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martes, 2 de febrero de 2010

Javier Solana, el apacible guerrero atlantista


1-02-2010
Higinio Polo
Rebelión

A principios de los años ochenta del siglo pasado, cuando el PSOE consiguió acceder al gobierno español con Felipe González, y el país creyó que llegaban tiempos de cambio, Javier Solana, compañero suyo en la dirección del partido y en el gobierno socialista, parecía, aún, un joven rebelde, barbado, casi contracultural, alejado de los fastos del poder, cercano a los ciudadanos, cabalgando a veces en una motocicleta el Madrid que todavía recordaba las noches de miedo del franquismo. Era un tipo que parecía dispuesto a cambiar el rostro de España.

En su juventud, becado por esas fundaciones norteamericanas que preparan a los jóvenes lobos de países menores que después servirán con fervor a Washington, aprendió el idioma del imperio en Estados Unidos, donde vivió durante varios años, y se convirtió después en un sencillo profesor socialista. Participó en el congreso del PSOE en Suresnes, en la periferia de París, en 1974, donde se ejecutó la operación política (organizada y supervisada por los servicios secretos alemanes y norteamericanos) que apartó de la dirección socialista a los viejos dirigentes de la guerra civil, como Rodolfo Llopis (quien había colaborado con Negrín), y eligió a los jóvenes leones de Felipe González, un socialista sevillano que había llegado a París con un pasaporte facilitado por los servicios de inteligencia que había creado el almirante Carrero Blanco. Solana, elevado a la dirección del PSOE, participó en muchas de las negociaciones de la transición y fue elegido diputado en las primeras elecciones de 1977. Cinco años después, estaba en el gobierno.

Ese joven de 1982 (aunque tuviese ya cuarenta años), que todavía conservaba el aspecto y el lenguaje de un hombre de izquierda, fue adoptando con cautela otra piel, o tal vez, de forma más sencilla, reveló su verdadero carácter. Es probable que él mismo no imaginase su destino cuando, junto a González, empezó a sucumbir ante las hipotecas del poder. Solana pasó de escribir folletos contra la entrada de España en la OTAN a defender la permanencia en la agresiva alianza militar dirigida por Estados Unidos. Ahora sabemos que aquellas palabras eran tan hipócritas como lo fueron en su día las proclamas republicanas del PSOE en los primeros años del nuevo monarca impuesto. Él fue, como portavoz del gobierno, uno de los protagonistas de la gran estafa en ese referéndum sobre la OTAN en 1986, cuya manipulación desde los medios de comunicación fue una de las mayores vergüenzas de la joven y tutelada democracia española. González, Solana y sus compañeros de gobierno ni siquiera cumplirían después las condiciones que ellos mismos habían decidido para defender la permanencia de España en la OTAN. Fue un vergonzoso fraude, pero Solana, como González, se enorgullece de su gesto. Consiguió ser ministro de Cultura, de Educación, y, finalmente, de Asuntos Exteriores. Seguía hablando de paz, pero ya transitaba el camino de la guerra. Cuando abandonó el gobierno español en 1995 (apenas cinco meses antes de que González y el PSOE perdieran las elecciones), estaba preparado para dar el salto a las instituciones internacionales: Washington premiaría su aplicación guerrera y atlantista aceptando que fuera nombrado secretario general de la OTAN ese mismo año: pasó de ser ministro de Asuntos Exteriores a hombre de confianza del Pentágono y de la Casa Blanca. Aquel joven que, según gusta recordar, protestaba en los años sesenta contra la infame guerra de Vietnam, se encontraba en ese momento en el corazón de los guerreros del imperio, dispuesto ahora a defender la bondad de los soldados de Washington.

En esas oficinas de la OTAN se fue convirtiendo en un torvo funcionario que, pese a mantener ante la prensa internacional, con consumada hipocresía, la ficción de una cercana calidez, era capaz de defender el bombardeo de poblaciones civiles mientras escenificaba la utilidad de la muerte ante los micrófonos, de defender las matanzas más ignominiosas en nombre de la libertad y de la democracia. Fueron los mismos años en que Yeltsin dirigió la criminal implantación del capitalismo en la antigua URSS, que ha causado la muerte de millones de personas, pero Solana, en sus contactos con el gobierno ruso del alcohólico Yeltsin, siempre mantuvo el apoyo a una desastrosa política que sembró la desesperación y la miseria en las antiguas repúblicas soviéticas. Mantuvo ese cargo de secretario de la OTAN durante cuatro años: cuando lo abandonó había dejado listo el asunto de Kosovo y la definitiva desmembración de Yugoslavia.

En 1999, aplicando las decisiones de Estados Unidos, dirigió la agresión contra Yugoslavia, ignorando a la ONU, violando los tratados internacionales y las convenciones de Ginebra. La OTAN atacó durante cuatro meses multitud de objetivos sobre ciudades y bombardeó a la población civil serbia, causando miles de muertos y llegando a bombardear Belgrado, como en los días de la Segunda Guerra Mundial. Tenían preparado el pretexto: hablaron al mundo de “limpieza étnica”, que, supuestamente, estaba siendo impulsada por el gobierno serbio. Mientras, Estados Unidos y la OTAN armaban a las milicias terroristas del UÇK, creadas por la CIA alrededor del traficante de drogas Hashim Thaçi, un asesino tan feroz que sus propios compañeros apodaron como la serpiente.

Washington y Solana conocían perfectamente las actividades de Thaçi y del UÇK, y sabían que estaban apoyando a desalmados traficantes de drogas y asesinos, pero Solana no tuvo reparos morales en defender públicamente que la guerra de la OTAN contra aquella empequeñecida y débil Yugoslavia era una “guerra humanitaria”. Después, Solana, ya como Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior no tuvo tampoco empacho en apoyar al mismo mafioso Thaçi para presidir el Kosovo que se había convertido en un protectorado de Estados Unidos. Se culminaba así la destrucción de la antigua Yugoslavia socialista y se doblaba el espinazo a Serbia, el último aliado de Moscú en la zona.

No debe creer el lector que estas palabras son una exageración: la propia prensa norteamericana informó en su día de las actividades de la mafia albanokosovar y de los beneficios que conseguían de la droga, la prostitución, el tráfico de órganos y los asesinatos por encargo de los que se nutrieron Thaçi y el UÇK: el relato de sus actividades es mucho más tenebroso y feroz, como recuerda la espantosa “casa amarilla” de la ciudad albanesa de Burel, donde fueron trasladadas por el UÇK centenares de personas para extraerles sus órganos, venderlos después, y asesinarlos finalmente. Washington siempre ha trabajado con mercenarios y asesinos como Thaçi, y Solana lo sabía, pero no tuvo nada que decir cuando Thaçi se convirtió en primer ministro de Kosovo y proclamó la independencia en febrero de 2008, reconocida de inmediato por Estados Unidos, aun sabiendo que violaba, otra vez, el derecho internacional.

Javier Solana no tuvo reparos morales en ser protagonista, y después cómplice, de quienes pisoteaban la Carta de las Naciones Unidos, violaban el Derecho Internacional e ignoraban las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Esa trocha de guerreros infames sería recorrida después por Bush y sus neocons en Afganistán, Iraq y en otros frentes menores donde mostraban el músculo de Washington, pero antes Solana ya había cometido la indignidad de hablar de “guerras humanitarias”. Desde la secretaría general de la OTAN pasó a asumir la responsabilidad de convertirse en el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, durante diez años: hasta ahora mismo, cuando, a finales de 2009, fue sustituido en ese puesto por una baronesa, Catherine Ashton.

Ese hombre es Javier Solana. Es curioso comprobar cómo, a lo largo de esa transformación, de esa metamorfosis casi kafkiana, Solana iba recortando su barba, dejando apenas una sombra, recordatoria de su pasado de joven rebelde. Ahora, casi a punto de alcanzar los setenta años, Solana, convertido en una caricatura de sí mismo, ha pasado a ser asesor para “asuntos internacionales” del grupo Acciona, del empresario José Manuel Entrecanales, vástago de una familia que medró económicamente con la dictadura franquista. Pero los años no pasan en vano, y el endurecido Solana, a quien no tembló el pulso durante los días de los infames bombardeos sobre la población civil en Yugoslavia, se emocionaba recientemente ante los halagos que le prodigaban quienes frecuentan los salones del poder, cuando Juan Carlos de Borbón le otorgaba el collar de la Orden del Toisón de Oro por los servicios prestados, mientras espera que el gobierno de Rodríguez Zapatero le organice el merecido homenaje por su trayectoria. Dicen quienes le conocen que Solana es un hombre apacible, cercano, educado, agradable en el trato, cuyas maneras se han suavizado con los años

La vida nos enseñó a todos hace tiempo que los suaves comportamientos de hombres como él son apenas un disfraz, que les ayuda a soportar la vergüenza. Solana, viviendo en la mentira, acompañando la hipocresía de los poderosos, compartiendo la infamia de la guerra, se muestra hoy como un veterano apacible, un soldado atlantista amante de la paz que se vio envuelto en las guerras por el destino caprichoso. Es probable que ahora le asalte alguna vez el recuerdo de aquel joven barbado que cabalgaba una motocicleta en el Madrid del último franquismo, cuando pensaba que corría hacia el futuro, sin sospechar que se dirigía hacia un destino gris de funcionario, de compañero del imperio, de partícipe intelectual en todas las matanzas que han jalonado este inicio del siglo XXI, de veterano dinosaurio a quien todos recuerdan aprobando todas las guerras de los últimos veinte años.

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martes, 29 de diciembre de 2009

Solana: ’’La guerra es una tragedia pero a veces se necesita parar a fuerzas peores’’


¿Y a las fuerzas peores de todas, como el propio Solana, quién las para?

Martes 29 de diciembre de 2009

Javier Solana, uno de los referentes políticos de Europa en la última década, ha repasado su carrera y ha reflexionado sobre el mundo complejo de estos días, el futuro de Europa y ha defendido, como Obama, el uso de la guerra para evitar "males peores" .
CADENASER.com
El ex alto representante para la Política Exterior de la UE, ha visitado la Cadena SER donde ha conversado sobre su carrera política y ha aportado su visión de la realidad actual tanto de Europa como de España.
Solana se dedicará a partir de ahora a la docencia en Barcelona, donde instruirá a las nuevas generaciones para que lideren el mundo de mañana. "La gente entiende cada vez mejor el mundo que nos ha tocado vivir, los análisis se hacen con mas profundidad. Los tiempos han cambiando, ahora afrontamos problemas globales que necesitan soluciones globales".
Clima
En esa línea Solana piensa que los problemas "nos afectan a todos, el cambio climático es el primer problema global y no habrá una solución sin la cooperación de todos los países. Copenhague no será la solución, pero es un paso importante". El ex alto representante para la Política Exterior de la UE señala el cruce de intereses, "hay países desarrollados que contraminan mucho, países que están creciendo y tienen que pensar que no van a poder contraminar tanto y países que necesitan desarrollo y a los que hay que ayudar". De todos modos se muestra optimista respecto a la cumbre. "Bloqueados no están, pero el debate necesita prosperar. Veremos algún paso importante al final de las jornadas, pero se necesitarán muchas cumbres como esta".
Energía nuclear
Sobre la tensión que se genera alrededor de la energía nuclear, Solana se ha vuelto a mostrar optimista. "Irán tiene la vertiente de la proliferación, sobre todo de la nuclear, pero no debería aumentar. Hay que evitar que esa tecnología siga creciendo, pero entendiendo que un poco de uranio genera energía, mucho sirve para crear bombas". Ha destacado la importancia de un posible acuerdo en 2010 entre EEUU y Rusia para pactar el desarme nuclear.
Obama
Sobre el presidente norteamericano Solana ha destacado su inteligencia. "Le he conocido desde hace años y le he tratado bastante, tiene una capacidad de análisis que impresiona y mucha concentración. Transmite una calma que a mí me atrae, por ejemplo lo de Afganistán, que fue una decisión que alguno consideró tardía, pero que está muy razonada, por lo que tiene más posibilidades de tener éxito. Veremos un presidente que podrá hacer muchas cosas buenas para todos".
Guerra justa
En el discurso de entrega de los premio Nobel de la Paz, Obama habló de guerra justa, un término que instauró Solana durante el conflicto serbio. "La guerra siempre es una tragedia, se sufre mucho, pero hay momentos que hay que utilizar la fuerza para frenar fuerzas peores. Cada vez veremos menos guerras de dos ejércitos enfrentados, habrá conflictos pero de otra índole, serán guerras entre gentes, como Irak, Afganistán, donde las pobres gentes la viven con una brutalidad injusta, las guerras se hacen en las calles, en las escuelas y mercados y eso es más drama por provocar más bajas.
Decisión Serbia
Solana se ha reafirmado en su decisión, pero destacando que no fue una decisión exclusivamente suya. "Allí se empezó a acuñar ese término sobre la necesidad de proteger a otros países y sobre nuestra responsabilidad en ello. Es un concepto moderno de reflexión sobre qué hay que hacer cuando un país no protege a sus ciudadanos. Es complejo porque se trata de la soberanía de esos países. En el mundo de hoy hay que compartir sobrarías, es fundamental. Se llama soberanía responsable, como se ve ahora con el cambio climático, no se contamina su cielo, se contamina el cielo. Lo que hacemos afecta a muchos otros, es la responsabilidad de un mundo complejo".
Conferencia Presidentes
También se le ha preguntado sobre la última Conferencia de Presidentes Autonómicos. Solana ha trabajado durante años en la búsqueda del consenso y ha destacado que "en las tomas de decisiones complejas es bueno trabajar para el consenso antes de poner la pregunta sobre la mesa, hay que evitar un "no" en publico, hacer los esfuerzos previos para llegar al consenso. Luego las cosas salen bien, o no. He resuelto problemas, y otras veces no he podido".
Sobre el clima político de España, Solana no se ha mostrado negativo. "He conocido España desde dentro en momentos dificilísimos y la he visto desde fuera, desde el mundo. Realmente la España de antes y la de ahora no tienen nada que ver. Soy positivo, no hay que perder el tiempo y hay que seguir hacia delante. La España de hoy es espléndida comparada con la de antes, pero no podemos dormirnos, se necesita sentido común y personas de estado y mayor altura.
El futuro de Europa
En enero España ocupará la presidencia europea y entra en vigor el Tratado de Lisboa, un momento importante. "Acabamos de aprobar un tratado que ha tardado mucho. Se empezó a negociar en 2002 y entra en vigor ahora, da un paso de gigante por una Europa más eficaz, más integrada y más rápida. Existe demanda de Europa, a la gente le gusta como se hacen las cosas. El 2010 se inicia con España al frente con el nuevo tratado, menos competencias, pero más eficaces e integrados. LA UE va a jugar un papel importante en el mundo de mañana. Es una fantasía pensar que un país solo puede afrontar algún problema del mundo de hoy", ha destacado.

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Solana: «Israel es un miembro de la Unión Europea»


31 Octubre 2009
voltairenet.org

Por segundo año consecutivo, el presidente de Israel, Shimon Peres, convocó una imponente conferencia, Facing Tomorrow (Jerusalén, 20-22 de octubre de 2009). Mas de 3 500 personas se inscribieron como participantes.

Entre los oradores se destacan el ecologista británico Barón David Mayer de Rothschild; el presidente de Skype, Josh Silvermann; el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales; el maestro espiritual indio Sri Sri Ravi Shankar (que está dando lecciones de meditación trascendental a los dirigentes iraquíes) y el director de Publicis, Maurice Lévy.

En la lista de oradores políticos se encuentran Susan Rice (embajadora de Estados Unidos ante la ONU), Ivanov Gjorgje (presidente de Macedonia), José María Aznar (ex presidente del gobierno español), Tony Blair, (ex primer ministro del Reino Unido) y Leonid Kuchma (ex presidente de Ucrania). Francia está representada por Anne-Marie Idrac, ministra de Comercio Exterior.

Una asombrosa sorpresa se produjo durante el desarrollo de la mesa redonda «Convertir la crisis en oportunidad», en la que participaban el especialista en inteligencia artificial Raymond Kurzweil (miembro del US Army Science Advisory Board), el ensayista francés Bernard-Henry Lévy, la jurista Ruth Gavinson (ex miembro de la Comisión Winograd) y el diplomático Javier Solana (ex secretario general y actual alto representante de la Unión Europea.

El señor Solana, que parecía estar muy en forma, declaró: «Israel, permítanme decirlo, es un miembro de la Unión Europea sin ser miembro de sus instituciones». El señor Solana prosiguió resaltando que Israel es «parte activa de todos los programas de la Unión» y contribuye con su experiencia en las tecnologías avanzadas.

Subrayó Solana que ninguno de los Estados que se están incorporando a la Unión Europea tiene con ésta una relación tan estrecha como la de Israel, aunque éste último Estado nunca ha sido candidato a entrar en la UE. Aseguró además a los asistentes que Bruselas está desplegando sus mejores esfuerzos en cuanto al caso iraní. Para terminar, afirmó que la lentitud del proceso de paz israelí-palestino no es imputable a Israel, sino a un simple problema de metodología.

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martes, 21 de julio de 2009

¡Hasta nunca, Solana!



El periodo de diez años del jefe de la política exterior de la Unión Europea ha estado marcado por el belicismo y la falta de principios
20-07-2009
David Cronin
The Guardian
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Pocas imágenes y sonidos son más nauseabundos que los de los políticos rindiéndose homenaje unos a otros. Así que me temo que mi estómago no va a soportar cuando este otoño Javier Solana deje su puesto [1] de jefe de la política exterior europea. Porque es casi seguro que su salida irá acompañada de una orgía de palmaditas en la espalda mientras los dignatarios hacen cola para elogiarlo por haber convertido a la Unión Europea en un actor serio de la diplomacia internacional.

Con su aire paternal y amistoso, y su infalible habilidad para hacer que la gente lo compadezca (Dios sabe cuántas veces he oído observaciones acerca de lo cansado que parece), el español ha ocultado de forma brillante su verdadero historial de belicista. Antes de empezar la década de trabajo para la UE había estado cómodamente instalado en su poltrona de Bruselas como secretario general de la OTAN. Ahí dejó su antiguo trabajo literalmente con un (lejano) estrépito al supervisar el bombardeo de Serbia en 1999, que dejó unos 500 civiles muertos según Human Rights Watch [2] y el uso de bombas de racimo por parte de británicos y estadounidenses que causaron heridas espantosa. Al hacerlo sin un mandato de la ONU, Solana contribuyó a crear un precedente por medio del cual se utilizó una definición espuria del humanitarismo para recurrir a la fuerza. Menos de cuatro años después, George W Bush invocó los principios básicos de la doctrina subyacente para atacar Iraq.

En una ampliamente citada entrevista que concedió al Financial Times a principios de 2003 Solana parecía dar rienda suelta a su frustración [3] por cómo Estados Unidos se había convertido en una teocracia bajo Bush y Dick Cheney. Señaló que a los europeos les resultaba difícil tratar su fundamentalismo religioso “porque nosotros somos laicos”.

Al crear aparentemente cierta distancia entre él mismo y Washington pocas personas se dieron cuenta del nivel de apoyo que poco tiempo después dio a la invasión estadounidense de Iraq. Cuando Colin Powell presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU la supuesta relación de Sadam Husein con el programa de armas y lo relacionó con al-Qaeda, Solana se declaró completamente satisfecho [4] con su compinche estadounidense. “Tanto el contenido como la manera de presentarlo han sido muy sólidos” fueron las palabras con las que Solana alabó la obra de ficción de Powell.

De forma similar también ha estado fuera del centro de atención hasta qué punto Solana ha estado relacionado con la industria armamentística. De vez en cuando incluso parecía el pacifista que una vez fue (cuando era estudiante se manifestó en contra de la guerra de Vietnam). En 2007 habló de cómo los países occidentales se gastaban 1.000.000 millones de dólares al año en las industrias militar y de armamento y, sin embargo, menos de 100.000 millones de dólares en combatir la pobreza. “¿No existe aquí aquí un margen para un cierto reequilibrio?”, preguntó.

Por supuesto que existe ese margen, pero cada vez es más exiguo gracias a las actividades de la Agencia Europea de Defensa que encabeza Solana (en uno de sus muchos papeles que se superponen). Establecido tras una intensa campaña [5] por parte de las tres principales empresas europeas de defensa – BAE Systems, Thales y EADS – este organismo oficial de la UE ha recibido el mandato explícito del Tratado de Lisboa de que presione a los gobiernos para que aumenten sus presupuestos de defensa en un momento en que los están rebajando drásticamente en favor de los de educación o sanidad. Determinada a poner su granito de arena por la industria en estas difíciles circunstancias económicas, la página web de la Agencia [6] suministra a las empresas de armamento toda la información que necesitan sobre cómo ganar contratos gubernamentales; mientras, su “visión a largo plazo” [7] insiste en que si Europa quiere mantener una industria de defensa “competitiva a nivel global” debe considerar cómo Estados Unidos gasta una proporción de “seis a uno” en inventar nuevas armas.

Cuando no está acumulando millas aéreas, Solana regularmente le da la lengua con aquellos personajes que comercian con instrumentos de muerte. Por ejemplo, es un patrocinador de la Agenda de Seguridad y Defensa [8] un thinktank financiado por la industria armamentística con el objetivo de crear un consenso en torno a la “necesidad” de un mayor gasto militar.

Al anunciar su decision de no prolongar otro periodo, Solana habló de las “cosas extraordinarias” que había logrado su equipo durante la última década. La evolución de la UE desde un poder puramente civil a otro militar es, en verdad, extraordinaria. Las opiniones de aquellos que le han asistido en su transformación también son repugnantes; Robert Cooper [9], un ex-consejero de Tony Blair, ha sido una de las figuras intelectuales clave en las que ha confiado Solana. Cooper ha escrito [10] que el mundo está desesperado por una “nueva forma de imperialismo” para solucionar sus males (hace gala de un desconocimiento de cómo, para empezar, la vieja forma de imperialismo creó muchos de esos problemas).

En el caso de Solana el viejo cliché de que si uno puede llevar un martillo todo parece un clavo nunca ha parecido más adecuado. Un documento estratégico [11] que publicó el año pasado sobre las implicaciones de seguridad del cambio climático recomendaba que la Unión debería tratar por todos los medios de salvaguardar su acceso al Ártico. En el proceso esto podía suprimir cualquier obstáculo que las compañías de petróleo occidentales se encontraran al sacar los recursos naturales del Árticos. Sólo se prestaba una atención de pacotilla al vulnerabilidad ecológica de la zona [12].

“No te crees enemigos y nunca hagas una pregunta a la que tú no sabes o no quieres responder”. Así es cómo Solana resumió su manera de abordar la diplomacia. “No te crees enemigos” es otra manera de decir “no tengas principios” a juzgar por la agenda destructiva que él ha seguido. ¿Puede decirme alguien cómo se dice en castellano “good riddance”*?



Notas:

[1] http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/8136287.stm

[2]http://www.hrw.org/en/news/2000/02/06/new-figures-civilian-deaths-kosovo-war

[3]http://www.epc.eu/en/pb.asp?TYP=TEWN&LV=187&see=y&t=13&PG=TEWN/EN/detailpub&l=12&AI=823#_ednref10

[4] http://www.epc.eu/en/pb.asp?TYP=TEWN&LV=187&see=y&t=13&PG=TEWN/EN/detailpub&l=12&AI=823#_ednref10

[5]http://www.tni.org/reports/militarism/eumilitary.pdf?

[6]http://www.eda.europa.eu/ebbweb/

[7]http://www.eda.europa.eu/ebbweb/

[8]http://www.securitydefenceagenda.org/

[9]http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Cooper_(strategist)

[10] http://www.williambowles.info/sa/robert-cooper.html

[11] http://www.consilium.europa.eu/ueDocs/cms_Data/docs/pressData/en/reports/99387.pdf

[12] http://panda.org/what_we_do/where_we_work/arctic/news/?150742/EU-urged-to-guard-against-Arctic-resource-rush

* N. de la t: Encantada: “Good riddance” puede equivaler al “¡hasta nunca!” del título del artículo (“Good riddance to Javier Solana”).

Enlace con el original: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/jul/08/javier-solana-eu-foreign-policy

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