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viernes, 30 de abril de 2010

Netanyahu se dirige al AIPAC


Entrevista al historiador Norman Finkelstein

Amy Goodman
Democracy Now
Traducido por S. Seguí
29-04-2010

La secretaria de Estado Hillary Clinton dijo a los asistentes de la conferencia del AIPAC, el lunes 22 de marzo de 2010, que el compromiso de Estados Unidos con Israel es “ firme como una roca ”, pero a la vez criticó a Israel por seguir construyendo asentamientos en el Jerusalén Este ocupado. En un desafiante discurso, unas horas después del de Hillary Clinton, Benjamin Netanyahu rechazó las críticas de Estados Unidos y se comprometió a seguir construyendo asentamientos.

Democracy Now ha hablado de este asunto con Norman Finkelstein, autor del nuevo libro This Time We Went Too Far: Truth and Consequences of the Gaza Invasion.

1)

Sharif Abdel Kouddous (Democracy Now): Horas antes de que Netanyahu hablara en la conferencia del AIPAC, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo ante los asistentes de la conferencia del AIPAC que el compromiso de EE.UU. con la seguridad de Israel y su futuro es firme como una roca. Sin embargo, Clinton criticó a Israel por seguir construyendo asentamientos en Jerusalén Este ocupado.

Hillary Clinton (video): “Las nuevas construcciónes en Jerusalén Este o en Cisjordania socavan la confianza mutua y ponen en peligro las conversaciones de aproximación que son el primer paso hacia la plena negociacion que ambas partes aseguran querer y necesitar. Y saca a la luz del día [diferencias] entre Israel y los Estados Unidos que otros de la región esperan explotar, a la vez que socava la capacidad única de Estados Unidos de desempeñar un papel, un papel esencial en el proceso de paz. Nuestra credibilidad en este proceso depende en parte de nuestro deseo de felicitar a ambas partes cuando se comporten valientemente, y manifestar nuestro desacuerdo cuando no sea así, y hacerlo de manera inequívoca.”

2)

Amy Goodman (Democracy Now): Estamos reunidos ahora aquí en el estudio con el erudito y escritor Norman Finkelstein. Es autor de varios libros sobre el conflicto israelo-palestino. Su último se publica esta semana. Su titulo es This Time We Went Too Far: Truth and Consequences of the Gaza Invasion (Esta vez fuimos demasiado lejos: verdades y consecuencias de la invasión de Gaza). Norman Finkelstein es también el personaje principal de un nuevo documental titulado American Radical: The Trials of Norman Finkelstein (Un radical estadounidense: las tribulaciones de Norman Finkelstein).

Norman, ¡bienvenido a Democracy Now!

Norman Finkelstein : Gracias.

AG : En primer lugar, desearía que respondiera a lo que dijeron tanto la secretaria de Estado Clinton como el primer ministro israelí, Netanyahu. La secretaria de Estado Clinton, de hecho, criticó a Israel. ¿Te sorprende?

NF : En realidad no me sorprende. Creo que hemos de echar un vistazo al marco de la crítica. Hay una sentencia, un dictamen de Derecho Internacional sobre Jerusalén Este. En julio de 2004, el máximo órgano judicial del mundo, la Corte Internacional de Justicia, hizo público lo que llamó su dictamen consultivo, y señaló de forma inequívoca que Jerusalén Este es –y cito sus propias palabras– "territorio palestino ocupado”. No es cuestión aquí de demandas encontradas sobre Jerusalén, por no hablar de un derecho exclusivo de Israel a Jerusalén Este. La ley es clara: es territorio palestino ocupado, debido a que fue adquirido en el curso de una guerra, en el curso de la guerra de 1967. Y en virtud del derecho internacional, es inadmisible la adquisición de territorios mediante la guerra.

Me gustaría añadir que es la posición de todas las organizaciones de derechos humanos, y es la posición que adopta el informe Goldstone. El informe del juez Goldstone se refiere reiteradamente a Jerusalén Este como territorio palestino ocupado. Y hay que tener en cuenta que el propio juez, Richard Goldstone, ha confesado que es sionista, amigo de Israel. Pero es también alguien que respeta la ley, y la ley es clara.

SAK : Bueno, hablemos sobre el informe Goldstone. En el epílogo de su libro, usted escribe sobre esto extensamente. Israel y EE.UU. han rechazado ambos las acusaciones de crímenes de guerra del informe. Háblenos, en conjunto, del informe del juez Goldstone, y de cuál ha sido la reacción de EE.UU. e Israel.

NF : El informe Goldstone es el resultado del mandato del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Y Richard Goldstone, un distinguido jurista internacional, dirigió el encargo. Y él… al final se publicó un informe bastante importante de más de 500 páginas, 550 páginas en realidad, que cubría mucho terreno. Y hay que decirlo, era bastante devastador en su acusación contra Israel. Llega a la conclusión de que Israel usó una fuerza desproporcionada para castigar, humillar y aterrorizar a una población civil.

Así que Israel se indignó con el informe, tanto la derecha como la izquierda, no sólo el ala derecha, incluso personas como Shimon Peres, de quien se dice que es una paloma. Peres llamó a Richard Goldstone “un pequeño hombre que no sabe nada sobre el derecho internacional”. Michael Oren, el embajador israelí en Estados Unidos, dijo que el informe Goldstone es peor que los Protocolos de los Sabios de Sión y peor que Ahmadinejad. Y la reacción fue bastante similar en los Estados Unidos.

Cuando supo de las críticas que había levantado en EE.UU., Goldstein respondió: “Está bien, dicen que el informe es profundamente erróneo. Muéstrenme dónde.” Y hasta hoy, y he leído todas las críticas. Ha habido tres críticas de más envergadura: una del profesor israelí y estadounidense Moshe Halbertal, una del profesor Dershowitz, de Harvard; y ahora los israelíes han sacado la semana pasada una refutación de 500 páginas. Y traté de mirarlas honestamente, de forma objetiva, pero eran respuestas muy insustanciales. Me impresionó lo bien que Goldstone ha resistido a las críticas. Ha sido un informe muy cuidadoso, prudente y juicioso.

AG : ¿Y su conclusión?

NF : Su conclusión es que tanto Israel como Hamás son culpables de crímenes de guerra y posiblemente de crímenes contra la humanidad, que Israel tiene ahora la obligación de investigar, en una investigación independiente de lo sucedido, y si no llevan a cabo una investigación independiente tendrán que comparecer ante la Corte Penal Internacional.

AG : ¿Y la respuesta de Obama a esto?

NF : El gobierno Obama ha calificado el informe de profundamente erróneo, pero no ha facilitado ninguna prueba de fondo que respalde dicha afirmación.

SAK: Este último altercado entre EE.UU. e Israel sobre la expansión de viviendas judías en Jerusalén Este, ha sido mucho sobre las relaciones diplomáticas, pero no han hablado en absoluto sobre retener cualquier ayuda militar o económica de EE.UU. a Israel. Y hablando del nivel de ayuda a Israel; de hecho, Hillary Clinton, ha destacado el hecho de que se haya incrementado en 2010 la ayuda militar a Israel.

NF : Bueno, estoy seguro de que todos los oyentes y espectadores [de Democracy Now] están familiarizados con la magnitud de la ayuda estadounidense a Israel. Lo que constituye una novedad es lo que ha manifestado Amnistía Internacional tras la invasión de Gaza, en un informe de mucho peso titulado Fueling Conflict (Alimentando el conflicto). En dicho informe, AI afirma que la transferencia de armas a un país que viola constantemente los derechos humanos es ilegal en virtud del derecho internacional. Israel es un violador constante de los derechos humanos, y por lo tanto tiene que haber un embargo de armas a Israel. Finalmente, el informe se ocupaba de cada país del mundo, de la forma en que suministra y transfiere armamento a Israel. Pero hay que destacarlo: la atención del informe se centra en Estados Unidos.

Y Amnistía Internacional dijo tres cosas principales: la primera, que EE.UU. es, con mucho, el mayor proveedor de armas a Israel; la segunda, que el suministro de estas armas a Israel no sólo es ilegal según el derecho internacional, es ilegal según el derecho propio de EE.UU.; y la tercera, el informe dice –y yo creo que es importante que sus lectores lo oigan– que lo sucedido en Gaza, lo sucedido en Gaza durante veintidós días de muerte y destrucción, no podría haber sucedido si no hubiera sido por el dinero del contribuyente estadounidense. Si usted está consternado por lo ocurrido en Gaza, está consternado por la muerte, la destrucción, el ataque sistemático a las mezquitas, el ataque sistemático a las ambulancias, el ataque sistemático a los hospitales, las escuelas…

SAK : ¿Y estos ataques figuran detallados en el informe Goldstone?

NF : Sí. Se detallan las 6.000 viviendas completamente o casi completamente destruidas. Amnistía Internacional afirma que todo ello se pagó con dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Y ahora viene Hillary Clinton y ensalza la ayuda militar de EE.UU. a Israel. Lo que ella no dijo es que, en primer lugar, la ayuda es totalmente ilegal según el derecho internacional y la propia legislación de EE.UU; y, en segundo lugar, que fue la ayuda de EE.UU. lo que hizo posible [el ataque]. Sé que ustedes en su programa informaron de la utilización de fósforo blanco. Todas las municiones de fósforo blanco halladas –y esto es algo que demuestra Human Rights Watch en su informe sobre el fósforo blanco–, todas y cada una habían sido fabricadas en Estados Unidos. Somos responsables de esa guerra. No es sólo un tópico, es una cuestión de hechos. Hicimos que la masacre tuviera lugar.

AG : This Time We Went Too Far es el nombre de su nuevo libro que se publica esta semana.

NF : Así es.

AG : Una cita.

NF : Sí, una cita que proviene del periodista israelí Gideon Levy, y creo que ha capturado la esencia del libro, a saber, que Israel cruzó un umbral con lo que hizo en Gaza, porque fue en realidad… En el pasado podíamos decir que los conflictos de Israel con sus vecinos tenían un componente militar y un componente que tomaba a los civiles por objetivo. Por lo general, el objetivo civil objetivo estaba a la par o incluso por encima del componente de la intervención militar. Pero en Gaza no se trataba de una… no fue una guerra, porque no hubo combate militar. Como uno de los analistas de estrategia de Israel dijo, no hubo guerra en Gaza. No hubo combates en Gaza. Israel llevó a cabo o ejecutó una masacre contra una población civil indefensa, y se hizo insostenible.

Y por eso, hasta hoy, con todo el tiempo ya transcurrido, uno creería que la gente se había olvidado de la masacre de Gaza. Hace ya un año y medio, y la memoria de la gente es corta. Pero no pueden; Israel ha sido incapaz de escapar de la sombra, del fantasma de Gaza, en parte porque ha ido demasiado lejos y en parte a causa del informe Goldstone. Normalmente, en estos casos Israel utiliza insultos como antisemita, negador del Holocausto, judío que se autodesprecia, etc. a la hora de desacreditar a los críticos de sus políticas. Pero con Richard Goldstone, dados sus antecedentes –sionista, amigo de Israel, miembro de la Junta de Gobernadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, una madre activista en el movimiento sionista, una hija emigrante en Israel– las calumnias no funcionan.

AG : Emigrante a Israel…

NF : Sí, estas calumnias no han hecho mella en Goldstone. Y de hecho, Netanyahu, en uno de sus discursos, dijo que uno de los tres grandes retos -que aparece en primer lugar la amenaza que representa Irán, y el desafío de la segunda mayor que la lista fue el informe Goldstone.

[…]

AG : Norman, sólo tenemos menos de un minuto para terminar. En This Time They Went Too Far usted finaliza con una mención a Gandhi.

NF : Así es. Sí, el año pasado estuve enfrascado en la lectura de cerca de 25.000 páginas de Gandhi, que es aproximadamente la mitad de sus obras completas. Lo encontré una figura profundamente inspiradora, tanto personal como políticamente. Y creo que su enfoque puede funcionar en el conflicto israelo-palestino. Me tomaría tiempo resumir esto, ya que Gandhi no es tan obvio como la gente piensa. Sólo se piensa en Gandhi en relación con la no violencia. No, había una muy sutil y matizada teoría en su pensamiento. Pero creo que lo que tiene que decir es relevante para el conflicto entre Israel y Palestina. Y creo que la estrategia que ahora mismo están utilizando los palestinos en torno al muro y en Jerusalén Este, el tipo de tácticas en las que Gandhi fue pionero, creo que tienen las mejores posibilidades de éxito.

AG : Nos despedimos de Norman Finkelstein […]

Norman Finkelstein es un reconocido intelectual judío que ha escrito varios libros sobre el conflicto israelo-palestino, entre otros The Holocaust Industry (La industria del holocausto). Su último libro es This Time We Went Too Far: Truth and Consequences of the Gaza Invasion (Esta vez fuimos demasiado lejos: verdades y consecuencias de la invasión de Gaza).

Fuente: http://www.democracynow.org/2010/3/23/norman_finkelstein_responds_to_clinton_netanyahu

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viernes, 12 de febrero de 2010

¿Dónde quedó el Informe Goldstone?


El Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH) expresa su gran preocupación con respecto a la credibilidad de las investigaciones realizadas de acuerdo con las recomendaciones incluidas en el Informe Goldstone

El informe de Goldstone representa un hito importante en la lucha por los derechos humanos y el imperio del derecho internacional en los territorios palestinos ocupados, principalmente como resultado de sus recomendaciones específicas y centradas en la rendición de cuentas. Es esencial que las recomendaciones de este informe se apliquen

Asociación Derechos Humanos de Palestina.
Traducción: Daniel F. Rivera. Arabista, investigador, traductor y gerente de proyectos.

El 5 de noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) votó la aprobación del informe emitido por la Misión de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Conflicto en Gaza (el Informe Goldstone), que investigó violaciones de la ley internacional acaecidos durante la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza entre el 27 de diciembre de 2008 y 18 de enero de 2009. La Resolución pedía al Gobierno de Israel y a los palestinos "realizar investigaciones que fuesen independientes, creíbles y en conformidad con las normas internacionales sobre las violaciones graves del derecho internacional y humanitario según informó la comisión de investigación con el ánimo de garantizar la rendición de cuentas y la justicia ". El plazo de tres meses para investigación establecidos por la presente decisión ha finalizado hoy, 5 de febrero 2010.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH) expresa su profunda preocupación con respecto a la credibilidad de las investigaciones llevadas a cabo por Israel y la autoridad palestinas en Ramallah y Gaza. CPDH llegó a la conclusión de que tales investigaciones no cumplen con los estándares internacionales requeridos, y añade que pueden exigirse responsabilidades a aquellos estados que no realicen las investigaciones apropiadas. Además, CPDH expresó su sorpresa al conocer las declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, sobre el resultados de estas investigaciones.

El CPDH señala que las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades israelíes no cumplen de ninguna manera con las exigencias del derecho internacional consuetudinario, el Informe Goldstone, o la Resolución de la Asamblea General de la ONU A/Res/64/10. Como muchas otras organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, el CPDH considera que el sistema israelí –en lo referente a las víctimas palestinas de la violencia de Israel– no cumple con las normas internacionales necesarias con respecto a la administración eficaz de justicia. La naturaleza jerárquica del ejército, el modo ineficiente con el que las investigaciones se llevan a cabo, la falta de supervisión civil – evidente dado el margen de discrecionalidad concedido por el Tribunal Supremo de Israel - y la ineficacia de tal supervisión cuando ocurre, se combinan para fundamentalmente frustrar la búsqueda de la justicia.

CPDH ha hecho hincapié en que las investigaciones militares realizadas (a menudo denominado como sondas operacionales o investigaciones del mando), que en su inmensa mayoría hasta la fecha son investigaciones inadecuadas y legalmente insuficientes; y no pueden realizar las investigaciones necesarias entre los altos cargos militares y personal civil. Como representantes de las víctimas, el CPDH conoce de primera mano las investigaciones israelíes ya que ha representado a un número significativo de testigos que se les pidió que compadecieran: El CPDH considera que los mecanismos de investigación israelís carecen totalmente de las exigencias descritas por el derecho internacional. CPDH subraya que sólo se han iniciado 150 investigaciones, de los cuales sólo 36 fueron las investigaciones penales y de éstas, 7 han sido cerradas por "falta de pruebas". Sólo el CPDH presentó 450 casos penales y únicamente dos oficiales y un soldado han sido acusados de cometer errores y, en general, la conclusión de todas las investigaciones hasta el momento llevadas a cabo afirman que Israel actuó en conformidad con la ley ". Es evidente que la responsabilidad no puede ser perseguida a través del sistema jurídico israelí. Esta conclusión está en consonancia con la larga experiencia del CPDH, así como de organizaciones israelís e internacionales de derechos humanos.

Además, el CPDH expresa su sorpresa ante la respuesta del Secretario General Ban Ki Moon sobre estas investigaciones. Ban había declarado que "no se puede adoptar por las partes interesadas una determinación sobre la aplicación de la resolución”, a pesar de que la Resolución A/Res/61/10 pedía expresamente al Secretario General que "informe sobre la aplicación de la presente resolución ". El Sr. Ban no mostró ninguna preocupación por los evidentes problemas derivados de la falta de una investigación independiente, creíble, e imparcial del comité de investigación civil y así como la falta de progreso hasta la fecha. Como representantes de las víctimas de las atrocidades cometidas durante los ataques israelíes en Gaza en diciembre de 2008 y enero de 2009, el CPDH está conmocionado y consternado por esta falta de responsabilidades. El Secretario General tiene el deber de garantizar, a través de las Naciones Unidas, los mecanismos de rendición de cuentas sobre los autores de crímenes de guerra y la reparación a sus víctimas. Si tiene alguna duda sobre la credibilidad de los métodos o los resultados de las investigaciones –que debería, debido al hecho de que Israel no ha establecido un comité de investigación independiente y civil con las facultades de enjuiciamiento penal– estas deben ser comunicada en su informe a la Asamblea General, que luego deben remitirse al Consejo de Seguridad.

El CPDH también ha mencionado que las ONU cometió previamente un grave error de juicio cuando aceptó la cantidad de 10,5 millones dólares de Israel como compensación por el bombardeo de la sede de la ONU, instalaciones de almacenamiento, y las escuelas de Gaza sin que esto haya acarreado ningún tipo de repercusiones legales. Con este paso, la destrucción específica de las instituciones relacionadas con las Naciones Unidas es reconocida como ‘daños colaterales’, mientras que los responsables han escapado de ser acusados por la justicia.

El CPDH afirma que tanto las autoridades de la Franja de Gaza como en Cisjordania no han realizado las investigaciones necesarias, y así han violado los términos de la Resolución de la Asamblea General. El CPDH ha llevado a cabo numerosas consultas con las dos autoridades en un esfuerzo para alentarlas a cumplir con las exigencias del Informe Goldstone, la Resolución de la Asamblea General, y el imperio de la ley internacional.

El 16 de octubre de 2009, el gobierno en la Franja de Gaza, anunció que comenzaría con las investigaciones, una decisión bien recibida por el CPDH. Desgraciadamente, después de esto, no se recibieron informes sobre las actividades de esta comisión, aunque se realizó una declaración en relación con la finalización de las investigaciones. Los hallazgos fueron presentados al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y publicado el 4 de febrero. El CPDH ha examinado el informe y lo encuentra decepcionante, ya que simplemente se limita a confirmar que el gobierno en el Gaza no ha logrado establecer con credibilidad, una comité de investigación imparcial para dirigir una investigación sobre las acusaciones del informe de Goldstone.

El gobierno en Ramallah, anunció la creación de una comisión de investigación en enero. Los esfuerzos llegaron demasiado tarde y demostraban una gran falta de profesionalidad. La investigación de los crímenes de guerra cometidos en Gaza desde la Franja de Cisjordania es imposible como consecuencia de la división política, y el establecimiento de esta comisión es simplemente un requisito legal al servir del estado de derecho. Para ambos gobiernos palestinos, esto representa la perdida de una oportunidad y está conducta política tan irresponsable solo puede tener como resultado el debilitamiento de los esfuerzos desplegados por la Misión de investigación de la ONU. El CPDH hace un llamamiento a los gobiernos en Ramallah y Gaza para asumir la responsabilidades que tienen con los derechos de los víctimas palestinas.

A la luz de la falta de voluntad demostrada por Israel de realizar investigaciones genuinas, y debido al incumplimiento de la resolución por parte de la autoridades palestina, debería tenerse en cuenta mecanismos para recurrir a la justicia internacional. La Asamblea General debería pedir al Consejo de Seguridad, actuando en virtud del Capítulo VII de la Carta de ONU, referir la situación en los territorio palestinos ocupados a la Corte Penal Internacional. Al mismo tiempo, las Partes Contratantes de los cuatro Convenios de Ginebra (1949) deben cumplir con su obligación de buscar las personas acusadas de haber cometido violaciones graves contra los Convenios de Ginebra, y para llevar a esas personas, independientemente de su nacionalidad, ante sus propios tribunales.

El informe de Goldstone representa un hito importante en la lucha por los derechos humanos y el imperio del derecho internacional en los territorios palestinos ocupados, principalmente como resultado de sus recomendaciones específicas y centradas en la rendición de cuentas. Es esencial que las recomendaciones de este informe se apliquen. La comunidad internacional no puede seguir permitiendo que Israel actúe como un estado por encima de la ley, como hizo después de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia en 2004 sobre el muro.

El CPDH sostiene que la aplicación y el respeto por el imperio de la ley son requisitos esenciales en la búsqueda de una paz justa y sostenible.

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miércoles, 20 de enero de 2010

Yuval Diskin a Abbas O aplaza la votación del Informe Goldstone en la ONU, o se enfrentará a una "segunda Gaza"



20-01-2010
Akiva Eldar
Haaretz
Traducido para Rebelión por J.M. y revisado por Caty R.

El pedido del presidente palestino Mahmud Abbas al Consejo de Derechos humanos de las Naciones Unidas, formulado el año pasado, de posponer la votación sobre el informe Goldstone, estuvo precedido por una reunión particularmente tensa con el jefe del Shin Bet (servicio de seguridad israelí), según ha sabido Haaretz. En la reunión celebrada en Ramala en octubre, el jefe del Shin Bet, Yuval Diskin, comunicó al presidente Abbas que si no pedía un aplazamiento de la votación del crítico informe sobre la operación militar del año pasado, Israel convertiría Cisjordania en una «segunda Gaza».

Diskin, que informa directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu, amenazó con revocar las facilidades al movimiento dentro de Cisjordania que se implementaron a principios del año pasado. Añadió que Israel podría revocar el permiso otorgado a la empresa de telefonía móvil Wataniya para operar en el territorio de la Autoridad Palestina. Esto tendría un coste de compensación a la compañía de decenas de millones de dólares a pagar por la AP.

Un vocero de la Autoridad Palestina cercano a Abbas dijo a Haartez que Diskin llegó a la reunión en la Muqata, en octubre, con una delegación diplomática extranjera. Según la misma fuente, un alto oficial del ejército de Israel hizo al mismo tiempo amenazas similares a otros dirigentes de la Autoridad Palestina. El Shin Bet dijo en respuesta a los requerimientos que no informa sobre las reuniones o la agenda de Diskin.

Abbas asumió su responsabilidad por el aplazamiento ante una comisión de investigación interna palestina que él mismo convocó y desmintió que fuese como resultado de presiones externas. El jefe de la comisión parlamentaria y legislador de la Autoridad Palestina Azmi Shuaibi, declaró en Al-Watan TV que el presidente Abbas compareció durante tres horas ante la comisión, admitió que fue un error por su parte pedir al Consejo de las Naciones Unidas aplazar la votación y añadió que lamentaba que el hecho se haya utilizado con fines políticos.

La Autoridad Palestina obtuvo el apoyo de 33 de los 47 miembros del Consejo de la ONU en la aceptación del informe Goldstone. El objetivo era continuar con la votación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, para sorpresa de los diplomáticos, el representante de la Autoridad Palestina, en el último momento, acordó posponer la votación para marzo de 2010.

La Comisión Goldstone recomendaba conceder a Israel un plazo hasta el mes de marzo para que complete una investigación independiente interna sobre los ataques a Gaza y para juzgar a quienes se encontraran responsables de crímenes de guerra. Si Israel o Hamás fracasaran en llevar a cabo investigaciones propias, el caso debería pasar a la Corte Penal Internacional.

Ahora Estados Unidos está intentando persuadir a Israel para que establezca una comisión investigadora y para que publique sus investigaciones sobre un número de incidentes en los cuales perdieron la vida civiles palestinos.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/pages/ShArtVty.jhtml?sw=akiva+eldar&itemNo=1143038

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viernes, 8 de enero de 2010

Gaza marca el camino para la exigencia de responsabilidades



08-01-2010
Sunera Thobani
The Electronic Intifada
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El primer ministro británico Gordon Brown y el secretario de Estado para Asuntos Exteriores David Milliband actuaron rápidamente para retirar la orden de detención de la ex ministra de Asuntos Exteriores israelí Tzipi Livni, una de los artífices del ataque israelí a Gaza del invierno pasado.
Un juez británico emitió la orden de detención según la jurisdicción universal en respuesta a las acusaciones de crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza. Esto llevó a Brown a llamar por teléfono a Livni y asegurarle que era “bienvenida” en Gran Bretaña.

Milliband, por su parte, declaró la intención del gobierno de acabar con el poder que tienen los magistrados británicos para emitir futuras órdenes de detención contra políticos israelíes.
Como ministra de Exteriores Livni utilizó la denominada por Israel “Operación Plomo Fundido” para crearse la fama de política astuta que llegaría al poder sobre los cuerpos de palestinos muertos.
Llegó a ser la niña mimada de los medios de comunicación occidentales y el ataque a Gaza iba a ser su pasaporte para ser primera ministra.

Sin embargo, a pesar de que el ataque mató a más de 1.400 palestinos e hirió a otros miles más, las ambiciones políticas de Livni no se materializaron como se había planeado. Benjamin Netanyahu y Avigdor Lieberman la desbancaron y los palestinos todavía están pagando el precio de la invasión. Gaza sigue estando bajo un asedio criminal impuesto por los israelíes y respaldado por sus aliados occidentales y por Egipto.

Se han adelantado varias razones del deseo del gobierno británico de proteger a los políticos israelíes de la amenaza de detención. Entre ellas están el apoyo incondicional británico al Estado de Israel desde sus comienzos, la fuerza organizativa de los lobbies sionistas y en particular su capacidad para incidir en el resultado de las políticas electorales, y, por último, el deseo de evitar ser calificados de antisemitas.

Aunque éstas son consideraciones importantes, sin embargo existe otra preocupación apremiante a la que se ha prestado poca atención. Es una preocupación que comparten estadounidenses y canadienses, y se refiere específicamente a este momento particular de la llamada Guerra contra el Terrorismo. Es más, esta preocupación puede eclipsar de momento todas las demás consideraciones.

Los gobiernos estadounidense, británico y canadiense están todos ellos envueltos en intentos de inmunizarse de la exigencia de responsabilidades según el derecho internacional por sus propias acciones en la Guerra contra el Terrorismo. Por consiguiente, proteger a Israel del derecho internacional ha llegado a tener una urgencia adicional, no sólo en interés del régimen sionista sino también en el de Estados Unidos y sus dos aliados más incondicionales en la Guerra contra el Terrorismo, Gran Bretaña y Canadá, de permanecer más allá del alcance del derecho internacional.

En otras palabras, si se consigue llevar ante los tribunales a políticos israelíes según el derecho internacional por haber cometido crímenes de guerra, el precedente daría alas a los intentos de hacer lo mismo con políticos estadounidenses, británicos y canadienses en relación a las acciones cometidas por éstos en Afganistán e Iraq.

En septiembre de 2009 se publicó el Informe Goldstone por mandato de Naciones Unidas sobre la invasión israelí [de 2008-2009]. Centrando su investigación en el trato dado a la población civil el juez Richard Goldstone (que había sido el fiscal de los Tribunales Internacionales para la antigua Yugoslavia y para Ruanda) concluyó que el ataque de Israel a Gaza (así como acciones específicas por parte de grupos palestinos, incluyendo Hamás) equivale a crímenes de guerra.

A diferencia de la Autoridad Palestina y de Hamás, los israelíes se negaron a colaborar con la misión Goldstone. En Gaza se celebraron sesiones públicas. El Informe Goldstone pidió que se hicieran investigaciones internas independientes sobre las acciones llevadas a cabo por Israel en Gaza que incluyeran: el bombardeo deliberado de emplazamientos (incluyendo el edificio del Consejo Legislativo Palestino [Parlamento], una prisión de Gaza, dos hospitales, refugios y casas), el asesinato de fuerzas de la policía civil [palestina], el uso de mortero para atacar grupos palestinos “armados” mientras estaban cerca de gran cantidad de civiles, la destrucción de fábricas de producción de alimentos, de instalaciones de agua potable y de tratamiento de aguas, y el asesinato directo de civiles.

Todas estas acciones se consideran violaciones del derecho internacional. En ausencia de estas investigaciones independientes, el Informe pedía que se procediera a remitirlo a la Corte Penal Internacional.

Ante la negativa de Israel a cooperar con su misión, el Informe Goldstone afirmaba sin lugar a dudas su “apoyo a la dependencia de la jurisdicción universal” como una vía para ampliar las investigaciones y las acciones sobre “graves violaciones” de las Convenciones de Ginebra de 1949 y para “impedir la inpunidad y promover la responsabilidad internacional”.

Israel rechazó las conclusiones del Informe y acusó al juez Goldstone, un sionista y firme defensor de Israel, de estar sesgado en contra de Israel. De la misma manera se atacó a otras personas que habían apoyado el Informe calificándolos de antisemitas. La embajadora estadounidense ante Naciones Unidas Susan Rice amonestó a los autores del Informe y la Cámara de Representantes estadounidense votó por 344 votos frente a 36 a favor de pedir a la administración Obama que lo rechazara. Ésta ha mantenido su postura y también ha ejercido una inmensa presión sobre la Autoridad Palestina para que retire el Informe de ser sometido a la consideración de la Asamblea General de Naciones Unidas. Ni Gran Bretaña ni Canadá apoyaron el Informe Goldstone.

Según se ha informado, muchos de los actos identificados en el Informe Goldstone como violaciones del derecho internacional también han tenido lugar tanto en Afganistán como en Iraq. Organizaciones de derechos humanos están investigando el asesinato desproporcionado de civiles en ambos países, se ha informado de que se han bombardeado regularmente emplazamientos civiles y que los asesinatos selectivos de “terroristas” también matan rutinariamente tanto a los familiares de estos supuestos “terroristas” como a personas presentes en el lugar del ataque.

También parece que se impone regularmente el castigo colectivo y en muchos lugares se ha destruido la infraestructura civil.
Está también la cuestión de la tortura de los presos capturados, detenidos o transferidos por las fuerzas estadounidenses, británicas o canadienses. Es más, algunos expertos legales han cuestionado la propia legalidad de las “guerras” y ocupaciones tanto de Afganistán como de Iraq.

Como informaba The Guardian el 26 de noviembre de 2009, la [Comisión de] Investigación Chilcot de Gran Bretaña concluyó que el gobierno del anterior primer ministro Tony Blair decidió participar en la invasión estadounidense de Iraq un año antes de que ésta tuviera lugar.

Todas las preocupaciones por la supuesta acumulación de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Husein y de sus vínculos con al Qaeda no fueron sino pistas falsas, y, en todo caso, resultaron ser el resultado de informes de inteligencia falsificados.

Además, el 14 de noviembre The Telegraph informó de que desde 2003 se había acusado a soldados británicos, hombres y mujeres, de haber torturado y cometido abusos sexuales contra prisioneros iraquíes que estaban bajo su custodia.
Nada menos que 33 acusaciones de tortura, violación y abusos sexuales han salido a la luz acerca de incidentes particulares y The Telegraph afirmó que un abogado que representa a los iraquíes sometidos a estos abusos “ha entregado al ministerio de Defensa una carta de protocolo de acción previa”. También citaba la petición de “investigaciones formales” sobre el asunto realizada por el ministro de las Fuerzas Armadas británicas Bill Rammell.

Mientras tanto, los canadienses están envueltos en sus propias acusaciones de complicidad con la tortura de los detenidos afganos. El veterano diplomático Richard Colvin testificó ante un comité parlamentario que muchos de los detenidos afganos capturados por soldados canadienses eran civiles inocentes de los que muy probablemente se abusó o que fueron torturados por las autoridades afganas a cuya custodia fueron entregados.

Además testificó que a pesar de haber advertido al gobierno canadiense de que existía esta posibilidad, el gobierno no había emprendido acción alguna para impedirlo.
Malalai Joya, la parlamentaria afgana que huyó del país tras haber sido suspendida por este organismo, ha confirmado las declaraciones de Colvin. También añadió que muchos de estas personas torturadas y violadas eran mujeres y niños.

La Canadian Broadcasting Corporation informó el 26 de noviembre de que el ministro de Defensa Peter McKay y el ex jefe del Estado Mayor de Defensa, el general Rick Hillie, habían negado ambos las acusaciones de Colvin. Con todo, si se confirman las afirmaciones de Colvin podría darse el caso de que según el derecho internacional el gobierno canadiense fuera cómplice de tortura y de abusos cometidos contra estos detenidos.

Si ahora se puede llevar a Israel ante la Corte Penal Internacional, ¿quién podría ser el próximo?
Si se puede detener a políticos israelíes con órdenes de detención según la jurisdicción internacional, ¿por qué no también a altos cargos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá?
¿Quién sabe lo rápido que pueden suceder las cosas y hasta dónde pueden llegar?

Si se puede considerar a una potencia ocupante responsable de crímenes de guerra, ¿por qué no a otras potencias ocupantes que también han podido estar envueltas en castigos colectivos, en la destrucción de la infraestructura civil, en la tortura y asesinato de civiles? ¿En qué podría acabar todo esto?

Tratando de proteger a Israel del Informe Goldstone y a los políticos israelíes de la amenaza de ser detenidos en Gran Bretaña, los gobiernos británico, estadounidense y canadiense bien pueden estar implicados en una batalla para salvar su propia piel ante un envalentonado activismo legal.
Gaza bien podría abrir la puerta a una exigencia de responsabilidades antiimperialista en el siglo XXI.

Fuente: http://electronicintifada.net/v2/article10987.shtml

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martes, 10 de noviembre de 2009

Israel en pie de guerra tras la incautación de armas


09-11-2009
Sami Moubayed
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Embajadores y diplomáticos de 44 países, junto con los agregados militares de 27 naciones, fueron llevados el pasado jueves a una base situada en el centro de Israel para que vieran con sus propios ojos las armas y municiones incautadas el miércoles en el buque Francop cuando navegaba por aguas internacionales próximas a Chipre.

El miércoles, la embajadora israelí ante las Naciones Unidas, Gabriela Shalev, presentó una queja ante la ONU después de que los comandos israelíes atraparan al Francop con toneladas de lo que dicen ser armamento suministrado por Irán, incluidos cohetes y armas antitanque, destinado a Hezbolá en Líbano.

Está claro que Israel no va a permitir que esta cuestión quede así, y si la historia nos sirviera de algo, podrían hasta utilizarla para emprender otra guerra contra Hezbolá o incluso un ataque contra Irán.

El comodoro israelí Ran Ben-Yahuda dijo que las armas que iban en el Francop, bajo bandera de Antigua, fueron halladas tras un cargamento civil que ocupaba al menos 40 contenedores y eran suficientes para que Hezbolá dispusiera de suministros para un mes de combates. Dijo también que se estaban enviando desde Irán a Siria vía Egipto.

La prensa israelí se puso a bramar el suceso a los cuatro vientos, diciendo que suponía una victoria contra Siria, Irán y Hezbolá. En declaraciones desde Teherán, el Ministro de Asuntos Exteriores sirio Walid al-Moualem dijo que el barco “no llevaba armas iraníes a Siria, sólo un cargamento, nada más”. De sus palabras se hizo firmemente eco Hezbolá y su homólogo iraní, Manouchehr Mottaki.

Hezbolá, en un breve comunicado, dijo: “Hezbolá niega rotundamente vínculo alguno con las armas que el enemigo sionista ha capturado en el barco Francop. Al mismo tiempo, Hezbolá denuncia la piratería israelí en aguas internacionales”.

Además de arrojar serias dudas acerca de la seguridad de las aguas mediterráneas, el suceso plantea varias cuestiones.

Los funcionarios israelíes dicen que el viaje del barco empezó en Irán, que llegó hace una semana a Beirut, que después se dirigió a Damietta, en Egipto, donde se cargaron las armas y, seguidamente, se puso a navegar hacia la ciudad portuaria de Lattakia, en Siria. Resulta difícil creer, por tanto, que las armas para Hezbolá pudieran haberse subido en Egipto. Israel proclama que descubrió documentos en el barco que probaban que los iraníes habían fabricado esas armas para Hezbolá. Sin embargo, no ha aportado prueba alguna de tales documentos.

El Primer Ministro israelí Benjamín Netnayahu ha calificado todo el suceso de crimen de guerra, criticando a las Naciones Unidas por no haber respondido al incidente. “La comunidad internacional debería centrarse en esto”, dijo, “pero en vez de hacerlo, el mundo condena a Israel y al ejército israelí y socava nuestro derecho a la autodefensa”.

Netanyahu proseguía: “El grueso del embarque incluía cohetes cuyo objetivo es herir y matar a tantos de nuestros civiles como sea posible”. Añadió que el cargamento de armas para Hezbolá era una “violación flagrante de las resoluciones del Consejo de Seguridad”.

La referencia de Netanyahu al ejército israelí se refería al informe Goldstone, encargado por Naciones Unidas para investigar los crímenes de guerra en Gaza durante la guerra israelí de diciembre 2008-enero 2009. En ese informe, que ha levantado gran revuelo desde que apareció a mediados de septiembre, se acusa a Israel y Hamas de crímenes de guerra.

El informe condenaba a ambas partes del conflicto, que mató a más 1.300 palestinos y a 13 israelíes, pero se mostraba mucho más crítico con Israel. La Asamblea General de Naciones Unidas votó el miércoles que Israel y los palestinos deberían investigar las acusaciones. La resolución, redactada en árabe, no es vinculante.

El conjunto de informaciones aparecidas en Siria y Líbano afirman que Israel está explotando la captura de las armas para desviar la atención mundial del informe Goldstone. En cuanto a las resoluciones de Naciones Unidas, hay al menos sesenta que se muestran críticas con los actos de Israel, que van desde ilícitos ataques contra los países vecinos hasta el establecimiento de asentamientos ilegales.

En última instancia, la calle árabe comprende que, independientemente de lo auténtico que sea el cuento israelí, los israelíes puede utilizarlo como pretexto para justificar un ataque contra Hezbolá o Irán, o para acallar el informe Goldstone.

En 1982, los israelíes buscaban un pretexto para machacar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Beirut. El Secretario de Estado estadounidense Alexander Haig se negó firmemente a apoyar un ataque a menos que se encontrara un pretexto. El pretexto se creó cuando unos militantes palestinos dispararon, dejando paralítico, al embajador israelí en Londres, Shlomo Argoz.

El gabinete israelí se puso a discutir el suceso y altos funcionarios advirtieron al entonces Primer Ministro Menachem Begin que los atacantes de Argoz no pertenecían al Fatah de Arafat sino a una facción rival palestina encabezada por el tristemente célebre Abu Nidal. Rafael Eitan, entonces Jefe del Estado Mayor del ejército israelí, respondió: “Abu Nidal, Abu Shmidal. Todos son lo mismo”.

Veinte años después, en enero de 2002, en un incidente similar a la actual captura de armas, el ejército israelí apresó un buque de carga palestino en el Mar Rojo, el Karine A, con 50 toneladas de armas. Israel se puso a gritar como loco, acusando al líder de la OLP, Yasser Arafat, y a Hezbolá, otro cuento difícil de creer si tenemos en cuenta que Arafat tenía tensas relaciones con los combatientes libaneses. El dirigente palestino tenía envidia de la popularidad de Hezbolá, al considerar que le habían robado, a él y a los palestinos, “la enseña de la resistencia”.

Ambos grupos negaron las informaciones, y Arafat ordenó incluso que se investigara el hecho, pero el daño ya estaba hecho. George W Bush acusó a Arafat de mentir y utilizó el suceso para cortar todo contacto con el presidente de la OLP, un boicot que duró hasta que, en noviembre de 2004, falleció Arafat.

No sabemos cómo va a desarrollarse la cuestión del Francop o si se llegará a materializarse en una nueva confrontación entre Hezbolá e Israel, que es algo que Netanyahu viene considerando desde que llegó al poder hace nueve meses, insatisfecho por los resultados de la guerra de 2006, que fracasó a la hora de eliminar, desarmar o incluso debilitar al partido libanés.

Sami Moubayed es editor jefe de Forward Magazine en Siria.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KK07Ak01.html

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domingo, 8 de noviembre de 2009

El imperio del mal: República de idiotas


08-11-2009
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El gobierno de EE.UU. está ahora tan absolutamente dominado por grupos de intereses organizados que ya no puede responder a las preocupaciones del pueblo estadounidense que elige al presidente y a los miembros de la Cámara y del Senado. Los votantes descargarán sus frustraciones por su impotencia sobre el presidente, lo que implica un futuro de presidentes de un solo período. Pronto nuestros presidentes serán tan inefectivos como los emperadores romanos en los últimos días de ese imperio.

Obama ya va camino a una presidencia de un solo período. Prometió el cambio, pero no ha hecho ninguno. Su ley de atención sanitaria es rehén de compañías de seguros privadas que buscan más beneficios. El resultado más probable serán recortes en Medicare y Medicaid a fin de ayudar a financiar las guerras que enriquecen al complejo militar y de seguridad y a las numerosas compañías creadas mediante la privatización de servicios que los militares solían proveer por sí mismos a costes mucho más bajos. Sería interesante saber el porcentaje de los más de 700.000 millones de dólares en gastos de “defensa” que va a compañías privadas. En el “capitalismo” estadounidense, una cantidad sorprendente de ingresos de los contribuyentes van a firmas privadas a través del gobierno. Sin embargo, los republicanos chillan sobre la “socialización” de la atención sanitaria.

Republicanos y demócratas vieron oportunidades de crear nuevas fuentes de donaciones electorales privatizando la mayor cantidad posible de funciones militares. Ahora existe una gran cantidad de compañías privadas que nunca ganaron un dólar en el mercado y que sin embargo se alimentan en el abrevadero público que quita dólares a los contribuyentes mientras carga a los estadounidenses con obligaciones de servicio de la deuda.

Obama heredó una excelente oportunidad para devolver a casa a los soldados de EE.UU. de las guerras ilegales de agresión del régimen de Bush. En sus últimos días, el régimen de Bush se dio cuenta de que podía “ganar” en Iraq colocando a los insurgentes suníes en la nómina militar de EE.UU. Una vez que Bush tuvo a 80.000 insurgentes cobrando la paga militar de EE.UU., la violencia, aunque seguía siendo elevada, disminuyó a la mitad. Todo lo que Obama tenía que hacer era cantar victoria y traer a casa a nuestros muchachos, agradeciendo a Bush por ganar la guerra. Habría hecho callar a los republicanos.

Pero ese camino sensato había afectado a los beneficios y a los precios de las acciones de las firmas que componen el complejo militar/seguridad. De modo que en lugar de cumplir lo prometido, para lo que fue elegido por los votantes, Obama reinició la guerra en Afganistán y lanzó una nueva en Pakistán. Pronto Obama se hizo eco de las amenazas de ataque a Irán de Bush y Cheney.

En lugar de atención sanitaria para los estadounidenses, habrá más utilidades de las compañías privadas de seguro.

En lugar de paz habrá más guerra. Los votantes ya empiezan a ver lo que vendrá y se están apartando de Obama y de los demócratas. Los independientes que dieron a Obama su confortable victoria se han vuelto en su contra y acaban de elegir gobernadores republicanos en Nueva Jersey y Virginia para reemplazar a los demócratas. Es un voto de protesta, no un voto de confianza en los republicanos.

La credibilidad de Obama se acabó. Y también la del Congreso, suponiendo que alguna vez la haya tenido. La Cámara de Representantes de EE.UU. acaba de votar para mostrar a todo el mundo que la Cámara de Representantes de EE.UU. no es otra cosa que el títere servil y venal del lobby de Israel. La Cámara de Representantes de la “superpotencia” estadounidense hizo lo que quería su amo, AIPAC, y votó 344 contra 36 para condenar el Informe Goldstone.

Por si no lo sabéis, el Informe Goldstone es el informe de la Misión Investigadora de Naciones Unidas sobre el Conflicto de Gaza. El “Conflicto de Gaza” es el ataque militar israelí contra el gueto de Gaza, donde residen 1,5 millones de palestinos desposeídos, cuyas tierras, aldeas y casas fueron robadas por Israel. El ataque fue contra civiles y contra la infraestructura civil. Fue sin lugar a dudas un crimen de guerra según el estándar de Nuremberg que EE.UU. estableció para ejecutar nazis.

Goldstone no sólo es un jurista judío muy distinguido que ha dedicado su vida a hacer rendir cuentas a gente por sus crímenes contra la humanidad, sino también sionista. Sin embargo, los israelíes lo han satanizado como “judío que se odia a sí mismo” porque escribió la verdad en lugar de propaganda israelí.

El representante estadounidense Dennis Kucinich, quien es ahora sin duda un hombre marcado en la lista de exterminación política de AIPAC, preguntó a la Cámara si sus miembros se daban cuenta de la vergüenza que la votación de condena de Goldstone significaría para la Cámara y el gobierno de EE.UU. El resto del mundo acepta el informe Goldstone.

La Cámara respondió con su desequilibrado voto que el resto del mundo no cuenta ya que no hace donaciones electorales a los miembros del Congreso.

Este vergonzoso acto servil de la “mayor democracia del mundo” ocurrió la misma semana en la que un tribunal en Italia condenó a 23 agentes de la CIA de EE.UU. por secuestrar a una persona en Italia. Los agentes de la CIA son ahora considerados “fugitivos de la justicia” en Italia, y por cierto lo son.

La persona secuestrada fue entregada a Egipto, Estado títere de EE.UU., donde fue retenida durante años y repetidamente torturada. El caso en su contra era tan absurdo que incluso un juez egipcio ordenó su liberación.

Una de las agentes condenadas de la CIA, Sabrina deSousa, una atractiva joven, dice que EE.UU. violó la ley al secuestrar a una persona y enviarla a otro país para ser torturada para fabricar otro “terrorista” a fin de mantener activa la patraña terrorista en casa. Sin ella, las guerras de EE.UU. por motivos de intereses especiales serían transparentes hasta para los fanáticos de Fox “News”.

La señora deSousa dice que “todo lo que hice fue aprobado en Washington,” sin embargo el gobierno, que continuamente nos recrimina para que “apoyemos a los soldados,” no hizo nada para protegerla cuando ejecutó las órdenes ilegales del régimen de Bush.

Evidentemente, esto significa que el crimen ordenado por Bush, Cheney, el Pentágono y la CIA era demasiado monstruoso e inaceptable como para justificarlo, incluso mediante memorandos del despreciable John Hoo y la Sociedad Federalista Republicana.

Es obvio que la señora deSousa está preocupada por su persona. Pero, ¿dónde quedó su preocupación por la persona inocente a la que envió al infierno egipcio para que la torturasen hasta la muerte o admitiera que era terrorista? El remordimiento que expresa deSousa sólo se refiere a su persona. Hizo lo que le pedía su malvado gobierno y ese malvado gobierno, al que sirvió tan fielmente, le dio la espalda. No siente remordimiento por el mal que infligió a una persona inocente.

Tal vez deSousa y sus 22 colegas crecieron con videojuegos. Era tan divertido conspirar para secuestrar a una persona real y llevarla volando en un avión de la CIA a Egipto. ¿Fue como un pescador atrapando un pez o un cazador de venados matando un hermoso ejemplar? Evidentemente, lo pasaron bien a costa de su víctima ‘entregada’.

El dictamen del tribunal italiano, y tened en cuenta que Italia es un Estado títere comprado y pagado por EE.UU., indica que incluso nuestros títeres comprados descubren que EE.UU. va más allá de lo tolerable.

Bajando de la punta del iceberg, tenemos al embajador Craig Murray, rector de la Universidad de Dundee y hasta 2004 embajador del Reino Unido en Uzbekistán, que describe como Estado totalitario estalinista cortejado y apoyado por los estadounidenses.

Como embajador, Murray vio los informes de inteligencia de la CIA del MI5 que describían los más horribles procedimientos de tortura. “La gente era violada con botellas quebradas, torturaban a los niños delante de sus padres hasta que ellos [los padres] firmaban una confesión, hevían a personas vivas”.

La “inteligencia” de esas sesiones de tortura era pasada por la CIA al MI5 y a Washington como prueba de la vasta conspiración de al Qaeda.

El embajador Murray informa de que a los entregados por vuelos de la CIA a las prisiones de tortura de Uzbekistán “les decían que confesaran que eran miembros al Qaeda. Que confesaran que habían estado en campos de entrenamiento en Afganistán. Que confesaran que habían visto a Osama bin Laden en persona. Y la inteligencia de la CIA se hacía constantemente eco de esos temas.”

“Me quedé completamente conmocionado,” dice el embajador británico, que pensaba que servía a un país ético que, junto con su aliado estadounidense, tenía integridad moral. El gran bastión anglo-estadounidense de la democracia y los derechos humanos, las fuentes de la Carta Magna y de la Declaración de Derechos, las grandes democracias morales que derrotaron al nazismo y enfrentaron los gulag de Stalin, estaban dispuestas a cometer cualquier crimen con tal de maximizar los beneficios.

El embajador se enteró de demasiado y fue despedido cuando lo vomitó todo. Vio los documentos que demostraban que la motivación para la agresión militar de EE.UU. y el Reino Unido en Afganistán tenía que ver con los depósitos de gas natural en Uzbekistán y Turkmenistán. Los estadounidenses querían un gasoducto que evitara Rusia e Irán y pasara por Afganistán. Pare conseguirlo se necesitaba una invasión. Al público idiota de EE.UU. se le podía decir que la invasión era necesaria por el 11-S y para salvarlo del “terrorismo” y los tontos redomados se tragarían la mentira.

“Si se considera el despliegue de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, en comparación con otras fuerzas de países de la OTAN en ese país, se verá que indudablemente las fuerzas de EE.UU. están posicionadas para proteger la ruta del gasoducto. De eso se trata. Tiene que ver con dinero, tiene que ver con energía, no tiene que ver con democracia.”

Adivinad quién fue el consultor que organizó con el entonces gobernador de Texas George W. Bush los acuerdos que darían a Enron los derechos de los yacimientos de gas natural de Uzbekistán y Turkmenistán y a Unocal, el desarrollo del gasoducto trans-Afganistán. Fue Karzai, el “presidente” impuesto por EE.UU., quien no cuenta con apoyo dentro del país aparte de las bayonetas estadounidenses.

El embajador Murray fue despedido del Foreign Service británico por sus revelaciones. Sin duda por orden de Washington a nuestro títere británico.


Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions. Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/roberts11062009.html


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jueves, 5 de noviembre de 2009

El Informe Goldstone ante la Asamblea General de la ONU


Los Estados deben garantizar los derechos de las víctimas y no comprometer el Estado de Derecho

06-11-2009
Rebelión
Traducido por S. Seguí

Comunicado de prensa conjunto emitido por las siguientes organizaciones:

Adalah – Legal Center for Arab Minority Rights in Israel * Addameer * Al Dameer Association for Human Rights * Al-Haq – Law in the Service of Man * Al Mezan Centre for Human Rights * Arab Association for Human Rights * Badil Resource Center for Palestinian Residency and Refugee Rights * Defence for Children International-Palestine Section * Ensan Center for Human Rights and Democracy * Jerusalem Legal Aid Center * Palestinian Centre for Human Rights * Ramallah Center for Human Rights Studies * Women’s Center for Legal Aid and Counseling

Hoy, 4 de noviembre de 2009, la Asamblea General se reunirá para discutir el Informe de la Misión de las Naciones Unidas de investigación del conflicto en Gaza (Informe Goldstone). Ha sido presentado a la Asamblea General un proyecto de Resolución para su debate, y es evidente que aquellos que dicen hablar en nombre de los derechos humanos y el derecho internacional no están cumpliendo con su mandato. El proyecto de Resolución actual es un compromiso político destinado a respaldar una resolución sin sustancia que no proteja los derechos de las víctimas ni persiga la rendición de cuentas. Mientras que el proyecto recoge ciertas exigencias, no incluye explícitamente las medidas operativas necesarias para la aplicación de las recomendaciones del Informe Goldstone, y no incluye el remedio y la reparación de las víctimas.

No puede haber compromiso en relación con los principios fundamentales de los derechos humanos y el derecho internacional. Si el Derecho Internacional ha de ser capaz de proteger las poblaciones civiles y evitar atrocidades en el futuro, es preciso que sea llevado a la práctica. Se debe garantizar el derecho humano básico de cada individuo a una protección igual de la ley y su tutela judicial efectiva. Los acusados de cometer crímenes internacionales deben ser investigados y llevados a juicio.

Al apoyar este proyecto, la OLP está siguiendo la política tradicional de tratar de obtener una resolución por consenso. Demasiado a menudo, los derechos de los palestinos se han negociado a distancia a fin de dar la apariencia de progreso político, y con demasiada frecuencia se ha considerado como progreso el simple mantenimiento del statu quo que durante décadas ha negado a los palestinos sus derechos fundamentales.

No debe permitirse que prevalezca la impunidad. El Derecho Internacional y el respeto de los derechos humanos fundamentales de los pueblos de todo el mundo, no deben estar sujetos a los caprichos de los Estados poderosos. Como palestinos y representantes de las víctimas, exigimos que se haga justicia y la posibilidad de un futuro pacífico.

La Asamblea General debe solicitar que el Consejo de Seguridad no sólo examine el Informe Goldstone, sino también que ponga en práctica sus recomendaciones. Las investigaciones internas son esenciales; sin embargo, si no se llevan a cabo de forma creíble y de conformidad con las normas internacionales –como la experiencia sugiere que es ahora probable– entonces las consecuencias deben ser claras. Si se realizan intentos para proteger de la justicia a presuntos criminales de guerra, entonces el Consejo de Seguridad debe tomar las medidas apropiadas y la situación debe pasar a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

También es esencial que, como se recomienda en el Informe Goldstone, la Asamblea General actúe ahora para asegurar la reparación de las víctimas de la Operación Plomo Fundido. Es inaceptable que el bloqueo ilegal de la Franja de Gaza continúe hoy día, y que se impida la reconstrucción y la recuperación. La Asamblea General debe establecer un fondo de garantía para gestionar las reparaciones debidas a las víctimas de Israel, y actuar para poner fin a este bloqueo ilegal. Las Naciones Unidas no pueden tolerar el constante sufrimiento de civiles inocentes.

En la reunión del Consejo de Derechos Humanos de septiembre, la vacilación política de la OLP, el programa contra la rendición de cuentas presentado por algunos de los más poderosos Estados miembros, y una total indiferencia por las víctimas de la Operación Plomo Fundido significaron el primer intento de enterrar el Informe Goldstone. Como representante de los palestinos ante la ONU, la OLP debe hacer lo necesario para que el segundo intento no tenga éxito, y debe volver a centrar sus esfuerzos en garantizar que se adopte una Resolución que recoja plenamente el informe Goldstone y sus recomendaciones detalladas por una mayoría de la Asamblea General. Asimismo, que dicha Resolución de consenso anule efectivamente la decisión de la Sesión Especial del Consejo de Derechos Humanos, que repudió el estado de derecho internacional y apoyó implícitamente la impunidad para los que agreden a civiles.

Los palestinos no quieren ser parte de un consenso que entierre el Informe Goldstone y niegue los derechos legítimos de las víctimas. Los palestinos no deberían verse obligados a negociar las recomendaciones del Informe Goldstone, ni a poner en peligro sus derechos fundamentales en virtud del Derecho Internacional. Es esencial –a riesgo de tolerar la impunidad y la comisión de futuros delitos internacionales– que la Asamblea General:

1. respalde plenamente el informe de la Misión de las Naciones Unidas de investigación del conflicto en Gaza (Informe Goldstone);
2. inste al Consejo de Seguridad a aprobar el informe, y a establecer con rapidez todos los mecanismos de rendición de cuentas que el informe establece, en particular el recurso a la Corte Penal Internacional en ausencia de investigaciones de buena fe por las partes en el conflicto;
3. exija que las partes en conflicto lleven a cabo investigaciones internas y enjuiciamientos en su territorio, con arreglo a las normas internacionales de imparcialidad, independencia, celeridad y eficacia;
4. establezca un comité independiente de expertos internacionales en Derecho Humanitario y Derechos Humanos para supervisar cualquier procedimiento jurídico, a escala nacional o internacional, adoptado por las partes en conflicto, e informe públicamente a la Asamblea General y el Consejo de Seguridad;
5. se mantenga plenamente informada de este asunto hasta que se inicie la acción apropiada, a escala nacional o internacional, a fin de garantizar la justicia para las víctimas y la rendición de cuentas a los autores;
6. establezca un fondo de garantía con el propósito de compensar a las víctimas de violaciones del Derecho Internacional cometidas durante la Operación Plomo Fundido;
7. solicite a Suiza que convoque una conferencia de las Altas Partes Contratantes de los Convenios de Ginebra para asegurar su respeto; promover un debate urgente sobre el uso de municiones como el fósforo blanco (como se menciona en el Informe) y una moratoria sobre su uso por parte de Israel.

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Un tsunami llamado Goldstone


¿A dónde se han ido todas las amistades?

02-11-2009
Uri Avnery
Rebelión
Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

Según un proverbio chino, si alguien en la calle te dice que estás borracho, puedes reírte. Si una segunda persona te dice que estás borracho, comienza a pensar en ello. Si un tercero te dice lo mismo, ve a casa y duerme la mona.

Nuestro liderazgo político y militar ya ha encontrado a la tercera, cuarta y quinta personas. Todas dicen que deben investigar qué sucedió en la operación "Plomo Fundido".
Tienen tres opciones:

- Llevar a cabo una auténtica investigación.

- Ignorar la exigencia y proceder como si nada hubiera sucedido.

- Realizar un simulacro de investigación.

Es fácil descartar la primera opción: no tiene la más mínima oportunidad de que se adopte. A excepción de los sospechosos habituales (incluyéndome a mí) que exigieron una investigación mucho antes de que alguien en Israel hubiera oído algo sobre un juez llamado Goldstone, nadie la apoya.

Entre todos los miembros de nuestra clase dirigente política, militar y de los medios de comunicación que ahora sugieren una "investigación", no hay ni uno, literalmente ni uno, que piense en una verdadera investigación. La finalidad es engañar a los gentiles y conseguir que se callen.

Realmente, la ley israelí determina claras directrices para tales investigaciones. El gobierno decide establecer una comisión de investigación. Entonces el presidente del Tribunal Supremo nombra los miembros de la comisión. La comisión puede obligar a testificar a los testigos. Cualquiera que pueda ser perjudicado por sus conclusiones debe ser advertido y hay que darle la oportunidad de defenderse. Sus conclusiones son vinculantes.

Esta ley tiene una historia interesante. En algún momento, en los años cincuenta, David Ben-Gurion exigió el nombramiento de un "comité judicial de investigación" para determinar quién dio las órdenes del "infortunio de seguridad" de 1954, conocido también como el Asunto Lavon. (Una operación de “falsa bandera” en la que una red de espionaje compuesta por judíos locales fue activada para bombardear las oficinas británicas y estadounidenses en Egipto, con el fin de originar fricción entre las potencias occidentales y Egipto. Los autores fueron capturados).

La demanda de Ben-Gurion se rechazó bajo el pretexto de que no había ley para tal procedimiento. Furioso, Ben-Gurion dimitió del gobierno y dejó su partido. En una de las tormentosas sesiones del partido, el ministro de Justicia, Yaakov Shimshon Shapira, llamó a Ben-Gurion "fascista". Pero Shapira, un viejo judío ruso, lamentó después su exabrupto. Redactó una ley especial para el nombramiento de comisiones de investigación en el futuro. Después de largas deliberaciones en la Knesset (en las que tomé parte activa) la ley se adoptó y se ha aplicado desde entonces, notablemente en el caso de la matanza de Sabra y Chatila.

Ahora apoyo incondicionalmente el establecimiento de una comisión de investigación según esta ley.

La segunda opción es la que han propuesto el Jefe de Estado Mayor y el ministro de Defensa. En Estados Unidos se llama "táctica del cerrojo". Lo que significa: al infierno con ello.

Los comandantes de ejército objetan cualquier investigación y cualquier examen absolutamente. Probablemente ellos saben por qué. Después de todo, conocen los hechos. Saben que una sombra oscura se proyecta sobre la propia decisión de declarar la guerra, sobre la planificación de la operación, sobre las instrucciones dadas a las tropas y sobre muchas docenas de actos grandes y pequeños cometidos durante la operación.

En su opinión, aun cuando su rechazo tiene repercusiones internacionales graves, las consecuencias de cualquier investigación, incluso una falsa, serían mucho peores.

Mientras el Jefe del Estado mayor se aferre a esta posición, no habrá ninguna investigación fuera del ejército, cualquiera que sea la actitud de los ministros. El jefe del ejército, quien asiste a cada reunión del gabinete, es la mayor figura en la sala. Cuando anuncia que la "posición del ejército" es así y así, ningún mero político presente osa objetar.

En la "única democracia de Oriente Próximo", la ley (propuesta en aquel tiempo por Menajem Begin) estipula que el gobierno como tal es el Comandante en Jefe del ejército israelí. Esa es la teoría. En la práctica, ninguna decisión que esté en desacuerdo con la "posición del ejército" ha sido ni será adoptada nunca.

El ejército afirma que se investiga a sí mismo. Ehud Barak -de buena o mala gana- representa esta posición. El gabinete ha aplazado tratar el asunto, y así es cómo están las cosas hoy.

En esta ocasión, el foco de luz debería dirigirse a la persona menos visible de Israel: el Jefe del Estado Mayor, Teniente General Gabi Ashkenazi, el último hombre de teflón. Nada se le pega. En este debate, como en todos los demás, simplemente no está allí.

Todos saben que Ashkenazi es un hombre tímido y modesto. Apenas habla, escribe o especifica nunca. En televisión, se confunde con el fondo.

Así es como lo ve el público: un soldado honrado, sin trucos o ardides, que cumple su deber sosegadamente, recibe sus órdenes del gobierno y las cumple lealmente. En esto se diferencia de casi todos sus predecesores, que eran fanfarrones, propagandistas alocados y locuaces. Aunque la mayoría de ellos procedía de famosas unidades de élite o de la arrogante Fuerza Aérea, Ashkenazi es un hombre gris de infantería. El Duque de Wellington, viendo la enorme cantidad de trabajo de papeleo en su ejército, una vez exclamó: "¡Los soldados deberían pelear, no escribir!". Habría estado con Ashkenazi

Pero la realidad no es siempre lo que parece. Ashkenazi juega un papel central en el proceso de toma de decisiones. Fue nombrado después de que su predecesor, Dan Halutz, dimitiera tras el fracaso de la II Guerra de Líbano. Bajo el liderazgo de Ashkenazi, se formularon y pusieron en acción nuevas doctrinas en la operación "Plomo Fundido". Yo las definí (bajo mi propia responsabilidad) como "cero pérdidas" y "mejor matar unos cientos de civiles del enemigo que perder uno de nuestros soldados". Desde la guerra de Gaza ni un solo soldado ha sido procesado, Ashkenazi debe cargar con la responsabilidad por todo lo que sucedió allí.

Si la Corte Penal Internacional de la Haya emitiera una acusación contra Ashkenazi, probablemente se le otorgaría el lugar de honor como "Demandado número 1". No sorprende que objete cualquier investigación externa, como hace Ehud Barak, quien ocuparía probablemente el puesto número 2.

Los políticos que se oponen (siempre tan sosegadamente) a las posiciones del Jefe de Estado Mayor, creen que es imposible resistir completamente la presión internacional, y que algún tipo de un investigación tendrá que llevarse a cabo. Puesto que ni uno de ellos tiene la intención de apoyar una verdadera investigación, proponen que se siga un ensayado y confiado método israelí que ha funcionado maravillosamente cientos de veces en el pasado: el método del simulacro.

Un simulacro de investigación. Simula conclusiones. Simula adhesión a la ley internacional. Simula un control civil sobre lo militar.

Nada más simple que eso. Se establecerá un "comité de investigación" (pero no una Comisión de Investigación según la ley), presidido por un juez convenientemente patriótico y compuesto por ciudadanos honrados cuidadosamente elegidos y que cada uno sea "uno de los nuestros". Los testimonios se oirán a puerta cerrada (por consideraciones de seguridad, por supuesto), los abogados del ejército probarán que todo fue perfectamente legal, el Blanqueador Nacional, profesor Asa Kasher, elogiará la ética del "ejército más moral del mundo". Los generales hablarán de nuestro derecho inalienable de autodefensa. Al final, dos o tres funcionarios menores o soldados rasos pueden ser hallados culpables de "irregularidades".

Los amigos de Israel por todas partes romperán en un coro extático: ¡Vaya Estado lícito! ¡Vaya una democracia! ¡Qué moralidad! Los gobiernos occidentales declararán que se ha hecho justicia y caso cerrado. Estados Unidos vetará el resto.

Así, ¿por qué no aceptan los jefes del ejército esta propuesta? Porque tienen miedo de que las cosas puedan no salir bien del todo. La comunidad internacional exigirá que por lo menos parte de las audiencias se lleven a cabo en un tribunal abierto. Habrá una exigencia de presencia de observadores internacionales. Y lo más importante: no habrá ninguna justificación para excluir los testimonios de los propios gazatíes. Las cosas se pondrán complicadas. El mundo no aceptará conclusiones fabricadas. Al final, estaremos exactamente en la misma situación. Mejor quedarse en el sitio y hacer frente al exterior a cualquier precio.

Entretanto, la presión internacional sobre Israel aumenta. Ahora incluso ha alcanzado proporciones inauditas.

Rusia y China han votado a favor de la refrendación del informe Goldstone por la ONU. El Reino Unido y Francia "no tomaron parte en el voto", pero exigieron que Israel llevara a cabo una verdadera investigación. Hemos reñido con Turquía, hasta ahora un aliado militar importante. Tenemos disputas con Suecia, Noruega y un buen número de otros países amigos. Al ministro de Exteriores francés se le impidió pasar a la Franja de Gaza y está furioso. La paz, ya fría, con Egipto y Jordania, ha llegado a ser varios grados más fría. Se boicotea a Israel en muchos foros. Veteranos oficiales del ejército temen viajar al extranjero por miedo a que los detengan.

Esto suscita, una vez más, la pregunta: ¿puede tener la presión exterior un impacto sobre Israel?

Seguramente puede. La pregunta es: ¿qué tipo de presión, qué tipo de impacto?

La presión tiene verdaderamente convencidos a varios ministros de que hay que establecer un comité de investigación para el informe Goldstone. Pero nadie en la clase dirigente israelí -¡nadie en absoluto!- ha planteado la verdadera pregunta: ¿Quizás Goldstone tiene razón? A excepción de los sospechosos habituales, nadie en los medios de comunicación, en la Knesset o en el gobierno ha preguntado: ¿Quizás se hayan cometido realmente crímenes de guerra? La presión exterior no ha forzado a que tales preguntas se planteen. Éstas deben venir de dentro, del público propio.

El tipo de presión también debe ser considerado. El informe Goldstone tiene un impacto en el mundo porque es preciso y objetivo: una operación específica de la que personas específicas son responsables, y suscita una demanda específica: una investigación. Ataca un claro y bien definido objetivo: los crímenes de guerra.

Si nosotros aplicamos esto a la discusión sobre boicotear a Israel: el informe Goldstone puede compararse al boicot dirigido a los asentamientos y sus colaboradores, no un boicot ilimitado al Estado de Israel. Un boicot objetivo puede tener un impacto positivo. Un boicot global e ilimitado, en mi opinión, lograría lo contrario. Empujaría al público israelí todavía más a los brazos de la extrema derecha.

La pugna sobre el informe Goldstone está ahora en su apogeo. En Jerusalén, la energía ascendente de las olas se puede sentir claramente. ¿Es el presagio de un tsunami?

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1256494022/

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lunes, 26 de octubre de 2009

El Plan de Israel para Cambiar las Leyes de la Guerra es una Confesión de culpabilidad


22/10/2009

El presidente del Instituto Internacional de Investigación Criminal advirtió el jueves por la mañana que la aspiración del primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, de cambiar las leyes de la guerra era poco realista y dijo que la iniciativa era “casi una admisión” de que Israel había violado las leyes de la guerra durante la Operación Plomo Fundido.

Netanyahu dirigió el martes misivas a los ministerios relevantes para que busquen formas de lanzar una iniciativa internacional para cambiar las leyes de la guerra con el objetivo de hacer frente al “terrorismo”. Esta nueva iniciativa se produce poco después de la publicación del Informe Goldstone, que acusa a Israel de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante su operación militar en la Franja de Gaza a principios de este año.

“Una cosa es afirmar que las leyes de la guerra deberían ser cambiadas, pero eso no te da la excusa para violarlas hasta que ellas se cambien,” dijo William Schabas, profesor de leyes de los derechos humanos y autor de 21 libros que se ocupan de la legislación internacional en este tema, en una entrevista con la Radio del Ejército israelí.

“Yo creo que el hecho de que Netanyahu diga que quiere cambiar las leyes de la guerra es casi una admisión de que Israel las violó,” señaló Schabas.

El profesor de Derecho, que tiene un renombre internacional, continuó prediciendo que era muy improbable que el mundo vaya a apoyar la iniciativa del primer ministro israelí. No es realista decir que las Convenciones de Ginebra, que han estado dirigidas a proteger las vidas de los civiles en tiempo de conflicto militar, no permiten a un estado hacer frente a las amenazas terroristas.

Cuando Israel dañó a civiles durante la Operación Plomo Fundido, violó las leyes basadas en antiguos valores morales, dijo Schabas.

Uno no puede cambiar las reglas definiendo a tu enemigo como “cruel” o “vicioso”, señaló Schabas. Si violas la ley, “te estás comportando como el terrorista contra el que estás luchando.”

Schabas, un partidario del informe de la Comisión Goldstone, dijo también que la comunidad internacional no aceptará probablemente una investigación del Ejército israelí sobre los crímenes de guerra y contra la humanidad que este mismo ejército cometió en Gaza. Sin embargo, una comisión de investigación establecida por el gobierno sería aceptada, señaló.

El gabinete de seguridad israelí se negó el martes a establecer un comité independiente para investigar los hallazgos y conclusiones del Informe Goldstone y, en lugar de ello, decidió formar una unidad para luchar contra el informe y las repercusiones internacionales y judiciales que pueda tener.


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sábado, 24 de octubre de 2009

La Autoridad Palestina contra la liberación de Palestina y la solidaridad internacional


Azmi Bishara
http://mrzine.monthlyreview.org/bishara211009.html
24-10-2009
Traducido para Rebelión por S. Seguí

La decisión de comportarse en Ginebra como la Autoridad Palestina made-in-Oslo ha sido una prolongación de la ocupación israelí y el último clavo en el ataúd de la solidaridad internacional con la causa palestina en su sentido habitual. Las personas que tomaron esta decisión lo sabían.

La solidaridad internacional se sintió confundida por los interrogantes que suscitaban los Acuerdos de Oslo, un tratado concertado con el poder ocupante antes de tener una solución a la vista. ¿Continuaba la lucha de liberación mientras la ocupación seguía en su sitio? ¿O es que el proceso de Oslo significaba que los asuntos descansaban en la capacidad de “las dos partes” para llegar a un acuerdo? Aunque el movimiento de solidaridad resurgió un poco con la segunda Intifada, la querella palestina y el comportamiento de la AP hacia la guerra en Gaza la sumió de nuevo en la confusión. Aun así, fragmentados y desordenados como estaban, todas las organizaciones y movimientos populares y semipopulares de base hicieron lo posible por respaldar a los palestinos, por divididos que estén, tras el ataque israelí contra Gaza. El Informe Goldstone ha sido el resultado de esta iniciativa. Pero ahora, después del 2 de octubre en Ginebra, ¿quién va a demostrar su solidaridad con los palestinos?, ¿cómo lo haría? y ¿por qué debería hacerlo?
Los representantes palestinos que declararon en Ginebra que iban a retirar su apoyo al Informe Goldstone no se comportaron como si los palestinos necesitaran el mayor apoyo posible, sino como si fueran parte del orden internacional. La solidaridad de base avergüenza a dichos funcionarios, no se ajusta a la imagen que tienen de sí mismos. Están allí con los de la Casa Blanca, y ¿quién precisa de la solidaridad popular cuando eres huésped del presidente de Estados Unidos? Además, el movimiento de solidaridad puede ser a veces más un enemigo que un amigo. Este movimiento apoya al pueblo de Gaza, por ejemplo, mientras que los funcionarios palestinos en cuestión están del otro lado del bloqueo, haciendo lo posible por impedir cualquier iniciativa que pudiera dar una ventaja a sus adversarios políticos palestinos. Estos funcionarios se despidieron del movimiento de liberación hace ya algún tiempo. “¡Hasta la vista, movimiento de liberación!” dijeron mucho antes de que la liberación fuera siquiera un atisbo en el horizonte, en un giro dolorosamente evidente para todos aquellos que tengan ojos y oídos. Sin embargo, su conducta en Ginebra, vino como el adieu definitivo e imposible de ignorar al espíritu y la lógica de la liberación y a los movimientos de solidaridad.
El conjunto y la esencia de la causa palestina se han perdido entre los detalles de las maniobras políticas y la letra menuda del proceso de solución que predominan en las noticias. Este es precisamente el problema que los medios de comunicación responsables y comprometidos con la objetividad deben superar.
La escena internacional en la era de Obama está llena de acciones políticas más orientadas a poner en marcha el proceso de paz que a alcanzar una paz justa. Por supuesto que podríamos ver una conferencia de paz en el plazo de tres meses, según algunos funcionarios árabes, que traiga de vuelta las glorias de Camp David II, aunque sin Arafat, que se negó a renunciar a Jerusalén, pero con Netanyahu. Pero podemos confiar en que este último rechace las propuestas que Arafat rechazó y algunas más, dado que es un israelí muy patriota. Tampoco debemos esperar que el actual gobierno de Washington se aparte de las normas establecidas por sus predecesores para el llamado proceso de paz. El gobierno de Obama puede ser el producto del fracaso de las políticas de los neoconservadores, incluido el abandono de la exportación de la democracia y el reconocimiento del fracaso de la expedición iraquí. Sin embargo, la situación de los estados árabes es tal que serían incapaces de explotar la debilidad de este gobierno en política exterior. E incluso si pudieran, los gobiernos del “eje moderado” no están interesados en entrar en una batalla sobre Palestina, con la felicidad que los embarga tras la llegada de un gobierno que ha abandonado la retórica de la exportación de la democracia y los derechos humanos.
Al parecer, algunos funcionarios árabes vieron aquí una oportunidad de presionar a Washington para que diera marcha atrás en su insistencia en la congelación de la expansión de los asentamientos israelíes y se centrase en reactivar las negociaciones para una solución duradera, aparentemente sobre la base de que, en cualquier caso, la cuestión de los asentamientos se resolvería en este marco. Pero ni siquiera en Iraq, el eslabón más débil de la política exterior norteamericana, el orden árabe oficial no es capaz de traducir esta debilidad, producto de los logros alcanzados por la resistencia árabe, en una política árabe que garantice que los intereses y las causas árabes tengan un lugar preferente en la agenda de las negociaciones entre EE.UU., Irán y Turquía. Así pues, con respecto a lo que, en un despliegue de imaginación oriental, se refieren los árabes cuando hablan de presiones de EE.UU. sobre Israel, Washington sigue fiel a la vieja rutina. La sustancia del vaivén diplomático de Mitchell puede resumirse en tres puntos: persuadir a los árabes para que tomen iniciativas de buena voluntad hacia la normalización de las relaciones con Israel; obtener asistencia árabe para la financiación de la Autoridad Palestina, financiada principalmente por Europa; y garantizar que los árabes están oficial y firmemente en contra de quienes detentan el poder en Gaza.
A través de estas acciones, la administración de Obama espera terminar lo que Bush y Clinton dejaron inconcluso, es decir, convencer a Israel y el mundo árabe de que conviertan la propuesta de Estado palestino en un “paquete de negociación” completo. El “paquete” aquí es el establecimiento de un Estado palestino a cambio de que los árabes renuncien al derecho de retorno para los refugiados palestinos y la exigencia de que Israel se retire de todos los territorios que ocupó en junio de 1967, incluida Jerusalén Oriental. Para los árabes, la conclusión de este acuerdo no sólo significaría abandonar la causa palestina, tal como se ha entendido históricamente, sino también la línea de base de la iniciativa de paz árabe. Israel, por su parte, ha abrazado esta fórmula desde la época de Sharon. Desde entonces, ha centrado sus esfuerzos en comprimir el Estado propuesto en un pedazo de tierra tan pequeño como sea posible y con tan pocos derechos de soberanía como sea posible. Con este fin, se está aprovechando de la renuncia por parte de la Autoridad Palestina y el orden oficial árabe de todos los instrumentos de gestión de conflictos, aparte de su formato de negociación, con el fin de imponer una “paz” de facto sobre el terreno, (en la que los patrones y condiciones de vida de las personas, entre ellas los cortes de carreteras y demás, se conviertan en las principales consideraciones), y se está explotando el concepto de “solución de dos Estados” con el fin de presionar para el reconocimiento árabe del carácter judío de Israel, lo que implícitamente significará el abandono del derecho de retorno, el reconocimiento retroactivo del sionismo, y un reconocimiento retroactivo de que Israel ha estado histórica y moralmente en lo correcto, y que los árabes han estado histórica y moralmente equivocados.
Mientras tanto, el nuevo gobierno de EE.UU. interpreta la melodía de exigir un alto a los asentamientos israelíes; por su parte, los árabes, incluidos los palestinos, se han hecho eco del estribillo. Sería útil recordar aquí que en la historia de la construcción de asentamientos, los periodos en los que la construcción ha sido más prolífica han sido los periodos en los que se proclamó una congelación de los asentamientos. Cualquiera que esté familiarizado con Israel y la forma en que opera, sabe que la planificación y la construcción es una actividad central de un Estado fundado en la planificación y la construcción. La planificación se realiza con más de 20 años de antelación. Cualquier congelación que implique la exención de los proyectos de construcción con permisos obtenidos antes de la congelación, autoriza de hecho la continuación de la construcción durante otros 20 años.
En todo caso, el gobierno israelí actual no podría ni siquiera aceptar una congelación formal, por cuanto, a diferencia de su predecesor, su estabilidad se basa en fuerzas políticas que sostienen que la mera declaración de una congelación, por fraudulenta que sea, es un compromiso moral. Israel, en opinión de la ultraderecha, debe proclamar su legítimo derecho a ampliar sus asentamientos, en vez de hacerlo furtivamente. El debate en Israel no ha sido sobre la congelación (ya que nunca hubo o podría haberla realmente), sino sobre si procede o no declarar una congelación. Que los medios de comunicación árabes hagan el juego y por su parte mantengan la opinión pública árabe atenta a los detalles del tema de la congelación de los asentamientos es realmente lamentable y desastroso, ya que oscurece el hecho de que la construcción de asentamientos está avanzando a todo vapor, especialmente en estos momentos en Jerusalén Oriental, y que el bloqueo de Gaza sigue siendo tan firme como siempre y es poco más que una continuación de la guerra de diciembre-enero por otros medios.
Volviendo al meollo del asunto cuya implementación choca con las ambiciones de Israel, ¿qué pasa con el derecho de retorno? Por encima de todo, debemos destacar que el derecho de retorno no emana de una resolución internacional, y que el pueblo palestino y árabe cree en este derecho incluso sin una resolución que lo sancione oficialmente, aunque de hecho esta resolución existe. Es imposible obtener el derecho de retorno a través de un acuerdo con Israel, y sólo se podrá conseguir tras una derrota israelí lograda en el contexto del combate árabe-sionista. Por lo tanto, si los árabes abandonan la lucha, incluso la estrategia de lucha, entonces están efectivamente renunciando al derecho de retorno. Aunque la Organización para la Liberación de Palestina siga existiendo como organización militante, e incluso si la Autoridad Palestina sigue siendo una autoridad que opera de acuerdo con la lógica de la liberación, no habrán podido obtener el derecho de retorno en la mesa de negociación con Israel por la sencilla razón de que Israel considera este derecho como una negación de sí mismo. Tal vez por esta razón, muchos árabes se han alejado de la retórica de ganar el derecho de retorno a través de una victoria sobre Israel y han pasado a la retórica de la negativa a naturalizar a los refugiados palestinos en el contexto del proceso de negociación. Además, como ha sucedido en la práctica, el rechazo de la naturalización frecuentemente equivale a decir: “No a la naturalización en este país, pero si otros países quieren darles la ciudadanía es asunto de ellos.”
De hecho, es una posición racista que, como el sectarismo y el faccionalismo, es contraria a la afiliación a una identidad árabe única. El rechazo del concepto de naturalización en los países que han hecho la paz con Israel, sin incluir el principio del derecho de retorno en el acuerdo de paz, y en los países que confían en un eventual acuerdo de paz para recuperar las tierras que Israel ocupó en 1967 y años posteriores, no dará lugar al derecho de retorno. ¿Consideran estos países que el asunto debía dejarse en manos del gobierno Abbas-Fayyad? Seguramente no, ya que en términos prácticos la AP renunció al derecho de retorno hace mucho tiempo, y aunque no lo hubiera hecho no podría imponerlo en el contexto de su relación con Israel. Así pues, deben ser que estos países consideran que el derecho de retorno es un asunto que debe negociarse no entre ellos e Israel, sino entre los palestinos que residen en estos países e Israel. El único resultado lógico sería la incitación racista contra los refugiados palestinos en estos países, que se ajustaría así a la difusión de la mentalidad sectaria, provinciana y tribal en la cultura política de las sociedades árabes y sus regímenes en el poder.
¿Cómo puede ser una “paquete de negociación” la creación de un estado palestino? Es evidente que aquí debemos entrar en el reino árabe-americano de la imaginación, con independencia de la posición israelí. En el imaginario de Washington, los dictados del realismo llevarán a los árabes a aceptar un intercambio de tierras en vez de un regreso de Israel a las fronteras de 1967. Además, considera que unas “soluciones creativas” para los lugares santos resolverán el problema de Jerusalén sin que Israel se tenga que retirar de la parte árabe de la ciudad. En cuanto a la cuestión de los refugiados, ésta se resuelve automáticamente mediante la existencia de un Estado que convierta a los refugiados palestinos en ciudadanos residentes en el extranjero y con pasaporte palestino. Aunque, de acuerdo con esta imaginación pragmática, muchos problemas quedan pendientes, la situación jurídica de los refugiados se habrá resuelto sin necesidad de recurrir al derecho de retorno o la naturalización.
Este es el reto ahora. La sordidez que se está desplegando en Ginebra y Nueva York tiene más ávidos servidores, para los que el fin justifica los medios, que en ningún otro momento anterior. Estos servidores prefieren verse a sí mismos como parte integrante del orden internacional. Ya no están fuera de él, como militantes revolucionarios, ni tampoco están al margen, como Arafat durante la Intifada y el período post-Oslo. Y mediante su mera pertenencia al orden internacional, se imaginan, tendrán éxito en su búsqueda de un Estado. Aquí encontramos la fuente del desprecio por lo que los movimientos de liberación en general consideran el corazón de su misión: la movilización del mundo contra los crímenes de la ocupación extranjera con la esperanza de contener la mano de las fuerzas de ocupación, como mínimo. También aquí encontramos motivos para abandonar la idea de conflicto con el Estado colonialista. Se ven a sí mismos como iguales de ese Estado, lo que les da derecho a utilizar los mismos términos e idéntico lenguaje pragmático, y restar importancia a la invocación de la justicia y el respeto de los derechos humanos, como hicieron de manera tan flagrante en la votación sobre el Informe Goldstone, en Ginebra .
Son financieramente corruptos; se coordinan con la potencia de ocupación en asuntos de seguridad; crean una entidad represiva de gobernación, con una milicia encargada de sacar a palos de la cabeza de la gente la idea misma de solidaridad, y participan en un cruel bloqueo económico contra un gran parte de sus compatriotas palestinos. De hecho, actúan con arreglo a la naturaleza y el espíritu de un orden internacional que miente sobre los crímenes de guerra. No sirve de nada ni siquiera intentar llegar hasta gente así porque te dirán que ellos estaban en la misma posición y consideran que han madurado, no como tú a quien te ven como un ingenuo. Pertenecen a una generación que tenía un movimiento de liberación, pero al que han infectado con su propia decadencia antes de que pudiera conducir a un Estado. En esto han demostrado no tener rival.
Azmi Bishara es palestino, con ciudadanía israelí. Ex miembro del Knesset, parlamento israelí, por el partido Balad, se vio forzado a abandonar Israel por ser objeto de persecución política.
S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
Fuente: http://mrzine.monthlyreview.org/bishara211009.html

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Goldstone a Obama: Muéstrame los Fallos del Informe sobre Gaza


Hanan Awarekeh
Al-Manar
22/10/2009

El juez sudafricano, Richard Goldstone, que llevó a cabo una investigación de las Naciones Unidas sobre la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza el pasado invierno, ha desafiado a la Administración Obama a que justifique sus alegaciones de que su Informe es “tendencioso” y “defectuoso”.

El Informe Goldstone, encargado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, acusa tanto a Israel como a Hamas de crímenes de guerra en la ofensiva contra Gaza. Sin embargo, la mayoría de las acusaciones del informe fueron dirigidas a Israel del que se dice que tomó deliberadamente a los civiles como blancos de sus ataques. Durante la guerra, más de 1.400 palestinos fueron masacrados, incluyendo 420 niños, y más de 5.300 resultaron heridos.

Israel ha rechazado el Informe como “tendencioso” y EEUU ha afirmado que apoyaría los esfuerzos de Israel para impedir un debate sobre el Informe en el Consejo de Seguridad.
Goldstone dijo a Al Yazira el jueves que él está todavía esperando a que EEUU clarifique sus afirmaciones de que el Informe tiene varios fallos. “La Administración Obama se unió a nuestra recomendación pidiendo una investigación completa y de buena fe, en Israel y en Gaza, pero ahora afirma que el informe tiene fallos,” manifestó Goldstone a Al Yazira.

El presidente de la Comisión dijo que una vez que Washington le detalle los fallos, él estará listo para responder. “Yo tengo que oír a la Administración Obama especificar cuáles son los fallos en el Informe que ellos han identificado hasta ahora. Estaría feliz de responder a estas alegaciones si y cuando sepa cuáles son,” dijo.

Estas declaraciones se produjeron poco después de que EEUU mostrara su oposición a una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que aprobó el informe en Ginebra el pasado viernes. El informe fue aprobado por 25 votos contra 6. Once países se abstuvieron y cinco no votaron, entre ellos Reino Unido y Francia.
Goldstone dijo que cree que Rusia, Francia y China se opondrán a que el informe sobre la Operación Plomo Fundido sea debatido en el Consejo de Seguridad de la ONU. Él añadió que aunque no es experto en vínculos políticos y de poder dentro de la ONU, cree que estas tres naciones se negarán a que el informe prospere dentro del Consejo.
Él indicó que el informe podría aún así ser todavía presentado a la Asamblea General de la ONU y añadió que si la ONU se negara a discutir este informe, esto sería el fin de la implicación de las Naciones Unidas en las crisis internacionales.

Los comentarios de Goldstone se producen en un momento en el que Israel está llevando a cabo una lucha diplomática con el fin de minimizar los daños del informe, que ha señalado que cometió crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza.

Junto con la campaña que será lanzada por representantes israelíes en contra del informe, un encuentro de seguridad del gabinete el miércoles planteó la posibilidad de ceder ante la presión internacional y nombrar a una comisión de investigación sobre la guerra de Gaza.

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, tiene aún que formular su postura en este tema, mientras que el ministro de Defensa, Ehud Barak y el jefe de Estado Mayor, Gabi Ashkenazi, han expresado sus objeciones a tal investigación. Sin embargo, el Ministerio de Justicia israelí y la Oficina del Fiscal General no excluyen ninguna opción.

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