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sábado, 2 de enero de 2010

Un alto funcionario marroquí reconoce el genocidio del pueblo saharaui


Uld Rachid: Biografía de un traidor
02-01-2010

Máximo Relti
Canarias Semanal
"Muchos civiles fueron lanzados al vacío desde helicópteros o enterrados vivos simplemente por ser saharauis."

Estas son declaraciones de Jalihenna Uld Errachid, un alto funcionario marroquí muy vinculado al rey Mohamed VI.

Que la monarquía alauí ha practicado genocidio con nuestros vecinos del Sahara no es una novedad.
Ese hecho ha sido reiteradamente denunciado por organizaciones humanitarias de todo el mundo desde hace años.

Entonces ¿A qué responde este reconocimiento tardío por parte de Marruecos?
¿Se está democratizando la monarquia alauí como dicen Jerónimo Saavedra y Lorenzo Olarte?
¿Cuál es la biografía del personaje que hace estas sorprendentes manifestaciones?

Nuestro colaborador Máximo Relti realiza en este artículo una exhaustiva investigación en torno a la corrupta biografía de un agente de los Servicios de Inteligencia españoles que tuvo como misión torcer el proceso de independencia del Sahara Occidental hace treinta años.

"Algunos oficiales del Ejercito marroquí han cometido lo que se puede llamar crímenes de guerra contra prisioneros fuera del ámbito de la guerra... Muchos civiles fueron lanzados al vacío desde helicópteros o enterrados vivos simplemente por ser saharauis". (1)

Quien así se pronunciaba era nada menos que Jalihenna Uld Errachid, actual presidente del CORCAS, Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sahara, una suerte de institución simulacro utilizada por el rey Mohamed VI como fachada institucional para el control de este territorio ocupado.

La prensa española se ha apresurado a expresar, en grandes titulares, la sorpresa que le ha suscitado las escandalosas declaraciones del alto funcionario marroquí sobre unos crímenes que organizaciones humanitarias de todo el mundo llevan décadas denunciando, sin que los grandes medios internacionales les hayan prestado apenas atención.

En cualquier caso, Uld Rachid había limado las aristas de sus manifestaciones, matizando que los asesinatos no fueron, ni mucho menos, parte de una operación planificada de exterminio contra el pueblo saharaui, sino solo "obra de tres o cuatro oficiales del Ejército marroquí".

Según informan las agencias de prensa, el imprevisto reconocimiento de Errachid no se ha producido recientemente.
El portavoz gubernamental desveló estos datos en el marco de una sesión secreta de una institución real denominada "Instancia Equidad y Reconciliación", en el año 2005.

Pero, ¿a qué responde este reconocimiento tardío por parte de un vocero del gobierno marroquí sobre un genocidio denunciado desde hace muchos años por decenas de organizaciones humanitarias internacionales?
¿Se estará produciendo realmente en Marruecos un proceso democratizador de la monarquía feudal alauita, como sostienen Lorenzo Olarte, Jerónimo Saavedra y otros miembros del lobby pro marroquí en Canarias?
¿Deseará Mohamed VI liberarse del fardo sangriento que recibió de su padre Hassan II, tal y como escribe en las páginas del rotativo La Provincia el cronista oficial de la monarquía alauita en el Archipiélago, Juan Rodríguez Betancor?

Quienes conozcan algo sobre los entresijos de la monarquía marroquí saben que en el mundo oficial que la rodea nada está sujeto a la improvisación.
Esta monarquía funciona como lo que es: una institución feudal con una geometría piramidal, desde cuyo indiscutido vértice el monarca dirige una densa red de canonjías económicas, políticas y sociales.
El considerable peso de los intereses que esa estructura defiende no permite que nada quede abandonado a la improvisación. Y cuando ésta se produce es prontamente castigada.

Este caso no puede ser una excepción. Si deseamos acercarnos al conocimiento de la posible trastienda que esconde las declaraciones de Uld Rachid, resultará imprescindible, en principio, conocer la trayectoria biográfica del personaje al que sus patrocinadores le han encargado efectuarlas. Eso nos permitirá deducir cuáles son las intenciones que tales declaraciones contienen, tras las que, sin duda se encuentra el propio rey.

Khalihenna Uld Errachid -también conocido en otra época como Jalihenna Rachid- no es un recién llegado a los temas relacionados con el Sahara Occidental. Para ser más precisos, tendríamos que decir que toda su vida la ha dedicado a lograr que los asuntos vinculados con la antigua colonia española le proporcionasen una sustanciosa fuente de ingresos.

Rachid, como lo conocía familiarmente la prensa de las Islas en la década de los setenta, nació en el Sahara Occidental hace 55 años. Estudió en la Escuela de Peritos de Las Palmas, concluyendo posteriormente sus estudios en Madrid y especializándose en peritaje de Minas.
Su matrimonio con una española, que tuvo lugar por aquellos años, le ayudó a que las autoridades franquistas vieran en él a un hombre de toda confianza.
Como ocurría entre los nobles del medievo en Europa, para los colonialistas del siglo XX que un súbdito tuviera un cónyuge de origen metropolitano podía no ser motivo de orgullo, pero sí constituía una satisfactoria garantía de fidelidad.

Los primeros pasos de Rachid en la actividad política tuvieron lugar en 1974, cuando se convirtió en agente de la dictadura en el Sahara Occidental. Aquel mismo año, los Servicios de Inteligencia españoles le encomendaron la creación del PUNS (Partido de la Unidad Nacional Saharaui), una supuesta organización "nacionalista", que en realidad no era sino una marioneta en manos del Ejecutivo de Arias Navarro, cuya finalidad consistía en tener a mano un partido "nacionalista" domesticado que pudiera jugar un papel favorable en el proceso descolonizador al que España se había comprometido ante las Naciones Unidas.

Naturalmente, y como correspondía, Uld Rachid fue convertido en su flamante Secretario General. Junto con otro conocido traidorzuelo, Abderahmane Laibek, hoy cónsul de Mohamed VI en Las Palmas, Rachid inició una fructífera etapa de colaboración con la Administración colonial española, a cambio de sustanciosas subvenciones "a fondo perdido".

Aunque corrían por aquellos tiempos vientos de incertidumbre en el norte de África, nada hacia presentir al joven Rachid, que entonces tenía sólo 25 años, que la metrópoli iba a entregar el Sahara a Marruecos en la forma en que lo hizo. De manera que este agente a sueldo del Gobierno español se dedicó en cuerpo y alma a la labor que sus patrones le habían encomendado.
El nombre de Rachid empezó a aparecer frecuentemente en las primeras páginas de los periódicos del Archipiélago, y también en las de los estatales. La prensa, la radio y la televisión del Régimen lo cubrían de halagos en empalagosos artículos de elogio, entrevistas y declaraciones. No era para menos.

Que el gobierno español pudiese contar con la valiosa aportación de un joven ilustrado en sus planes de perpetuar su influencia en la colonia no era poca cosa. Para los españoles, y por tanto para Rachid, el enemigo a batir era el Frente Polisario, aunque el recién estrenado líder "nacionalista" tratara de encubrir este propósito con virulentas declaraciones contra las aspiraciones anexionistas de Marruecos:
"Para mi, la gente más peligrosa -decía por entonces- es la que simpatiza con Marruecos, la gente que hay que desarticular de cualquier forma, a través de una estrecha colaboración entre la Administración española y el PUNS".

"Si no fuera por los fosfatos, -declaraba Rachid al periódico El Eco de Canarias el 23 de abril de 1975- nadie habría reivindicado el territorio. Lo que busca Marruecos no es el bienestar de los saharauis, sino la explotación de los fosfatos. Nosotros queremos la independencia y se da la circunstancia de que en el futuro estado del Sahara Occidental hay yacimientos de fosfatos".

Con estos testimonios de acendrado nacionalismo antimarroquí, el títere del guiñol colonial hispano pretendía ganarse la voluntad del pueblo saharaui y, a su vez, atajar el vertiginoso crecimiento de la influencia del Frente Polisario. Y es que por aquellos días España había aprendido ya las lecciones de los procesos descolonizadores de las viejas potencias europeas: con tacto, dinero y aplicando la divisa "divide y vencerás", era posible "descolonizar" formalmente, sin que en la realidad tal hecho tuviera lugar.
Esa fue, justamente, la tarea miserable que la Administración española encomendó a Jalihenna Uld Errachid, a Abderahmane Laibek, actual cónsul de Marruecos en Las Palmas, y al propio PUNS.

Pero dicen algunos que Dios escribe a veces con renglones torcidos. Y en los cálculos de un personaje con una ambición tan desmedida como la de Uld Edrrachid no había cuadrado todavía la perspectiva de que el imparable crecimiento de la popularidad del Frente Polisario lo iba a dejar sin credenciales ante sus patrocinadores.
Sin embargo, mientras el PUNS, con el apoyo de los españoles, trataba de colocar a sus peones en las instituciones creadas por el poder colonial, el Frente Polisario conquistaba por la base el apoyo masivo del pueblo saharaui.

Esto se evidenció de manera elocuente cuando, el 12 de Mayo de 1975, aterrizó en El Aaiun una misión de las Naciones Unidas con el expreso mandato de la organización internacional de conocer cuales eran los sentimientos de ese pueblo en relación con su futuro.
Aquel encuentro fue visto de esta significativa forma por un periódico de la época:"Desde por la mañana, el "Partido Nacional por la Unidad Nacional del Sahara" (PUNS), que opera libremente en el territorio, y que defiende la independencia del Sahara, había concentrado a sus militantes en las calles centrales de El Aaiún. Luego, cuando subimos al aeropuerto, vimos una enorme multitud acampada a los dos lados de la carretera, que esperaba el paso de la comitiva. La sorpresa fue cuando los delegados de la ONU iniciaron su marcha y aquella multitud hizo surgir, como por arte de prestidigitación, un verdadero bosque de banderas del "Frente Popular para la Liberación de Saaia, el Sahara y Río de Oro".
El famoso Frente polisario, del que venimos hablando en estas crónicas como representante de la posición de una independencia intransigente, enemigo de cualquier país que pretendiese tener una influencia en el territorio autónomo, y que no tiene autorización de actividad política todavía en El Aaiún, pero que prácticamente demostró que era el dueño de la masa dispuesta a esperar a los representantes "onusianos".

Del PUNS no quedó prácticamente nada sobre el terreno a la hora de la verdad. La cuatricromía de la bandera del F. Polisario -negro del colonialismo, blanco de la libertad, rojo de la sangre, verde de la riqueza-, con la media luna del Islam, cubría la masa como un verdadero océano, y las banderolas que exigían la independencia y la descolonización inmediata eran lo único que se veía .sobre el torbellino de chilabas azules de los hombres o de los mantos negros de las mujeres. Si ha habido un vencedor popular en la calle es el F.Polisario y, además por K.O.". (2)

La maniobra colonial española había quedado desarticulada y al descubierto. Repentinamente, la brillante acción polisaria dejó a España sin el portavoz interpuesto. Para todo el mundo quedó claro quien tenía la auténtica representación del pueblo saharaui.

En ese contexto, Jalihenna Uld Errachidya no tenía nada que hacer en la tierra que lo había visto nacer. ¿O sí? Posiblemente no tuvo que pensárselo muchas veces. Rachid abrió la Caja de los cuartos de su fantasmagórico partido político, desvalijó todo lo que había dentro y huyó hacia Rabat como alma que lleva el diablo. Consigo portaba la friolera de seis millones de las pesetas de entonces, sustraídas de las cuentas de su organización de pantomima.

El día 19 de Mayo de 1975, quien apenas un mes antes había declarado que "a Marruecos lo que le interesa de los saharauis son solo los fosfatos", fue recibido triunfalmente por el rey de Marruecos Hassan II en una ostentosa ceremonia a la que convocó a los medios de comunicación nacionales y extranjeros.
La cara de pasmo del entonces ministro de la presidencia del gobierno de Franco, Carro Martínez, cuando la prensa lo interrogó sobre el tema era inenarrable. "No se que ha podido hacer Marruecos para que esto fuera posible", expresó con gesto ridículamente atónito el ministro de la dictadura.

En realidad, lo único que había sucedido era que el traidor había decidido cambiar de amo. A partir de entonces las cosas para España fueron de mal en peor y sus planes neocoloniales se derrumbaron como un castillo de naipes. A veces la historia entrecruza los acontecimientos de manera fatal. La enfermedad y posterior muerte del dictador situó a la burguesía española en una difícil encrucijada, en la que la defensa de sus intereses económicos en el Sahara podía poner en peligro su existencia como clase hegemónica en su propio país.
Sin el apoyo de los estadounidenses, interesados en el control geopolítico del norte de África, la opción estuvo clara para las esferas dominantes de la antigua potencia colonial: había que abandonar algo si no se deseaba correr el riesgo de perderlo todo.

No ha cambiado mucho desde entonces la trayectoria biográfica de Jalihenna Uld Errachid.
Nuestro antiguo hombre en el El Aaiún, ahora bajo protección marroquí, continuó siendo el genuino politicastro corrupto que ya era, pero ahora convertido en un acaudalado profesional de la estafa y la extorsión.

Según los datos que hemos podido recabar, las demandas judiciales contra Rachid por presuntas estafas a empresas españolas en el Sahara ocupado por Marruecos han nutrido, a lo largo de los últimos veinte años, los archivos de los juzgados de Canarias.

En el año 2006, Rachid creyó tocar las bóvedas celestiales, cuando “su majestad” Mohamed VI lo nombró presidente del Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sahara. Con este deslumbrante nombramiento la monarquía alauí otorgó a Rachid el aparente papel de jeque en los territorios ocupados del Sahara Occidental.
Su irremediable vocación de lacayo hizo que la historia lo volviera a colocar justamente en las posiciones contrarias a los intereses de su pueblo.

Rachid, curtido en la intriga y la maniobra, es consciente de que la fractura abierta entre el pueblo saharaui y los ocupantes marroquíes es, hoy por hoy, tan insondable como lo fue ayer con la Administración colonial española. Por eso se presenta ahora ofreciendo el olivo de la paz y la reconciliación, como otrora ondeó el estandarte de la independencia y la autodeterminación de su pueblo.

Es desde esa perspectiva desde donde debemos interpretar sus recientes declaraciones, reproducidas estos días por la prensa. Este mensajero del autócrata trata de vender a los saharauis la mercancía averiada de una falsa reconciliación, a cambio de la cual su pueblo debería pagar el precio de renunciar a la libertad.

Contando verdades incompletas, el viejo zorro pretende quebrar la resistencia de los de dentro y engañar a los de fuera. Pero difícil lo va a tener este miserable tahúr, que ha jugado toda su vida con la lucha y las esperanzas de un pueblo, mientras tenga detrás a un rey despótico que reiteradamente se encarga de recordar que:
"Queremos asegurarque no vamos a renunciar a ningún palmo de nuestro querido Sahara, ni a un grano de su arena. En ello radica el mejor ejemplo de fidelidad al recíproco pacto de la bay´a, establecido entre el Trono y el pueblo, así como al eterno juramento de la Gloriosa Marcha Verde”. (3)

Notas y referencias bibliográficas:
(1) Alí Lmrabet. “Un responsable marroquí reconoce crímenes de guerra en el Sahara. El Mundo. 17 de junio de 2008
(2) El Eco de Canarias. 13 de mayo de 1975.
(3) Discurso de Mohamed VI dirigido a la nación, pronunciado en Laayun, ciudad natal de Rachid, el 25 Marzo del 2006.Fuente: http://www.canarias-semanal.com/biografiaaineditas/articulos/uldrachid.html

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viernes, 25 de diciembre de 2009

Cuando uno dice genocidio


21 de diciembre de 2009

Ahí están, son los sobrevivientes de la comunidad mbya guaraní, los que van quedando del aniquilamiento que se produce desde hace años en cada aldea.
Ahí están, en la provincia de Misiones, Fortín Mbororé; empujados por el desmonte a vivir lejos de sus costumbres ancestrales.

Acorralados en la tragedia cotidiana de ver cómo sus tierras fueron quedando en manos de las papeleras y las empresas forestales que arrasaron con el sustento y la “farmacia” siempre de turno que les ofrecía la naturaleza.
La motosierra terminó espantando a los animales, el arroyo está contaminado, las enfermedades se multiplican y el genocidio los va condenando, implacablemente, a la extinción.
Cuando uno dice genocidio se refiere a los pibes de la comunidad que no tienen cómo sostener su vida.
La información llega desde Puerto Iguazú y habla del hambre, del abandono y el desprecio...
“Gran cantidad de niños de la comunidad mbya guaraní de Fortín Mbororé se encuentra con bajo peso, una situación que se agravó en los últimos meses. Y con la llegada del calor se intensificó el problema ante la falta de agua potable”.
El médico encargado de la salud de las dos comunidades mbya guaraníes, Mario Gariboglio, hospitalizó en estos días a un niño de un año y cinco meses con 5,200 kilos cuya situación se agravó al presentar diarrea y vómitos a causa de una intoxicación por el agua.
“Rolfi está estable, con la diarrea que tuvo llegó a bajar hasta medio kilo y ya venía con bajo peso por eso se lo derivó al quedar deshidratado”.
Ahí están, son los sobrevivientes de la comunidad mbya guaraní, con un paisaje cubierto de vidas pequeñitas que se vuelven ausencia.
Además de Rolfi, otra chiquita de un año se encuentra hace una semana en el hospital de Eldorado donde fue derivada por el estado de úlceras anales, vómitos y diarrea que presentó.
La situación se agrava por el bajo peso que registran los chicos.
Hace un mes que la sala de atención primaria de salud de la aldea Mbororé trabaja con una nutricionista para controlar la alimentación de los niños de la comunidad.
Los profesionales sostienen que el problema más grande que tiene la comunidad es la falta de agua potable.
Sucede que los integrantes de la aldea consumen agua del arroyo Mbocaí o de las perforaciones que poseen pero que están a la altura del arroyo.
“El nivel de contaminación del Mbocaí es muy alto y todos toman y se bañan de esa agua. Con agua potable se reduciría un 50 por ciento de los problemas que hay”.
“Con agua potable se reduciría un 50 por ciento de los problemas que hay”... dicen los médicos.
Entiéndase que el problema es que se nos están muriendo los pibes.
Entiéndase que la mitad de esos pibes salvarían sus vidas si se decidiera invertir en llevar una red de agua potable hasta la aldea.
¿Será una erogación demasiado costosa?
¿Será más costosa que la vida de un pibe?
Entiéndase que la otra mitad se muere de desnutrición, de una deficiente atención sanitaria... Se muere de olvido en la brutal continuidad de un horror añejo.
Entiéndase, entonces, a qué se refiere uno cuando dice genocidio.

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viernes, 17 de julio de 2009

Soldados israelíes denuncian las atrocidades sionistas en Gaza


Publicado por Neike el 16 de julio de 2009 a las 23:47

«... es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que
los convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a
degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un
revolucionario, de un partidario de un régimen que haya
caído bajo su bota o que luche por su libertad»

Comandante Che Guevara

FUENTE: El Periódico de Catalunya

«Dejad las pesadillas y los espantos para después, ahora disparad», recomendaba un comandante israelí a su batallón poco antes de la invasión terrestre de la franja de Gaza, el pasado diciembre. Así lo recuerda uno de los 30 soldados que han prestado testimonio a la oenegé Breaking The Silence (Rompiendo el Silencio). Todos participaron en la operación Plomo Fundido, todos ellos dispararon. Ahora hablan de desproporcionalidad, del empleo de escudos humanos, de la muerte de civiles. Han llegado las pesadillas.

«Nos repetían que era una guerra y que no hay restricciones para abrir fuego en una guerra», relata uno de los soldados. Coinciden con él los demás entrevistados, que relatan que las reglas de combate eran: «Dispara si quieres, si tienes miedo. Si ves a alguien, dispara». Un reservista resume: «Se quería llevar a cabo una operación con el menor número posible de bajas en el Ejército, sin preguntarse siquiera cuál sería el precio para el otro bando»

Los testimonios recogidos hablan de reglas de combate imprecisas que dejaban un enorme margen de acción. Dicen que nadie les habló del objetivo de la ofensiva, solo de la misión concreta que debían cumplir. Relatan intensos bombardeos: «Diez bombas nuestras por cada una de ellos»


Seis meses y más de 1.400 muertos después, sus palabras aparecen recogidas en los vídeos y libros que Breaking The Silence publicó ayer. Sus testimonios constituyen una colección de entrevistas que duele especialmente en los grandes despachos del Ejército y el Gobierno israelí. Esta vez no es una organización de derechos humanos, como ya han hecho Amnistía Internacional o Human Rights Watch, la que pide cuentas por la muerte de centenares de civiles en los 22 días de ofensiva, en los que se registraron nueve bajas de soldados israelís. No es una comisión internacional la que investiga el respeto de las leyes de guerra. Son sus propios soldados los que han decidido hablar.

«No es apropiado hacer críticas públicas de las Fuerzas de Defensa Israelís», aseguraba ayer el ministro de Defensa, Ehud Barak, que pedía que las acusaciones se dirigieran a él y al Ejecutivo. Los portavoces militares lamentaban por su parte que se emplearan testimonios anónimos sin dar al Ejército la oportunidad de contrastar los hechos relatados. En un duro comunicado, el Ejército israelí calificó el informe de «difamatorio y calumnioso»

«Como siempre tiran balones fuera», comentaba poco después a este diario Yehuda Shaul, uno de los fundadores de Breaking The Silence. Es cierto que solo uno de los testigos, un reservista llamado Amir, ha decidido dar la cara, pero Shaul afirma que han contrastado todos los testimonios con al menos otro testigo y se declara dispuesto a que un comité investigador internacional les entreviste»


Shaul es un soldado veterano que lleva cinco años dedicado a denunciar los abusos que él mismo y sus compañeros cometieron. Y, aún así, se sorprendió ante los relatos de Gaza. «Incluso durante la segunda intifada nos decían que tuviéramos cuidado con los civiles, nos ponían límites, aunque solo fuera en teoría»

El dirigente de Breaking the Silence apunta al oscuro papel de los consejeros religiosos castrenses. «Dios te protege, todo lo que hagas está santificado», aseguraba un rabino a uno de los soldados. En otro batallón se escuchó a un religioso decir que «esta vez no habría que rendir cuentas por los pecados»

Pero los soldados entrevistados no parecen ser capaces de pasar página tan fácilmente. Uno de ellos aún recuerda el grito de un viejo palestino al que acribillaron por caminar de noche sin que mediara ni un disparo disuasorio. En todos ellos aparece la sensación de haber sobrepasado demasiadas fronteras: «En los entrenamientos aprendes que no se debe usar fósforo blanco. Ves en las películas las consecuencias que tiene en las personas. Y de pronto reconoces que nosotros también estamos haciéndolo. No es lo que esperaba ver, hasta ese momento me habían enseñado que pertenecía al Ejército más moral del mundo»

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jueves, 28 de mayo de 2009

Irán expresa su preocupación por la situación de Gaza


Mientras Amnistía Internacional denuncia nuevamente que Israel violó todas las leyes en su ataque.

El portavoz del ministro iraní de Relaciones Exteriores, Sr. Hassan Ghashghavi, ha expresado la fuerte preocupación de su país frente a la situación crítica en la franja de Gaza, y ha afirmado que el bloqueo israelí en esta región es una violación de las leyes internacionales.

En su conferencia de prensa semanal, el Sr. Ghashghavi ha demandado a las Naciones Unidas contribuir al levantamiento del bloqueo al pueblo palestino impuesto por las fuerzas de ocupación israelí en la franja de Gaza.

Amnistía: Israel Llevó a Gaza al Borde de la Catástrofe 28/05/2009 Un nuevo informe anual de Amnistía Internacional publicado el jueves ha acusado a Israel de violar repetidamente las leyes que rigen los conflictos armados durante las tres semanas de agresión israelí contra Gaza en diciembre de 2008 y enero de 2009, que llevaron a la Franja al borde de la catástrofe.
La masiva ofensiva “produjo condiciones que llevaron (a Gaza) al borde de la catástrofe humanitaria,” dijo el grupo con sede en Londres. El informe señaló que 1.400 palestinos murieron en la ofensiva -incluyendo 300 niños- y que 5.000 personas resultaron heridas.

El informe de Amnistía acusa a los soldados de ocupación israelíes de violar las leyes que rigen los conflictos armados una y otra vez al atacar directamente a civiles y violar las estructuras civiles y al causar un número incalculable de bajas civiles cuando atacaban a los combatientes de la resistencia palestina.

Según el informe de Amnistía Internacional, el conflicto repentino se produjo tras un período de un año y medio en el cual el Ejército israelí impuso un bloqueo inflexible contra los residentes de Gaza, que impidió casi completamente el movimiento de personas y bienes hacia la Franja de Gaza y llevó a una catástrofe humanitaria.

El bloque “exacerbó una situación humanitaria ya crítica, los problemas sanitarios, la pobreza y la malnutrición de 1,5 millones de residentes.”

El bloqueo estranguló casi completamente la vida económica, señala el informe, que añade que ni siquiera los que estaban en su lecho de muerte pudieron abandonar la Franja para recibir atención médica.

El informe también acusa a las fuerzas de seguridad israelíes de destruir muchas viviendas palestinas en Cisjordania con el pretexto de que ellas habían sido construidas ilegalmente.

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