Se verán afectados directamente los padres desempleados con niños, cuyos beneficiarios, en más de 50%, son latinos.
El gobernador del estado de California, Arnold "Terminator(Exterminador)" Schwarzenegger, anunció como medida para acabar con el déficit público, la eliminación de la asistencia pública, asunto que perjudicará principalmente a la población pobre
La impopular medida presentada por Schwarzenegger afectará los programas que benefician a unos 487 mil 900 ancianos discapacitados y enfermos, contra quienes el gobernador planteó drásticos recortes a partir del 1 de julio, comentó en su edición sabatina el diario La Opinión
Asimismo se verán afectados directamente los padres desempleados con niños, cuyos beneficiarios, en más de 50 %, son latinos.
"Los legisladores no me dejaron otra opción más que usar un hacha para cerrar el déficit", expresó a modo de justificación Schwarzenegger al explicar que el gobierno federal sólo reembolsó al estado tres mil 400 millones de dólares de los seis mil 900 que le debe.
Además el gobernador indicó que: "Nos enfrentamos a decisiones de los tribunales que han impedido que llevemos a cabo recortes con bisturí en programas sociales", afirmó, según el periódico.
Para Sandy Vargas, de 60 años, participante en las protestas contra lo previsto en California, "el gobernador está jugando con la vida de los más pobres".
Entretanto, Deena Lahn, directora del Fondo para la Defensa de los Niños, aseguró que con los recortes que se pronostican la economía de California perdería el subsidio federal completo de tres mil 700 millones de dólares anualmente.
Antes de este anuncio el Departamento de Educación del estado reportó que el número de niños sin hogar se incrementó 50 % en los dos últimos años. “Imagínense lo que va a pasar ahora!", exclamó Lahn
martes, 18 de mayo de 2010
Schwarzenegger dejará sin asistencia pública a 480 mil ancianos en California
jueves, 26 de noviembre de 2009
Queremos libros, no bombas
Amy Goodman
Democracy Now
26-11-2009
La semana pasada, los campus universitarios de California se vieron conmocionados por varias protestas, provocadas por el gran aumento de la cuota estudiantil aprobado por el Directorio de Regentes de la Universidad de California. Luego de un año en el que hubo una serie de recortes presupuestarios, despidos y licencias obligatorias de docentes y funcionarios y la eliminación de departamentos académicos enteros, el 32 por ciento de aumento de la matrícula fue el disparador de acciones a nivel estatal a una escala sin precedentes.
Ante el inminente anuncio de la nueva estrategia del Presidente Barack Obama en la guerra de Afganistán –que, según información filtrada, incluirá un aumento de 35.000 soldados- muchos se sienten indignados de que se estén realizando recortes en el presupuesto educativo mientras se aumenta el presupuetso militar, y eso está ayudando a construir un movimiento.
Mientras viajaba por California la semana pasada en una gira de presentación de un libro, me encontré, casualmente, en medio de la votación de los regentes y de las protestas en los campus.
En las sedes de la Universidad de California en Berkeley, Santa Cruz, Santa Bárbara, Los Ángeles, Cal State Fresno, Davis y Cal State Chico, los estudiantes me contaron cómo el aumento de la cuota va a privarlos de seguir estudiando.
En el marco de la protesta, los estudiantes ocuparon las instalaciones de sus universidades y realizaron marchas y clases públicas. En la sede de Davis, varias jóvenes, que se encuentran entre las 52 personas que fueron arrestadas allí, me contaron cómo habían sido atacadas por la policía del campus, que les disparó con pistolas Taser.
Los estudiantes de esa universidad también protestaron contra el cierre de las bibliotecas los sábados. Se presentaron en la casa que la universidad le proporciona al rector, para estudiar allí porque la biblioteca estaba cerrada. En lugar de provocar un enfrentamiento que probablemente hubiera terminado con acción policial y arrestos, el rector les permitió entrar a su casa para que pudieran estudiar.
Blanca Misse, una estudiante egresada de UC Berkeley y miembro de la organización Fuerza de Acción de Trabajadores y Estudiantes (SWAT, por sus siglas en inglés), fue una de las organizadoras de las protestas. Blanca me dijo: “Estamos en huelga porque nos importa mucho la educación pública y nos importa que haya otro tipo de educación pública, quizá, una diferente de las que ellos ofrecen, una educación pública verdadera, que no siga el modelo empresarial”.
Laura Nader (la hermana de Ralph Nader) es profesora de antropología sociocultural en la Universidad de California, sede Berkeley, donde ha enseñado durante casi 50 años. Este año fue co-autora de una medida aprobada por el Consejo del Claustro Docente de la universidad, que solicita que el programa de atletismo de la institución sea autosustentable y deje de recibir subsidios de las cuotas estudiantiles.
Laura es crítica del creciente poder que las empresas como BP y Novartis tienen en las universidades, y tiene una larga trayectoria personal de lucha por la educación pública. Da clases de educación general que atraen a cientos de estudiantes, a las que considera fundamentales porque, afirma, dado que hoy en día lo que se les enseñan a los estudiantes es a rendir exámenes, “son muy buenos eligiendo respuestas en pruebas de múltiple opción, pero no saben nada de Hiroshima y Nagasaki”.
El enfoque en estas cuestiones básicas refleja su preocupación por el ataque a la educación pública en su país: “No es algo que acaba de suceder, y no es algo que no fue planificado”, me dijo. “Hay mucha gente que realmente adhiere al modelo de que esto no debería ser un bien público. Y si seguimos por este camino habrá un sistema de dos clases: quienes vayan a la universidad serán quienes puedan pagarla, y quienes no, será la clase media” (En EEUU, el país de los eufemismos, clase media significa "trabajadora")
El eje principal del movimiento es una fuerte coalición que incluye estudiantes, empleados y docentes. Bob Samuels es presidente de la Federación de Docentes Estadounidenses de la Universidad de California (UC-AFT, por sus siglas en inglés), el gremio que representa a los profesores y a los bibliotecarios de la Universidad de California que no integran el claustro docente de la universidad.
A pesar de que California afronta una seria crisis presupuestaria, Samuels me dijo que la universidad estatal de California tiene fondos más que suficientes: “No es necesario que se aumente las cuotas a los estudiantes. No tiene que despedir docentes. No tiene que eliminar cursos. Están hablando de eliminar las asignaturas secundarias y las principales. Están hablando de pasar las clases a Internet. Están tomando estas medidas drásticas. Y lo que vemos es que básicamente son los estudiantes no graduados quienes subsidian la investigación, están subsidiando a los administradores, están subsidiando cosas que no tienen nada que ver con su formación de grado”.
Durante el gobierno de Bush, el reclutamiento militar fue el más bajo de la historia. Ahora, luego de la crisis económica de fines de 2008, los reclutadores no están teniendo problemas. El Presidente Obama parece estar comprometido a aumentar la magnitud, y por consiguiente necesariamente la duración, de la guerra y ocupación en Afganistán.
Una de las profesoras universitarias más reconocidas de California, Anaya Roy de la Universidad de California-Berkeley, ofrece un análisis que Obama debería considerar: “En este contexto de desigualdad, no se necesitan instrumentos radicales de redistribución. Uno tan solo necesita algunas cosas, como educación pública decente o tener acceso a asistencia médica o algún otro tipo de propuesta razonable que le ponga un freno a este enorme gasto en la guerra".
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2009 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Fuente original: http://www.democracynow.org/es/blog/2009/11/25/queremos_libros_no_bombas
Amy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 250 emisoras en español. Es coautora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,” recientemente publicado en edición de bolsillo
domingo, 26 de julio de 2009
El desastre californiano

26-07-2009
Jacques Coubard
L’Humanité
Estados Unidos. Al borde de la quiebra, el presupuesto del Estado de California anuncia recortes enloquecidos en todos los servicios públicos. Traducido para Rebelión por Caty R.
Un nuevo mito estadounidense está atrapado en la tormenta de la recesión. El Estado más rico, el más poblado, el más poderoso económicamente (independiente, sería la octava economía mundial), el estandarte de las nuevas tecnologías con la Silicon Valley, el más conocido gracias a Hollywood, California, acaba de aprobar un presupuesto catastrófico que arrojará a la pobreza a cientos de miles de personas.
El empleo en el sector público es el gran perdedor en el acuerdo que acaban de elaborar entre los dirigentes republicanos y demócratas del Estado. Afecta a todos los servicios. Se cerrarán escuelas para aumentar el número de alumnos por aula y se despedirá a los maestros; seis campus de la UCLA, la Universidad de Los Ángeles, echarán el cierre; desaparecerán las ayudas a los préstamos de 50.000 estudiantes mientras las tasas de matriculación baten récords, lo que implica, según Los Angeles Time, que miles de alumnos tendrán que renunciar a sus estudios. El presupuesto de educación, que ya perdió 1.100 millones de dólares (casi 800 millones de euros), se ve privado de otros 650 millones.
Los hospitales seguirán suprimiendo servicios y puestos de trabajo en esta cuarta reducción de crédito del presupuesto del Estado. Unos 230.000 funcionarios cobrarán tres días de salario por mes, cada vez menos, hasta junio de 2010, cuando se les despedirá, sin sueldo, durante un plazo indeterminado que podría llegar hasta un año.
Los salarios se pagarán con los reconocimientos de deudas, que los bancos se niegan a negociar porque el aval que se atribuye al crédito de un Estado prácticamente en quiebra es negativo. El presupuesto del programa del seguro infantil que el gobernador republicano Arnold Schwarzenegger quiere suprimir (ya lo hizo Bush y Obama lo restableció) ha perdido 650 millones de dólares a pesar de las protestas. El director de una asociación para el acceso de los pobres a la cobertura sanitaria, Anthony Wright, considera que «es una vergüenza; millones de californianos vivirán más enfermos y morirán más jóvenes debido a esas reducciones». Las condiciones para hacerse cargo de los expedientes serán mucho más duras, e incluso se suprimirán para decenas de miles de niños, ancianos y discapacitados (1).
Se cerrarán prisiones y se liberará a 30.000 presos. Los guardias perderán sus puestos de trabajo. Incluso se plantea vender el célebre centro de detención de los sentenciados a muerte, el islote de San Quintín. Los planes de construcción de viviendas (mientras crece el número de personas sin techo y familias arrojadas a la calle por no pagar sus créditos inmobiliarios), de carreteras y de obras de transportes públicos se posponen sin que nadie sea capaz de decir cuándo se podrá saldar el déficit de 26.300 millones, mientras el Estado ha perdido el 11,7% de sus ingresos en el primer trimestre debido a la baja actividad empresarial y al bajón del consumo. Y se anuncian más pérdidas. La tasa de desempleo, del 11,6%, es superior a la media del 9,5%. California no es una excepción en la lista negra de los Estados golpeados por la recesión originada por la demencia especulativa de Wall Street. Pero para Terminator Schwarzenegger, el compromiso cerrado en lunes por la tarde «globalmente, es un gran éxito».
Nota de la traductora:
(1) ¡Y mientras tanto, Susan Boyle desplaza en el horario prime time televisivo al presidente Obama cuando éste iba a explicar su anunciada reforma del sistema sanitario! http://www.20minutos.es/noticia/483877/0/susan/boyle/obama/
Texto original en francés:
http://www.humanite.fr/2009-07-22_International_Le-desastre-californien