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lunes, 18 de enero de 2010

Francia 2010. El peligro Sarkozy y el sarkozismo


18-01-2010
Hugo Moreno
Sin Permiso


A Daniel Bensaïd, fallecido el 12 de enero, con quien tuve muchas diferencias, pero compartí siempre la idea que sólo el socialismo puede impedir la barbarie. Al compañero de siempre.

El próximo 14 de marzo tendrán lugar las elecciones regionales. Se disputará entonces la administración de 26 Regiones, 22 de las cuales corresponden a la Francia metropolitana. Actualmente, vale recordar, 21 están bajo control de la izquierda, resultado de las elecciones de marzo 2004. Aunque en un sistema centralizado como el francés, dominado por el poder presidencial y un legislativo con mayoría hegemónica de la derecha, las cuestiones esenciales se deciden en esos ámbitos, y no en el poder regional, se trata sin embargo de una batalla de suma importancia. Entre otras, nada menos que de una oportunidad política de primer plano para frenar la ofensiva reaccionaria y quizá derrotar un poder autoritario en construcción.

El gobierno continúa aplicando su política devastadora contra todas las conquistas económicas y sociales obtenidas por luchas de generaciones. El término “ruptura”- muletilla de Sarkozy y sus ministros - tiene un significado profundo, más allá de su formulación demagógica y de la mediocre figura de los personajes. Estamos efectivamente ante una situación de ruptura, cuyo eje es la implantación del neoliberalismo como orden político, económico y social, y el desmantelamiento y entierro definitivo del “pacto social de 1945” elaborado por el Consejo Nacional de la Resistencia.

Minimizar la envergadura de esta empresa sería un error. Se trata, nada menos, que la tentativa para modelar y afirmar una República conservadora y reaccionaria en todos los planos. Es decir, una “contrarrevolución” política, cultural, ideológica, sin precedentes. Se la puede resumir en la exaltación de los “nuevos valores”: Trabajo, Familia, Nación, en detrimento del viejo lema de la república social: Libertad, Igualdad, Fraternidad... Basta recorrer los discursos de Sarkozy y de sus ministros-secuaces para encontrar estas referencias y su fuente ideológica, próximos del “Estado Francés” de Petain hasta en sus rituales y símbolos.

Las amalgamas son siempre peligrosas, pero esta referencia no está fuera de lugar. Sarkozy y el sarkozismo representan la revancha histórica de lo más retrógrado de la Francia contemporánea. Ese es el sentido profundo de la “ruptura” preconizada. No es un eslogan demagógico, ni una mentira, sino una estrategia concebida y orquestada por las fuerzas sociales que utilizan Sarkozy y su gobierno como “ejecutores”. Se trata, además, de una remodelación de la derecha política en su conjunto. El autoritarismo y la sumisión al modelo neoliberal es el medio para aglutinar a las clases dominantes, con su carga de demagogia y recuperación, recurriendo al arsenal de la extrema derecha o cooptando personal político “a la izquierda”. El flamante “Ministerio de la Inmigración y de la Identidad Nacional” – dirigido por el ex-socialista Eric Besson- es un claro ejemplo, así como la xenofobia, la destrucción de conquistas sociales, la integración a la Europa burlando la voluntad popular de 2005, la reintegración en el Comando Estratégico de la OTAN.

Contener y derrotar esta política y sus designios se presenta, pues, como un objetivo común para todas las fuerzas políticas y sociales que defienden los valores de una república democrática contra el poder autoritario que se esboza.

Desde la gran huelga general del sector público de 1995, hasta la fecha, la oposición a este proyecto no ha cesado. La resistencia obrera, y de los asalariados en general, sin lograr imponerse, ha limitado la política del gobierno. A mediados de su mandato, Sarkozy conoce una caída estrepitosa de su popularidad: apenas un 32 % de opinión favorable, según los últimos sondajes. Una mayoría de la población tiene, pues, consciencia que la política actual conduce a un callejón sin salida: el cierre de empresas, la desocupación, la exclusión y la marginalidad social. No hay día sin que se produzcan cierres de empresas y despidos, pero también sin que aparezcan movimientos y luchas, a veces encabezados por las organizaciones sindicales, otras por la iniciativa desde abajo que nutre la solidaridad y la resistencia. Sin embargo, la participación en los movimientos de reivindicación económica y social no son suficientes.

El desmantelamiento del sector público, la hegemonía del mercado, la privatización, la competencia, la transformación de la cultura y el saber en una mercancía, encuentran una masiva oposición, pero ésta finalmente no cambia el curso para frenar la ofensiva. Uno de los últimos ejemplos ha sido la resistencia contra la LRU (la ley de “autonomía” de las universidades). Durante meses el conjunto del mundo universitario se movilizó, sacó a las calles a miles de docentes, estudiantes, personal administrativo, en un combate ejemplar. Sin embargo, no encontró los medios para imponer su legítimo reclamo: la ley fue votada en pleno verano, y se aplica. Se gana en las calles, pero las decisiones del poder se imponen. La fragilidad del movimiento social se traduce – como causa y efecto – en la ausencia de una alternativa.

Esta es una de las razones que permiten a Sarkozy continuar con su política, aún careciendo su gobierno del consenso necesario. Solo le queda para recuperar terreno levantar el espectro del “miedo” – de los miedos varios – y de presentarse como el partido del orden. “Hay que terminar con la herencia de Mayo 68”, decía en uno de sus discursos. Su intuición de político oportunista y reaccionario le hacía percibir el temor a la revuelta. La estigmatización de la “canalla” de los barrios marginales, que Sarkozy prometía “limpiar al Kärcher”, no fue un exabrupto o un juego de palabras, sino que quería dejar claro el designio de las nuevas clases peligrosas.

El tema de la seguridad, el refuerzo de los controles policiales, la intolerancia, la exigencia a la sumisión, la recuperación de valores de la vieja derecha reaccionaria, son piezas de una estrategia. Su objetivo es una sociedad atomizada, sin libertades, o al menos, con libertades cercenadas y controladas. Una sociedad con ciudadanos reducidos a consumidores - el “hombre-mercancía”- donde “el mercado” supuestamente separa el buen trigo de la paja, los “buenos” de los “malos”. Los primeros son los ganadores, el “trabajar para ganar más”, los que se someten a las reglas y la autoridad de los patrones, los que se esfuerzan para obtener el mérito, en una competencia despiadada que condena el resto a la marginalidad. “El que no posee un Rolex a los 50 años es un fracasado”, dijo Jacques Seguela, experto-publicista al servicio del poder de turno. Esa es la ideología simplista y peligrosa de Sarkozy y del sarkozismo. No se trata sólo de puro cinismo, sino el contenido real de una política sometida al capital y a sus actuales exigencias.

Esta situación plantea la necesidad de generalizar la resistencia en todos los niveles, así como combatir la desesperanza generalizada fruto de la crisis, la desocupación, la precariedad. En otras palabras, encontrar las vías para reconstruir la sociabilidad y la solidaridad de los oprimidos que nutren el combate político y social. Las luchas contra el capitalismo no pueden librarse sólo en el terreno económico y social, con las huelgas y movilizaciones – cuya importancia es decisiva, por cierto - sino también utilizando las formas democráticas que aún persisten. La política - en el sentido noble del término - no puede dejarse en manos de los aparatos y sus “expertos”. Tiene que ser reapropiada por la sociedad entera, por los oprimidos, por los de abajo. Eso implica una movilización para superar el sentimiento nefasto – aunque legítimo – del “son todos iguales”, que es un vacío que puede llenarse con cualquier cosa, no siempre progresista.

Las elecciones del 14 de marzo son una oportunidad para golpear y derrotar el sarkozismo, y al mismo tiempo, un paso en la socialización necesaria de la política. ¿Se encontrarán las fuerzas, las formas de organización y las alianzas necesarias para derrotar a la derecha reaccionaria, condición para ofrecer una alternativa de izquierda creíble?

Esa es la encrucijada en que se encuentran las izquierdas. Desde la izquierda incorporada al sistema (convertida al social-liberalismo), hasta la reformista tradicional (cuyo peso sigue siendo importante), pasando por otras variantes como la “izquierda de la izquierda”, hasta la radical anticapitalista. En todo caso, para los que aún defienden una perspectiva de cambio social, ¿cómo reconstituir o refundar una alternativa realmente socialista? Es difícil, o vano, tratar de encontrar una fórmula mágica. En cambio, aparece claro que la política del frente único – reagrupando las fuerzas que se reclaman de la izquierda y del socialismo - mantiene toda su vigencia. Sin concesiones ni alianzas espurias, ni tampoco ilusiones, hay que ganar un espacio imponiendo una derrota política a la derecha. Cualquier otra política no puede conducir sino al fracaso, a reforzar la ofensiva de la derecha y, por consiguiente, al aumento de la desmoralización. Vale recordarlo, al menos para evitar viejos errores, aún cuando se presenten recubiertos con nuevos oropeles.

Los representantes del capital han abandonado toda idea de compromiso. Adoptaron hace tiempo el objetivo de propinar una derrota definitiva al movimiento popular, condición para la estrategia del neoliberalismo económico-social. Ese es el designio explícito de Sarkoky cuando se presenta como el jefe incontestable de toda la derecha. Hay que terminar con el “complejo político de ser de derecha”, dijo, con su arrogancia habitual. Si puede llevar a cabo su proyecto, es otra cosa: nada es fatal ni está determinado por leyes eternas e inmutables. El resultado depende siempre de la relación de fuerzas, como es sabido. En todo caso, la amenaza y el peligro que representan Sarkozy y el sarkozismo, son reales. No puede minimizarse ni el personaje, lindero con el ridículo en sus dichos y gesticulaciones, ni a sus ministros, aunque sean un grupo de secuaces ineptos. Disponen del poder, el dinero, los medios, las armas y también, factor importante, la decisión de utilizar todos los medios a su alcance.

Desmitificar el discurso y la acción del sarkozismo, resistir y combatirlo en todos los terrenos – económico, social, político, cultural – es un imperativo. Al mismo tiempo, una cuestión de supervivencia para impedir la barbarie que acecha y, en parte, ya está desencadenada. Caso contrario, habrá que adaptarse para vivir y luchar en estos nuevos “tiempos tenebrosos”, como decía Bertolt Brecht para su época.

Hugo Moreno, miembro de la redacción de Sin Permiso, es docente-investigador en ciencias políticas en la Universidad de Paris 8.

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martes, 5 de enero de 2010

Francia: La política identitaria del miedo


05-01-2010
Francia
Laurentino Vélez-Pelligrini
Mientras tanto electrónico 76

El gobierno de Nicolas Sarkozy, con el apoyo de un nutrido grupo de intelectuales vinculados a la derecha, acaba de dar forma a un portal en Internet con el fin de materializar una macroencuesta sobre un tema que no tiene desperdicio: “¿Qué es ser francés”.

Por lo visto la página está destinada a unos ciudadanos que deberán expresar a lo largo de los próximos meses su concepción de la francesidad.

El asunto puede resultar en primera instancia además de patético, ridículo, pudiéndose tomar como un reflejo de las estupideces en las que un gobernante emplea el dinero público, cuando al mismo tiempo está llamando a la austeridad en tiempos de crisis, reduciendo drásticamente los gastos sociales y poniendo en cuestión los cimientos mismos del Estado del Bienestar.

El problema es que la tan cuestionable como innecesaria macroencuesta (cuya retirada ha sido exigida por el grueso de la oposición parlamentaria de izquierdas y un notable número de sociólogos e filosóficos progresistas) esconde un nada inocente trasfondo político, que no sólo informa de las praderas ideológicas por las que rumia la derecha francesa, sino que además encierra un acto de irresponsabilidad al poner seriamente en jaque la convivencia de los ciudadanos.

Por supuesto, la macroencuesta y la forma en la que ha dividido a la opinión pública francesa en cuanto a la pertinencia o no de su materialización no son inteligibles sin girar la vista hacia el periplo que ha experimentado la vida política y social en el país vecino desde finales de los años 80.

El debate sobre la crisis de la “identidad nacional” tomó cuerpo en Francia con motivo de una sobredimensionada polémica sobre el porte del Shador islámico en las escuelas públicas. La cual, para colmos, vino a desencadenarse en 1989, coincidiendo con el Bicentenario de la Revolución Francesa.

Confluencia de circunstancias que desató un mar de controversias sobre la crisis de esos valores de igualdad, universalidad y ciudadanía tan incrustados en la cultura política francesa. La agudeza de la crisis económica, el aumento del paro, la desaparición de los vínculos sociales que garantizaba la sociedad salarial, sumado a la desestructuración urbana, la desaparición de la “cultura obrera” en las famosas Banlieux Rouges, la violencia juvenil, las disfuncionalidades de las políticas de integración (basadas en procesos de invisibilización e inferiorización de los colectivos inmigrantes) y los síntomas de guetización (que proyectaron la amenaza de una creciente influencia del modelo social norteamericano de comunidades contrapuestas y herméticas), constituyeron el caldo de cultivo de lo que vino a denominarse “el malestar francés”.

El impacto electoral de una extrema-derecha demagógica bajo la batuta de Jean-Marie Le Pen y del Frente Nacional vinieron a completar el asunto y a acabar de atizar los miedos sociales ante la crisis de una identidad colectiva tradicionalmente alzada en torno a los “Valores Republicanos”. Sin olvidar, claro está, la proliferación de toda suerte de discursos sobre la “no integrabilidad” de una facción de la inmigración llamada “extra-comunitaria” , al carro de un neorracismo de urdimbre diferencialista.

Resultado de ello fue en los años 90 la reforma legislativa por parte de los gobiernos conservadores de Jacques Chirac y Edouard Balladur de las condiciones de acceso a la nacionalidad francesa, o la política obsesivamente anti-inmigracionista del entonces Ministro del Interior, Charles Pasqua, perteneciente a la corriente ultra del neogaullismo.

Este malestar francés (ante la crisis institucional, social, cultural e identitaria) y los debates políticos, intelectuales y mediáticos que desde finales de los 80 se han producido en torno a él, son los elementos que de manera esperpéntica han dominado la vida pública de nuestros vecinos. Cómo no, también el factor clave que aseguró en su momento la victoria de Nicolas Sarkozy, “salvador nacional” frente a todos los males vividos por la Republica y receptor de todos los miedos e inseguridades (justificados o no) experimentados por el francés medio.

Hecho a no omitir, buena parte de la retórica política del energúmeno, sobre todo desde los acontecimientos de las Banlieux hace dos años, ha estribado en la estigmatización de ciertos núcleos de población de origen “no autóctono” o “no europeo”. A título de ejemplo, el gobierno de Sarkozy ha eliminado la famosa “Carta escolar” (que limitaba la elección de los establecimientos de enseñanza pública al distrito de residencia de los padres), alentando procesos de secesión de los alumnos hacia fuera de su circunscripción padronal.

Medida destinada a beneficiar a quienes pretenden evitar cualquier forma de interacción de sus hijos con otros adolescentes originarios de colectivos culturalmente “extraños” o socialmente sospechosos. Una dinámica secesionista que al mismo tiempo que apela contra los “guetos” y la endogamización cultural de los colectivos inmigrantes, los alienta fomentando la segregación escolar.

Fenómeno en auge, los curriculums de los candidatos a un puesto de trabajo llegan a los departamentos de Recursos Humanos de las empresas con “ buzones prestados” en domicilios “ficticios” pero con prestigio social. Todo ello con el fin de evitar eliminaciones fulminantes en los procesos de selección, en el caso de estar residencialmente ubicados en Banlieux chaudes (barrios calientes) o malfamées (de mala fama). Aunque a primera vista la picaresca podría ser interpretada como el reflejo de un complejo de clase (muy común entre la aristocracia obrera o en las clases medias con aspiraciones de movilidad social ascendente), la trampa tiene una motivación cultural: el miedo a no ser considerado un “verdadero francés de origen europeo”.

Estas prácticas sociales no dejan de ser paradójicas en un país que clama por los valores universales y el no reconocimiento de las identidades en el Espacio Público, aborreciendo del americano modelo multicultural. Cómo de costumbre, Francia confirma su cojera ideológica al hacer todo lo contrario de lo que predica su Constitución: la igual dignidad de todos sus citoyens más allá de sus adscripciones raciales, orígenes sociales, culturales o étnicos, creencias religiosas o identidades de sexo y género.

No es extraño que los éxitos electorales de Sarkozy hayan sido correlativos al descenso electoral en picado de una extrema-derecha que hasta la fecha había ostentado el monopolio de los discursos sobre la crisis de la identidad y la desvertebración social y cultural del país.

Lo que confirma el perfil general de un Presidente de la Republica como Nicolas Sarkozy, que parece alejarse de la tradición democrática de la derecha neogaullista como la que representaron Georges Pompidou o incluso Jacques Chirac, para deslizarse peligrosamente hacia la tradición del poujadisme y de una serie de corrientes populistas y fascistoides de las que Jean-Marie Le Pen y el Frente Nacional fueron hasta el momento el heredero natural.

El asunto de la macroencuesta sobre la francesidad podría resultar hasta cómico, si su tendenciosidad no fuese tan flagrante. Es sabido que en nuestra sociedad moderna, el sistema de percepción y discriminación de los factores de realidad se basan en interpretaciones binarizantes y dicotimizantes de los hechos. Una pregunta sobre “qué es” conlleva otra subsidiaria sobre “qué no es”.

Y las respuestas no dejan lugar a dudas en un país en el que tanto las instituciones, como los discursos políticos, como los medios de comunicación (desde los programas de debate, pasando por los programas de entretenimiento como los concursos, los espacios sobre gastronomía, hasta las series de televisión) están impregnados por un profundo y paleto neochauvinismo y autocomplaciencia respecto a los valores y tradiciones culturales del país.

Si a esto añadimos cómo, tanto el gobierno como los medios de comunicación y los opinadores profesionales inventan “chivos expiatorios” (que como siempre son los mismos) el resultado no es difícil de adivinar.

Nada de ser un gran analista político, ni un fenomenólogo social de primera fila, para percatarse de que dicha macroencuesta sólo busca legitimar, a través de una opinión pública atolondrada por discursos catastrofistas sobre la “desintegración nacional”, la política reaccionaria desplegada por el Presidente Sarkozy. La política identitaria del miedo parece la nota dominante entre nuestros vecinos.

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Francia debate su identidad: Peligroso embate del gobierno contra musulmanes e inmigrantes


12-12-2009
Eduardo Febbro
Página 12

Con un Ministerio de la Identidad Nacional y un debate en el que participó hasta el presidente Sarkozy, la tensión va subiendo en el país. Curiosamente, la derecha extremista parece ser la más beneficiada.
La identidad nacional es la expresión de moda y el hilo conductor de lo que cada vez más se perfila como un áspero enfrentamiento entre el presidente y los musulmanes de Francia.

Casi nada escapa a ese ambiguo y peligroso enunciado de identidad nacional impulsado por el gobierno de Nicolas Sarkozy con la creación, primero, de un Ministerio de la Inmigración y la Identidad Nacional y, luego, con el lanzamiento de un debate promovido por el titular de esa cartera, Eric Besson, y continuado con la intervención pública del mismo jefe de Estado, cuyas afirmaciones ofendieron a los musulmanes de Francia.

Cabe precisar que en el país hay cerca de seis millones de musulmanes, lo que hace de esa religión la segunda de Francia.
La pregunta que presentó Eric Besson en un portal de Internet específico y de un operativo para que los 96 departamentos de Francia organicen un debate fue “¿Qué es ser francés?”. La propuesta generó un debate denso, amplificado hasta la ofensa por diarios como Le Monde, escudero oficial que hasta sacó una tapa que decía “¿Por qué decidieron ser franceses?”.

A estas arenas movedizas se agregaron dos hechos: los destrozos en varias ciudades en los disturbios de jóvenes argelinos o de origen argelino la noche en que Argelia perdió con Egipto en las clasificatorias del Mundial y el resultado del referendo en Suiza contra la construcción de minaretes.

La controversia suiza se expandió en toda Europa y en especial en Francia, donde se escucharon comentarios de barrios bajos.
El intendente conservador del suburbio parisiense de Goussanville, André Valentin, llegó a decir que “me parece que ha llegado la hora de reaccionar, es un debate indispensable porque nos vamos a dejar devorar. Ya hay diez millones –de extranjeros, en su mayoría de origen árabe– que estamos pagando para que se rasquen las p...”.

Sarkozy intervino con un articulo publicado esta semana en Le Monde, que ofendió a los musulmanes.
Sarkozy escribió: “En lugar de vilipendiar a los suizos porque su respuesta no nos gusta, deberíamos interrogarnos sobre lo que ella indica”.
Luego, Sarkozy amplió su perspectiva atacando la tentación al comunitarismo: “Los pueblos de Europa son acogedores y tolerantes, pero no quieren que su marco de vida y forma de pensar sean desnaturalizados. La sensación de pérdida de la identidad puede ser causa de sufrimiento. La mundialización contribuye a avivar ese sentimiento. Ese sufrimiento fractura la identidad y crea una necesitad de anclaje. A ese deseo de pertenencia se puede responder con la tribu o con la nación.
La identidad nacional es el antídoto al tribalismo y al comunitarismo.
Tenemos que hablar de esa amenaza que muchos creen que acecha nuestras identidades, para evitar que, por renegarla, termine alimentando un terrible rencor”.

Luego, dirigiéndose directamente a “nuestros compatriotas musulmanes”, precisó que “en nuestro país, donde la civilización cristiana dejó una huella tan profunda, donde los valores de la República forman parte de nuestra identidad nacional, todo aquello que podría parecer como un desafío lanzado a esa herencia y a esos valores condenaría al fracaso la instauración necesaria de un Islam de Francia, un Islam que, sin renegar de su fondo, deberá encontrar vías para insertarse sin violencia en nuestro pacto social y cívico”.

El presidente abrió una caja de Pandora. Los musulmanes se sintieron directamente interpelados como únicos destinatarios de la palabra presidencial. En las páginas de Libération, Kamel Kabatne, rector de la mezquita de Lyon, lamentó que Sarkozy les haya pedido a los musulmanes que “sean discretos”.

En el mismo diario, el islamólogo Rachid Benzina lamentó que el jefe del Estado haya “utilizado su tema favorito, que es la identidad nacional, como escudo contra el comunitarismo y el tribalismo, pero Sarkozy opone identidad nacional a inmigración. Estoy espantado al ver que Sarkozy sigue considerando que el Islam es una religión de inmigrantes”.

Ya antes, varios intelectuales de renombre habían intervenido en este debate con reflexiones y acciones militantes. El filósofo Michel Serres, miembro de la Academia de Francia, señaló en un artículo titulado Error que “confundir identidad y pertenencia es un error de lógica. O uno dice A es A, yo soy yo, y entonces hablamos de identidad; o uno dice A pertenece a un determinado grupo, y entonces hablamos de pertenencia. Este error lleva a decir tonterías. Y, además, a un crimen político: el racismo”.

Serres señala también el riesgo de ese tipo de enunciados cuyo eje es dividir a “nosotros” –blancos, buenos, honestos y trabajadores– de “ellos”, inmigrantes que vendrían a corromper la identidad.

Historiadores, filósofos, sociólogos, antropólogos firmaron un llamado a que se suprima el Ministerio de Identidad Nacional.
Escriben que llegó la hora de “terminar con ese rapto nacionalista de la idea de nación, de los ideales universalistas que son el fundamento de nuestra República”. Los intelectuales estiman que el ministerio “pone en peligro la democracia” y denuncian ciertas palabras introducidas “oficialmente en la escena pública” que “designan y estigmatizan al extranjero y, de rebote, a cualquiera que tenga aspecto extranjero”.

Cada semana la cuestión de la identidad nacional sube de tono. El debate, lanzado de cara a las elecciones regionales de marzo, corre el riesgo de volverse contra quienes lo provocaron y de beneficiar a la extrema derecha.
Ese era justamente el objetivo del operativo: impedir que la ultraderecha se apoderara del tema y sacara con él provechos electorales.
La confusión llegó a tal punto, incluso en los rangos de la mayoría conservadora, que hoy es la extrema derecha la que empieza a aparecer como la principal ganadora del debate.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-136857-2009-12-12.html

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domingo, 6 de diciembre de 2009

Deje a Marc Bloch en paz, Sr. Sarcozy


5 de diciembre de 2009
Suzette Bloch - Nicolas Offenstadt (
Traducido por Juan Vivanco, en primicia para ARGENPRESS CULTURAL)

Como nieta de Marc Bloch y como historiador medievalista, hemos decidido unir nuestras voces para decir basta a la utilización abusiva que hacen del historiador, intelectual y miembro de la Resistencia Marc Bloch el presidente de la república, Nicolas Sarkozy, y sus adláteres, para adornar sus discursos ideológicos.

Un día, yo, Suzette Bloch, le pregunté a mi padre: «¿Cómo conseguiste reunir el valor físico para resistir al ocupante?». Me contestó: «Verás, cuando te agreden respondes, es como un reflejo, ni siquiera te lo planteas». Mi padre se llamaba Louis Bloch. Era modesto. Me enteré por otros de sus hazañas en la Resistencia contra los nazis y sus auxiliares franceses. Esa pregunta se la habría hecho también a mi abuelo. Pero no le conocí. Le fusilaron. El 16 de junio de 1944. Cayó bajo las balas alemanas. Por la noche, en un campo. En Saint-Didier-de-Formans (Ain). También él era miembro de la Resistencia. Se llamaba Marc Bloch. Le habría hecho la misma pregunta a mi abuela. Pero no la conocí. Murió el 2 de julio de 1944. El Lyon. De pena, de privaciones, sin noticias de su marido, de sus hijos Étienne, Louis y Daniel, todos ellos alistados en el ejército de las sombras. Mi abuela se llamaba Simonne.
Marc, Simonne y Louis me han dejado una memoria, la memoria de una familia que colocó la libertad de espíritu en la cima de los valores humanos. Hoy siento indignación. La indignación me ayuda a superar la timidez que también he recibido en herencia. Para decir: «¡Basta!».
El 12 de noviembre, en La-Chapelle-en-Vercors (Drôme), el presidente de la república pronunció un discurso para aportar su «contribución» al debate que ha lanzado sobre la «identidad nacional», una noción gratuita y que puede servir a los peores propósitos ideológicos. Echó mano de mi abuelo en apoyo de su himno a la Francia atrincherada, cristiana y eterna. «Honor», «patria», «orgullo de ser francés», «identidad nacional francesa», «heredero de la cristiandad»: estos términos jalonan el discurso con que el jefe del Estado pretende describir lo que debe ser su Francia, avalada por el «historiador más grande».
En varias ocasiones, durante su campaña presidencial, creyó oportuno citar La extraña derrota, una mirada reflexiva a 1940 escrita por el historiador que también había sido combatiente. Pero esto ya es demasiado. Es ultrajante. ¿A qué viene esa manía de recurrir a Marc Bloch para atribuirse sus cualidades de hombre intachable? Acaso para dar apariencia noble y aceptable a un debate que obedece a cálculos electorales rastreros y a un proyecto ideológico de vuelta a lo «nacional», sin ninguna relación con los compromisos y la visión del mundo, sabia y ciudadana, de Marc Bloch.
Me niego a que utilicen a mi abuelo para ensalzar «la patria según Nicolas Sarkozy», que explota el miedo al «otro». ¿Al «extranjero»? ¿Al «inmigrante»? Siempre obligado a justificarse, marginado forzosamente por un debate centrado en la «identidad nacional», perseguido cuando no está «en regla», obligado a esconderse, a esconder a sus hijos o a trabajar en las pésimas condiciones del trabajo en negro. ¿Cuáles son esas «renuncias» que amenazan a la patria? Toda esa fraseología no tiene nada que ver con Marc Bloch, que luchó en circunstancias bien distintas contra verdaderos enemigos de las libertades.
«Soy un buen ciudadano del mundo, el menos chovinista de los hombres, y me enorgullezco de ello. Como historiador, sé toda la verdad que contenía el famoso grito de Karl Marx: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”», escribía también el medievalista en La extraña derrota, en su afán por articular su intenso patriotismo abriéndose a horizontes más amplios.
No, yo, su nieta, no quiero que Nicolas Sarkozy utilice a Marc Bloch para sus fines. Él no habría aprobado esta ideología nacionalista malsana. Le pido al presidente que deje el pensamiento de mi abuelo a los estudiosos, a los críticos, a los historiadores, así como a todos los lectores de sus obras.
El historiador coautor de estas líneas tiene que decir, junto con otros muchos, que el famoso pasaje citado por el presidente y sus adláteres en varias ocasiones, entre ellas la de La Chapelle-en-Vercors, para hacer creer que la historia de Francia se adopta como un todo, como un animal de compañía, es una manipulación muy burda. Veamos la frase exacta: «Hay dos clases de franceses que no entenderán nunca la historia de Francia: los que no quieren vibrar con el recuerdo de la consagración de Reims y los que leen sin emoción el relato de la fiesta de la Federación».
Cuando se sitúa esta frase en su contexto, se comprende que sirve, ante todo, para denunciar la estrechez mental de la patronal de los años treinta, incapaz de comprender el ímpetu de las luchas obreras y, en particular, de las de 1936. «En el Frente Popular» añade Bloch «―el auténtico, el de las masas, no el de los políticos― revivía en cierto modo la atmósfera del Campo de Marte, en aquel radiante 14 de julio de 1790». Marc Bloch denuncia, sobre todo, la incapacidad de las elites para convocar grandes concentraciones en torno a los ideales democráticos, frente a las de los regímenes fascistas. Los especialistas en Marc Bloch invitan a la prudencia en el uso de la frase, ya formulada durante la Gran Guerra. Han hecho distintas interpretaciones de la misma, haciendo hincapié en la doble circunstancia de guerra. A todas luces, una apelación como esta a la unión sagrada es un lugar común durante un conflicto, y debe entenderse en ese contexto.
Como de costumbre, el presidente saca palabras e iconos de sus contextos y sus vinculaciones para vestirlos con los ropajes del momento, los más nacionales en este caso, olvidando la época que los produjo y dificultando por completo la comprensión de los retos de nuestro tiempo. Tal como observa el historiador Gérard Noiriel, «a diferencia de Nicolas Sarkozy, que no ha perdido ocasión de censurar el pensamiento crítico como una amenaza para la identidad nacional, Marc Bloch, por el contrario, siempre lo alentó».
Suzette Bloch es periodista, nieta de Marc Bloch.
Nicolas Offenstadt es profesor de Historia de la universidad Paris-I, autor de L’Histoire bling-bling, Stock.
Fuente: http://www.lemonde.fr/opinions/article/2009/11/28/laissez-marc-bloch-tranquille-m-sarkozy-par-suzette-bloch-nicolas-offenstadt_1273481_3232.html

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sábado, 21 de noviembre de 2009

Assad: Israel Debe Garantizar la Devolución de Nuestras Tierras y Derechos


AL-MANAR
20/11/2009

La consejera de temas políticos y de información del presidente sirio Bashar al Assad, Buthaina Shaaban, reveló en una conferencia de prensa el jueves una parte de una conversación que mantuvo Assad con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, en París.

“El presidente Sarkozy dijo a Assad: “(El primer ministro israelí Benyamin) “Netanyahu quiere comenzar las conversaciones de paz contigo y que iniciéis las conversaciones sin precondiciones.” El presidente Assad contestó: “No, esto es inaceptable. Iremos a las negociaciones una vez que Israel nos garantice la plena devolución de nuestras tierras y derechos.” Sarkozy le dijo: “Pero yo he discutido esto con Netanyahu y él me dijo que éste será el resultado de las negociaciones.” El presidente Assad respondió: “No, esto es donde comienzan las negociaciones. El resultado de las conversaciones es la paz; si tú quieres la paz, entonces el resultado será la paz.” Shaaban añadió que las conversaciones entre los dos presidentes continuaron durante dos horas “durante las cuales ellos abordaron el proceso de paz, la resistencia, Irán y su nueva planta de enriquecimiento de uranio y las relaciones de Siria con Turquía” En declaraciones a Al Manar, Shaaban se negó a hablar sobre las “esperadas” visitas a Damasco de responsables libaneses. “Ésta es una decisión que será tomada por el gobierno sirio, no por mí, y abordaremos todo esto en el momento que corresponda,” señaló. “Nosotros siempre buscaremos los mejores vínculos posibles entre Líbano y Siria. Líbano es un país hermano y estamos contentos de que un gobierno de unidad nacional haya sido formado en Beirut,” añadió Shaaban. Ella también dijo que la seguridad, estabilidad y prosperidad de Líbano eran la seguridad, estabilidad y prosperidad de Siria.

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jueves, 12 de noviembre de 2009

Los intereses estatales y la falta de criterios sumen a la UE en el caos


12-11-2009
Josu Juaristi
Gara

La presidencia de turno del Consejo de Ministros de la Unión Europea anunció ayer que los jefes de Estado y de Gobierno se reunirán el día 19 para designar los dos cargos institucionalizados por el Tratado de Lisboa: el presidente estable del Consejo Europeo y el jefe del nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior. La UE perderá otra ocasión de actuar con transparencia y democracia; lo decidirán en secreto -e improvisando, según parece- durante la cena.

Tocaba al primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo país ejerce la presidencia de turno del Consejo de Ministros de la Unión Europea, formalizar la convocatoria de la cumbre, un anuncio que se estaba demorando, porque estaba previsto que el Consejo Europeo extraordinario se celebrara esta misma semana. Pero Reinfeldt no podía aplazar más la cita, porque los Veintisiete ya han decidido que el Tratado de Lisboa entrará en vigor el 1 de diciembre. Para esa fecha, necesitan tener los deberes hechos (al menos, los más visibles). De momento, tal y como reconoció ayer el propio Reinfeldt, la primera ronda de consultas para tratar de consensuar los nombres de las personas que ocuparán el cargo de presidente del Consejo Europeo y de jefe del nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior (además del nuevo secretario general del Consejo, puesto técnico que también ostentaba Solana) ha fracasado. El político sueco admitió que tiene más candidatos que cargos sobre la mesa.

Aun presuponiendo que Reinfeldt no dice todo lo que sabe, parece obvio que las consultas telefónicas de estas últimas semanas y las reuniones de los embajadores permanentes no han reducido suficientemente el número de candidatos. Sin embargo, el presidente de turno no puede acudir al Consejo Europeo extraordinario con las manos vacías, lo que le obligará a intensificar las consultas de aquí al 19 para reducir las opciones. En cualquier caso, todo apunta a que la cena de los jefes de Estado y de Gobierno será larga y el propio Reinfeldt admitió que en la misma podrían surgir incluso nuevos nombres.

El primer ministro sueco recordó que debe buscar un equilibrio (para dos puestos) entre familias políticas, países grandes y pequeños, del norte y del sur, este y oeste, así como la cuestión del género. Ese equilibrio es, hoy por hoy, prácticamente imposible, de ahí que en los pasillos comunitarios se dé por hecho que, al final, todo se decidirá por mayoría cualificada (el Tratado sugiere o recomienda que se haga por unanimidad, pero, por «si fuera necesario», estipula la mayoría cualificada como último recurso para desbloquear la decisión).

Déficit democrático

Lo que sí sabemos es que la decisión sobre ambos puestos se tomará al estilo comunitario: a puerta cerrada. Hasta el propio Valéry Giscard d'Estaing, que presidió el último (y fracasado) intento de la Unión por escenificar cierta transparencia cuando lideró la Convención sobre el futuro de Europa que elaboró el borrador del malogrado Tratado Constitucional, ha mostrado su decepción por la enésima oportunidad perdida. La Unión Europea afirma que busca acercarse a los ciudadanos y presenta los dos nuevos puestos desde esa óptica (entre otros factores), pero esas supuestas intenciones chocan con el procedimiento escogido para las designaciones: nadie conoce los perfiles o criterios exigidos o exigibles para los cargos, no sabemos qué condiciones deben cumplir, y el Tratado de Lisboa no lo aclara.

Y lo que sabemos por las declaraciones de unos y de otros es que están improvisando, o que nos están tomando el pelo. Porque es imposible que los Veintisiete no sepan, al menos a estas alturas, si buscan líderes o secretarios, aunque todo apunta, desde luego, a lo segundo.

Lo único que sabemos es que surgen misteriosamente nuevos candidatos (y «no candidatos») mientras pierden gas los que sonaron primero (Van Rompuy tras Blair y Juncker para presidente y D'Alema tras Miliband para suceder a Solana).

El 19, si hay fumata blanca, despejaremos las incógnitas sobre las personas elegidas, pero ni tan siquiera eso nos ofrecerá el retrato completo de los nuevos cargos. Y es que ni tan siquiera podemos anticipar que un candidato de bajo perfil vaya a significar un puesto débil, o viceversa.

Juegos de poder

De lo que ha ocurrido en las últimas jornadas podemos deducir que las decisiones son terreno de juego propicio para que cada cual pruebe de nuevo sus fuerzas en esta precaria Unión a Veintisiete. Sarkozy y Merkel lo hacen desde hace tiempo, especialmente desde que firmaron aquella carta conjunta en víspera de la designación de Barroso a la reelección al frente de la Comisión. Y Polonia ha sido el último en tantear las fuerzas y los nervios del resto, al solicitar que los candidatos sean sometidos a «entrevistas de trabajo» ante los veintisiete líderes. Varsovia no busca convertirse en adalid de la transparencia (de hecho, no pide que esas entrevistas sean públicas), sino reforzar su posición en la «segunda línea» tras los cuatro «grandes» y, de paso, atraer hacia sus posiciones al mayor número posible de «pequeños». Parece haberlo conseguido con Lituania (que copatrocina la idea), Finlandia, Eslovaquia, República Checa, Estonia e, incluso, con Suecia, lo que podría augurar problemas para Sarkozy y Merkel en el delicado y aún incierto nuevo reparto del poder en esta Unión.

Sea como fuere, los Veintisiete comenzarán el próximo jueves a visualizar algunos aspectos del Tratado de Lisboa, pero sólo en la forma, porque siguen sin darle un contenido preciso.

En los pasillos comunitarios se da por hecho que, al final, los nuevos cargos se decidirán por mayoría cualificada (el Tratado sugiere o recomienda que se haga por unanimidad, pero, por «si fuera necesario», estipula la mayoría cualificada como último recurso para desbloquear la decisión).

A pesar de que el ministro de Exteriores británico, David Miliband, afirma no estar interesado en el cargo de Solana, su decisión de viajar el lunes a Berlín alimentó las especulaciones. No sería la primera vez que alguien dice «no» para dar luego el «sí».

Tapados o, como se les llama ahora, los «no candidatos». Para presidente, aunque ya no es un tapado, figura el belga Herman van Rompuy; y para liderar la diplomacia europea, la británica Catherine Ashton y la griega Anna Diamantopoulou.

Conmemoración histórica del Tratado del Armisticio con la presencia de Merkel en París
Dos días después de haber celebrado en Berlín el vigésimo aniversario de la caída del Muro, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, volvieron a reunirse ayer para conmemorar en París el final de la Primera Guerra Mundial, una conmemoración histórica y sin precedentes ya que ha sido la primera vez que un jefe del Gobierno alemán participa en el Estado francés en un acto en recuerdo del Tratado del Armisticio, firmado en 1918 y que supuso la capitulación de Alemania.

Veinticinco años después de la famosa fotografía de François Mitterrand y Helmut Kohl dándose la mano en Douamont, junto al campo de batalla de Verdún, en un gesto que pasó a la historia como el símbolo de la paz entre antiguos adversarios, el presidente francés y la canciller alemana recordaron a todas las víctimas de la Gran Guerra avivando la llama de la tumba del Soldado Desconocido en el Arco del Triunfo de París, antes de ensalzar la reconciliación entre los dos países.

Como símbolo de este 11 de noviembre excepcional, el coro del Ejército francés entonó después de La Marsellesa el himno nacional alemán, ante los soldados de la brigada franco-alemana y los alumnos oficiales que rodeaban el Arco del Triunfo.

«Este 11 de noviembre no conmemoramos la victoria de un pueblo sobre otro, sino una prueba que fue tan terrible para el uno como para el otro», recalcó Sarkozy.

«Sé que lo que ocurrió no puede ser borrado. Sin embargo hay una fuerza, una fuerza que nos ayuda, que puede ayudarnos a soportar lo ocurrido. Esta fuerza es la reconciliación», le respondió Merkel.

Acto seguido alabaron la amistad franco-alemana, que Nicolas Sarkozy calificó de «tesoro» y Angela Merkel de «regalo», así como su función de motor en Europa.

«Cuando Alemania y Francia proponen juntos, actúan juntos, entonces Alemania y Francia realizan grandes cosas», reiteró el presidente francés.

«Sabemos que, juntos, tenemos todas las posibilidades de superar los desafíos de hoy y de mañana», se hizo eco la canciller, citando la crisis financiera y económica o la protección del clima.

Después de la ceremonia, Sarkozy aprovechó para justificar en la televisión France 2 su decisión de invitar a la canciller, que no fue del agrado de todos. «Creo que las mentes han evolucionado», dijo atribuyendo la paternidad de esta idea a Jacques Chirac, que en 1998 tropezó con el no de Gerhard Schröder.

Merkel, de riguroso negro, y Sarkozy, con corbata negra, guardaron un minuto de silencio a las 11.11 horas del 11 de noviembre, marcando el momento exacto en que el que, hace 91 años, entró en vigor el Tratado.

«Es una semana llena de símbolos», se felicitó Merkel apenas dos días después de las celebraciones organizadas en Berlín por el vigésimo aniversario de la caída del Muro. «Es un momento muy importante para mí», añadió.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091112/166250/es/Los-intereses-estatales-falta-criterios-sumen-UE-caos

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martes, 26 de mayo de 2009

Francia inaugura su primera base militar en el golfo Pérsico


26-05-2009
Elianne Ros
El Periódico

La primera base militar de Francia en el golfo Pérsico será inaugurada hoy por el presidente Nicolas Sarkozy en los Emiratos Árabes Unidos. Situada frente a Irán y bautizada como Campo de la Paz, la nueva base marca un giro en la estrategia geopolítica de la República, además de formar parte de la apuesta comercial del presidente por exportar la tecnología militar y nuclear francesa a los países ricos en petrodólares.

Se trata de una decisión histórica. Por vez primera en los últimos 50 años, Francia se establece militarmente fuera de sus fronteras –hasta ahora se había ceñido a sus antiguas colonias africanas– rivalizando en presencia e influencia con EEUU en una zona de vital importancia para los intereses occidentales. Y no lo hace a medias. El centro militar, para el que los Emiratos han cedido 8 hectáreas, acoge una base naval con dos muelles, una aérea –en la que se instalarán media docena de aviones de combate– y un campo de entrenamiento para el Ejército terrestre. Albergará de forma permanente a 500 soldados, entre cuyas actividades figurarán operaciones de desminado en toda la región del Golfo y la protección de la circulación marítima.

"Disuasoria" de cara a Irán

Sarkozy, quien inició ayer en Abu Dabi su segundo viaje oficial a los Emiratos en dos años de presidencia, quiere subrayar el valor simbólico y estratégico de la base, que tendrá una doble función: «disuasoria» –especialmente cara a Irán– y de defensa de un eje geoestratégico frente a amenazas como la piratería. El Gobierno iraní ya mostró su rechazo a esta infraestructura cuando se anunció su creación, hace año y medio. Su inauguración se celebrará una semana después del lanzamiento por parte de Teherán de un misil Sajil-2, capaz de alcanzar un objetivo situado a 2.000 kilómetros de distancia.
Pese a la tensión en la zona, el Elíseo juzga «prioritaria» su implantación, que lleva asociada una intensa estrategia comercial. Sarkozy firmará hoy un nuevo acuerdo de defensa con los Emiratos --poseedores de las quintas reservas de hidrocarburos del mundo--, que refuerza el texto suscrito en 1995. «Si Irán atacara, lo haría también contra Francia», resume un oficial francés en unas declaraciones al diario Le Monde.

Venta de aviones

El presidente ha desembarcado en Abu Dabi acompañado de un grupo de empresarios de los principales grupos de fabricación de material bélico y de energía. Entre los objetivos de Sarkozy figura la venta de 60 aviones de combate Rafale. Sería el primer encargo que recibiría Francia para exportar este sofisticado aparato de elevado coste, que hasta ahora no ha podido competir en el mercado con los F-16 estadounidenses. Según el diario Le Parisien, el coste del contrato que se negocia se sitúa entre los 6.000 y los 8.000 millones de euros.
Sarkozy persigue asimismo un acuerdo para construir la primera central nuclear de los Emiratos, terreno en el que topa también con una dura competencia de EEUU.

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miércoles, 22 de abril de 2009

Las malas noticias acosan a Sarkozy

Andrés Pérez
Público
22-04-2009
Nicolas Sarkozy perdió los nervios la pasada semana en dos ocasiones con palabras desagradables para medio mundo.

Palabras descorteses que estuvieron al borde del roce diplomático con sus colegas Angela Merkel, José Luis Rodríguez Zapatero y Barak Obama.

La mala noticia que ha sacado de quicio al presidente francés se encuentra escondida en el Barómetro de Política Económica efectuado por el instituto BVA a mediados de mes, uno de los indicadores del estado de la opinión más importantes de este país. Un 55% de los franceses apoya y justifica las acciones cada vez más desesperadas lanzadas en las fábricas contra los ejecutivos y dirigentes que despiden.

Si se incluye a quienes piensan simplemente que no hay que meter en la cárcel a los obreros que efectúen acciones ilegales, la proporción sube a un 64% de franceses favorables a la radicalidad.

Primavera social caliente
Según el sondeo BVA, hasta un 44% de los simpatizantes de la propia derecha aprueban las acciones obreras ilegales. Y paradoja de las paradojas un 60% de los ejecutivos, dirigentes y profesiones liberales también consideran "justificables" las acciones desesperadas. Como si estuvieran dando su aprobación a su propio secuestro por unas horas.

A la vista de los resultados, los sociólogos del sondeo concluyen que "el 1 de mayo marcará el inicio de una primavera social que promete ser caliente, con una subida de la radicalidad que inquietará al Ejecutivo".

"Hay un riesgo revolucionario en Francia", a causa de "la situación difícil y peligrosa" y de "la fuerte cólera que recorre nuestro país", reconoció el domingo el gran rival de Sarko en la derecha, el ex primer ministro Dominique de Villepin.

Cada vez más impopular
Sarkozy se llevó la semana pasada otra mala sorpresa: los sondeos de popularidad lo han rebajado a segunda división. Según el último barómetro IFOP para la revista Paris Match, su odiado predecesor, Jacques Chirac, es hoy el político más popular de Francia, y un 74% de los ciudadanos tienen una buena opinión del hoy abuelete que se ocupa de su perro y del diálogo de civilizaciones.

En contraste, Nicolas Sarkozy baja nada menos que a la 33ª posición de popularidad. Por detrás, pues, de 32 políticos franceses, entre los que se encuentran perfectos desconocidos de la escena política y, también, personajes inquietantes para el presidente como los neotrotskistas Olivier Besancenot y Arlette Laguillier (puestos 17º y 12º, respectivamente).

Tocado en sus dos líneas de flotación personalismo político y populismo, Sarkozy intentó ayer cimentar su base electoral volviendo a la paranoia de la seguridad. En un mitin en Niza anunció el envío de refuerzos policiales a las barriadas francesas y la creación de tres nuevos delitos, dirigidos contra las bandas juveniles.

Estos anuncios ocultan mal su verdadero objetivo: preparar una campaña de mano dura contra los jóvenes en los barrios populares, donde el paro, según las estadísticas, ha aumentado un 57% desde enero de 2008.

París es desde hace semanas una alocada ciudad por donde circulan los rumores más disparatados y divergentes sobre un reajuste de Gobierno. Sarkozy ha inventado la remodelación ministerial permanente desde el anuncio del cese de Rachida Dati y Michel Barnier, efectuado el 23 de enero pasado y que aún hoy sigue sin materializarse.

El escenario, con unas 20 personalidades que, o bien saben que están en un sillón eyectable o bien creen que pueden encontrar sillón ministerial si el vecino es expulsado, ha creado una situación de rumores cortesanos y almas en pena. Almas ministeriales a las que Sarkozy abroncó duramente en el Consejo de Ministros del miércoles pasado.

A ese clima político barroco se le conocía en este país como Fin de Règne (fin de reinado), y solía producirse con Chirac o Mitterrand al borde de la jubilación tras diez años en el poder. Speedy Sarkozy habrá sabido provocarlo en menos de dos años de presidencia.

http://www.publico.es/internacional/220518/malas/noticias/acosan/sarkozy

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viernes, 17 de abril de 2009

Crisis y la delicada cuestión nuclear “El Elyseo se molesta por las ‘lecciones’ de Obama”


Enrique Oliva (especial para ARGENPRESS.info)
15 abril 2009

La frase entre comillas del encabezamiento es el título de un artículo del diario Le Figaro de Paris, del pasado 9 de abril, referido al ambiente reinante en el Elyseo (palacio presidencial de Francia). Allí aparece un foto presentando a Barack Obama sonriente, dando un abrazo no correspondido a un serio Nicolás Sarkozy y un epígrafe diciendo: “El Elyseo teme que el efecto de imagen extremadamente adulador obtenido por el nuevo jefe de la Casa Blanca batiendo la desnuclearización total, no refuerce la percepción de una Francia crispada sobre su fuerza disuasiva” (la “fuerza disuasiva” es el sistema atómico de respuesta rápida para desalentar cualquier ataque).La nota comenta las opiniones favorables al presidente norteamericano por su discurso en Praga del domingo 5 de este abril, “desencadenando ‘un entusiasmo planetario”, en lo que ha dado en llamarse “obamanía”.En verdad, pese a sus despliegues de simpatía, Obama volvió de su primera gira por Europa y Medio Oriente con una cantidad de delicados nuevos problemas. Sus enormes salvatajes a los bancos internacionales, no se reflejaron en ayudas inmediatas a urgentes carencias de los pueblos “amigos”. Solo promesas irrelevantes, para mitigar el desprestigio yanqui ante sus obligados “aliados” pobres, donde su antecesor George Bush llevó a sangre y fuego a tantas calamidades en busca de petróleo, dejando más fanáticos religiosos en países devastados.Iraq y AfganistánSin apelar a antiguas historias negras imperialistas, es innegable que en 2001 EEUU llevó a guerras tan implacables como injustificadas, y sin encontrar a Bin Laden en Afganistán, a pesar de ofrecer una recompensa aun vigente de 25 millones de dólares por su cabeza o por un hilo conductor a su detención. Tampoco aparecieron poco después las armas de destrucción masiva del linchado Hussein en Iraq, cuyos seguidores integran hoy manifestaciones multitudinarias pidiendo el retiro ya e incondicional de las tropas norteamericanas ocupantes. Ello desencadenó la resistencia armada de ambos pueblos que, según diversas fuentes, les ha costado entre 800.000 y 1 millón de victimas mortales, en especial entre civiles. Los yanquis caídos dejaron de contarse hace tres años al pasar el millar. Los bombardeos no se detienen se extienden al “aliado” Pakistán con aviones no tripulados.Sin embargo, las maravillas de la alta tecnología se han mostrado ineficientes contra guerrillas y suicidas patriotas u ortodoxos religiosos. Pakistán, totalmente islámico, poseedor también de bombas atómicas, se encuentra desestabilizado política, económica y religiosamente. Los atentados terroristas en ciudades y campos son cosa de todos los días.Tantas agresiones y heridas abiertas no pueden perdonarse de la noche a la mañana con palabras de buenas intenciones de Obama, como prometer sin fecha exacta el retiro de tropas de Iraq y menos en Afganistán, por la resistencia de los ex aliados talibanes.De reconstrucción no se ha cumplido prácticamente nada en 8 años de ocupación, a pesar de enormes cantidades de dólares que Washington dice haber invertido y se perdieron entre contratistas corruptos como el ex vicepresidente Cheney, según investigaciones del Congreso .yanqui. Prolijamente, se sigue destruyendo más.En cuanto al pedido de Obama a los aliados europeos de mandar más tropas a Afganistán, los resultados fueron magros. Gran Bretaña y Francia han prometido enviar “transitoriamente”, y no para reprimir, unos pocos hombres pero anunciando también que pronto se retirarán en su totalidad, es decir incluyendo a los que ya están junto a las tropas norteamericanas. Más bien parece una extorsión que una ayuda, pues no ven seguridades de compartir el botín petrolero. España aportará también fuerzas “solo para el control de elecciones”. La OTAN, dominada por Washington y a disgusto de Europa, prometió 5.000 soldados. ¿Reclutados donde? ¿en el viejo mundo?.La alemana Angela Merkel y el francés Nicolás Sarkozy ya comenzaron a ponerse respondones aprovechando la debilidad de EEUU y le enrostran a Obama el no tener autoridad para presionar a la Unión Europea para el ingreso de Turquía al ente.Estas reticencias de los gobiernos europeos se deben a la seguridad de ser medidas impopulares a favor del imperio hacen perder elecciones. A ello se agrega la furia de los pueblos del mundo por la fraudulenta crisis provocada por el capitalismo salvaje yanqui.Visita de Obama a Turquía criticada en Europa e IsraelLa visita de Obama a Turquía no solo inquieta a gobiernos europeos sino también al estado de Israel, sintiendo un enfriamiento de sus relaciones con Washington, objetándoles sus guiños a países islámicos. Los críticos se oponen al ingreso de la república otomana a la Unión Europea como miembro de pleno derecho, cuando ya está en la OTAN prestando importantes servicios a EEUU por su posición estratégica, convertido. Pero ni Israel ni los integrantes de la UE desean como aliado a un país de 68 millones de habitantes con el 99 % de islámicos. Han manifestado su disgusto con una energía demostrativa de haberle perdido consideración hegemónica al imperio. La alemana Angela Merkel y el francés Nicolás Sarkozy, recordaron a Obama que él no es miembro de la Unión Europea para influir en sus determinaciones”.Asimismo, Turquía no olvida que Obama prometió durante su reciente campaña electoral que “condenaría el genocidio de armenios cometido por los otomanos” en mayo de 1915, cuando ni siquiera Washington admitía haber sucedido.Además, es importante recalcar que, decepcionados los turcos de su tradicional aliado yanqui, hace solo semanas, ha estrechado vínculos de amistad, colaboración y seguridad con la vecina Federación Rusa, manteniendo con ella su mayor intercambio comercial. Y Obama no ha podido revertir esa situación con su visita a Ankara.Irán y Corea del Norte no cedenYa no caben dudas que Corea del Norte ha tenido éxito con el envío de un cohete al espacio instalando un satélite de comunicaciones. Estados Unidos de inmediato comenzó diciendo que el ensayo había fracasado. Luego, ante evidencias en contrario, Washington alertó al mundo sobre el peligro de que el cohete ip de alcance intercontinental y capaz de llevar tanto un inocente satélite como misiles con cabezas nucleares. A esto se sumó Japón denunciando que el cohete coriano había violado su espacio soberano.La alta tecnología aplicada con fortuna, contó con la colaboración de Rusia, aunque no se descarta participación de otros países europeos, ya denunciados. Tanto en este caso como en el proyecto nuclear de Irán, Moscú ha dicho y repetido en diversas oportunidades que su participación se limita a la producción de energía en previsión del agotamiento cierto de los yacimientos de petróleo y gas. Es exactamente lo mismo que declaran y vuelven a repetir tanto Corea del Norte como Irán.De todos modos, los coreanos norteños han logrado gran popularidad interna y repercusión mundial con su lanzamiento. Paralelamente, el conductor de ese país, Kim Jong-il (“El Sol del Siglo XXI”) ha sido designado por la Asamblea Nacional para un nuevo quinquenio de gobierno, a 4 días de la puesta en órbita de su satélite de comunicaciones.Asimismo, no se cree posible que Washington pueda conseguir otra vez que la UN le declare una nueva guerra como la de 1951 que dejó al pequeño país en ruinas y con bloqueos que duran hasta ahora. Desde el fin de aquel conflicto, los yanquis tienen permanentemente fuerzas militares en Seul, capital de Corea del Sur. Hoy son 35.000 soldados, que bien caros cuestan al gobierno local, incondicional a la Casa Blanca.Con Estados Unidos tienen facturas impagas a cobrarse acumuladas por siglos de atropellos coloniales padecidos a ambos países en vías de constituirse en potencias nucleares: Corea del Norte e Irán. Pero hoy los norteamericanos no están en condiciones de lanzarse a una nueva aventura guerrera ni posee la posibilidad de lograr alianzas contra un bloque compacto de mayoría islámica y vecinos a Rusia.Las posiciones están muy enfrentadas en lo fundamental. EEUU habla de una total desnuclearización de ambos países con un riguroso control internacional, imposiciones que son rechazadas de plano tanto por Irán como por Corea del Norte.Por otro lado Benjamín Netanyahu, el duro halcón primer ministro de Israel, afirma que no esperará más allá de fin de año para ejecutar el plan suspendido por George Bush, o sea bombardear y destruir la planta atómica iraní de Natanz. El ultimátum, también pone en apuros a Barack Obama.

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jueves, 16 de abril de 2009

La respuesta insuficiente de la UE




Vicenç Navarro
Público
16-04-2009

En la última reunión del G-20, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy acentuaron una postura ampliamente extendida hoy en gran número de gobiernos de los países miembros de la Unión Europea (UE) que sostiene que tales gobiernos no tienen que aumentar el gasto público para estimular la economía (tal como les proponía el presidente de EEUU, Barack Obama) más de lo que ya hacen, pues –según ellos– se gastan en tal estímulo cantidades semejantes a las propuestas por el Gobierno federal de EEUU. Tal postura apareció también en las declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, quien indicó que los países de la UE están ya gastando, como promedio, un 3,3% del PIB de su país en estimular sus economías, un porcentaje semejante al de EEUU, que dijo ser un 4% del PIB. Según Barroso, tales cantidades serán suficientes para evitar el aumento del desempleo en la UE.
Los datos, sin embargo, no confirman esta lectura optimista de la realidad económica en la Unión Europea. La Organización Internacional del Trabajo (The International Labor Organization, ILO) acaba de publicar un informe en el que analiza cómo los países están estimulando sus economías a partir de nuevas intervenciones públicas. Una de ellas es en ayudas a los bancos con el objetivo de resolver el problema de escasez de crédito. Sorprenderá al lector saber que muchos de los países de la Unión Europea (incluyendo España) se gastan, en términos proporcionales, cantidades mayores en ayudar a la banca que EEUU (Alemania se gasta el equivalente a un 19,8% de su PIB en tal capítulo; Francia un 19%; Gran Bretaña un 28,6% y España un 14,3%, cantidades mayores que lo que se gasta EEUU, donde tales ayudas representan el 5,1% del PIB).
De estos datos podría deducirse que la banca tiene incluso más influencia política en la UE que en EEUU, lo cual aparece también en otros dos indicadores: los intereses bancarios son seis veces más altos en la UE (1,5%) que en EEUU (0,25%), y un objetivo prioritario del Banco Central Estadounidense (el Federal Reserve Board) es el de estimular la economía y crear empleo, en contraste con el objetivo prioritario del Banco Central Europeo, que es controlar la inflación.El informe ILO señala que otra manera de estimular la economía es mediante la reducción de impuestos o la transferencia de fondos públicos a la ciudadanía. La primera de estas medidas es preferida, en general, por los partidos de sensibilidad liberal, y tiene un impacto estimulante menor, pues la gran mayoría de la población (que está profundamente endeudada) utiliza estos fondos más para pagar sus deudas que para consumir y así estimular la demanda, la cual está muy reducida como consecuencia del descenso de la masa salarial en la mayoría de los países ricos (OCDE).
En realidad, una de las medidas más potentes para estimular la economía es aumentar los salarios. Ya el presidente Roosevelt aprobó la Wagner Act (que estableció los sindicatos en EEUU) a fin de facilitar el incremento salarial que su Administración consideró como un requisito para salir de la Gran Depresión. Siguiendo la misma lógica, el presidente Obama apoya ahora una nueva ley propuesta por los sindicatos estadounidenses que les reforzaría en su petición de incrementar los salarios. En la Unión Europea, por el contrario, la propuesta más común de los estados miembros de la UE (hoy gobernada en su mayoría por partidos conservadores y liberales) ha sido la de pedir la congelación salarial.Además de tales medidas, ILO analiza las intervenciones públicas de creación de empleo público y/o privado mediante la inversión en infraestructura física y productiva y en servicios del Estado del bienestar –no sólo en educación, sino también en sanidad, servicios sociales y otros–, que aumentan la protección y cohesión social (y la productividad, punto que ha escapado hasta ahora a los economistas del Gobierno español). Según el informe ILO, la inversión que estimula la creación de empleo a base de aumentar tal tipo de inversión es menor en los países de la Unión Europea que en EEUU. Alemania ha invertido un 2,8% de su PIB en tal tipo de inversiones; Francia un 1,1%; Gran Bretaña un 1,3% y España sólo un 0,8%. En EEUU el gasto hecho y propuesto es mucho mayor: un 5,6% del PIB. Este tipo de estímulo es el más efectivo para crear empleo. Esta medida, junto con la ayuda a las empresas (como las automovilísticas y las de energías renovables), son aportaciones más bajas en la UE que en EEUU.
Esta desagregación de los distintos componentes del llamado estímulo económico es importante para no mezclar peras con manzanas y venderlas todas como si fueran nueces. Como bien dijo Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido Socialista Europeo, en su crítica a Barroso, “la Unión Europea, bajo el dominio de fuerzas conservadoras y liberales, no se gasta, frente a la crisis, un 3,3% para crear empleo. Sólo un 1,1%”.
El consenso de Bruselas, que es la versión europea del consenso liberal de Washington, ha seguido unas políticas de freno del gasto público con disminución de impuestos y limitaciones en el tamaño del déficit fiscal del Estado, que han sido responsables de que el desempleo en Europa (que había sido más bajo que en EEUU desde la II Guerra Mundial) incrementara (siendo hoy mayor que en EEUU) a partir del desarrollo de tales políticas que ahora obstaculizan la resolución de la crisis.
En EEUU, el consenso de Washington se ha debilitado con las políticas domésticas de la nueva Administración que, aún siendo insuficientes e incluso erróneas en algunas áreas (como en las ayudas a la banca), significan un paso progresista importante. La Unión Europea debería distanciarse también del consenso de Bruselas, que todavía domina las políticas económicas de nuestro continente.
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra

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lunes, 6 de abril de 2009

El presidente Sarkozy ha aceptado la dominación estadounidense


Entrevista a Daniele Ganser
por Sandro Cruz*
4 de abril de 2009

Albania y Croacia acaban de incorporarse a la OTAN, el 1º de abril de 2009, y la alianza atlántica celebra en Kehl sus 60 años, los días 3 y 4 de abril.
En este contexto, la Red Voltaire interroga al profesor Daniele Ganser sobre esa organización.
Como especialista mundialmente reconocido de la historia de la OTAN, el profesor Ganser estima que la alianza atlántica carece de vocación defensiva desde que desapareció la Unión Soviética y se limita hoy a garantizar la dominación estadounidense sobre Europa.
Presentación del profesor Ganser:
Historiador suizo especializado en la historia contemporánea y las relaciones internacionales a partir de 1945, Daniele Ganser es profesor en la universidad de Basilea. Es el autor del libro de referencia sobre las redes Stay-Behind, Los ejércitos secretos de la OTAN, disponible en numerosos idiomas. Sus más recientes trabajos abordan la llamada «guerra contra el terrorismo» y el pico petrolero. El parlamento suizo y la televisión nacional han invitado repetidamente al profesor Ganser a compartir sus profundos conocimientos en materia de política exterior y de seguridad.
Pregunta: Profesor Ganser, Francia acaba de reincorporarse oficialmente al comando militar de la OTAN después de más de 40 años de ausencia. Charles de Gaulle había decidido sacar a su país de esa organización, en marzo de 1966, al comienzo de la guerra fría. El general había protestado además, no contra la OTAN sino contra la dominación estadounidense en el seno de esa alianza. O sea, él no quería poner a las fuerzas armadas francesas bajo las órdenes de un general estadounidense. ¿Cuál es su análisis sobre este regreso de Francia a la OTAN? ¿Qué se esconde detrás de eso en la medida en que la OTAN sigue siendo un instrumento de la dominación militar estadounidense?
Daniel Ganser: Para mí, es señal de que Francia, o por lo menos el presidente Sarkozy y la mayoría del parlamento francés, han aceptado la dominación estadounidense sobre los asuntos del mundo, y de la OTAN en particular. Yo no podría dar mi opinión en cuanto a la población francesa, si ella acepta esta posición predominante de Estados Unidos o si está dispuesta a aceptar esa posición de subordinación, pero sí sé que la población suiza no aceptaría eso [1].
Eso me hace pensar en las tiras cómicas de Asterix y Obelix. Le explico la metáfora: El señor Sarkozy ha decidido abandonar a la pequeña aldea y ponerla bajo el mando de los romanos. Estados Unidos se esfuerza por imitar el poderío de Roma y de los griegos. Basta con ver los edificios de Washington, la Casa Blanca o la sede del Congreso, en el Capitolio. Y Estados Unidos quiere que los europeos acepten su papel de subordinados, en vez de ser tratados como iguales.
En Afganistán, los soldados franceses, alemanes u holandeses tienen que combatir bajo las órdenes del comando estadounidense. Por supuesto, está claro que la OTAN siempre ha estado controlada por Estados Unidos, incluso cuando los franceses dejaron de formar parte del comando militar integrado. Si usted mira la historia de la OTAN, verá que el comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa, el SACEUR, que es el más alto oficial de la OTAN en Europa, siempre ha sido un general americano. La OTAN se encuentra bajo la dirección y el comando del Pentágono. Si un país no está dispuesto a aceptar ese hecho, tiene que salir de la OTAN. Es así de simple.
Pregunta: No hace mucho que, usando el pretexto de las operaciones de mantenimiento de la paz en el mundo, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, firmó con la OTAN un protocolo que la autoriza a intervenir casi en cualquier lugar del mundo [2]. En su opinión, ¿por qué quiere la alianza atlántica convertirse en gendarme mundial?
Daniel Ganser: Durante la guerra fría, la OTAN servía para proteger Europa Occidental ante la posibilidad de una invasión soviética. La mayoría de la gente puede entender esa estrategia, perfectamente sensata. Nunca se produjo esa invasión, y por consiguiente la OTAN nunca tuvo que luchar contra la Unión Soviética, afortunadamente por cierto.
Después del derrumbe de la URSS, en 1991, la OTAN se quedó sin misión claramente definida. Muchos dijeron entonces que había que disolverla y, en realidad, yo estoy de acuerdo en que eso hubiese sido lo mejor. En vez de eso, la OTAN se amplió: Polonia, Rumania y muchos otros países se incorporaron a ella, a pesar de que la OTAN había prometido a Gorbatchev y a Yeltsin que nunca aceptaría como miembros a los países del antiguo Pacto de Varsovia.
Así que la OTAN no cumplió su palabra y los rusos se sienten cercados por la alianza, cosa que no contribuye a promover la paz y la comprensión en Europa, ya que Europa depende del gas y del petróleo de Rusia, y provocar al oso ruso ampliando la OTAN es un juego muy peligroso, lo cual es un eufemismo. Se trata de un juego que, si bien ha sido provechoso para Estados Unidos, ha perjudicado las relaciones entra la Unión Europea y Rusia.
Además, en 1999 la OTAN bombardeó Kosovo sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que constituye una guerra de agresión ilegal. Y, después del 11 de septiembre, la OTAN recurrió al artículo 5 (la cláusula de defensa colectiva) y declaró que no sólo Estados Unidos sino todos los países de la OTAN estaban en guerra, y atacó Afganistán en octubre de 2001 [3].
Por tanto, como puede verse, la OTAN se ha transformado de forma muy radical desde el fin de la guerra fría y en muy pocos años. Pero, independientemente de lo que Ban Ki-moon haya declarado, la gente se pregunta cuál es la función de la OTAN hoy en día. Hay cada día más gente que se da cuenta de que la OTAN se ha convertido en un instrumento en la lucha global por las fuentes de energía.
En Afganistán se han firmado contratos para la construcción de un oleoducto que va desde el Caspio hasta el Océano Índico, a través de Turkmenistán, Afganistán y Pakistán. Pienso, por consiguiente, que la guerra de Afganistán es una guerra petrolera. Los talibanes estuvieron en Estados Unidos, en los años 90, para conversar sobre la construcción de gasoductos y oleoductos con la firma Unocal, pero no pudieron llegar a un acuerdo. Después, se produjo el 11 de septiembre y la captura de Osama Ben Laden se convirtió de pronto en lo más importante del mundo.
Hoy en día aquello ya no parece tan importante. Pero la seguridad energética, los oleoductos y el control de las rutas de tránsito [de los hidrocarburos. NdT.] en el Golfo de Aden sí son cuestiones esenciales.
Pregunta: Usted demostró en su libro que la OTAN estuvo implicada en operaciones de terrorismo de Estado, en luchas clandestinas y en otras acciones secretas contra ciertos países o ideologías en forma geopolítica [4]. ¿Cree usted que la OTAN se mantiene en esa línea o que sigue ejerciendo hoy en día ese tipo de acción?
Daniel Ganser: Durante la guerra fría, la OTAN creaba, dirigía y organizaba secretamente ejércitos llamados «Stay-Behind» (que debían «mantenerse tras» las líneas enemigas después de la invasión soviética para hostigarla y combatirla desde dentro), en todos los países de Europa Occidental [5].
Se trata de la llamada red Gladio [6], nombre del ejército secreto organizado en Italia, que es sobre el cual existe la mayor cantidad de documentos [7].
La OTAN nunca quiso comentar esa estrategia del secreto. Ahora sabemos que la CIA y el MI6 ayudaron a la OTAN a crear esos ejércitos secretos, y que algunos de ellos, vinculados a la extrema derecha, los ex nazis y los neofascistas, cometieron ataques terroristas bajo banderas falsas en varios países europeos. Así que se trata de un asunto extremadamente sensible.
Cuando se reveló la existencia de la red Gladio, a finales de 1990, el Parlamento Europeo envió una carta de protesta a la OTAN y pidió que se abriera una investigación minuciosa. Pero la OTAN se negó a hacer el menor comentario. Así que, como ya se ve, la OTAN no es una estructura transparente, no lo fue durante la guerra fría y no lo es hoy en día. Así que, por supuesto, es enteramente posible que siga habiendo operaciones secretas en marcha actualmente sin que el público esté informado de ello.
Pregunta: Para terminar, ¿cree usted que la OTAN es un instrumento de soberanía o de dominación de Europa?
Daniel Ganser: La OTAN es un instrumento para dominar Europa ya que Estados Unidos la controla por entero, como única superpotencia. Si usted mira todos los intentos que los países de la Unión Europea han realizado durante los últimos 15 años por establecer una política de defensa de la UE que sea independiente de la OTAN y de Estados Unidos, podrá comprobar que Estados Unidos siempre ha protestado y que ha estado en contra: el Pentágono no quiere una estructura europea de defensa.
Notas:
[1] «Pourquoi la majorité des citoyens suisses ne veulent pas adhérer à l’UE?» (Por qué la mayorí de ciudadanos suizos no quieren aderir a la Unión Europea, por Nicolas G. Hayek, Réseau Voltaire, 31 de marzo de 2009.
[2] «Ban Ki Moon aurait placé les forces de l’ONU au service de l’OTAN», Réseau Voltaire, 10 de octubre de 2008; Texto íntegro de la «Déclaration commune sur la collaboration des Secrétariats des Nations Unies et de l’OTAN» del 23 de septiembre de 2008, Réseau Voltaire ; «L’accord secret entre l’ONU et l’OTAN ne répond pas aux objectifs de la communauté internationale», por Karl Muller, RéseauVoltaire/Horizons et débats, 1º de diciembre de 2008.
[3] Cf. Tratado de Washington, conocido como «Tratado del Atlántico Norte» del 4 de abril de 1949, Réseau Voltaire.
[4] «Le terrorisme non revendiqué de l’OTAN», entrevista de Daniele Ganser sobre el libro Nato’s secret Armies: Terrorism in Western Europe concedida a Silvia Cattori.
[5] «Stay-behind: les réseaux d’ingérence américains», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 20 de agosto de 2001.
[6] «Rapport Andreotti sur l’Opération Gladio», 26 de febrero de 1991, texte íntegro publicado en Réseau Voltaire.
[7] «1980: carnage à Bologne, 85 morts», Réseau Voltaire, 12 de marzo de 2004.


Periodista. Miembro fundador de la agencia de prensa latinoamérica IPI.
Traducción Red voltaire

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viernes, 27 de marzo de 2009

La verdadera historia del presidente galo

George W. Bush felicitando a Nicolás Sarkozy, el nuevo presidente francés.
Detrás, los principales generales de la US Army.



Recuperamos de nuestros archivos de ¿Quién es Quién? este magnifico trabajo de Thierry Meyssan, que provocó la suspensión temporal de su página http://www.voltairenet.org/ y que fue la gota que colmo el vaso de la democracia francesa y obligó al periodista a escapar de Francia para salvar temporalmente la vida.
Operación Sarkozy: Cómo la CIA puso uno de sus agentes en la presidencia de la República Francesa

por Thierry Meyssan*

10 de julio de 2008

Cansados de los larguísimos reinados de los presidentes Francois Mitterrand y de Jacques Chirac, los franceses eligieron a Nicolas Sarkozy con la esperanza de la energía de este último lograra revitalizar al país. Esperaban acabar así con años de inmovilismo y de ideologías obsoletas. Lo que obtuvieron fue una ruptura con los principios fundamentales de la nación francesa y ahora se han quedado estupefactos ante este «hiperpresidente», que todos los días embiste contra un nuevo asunto, que succiona a la derecha y a la izquierda, que trastoca todos los puntos de referencia sembrando así la confusión total.
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Como niños que han hecho una gran travesura, los franceses están hoy demasiado ocupados buscando cómo disculparse como para tener tiempo de reconocer su propia ingenuidad y la envergadura de los daños. Y también se niega a hacer algo que tenían que haber hace mucho tiempo: admitir quién es realmente NIcolas Sarkozy.
Es verdad que estamos hablando de un hombre muy hábil. A la manera de un ilusionista, ha logrado desviar la atención del público hacia su vida privada, ofreciéndola como espectáculo y posando en las revistas de sociedad hasta hacer olvidar su trayectoria como político.
El objetivo de este artículo no es reprocharle a NIcolas Sarkozy sus relaciones familiares, sus amistades o sus relaciones profesionales. Lo que sí le reprochamos es haberle ocultado a los franceses los vínculos que lo atan, cuando sus compatriotas creían, erradamente, que estaban eligiendo a un hombre libre.
Para poder entender cómo fue que un hombre en el que todos ven hoy a un agente de Estados Unidos y de Israel logró convertirse en jefe del partido gaullista y después en presidente de la República Francesa, es necesario mirar hacia el pasado. Tenemos que abrir un amplio paréntesis para presentar a los protagonistas que hoy están concretando su revancha.
Secretos de familia
En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, los servicios de inteligencia de Estados Unidos recurren al padrino italo-estadounidense Lucky Luciano para garantizar la seguridad de los puertos estadounidenses y preparar el desembarco de los Aliados en Sicilia. El responsable de los contactos de Luciano con los servicios estadounidenses es Frank Wisner Sr. Más tarde, cuando el «padrino» es liberado y se exila en Italia, el encargado de mantener los contactos en su «embajador» corso, Etienne Leandri.
En 1958, Estados Unidos, preocupado ante la posibilidad de la victoria del FLN en Argelia, hecho que abriría la puerta a la influencia soviética en el norte de África, decide planificar un golpe de Estado militar en Francia. En la organización de esta operación participan de conjunto la Dirección de Planificación de la CIA –teóricamente bajo la dirección de Frank Wisner Sr.– y la OTAN. Pero Wisner ha sucumbido ya ante la demencia así que quien supervisa el golpe no es otro que su sucesor: Allan Dulles. Desde Argel, un grupo de generales franceses crean un Comité de Salvación Pública, que presiona al poder civil –en París– y lo obliga a otorgar plenos poderes al general De Gaulle, sin tener que recurrir a la fuerza.
Pero Charles De Gaulle no es el peón que los anglosajones esperaban poder manejar. Al principio, De Gaulle trata de resolver la contradicción colonial concediendo una amplia autonomía a los territorios de ultramar en el seno de la Unión Francesa. Pero, es ya demasiado tarde para salvar el imperio francés porque los pueblos han dejado de creer en las promesas de la metrópoli y exigen la independencia. Luego de dirigir exitosamente feroces campañas represivas contra los independentistas, De Gaulle acepta lo que ya resulta evidente. Haciendo gala de una sabiduría política poco común, se decide a conceder la independencia a todas las colonias.
Aquellos que lo habían conducido al poder interpretan este brusco viraje como una traición. La CIA y la OTAN apoyan entonces todo tipo de conspiraciones para eliminarlo, entre ellas un golpe de Estado que fracasa y unos 40 intentos de asesinato. Pero algunos de sus partidarios aprueban su evolución política y crean el SAC, una especie de milicia destinada a protegerlo, alrededor de Charles Pasqua.
Pasqua es simultáneamente truhán corso y ex combatiente de la Resistencia Francesa contra los nazis. Casado con la hija de un traficante canadiense que se hizo rico en la época de la Ley Seca, Pasqua dirige la firma Ricard que, luego de haber comercializado una bebida prohibida –el ajenjo– se hace de una reputación de respetabilidad vendiendo anís. Sin embargo, la firma sigue sirviendo de pantalla para todo tipo de tráficos relacionados con la familia italo-newyorkina de los Genovese –la familia del propio Lucky Luciano. No resulta entonces sorprendente que Pasqua recurra a Etienne Leandri (el «embajador» de Luciano) para reclutar a los esbirros que conformarán la milicia gaullista. Un tercer hombre desempeña también un papel protagónico en la formación del SAC: el ex guardaespaldas de De Gaulle, Achille Peretti –otro corso.
Bajo esa protección, De Gaulle traza con elegancia una política de independencia nacional. Confirma su permanencia en el bando atlántico a la vez que pone en tela de juicio el liderazgo anglosajón. Se opone a la entrada del Reino Unido en el Mercado Común (1961 y 1967); rechaza el despliegue de las tropas de la ONU en el Congo (1961); estimula a los Estados latinoamericanos a liberarse del imperialismo estadounidense (discurso de México, en 1964); expulsa a la OTAN de Francia y se retira del Comando Integrado de la alianza atlántica (1966); denuncia la guerra de Vietnam (discurso de Phnon Penh, en 1966); condena el expansionismo israelí durante la guerra de Seis Días (1967); se pronuncia a favor de la independencia de Québec (discurso de Montreal, en 1967); etc.
Simultáneamente, De Gaulle consolida el poderío de Francia al dotarla de un complejo militaro-industrial que incluye la fuerza de disuasión nuclear y garantizando su aprovisionamiento energético. A los incómodos corsos, los aleja de su entorno confiándoles misiones el extranjero. Etienne Leandri se convierte así en el corredor del grupo Elf (conocido hoy como Total, tercer grupo petrolero en el mundo), mientras que Charles Pasqua se convierte en el hombre de confianza de los jefes de Estado del África francófona.
Consciente de que no puede desafiar a los anglosajones en todos terrenos a la vez, De Gaulle se alía con la familia Rothschild. Designa como primer ministro al apoderado del banco Rothschild, Georges Pompidou. Ambos forman un eficaz equipo. La audacia política de De Gaulle no pierde nunca de vista el realismo económico de Pompidou.
Al dimitir De Gaulle, en 1969, Georges Pompidou ocupa brevemente la presidencia antes de morir víctima de un cáncer. Los gaullistas históricos no admiten su liderazgo y se inquietan de su tendencia anglófila. Lo denuncian como traidor cuando Pompidou, con el apoyo del secretario general de la presidencia francesa Edouard Balladur, permite la entrada de «la pérfida Albión» en el Mercado Común Europeo.
La fabricación de Nicolas Sarkozy
Después de describir la escenografía, volvamos a nuestro personaje principal: Nicolas Sarkozy. Nacido en 1955, es hijo de un noble húngaro, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsam, que llegó a Francia huyendo del Ejército Rojo, y de Andrée Mallah, judía proveniente en Tesalónica. Después de tener tres hijos (Guillaume, Nicolas y Francois), la pareja se divorcia. Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se casa de nuevo con Christine de Ganay, una aristócrata con la que tendrá dos hijos (Pierre-Olivier y Carolina). En vez de ser educado solamente por sus padres, Nicolas se verá sometido a los vaivenes de esta familia “reconstruida”.
Su madre se convierte en secretaria de Achille Peretti. Después participar como cofundador en la creación del SAC, el guardaespaldas de De Gaulle había hecho una brillante carrera política. Resultó electo diputado y alcalde de Neuilly-sur-Seine, el más rico suburbio de París, y más tarde, presidente de la Asamblea Nacional.
Sin embargo, en 1972 Achille Peretti enfrenta graves acusaciones. La revista Time revela en Estados Unidos la existencia de una organización criminal secreta, «la Unión Corsa» que controla gran parte del tráfico de estupefacientes entre Europa y Estados Unidos. Se trata de la celebre «french connexion» que Hollywood llevará posteriormente a la pantalla. Basándose en audiencias del Congreso y en sus propias investigaciones, la revista Time menciona el nombre de un jefe mafioso, Jean Ventura, arrestado en años anteriores en Canadá y que no es otra cosa que el delegado comercial de Charles Pasqua en la firma Ricard. Se mencionan los nombres de varias familias como dirigentes de la «Unión Corsa», entre ellas el de la familia Peretti. Achille desmiente, pero se ve obligado a renunciar a la presidencia de la Asamblea Nacional francesa y sobrevive incluso a un «suicidio».
En 1977, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se separa de su segunda esposa, Christine de Ganay, quien establece entonces una relación con el segundo hombre más importante de la administración central del Departamento de Estado estadounidense. Christine de Ganay se casa con él y se instala en Estados Unidos. El mundo es tan pequeño, cosa harto conocida, que su marido resulta ser nada más y nada menos que Frank Wisner Jr., hijo del anterior Frank Wisner. Aunque no se sabe cuáles eran las funciones de Frank Wisner Jr. en el seno de la CIA, está claro que desempeña un papel importante. Nicolas, que se mantiene muy cerca de su madrastra, de su medio hermano y de su media hermana, comienza a volverse hacia Estados Unidos, donde participa en programas de formación que organiza el Departamento de Estado.
Durante este mismo período, Nicolas Sarkozy se une al partido gaullista. Allí se relaciona rápidamente con Charles Pasqua, quien no sólo es un líder a nivel nacional sino además el responsable de la sección departamental de Hauts-de-Seine.
En 1982, al terminar sus estudios de derecho y siendo ya miembro del colegio de abogados, Nicolas Sarkozy se casa con la hija de Achille Peretti. Charles Pasqua asiste a la boda como testigo del novio. El abogado Sarkozy defiende los intereses de los amigos corsos de sus mentores. Adquiere una propiedad en Córcega, en Vico, y estudia incluso la posibilidad de reemplazar la «y» de su apellido por una «i» para darle una consonancia corsa.
Al año siguiente, Nicolas Sarkozy resulta electo alcalde de Neuilly-sur-Seine, reemplazando a su tío político Achille Peretti, víctima de una crisis cardiaca.
Pero Nicolas no tarda en traicionar a su esposa y, a partir de 1984, sostiene una relación clandestina con Cecilia, esposa de Jacques Martin, el más conocido de los animadores de la televisión francesa de aquel entonces, a quien había conocido cuando los casó, en el ejercicio de sus funciones como alcalde de Neuilly. Esa doble vida durará 5 años antes de que los amantes abandonen a sus respectivos cónyuges para fundar una nueva familia.
En 1992, Nicolas funge como testigo en el casamiento de la hija de Jacques Chirac, Claude, con un editorialista del diario francés Le Figaro. Incapaz de contenerse, seduce a Claude y sostiene una breve relación con ella mientras que sigue viviendo oficialmente con Cecilia. El marido engañado se suicida mediante el uso de drogas. La ruptura entre la familia Chirac y Nicolas Sarkozy es brutal e irreversible.
En 1993, la izquierda francesa pierde las elecciones legislativas. El presidente Francois Mitterrand se niega a dimitir y comienza la cohabitación con un primer ministro de derecha. Jacques Chirac, que ambiciona la presidencia y planea entonces formar con Edouard Balladur un dúo comparable al de De Gaulle y Pompidou, se niega a asumir de nuevo el cargo de primer ministro y cede el paso a su «amigo de 30 años», Edouard Balladur. A pesar de su turbulento pasado, Charles Pasqua se convierte en ministro del Interior. Mientras conserva el control de la marihuana marroquí, aprovecha su cargo para legalizar sus otras actividades tomando el control de casinos, y de actividades como el juego y las carreras en el África francófona. También establece nexos en Arabia Saudita e Israel y se convierte en oficial honorario del Mossad. Nicolas Sarkozy, mientras tanto, es ministro del Presupuesto y vocero del gobierno.
En Washington, Frank Wisner Jr. se convierte en sucesor de Paul Wolfowitz como responsable de la planificación política en el Departamento de Defensa. Nadie se fija en los lazos que lo unen al vocero del gobierno francés.
Reaparece entonces en el seno del partido gaullista la tensión que ya se había vivido 30 años antes entre los gaullistas históricos y la derecha financiera que representa Balladur. La novedad es que Charles Pasqua, y junto a él el joven Nicolas Sarkozy, traicionan a Jacques Chirac para acercarse de la corriente de Rothschild. Todo degenera. El conflicto alcanzará su apogeo en 1995, cuando Edouard Balladur se presenta como candidato a la presidencia de la República contra su ex amigo Jacques Chirac, y resulta derrotado. Lo más importante es que, siguiendo las instrucciones de Londres y Washington, el gobierno de Balladur abre las negociaciones para la entrada de los Estados de Europa Central y Oriental, ya liberados de la tutela soviética, en la Unión Europea y la OTAN.
Reina la discordia en el seno del partido gaullista, donde los amigos de ayer están ahora dispuestos a matarse entre sí. Para financiar su propia campaña electoral, Edouard Balladur trata de apoderarse de las reservas secretas del partido gaullista, que se esconde bajo la doble contabilidad de la empresa petrolera Elf. A penas muerto el viejo Etienne Leandri, los jueces ordenan un registro en la empresa y sus dirigentes son encarcelados. Pero Balladur, Pasqua y Sarkozy nunca lograrán recuperar el botín.
La caída en desgracia
A lo largo de su primer mandato Jacques Chirac mantiene a distancia a Nicolas Sarkozy. Este último se mantiene en silencio durante este período de caída en desgracia. Muy discretamente, sigue cultivando sus relaciones con los círculos financieros.
En 1996, al cabo de un largo proceso de divorcio, Nicolas Sarkozy se casa con Cecilia. Los testigos de la boda son los millonarios Martin Bouygues y Bernard Arnaud (el hombre más rico de Francia).
Último acto
Mucho antes de la crisis iraquí, Frank Wisner Jr. y sus colegas de la CIA planifican ya la destrucción de la corriente gaullista y el ascenso de Nicolas Sarkozy. La operación se desarrolla en tres tiempos: Primeramente, eliminación de la dirección del partido gaullista y toma del control de su aparato. Después, eliminación del principal rival de derecha e investidura del partido gaullista a la elección presidencial. Y finalmente, eliminación de todo contendiente serio de izquierda, para garantizar que la elección de Nicolas Sarkozy a la presidencia de la República Francesa.
Durante varios años, los medios de difusión se mantienen pendientes de las revelaciones póstumas de un promotor inmobiliario. Antes de morir de una grave enfermedad, este hombre, por razones que nunca se han aclarado, grabó una confesión en video. Por alguna razón aún más oscura, el «video» fue a dar a manos de un jerarca del Partido Socialista, Dominique Strauss-Kahn, quien lo envía directamente a la prensa.
Las confesiones de este individuo no dan a lugar a ninguna sanción judicial, pero abren la caja de Pandora. La principal víctima de los sucesivos escándalos será el primer ministro Alain Juppé. Para proteger a Chirac, Juppé asume él solo la responsabilidad por todas las infracciones penales. Al ser marginado Juppé, queda libre el camino para que Nicolas Sarkozy logre ponerse a la cabeza del partido gaullista.
Sarkozy explota entonces su posición para obligar a Jacques Chirac a reintegrarlo al gobierno, a pesar del odio recíproco. Se convierte, en definitiva, en ministro del Interior. ¡Grave error! Desde ese cargo, Sarkozy controla a los prefectos y utiliza a la policía política para penetrar las principales instituciones administrativas.
También se ocupa de los asuntos referentes a Córcega. El prefecto Claude Erignac ha sido asesinado. Aunque nadie reclama la autoría del crimen, inmediatamente se interpreta este como un desafío de los independistas hacia la República. Al cabo de una larga persecución, la policía logra arrestar a un sospechoso fugitivo, Yvan Colonna, hijo de un diputado socialista. Pasando por alto el principio de presunción de inocencia, Nicolas Sarkozy anuncia el arresto acusando al sospechoso de ser el asesino. La oportunidad la pintan calva y sólo faltan dos días para la realización del referendo que el ministro del Interior organiza en Córcega para modificar el estatus de la isla. A pesar de todo, los electores rechazan el proyecto de Sarkozy que, según algunos, favorece los intereses de los mafiosos.
Aunque Yvan Colonna fue posteriormente encontrado culpable, lo cierto es que él siempre ha proclamado su inocencia y que no se encontraron pruebas materiales en su contra. Extrañamente, el hombre se refugió en el silencio, prefiriendo ser condenado antes que revelar lo que sabe. Revelamos aquí que el prefecto Erignac no fue víctima de los nacionalistas sino que fue abatido por un asesino a sueldo que fue llevado inmediatamente a Angola, donde el grupo Elf lo contrató como miembro de su cuerpo de seguridad. El móvil del crimen tenía que ver precisamente con las anteriores funciones del propio Erignac, responsable de las redes africanas de Charles Pasqua en el ministerio de la Cooperación. En cuanto a Yvan Colonna, se trata de un amigo personal de Nicolas Sarkozy desde hace décadas y sus hijos mantenían relaciones.
Estalla entonces un nuevo escándalo. Comienzan a circular listados falsos que acusan a varias personalidades de tener cuentas bancarias en Luxemburgo, en el banco Clearstream. Entre los acusados se encuentra Nicolas Sarkozy. Este presenta una denuncia y da por sentado que su rival de derecha en la elección presidencial, el entonces primer ministro Dominique de Villepin es el organizador de la maniobra. Y no esconde su intención de llevarlo a prisión.
En realidad, los falsos listados fueron puestos en circulación por miembros de la Fundación franco-americana, que tiene como presidente a John Negroponte y como administrador a Frank Wisner Jr. Lo que los jueces no saben, y que nosotros revelamos aquí, es que los listados fueron fabricados en Londres por un oficina común de la CIA y del MI6, Hakluyt & Co., administrada también por Frank Wisner Jr. Villepin se defiende de las acusaciones que se le atribuyen, pero se ve sometido a una investigación y a un arresto domiciliario y, de hecho, es puesto temporalmente al margen de la vida política. Vía libre para Sarkozy, por el lado de la derecha.
Queda entonces neutralizar las candidaturas de oposición. Las cuotas de adhesión al Partido Socialista se reducen a un nivel simbólico, para atraer nuevos militantes. De pronto, miles de jóvenes se enrolan en esa organización. Por lo menos 10 000 de estos nuevos militantes son en realidad miembros del Partido Trotskista «lambertista» (en referencia al nombre de su fundador, Pierre Lambert). Históricamente esta pequeña organización de extrema izquierda se ha puesto al servicio de la CIA contra los comunistas estalinianos durante la época de la guerra fría (Se trata del equivalente del SD/USA de Max Shatchman, que formó a los neoconservadores en Estados Unidos). No es la primera vez que los «lambertistas» se infiltran en el Partido Socialista. Anteriormente, ya habían introducido en esa organización dos célebres agentes de la CIA: Lionel Jospin (que se convirtió en primer ministro) y Jean-Christophe Cambadelis, el principal consejero de Dominique Strauss-Kahn.
Se organizan elecciones primarias en el seno del Partido Socialista con vista a la designación de su candidato a la elección presidencial. Dos personalidades participan en la competencia: Laurent Fabius y Segolene Royal. Pero sólo el primero representa un peligro para Sarkozy. Dominique Strauss-Kahn se suma entonces a la competencia con la misión de eliminar a Fabius en el último momento. Y lo logrará gracias a los votos de los «lambertistas» infiltrados, que no votarán por él sino por Royal.
La operación se hace posible porque Strauss-Kahn se encuentra desde hace tiempo en la nómina de Estados Unidos. Los franceses ignoran que imparte clases en la universidad estadounidense de Stanford, donde fue contratado nada más y nada menos que por Condoleezza Rice.
Inmediatamente después de su llegada a la presidencia, Nicolas Sarkozy y Condoleezza Rice concretarán su agradecimiento a Strauss-Kahn haciendo posible su elección para asumir la dirección del Fondo Monetario Internacional.
Primeros días en el Palacio del Elíseo
En la noche de la segunda vuelta de la elección presidencial, cuando los institutos de sondeos anuncian su probable victoria, Nicolas Sarkozy pronuncia un breve discurso dirigido a la nación desde su cuartel general de campaña. Luego, contrariamente a todo lo costumbrado, en vez unirse a la celebración con los militantes de su partido, se va al Fouquet’s. Este célebre restaurante de los Campos Elíseos, antiguo centro de reunión de la «Unión Corsa» y hoy perteneciente al propietario de casinos Dominique Desseigne, fue puesto enteramente a la disposición del presidente electo para que este recibiera a sus amigos y principales donantes [de fondos] a su campaña. Llegan allí un centenar de invitados, entre ellos los hombres más ricos de Francia se codean con los dueños de casinos.
Después, el presidente se otorga a sí mismo unos días de merecido descanso. Un jet privado Falcon-900 lo lleva a Malta donde descansa en el Paloma, el yate de 65 metros de eslora de su amigo Vincent Bolloré, millonario formado en el banco Rothschild.
Finalmente, tiene lugar la investidura de Nicolas Sarkozy como presidente de la República Francesa. Lo primero que hace no es firmar un decreto de amnistía sino autorizar los casinos de sus amigos Desseigne y Partouche a aumentar la cantidad de tragamonedas.
Sarkozy conforma su equipo de trabajo y su gobierno. No resulta sorprendente encontrar en ellos a un sospechoso propietario de casinos (el ministro de Juventud y Deportes) y al cabildero de los casinos del amigo Desseigne (que se convierte en vocero del partido «gaullista»).
Nicolas Sarkozy se apoya principalmente en cuatro personas: Claude Guéant, secretario general de la Presidencia de la República. Es socio-gerente del banco Rothschild. Jean-David Lévitte, consejero diplomático. Hijo del ex director de la Agencia Judía. Fue embajador de Francia ante la ONU, hasta que Jacques Chirac lo sacó de ese puesto por considerarlo demasiado cercano a George Bush. Alain Bauer, el hombre que se mueve en la sombra. Su nombre no aparece en los anuarios. Es el encargado de los servicios de inteligencia. Ex miembro del Grand Orient de France (la principal logia masónica francesa) y ex número 2 de la National Security Agency estadounidense en Europa. Frank Wisner Jr., nombrado entretanto como enviado especial del presidente Bush para la independencia de Kosovo,insiste para Bernard Kouchner sea nombrado ministro de Relaciones Exteriores con una doble misión prioritaria: la independencia de Kosovo y la liquidación de la política de Francia en el mundo árabe.
Kouchner comenzó su carrera participando en la creación de una ONG humanitaria. Gracias al financiamiento de la National Endowment for Democraty participó en las operaciones de Zbigniew Brzezinski en Afganistán, junto a Osama Ben Laden y los hermanos Karzai, contra los soviéticos. En los años 1990 aparece junto a Alija Izetbegovic, en Bosnia Herzegovina. Fue Alto Representante de la ONU en Kosovo de 1999 a 2001.
Bajo el control del hermano menor del presidente Hamid Karzai, Afganistán se ha convertido en el primer productor mundial de adormidera [también llamada amapola]. El látex blanco que se obtiene de esta planta es procesado en Afganistán para convertirlo en heroína que la fuerza aérea estadounidense transporta posteriormente a Camp Bondsteed (en Kosovo). Allí los hombres de Hacim Thaci se encargan de la distribución, principalmente en Europa y eventualmente en Estados Unidos. Los fondos que se obtienen se destinan al financiamiento de las operaciones ilegales de la CIA.
Karzai y el propio Thaci son desde hace mucho amigos personales de Bernard Kouchner, que seguramente nada sabe de las actividades criminales de estos a pesar de los informes internacionales a los que estas han dado lugar.
Para completar su gobierno, Nicolas Sarkozy nombra a Christine Lagarde como ministro de Economía y Finanzas. Esta hizo toda su carrera en Estados Unidos, donde dirigió el prestigioso gabinete de juristas Baker & McKenzie. En el seno del Center for International & Strategic Studies de Dick Cheney, Christine Lagarde fue copresidente –junto con Zbigniew Brzezinski– de un grupo de trabajo que supervisó las privatizaciones en Polonia. También organizó, trabajando para Lockheed Martin, un intenso cabildeo contra el fabricante francés de aviones Dassault.
Nueva escapada durante el verano. Nicolas, Cecilia, la amiga de ambos y sus hijos se van de vacaciones a Estados Unidos, en Wolfenboro, cerca de la propiedad del presidente Bush. Esta vez el que paga la cuenta es Robert F. Agostinelli, un banquero de negocios de Nueva York, sionista y neoconservador de pura cepa que se expresa en Commentary, la revista del American Jewish Committee.
El éxito de Nicolas beneficia a su medio hermano Pierre-Olivier. Bajo el nombre americanizado de «Oliver», Frank Carlucci (quien fuera el número 2 de la CIA, luego de ser reclutado por Frank Wisner Sr.) lo nombra director de un nuevo fondo de inversiones del Carlyle Group (la sociedad que gestiona simultáneamente las carteras de acciones de la familia Bush y de la familia Ben Laden). Convertido el quinto negociante a nivel mundial, administra actualmente las principales cuentas de los fondos soberanos de Kuwait y Singapur.
La tasa de popularidad del presidente Sarkozy está en caída libre en los sondeos. Uno de sus consejeros de relaciones públicas, Jacques Seguela (que también es consultante en comunicación política de la NED para diferentes operaciones de la CIA en Europa Oriental), aconseja desviar la atención del público con nuevas «people stories».
El anuncio de su divorcio de Cecilia aparece entonces en [el diario francés] Libération, el diario de su amigo Edouard de Rotshchild, para tapar las consignas de los manifestantes en un día de huelga general.
Peor aún, su comunicador organiza un encuentro con la artista y ex modelo Carla Bruni. Días después, se oficializa su relación con el presidente y la propaganda mediática tapa de nuevo las críticas políticas. Semanas más tarde se produce el tercer matrimonio de Nicolas. Esta vez escoge como testigos a Matilde Agostinelli (la esposa de Robert) y a Nicolas Bazire, ex director del gabinete de Edouard Balladur, convertido en socio-gerente del banco Rothschild.
¿Cuándo abrirán los ojos los franceses para ver lo que tienen que hacer?
Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate.

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