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lunes, 31 de mayo de 2010

Estados Unidos: La Ley de Inmigración de Arizona vuelve a sacar manifestantes a las calles



TRIBUNA LATINA

Más de 50.000 personas salieron el sábado de nuevo a las calles de Phoenix para protestar contra la ley de inmigración SB1070 aprobada por Arizona y que las organizaciones de inmigrantes, la mayoría hispanos, consideran racista. Los manifestantes exigieron al Gobierno federal que intervenga para que no entre en vigor el 29 de julio esta ley, que consideran racista.

Los manifestantes, muchos llegados desde otros estados norteamericanos, trajeron su propia comida y agua para no comprar nada en Phoenix como gesto de boicot a la nueva ley.

Grupos de defensa de los derechos civiles y de trabajadores de todo el país se sumaron a la protesta contra una ley que obliga a los policías locales y estatales a investigar los posibles casos de inmigrantes irregulares. "Queremos impedir que se extienda la ley por el país", explicó el director de la Red Nacional de Organización de Trabajadores, Pablo Alvarado, en declaraciones a Reuters.

En concreto, exigen al presidente Barack Obama que ordene a las autoridades federales que no acepten la permanencia bajo custodia de inmigrantes detenidos en virtud de esta ley. También quieren que Obama anule el conocido como acuerdo 287g, que permite a los agentes de las policías locales aplicar la legislación federal sobre inmigración.

Mientras activistas derechistas de Tea Party también estarán presentes en Phoenix con su campaña "Compra Arizona ya" para boicotear el boicot. "Es para gastar nuestro dinero en Arizona y para oponernos a estos boicots que no son más que un ataque violento contra los propietarios de negocios", afirmó uno de los integrantes de Tea Party, Tony Katz, en declaraciones a la cadena ABC. "Los dueños de comercios no han hecho nada malo y son quienes están siendo atacados", explicó.
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domingo, 23 de mayo de 2010

¿Por qué Arizona?

24-05-2010
Jorge Durand
La Jornada

Arizona es un entidad de Estados Unidos atípica. Forma parte del legendario Far West, donde los hombres portaban y usaban pistolas para hacer valer sus derechos o pretensiones.
Fue considerado como territorio hasta 1912, en que finalmente logró la categoría de Estado. El último en lograrlo, exceptuando Alaska. Ha sido una tierra de frontera, de conquista. Allí se fraguó el último acto de rapiña, dígase venta o, mejor dicho, compra del territorio nacional: La Mesilla, de 76.845 kilómetroa cuadrados.

Era tierra de indios indómitos: apaches, navajos, pimas; de guerreros de leyenda como Cochise y Gerónimo. También de bandidos sociales como el enigmático Joaquín Murrieta, que si no nació en Chile, debe haberlo hecho en Trincheras, en el desierto de Altar, frontera con Arizona, donde tenía parientes. La agricultura, la ganadería y las minas definen a Arizona y a sus trabajadores.

Fue tierra de refugio para los indios Yaquis que huían de la guerra que les había declarado Don Porfirio. Desde ahí contrabandeaban armas para sus hermanos que seguían en la lucha. Eran fervientes seguidores de la Santa de Cabora, que también se refugió en Arizona, ella protegía a los indios, los bendecía y animaba en su lucha contra el mal gobierno. Todavía queda un grupo de indios Yaquis en Arizona, reconocidos como minoría india por el gobierno americano que vive en Guadalupe.

En ese poblado, muy cerca de Fenix (ahora Phoenix), subsiste una plaza tan gigantesca como polvorienta. Un territorio que no ha tocado la urbanización de esta ciudad en expansión, quizá porque allí viven muchos indios y mexicanos. Allí están enclavadas dos iglesias memorables y entrañables: la pequeña capilla yaqui y la más grande española, que lleva por nombre Nuestra Señora de Guadalupe. En una se realizan ritos indios, en la otra occidentales. Guadalupe parece ser un pueblo muerto en vida, desolado y azotado por el calor y el viento. Ahora por las huestes del sheriff Joe Arpaio y sus secuaces, uno de los principales promotores e instigadores de la ley SB 1070.

Arizona tiene una larga frontera con México, que alcanza los 624 kilómetros. No obstante, la inmensa mayoría de la población de Arizona es blanca (79,8 por ciento) según la terminología y las últimas estimaciones del American Community Survey 2006-2008. Los hispano-latinos son una minoría: en 1990 era apenas 688.000, en la siguiente década alcanzaron el millón y, finalmente, en 2006 la población latina es de 1.877.267, de los cuales son de origen mexicano 1.681.834. Sin duda se trata de un crecimiento notable de la población hispana, y sobre todo mexicana, en Arizona.

No podía ser de otro modo. Es el resultado directo de la política migratoria estadunidense que ha tenido como uno de sus principales objetivos disuadir dl cruce subrepticio por medio del incremento de los costos y riesgos. La manera de hacerlo es clara y transparente. Se sellaron las tradicionales puertas de entrada por California y Texas y se desviaron los flujos hacia los desiertos de Altar y Sonora que tienen frontera con Arizona. De acuerdo con datos del Mexican Migration Project en 1990 la mayoría de migrantes irregulares mexicanos (67 por ciento) cruzaba por Tijuana, Baja California, en cambio por Sonora sólo cruzaba eel 9 por ciento. La situación cambió en 2003, por Sonora cruzaba 66 por ciento y por Baja California 16 por ciento.

Además de ser mayoritariamente blanca, la población de Arizona está residencialmente concentrada en el condado de Maricopa, donde viven dos tercios de la población del estado. Y es en el área metropolitana de Phoenix donde se han efectuado la mayor cantidad de operativos antinmigrantes, donde los trabajadores migrantes son visibles y por tanto perseguidos y estigmatizados, no así en las zonas rurales. Por ejemplo, no hay noticias de arrestos y redadas en el condado de Yuma, fronterizo con México y con una gran actividad agrícola. Es ampliamente conocido que la mayoría de los trabajadores agrícolas son indocumentados, pero no los persiguen porque son la base laboral estratégica de toda la industria agrícola estadunidense.

Sucede algo similar con las detenciones de tráfico. Según una investigación realizada por la American Civil Liberties Union de Arizona (ACLU), al analizar más de medio millón de infracciones, durante julio de 2006 y junio de 2007, perciben un claro sesgo que afecta a la gente de color: negros, latinos e indios americanos. También hay un sesgo importante de acuerdo con la ubicación de las carreteras, mientras que en el sur los latinos detenidos son 36 por ciento, en promedio, en dos autopistas del norte los latinos detenidos son 17 por ciento. La investigación y los datos aportados en el juicio correspondiente en una corte federal, contra el estado de Arizona, indican que hay claro sesgo en contra de los latinos. Por eso la investigación se titula “Driving While Black or Brown” que viene del código DWI “Driving While Intoxicated” que se utiliza para prevenir y perseguir a los conductores que manejan en estado de ebriedad.

Sin embargo, lo interesante del rumbo que está tomando la lucha en contra de la ley SB 1070 es que se enmarca dentro la lucha en contra de la discriminación. En Estados Unidos rigen dos principios fundamentales: se presume que todos son inocentes y que todos son iguales ante la ley. Sin embargo la ley de Arizona va en contra de estos dos principios. Si se sospecha que alguien es ilegal no se presume inocencia sino culpabilidad. Y el mecanismo para arrancar la ley pone en evidencia que se aplicará de manera discriminatoria. A los blancos de Arizona no se les va a preguntar si tienen o no papeles, eso los hace diferentes frente a la ley.

De una y otra forma se va conformando un nuevo espectro político en Estados Unidos y se va perfilando una posible alianza entre negros y latinos. Un camino tortuoso, lleno de incomprensiones y racismos mutuos. Pero los une una evidencia irrefutable y una constatación cotidiana: la pertenencia a una misma clase social y la discriminación que sufren día a día. Dos motivos, más que suficientes, para trabajar unidos y superar sus propios miedos y prejuicios.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/23/index.php?section=opinion&article=025a1eco

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viernes, 14 de mayo de 2010

Arizona


Mumía Abú-Jamal
http://www.prisonradio.org/
12-05-2010

El miedo, la ansiedad y la frustración con la moderna vida norteamericana ha hecho que los legisladores de Arizona perpetren una ley de immigración que es una declaración de guerra contra la gran -y creciente- minoría hispana.Escribe tu resumen aquí.

Con lenguage que hace recordar viejas películas en blanco y negro de Nazi Delofficers parando a la gente en la calle demandando, "On'tán tus papeles?", el estatuto aprobado primero proveía una multa de $2,500 y/o sentencia de seis meses en la cárcel para aquéllos con la mala suerte de que los encuentren sin identificación.

La comunidad hispana ha respondido con indignación y protestas de un lado a otro en todo el país.

Los mexicanos se sienten particularmente ofendidos por tales leyes porque el estado de Arizona fue, por muchas décadas, parte de México, hasta que en la guerra de 1848 con Estados Unidos, México perdió la tierra. Por más de mil años, Arizona es hogar de los Pueblos Anasazi y Hohokam.

Arizona entró formalmente como estado de los Estados Unidos en 1912.

La población hispana de Arizona es casi la tercera parte del total de la población del estado.

Y allí está el problema.

Una población morena cada vez más numerosa aterroriza a los blancos de Arizona.

Especialmente a los viejos, que ven un cambio que ellos nunca imaginaron: el bronceamiento de Arizona y el bronceamiento de los Estados Unidos.

Ahora, la ley demanda, "Sus papeles... o a la cárcel!"

Este movimiento alrededor del asunto de immigración seguramente va a crecer a pasos agigantados, pero el problema no se va a resolver pronto.

Entre tanto, miedo, ansiedad y frustración en ambos lados.

Traducción de Fatirah Aziz

Fuente: http://www.prisonradio.org/

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viernes, 7 de mayo de 2010

Arizona: ¿reverdece el concepto de las razas inferiores?


por Marcos Alfonso, AIN *

El ocho de mayo de 1945, a las once de la noche, Adolph Hitler capituló y se cerraba la página más genocida y criminal en la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, cuyo saldo se estipula en cifra notablemente superior a los veinte millones de muertos. Nunca se sabrá la absoluta verdad.
Con el estandarte de las por él calificadas de “razas inferiores”, entronizó el nazismo, fórmula política que encerraba la persistente persecución y muerte de los alemanes –o no— de origen judío. En su versión más moderna: xenofobia (odio, repugnancia, aborrecimiento, hostilidad…). Huelgan comentarios.

Así las cosas hace poco más de una semana fue aprobada en el estado de Arizona la controvertida legislación que criminaliza a los indocumentados.

A lo ancho y extenso de los Estados Unidos las protestas no se hicieron esperar: miles de personas se movilizaron en marchas y actos de condena en cerca de 70 ciudades de la Unión.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y sus organizaciones para América, han solicitado al presidente Barack Obama que interceda para evitar la aplicación de tamaño engendro legislativo, encaminado a criminalizar a los indocumentados e “instala métodos de control racistas”.

“La ley criminaliza al inmigrante indocumentado, lo cual resulta inaceptable y contrario a los estándares internacionales”, subrayaron en comunicado la FIDH y sus asociados, quienes se quejaron, además, de que “instaura un método altamente discriminatorio y racista para su aplicación”, según reza en el sitio web ABC.es.

El texto legislativo de Arizona faculta a la policía, a mera apreciación, para detener y arrestar a personas, sobre la base de su “apariencia”, de carecer de permiso para radicar en los Estados Unidos. ¡Pobres mulatos, trigueños, asiáticos… en fin!

La organización de derechos humanos pone el dedo en la llaga cuando arguye que de tal ejecutoria policial, sin temor a engaño, se generarán innumeras detenciones, atropellos u otro accionar contra personas cuyo único delito es el color de su piel.

De acuerdo a ABC.es, la FIDH y sus organismos asociados de México, Guatemala, Argentina, Estados Unidos, Nicaragua, Perú, Ecuador, Canadá y Panamá, sustentan que :“De esta detención arbitraria (…) se derivarán sin la menor duda mayores vulneraciones de derechos humanos”, más allá del “principio penal esencial que es la presunción de inocencia”.

Suceso paradójico aconteció en Washington durante las protestas que incluyeron el arresto de una treintena de manifestantes, entre quienes se hallaba el congresista demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, apostado frente a la Casa Blanca en momentos en que el presidente Barack Obama se hallaba en el recinto. Las protestas acaecidas en todo Estados Unidos urgen al mandatario de esa nación a que “abrace inmediatamente la causa de la reforma inmigratoria”, de acuerdo a reporte de la agencia noticiosa AP.

El despacho acota que activistas, familias, estudiantes e incluso funcionarios públicos marcharon, ejercieron la desobediencia civil y confesaron su estatus inmigratorio en nombre de los derechos de los alrededor de 12 millones que residen indocumentados en los EE.UU.

“Es crimen buscar mejor vida para mi familia”, rezaba, entre otros muchos, un cartel enarbolado frente a la Casa Blanca.

La legislación aprobada en Arizona, a escasos días de conmemorarse los 65 años de decapitación del nazismo, tal parece grotesca provocación en aras de reverdecer la nefasta política que enarbolara el III Reich y su ideólogo Adolph Hitler.
Marcos Alfonso

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