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viernes, 14 de mayo de 2010

Una nube pende sobre Jerusalén Los beneficios de la Corrupción


12-05-2010
Uri Avnery
Counterpunch
Traducido para Rebelión por LB

Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión. Incluso Danny Tirzeh.
El coronel Tirzeh fue el responsable de la planificación del muro que "envuelve" a Jerusalén, el muro que secciona a Jerusalén del resto de Cisjordania para convertirla en la Capital Unificada de Israel para Toda la Eternidad.

Y ahora, de repente, resulta que Tirzeh aparece como el principal oponente del muro que él mismo planificó. Ahora quiere moverlo para hacer que las tierras de la aldea de al-Walaja queden del lado "israelí".

El coronel ha dejado de actuar en nombre del ejército israelí y ahora representa a empresarios privados que quieren construir 14.000 viviendas para alojar a 45.000 almas judías. Todo esto, por supuesto, por el bien del sionismo, del pueblo judío, de la Capital Eterna de Israel y de varias decenas de millones de shekels.

El CORONEL TIRZEH no es cualquiera. Es un símbolo.

Durante años me lo he estado encontrando en los pasillos del Tribunal Supremo. Se había convertido casi en un elemento fijo del paisaje: el testigo estrella, el experto y el espíritu que se mueve en decenas de audiencias relativas al Muro de Separación y Anexión.

Lo conoce todo. Cada kilómetro del muro y de la valla. Cada colina, cada piedra. Siempre lleva encima un gran hato de mapas que despliega ante los jueces, explicándoles apasionadamente por qué el muro tiene que pasar aquí y no por allí, por qué la seguridad del Estado exige que las aldeas palestinas queden separadas de sus tierras, por qué permitir que un olivar siga siendo propiedad de su dueño expondría a los soldados israelíes a un peligro mortal.

Normalmente, los jueces suelen acabar convencidos. Después de todo, él es el experto. El hombre que sabe. ¿Cómo pueden asumir la responsabilidad de cambiar la ruta del muro si hacerlo puede suponer el asesinato de judíos?

Hay excepciones. En el pueblo de Bil'in el tribunal israelí estaba convencido de que la valla se podía mover unos pocos cientos de metros sin riesgo de que colapsara la seguridad del Estado ni de que el paisaje acabara cubierto de pilas de cadáveres judíos.

Así pues, el Tribunal Supremo aceptó la apelación de los habitantes de Bi´lin, decidió desplazar la valla y… no pasó nada. La valla se ha quedado donde estaba. El gobierno y los militares israelíes simplemente han ignorado la orden judicial.

En vano el Presidente del Tribunal Supremo les advirtió de que sus decisiones "no son recomendaciones". Igual que docenas de otras decisiones judiciales relativas a los colonos, también sobre ésta se está acumulando el polvo.

El caso de Bil'in es especialmente sangrante, y no sólo por los manifestantes —palestinos, israelíes y otros— que los israelíes han herido y asesinado en esa localidad. Es sangrante porque el motivo que se esconde detrás de la valla es realmente sorprendente.

Nada de sionismo. Nada de seguridad o de defensa contra el terrorismo. Nada del sueño de generaciones. Nada de la visión de Theodor Herzl, cuyo 150 aniversario se celebra hoy.

Sólo dinero. Mucho dinero.

La zona comprendida entre la valla actual y el trazado alternativo ha sido seleccionada para construir en ella el asentamiento ortodoxo de Modi'in Illit. Gigantescas corporaciones construirán en ese lugar cientos de “unidades habitacionales”, un negocio de muchos millones.

En todas partes, las zonas que los israelíes roban a los palestinos se convierten inmediatamente en bienes raíces. Pasan a través de misteriosos canales hasta llegar a las fauces de los tiburones inmobiliarios. A continuación, los tiburones construyen grandes proyectos de viviendas y venden las “unidades habitacionales” a precio de oro.

¿Cómo se hace? El público se está ilustrando al respecto gracias al asunto Holyland, una lección a plazos de la que cada día se hacen públicos nuevos detalles y surgen nuevos sospechosos.

En el emplazamiento de un antiguo y modesto hotel con este nombre ha surgido el proyecto de una gigantesca promoción urbanística: una línea de edificios de apartamentos de gran altura y un rascacielos. Este horrible monstruo domina el paisaje, pero la parte del proyecto que se puede ver desde lejos es sólo una fracción del conjunto. Las partes restantes ya han recibido la bendición de todas las autoridades municipales y gubernamentales pertinentes.

¿Cómo? La investigación prosigue. Casi todos los días se arresta a nuevos sospechosos. Son sospechosas casi todas las personas que han tenido algo que ver con la autorización del proyecto, hasta el más alto nivel: ministros, altos funcionarios gubernamentales, el antiguo alcalde, los miembros del concejo municipal y los funcionarios municipales. En estos momentos los investigadores están rastreando por todo el mundo el dinero de los sobornos.

Holyland está situado en Jerusalén Occidental (en lo que antes de 1948 era el barrio árabe de Katamon).

La pregunta obvia es: si las cosas se hacen así en el oeste de la ciudad, ¿qué no estará pasando en la parte oriental? Si esos políticos y funcionarios se atreven a robar y aceptar sobornos en el oeste de Jerusalén, ¿qué es lo que no se permitirán hacer en Jerusalén oriental, cuyos habitantes no tienen representación ni en el municipio o el gobierno?

Sólo unos minutos en automóvil separan a Holyland de la aldea palestina de al-Walaja.

Se podrían escribir volúmenes enteros sobre este pequeño pueblo que lleva más de 60 años siendo víctima de todo tipo de abusos.

Lo resumo: los israelíes ocuparon el pueblo original y lo anexionaron a Israel en la guerra de 1948, expulsaron a sus habitantes nativos y éstos fundaron otro pueblo en la parte de sus tierras que quedó del otro lado de la Línea Verde. Los israelíes ocuparon el nuevo pueblo en la guerra de 1967 y lo anexionaron a Jerusalén, que a su vez anexionaron a Israel. Según la ley israelí, las casas son ilegales. Los palestinos viven en sus propias casas, en su propia tierra, pero están considerados oficialmente como residentes ilegales que pueden ser desalojados en cualquier momento.

Ahora los tiburones inmobiliarios se comen con los ojos este suculento pedazo de tierra, que vale mucho dinero para proyectos de construcción. Siguen la habitual rutina sionista. En primer lugar, sustituyen el nombre árabe del lugar por una denominación hebrea, preferentemente tomada de la Biblia. Igual que la cercana aldea de Jebel Abu-Ghneim se convirtió en Har Homa antes de que los israelíes erigieran allí el monstruoso proyecto de viviendas [sólo para judíos] actualmente existente, del mismo modo al-Walaja se ha convertido ahora en Givat Yael. Es evidente que un lugar llamado Cerro de Yael debe pertenecer al pueblo judío, y es mandato divino construir otro asentamiento allí.

¿Y qué pasa si para construir [el asentamiento judío] es necesario desplazar el muro? Siempre se puede encontrar a algún oficial usado del ejército israelí que justifique la operación por razones de seguridad.

Llevo años reclamando que se investigue con más atención esta parte de la empresa de los asentamientos.

El debate público siempre ha girado en torno a conceptos elevados. La promesa divina contra la visión humana. El Gran Israel frente a la solución de los dos Estados. Valores sionistas contra el valor de la paz. Fascismo contra humanismo.

Y, mientras tanto, alguien se desternillaba de risa camino del banco.

Los asentamientos están creciendo rápidamente sin parar. En toda Cisjordania y Jerusalén Oriental los asentamientos judíos brotan como setas tóxicas, envenenando las perspectivas de paz. En este asunto nunca hubo ninguna diferencia entre Golda Meir y Menachem Begin, entre Ehud Barak y Ariel Sharon, entre Shimon Peres y Benjamín Netanyahu.

En el seno de los colonos judíos existe un núcleo duro de zelotes fanatizados. Pero muchos de los constructores sólo son astutos hombres de negocios cuyo único dios es Mammón. Hacen fácilmente amistad con los líderes del Likud y con los jefes del partido laborista, y no digamos con la banda de Kadima.

Los masivos asentamientos de Jerusalén Este —los ya existentes y los que están previstos— se están desarrollando siguiendo las mismas pautas empleadas para construir el monstruo de la colina de Holyland y necesitan los mismos permisos por parte de las mismas autoridades municipales y gubernamentales. Al fin y al cabo, Jerusalén se ha unificado. Por lo tanto, el mismo nubarrón oscuro pende sobre ellos.

Lo que hace falta es crear una comisión judicial que investigue todos los permisos expedidos en Jerusalén en los últimos años, sobre todo desde el inicio del mandato como alcalde de Ehud Olmert. Olmert luchó como un tigre por la construcción de Har Homa y de los otros grandes asentamientos de Jerusalén Oriental. Todo ello por la causa del sionismo y para asegurar el control judío sobre la Ciudad Santa. Ahora, él es el sospechoso nº 1.

Todo debe ser investigado desde el principio. Y cada nuevo proyecto debe ser paralizado hasta que se demuestre su limpieza más allá de cualquier duda.

ESTAS COSAS ya son lo bastante graves por sí mismas, pero lo son aún más porque están en el centro mismo del conflicto israelí-palestino y de la crisis entre Israel y Estados Unidos.

A causa de los proyectos de viviendas israelíes [construidas solo para judíos] en Jerusalén Oriental, el gobierno de Netanyahu está poniendo en peligro nuestra línea vital de conexión con EEUU. El alcalde ultraderechista proclama que le importan un bledo las órdenes del gobierno y que continuará construyendo a diestro y siniestro, diga lo que diga Netanyahu. Los palestinos, comprensiblemente, se niegan a negociar con el gobierno israelí mientras prosigan las actividades de construcción en Jerusalén Oriental.

¿Vamos a poner en peligro el futuro de Israel durante generaciones solamente para que los tiburones inmobiliarios puedan embolsarse más millones?

¿Entre los patriotas que se están repartiendo Jerusalén oriental hay funcionarios electos y designados que confían en obtener enormes sobornos de las constructoras?

¿Existe una conexión entre la corrupción rampante, de la cual el asunto Holyland es sólo la punta del iceberg, y decisiones nacionales de alcance histórico?

Resumiendo, ¿vamos a permitir que el futuro de Tierra Santa sea sacrificado en el altar profano de los beneficios de la corrupción?

Fuente: http://www.counterpunch.org/avnery05042010.html

rCR

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Pobreza "generalizada" en Jerusalén Oriental


12-05-2010
Al Jazeera y agencias
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La mayoría de los palestinos en Jerusalén Oriental, incluidos tres de cada cuatro niños, viven en la pobreza, dice un grupo israelí por los derechos humanos.

En un informe publicado el lunes. La Asociación por los Derechos Civiles en Israel (ACRI por sus siglas en inglés) acusó a Israel de negligencia y discriminación en sus políticas.

A pesar de las condiciones, sólo un 10% de los 300.000 palestinos de Jerusalén Oriental tiene acceso a servicios sociales para ayudar a remediar la situación, dice la organización.

“Un Jerusalén unificado no existe,” dice el grupo israelí. “La verdad es que dos ciudades existen lado a lado.”

Sólo un 19% de los puestos de trabajadores sociales en Jerusalén sirven a los palestinos, que representan un tercio de los residentes de la ciudad, y que en general están en una condición socioeconómica mucho peor, dice ACRI.

El grupo publicó cifras que muestran que un 65% de las familias palestinas en Jerusalén Oriental existen bajo la línea de pobreza, en comparación con un 31% de las familias judías de la ciudad.

Un setenta y cinco por ciento de los niños palestinos en Jerusalén Oriental viven en la pobreza, en comparación con un 45% de los niños judíos de la ciudad, informa el grupo.

“Más de 95.000 niños en Jerusalén viven en un estado perpetuo de pobreza,” dice ACRI.

La oficina de Nir Barkat, alcalde israelí de Jerusalén, dijo a la agencia noticiosa AFP que no tiene un comentario inmediato respecto a la información del lunes.

Servicios limitados

La definición de la “línea de pobreza” utilizada en el informe fue la misma que la utilizada por el Centro Israelí de Estadística, fijada a un 50% del ingreso término medio disponible de un hogar.

ACRI dijo que los palestinos enfrentan discriminación en casi todos los sectores de la vida.

“La política de Israel durante las últimas cuatro décadas ha tomado una forma concreta como ser la discriminación en la planificación y la construcción, expropiación de tierras, y una inversión mínima en la infraestructura física y los servicios gubernamentales y municipales,” dice el informe.

Ziad Al-Hammouri, director del Centro de Jerusalén por los Derechos Sociales y Económicos, dijo que la situación de los palestinos en Jerusalén empeora “a diario.”

“Incluso es diferente comparar Jerusalén Oriental y Occidental,” dijo a Al Jazeera.

“Basta con mirar las calles. En Jerusalén Oriental ni siquiera hay pavimentos.

“La presión económica es sólo uno de los elementos utilizados por los israelíes para tener éxito en sus planes –conseguir que los palestinos se vayan de Jerusalén y reemplazarlos por colonos.”

Escasez de agua

Unos 160.000 residentes palestinos carecen de una conexión adecuada y legal a la red de agua y faltan 50 km de líneas de alcantarillado, dice ACRI.

La adjudicación presupuestaria anual por niño de escuela primaria en Jerusalén Oriental fue de 152 dólares (577 shekel) en comparación con 627 dólares (2.372 shekel) en el oeste de la ciudad.

ACRI también dice que existe una escasez de unas 1.000 salas de clase en Jerusalén Oriental.

Israel ha expropiado más de un tercio de la tierra de Jerusalén Oriental que era de propiedad privada de palestinos, en la cual ha construido más de 50.000 viviendas para la población judía.

Virtualmente, durante décadas no se han expedido permisos para la construcción de viviendas palestinas.

A fines de 2009, aproximadamente 303.400 palestinos vivían en Jerusalén Oriental, lo que equivale a un 36% de la población total de la ciudad de unos 835.500.

El informe de ACRI fue publicado antes de las celebraciones en Israel para marcar el 43 aniversario de su conquista de Jerusalén Oriental.

Israel capturó y ocupó Cisjordania, incluido Jerusalén Oriental, en 1967.

Su acción fue recibida con una condena internacional y las Naciones Unidas declararon de inmediato la ilegalidad según el derecho internacional de la ocupación israelí.

Cifras de Jerusalén Oriental

Menos de un 50% de los niños en edad escolar asisten a escuelas públicas; se necesitan 1.000 salas de clase.

Sólo tres estaciones de servicio social operan en Jerusalén Oriental en comparación con 20 en la parte oeste.

Ochenta casas fueron demolidas en 2009, dejando a 300 personas sin vivienda.

Cientos de calles no cuentan con servicios de recolección de basura.

Fuente: http://english.aljazeera.net/news/middleeast/2010/05/201051081849739152.html

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lunes, 15 de febrero de 2010

El alcalde de Jerusalén arrasa 200 hogares palestinos


15-02-2010
Jonathan Cook
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

El alcalde de Jerusalén amenazó la pasada semana con demoler 200 casas de las barriadas palestinas de la ciudad en una medida que incluso él admitió que probablemente haría que se desbordaran las ya largas y agitadas tensiones que rodean el problema de la vivienda en Jerusalén Este.

Su postura representa la última etapa de una prolongada batalla legal sobre un único edificio que domina el revoltijo de modestas casas de Silwan, una atestada y depauperada comunidad palestina que se encuentra justo fuera de las muros de la Ciudad Vieja, a la sombra de la plateada cúpula de la mezquita de Al-Aqsa.

A Beit Yehonatan, o la Casa de Jonathan, se la distingue no sólo por su altura –siete plantas, al menos tres plantas más que las de sus vecinos- sino también por la bandera israelí que ondea en lo alto del tejado que da a la calle.

La avanzada del asentamiento, llamado así en honor de Jonathan Pollard, que cumplió una sentencia de cadena perpetua en EEUU por espiar para Israel en la década de 1980, ha sido el hogar de ocho familias judías desde 2004, cuando una organización de colonos extremistas, conocida como Ateret Cohanim, la construyó sin licencia.

Beit Yehonatan es una de las docenas de casas ocupadas por colonos que fueron apareciendo en las zonas palestinas de Jerusalén Este, tras apoderarse en su mayoría de los hogares palestinos.

Los críticas dicen que el objetivo de estos “puestos de avanzada”, junto con los grandes asentamientos de Jerusalén Este construidos por el estado y que albergan a casi 200.000 judíos, es frustrar cualquier acuerdo de paz que pudiera un día ofrecer a los palestinos un estado viable con Jerusalén como capital.

Pero como algo excepcional en el caso de los colonos, que reciben una mezcla de ayuda abierta o encubierta de las autoridades, los habitantes de Beit Yahonatan corren el riesgo de ser desalojados de sus casas, dos años después de que el Tribunal Supremo israelí emitiera una orden de “urgente” aplicación.

La pasada semana, Nir Barkat, el alcalde de Jerusalén, acordó finalmente “bajo protestas” sellar Beit Yehonatan en medio de cada vez mayores presiones por parte de un conjunto de funcionarios legales. El Sr. Barkat había estado luchando enérgicamente contra el cumplimiento de la orden del tribunal, ayudado por los altos miembros del parlamento, la policía e incluso Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí, que se oponía al consejo de su propio fiscal general declarando que el futuro de Beit Yehonatan era “un asunto puramente municipal”.

Pero el alcalde no ha capitulado tan de prisa. Advirtió que Beit Yehonatan se evacuaría sólo a condición de que, al mismo tiempo, se ordenara la demolición de más de 200 hogares palestinos, la mayoría de ellos en Silwan. Defendió que tenía que evitar dar la impresión de que la ley se cumplía de forma “discriminatoria” contra los judíos.

Jeff Harper, director del Comité Israelí contra las Demoliciones de Casas, dijo que la idea de la justicia del Sr. Barkat era “ridícula”.

“En los últimos quince años, se han demolido más de mil casas palestinas en Jerusalén Este frente a absolutamente ninguna casa de ningún colono”, dijo. “De hecho, ningún colono ha perdido nunca su casa en Jerusalén Este”.

Cuando hizo su anuncio, el Sr. Barkat admitió que las 200 demoliciones provocarían “muchas posibilidades de conflicto”. Los palestinos en Jerusalén Este llevan ya décadas de agitación ante las restricciones de planificación que han obligado a muchos de ellos a construir o ampliar ilegalmente sus casas porque es de todo punto imposible conseguir permisos de las autoridades israelíes.

El Sr. Harper dijo que el ayuntamiento había clasificado como ilegales 22.000 casas palestinas de Jerusalén Este, a pesar de saber que en la ciudad hay una escasez de 25.000 hogares para la población palestina, que alcanza la cifra de 250.000 habitantes.

Los hogares objeto de demolición incluyen las casas palestinas de alrededor de Beit Yehonatan que violan las restricciones de planificación que permiten que las familias construyan sólo dos plantas; a pesar de la restricción, muchas casas tienen cuatro y sus propietarios pagan multas.

Además, el ayuntamiento quiere demoler 88 casas de una pequeña zona llamada Bustan porque afirma que está levantada en una zona con riesgo de inundaciones.

Zeinab Jaber vive junto a Beit Yehonatan, en la casa en que nació hace 61 años. El edificio fue declarado ilegal hace veinte años, después de que se ampliara a cuatro plantas para poder acoger a su creciente familia. Hoy ella y sus seis hijos pagan mensualmente multas de más de 1.000 dólares, con la esperanza de evitar su destrucción.

Su hijo Amjad, de 32 años, casado y con dos niños pequeños, dijo que no se atreve a no pagar. “Es así de sencillo: si no pagas, acabarás en la cárcel”.

“¿Qué pasa aquí con los colonos?”, preguntó la Sra. Jaber. “Sólo están aquí porque quieren quitarnos nuestro sitio. No van a sentirse felices hasta que consigan que nos vayamos”.

En la ladera contraria a Beit Yehonatan, al otro lado del valle, Mohammed Jalajil, de 48 años, decía que no le cabía duda alguna que el ayuntamiento demolería las 200 casas. Él, su mujer y sus cinco niños, se han tenido que meter en una habitación en un apartamento de un familiar después de que demolieran su propia casa hace siete años.

El Sr. Jalalil dijo: “Tan sólo meses después de que nos quitaran nuestra casa ví a los colonos construyendo las suyas al lado. Mi abogado me dice que, aunque ya no tenga casa, no acabaré de pagar las multas hasta dentro de diez años”.

Si el Sr. Barkat sigue adelante con su amenaza, las demoliciones provocarán una reprimenda de la comunidad internacional. El pasado mes, Francia y Estados Unidos se unieron en Naciones Unidas para denunciar más de 100 demoliciones en Jerusalén Este en los últimos tres meses.

La decisión del alcalde, advirtió Meir Margalit, un concejal de la ciudad de Jerusalén, puede compararse con la política de “represalia” de los colonos en Cisjordania, que han atacado pueblos palestinos en venganza contra los intentos oficiales por desmantelar unos cuantos de los puestos de avanzada de los asentamientos que salpican el territorio palestino.

“Pero la diferencia aquí es que el precio no lo imponen los mismos colonos sino el ayuntamiento y el gobierno en nombre suyo”, dijo.

Ayer, el ayuntamiento debía emitir un aviso de evacuación en siete días a los habitantes de Beit Yehonatan, pero la operación se canceló en el último momento cuando la policía se negó a cooperar.

Los enfrentamientos han ido aumentando en Silwan a lo largo de varios años a causa de las actividades de otra organización de colonos, Elad, que con apoyo oficial ha estado construyendo un parque arqueológico llamado la Ciudad de David en medio de la barriada palestina. Al expulsar a los palestinos, al menos 80 familias judías se trasladaron a casas cercanas.

Mientras Elad se afianza en Silwan, parece que Beit Yehonatan no está tan seguro. “Habitualmente, los colonos presentan una fachada de legalidad en lo que hacen”, dijo Mr. Harper. “El problema aquí es que construyen de una forma abiertamente ilegal, sin permiso y saltándose las restricciones a la altura de los edificios”.

La resistencia del Sr. Barkat a desalojar a los habitantes de Beit Yehonatan se vió muy clara el pasado mes cuando trató de evitar las presiones legales proponiendo una nueva política de planificación para legalizar los edificios sin licencia en Silwan. El alcalde propuso que se revisaran las normas que limitaban las plantas de las casas a dos y se ampliaran a cuatro.

La reforma se habría aplicado primero a Beit Yehonatan, sellando sus tres últimas plantas pero permitiendo que las familias judías vivieran en el resto del edificio.

Aunque el Sr. Barkat prometió que se salvarían también los edificios palestinos ilegales, Ir Amim, un grupo israelí por los derechos humanos, rechazó la afirmación del alcalde.

La abrumadora mayoría de los hogares palestinos no pueden cumplir las normas porque los documentos del registro de las tierras se han perdido y es “imposible” cumplir con toda una serie de requerimientos relativos a aparcamientos para coches, carreteras de acceso y conexiones al alcantarillado, escribió la portavoz Orly Noy, en el periódico Haaretz el pasado mes.

Añadió que las zonas palestinas de Jerusalén Este carecían de 70 kilómetros de alcantarillado y que ni una sola carretera se había pavimentado en sus barriadas desde la ocupación israelí de 1967.

El pasado mes se publicó un mapa con los planes para Jerusalén Este preparado recientemente por el ayuntamiento de Jerusalén, cuando el Sr. Barkat estaba prometiendo legalizar edificios, que mostraba que más de 300 hogares palestinos –la mayoría de ellos en Silwan- se enfrentaban a una inminente demolición.

Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Sus libros más recientes son: “Israel and the Clash of Civilizations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East” (Pluto Press) y “Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair” (Zed Books). El presente artículo se publicó por primera vez en el periódico de Abu Dhabi The National –www.thenational.ae-.

Fuente:
http://www.counterpunch.org/cook02092010.html

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jueves, 10 de diciembre de 2009

ME de Luxemburgo: Jerusalén Este No es Parte de Israel


Al-Manar

08/12/2009

Jerusalén Este, que los palestinos quieren convertir en una capital nacional, “no es parte de Israel,” dijo el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, el lunes poco antes de una reunión con sus homólogos de la Unión Europea.

“Todos nosotros reconocemos, en nuestras discusiones, que Jerusalén Este es un territorio ocupado, y si está ocupado, entonces no es parte de Israel,” dijo Asselborn a los periodistas en Bruselas.

“No entiendo por qué Israel no reconoce que Palestina está compuesta por Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este,” añadió, prometiendo que Europa y EEUU utilizarán un “lenguaje claro” cuando se pronuncien sobre este asunto.

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Israel aprueba un plan de viviendas en Jerusalén oriental


18 de noviembre de 2009

Un plan de expansión para construir un vecindario judío en la parte este de Jerusalén fue aprobado por el comité local, reportó la prensa israelí.

El comité local de planeación municipal israelí aprobó la construcción de unas 900 unidades habitacionales nuevas en Gilo, un vecindario de Jerusalén localizado más allá de la Línea Verde, según el servicio local de noticias Ynet.
El plan aún está abierto para que el público presente sus reservas en los próximos 60 días, dijo el reporte.
La aprobación viene en la víspera de una demanda de EEUU a Israel para que detenga totalmente la construcción de asentamientos en Cisjordania así como en Jerusalén oriental.
El periódico local, Yedioth Ahronoth, reportó que el enviado especial de EEUU en Medio Oriente, George Mitchell, dejó en claro que EEUU no está de acuerdo con la construcción en el vecindario de Gilo durante una reunión con delegados del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

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martes, 10 de noviembre de 2009

Assad: si las Conversaciones sobre el Golán Fracasan, sólo Queda la Resistencia


Al-Manar
09/11/2009

El presidente sirio, Bashar al Assad, advirtió el lunes que si los Altos del Golán no son devueltos pacíficamente, Siria adoptará una postura de resistencia. En un discurso en el foro económico de la Organización de la Conferencia Islámica en Estambul, Assad dijo: “El fracaso de las negociaciones dirigidas a la plena restauración de nuestros derechos significa que automáticamente la resistencia se convierte en la solución alternativa.”

Según Assad, “el resistir a la ocupación es un deber nacional. Es nuestra obligación legítima y moral apoyar este derecho y esto es un honor del que nos sentimos orgullosos. Esto no contradice el constante deseo de alcanzar una paz justa e inclusiva sobre la base de la recuperación de las tierras ocupadas, comenzando por los Altos del Golán sirios ocupados.” El presidente sirio también criticó el enfoque de la comunidad internacional hacia Israel: “Los hechos han probado que la censura carece de cualquier valor real si no va acompañada de pasos reales, comenzando por aplicar presión a Israel en lugar de recompensarle y acabando por apoyar la firme postura de los residentes árabes originarios, que hacen frente a la ocupación israelí mediante diversos medios.” Assad también criticó a Israel por la actual situación de la Mezquita de Al Aqsa en el Jerusalén ocupado. “Vimos este peligro hace ya 40 años, cuando los israelíes intentaron incendiar la Mezquita de Al Aqsa. Hoy en día, estos intentos están reproduciéndose del modo más decidido, en un intento de eliminar la Mezquita. Al mismo tiempo, están siendo dados pasos para judaizar Jerusalén mediante la expulsión de los palestinos de sus hogares y el reasentamiento de colonos israelíes en los lugares donde aquellos vivían.” Assad dijo que la campaña de limpieza étnica en el Jerusalén ocupado está perfectamente organizada y va acompañada por una “diaria agresión, actos de masacre colectiva y la destrucción de infraestructuras dirigidas a sumergir a los palestinos en una situación de completa desesperación con el fin de empujarlos a emigrar fuera de Palestina.” “Es un intento de lograr un puro estado judío,” dijo Assad.


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lunes, 12 de octubre de 2009

Las diez plagas que afligen a Jerusalén oriental


12-10-2009
Meir Margalit
Rebelión
Traducido para Rebelión por S. Seguí

Los recientes disturbios en Jerusalén oriental seguramente no han sorprendido a nadie que siga la situación en la ciudad y que esté atento a las voces que surgen de ella. Las acusaciones de que son un pequeño grupo de provocadores en busca de su propio beneficio político quienes están detrás de los disturbios muestran que las personas que apoyan esas acusaciones no saben prácticamente nada sobre la verdadera situación sobre el terreno. Si estuvieran familiarizados con los hechos que ocurren en el patio trasero de la ciudad, sabrían que la erupción era previsible y que sólo su momento era desconocido.



Mucho ha cambiado Jerusalén oriental en la última década, hasta el punto de llegar a la actual situación intolerable. Cuando Teddy Kollek era alcalde de Jerusalén los ciudadanos árabes estaban en desventaja, pero su honor era defendido escrupulosamente. Sentían que, al menos, recibían un trato civilizado. Recientemente, sin embargo, varias iniciativas han hecho la vida de estos ciudadanos insoportable, y, todavía peor, sienten que su honor está siendo pisoteado. Diez plagas infligen a los ciudadanos árabes de Jerusalén oriental, siendo imposible clasificarlas por su gravedad.
Primera plaga: la opción de construir legalmente una casa se ha vuelto casi imposible. Aquí, las dificultades se han ido acumulando durante años: la demostración de propiedad, la falta de infraestructuras, los porcentajes mínimos de construcción, la reducción de las zonas permitidas para la construcción, son todos aspectos que se han agravado debido a la migración de decenas de familias al otro lado del muro de separación, que arriesgan con ello la pérdida de sus documentos de identidad israelíes.
Segunda plaga: el muro de separación, que no sólo ha creado una ola de migración interna, sino que ha separado a los migrantes de sus familias, parientes y seres queridos. Todo se ha vuelto muy complicado, y una visita a la familia que en el pasado suponía un corto trayecto de unos minutos se ha convertido en un viaje a lo desconocido, en el que nadie puede adivinar cuánto tiempo tardará en llegar al destino o regresar de él. Todo depende del humor del soldado de servicio en el puesto de control.
Tercera plaga: al unísono con la cuarta, el Ministerio del Interior ha intensificado la campaña de confiscación de tarjetas de identidad de las personas que según él viven más allá de las fronteras municipales. Muchas se encuentran con que un buen día su condición de ciudadanos ha sido revocada sin su conocimiento, y deben contratar los servicios de un abogado para recuperarla.
Cuarta plaga: el Ministerio del Interior sigue impidiendo que los residentes de Jerusalén oriental se reúnan con sus familias o cónyuges, con lo que se ven obligados a vivir en la ciudad sin permiso, casi clandestinos, por temor a ser detenidos por la policía.
Quinta plaga: los colonos están fuera de todo control, y están tratando de hacerse con el último trozo de tierra en la mitad oriental de la ciudad. Su irritación se ha intensificado con los rumores y las noticias acerca de un proceso político que está tomando forma. Muy recientemente, sin ningún escrúpulo, han expulsado a familias enteras de sus hogares, imponiendo el miedo por todas partes.
Sexta plaga: la destrucción de casas, que amenaza a miles de familias. No se trata de que el municipio sea capaz de derribar un número tan grande de viviendas, sino de que ninguna de los miles de familias que recibieron la notificación de demolición sabe a quién le tocará, y cuándo van a ser ellos los afectados. En esta situación, la familia vive en tiempo prestado, y el estrés es una forma de tortura.
Séptima plaga: la crisis económica ha provocado un desastre en la ciudad oriental, y cerca del 70% de todas las familias vive ahora por debajo del nivel de pobreza. En la ausencia de perspectivas para mejorar la situación, tienen muy poco que perder.
Octava plaga: la actitud humillante de la policía de fronteras, que actúa sin ningún tipo de traba y de modo cada vez más violento, brutal y exaltado. Sus soldados desprecian todo lo que parezca árabe, y ofenden la sensibilidad más profunda de los ciudadanos árabes.
Novena plaga: las excavaciones arqueológicas que el Estado está llevando a cabo cerca del Monte del Templo, tanto en el aparcamiento Givati como en la calle El Wad, están generando enorme preocupación entre quienes creen que están destinadas a causar el derrumbe de las mezquitas. Es una creencia alimentada por su conocimiento "íntimo" de los colonos que están llevando a cabo las obras y el programa nacional-mesiánico que los impulsa. Puede que no sea cierto, pero en Jerusalén oriental un sentimiento o un rumor pueden desencadenar una conflagración.
Décima plaga: el bajo nivel de los servicios municipales, que afecta desde la recogida de basuras al sistema educativo, lo que determina su situación de inferioridad. Cada vez que los ciudadanos árabes cruzan a la parte occidental de la ciudad y ver cuán grande es la brecha entre su propio nivel de vida y la de sus vecinos judíos, dicha inferioridad queda grabada aún más en su conciencia.
Al parecer, la mayoría de los israelíes prefieren no saber lo que está sucediendo en Jerusalén oriental, pero los líderes de la ciudad harían bien en replantearse sus políticas antes de la gran explosión, de la que hemos visto un corto tráiler en los últimos días.
El Dr. Meir Margalit es miembro del Consejo Municipal de Jerusalén, dentro del grupo municipal Meretz, movimiento político sionista que se autodefine como sionista de izquierdas, pacifista, verde y partidario del establecimiento de dos Estados en Palestina..
S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a los autores, el traductor y la fuente.
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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domingo, 9 de agosto de 2009

Egipto: Pide a las Naciones Unidas que presione a Israel para que deje de expulsar palestinos


7 de agosto de 2009

El ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Ahmed Abul Gheit, pidió al jefe de la ONU, Ban Ki-moon, y al Cuarteto que ejerzan presión sobre Israel para que deje de expulsar a familias de sus hogares en Jerusalén Oriental, dijo el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hosam Zaki, en un comunicado.

Abul Gheit envió mensajes a Ban Ki-moon y al Cuarteto para reiterar que las medidas israelíes contra los palestinos son ilegales y para pedir a Israel que deje de expulsar a familias de sus hogares, dice el comunicado.

"A Egipto le preocupan los intentos de Israel para cambiar los hechos en el territorio", dijo Zaki.

Egipto hizo el llamado después de que la policía israelí forzara a dos familias palestinas de 53 miembros a salir de sus hogares en el vecindario árabe al-Sheikh Jarrah en Jerusalén Oriental después de que un tribunal determinara que las casas eran propiedad de colonos israelíes.

Sin embargo, las dos familias aseguran que tienen documentos que demuestran que han sido propietarios de estas casas durante más de 50 años, lo que contradice las reclamaciones de la ocupación israelí.

Durante la evacuación de las familias, de las que forman parte 20 niños, estallaron enfrentamientos entre soldados israelíes y residentes palestinos.

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viernes, 7 de agosto de 2009

Ghettos, demoliciones y escasez de viviendas


La realidad del “Jerusalen abierto” de Israel

Por Jonathan Cook

Posiblemente Fawziya Khurd sea la persona más sorprendida por la última declaración de Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, de que Israel lleva a cabo una política de “ciudad abierta” en Jerusalén.

Netanyahu dijo a su gobierno que la anexión por parte de Israel de Jerusalén este tras la guerra de 1967 (lo que él llamó la “unificación” de la ciudad) significaba que todos los residentes, judíos y palestinos por igual, podían comprar propiedades dondequiera que eligieran.

“Nuestra política es que los residentes en Jerusalén pueden comprar pisos en cualquier parte de la ciudad”, dijo. “No está prohibido que los árabes compren pisos en la parte este de la ciudad y no está prohibido que los judíos compren o edifiquen en el oeste de la ciudad”.

Netanyahu estaba tratando de justificar las recientes construcciones en Jerusalén este por parte de organizaciones de colonos desafiando las peticiones de Estados Unidos a Israel de que las detenga. En particular, los altos cargos estadounidenses se oponen a la reciente adquisición de propiedades por parte de colonos tanto en el barrio de Sheikh Jarrah, donde vivía Fawziya Khurd, como en la Ciudad Vieja, Silwan y Ras al-Amud.

Sin embargo, según los expertos, la realidad es que tanto en el aspecto práctico como en el legal la “ciudad abierta” de Netanyahu es una ficción, extensible sólo a los colonos y no a la Sra. Khurd o a los demás 250.000 palestinos de Jerusalén este.

La Sra. Khurd , por ejemplo, ha sido obligada a vivir en una tienda de campaña después de que unos colonos la expulsaran en noviembre de la que desde hace cinco décadas era su casa en Jerusalén este. Tampoco tienen esperanzas de volver a la casa que le quitaron a su familia en Talbiyeh, ahora en Jerusalén oeste, durante la guerra de 1948 con la que se estableció Israel.

Además, las restricciones de movimientos significan que a casi todos los cerca de cinco millones de palestinos de Cisjordania y Gaza se les prohíbe entrar en la ciudad o visitar los Santos Lugares.

Dentro de Jerusalén, lo mismo que en Cisjordania, Israel impone un estricto programa de segregación en detrimento de los palestinos, señala Jeff Halper, del Comité Israelí contra la Demolición de Casas.

Los judíos israelíes tienen libertad para vivir en ambas partes de la ciudad y hay 270.000 que viven en Jerusalén oeste y otros 200.000 más en Jerusalén este en asentamientos que se expanden rápidamente y que reciben muy generosos subsidios del Estado.

Mientras tanto, a los palestinos se les niega el derecho a vivir tanto en Jerusalén oeste como en muchas zonas residenciales de Jerusalén este. Incluso en sus estrechamente controlados barrios en la parte este de la ciudad, al menos 20.000 de sus casas están sujetas a órdenes de demolición, afirmó Mr Halper.

Daniel Seidemann, un abogado de Jerusalén, afirmó que en los 20 años que lleva encargándose de casos de derechos de residencia para palestinos nunca había oído de un palestino que tuviera un documento de identidad de Jerusalén y que viviera en Jerusalén oeste.

La razón, señaló, era que casi toda la tierra dentro de las fronteras de Israel de 1948, incluyendo Jerusalén oeste, ha sido registrada como “tierra estatal” gestionada por un organismo conocido como la Autoridad de las Tierras de Israel.

Esta autoridad no permite ni a palestinos ni a israelíes a comprar propiedades en la tierra estatal. En cambio, los ciudadanos de Israel y cualquier persona autorizada a emigrar a Israel según la Ley del retorno del país (esto es, los judíos) disponen de contratos renovables de arrendamiento a largo plazo.

Los asentamientos en Jerusalén este (que según Seidemann cubren ahora el 35% de la parte este de la ciudad) también están construidos en tierra declarada “tierra estatal” en violación del derecho internacional. De nuevo esto significa que sólo israelíes y judíos extranjeros nacionalizados pueden arrendar tierra ahí.

Como no tienen ciudadanía israelí, los palestinos de Jerusalén este no pueden adquirir propiedades ni en Jerusalén oeste ni en los asentamientos de Jerusalén este.

“Esta extraordinaria situación consiste en que los palestinos a los que se les expropió la tierra para construir el asentamiento de Har Homa [a las afueras de Jerusalén este] no pueden arrendar tierra ahí, mientras que un judío de Londres o París que ni siquiera es ciudadano israelí sí puede”.

Seidemann también señaló que el Tribunal Supremo del país había dictaminado en 1978 que una familia palestina expulsada en 1967 de lo que después se convirtió en el barrio judío de la Ciudad Vieja no tenía derecho a volver a su propiedad.

El tribunal justificó su veredicto basándose en que cada comunidad religiosa debía tener su propio barrio. “Sin embargo, este veredicto no impidió que el gobierno israelí ayudara a los colonos judíos a invadir los barrios musulmanes o cristianos”.

Según informaron los medios israelíes esta semana, varias familias de una organización de colonos, Ateret Cohanim, se habían mudado a un edificio en el centro del barrio musulmán. Ariel Sharon compró la propiedad en los ochenta para afirmar la soberanía israelí en toda la Ciudad Vieja, pero nadie se había mudado a ella.

Halper afirmó que, además, a diferencia de los judíos los palestinos de Jerusalén se enfrentan a políticas municipales diseñadas para hacerles la vida lo más insoportable posible. Las demoliciones de propiedades palestinas son generalizadas. Por ejemplo, desde noviembre la policía ha derribado seis veces la tienda de la Sra Khurd que se enfrenta a varias multas.

“Incluso según cifras israelíes, en Jerusalén este hacen falta 25.000 viviendas para satisfacer las necesidades de alojamiento mínimas de los palestinos”, señaló Halper. “Hay tierra disponible, pero simplemente Israel quiere provocar una grave falta de alojamiento para los palestinos”. [Lo hace con] la esperanza de que se vaya a Cisjordania, añadió.

Seidemann afirmó que unas cuantas familias palestinas (que sufrían esta escasez de viviendas) habían logrado alquilar casa por un corto plazo en los mayores asentamientos de Jerusalén este como Colina Francesa o Pisgat Zeev. Este fenómeno marginal, añadió, se ha pregonado a los cuatro vientos engañosamente como una prueba de la “naturaleza igualitaria” de las leyes de propiedad de Israel.

Según los medios israelíes, puede que el objetivo de la observación de Netanyahu sea distraer a la administración estadounidenses mientras ésta aumenta la presión a Israel para que detenga la construcción de asentamientos en Jerusalén este.

Seidemann afirmó: “El departamento de Estado [estadounidense] comprende este asunto mejor que Netanyahu. No hay ninguna posibilidad de que los comentarios de éste último sean considerados creíbles por ninguno de sus negociadores”.


*Jonathan Cook es un escritor y periodista residente en Nazareth, Israel. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel's Experiments in Human Despair (Zed Books). Su página web es www.jkcook.net.


Fuente Global Research/Rebelion
Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

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martes, 4 de agosto de 2009

La Policía Israelí Expulsa a Familias Palestinas del Jerusalén Este Ocupado


02/08/2009

La policía de ocupación israelí está continuando su política de expulsiones de residentes palestinos y los planes para expandir sus asentamientos en el Jerusalén Este ocupado, ignorando todas las resoluciones de la comunidad internacional, que señalan que estos asentamientos son ilegales.



El domingo, las fuerzas de ocupación israelíes expulsaron a dos familias palestinas de sus hogares en el Jerusalén Este ocupado después de que un tribunal rechazara una apelación contra su expulsión.
Un gran número de policías israelíes estuvo implicado en la operación en Sheij Yarrah, una de las vecindades árabes más sensibles y cercanas a la así llamada Línea Verde que separa al Jerusalén Este del Oeste.

La acción, que busca permitir a familias israelíes construir vivienda en la vecindad árabe, fue condenada por el consultado británico en el Jerusalén ocupado y se produce en medio de llamamientos internacionales a Israel para que detenga su actividad de construcción en los asentamientos situados en las tierras palestinas ocupadas.
Las expulsiones se producen después de que las autoridades israelíes en Jerusalén hayan dado permiso para la construcción de unas 20 viviendas en el sitio de Sheij Yarrah, provocando así una condena internacional.

El consulado británico, que está localizado en Sheij Yarrah junto con otras misiones diplomáticas extranjeras, dijo que se sentía “consternado” por la acción israelí. “La afirmación de los israelíes de que la entrada forzada de colonos extremistas judíos en esta antigua vecinadad árabe es un tema que atañe a los juzgados o la municipalidad es inaceptable,” dijo el Consultado en una declaración. “Estas acciones son incompatibles con el deseo de paz que los israelíes afirman profesar. Pedimos a Israel que no permita a los extremistas fijar la agenda.”

LOS POLÉMICOS PLANES FINANCIADOS POR JUDÍOS NORTEAMERICANOS

Por su parte, el diario israelí Jerusalem Post dijo que el fundador del Renco Group Inc, Ira Rennert, y el empresario del bingo Irving Moskowitz están entre los donantes norteamericanos que han dado 25,4 millones de dólares en cinco años para construir hogares israelíes en las partes árabes del Jerusalén ocupado – las mismas áreas en las que el presidente Obama está presionando a Israel para que detenga tal construcción.
Las contribuciones norteamericanas, que vienen detalladas en los registros del Servicio de Renta Interna, han ido a organizaciones como Ateret Cohanim. El grupo dice que ha comprado al menos 45 propiedades, la mayor parte de ellas en el Barrio Musulmán, para hacer avanzar su objetivo de conseguir una mayoría israelí en la Ciudad Vieja predominantemente árabe.

Las donaciones han servido también para financiar los planes para construir viviendas judías en el sitio del Hotel Shepherd, en la vecindad de Sheij Yarrah. El Departamento de Estado de EEUU pidió hace dos semanas a Israel que detuviera este proyecto, que ha sido condenado como una amenaza para las perspectivas de paz palestino-israelíes por el gobierno francés, la Unión Europea y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

“Los planes para construir viviendas para judíos en esa parte de la ciudad son “el tipo de asunto que debe ser objeto de las negociaciones sobre un estatus permanente,” dijo el portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, a los reporteros el 20 de julio.

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, dijo en una reunión del gabinete el 19 de julio, en respuesta a las criticas de EEUU, que Israel no toleraría ninguna restricción para que los judíos compren propiedades en la ciudad. “Nuestra soberanía en Jerusalén es indiscutible,” dijo Netanyahu.

Aunque los asentamientos judíos en Cisjordania también atraen a los donantes norteamericanos, el Jerusalén Este ocupado se ha convertido en el principal foco a este respecto,” señaló Gershom Gorenberg, autor de “El Imperio Accidental: Israel y el Nacimiento de los Asentamientos.”

Los palestinos ven el Jerusalén ocupado como la capital del futuro estado palestino, un objetivo que, según afirma Gorenberg, las compras inmobiliarias judías intentan bloquear. Los donantes “quieren impedir un compromiso político que pudiera llevar a un acuerdo de paz,” señaló.

“Obama ha escogido la batalla errónea”, señala Michael Rubin, un erudito del American Enterprise Institute -el principal feudo de los neocon en EEUU- en Washington.

“Obama debería ser presidente y mediar en unas conversaciones sobre el estatus final, no ser un comisionado de zona,” dijo Rubin en un email. “Si Obama dice que ya que Jerusalén es una zona en disputa, no debe ser permitida ninguna construcción allí, él ahora va a hacer frente a las demandas sobre todas las actividades de construcción, tanto árabes como judías.”

Otro grupo, la Asociación Elad, ha fijado como objetivo la instalación de 60 familias judíos entre los 3,000 palestinos que viven en las áreas de Wadi Hilweh y Bustan de la vecindad de Silvan, según Ir Amin, un grupo que defiende los derechos de los palestinos en la Ciudad. Los hogares están situados sobre una ladera escarpada por debajo de la Ciudad Vieja.



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