Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
Cuba proporcionó la mayor ayuda médica a Haití después del terremoto, señala una de las 400 noticias más ocultadas por la gran prensa latinoamericana, europea y estadounidense preseleccionadas por el Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California para competir en la confección del ranking anual de “las 25 noticias ‘top’ más censuradas” de este año.
Esta historia periodística fue nominada en la investigación de profesores, estudiantes y ciudadanos realizada durante el año docente 2009-2010 que se dará a conocer en septiembre, como viene haciéndose desde hace más de 30 años.
La ayuda cubana a Haití comenzó mucho antes del terremoto, porque desde diciembre de 1998 la isla viene proporcionando atención sanitaria a los haitianos mediante un Programa de Salud Integrado, en el que han trabajado 6.094 colaboradores, quienes han conducido más de 14 millones de revisiones médicas, realizaron sobre 225.000 cirugías, participaron en más de 100.000 nacimientos y han salvado 230.000 vidas haitianas.
Al producirse el terremoto, cerca de 400 trabajadores cubanos de la salud ofrecieron sus servicios libre y desinteresadamente en Haití, rubricó el Proyecto Censurado. La ayuda médica cubana fue la más importante recibida por el pueblo haitiano durante las 72 horas posteriores al sismo y hasta ahora continúa siendo casi la única asistencia médica extranjera disponible en esa nación. El 13 de enero se trasladó a Haití un equipo de salud de 60 personas, incluyendo especialistas del Contingente Henry Reeve para emergencias, con vasta experiencia en desastres similares en otras partes del planeta, quienes reforzaron al equipo cubano que ya se encontraba en Puerto Príncipe, la capital haitiana. Veintinueve días después del terremoto, los trabajadores cubanos de salud habían tratado a 70.000 pacientes y practicado 3.800 procedimientos quirúrgicos.
Sin embargo, la gran prensa internacional ha ignorado la colaboración cubana y un ejemplo claro de esta omisión deliberada la ofreció el diario EL País, de España, que –por ejemplo– preparó una tabla informativa de la asistencia internacional en salud, pero omitió la participación cubana.
La investigación de Proyecto Censurado consultó, entre otras fuentes, a Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99233), Aporrea (http://www.aporrea.org/internacionales/a93827.html), Rumbo México (http://rumbodemexico.com.mx/articulo/salario-social-10210), notas informativas de embajadas cubanas (http://www.ain.cubaweb.cu/2010/enero/14cv-haiti-ayuda-cubana.htm), “La otra realidad de Haití y la ayuda de 400 médicos cubanos”, Emilio González López, Público (Madrid), Cartas al editor, 7 de febrero de 2010 (http://rreloj.wordpress.com/2010/01/15/intensa-actividad-de-los-medicos-cubanos-en-haiti/), La Oficina Panamericana de la Salud califica de ‘excelente’ la ayuda médica cubana a Haití (http://www.radiosantacruz.icrt.cu/noticias/internacionales/califica-excelente-ops-ayuda-medica-cubana-haiti.htm), EEUU olvidó la inmensa ayuda de médicos cubanos a Haití (http://actualidad.rt.com/actualidad/america_latina/issue_3106.html) y ¿Olvidan los medios la ayuda cubana a Haití? (http://actualidad.rt.com/actualidad/america_latina/issue_3106.html).
La indagación del tema estuvo a cargo de los estudiantes Alberto Ardèvol Abreu, Ciro Enrique Hernández Rodríguez y Cruz Alberto Martínez Arcos, supervisados por los académicos Dr. José Manuel Pestano Rodríguez y Dr. José Manuel de Pablos Coello. El Proyecto Censurado está a cargo de los académicos Mickey Huff y Peter Phillips.
Ernesto Carmona Periodista y escritor chileno, miembro del Jurado de Proyecto Censurado.
viernes, 14 de mayo de 2010
Proyecto Censurado destaca ayuda médica cubana a Haití
domingo, 21 de febrero de 2010
Preparan movilizaciones contra ineficiencia del Estado haitiano
Priman la corrupción y el robo según un activista
21-02-2010
Sofía Yáñez
Pan y Rosas México
En la ciudad de Leogane a 17 kilómetros de Puerto Príncipe, Julio García, voluntario del campamento de jóvenes dominicanos y haitianos “Kiskeya Action”, y Mirla Hernández, feminista, denunciaron la corrupción que priva en el flujo de la ayuda humanitaria para el pueblo haitiano, que viene del exterior y la tardanza en su reparto.
En el marco de la campaña que la organización internacional “Pan y Rosas” desarrolla en distintos países de América Latina y el Caribe, en solidaridad con las mujeres y el pueblo de Haití, los activistas dijeron a Pan y Rosas México, que a más de un mes del terremoto que devastó a Haití, se preparan “movilizaciones masivas contra la ineficiencia del Estado haitiano, una ineficiencia que ha existido desde siempre pero que ahora es más evidente”.
Detallaron que las organizaciones han mantenido el flujo de ayuda, pero ha existido mucho ‘cuello de botella’ provocado tanto por el Estado haitiano como por las Organizaciones No Gubernamentales (OGN) es decir, que la ayuda tiene que pasar por muchos ‘controles’. Hay mucha corrupción y robo.
"Acá, en República Dominicana, por ejemplo, se perdieron unos contenedores. Claro que estos hechos no son los que salen a la luz en los grandes medios", precisa Julio, y agrega Mirla: "Supimos de algunas movilizaciones de gente que estuvo protestando para que se distribuya la ayuda; pero, tomando en cuenta cómo se manejan los medios, eso no lo han publicado. Julio comenta que en el campamento de los jóvenes dominicanos y haitianos en el que él colabora, ayudan a más de dos mil personas, pero que el ritmo con que llega esa ayuda ha bajado".
¿Dónde está, entonces, todo aquello que va llegando a la isla? No duda en responsabilizar a los controles militares de acaparar y distribuir a su antojo.
"Todos los cargamentos grandes los están controlando los militares: la comida, el agua, el control de la construcción de mercados… ¡todo!" Y también denuncia los operativos montados por las tropas norteamericanas: "En nuestro campamento vimos que, para ‘entregar ayuda’, se realizó un despliegue militar parecido a las escoltas de Obama, iban tres camionetas Hummer, cada una con unas 6 personas, todos fuertemente armados y un posicionamiento territorial espectacular para crear un ambiente de hostilidad, de guerra. ¿Para qué? ¿Para un pueblo hambriento?"
Pero no sólo las tropas que ocupan militarmente Haití son repudiadas por Julio y Mirla, sino también las organizaciones que vienen a lucrar con la tragedia.
Mirla dice que "muchas organizaciones vienen a hacer mérito para ganarse los patrocinios; sólo a eso. Y luego, con los presupuestos obtenidos, dedicarse a vivir bien, a costa de decir ‘ayudamos a haitianos’. Cuando la alternativa debe ser que sean ellos (el pueblo haitiano) los que decidan, los que levanten su país. Con nuestra ayuda, pero ellos al mando". Julio agrega que, "además, estas organizaciones repiten el discurso de que los daños del terremoto son algo ‘natural’, cuando todos sabemos que las consecuencias del fenómeno natural en Haití fueron más profundas por la pobreza que ya había en el país. Este sismo no hubiese tenido las mismas consecuencias ni siquiera en República Dominicana. El colmo es que hay niños que están muriendo deshidratados, cuando mucha de la ayuda que llega es agua".
Mirla destacó la importancia de seguir denunciando la situación y de levantar la voz para que los capitalistas y las empresas que, históricamente han saqueado Haití, sean los que ahora se hagan cargo. Además de pronunció a favor de que sea condonada la deuda de Haití y que el Fondo Monetario Internacional no les implante nuevos préstamos.
También es necesario levantar la voz para que salgan las tropas de Haití, porque es claro que tienen la intención de invadir y explotar al país. Por eso es muy importante la campaña que hace Pan y Rosas, porque hace una denuncia clara de las que ningún grupo se ha atrevido a hacer, porque se han enfocado en el asistencialismo.
En Leogane, donde se registró el epicentro del terremoto, miles de personas quedaron sepultadas bajo los escombros. Ahí el 90 por ciento de los edificios fueron destruidos y, como la ayuda se concentra en la capital haitiana, los sobrevivientes de la tragedia, se ven obligados a esperar más de lo humanamente posible por víveres, agua, atención médica…
Y continúa el recuerdo de las palabras de Mirla… "sigamos levantando la voz, porque tienen que irse las tropas". Aquí ya nadie cree que son necesarios tantos equipos militares, tantos miles de soldados y armas de fuego para brindar "ayuda humanitaria" a un pueblo que, antes de este terremoto, ya sabía que la peor catástrofe era el dominio imperialista.
viernes, 22 de enero de 2010
La ayuda no llega a los afectados haitianos mientras las fuerzas militares de la ONU los reprimen
La situación empeora cada vez más para los afectados por el terremoto en Haití
22-01-2010
Gonzalo Sánchez
Durante los últimos días varias réplicas de intensidad media han vuelto a sacudir la maltrecha isla antillana haciendo cundir el pánico entre los afectados por el primer terremoto que la semana pasada arrasó con la mitad de Haití dejando por ahora un saldo de 100.000 muertos y un millón de afectados.
A esa situación caótica hay que añadir que la ayuda humanitaria aún no está llegando a las manos de quienes la necesitan según afirma el periodista Fran Sevilla, corresponsal de Radio Televisión Española (RTVE) en America Latina, quien se encuentra actualmente en Haití.
El periodista afirma que "Sigue sin haber distribución de ayuda humanitaria, de alimentos y de agua. Me pregunto cómo sobreviven todos estos seres humanos a los que me acerco para preguntar si alguien les está ayudando, si reciben algo. La respuesta siempre es no. Sobreviven gracias a la solidaridad entre ellos, compartiendo por grupos familiares y de amigos lo poco que tienen, lo poco que pueden conseguir."
Esto es debido a que los militares estadounidenses han tomado el control del aeropuerto y en vez de dar paso a la ayuda internacional, dan prioridad a sus marines. Además los norteamericanos han decidido expulsar a los periodistas de Haití, precisamente cuando algunos de ellos están contradiciendo las informaciones que dan los soldados norteamericanos.
Si ya la situación con medio país destruido, y con cientos de miles de personas necesitando una ayuda que no llega es dantesca, las tropas de la ONU se han encargado de hacerla infernal reprimiendo duramente a los haitianos que se acercaban al aeropuerto de Puerto Príncipe buscando trabajo, comida, agua o medicinas para poder sobrevivir.
Son 10 días desde que el terremoto asoló Haití y los afectados no han recibido la ayuda todavía, hasta el propio Jefe de la Misión de la ONU, Edmond Mulet, dijo que la situación era una "pesadilla". Comentó que el aeropuerto de la capital de Haití sólo dispone de una pista y los dos puertos de que se dispone están destruidos, aunque Venezuela está ya reconstruyendo uno de ellos.
Venezuela, Ecuador, Cuba y Nicaragua siguen enviando ayuda humanitaria mientras que Canadá, Estados Unidos, Brasil y otros países europeos como Francia y España apoyan el envío de mas tropas, propias o de la ONU, cuando Floriano Peixoto, jefe militar de la misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah), ha expresado que la seguridad está garantizada y no hacen falta tropas adicionales.
Fuente: http://tercerainformacion.es/spip.php?article12396
miércoles, 20 de enero de 2010
Comunicado y llamamiento a la acción del International Action Center (IACenter) Alimentos, no tropas: fin de la ocupación militar estadounidense
20-01-2010
iacenter.org
Traducido para Rebelión por Paloma Valverde*
Según las noticias recibidas, el Pentágono tiene el control absoluto del aeropuerto de Puerto Príncipe y es responsable del control de todo el tráfico aéreo. Cada vez hay más informaciones de que las organizaciones de ayuda han acusado al ejército estadounidense de “Centrar sus esfuerzos en instalar sus tropas y sacar a sus ciudadanos” [1].
Bajo el pretexto de detener el supuesto saqueo, Estados Unidos ha obligado al gobierno del presidente René Preval a aprobar medidas de urgencia para delegar el control de la seguridad en el Pentágono.
La presencia militar estadounidense ha aumentado desde los 3.500 soldados de la 82º División aérea y los 2.200 marines hasta un número estimado en 10.000 tropas. Resulta indignante que el pueblo haitiano se vea obligado a soportar condiciones aún más duras para que Estados Unidos pueda expandir su ocupación militar.
Según Jarry Emmanuel, responsable de la logística aérea de la Organización World Food, “ […] Hay un tráfico diario de 200 vuelos, lo que supone una cantidad increíble para un país como Haití, pero la mayoría de esos vuelos son del ejército estadounidense. Su prioridad es controlar el país, la nuestra alimentarlo.”
El 16 de enero se le denegó el permiso para aterrizar a un avión de Médicos sin Fronteras, que llevaba material médico. Después de que los vuelos de Cruz Roja fueran sistemáticamente desviados, la organización prefirió intentar entrar con camiones a través de la República Dominicana. Los periódicos han informado de que Francia, Brasil e Italia, junto con las mayores organizaciones de ayuda, estaban tan preocupados por el desvío de sus barcos que han presentado quejas formales. Los vuelos argentinos, peruanos y mexicanos que transportaban equipos humanos y material de ayuda fueron igualmente obligaron a regresar. Asimismo, se ha negado el aterrizaje a la Misión de ayuda de urgencia de la comunidad caribeña, Caricom.
Alain Joyandet, secretario de Estado para la cooperación del gobierno francés, declaró a los periodistas que había presentado una queja contra Estados Unidos por la toma del aeropuerto de Puerto Príncipe: “He presentado una protesta oficial contra Estados Unidos en la embajada estadounidense”, afirmó en el aeropuerto haitiano, después de que un avión francés, que portaba material médico, fuera obligado a regresar [2]. Después de que fueran rechazados dos aviones de ayuda franceses, Didier Le Bret, embajador francés en Haití, afirmó que el aeropuerto de Puerto Príncipe se ha convertido “[…] no en un aeropuerto para la comunidad internacional, sino en un anexo de Washington.” [3].
El 17 de enero, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, afirmó que Estados Unidos está utilizando el terremoto de Haití como pretexto para ocupar el devastado país y ofreció enviar gasóleo. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, declaró que Estados Unidos se ha aprovechado del terremoto en Haití para desplegar sus tropas en el país.
Todo el mundo repite que Haití es el país más pobre y menos desarrollado del hemisferio, y es cierto, pero es debido a que el país ha sido ocupado una y otra vez por las fuerzas militares estadounidenses, motivo por el cual este despliegue de tropas estadounidenses en Haití resulta tan vejatorio. Éste, al igual que los producidos en el pasado, no ayudará a Haití.
Desde 1804, cuando se produjo con éxito la primera revolución de esclavos en la historia contra los colonialistas franceses, hasta la actualidad, Washington ha impuesto continuamente sanciones, pagos de la deuda e intervenciones militares en un intento de acabar con la independencia haitiana. Estados Unidos ocupó el país desde 1915 hasta 1934 y en los últimos 20 años, ahora lo hace otra vez.
En 2004, el presidente Jean-Bertrand Aristide, un presidente democráticamente elegido por el 90 por ciento de la población, fue derrocado en un golpe de estado planificado por Washington y apoyado por las tropas de Francia y Canadá. Hoy Estados Unidos impide el regreso del presidente Aristide a Haití desde Sudáfrica, donde está exiliado. Estados Unidos ha ocupado Haití bajo mando de Naciones Unidas. Seis años de ocupación de Naciones Unidas no ha hecho nada para desarrollar Haití o para mejorar su infraestructura. Por el contrario, ha provocado mayor pobreza y hambre junto con una deuda insostenible.
Es un momento importante para hacer frente a todas las formas de ocupación militar estadounidense de Haití. El movimiento de los pueblos debe exigir que el aeropuerto de Haití se utilice para los vuelos que llevan ayuda médica de urgencia, comida y agua, no tropas de Estados Unidos.
Tu mensaje a los dirigentes estadounidenses, a los medios de comunicación internacionales y a los responsables de Naciones Unidas es un paso importante para apelar a la ayuda internacional y mostrar al mundo la oposición internacional a la continuada ocupación estadounidense de Haití.
Envía un mensaje al presidente Obama, a los ex presidentes Clinton y Bush: “El pueblo de Haití necesita alimentos, agua y ayuda médica, no una ocupación militar”.
Firma la petición en http://iacenter.org/haitipetition/
Notas:
1.- New York Times, 17 de enero de 2010.
2.- AFP, 17 de enero de 2010.
3.- The Guardian, 17 de enero de 2010
Fuente: http://www.iacenter.org/haiti/haiti-011910/
*Paloma Valverde es miembro de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI, www.iraqsolidaridad.org)
Haití recibe ayuda “humanitaria” de cínicos saqueadores que lo han mantenido en la miseria y el hambre

18 de enero de 2010
Pedro Echeverría
(especial para ARGENPRESS.info)
“Las ayudas son una falacia de los países ricos”
1. Haití ha funcionado a través de sus últimos 100 años como una base militar yanqui. En el siglo XX y lo que va del XXI, el país ha vivido bajo la bota militar de los EEUU y de la dinastía familiar de papá y baby Doc Duvalier. Ha sido desde entonces el país más miserable del continente americano y no sé que lugar ocupe en el mundo entre otros países de África, también sometidos a la explotación y el saqueo. Los terremotos, sismos, huracanes, inundaciones, siempre o casi siempre, sólo han dañado a los pueblos pobres y miserables que no han tenido posibilidad de defenderse. ¿Por qué los trabajadores explotados y miserables se ven obligados a vivir sobre fallas volcánicas, en territorios bajos expuestas a inundaciones, bajo cables de alta tensión o construyen casas con materiales perecederos? ¿Por qué ante los peligros no pueden movilizarse?
2. A principios del siglo XX, con el pretexto de cobro de deudas, el gobierno de los EEUU intervino Haití y sólo salió de allí en 1934. Años más adelante, en 1957, con el apoyo del ejército y de EEUU, se instauró la dictadura de Duvalier. Nunca el pueblo pudo construir su país porque casi fue esclavizado. A través de Papa Doc, el ejército, la burguesía explotadora, el alto clero y toda la burocracia política –con toda la supervisión y apoyo de los gobiernos yanquis- controlaron el país por más de 30 años. A los siete años de asumir el poder Duvalier se declaró presidente vitalicio. A su muerte en 1971 su hijo Baby Doc heredó la presidencia vitalicia hasta que en 1986 tuvo que huir del país. Durante todo ese tiempo mientras los EEUU, Francia, Inglaterra y demás poderosos de Haití saqueaban la economía, el pueblo moría de hambre.
3. A veces pienso que los saqueos desesperados que el pueblo realiza para asegurar su comida por tres o cuatro días, deberían convertirse en rebeliones contra todos aquellos que se han hecho multimillonarios explotado a la población. Obviamente no puede achacarse cínicamente la culpa de estos desastres a “fenómenos naturales imprevistos”, “castigos divinos”, cuando han venido repitiéndose años tras año o en cada determinado tiempo. Tampoco puede hablarse de sorpresa cuando la ciencia nos ayuda a adelantarnos a los acontecimientos y los gobiernos y los poderosos tienen la obligación de preverlos porque es parte de su tarea. Sin embargo las rebeliones por ira y desesperación son difíciles porque antes de cualquier ayuda lo primero que instala la burguesía son las fuerzas armadas para cuidar las más grandes propiedades.
4. En 1990, al fin, pudieron realizarse elecciones más o menos libres que dieron el triunfo al sacerdote Aristide, pero al año siguiente fue derrocado por un Golpe de Estado encabezado por el generas Cedras en el que estuvieron presente militares yanquis. ¿Por qué derrocaron a Aristide? por querer destituir a generales implicados en asesinatos y en la vieja dictadura de Duvalier. A partir de entonces se reinstala la inestabilidad en el país para beneficio de los grupos empresariales transnacionales que han impedido el desarrollo de la nación. ¿Cómo puede salir Haití del abandono, dejar de ser el país más miserable de de América, si todos las naciones que hoy aparecen cínicamente brindando grandes ayudas lo han saqueado durante más de un siglo? Me imagina a las “damas de la caridad” dando limosna después que sus maridos -los empresarios y gobierno- los dejan en la miseria.
5. Haití tiene hoy aproximadamente 10 millones de habitantes con una economía fundamentalmente agraria, bananera y citrícola (café y cacao). Su población urbana es de apenas 37 por ciento, su esperanza de vida de 52 años y su tasa de analfabetismo de 52 por ciento. Su actividad industrial prácticamente se reduce a la elaboración de productos agrarios, ron y cemento. Ha vivido Haití de recibir préstamos y ha sufrido innumerables veces suspensiones de créditos, sobre todo por aquellos países e instituciones como el BM, el FMI, el BID, etcétera y en 1991 sufrió un embargo decretado por la ONU y la OEA. ¿Por qué carajo hoy hacen tanta propaganda de “ayudas humanitarias” si todos esos países e instituciones han mantenido a Haití en la miseria y el hambre? ¿Podría haber un mayor cinismo del sistema de explotación?
6. También Haití –ese pueblo miserable que siempre ha estado a punto de desaparecer por la terrible explotación y el saqueo que ha sufrido -más que por los fenómenos naturales- es una democracia representativa al estilo de México y de los EEUU. Tiene cuatro poderes (Ejecutivo, Legislativo (con dos cámaras) Judicial y Militar) Cuenta además con “voto popular” y los jóvenes pueden votar desde los 18 años; pero con toda esta faramalla que forma parte de la llamada democracia, Haití ha vivido bajo la total dominio de los EEUU y de los poderosos empresarios de ese país, peor que Puerto Rico que es un “Estado Asociado” al país imperialista del Tío Sam. En Haití se exhibe la gran democracia propagada por los medios de información al servicio del capital; la democracia de la TV y radio en el mundo cuyo papel ha sido tergiversar la realidad.
7. Ahora me da risa, pero también coraje, al observar cómo con tanto cinismo se rasgan las vestiduras los gobiernos que han saqueado Haití pidiendo ayuda solidaria internacional. Han jodido tanto al pueblo haitiano que no estoy seguro que la estén enviando ni tampoco que la que reciben se estén distribuyendo o se estén quedando con ella. Lo que hay que hacer en Haití y en otros países explotados son rebeliones y revoluciones para que estos problemas “naturales” no vuelvan a dañarlos con esa profundidad. ¿Para qué sirven los ingenieros, arquitectos, planeadores de ciudades sino para asegurar la vida de los seres humanos previendo cualquier fenómeno natural? ¿Por qué no todos los seres humanos poseen buenas casas, correctamente ubicadas para asegurar una vida sin preocupaciones? Mientras subsista el capitalismo los males del mundo jamás pararán.
martes, 19 de enero de 2010
Aplastando a Haití, ahora igual que siempre
Cuando los ministros de Haití se llevan el 50% del dinero para ayuda se llama "corrupción". Cuando las ONG se llevan el 50% se llama "gastos generales"
19-01-2010
Patrick Cockburn
http://www.counterpunch.org
Traducido para Rebelión por LB.
El esfuerzo de ayuda para Haití emprendido por los USA está empezando a parecerse peligrosamente a la criminalmente lenta y desorganizada ayuda del gobierno usamericano a la ciudad de Nueva Orleans cuando fue devastada por el huracán Katrina en 2005. Hace cuatro años el presidente Bush se hizo célebre por el mutismo y desapego que mantuvo cuando se rompieron los diques en Louisiana. A manera de contraste, pocas horas después del terremoto de Haití el presidente Obama prometió hacer todo lo posible para ayudar a los supervivientes del desastre.
La retórica de Washington ha sido muy diferente en el caso de esas dos catástrofes, pero el resultado puede ser el mismo. En ambos casos, muy poca ayuda llegó en el momento en que más se necesitaba y, en el caso de Puerto Príncipe, cuando las personas atrapadas bajo los edificios derrumbados todavía estaban vivas. Cuando lleguen los equipos de rescate extranjeros con equipo pesado ya será demasiado tarde. No es de extrañar que haitianos enfurecidos estén levantando barricadas con rocas y cadáveres.
En Nueva Orleans y Puerto Príncipe existe idéntico terror oficial al saqueo por parte de la población local, por lo que la primera ayuda en llegar ha sido la de tropas armadas. Actualmente hay 3.500 soldados, 2.200 marines y 300 sanitarios rumbo a Haití.Por supuesto que habrá saqueos porque, con las tiendas cerradas o aplanadas por el terremoto, esa es la única manera que tiene la gente para conseguir alimentos y agua. Haití es uno de los países más pobres del mundo. Yo estaba en Puerto Príncipe en 1994, la última vez que las tropas de USA desembarcaron allí, cuando la población local destrozó sistemáticamente las comisarías de policía, llevándose la madera, las cañerías e incluso extrayendo los clavos de las paredes. En la comisaría de policía en la que me encontraba resonaron de pronto gritos de alarma de la gente que estaba saqueando la planta superior porque descubrieron que no podían volver a bajar: habían cortado y robado entera la escalera de madera.
Siempre me han gustado los haitianos por su coraje, su resistencia, su dignidad y originalidad. A menudo se las arreglan para evitar la desesperación frente a los desastres más devastadores o frente a la falta de toda perspectiva de que su vida vaya a mejorar. Su cultura, en particular su pintura y su música, son de las más interesantes y vibrantes del mundo.
Es triste escuchar a los periodistas que se han abalanzado a Haití tras el terremoto dar unas explicaciones tan mistificadoras e incluso racistas sobre la razón por la que los haitianos son tan pobres, viven en aldeas de chabolas con servicios sanitarios mínimos, escaso abastecimiento eléctrico, insuficiente agua potable y carreteras que son como lechos de ríos.
Tal cosa no sucedió por accidente. En el siglo XIX fue como si las potencias coloniales jamás perdonaran a los haitianos haber organizado una exitosa rebelión de esclavos contra los franceses propietarios de las plantaciones. Los marines usamericanos ocuparon el país desde 1915 hasta 1934. Entre 1957 y 1986 los USA apoyaron a Papa Doc y a Baby Doc, y temieron que pudieran ser sustituidos por un régimen favorable a la vecina Cuba revolucionaria.
El Presidente Jean-Bertrand Aristide, un carismático sacerdote populista, fue derrocado en 1991 por un golpe militar y restaurado en 1994 con la ayuda de USA. Pero los estadounidenses siempre recelaron de cualquier signo de radicalismo de este vocero de los pobres y los marginados y lo mantuvieron atado en corto. Tolerado por el Presidente Clinton, Aristide fue tratado como un paria por la administración Bush, que lo hostigó sistemáticamente a lo largo de tres años que culminaron con una rebelión exitosa en 2004 dirigida por gángsters locales que actuaban en nombre de una elite haitiana cleptocrática apoyada por los miembros del ala derecha de la Partido Republicano en USA.
Tantas críticas al presidente Bush se han centrado en sus guerras en Afganistán e Irak que nunca sus acciones igualmente culpables en Haití suscitaron condenas. Pero si Haití es hoy un Estado fallido gobernado en parte por la ONU -en la medida en que está gobernado por alguien-, las acciones estadounidenses de los últimos años tienen mucho que ver con ello.
Los haitianos están pagando ahora el precio de esta débil y corrupta estructura de gobierno porque no hay nadie para coordinar los esfuerzos más elementales de auxilio y rescate. Su debilidad se ve agravada porque la ayuda se ha canalizado a través de ONG extranjeras. Una justificación es que de esa forma es probable que se robe menos dinero, aunque ello no garantice que gran parte de ese dinero llegará a los pobres de Haití. Un chiste amargo de Haití dice que cuando un ministro de Haití se lleva el 15% del dinero de la ayuda se llama "corrupción", y cuando una ONG o una agencia de ayuda se lleva el 50% se llama "gastos generales".
Muchos de los programas gubernamentales de ayuda y de las ONG más pequeñas están dirigidos por personas capaces, enérgicas y desinteresadas, pero otros, a menudo los más grandes, son poco más que tinglados altamente rentables para quienes los dirigen. En Kabul y Bagdad es sorprendente lo poco que han conseguido los costosos esfuerzos de las agencias de ayuda de USA. "El despilfarro de la ayuda está por las nubes", dijo un ex director del Banco Mundial en Afganistán. "Se está produciendo un saqueo en toda regla, en su mayoría por parte de empresas privadas. Es un escándalo". Consultores extranjeros en Kabul cobran frecuentemente entre 250.000 y 500.000 dólares al año en un país donde el 43% de la población sobrevive con menos de un dólar diario.
Todo esto no augura nada bueno para los haitianos que esperan ayuda a corto plazo o una vida mejor a largo plazo. La única manera de que esto realmente suceda es consiguiendo que los haitianos tengan un Estado legítimo que funcione y satisfaga las necesidades de su pueblo. El ejército usamericano, la burocracia de la ONU o las ONG extranjeras nunca van a hacer eso ni en Haití ni en ningún otro lugar.
No hay nada de nuevo en esto. Los estadounidenses se preguntan con frecuencia por qué su ocupación de Alemania y Japón en 1945 tuvo tanto éxito mientras que medio siglo después, en Iraq y Afganistán, ha sido tan desastrosa. La respuesta es que no fueron los USA sino las eficiente maquinaria de los Estados alemán y japonés las que recompusieron sus países. Allí donde esa máquina era débil, como en Italia, la ocupación de los USA se apoyó, con resultados desastrosos, en las elites locales corruptas e incompetentes, como están sucediendo ahora en día en Iraq, Afganistán y Haití.
Fuente: http://www.counterpunch.org/
Solidaridad con el pueblo de Haití
17-01-2010
Queridos/as compañeros/as y amigos/as:
A través de este escrito, queremos mostrar nuestro más profundo pesar y nuestra solidaridad con el pueblo haitiano, que hace un par de días fue sorprendido por un devastador seísmo; terremoto que ha causado miles de víctimas mortales, heridos y desaparecidos.
Deseamos compartir nuestro dolor por dicha catástrofe y enviar un abrazo solidario al pueblo haitiano, y especialmente a nuestros/as compañeros/as de La Vía Campesina en Haití, que esperamos se sobrepongan pronto de esta difícil situación. No en vano, y haciendo memoria histórica, cabe recordar la fortaleza y determinación del pueblo de Haití, el cual fue el primero en toda América en abolir el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo.
No podemos dejar de recalcar y denunciar que los efectos de cualquier catástrofe natural se agudizan siempre en contextos de pobreza, de vulnerabilidad y de exclusión. Somos conscientes de que estas fuerzas de la Naturaleza no son controlables ni previsibles, y que éstas no son responsabilidad de la comunidad internacional; sin embargo, la pregunta es, ¿cómo es posible que esa misma comunidad internacional siga permitiendo un mundo cimentado sobre semejante injusticia e inequidad, la misma que multiplica los efectos destructores y el número de víctimas de un terremoto como el que ha sufrido Haití?
La Vía Campesina hace un llamado urgente a la solidaridad internacional para con el pueblo de Haití, con la intención de vehiculizar todo el apoyo económico que recoja a través de los movimientos sociales de dicho país, concretamente a través de las organizaciones campesinas haitianas que son parte del movimiento campesino internacional.
Ésta es la cuenta bancaria donde La Vía Campesina centraliará los apoyos económicos de todas aquellas personas y organizaciones que quieran apoyar de manera urgente al pueblo de Haití.
Titular de la cuenta: ASOCIACIÓN LURBIDE – EL CAMINO DE LA TIERRA
Banco: IPAR KUTXA
Dirección: Gudari, 2 – AMOREBIETA (Bizkaia) – País Vasco - Spain
Nº de cuenta: 3084-0023-53-6400061004
IBAN: ES54 3084 0023 5364 0006 1004
Swift: CVRVES2B
Concepto: SOLIDARIDAD HAITÍ
La militarización de la ayuda de emergencia a Haití ¿Operación humanitaria o invasión?
Michel Chossudovsky
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
· Haití tiene una larga historia de intervenciones y ocupaciones militares estadounidenses que data de principios del siglo XX. El intervencionismo estadounidense ha contribuido a la destrucción de la economía nacional de Haití y al empobrecimiento de su población.
19-01-2010
· Se ha presentado el devastador terremoto ante la opinión pública mundial como la única causa de la espantosa situación del país.
· Un país ha quedado destruido, toda su infraestructura desaparecida, precipitando a su pueblo a un abismo de pobreza y desesperación.
· Se ha intentado borrar la historia de Haití y su pasado colonial.
· El ejército de EEUU ha venido al rescate de una empobrecida nación. ¿Cuál es su mandato?
· ¿Es una operación humanitaria o una invasión?
Los principales actores de la “operación humanitaria” de EEUU son el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). (Véanse Discursos de USAID. On-The-Record Briefing on the Situation in Haiti , 13 de enero de 2010). A la USAID se le ha encomendado también canalizar la ayuda alimentaria hacia Haití que distribuye el Programa Alimentario Mundial. (Véase el comunicado de prensa de USAID: USAID to Provide Emergency Food Aid for Haiti Earthquake Victims , 13 de enero de 2010).
Sin embargo, el componente militar de la misión estadounidense tiende a eclipsar las funciones civiles de rescatar a una población desesperada y empobrecida. No son las agencias gubernamentales civiles, como FEMA o USAID quienes están dirigiendo a operación humanitaria global, sino el Pentágono. Y la decisión de llevarla a cabo ha recaído en el Comando Sur de EEUU (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés).
Se está contemplando un despliegue masivo de personal militar. El Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el Almirante Mike Mullen, ha confirmado que EEUU enviará de nueve a diez mil soldados a Haití, incluyendo 2.000 marines (American Forces Press Service, 14 enero 2010).
El portaaviones USS Carl Vinson y sus buques de apoyo han llegado ya a Puerto Príncipe (15 enero 2010). La Unidad Anfibia de la Marina, con 2.000 efectivos, así como los soldados de la 82 División Aerotransportada del Ejército de EEUU “están entrenados en una amplia variedad de misiones, entre las que se incluyen las de seguridad y control de disturbios, además de tareas humanitarias”.
A diferencia de los equipos de rescate y ayuda enviados por varios equipos y organizaciones civiles, el mandato humanitario del ejército de EEUU no está claramente definido.
“En definitiva, los marines son ante todo guerreros, y eso es lo que el mundo sabe de ellos… [pero] somos igualmente compasivos cuando tenemos que serlo, y ese es un papel que nos gustaría desempeñar: el de guerreros compasivos que llegan con la mano extendida para ayudar a quien lo necesite. Estamos entusiasmados con esta misión”. (Portavoz de los marines, comunicado de prensa de las fuerzas armadas: “ Marines Embark on Haiti Response Misión ”, 14 de enero de 2010).
Mientras los presidentes Obama y Préval hablan por teléfono, no se ofreció información alguna en cuanto a que los dos gobierno s estuvieran negociando la entrada y despliegue de tropas estadounidenses sobre suelo haitiano. Washington adoptó e impuso unilateralmente las decisiones. La ausencia total de un gobierno en funciones en Haití se utilizó para legitimar, a partir de motivos humanitarios, el envío de una poderosa fuerza militar, que ha asumido de facto diversas funciones gubernamentales.
Cuadro 1
Unidades militares estadounidenses que se enviarán a Haití (según pronunciamientos oficiales)
El buque de asalto anfibio USS Bataan (LHD 5) y los barcos de desembarco muelles anfibios USS Fort McHenry (LSD 43) y USS Carter Hall (LSD 50)
Una Unidad Anfibia de la Marina con 2000 soldados de la 22ª Unidad Expedicionaria de la Marina , y soldados de la 82 División Aerotransportada del Ejército de EEUU . Se esperaba que llegaran a Haití el 15 de enero 900 soldados.
El portaaviones USS Carl Vinson y sus buques de apoyo (llegaron a Puerto Príncipe el 15 de enero de 2010): USS Carl Vinson CVN 70 .
El buque hospital USNS Comfort .
Varios navíos y helicópteros de los Guardacostas de EEUU
USS Carl Vinson
Los tres buques anfibios se unirán al portaaviones USS Carl Vinson, al crucero de misiles USS Normandy y a la fragata de misiles guiados USS Underwood .
USS Normandy
Papel protagonista del Comando Sur de EEUU
El Comando Sur de EEUU (SOUTHCOM), que tiene su base en Miami es la “agencia principal” en Haiti. Su mandato como mando militar regional es el de llevar a cabo tar e as de guerra moderna. La misión que tiene asignada en Latinoamérica y en el Caribe es la de “dirigir operaciones militares y promover la cooperación en el terreno de la seguridad para conseguir los objetivos estratégicos de EEUU”. (“ Our Misión – U.S. Southern Command (USSCOUTHCOM ). Los oficiales al mando están entrenados para supervisar los escenarios de las operaciones, las labores de policía militar así como de “contrainsurgencia” en Latinoamérica y en el Caribe, inclu yendo el reciente establecimiento de nuevas bases militares de EEUU en Colombia, muy próximas a la frontera venezolana.
El General Douglas Fraser, comandante del Comando Sur de EEUU ha definido la operación de emergencia de Haití como una operación de [Co] mando, Control y Comunicaciones (C3). El Comando Sur de EEUU tiene que supervisar el despliegue masivo de todo el conglomerado bélico, incluidos varios buques de guerra, un portaaviones, divisiones de combate aerotransportadas, etc.:
“Por tanto, tenemos que desarrollar allí tareas de [co]mando, control y comunicaciones para que podamos conseguir entender mejor lo que está ocurriendo. Como los cuarteles de la MINUSHTAH (siglas en inglés de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití), están parcialmente destruidos y han perdido gran parte de sus comunicaciones, tenemos también que ocuparnos de recuperar esas comunicaciones .
Estamos enviando equipos de valoración conjuntamente con USAID, apoyando sus esfuerzos, poniendo todo lo que esté de nuestra parte.
Estamos enviando allí a varios de los buques que teníamos en la región –son buques pequeños, guardacostas, destructores- para proporcionar toda la asistencia inmediata que podamos sobre el terreno.
Tenemos también un portaaviones de la Marina de EEUU, el USS Carl Vinson, navegando en esa dirección. Se encontraba en el mar de Norfolk, por eso le va a llevar un par de días llegar allí. Sólo necesitamos reabastecerlo y darle las provisiones que necesita para apoyar el esfuerzo de cara a Haití. Y después estamos contactando con las agencias internacionales para averiguar cómo podemos apoyar sus esfuerzos así como desplegar los nuestros.
También enviaremos un buque anfibio dotado de una gran cubierta, con una Unidad Expedicionaria de la Marina embarcada en él, que en un par de días estará detrás del USS Vinson.
Y eso nos da un amplio margen de capacidad para desplazar y aumentar los suministros para poder apoyar también los esfuerzos allí.
Sea cual sea el balance, no tenemos aún una valoración clara de cómo está la situación sobre el terreno, de cuáles son las necesidades en Puerto Príncipe, de cuál es el alcance de la situación.
Tenemos también, finalmente, un equipo que se dirige al aeropuerto. Mi comandante adjunto resulta que estaba en Haití cuando se produjo el terremoto, en una visita previamente fijada y ha estado en el aeropuerto. Dice que las pistas están operativas pero que la torre de control no tiene capacidad de comunicación. La terminal de pasajeros tiene daños estructurales, por eso no sabemos cómo está exactamente la situación.
Así que tenemos un grupo que va para allá para asegurar que podemos conseguir y asegurar el aeródromo y operar desde él, porque ese es uno de los lugares desde donde vamos a tener que hacer gran parte de los esfuerzos inmediatos a nivel internacional.
Y luego vamos a llevar a cabo todas las valoraciones que se consideren oportunas a medida que avancemos en los esfuerzos y en el trabajo.
También nos estamos coordinando sobre el terreno con la MINUSTAH, con la gente que está allí. El comandante de la MINUSTAH estaba en Miami cuando sobrevino esta situación, por eso justo ahora está regresando y en cualquier momento estará en Puerto Príncipe. Eso nos ayudará también a coordinar nuestros esfuerzos allí, porque es obvio que Naciones Unidas ha sufrido pérdidas importantes con el colapso al menos parcial de su sede.
Así que esos son los esfuerzos iniciales que tenemos en marcha. Y cuando hayamos hecho la valoración precisa, haremos los ajustes que sean necesarios.
El Secretario de Defensa, el Presidente, todos han dispuesto que este es un esfuerzo importante y estamos reuniendo todos los recursos del Departamento de Defensa para apoyar est e esfuerzo”. ( Defense.gov News Transcript: DOD News Briefing with Gen. Fraser from the Pentagon , 13 de enero de 2010).
Un informe de la Fundación Heritage resume el contenido de la misión de Estados Unidos en Haití: “ Para EEUU, el terremoto tiene implicaciones tanto humanitarias como de seguridad nacional, lo que requiere una respuesta rápida que no sólo tiene que ser audaz sino también decisiva, movilizando las capacidades civiles, del ejército y del gobierno tanto para el rescate a corto plazo y los esfuerzos de socorrer a las víctimas como para un programa de recuperación y reformas a largo plazo en Haití”. (James M. Roberts and Ray Walter: “ American Leadership Necessary to Assist Haiti After Devastating Earthquake ” , Fundación Heritage, 14 de enero de 2010).
Al principio, la misión militar se ocupará de la ayuda de emergencia, así como de actividades de policía y seguridad pública.
La Fuerza Aérea de EEUU controla el aeropuerto
La Fuerza Aérea de EEUU ha asumido las funciones de control del tráfico aéreo así como la gestión del aeropuerto de Puerto Príncipe. Es decir, el ejército estadounidense regula el flujo de la ayuda y suministros de emergencia que llegan al país en aviones civiles. La Fuerza Aérea de EEUU no trabaja bajo las órdenes o instrucciones de los funcionarios del aeropuerto de Haití. Esos funcionarios han sido desplazados. El aeropuerto está controlado por el ejército estadounidense (Entrevista con el Embajador haitiano ante EEUU R. Joseph, PBS News, 15 de enero de 2010).
El equipo de las Fuerzas Armadas está trabajando con los controladores de combate del Departamento de Defensa para mejorar el flujo del tráfico aéreo que entra y sale del aeropuerto. La Fuerza Aérea de EEUU volvió a abrir el aeropuerto el 14 de enero, y el 15 de ene ro su grupo de respuesta ante las emergencias había conseguido ya hacerse con la autoridad suprema del aeródromo… La autoridad suprema del aeródromo posibilita que la Fuerza Aérea priorice, programe y controle el espacio aéreo en el aeropuerto…” ( flightglobal.com , 16 de enero de 2010 , negrita añadida ).
Se ha enviado a Haití al buque hospital de la Marina de EEUU, con 1.000 camas, el USNS Comfort, que incluye más de 1.000 médicos y personal de apoyo, bajo la jurisdicción del Comando Sur (Véase: “ Navy hospital ship with 1,000 beds readies for Haiti quake relief ” , Digital Journal, 14 de enero de 1010) . En el momento en el que se produjo el terremoto, había allí alrededor de 7.100 efectivos militares y unos 2.000 policías, es decir, una fuerza extranjera de 9.000 efectivos frente a la cifra de menos de 500 miembros civiles internacionales de la MINUSTAH. MINUSTAH Hechos y Cifras – Misión de Estabilizaci ón de las Naciones Unidas en Haiti .
CUADRO 2
Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH)
Fuerzas actuales (30 de noviembre de 2009)
Total personal uniformado: 9.065
7.031 soldados
2.034 policías
488 personal civil internacional
1.212 equipo civil local
212 voluntarios de Naciones Unidas
Fuerzas estimadas combinando el SOUTHCOM y la MINUSTAH: 19.095 (excluyendo las comprometidas por Francia –sin confirmar-, y Canadá -confirmados 800 soldados-. EEUU, Francia y Canadá fueron “socios” en el golpe de Estado del 29 de febrero de 2004).
Haití lleva bajo ocupación militar extranjera desde que EEUU instigó el golpe de Estado de febrero de 2004. El contingente de las fuerzas estadounidenses bajo el SOUTHCOM, combinado con la MINUSTAH supone una presencia militar extranjera en Haití cerca de los 20.000 soldados, en un país de nueve millones de personas. En comparación con Afganistán, antes del incremento militar de Obama, las fuerzas combinadas de EEUU y de la OTAN eran del orden de 70.000 para una población de 28 millones. Es decir, partiendo de un cálculo per c á pita , habrá más tropas en Haití que en Afganistán.
Recientes intervenciones del ejército estadounidense en Haití
En la historia reciente de Haití, ha habido varias intervenciones militares patrocinadas por EEUU. En 1994, tras tres años de gobierno militar, se envió a Haití una fuerza de 20.000 soldados ocupantes y “fuerzas de paz”. La intervención del ejército estadounidense en 1994 “no tenía intención alguna de restaurar la democracia. Muy al contrario: se produjo para impedir una insurrección popular contra la Junta mi li tar y sus cohortes neoliberales”. (Michel Chossudovsky, The Destabiliza tion of Haiti, Global Research, 28 de febrero de 2004 ) .
Las tropas aliadas y estadounidenses permanecieron en el pa ís hasta 1999. Las fuerzas armadas haitianas se deshicieron y el Departamento de Estado de EEUU alquiló a DynCorp una compañía mercenaria para que proporcionara “asesoramiento técnico” para reestructurar la Policía Nacional haitiana. (Ibid).
El golpe de Estado de febrero de 2004
En los meses anteriores al golpe de Estado de 2004, las fuerzas especiales estadounidenses y la CIA estuvieron entrenando a escuadrones de la muerte compuestos por los antiguos tonton-macoute de la era Duvalier. El ejército paramilitar rebelde cruzó la frontera desde la República Dominicana a primeros de febrero de 2004. “Era una unidad paramilitar bien armada, entrenada y equipada integrada por antiguos miembros de Le Front pour l’avancement et le progrès d’Haiti (FRAP, por sus siglas en francés), los escuadrones de la muerte de “paisano”, implicados en matanzas masivas de civiles y asesinatos políticos durante el golpe militar patrocinado por la CIA en 1991, que provocaron el derrocamiento del gobierno democráticamente elegido del Presidente Jean Bertrand Aristide”. (Véase Michel Chossudovsky: The Destabilization of Haiti: Global Research. 28 de febrero de 2004 ) .
Se enviaron tropas extranjeras a Haití . Se estableció la MINUSTAH tras el golpe de Estado patrocinado por EEUU en febrero de 2004 , y se secuestró y deportó al Presidente Jean Bertrand Aristide. EEUU instigó el golpe con el apoyo de Francia y Canadá.
Posteriormente, las unidades del FRAPH integraron la fuerza policial del país, que estaba bajo la supervisión de la MINUSTAH. En el caos político y social creado por el terremoto, la antigua milicia armada y los tonton-macoute jugarán un nuevo papel.
Agenda oculta
La misión tácita del Comando Sur de EEUU (SOUTHCOM) , con cuarteles en Miami e instalaciones militares por toda América Latina, es asegurar el mantenimiento de regímenes nacionales serviles, es decir, de gobiernos - títere de EEUU, comprometidos con el Consensus de Washington y con la agenda política neoliberal. Aunque el personal del ejército estadounidense se implicará activamente desde el principio en la ayuda de emergencia, esta renovada presencia militar estadounidense en Haití se utilizará para establecer un a firme presencia en el país así como para perseguir los objetivos geopolíticos y estratégicos de EEUU en la cuenca caribeña, en gran medida dirigidos contra Cuba y Venezuela.
El objetivo no tiene nada que ver con trabajar para rehabilitar el gobierno nacional, la presidencia, el parlamento, todo lo que ha quedado diezmado por el terremoto. Desde la caída de la dictadura de Duvalier, el designio de EEUU ha sido ir gradualmente desmantelando el Estado haitiano, restaurar los modelos coloniales y obstruir el funcionamiento de un gobierno democrático. En el contexto actual, el objetivo no sólo trata de liquidar al gobierno sino también cambiar el mandato de la MINUSTAH, cuyos cuarteles han quedado destruidos.
“El papel de ponerse al frente de los esfuerzos para la ayuda y gestionar la crisis cayeron rápidamente sobre EEUU, a falta –al menos en el corto plazo- de cualquier otra entidad capaz de hacerlo”. (“ US Takes Charge in Haiti With Troops, Rescue Aid ”, NYT imes.com, 14 de enero de 2009).
Antes del terremoto había allí, según fuentes del ejército estadounidense, alrededor de veinte efectivos de EEUU. De un día para otro ha sobrevenido un descarado incremento militar: 10.000 soldados, marines, fuerzas especiales, operativos de inteligencia, etc., por no mencionar las fuerzas mercenarias privadas contratadas por el Pentágono.
Es absolutamente probable que la operación humanitaria se utilice como pretexto y justificación para establecer una presencia militar estadounidense más permanente en Haití.
Estamos viendo un despliegue masivo, un “incremento” de personal militar dedicado a la ayuda de emergencia.
La primera misión del SOUTHCOM será asumir el control de lo que quede de la infraestructura de las comunicaciones, transporte y energía. El aeropuerto está ya de hecho bajo el control de EEUU. Con toda probabilidad, las actividades de la MINUSTAH que desde el principio, desde 2004, han servido a los intereses de la política exterior de EEUU, a saber, la misión de Naciones Unidas, se pondrá de facto bajo el control del ejército estadounidense.
La militarización de las organizaciones de ayuda de la sociedad civil
El ejército estadounidense en Haití trata de supervisar las actividades de las organizaciones humanitarias autorizadas. También parece estar invadiendo las actividades humanitarias de Venezuela y Cuba:
“El gobierno del Presidente René Préval es débil y está ahora literalmente inmerso en el caos más absoluto. Es probable que Cuba y Venezuela, que ya han intentado minimizar la influencia de EEUU en la región, aprovechen esta oportunidad para elevar su perfil y su influencia…” (James M. Roberts y Ray Walser: “ American Leadership Necessary to Assit Haití After Devastating Earthquake ”, Fundación Hermitage, 14 de enero de 2010).
En EEUU se instigó ya durante la crisis del Katrina la militarización de las operaciones de ayuda en situaciones de emergencia cuando se llamó al ejército estadounidense a desempeñar un papel principal.
El modelo de intervención de emergencia para el SOUTHCOM toma como modelo el papel del NORTHCOM, a quien se concedió un mandato como “agencia principal” en los procedimientos para situaciones de emergencia internas de EEUU.
En 2005, durante el huracán Rita, se establecieron unas bases detalladas para la “militarización de la ayuda de emergencia” que implicaba un papel dirigente para el NORTHCOM. A este respecto, Bush había insinuado acerca del papel central del ejército en la ayuda de emergencia: “¿Hay algún desastre natural –de una cierta gravedad- que permitiera que el Departamento de Defensa se convierta en la agencia principal para coordinar y dirigir los esfuerzos de respuesta? Es muy importante que el Congreso piense en ello”. (Declaración del Presidente Bush en una conferencia de prensa: “ Bush Urges Shift in Relief Responsabilities ”, Washington Post, 26 de septiembre de 2005).
“La respuesta al desastre nacional no se está coordinando por el gobierno civil fuera de Texas, sino desde un lugar remoto y de acuerdo con criterios militares. Los cuarteles del Comando Norte de EEUU controlarán directamente el movimiento del personal militar y armamento en el Golfo de Mexico. Pero en este caso, toda la operación está más bajo la jurisdicción del ejército que bajo la del FEMA ”. (Michel Chossudovsky, “ US Northern Command and Hurricane Rita ”, Global Research, 24 de septiembre de 2005).
CONCLUSIONES
· Haití es un país bajo ocupación militar desde que EEUU instigó el golpe de Estado de febrero de 2004.
· La entrada de diez mil soldados estadounidenses fuertemente armados, junto con las actividades de las milicias locales, podría precipitar al país al caos social.
· Esas fuerzas extranjeras han entrado en el país para reforzar a los “mantenedores de la paz” de la MINUSTAH y a las fuerzas policiales de Haití (integradas por ex tonton-macoute ), quienes, desde 2004, han sido responsables todos ellos de los crímenes de guerra perpetrados contra el pueblo haitiano, incluida la matanza indiscriminada de civiles .
· Esas tropas reforzarán a las actuales fuerzas ocupantes bajo mandato de Naciones Unidas.
· En el país habrá presentes 20.000 soldados extranjeros bajo el mando del SOUTHCOM y de la MINUSTAH. Es absolutamente probable que se produzca la integración o coordinación de las estructuras de m ando del SOUTHCOM y la MINUSTAH.
· El pueblo haitiano ha demostrado un alto grado de solidaridad, coraje y compromiso social, ayudándose unos a otros y actuando con conciencia: bajo condiciones muy difíciles, inmediatamente después del desastre, se formaron espontáneamente equipos de rescate formados por ciudadanos.
· La militarización de las operaciones de ayuda debilitará las capacidades organizativas de los haitianos para reconstruir y restaurar las instituciones del gobierno civil que han resultado destruidas. También impedirá los esfuerzos de los equipos médicos internacionales y de las organizaciones civiles de ayuda.
· Es absolutamente esencial que el pueblo haitiano siga oponiéndose contundentemente a la presencia de tropas extranjeras en su país, especialmente en las operaciones de seguridad pública.
· Es fundamental que los estadounidenses se opongan con todas sus fuerzas a la decisión de la administración Obama de enviar tropas de combate de EEUU a Haití.
· No puede haber verdadera reconstrucción o desarrollo bajo una ocupación militar extranjera.
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=17000
domingo, 17 de enero de 2010
Solidaridad y respeto a la Soberanía Popular: Haití nos Llama
Viernes 15 de enero de 2010
Acompañamos al pueblo de Haití en este momento de infinito sufrimiento y zozobra y hacemos nuestro su grito, llamando al mundo entero a responder con urgencia, persistencia y solidaridad. Llamamos a los pueblos y a los gobiernos a sacudirse con la misma fuerza con que la tierra sacudió hasta los cimientos de la vida de ese digno y valiente pueblo, afectando directamente a una tercera parte de la población - tres millones de personas - y sumando una destrucción de inimaginables proporciones a lo que ya era, para la inmensa mayoría, una situación de tremenda precarización con la violación cotidiana de sus derechos humanos más elementales.
Esta tragedia sobrepasa las fronteras de Haití, siendo responsabilidad de la comunidad internacional dar una respuesta de socorro inmediata a las víctimas y de recursos y políticas a corto y mediano plazo que contribuyan, con todos los medios que la realidad exige, para que el pueblo haitiano pueda reconstruir su propio país y futuro, libre de las dominaciones y dependencias que tanto han marcado su vida. Sin duda tiene la fuerza necesaria, y junto a ello, no podemos permitir que esta tragedia sea aprovechada por quienes siempre han buscado doblegar esa voluntad, para imponer una reconstrucción a modo y semejanza de sus intereses mezquinos.
A lo largo de los últimos años y junto con muchas organizaciones haitianas, hemos denunciado la ocupación militar por parte de las tropas de la ONU y los impactos de la dominación impuesta por medio de la deuda, el libre comercio, el saqueo de su naturaleza y la invasión de intereses transnacionales. La condición de vulnerabilidad del país a las tragedias naturales –provocada en gran medida por la devastación del medio ambiente, por la inexistencia de infraestructura básica, por el debilitamiento de la capacidad de acción del estado- no está desconectada de esas acciones, que atentan históricamente contra la soberanía del pueblo.
Es momento que los gobiernos que forman parte de la MINUSTAH, las Naciones Unidas y especialmente Francia y Estados Unidos, los gobiernos hermanos de América Latina, revean esas políticas a contramano de las necesidades básicas de la población haitiana. Exigimos a esos gobiernos y organizaciones internacionales sustituir la ocupación militar por una verdadera misión de solidaridad, así como la urgente anulación de la ilegítima deuda que hasta el día de hoy se cobra a Haití. Exigimos que los recursos destinados para el auxilio y la reconstrucción no generen nuevo endeudamiento ni que se les impongan condicionalidades o cualquier otra forma de imposición externa que desvirtúen ese objetivo, como es la práctica de las Instituciones Financieras Internacionales como el Banco Mundial, el BID y el FMI, los llamados «países donantes» y las empresas que ellos benefician. Es hora que la comunidad internacional, y en particular los países e intereses que se han enriquecidos a costa de ello, reconozcan y cumplan con su deber de reparar las deudas históricas, sociales, ecológicas y climáticas que han venido acumulando para con el pueblo haitiano. Es hora de reconocer además, que históricamente son las mujeres quienes no solo llevan una carga desproporcionada de los costos de una tragedia como esta, sino que también puedan y deban ser artífices protagónicas del proceso de reconstrucción.
Llamamos también a los movimientos y organizaciones del mundo entero, a las personas vinculadas sobre todo con la salud y el hábitat popular, la cultura y la comunicación, a movilizarse, creando y sumándose a las campañas de apoyo, organizando comités locales para el envío de recursos y brigadas solidarias en este momento tan difícil. Compartimos con el heroico y resistente pueblo haitiano nuestro luto y solidaridad, con la certeza que el país resurgirá libre y soberano.
Primeras firmas:
Jubileo Sur/ Américas
Jubileo Sur Global
Invitamos a sumar adhesiones e información acerca de sus acciones solidarias, comunicando a la dirección haiti@jubileesouth.org o directamente a la secretaría de Jubileo Sur/Américas, jubileosur@wamani.apc.org
El País oculta 344 sanitarios cubanos en Haití
En un cuadro sobre “ayuda financiera y equipos de asistencia”
16-01-2010
Pascual Serrano
Rebelión
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El diario El País de ayer 15 de enero, en la página 3 de su edición de papel adjuntaba a su crónica sobre el terremoto de Haití un cuadro titulado “Ayuda financiera y equipos de asistencia” donde se detallaba la ayuda de 23 países más la ONU. En él se observa que el país que más personal sanitario tiene en Haití es Perú con 250 personas, seguido de Francia con 85.
Observamos que El País no incluye a Cuba entre los países que están ayudando a Haití. Por eso es bueno contar que los primeros en ofrecer asistencia sanitaria fueron “los 344 médicos y paramédicos cubanos que desde hace doce años colaboran en la paupérrima isla caribeña”. El Gobierno cubano “envió otros 30 especialistas con material de emergencia tras el terremoto. (…) En Puerto Príncipe, se encontraban 152 facultativos en el momento del terremoto. Su primera reacción fue levantar dos hospitales de campaña en su residencia porque el edificio donde trabajaban se derrumbó”.
Los datos los ofreció el corresponsal del grupo Vocento M. L. de Guereño, y se publicaron también el 15 de enero en periódicos regionales españoles como El Diario Montañés.
La información la confirmó a un servidor el Ministerio de Relaciones de Cuba, quien añadió que sus facultativos están prestando atención en 6 centros sanitarios y la noche del día 14 llevaban atendidos a dos mil pacientes y realizadas 111 operaciones quirúrgicas.
Pero para El País, que sí cita, por ejemplo, dos profesionales turcos y dos rusos, los 344 sanitarios cubanos no están en Haití. http://www.pascualserrano.net/
Pascual Serrano acaba de publicar “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo” . Editorial Península .
Haití duele, encoleriza, entristece…
Leticia Martínez Hernández
y (Fotos) Juvenal Balán, enviados especiales
Puerto Príncipe, Haití.— Nunca en mi vida imaginé ver algo así, el dolor es inmenso. Ya me habían alertado: Periodista, póngase fuerte que aquello es desolador. Pero ni el peor de los ejemplos alcanzó para atrapar la definición exacta de este pedazo de tierra, vapuleada una y otra vez. El Haití que hoy descubren mis ojos duele, encoleriza, entristece...
La hinchazón de los miembros de los cuerpos sin vida y el hedor insoportable hacen aún más complejo el escenario haitiano.
La primera imagen es la de un aeropuerto abarrotado, de un lado a otro van los bultos y pacas "salvadoras", también militares armados hasta los dientes. Y mientras decenas de personas intentan mover a prisa las enormes cargas, que arriban de infinidad de lugares pero que demoran en llegar hasta quienes las urgen, otros tantos aviones surcan el cielo haitiano esperando poder aterrizar.
Después de muchas horas de esperas y sobrevuelos, pudimos llegar a esta tierra martirizada. A la salida del aeropuerto internacional Toussaint Louverture, una avalancha de hombres agarrados de las cercas pide ayuda desesperada. En lo que quedó de sus casas, en el quimbo improvisado o en las calles, les espera una numerosa familia que clama por agua y alimentos. A la vista de estos haitianos están las cajas con la ayuda, en sus pechos el cañón de los militares.
El dolor comienza allí, se expande y no encuentra fin. Miles de personas caminan de un lado a otro por las devastadas calles de Puerto Príncipe, la sombra del terremoto camina con ellos, y con cada réplica se levanta también el ensordecedor grito de los casi tres millones de personas que sufren hoy en la capital de Haití. Familias enteras deambulan cogidas de las manos y con las espaldas llenas de bultos, con celo cuidan lo que el terremoto les dejó. No faltan en el cargamento los potes vacíos que esperan repletar de agua. Los que ya la consiguieron bañan a sus pequeños a la intemperie, cada gota del preciado líquido que vierten sobre los niños la acumulan luego en viejas vasijas y la vuelven a reciclar.
Los caminos están entorpecidos por montañas de escombros, también por cuerpos sin vida. La hinchazón de los miembros y el hedor insoportable hacen aún más grotesco el escenario haitiano, no parece esta una ciudad real, una capital de este siglo "civilizado". Las imágenes que Haití muestra este enero del 2010, rozarían la ficción si detrás de ellas no estuviera el sufrimiento irresistible y quizás interminable de millones de haitianos.
Los cuerpos, algunos tapados con sábanas, otros descubiertos sin compasión, se acumulan unos encima de otros. Si horas atrás a sus pies lloraban los familiares, hoy tienen que conformarse con decirles adiós, quemarlos e intentar sobrevivir. Como aquel señor en moto y cargado de trastos que al ver la bandera cubana pegada en el cristal del vehículo que nos trasladaba, gritó por la ventana: "Cubanos, mucho dolor, perdí a mi esposa y mis trece hijos". Pero enseguida siguió a toda velocidad pues un camión, proveniente de la vecina República Dominicana, comenzaba a repartir comida. Entonces empieza para él la ley del más fuerte, mientras fuerzas de la ONU intentan mantener el orden en torno al vehículo, casi en zafarrancho de combate.
Del avión cubano de Aerocaribbean se descargan medicamentos, utensilios médicos, comida, agua, casas de campañas y avituallamiento.
No hay el más mínimo espacio en los parques, estadios y descampados. Allí se arremolinan unos contra otros buscando cabida para montar, con palos y pocas sábanas, el quimbo que los protegerá del tremendo sol. Algunos de ellos ya no tienen casas, pero a muchos los invade el miedo de regresar a sus hogares o las ruinas de ellos y que se repita el temblor que sumió al país en el caos. Allí duermen, comen, se bañan, evacuan sus necesidades fisiológicas...
Cientos de edificaciones de la ciudad de Puerto Príncipe están en el piso, pareciera —como dijo Fidel en sus Reflexiones—, que una potente bomba cayó y arrasó. Pero lo cierto es que la naturaleza, indignada por la depredación de los más ricos, se ensaña con los más pobres. Están hoy en el piso casi todos los ministerios, mercados, escuelas, hospitales, iglesias, casas... hasta el simbólico Palacio Nacional, sede de la Presidencia, está hecho añicos. Aun cuando ya se empiezan a contabilizar los muertos, ninguna cifra será real mientras no quede limpia la ciudad, pues debajo de tantos escombros se presumen incontables los fallecidos. La situación en Haití está hoy lejos de resolverse.
Y aunque la ayuda llegue, si no se organiza un sistema que engrane cada pieza, la recuperación continuará siendo tardía. Pero más allá de resolver el problema inmediato de comer o beber, Haití necesita lograr desarrollarse, pues como le escuché a alguien decir acá: "No necesitamos peces, necesitamos aprender a pescar y necesitamos tener las herramientas para pescar".
Ya cae la noche en Haití, a lo lejos el llanto continúa. Mientras, nuestros galenos continúan atendiendo sin descanso. Los campamentos habilitados para prestar ayuda médica parecieran la salvación de los sufridos haitianos. En brazos, carretillas, bicicletas, parihuelas... llegan los heridos por decenas. De la entrega de nuestros médicos, Granma continuará reportando.
Historia de un IL-18, que insistió y entró
Más de dos días necesitaron los tripulantes del carguero IL-18 de Aerocaribbean, para tocar suelo haitiano. Llevaban 8.4 toneladas de medicamentos, utensilios médicos, comida, agua, casas de campañas y avituallamiento. Pero las difíciles condiciones del aeropuerto internacional de Haití les imposibilitaban entregar la carga.
Luego de dos intentos para salir del aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el tercero pareció definitivo, la orden de despegar y el permiso para aterrizar presuponían el cumplimiento de la misión. Pero luego de casi dos horas sobrevolando la capital haitiana en espera de poder descender, el combustible comenzó a escasear. La orden de regresar a Santiago tuvo que ser dada, no sin antes lamentar el fracaso.
Pero a las 5 de la madrugada de ayer volvían los capitanes Víctor Valdés y Emilio Hernández, a despegar de suelo cubano con destino a Haití. En esta ocasión el sobrevuelo fue por más tiempo, casi daban las 10 de la mañana cuando entraba al Toussaint Louverture la nave Palmiche (así le decía la tripulación al avión por el apellido de uno de sus capitanes, en recordación también al legendario Elpidio). ¡Ahora sí la misión esta cumplida!, dijeron a gritos los tripulantes y chocaron sus manos. En tierra los aguardaban desesperados.