.
A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU.
Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.
Por medio de la utilización política de su poder financiero, de su estratégica posición en los centros de decisión, los grupos financieros del lobby ejercen influencia decisiva en la política interna y externa de EEUU, la primera potencia imperial, además de su papel dominante en la financiación de los partidos políticos, de los candidatos presidenciales y de los congresistas.
A nivel imperial, el poder financiero del lobby se expresa principalmente por medio de la Reserva Federal de EEUU, un organismo clave para la concentración y reproducción del capital especulativo a nivel planetario.
El corazón del lobby sionista estadounidense es el poderoso sector financiero de Wall Street que tiene directa implicancia y participación en el nombramiento de funcionarios claves del gobierno de EEUU y de los órganos de control de política monetaria e instituciones crediticias (nacional e internacional) con sede en Washington y Nueva York.
Los organismos económicos financieros internacionales como la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, están bajo directo control de los bancos centrales y de los gobiernos de EEUU y de las potencias controladas por el lobby sionista internacional (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, entre las más relevantes).
Organizaciones y alianzas internacionales como la ONU, el Consejo de Seguridad y la OTAN están controlados por el eje sionista USA-Unión Europea cuyas potencias centrales son las que garantizan la impunidad de los exterminios militares de Israel en Medio Oriente, como sucedió con la última masacre de activistas solidarios con el pueblo de Gaza.
Las principales instituciones financieras del lobby (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, etc) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan y Merrill Lynch, etc), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
C) El mito del "antisemitismo"
A este fenómeno de "poder capitalista mundial" judío, y no a Israel, es lo que temen los presidentes, políticos, periodistas, e intelectuales que evitan puntillosamente condenar o nombrar los periódicos genocidios militares de Israel en Gaza, repitiendo lo que ya hicieron durante la masacre israelí en Libano en el 2006.
La gran complicidad internacional con las masacres periódicas israelíes no se gestan por miedo al Estado de Israel sino por miedo a lo que representa el Estado de Israel.
No se trata de Israel, un Estado sionista más, sino del "Gran Israel", la patria del judaísmo mundial (con territorio robado a los palestinos), de la cual todos los judíos del mundo se sienten sus hijos pródigos desperdigados por el mundo.
No se trata de Israel, sino de las poderosas organizaciones y comunidades judías mundiales que apoyaron en bloque el genocidio militar de Israel en Gaza, que utilizan su poder y "escala de prestigio" (construida mediante su victimización histórica con el Holocausto) para convertir en un leproso social al que se atreva criticar o a levantar la voz contra el exterminio militar israelí en Gaza.
Los gobiernos del mundo capitalista, los periodistas, intelectuales, organizaciones sindicales y sociales no le temen a Israel, sino a su lapidación social como "antisemita" (mote que se le otorga al que enfrenta y/o denuncia al sionismo judío).
No le temen al Estado de Israel, sino a los hijos de Israel camuflados en los grandes centros de decisión del poder mundial, sobre todo económicos-financieros y mediático-culturales.
Los políticos, intelectuales y periodistas del sistema no temen a Israel, sino que temen a los medios, organizaciones y empresas judías, y a su influencia sobre los gobiernos y procesos económicos-culturales del sistema sionista capitalista extendido por todos los países a escala planetaria.
En definitiva temen que las empresas, las universidades, las organizaciones y las fundaciones internacionales sionistas que financian y o promocionan sus ascensos y puestos en la maquinaria del sistema los declaren "antisemitas" y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.
Esa es la causa principal que explica porque los intelectuales, académicos y periodistas del sistema viven elucubrando sesudos análisis de la "realidad" política, económica y social sin la presencia de la palabra judío o del sistema capitalista que paga por sus servicios.
Si bien hay un grupo de intelectuales y de militantes judíos de izquierda (entre ellos Chomsky y Gelman, entre otros) que condenaron y protestaron contra el genocidio israelí en Gaza, la mayoría abrumante de las comunidades y organizaciones judías a escala planetaria apoyaron explícitamente la masacre de civiles en Gaza argumentando que se trataba de una "guerra contra el terrorismo".
A pesar de que Israel no invadió ni perpetró un genocidio militar en Gaza con la religión judía, sino con aviones F-16, misiles, bombas de racimo, helicópteros Apache, tanques, artillería pesada, barcos, sistemas informatizados, y una estrategia y un plan de exterminio militar en gran escala, quien cuestione esa masacre es condenado por "antisemita" por el poder judío mundial distribuido por el mundo.
A pesar de que el lobby judío sionista que controla Israel, tanto como la Casa Blanca, el Tesoro y la Reserva Federal de EEUU no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street, el que lo critique es tildado de inmediato como "antisemita" o "nazi" por las estructuras mediáticas y culturales controlados por el poder judío mundial.
Las campañas de denuncia de antisemitismo con las que Israel y las organizaciones judías buscan neutralizar a las criticas contra la masacre, abordan la cuestión como si el sionismo judío (sostén del estado de Israel) fuera una cuestión "racial" o religiosa, y no un sistema de dominio imperial que abarca interactivamente el plano económico, político, social y cultural, superando la cuestión de la raza o de las creencias religiosas.
El lobby sionista no controla el mundo con la religión: lo maneja con bancos, trasnacionales, hegemonía sobre los sistemas económicos-productivos, control sobre los recursos naturales, control de la red informativa y de manipulación mundial, y manejo de los valores sociales a través de la publicidad, la cultura y el consumo estandarizado y globalizado por los medios de comunicación.
En definitiva, el lobby judío no representa a ninguna sinagoga ni expresión racial, sino que es la estructura que maneja el poder mundial a través del control sobre los centros económicos-financieros y de decisión estratégica del sistema capitalista expandido como civilización "única".
Antes que por la religión y la raza, el lobby sionista y sus redes se mueven por una ideología política funcional: el sionismo capitalista-imperial que antepone el mercado, la concentración de riqueza, la "política de negocios", a cualquier filosofía que roce las nociones del "bien" o del "mal" entendidos dentro de parámetros sociales.
Entonces: ¿De qué hablan cuando hablan de "antisemitismo" o de "anti-judaismo religioso? ¿En que parámetros referenciales se basa la condición de "antisemita"? ¿Quién es antisemita? ¿Quién critica a los judíos por su religión o por su raza en las sociedades del mundo?
A lo sumo, a los judíos, como está probado en la realidad social de cualquier país, no se los critica por su religión o condición racial sino por su apego excesivo al status del dinero (también cultivado por otras colectividades) y a integrar estructuras o jerarquías de poder dentro de un sistema injusto de opresión y de explotación del hombre por el hombre, como es el sistema capitalista.
Salvo los grupos minoritarios de fanáticos y racistas que sólo se representan a sí mismos, en las sociedades (salvo el nazismo alemán y algunas excepciones) casi nunca hubo "persecución religiosa o racial" del judío, si no que hubo una asociación del judío con la "peor cara del capitalismo", representada en el sistema económico-financiero especulativo.
En resumen:
El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por "derecha" y por "izquierda) esta conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute, The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.
Todos estos think tanks o "bancos de cerebros", reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de los las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo.
El lobby no responde solamente al Estado de Israel (como afirman los analistas de la "cara derechista" de los neocons) sino a un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos.
El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los niveles de las operaciones del capitalismo a escala trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel.
Ni la izquierda ni la derecha partidaria hablan de este poder "totalizado" por la sencilla razón de que ambas están fusionadas (a modo de alternativas falsamente enfrentadas) a los programas y estrategias del capitalismo trasnacional que controla el planeta.
Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una "tercera posición" revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de "izquierda" y "derecha".
Y el lobby judío de "derecha" de los republicanos conservadores seguirá sucediendo al lobby judío "de izquierda" de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial.
Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su "patria territorial".
martes, 15 de junio de 2010
El poder oculto: De donde nace la impunidad de Israel
sábado, 22 de mayo de 2010
Europa al borde de la implosión: El euro colapsa frente al dólar
22-05-2010
Manuel Freytas
IAR Noticias
Los emergentes sociales y sindicales del brutal ajuste fiscal en Grecia, exigido por el capitalismo usurario para "refinanciar" la deuda griega, además de proyectarse a otros países, como España y Portugal, ya se presenta como la mecha de una crisis generalizada que amenaza con implosionar las bases económicas, políticas y monetarias de la Unión Europea. En este escenario, el colapso del euro frente al dólar juega como elemento clave y variable de ajuste de un proceso de descomposición que el propio Banco Central Europeo ha reconocido como la "mayor crisis financiera en un siglo".
El temor a los estallidos sociales y huelgas programadas en Grecia y en España, genera cada vez más dudas y temores en los mercados internacionales que ya comienzan a dudar de la efectividad del ajuste fiscal exigido por el capitalismo usurario para "refinanciar" la deuda griega.
En este escenario, el desplome histórico del euro frente al dólar se convierte en señal emblemática de un proceso de crisis económica generalizada que pone en peligro la solidez de la alianza política y económica de la eurozona
Por otra parte, y como consecuencia de la debilidad de su recuperación económica y del efecto contagio de la crisis fiscal que atraviesan algunos de sus integrantes, la Unión Europea transita por el peor momento histórico desde su creación y los peligros de desmembramiento y de ruptura de su moneda ocupan el centro del debate.
La semana pasada, las principales bolsas mundiales se desbarrancaron con caídas históricas, que en algunos días superaron el 5%. El euro, el lunes pasado, se cotizaba a US$ 1,30 después de que la UE aprobara su megaplan financiero de 750.000 millones de euros (US$ 1billón, según la cifra final).
Este lunes el euro caía a su nivel más bajo en cuatro años, según los especialistas, a causa de los temores sobre el impacto social y sindical de las políticas de ajuste fiscal ya aplicadas en Grecia y España, y que amenazan con extenderse por toda la zona del euro.
La moneda única agudizaba su caída tras situar su cotización por debajo de los 1,2300 dólares tocando un mínimo de 1,2234 dólares, su nivel más bajo desde abril de 2006.
El euro perdió más de un 7 % frente al dólar en lo que va de este mes, y acumula un 14 % de pérdida desde principios de año, convirtiéndose en la divisa con el peor comportamiento en los mercados.
"Nadie sabe cómo salir de esta situación después de haber visto la caída del euro pese al paquete de rescate financiero", dijo a Reuters Minoru Shiori, de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities. "Hay grandes preocupaciones por la zona euro".
"El euro tiene un débil recorrido debido a que se ha incrementado la presión sobre el sistema bancario europeo y a que la credibilidad del Banco Central Europeo se ha visto tocada" por la crisis de la deuda, dijo a Bloomberg un analista de Schneider Foreign Exchange, de Londres.
Los analistas del banco privado de inversión UBS consideran que la moneda única podría depreciarse hasta caer por debajo de los 1,15 dólares y los de BNP Paribas creen que en marzo llegará a la paridad frente al dólar y auguran un futuro "lúgubre" al euro.
Por su parte, Minoru Shiori, de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, advertía esta mañana que "nadie sabe cómo salir de esta situación después de haber visto la caída del euro pese al paquete de rescate financiero".
El propio presidente del Banco Común Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, admitió el sábado que Europa "sufre la mayor crisis financiera en un siglo".
En una entrevista con el semanario alemán Spiegel, Trichet advirtió a los dirigentes europeos que la situación económica del continente es "grave", y aconsejó no dudar a la hora de recortar déficits y deuda pública.
Trichet manifestó que los mercados y el panorama bursátil "están, sin duda, en la situación más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, tal vez desde la Primera. Hemos vivido y vivimos tiempos verdaderamente dramáticos".
Para el presidente del BCE, la semana pasada fue crítica: "los mercados no funcionaban, fue casi como cuando cayó Lehman Brothers en septiembre de 2008", dijo en alusión al gigante bancario norteamericano que desató la actual crisis financiera global.
A las declaraciones de Trichet, se sumaron otras más alarmantes, por parte del economista jefe del BCE, el alemán Jürgen Stark, que avanzó aún más al minimizar los efectos del plan de salvataje a los países en crisis de la eurozona.
Stark cafirmó que el plan europeo de 750.000 millones de euros "sólo sirve para ganar tiempo, nada más". Añadiendo que "cuando los mercados se vuelven locos, nadie puede prever las consecuencias".
El economista jefe del BCE señaló en una entrevista en el dominical del diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, que el "rescate" financiero implementado , "no tendrá efectos sin reformas económicas".
Pero el BCE no está solo en la propuesta de aconsejar más ajuste salvaje para "tranquilizar a los mercados" y detener el desplome del euro y el contagio de la crisis por toda la eurozona.
Según el semanario Spiegel, el gobierno alemán plantea que la eurozona apruebe "un programa concertado de reducción de déficits para restablecer la confianza en la moneda común".
La propia canciller alemana, Angela Merkel, reconoció este fin de semana que el plan de rescate de 750.000 millones de euros aprobado hace unos días por los miembros de la eurozona es solo una fórmula para "ganar tiempo" y advirtió que el rescate del euro no resuelve la crisis que atraviesa la UE.
En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación ) ya desató una crisis financiera, devenida en crisis fiscal fiscal, que precipita una embestida del dólar contra el euro creando un escenario de ruptura de la unidad política y económica de la Unión Europea.
En este contexto, el ánimo de los especuladores internacionales pasó del pesimismo frente al dólar al pesimismo sobre el euro, cuya debacle se suma al cuadro de debacle financiera en que se encuentra sumida la segunda economía mundial (en bloque) detrás de EEUU.
El euro, la moneda única, forjada en el seno de la antigua Comunidad Económica Europea, afronta su examen más crítico frente a la embestida del dólar, como vaticinan los especialistas.
Por otro lado, los brutales ajustes de Grecia y España dejaron de manifiesto la fragilidad de la recuperación de la zona euro.
En este marco, Grecia y España, seguidos de Portugal, coinciden todos los analistas, ya se han convertido en mecha de un potencial estallido económico financiero en cadena que podría, como emergente principal, desencadenar un proceso de crisis social y política en toda la eurozona.
Es así que el reconocimiento de la profundidad de la crisis por los propios líderes y autoridades monetarias, acompañado de anuncios de más ajustes salvajes, se convierte en la antesala natural de más explosiones sociales y conflictos sindicales contagiándose por toda la eurozona.
Es un proceso natural y lógico de acción-reacción: Más ajustes = mayor conflictividad social y sindical.
Y como al sistema capitalista europeo (por razones de supervivencia y rentabilidad) no tiene más salida que los ajustes, los estallidos sociales y sindicales son la única herramienta de resistencia que les queda a los sindicatos y a las mayorías que sufren, y van a sufrir, el impacto de los recortes salariales y desempleo en masa que se avecinan.
Este proceso (por razones lógicas y matemáticas) es el mejor pasaporte a una implosión en cadena que puede terminar de un plumazo con la unidad económica, política y monetaria de la Unión Europea.
Un proceso ya anunciado "entre líneas" por los principales expertos europeos.
http://www.iarnoticias.com/2010/secciones/europa/0033_estallido_europa_17may2010.html
martes, 26 de enero de 2010
El "ajuste" de Obama: Planea "congelar" todo, menos el presupuesto militar
27-01-2010
Manuel Freytas
IAR Noticias
Del mismo modo que la crisis financiera obligó a romper con el "libre mercado" (haciendo intervenir al Estado en el salvataje del capital privado), el colapso recesivo (todavía no superado) y el estallido del déficit fiscal obliga a la primera potencia a aplicar recortes en el gasto público de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.
Curiosamente, y forzado por la debacle económica y un déficit fiscal histórico, el Imperio ahora se ve obligado a aplicar sus propias recetas en casa para afrontar una crisis que ya ha derivado en crisis social, de la mano de la desocupación y de los despidos laborales que se suceden por todo el territorio estadounidense.
En nombre del "combate contra el déficit" (producido principalmente por la desaceleración económica y el costo de los "salvatajes" de bancos y empresas con dinero público), el presidente USA, Barack Obama, presentará el miércoles un plan de recorte del gasto público del cual sólo quedarán exceptuados los gastos de Defensa (el presupuesto militar que ya supera los US$ 700.000 millones).
Salvando a las Fuerzas Armadas del ajuste, el Estado norteamericano gerenciado por Obama busca bajar el "costo social" por medio de una reducción del gasto público (que incluye salud, vivienda, educación, etc) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.
Se estima que la medida tendrá un fuerte impacto en el proceso de crisis social que ya empieza desarrollarse por todos los Estados de la Unión, de la mano del desempleo creciente y la no reactivación plena del consumo.
Según adelanta la prensa estadounidense, el miércoles el presidente de EEUU presentará su "plan de lucha contra el déficit fiscal" en su primer discurso oficial sobre el estado de la Unión.
De acuerdo con los detalles que se filtraron, el plato fuerte del discurso será su propuesta de congelar parte del gasto público durante tres años para reducir el elevado déficit fiscal.
De acuerdo con los trascendidos, sólo quedarán exentos de la revisión presupuestaria los departamentos de Defensa, Seguridad Interior y el de Asuntos de los Veteranos, así como algunas áreas consideradas estratégicas de la política exterior estadounidense (Departamento de Estado).
Exceptuados el Departamento de Estado y el Pentágono (los resortes claves de la política imperial), todas las áreas estatales son pasibles de "ajuste" para achicar el gasto público, coinciden medios y analistas estadounidenses.
"Estamos en guerra y debemos asegurarnos de que nuestras tropas están financiadas adecuadamente", señaló una fuente de la Casa Blanca citada por la cadena CNN, justificando la medida de no tocar el presupuesto militar de EEUU que insume alrededor de un 65% del gasto total armamentista mundial.
El plan en carpeta necesita la aprobación de la Cámara de Representantes y del Senado, donde se encontrará (en un año electoral con elecciones parlamentarias en noviembre) con la tenaz oposición de los republicanos.
El portavoz del líder del partido opositor en la Cámara de Representantes John Boehner, Michael Stell, ironizó con la política presupuestaria de Obama señalando que el recorte del gasto público "es como anunciar una dieta tras ganar un concurso de comer pasteles", en alusión al derroche financiero realizado con los mega-rescates bancarios de los últimos meses.
El propio Obama (abrumado por sus fracasos y la baja en las encuestas) dijo durante una entrevista en la cadena ABC, que no existen "soluciones mágicas" para reducir el déficit público y que, en cualquier caso, requerirá esfuerzos tanto por parte del Partido Demócrata como del Republicano.
El impacto social
En realidad, y con la futura implementación de la medida de recorte del gasto, la administración de Obama sólo realiza un blanqueo a nivel nacional del proceso de ajuste del gasto público que ya se viene realizando desde el año pasado en un conjunto de Estados de la Unión.
Según The Wall Street Journal, el vocero más influyente del poder financiero de EEUU: La crisis (endeudamiento y baja de recaudación) de los estados agrava el desempleo (desocupación y recortes salariales) y ya extiende los ajustes (reducción de planes sociales) a todo el territorio de EEUU.
Pese a los anuncios de "recuperación" de la economía, empresas y bancos todavía están recortando empleos y obteniendo ganancias a través de reducciones de costos (incluido reducción de salarios) en lugar de potenciar un alza en la producción y en las ventas por medio de la reocupación laboral.
Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.
Y lo que parecía impensable hasta ahora, ya está sucediendo: Los "ajustes salvajes", que históricamente fueron exportados por el FMI (el gendarme financiero global) a los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina, llegaron, como una extraña paradoja de la historia, al Estado de la primera potencia imperial.
Del mismo modo que la crisis financiera obligó a romper con el "libre mercado" (haciendo intervenir al Estado en el salvataje del capital privado), el colapso recesivo y el estallido del déficit fiscal obliga a la primera potencia a aplicar recortes en el gasto estatal de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.
Mientras la administración de Obama y las usinas financieras USA derraman todo tipo de teorías y de pronósticos "esperanzadores" sobre una hipotética "recuperación", los números reales indican que (y mientras florece la especulación financiera en Wall Street) la primera economía imperial no consigue despegar.
La crisis laboral con desempleo masivo que se expande por la mayoría de las regiones estadounidenses, azota con particular dureza extrema a California (que ya implementó un fuerte ajuste en julio de 2009), el mayor Estado de la Unión, equivalente a la séptima economía mundial, y que afronta un cuadro potencial (todavía larvado) de huelgas y protestas sociales.
En este escenario, la nacionalización de la crisis social por medio de los ajustes y los despidos laborales habilita un pasaporte hacia las huelgas y los conflictos sociales que hasta ahora aparecían como fenómenos inéditos en la primera potencia imperial.
California (por la importancia estratégica de su economía) conforma un primer módulo experimental de "ajuste salvaje" que amenaza con extenderse al resto de los Estados afectados por la desaceleración económica y con los números de sus economías en rojo por la baja de la recaudación fiscal.(Ver: California en emergencia: El polvorín que puede hacer estallar a EEUU ).
De acuerdo con The Wall Street Journal, la proyección anticipada del drástico recorte del gasto social (que ya rige en California) extendido a todos lo estados de la Unión, prevé despidos y recortes de salarios a los empleados públicos, suspensiones laborales, vacaciones sin paga, planes de retiro anticipado, reducción de fondos para los jubilados, la educación y la salud pública, y recortes en los programas para paliar el hambre.
La crisis, coinciden las encuestas, no se ensaña con las clases más pudientes sino con los sectores más débiles de la población estadounidense impactando principalmente en las ocupaciones y empleos de más baja calificación.
La masa asalariada (mayoritaria y peor paga) y los pobres, son a su vez los mayores perjudicados por la utilización fraudulenta (estafa con el Estado capitalista USA) de fondos de impuestos públicos para salvar a empresas privadas, ya que no cuentan con los recursos (ahorros y medios capitalistas de supervivencia) de las clases altas o medias altas.
En consecuencia, los ocupados pagan los "rescates capitalistas" con su salario y con lo que consumen, mientras que los desocupados y marginados sociales lo hacen a través de los pocos productos que puedan adquirir para su supervivencia inmediata.
En este escenario, Obama, con su nuevo plan de "combate contra el déficit", va por más.
http://www.iarnoticias.com/2010/secciones/norteamerica/0012_ajuste_obama_26en2010.html
jueves, 5 de noviembre de 2009
Como funciona la nueva fórmula del colapso capitalista
05-11-2009
Manuel Freytas
IAR Noticias
La fórmula se resume así: El déficit fiscal (caída de la recaudación ) impide la reactivación del gasto social por parte del Estado, la contracción del crédito (destinado a la producción) impide la reactivación del consumo, y el desempleo (despidos masivos por falta de ventas) es el resultante conflictivo social de la no reactivación plena de la economía. El cóctel, como resultante natural, ya incuba una crisis social de difícil pronóstico y desarrollo tanto en EEUU como en Europa.
En términos reales y concretos, ése es el peligro (y el dilema) del escenario que los economistas definen como "salida de la recesión con crecimiento débil" que hoy caracteriza el proceso económico de EEUU y de las primeras potencias europeas. Se trata de un cambio cualitativo, de un salto transformacional de la crisis capitalista, donde el colapso económico financiero se convierte finalmente en colapso social. Una instancia para la cual el sistema todavía no tiene hipótesis de salida, ni respuestas ni planes de "salvataje".
Para la mayoría de los especialistas, incluso para instituciones del sistema como el FMI, Banco Mundial y OIT, el desempleo, el déficit y la contracción del crédito para el consumo resume un panorama proyectado a corto plazo: Huelgas y conflictos sociales en crecimiento, expandidos desde EEUU y la UE hacia el resto de las economías "subdesarrolladas" o "emergentes" de Asia, África y América Latina.De manera tal, que hay una coincidencia generalizada entre los especialistas y las autoridades económicas sobre la conformación de un nuevo proceso con la crisis social estallando como un natural emergente del colapso de los dos motores que rigen el desarrollo de la primeras economías imperiales: El empleo y el consumo.
En general, la prensa especializada coincide en que el costo billonario de los súper rescates (que paga la población a través de los impuestos) potencia el proceso de crisis social con desocupación por el que atraviesan tanto la economía estadounidense como la europea.
La mayoría de los analistas proyectan un agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del mega-salvataje estatal a la banca imperial iniciada tanto por la Reserva Federal como por los bancos centrales europeos.
Simultáneamente, tanto en Europa como en EEUU, la economía real sigue cayendo en sus principales variables, el "crecimiento débil" no se vislumbra como motor de una reactivación, y los sectores más desprotegidos ya sufren los "ajustes" y la desocupación masiva, alimentando una crisis social, todavía de efectos imprevisibles.
El nuevo colapso con déficit, desaceleración del consumo y desempleo, exportado originalmente de EEUU, ya se contagia aceleradamente por las economías del euro que vienen afrontando crecientes huelgas y protestas sociales por el proceso de desocupación masiva que se extiende.
El desempleo llegó a su máximo de casi 11 años en septiembre en la eurozona mientras que los precios al consumidor bajaron en octubre por quinto mes consecutivo, revelando el impacto de la recesión en el mercado laboral y la demanda de bienes.
La agencia de estadísticas de la Unión Europea informó que el desempleo en los 16 países de la moneda única alcanzó en septiembre el 9,7 por ciento de la fuerza laboral, su nivel más alto desde enero de 1999.
En EEUU, donde la desocupación ya toca un 9,8 por ciento, los analistas prevén una suba récord por encima del 10 por ciento en el cuarto trimestre de 2009.
El FMI publicó en la primera semana de octubre su informe de perspectivas económicas globales, en el que prevé que el desempleo alcanzará 10.1 por ciento en EEUU en 2010 y 12 por ciento en la eurozona en 2011.En este contexto, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea y estadounidense.
A esta situación se suma una mayor deflación económica y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de la crisis crediticia para potenciar el proceso de baja del consumo y de desocupación ascendente en que se encuentran EEUU y las primeras economías de la Unión Europea.
Así como las trasnacionales y los bancos de las potencias centrales incubaron y luego "globalizaron" la crisis financiera (derrumbe bancario) primero, y la crisis recesiva después (derrumbe industrial y comercial), EEUU y las primeras economías imperiales ya están incubando la crisis social de manos del déficit, el desempleo y la no reactivación del consumo.
¿Cómo se incuba la crisis social?
La crisis social (consecuencia de la caída del consumo, los ajustes y los despidos laborales) se perfila como el emergente inmediato de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EEUU.
De acuerdo a una lógica aceptada por una mayoría de los analistas del sistema: Los "salvatajes" estatales a las empresas y bancos sólo produjeron una "reactivación" de la especulación financiera (bolsas activadas en una nueva "burbuja" y recuperando ganancias en forma acelerada).En un escenario, marcado por una incipiente "recuperación económica" (de la que muchos dudan), y con un aumento del déficit y de la desocupación en EEUU, la bolsas y las macro empresas y bancos que cotizan tanto en Wall Street como en las plazas europeas siguen cosechando ganancias multimillonarias que se contradicen con los números oficiales de la economía real.
Simultáneamente, el capitalismo industrial o comercial estadounidense y europeo, con el argumento de la "catástrofe económica" reduce "costo laboral" despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, y aumentando la "sobreexplotación" de la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producción para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesión y genera más baja del consumo y despidos laborales.
Por su parte, el Estado norteamericano como los de la zona del euro bajan "costo social" por medio de la reducción del gasto público (salud, vivienda, educación, etc.) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.
En EEUU, agosto pasado se convirtió en el tercer mes consecutivo en que los gobiernos estatales y municipales eliminaron empleos, lo que refleja las reducciones que han tenido que hacer para responder al declive en los impuestos a la renta y a la propiedad.
Dentro de este contexto, la nacionalización de la crisis social por medio de los ajustes y los despidos laborales habilita un pasaporte hacia las huelgas y los conflictos sociales que hasta ahora aparecían como fenómenos inéditos en la primera potencia imperial.
De acuerdo con The Wall Street Journal, la proyección anticipada del drástico recorte del gasto social (que ya rige en California) extendido a todos lo estados de la Unión, prevé despidos y recortes de salarios a los empleados públicos, suspensiones laborales, vacaciones sin paga, planes de retiro anticipado, reducción de fondos para los jubilados, la educación y la salud pública, y recortes en los programas para paliar el hambre.
A este cuadro (producido por el costo de los "salvatajes" a bancos y empresas con dinero público) se suma otro dato: Los números en rojo del conjunto de las variables de las primeras economías imperiales invalidan -según estimaciones oficiales y de una mayoría abrumante de especialistas- cualquier hipótesis de recuperación inmediata de la crisis que ya ha devenido de económica a social.
De esta manera, el sistema capitalista USA-europeo (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia).Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.
La no reactivación plena del consumo y la suba récord del desempleo dispara alertas generalizadas de una crisis social con protestas masivas en gestación, principalmente en las potencias centrales con EEUU y Europa a la cabeza.
A esas advertencias se sumaron en los últimos días el FMI, la OIT, el Banco Mundial y otras instituciones vertebrales del sistema como el Grupo de los Ocho, que alertaron de una "recaída de la crisis" con efectos sociales devastadores si los gobiernos centrales levantan los subsidios a bancos y empresas.
En recientes declaraciones, el Premio Nóbel de Economía Paul Krugman advirtió que a pesar de las supuestas señales de recuperación, en los próximos seis a ocho meses habrá una fuerte posibilidad de retroceso en la economía.
Según sus consideraciones, la fase extrema de la crisis global fue superada, pero se puede registrar una recaída y dista mucho decir que está cerca el camino de regreso a la prosperidad.
También, indicó que los programas de estímulo y las expansiones fiscales se desvanecerán a principios de 2010, por lo que el mundo tiene por delante un prolongado proceso de recuperación por mucho tiempo.
Dentro de este marco, las huelgas y los conflictos sociales se visualizan como el emergente inmediato (e indetenible) de los despidos en masa y ajustes estatales que ya se ensañan con los sectores laborales y sociales más desprotegidos tanto de Europa como de EEUU.
La víctima y el detonante
La dinámica de la crisis (dada a conocer en forma inconexa y parcial por los propios medios del Imperio) revela como el sistema capitalista (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia), por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral.
La masa asalariada (mayoritaria y peor pagada) y los pobres, son a su vez los mayores perjudicados por la utilización fraudulenta (estafa del Estado capitalista) de fondos de impuestos públicos para salvar a empresas privadas, ya que no cuentan con los recursos (ahorros y medios capitalistas de supervivencia) de las clases altas o medias altas.
En este cuadro, los ocupados pagan los "rescates capitalistas" con su salario y con lo que consumen, mientras que los desocupados y marginados sociales lo hacen a través de los pocos productos que puedan adquirir para su supervivencia inmediata.
Cuando estallan las crisis de "sobreproducción" (por recesión y achicamiento de demanda) el sistema aplica su clásica fórmula para preservar la rentabilidad vendiendo y produciendo menos: Achicamiento de costos.
En esa receta de "achicar costos" sobresalen claramente, en primera línea, los laborales (de las empresas) y los sociales (del Estado) para compensar la falta de ventas y de recaudación fiscal.
En consecuencia (y como ya está probado históricamente): Las empresas mantienen sus rentabilidades, sube la recesión, sube la desocupación, cae el consumo, y se expande la pobreza y la exclusión social.
De acuerdo a la OIT, en 2009 unas 50 millones de personas en todo el mundo podrían perder sus trabajos debido a la crisis económica. Multiplicado por una "familia tipo" (cuatro personas por despedido) esto implica que alrededor de 200 millones de personas serían afectadas por la desocupación en el curso de este año.
Hay una estimación -alimentada por números oficiales- que expresa que la presente crisis recesiva global ya arrojó (como consecuencia de los despidos y del achicamiento del consumo) a más de 1000 millones de personas a la pobreza y a la marginalidad.
En esa dinámica de acción-reacción se alimentan la crisis social y el nuevo colapso capitalista emergente en EEUU y Europa.
http://www.iarnoticias.com/2009/secciones/contrainformacion/0078_la_crisis_social_02nov09.html
viernes, 7 de agosto de 2009
Petroleo, Imperio y sangre: Masacre militar de civiles en Nigeria

Por: Manuel Freytas
La "guerra contra el terrorismo" en África -que se impone el Pentágono- encubre el verdadero propósito de Washington, que no es otro que la destrucción de los grupos combatientes que buscan una nacionalización de los recursos petroleros de sus pueblos en desmedro de los intereses transnacionales de quienes los extraen, comercializan y controlan.
En ese escenario hay que leer el nuevo exterminio masivo lanzado por el ejército nigeriano -entrenado y armado por el Pentágono- contra la población civil y los rebeldes islámicos en el primer país petrolero de África.
Durante cuatro días de exterminio, y argumentando una guerra contra el "terrorismo talibán", el ejército de Nigeria, cuyo gobierno responde a los lineamientos de EEUU en la región, masacró a más de 600 musulmanes, entre ellos civiles, mujeres y niños. Luego de una feroz represión de cuatro días, las fuerzas armadas de Nigeria informaron, en la noche del miércoles, que tomaron la ciudad de Maiduguri, bastión de los islamistas rebeldes que desde el domingo se enfrentan con militares y policías. De acuerdo con el diario independiente Daily de Lagos, capital nigeriana, los muertos superan los 600. Un corresponsal de la BBC relata que cerca de la estación de policía de Maiduguri, en el estado de Borno, había cerca de 100 cuerpos amontonados en la calle. En la zona, cientos de personas huyen de sus hogares. En esa ciudad -señala el corresponsal- se ven cadáveres de civiles diseminados por las calles, que, según testigos, fueron sacados de sus vehículos y asesinados. Grupos rebeldes islámicos en este país de diversas religiones y pobreza extrema, pese a ser una potencia petrolera, desarrollaron un conato de rebelión que se extendió rápidamente a las provincias de Borno, Kano y Yobe. En Nigeria, el octavo productor de petróleo del mundo, viven 140 millones de personas, divididas en más de 200 grupos étnicos, con grandes comunidades de cristianos y musulmanes, los primeros en el sur, los segundos en el norte, y con una importante presencia de creencias animistas tradicionales. Nigeria es el país más poblado de África y el primer productor regional de petróleo, condición que condena a su población, sobre todo la de la zona petrolífera, a la contaminación de su medio ambiente, a la explotación por parte de las empresas y a la represión oficial ante cualquier forma de resistencia. Nigeria es uno de los mayores proveedores de crudo a EEUU, y su producción en un día normal de 2,5 millones de barriles se ha visto reducida en un 25% debido a los ataques de grupos nacionalistas radicales que buscan una mayor participación de la riqueza petrolera para sus pueblos, y a los que el Pentágono y Washington caracterizan como "grupos terroristas". Las grandes cadenas mediáticas imperiales (como ya lo hacen en Irak, Afganistán, Líbano y Gaza) deforman sistemáticamente la represión y matanza de civiles presentándola como una "guerra entre grupos integristas", o una rebelión del "terrorismo islámico" contra los gobiernos africanos. En general, los mismos patrones operativos (militares y argumentales) utilizados por EEUU e Israel en Medio Oriente, Asia y África, fueron aplicados por los militares nigerianos que el miércoles atacaron una mezquita y asesinaron, según agencias internacionales, a más de 100 personas en cuestión de minutos. Se trata de la misma fórmula de exterminio en masa de "población sobrante" que EEUU, con la complicidad de la Unión Europea, desarrolla en Sudán, Sri Lanka, Medio Oriente, Irak, Afganistán, y, en general, allí donde se encuentren reservas petroleras o recursos estratégicos para depredar. Petróleo, Imperio y Sangre En el marco de la "guerra fría" energética con la Rusia de Putin, el poder imperial norteamericano y sus transnacionales intentan convertir a África en una zona segura de abastecimiento petrolero, en una especie de colchón energético de seguridad frente a un explosivo Irán y Medio Oriente, una imprevisible Asia Central y una cada vez más inestable América Latina. Desde el marco geopolítico y estratégico de la "guerra contra el terrorismo" EEUU, potencia locomotora del sistema capitalista y sus socios de las grandes potencias sionistas, avanzan en su proyecto de conquista del continente africano para posicionarse en el control de sus reservas energéticas y minerales. A este proyecto respondió la decisión de la administración Bush de crear el "The United States Africa Command (AFRICOM), un comando de "guerra contraterrorista" que empezó a operar activamente en toda la región en el 2008. El control geopolítico y militar del continente africano, que produce entre 12 y 14 millones de barriles diarios de petróleo (estimaciones para el 2012), otorga a los EEUU el margen de maniobra y seguridad suficientes que justifican las intervenciones militares en estos países. Los gobiernos africanos, controlados por oligarquías y "señores de la guerra" financiados y protegidos por Washington, se ven cada vez más impotentes para controlar a los movimientos armados nacionalistas que obstaculizan el saqueo de las transnacionales, como es el caso de Somalía y el Cuerno de Africa. En este escenario, y siguiendo la nueva doctrina impuesta en la revisión cuatrienal de la Defensa de febrero de 2006, el Pentágono comenzó a desarrollar operaciones militares en alta escala por todo el territorio africano, principalmente en sus regiones energéticas y mineras claves del sur y del norte, creando unidades especializadas dedicadas a la instrucción y el adiestramiento de tropas locales en el "combate al terrorismo". La estrategia operativa incluye reuniones entre estados mayores de países regionales con oficiales y funcionarios del Pentágono, maniobras y ejercicios conjuntos de las tropas, vuelos sistemáticos de aviones de reconocimiento, localización a través de fotos tomadas por satélites militares norteamericanos, y de provisión de armas y tecnología de alta precisión a las fuerzas implicadas en la "guerra contra el terrorismo". La estrategia del Pentágono en África responde a un doble objetivo, geopolítico-militar y económico. Además del negocio que proporciona a las armamentistas y a las contratistas de servicios del Pentágono el incremento de las operaciones militares contra el "terrorismo" en la región, se estima que África y sus regiones proporcionarán, en apenas una década, el 25% del crudo que consumirá EEUU en 2015. Tener el control del acceso a esas fuentes de recursos se ha convertido en un objetivo estratégico central para Washington y sus corporaciones protegidas por el Pentágono. La función y misión principal del nuevo mando militar USA para el continente africano, es la de vigilar y controlar las fuentes energéticas africanas, así como sus sistemas de distribución mundial (oleoductos, buques petroleros, y rutas). Esta misión principal de las tropas imperiales fue enunciada en un principio, por el presidente Jimmy Carter en enero de 1980, cuando describió al caudal petrolero del Golfo Pérsico como un "interés vital" para los EEUU. Carter, elegido luego Premio Nobel de la "Paz", afirmó que EEUU debería emplear "cualquier medio que fuese necesario, incluyendo la fuerza militar" para enfrentar y neutralizar cualquier intento por parte de un poder "hostil" para bloquear esos recursos estratégicos. Y eso es lo que están haciendo las tropas norteamericanas y los gobiernos títeres "asociados" como el de Nigeria que utilizan el exterminio en masa de rebeldes y de población justificado bajo el argumento del combate contra los "grupos integristas".
Fuente: IAR Noticias
domingo, 2 de agosto de 2009
TRIANGULO PETROLERO EURASIA-CAUCASO-MEDIO ORIENTE

Sepa porque usted está parado
sobre la tercera guerra mundial
Por Manuel Freytas
Las razones estratégicas que convierten al "triángulo petrolero" Eurasia-Cáucaso-Medio Oriente en el teatro obligado de la tercera guerra mundial intercapitalista (desarrollada posiblemente con armamento nuclear) por el control de los recursos claves para la supervivencia futura de las potencias capitalistas.
En el Gran Tablero geopolítico militar del "orden mundial" vigente, la generación de una próxima guerra intercapitalista (como emergente de diversos teatros de conflicto armado escalonados) cuenta con tres elementos detonantes interactivos:
A) La necesidad de EEUU y de las potencias aliadas (eje USA-UE) de generar por medio de un conflicto militar un nuevo polo de desarrollo productivo (economía de guerra) con empleo de mano laboral masiva para superar la crisis financiera recesiva que colapsa las economías del sistema a escala global.
B) Asegurar el control militar sobre el petróleo y los recursos estratégicos perecederos del planeta que le asegure su supervivencia como potencia hegemónica.
C) Impedir que los enemigos fundamentalistas de Israel y del sionismo cuenten con un gatillo nuclear capaz de lanzar un Apocalipsis sobre sus metrópolis imperiales.
Estos tres preceptos centrales guían la estrategia exterior de las potencias sionistas del eje USA-UE que utilizan diversas tácticas de "camouflage" para evitar enfrentamientos armados en el gran juego de la diplomacia internacional con que hoy disfrazan sus guerras por áreas de influencia.
Estas tres cuestiones estratégicas (y de desenlace conflictivo) que definen y priorizan las líneas matrices del orden capitalista internacional en crisis tiene claramente tres protagonistas centrales:
A) EEUU, Unión Europea y el "eje occidental" (bloque dominante del capitalismo que extiende sus tentáculos para apoderarse de los recursos energéticos, rutas y mercados de Eurasia, Africa y Medio Oriente).
B) Rusia, China y el "eje asiático" (Bloque del capitalismo emergente que disputa una (por ahora) guerra comercial por áreas de influencia con el eje USA-UE que genera roces y conflictos militares como el de Gerogia, en el Cáucaso).
C) Irán y el "eje islámico" (Bloque de países asentados sobre más del 80% de las reservas mundiales del petróleo y de los recursos estratégicos en disputa).
Estos tres bloques centrales van a definir (a modo de desenlace, y cuando la crisis económica global se retroalimente con la crisis energética global ) un escenario estratégico de tercera guerra mundial intercapitalista que tendrá como detonante claves los distintos frentes de conflicto que hoy se extienden por Eurasia, Africa y Medio Oriente.
El elemento fundamental que define y da sustento a la contradicción fundamental (que va a precipitar el desenlace) es el petróleo junto con los recursos estratégicos, como es el caso del agua y la biodiversidad, claves y esenciales para el funcionamiento global del sistema capitalista, cuyas reservas se agotan sin que todavía se hayan conseguido alternativas para sustituirlo.
Todos los conflictos que hoy se desarrollan en el planeta (sean de orden político, militar o social) abrevan en forma subsidiaria en esa guerra subterránea intercapitalista por el control de los recursos estratégicos claves para la supervivencia futura de las potencias capitalistas.
En general, todo los que EEUU y la UE presentan como "guerra contra el terrorismo" en los escenarios de Asia, Africa o Medio Oriente, son conflictos fabricados (por la CIA y los servicios occidentales) como estrategia de posicionamiento sobre determinadas fuentes de recursos o zonas de control geopolítico militar.
Por ejemplo, el exterminio en masa de miles de civiles en Sri Lanka no fue determinado por una guerra contra el "terrorismo tamil" como se intentó hacer creer sino por intereses geoeconómicos y geopolíticos militares estratégicos que tienen que ver con el control del Océano Índico y de las rutas del petróleo. Tampoco se trató de un genocidio por cuestiones de origen "racial" sino de una matanza sistemática que se encuadró en el escenario de la llamada "guerra energética" que disputa el eje sionista USA-UE con el bloque Rusia-China-Irán por la supervivencia futura.
Lo mismo que hoy sucede en Sry Lanka (y con distintas características), esta sucediendo en Somalía, el Tibet, Sudán, el Cáucaso, Chad, Etiopía, entre otros, donde las potencias arman y financian "guerras civiles" o "guerras religiosas" para justificar intervenciones o invasiones armadas.
En la realidad (extinguida la Unión Soviética y los procesos de la revolución armada setentista), hoy el sistema capitalista ya no tiene enemigos estratégicos que planteen su reemplazo por otro sistema, y, consecuentemente, todos los conflictos que existentes en los cinco continentes son emergentes exclusivos de las contradicciones y de las competencias intercapitalistas.
El sistema capitalista se ha quedado solo, y su dinámica irreversible de destrucción histórica solamente llegará de la mano de sus propias contradicciones (íntercapitalistas) dentro de una dialéctica de "autodestrucción" marcada por la búsqueda de rentabilidad y de la concentración del poder mundial en pocas manos.
En suma, todos los conflictos existentes, son la sumatoria de la lucha de las potencias capitalistas que compiten entre sí por apoderarse de mercados y de recursos estratégicos, ya sea por medio de conflictos armados o de conflictos sociales activados con fines de control político.
El petróleo y el gas (bienes cada vez más escasos y en extinción), el motor de los motores de la economía mundial, configuran el recurso básico esencial para la supervivencia de las potencias centrales y representan el eje detonante estratégico de los conflictos militares en marcha que pueden convertir a Wall Street y a los "mercados" en tierra arrasada y en llamas.
Como producto de los conflictos intercapitalistas por el control del planeta, en el escenario geopolítico militar mundial hay cuatro frentes de inevitable desenlace a corto plazo:
A) La resolución de la crisis recesiva mundial, B) el ataque militar a las usinas iraníes, C) la ampliación del conflicto en Afganistán, D) la ocupación militar de Pakistán por EEUU, E) otro conflicto armado en el Cáucaso o en Eurasia (como parte del teatro de la guerra fría EEUU-Rusia) y F) un ataque "terrorista" (o varios) similar al 11-S en Europa o EEUU (que servirá como argumento justificatorio de acciones militares de EEUU y de la OTAN).
Un nuevo estallido militar de la guerra energética, tanto en el Cáucaso (con Rusia como protagonista) como en Medio Oriente (con Irán como protagonista) se complementa con el cuadro de la crisis económica estructural del sistema capitalista que ya se proyecta con una amenaza de crisis y estallidos sociales con peligro para la gobernabilidad del sistema escala global.
Por las líneas geopolíticas de Afganistán, Pakistán o Irán, se trasmiten y retransmiten los teatros de conflicto que atraviesan la escala comprendida entre Eurasia y Medio Oriente, cuyos desenlaces impactan directamente en las fronteras energéticas ubicadas entre el Mar Caspio y el Golfo Pérsico, las llaves estratégicas del petróleo y la energía mundial.
Luego de la caída la URSS, EEUU y la Unión Europea se abalanzaron sobre los mercados y los recursos energéticos de las ex republicas soviéticas en Europa del Este, y el área caucásica y centroasiática, tradicional esfera de influencia rusa, ampliando su red de accesos y bases militares en toda la región.
La importancia estratégica de Irán, Afganistán y Pakistán, en el tablero de la guerra energética se da por dos razones principales:
A) Tanto Pakistán (un gigante islámico con poder nuclear) y Afganistán (dominado por un conflicto armado con los talibanes) conforman una llave estratégica para el dominio y control militar del llamado "triángulo petrolero" (Mar Negro-Mar Caspio-Golfo Pérsico), donde se concentra más del 70% la producción petrolera y gasífera mundial, un elemento clave para la supervivencia futura de las potencias capitalistas del eje USA-UE.
B) Irán, que controla el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 40% de la producción mundial petrolera, además -con su posibilidad de tener un bomba nuclear- pone en peligro la supervivencia del Estado de Israel y la supremacía del control económico, geopolítico y militar estratégico del poder imperial USA-UE en la decisiva región del Medio Oriente y del Golfo Pérsico.
Así como Rusia representa para el eje USA-UE la "barrera" geopolítica y militar a vencer para la conquista de Eurasia y de sus recursos energéticos (vitales para la supervivencia futura del eje USA-UE), Irán es la piedra que hay que remover para complementar el control sobre las rutas y las reservas energéticas del Medio Oriente.
Estas son las razones estratégicas que convierten al "triángulo petrolero" Eurasia-Cáucaso-Medio Oriente en el teatro obligado de la tercera guerra mundial intercapitalista (desarrollada posiblemente con armamento nuclear) por el control de los recursos del planeta claves para la supervivencia.
Y al final (y si es que queda algo vivo y en pie) los ganadores se repartirán el botín y un nuevo "orden mundial" como en 1918 y en 1945.
EEUU solo puede satisfacer un 25% de sus necesidades energéticas (con recursos que se agotan), y la Unión Europea es totalmente dependiente en provisión de gas y petróleo. China (al igual que India, Japón y las potencias asiáticas) necesitan del petróleo y el gas (bombeados principalmente por los corredores rusos) para supervivir como superpotencias industriales.
En consecuencia, como ya dijimos, Rusia, la única superpotencia nuclear que se autoabastece de gas y petróleo (además de controlar la mayoría de las redes euroasiáticas) representa para el eje USA-UE la "barrera" geopolítica y militar a vencer para la conquista de Eurasia y de sus recursos energéticos.
Y el gigante petrolero socio de Rusia, Irán, es a su vez la piedra que hay que remover para complementar el control sobre las rutas y las reservas energéticas del Golfo Pérsico y de Medio Oriente.
¿Se entiende porqué hay que destruir a la capital del "eje del mal"?
El desenlace de la tercera guerra mundial no es, en síntesis, un producto de la visión de los profetas sino un resultante histórico (inevitable) de los cálculos matemáticos de la supervivencia capitalista. Que es la madre de todas las guerras.
Fuente: IAR Noticias