
14-03-2010
Ron Brynaert
ICH/Raw Story
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
La escritora sobre seguridad nacional para Associated Press vio a través de la propaganda, pero al parecer decidió publicarla a pesar de todo.
“El secretario de defensa Robert Gates, con la intención de mostrar progreso en la guerra expandida contra insurgentes en el sur de Afganistán, emprendió un breve paseo, fuertemente protegido, el martes por una calle llena de surcos en esta destartalada ciudad-mercado en la que los talibanes disparaban morteros contra las fuerzas de EE.UU. hace sólo semanas,” Anne Gearan informa para AP.
Nawzad (Now Zad) fue la escena de la primera ofensiva militar significativa después del anuncio del presidente Barack Obama a comienzos de diciembre de que agregaría 30.000 soldados adicionales sobre los 17.000 que ya había enviado a la debilitada guerra.
Con el poder de fuego adicional, los marines entraron a Nawzad en diciembre pasado, expulsaron rápidamente a los combatientes talibanes que habían capturado la ciudad hace cuatro años y obligaron a todos los civiles a huir. Familias que habían vivido en Nawzad durante generaciones huyeron de sus casas dejando colgada la ropa recién lavada, dijo un alto oficial estadounidense en el distrito, el brigadier general Larry Nicholson de los marines.
“Hace unos pocos meses este lugar era un pueblo fantasma, una zona prohibida,” dijo Gates según informes. “Ahora, como comprobé personalmente, los negocios están abriendo, la gente vuelve.”
Después de ocho párrafos, la periodista de AP señala que “el paseo de Gates” necesitó “guardias armados frente a y detrás de su persona y soldados con tenida de combate situados a lo largo de su breve ruta.”
Después de trece párrafos, Gearan termina por señalar: “Irónicamente, para demostrar que la ciudad era suficientemente segura para la visita de Gates, las fuerzas de EE.UU. mantuvieron a raya a toda la gente por cuyo retorno habían combatido los marines.”
El lunes, el periodista e historiador Gareth Porter escribió sobre cómo los medios cayeron en la trampa “para presentar Marja como el objetivo de la ‘Operación Moshtarak’ creando la falsa impresión de que es una ciudad de de gran tamaño.”
Durante semanas el público de EE.UU. siguió la mayor ofensiva de la Guerra de Afganistán contra lo que se dijo era una “ciudad de 80.000 personas” así como el centro logístico de los talibanes en esa parte de Helmand. Esa idea fue un elemento central en la impresión general creada en febrero de que Marja era un importante objetivo estratégico, más importante que otros centros de distrito en Helmand.
Resulta, sin embargo, que la visión de Marja presentada por funcionarios militares y obedientemente repetida por importantes medios noticiosos es uno de los más claros y dramáticos actos de desinformación de toda la guerra, aparentemente orientada a publicitar la ofensiva como un hito histórico en el conflicto.
Marja no es una ciudad o siquiera un verdadero pueblo, sino más bien unos pocos grupos de casas de agricultores o una gran área que cubre parte del valle del río del sur de Helmand.
“No es en nada urbana,” admitió el domingo ante IPS un funcionario de la ISAF que pidió que no se le identificara. Calificó a Marja de “comunidad rural.”
Porter señaló que la campaña de propaganda probablemente se ordenó desde arriba.
Una tarea central de “operaciones de información” en las guerras de contrainsurgencia es “establecer la narrativa de COIN [contrainsurgencia]”, según el Manual de Campo de Contrainsurgencia del Ejército tal como fue revisado por el general David Petraeus en 2006.
Esa tarea es usualmente cumplida por “comandancias superiores” en lugar de responsables en el terreno, como señala el manual.
El manual de COIN establece que los medios noticiosos “influencian directamente la actitud de audiencias clave hacia los contrainsurgentes, sus operaciones y la insurgencia que se les opone.” “El manual se refiere a “una guerra de percepciones… realizada continuamente utilizando los medios noticiosos.”
El general Stanley A. McChrystal, comandante de la ISAF, estaba evidentemente preparándose para librar una guerra semejante antes de la operación Marja. En observaciones hechas justo antes del comienzo de la ofensiva, McChrystal invocó el lenguaje del manual de contrainsurgencia diciendo: “Todo esto es una guerra de percepciones.”
El Washington Post informó el 22 de febrero de que la decisión de lanzar la ofensiva contra Marja tenía en gran parte la intención de impresionar a la opinión pública estadounidense con la efectividad de los militares de EE.UU. en Afganistán mostrando que pueden lograr una “victoria grande y resonante.”
La falsa impresión de que Marja era una ciudad importante formaba parte integral de ese mensaje.
El año pasado, Brad Jacobson de RAW STORY informó: “un alto personaje clave en el programa encubierto del Pentágono en el gobierno de Bush, que utilizó a analistas militares en retiro para producir una cobertura noticiosa positiva de tiempos de guerra, sigue actualmente en el mismo puesto como portavoz jefe del Departamento de Defensa de Obama y jefe de todas las operaciones mediáticas de la agencia.
En un examen de los documentos del Pentágono que el New York Times obtuvo a través de una solicitud según la Ley de Libertad de la Información –que el periodista David Barstow presentó en su denuncia del programa de abril de 2008 que ganó el Premio Pulitzer– Raw Story ha establecido que Bryan Whitman aparece en más de 500 correos electrónicos y transcripciones, revelando que el vicesecretario adjunto de Defensa para operaciones mediáticas fue uno de los altos participantes y miembro activo del programa.
El programa fue ostensiblemente dirigido por la oficina de asuntos públicos para relaciones con la comunidad del Pentágono, como parte de su esfera de acción, con la participación de encargados políticos, de modo más visible en esos documentos por la entonces jefa de relaciones con la comunidad Allison Barber y el director Dallas Lawrence.
Pero como Barstow señaló en su informe, al realizar el programa desde esa oficina en lugar de la oficina regular de prensa de la agencia, “la decisión recordó otras tácticas del gobierno de Bush que socavaron la base del periodismo tradicional.” Aparte de ocultar la verdadera naturaleza del programa y la participación de oficiales militares en retiro, esa táctica produjo otro efecto.
Suministró a Bryan Whitman, un empleado civil de carrera y alto funcionario del Departamento de Defensa que supervisa la oficina de prensa y todas las operaciones mediáticas, una cobertura si y cuando el programa fuera revelado.
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article24954.htm
domingo, 14 de marzo de 2010
Afganistán Muerte y destrucción al servicio de la propaganda y la desinformación
sábado, 6 de marzo de 2010
¿Ejecución de niños afganos esposados? ¡No pasa nada! La prensa de EE.UU. lo oculta
06-03-2010
Dave Lindorff
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Cuando el teniente de la Compañía Charlie, William Calley, ordenó y alentó a sus hombres para que violaran, mutilaran y masacraran a más de 400 hombres, mujeres y niños en My Lai en Vietnam en 1968, hubo por lo menos cuatro estadounidenses que trataron de detenerlo o llevarlo a él y a oficiales superiores ante la justicia. Uno fue el piloto de helicóptero Hugh Thompson Jr., quien evacuó a algunas de las víctimas heridas, y quien colocó su nave entre un grupo de vietnamitas y los hombres de Calley, y ordenó a su artillero que abriera fuego contra los soldados estadounidenses si disparaban contra más gente. Otro fue Ron Ridenhour, que supo de la masacre e inició una investigación privada, y terminó por informar sobre el crimen al Pentágono y al Congreso. Uno más fue Michael Bernhardt, un soldado en la Compañía Charlie que la presenció y le contó todo a Ridenhour. Y otro fue el periodista Seymour Hersh, que publicó la historia en los medios de EE.UU.
La actual guerra en Afganistán también tiene sus masacres de My Lai. Las tiene casi todas las semanas, cuando aviones de EE.UU. bombardean fiestas de matrimonio, o casas “sospechosas” de albergar terroristas que resulta que sólo servían de refugio a civiles. Pero estos My Lai son todos etiquetados convenientemente como accidentes. Son archivados y olvidados como el inevitable “daño colateral” de la guerra.
Hubo, sin embargo, una masacre reciente que no fue un error –una masacre que, aunque sólo afectó a menos de una docena de personas, tiene el mismo hedor de My Lai. Fue el asesinato al estilo de una ejecución de ocho estudiantes esposados, de entre 11 y 18 años, y de un niño pastor vecino de 12 años que estaba de visita, en la provincia Kunar, el 26 de diciembre.
Desgraciadamente, ningún soldado de principios, con una conciencia como el piloto Hugh Thompson trató de salvar a esos niños. Ningún observador tuvo el valor de Michael Bernhardt para informar sobre lo que había visto. Ningún Ron Ridenhour entre los otros soldados de EE.UU. en Afganistán ha investigado esta atrocidad o ha informado al Congreso. Y ningún periodista estadounidense ha investigado este crimen de guerra como Seymour Hersh investigó My Lai.
Hay un Seymour Hersh para la masacre de Kunar, pero es un británico.
Mientras los periodistas estadounidenses como los anónimos drones periodísticos que escribieron el informe del 29 de diciembre de CNN sobre el incidente http://www.cnn.com/2009/WORLD/asiapcf/12/29/afghanistan.deaths/index.html) aceptaron como real la historia de encubrimiento inicial del Pentágono –que los muertos formaban parte de un grupo secreto de terroristas-, Jerome Starkey, un periodista en Afganistán del Times de Londres y del Scotsman, habló con otras fuentes –el director de la escuela de los niños muertos, otros residentes locales, y funcionarios del gobierno afgano– y descubrió la verdad real sobre un atroz crimen de guerra –la ejecución de niños esposados-.
Y mientras unos pocos medios noticiosos en EE.UU. como el New York Times mencionaron que existían algunas afirmaciones de que los muertos eran niños, no fabricantes de bombas, ninguno, incluida CNN, que había aceptado y publicado las mentiras del Pentágono sin cuestionarlas, se dio la molestia de publicar la actualización de la noticia cuando, el 24 de febrero, los militares de EE.UU. admitieron que efectivamente se trataba de estudiantes inocentes. Tampoco alguna organización noticiosa corporativa de EE.UU. mencionó que los muertos estaban esposados cuando los mataron.
Starkey informó sobre la admisión incriminadora del gobierno de EE.UU. No obstante todavía los medios de EE.UU. se mantienen silenciosos como una tumba.
Bajo las Convenciones de Ginebra, es un crimen de guerra ejecutar a un cautivo. Pero en Kunar, el 26 de diciembre, fuerzas dirigidas por EE.UU., o tal vez soldados estadounidenses o mercenarios contratados por EE.UU., ejecutaron a sangre fría a ocho prisioneros esposados. Es un crimen de guerra matar a niños menores de 15 años, pero en este incidente un niño de 11 y otro de 12 años fueron esposados como combatientes, capturados y ejecutados. Otros dos de los muertos tenían 12 años, y un tercero tenía 15.
Llamé a la oficina del secretario de defensa para preguntar si se estaba realizando alguna investigación de este crimen o si se planeaba realizar una, y se me dijo que enviara una solicitud escrita, lo que hice. Hasta la fecha no he tenido respuesta. La maquinaria de relaciones públicas del Pentágono pretendió por teléfono que ni siquiera sabía de qué incidente estaba hablando, pero sin su “ayuda” he llegado a saber que lo que los militares de EE.UU. han hecho –lo que no constituye una sorpresa– es transferir el problema dejando toda investigación a la Fuerza Internacional de Ayuda de la Seguridad (ISAF) – un nombre decorativo para la fuerza de la OTAN dirigida por EE.UU. que combate a los talibanes en Afganistán.
Es una artimaña hábil. La ISAF no es más una genuina entidad de coalición que lo que fue la Coalición de los Dispuestos de George Bush en la Guerra de Iraq, pero este subterfugio imposibilita la investigación legislativa del evento, ya que el Congreso no posee autoridad para imponer el testimonio de la OTAN o de ISAF como lo podría hacer con el Pentágono. Una fuente del Comité de Servicios Armados del Senado confirma que la ISAF está investigando, y que el comité ha solicitado una “información” –lo que quiere decir que nada sería bajo juramento– una vez que la investigación haya sido completada, pero no retenga el aliento o espere algo dramático.
También tomé contacto con la oficina de prensa del Comité de Servicios Armados de la Cámara para ver si se había planificado alguna audiencia sobre este crimen. La respuesta es no, aunque la encargada de prensa me pidió que le enviara detalles del incidente (No es una buena señal de que miembros y personal de la Cámara estén prestando mucha atención – los asesinatos llevaron a manifestaciones estudiantiles en todo el país en Afganistán, a una protesta formal de la oficina del presidente Hamid Karzai, y a una investigación del gobierno afgano, que concluyó que estudiantes inocentes habían sido esposados y ejecutados, y sin duda contribuyó a un llamado del gobierno afgano para que se procese y ejecute a soldados estadounidenses que maten a civiles afganos.)
Todavía queda tiempo para que gente de conciencia se levante en medio de esta aventura imperial que ahora puede llamarse adecuadamente la Guerra de Obama en Afganistán. Muchos hombres y mujeres en uniforme en Afganistán saben que nueve niños afganos fueron capturados y asesinados a manos de EE.UU. en diciembre pasado en Kunar. Probablemente también existe gente que estuvo implicada en la planificación y realización de esa operación criminal que se siente asqueada por lo sucedido. Pero esa gente hasta ahora se calla la boca, sea por miedo, o simplemente por no saber hacia dónde volverse.
(Nota: si usted tiene información puede ponerse en contacto conmigo). Hay también numerosos periodistas en Afganistán y en Washington que podrían estar investigando esta historia. No lo hacen. No me preguntéis por qué. Preguntad tal vez a sus editores.
……………
Dave Lindorff es un periodista del área de Filadelfia. Su trabajo se puede encontrar en www.thiscantbehappening.net. Para contactos: dlindorff@yahoo.com.
Fuente: http://www.counterpunch.org/lindorff03042010.html
jueves, 4 de marzo de 2010
Desde Helmand, testimonios de civiles heridos durante la operación Moshtarak
Marjah, conquistada justo a tiempo para la cosecha de opio
Enrico Piovesana
Los cazas vuelan bajo por el cielo sobre Lashkargah. Atrás y adelante, sin parar. Unos pacientes del hospital de Emergency los siguen con la mirada atenta. Han salido al jardín con sus muletas, sus sillas de ruedas o sus camillas a tomar un poco el fresco y el sol. También a recoger alguna flor, que luego llevan en la mano para olerla de vez en cuando o que se meten entre el vendaje de las heridas.
A los afganos les encantan las flores. La sensibilidad y la dulzura de estos barbudos campesinos pastunes, jóvenes y viejos, pone en tela de juicio todos nuestros prejuicios acerca de este pueblo. Cada cierto tiempo, del otro lado del muro que rodea el jardín, de la parte del río Helmand, que pasa justo por detrás del muero, llega un estruendo en dirección de Marjah y Nadalí, como un trueno de un temporal lejano, pero más fuerte, triste y breve.
Entre los pacientes suele comenzar un debate: hay quien dice que son bombas lanzadas desde los aviones a reacción, hay quien sostiene que son cohetes disparados desde helicópteros, y finalmente hay quien está convencido que sólo son minas que explosionan los marines. Sea lo que sea, la operación Moshtarak parece haber alcanzado su fase final. Marjah ha sido reconquistada. Tras dos años vuelve a ondear en la ciudad la bandera de Afganistán. Con ella ha vuelto la policía nacional, compuesta por tayikos que ni siquiera hablan la la lengua del lugar, pero que ya saborean los pingües beneficios que se recabarán de la cosecha de opio, que comienza en marzo."Los tiempos de la operación no se han elegido al azar", explica un periodista local, Safatullah Zahidi, que vuelve de Marjah. "Las mayores plantaciones de opio de toda la provincia y de todo el país, las de Marjah y Nadalí, vuelven a estar bajo control gubernamental justo a tiempo para la cosecha".
Para los mandos aliados la operación Moshtarak ha sido un éxito que se ha de repetir en otras provincias afganas: se habla ya del área de Kandahar, segunda zona de producción de opio del país después de la ya conquistada. Pero si el éxito se ha de medir en términos de reconquista de la confianza de la población local, no sólo de hectáreas de terreno, basta con hablar con la gente de Marjah ingresada en el hospital de Emergency para entender que la mayor ofensiva militar de la era Obama ha sido un absoluto fracaso.
"Cuando empezaron los combates –cuenta Baram Gul, de 26 años– los talibanes nos aconsejaron que recogiéramos nuestras cosas y nos marcháramos. Tres días después la situación estaba bastante tranquila, cogí mi moto y volví a casa. No sabía que los estadounidenses la habían transformado en una posición suya. Lo entendí sólo cuando, sin previo aviso, un soldado me disparó desde el tejado una, dos, tres, cuatro veces. Caí herido al suelo. Levanté la mano pidiendo socorro, pero no se movieron. Entonces me arrastré hasta la casa más cercana, donde me auxilió mi tío. ¿Por qué todo esto? Durante dos años hemos vivido una vida normal, tranquila y segura para nosotros, nuestros hijos y nuestras propiedades. ¡No pedimos más!".
Mahmad Shah dice que tiene unos cincuenta años. "Estaba en el campo trabajando con otros campesinos. Habíamos ido a trabajar porque estaba todo tranquilo: no somos tan tontos de salir mientras hay disparos. De pronto llegaron los jariyan (los extranjeros en lengua pashto, N.d.T.) y abrieron fuego contra nosotros sin motivo alguno. A mí me hirieron en un hombro; otro amigo mío también resultó herido. Mis hijos intentaron llevarme a la base militar de los extranjeros para que me curaran, pero no se podía pasar. Total, que me pasé cinco días en casa. No me interesa quién gobierna: en mi vida he visto cambiar muchos gobiernos. Basta con que, quien lo haga, sepa hacerlo. Los extranjeros vienen a nuestras aldeas, nos disparan y luego dejan todo en manos de esta nueva policía incapaz de mantener la seguridad, y que encima se comporta mal con la población. No sucedía esto cuando el rey Zahir Shah, por ejemplo, cuando la policía era profesional y estaba bien entrenada".
También Abdul Wafa, de 35 años, trabajaba de campesino antes que llegaran los marines a "liberarlo" de los talibanes. Pero no podrá volver a trabajar para el resto de su vida, pues carece de músculos lumbares: se los destruyó un proyectil que se le alojó en la espalda. Está vivo de milagro, o acaso, como dicen los médicos de Emergency, porque los afganos son indestructibles. "Estaba trabajando en el campo cuando estallaron los combates. Los helicópteros empezaron a disparar misiles y los talibanes, cohetes. Eché a correr hacia casa, pero un proyectil de RPG me dio en la espalda. En esta operación, lo mismo que en las anteriores, se ha herido y matado a muchos inocentes, han dañado, destruido nuestras casas. ¿Qué sentido tiene todo esto?".
Fuente: http://it.peacereporter.net/articolo/20490/Kharijan
Comunicado de prensa del Emirato Islámico Afganistán "Situación real en Marhah"

Rabi' al-awwal 15, 1431 A.H, Marzo 01, 2010
Los invasores americanos y la OTAN aninciaron ayer que están limpiando los últimos grupos de resistencia en Marjah pero esto es un invento. El hecho es que las fuerzas invasoras se encuentran entrampadas en una larga Guerra en Marjah. En Marjah los combates se están desarrollando de acuerdo a la táctica planificada por los Mujahideen. Con el paso de los días el enemigo está sufriendo siempre más bajas y pérdidas de materiales bélicos.
Desde el primer día de la operación del 13 de febrero de 2010, no ha podido ocupar de Marjah solo áreas que habían sido previamente desalojadas por los Mujahideen del Emirato Islámico con la finalidad táctica precisa de rodear al enemigo. Cosa que está sucediendo en la actualidad y ellos denominan esta situación como ‘limpieza de áreas’ cuando en realidad es todo lo contrario, son ellos los que están siendo limpiados.
El enemigo también ha lanzado operativos en la provincia de Kunduz con la intención de aligerar la situación que está viviendo en Marjah. Ellos creeen que los Mujahideen enviarán fuerzas desde Marjah hacia el distrito de Chardaara en la provincia de Kunduz. Y ahora están hablando de un operativo masivo en la provincia de Kandahar. Pero la realidad es que con todo esto lo que están tratando de distraer la atención respecto de lo que está sucediendo en Marjah y ocultar la fuerte resistencia que le están ofreciendo allí los Mujaidines.
Lo que el enemigo subestima con todas sus maniobras propagandísticas es que los Mujahideen se nutren del pueblo afgano que ha entregado a sus filas a miles de sus hijos y además que éstos están informados de valores esprituales que les proporciona su religión de la cual ellos carecen totalmente. El pueblo Mujahideen está defendiendo sus propios valores culturales, su dignidad, sus derechos humanos, su libertad de la agresión de los invasores. Y ésta es la razón principal por la que la casi totalidad del pueblo afgano los apoya. El Mujahideen del Emirato Islámico de Afganistan cree que los invasores americanos y sus aliados siempre encontrarán pretextos para continuar con la ocupación de nuestro país. Terrorismo, democracia, derechos humanos, derechos de la mujer, son meros slogans usados por el colonialismo americano para obtener sus metas imperialistas en esta parte del mundo y en Afganistán.
Es en nombre de todas estas farsas que ellos torturan y matan en las cárceles de Guantanamo, Bagram, Abu Gharib, campos NAMA en Irak y las secretas prisiones de la CIA en países satélites de los EEUU. Ellos son los que muestran una flagrante violación de los derechos humanos.
Nos preguntamos si ellos realmente son los defensores de los derechos humanos porqué han privado de los más elementales derechos a los prisioneros en Bagram, Guantanamo y otras cárceles secretas en Afganistán, no permitiéndoles contar con servicios de abogados. Nuestros prisioneros están privados absolutamente de todo y son tratados peor que los animales por estos hipócritas defensores de los derechos humanos. Esto el mundo debe saberlo y solicitamos la mayor difusión a estos comunicados.
Lo que el pueblo islámico solicita se encuentra en una misma línea con los derechos humanos universales. Queremos autodeterminarnos y darnos nuestras propias leyes y no que sean los norteamericanos los que nos las impongan y que torturen y maten a los que quieren ser libres. Nosotros les preguntamos a los invasores norteamericanos ¿porque matan a nuestros jóvenes y niños inocentes delante de los ojos de la propia familia en los raids nocturnos con sus aviones inteligentes? ¿Por qué el pasado jueves mataron en Gorbez, provincia de Khost a un niño de 4 años? ¿Era acaso un terrorista? Pero lo peor de todo y que demuestra vuestra absoluta hipocresía: Ud llaman a todo esto ‘daños colaterales’ y no crímenes de guerra como corresponde a una nación asesina como la vuestra y además tienen el cinismo de querer reparar tales ‘errores’ con la módica suma de 2000 dólares por cabeza, cuando en cambio a los familiares de vuestros muertos los retribuyen con 100.000.
¿Es acaso ésta vuestra concepción de la democracia y de la igualdad? Nuestro gran Allah será muy justo y al mismo tiempo hará tronar el duro escarmiento contra malvados como Uds. tal como les está sucediendo en Marjah en donde el pueblo Mujaheedin los está derrotando de manera vergonzosa.
Islamic Emirate of Afghanistan
jueves, 25 de febrero de 2010
La ira se extiende por la línea del frente de Marjah
Aziz Ahmad Tassal/Mohammad Elyas Dayee
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Los vecinos del distrito de Marjah, en la provincia de Helmand, donde una operación militar conjunta entre el ejército afgano y las fuerzas occidentales trata de expulsar a los talibanes, comentan que hay varios civiles más asesinados aparte de los doce reconocidos por la ISAF (siglas en inglés de la Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad dirigida por EEUU). También dicen que los combates están provocando situaciones de hambre porque la gente no puede salir de sus hogares para buscar comida.
El gobernador de la provincia de Helmand, Mohammad Gulab Mangal, visitó la zona el quinto día de las operaciones para ver la situación con sus propios ojos. “La gente me pedía que les proporcionara alimentos… y como la operación sigue adelante y se han colocado muchas minas, lleva tiempo poder limpiar el terreno. Sin embargo, estamos preparando un plan para enviar rápidamente comida a la gente”, dijo a los periodistas. Y añadió: “La gente de Marjah podrá proseguir pronto con su vida habitual”.
Durante los combates han muerto al menos trece soldados de la OTAN, un soldado afgano, doce civiles y alrededor de 120 insurgentes, según informes de las agencias de noticias, incluyendo Associated Press y Voice of America.
El General David Petraeus, el alto comandante de EEUU para Oriente Medio y Asia Central, dijo el fin de semana que las pérdidas estadounidenses en Afganistán serían “graves” y que aunque las fuerzas talibanes estaban “un tanto inconexas”, eran “formidables”. “Todavía siguen luchando, sin duda”, dijo.
Poco después de que la “Operación Moshtarak” (“Juntos”) empezara el 13 de febrero en la provincia de Helmand, el Ministro de Defensa afgano, el General Abdul Rahim Wardak, el Ministro del Interior, Hanif Atmar y el General Stanley McChrystal, el comandante de las fuerzas de la ISAF y de la OTAN en Afganistán, alardearon de que la operación había sido un éxito. En la ofensiva están participando alrededor de 15.000 soldados de la OTAN y afganos. McChrystal dijo que las fuerzas extranjeras actuaban en apoyo de las fuerzas afganas en la línea del frente.
Muchos residentes de Marjah huyeron cuando las fuerzas de la coalición trataban de expulsar a los insurgentes, pero hay muchos otros vecinos que han permanecido en sus casas.
Wardak dijo que era probable que la operación durara alrededor de un mes. “No podremos eliminar todos los problemas en un corto espacio de tiempo. Sin embargo, le prometemos al pueblo de Marjah que prepararemos el camino para que tengan una vida mejor”, dijo a los informadores. Hizo un llamamiento a los talibanes para que depusieran las armas y se unieran al proceso de paz.
Atmar acusó a los talibanes de utilizar a la población como escudos humanos: “La oposición ha utilizado a la gente como escudo y eso ha provocado algunas víctima civiles. Una brigada completa de policía se desplazará pronto hasta Marjah para afianzar la seguridad y ayudar a los patriarcas tribales a preparar una mejor gobernanza”.
Aunque el gobierno dice que ha intentado evitar las víctimas civiles, la gente de la zona está indignada por cómo se ha dirigido la operación y han detallado incidentes en los que al menos habían muerto cuatro personas más.
Un hombre, Harun, que habló con el Institute for War and Peace Reporting (IWPR, por sus siglas en inglés) en un hospital en Laskhar Gah, la capital de la provincia, dijo que durante los combates habían herido a dos de sus hermanos y que la esposa de uno de ellos había muerto cuando un tanque de la coalición le lanzó un proyectil. Había traído a los hombres al hospital para que les atendieran.
Dijo que el incidente empezó cuando los talibanes abrieron fuego contra las fuerzas occidentales desde un puesto situado a 100 metros de su casa y que se disparó e hirió a sus hermanos cuando salieron corriendo de la casa porque tenían miedo de que los proyectiles la alcanzaran.
“Mi hermano herido, Fazel Omar, se había casado hace seis meses. Cuando le hirieron, su mujer salió corriendo de la casa hacia él, pero le dispararon a ella desde el tanque y la mataron”, dijo.
Añadió indignado: “Fue un momento muy difícil para mí porque no podía salir de la casa; no podía recoger a mis hermanos heridos para llevarlos al hospital y tampoco podía llevar el cuerpo de mi cuñada hasta la casa”.
En un segundo incidente en el pueblo de Qari Sada, un proyectil lanzado al parecer por las fuerzas la coalición impactó contra una casa. Los familiares viajaron hasta el Hospital Bost en Lashkar Gah con los cuerpos de dos muchachas.
La mayoría de ellos estaban demasiado apenados como para hablar con los medios pero Gula Jan dijo a IWPR: “Mis dos hermanas pequeñas han muerto martirizadas por un proyectil de los extranjeros y no me reconciliaré con los infieles hasta que pueda vengar a mis hermanas”.
Se dispone de informes sobre una cuarta víctima civil muerta en la Plaza Karwa. Las fuerzas extranjeras dispararon contra un conductor que salía de casa para tratar de comprar comida.
Su hijo, Ahmad, dijo: “Tuvimos que tener el cadáver de mi padre dos días en casa porque los extranjeros no nos permitieron salir a enterrarlo en el cementerio. Teníamos miedo de que nos mataran. Los infieles son crueles, no sienten ninguna simpatía hacia nosotros”.
Un portavoz de la ISAF, cuando se le preguntó por esas cuatro muertes, dijo: “No tenemos información que confirme esos incidentes”.
La ISAF informó que habían muerto doce civiles en Marjah cuando un proyectil impactó contra una casa. Inicialmente se dijo que había sido a causa de un error del sistema. Sin embargo, se ha citado a funcionarios afganos alegando que el sistema funcionó correctamente pero que la casa destruida había sido utilizada por los talibanes para lanzar ataques.
Los vecinos de la zona tienen miedo de que les maten en medio de los combates. Un vecino del distrito de Marjah, Zaher Han, dijo por teléfono: “El gobernador nos anuncia por la radio que no va a haber bombardeos, pero están bombardeándonos mientras dice eso. Si esos bombardeos no se detienen va a haber muchas víctimas civiles”.
El portavoz de los talibanes, Qari Yosuf Ahmadi, dijo que los insurgentes resistían a las fuerzas afganas y extranjeras y que, con tal objetivo, se habían desplazado a Marjah unos dos mil combatientes.
Un comandante regional de los talibanes en el distrito de Marjah, el Mullah Osman, dijo: “Hemos llenado la zona de minas. Hemos avisado a la gente para que no salga de las casas. Si tienen motivos urgentes para salir, deben decírnoslo. Nuestro objetivo es la yihad y la lucha contra los infieles”.
Rechazó que los combatientes estuvieran utilizando a los civiles para protegerse. “Nosotros no utilizamos civiles como escudos, como sí hacen el gobierno y las fuerzas extranjeras. Consideramos una tarea importante defender la vida del pueblo y proteger su honor”, dijo.
El General afgano Sher Mohammad Zazai, comandante de la 205 Brigada del Ejército en Kandahar, confirmó que se había minado la zona. “No hay resistencia por parte de los talibanes. Hay un único problema, que es el problema de las minas. Por esta razón, la operación puede llevar mucho tiempo”, declaró.
Otro vecino de Marjah, el Dr. Ahmad Ahmadi, dijo a IWPR por teléfono: “Han plantado miles de minas aquí. No se puede reanudar la vida normal a menos que se limpien todas esas minas. Los talibanes han colocado 35 minas a sólo 200 metros de mi casa”.
Aziz Ahmad Tassal y Mohammad Elyas Dayes son informadores de IWPR en Helmand.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/LB23Df02.html
miércoles, 17 de febrero de 2010
Las minas dificultan la ofensiva antitalibán en el sur de Afganistán
16 de febrero de 2010,
MARJAH, Afganistán (AFP) -
La ofensiva lanzada hace cuatro días por las fuerzas afganas e internacionales, lideradas por Estados Unidos, en la zona de Marjah (sur), topaba el martes con focos de resistencia en ese bastión talibán sembrado de bombas de fabricación casera, admitieron fuentes militares.
"Hemos descubierto centenares de minas", dijo a la prensa el general Besmilá Jan, jefe de Estado Mayor del ejército afgano. "Avanzamos lentamente, pues la zona está plagada de minas", agregó.
Jefes militares afganos habían asegurado el lunes que la coalición se había hecho ya con el control de casi toda la zona de Marjah y de la región aledaña, plaza fuerte islamista con extensos campos de amapola, materia prima del opio y la heroína, que procura buena parte de sus recursos a los talibanes.
Pero un portavoz de los Marines estadounidenses, que constituyen la columna vertebral de la ofensiva aliada, en la que participan unos 15.000 efectivos, se declaró este martes sorprendido por la cantidad de explosivos dispersados en el terreno por el enemigo.
"Hay muchos más (explosivos) de lo que pensábamos", declaró el teniente de Marines Josh Diddams.
Las bombas de fabricación casera provocan frecuentes bajas en las tropas regulares afganas y en las fuerzas internacionales que invadieron Afganistán a fines de 2001 para derrocar al régimen talibán.
Según la Cruz Roja, esos artefactos, ocultos junto a las carreteras, dificultan el traslado de heridos al hospital de Lashkar Gah, a 20 kilómetros de Marjah.
El avance de la coalición también se ve entorpecido por francotiradores emboscados en casas y mezquitas, según los militares.
La operación, bautizada Mushtarak ("Juntos"), es considerada como la de mayor envergadura desde 2001, y hasta ahora provocó la muerte de dos soldados de la OTAN (Organización del tratado del Atlántico Norte).
La OTAN asumió además la responsabilidad de la muerte de doce civiles afganos en un bombardeo sobre un blanco erróneo cerca de Marjah, aunque el gobierno afgano redujo el balance a nueve muertos.
Otros tres civiles murieron en incidentes separados en la provincia de Helmand, al ser confundidos con insurgentes por una patrulla de las tropas internacionales, indicó la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad), que opera bajo la dirección de la OTAN.
Otro bombardeo aéreo de la OTAN, que según la coalición internacional no tuvo relación directa con la operación Mushtarak, provocó la muerte de cinco civiles afganos.
La ofensiva se propone erradicar a los talibanes de la región de Marjah, en la provincia de Helmand, y restablecer allí la autoridad del gobierno de Kabul.
Para ello, busca ganar el apoyo de la población y limitar al máximo las bajas civiles en una zona donde se estima que hay unos mil combatientes talibanes.
De los 15.000 militares movilizados en la operación, 4.400 son afganos y casi todos los demás estadounidenses y británicos.
Los talibanes jamás han opuesto resistencia frontal a las precedentes ofensivas en el sur o en otras partes del país, optando por una táctica de acoso, antes de replegarse hacia las montañas o mezclarse con la población.
Varios expertos y responsables de los servicios de inteligencia occidentales opinan que Marjah es solamente un feudo talibán entre muchos otros en el sur del país.
La insurrección de los talibanes ganó intensidad en los dos últimos años y se extendió a la casi totalidad del país, con ataques audaces, incluso en el corazón mismo de Kabul.
Medios de Estados Unidos, entre ellos The New York Times, afirmaron el martes que el mulá Abdul Ghani Baradar, jefe militar de los talibanes afganos, había sido capturado en Pakistán por agentes de inteligencia estadounidenses y paquistaníes.
Esa información fue desmentida por un portavoz de los rebeldes.
Baradar "se encuentra actualmente en Afganistán, donde dirige todas las actividades de la yihad", aseguró el portavoz, Yusuf Ahmadi, en un contacto telefónico con la AFP desde un lugar desconocido.
Ahmadi acusó a los medios de prensa estadounidenses de prestarse a una maniobra para distraer la atención de la opinión de los problemas con que tropieza la ofensiva en el sur del país.
"El único objetivo de esos reportes sin ningún fundamento y de esa propaganda es disfrazar el fracaso (de la ofensiva en la región) de Marjah. Hay una resistencia muy fuerte en Marjah", declaró.
En lo que va de año, 75 soldados extranjeros murieron en Afganistán, según el sitio especializado icasualities.org.
Las fuerzas internacionales perdieron 520 hombres en 2009, el año en que mayores bajas registraron desde su entrada en Afganistán.
lunes, 15 de febrero de 2010
Los marines impiden a la Cruz Roja la evacuación de civiles heridos en Marjah
Ofensiva de la OTAN en Afganistán
Enrico Piovesana
Peace Reporter
15-02-2010
Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti
Las tropas de EEUU que rodean Marjah impiden la evacuación de civiles heridos, lo que provoca su muerte debido a la falta de atención médica adecuada. La denuncia procede del hospital Emergency en Lashkargah, que se encuentra sólo a 40 kilómetros del epicentro de la ofensiva aliada en marcha desde el viernes por la noche y desde donde se oye a lo lejos el fragor de la batalla: estallidos sordos de explosiones, ecos continuos de ráfagas de metralleta, ruidos de helicópteros y cazas que sobrevuelan sin cesar el lugar.
"El sábado por la mañana la Cruz Roja Internacional nos llamó -cuentan desde el centro quirúrgico de la ONG italiana- para decirnos que en su ambulatorio de urgencias de Marjah había 28 civiles gravemente heridos en las primeras fases del ataque, pero que no podían traerlos a nuestro hospital porque los marines no les concedían permiso para pasar los controles fuera de la ciudad. Así, 6 de los 28 murieron por falta de atención adecuada".
"Ya es domingo por la tarde y los militares de EEUU siguen impidiendo la salida de medios de la Cruz Roja Internacional, que ahora está tratando de enviar a Marjah un convoy que ha salido de Kandahar, con la esperanza de romper el bloqueo impuesto por las tropas de EEUU. En caso de que se logre llevar a cabo la evacuación, se llevará a los heridos al hospital de Emergency, el más cercano al área de combate: son sólo 40 kilómetros; sin embargo, para recorrerlos ahora se puede tardar unas 5 o 6 horas de viaje a causa de las decenas de controles militares a lo largo de la carretera".
Algunos civiles heridos en la operación aliada "Moshtarak" han llegado de todos modos al hospital de Emergency en Lashkargah. "Hemos recibido hasta ahora cinco heridos de la zona de Marjah: entre ellos había un niño de siete años con una bala en pleno pecho", explican desde el centro quirúrgico.
Durísima la reacción de Emergency: su fundador, Gino Strada, que, en un comunicado titulado "El Nobel por la paz y los criminales de guerra" denuncia "los gravísimos crímenes de guerra perpetrados por las fuerzas de la coalición internacional guiada por los Estados Unidos" y solicita la inmediata apertura de un corredor humanitario que consienta la evaciación de los civiles heridos en Marjah.
Fuente: http://it.peacereporter.net/articolo/20241/Afghanistan%2C+truppe+Usa+impediscono+alla+Croce+Rossa+l%27evacuazione+dei+civili+feriti+a+Marjah