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jueves, 22 de octubre de 2009

Gran Bretaña: 400.000 anglicanos buscaran la unidad con Roma


22 de octubre de 2009

Unos 400.000 anglicanos desafectados de la Iglesia de Inglaterra por la ordenación de obispos mujeres y homosexuales, se unirán al Catolicismo romano tras un anuncio hecho esta semana por el papa Benedicto XVI.

Según informó hoy el periódico inglés The Times, el grupo será el primero en aceptar una opción que permite a anglicanos sumarse a la Iglesia Católica, al tiempo de retener elementos de su identidad anglicana.

La decisión del Papa fue considerada por expertos como una de las medidas más importantes en las relaciones entre ambas religiones desde la reforma que dio comienzo a la Iglesia de Inglaterra hace más de 400 años, tras el divorcio de Enrique VIII con su primera esposa, Catalina de Aragón, en 1533.

El arzobispo John Hepworth, primado de la Comunión Tradicional Anglicana y casado en segundas nupcias, afirmó sentirse "muy emocionado" por la decisión del Papa.

Hepworth fue uno de los principales negociadores con la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma, que ahora aceptará a 400.000 miembros anglicanos desafectados con la Iglesia de Inglaterra.

"La medida se teme dará un golpe moral a la Comunión Anglicana de 77 millones de fieles, que enfrenta un cisma por la ordenación de homosexuales", escribió el Times.


Medio millar de miembros del grupo Forward in Faith, la organización tradicionalista que se opone a la ordenación de obispos mujeres, se reunirá este fin de semana para debatir la decisión del Papa de aceptar a anglicanos laicos y reverendos casados al Catolicismo.

Presentamos una parte de la interesante entrevista realizada por VirtueOnline (uno de los más visitados medios de noticias anglicanas en Internet) a John Hepworth, Primado de la Traditional Anglican Communion (TAC) acerca de las negociaciones con la Iglesia Católica.

Para entender esta entrevista, hay que tener en cuenta que la "Afirmación de St. Louis" es una declaración con la que distintos miembros del anglicanismo se separaron formalmente de la comunión anglicana oficial (con centro en Canterbury). Con el tiempo, los firmantes de la "Afirmación" se dividieron en distintas "Continuing Churches".

En lo relativo a las “órdenes anglicanas”, Hepworth hace mención velada al “toque holandés”, que consistió en la ordenación de algunos obispos anglicanos por parte de obispos “antiguos católicos” (separados de la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano I, con sucesión apostólica válida).


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VOL: Con negociaciones tan delicadas como las que se están dando entre la TAC y Roma, ¿por qué está dispuesto esta vez para hablar con VirtueOnline?


Hepworth: Hay mucha información inexacta acerca de la TAC. Me gustaría señalar nuestra posición tan claramente como sea posible al mundo anglicano y católico romano. También quiero aclarar algunas falsas concepciones y representaciones acerca de la TAC. He elegido VOL porque quería la más amplia circulación posible. Esta entrevista ha sido autorizada por Roma.
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VOL: Los lectores de VirtueOnline saben que la TAC ha pedido a Roma la unión completa, sacramental y orgánica. Como sacerdote y obispo que opera fuera de la comunión romana, ¿puede usted describir el proceso de discernimiento que lo llevó personalmente a la conclusión de que la unión con la Sede de San Pedro era necesaria?

Hepworth: Sí. El proceso comenzó con la ARCIC y el descarrilamiento de la ARCIC después de la ordenación de mujeres, incluso en tiempos del Papa Pablo VI. Él advirtió al Arzobispo de Canterbury que esto era un gran obstáculo para la unidad. La parte católica de la comunión anglicana había invertido mucho tiempo y optimismo en el proceso hacia la unidad orgánica. El movimiento “Continuing Anglican” [anglicanos separados de Canterbury] – la “Afirmación de St. Louis” – se determinó positivamente a continuar el proceso incluso aunque la comunión anglicana rehusó continuarlo. La Afirmación acordó sostener las verdades católicas acerca de los Sacramentos y otras doctrinas católicas básicas.
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VOL: ¿Puede describir el proceso de discernimiento a través del cual la TAC, como cuerpo, llegó a la misma conclusión?

Hepworth: La TAC, hace 20 años, en su formación, determinó seguir el camino de St. Louis y determinó en primer lugar que para que el movimiento eclesiástico católico en Occidente continuara el camino bíblico y patrístico, había que discernir la verdad en comunión con la Sede de Pedro. Hemos buscado esta comunión con Roma como fuente de la unidad […].
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VOL: ¿Cuáles serían las posibles respuestas de Roma a su petición, y cómo respondería la TAC a cada una?

Hepworth: Nuestra carta dice, de hecho, lo que Roma ha entendido. Es una petición de comunión plena, especialmente comunión eucarística en Cristo con la Sede de Roma. De hecho, la carta le recuerda a la Santa Sede el consejo que nos fuera dado hace 18 años por el Consejo para la Unidad de los Cristianos, y hace una serie de declaraciones acerca de la fe de nuestros obispos, en quienes reside la autoridad de enseñar, y pregunta a la Santa Sede cuál debiera ser ahora nuestro curso de acción. Aguardamos cuál será su consejo. Veo un número de etapas, incluyendo un período de discernimiento que nosotros estamos dispuestos a aceptar.
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VOL: Algunos contactos en la Iglesia Católica Romana han sugerido que para que su movimiento hacia Roma tenga éxito, es necesario que se establezcan lazos fuertes a nivel local entre los obispos de la TAC y los obispos católicos romanos. ¿Tienen en marcha un programa para esto?

Hepworth: Sí. El programa difiere necesariamente de lugar en lugar. Hay lugares donde existimos con igualdad de términos, es decir donde hay Romanos y Anglicanos. En otros lugares no hay virtualmente ninguna presencia católica romana, como en Torres Strait y partes de África donde los territorios de misión están divididos.
El programa implica esencialmente que los obispos desarrollen fuertes lazos de amistad personal, y eso está sucediendo. Las parroquias desarrollan programas conjuntos con las parroquias católicas locales, y eso está sucediendo. En tercer lugar, la aceptación de nuestros candidatos a la ordenación para que estudien en instituciones católicas y, más osadamente, la formación de órdenes religiosas conjuntas entre la TAC y la Iglesia Católica Romana, una de las cuales tiene aceptación preliminar del Vaticano.
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VOL: Algunos contactos en la Iglesia Católica Romana han sugerido que la declaración de ustedes en aceptación del dogma católico romano es débil acerca de la primacía y la infalibilidad del Papa. ¿Cómo respondería?

Hepworth: En el párrafo “aceptamos el ministerio del Obispo de Roma” y las citas del Vaticano II y de la Encíclica de Juan Pablo II a las iglesias separadas, hay indicación suficiente de que aceptamos las declaraciones actuales de la doctrina Católica[…].
Además, firmamos el Catecismo de la Iglesia Católica que incluye la enseñanza católica actual sobre el Papado, y afirmamos en la carta firmada que aceptamos el Catecismo como la más perfecta declaración de la fe Católica en el mundo en el presente, y que esa es la fe que “aspiramos sostener y enseñar”.
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VOL: Se ha reportado que en la reunión de todos los obispos de la TAC en Inglaterra en octubre pasado en la que la TAC pidió formalmente la unión a Roma, todos los obispos firmaron sobre el altar una copia del Catecismo Católico Romano, como expresión de la completa aceptación del dogma y la doctrina católica romana. Otros han reportado que éste no era el caso, que firmaron la petición a Roma pero no el Catecismo. ¿Firmaron todos los obispos el Catecismo, y hay aceptación completa por parte de la TAC del dogma y la doctrina católica romana?

Hepworth: Primero: No sólo firmamos el Catecismo, también firmamos sobre el altar el compendio, que es la sección del Catecismo de preguntas y respuestas, y se hizo un video de la firma para la Santa Sede, y declaramos en la carta que ésta es la fe que aspiramos sostener y enseñar. Todos lo firmamos sobre el altar en medio de una Misa por la unidad de los cristianos.
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VOL: ¿Hasta qué punto está la TAC saliendo al encuentro de otras “continuing churches” para tratar de alcanzar la unidad con el mayor número posible de anglicanos previo a la unión con Roma?

Hepworth: Hemos hecho público el hecho de nuestro compromiso con Roma y nuestro deseo de unidad hace ya 18 años, desde nuestra primera visita oficial al Vaticano. Este hecho ha sido más un asunto de disputa con las otras “continuing churches” que algo para crecer juntos. Buscamos su consejo sobre lo que necesitamos para lograr la unidad, en lugar de establecer una agenda para el debate doctrinal. Mi opinión personal es que esto nos separa, al momento, de otras “continuing churches”. Nuestra decisión ha sido buscar la unidad con Roma desde un primer momento, y unir a aquellos grupos anglicanos, dentro y fuera del proceso, mientras éste continúe.
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VOL: ¿Hasta qué punto ha encontrado la TAC apoyo entre los obispos católicos locales, y hasta qué punto se ha encontrado la TAC rechazada o postergada por los obispos católicos? ¿Puede citar ejemplos?

Hepworth: Inicialmente encontramos menos entusiasmo del que hubiéramos esperado, y la pregunta que frecuentemente se nos hace es: ¿por qué no hacen esto individualmente? Hemos explicado pacientemente el fracaso de los recientes movimientos individuales a Roma a gran escala, tales como los de Inglaterra y Australia en los ’90, cuando muchos sacerdotes se unieron a Roma, y luego retornaron al anglicanismo. Ellos se vieron desilusionados a nivel local. Nosotros creemos que un compromiso corporativo con apoyo mutuo sería el camino más exitoso hacia adelante. Últimamente hemos encontrado apoyo significativo de obispos católicos romanos. Por ejemplo, el presidente de la Conferencia Episcopal australiana ha indicado su apoyo. Distintos cardenales han indicado su apoyo. Un número de obispos locales de U.S.A., tales como el Arzobispo de Colorado, han indicado públicamente su apoyo.
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VOL: Distintas fuentes católicas romanas han indicado que la TAC no será capaz de alcanzar el status de una iglesia uniata, sino que un tipo de Prelatura Personal sería una posibilidad, asegurándose que el prelado al que se le asignase la jurisdicción de la Prelatura fuera elegido por Roma de entre los obispos católicos romanos existentes. ¿La TAC consideraría esto aceptable? – y si lo hiciera, ¿tiene una idea de qué obispos católicos romanos le gustaría ver a cargo de la Prelatura?

Hepworth: Primero, hemos evitado cuidadosamente utilizar la palabra “uniata” porque se refiere específicamente a un proceso de la Iglesia Oriental que no está en paralelo con la situación en Occidente. Segundo, en nuestras reuniones con la Santa Sede se nos ha pedido que no limitáramos la discusión aludiendo solamente a las posibilidades de la ley canónica actual. Tercero, lo propio es esperar la respuesta de la Santa Sede, y nuestros obispos le darán cuidadosa consideración. Tendremos la oportunidad, como hemos prometido, de discutir la respuesta de la Santa Sede en los sínodos generales de nuestras iglesias nacionales alrededor del mundo.
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VOL: Usted conoce la Provisión Pastoral pontificia que rige para la aceptación de ex miembros del clero y fieles episcopalianos en la Iglesia Católica Romana de U.S.A. de forma que les permite continuar las prácticas litúrgicas anglicanas familiares y construir parroquias de “Uso Anglicano”. Estas parroquias deben operar bajo la jurisdicción de la diócesis católica romana local dentro de cuyas fronteras están ubicadas. Varias fuentes católicas romanas han sugerido que la forma en la que Roma podría responder a la petición de la TAC será extender globalmente la Provisión Pastoral. Si esto fuera hecho, la TAC no entraría en comunión con Roma como un cuerpo, sino como parroquias individuales que serían absorbidas en la existente estructura católica romana. ¿La TAC encontraría esto aceptable? ¿Por qué, o por qué no?

Hepworth: He indicado fuertemente que sería poco probable que esto funcionara, ya sea que lo aceptásemos o no. Porque muy pocos obispos católicos han sido preparados, hasta el momento, para implementar tal esquema, y éste no tiene presencia fuera de U.S.A. y así no cubre a la TAC.
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VOL: En el caso de que la Provisión Pastoral fuera expandida globalmente y las parroquias de la TAC ingresaran en la comunión con Roma por medio de estas provisiones, ¿cómo salvaguardarían a las parroquias individuales que se encontraran en un ambiente hostil en el que el obispo católico local diera los pasos para prevenir la exitosa creación de una parroquia de “Uso Anglicano”?

Hepworth: Eso es pura especulación.
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VOL: Si Roma acepta a la TAC en la comunión, ¿tiene idea de cómo tratará los potenciales problemas ocasionados en el caso de los miembros divorciados y vueltos a casar? ¿Cree que Roma aceptaría la anulación establecida bajo la jurisdicción de la TAC?

Hepworth: Estaría completamente mal que especulase sobre temas que podrían ocurrir. Mientras tanto, la TAC ha modelado muchos de sus procesos sobre la disciplina del matrimonio tomando como base el código romano, con el consejo de las autoridades católicas locales.
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VOL: Cuando un ex obispo de Londres se unió a Roma, fue ordenado sacerdote “bajo condición”, en lugar de tener que llevarse a cabo una ordenación. ¿Cree que esto sea una posibilidad para el clero de la TAC?

Hepworth: La forma en que la provisión pastoral trabaja actualmente, permite a los clérigos anglicanos presentar evidencia de la validez de la ordenación anglicana. De hecho, la re-ordenación es una respuesta a las circunstancias dentro del anglicanismo que cambiaron para bien o para mal en el último siglo como ha dicho recientemente el Cardenal Kasper, y la re-ordenación es necesaria para las conciencias de aquellos con los que se busca la unidad.
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VOL: ¿Todos los laicos están tan entusiasmados como usted acerca de la unión con Roma?

Hepworth: Hay una gradación de entusiasmo en la TAC entera y que se extiende entre nuestro clero y pueblo. Hay muchos lugares donde existe un entusiasmo ansioso e impaciencia porque el proceso termine, y en otros lugares algo de miedo y duda sobre lo que esto significaría. Una parte significativa de mi trabajo como primado es el cuidado apostólico de aquellos que sienten este temor.
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VOL: ¿Es posible que haya gente que vote por no ir a Roma, es decir, sacerdotes y congregaciones particulares?

Hepworth: Hemos perdido hasta el momento 4 congregaciones (que fueron a otros cuerpos del “Continuing”) alrededor del mundo, lo cual es menos de lo que hubiera anticipado un año atrás. Estamos tratando de ser generosos con las conciencias de aquellos que sientan que no pueden hacerlo, al mismo tiempo que igualmente generosos con las conciencias de aquellos que no pueden esperar.
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VOL: ¿Se puede ser auténticamente anglicano y católico en la Iglesia Católica Romana?

Hepworth: Hemos buscado ser anglicanos y católicos, llevar nuestras tradiciones conservadas por siglos, teología, liturgia, a la comunión; y sabemos que hay alrededor de 20 ritos en comunión con la Santa Sede además del rito Romano. En nuestra carta, hemos recordado que la fe católica en toda su plenitud y totalidad busca mantener la tradición en la que hemos llegado a esta fe. Se puede separar el cuerpo de la fe de las tradiciones y culturas que rodean a la comunidad de fe, como vemos que pasa con los católicos maronitas, los greco-católicos, ¿por qué no con los anglo-católicos?
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VOL: En su opinión, ¿hacen más fuerte su caso las fluctuaciones teológicas dentro del anglicanismo entre los anglicanos tradicionales que están siendo empujados fuera de la Iglesia Anglicana de Inglaterra y de la Iglesia Episcopliana de U.S.A., muchos de los cuales buscan como meta la unidad con Roma?

Hepworth: La generosa carta del Cardenal Levada menciona los problemas en la comunión anglicana como un factor que tiene su influencia en el trabajo de la Congregación para la Doctrina de la Fe para responder nuestra petición. Siempre hemos entendido que somos un grupo entre muchos grupos anglicanos buscando un futuro ortodoxo. La desintegración de la fe católica en el anglicanismo es una profunda tragedia histórica, pero por otra parte abre posibilidades de unidad que no se habían visto antes.
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VOL: ¿Cómo es su relación con Forward in Faith?

Hepworth: El Obispo John Broadhurst (líder de Forward in Faith International) y yo hemos acordado tener una reunión en octubre entre la TAC y FiF y otros obispos que ven la unidad como un camino para el futuro católico anglicano, y esta reunión tendrá lugar en Inglaterra.
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VOL: Gracias, Arzobispo Hepworth.


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jueves, 19 de marzo de 2009

La teología de la liberación se propaga, pese al veto del Vaticano



Leonardo Boff (IPS)

jueves 19 de marzo de 2009



Desde sus inicios a fines de los años 60, la Teología de la Liberación adoptó una perspectiva global, enfocada en la condición de los pobres y oprimidos en el mundo entero, víctimas de un sistema que vive de la explotación del trabajo y de la depredación de la naturaleza.Este sistema explota a las clases trabajadoras y a las naciones más débiles. Y además reprime a los que oprimen y por lo tanto contrarían sus propios sentimientos humanitarios. En una palabra, todos deben ser liberados de un sistema que perdura desde al menos tres siglos y ha sido impuesto en todo el planeta.La Teología de la Liberación es la primera teología moderna que ha asumido este objetivo global: pensar el destino de la humanidad desde la condición de las víctimas. En consecuencia, su primera opción es comprometerse con los pobres, la vida y la libertad para todos. Surgió en la periferia de las Iglesias centrales, no en los centros metropolitanos del pensamiento consagrado. Por ese origen ha sido siempre considerada con sospecha por los teólogos académicos y principalmente por las burocracias eclesiásticas y la de la Iglesia más importante, la romano-católica.De su cuna en Latinoamérica la Teología de la Liberación pasó a África, se extendió a Asia y también a sectores del primer mundo identificados con los derechos humanos y la solidaridad hacia los desposeídos. La pobreza entendida como opresión revela muchos rostros: el de los indígenas que desde su sabiduría ancestral concibieron una fecunda teología de liberación indígena, la teología negra de la liberación que resiente las marcas dolorosas dejadas en las naciones que fueron esclavistas, el de las mujeres sometidas desde la era neolítica a la dominación patriarcal, la de los obreros utilizados como combustible de la maquinaria productiva. A cada opresión concreta corresponde una liberación concreta.La cuestión teológica de base que hasta ahora no acabamos de responder es: ¿cómo anunciar creíblemente un Dios que es un Padre bondadoso en un mundo atestado de miserables? Sólo tiene sentido si implica la transformación de este mundo, de manera que los miserables dejen de gritar. Para que un cambio semejante tenga lugar ellos mismos tienen que tomar conciencia, organizarse y comenzar una práctica política de transformación y liberación social. Como en gran mayoría los pobres en nuestros países eran cristianos, se trataba de hacer de la fe un factor de liberación. Las Iglesias que se sienten herederas de Jesús, que fue un pobre y que no murió de viejo sino en la cruz como consecuencia de su compromiso con Dios y con su justicia, serían las aliadas naturales de este movimiento de cristianos pobres.Este apoyo se ha verificado en muchas iglesias en las que ha habido obispos y cardenales proféticos como Helder Camara y Paulo Evaristo Arns en Brasil, Arnulfo Romero en El Salvador y muchos otros, así como numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos comprometidos políticamente.En razón de su causa universal ya a inicios de los años 70 la Teología de la Liberación era un movimiento internacional y convocaba verdaderos foros teológicos mundiales. Se estableció un consejo editorial integrado por más de cien teólogos latinoamericanos para compilar una sistematización teológica desde la perspectiva de la liberación en 53 tomos. Ya se habían publicado 13 tomos cuando el Vaticano intervino para hacer abortar el proyecto. El entonces cardenal Joseph Ratzinger fue riguroso. Cortó de raíz un trabajo promisor y benéfico para todas las iglesias periféricas y especialmente para los pobres. Pasará a la historia como el cardenal -y después Papa- enemigo de la inteligencia de los pobres.La Teología de la Liberación creó una cultura política. Ayudó a formar organizaciones sociales como el Movimiento de los Sin Tierra, la Pastoral Indígena, el Movimiento Negro y fue fundamental en la creación del Partido de los Trabajadores en Brasil cuyo líder, el Presidente Lula siempre se reconoció en la Teología de la Liberación.Hoy en día esta teología ha trascendido los límites confesionales de las Iglesias y se ha convertido en una fuerza político-social. Además de Lula se identifican públicamente con la Teología de la Liberación el Presidente Rafael Correa del Ecuador, el Presidente de Paraguay y ex obispo Fernando Lugo, el Presidente Daniel Ortega de Nicaragua, el Presidente Hugo Chávez de Venezuela y el actual Presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas, el sacerdote nicaraguense Miguel de Escoto. Su fuerza mayor no reside en las cátedras de los teólogos sino en las innumerables comunidades eclesiásticas de base (sólo en Brasil existen cerca de cien mil), en los millares y millares de círculos en los que se lee la Biblia en el contexto de la opresión social y en las llamadas pastorales sociales.Roma incurre en la profunda ilusión de creer que con sus documentos doctrinarios emitidos por burocracias frías y distantes de la vida concreta de los fieles conseguirá frenar la Teología de la Liberación. Ella nació oyendo el grito de los pobres y hoy la conmueve el grito de la Tierra. Mientras los pobres continúen lamentándose y la Tierra gimiendo bajo la virulencia productivista y consumista, habrá mil razones para sentir el llamado de una interpretación libertaria y revolucionaria de los evangelios. La Teología de la Liberación es la respuesta a una realidad injusta y salva a la Iglesia central de su alienación y de un cierto cinismo.


Leonardo Boff, teólogo de la liberación brasileño y coautor de la Carta de la Tierra.

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