Un regimiento de Lanceros de la India comandados por oficiales británicos desfila por una calle de Jerusalén en 1918
Los judíos en Palestina —cuyo Estado no tardaría en constituirse según pensaban los “imperialistas”— garantizarían los intereses británicos con la misma firmeza que si ondeara allí su bandera.
No habían sido ninguna casualidad la serie de declaraciones probritánicas emitidas por Theodor Herzl (1860-1904), el fundador oficial del sionismo, veinte años antes.
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Theodor Herzl no era humanista, sino uno de los voceros más preclaros
del eurocentrismo, el capitalismo y el imperialismo depredadores
A Inglaterra, su nación favorita, Herzl le asegura que diez millones de judíos «tendrán todos a Inglaterra en el corazón, si mediante esa acción se convierte en la potencia protectora del pueblo judío. De un golpe, Inglaterra tendrá diez millones de súbditos secretos pero leales, activos en todas las clases sociales de todo el mundo. Ante una señal, todos ellos se pondrán al servicio de la nación magnánime que da una ayuda largamente deseada... Inglaterra tendrá diez millones de agentes para su grandeza y su influencia. Y todo el efecto de esta clase de cosas generalmente se difunde de lo político a lo económico» (Raphael Patai, editor, y Harry Zohn, traductor, Diaries of Theodor Herzl, Nueva York/Londres, 1960, págs. 1365-66).
Herzl, de cultura germanófila e imperialista, hará una precisa descripción de la tarea específica que llevará a cabo el sionismo en las décadas venideras: «Para Europa formaríamos allí parte integrante del baluarte contra el Asia: constituiríamos la vanguardia de la cultura en su lucha contra la barbarie. Como estado neutral mantendríamos relaciones con toda Europa que, a su vez, tendría que garantizar nuestra existencia» (T. Herzl: El Estado Judío. en Páginas Escogidas, Editorial Israel, Buenos Aires, pág. 112).
Las concepciones de Herzl van desde el racismo eurocentrista a una poca conocida pero inocultable tendencia al terrorismo y a la eliminación física de sus opositores: «Ahora bien: si se quiere fundar hoy una nación, no hay que hacerlo de la manera que hace mil años fuera la única posible. Sería una insensatez regresar a estados de cultura ya superados, cosa que querrían algunos sionistas. Por ejemplo, si tuviéramos que exterminar a las fieras en determinado país, no lo haríamos a la manera de los europeos del siglo V. No atacaríamos aisladamente a los osos armados de jabalinas y lanzas, sino que organizaríamos una grande y alegre cacería, dando batida a las bestias hasta tenerlas reunidas y entonces les arrojaríamos una bomba de melinita1 » (T. Herzl: El Estado Judío, en Páginas Escogidas, págs. 110-111).
Por la “Promesa Balfour”, Londres favoreció la emigración a Palestina de un pueblo que le guardase el camino de la India. Ochenta años antes, cuando el sionismo de Herzl no existía, el político inglés Edward Ledwich Mitford, escribe en su Appeal in the favour of the Jewish nation in Connection with British Policy in the Levant (Llamamiento en favor de la nación judía en conexión con la política británica en el Levante): «Además de sus incalculables ventajas económicas y estratégicas, un Estado judío pondría totalmente en nuestras manos la organización de nuestras vías de comunicación por vapor, y nos daría una posición predominante en Oriente a partir de la cual podríamos hacer fracasar cualquier intento que tendiese a entorpecerlas, dejar atrás a nuestros enemigos, y, eventualmente, rechazar sus ataques» (citado por Israel Cohen en The Zionist Movement, Nueva York, 1946, pág. 52). Estamos, sin lugar a dudas, ante la presencia de un sionismo no judío. El sionismo oficial de Herzl abrevaría y encontraría argumentos en los razonamientos de este sionismo gentil que jamás habían sido sostenidos antes por las comunidades religiosas judías.
Los ejemplos abundan y basta con citar el caso ejemplar del coronel George Gawler (1796-1869). Este militar británico combatió como comandante en la batalla de Waterloo y fue el primer gobernador de la colonia de Australia (1838-1841).
Durante toda su vida propagó la idea de que los judíos debían establecer asentamientos agrícolas en Palestina. El 10 de agosto de 1860, Gawler escribió estas líneas en el periódico Jewish Chronicle editado en Londres en lengua inglesa: «Yo estaré verdaderamente complacido al ver en Palestina una fuerte guardia de judíos estableciendo florecientes asentamientos agrícolas propios sobre las montañas de Israel contra todos los agresores. No puedo desear nada más glorioso en esta vida que ayudarlos a realizar esa tarea».
El más ferviente de los protagonistas de un proyecto de implantación de un estado judío en Palestina, Laurence Oliphant 2, en su libro The land of Gilead3 , With Excursion in the Lebanon (1880), escribía lo siguiente al referirse a Palestina: «Inglaterra tiene que decidir si acometerá la explotación de las ciudades en ruina, desarrollará los vastos recursos agrícolas de este país, mediante la repatriación de la “raza” (las comillas son nuestras) que lo poseyó en primer lugar, hace mil años (¿?), y asegurará las enormes rentas políticas producidas por esta política4 ».
Su biógrafo, Henderson, resume del modo siguiente el objetivo fundamental de Oliphant: «Lo que Oliphant propone no es sino la penetración política y económica de Inglaterra en Palestina, siendo los judíos unas piezas de juego» (Philippe Henderson: The life of Laurence Oliphant, Ed. Robert Hale, Londres, 1956, pág. 204). El proyecto de Oliphant preveía expulsar igualmente de Palestina a los beduinos guerreros y arrinconar a los campesinos árabes en reservaciones, al igual que los pieles rojas en América del Norte.
Un miembro activo de la Palestine Exploration Fund5 , Charles Warren6 , proponía por su parte que la Tierra Santa fuera colocada bajo la autoridad de una companía según el modelo de la Companía de las Indias, durante un período de veinte años. Naturalmente los palestinos no tenían por qué ser consultados. Tampoco lo serían para la Declaración Balfour de 1917.
Hay que señalar que el libro del pastor anglicano William Hischler (1845-1931), titulado The Restauration of the Jews to Palestine (1894), se adelanta dos años a la aparición del libro de Herzl El Estado Judío (1896).
Es la época en que Joseph Chamberlain7 era Secretario de Estado para las colonias. Aunque no manifiesta interés alguno por las profecías bíblicas, cree que la «vocación nacional» del Imperio Británico es la de convertirse en «la fuerza dominante de la historia mundial y de la civilización universal». Nos dice su biógrafo Amery que «Él consideraba a los judíos como un grupo de colonos prestos a implantarse (en Palestina), a desarrollar y utilizar la tierra bajo la égida de Inglaterra» 8.
Así que, al mirar todo esto con el tamiz de la historia, se tiene la impresión de que las causas remotas de la Declaración Balfour se remontan en realidad a comienzos del siglo XIX cuando el movimiento sionista no existía.
Otro capítulo aparte es la temática de la oposición judía al sionismo. En el momento mismo en que era fundado el sionismo político en el Congreso de Basilea, en 1897, la Conferencia de Montreal, el mismo año, a propuesta del Rabí Isaac Meyer Wise 9, la personalidad judía más representativa de las Américas a la sazón, votaba esta moción, que marcaba la oposición radical entre las dos lecturas, tribal o universalista, de la Biblia: «Desaprobamos totalmente toda iniciativa tendente a la creación de un Estado judío. Intentos de este género ponen de relieve una concepción errónea de la misión de Israel que, de un campo político y nacional estricto, ha sido ampliada para la promoción, en la humanidad entera, de la religión liberal y universalista que los profetas judíos fueron los primeros en proclamar... Nosotros afirmamos que el objetivo del judaísmo no es ni político ni nacional, sino espiritual, y que se encarga de acrecentar la paz, la justicia y amor a los hombres. Aspira a una época mesiánica en la que todos los hombres reconozcan pertenecer a una sola y grande comunidad para el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra»10 .
También en 1897, L’Univers Israelite, principal órgano comunitario judío de Francia, daba cuenta del eventual impacto del proyecto sionista sobre la población palestina y planteaba cuestiones desasosegantes: «Herzl ha olvidado decirnos qué pensaba hacer con la población árabe de Palestina: ¿deberá retirarse ante la marea de recién llegados?» ...o, al contrario, ¿será autorizada a permanecer en sus hogares? ...¿se la considerará como extranjera en el país donde ha nacido? Pero entonces la despojaréis de su nacionalidad y la condenaréis a la intolerable suerte de la que queréis librar a los judíos de algunos países de Europa. Si, por el contrario, decidís, como es justo, que no haya ninguna diferencia de trato entre los antiguos y los nuevos habitantes... no habréis fundado un Estado judío...»11 .
Igualmente, los sabios judíos de Europa Oriental se opusieron firmemente a los intentos sionistas de secularizar el Judaísmo. Uno de sus mayores representantes, Sadoq de Lublin (1823-1900), cuando hizo un viaje a Palestina, escribió estas líneas que no dejan lugar para las dudas de su profundo sentimiento antisionista: «Jerusalén es la más excelsa de las cumbres y hacia ellas se dirigen los corazones de Israel... Pero temo que mi viaje y ascenso a Jerusalén puedan parecer un gesto de de aprobación de la actividad sionista. Ansío la presencia del Señor, mi alma ansía Su palabra, y que llegue el Día de la Redención. Espero y me mantengo atento a la aparición de Sus pies ungidos. Pero aunque trescientos azotes de hierro me aflijan, no me apartaré de mi lugar. No ascenderé para beneficio de los sionistas»12 .
«Hay gran desaliento en Tierra Santa —escribe el rabino Joseph Hayyim Sonnenfeld (1848-1932)—, porque estos hombres perversos que niegan al Único del mundo y su sagrada Torah han proclamado con mucha publicidad que está a su alcance apresurar la redención del pueblo de Israel y reunir a los dispersos que están en todos los rincones de la tierra».
Cuando Theodor Herzl entró en Palestina en 1898, agregó: «el mal entró con él, y aún no sabemos lo que tenemos que hacer contra los destructores de la totalidad de Israel, el Señor nos asista» 13.
La tradición judía monoteísta y universalista, al igual que el Islam, se opone a los proyectos y concepciones nacionalistas: «El exilio de Babilonia (en el siglo VI a.C.) hace época, no solamente en la historia de los judíos, sino en la de la civilización... Una gran comunidad disociaba el culto de su Dios del solar ancestral... Era el punto de partida de una concepción de la fraternidad humana, y la ruptura con el prejuicio que transforma el amor de su pueblo y de su país en odio a todos los demás. Por fin se establecía este principio: Dios no está en un lugar particular de la tierra, sino en todos los países, y todos los pueblos son iguales ante Él»14 .
Resumiendo esta crítica teológica fundamental, el Rabí Hirsch decía con vehemencia en el Washington Post del 3 de octubre de 1978: «El sionismo es diamentralmente opuesto al judaísmo. El sionismo quiere definir al pueblo judío como una entidad nacional... Esto es una herejía. Los judíos han recibido de Dios la misión, que no es la de forzar su retorno a la Tierra Santa contra la voluntad de quienes la habitan. Si lo hacen, asumen sus consecuencias. El Talmud dice que esta violencia hará de vuestra carne presa de los gamos en el bosque... El Holocausto es una consecuencia del sionismo».
Albert Einstein15 en una carta a Weizmann16 del 25 de noviembre de 1929) decía: “Si nos reconocemos incapaces de llegar a convivir y establecer acuerdos justos con los árabes quiere decir que no hemos aprendido absolutamente nada de los dos mil años de sufrimientos, y mereceremos todo lo que nos suceda”.
En 1938, Einstein añadía este pensamiento: «En mi opinión, sería más razonable llegar a un acuerdo con los árabes sobre la base de una vida común en paz y no sobre la base de crear un Estado judío... La conciencia que tengo de la naturaleza del judaísmo tropieza con la idea de un Estado judío dotado de fronteras, de ejército y de un proyecto de poder temporal, aunque sea modesto. Temo los perjuicios internos que el judaísmo sufrirá a causa del desarrollo, entre nosotros, de un nacionalismo estrecho... Nosotros no somos los judíos de la época macabea. Convertirse en una nación, en el sentido político de la palabra, equivaldría a desviarse de la espiritualidad de nuestra comunidad que debemos al genio de nuestros profetas»17 .
El rabino Sonnenfeld y Albert Einstein, judíos antisionistas.
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1 Del latín melinum. Explosivo constituido esencialmente por ácido pícrico. Se utilizó desde 1885 para la carga de granadas, obuses, etc.
2 Laurence Oliphant (1829-1888), escritor y diplomático inglés, nacido en Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Autor de A Journey to Khatmandu (1852), The Narrative o fthe Earl of Elgin’s Mission to China and Japan (1859), y de la novela satírica Picadilly (1870). Entre 1867-81 cayó bajo la influencia del espiritista norteamericano Thomas Lake Harris (1823-1906). En 1878 propuso el establecimiento de un estado judío en Palestina (Transjordania) que fue rechazado por el sultán otomano Abdulhamid II.
3 Gilead o Galaad es una zona montañosa y boscosa de la Transjordania ubicada entre el río Yarmuk y el Nahr az-Zerqa (río Ÿaboq). En el Antiguo Testamento de la Biblia se la menciona repetidamente. Por ejemplo, Ramot Gilead, ciudad situada en un llano al este de las principales montañas de Gilead, fue motivo de discordia entre los reinos de Israel y Judá con Siria durante el siglo IX a.C., y se libraron allí al menos dos batallas en las que la coalición judeo-israelita sufrió fuertes pérdidas (I Reyes 22, 1-36; 2 Reyes 8, 28-29; 9. 1-15).
4 Citado por Barbara Tuchman: The Bible and the Sword. England and Palestine from the Bronze Age to Balfour, Macmillan, Londres, 1956, pág. 173.
5 El Fondo de Exploración de Palestina fue establecido en Londres en 1865. Su misión aparente era el relevamiento geográfico, topográfico y arqueológico de Palestina pero también tenía tareas específicas de espionaje militar y político.
6 Sir Charles Warren (1840-1927), militar y arqueólogo británico nacido en Gales. Ingresó en los Royal Engineers (1857), excavó en Jerusalén (1867) y en Palestina (1867-71), participó en operaciones militares en Sudáfrica, Egipto y en la Guerra Boer (1899-1900); ascendido a general (1904). Autor de Recovery of Jerusalem (1871), Underground Jerusalem (1876), Temple and Tomb (1880) y Survey of Western Palestine (1884).
7 Sir Joseph Chamberlain (1836-1914), político y empresario británico. Secretario de Colonias (1895-1903). Sus hijos Joseph Austen Chamberlain (1863-1937) y Arthur Neville Chamberlain (1869-1940) tuvieron una destacada actuación en la política y diplomacia del Imperio Británico.
8 Julien Amery: The life of Joseph Chamberlain, Londres, 1951, vol. IV.
9 Isaac Meyer Wise (1819-1900) nació en Steingrub, Bohemia. Fue rabí en Radnice (1844-46). En 1846 emigró a los EE.UU. donde fue rabí de la congregaciones de Albany, Nueva York, (1846-54) y Cincinatti, Ohio, (1854-1900). Fue jefe del reformismo judío y de la adaptación de las costumbres judías a los modos norteamericanos. Fundó la Union of American Hebrew Congregation «Unión de las Congregaciones Hebreas Americanas» (1873), y el Hebrew Union College «Colegio de la Unión Hebraica» (1875), organizaciones de las que fue su presidente (1875-1900). Fue el editor de los diarios American Israelite y Die Deborah, y escribió el libro de plegarias Minbag America (1857). Sobre su biografía, véase Israel Knox: Rabbin in America: The Story of Isaac Wise, Ed. Little, Brown and Co., Boston, 1957.
10 Confederación Central de los rabinos americanos. Yearbook, V, II, 1897, pág. 12.
11 Michel Abitbol: Les deux terres promises: les Juifs, la France et le sionisme, 1897.1945, Olivier Orban, París, 1989, págs. 40-41.
12 Citado en I. Domb: Transformations, Londres, 1958, págs. 192-195.
13 Citado en Emile Marmorstein: Heaven at Bay. The Jewish Kulturkampf in the Holy Land, Oxford, 1969, págs. 79-80.
14 L. Finkelstein: The Pharisees, Jewish Publication Society of America, Filadelfia, 1946, vol. II, pág. 443.
15 Albert Einstein (1879-1955), físico alemán judío nacionalizado estadounidense, premiado con un Nobel de Física (1922), famoso por ser el autor de las teorías general y restringida de la relatividad y por sus hipótesis sobre la naturaleza corpuscular de la luz. Es probablemente el científico más conocido del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, Einstein se convirtió en activista del desarme internacional y declinó una oferta de los líderes del Estado de Israel para ocupar el cargo de presidente.
16 Jaim Azriel Weizmann (1874-1952), presidente de la Organización Sionista Mundial, y primer presidente del Estado de Israel (1949-1952).
17 Moshé Menuhin: The decadence of judaism in our time, Nueva York, 1969, pág. 324.
sábado, 12 de junio de 2010
El sionismo como cabecera de puente de la neocolonización
lunes, 25 de enero de 2010
La historia que nos quieren robar
Francisco Morazán
Del V Centenario al Bicentenario Iberoamericano
25-01-2010
Felipe de J. Pérez Cruz
La Jiribilla
En América Latina y el Caribe, somos tanto más que iberoamericanos, latinoafricanos, indoamericanos, hijos de mezclas maravillosas de hombres y mujeres venidos también de otras regiones europeas, del Asia y Oceanía, de los más recónditos y hermosos parajes de la Tierra, no pocos llegados a la región antes que el famoso Almirante Cristóbal Colón pisara la tierra caribeña.
Pero no cabe duda de que con España y sus pueblos tenemos una relación especial. Allí están los abuelos “blancos” de la caballería alucinante y heroica de Don Quijote, que nos ratifican su africanía de moros sensuales y peleadores, multiplicada en estas tierras con el aporte del indígena levantisco y el negro insumiso.
De la Europa ibérica no solo llegaron los genocidas que masacraron y robaron a los pueblos originarios, y la plaga de comerciantes, jerarcas eclesiásticos, funcionarios y burócratas ladrones que se enriquecieron con las relaciones colonialistas de explotación, también arribaron sujetos portadores de todo lo progresivo y laborioso que latía en los pueblos del Viejo Continente: intelectuales, maestros y artistas, hombres y mujeres de bien —no pocos sacerdotes y religiosas que dieron su aporte de entrega humanista y sabiduría—, campesinos y artesanos humildes, que hicieron de estas tierras su nuevo hogar, y con ello las convirtieron en el escenario de sus amores, pasiones, resistencias y luchas.
En la relación profunda de la España culta, antifeudal, trabajadora y popular con el nuevo mundo, en el encuentro de los fundadores de familias y villas —de sus hijos y nietos— con las civilizaciones, culturas y naturaleza americanas, con los negros esclavos y demás migrantes, en la mezcla de las cosmovisiones, en la solución de problemas y retos comunes, y también en sus diferencias; creció el etnos que, aún en construcción, estallaría en vocación y necesidad de emancipación. Con esa raíz que se reconoce como Hispanoamérica o más genéricamente Iberoamérica, nos sentimos íntimamente vinculados. Esta historia, sin embargo, no es la primera vez que nos la quieren contar de otra manera, y la presentan esterilizada, con reacomodos inaceptables.
El 12 de octubre
Al conmemorarse el IV Centenario del llamado descubrimiento de América, un Real Decreto firmado en el monasterio de la Rábida el 12 de octubre de 1892 —bajo la regencia de doña María Cristina de Habsburgo—, expresó el claro propósito de la monarquía española de instituir como fiesta nacional, el aniversario del día en que las carabelas capitaneadas por Colón llegaron a las Antillas. En 1913, Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la Unión iberoamericana, rescató el propósito de la regente María Cristina, y pensó en una celebración que uniese a los españoles de ambas regiones y a sus descendientes, eligiendo para ello el mencionado día de octubre. Su propuesta generalizada después por los gobiernos, fue la de celebrar el Día de la Raza[1] , y condujo a fijar en el calendario la llamada “Fiesta de la raza”, para exaltar a España, y “agradecer” al aventurero capitalista que “nos descubrió” en 1492.
El Día de la Raza nació como hijo natural del conservadurismo predominante en la Unión Iberoamericana. Se trataba de un concepto de “raza española”, que se anteponía a la que consideraban agresiva “raza anglosajona”, y era profundamente racista frente a las razas “negra”, “mestiza” e “indígena”. Contra este engendro reaccionario batió lanzas tempranamente el joven comunista Julio Antonio Mella: “Necesario es —afirmaba Mella en 1928— contrarrestar toda esta teoría que no tiene más fin que hacerse propaganda los interesados en vivir del resto del Imperio español… A España no le debemos. Ella es la que está en deuda con nosotros. Véase cualquier historia y se comprenderá…”[2].
La plataforma del hispanismo racista sobrevivió en América como parte de la propuesta hegemónica de los poderes oligárquicos. En vísperas de la celebración del V Centenario o Medio Milenio del “descubrimiento”, los intereses políticos y económicos del estado y las transnacionales hispanas volvieron a la carga. Por entonces el servilismo de algunos gobiernos del área, llegó al punto de acompañar a la “Madre Patria” en la propuesta a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de declarar 1992 como “Año Internacional del Descubrimiento de América”.
Los preparativos oficiales desataron discusiones y resistencias en la intelectualidad progresista, y sobre todo las protestas de los pueblos y movimientos indígenas. El plan del “Año del Descubrimiento”, fue refutado con la justa demanda de un “Año Internacional de los Pueblos Indígenas”. Las posiciones encontradas aconsejaron a los personeros de la ONU, que no fuera en ese momento ni lo uno ni lo otro, lo que significó de hecho la paralización del empeño colonialista. El álgido debate que se dio obligó, además, a los organizadores peninsulares y sus socios del continente, a cambiar la idea del "descubrimiento" de América, por el de "encuentro de dos mundos", al que se le sumó también el criterio del “encuentro de culturas”.
Una visión distinta
Bajo el manto aséptico” del “encuentro”, con los millones de pesetas y dólares que el Reino Español y Portugal, destinaron para dirigir y condicionar actos, publicaciones, premios, becas e investigaciones, lo que realmente fue un “encontronazo” de represiones, muerte y saqueos, de genocidio y etnocidio, terminó metamorfoseado, publicitado, y alabado como un hecho feliz y “civilizatorio”.
En aquellos días escribí: “Se puede aceptar que la llegada de los europeos a América técnicamente constituyó un progreso que contribuiría a forjar la universalidad del mundo moderno y propicio el encuentro de culturas diversas, (pero)…nada había que justificara la rudeza y la crueldad con que actuaron no solo los ejércitos de ocupación sino los gobernantes y dignatarios a quienes servían. De modo brutal las huestes de hombres sedientos de riquezas interrumpieron el desarrollo de los pueblos aborígenes y, a sangre y fuego, destruyeron sus sociedades y culturas forjadas a lo largo de miles de años.
Si tras la derrota del fascismo, los pueblos del mundo condenaron en Nuremberg los crímenes horrendos de ese engendro reaccionario, ¡qué gran condena pueden recibir los colonialistas que arrasaron América! La conquista de México costó la vida a más de diez millones de seres y la del pueblo inca, cerca de diecisiete millones; de los indígenas de América del Norte, solo quedaron aproximadamente nueve mil. El balance es brutal: de veinte a treinta millones de muertos!”[3].
Desafortunadamente insubordinaciones intelectuales como la del libro que cito, quedaron sepultadas por la avalancha de publicaciones y conmemoraciones iberoamericanas, agradables y festivas. Hay que reconocer que la nueva denominación del “encuentro” en lugar del insostenible concepto de “descubrimiento”, “más suave”, con un reconocimiento implícito a la existencia y protagonismo de “los descubiertos”, surtió efecto.
Pero más allá del debate intelectual, lo definitivo en las jornadas de 1992, fue el protagonismo de los pueblos originarios, en momentos en que los sectores sociales, las organizaciones y movimientos de izquierda, aún no se habían recuperado del doble trauma de la derrota del socialismo soviético y la agresiva avalancha ideológica y política del neoliberalismo, por entonces en plena euforia triunfalista.
El día 12 de octubre de 1992, en San Cristóbal de las Casas, cabecera municipal de la mexicana Chiapas, vestidos con taparrabos, pintados sus cuerpos con los colores beligerantes de cinco siglos de resistencia, y armados con arcos y flechas, unos diez mil indígenas “tomaron” la ciudad real y derribaron la estatua del conquistador Diego Mazariegos, símbolo de la opresión en la región. Aquella acción fue la primera aparición pública del movimiento que ya se forjaba. Por eso, dos años después, en su Primera Declaración de la Selva Lacandona, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional fundamentó su alzamiento, apelando a la resistencia indígena como señal de identidad: "Somos producto de 500 años de luchas"[4]. Era por demás, el estallido de un nuevo y propositivo nacionalismo indígena, que pronto se extendería por toda la región, y hoy se ha constituido en una de las más importantes fuerzas motrices de la Revolución continental, del nuevo curso del socialismo en el siglo XXI latinoamericano y caribeño.
El protagonismo de los pueblos originarios que por sí y para sí mismos, fue reclamado en el acto reivindicatorio de San Cristóbal de las Casas, cuestionó severamente la hegemonía del pensamiento oficial y fracturó su colosal barrera mediática. Implicó desde la praxis de rebeldía de los pueblos invadidos y masacrados, el surgimiento de una versión histórica con una visión distinta que comenzó a ser masivamente conocida.
En 12 de octubre de 1992 con la caída de la estatua del capitán español Mazariegos, se dio un golpe demoledor a la tradición conservadora del Día de la Raza. Desde entonces se reivindicó y ratificó ese día del décimo mes del año como Día de la Resistencia, Dignidad, Rebeldía y Lucha de los oprimidos y excluidos, de nuestros pueblos originarios, contra el colonialismo, que pervive enquistado en las actuales relaciones de explotación y exclusión capitalistas, que aflora en las mentalidades de los grupos de poder y en sus círculos intelectuales.
La nueva operación del Reino español
La referencia al V Centenario no es un asunto del pasado. La operación de propaganda y relaciones políticas internacionales que el Reino español logró orquestar en aquella ocasión, vuelve a organizarse. Asistimos hoy a una propuesta similar en la arrancada del ciclo de conmemoraciones que recuerdan con la independencia de Haití el 1ro. de enero de 1804, el Bicentenario del inicio de la primera ola independentista de América Latina y el Caribe en el siglo XIX.
A partir de 2008, España debía enfrentar la conmemoración de acontecimientos importantes de su historia nacional: los 200 años de la invasión de Napoleón a la península y por tanto la guerra de independencia contra Francia, que duró de 1808 a 1813; los 200 años de la sublevación y posterior pérdida de la mayoría de sus colonias en América, y los 200 años de la Constitución de Cádiz de 1812. Para asumir la política de acción sobre estas efemérides, a mediados de 2007 el Consejo de Ministros de España creó la Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios[5], encargada de proponer e implementar un amplio programa de actividades.
Desde el primer momento del lanzamiento de la española Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios, se pudo constatar el interés del Reino en insertarse y manipular las celebraciones latinoamericanas. Para los ideólogos y estrategas del estado español, los bicentenarios ibéricos eran “perfectamente congruentes” con el bicentenario de la independencia americana, y justifican una conmemoración única y colectiva. En tal amalgama la Revolución de los negros esclavos de Haití y en tanto el primer gran bicentenario, constituía a lo sumo un indeseado “accidente” histórico, y como tal fue excluido y silenciado. Así con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), se comenzó a fabricar una gran conmemoración conjunta, que contra toda realidad histórica, impuso una lógica reduccionista que partía de 2008 a 2013.
Tan descabellada operación —al decir de Luis Javier Caicedo [6]— ponía en un mismo nivel a vencedores y vencidos, y fue presentada como una loable ampliación geográfica y temporal de las efemérides, afirmando que rescataba una supuesta esencia común de los procesos, con un eje en la lucha contra el despotismo, el liberalismo y la inauguración del constitucionalismo. Tal plataforma, según sus promotores, debía fortalecer hacia el futuro la comunidad iberoamericana de naciones.
Para reafirmar el interés ibérico, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero proclamó: “su profunda convicción” de que la conmemoración en España de la libertad de los países latinoamericanos y sus democracias, los “momentos de gloria” y los “momentos duros” de la historia en común, representaban “un acto de humildad”. Pero lejos de la humildad pregonada, el presidente socialdemócrata fijó la posición ideológica y política de su propuesta: "España —afirmó Zapatero— quiere compartir con las naciones del otro lado del Atlántico la definitiva consolidación del constitucionalismo y la democracia, así como profundizar en la construcción progresiva de la comunidad iberoamericana, en todas sus vertientes de cooperación política, económica, social y cultural" . Era evidente que el tema de la independencia, de la liberación nacional del yugo colonialista no estaba en la agenda del país europeo.
En busca de sus objetivos, el estado español puso en acción todos sus mecanismos de presión diplomática, influencia política y persuasión económica. El ex presidente Felipe González, fue nombrado embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Reino para la Conmemoración. El gobierno puso en función de su operación bicentenaria a sus secretarías de gobierno, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y al mecanismo de las Cumbres Iberoamericanas, la SEGIB, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia y Cultura (OEI) —los instrumentos de política exterior que precisamente habían creado al calor del V Centenario—, así como otros mecanismos de las relaciones multilaterales y la cooperación internacional estatal, privada y no gubernamental.
El asalto del Bicentenario latinoamericano
La ofensiva de la diplomacia española no logró insertar la plataforma “común” de “los bicentenarios” en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Santiago de Chile, 10 de noviembre de 2007), pues la declaración afirmó en singular: “Impulsar, a partir del año 2009, la conmemoración de los bicentenarios de la Independencia de varias naciones iberoamericanas”. No obstante los gobiernos latinoamericanos concedieron la aberración histórica de “la conmemoración en el año 2008, del bicentenario de la llegada de la Corte portuguesa a Brasil”, torpemente argumentada como hecho que contribuía “a la proyección de la Comunidad Iberoamericana”[7] .
La voluntad de hacer una conmemoración solo latinoamericana quedó ratificada en el Programa de Acción de la misma XVII Cumbre: “Instruir a la SEGIB para que desarrolle, en coordinación con los países, la conmemoración del bicentenario y estudie la propuesta de crear una Comisión Regional del Bicentenario, de participación abierta y voluntaria, que enfatice los procesos de construcción de nuestros países y su proyección futura con vistas a identificar e instrumentar programas de cooperación conjunta o entre grupos de países[8].
En cumplimiento de la Declaración y Programa de la XVII Cumbre, siete países latinoamericanos que conmemoraban sus Bicentenarios entre 2009 y 2011 (ocho con la posterior incorporación de Colombia), fundaron el Grupo Bicentenario en diciembre de 2007 en Santiago, Chile[9]. La proyección colectiva de este Grupo, dejaba bastante que desear por su limitada visión histórico-política, pero en tanto espacio de concertación multilateral latinoamericana, creado con el objetivo de promover y organizar la conmemoración conjunta, se constituyó en un objetivo de la política española.
Como elemento de presión España, a través de la SEGIB, insistió en discutir la creación de la Comisión Regional tal como estaba en la letra de la XVII Cumbre. En la II Reunión del Grupo Bicentenario del pasado año (Sucre, 25 de mayo de 2008), los gobiernos latinoamericanos insistieron en que existiendo ya un “Grupo Bicentenario”, no quedaba claro el sentido de crear una Comisión Regional. A lo cual el delegado de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Álvaro Durántez, argumentó ya de manera muy nítida el interés del Reino de romper el concepto de área continental, y sustituirlo por la plataforma de los bicentenarios iberoamericanos: “Se busca —afirmó el representante de los intereses de España— crear una Comisión que agrupe, en amplio sentido, a todos los países iberoamericanos, no solo a los que, en estos tiempos, han iniciado las conmemoraciones de sus bicentenarios de independencia”[10].
A pesar de las presiones españolas, el Grupo Bicentenario el pasado año y hasta la última y reciente V Reunión del 2009 (Guanajuato, 29 de septiembre), se empeñó en la letra de una celebración de contenido latinoamericano, organizada por los latinoamericanos. En estas reuniones la Comisión Española para la Conmemoración del Bicentenario solo figura como invitada, como también lo son la OEI y la SEGIB. No obstante, con España objetivamente “dentro” del Grupo Bicentenario, la inclusión de la propuesta de los bicentenarios ibéricos, ha ido avanzando sostenidamente, con la segura retaguardia de un “aseguramiento” económico sustantivo.
Se hace evidente que el financista principal de los proyectos multilaterales del Grupo Bicentenario es la SEGIB, a lo que España suma un sustantivo menú de propuestas bilaterales para sus más seguros socios. Corren generosos los euros de la monarquía y volvemos a tener frente a nosotros el esquema de medidas e influencias que ya conocimos cuando el V Centenario. No ha faltado, a fin de participar en un programa de “figuras ilustres”, la invitación a los ejecutivos de las Comisiones nacionales de la región, para que visiten la España de hoteles de cinco estrellas.
Si de hablar en serio se trata
Todas las potencias europeas de la época acreditan similar recuento de barbarie y rapiña, pero si España desea integrarse a la conmemoración bicentenaria, no bastaba hacerlo como acto de humildad. Si se trata de hablar en serio sobre el colonialismo español en América, la buena voluntad del presidente Zapatero, resulta insuficiente tanto histórica, como éticamente.
España nos debe desde las conmemoraciones del V Centenario el reconocimiento tácito y honesto de su deuda humana, moral y económica para con los pueblos originarios que fueron robados y masacrados por los conquistadores; y de su reconocimiento del ejercicio infame de la trata de esclavos, y en tanto su deuda humana, moral y económica con la América indígena y el África negra. No puede sentarse España a la mesa del convite bicentenario sin expresar una postura de seria de evaluación histórica sobre más de tres siglos de explotación colonial de nuestros recursos, caracterizada además, por el predominio de un férreo, tiránico y criminal poder político.
La España del gobierno socialdemócrata de Zapatero, olvida a los patriotas independentistas asesinados en la horca y el garrote vil, los fusilados, los desterrados y condenados a trabajos forzados e inhumanas condiciones carcelarias, los 800 mil muertos que nos costaron las campañas emancipadoras, entre 1811 y 1825[11], cifra que sobrepasa el millón de víctimas, solo con los costos humanos de los campos de concentración creados por la política de terror y reconcentración de Valeriano Weyler[12], cuando ya a finales del siglo XIX, la España colonialista se empeñó en mantener bajo su dominio a la Cuba insurgente.
La plataforma española en definitiva conduce a que América Latina renuncie a su propia resignificación universal, en aras de una nostálgica conmemoración transcontinental de las desgracias de España y Portugal colonialistas y de sus familias reales. Tal planteamiento nos despoja hasta de lo que nos enorgullece y une con el pueblo español: ¿Cómo significar en una Cumbre Iberoamericana la bochornosa huida de los monarcas portugueses en 1807, la renuncia a resistir a los invasores franceses y su llegada a Brasil en 1808 (22 de enero), y silenciar la epopeya del pueblo español, solo unos meses después (2 de mayo), frente a los mismos agresores? No hay duda. Para la España borbónica de hoy, la “salvación” de los Braganza, es mucho más representativa que los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío. Por suerte más allá de manipulaciones, el heroísmo de los patriotas independentistas españoles, quedó inmortalizado para todos los tiempos en los lienzos maravillosos de Francisco de Goya.
Realmente la plataforma “iberoamericana” trata de lograr que la celebración del Bicentenario se desplace del escenario americano hacia el imaginario de la España colonialista en la defensa de los intereses muy concretos de la actual geopolítica de la monarquía. No se puede soslayar que las actuales relaciones hispanoamericanas pasan por la preservación de importantes intereses financieros, y una notable presencia en inversiones directas, por parte de los principales consorcios con casa matriz en el país peninsular. Y esta es una razón de última instancia de la que no se habla, pero que acusa su inobjetable presencia.
De hecho, Felipe González, como Embajador plenipotenciario e itinerante, no podía ser más oportuno para los grandes intereses de la política y economía del Reino. González se ha dedicado a facilitar las inversiones de las transnacionales españolas en América Latina, a impartir sus “buenos” consejos en giras bien pagadas por los neoliberales del Club de Emprendedores o el Foro Iberoamérica, y a asesorar, entre otros, al magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim. A su vez como ya lo hizo antes contra Cuba, se esfuerza en recomendar para Venezuela y Bolivia, la renuncia a sus posiciones revolucionarias, y realiza constantes apelaciones públicas contra las posiciones independientes y soberanas de los gobiernos del área, satanizadas todas por el ex Presidente bajo el calificativo de “populistas”[13].
La perspectiva del otro bicentenario
A pesar de los esfuerzos mediáticos y los recursos que ya comienzan a fluir en la dirección que interesa a quienes pretenden despojarnos de la historia y la memoria, en casi todos los países surgen proyectos e iniciativas que se proponen enjuiciar, de una manera crítica, popular y revolucionaria, la idea de celebración del Bicentenario, que de un modo falaz y encubridor pretende imponer los las elites burguesas y oligárquicas, siempre serviles frente a los poderes de las metrópolis transnacionales
Los activistas del Bicentenario de los pueblos, defienden el criterio de que la construcción de la historia es una tarea que reclama el rescate reflexivo y la valoración de la multiplicidad de experiencias que siguen inspirando la tenaz resistencia cultural y social de los sectores populares. Sobre la base de evaluar que nuestro continente, está marcado por la irrupción del capitalismo genocida y saqueador de la tierra a partir de 1492, las iniciativas en curso ponen la mirada en los profundos movimientos revolucionarios, libertarios y populares de los pueblos originarios, africanos esclavizados y americanos oprimidos. Pretende recuperar ese patrimonio de saberes y rebeldías, de historias y culturas silenciadas y menospreciadas en el marco de un proyecto que intenta completar sus tareas inconclusas.
El Bicentenario de los pueblos se propone, a través del análisis crítico de las concepciones racistas, elitistas y autoritarias que siguen dominando la vida social, los medios masivos de comunicación y la educación formal; contribuir a recuperar, valorizar y hacer visibles las experiencias populares; las formas de organización y de lucha, los valores éticos, pedagógicos y creativos que configuran el proceso de construcción de nuestro pueblo trabajador, indígena y campesino, como sujeto histórico y protagonista del cambio social en nuestros territorios. Se trata de juntos pensar ideas y acciones no solo frente a los festejos y manipulaciones oficiales, sino en la construcción de protagonistas colectivos de las transformaciones pendientes[14].
A diferencia de la coyuntura del V Centenario, la América Latina de hoy se caracteriza por la llegada al gobierno en varias naciones, de movimientos y fuerzas comprometidas con los intereses nacionales populares. Desde Bolivia y Ecuador, privilegiados por celebrar en el 2009 los primeros estallidos independentistas sudamericanos, se dio un alto a la tendencia “conmemorativa” de discursos y banquetes burgueses.
El representante de Ecuador[15]realizó en la IV Reunión oficial del Grupo Bicentenario de este año (Buenos Aires, 28 y 29 de abril de 2009), las imprescindibles precisiones históricas acerca del rol jugado por Haití durante los procesos de independencia de América[16].
Venezuela ha puesto en marcha un programa basado en tres postulados: la continuidad del proceso de independencia, la participación del pueblo y el protagonismo del Libertador Simón Bolívar. Para los revolucionarios venezolanos, el protagonismo del pueblo debe expresarse en todas y cada una de las actividades del Bicentenario, incluidas aquellas consideradas tradicionalmente como reservadas a la academia y a los sabios. Las investigaciones deben superar los paradigmas hegemónicos y dar paso al protagonismo de los saberes, las prácticas y la memoria popular.
La Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) creó el 25 de junio pasado, durante la celebración de su IV Cumbre Extraordinaria, una comisión para la celebración del bicentenario de la independencia de los países miembros. La comisión será monitoreada e impulsada por el Consejo Político de ministros del ALBA. Ello garantiza que los países del ALBA puedan construir su propia plataforma y programa de trabajo para actuar y opinar como bloque conjunto dentro de los eventos del Grupo Bicentenario.
La España NUESTRA
Hace 200 años, los patriotas independentistas latinoamericanos y caribeños acompañaron a sus hermanos y hermanas ibéricos en el enfrentamiento a los ejércitos invasores del Napoleón, en la construcción del constitucionalismo y la resistencia tras la vuelta del reaccionario monarca Fernando VII.
En el campo insurrecto americano, junto con Bolívar, San Martin, O´Higgins, Hidalgo y Morazán, pelearon no pocos republicanos e internacionalistas españoles. Entre estos, se destacó el joven Xavier Mina quien en abril de 1817, al mando de la División Auxiliar de la República Mexicana, desembarca en tierra mexicana para combatir a las órdenes de Morelos: “Americanos: he aquí los principios que me han decidido unirme a vosotros —exponía Mina—… Permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad la cooperación de mis pequeños esfuerzos a favor de vuestra noble empresa… Contadme entre vuestros compatriotas… Entonces, decid, a lo menos, a vuestros hijos en recompensa: esta tierra feliz fue dos veces inundada en sangre: por españoles serviles, esclavos abyectos de un rey; pero hubo también españoles amigos de la libertad, que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien…”[17]. Mina tenía al morir por la causa de la independencia americana 28 años.
La conmemoración de la guerra de liberación española (1808), y del proceso que desemboca en la Constitución de Cádiz (1812), la evaluación de la apertura ideológica y política que representaron aquellos acontecimientos, así como el reconocimiento de su aporte histórico, resultan genuinas tareas de rescate y fundamentación histórica para una España que aún no ha resuelto el fin de la monarquía. A ese Bicentenario del pueblo español nos unimos con genuino orgullo y compromiso.
Hoy en tiempos de Bicentenario, desde el Reino nos proponen a una parte de los nietos “nacionalizarnos”, iniciativa bonita, para pensarla como reencuentro de raíces y cariños si estuviéramos en igualdad, pero que resulta excluyente y manipuladora, en las circunstancias de la actual problemática migratoria, económica y política peninsular. Miles de africanos, asiáticos y latinoamericanos son empujados a emigrar a Europa por las terribles condiciones en que viven en sus países, allí son criminalizados, cazados y maltratados por los servicios policiales para incorporarse, los que logran escapar de la represión migratoria, a la vida de trabajadores ilegales o ciudadanos de segunda. En tal escenario la apertura “nacionalizadora” española para una ínfima parte de los caribeños y latinoamericanos resulta una exhortación a la individualista fórmula de “sálvese el que pueda”.
Pero no todos nos deslumbramos con las ventajas de lentejas —hoy trastocadas en “seguros” de desempleo, y pasaporte europeo—. Estamos también los que volvemos la vista a esa historia compartida, y con papeles de ciudadanía o sin ellos, nos convocamos atentos a incorporarnos a la nueva lucha que ya vibra desde la hondura de la España popular y revolucionaria: ahí nos tienen para la batalla por la conquista definitiva de la nueva república española. Quizá para dar nuestro voto a la España republicana, aceptemos ser por breve tiempo súbditos insubordinados de la monarquía borbónica.
Conferencia para el Primer Taller de la Cátedra Bicentenario de la Primera Independencia de América Latina y el Caribe. Unión Nacional de Historiadores de Cuba.
Notas:
[1] Julio Antonio Mella: Mella: “La fiesta de la raza”, en Documentos y Artículos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p 459.
[2] César Morales Oyarvide: Liberalismo, guerrilla y patriotismo: Xavier Mina y la Independencia de México, Especial CEINPOL México 2010,http://www.centrodeinteligenciapolitica.com/2009/09/liberalismo-guerrilla-y-patriotismo.html.
[3] Felipe de J. Pérez Cruz: Los primeros rebeldes de América, Editorial Gente Nueva, La Habana, 1988, p 100.
[4] Primera Declaración de la Selva Lacandona : Documentos Básicos del FZLN
http://www.social-movements.org/es/filestore/download/251
[5] REAL DECRETO 595/2007, de 4 de mayo, por el que se crea la Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas", Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (BOE n. 113 de 11/5/2007). Accesible en http://www.boe.es/boe/dias/2007/05/11/pdfs/A20314-20316.pdf
[6] Luis Javier Caicedo: Disputas por la historia en los bicentenarios de Colombia y Latinoamérica, Medellín, 2009, http://www.bicentenario.com.mx/modules.php?name=Paginas&file=articulo&art_id=940
[7]R. Zapatero: España desea compartir con “humildad” el bicentenario independencia, http://terranoticias.terra.es/nacional /articulo/rzapatero_espana_desea_compartir_humildad_1716953.htm.
[8] Declaración de Santiago. XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Chile, 8, 9 y 10 de noviembre de 2007, www.oei.es/ xviicumbre dec.htm.
[9] Programas de acción. Conforme con los objetivos fijados en la Declaración de la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago, Chile, www.oei.es/ xviicumbre pro.htm.
[10]Acta de la IV Reunión del Grupo Bicentenario, Santiago de Chile, 4 y 5 de diciembre de 2007.
[11] España y SEGIB proponen Comisión Iberoamericana para los bicentenarios de América Latina y de la Península, http://www.albicentenario.com/index_archivos/Page5287.htm.
[12] Arístides Medina: Bicentenario y el Socialismo Bolivariano consolidan la verdadera Independencia de Venezuela, 1ro. de junio de 2009, http://www.minci.gob.ve/entrevistas/3/189428/bicentenario_y_el.html.
[13]Sobre los efectos de la reconcentración, Francisco Pérez Guzmán: Herida profunda, La Habana, Ediciones Unión, 1998.
[14] Felipe González advierte contra el populismo de los gobiernos iberoamericanos, Infolatam/Efe , Cartagena (Colombia), 12 julio 2007, http://www.infolatam.com/entrada/felipe_gonzalez_advierte_contra_el_popul4495.html.
[15] Juan Paz y Miño, secretario del Comité Ejecutivo Presidencial del Bicentenario.
[16] Felipe de J. Pérez Cruz: Los primeros rebeldes de América, Editorial Gente Nueva, La Habana, 1988, p 100.
[17]Acta de la IV Reunión del Grupo Bicentenario: Reunión oficial del Grupo Bicentenario, Buenos Aires, 28 y 29 de abril de 2009.
[18]César Morales Oyarvide: Liberalismo, guerrilla y patriotismo: Xavier Mina y la Independencia de México, Especial CEINPOL México 2010, http://www.centrodeinteligenciapolitica.com/2009/09/liberalismo-guerrilla-y-patriotismo.html.
http://www.lajiribilla.co.cu/2010/n455_01/455_06.html
sábado, 10 de octubre de 2009
Cuba: Reflexiones del compañero Fidel. La historia no puede ser ignorada

7 de octubre de 2009
El pasado primero de octubre se conmemoró el 60º Aniversario de la República Popular China. Ese día histórico de 1949, Mao Zedong, como líder del Partido Comunista de China, presidió en la Plaza de Tiananmen el primer desfile del Ejército Popular y del pueblo de China. Los soldados victoriosos portaban las armas arrebatadas en combate a invasores, oligarcas y traidores a su patria.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, una de las potencias que menos pérdidas materiales sufrió en la contienda, monopolizaba el arma nuclear, más del 80% del oro del mundo y disfrutaba de un considerable desarrollo industrial y agrícola.
La Revolución victoriosa en un país inmenso como China, en el año 1949 alimentó la esperanza de gran número de países colonizados, muchos de los cuales no tardarían en sacudir el yugo impuesto.
Lenin había previsto la fase imperialista del capitalismo desarrollado y el papel que correspondería en la historia del mundo a la lucha de los países colonizados. El triunfo de la Revolución China confirmaba aquella previsión.
La República Popular de Corea fue creada en el año 1948. En la primera conmemoración de la victoria china estaban presentes los representantes de la URSS, que aportó más de 20 millones de vidas a la batalla contra el fascismo; los de la República Popular de Corea, que había sido ocupada por Japón, y los combatientes vietnamitas que, después de luchar contra los japoneses, se enfrentaban heroicamente al intento francés de colonizar nuevamente Viet Nam con apoyo de Estados Unidos.
Nadie había imaginado entonces que menos de cuatro años después de aquella memorable fecha, sin ningún otro vínculo que el de las ideas, en la lejana Cuba se produciría el ataque al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953, y apenas nueve años después de la liberación de China triunfaría la Revolución Cubana a 90 millas de la metrópoli imperialista.
Es a la luz de estos acontecimientos que observé con particular interés la conmemoración del 60º Aniversario de la Revolución China. Se conoce de nuestra amistad con ese país de milenaria cultura, la más antigua de las civilizaciones conocidas por el hombre.
En el siglo XIX, decenas de miles de ciudadanos chinos fueron enviados a nuestro país como semi esclavos, engañados por los mercaderes ingleses. Muchos de ellos se incorporaron al Ejército Libertador y lucharon por nuestra independencia. Nuestros vínculos con China parten, sin embargo, de las ideas marxistas que inspiraron a la Revolución Cubana y fueron capaces de atravesar las pruebas difíciles de la división entre los dos grandes Estados socialistas, que tanto daño ocasionó al movimiento revolucionario mundial.
En los días difíciles de la desaparición de la URSS, tanto China, como Viet Nam y Corea mantuvieron sus relaciones fraternales y solidarias con Cuba. Eran los únicos tres países que junto a Cuba mantuvieron en alto las banderas del socialismo en los días oscuros en que Estados Unidos, la OTAN, el Fondo Monetario y el Banco Mundial imponían el neoliberalismo y el saqueo del mundo.
La historia no puede ser ignorada. A pesar de la enorme contribución del pueblo de China y la estrategia política y militar de Mao en la lucha contra el fascismo japonés, Estados Unidos ignoró y aisló al gobierno del país más habitado del planeta y lo privó del derecho a participar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; interpuso su escuadra para impedir la liberación de Taiwán, una isla que pertenece a China; apoyó y suministró los restos de un ejército cuyo jefe había traicionado todos los acuerdos suscritos en la lucha contra los invasores japoneses en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Taiwán recibió y recibe todavía el más moderno armamento de la industria bélica norteamericana.
Estados Unidos no solo privó a China de sus legítimos derechos: intervino en el conflicto interno de Corea, envió sus fuerzas que al frente de una coalición militar avanzaron desafiantes hacia las proximidades de los puntos vitales de ese gran país, y amenazó con emplear las armas nucleares contra China, cuyo pueblo tanto contribuyó a la derrota del Japón.
El Partido y el pueblo heroico de China no vacilaron ante las groseras amenazas. Cientos de miles de combatientes voluntarios chinos en enérgico contraataque, hicieron retroceder a las fuerzas yankis hasta los límites actuales de las dos Coreas. Cientos de miles de valerosos luchadores internacionalistas chinos y un número igual de patriotas coreanos murieron o fueron heridos en aquella sangrienta guerra. Más tarde el imperio yanki mató a millones de vietnamitas.
El 1º de octubre de 1949, al proclamarse la República Popular, China no poseía armas nucleares ni la avanzada tecnología militar que hoy dispone, con las cuales no amenaza a ningún otro país.
¿Qué diría ahora Occidente? La gran prensa de Estados Unidos fue, en general, hostil. Sus principales órganos escritos titulaban sus editoriales con frases como: “…poco interés por la ideología”, “…un espectáculo de poder”, “China comunista celebra los 60 años con Show Militar.”
Sin embargo, no fue posible ignorar la lucha. A través de todos los medios se reiteraba la idea de que era una demostración de poderío. Las noticias sobre todo se centraban en las imágenes del desfile militar.
No ocultaban su admiración por la amplia divulgación del desfile que la televisión china ofreció a la opinión pública internacional.
No pasó inadvertido, sino más bien fue motivo de asombro el hecho de que China presentara 52 nuevos tipos de armamentos, entre ellos la última generación de carros de combate, vehículos anfibios, radares, aviones de exploración y equipos sofisticados de comunicación.
Los medios de prensa resaltaban la presencia de los cohetes intercontinentales DF-31, capaces de golpear con cabezas nucleares blancos situados a 10 mil kilómetros de distancia, así como los cohetes de alcance medio y las defensas anticoheteriles.
Los 151 aviones caza, los bombarderos pesados, medios modernos de observación aérea y helicópteros sorprendieron a los ávidos buscadores de noticias y técnicos militares. “El ejército chino posee ahora la mayoría de las armas sofisticadas que forman parte de los arsenales de los países occidentales”, fue una declaración del Ministro de Defensa chino que la prensa occidental destacó.
Los 500 vehículos blindados y las 60 carrozas civiles que desfilaron frente al mausoleo causaron un profundo impacto.
La avanzada tecnología era una prueba irrefutable de la capacidad militar desarrollada, que hace unos decenios partió de cero. Lo insuperable era el factor humano. Ningún país occidental desarrollado podría alcanzar el nivel de precisión y organización mostrado por China ese día. Con cierto desdén se habló de oficiales y soldados marchando a 115 pasos de ganso por minuto.
Las distintas fuerzas que por allí desfilaron, hombres o mujeres, lo hicieron con porte y elegancia insuperables. Cualquiera podría negarse a creer que miles de seres humanos fueran capaces de alcanzar una organización tan perfecta. Tanto los que marchaban a pie como los que desfilaban en sus vehículos pasaron delante de la tribuna y saludaban con precisión, orden y marcialidad difíciles de alcanzar.
Si tales cualidades parecían fruto de la disciplina militar y del rigor de las prácticas, más de 150 mil ciudadanos de la enorme colmena humana de civiles, hombres y mujeres jóvenes en su inmensa mayoría, sorprendieron por su capacidad de alcanzar masivamente el nivel de organización y perfección logrado por sus compatriotas armados.
El inicio de la conmemoración, y el saludo a las tropas por el Jefe de Estado y Secretario General del Partido Comunista, fue una ceremonia impresionante. Se pudo apreciar una enorme identificación entre la dirección y el pueblo.
El discurso de Hu Jintao fue breve y preciso. En sólo menos de 10 minutos expresó muchas ideas. Ese día superó a Barack Obama en la capacidad de síntesis. Representa cuando habla a casi cinco veces más población que el Presidente de Estados Unidos. No tiene que cerrar centros de torturas, no está en guerra con ningún otro Estado, no envía sus soldados a más de 10 mil kilómetros de distancia para intervenir y matar con sofisticados medios de guerra, no posee cientos de bases militares en otros países ni poderosas flotas que surcan todos los océanos; no debe millones de millones de dólares, y en medio de una colosal crisis financiera internacional ofrece al mundo la cooperación de un país cuya economía no está en recesión y crece a elevados ritmos.
Ideas esenciales transmitidas por el Presidente de China:
“El día de hoy de hace sesenta años, tras más de cien años de batallas sangrientas libradas desde el inicio de la historia contemporánea, el pueblo chino logró, por fin, la gran victoria de la revolución china y el presidente Mao Zedong proclamó aquí mismo, ante el mundo, la fundación de la República Popular China, lo que permitió al pueblo chino ponerse en pie desde entonces y que la nación china, que tiene una historia de civilización de más de 5.000 años, entrara en una nueva era de desarrollo y progreso.”
“El desarrollo y progreso logrado en los sesenta años de la Nueva China ha mostrado plenamente que sólo el socialismo puede salvar a China y que solamente la reforma y apertura puede permitir el desarrollo de China, del socialismo y del marxismo. El pueblo chino tiene la confianza y la capacidad para construir bien su país y realizar sus debidas contribuciones al mundo.”
“Nos adheriremos firmemente a los principios de reunificación pacífica…”
“…continuaremos trabajando, junto con los diversos pueblos del mundo, para impulsar la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad y la construcción de un mundo armónico basado en la paz duradera y la prosperidad común.”
“La historia nos ha indicado que el camino de avance nunca es llano, pero que un pueblo unido que toma el destino en sus propias manos vencerá, sin ninguna duda, todas las dificultades, creando continuamente grandes epopeyas históricas.”
Son respuestas lapidarias a la política belicista y amenazante del imperio.
Fidel Castro Ruz
Octubre 6 de 2009
5 y 35 p.m.
lunes, 5 de octubre de 2009
EL RENACIMIENTO ISLÁMICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Y LATINOAMÉRICA: REQUERIMIENTOS Y CONDICIONES PREVIAS
Dr. T. B. Irving [2]
Revista ALIF NUN
La situación del Islam en el mundo ibérico (España, Portugal y Latinoamérica) es bastante diferente a la de los países anglófonos o la de las antiguas colonias francesas en el norte de Africa, Africa negra o incluso en la propia Francia. Por esta razón, el mensaje islámico necesita presentarse en Latinoamérica y la Península Ibérica de un modo diferente al de las áreas anglófonas o el mundo francés.
En primer lugar, los países que ahora se llaman España y Portugal gozaron de nueve siglos de gobierno islámico, desde el año 91 d.H. / 711 d.C., cuando Tariq ibn Ziyad arribó por vez primera a Gibraltar, el monte que todavía lleva su nombre (Yabal Tariq [3] , en árabe), hasta 1610, cuando el rey Felipe III decretó finalmente la expulsión de los últimos musulmanes españoles de la Península Ibérica. [4]
Desde ese momento, el Islam dejó de ser tolerado allí, aunque el Cristianismo no sufriera una suerte similar en el Líbano o Egipto, por ejemplo. Los musulmanes hicieron frente a una larga y dura persecución en todas las colonias de habla hispana, en las antiguas colonias del lejano oriente, como las Filipinas, y del lejano sur, como Argentina. [5]
Es ésta una vasta zona; desafía en tamaño a los mundos árabe o islámico, especialmente en lo que se refiere a la dificultad de encontrar información sobre ella. Por esta razón, el presente trabajo es ante todo un resumen de la situación, pues consideramos que éste debe hacerse para mejorar el tratamiento del Islam en esos países.
Islam hispano
Ante todo, los musulmanes deberían insistir frente al mundo en que la Península Ibérica ( Yazirat al Andalus) floreció culturalmente hablando bajo el Islam. Esos nueve siglos de Islam (711-1610) fueron gloriosos e hicieron que, en comparación, el resto de Europa palideciera y pareciera un territorio bárbaro.
La zona sur de España que todavía es llamada Andalucía continúa siendo el “Paraíso Perdido” (al Firdaws al Mafqud) en la imaginación de los norteafricanos, pues la España árabe fue la fuente de sus formas artísticas, literarias y musicales más hermosas: al 'adab al 'andalusi , como todavía es conocida y admirada en todo el mundo árabe.
Por otra parte, los españoles y los latinoamericanos de hoy en día no son muy conscientes del genocidio y la devastación que la Inquisición católica produjo entre los musulmanes españoles y, de hecho, en la propia mentalidad hispana. [6] Cuando se limitan a leer sus propios libros de historia, resulta sorprendente lo poco que saben sobre su herencia incluso los españoles y portugueses modernos y liberales, aunque estén rodeados de los monumentos construidos por los musulmanes andalusíes o los trabajadores cautivos mudéjares (mudayyan) que vivíeron antes que ellos.
Este desconocimiento no sólo es un hecho en España y Portugal sino también en Latinoamérica, desde México hasta Chile. Pregunten hoy en día a cualquier persona que hable portugués o español sobre el significado del pasado islámico en su cultura y sólo les contestará con vagos prejuicios y clichés sobre los “moros”, nombre que todavía reciben los musulmanes españoles en los modernos libros de texto españoles y europeos. [7]
Un amigo mío de Málaga, en la costa mediterránea –ciudad que no fue fundada ni llamada así por los árabes, sino por los fenicios, miles de años antes que aquellos– no sabía mucho sobre la historia de su propia ciudad hasta que conseguí que se interesara en ella. Desde luego, si hablamos de los derechos civiles contemporáneos, no resulta agradable leer sobre acontecimientos como la toma de Málaga por los castellanos en el año 1487 y la perfidia de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, hacia los ciudadanos musulmanes desarmados que se habían rendido. Estos renunciaron a sus riquezas, las cuales entregaron como rescate, y sin embargo fueron vendidos como esclavos. [8] Córdoba y Sevilla también fueron cruelmente despobladas y saqueadas cuando los españoles norteños se apoderaron de ellas en 1236 y 1248, respectivamente.
La España y el Portugal islámicos tuvieron grandes pensadores como Ibn Hazm, el primer estudioso en Europa de la religión comparada, quien escribió de manera sutil sobre el amor [9] ; Ibn Tufayl, el médico y ministro de estado que dio lugar al relato de Robinson Crusoe en Marruecos y España, siete siglos antes de que Defoe lo hiciera en Inglaterra [10] ; o su brillante alumno, Ibn Rushd o “Averroes” –según la traducción latina de su nombre–, quien revivió el estudio de Aristóteles a finales del siglo XII, sólo unas décadas antes del nacimiento de universidades como la de París y Oxford en Europa Occidental. [11]
El filósofo hispano-tunecino Ibn Jaldún fundó la ciencia de la sociología y la filosofía de la historia mucho antes de que Occidente las adquiriera a través de Vico y Saint Simon, o luego con Spengler y Toynbee. Esto fue posible porque Ibn Jaldún observó de primera mano los disturbios sociales y políticos por todo el Mediterráneo y conoció a Pedro el Cruel de Castilla en Sevilla, donde su familia se alojaba. [12]
Poetas como Ibn Zaidun de Córdoba y al-Mu‘tamid, rey de Silves y Sevilla, cantaron de un modo tan bello al amor y al infortunio como cualquier poeta del movimiento romántico europeo. Todos esos hombres de letras fueron musulmanes andalusíes cuya contribución a la cultura mundial necesita ser estudiada y recuperada.
Así pues, cualquier aproximación de los musulmanes de otros países a Iberoamérica debería hacerse hoy en día con la intención de recuperar esta herencia abandonada y despertar el interés en ella, el cual debe estar basado en una investigación y un conocimiento verdaderos, y no en tópicos que reflejen prejuicios y calumnias. La Alhambra fue un magnífico complejo de edificios públicos, pero Andalucía no se limitó a la Alambra; ésta fue el reflejo de un pequeño y moribundo reino del sur que durante dos siglos y medio resistió valientemente contra los montañeses norteños de Castilla y Aragón.
Por lo tanto, esta herencia islámica debe hacerse realidad para los ciudadanos de los países hispanos y lusitanos de hoy en día, pero primero debe llegar a ser igual de real para los musulmanes educados en otras partes del mundo. Algunos expertos egipcios, pakistaníes, tunecinos y marroquíes han llevado a cabo estudios sobre este tema, pero la investigación y los trabajos sobre este asunto deben fomentarse aún más. Hay un grupo que ha realizado esos estudios, como los egipcios ‘Abdullah Enan y el Dr. Husain Mu’nis, profesores marroquíes como ‘Abdullah Genoun y Muhhammad Dawd, o el difunto profesor tunecino ‘Uthman Ka’ak.
Además, la información recabada debe ser ampliamente difundida en árabe, español, portugués, inglés y francés. Debe enterrarse el mito occidental de que los árabes y los musulmanes son inferiores y se les puede llamar “moros” y otros términos despectivos. [13]
Se debería comenzar con versiones fiables del propio Corán en portugués y español, el documento básico para comprender el sistema ético que prevalece desde Marruecos, en la costa atlántica, hasta Indonesia, en el Pacífico. Hoy en día existen unas pocas traducciones, pero son bastante deficientes; se han realizado sin emplear en absoluto ninguna fuente de origen hispanomusulmán, sino las fuentes europeas habituales, muy críticas hacia el Islam. [14]
También existe una gran riqueza potencial en el aljamiado, la literatura ayamiyyah en portugués, español y aragonés que debemos recuperar, así como aumentar los debates y los comentarios sobre la misma [15] .Algunos especialistas occidentales de la actualidad no prestan atención a esta literatura por considerar que “sólo tiene interés lingüístico”, lo cual muy a menudo significa su muerte espiritual en los círculos académicos. Sin embargo, varios ejemplares aljamiados del Corán están esperando ser publicados en la Biblioteca de El Escorial, situada en las montañas del noroeste de Madrid, y en la Biblioteca Nacional de la capital de España [16] . Los archivos y las universidades portuguesas también son ricos en estos documentos.
Así pues, necesitamos preparar y publicar textos adecuados sobre España, sobre la propia religión del Islam y sobre la historia y la cultura del vasto mundo islámico, desde la misma España y Portugal hasta México y Filipinas, o Chile y Argentina. Debemos recordar que hay veintitantos países que necesitan ser estudiados uno por uno, cada uno de los cuales posee su propio conjunto de leyes, pero que, al mismo tiempo, comparten una ignorancia que proviene de las mismas circunstancias basadas en la cruel expulsión de los musulmanes españoles de la Península Ibérica.
Consideraciones históricas
Según el geógrafo marroquí al-‘Idrisi, los primeros musulmanes que llegaron al Nuevo Mundo podrían haber sido marineros de Lisboa, en el moderno Portugal [17] . Tal vez algunos norteafricanos los siguieron, aunque los puertos marroquíes nunca han destacado por sus marinos aventureros. El nombre de “Antilla” aparece en una lejana isla del Atlántico, en el mapa del siglo XIII de al-‘Idrisi. El hecho resulta impresionante, como lo es el conocimiento que tenían los marroquíes incluso del lejano Océano Índico donde navegó Simbad. Al-‘Idrisi llevó a cabo toda esta investigación desde su estudio en la isla mediterránea de Sicilia, donde trabajaba.
Por otro lado, en un templo de Chichenitza en la Península del Yucatán, costa este de México, existen frescos anteriores al año 1002 donde se muestran a navegantes y guerreros no mayas que han sido tomados como prisioneros en una batalla naval. Se dice que los plátanos y los cacahuetes habrían viajado de este modo desde y hacia América, incluso antes de Colón.
Así pues, sería recomendable que los documentos y los diarios de navegación árabes fueran investigados en detalle; es en este terreno donde las nuevas universidades de Oriente Próximo e Iberoamérica podrían hacer algunas de sus investigaciones.
Más tarde llegaría el periodo colonial ibérico de ultramar, el cual podría llamarse la “Edad Media” americana. Los métodos empleados por castellanos y aragoneses para conquistar Andalucía se usaron también en América, donde convirtieron en siervos a los indios –aztecas en México, mayas en América Central, chibchas en Colombia, incas en Perú,...–, fundando lo que ellos llamaron encomiendas o “administraciones” sobre los indios, para beneficio de los conquistadores, al igual que los artesanos musulmanes vencidos habían sido insertados en la España católica.
Algunos de estos trabajadores, los llamados “mudéjares”, también cruzaron el Atlántico junto a sus hermanos moriscos, conversos contra su voluntad al Cristianismo. No sabemos quiénes fueron estos trabajadores, pues muchos de estos viajes fueron clandestinos y los hicieron con nombres falsos o no islámicos. Por lo general, a los inmigrantes no se les permitía llevar a sus esposas con ellos, pero aún así formaron la principal población de musulmanes en el Nuevo Mundo, en especial las clases artesanas de los países caribeños y andinos. Wolofs de Senegal fueron enviados como soldados a Chile, y mandingos de Malí y fulanis de las amplias sabanas de Africa Occidental también llegaron a otros países.
Por ejemplo, todos los musulmanes que llegaban a México eran absorbidos con el tiempo en esa sociedad, donde se mezclaban con los indios nativos en lugar de con los criollos españoles. Estevanico Dorantes (m. 1539) fue un soldado marroquí que llegó a ser oficial del ejército español y condujo una expedición en lo que hoy es Nuevo México y Arizona. Belencazar hizo lo mismo en el Ecuador y el sur de Colombia, fundando la ciudad de Popayán en este último país.
La sociedad colonial era flexible, aunque opresiva. Ya que las ciudades eran grandes, esos inmigrantes forzados tendían a establecerse en ellas, y con el tiempo desaparecían. Lo mismo sucedió en Cuba (o Nueva Granada, como era conocida entonces), en Venezuela y en los países andinos de Ecuador, Perú y Bolivia (o Alto Perú), donde había minas de plata y una concentración de riqueza en las ciudades que exigía artesanía fina. Personalmente, necesito saber más sobre estos aspectos en el caso de Brasil.
Estos obreros especializados eran carpinteros, albañiles, herreros y trabajadores de azulejos en las colonias españolas y portuguesas. El concejo municipal de la ciudad de México, después de que muchos musulmanes y moriscos españoles fueran esclavizados y enviados a las colonias de ultramar, aprobó ordenanzas a principios del siglo XVII para negarles los privilegios gremiales.
Su trabajo puede verse hoy en Guatemala, no sólo en los edificios coloniales sino también en las modernas estructuras que han adoptado su estilo, especialmente en los azulejos de los suelos y las paredes, en las rejas metálicas –tanto de hierro forjado como de latón y cobre– y en los armarios de fina factura. Los techos de las iglesias de Colombia y México fueron construidos por obreros mudéjares que adaptaron su cuidada carpintería para proteger esas construcciones contra los terremotos. Los edificios de las ciudades peruanas disponen de balcones de madera frente a las ventanas como los que pueden verse a lo largo de la costa del Mar Rojo y del Golfo Pérsico, todos diseñados para dirigir la brisa a través de sus celosías. Las puertas decorativas fabricadas al estilo mudéjar se pueden encontrar en las ciudades mineras de Bolivia. [18]
De este modo, el arte islámico y los obreros musulmanes se mantuvieron activos incluso en época de la feroz colonización española, pues, como dijo en cierta ocasión el gran genocida Cardenal Ximénez de Cisneros: “ellos carecen de nuestra fe, pero nosotros carecemos de sus obras”. Por esta razón, incluso la intolerante Iglesia Católica trasladó a muchos de esos artesanos para que decoraran sus edificios en las colonias portuguesas y españolas de ultramar.
Estos trabajadores llegaron sin sus esposas, como ya se ha dicho, y por eso se produjeron matrimonios mixtos entre las familias proletarias de la zona; su identidad musulmana se fue perdiendo con el paso del tiempo, pero su artesanía pervive en las rejas de metal, los azulejos y las celosías de los edificios coloniales y de épocas posteriores, tal y como puede ver cualquier visitante a Latinoamérica. Hoy en día el peligro es que cualquier nuevo inmigrante a esos países puede convertirse en musulmán nominal, como también ocurre en Norteamérica. ¿Cómo pueden llegar a concienciarse de su necesidad espiritual? Deben ayudarse a sí mismos, antes de que cualquier gobierno o institución educativa los ayude.
Los pueblos negros que viven en Bahía, al noreste de Brasil, y en las Indias Occidentales, deben reconocer los rasgos verdaderamente islámicos para poderlos encontrar en su sociedad actual. Por ejemplo, en Trinidad, un negro musulmán es llamado mandingo, mostrando así que sus antepasados provienen de Malí o Gambia, en Africa Occidental. En la actualidad hay una mezquita en la isla holandesa de Curaçao, frente a las costas de Venezuela, pero los musulmanes son en su mayor parte de origen árabe e indio [19] . Otros viven en Demerara, Guyana, y en Barbados, donde tienen varios lugares de culto.
Sin embargo, en Surinam, las qiblas de las mezquitas no apuntan a La Meca sino hacia Occidente, como se hace en Indonesia, de donde provienen estos musulmanes. Esto recuerda a la gran mezquita de Córdoba, en España, donde la qibla apunta hacia el sur, como ocurre en muchas mezquitas del norte de Africa.
Ya que estos inmigrantes eran asimilados en la sociedad, cualquier estudio de este tipo debe ser de carácter sociológico e histórico, pues las nuevas universidades que están surgiendo en Iberoamérica y Oriente Medio tienen el deber de promover dicha investigación. Los expertos musulmanes necesitan estudiar los veinte países, uno por uno, a fin de rescribir su historia desde el descubrimiento de América por Colón e incluso desde antes de esa fecha. Deberían estudiar a nivel psicológico cómo poder revivir su personalidad y conciencia islámicas, para que América Central y del Sur puedan reconstruir su herencia y las líneas de comunicación con el mundo islámico de Africa y Oriente Medio.
Así pues, la población de Latinoamérica incluye a los descendientes de personas procedentes de Africa Occidental, España, Portugal y Oriente Medio que ya eran musulmanas en sus lugares de origen. En Trinidad y Guyana todavía existen grupos procedentes del subcontinente indio e Indonesia cuya cultura y religión fueron desatendidas y oprimidas por las autoridades holandesas y británicas. Con la independencia, hoy en día pueden recuperar su herencia y sentirse de nuevo orgullosos de ella.
No todos estos emigrantes forzosos desde Africa hacia la región del Caribe y Brasil eran esclavos o siervos, sino que las leyes hispanoamericanas se interpretaban en su contra con el fin de someterlos y hacerles desaparecer en la sociedad cristiana. Las colonias portuguesas y españoles produjeron una legislación y engendraron unos métodos policiales que impusieron estas limitaciones en la sociedad misma. Los musulmanes no podían rezar con libertad al Dios Unico en ningún país hispano; la actitud oficial en vigor era activamente hostil y ésta se reforzó a nivel público desde que quedó reflejada en las leyes españolas mismas.
Era una vida dura y cruel para las víctimas, cuya historia nunca ha sido recordada adecuadamente. Henry Lea, un historiador mormón de Philadelphia, intentó escribir sobre ello a principios del siglo XX, pero pocas personas leen ahora sus escritos sobre este despiadado periodo.
Por desgracia, muchas de estas actitudes han prevalecido durante mucho tiempo. En Argentina, por ejemplo, el único nombre islámico masculino que podía usarse legalmente era Omar; los nombres islámicos y no cristianos estaban prohibidos por ley [20] , un legado de la Inquisición, del “Santo Oficio”, como la llama la Iglesia Católica. Todo el sistema escolar se ha visto contaminado durante siglos: la moderna República de Colombia mantenía un concordato o tratado con el Vaticano que facultaba a éste para supervisar todos los libros de texto usados en todos los colegios públicos del país, y no sólo en los de la Iglesia. Estas prácticas también se daban en la propia España, donde los términos “moro” y “mahometano” se han usado de un modo generalizado y con prejuicios. Los pasaportes no se expedían a quien no pudiera presentar un certificado de nacimiento, el cual sólo podía obtener en su parroquia. Los entierros solían ser objeto de inconvenientes similares en muchos países de habla hispana.
Brasil y el idioma portugués
El enorme país de Brasil destaca en este estudio como un caso especial debido a que su idioma es el portugués y a que sus vínculos con Africa Occidental han sido más estrechos que los de la mayoría de América Latina. Aún a comienzos del siglo XX, en 1905, al menos la mitad de los descendientes de africanos en la región de Bahía –en la zona noreste del país, la más cercana a Africa– todavía practicaba el Islam. Un movimiento clandestino de cultura islámica se desarrolló allí: el culto malé, que todavía se practica en Brasil como una forma oculta el Islam. [21]
El movimiento malé, como un modo de disimular el Islam, debe de haber venido (como los mandingos en Trinidad) de Malí, en Africa Occidental, un país cuyo nombre sólo reapareció tras la independencia de esta nación. ¡Malí, tan distante en el tiempo y en el espacio, y sin embargo tan cargado de importancia para el mundo islámico!
Estos malés formaron en su época una poderosa minoría negra, pero ya casi han desaparecido, de manera que debe hacerse algún esfuerzo para recuperar su herencia. Tenían mezquitas secretas en las que se practicaban costumbres “orientales” como quitarse los zapatos antes de entrar en ellas. Muchos monumentos y costumbres de este tipo en la sociedad brasileña deberían catalogarse y clasificarse en función de su contenido islámico. Algunos sociólogos extranjeros han hecho una labor muy deficiente, en especial los franceses, después de su experiencia en Argelia; ellos no parecen estar cualificados para llevar a cabo esta investigación.
Volviendo a la historia, la valerosa República de Palmares fue fundada durante el siglo XVII por musulmanes de Africa Occidental en los actuales estados de Pernambuco y Alagoas, al estilo de los antiguos imperios del interior de Africa Occidental, como el de Ghana o Songhay. Este movimiento casi liberó a Brasil del dominio colonial dos siglos antes de que este acontecimiento tuviera lugar de manera definitiva. Macaco fue la capital de Palmares, un estado que mantuvo su independencia durante casi medio siglo.
Muchos de estos esclavos africanos sabían leer y escribir, en especial si eran musulmanes, como en el caso de los aristócratas malayos que en esa misma época fueron capturados y enviados a Sudáfrica por los holandeses para así quebrar el poder del Islam en Indonesia [22] . Así pues, los esclavos con cultura, tanto en Sudáfrica como en Brasil (e incluso en los Estados Unidos y Cuba), eran casi siempre musulmanes, a menudo procedentes de la élite hausa, fulani o mandingo; el árabe permanecía latente en su memoria como el idioma de prestigio. En ciertos casos, algunos libertos hablantes de portugués regresaron a Benín (o Dahomey) y Nigeria; Lagos, Forcados, Escravos o Porto Novo son nombres claramente portugueses que ellos dieron a las nuevas ciudades africanas que fundaron en esa época.
Levantamientos como éstos no sólo ocurrieron en Brasil durante el siglo XVII, sino también durante el XIX, pues este país fue uno de los últimos en abolir la institución de la esclavitud (lo hizo en 1883). Sin embargo, en 1889, una vez abolida la esclavitud, los archivos brasileños sobre este tema fueron mandados quemar por la nueva república (Brasil había sido una monarquía hasta entonces).
Muchos libaneses y sirios llegaron a Brasil durante el siglo XIX, y todos ellos hablan ahora portugués; quizás estos grupos de inmigrantes que ahora son activos podrían animarse a emprender esta investigación, ya sea a través de las universidades brasileñas o mediante alguna institución educativa de Oriente Próximo.
En Brasilia, la capital actual, y en Río de Janeiro, la antigua, hay varias comunidades musulmanas. La Sociedade Beneficents Muçulmana (Sociedad de Beneficencia Musulmana) fue fundada en Río en 1974. Hay mezquitas allí y en Sao Paulo, la ciudad más grande, donde un profesor egipcio, el Dr. Hilmi Nair, ha enseñado en la universidad local. Londrine, en el estado de Paraná, también tiene alguna mezquita, y hay otras en Paranagua y Curitiba, más al sur y al este.
También debemos recordar que hoy en día el portugués no sólo es el idioma de Brasil y Portugal, sino también el de Guinea Bissau, Angola y Mozambique. Si estos países van a incorporarse al Islam, podría ser a través de la literatura que les ofrezcamos en ese idioma. [23]
Soluciones
Así pues, la Península Ibérica y Latinoamérica necesitan recobrar plenamente su conciencia islámica para que el genocidio y el vandalismo de los últimos siglos pueda ser rescatado del olvido. Para lograrlo se necesitarán diferentes grupos de profesores e investigadores especializados, sobre todo porque los métodos deberán ser distintos a los empleados en Norteamérica o Europa. Deberían basarse en dos lenguas que resultan novedosas para el moderno Oriente Medio, el español y el portugués, así como en el árabe e el inglés; lo cual requiere de una formación especial por parte de nuevos trabajadores o investigadores. Poca de esta investigación ha sido abordada tanto en Europa como en Norteamérica, y mucho menos en Latinoamérica o en el mundo árabe. Los grupos pro-islámicos que allí se encuentran necesitan descubrir urgentemente la importancia de su enigmático pasado y fomentar la recuperación del mismo para sus hijos. Por eso es necesario animar a los jóvenes investigadores, tanto musulmanes árabes como latinoamericanos, a quienes se puede estimular para que interactúen en sus estudios. Los marroquíes que saben español podrían formar un grupo especial dentro de esta clase de investigadores.
El Colegio de México, la principal institución investigadora de ese país, sito en la ciudad de México, ha llegado a emplear a un profesor egipcio y también existen algunas instituciones de investigación en países como España y Argentina. Por su parte, Perú fue en su momento el único país iberoamericano en contar con un centro de estudios puramente islámicos, el Instituto Peruano de Altos Estudios Islámicos de Lima, pero éste no ha sido capaz de mantener un contacto permanente con el extranjero.
Por otra parte, casi todo el sistema de educación privada en Latinoamérica está en manos de los católicos y orientado hacia las “clases altas”, lo que podría ser llamado con más propiedad oligarcas o plutócratas. Sin embargo, hay bolsas de árabes en toda Latinoamérica; casi todas las ciudades tienen un grupo de ellos, como puede verse si paseamos por cualquier calle comercial y leemos los nombres de los propietarios en las puertas de las tiendas y en los mercados. Por ejemplo, los antiguos presidentes de Colombia, Julio César Turbay Ayala, de México, Plutarco Elías Calles, o de Argentina, Carlos Saúl Menem, tenían ascendencia árabe.
Debemos recordar también que, en Latinoamérica, este trabajo de educación e investigación debería desarrollarse en portugués y español, por lo que es necesario establecer contacto con la industria editorial de Buenos Aires y la ciudad de México, así como con la industria del libro en Brasil, lo cual podría hacerse a través de los grupos de sirios y libaneses allí establecidos [24] . Incluso los inmigrantes libaneses cristianos de América del Sur (y entre ellos podría incluir a muchos de Africa, donde también se han establecido como comerciantes y empresarios) deben mucho a la herencia árabe en su conjunto, a pesar de que muchos de ellos se hagan llamar “fenicios”.
Todas las capitales y grandes ciudades de Latinoamérica deberían tener con el tiempo su propia mezquita donde los hombres pudieran orar una vez más al Dios Unico. Asimismo, se debería permitir el culto musulmán a nivel público en la Gran Mezquita de Córdoba, gemela de la de Qayrawan en Túnez. Hoy en día sus grandes puertas se cierran a la puesta de sol y se abren después del amanecer, por lo que tres de las oraciones diarias no pueden llevarse a cabo allí. [25]
También se debe disponer de cementerios. En algunos países los camposantos pasaron a ser civiles durante el siglo XIX, debido a que, bajo el viejo sistema, los protestantes y otras minorías no católicas eran enterrados en las cunetas de las carreteras o en cementerios para pobres (razón por la cual los británicos han insistido en tener sus propios cementerios en los países católicos). Esta represión, incluso a los muertos, provocó sin embargo una reacción, sobre todo como resultado de los movimientos de independencia del siglo XIX: México insistió en el control estatal sobre los cementerios, las escuelas y los hospitales. Esa república, de hecho, siguió muy de cerca el modelo francés para sus instituciones públicas, y de este modo también secularizó la educación. No obstante, el resultado ha sido el mismo tanto en el caso del sistema colonial español como en el del francés, pues los libros de texto españoles y franceses muestran por igual un sesgo interesado con respecto al Islam y Oriente Medio, como demasiado bien lo aprendieron los argelinos bajo el régimen francés.
No obstante, ya ha comenzado el trabajo con el fin de reformar esta actitud. Incluso aunque las soluciones planteadas para remediar esta situación fueran por lo general inadecuadas e inaplicables para Latinoamérica, la artesanía y la decoración mudéjares que han sobrevivido hasta nuestros días ofrecen un silencioso aunque elocuente testimonio. El triste y sarcástico “Baile de los moros” entre los pueblos indios de América Central no sólo nos recuerda su propio sometimiento sino también el de los musulmanes españoles, quienes asimismo fueron privados de sus derechos civiles el la Península Ibérica del siglo XVI. Todos estos factores deben ser recopilados y valorados por los departamentos de Historia y Sociología de las nuevas y prometedoras universidades de Oriente Medio e Iberoamérica. Las comunidades musulmanas de todo nuestro continente también se fortalecerían y se sentirían útiles si pudieran ayudar en este proyecto.
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NOTAS.-
[1] Traducción y adaptación de un extracto de la ponencia presentada por primera vez por el autor en el seminario sobre civilización islámica celebrado en la Universidad de Brasilia (Brasil) del 25 al 28 de jamadi I de 1401. Publicado por al-Tawhid Journal, vol. VIII, No. 2, Qum, República Islámica de Irán. Fuente: http://www.al-islam.org/al-tawhid/tbirving-1/ .
[2] El autor, Prof. Thomas Ballantine Irving, un erudito musulmán norteamericano, es autor de varios libros como Falcon of Spain (biografía de ‘Abd al-Rahman I) (Lahore, 1954), Islam Resurgent (Lagos, 1979), Kalilah and Dimnah (Dover, 1980), Polished Jade (A Maya Symphony) (Guatemala, 1982). También ha traducido el Corán al inglés (The Qur'an: First American Version , Brattleboro, VT 1985: Amana Books). Se doctoró en Filosofía por la Universidad de Princeton en 1940 y ha sido profesor de español y árabe durante 40 años, hasta su jubilación en 1980 como profesor emérito de español y árabe en la Universidad de Tennessee, Knoxvile. También ha preparado un libro sobre la historia de Africa Occidental para los escolares musulmanes y otro sobre literatura centroamericana.
[3] Es decir, “el monte de Tariq”. (Nota de la Redacción).
[4] Para ser más exactos, habría que decir que el gobierno de los musulmanes en la Península Ibérica concluyó el 2 de enero de 1492, cuando los Reyes Católicos finalizaron la conquista del reino nazarí de Granada, aunque la presencia musulmana continuó hasta enero de 1614, cuando los últimos moriscos españoles fueron expulsados del Valle de Ricote (Murcia). Para más información, véase José María García Avilés, Los moriscos del Valle de Ricote , Universidad de Alicante, Alicante, 2007. (Nota de la Redacción).
[5] Para más información sobre la presencia del Islam en las Islas Filipinas, véase Redacción Alif Nûn, “ El Islam en Asia Oriental ”, en revista Alif Nûn nº 32, noviembre de 2005. (Nota de la Redacción).
[6] Para más información, véase Roger Boase, “ La expulsión de los musulmanes de España: un antiguo ejemplo de limpieza étnica y religiosa ”, en revista Alif Nûn nº 68, febrero de 2009. (Nota de la Redacción).
[7] Para más información sobre la imagen que se da del Islam en los libros de texto españoles, véase Josep María Navarro (ed.), El Islam en las aulas , Icaria, Barcelona, 1997; VV.AA, Manuales de bachillerato e Islam , Darek-Nyumba, Madrid, 1983. (Nota de la Redacción).
[8] La conquista de Málaga por los Reyes Católicos en 1487 supuso uno de los episodios más sangrientos en la campaña militar contra el reino de Granada. El asedio de la ciudad fue uno de los más largos de la guerra, prolongándose seis meses durante los cuales las tropas cristianas cortaron el suministro de alimentos. La ciudad se rindió el 18 de agosto, entrando los reyes triunfalmente al día siguiente. La población fue condenada a la esclavitud o a la pena de muerte. (Nota de la Redacción).
[9] Para más información sobre la figura de Ibn Hazm, véase Juan Félix Bellido, Ibn Hazm, el andalusí , El Almendro, Córdoba, 2007; Ibn Hazm de Córdoba, El collar de la paloma , Alianza, Madrid, 2007; Ibn Hazm de Córdoba, El libro de los caracteres y las conductas , Siruela, Madrid, 2007. (Nota de la Redacción).
[10] La obra de Ibn Tufayl a la que se refiere el autor es Hayy Ibn Yaqzan , la cual relata la vida de un personaje que se mantiene aislado de la sociedad viviendo en una isla desierta, pero que, a través de sus propias experiencias y reflexiones, alcanza el conocimiento de la Divinidad. Existen varias traducciones de esta obra al castellano. Véase Ibn Tufayl, El filósofo autodidacto , Editorial Trotta, Madrid, 2003; Abuchafar Abentofáil, El filósofo autodidacta , Ediciones Obelisco, Barcelona, 2004; Ibn Tufayl, El filósofo autodidacta , Editorial Doble J, Sevilla, 2007. Para más información sobre la figura de Ibn Tufayl, véase Buenaventura Pérez Fernández, El Robinsón metafísico , Comarketing Wadi, Granada, 2006. (Nota de la Redacción).
[11] Para más información sobre la figura de Averroes, véase Miguel Cruz Hernández, Historia del pensamiento en el mundo islámico: el pensamiento de al-Ándalus (siglos IX-XIV) , Alianza Editorial, Madrid, 2000, págs 167-241; Ernest Renan, Averroes y el averroísmo , Ediciones Hiperión, Madrid, 1992; Miguel Cruz Hernández, Abu-l-Walid Muhammad ibn Rushd (Averroes). Vida, Obra, Pensamiento, Influencia , Caja Sur, Córdoba, 1997; Idoia Maiza Ozcoidi, La concepción de la filosofía de Averroes , Editorial Trotta, Madrid, 2001; Averroes, El libro de las generalidades de la medicina (Kitab al-Kulliyat fil-tibb) , CSIC, Madrid, 2003. (Nota de la Redacción).
[12] Para más información sobre Ibn Jaldún, véase Elías Trabulse, “Vida, obra y pensamiento de Ibn Jaldún”, en revista Alif Nûn nos 39 (junio de 2006) y 40 (julio de 2006) ; José Luis Garrot Garrot / Juan Martos (Eds.), Miradas españolas sobre Ibn Jaldún , Editorial Ibersaf, Madrid, 2008; Ibn Jaldún, Introducción a la historia universal (Al-Muqaddimah) , Fondo de Cultura Económica, México, 1997; Miguel Cruz Hernández, Historia del pensamiento en el mundo islámico 3. El pensamiento islámico desde Ibn Jaldún hasta nuestros días , Alianza Editorial, Madrid, 2002; Marianela Nieto, Yo, Ibn Jaldún , El Almendro, Córdoba, 2009. (Nota de la Redacción).
[13] El término “moro”, más allá del matiz despectivo que pueda poseer en la actualidad, se ha utilizado para designar a la persona originaria del norte de Africa. La palabra “moro” procede de la latina maurus, que designaba al habitante de la antigua provincia romana de Mauritania, y que etimológicamente significa “moreno”, “de piel oscura”. (Nota de la Redacción)
[14] Sin duda alguna, esta situación se ha remediado en los pocos años transcurridos desde la publicación de este ensayo, y en la actualidad podemos disponer en español de magnificas traducciones del Corán, muchas de ellas hechas por los propios musulmanes, basándose en algunos comentarios clásicos del Sagrado Corán. Para más información, véase nuestra sección de “ Islam: Coranes ”. (Nota de la Redacción).
[15] Para más información, véase M. Ali Kettani, “ Lengua y literatura aljamiadas ”, en revista Alif Nûn nº 52, septiembre de 2007. (Nota de la Redacción).
[16] Pueden encontrarse algunos ejemplos de estos textos aljamiados –no sólo de ejemplares del Corán– en estas y otras instituciones. Para más información, véase Álvaro Galmés de Fuentes, Los manuscritos aljamiado-moriscos de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia , Real Academia de la Historia, Madrid, 1998; Ridha Mami (ed.), El manuscrito morisco 9653 de la Biblioteca Nacional de Madrid , Fundación Ramón Menéndez Pidal, Madrid, 2002. (Nota de la Redacción).
[17] Para más información sobre los posibles viajes trasatlánticos entre Africa Occidental y América en época precolombina, véase Luisa Isabel Alvarez de Toledo, Africa versus América , Junta Islámica, Córdoba, 2000; Redacción Alif Nûn, “ Cartógrafos, exploradores y viajeros musulmanes ”, en revista Alif Nûn nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).
[18] Para más información sobre el arte mudéjar en Latinomérica, véase del mismo autor: “ El arte mudéjar: origen, características e influencias trasatlánticas ”, en revista Alif Nûn nº 52, septiembre de 2007. También puede consultarse: VV.AA, Mudéjar en México , Legado Andalusí, Granada, 2002 (Nota de la Redacción).
[19] Para conocer más en profundidad las razones por las que la mayoría de los negros de estas regiones no se han sentido atraídos por el Islam, a diferencia de los de Estados Unidos, véase Ali A. Mazrui, “ El factor africano en los Estados Unidos ”, en revista Alif Nûn nº 45, enero de 2007. (Nota de la Redacción).
[20] Esta prohibición se ha mantenido vigente hasta bien avanzada la segunda mitad el siglo XX. (Nota de la Redacción).
[21] Para más información sobre el culto malé y el Islam africano en Brasil, véase, véase João José Reis y P.F. de Moraes Farias, “ Islam y resistencia esclava en Bahía, Brasil ”, en revista Alif Nûn nº 26, abril de 2005. (Nota de la Redacción).
[22] De hecho, los primeros textos escritos en holandés, en su variedad afrikaner de África del Sur, fueron redactados con el alifato árabe por estos aristócratas malayos esclavizados por los holandeses. (Nota de la Redacción).
[23] El Islam ya es casi mayoritario en Guinea-Bissau, con un 45% de la población musulmana. En cuanto a Angola y Mozambique, la presencia de población musulmana es menos significativa, aunque en el segundo país se remonta a muchos siglos atrás. Para más información sobre el Islam en Mozambique y en Africa Oriental en general, véase Ibrahim A. G. Panjwani, “ El Islam en Africa Oriental: los musulmanes de Malawi ”, en revista Alif Nûn nº 36, marzo de 2006; Basil Davidson, “ Ciudades de coral ”, en revista Alif Nûn nº 45, enero de 2007. (Nota de la Redacción).
[24] Para más información, véase, por ejemplo, Mª Cruz Burdiel de las Heras, La emigración libanesa en Costa Rica , Cantarabia, Madrid, 1991. (Nota de la Redacción).
[25] De hecho, en el interior de la mezquita de Córdoba está prohibida cualquier manifestación pública de la fe musulmana. Algunas organizaciones islámicas españolas como Junta Islámica llevan reivindicado desde hace años el uso conjunto del templo para ambas confesiones, la católica y la musulmana. (Nota de la Redacción).