Mostrando entradas con la etiqueta crisis financiera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis financiera. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de mayo de 2010

Las causas de fondo de las recurrentes crisis financieras globales

24-05-2010
Henry C. K. Liu
New Deal 2.0

Graves crisis financieras globales se han venido sucediendo década tras década: el desplome de 1987, la crisis financiera asiática de 1997 y la crisis crediticia de 2007. Esa recurrente pauta ha sido generada por la total desregulación financiera a escala planetaria. Pero las causas de fondo han sido la hegemonía del dólar y el Consenso de Washington.

El caso de Grecia

Siguiendo un malhadado asesoramiento neoliberal y fundamentalista de mercado, Grecia abandonó su moneda nacional, el dracma, a favor del euro en 2002. Este paso, críticamente cargado de consecuencias, permitió al Gobierno griego beneficiarse de la fortaleza del euro –no derivada, huelga decirlo, de la fortaleza de la economía griega, sino de la fortaleza de las economías más fuertes de la eurozona— para contratar préstamos a tasas de interés más bajas, respaldadas con el colateral de activos griegos denominados en euros. Con nuevo crédito disponible, Grecia se emborrachó con el gasto financiado por la deuda, con proyectos de elevado perfil, como las Olimpíadas de Atenas 2004, que dejaron a la nación griega con una enorme deuda soberana no denominada en su moneda nacional. Estos empréstitos públicos en tiempos de auge significaban una manifiesta distorsión de las políticas económicas keynesianas de financiación del déficit, consistentes en enfrentarse a las recesiones cíclicas respaldándose en los excedentes acumulados en los ciclos de auge. Lo que hizo Grecia, al revés, fue acumular masivamente deuda mientras se hinchaba su burbuja económica inducida por la deuda.

La trampa del euro

Al adoptar el euro, una moneda gestionada por la política monetaria del supranacional Banco Central Europeo (BCE), Grecia abdicó voluntariamente de su soberanía en materia de política monetaria nacional, y eso en la confianza, falsamente confortable, de que una política monetaria supranacional diseñada para las economías más robustas de la eurozona funcionaría también para una Grecia endeudada hasta las cejas. Como Estado miembro de la eurozona, Grecia puede ingresar y tomar prestados euros sin verse afectada por tasas de cambio, pero no puede emitir euros aun a costa de inflación. La incapacidad de emitir euros expone a Grecia al riesgo de quiebra de la deuda soberana en caso de déficit fiscal prolongado, y la deja sin las opciones abiertas a una solución monetaria nacional independiente, como la devaluación de la moneda nacional.

A despecho de la verborrea sobre el euro como incipiente alternativa al dólar como moneda de reserva, el euro no es en realidad sino otra moneda derivada del dólar. A pesar de que el PIB de la Unión Europea es mayor que el de los EEUU, el dólar sigue dominando los mercados financieros en todo el mundo como moneda de referencia a causa de la hegemonía política del dólar, que exige la denominación en dólares de todas las mercancías básicas. El petróleo puede comprarse con euros, pero aprecios sujetos al valor de cambio del euro en relación con el dólar. Ocurre, simplemente, que la Unión Europea, no posee el poder geopolítico que los EEUU vienen teniendo desde el final de la II Guerra Mundial.

La hegemonía del dólar y el Consenso de Washington

El crecimiento económico bajo la hegemonía política del dólar exige que las naciones que participan en los mercados sigan las reglas del Consenso de Washington, un término acuñado en 1990 por un economista del Institute of International Economics, John Williamson, para resumir la sincronizada ideología de los economistas del establishment radicados en Washington, una ideología que reverberó a escala planetaria durante un cuarto de siglo como evangelio de las reformas económicas indispensables para el crecimiento en una economía de mercado globalizada. Esa ideología ha metido a buena parte del globo en crisis financieras recurrentes.

Inicialmente aplicado a América Latina, y finalmente a todas las economías en vías de desarrollo, el Consenso de Washington ha terminado por ser sinónimo de la doctrina del neoliberalismo globalizado o fundamentalismo de mercado y a describir, en un angosto marco de limitaciones ideológicas, un conjunto de prescripciones políticas universales fundadas en principios de libre mercado y disciplina monetaria. Promueve para todas las economías control macroeconómico, apertura comercial, medidas microeconómicas favorables al mercado, privatización y desregulación en beneficio de una fe ideológicamente dogmática en la capacidad del mercado para resolver más eficientemente cualquier problema socioeconómico. Con el oscurantismo dogmático va también la resuelta negativa a admitir la obvia contradicción entre la pretendida eficiencia teórica del mercado y la empírica incapacidad para erradicar la pobreza o las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza.

Vuelve la pugna entre el capital y los salarios

El crecimiento del capital financiero ha de lograrse a expensas del crecimiento del capital humano. El equilibrio monetario sin perturbaciones inflacionarias ha de lograrse manteniendo los salarios bajos a través del desempleo estructural. Las bolsas de pobreza en la periferia se consideran en el precio necesario para la prosperidad del centro. Dogmas de ese jaez confieren al desempleo y a la pobreza, verdadera catástrofe económica, una inmerecida aura de respetabilidad conceptual. La intervención del Estado ha sido traída a colación sobre todo para reducir el poder de los trabajadores en el mercado a favor del capital y favorecer mecanismos de mercado descaradamente predatorios.

El conjunto de reformas prescritas por el Consenso de Washington se compone de 10 directrices: 1) disciplina fiscal; 2) reorientación del gasto público hacia áreas que ofrezcan rendimientos económicos elevados; 3) reformas fiscales para bajar los tipos marginales y ensanchar la base fiscal; 4) liberalización de los tipos de interés; 5) tasas de cambio competitivas; 6) liberalización del comercio; 7) liberalización de la inversión exterior directa (IED); 8) privatización; 9) desregulación; y 10) afianzamiento de los derechos de propiedad privada.

Los Estados abdican de sus responsabilidades

Esas directrices vienen a sumarse por doquiera a una reducción generalizada del papel central del Estado en la economía, de su primaria obligación de proteger a los débiles frente a los fuertes, de fuera y de dentro. El desempleo y la pobreza se ven entonces como fenómenos temporales, morralla transitoriamente caída en el proceso de selección natural de los mercados, efectos inevitables de una evolución económica que, a largo plazo, generará una economía más robusta.

Los economistas neoliberales arguyen que el desempleo y la pobreza, plagas económicas letales en el corto plazo, pueden traer consigo beneficios macroeconómicos en el plazo largo. Hay gente para todo: también algunos historiadores arguyen perversamente que la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias beneficiosas a largo plazo para la sociedad europea.

La resultante escasez de fuerza de trabajo empujó, a corto plazo, al alza los salarios a mediados del siglo XIV, y el súbito incremento de la mortalidad trajo consigo una sobreabundancia de bienes, lo que hizo que se desplomaran los precios. Esas dos tendencias provocaron causalmente un incremento del nivel de vida de los supervivientes. Sin embargo, la escasez de mano de obra causada por la Peste Negra forzó a los terratenientes a frenar el proceso de liberación de los siervos y a extraer más trabajo de ellos. En reacción a eso, los campesinos se sirvieron en muchos frentes de su acrecido poder de mercado para exigir un tratamiento más equitativo o para aligerar las cargas soportadas. Frustrados, los gremios se rebelaron en las ciudades y los campesinos se rebelaron en el campo. La Jacquerie francesa de 1358, la Revuelta Campesina en la Inglaterra de 1381, la Rebelión Catalana de 1395, así como muchas revueltas en Alemania, muestran hasta qué punto llegó la mortalidad a quebrantar las relaciones económicas y sociales tradicionales.

El neoliberalismo ha generado en el último cuarto de siglo una situación que se traduce en violentas protestas políticas en todo el globo, siendo la forma más extremista de las mismas el terrorismo. Pero al menos la plaga bubónica fue desencadenada por la naturaleza, no por una idea fija ideológica humana. Y el neoliberalismo mantiene a los trabajadores en el desempleo, pero vivos, con ayudas de subsistencia, al tiempo que conserva una perpetua reserva de trabajo excedente para evitar que los salarios suban a causa de escasez de fuerza de trabajo, lo que monta tanto como eliminar hasta los crueles beneficios a largo plazo de la Peste Negra.

Encogimiento del Estado

El Consenso de Washington se ha venido caracterizando como un “encogimiento del Estado” (Informe anual de la las Naciones Unidas, 1998) y un “nuevo imperialismo” (M. Shahid Alam, “Does Sovereignty Matter for Economic Growth?”, 1999). Pero el daño real provocado por ese Consenso dista aún mucho de reconocerse comúnmente: en lo que realmente consiste es en un conjunto de prescripciones para generar Estados fracasados entre las economías en vías de desarrollo que participan en los mercados financieros globalizados. Incluso en las economías desarrolladas, el neoliberalismo genera un síndrome, tan peligroso como generalmente inadvertido, de Estado fallido. [1]

NOTA: [1] Véase mi artículo del 3 de febrero de 2005: World Order, Failed States and Terrorism, señaladamente la primera parte (de 10): The Failed State Cancer. El presente artículo resume un trabajo extenso publicado en Asia Times.

Henry C.K. Liu es un reconocido analista económico y político que escribe regularmente en Asia Times. Es consejero del Roosevelt Institute norteamericano, y forma parte del equipo rector de la revista New Deal 2.0.

Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3342

Leer más...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Capitalismo sin capital: vuelve la volatilidad, y con ánimo de venganza


19-05-2010
Mike Whitney
CounterPunch

La volatilidad está de regreso y las bolsas han comenzado a zigzaguear salvajemente otra vez. En esta ocasión, el catalizador es Grecia, pero mañana podría ser otro. El problema es que existe demasiado apalancamiento (N de la T: toma de deuda para financiar la adquisición de activos) en el sistema, y eso está generando incertidumbre sobre la verdadera situación de la economía.

Durante mucho tiempo, el apalancamiento no significó un problema porque había suficiente liquidez como para mantener todo dentro de un tranquilo subibaja. Pero esto cambió cuando Lehman Brothers entró en bancarrota y los fondos no bancarios se cerraron. Cuando el llamado “sistema bancario fantasma estalló (N de la T: se entiende por shadow banking a las instituciones que actúan como bancos, es decir, realizan actividades de intermediación financiera, pero que no son reguladas como bancos, tal el caso de los bancos de inversión y los Hedge Funds entre otros)”, la liquidez se secó y los mercados cayeron en picada. Esta es la razón por la cual el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, intervino y otorgó préstamos a corto plazo a instituciones financieras descapitalizadas. La operación de rescate de Bernanke revitalizó el sistema, pero asimismo transfirió 1,7 billones de activos ilíquidos y activos con problemas de mora (non-performing loans) al balance general de la Reserva Federal. En realidad, el problema no se arregló en lo absoluto; las deudas se trasladaron de un balance a otro.

El martes pasado, los problemas en Grecia dispararon las ventas en todos los principales índices de mercado. En un momento, las acciones en el Dow se desplomaron 998 puntos antes de recuperar 600 puntos hacia el final de la sesión. Algunas de las pérdidas se debieron a las “Operaciones de Alta Frecuencia” (N de la T: High Frequency Trading, HFT en sus siglas en inglés), que es un programa computarizado de comercio que ejecuta millones de órdenes de compra y venta de acciones en milésimas de segundo. Las HFT ahora representan más del 60% de toda la actividad comercial de acciones en la Bolsa de Nueva York. Paul Kedrosky explica con mayor detalle lo que sucede en su artículo, “The Run on the Shadow Liquidity System”. He aquí un pasaje:

“Como la mayoría debe saber, la liquidez es, como muchas otras cosas en el ámbito financiero, una abundancia en la que puedes nadar siempre y cuando no la necesites… La liquidez es una función de varias cosas que trabajan bastante bien juntas, incluyendo otros inversores, creadores de mercado y, claro está, algoritmos técnicos rasguñando fracciones de céntimos en las compraventas. Conjuntamente, todos estos actores crean esa liquidez que todos quieren, y, principalmente, la que todos dan por asegurada…”

“Sin embargo, la mayoría aún no se ha percatado, al menos entre los inversores no profesionales, que la provisión de liquidez ha cambiado inmensamente en los últimos años. Es más inconstante, impredecible, y más propensa a desaparecer de repente, como la nieve sublimada en vapor durante una ola de calor primaveral. ¿Por qué? Porque los tradicionales generadores de liquidez, creadores de mercado y otros participantes no están demasiado predispuestos a ser la contraparte del mercado. Hay muy pocos comerciantes de bolsa preparados para hacer mercado por el bien de la salud del mercado…”

“Por primera vez tenemos gran cantidad de proveedores de esta liquidez imaginaria, algoritmos y operaciones automáticas de alta frecuencia, que individualmente dan cuenta de un alto porcentaje de las operaciones diarias y, que al mismo tiempo, pueden desaparecer con un botón o un algoritmo. En consecuencia, durante la crisis del mercado financiero, cuando la liquidez es habitualmente muy difícil de encontrar, ahora no tan sólo cuesta encontrarla, sino que ha desaparecido completamente, como el agua saliendo a borbotones por una escotilla hacia el infierno. Los creadores de mercado a la vieja usanza, se mantienen a un lado mientras fluyen en el mercado las transacciones de pánico, y miran directo a los creadores de la liquidez imaginaria y dicen, “no, gracias”. (Paul Kedrosky, “The Run on the Shadow Liquidity System”. La infecciosa codicia).

El hecho de que la Comisión de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) no pueda entender lo que ha sucedido, ha sido un golpe mayor para la confianza de los inversores que el propio comportamiento errático de los propios mercados. Esto muestra que los reguladores en realidad no tienen ningún control sobre la tecnología que están manejando los mercados. Ello refuerza la percepción de que el comercio financiero es una aventura arriesgada e incierta, y el mercado, un casino.

La desregulación también ha erosionado la confianza en los mercados. Desde que la ley Glass Steagall fue revocada en 1999, los mercados financieros se han rediseñado por completo. Desafortunadamente, la nueva arquitectura está plagada de defectos. Los principales proveedores de liquidez están ahora en manos de la banca fantasma en vez de en las altamente reguladas instituciones bancarias de “depósito”. Este es un problema, porque los hedge funds (Nota de la T: fondos de inversiones de alto riesgo), las aseguradoras, los corredores de bolsa, SIVs (N de la T: vehículos de inversión estructurada o “conductos –conduits-”, activos que invierten en los flujos de fondos generados por activos de largo plazo, como los hipotecarios, y se financian con fondos obtenidos a muy corto plazo, por ejemplo, en el mercado de recompra- repo market-), y las operaciones de inversión fuera de la hoja de balance (N de la T: off-balance sheet, inversiones en empresas no vinculadas a la empresa madre, la cual habitualmente sale de garante de los fondos solicitados por la nueva empresa) están, en su mayoría, sin supervisar, por lo que ellos pueden ignorar los requisitos de capitalización y los estándares tradicionales de préstamos. Aún peor, ellos pueden generar tanto crédito como quieran mediante el mercado de recompra (N de la T: repo market, operaciones de venta de títulos con el compromiso de recompra, habitualmente por un día) o usando instrumentos financieros (como los títulos con garantía hipotecaria, obligaciones de deuda garantizadas, y cobertura de riesgos crediticios; MBS, CDO y CDS, respectivamente, por sus siglas en inglés). El economista James Hamilton explica este comportamiento en una nota reciente titulada “Follow the Money”. A continuación, un fragmento:

“Si compras un título con respaldo hipotecario MBS (u obligaciones de deuda garantizadas –CBS- creadas a partir de un conjunto de MBS) entonces puedes emitir un título comercial garantizado con éste para recuperar la mayoría de tu dinero, en esencia, haciendo que la compra se autofinancie. Esta fue la idea que estuvo detrás de los SIV fuera de hoja de balance, los cuales básicamente utilizaron dinero prestado por el mercado de deuda comercial (N de la T: títulos de deuda empresaria a corto plazo) para comprar títulos con respaldo hipotecario creados por los negociadores de préstamos. El valor en dólares de los títulos garantizados por activos en circulación casi se dobló entre 2004 y 2007.”

“El profesor de Yale, Gary Gorton, también ha destacado la importancia de las operaciones de recompra que implican títulos relacionados con hipotecas. Si yo compro un título, puedo entonces prometerlo como colateral para obtener un préstamo de recompra, obteniendo nuevamente la mayor parte de mi dinero y permitiendo que la compra se autofinancie mientras yo pueda mantenerme girando operaciones de recompra. Aunque yo no he sido capaz de encontrar números sobre el volumen de tales transacciones, parece que han sido bastante sustanciales.”

“La pregunta de cómo el precio explosivo de la vivienda se financió, tenía un muy clara respuesta: el dinero de otras personas. El precio subió porque se vertió una enorme cantidad de dinero en la compra de viviendas”. (“Follow The Money”, James Hamilton, Econbrowser)”

Así es como Wall Street fogoneó el apalancamiento hasta niveles inverosímiles, conduciendo el sistema financiero hasta el precipicio. Los instrumentos de deuda y el mercado de recompra fueron utilizados para crear una enorme pirámide de deuda precariamente equilibrada arriba de unas pocas migajas de capital. El sistema iba rumbo al estallido.

Naturalmente, quienes se beneficiaron de la cobertura de riesgos crediticios (Credit Defaul Swaps) y otros derivados, continúan cantando sus alabanzas, pero sus números crecen menos y menos todo el tiempo. Mucha gente ahora comprende el papel que esos derivados jugaron en la ruptura del sistema y están reclamando cambios. Pero a Wall Street no le interesa la opinión pública. Los grandes bancos ya han desplegado su ejército de cabildantes hacia el Capitolio para asegurarse de que una nueva legislación de reforma del sistema financiero no restringirá su uso de derivados híbridos, los cuales se han convertido en sus mayores generadores de beneficios. Considerando la cantidad de dinero que ellos han untado por doquier… sería un milagro que no obtuvieran lo que quieren.

Las bajas tasas de interés no causaron la crisis

La pasada semana, los economistas Edward L. Glaeser, Joshua Gottlieb y Joseph Gyourko publicaron una investigación académica y presentaron sus conclusiones al Banco de la reserva Federal de Boston. Aquí va lo que dijeron:

“No es que las bajas tasas de interés no empujaran los precios de la vivienda. Lo hicieron. No es que una mayor tasa de concesión de préstamos no este asociada al creciente valor de las casas. Lo está. Pero el impacto de esas variables, como predice la teoría económica y ha sido estimado empíricamente durante muchos años, es demasiado pequeño como para explicar lo que hemos experimentado en el mercado de la vivienda”.

Glaeser, Gottlieb y Gyourko dicen que esos factores pueden explicar sólo un 10% del incremento en los precios de los inmuebles entre 2000 y 2006. Esto representa sólo 1/3 del incremento del 30% en los precios (ajustado por la inflación) durante ese periodo, tal como estimó la Agencia federal de Financiamiento de Vivienda (Housing Finance Agency), o el aumento del 74% medido por el índice de precios de Case Shiller/Standard and Poor en 20 grandes áreas metropolitanas.

Entonces, ¿a qué se debe la burbuja? Ellos no pueden asegurarlo. “Utilizando el herramental de la economía empírica, no somos capaces de ofrecer una explicación para lo que ha sucedido”, escriben” (“Low interest rates didn't cause the bubble economists say” Elizabeth Razzi, Washington Post)

La crisis no fue suscitada por tasas de interés ni por la laxitud de criterios de otorgamiento de créditos, sino por el apalancamiento. De hecho, el mercado de recompra, titulización y la vasta colección de instrumentos de deuda son todos diseñados con un sólo propósito, para esconder el volumen de apalancamiento en el sistema. Es capitalismo sin capital.

Los 1,5 billones en hipotecas basura (subprime) no fueron suficientes para derribar el sistema financiero en su totalidad. Pero las pérdidas generadas por billones de dólares de derivados que fueron colocadas en la cúspide sobre estas hipotecas ciertamente lo fueron. Por lo tanto, ¿qué sucedió realmente? Aquí va un resumen del análisis del economista Henry Liu:

“…la actual crisis financiera que comenzó a mediados de 2007 no fue causada por las corridas bancarias de los depositantes, sino por un desplome en todo el mercado de crédito cuando los inversores institucionales aversos al riesgo huyeron en masa de los instrumentos de deuda de corto plazo”.

“El fracaso de la totalidad del mercado de crédito dejó a los bancos en un precario estado al ser incapaces de renovar su deuda de corto plazo para apoyar sus créditos de largo plazo. Aún a pesar que el desplome del mercado tuvo una dimensión de liquidez, la causa real del default sistémico que afectó a todas las partes, fue la inminente insolvencia resultante de bancos en posesión de garantías cuyos valores cayeron por debajo del nivel de las deudas que garantizaban en cuestión de días. Para muchos bancos grandes y reconocidos las pérdidas generadas por sus propias operaciones bursátiles también redujeron su capital a niveles de insolvencia, causando caídas bruscas en sus cotizaciones.” (“Two Different Banking Crisis—1929 y 2007” Henry Liu)

Los bancos no se fundieron a sí mismos tomando depósitos y luego usándolos para prestar dinero a tasas altas. Lo que hicieron fue comprar activos líquidos de largo plazo (títulos garantizados con hipotecas, títulos garantizados con activos) e intercambiarlos en el mercado de recompra por activos de corto plazo. Esto es como ir a una casa de empeño y pedir prestado dinero entregando una garantía, excepto que en este caso la contraparte es una institución financiera.

Cuando el mercado de hipotecas basura (subprime) comenzó a estallar, las instituciones que habían estado tomado la otra parte del trato (las contrapartes), se pusieron nerviosas, porque pensaron que las garantías en forma de hipotecas subprime podrían llegar a valer menos que el dinero que ellos habían prestado. Por ello, demandaron más garantías de los bancos, forzando a los bancos a vender más activos para juntar el dinero hasta cubrir sus pérdidas. Esto hizo que los precios bajaran, provocando una ráfaga de liquidaciones, y condujeron a las instituciones más débiles a la bancarrota.

El monto del apalancamiento construido con estos derivados financieros fue simplemente asombroso. Echa una mirada a este artículo del Wall Street Journal:

“Documentos publicados por investigadores del Senado la pasada semana brindan pistas sobre por qué las pérdidas fueron tan severas. Los documentos muestran cómo los bancos de Wall Street empaquetaron y reempaquetaron los mismos bonos riesgosos en títulos que a fin de cuentas ayudaron a magnificar el impacto del default de las hipotecas subprime sobre el sistema financiero”.

“En un caso, un bono garantizado por hipotecas subprime de 38 millones creado en junio de 2006 terminó en más de 30 fondos de deuda y también causó casi 280 millones de dólares en pérdidas para los inversores cuando el bono fue retirado en 2008, de acuerdo a la información proporcionada por el Wall Street Journal… (“Senate’s Goldman Probe Shows Toxic Magnification”, Carrick Mollenkamp and Serena Ng, Wall Street Journal)

Entonces no fueron las hipotecas subprime las que causaron la mayor parte del daño, sino la cantidad de apalancamiento atado a derivados en el mercado de recompra. El Congreso necesita centrar su atención sobre los instrumentos y procesos particulares (derivados, recompras y garantías) que son utilizados para maximizar el apalancamiento e inflar burbujas. Ahí es donde reside el problema.

Nomi Prins lo explica de manera algo diferente en The American Prospect de este mes. Aquí va un extracto de su artículo “Shadow Banking”:

“Entre 2002 y comienzos de 2008, alrededor de 1,4 billones de préstamos subprime fueron otorgados por los ahora alicaídos prestamistas, como New Century Financial. Si tales préstamos fueran nuestro único problema, la solución teórica podría haber implicado subsidios gubernamentales sobre estas hipotecas por un costo máximo de 1,4 billones. Sin embargo, de acuerdo con Thomson Reuters, se crearon casi 14 billones de complejos productos financieros basados en los anteriores, precisamente porque los fondos apalancados estimularon su producción y difusión. Entonces, en el apogeo de los subsidios federales en julio de 2009, el gobierno tuvo que poner 17,5 billones de dólares para darle soporte al sistema piramidal Ponzi de Wall Street, no 1,4 billones. La destrucción en el mercado de préstamos comerciales pudo desparramar la siguiente implosión”. (“Shadow Banking”, Nomi Prins, The American Prospect)

Este es un punto que merece ser repetido: “…se crearon casi 14 billones de complejos productos financieros basados en los anteriores” en la cúspide de una pirámide de “sólo 1,4 billones” en créditos subprime. Sin duda, los banqueros de inversión y los administradores de hedge funds que inflaron esa monstruosa pelota, sabían que estaban condenados desde el comienzo, pero luego, ellos seguramente deben haber conocido esa expresión “M. H. I. - T. H. I.”, que en la jerga de Wall Street significa, “Me habré ido y Tu te habrás ido”.

Durante mucho tiempo, Wall Street ocultó su participación en la creación de burbujas y chantajes detrás de teorías que glorificaban la sabiduría y flexibilidad de los mercados desregulados. La intervención del gobierno fue una menospreciada e innecesaria intrusión dentro de un sistema divinamente armónico. Ahora la cortina ha sido corrida y la farsa ha quedado expuesta. El Estado tiene un claro interés en asegurar que las instituciones otorgadoras de créditos están adecuadamente capitalizadas, que los estándares de otorgamientos de crédito sean estrictamente cumplidos y que se pongan límites razonables a la cantidad de apalancamiento que las instituciones financieras pueden usar. Esta es la única manera de proteger a la gente.

Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider

Leer más...

martes, 11 de mayo de 2010

Cómo sufren la crisis los banqueros


10-05-2010
Pascual Serrano
Rebelión


De todos es sabido el origen bancario y financiero de la crisis. Por eso es necesario que no dejemos de observar cómo “sufren” en ese sector la situación.

El Banco de Santander ha decidido jubilar a su consejero delegado, Alfredo Sáenz, con 85'7 millones de euros y a su presidente Emilio Botín con 24'6 millones. No son los únicos directivos agraciados. Los seis consejeros ejecutivos del Banco de Santander cobrarán más de 251 millones de euros en pensiones, según la información remitida por la entidad financiera a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). De este grupo de consejeros es Alfredo Sáenz Abad el que mayor pensión recibiría, ya que suma 85,7 millones de euros, mientras la segunda cuantía en importancia le corresponde a Francisco Luzón López, con 53,5 millones de euros asignados.

La tercera pensión de las seis corresponde a Matías Rodríguez Inciarte, con un montante de 52,5 millones de euros, mientras para Emilio Botín, según los datos enviados a la CNMV, la pensión es de 24,6 millones de euros. A Ana Patricia Botín le corresponden 23.7 millones de euros y la menor pensión corresponde a Juan Rodríguez Inciarte, con una cantidad de 10,9 millones de euros.

Y mientras recomiendan aumentar la edad de jubilación para los trabajadores, en el Banco de Santander podrán solicitar la prejubilación los consejeros ejecutivos siempre que hayan cumplido los 50 años de edad y lleven más de 10 años en el Banco o en otras empresas del Grupo.

Del mismo modo, los consejeros ejecutivos podrán prejubilarse, a petición propia, cuando hayan cumplido 55 años y cuenten con una antigüedad de 10 años en el Banco.

En cuanto a los sueldos, el consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, percibió 10,2 millones en 2009, un 10,13% más que 2008, mientras que el presidente ganó 3,99 millones. Los seis consejeros ejecutivos del Santander ganaron entre fijo y variable, 28,18 millones. Tras Sáenz, Francisco Luzón y Matías Rodríguez Inciarte son los que más cobraron, con 5,81 millones y 5,33 millones, respectivamente. Ana Patricia Botín, consejera ejecutiva y presidenta de Banesto, ganó 3,64 millones. Juan Rodríguez Inciarte ganó 3,12 millones. Los 19 consejeros ganaron 36,06 millones. Eso sí, en un gesto de austeridad, para 2010 se han congelado las retribuciones fijas.

No es muy diferente el panorama en otros bancos. El pasado año, tras ocho ejercicios como segundo hombre fuerte de BBVA, José Ignacio Goirigolzarri abandonó el cargo de consejero delegado con una pensión mínima de 52,49 millones de euros. Es decir, un 'sueldo' de unos tres millones anuales.

La “contundente” reacción a esta situación por parte del gobierno español ha sido la declaración del secretario de Estado ha pedido a las entidades financieras "que reflexionen" porque los impositores que tienen sus depósitos en esas entidades "seguramente no contemplan con gran agrado que los directivos de esas mismas entidades tengan unas compensaciones tan abusivas en estos momentos tan difíciles".

Por su parte, el diario El País sigue interesado por retrasar la edad de jubilación del resto de los mortales y abre una encuesta a los lectores donde pregunta: ¿Estás de acuerdo con retrasar la edad de jubilación para hacer sostenible el sistema de pensiones?

La pregunta sigue siendo qué crisis bancaria es esta en la que los directivos de los bancos cobran decenas de millones de euros al año y todavía más por jubilarse. Por eso no les vemos tirarse de las ventanas de sus oficinas como en el crack del 29.

www.pascualserrano.net

Leer más...

miércoles, 14 de abril de 2010

Según el BPI, los Estados industrializados no tienen cómo pagar sus deudas


Un estudio del Banco de Pagos Internacionales (BPI, también conocido bajo las siglas BIS correspondientes a Bank for International Settlements, ver explicaciones al respecto) enviado a todos los gobernadores de los bancos centrales señala que los Estados desarrollados nunca podrán pagar sus actuales deudas.

En países como Estados Unidos y Francia, la deuda nacional se elevará al 100% para el año 2011 y se acumulará después alcanzando rápidamente un importante nivel de insolvencia (más del 400% hacia el año 2040, si no hay cambios en los parámetros).

No es la primera vez que Estados acumulan deudas masivas, pero esto sucedía en tiempos de guerra y de acentuado crecimiento demográfico. Hoy en día, la deuda es consecuencia de un sistema cuyo desequilibrio se acentúa aun más debido al envejecimiento de la población.

El BPI señala que cuando los acreedores exijan que se les pague pondrán en quiebra a los Estados. Sólo los países que hayan alargado la vida activa de sus ciudadanos tendrán entonces alguna posibilidad de soportar el inevitable golpe.

En realidad, la cuestión de la jubilación no es sino un parámetro más entre tantos otros y sólo se menciona como una variable con el fin de preservar el desequilibrio del sistema, que funciona en primer lugar mediante una remuneración deficiente del trabajo en relación con el capital.

==

Para comprender el problema estructural, ver «La gran transformación desde los años ochenta hasta la crisis actual, tanto en el Sur como en el Norte», por Eric Toussaint, Red Voltaire, 9 de septiembre de 2009.

Sobre la insolvencia de los Estados desarrollados, ver el texto íntegro del estudio del BPI (en inglés) «The future of public debt: prospects and implications», por Stephen G Cecchetti, M S Mohanty y Fabrizio Zampolli, Voltaire Network, 12 de abril de 2010.

Leer más...

jueves, 31 de diciembre de 2009

Las causas de la crisis mundial actual


31-12-2009
Vicenç Navarro
Sistema Digital

Gran parte de los análisis que se han realizado de las causas de la crisis se han centrado en la crisis financiera. Y de los miles de trabajos y artículos que han atribuido la crisis actual a la situación financiera, destacan los trabajos de Hyman Minsky, uno de los pocos economistas que predijo el colapso del sistema financiero. De ahí que se le considere como el analista que mejor ha definido la causa de la crisis, centrándola en el comportamiento del capital financiero.

Tal como escribió Martin Wolf en el Finantial Times de Septiembre de 2008, “La respuesta a la pregunta del por qué de la crisis, ya la tenemos. Minsky ya nos la dio. Y llevaba razón”.

Paul Krugman ha añadido su voz a este reconocimiento en otro artículo en el The New York Times (04.05.09), en el que subraya la necesidad de releer de nuevo el trabajo de Minsky.
Se ha desarrollado así una bibliografía larga y extensa sobre las causas de la crisis financiera y cómo ésta ha generado la crisis económica. De ahí la gran cantidad de artículos –tanto en la literatura científica, como en la prensa en general- sobre las consecuencias de la desregulación de los mercados financieros e introducción de nuevos productos de alto riesgo, que originaron la crisis financiera y, como resultado, la crisis económica.

La consecuencia de este enfoque ha sido que la mayoría de propuestas para resolver la crisis han tenido como objetivo salir de la crisis financiera mediante ayudas a la banca y medidas (muy moderadas) dirigidas a su regulación, junto con políticas encaminadas a desincentivar los comportamientos especulativos por parte de los gestores bancarios, además de acciones (también muy moderadas) sancionadoras de tales comportamientos, con el objetivo de paliar el enorme descontento general hacia la banca por parte de la población.

El problema de tales intervenciones es que, aunque necesarias muchas de ellas, son insuficientes, porque no es la crisis financiera la que determinó la crisis económica, sino al revés: fue la situación económica la que creó la crisis financiera. De ahí que, aunque se resolviera la crisis financiera, el problema económico de base permanecería.

Tom Palley, en su artículo “The limits of Minsky’s Finantial Inestability Hypothesis as an explanation of the crisis” (New American Foundation, Washington D.C. Nov.18, 2009) subraya lo que también otros autores (como Kotz, Foster and McChesney, y otros) han mencionado, y es que Minsky y sus seguidores ignoran la causa de que el capital financiero adquiriera una enorme importancia (tanto en su tamaño como en su poder) a partir de los años setenta y ochenta. En otras palabras, la crisis financiera es el síntoma de un problema mayor, que los trabajos de Minsky y sus seguidores parecen desconocer.

¿Qué pasó antes de que se iniciara la crisis financiera? La respuesta es que las relaciones de poder (y muy primordialmente, las relaciones de poder de clase) cambiaron en aquel periodo. El Pacto Social Capital-Trabajo que había existido después de la II Guerra Mundial se rompió, debido al poder del mundo empresarial de las grandes compañías que en EEUU se conoce como la Corporate Class (la clase empresarial de las grandes compañías).

El Pacto Social había posibilitado el elevado crecimiento económico desde 1945 hasta mediados de los años setenta. En el sector industrial, el Pacto daba lugar a convenios colectivos de cinco años, inicialmente firmados por el Sindicato del Automóvil (United Autoworkers Union, UAW) y las tres compañías de automóviles de EEUU, y que se convertían en el punto de referencia para el resto de convenios colectivos en tal sector. En ellos, los salarios estaban ligados a la productividad, de manera que el crecimiento de la última determinaba el crecimiento correspondiente de los salarios.
Durante aquel periodo, la riqueza creada por el aumento de la productividad se distribuyó a todos los sectores, beneficiándolos a todos ellos. Desde 1949 a 1979, el incremento de la renta de la decila inferior fue de un 116% y el de la decila superior fue de un 99%.

Esta situación cambió durante la Administración Carter, cuando el Gobernador del Banco Central Estadounidense, el Sr. Paul Wolcker, creó una recesión, aumentando los intereses bancarios, a fin de crear un elevado desempleo y reducir los salarios. El argumento utilizado es que había que reducirlos a fin de controlar la inflación. En realidad, significaba un cambio en las relaciones de poder de clase que dio origen a unas políticas fiscales y económicas que claramente beneficiaron a las rentas de capital y a las rentas superiores.


Fue el fin del Pacto Social, y ello determinó que a partir de entonces los crecimientos de la productividad no se tradujeran en un crecimiento paralelo de los salarios.
La riqueza creada por el aumento de la productividad pasó a beneficiar primordialmente a las rentas del capital y a las rentas superiores. Del periodo 1970 a 2005, el 5% de la población de renta superior incrementó su renta un 81%, el 20% de la población de renta superior un 53%, mientras que las rentas medias e inferiores vieron disminuir sus rentas (el 20% de la población con menor renta vio descender su renta un 1%) o la vieron crecer muy lentamente (el siguiente 20% por encima del anterior 20% vio crecer sus rentas un 9%).
Y ello fue consecuencia de que los salarios descendieran o se estancaran durante aquel periodo, tal como han documentado los informes The State of Working America del Economic Policy Institute.
Es este descenso el que determinó el gran endeudamiento de las familias, que originó el enorme crecimiento de la banca.

La financialización de la economía (es decir, la gran extensión del sector financiero en la economía) se explica precisamente por el gran endeudamiento de la población, endeudamiento que era posible por el elevado precio de la vivienda, el mayor aval de tal endeudamiento. La práctica agresiva de promoción del endeudamiento por parte de la Banca llegó también al fenómeno de las hipotecas basura que se supone que son el origen de la crisis financiera.

Por otra parte, la escasa demanda hizo disminuir el crecimiento económico, lo que forzó al Banco Central del gobierno federal a bajar los intereses, facilitando la aparición de las sucesivas burbujas, siendo la última la burbuja hipotecaria.

De nuevo, la crisis financiera se originaba por la escasa demanda, resultado del descenso de las rentas del trabajo. De ahí que, a no ser que se resuelva el enorme endeudamiento de las familias, recuperando las rentas del trabajo existentes antes de la rotura del Pacto Social, no se resolverá la crisis.

(Para una ampliación de este tema, leer mi artículo “Para entender la crisis. Así empezó todo en Estados Unidos”, en Le Monde Diplomatique, junio de 2004, en http://www.vnavarro.org/, sección EEUU.).

De ahí se deriva el hecho de que, aún cuando se hayan evitado los colapsos de la gran banca, la crisis no se está resolviendo, pues el problema de fondo no se está resolviendo.
La escasa capacidad de consumo por parte de la población se traduce en un problema de demanda de dimensiones enormes y que no se puede resolver sin solucionarse el enorme problema del endeudamiento privado.

La única manera inmediata de resolver esta situación es aumentando la demanda pública a costa, en parte, de un elevado endeudamiento público.
De ahí la necesidad de mantener un elevado déficit público. Reducirlo es retrasar todavía más la recuperación económica y la creación de empleo.

Tal como he indicado repetidamente, el estado debiera mantener un déficit elevado, a fin de permitir una inversión sobre todo en empleo público, que permita no sólo resolver el enorme problema de falta de creación de empleo sino también solucionar el retraso en la recuperación económica.

Vemos que, por desgracia, la Unión Europea está todavía estancada en el pensamiento liberal, que toma el Pacto de Estabilidad como su dogma, Pacto que ha sido responsable de que la Unión Europea haya crecido menos y haya creado menos empleo que EE.UU. donde tal Pacto ni existe ni se espera.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University (http://www.vnavarro.org/)

Leer más...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Dubai: La alfombra voladora de la piratería financiera británica


03-12-2009
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada

Como era de esperarse, estalló la burbuja inmobiliaria en Dubai, capital financiera neoliberal (eminentemente británica) del Golfo Pérsico, a nuestro juicio, la principal fractura tectónica geopolítica entre el G-7 y el RIC (Rusia, India y China), quienes libran la batalla final por el control de los hidrocarburos.
La crisis de Dubai –que pudiéramos bautizar como el efecto de la alfombra voladora que los piratas financieros británicos inventaron como otro cuento neoliberal adicional a Las mil y una noches– representa la metáfora del anuncio y/o inicio de la segunda ola de la crisis financiera global, de origen anglosajón, que se subsume en la crisis inmobiliaria comercial por explotar, acompasada de la opacidad contable de los ominosos derivados financieros especulativos credit default swaps (CDS), seguros contra las quiebras cuyo monto supera todo el PIB global: la verdadera espada de Damocles que pende sobre el mundo financiero.

Quebrados los bancos (básicamente, el G-7 y sus paraísos tropicales), ahora sigue la bancarrota de los gobiernos (Ambrose Evans-Pritchard, The Daily Telegraph, 30/11/09), cuando la crisis fiscal pisa la sombra de la crisis financiera que ya es económica, energética, alimentaria y climática y que hemos denominado la crisis multidimensional, que más bien constituye un cambio civilizatorio de paradigma.

El emirato de Dubai forma parte de la federación Emiratos Árabes Unidos (EAU), antigua colonia británica en la parte occidental del superestratégico Golfo Pérsico y conocida hasta inicios del siglo XX como la Costa de los Piratas (la actividad sempiterna de los anglosajones: ayer con los barcos, hoy con los bancos), y creada dos años antes de la crisis del petróleo de 1973.

De los siete emiratos unidos (con un territorio de 83 mil 600 kilómetros cuadrados y 6 millones de residentes), dos marcan su ascenso y decadencia: 1) Abu Dhabi (67 mil 340 kilómetros cuadrados y cerca de un millón de residentes), su capital política, industrial y cultural, y 2) Dubai (4 mil 114 kilómetros cuadrados con alrededor de 2.2 millones de residentes), su centro financiero (sic), comercial y turístico (de corte entretenimiento), dotado de miríficos puertos y aeropuertos.

La historia de los dos emiratos es antagónica, repleta de querellas intestinas, y se encuentra gobernada por dos primos de las tribus de los nahyan (Abu Dhabi) y los maktoum (Dubai), pero con rumbos económicos y financieros antipódicos.

Dubai carece prácticamente de petróleo, que le sobra a Abu Dhabi (la sexta potencia mundial), y se consagró frenéticamente a la especulación inmobiliaria contra todas las leyes gravitatorias (que incluyen la torre más alta del mundo) y con proyectos extravagantes en pleno desierto donde domina(ba) la banca británica (con 120 mil ciudadanos de cuello blanco).

Graham Ruddick (The Daily Telegraph, 30/11/09) expone que 40 por ciento (sic) de las oficinas están desocupadas. ¿Se convertirá Dubai en otra ciudad fantasma del neoliberalismo británico?

EAU exhibe una bomba demográfica y de desequilibrio de género, concentrada en Dubai, la ciudad de todos los excesos: casi tres hombres por cada mujer en el grupo de los 15 a los 65 años.
De sus 6 millones de residentes, 83.5 por ciento son foráneos (¡súper-sic!) –en su mayoría trabajadores expatriados de la construcción, provenientes de India (¡1.7 millones!), Pakistán (1.2 millones), Bangladesh (medio millón), Irán (muy numerosos, pero curiosamente indefinidos) y el sureste de Asia–, mientras el restante grupo minoritario de 16.5 por ciento son originarios de los siete emiratos (Arabian business.com, 7/10/09).

Todavía está por escribirse la surrealista narrativa demográfica neoliberal, no pocas veces inhumana, de Dubai, capital de la concupiscencia global.
Con notable excepción de Daily Mail (27/11/09) y The Daily Telegraph –quienes advierten sobre las grandes pérdidas que han sufrido los bancos londinenses Barclays, RBS y HSBC, por su lujurioso financiamiento a los proyectos megalomaniacos de Dubai–, la prensa británica en su conjunto, en particular The Financial Times y The Economist (los dos portavoces del neoliberalismo global), padecen el síndrome de la negación y se dedican a vilipendiar a los sátrapas medievales de Dubai.

Liz Hazelton, del Daily Mail, comenta con pulcritud que las pérdidas de los bancos londinenses son particularmente alarmantes después de los varios rescates por los contribuyentes en el pasado año y medio.
Agrega impecablemente que Dubai, en caso de ser rescatado por el petróleo de Abu Dhabi, deberá abandonar un modelo (sic) económico enfocado en desarrollar trozos de desierto con dinero y mano de obra del extranjero.

Buen punto: es el modelo neoliberal de Dubai, un paraíso fiscal de la lascivia convertido en alfombra voladora inmobiliaria por la piratería financiera británica y el neoesclavismo obrero, que sucumbió en el desierto, mientras Abu Dhabi, que también saldrá averiado, podrá salvarse gracias a sus fondos soberanos de riqueza (WSF, por sus siglas en inglés) por casi un billón de dólares.

El rotativo oficioso chino People’s Daily Online (30/11/09) coincide con Daily Mail sobre la identidad de los bancos londinenses perdedores y comenta la concupiscencia consustancial al alma anglosajona en su exposición al riesgo financiero en Dubai: en primer lugar Gran Bretaña (la mitad de la deuda), seguido por Estados Unidos (el 10 por ciento); en su conjunto Francia, Alemania, Japón, Holanda y Suiza equivalen a la deuda de Gran Bretaña.

¿Fue Dubai un proyecto estratégico del G-7 con alcances geopolíticos para extraer, mediante la alquimia financiera, los cuantiosos ingresos petroleros de Abu Dhabi, al que hasta plantas nucleares civiles (sic) llegaron a estar dispuestos a vender sin escrúpulos?

Mientras Roula Khalaf, de The Financial Times (29/11/09), implora el rescate de los países del Golfo ricos (sic) en petróleo (¡súper-sic!), Patrick Seale (International Herald Tribune, 30/11/09) –para nuestro gusto el óptimo analista británico de la región– considera correctamente que ha sido golpeado el golfo árabe (sic), que no pérsico, en su totalidad –léase: las seis petromonarquías árabes del Consejo de Cooperación del Golfo que busca(ba)n crear su divisa común– y hasta ha propinado un golpe doloroso al mundo árabe entero.

El veterano periodista Seale expone la singular localización de EAU: “encrucijada (hub) del comercio y las finanzas (sic) internacionales entre el este y el oeste” y estrecha relación mercantil con Irán (¡súper-sic!), su vecino a vuelo de pájaro. Todo ello ha sido estropeado por la presión estadunidense a los bancos internacionales por negar créditos a Irán, lo cual ha obstaculizado tal comercio y ha sido sin duda (sic) un factor, aunque menor, en el desencadenamiento de la presente crisis financiera.

La solución del pleito de Occidente (sic) con Irán podría ser la gran ventaja (sic) de Dubai.Entonces, ¿qué hay de trascendental detrás de la quiebra de Dubai en esta coyuntura, en cuyo rescate participan en forma perturbadora los banqueros esclavistas atávicos Rothschild (ver Bajo la Lupa, 8/7/09)?http://www.jornada.unam.mx/2009/12/02/index.php?section=opinion&article=016o1pol

Leer más...

martes, 1 de diciembre de 2009

Dubai desata el pánico: Estallan los mercados y hay huida masiva hacia el dólar


IAR Noticias
01-12-2009

Los grandes especuladores financieros internacionales (los "jugadores bursátiles") se desprendían aceleradamente de acciones de "riesgo" el viernes y -siguiendo la tendencia del jueves- se refugiaban en el dólar estadounidense, temiendo que una moratoria en la deuda de Dubai desatara una nueva versión de la crisis subprime en EEUU.Dubai, uno de los siete emiratos que integran los Emiratos Arabes Unidos, que en los últimos años vivió una explosiva "burbuja" financiera con la especulación inmobiliaria, sacudió el jueves y el viernes a los mercados mundiales al anunciar que su constructora y empresa portuaria de cabecera, Dubai World, no podrá pagar su deuda de US$ 60.000 millones.La noticia tumbó por efecto dominó a las bolsas mundiales, desde Asia, Europa hasta América Latina, y la "ola vendedora" de acciones afectó a los mercados de divisas y metales que venían siendo objeto de especulación por la tendencia bajista del dólar.

Las acciones en Wall Street cerraron en negativo el viernes tras una sesión con un bajo volumen de negocios, después que los especuladores se desprendieran de varias acciones, incluidas Caterpillar, Bank of America y Alcoa, debido a los temores sobre el un posible efecto dominó de la crisis en Dubai.La sesión del viernes concluyó tres horas antes de lo habitual luego que el mercado permaneciera cerrado el jueves por el feriado del Día de Acción de Gracias.El Promedio Industrial Dow Jones bajó 154 puntos, o el 1,48%, a 10309,92, tras llegar a caer más temprano a 10231.

El descenso del viernes fue el mayor desde el 30 de octubre pasado y se produce luego que el índice cerrara el miércoles en un máximo de 13 meses.Las bolsas de Asia se derrumbaron el viernes debido a la onda expansiva provocada por la crisis de deuda en Dubai, que debilitó las acciones de bancos y empujó al yen a un nuevo máximo de 14 años contra el dólar, en momentos en que los inversores se alejaban de operaciones riesgosas.En Tokio, cayó el Nikkei. En Seúl, se desplomó el Kospi.

En Shanghai, se precipitó el índice general. El mercado bursátil de Hong Kong cerró con un descenso del 4,84 %. La Bolsa de Valores de Bangkok cedió 5,36 puntos. Las plazas financieras de Kuala Lumpur y de Singapur permanecieron cerradas por la fiesta del sacrificio del cordero. Y el indicador de valores tecnológicos Kosdaq se hundió un 4,67 %.

Las acciones europeas continuaban las pérdidas de la sesión previa en la apertura del viernes, debido a que las preocupaciones sobre los problemas de deuda en Dubai seguían mermando el interés de los especuladores por los "activos de riesgo".

A las 0806 GMT, el índice FTS Eurofirst 300 de los principales valores europeos perdía un 1,4 por ciento a 974,94 puntos, tras haber caído un 3,3 por ciento el jueves, su mayor pérdida en un día desde hace 7 meses.

Las acciones de los megabancos estadounidenses cayeron el viernes. Citigroup descendió un 2,6%, Bank of America un 3%, Goldman Sachs un 2,8% y JPMorgan un 2%.Sin embargo, los descensos más pronunciados se observaron en los ADS de bancos europeos. Lloyds bajó 49 centavos, o el 7,9%, a US$5,71, Royal Bank of Scotland descendió 55 centavos, o el 4,6%, a US$11,48 y HSBC Holdings cayó US$3,61, o el 5,8%, a US$58,46.Los especialistas estiman que el colapso no fue mayor porque el jueves la bolsa de Wall Street estuvo cerrada por la fiesta del Día de Acción de Gracias, pero en esta jornada -presagian- podemos vivir un "viernes negro" comparable a los que se vivieron durante las quiebras bancarias del año pasado.

El efecto Dubai
Las consecuencias de la crisis deudora de Dubai repercutieron el viernes en todo el mundo, generando temores de otra ola de agitación financiera y demostrando lo vulnerable que sigue siendo la economía mundial pese a los incipientes indicios de recuperación.La crisis comenzó el miércoles cuando Dubai, parte de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), dijo que pediría a los acreedores de la estatal Dubai World y de su principal subsidiaria Nakheel [NAKHD.UL] que suspendieran los pagos de miles de millones de dólares en deudas como primera medida para una reestructuración.

Nakheel es la inmobiliaria de las tres islas con forma de palmera que han seducido tanto a famosos y magnates y convirtiéndose en un imán para los megagrupos especuladores del capitalismo financiero que operan a nivel global.

Los temores de un incumplimiento en el pago de la deuda por parte del conglomerado estatal Dubai World golpearon el jueves y el viernes a los mercados de acciones en Asia, Europa y América latina.

La firma, que tiene pasivos totales de US$60.000 millones, solicitó un aplazamiento de seis meses para sus obligaciones crediticias en medio de los problemas de sus filiales de inversión y bienes raíces Nakheel e Istithmar World.

La conmoción y el pánico provocaron ventas de acciones de bancos, constructoras y empresas con intereses en Oriente Medio y múltiples especulaciones sobre las entidades financieras que se verán afectadas en Europa.

Luego se difundió que un buen número de poderosos bancos ingleses habían efectuado préstamos a Emiratos Arabes, que la propia bolsa de Dubai es el principal accionista de la Bolsa de Londres (London Stock Exchange), de manera que las acciones de esta entidad y de la mayoría de los bancos europeos han sufrido recortes.

Las acciones, desde Asia hasta las principales plazas financieras de Europa y América Latina, se vieron afectadas por el temor a la exposición de los prestamistas a las firmas de Dubai que construyeron islas en el Golfo Pérsico, planearon ciudades desde Pakistán a Africa y diseñaron el centro financiero de la mayor región exportadora de petróleo, en una nueva versión de "economía de papel" cuyo apalancamiento financiero acaba de estallar.

Los últimos años, Dubai se ha desarrollado en gran manera con la esperanza de ser una meca del turismo mundial adinerado y una metrópoli cosmopolita en el Medio Oriente.
En ese proceso, empero, las empresas respaldadas por el estado han acumulado una deuda de US$ 80.000 millones , por lo que los emiratos quizá necesiten ahora otro plan de rescate de su vecino Abu Dhabi, la capital de los Emiratos Arabes Unidos.

"Este es un importante recordatorio de que la crisis crediticia está olvidada, pero no desaparecida", dijo en una nota Robert Rennie, estratega de Westpac Global Markets Group citado por Reuters.

Los bancos asiáticos, como sus pares europeos, se apuraron a distanciarse de Dubai, un emirato desértico que emergió desde la oscuridad para invertir en prestamistas globales como Standard Chartered y atrajo asesores de fondos con la promesa de un estilo de vida "libre de impuestos".

Dubai World, el megagrupo financiero que está detrás de la "acelerada expansión" del emirato, tenía pasivos por US$ 59.000 millones hasta agosto, la mayor parte de la deuda total de Dubai, que alcanza los US$ 80.000 millones.La noticia puso en pánico a los mercados que ya fantasean con una remake del colapso de la "burbuja" inmobiliaria estadounidense que hizo estallar el sistema financiero global en el 2008.

"El botón de pánico fue accionado nuevamente", dijo Francis Lun, asesor general de Fulbright Securities en Hong Kong citado por Reuters.El derrumbe de la deuda de Dubai deriva de una "burbuja inmobiliaria" (similar a la subprime en USA) que implosionó tras el fracaso de convertir los faraónicos emprendimientos (realizados con créditos a altos intereses) en un negocio rentable con el turismo en alta escala para extranjeros.El fracaso del proyecto inmobiliario para convertir a Dubai en un centro hegemónico regional de actividades turísticas que irían desde la hotelería, centros de espectáculo y actividades recreativas hasta las operaciones de transporte, hizo estallar finalmente la "burbuja" y desató la crisis, cuyos resultantes todavía no están claros.

Huida hacia el dólar
La realidad siempre supera a la ficción: La crisis financiera en Dubai y su impacto en los mercados financieros demostró nuevamente (tal como lo viene sosteniendo y demostrando en sus informes IAR Noticias) que el dólar USA es el refugio del capitalismo trasnacional (estatal y privado) en épocas de cataclismos.

Tras el colapso en Dubai, los especuladores internacionales en alta escala se refugiaron en el dólar en Europa en medio de temores que pueden convertir esta conducta en tendencia generalizada a nivel mundial, según The Wall Street Journal.Debido a esta acción el dólar se recuperó en las operaciones europeas el jueves, luego de registrar caídas significativas en Asia, donde alcanzó un mínimo de 14 años contra el yen y obligó a varios gobiernos a intervenir para frenar su descenso.

El jueves en Londres, el euro se ubicaba a US$1,5071, luego de haber llegado a un máximo de US$1,5142 durante la jornada de negociación de Asia. El dólar llegó a los 86,73 yenes, luego de haber descendido a 86,26 yenes, un nivel no visto desde julio de 1995. La libra esterlina se ubicó a US$1,6541, luego de alcanzar un máximo de US$1,6725 durante la jornada de negociación en Asia.

La noticia sobre la apreciación de al moneda estadounidense tomó por sorpresa a los especuladores que se habían vuelto más optimistas sobre las perspectivas de Dubai y provocó una estampida hacia el seguro refugio del dólar.

La tendencia del paso de las acciones al dólar, produjo una caída de los mercados bursátiles europeos el jueves que se repite este viernes.
A nivel de países, y aunque Japón se mantuvo firme, otros países tomaron agresivas medidas para comprar dólares.Según el Journal, Filipinas, Tailandia, Singapur y Corea del Sur parecían estar vendiendo sus divisas el jueves.
El Banco Nacional de Suiza intervino para vender dólares cerca del final de la sesión en Asia, aunque el banco central no quiso hacer comentarios.
Si el euro y el yen se siguen fortaleciendo, por ejemplo, se encarecerá el costo de las exportaciones europeas y asiáticas en los mercados internacionales.

Algunos países ya han intervenido.
Corea del Sur, Taiwán, Filipinas y Tailandia han dado pasos para frenar el alza de sus monedas y tratar de mantener la competitividad de sus exportaciones frente a China cuya divisa, el yuan, está atada al valor del dólar.

La intervención cada vez más definida de los gobiernos comprando dólares y bonos del Tesoro, busca desatar una nueva escalada en la cotización de la divisa estadounidense que hará más competitivas sus economías en el mercado de exportaciones "dolarizado".
http://www.iarnoticias.com/2009/secciones/medio_oriente/0056_dubai_desata_panico_27nov09.html
La crisis de Dubai y la huida masiva hacia la divisa estadounidense elevando su cotización les puede facilitar la tarea.

Leer más...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los fiscales contra Wall Street. Una bochornosa sentencia


23-11-2009
Sam Pizzigati
Too Much

Desafortunadamente, los legisladores tampoco lo están haciendo bien: la limitación de los bonus para los ejecutivos de la gran banca ya no funciona y están a plena máquina de nuevo.

Los banqueros de Goldman Sachs, como afirmó el director ejecutivo de esa compañía la semana pasada, están haciendo el “trabajo de dios”. Por estos días, dios debe de estar trabajando de extrañas maneras. Consideremos lo que sucedió unos pocos años atrás, justo antes de que explotase la burbuja en el mercado de los bonos garantizados con hipotecas subprime.

Los poderosos de Goldman Sachs vieron venir el estallido. A finales de 2006, esperando lo peor, comenzaron a “liquidar” su propio stock de activos subprime y, como detallaron los periódicos del grupo McClatchy este mes, apostaron secretamente contra los activos subprime en el mercado de swaps (N. de la T.: específicamente “credit default swaps”, un contrato en el que el comprador paga una prima al vendedor y a cambio recibe un pago si el activo financiero, en este caso activos garantizados con hipotecas subprime, cae en mora).

Simultáneamente, los agentes de Goldman Sachs continuaban cobrando suculentas tarifas ayudando a sus clientes a comprar los mismos activos subprime que sabían que no tenían ningún futuro.

El catedrático del departamento de teología de tu universidad local puede no considerar este tipo de comportamiento de doble rasero como “el trabajo de dios”. Los profesores de tu escuela local podrían incluso cuestionarse si un comportamiento tan descarado podría ser considerado criminal.

La semana pasada, en una corte federal en Brooklyn, los jurados dieron muy buenas noticias a los agentes de Wall Street preocupados por su responsabilidad criminal. Absolvió a dos administradores de fondos del fallido imperio bancario de Lehman Brothers de la demanda de haber estafado a sus clientes –por haberlos instado a mantener su dinero en fondos de inversión cuyas garantías sabían que estaban infestadas de hipotecas basura. (N. de la T.: de los cinco grandes bancos de inversión estadounidenses, Goldman Sachs y Morgan Stanley salieron bien parados, Merryll Lynch y Bear Stern pasaron a manos de bancos comerciales, mientras que Lehman Brothers quebró).

Esos clientes perdieron alrededor de 1,6 mil millones de dólares. De los dos acusados de Lehman Brothers, el de mayor rango en la institución, Ralph Cioffi, se llevó a casa la suma de 32 millones de dólares por administrar este dinero.

Con ese dinero, Cioffi, de 53 años, pudo contratar al mejor abogado que el dinero puede comprar, que hizo bien su trabajo. Pintaron una vívida imagen de los acusados como “chivos expiatorios” de la caída en picado de Wall Street. Al finalizar el juicio, los jurados terminaron viendo a Cioffi más como el “valiente capitán” de un barco naufragando que como un simple estafador.

Una mujer del jurado, en una entrevista después de la absolución, incluso llegó a decir que hubiera sido feliz de haber invertido dinero con los demandados –si lo hubiese tenido-.

Los jurados no sólo absolvieron a los acusados. Lograron un veredicto a la velocidad de la luz: sólo nueve horas. En un complicado caso de cuello blanco, los jurados normalmente necesitan cuatro o cinco días para examinar las pruebas.

A los fiscales federales les llevará bastante más tiempo curarse las heridas. En efecto, el sorpresivo desenlace del juicio –el primero contra altos ejecutivos de Wall Street desde la última crisis– podría significar que nadie irá a juicio jamás por haber cocinado los negocios que llevaron al desplome de la economía mundial.

Los fiscales federales, según coincidieron los noticieros la pasada semana, serán ahora “menos capaces de interponer cargos criminales contra los ejecutivos de Wall Street por su papel en la crisis financiera”.

En otras palabras, los estadounidenses ya no podrán contar con la amenaza de acusaciones criminales para amedrentar directamente a Wall Street.

Desafortunadamente, los estadounidenses tampoco parecen contar con la acción del Parlamento.

La semana pasada, el presidente del comité de bancos del Senado, Chris Dodd, introdujo una reforma de la legislación financiera “radical y largamente demorada” por la que prometía proteger a “los consumidores y a nuestra economía como un todo de otra crisis como la que estamos padeciendo”.

La enmienda de Dodd producirá ciertamente algunos cambios “largamente demorados”. Un ejemplo: la legislación quitará a los grandes bancos privados la autoridad para nombrar a dedo a los funcionarios que irán a los bancos regionales de la Reserva Federal.

“Es una locura”, afirmó Noam Scheiber de New Republic la semana pasada, “que las grandes firmas de Wall Street elijan a los directores de la Reserva Federal de Nueva York, que es a menudo su principal regulador”.

Pero la enmienda de Dodd toma una línea más dura sobre Wall Street que la legislación “admitida por la Casa Blanca” que ha surgido de la misma, y que deja cualquier intento de nueva regulación “radical” sobre Wall Street fuera de la agenda de este año.

Y la enmienda de Dodd, aunque fuese sancionada este año, no haría nada por limitar las enormes recompensas caídas del cielo que a modo de incentivos se les han dado a los miembros de Wall Street para comportarse temerariamente. Estas recompensas, como señaló la semana pasada el analista de Forbes Matthew Goldstein, condujeron a que los dos administradores de fondos de Bearn Stearns absueltos la semana pasada tuvieran esta conducta execrable.

Estos dos, dice Goldstein, no se han comportado nada diferente de lo que sus contrapartes de Wall Street. Todos ellos “son codiciosos por el dinero fácil que se extraía de la deuda garantizada, y otros activos, relacionados con las hipotecas subprime”.

Medio siglo atrás, los altos impuestos sobre las grandes rentas –la mayor tasa impositiva, aplicada a las rentas superiores a los 400.000 dólares, se mantuvo en el 91% por más de 20 años tras la segunda guerra mundial- efectivamente mantuvo la codicia por el “dinero fácil” bajo control. ¿Por qué molestarse especulando para hacer “dinero fácil” si, después de todo, los agentes impositivos no te permitirían conservarlo?

Durante un breve momento durante la pasada primavera, el Congreso pareció ansioso por analizar un tope similar para el “dinero fácil”. En marzo, como recuerda un informe reciente del Institute for Policy Studies, la Casa de Representantes propuso una enmienda que ponía un impuesto del 90% sobre los bonus para los ejecutivos de los bancos rescatados.

Esa enmienda ha desaparecido sin rastro –y los bonus bancarios han regresado rápidamente a los niveles previos a la recesión-. De hecho, como dice una investigación recientemente publicada del Financial News and Wealth Bulletin, los principales 20 bancos de Estados Unidos y de Europa han reservado 224.000 millones de dólares para los pagos y bonus de 2009.

A esta tasa, Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Morgan Stanley, Citigroup, y las restantes 16 instituciones financieras que examinó esta investigación van a llenar los bolsillos de sus brillantes líderes con más de 300.000 millones de dólares en 2009; lo suficiente como para superar sus remuneraciones récord de toda su existencia.

“El trabajo de dios” nunca ha sido tan bien pagado.

Sam Pizzigatti edita Too Much, la revista electrónica semanal sobre los excesos y la desigualdad.

Traducción para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider

Leer más...

sábado, 21 de noviembre de 2009

La influencia política y corruptora de la banca en las soluciones a la crisis


Los miembros delBanco Central Estadounidense
21-11-2009
Vicenç Navarro
Sistema Digital

El Congreso de EEUU estableció el pasado 1 de septiembre una Comisión (compuesta por seis demócratas y cuatro republicanos) con el fin de analizar las causas de la crisis financiera, asignar responsabilidades y proponer medidas legislativas que prevengan la aparición de nuevas crisis. Está Comisión está dotada de un equipo técnico dirigido por Thomas Greene, que fue fiscal del Estado de California cuando se investigó el caso Enron, entre otros.
El Presidente (en inglés Chairman) de la Comisión, el demócrata Phil Angelides, intenta que su impacto sea semejante al que tuvo la comisión Pecora (que debe su nombre a su Presidente, Fernandín Pecora), nombrada en el New Deal cuando el Presidente Franklin D. Roosevelt dirigió la recuperación de la economía estadounidense durante la Gran Depresión. Tal Comisión del Congreso propuso toda una serie de leyes que, una vez aprobadas por el Congreso, pasaron a ser la arquitectura regulatoria del sistema financiero estadounidense. Una pieza clave de esta arquitectura fue la Ley Glass-Steagall Act, que separó los bancos de depósitos (commercial banks) de los bancos de inversión (investment banks), a fin de proteger a la banca comercial de los riesgos que conllevan las actividades (muchas veces especulativas) de los bancos de inversión. Esta ley fue anulada por el Presidente Clinton siguiendo el consejo de su Secretario del Tesoro (equivalente a Ministro de Economía y Hacienda en EEUU) Larry Summers, y es ampliamente reconocido que su anulación es una de las causas más importantes del desarrollo de la crisis financiera.

Además de esta Comisión, en la Cámara Baja del Congreso existe un Comité, el Comité de la Reforma y Supervisión del Gobierno (House Committee on Oversight and Government Reform), presidido por Edolphus Towns, demócrata de Brooklin, Nueva York, que también está analizando las causas de la crisis. Tal Comité tiene el poder de llamar a cualquier miembro de la Administración Pública para que dé testimonio, incluidos miembros del Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board - FRB), habiendo puesto en situaciones incómodas a los representantes del Banco. Tal Comité ha sido muy crítico con el comportamiento del FRB, no sólo en la génesis de la crisis, sino también en la manera como se ha llevado a cabo el rescate de la Banca en EEUU (centrada en Wall Street).

Cuatro son las conclusiones que se derivan de estas investigaciones. Una es que la eliminación de la citada ley Glass-Steagall que facilitó la aparición de enormes megabancos que han gozado de una enorme influencia en el Ministerio de Economía y Hacienda y en el FRB. La mayor motivación de la Administración Bush y la Administración Obama ha sido salvar a estos megabancos a toda costa bajo el argumento de que son demasiado grandes para permitir que quiebren. Han considerado que su colapso dañaría a la economía estadounidense y a la mundial. Las medidas de apoyo a tales bancos han ido encaminadas a mantenerlos con el tamaño actual, y ello a costa de permitirles que sigan con sus prácticas habituales. Una pieza clave para su mantenimiento era salvar la compañía de seguros AIG (pues era la que aseguraba los instrumentos con mayor riesgo o derivativos, que poseían aquellos megabancos). La ayuda que significó el control de AIG por el Gobierno federal ha permitido canalizar gran número de productos tóxicos hacia tal compañía de seguros, así como hacia las compañías federalizadas como Fannie Mae y Federal Reserve Look. Tal canalización de dichos productos tóxicos se ha hecho de una manera opaca sin el conocimiento de la ciudadanía, pues el Ministerio de Economía y Hacienda era plenamente consciente de que se estaba salvando a los megabancos mediante la absorción de los productos tóxicos por parte de las instituciones bancarias federales.

Una segunda conclusión es que había un fraude generalizado en las prácticas de los megabancos, fraudes que eran conocidos por las agencias de regulación federal que mantuvieron una actitud laxa en su responsabilidad reguladora. La Comisión y el Comité explican este comportamiento por la enorme influencia que ejercen los megabancos sobre el gobierno federal, tanto a nivel del ejecutivo como a nivel del legislativo, influencia que se traduce en las conexiones existentes entre la clase política y la administración pública por un lado y los megabancos por el otro.

Una tercera conclusión importante a señalar es que la crisis financiera tiene, en realidad, causas políticas. Aunque los republicanos han sido los que han enfatizado más la desregulación de la banca y han sido los mayores responsables de la creación de una cultura de laxitud en el comportamiento de las agencias públicas reguladoras (consecuencia de sus creencias liberales), los demócratas han sido determinantes en el desarrollo de tales comportamientos. La terminación de la Glass-Steagall Act tuvo lugar en 1999, bajo la Administración Clinton, conocedora de la existencia de tales prácticas fraudulentas, pues eran conocidas por el Ministerio de Economía y Hacienda muchos años antes, desde el principio de su Administración.

Una cuarta conclusión es que la institución con mayor responsabilidad sobre esta colección de “irresponsabilidades” fue el FRB, que falló estrepitosamente en su función reguladora del sistema bancario, fallo que se atribuye a estar imbuida de una ideología liberal que sistemáticamente favorecía al capital financiero sobre el capital productivo y al mundo del capital sobre el mundo del trabajo, contribuyendo a un enorme crecimiento de la polarización de rentas, una de las causas de la crisis (ver mi artículo “La silenciada causa de la crisis”, Público, 19.03.09). El gurú de tales políticas fue su gobernador, Alan Greenspan, que había sido canonizado por el establishment financiero, político y mediático de aquel país, refiriéndose a él como el Maestro. Las políticas crediticias del FRB jugaron un papel clave en la creación de las burbujas, de las cuales, la inmobiliaria había sido la última y más destructiva.

De estas conclusiones se derivan varias reflexiones. Una de ellas, ya mencionada en las conclusiones citadas anteriormente, es que la causa de la crisis es política y toca un tema que no debe soslayarse si quiere resolverse el problema. Y es la enorme influencia que el poder financiero tiene en la democracia estadounidense (y en la mayoría de democracias, incluyendo España). La financiación de las campañas electorales de EEUU por parte del capital financiero (con millones de dólares asignados a los miembros de los Comités que supervisan el capital financiero) está corrompiendo el sistema político. Es de una enorme incoherencia que incluso articulistas que se autodefinen como progresistas en España, defienden que poderes económicos puedan aportar fondos a los partidos y a los candidatos. Esta práctica corrompe a la democracia. Y el ejemplo de EEUU es contundente.

Las propuestas que se están barajando en el citado Comité de la Cámara Baja (prohibir que los bancos puedan contribuir a las campañas electorales de los miembros de los Comités que supervisan a la banca) son necesarias, pero dramáticamente insuficientes. La influencia de la banca y de las compañías de seguros va incluso más allá de la financiación de las campañas electorales de los políticos. Incluye otras maneras de ejercer su influencia, tales como el hecho de que la mayoría de lobistas que defienden los intereses de la Banca han trabajado antes en aquellos Comités que supervisan a la Banca. Estas redes de influencia también corrompen la democracia.

Además de los lobistas, existe la puerta rotativa de cargos políticos que proceden de la banca y cargos bancarios que proceden del mundo político. Geithner (el Ministro actual de Economía de la Administración Obama, encargado de rescatar la banca) tiene como su jefe de gabinete al que había sido jefe del grupo de lobistas de Goldman Sachs (uno de los bancos más beneficiados en la tal llamada recuperación financiera federal). El secretario general de tal Ministerio había sido el delegado general de City Group (otro banco ayudado). Otro delegado de City Group trabaja en la Casa Blanca asesorando al Presidente Obama, el cual ha nombrado también a un economista que dirigió UBS (hoy en los tribunales por asesorar a ricos sobre cómo realizar fraude fiscal), como miembro del grupo de trabajo que trabaja en la recuperación económica.

Tal maridaje (bajo la administración Obama) del gobierno federal con Wall Street, continúa el existente bajo las administraciones anteriores. El Ministro de Economía de la Administración Bush junior fue Henry Paulson, presidente de Goldman Sachs, y uno de los mayores proponentes de la desregulación financiera, habiendo terminado la normativa de la Comisión de Seguridades e Intercambios (Securities and Exchange Commissions), que prohibía ciertas prácticas crediticias de tipo especulativo. Y el mismo Ministro actual de Economía, el Sr. Geithner, cuando era el director del FRB de Nueva York, fue uno de los mayores proponentes de la desregulación bancaria, conociéndose su amistad con los máximos dirigentes de Wall Street. Todos estos y otros datos explican que en una entrevista al que fue el principal economista (chief economist) del Fondo Monetario Internacional, Mr. Simon Johnson, éste definiera en un reciente artículo en Athlantic Monthly (mayo de 2009) que lo que había ocurrido en EEUU era un golpe de estado “silencioso y silenciado” del capital financiero que había tomado el gobierno federal.

El neoliberalismo facilitó tal corrupción

Es importante subrayar que tales conexiones han representado la matriz material sobre la cual se ha basado el proyecto neoliberal. La fortaleza de este último es el síntoma del poder del capital financiero. Tal neoliberalismo ha sido la justificación de unas políticas enormemente corruptas, desarrolladas predominantemente en beneficio de los intereses del capital financiero. Creerse que los que promueven el neoliberalismo están equivocados es asumir que no saben lo que hacen. Lo saben y les está yendo muy bien. Como siempre ha hecho cualquier clase o élite dominante, ha identificado sus intereses con los intereses del país. Un ejemplo de ello es el Sr. Summers, uno de los diseñadores de las políticas de rescate de la banca. Summers es el chief economic advisor del Presidente Obama, que no tuvo ninguna duda en desarrollar el mayor programa de beneficencia asistencial que se haya conocido en la historia de cualquier país, beneficencia de asistencia, no a los pobres, sino a los bancos. El Sr. Summers, que fue uno de los arquitectos del programa de privatizaciones en los países del Este de Europa (responsable de que la esperanza de vida de Rusia descendiera dramáticamente) defendió sus políticas bajo el argumento de que defendía los intereses del país. En realidad, los únicos que se beneficiaron fueron los intereses bancarios (y empresariales) de EEUU, para los cuales trabajaba, incluyendo el City Group y los hedge funds (de los cuales ha recibido, en estos últimos años, cinco millones de dólares).

La pregunta que se han hecho sectores progresistas que apoyaron a Obama, es cómo pudo el presidente Obama nombrar a estas personas tan próximas a Wall Street, algunas de las cuales eran responsables de las medidas desreguladoras que habían desencadenado la crisis. La respuesta que dio Obama es que necesitaba nombrar a personas que conocían bien el sistema financiero para poder resolver la crisis, subrayando que él sería quien dictaría las políticas a seguir. Obama, sin embargo, había aceptado el marco ideológico, el neoliberalismo, que había promovido las causas de la crisis. De ahí que el resultado ha sido que se han desarrollado políticas que han fortalecido a los megabancos. Podría haber nombrado a otros economistas, también conocedores del sistema financiero, que podrían haber seguido políticas distintas. Pero, escogió a aquellos economistas liberales porque encajaban con su percepción de lo que era necesario para resolver la crisis. Identificó los intereses de la banca con los intereses del país.

La relevancia de estos hechos en España

En la lectura de este artículo, el lector habrá podido ver algunas semejanzas con el caso español. El enorme fallo del Banco de España en la supervisión y regulación de la banca, en su laxitud reguladora, en su incapacidad de prevenir la burbuja inmobiliaria (la mayor responsable de la crisis financiera en España), su excesiva complicidad con la banca, su liberalismo financiero y económico, su falta de transparencia y responsabilidad pública, son todos ellos datos que debieran exigir el establecimiento de una comisión parlamentaria de análisis de cuáles han sido las causas de tal crisis en España, incluyendo también un estudio de las relaciones entre la Administración Pública por una parte y los intereses económicos y financieros por otra. La gran tolerancia hacia la existencia de estas relaciones (tipificada por el caso David Taguas, procedente de la Banca, que pasó de trabajar en La Moncloa diseñando políticas económicas y financieras, a dirigir el lobby inmobiliario constructor) es también síntoma de esta política corrupta que está dañando enormemente a la democracia española.

Por otra parte, la misma pregunta que las fuerzas progresistas estadounidenses le hacen a Obama, debiera hacerse al Presidente Zapatero. ¿Cómo es que muchos de los economistas de los sucesivos equipos económicos del gobierno socialista han pertenecido a la sensibilidad liberal (Taguas favorece la privatización de la Seguridad Social, como ha ocurrido en Chile), procedentes muchos de ellos de los centros de estudios de la Banca o del Banco de España? ¿Cómo es que el Gobierno nombró a Fernández Ordóñez, conocido liberal, Gobernador del Banco de España, institución que ha confundido los intereses de la Banca con los intereses de España y que ha sido uno de los agentes que han fallado más en esta crisis? Una respuesta a estas preguntas es que el Gobierno aceptó por demasiado tiempo las premisas liberales que causaron la crisis y que ahora están dificultando la recuperación económica. Sería de desear que el Gobierno recuperara plenamente su vocación transformadora que quedaba reflejada en su programa y que todavía necesita desarrollarse plenamente. Para ello debe aliarse con las fuerzas a su izquierda que le permitan neutralizar a las fuerzas conservadoras y liberales promovidas por el capital financiero en España.

http://www.sistemadigital.es/News/ItemDetail.aspx?id=1983

Leer más...

jueves, 1 de octubre de 2009

“Cada persona puede construir su red de redes de comunicación”


01-10-2009
Entrevista a Manuel Castells, Premio Nacional de Sociología
Laura Corcuera
Plataforma SINC

A través de una comunicación cibernética, hablamos con el científico social Manuel Castells, uno de los mayores expertos mundiales en tecnologías de la información y su impacto social. Acaba de recibir en Madrid el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política que concede el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Como catedrático de Sociología y de Urbanismo, ¿puede dar una explicación a la actual crisis?
Es una crisis financiera, resultante de la volatilidad estructural de los mercados financieros globales como consecuencia de su carácter global, interdependiente y desregulado.
La tecnología de modelos financieros basados en la creación de capital virtual, tales como derivados, opciones y futuros, así como la titularización de cualquier bien y servicios y la colateralización de activos financieros e inmobiliarios, han llevado a la destrucción de más de la mitad del valor financiero creado en el mundo desde 2003 y a la insolvencia actual o potencial de algunas de las principales entidades financieras. Por tanto el crédito se seco y la economía se detuvo porque 2/3 del crecimiento en Europa y 3/4 en Estados Unidos es inducido por la demanda de los consumidores y dicha demanda se ha hecho esencialmente mediante la expansión del crédito sin garantías de solvencia de los endeudados. La crisis es estructural y liquida, en la práctica, el modelo de capitalismo global desregulado que había triunfado en las dos ultimas décadas.
¿Podría describir los mecanismos estructurales que está utilizando la sociedad occidental hoy para salir de esa crisis?
El más importante es la intervención sistemática del Estado sobre los mercados financieros, procediendo a un nuevo ciclo de regulación y control de la economía. Excepto entre algunos fundamentalistas del mercado, en la conciencia publica se ha terminado la confianza en la capacidad del mercado de auto-regularse y corregir excesos y desequilibrios. Al mismo tiempo, para sustituir al flujo de crédito, se ha inyectado, tanto en Europa como en Estados Unidos o China, una enorme masa de capital público (la mayor parte obtenido mediante préstamos o emisión de títulos de deuda hacia el futuro), más de dos billones de euros en Estados Unidos, un billón en Europa y otro tanto en China. Esa inyección ha servido para frenar la caída libre de la producción y el empleo (crecimiento negativo durante los últimos 12 meses en Europa y EEUU). Pero como es insostenible mantener ese nivel de estímulo fiscal las causas de la crisis no se han resuelto y lo que se plantea es la reforma del modelo de crecimiento de la economía de mercado, algo que nadie realmente sabe cómo hacer. Y como la crisis es global y no hay regulador global, los desequilibrios seguirán acentuándose.
Usted sugiere que la futura estructura social estará fragmentada por la gran flexibilización e individualización del trabajo…
No digo que estará, digo que está, yo nunca hablo en futuro. La mayoría de los trabajadores tienen empleos y realizan actividades definidas por proyectos empresariales concretos, que son temporales o intermitentes, sobre todo si se incluyen los trabajadores autónomos y de servicios especializados. La plantilla fija en la gran fábrica es ahora la excepción, no la regla, entre otras cosas porque las grandes fábricas en Europa o Estados Unidos están desapareciendo. Las trayectorias profesionales no son previsibles, dependen de proyectos de las personas y de acuerdos puntuales con sus empleadores. En esas condiciones lo esencial es contar con una buena formación de base que permita reprogramar la propia actividad en función de los intereses propios y de la demanda del mercado.
Hoy la fuente de la productividad se basa en la tecnología que genera conocimiento, en el procesamiento de la información y en la comunicación de símbolos, pero Occidente sigue orientado al crecimiento y aceleración económica (propio de la sociedad industrial),
¿cómo está evolucionando el modelo capitalista?
La información y la comunicación de símbolos son actividades económicas fundamentales en nuestra sociedad. La industria de la comunicación y el ocio son el doble, en el mundo, en términos de valor y empleo que las industrias del automóvil y de la electrónica juntas. El modelo capitalista se transforma mediante la globalización de la producción y mercados y la flexibilización del trabajo y la gestión basándose en tecnologías de comunicación en red. Ahora bien, el modelo capitalista desregulado y liberalizado de hace dos décadas está cambiando rápidamente hacia una mayor regulación e intervención del Estado en todos los ámbitos, porque hemos visto que los mercados no se regulan a si mismos, más aun cuando los ejecutivos se ocupan de sus ganancias sin pensar ni en la empresa, ni en sus trabajadores ni en la economía. Parece que la era de las gratificaciones de escándalo llega a su fin.
Ha afirmado que “en un mundo de flujos globales de salud, poder, e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construida, se vuelve la fuente fundamental de sentido social”. ¿Puede explicarse un poco más?
No es tan difícil. Si las personas pierden el control de sus vidas que depende de flujos financieros globales, cuyo origen y destino ignoran, y de sistemas de comunicación de símbolos que priorizan la cultura global sobre la local, entonces se refugian en aquello que conocen y en que se reconocen: su casa, su familia, su lugar, su religión, su lengua, o sea, todo lo que los sociólogos llamamos identidades primarias históricamente construidas.
En medio de los cambios que están viviendo los medios de comunicación (precarización, cambios de formas de producción informativa, de formatos, nuevas “virtualidades reales”…) ¿Qué límites y potencialidades ve en los llamados medios 2.0?
No tienen límites: crecen exponencialmente y se han convertido en los canales fundamentales de sociabilidad y comunicación entre la gente, al menos en las generaciones jóvenes que son las que (eso sí es seguro) serán el futuro de la sociedad. La potencialidad está en que cada persona puede construir su red de redes de comunicación y en que cada colectivo puede escapar en gran medida el control ejercido por las empresas y los gobiernos sobre la comunicación procesada a través de los medios de comunicación. Se crea un blog cada segundo y se visionan 100 millones de vídeos al mes en YouTube. Ningún medio de comunicación es comparable.
----------------------------------
Manuel Castells Oliván (Albacete, 1942) se exilió a Francia durante la dictadura fascista española. Estudió sociología con el prestigioso teórico Alain Touraine y a los 24 años se convirtió en el profesor más joven de la Universidad de París. En sus clases los estudiantes franceses iniciaron el mayo francés de 1968. Por ello fue expulsado del país galo y se trasladó a Estados Unidos, donde investigó las tecnologías de la información y su impacto social. Es catedrático en sociología y urbanismo en la Universidad de California en Berkeley (EE UU) y director del Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). A caballo entre California y Cataluña, este experto de renombre internacional lleva más de dos décadas investigando la evolución económica y las transformaciones políticas, sociales y culturales en el marco de una teoría integral de la información. Los resultados de su trabajo se recogen en la conocida trilogía La era de la información.Fuente: http://www.plataformasinc.es/index.php/esl/Entrevistas/Cada-persona-puede-construir-su-red-de-redes-de-comunicacion

Leer más...

martes, 29 de septiembre de 2009

Hacia una nueva crisis de la deuda


por Éric Toussaint*

La onda expansiva de la crisis financiera estadounidense está afectando la economía mundial. Los recursos de los países en vías de desarrollo se van agotando mientras que el alquiler del dinero va en aumento. Una nueva crisis de la deuda se hace inminente y amenaza con tragarse a las economías emergentes. Lo importante no es saber si los banqueros de los países ricos podrán cobrar sus regalías sino cómo podrán sobrevivir las poblaciones de los países pobres. La situación está lejos de encontrarse bajo control y es necesario actuar con decisión para que no sean nuevamente los pueblos quienes tengan que pagar los platos rotos.

A pesar de representar una gran erogación en las ganancias de los poderes públicos, el pago de la deuda pública no constituyó, entre 2004 y 2008, un gran problema para la mayoría de los países con ingresos medios ni para los países exportadores de materias primas en general. En efecto, la mayoría de los gobiernos de esos países obtenían fácilmente préstamos con tasas de interés históricamente bajas que les permitían obtener los fondos necesarios. Pero la crisis de la deuda privada que estalló en 2007 en los países más industrializados modificó radicalmente las condiciones de endeudamiento de los llamados «países en desarrollo» (PED), actualmente arrastrados hacia una nueva crisis de la deuda.

Un poco de historia

Varias crisis internacionales de la deuda se produjeron durante los dos siglos anteriores a la historia del capitalismo. Tres de ellas tuvieron lugar en el siglo 19 y dos en el siglo 20 [2]. Esas crisis afectaron directamente el destino de los países emergentes [3]. Los orígenes de las crisis y el momento en que estallan están íntimamente vinculados al ritmo de la economía mundial, principalmente a la de los países más industrializados. Cada crisis de la deuda ha estado precedida de una etapa de recalentamiento de la economía de los llamados países del Centro, etapa que se ha caracterizado por una excepcional abundancia de capitales, parte de los cuales ha sido reciclada hacia la economía de los llamados países de la Periferia. La crisis es generalmente consecuencia de una recesión o de una sucesión de quiebras que afectan a algunas de las principales economías industrializadas. La crisis que estalló a partir de 2007-2008 en la llamada Tríada [4] confirma esta «regla».
Entre 2004 y 2008 gran parte de los PED han registrado un fuerte aumento de sus ingresos provenientes de las exportaciones debido al alza de los precios de las mercancías que ellos venden en el mercado mundial: hidrocarburos (petróleo y gas), minerales y productos agrícolas. Esto les permitió, al mismo tiempo, recurrir a sus propios ingresos en divisas para pagar la deuda y mantener el nivel de credibilidad necesario para obtener nuevos préstamos.
Además, los bancos comerciales de los países del norte, que habían reducido drásticamente sus préstamos a partir de los años 1990 como consecuencia de las crisis financieras registradas en los PED, fueron reabriendo ampliamente sus cofres a la realización de préstamos entre 2004 y 2008 [5]. Otros grupos financieros privados (fondos de pensiones, compañías aseguradoras, fondos de inversión libre [en inglés hedge funds]) han extendido créditos a los PED mediante la compra de los bonos que éstos emitían en las principales plazas financieras. Algunos Estados han aumentado además la oferta de créditos a los PED, desde China –que presta fondos hacia todas las regiones del mundo– hasta Venezuela –que está financiando a Argentina y a los países del Caribe. En general, las tasas de intereses concedidas eran mucho más ventajosas que las que habían prevalecido hasta principios de los años 2000. Hay que agregar a lo anterior el abundante crédito concedido, dentro de los propios PED, por los bancos locales o extranjeros que operan en los países del sur.
El viraje del año 2007
Un cambio se produjo en 2007 a raíz de la crisis de la deuda privada en los países más industrializados [6]. El detonante fue la explosión de la burbuja especulativa del mercado inmobiliario en Estados Unidos, que provocó el derrumbe de varios mercados de la deuda privada (mercados de las subprimes, de los ABCP [7], de las CDO [8], de las LBO [9], de los CDS [10], de las ARS [11]…). Esta crisis está lejos de haber terminado y el mundo sólo está comenzando a descubrir sus múltiples repercusiones.
El dinero proveniente del crédito corrió abundantemente hasta julio del año 2007, momento en que las diferentes fuentes privadas de crédito se secaron bruscamente en los países del norte. Atrapados en montajes de deudas mal equilibrados, los bancos privados, empezaron a desconfiar unos de otros y a mostrarse reacios a prestarse dinero entre sí. Los poderes públicos de Estados Unidos, Europa occidental y Japón tuvieron que inyectar dinero de forma masiva y reiterada (más de 2 000 millardos [Un millardo = mil millones] de dólares y de euros en 2007-2009) para que no se paralizara el sistema financiero de los países del norte. Mientras tanto, los bancos privados que se financiaban vendiendo títulos no garantizados no lograron encontrar compradores en los mercados financieros del norte. Se vieron entonces obligados a sanear sus cuentas pagando las enormes pérdidas provenientes de las arriesgadas operaciones en las que se habían metido durante los últimos años. Para poder salir de ese atolladero tuvieron que recurrir a aportes de dinero fresco. Al principio, ese dinero fresco vino de los fondos soberanos de los países asiáticos y de los países del Golfo Pérsico. Posteriormente, los Estados del norte vinieron, en masa, al rescate de los bancos. Los bancos que no encontraron a tiempo dinero fresco fueron comprados por otros bancos (JPMorgan compró Bear Stearns [12] y WAMU) o por el Estado (así sucedió en Gran Bretaña con Northern Rock Bank, Royal Bank of Scotland y con el establecimiento de crédito hipotecario Bradford & Bingley mientras que el gobierno de Holanda compró ABN Amor, el gobierno belga compró temporalmente el Fortis Bank para revenderlo después al banco francés BNP Paribas, el gobierno estadounidense «nacionalizó» Freddie Mac y Fannie Mae así como AIG [13], etc.). La nacionalización de Freddie Mac y de Fannie Mae ilustra a la perfección la privatización de las ganancias en tiempos de prosperidad económica y la socialización de las pérdidas en tiempos de depresión. Ambas instituciones fueron privatizadas en momentos en que estaban produciendo enormes beneficios. Con la crisis del sector inmobiliario, que estalló en 2007, la situación de Freddie Mac y de Fannie Mae se degradó dramáticamente. Al verse de pronto al borde del abismo, estas dos firmas –que habían distribuido grandes dividendos entre sus accionistas privados en 2007– pidieron ayuda al Estado para que fuera éste quien asumiera sus pérdidas. El monto de los créditos hipotecarios de ambas firmas asciende a 5 300 millardos (4 veces la deuda externa pública de todos los PED). Hasta el muy neoliberal The Economist reconoce en su editorial del 30 de agosto de 2008: «Este es el peor aspecto del capitalismo: significa que los accionistas y los dirigentes gozan de las ganancias mientras que los contribuyentes pagan la cuenta cuando hay pérdidas».
Al principio, la mayoría de los PED no tuvo problemas
En 2007, las bolsas de valores de una serie de PED se beneficiaron con el flujo de capital especulativo que huía del epicentro del cataclismo financiero, o sea de Norteamérica. Los capitales liberados por la explosión de la burbuja inmobiliaria, explosión que atravesó el Atlántico del oeste hacia el este (Irlanda, Gran Bretaña y España se vieron duramente perjudicadas y la lista de naciones afectadas fue alargándose con el tiempo), se encauzaron hacia otros mercados, como las bolsas de materias primas y de productos alimenticios, que se encuentran en los países del norte (lo cual acentuó el alza de precios) y hacia ciertas bolsas de valores del sur. Pero ese fenómeno no duró mucho. En 2008 todas las bolsas de valores del sur se convirtieron en las grandes perdedoras. Algunas, como las de China, Taiwán, Brasil y Rusia, volvieron a registrar un alza durante el año 2009. Pero, ¿por cuánto tiempo?
Por otra parte, la decisión de la Reserva Federal estadounidense de reducir varias veces su tasa directora de interés también alivió temporalmente el peso de la deuda del sur. Pero la situación cambió radicalmente a mediados del año 2008, cuando las primas de riesgo-país aumentaron fuertemente y los bancos del norte restringieron la oferta de nuevos créditos destinados al refinanciamiento del pago de la deuda. De la misma manera, los inversionistas institucionales (fondos de pensiones, aseguradoras y bancos…) redujeron la compra de títulos de la deuda del sur para priorizar la compra de bonos del Tesoro estadounidense. Los precios de las materias primas, que se habían mantenido en alza hasta julio de 2008, sufrieron una caída brutal. Además, en 2008-2009 las monedas de los países latinoamericanos se devaluaron ante el dólar, lo cual elevó nuevamente el costo de la deuda externa, cuyo pago se efectúa principalmente en dólares.
El Banco de Pagos Internacionales (BPI, también conocido bajo las siglas en inglés BIS por Bank for Internacional Settlements. Nota del Traductor.) confirma que «La crisis económica y financiera ha golpeado de lleno a las «Economías emergentes» (EcEm) durante el último trimestre de 2008. Tras la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, se produjo un retroceso sin precedentes de la demanda de exportaciones, lo cual coincidió con un importante reflujo de los préstamos bancarios internacionales y de inversiones de carteras extranjeras. Se redujeron las tasas de cambio de numerosos países, bajó el valor de las acciones mientras que el costo del financiamiento exterior aumentó acentuadamente. Con el descenso del consumo y de los gastos de inversiones en las economías avanzadas, se produjo un desplome de la demanda de exportaciones de las Economías Emergentes, lo cual acentuó la inversión del sentido de los flujos de capitales y puso fin a un largo periodo de crecimiento que había estado basado en las exportaciones y sostenido por las entradas de fondos [14].»
Descenso de las reservas en divisas de los PED en 2008-2009
También según el Banco de Pagos Internacionales, las reservas en divisas en posesión de los PED empezaron a reducirse: «La reserva de haberes de cambio, que alcanzó su punto culminante en 2008, disminuyó fuertemente en varias Economías Emergentes llegando en enero de 2009 a más de 4 300 millardos [de dólares] para todo el conjunto de países de ese grupo. […] De esa forma, en el primer trimestre de 2009, el nivel de reservas de cambio había caído en Corea y en la India al 80% de lo que era en junio de 2008, a cerca del 75% en Polonia y al 65% en Rusia. De continuar los choques exteriores, esas punciones provocarán interrogantes, aunque las reservas sigan siendo abundantes, según los indicadores clásicos [15].»
La disminución del crecimiento económico, claramente perceptible en Norteamérica, Europa y Japón, provocó una reducción de las exportaciones de productos manufacturados, principalmente en China, México y otros países asiáticos. La demanda interna china no podrá aliviar la reducción de la demanda externa.
El reflujo de la actividad económica en los países industrializados, en China y en otros países asiáticos grandes consumidores de materias primas (como Malasia, Tailandia y Corea del Sur), así como la reducción de los capitales financieros disponibles para especular al alza en los mercados del futuro provocaron una reducción de los precios de los hidrocarburos y de casi todas las materias primas (incluyendo los productos agrícolas): «La caída de los gastos en bienes durables de consumo en los países desarrollados durante el segundo trimestre de 2008 afectó cruelmente las exportaciones en los sectores de la industria automovilística y las tecnologías de la información» (TI). En el caso específico de la industria automovilística, que representa una parte importante del PIB en varias Economías Emergentes (3% en Turquía, 6% en México, 8% en Corea y Tailandia y más del 10% en Europa central), las exportaciones cayeron, por ejemplo, en un 45% en México en febrero de 2009 y en un 54% en Turquía durante el primer trimestre de 2009. […] Además, la disminución del crecimiento mundial trajo como consecuencia una disminución de los precios de los productos básicos. Entre julio de 2008 y marzo de 2009, los precios del petróleo disminuyeron en un 65% y los de los demás productos básicos en un 34%. […] El problema es que los productos básicos representan más del 40% de las exportaciones en Latinoamérica (más del 20% en el caso de México) [16].»
A lo anterior se suma una fuerte reducción de las cantidades de dinero que los emigrantes envían a sus países de origen. Grandes cantidades de trabajadores mexicanos, ecuatorianos, bolivianos que trabajan en el sector de la construcción en Estados Unidos y España se ven directamente afectados por la crisis inmobiliaria y se están quedando sin trabajo.
Condiciones más duras para la concesión de préstamos
Mientras que los ingresos de los Estados siguen bajando, los gastos vinculados al pago de la deuda van en aumento. Los bancos reducen su oferta de créditos y exigen un aumento de las primas de riesgo. Las pérdidas que los bancos deben asumir han ido en constante aumento desde el año 2007. La cantidad de impagos ha aumentado en los países del norte. El mercado de los Credit default swaps, productos derivados no regulados que deberían proteger a los prestamistas en caso de impago, se ha hecho extremadamente azaroso debido al enorme volumen de las sumas en juego [17].
Y estamos asistiendo solamente al comienzo del endurecimiento de las condiciones. En junio del año 2008, el Banco de Pagos Internacionales señalaba: «Aunque las primas soberanas (o sea, las primas de riesgo que los poderes públicos pagan a los prestamistas) siguen siendo muy inferiores a los niveles observados durante los anteriores episodios de turbulencias financieras, son mucho más elevadas que en el primer semestre de 2007, de forma tal que las tensiones sobre los financiamientos pudieran hacerse difíciles» [18]. Esa misma institución agregaba más adelante: «En cuanto a las empresas, la reciente alza de las primas de riesgo de sus obligaciones ha sido menudo más importante que la de las primas soberanas, lo cual hace pensar que algunos beneficiarios de préstamos están empezando a sentir los efectos de un endurecimiento de las condiciones del crédito al cabo de muchos años de endeudamiento fácil [19].» Y continuaba: «En el contexto de turbulencia que sufren los bancos de las economías avanzadas, la segunda gran fuente de vulnerabilidad para ciertas economías emergentes es el riesgo de agotamiento de las entradas de capitales bancarios. En el pasado, el sentido de esos flujos se invirtió bruscamente en varias ocasiones, como sucedió al principio de los años 1980 en el caso de América Latina y en 1997-1997 en el Asia emergente [20].»
En la siguiente versión de su informe, en 2009, el propio Banco de Pagos Internacional afirma: «En América Latina, por ejemplo, durante el primer trimestre de 2009, varios grandes bancos internacionales sólo prolongaron un 50-60% de las líneas de crédito comercial concedidas en 2008. […] Además, en ciertos casos aumentó la repatriación de las ganancias ya que, al igual que los bancos internacionales, muchas multinacionales necesitaron los fondos para utilizarlos en sus mercados de origen. Según el Centro de Desarrollo de la OCDE, la repatriación de los recursos financieros hacia las empresas madres explica la caída de la reinversión de las ganancias y de los préstamos intragrupos. Como la actual crisis viene acompañada de una contracción sin precedentes de la actividad económica mundial, es extremadamente difícil prever cuándo y en qué medida regresarán los capitales privados a las Economías Emergentes [21].»
Conclusiones
Como consecuencia de la crisis que estalló en los países más industrializados, se ha producido un considerable endurecimiento de las condiciones de los préstamos para los PED. Las importantes reservas de divisas que estos países habían obtenido durante los últimos años amortiguaron los efectos de este endurecimiento, pero es probable que no logren protegerlos totalmente. Algunos eslabones débiles de la cadena de endeudamiento de los países del sur se están viendo directamente afectados por la caída de las materias primas. En ese caso se encuentran, por ejemplo, Ecuador (debido a la caída de los precios del petróleo) y Argentina (a causa de la caída del precio de sus exportaciones de soya). La situación está lejos de encontrarse bajo control y es necesario actuar con decisión para que no sean nuevamente los pueblos quienes tengan que pagar los platos rotos [22].
Éric Toussaint
Presidente del CADTM-Bélgica (Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo). Último libro publicado: Banque du Sud et nouvelle crise internationale, CADTM/Syllepse, 2008.Los artículos de esta autora o autor Enviar un mensaje
[1] Muchos países dedican entre el 20 y el 35% del presupuesto del Estado al pago de la deuda pública. En el caso de Brasil, la parte del presupuesto del Estado destinada al pago de la deuda pública interna y externa es superior en cuatro veces a la suma de los gastos destinados a la educación y la salud. Ver Rodrigo Vieira de Avila, «Brésil: La dette publique est toujours bien là!»
[2] Ver Eric Toussaint, La Finance contre les peuples, CADTM-Syllepse-Cetim, 2004, capítulo 7. Ver también, Eric Toussaint, Banque mondiale: le Coup d’État permanent. L’agenda caché du Consensus de Washington, CADTM-Syllepse-Cetim, 2006, capítulo 4.
[3] En el siglo 19, se trataba esencialmente de Argentina, Egipto, Túnez, China y el Imperio Otomano.
[4] La Triada es el conjunto de países de Norteamérica, Europa y Japón.
[5] «Las obligaciones transfronterizas de los bancos que presentan declaraciones al Banco de Pagos Internacionales sobre las Economías Emergentes se estimaron en 2 600 millardos en 2007, o sea un aumento de 1 600 millardos en cinco años» Banco de Pagos Internacionales, 78e Rapport annuel, Basilea, junio de 2008, p. 44.
[6] Para un análisis detallado del estallido de la crisis y del contexto internacional, ver Eric Toussaint, Banque du Sud et nouvelle crise internationale, CADTM-Syllepse, Lieja-París, 2008, capítulos 9 y 10.
[7] Los Commercial papers estadounidenses («asset backed commercial paper», ABCP) son títulos de obligaciones negociables que emiten los bancos u otras empresas en el mercado financiero por un corto plazo (de 2 a 270 días). Estos títulos de obligaciones no están garantizados por una contraparte (como, por ejemplo, un bien inmueble) sino que se basan en la confianza del comprador del commercial paper hacia el banco o la empresa que lo vende.
[8] Collateralized Debt Obligations.
[9] Leveraged Debt Buy-Out. Se trata de operaciones de compra de empresas financiadas mediante deudas.
[10] Credit Default Swaps. La compra de un CDS tiene como objetivo proteger al comprador ante la posibilidad de no poder cobrar una deuda. El mercado de los CDS ha conocido un amplio desarrollo a partir del año 2002. El volumen de las sumas vinculadas a los CDS se ha multiplicado por 11 entre 2002 y 2006. El problema es que estos contratos de seguros se venden sin que exista ningún tipo de control por parte de las autoridades públicas. La existencia de estos CDS ha llevado a las empresas a arriesgarse cada vez más. Al creerse protegidos contra la posibilidad de impago, los prestamistas otorgan préstamos sin verificar la posibilidad real de pago de los solicitantes.
[11] Auction Rate Securities. Estos títulos vendidos en Estados Unidos representan créditos concedidos a municipios, universidades (para becas estudiantiles) y hospitales. Cada semana, los clientes podían comprarlos o venderlos a través de un sistema subastas («auction»). En junio y julio de 2008, este mercado se desplomó y los bancos que habían comercializado esas deudas tuvieron que volver a comprarlas a sus clientes y pagar multas al Estado. Las sumas en juego se estiman en 330 millardos de dólares y las multas que tuvieron que pagar la UBS (150 millones de dólares), Citigroup (100 millones), JPMorgan, Morgan Stanley… totalizan varios cientos de millones de dólares.
[12] Bear Stearns, el quinto banco de negocios de Estados Unidos, estaba completamente atrapada en el mercado de los CDS.
[13] AIG, el grupo asegurador más importante del mundo, también estaba completamente empantanado en el mercado de los CDS.
[14] Banco de Pagos Internacionales, 79º Informe Anual 2009, p. 80.
[15] Ibid, p. 84 y p. 94.
[16] Ibid, p. 84.
[17] «En particular, numerosas empresas brasileñas, coreanas, mexicanas y polacas habían firmados contratos sobre derivados con bancos extranjeros o locales, en 2007 y 2008, para proteger sus ingresos provenientes de las exportaciones ante una fuerte valorización de las monedas locales, e incluso, en ciertos casos, para especular sobre la continuación del alza. Estas posiciones generalmente no figuraban en el balance de las empresas. Cuando las tasas de cambio retrocedieron ante el dólar o el euro, estas sufrieron grandes pérdidas: según los estimados, cerca del 0,8% del PIB en Corea y más del 1% en Polonia.» Fuente: Banco de Pagos Internacionales, 2009, Op. cit., p. 89.
[18] Banco de Pagos Internacionales, 2008, Op. cit., p. 55.
[19] El Banco de Pagos Internacionales escribe también: «El crédito bancario del sector privado se ha desarrollado enormemente durante los últimos 5 años: de 7 puntos porcentuales en términos de PIB en América Latina y de 30 puntos porcentuales en los países de Europa central y oriental. No es imposible que esta extensión haya sobrepasado la capacidad de los establecimientos para evaluar y vigilar eficazmente su propia exposición…», Op. cit., p. 57.
[20] Banco de Pagos Internacionales, 2008, Op. cit., p. 56.
[21] Banco de Pagos Internacionales, 2009, Op. cit., pp.92-93.
[22] Sobre las proposiciones de alternativas, ver Eric Toussaint, Banque du Sud et nouvelle crise internationale, CADTM-Syllepse, Lieja-París, 2008, capítulo 1 al 4. Ver también: Eric Toussaint, Quelles alternatives pour le développement humain?, asó como Damien Millet y Eric Toussaint, 60 questions/60 réponses sur la dette, le FMI et la Banque mondiale, CADTM-Syllepse, 2008, capítulos 10 al 12.

Leer más...