XINHUA
28 de diciembre de 2009
El presidente paraguayo Fernando Lugo dispuso a partir del sábado el acceso gratuito a los servicios de salud pública en ese país, informó el ministerio de Salud de Paraguay.
La medida fue promulgada a través de la resolución 1074 del Ministerio de Salud, con la exoneración de aranceles para todos los servicios que ofrecen los centros asistenciales del Estado, incluido la utilización de ambulancias y el suministro de medicamentos para la población que así lo requiera.
Como parte del "Proceso de Implementación Progresiva de la Gratuidad Universal" se estableció que "nadie le puede cobrar nada en los servicios de salud" a ninguna persona que lo necesite, explicó la ministra paraguaya de Salud, Esperanza Martínez.
"No hay absolutamente ningún arancel", expresó Martínez al aclarar que en algunos casos se le pedirá al paciente que compre algún medicamento que falta, prótesis o algún elemento que deberán traer del exterior del centro de salud ante la falta de recursos.
Para que la población tenga conocimiento de la nueva disposición, la ministra ordenó que en todos los espacios destinados a la atención pública de la salud se coloquen carteles indicadores en los que se informe sobre la gratuidad en los servicios que se prestan.
Esperanza Martínez instó a la sociedad a denunciar los eventuales casos en que a los pacientes se les pretenda cobrar por algún servicio, ante lo cual deberán comunicarse con una línea telefónica gratuita o a través de internet.
La resolución gubernamental establece que los directores de los establecimientos de salud serán los responsables del estricto cumplimiento de esta medida y, en caso de incumplimiento, se aplicarán las sanciones previstas en la Ley de la Función Pública.
La gratuidad de este servicio permitirá a la población paraguaya un ahorro superior a 60 millones de dólares durante 2010.
martes, 29 de diciembre de 2009
Paraguay: El presidente Fernando Lugo Promulgó la gratuidad en el servicio de salud pública
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Paraguay: Dirigentes piden apoyo del MERCOSUR contra un golpe contra el presidente Fernando Lugo
15 de diciembre de 2009
ANSA
Dirigentes sociales y políticos paraguayos denunciaron en Buenos Aires que está en marcha un golpe contra el presidente Fernando Lugo y pidieron el apoyo del Mercosur para evitar que se produzca "otro caso como Honduras".
Las organizaciones sociales y políticas, agrupadas en las Fuerzas Democráticas Progresistas pidieron a los miembros del MERCOSUR "y en especial a Argentina y Brasil" que "apoyen la continuidad del presidente Lugo".
Además reclamaron de Argentina, Brasil y Bolivia, en su condición de país vecinos, que conformen una especie de "cinturón contra el golpismo" en Paraguay.
Los dirigentes que formularon la denuncia fueron Ernesto Benítez, secretario General de la Coordinadora de Productos Agrícola y secretario del Partido Convergencia Popular Socialista, Najeeb Amado, secretario General del Partido Comunista Paraguayo, Carlos Lescano del Partido Popular Tekojoja, y Jorge Cabral, del Movimiento al Socialismo.
Coincidentemente, el presidente Fernando Lugo, volvió a denunciar hoy "numerosos intentos" de golpes de Estado en su contra desde que asumió el gobierno, que adjudicó a "sectores que dominaron el poder durante décadas".
Los dirigentes sociales y políticos desde Buenos Aires apuntaron directamente contra "la vieja oligarquía, los terratenientes, la 'partidocracia' tradicional que controla aún resortes fundamentales del Estado, y el diario de derecha ABC", como los supuestos conjurados para derrocar o desplazar a Lugo.
En la lista agregaron al vicepresidente Federico Franco, de quien recordaron que el domingo "reiteró que está preparado para ocupar la silla presidencial y que es necesario el juicio político a Lugo".
En cambio desvincularon al ejército paraguayo de las especulaciones golpistas, destacando que Lugo "hizo un histórico recambio de 42 altos oficiales". "Difícilmente se presten a maniobras desestabilizadoras", aseguraron sobre las fuerzas Armadas paraguayas, que en el pasado fueron el sostén del dictador Alfredo Stroessner.
Las organizaciones aliadas a Lugo denunciaron que esos sectores practican "una clara intención obstruccionista a cualquier medida que represente mínimos avances democráticos".
Los dirigentes calificaron, por ejemplo, de "criminal recorte del presupuesto" el que practicó la oposición en el Congreso, al quitarle a Lugo el 20 por ciento de los fondos destinados a programas sociales. Además, le adjudicaron al diario ABC "una campaña de desprestigio" contra el gobierno de Lugo, que acompañan otros medios de comunicación privados, aseguraron. Oscar Laborde, secretario de Relaciones Regionales de la Cancillería Argentina, reconoció que "hay preocupación" por la posibilidad de un golpe en Paraguay.
Laborde prometió que dirigentes sociales, legisladores y políticos de Argentina viajarán a Asunción en la segunda quincena de febrero en "visita oficial" para apoyar a Lugo, propuesta que extenderán a los demás miembros del MERCOSUR.
Paraguay: El menos malo
15 de diciembre de 2009
José Antonio Vera
especial para ARGENPRESS.info
Varios hechos, acaecidos en los últimos días en este país, facultarían a cualquier jurado que pudiera formar el pueblo, a otorgar el collar de la inmoralidad al Poder Judicial, y el de la amoralidad al Parlamento, diferenciándose de esas condecoraciones el Ejecutivo por ser el menos malo de los tres poderes que, un día lejano, esquematizó Montesquieu.
Esa escala de antivalores se verificó en una reciente encuesta encomendada por el cotidiano Ultima Hora, uno de los eslabones de la cadena mediática que quiere destrozar al Gobierno de Fernando Lugo, lanzada en intensa campaña para convocar un juicio político con el fin de posicionar al ultraliberal Vicepresidente Federico Franco.
Éste, Presidente del Partido Liberal, con licencia, está obsesionado por el sillón, al punto que hace dos o tres días se declaró “presto a asumir” la jefatura del Estado, “siempre que se respete la Constitución”. Es decir que Franco, además de incurrir en traición, impulsa un Golpe tipo hondureño, revestido de legalidad.
En el sondeo, que calificó del cero al cinco, el Legislativo sacó un punto y dos el Judicial, doblados por el Ejecutivo, con un categórico apoyo a Lugo de más de la mitad de las personas consultadas, confirmando que van a encontrar serios escollos los grupos interesados en desplazar al mandatario.
La población, acostumbrada a soportar más de sesenta años de gobiernos autoritarios, represivos y corruptos, y harta de los dos partidos tradicionales, exhibe la convicción de que el urgente cambio político, económico, social y cultural que requiere el país, no llegará nunca de la mano de los colorados y de los liberales.
Con paciencia y tolerancia y, pese a la decepción que genera “el gobierno del cambio”, el grueso de los paraguayos continúa apoyando al exObispo porque, a su juicio, es el menos malo de los personajes políticos en lisa, postura que verificaría una clara evolución del pensamiento político de una importante franja de la población, que estaría forzando un paréntesis en los planes de la derecha.
Inclusive, ese sería el consejo que los golpistas estarían recibiendo de algunos servicios de inteligencia de embajadas extranjeras, tibiamente adversas a desplazar a Lugo, en el entendido de que éste, por el momento, es menos dañino que los otros políticos, en tanto no afecte la estructura del poder económico, ni al gran capital empresarial privado ni a los intereses y la estrategia diplomática de las grandes potencias.
Lugo encabeza el Ejecutivo de un Estado en el que el Derecho no existe, movido por una mayoría de actores que integran varias roscas financieras muy poderosas, encaramadas en los medios de comunicación, el tráfico de influencias, de drogas y de dineros malhabidos, que utilizan las leyes o adoptan las existentes para uso exclusivo de sus intereses, sin ninguna sensibilidad ni respeto por el pueblo.
El General Alfredo Strossner, de muy triste recuerdo, mandamás absoluto del país durante 35 años (1954/89), desplazado del poder por sus amigos y fallecido hace tres años en un dorado exilio en Brasil, legó los métodos represivos que practicó en la criminal Operación Cóndor y su herencia de corrupción administrativa y de prostitución del tejido social, siguen en plena vigencia. Fértil vientre, al decir de Brecht.
Unos pocos ejemplos confirman que el prevaricato continúa caracterizando el manejo del Parlamento y del Poder Judicial, leales herederos del estronismo, como lo fueron los distintos equipos que encabezaron el Ejecutivo hasta el 15 de agosto de 2008, cuando asumió Lugo, cuya defección de la esperanza popular, tiene expresiones muy distintas.
En descarada burla de la elemental decencia, el pasado día 10, conmemorando la jornada de los Derechos Humanos, un sector de la Cámara de Diputados galardonó al General ® Lino César Oviedo, un hombre que ha violado la Constitución en varias oportunidades, y que continúa desestabilizando la paz social.
Confeso fascista, Oviedo es Jefe del Partido Unace, un desprendimiento colorado. Oveja bajo Strossner, una vez volteado éste, fue ascendido a General y, desde ese puesto, se convirtió en activo político colorado y, desde la década del 90, amenaza constantemente con derrocar gobiernos.
Está acusado de participar en el asesinato del Vicepresidente Luis María Argaña y de ocho manifestantes, en marzo de 1999, cuando huyó hacia Argentina, protegido por Menem. Poseería una injustificada fortuna superior a los mil millones de dólares, a juzgar por la información vertida por los escritores Aníbal Miranda e Idilio Méndez.
Tras la derrota del riojano, Oviedo huyó a Brasil, donde quedó preso un año, hasta que retornó a Paraguay y fue detenido otro tiempo, logrando su libertad con el compromiso de apoyar a Blanca Ovelar, candidata del Partido Colorado contra Lugo.
La Corte Suprema de Justicia, en otra de sus farsas, rápidamente lo eximió de culpas y ahora Oviedo exige al Estado una millonaria indemnización, por los daños causados a su “honorabilidad”.
Nuevos actos ratifican la vieja ilegitimidad de esa misma Corte y su inconducta sigue sacrificando a la justicia, a los derechos humanos y al pueblo todo. Algunos Jueces Civiles, Fiscales y otros funcionarios honestos que intentan concursar y hacer bien su trabajo, son presionados, chantajeados y saboteados por jerarcas que, desde años, vienen secuestrando tan noble función.
Uno de sus ministros, Víctor Núñez, es investigado por enriquecimiento ilícito y por posesión de una estancia y de una multimillonaria empresa en las que figuran como titulares su esposa e hija, sin poder justificar el origen del capital invertido.
Tiempo atrás, Núñez estuvo involucrado en la utilización de maquinaria municipal en una perforación nocturna en el Parque Bernardino Caballero, plena Asunción, en la búsqueda de baúles de oro que habría enterrado el Mariscal Francisco Solano López en su repliegue hacia el interior, durante la Guerra de la Triple Alianza, entre 1864/70.
La corrupción no tiene límites, y una de las estratagemas de los Ministros es dejar que transcurra el tiempo para que se extingan los casos más importantes, como ocurrió esta semana cuando fue eximido el exPresidente Luis González Macchi, contra múltiples evidencias de enriquecimiento ilícito. Para colmo, sus defensores pretenden que el Estado les pague sus gestiones.
El Tribunal del Jurado de Enjuiciamiento estuvo presidido por Enrique Bachetta, recién reelecto, tras una campaña electoral tipo Presidencia de la República, sorprendente por la enorme cantidad de dinero que insumió. Bachetta ha sido o es socio comercial de González Macchi y uno de sus abogados defensores.
Las cárceles del país son verdaderos depósitos de adolescentes, mujeres y hombres. Hacinados, hambrientos, sucios, enfermos, miles de seres purgan penas, mayoría sin condena, producto de la desidia del Poder Judicial, incapaz de mínima atención y de diseñar propuestas de recuperación de los presos y su posterior reinserción social.
Un entramado siniestro está en funcionamiento y todo apunta a desacreditar y asfixiar a Lugo, ante un pueblo habituado a que el mandatario es el principal responsable de todo lo que ocurra en el país, en particular en lo que respecta a la política económica, cuyo encare registra una conducta grosera, autista, frente el cuarto de población con hambre.
En otro paso en la atávica impunidad por la que camina el Poder Judicial, esta semana quedó suspendido el procesamiento del exDirector paraguayo de la Represa binacional de Itaipú, Víctor Bernal, igualmente acusado de corrupción y malversación de los “fondos sociales”, que volcaba para la campaña electoral del Partido Colorado que, para protegerse y protegerlo, lo designó Senador, otorgándole inmunidad.
En similar honda de perversidades y chicanerías, anda el Tribunal Supremo de Justicia Electoral, encabezado por Manuel Morales, acusado ante los tribunales de delator y de complicidad en varios delitos cometidos durante la larga tiranía de Strossner.
Documentos y fotografías muy comprometedoras contra Morales y otros secuaces siguen saliendo a la luz, mediante la labor infatigable de luchadores por los derechos humanos, entre ellos Martín Almada, quien descubrió en 1992 varios sitios donde estaban acumulados irrefutables pruebas de los crímenes del estronismo.
Incondicional servidor al coloradismo. Morales ha sido descubierto por la Controlaría General de la República de mantener contratados, desde fecha imprecisa, a cerca de tres mil “comisionados”, con un salario que ronda los 400 dólares mensuales, quienes estarían fungiendo de simples operadores de fracciones coloradas y liberales, en dirección a las elecciones municipales de mayo próximo.
La función de los mismos, según Morales, es la de registrar a las personas que no figuran en el padrón electoral, pero la Controlaría sostiene que, entre todos ellos, apenas 57 han identificado algún trabajo.
Octogenario y enfermo, el delator (piragué) podría irse al cementerio sin exculpar sus delitos ni los de la genocida empresa a la que continúa sirviendo, en actitud similar a la de muchos torturadores y asesinos, como es Augusto Montanaro, uno de los más siniestros ministros de Strossner, quien retornó al país, de su exilio hondureño, fingiendo amnesia y demencia senil, protegiendo complicidades.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Paraguay: El golpe anunciado
20-11-2009
Andrés Sal.lari
Rebelión
Hablar de un golpe contra el gobierno de Fernando Lugo en Paraguay no es ninguna novedad ni descubrimiento periodístico, y eso es gracias a algunos senadores opositores que ya hablan abiertamente de la destitución del mandatario.
Clarín publicó el pasado fin de semana las siguientes declaraciones del senador liberal Alfredo Jaeggli, que pertenece a la banca del Partido Liberal:
“Hay una mayoría cómoda en el Congreso de Paraguay para defenestrar a Lugo vía juicio político por inepto y remplazarlo por el vicepresidente Federico Franco”.
El partido liberal es el aparato político que llevó a Lugo al poder, pero es un partido tradicional que muy pronto se ha pasado a la oposición y ahora quiere ubicar a su vicepresidente en el sillón presidencial.
"Tenemos los votos para sacarlo y tenemos que sacarlo en un término no mayor de seis meses. En un plazo superior será más difícil porque tendrá tiempo de fortalecer los movimientos sociales.”
"Si no se va en este plazo, se va a fortalecer tanto que nos va a costar muchísimo sacarlo, va a tener tiempo de terminar de entrenar a movimientos sociales que vendrán a hacernos el 'corralito' como hacen los bolivarianos, para impedirnos entrar al palacio legislativo".
"No lo podemos manejar. Se niega a realizar los cambios liberales que prometió en su campaña electoral. Hace caso omiso a nuestras recomendaciones. Se burla de nosotros y, bueno, tenemos un liberal que puede reemplazarlo y hacer el gobierno que prometimos en las elecciones".
“Lugo quiere imponer en Paraguay el sistema bolivariano de gobernar al estilo Chávez, Morales, Correa y Ortega.”
"La situación política, económica y social se deteriora cada vez más, con la suma de la inseguridad y la incompetencia de los que le rodean".
”Lugo tiene dos alternativas: o renuncia o lo echamos.”
Jaeggli no es cualquier senador, es el Presidente de la comisión bicameral del Congreso que estudia el presupuesto para 2010 (cabe destacar que el senado acaba de reducir el presupuesto social en más de un 50 por ciento, lo que podría considerarse como un verdadero golpe económico contra el gobierno).
Esto se publicó el domingo, el martes siguiente, el diario La Nación editorializó:
“Lo que se dice hoy, en la calle, en Paraguay, es que ya no se discute si se hará o no el juicio político contra Fernando Lugo, sino simplemente cuándo será. Es decir que no le dejan muchas esperanzas al ex obispo cuya gestión amenaza convertir al país en un verdadero caos. Se ha hablado y prometido mucho y no se ha realizado nada, salvo esporádicos intentos de seguir con lo mismo. Ni siquiera supo llevar adelante el negociado de la compra de las tierras de Teixeira, que fue descubierto y detenido en cuestión de días.”
No hace falta aclarar que los medios de comunicación privados apoyan nuevamente el golpismo contra un gobierno progresista en la región, tampoco es ningún descubrimiento.
El mismo día martes pudo verse en las pantallas de Telesur otra declaración muy suelta de cuerpo, esta vez de la senadora Ana María Mendoza de Acha:
“Se tendrían que tratar de visualizar los escenarios que se van a propiciar una vez producida la acefalía, es decir la destitución del Presidente de la República, asumiría el Vicepresidente de la República, y entonces tendríamos que ver cuáles serían los escenarios que se propiciarían”.
La Unasur tiene una buena oportunidad de anticiparse a los hechos y reaccionar preventivamente. Las intenciones de la clase política tradicional paraguaya están a la vista.
Esta vez, la violación de la soberanía popular de los paraguayos, se está cocinando a la vista de todos.
http://andressallari.blogspot.com/
jueves, 19 de noviembre de 2009
Paraguay: Califican de oportunistas las críticas contra el presidente Fernando Lugo Méndez
16 de noviembre de 2009
El vicepresidente de Paraguay, Federico Franco, rechazó lo que consideró "el oportunismo político" de algunos dirigentes opositores que incrementaron sus críticas al presidente de ese país Fernando Lugo Méndez.
Por su parte, el ministro paraguayo del Interior, Rafael Filizzola, dijo que "no existen elementos para impulsar un juicio político contra el presidente Fernando Lugo Méndez", según informes procedentes de Asunción, la capital de Paraguay.
Las declaraciones de ambos funcionarios se produjeron luego de que el senador Luis Alfredo Jaeggli reveló el viernes pasado la existencia de un plan para destituir a Lugo Méndez en los próximos seis meses.
Franco consideró que "es grave" la denuncia de Jaeggli, un importante aliado del vicepresidente en la Cámara de Senadores.
El domingo, en diálogo telefónico un integrante del Gabinete Nacional paraguayo, quien solicitó reservar su identidad, calificó también de grave la denuncia de Jaeggli, pero dijo que es "imposible" que ese plan pueda concretarse.
Según el mismo funcionario, el oficialismo tiene información privada que coincide con encuestas de opinión, de que "el presidente Lugo Méndez tiene casi 60 por ciento de valoración social positiva pese a tantas acciones con claros objetivos políticos de desgaste que se han lanzado en su contra".
Pese a ello, los ministros del Interior, Rafael Filizzola y de Educación, Luis Riart, también rechazaron las palabras de Jaeggli y las consideraron "preocupantes".
En las últimas horas el senador Jaeggli reiteró que "ya existen votos suficientes para iniciar un juicio político al presidente Lugo Méndez".
El presidente se encuentra en Roma, Italia, para participar de la Asamblea de la FAO sobre emergencia alimentaria.
Las declaraciones de Jaeggli tensaron más el clima político paraguayo.
A ello se agrega que se cumplió un mes el secuestro del productor pecuario Fidel Zavala, capturado en una de sus propiedades por el llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), sin que se conozca su paradero.
El ministro Filizzola sobrevoló el área nordeste de Paraguay donde están desplegadas tropas antiguerrrilleras y antiterroristas enviadas para contener las acciones del EPP y tratar de localizar con vida al productor.
A pesar de sus constantes críticas contra el presidente, los partidos de oposición no cuentan con el sustento popular suficiente para intentar acciones mayores.
Entre esos partidos de oposición está el tradicional Partido Colorado que estuvo 61 años en el poder hasta el 15 de agosto de 2008, cuando asumió Lugo Méndez.
Según Filizzola, "los ministros y las autoridades del Poder Ejecutivo están poniendo todo su empeño para sacar adelante al país".
El ninistro del Interior añadió que "no es el momento de oportunismo o el momento de las especulaciones" porque "Paraguay necesita de soluciones" que "no pasan por conspirar o buscar salidas que ahora no tienen ningún asidero constitucional".
"No existen elementos para impulsar un juicio político contra el presidente Fernando Lugo Méndez", advirtió Filizzola tras considerar que el senador Jaeggli y otros actores políticos "solamente buscan conveniencias partidarias".
martes, 10 de noviembre de 2009
Paraguay: Otra vez los yanquis amenazan: ¿el cura Lugo en la mira de otro golpe de Estado?
9 de noviembre de 2009
Pedro Echeverría
(especial para ARGENPRESS.info)
1. Desde agosto de 2008 se hizo cargo del gobierno de Paraguay el ex obispo Fernando Lugo –quien cerró una continuidad de más de 60 años del Partido Colorado, la dictadura de 35 años de Alfredo Stroessner y, además, se incorporó al grupo progresista de gobiernos de América del Sur encabezado por Chávez, Morales y Lula- desde entonces el presidente George Bush comenzó a trabajar intensamente en la tarea de deshacerse de él. Pero a Bush le faltaban escasos cuatro meses para entregar a Obama el gobierno y lo único que pudo hacer fue "recomendarlo" entre las fuerzas militares del Pentágono yanqui. Desde entonces el presidente Lugo está en la mira del gobierno de los EEUU, así como otros gobernantes han estado (Honduras, Guatemala) por el hecho de enseñar cierta autonomía y no someterse a las políticas imperiales que han dominado en la zona.
2. La nota periodística del miércoles 4 dice que nuevos comandantes del ejército, la armada y la fuerza aérea asumieron sus cargos, un día después de que el presidente Fernando Lugo relevara a los anteriores jefes y después que rechazara vigorosamente cualquier peligro de golpe de estado promovido por militares. Aclaró que podrían existir pequeños bolsones (grupos) militares que tendrían relación o podrían ser utilizados por la clase política. ¿Pretenden acaso soliviantar a los empresarios, medios de información y militares para luego levantarla contra Lugo, tal como le hicieron en Honduras contra el presidente Zelaya? Lugo parece estar atento, pero también –por sus palabras- muy confiado. Craso error frente a un gobierno como el de Obama que parece ser "un lobo que se cubre con piel de oveja". ¿Puede alguien creerle que no participó en Honduras?
3. No debe olvidarse que Lugo, durante los años que ejerció como religioso, mantuvo fuertes relaciones con los movimientos sociales, en particular con los campesinos paraguayos. Con base en su trabajo de acercamiento nació su movimiento Tekojoja, del cual surgió la propuesta de postular al obispo como candidato presidencial. Lugo renunció entonces a su función eclesial sin esperar el consentimiento Vaticano, que le dio largas, y aceptó la candidatura. Conformó la Alianza Patriótica por el Cambio con más de una veintena de corrientes que incluye a liberales, a la Democracia Cristiana, o al Partido Comunista Paraguayo PCP. En ese conglomerado destaca el derechista Partido Liberal que es el más estructurado y el que obtuvo mayor representación parlamentaria. Al parecer esa amplísima unidad –muy contradictoria- está perjudicando su gestión.
4. Pero el problema de Paraguay, así como el de casi todos los países de América Latina, país ubicado en medio de Argentina, Brasil, Uruguay y Bolivia, ha sido siempre ser víctima de los intereses de países imperiales como EEUU e Inglaterra, pero también lo fue de sus vecinos antes gobernados por personajes burgueses abiertamente al servicio de los países más poderosos del mundo. Paraguay no tiene salida al mar, tal como se encuentra Bolivia, sin embargo cuenta con grandes caudales de agua en los ríos que son aprovechados para realizar su comercio con los países vecinos. Pero ese aislamiento y dependencia le ha traído dificultades para desarrollarse en producción y mercado. Por eso el gobierno de Lugo, con su política cercana al bolivarismo de Venezuela y sus amigos, puede lograr importantes avances para su pueblo.
5. Martín Almada, luchador social, Premio Nobel (Alternativo) de la Paz, y descubridor de los "Archivos del Terror" del Plan Cóndor, afirmó que el problema de la tenencia de la tierra en su país comenzó realmente en el siglo XIX, cuando Argentina, Brasil y Uruguay se prestaron a los intereses del imperio de turno -Inglaterra- y comenzó la llamada "Guerra de la Triple Alianza" (1865-1870) "porque en Paraguay se repartía la riqueza y no la pobreza, un mal ejemplo para la región". Añade que como consecuencia de aquella guerra y otra provocada por Estados Unidos años más tarde (Paraguay contra Bolivia en 1935), la estratificación social quedó con 5 por ciento de ricos (propietarios de las tierras fértiles), 10 por ciento de clase media y entre el 75 al 80 por ciento de pobres." Almada en sus reflexiones nos introduce a conocer la realidad de su país.
6. ¿Cómo olvidar que el general Strossner estableció en Paraguay una brutal dictadura contra el pueblo desde que en 1954 dio un golpe de Estado y se mantiene en el cargo hasta 1989 (35 años) con la práctica de torturas, asesinatos y purgas políticas? ¿Qué decir de los relevos de Rodríguez, Wasmosy, Cubas, Lino Oviedo, González y Nico Duarte, cuyo único objetivo fue siempre el "quítate tú para ponerme yo? La realidad es que Paraguay –como los demás países de Latinoamérica, han sido víctimas de militares, caciques, poderosos terratenientes locales y extranjeros, así como caudillos, que han exprimido las fuerzas, todas las energías de nuestros pueblos hasta mantenerlos terriblemente sometidos. Todos esos gobiernos se pusieron al servicio de los EEUU y, aunque nunca atendieron los problemas del pueblo, recibieron su apoyo.
7. Lugo parece tenerla muy difícil porque se mueve entre los dos partidos tradicionales: el Liberal y el Colorado que siempre han sido partidos de la derecha y muy ligados al capital de los EEUU. Señala el analista Iaquinandi que un millón cien mil de los seis millones de habitantes del país se encuentran en la miseria, o sea que sobreviven con menos de un dólar diario. Y otro millón de personas en pobreza no extrema. Las escasas estructuras educativas y asistenciales están concentradas en Asunción, la capital, y son mínimas en el interior del país. Otra cuestión fundamental será renegociar con Brasil los términos del acuerdo de 1973 sobre la presa hidroeléctrica de Itaipú, que fijaba en partes iguales el derecho a la energía generada. Pero Paraguay, con su escaso desarrollo, solo utiliza el 17 del 50 por ciento que le corresponde. El resto de la energía producida por Itaipú, lo vende a Brasil, un gigante que sí lo necesita, pero a un precio que es considerado insuficiente.
8. Todos estos problemas son profundamente conocidos por la embajada yanqui, por el Departamento de Estado, así como por Obama y por eso han trazado una política de permanente amenaza al gobierno de Lugo. Éste tendrá que moverse con mucho tacto, con enorme inteligencia para evitar que los poderosos empresarios, terratenientes y militares –atentos a los partidos tradicionales que dominan el parlamento- quieran repetir la experiencia de Honduras. Los pueblos de América deben estar muy atentos porque un nuevo golpe -ahora contra Lugo- puede enseñar muy bien el camino que ha escogido Obama después de la implantación de sus siete bases militares en Colombia. Pero sobre todo Hugo Chávez que en los últimos 10 años se ha convertido en el pilar más importante de la lucha de los pueblos frente al imperialismo.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Fernado Lugo releva al comandante de las Fuerzas Militares
ASUNCION (Reuters) - El presidente paraguayo, Fernando Lugo, relevó el viernes de su cargo al comandante de las Fuerzas Militares, dos días después de haber cambiado a los jefes de las tres armas, en una movida con la que buscaría asegurarse lealtad de los mandos castrenses.
Lugo descabezó las tres armas
Desbaratan tentativa de golpe de Estado en Paraguay
La medida del mandatario, sorpresiva y hermética, alimentó los rumores de desestabilización contra su gobierno. En las últimas semanas, el ex obispo tuvo que enfrentar las amenazas del nacimiento de una milicia ganadera y de un juicio político.
Por María Laura Carpineta
Página 12. Buenos Aires, 5 de noviembre de 2009.
A menos de veinticuatro horas de haber descartado un golpe de Estado, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, sorprendió al descabezar las tres ramas de las fuerzas armadas. Removió a los jefes del ejército, la armada y la fuerza aérea, pero no al comandante de las fuerzas militares, la máxima autoridad castrense del país. No hubo anuncio oficial ni explicación ; apenas un comunicado de los propios militares indicando los nombres de los reemplazantes y que tomarán posesión hoy por la mañana. En apariencia, nada tenía que ver con la crisis política que vive el país hace tres semanas y los crecientes rumores sobre una intentona para derrocar al presidente Lugo. Pero hacía sólo un día que el ex obispo había, por primera vez, reconocido que había oficiales que estaban coqueteando con la oposición y viceversa. "Podrían existir pequeños bolsones (grupos) que tendrían relación o podrían ser utilizados por la clase política", había advertido, como al pasar.
No es la primera vez que Lugo descabeza a las fuerzas armadas y pone al frente gente de su confianza. Pero ayer la medida, sorpresiva y hermética, alimentó aún más los rumores de desestabilización contra su gobierno, el primero de base progresista después de seis décadas de dominación absoluta del conservador Partido Colorado. En las últimas tres semanas, el ex obispo tuvo que enfrentar las amenazas del nacimiento de una milicia ganadera, de un juicio político y un golpe apoyado por los fusiles de los militares. En medio de esa tensión, los medios locales descubrieron que el gobierno estaba por comprar unas tierras sobrevaluadas en nombre de la aún embrionaria reforma agraria.
Desde su asunción, Lugo venía convocando a una reconciliación nacional y se negaba a patear el tablero, a pesar de las constantes trabas que le imponían la oposición, la burocracia nacida al amparo de los sucesivos gobiernos colorados y hasta su propio vicepresidente, Federico Franco, y su partido, el Liberal. En su año de gobierno no pudo avanzar en ninguna reforma profunda, ni social, ni económica, ni política. Sin embargo, hace tres semanas el enfrentamiento dejó de ser una sensación y se convirtió en una guerra abierta. La razón, al menos discursiva, fue el secuestro de un ganadero rico, Fidel Zavala.
Durante la noche del jueves 17 de octubre, un grupo de hombres armados irrumpió en la estancia de los Zavala en el norte del país, justo cuando estaban por cenar. No dijeron mucho, excepto que si querían ver de nuevo al empresario rural de 45 años deberían pagar un rescate de cinco millones de dólares, una cifra descomunal en comparación a los anteriores secuestros en la zona. Nadie se adjudicó el ataque, pero la oposición, los medios y la Asociación Rural paraguaya se apuraron a cargar las tintas contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), una supuesta guerrilla de base campesina y de no más de veinticinco integrantes que el año pasado se convirtió en el cuco mediático de la derecha tras robar las armas de un pequeño destacamento militar.
"Yo no puedo decir si la guerrilla existe o no, pero sí sé que siempre la utilizan como pretexto para descabezar al movimiento campesino y deslegitimar nuestra lucha por la tierra", explicó vía telefónica Pablo Caballero, uno de los dirigentes campesinos del departamento de San Pedro, cuna política del presidente Lugo.
Esta vez la supuesta amenaza de la guerrilla no tenía como objetivo a los líderes campesinos, sino a su principal aliado en el poder, Lugo. "Todos sabemos que este gobierno no solamente los apaña, los ayuda, les da dinero y alimentos. Hace ojos ciegos ante el avance de la guerrilla, en vez de ordenar en un minuto la salida de las tropas a la zona, para cerrar con pinzas de fuego y capturar a estos bandidos y ejecutarlos", escribió el ganadero de origen chileno Eduardo Avilés (ver recuadro), en un e-mail que envió a sus colegas y luego fue publicado en los diarios locales.
Su correo electrónico llamaba a armarse para "combatir a estos comunistas hijos de puta", una propuesta que no recibió respaldo oficial de otros ganaderos, pero tampoco repudio. La Iglesia Católica aseguró que "aún confía en el proceso democrático" iniciado con Lugo y la oposición más extrema, entre ellos el Partido Colorado del general golpista Lino Oviedo, acusó al ex obispo de promocionar la lucha de clases.
La Asociación Rural, versión paraguaya de la Sociedad Rural, fue aún más clara. "La violencia no es buena, pero qué otra cosa podemos hacer", advirtió el ex presidente de la institución, Alberto Soljancic. En la actual conducción piensan más o menos igual. La culpa de la violencia, los secuestros y hasta el retraso económico del país es de los campesinos.
"Las organizaciones campesinas son los que nos arman los conflictos. El gobierno debería dejar de invitar a la mesa de diálogo a esos creadores de conflicto, porque en la práctica no quieren una solución, una verdadera reforma agraria", aseguró a este diario el vicepresidente de la Asociación Rural, Germán Ruiz Aveiro. Según el dirigente, el gobierno debería quitar las pocas tierras que están en manos de los campesinos y que pasen a engrosar las exportaciones paraguayas.
"La lucha de la tierra es lo que subyace a la lucha política en este país", explicó el sociólogo paraguayo Tomás Palau. Según el último registro oficial, de hace siete años, apenas un 10 por ciento de los propietarios de tierra concentran casi el 70 por ciento del suelo cultivable, mientras que el 30 por ciento de la población rural no posee ni un metro cuadrado. A pesar de los obstáculos y las amenazas, Lugo aún promete cambiar esas cifras.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Los dilemas de Lugo
18 de septiembre de 2009
Diego González
(IRCAMERICAS, especial para ARGENPRESS.info)
A un año de su asunción, Fernando Lugo debe administrar al mismo tiempo varias crisis. Por un lado, su flamante paternidad que manchó su imagen pública tanto dentro como fuera del Paraguay. Pero al día de hoy ese escándalo no es lo que desvela al presidente paraguayo. Sucede que su estrategia de navegar sin barco propio sobre un conglomerado de fuerzas casi antagónicas está rozando el abismo.
Así, los viejos liberales pelean espacio por espacio, tribuna por tribuna con la izquierda, que avanza en un proceso de unidad sectorial. A su vez, los liberales se desangran en eternas internas, pujando por una sucesión que deje a su línea interna lo mejor parada posible de cara a las presidenciales de 2013. La circunstancia es de tal tensión que hasta el mismísimo vicepresidente ya impulsó el juicio político para el presidente para luego romper la alianza gubernamental, que unía derecha e izquierda. Ahora, desde una posición ambigua, los liberales no terminan de ser gobierno ni oposición. Lo que ahora exigen, en boca del senador Blas Llano, es "cogobernar".
El 2 de abril de 2008 la "Alianza Patriótica para el Cambio" encabezada por Lugo sacó 40,83% de los votos que lo catapultaron a la presidencia. El debate ineludible giraba en torno a la conformación del frente gubernamental. Sucede que ya desde que su figura ganaba adeptos en oposición al tradicional Partido Colorado del por entonces presidente Nicanor Duarte Frutos, había un dilema. La izquierda, pequeña y dispersa, por sí sola no acumulaba lo suficiente como para quebrar la hegemonía de 61 años de los colorados. El Partido Liberal Radical Autentico (PLRA), los azules, sólo podían tener expectativas si se colaban detrás del fenómeno del outsider Lugo, quien prometía reforma agraria y renegociación con Brasil por el Tratado de la represa de Itaipú. Así fue como se conformó este nuevo frente, gelatinoso, inestable, en el que conviven derecha e izquierda.
Hoy, los liberales representan el 82% de la Alianza en las cámaras de senadores y de diputados. El 17% restante pertenece a representantes de izquierda. Es por esto que Lugo los necesita para la gestión, para el día a día. Y esto los liberales lo saben. Es por eso que lo utilizan como moneda de cambio negociando apoyos y presiones con su supuesto propio gobierno.
Sin ir más lejos, a menos de un año de haber asumido, el vicepresidente Federico Franco, del PLRA, ha impulsado sin éxito el juicio político en contra del presidente, amparado en la crisis por la paternidad del ex obispo. Ya en aquel entonces anunciaba sin eufemismos que estaba "listo para gobernar".
La novedad de los últimos días está dada en que el otrora aliado fiel a Lugo, el ahora senador y antes ministro de justicia y trabajo Blas Llano, se plantó y exigió cogobernar mientras anunciaba el retiro del partido de la alianza pero no del gobierno. Como explicó el titular del PLRA, Gustavo Cardozo, su partido no devolverá los tres ministerios que les dio Lugo: "Esos cargos nos pertenecen como mayoría absoluta, por ser nuestros electores los que votaron mayoritariamente por el presidente Lugo en las elecciones de 2008".
Los liberales hoy se debaten internamente sobre las medidas a tomar. Tres son las tendencias: una, encabezada por Efraín Alegre, Ministro de Obras Públicas, que por la envergadura del Ministerio que maneja ha ido convirtiéndose en un actor de peso. Su estrategia es acercarse a Lugo y esperar desde allí a las presidenciales del 2013. Otra ala, liderada por el senador Blas Llano, con un pie dentro y otro fuera, busca la mejor correlación de fuerzas posible para su sector, negociando y retaceando apoyos de acuerdo a la estricta coyuntura. Pero también existe una tercera línea, encabezada por el vicepresidente, abiertamente rupturista. Las dos últimas son las principales y antagónicas.
Perspectivas
Ya antes de asumir, en el fragor de la campaña el ex obispo señaló: "No creo en el estatismo ni en la desregulación total"; "Mbytetépe, poncho yurúicha" (estoy en el centro mismo, como la boca del poncho), o "en el nuevo Paraguay que hay que construir todos tienen algo que aportar, incluso los oviedistas y hasta los stronistas". El mapa tanto nacional como al interior de su frente era complicado, y Lugo debía moverse cual equilibrista. A un año de haber sumido el poder, las cosas siguen parecidas. O incluso peores.
"Hay una equivocación de fondo cuando se habla de Lugo. Se lo compara con Correa, Chávez, Evo. Y no, se lo debe comparar con lo que fueron Carlos Mesa en Bolivia, con Rafael Caldera en Venezuela, o en el peor de los casos con Lucio Gutiérrez en Ecuador. Toda gente que transita de un sistema a otro. Pero no crea que este vaya a ser un gobierno de izquierda. No lo fue, no lo es, ni lo será". La afirmación es del politólogo Marcelo Lacchi. Pero no sólo de él, es una sentencia que comparten amplios sectores de la izquierda paraguaya.
Al consultar a Sixto Pereira, al actual senador del Tekojoja, movimiento social de base campesina aliado a Lugo, por la tesis de máxima de su organización respecto del actual proceso, respondió: "Este gobierno es una oportunidad. No es revolucionario, ni socialista. Es apenas un gobierno democrático-burgués que aspira a recuperar la institucionalidad. Estos son momentos de acumulación política en los que hay que ir fortaleciendo a las organizaciones populares con miras al 2013".
Los partidos de izquierda que siguen apoyando a Lugo son el Partido Comunista Paraguayo, Partido Popular Tekojoja, Partido Convergencia Popular Socialista, Partido del Movimiento Patriótico y Popular y el Partido del Movimiento al socialismo. A modo de balance, podría afirmarse que las herramientas que las diferentes organizaciones pudieron acumular a lo largo de este lapso son relevantes, mucho más si se tiene en cuenta que antes de iniciarse este proceso su capacidad real de influir políticamente en la realidad nacional era lisa y llanamente marginal. Hoy gestionan desde algunos ministerios: Emergencia Nacional y Cancillería el P-MAS, Tekojoja maneja la Entidad Binacional Yacyretá y el Ministerio de Salud, mientras que la Secretaría de Acción Social quedó en manos de Pablino Cáceres, un cura amigo de Lugo y cercano a Tekojoja.
La Cancillería resulta estratégica. Sucede que fue en esos pasillos en donde se resolvió el eterno conflicto por la represa binacional de Itaipú, bandera insigne de la campaña luguista y emblema nacional por la larga disputa que implicó con el Brasil. Con un Estado casi famélico, una urgencia que tenía Lugo para concretar sus promesas sociales era recaudar más. Por un lado, planteó una reforma tributaria que fue duramente rechazado por las elites. La otra fuente era la represa compartida con el Brasil. Pero la situación era compleja.
Basado en la firma de 1973, Brasil alega que la mecánica debe seguir siendo como siempre fue: la producción total se divide en dos y cada cual consume lo que precise. Luego, de haber un excedente por parte de cualquiera de los dos países, este está obligado a vendérselo al otro a precio de producción. En términos concretos implica que la burguesía paulista, cual aspiradora, se lleva la gran mayoría de la producción total de Itaipú.
El nuevo acuerdo firmado el pasado 25 de julio consta de 31 puntos y establece pasar el coeficiente de compensación a pagar por el Brasil al Paraguay de 5,1 a 15,3, lo que implica un incremento del 200%. O sea, aumentar los ingresos para el fisco de US $120 a $360 millones anuales. El Estado brasileño también compensará al paraguayo con toda otra batería de inversiones en infraestructura como puentes, ferrocarriles y líneas transmisoras de alta tensión, lo que sólo en el último de los casos mencionados implica un gasto del orden de los US $450 millones. Todo esto, sin embargo, todavía deberá pasar por ambos parlamentos.
Pero lo cierto es que en términos políticos, para la izquierda es todo un capital que haya sido un exponente suyo—el canciller Héctor Lacognata, antes del conservador Patria Querida, hoy del P-MAS—quien haya gestionado el nuevo tratado.
En el campo de la oposición quedan los otrora todopoderoso colorados, hoy totalmente fragmentados y en crisis. José María Ibañez, quien fuera ministra de Duarte Frutos, hace un balance: "El Colorado es hoy un partido débil, dividido en porciones y pedazos con liderazgos egoístas y caprichosos que no logran establecer un diálogo que permita reconciliación interna". Sucede, como él mismo afirma, que "el coloradismo era un partido de gobierno", y que, sin él, se encuentran a la deriva. "La autoestima está disminuida, lastimada." El dirigente y afiliado colorado siente el peso de estar fuera del poder porque es castigado socialmente. Entonces cuesta retomar esa autoestima y esa actitud que sostiene que el partido puede ser una herramienta de intermediación entre la sociedad civil y el Estado. Esto es así porque hoy el partido no tiene la fuerza del estado para resolver los problemas concretos". Y lo resume: "Hoy somos la lepra de la sociedad".
Así las cosas, la oposición orgánica hoy se encuentra en la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), donde su líder es Lino Oviedo, ejerce un mando duro, vertical y nepotista. Es con esa cohesión interna y con su liderazgo carismático que el coloradísimo UNACE no tiene que aguardar agazapado el momento de avanzar e ir por todo.
La reforma agraria
Paraguay es hoy el cuarto productor mundial de soja. Entre 1995 y 2006, la extensión sembrada casi se cuadruplicó, pasando de 735.000 a 2.400.000 de hectáreas, equivalentes a casi el 25% de la superficie cultivable. Su producción—equivalente al 10% del PBI y al 40% de las exportaciones paraguayas1—es indisociable de lo que en tierras guaranies se denominan la "invasión brasileña". Según una estimación del investigador Sylvain Souchaud, el número de brasileños y sus descendientes—llamados popularmente "brasiguayos"—en Paraguay se acerca al medio millón. Ante esta realidad, unas de las principales promesas del por entonces candidato presidencial Fernando Lugo era la reforma agraria. A poco de la toma de posesión del ex obispo, los movimientos sociales campesinos iniciaron la toma de tierras de propietarios brasileños sin el aval explícito del gobierno. Fue entonces que Brasil movilizó tropas a las zonas fronterizas.
Pero la respuesta no sólo fue externa. Internamente también se vivió un sismo. Así lo demuestra una solicitada firmada por Mario Centurion en la página 13 del diario ABC Color del miércoles 20 de mayo: "Desde hace 7 años somos atacados sin piedad por supuestos campesinos sin tierra en la estancia 'Toro Blanco' (Caazapá), quienes ocupan las mejores tierras y nos impiden trabajar en la agricultura y la ganadería como la ley manda; cada vez que intento entrar en el lugar con los empleados recibo una lluvia de balas de su parte, por lo que no podemos hacer nada allí. (…) Como el gobierno no nos protege, pese a que soy un gran contribuyente sin recibir nada a cambio del maldito estado paraguayo: sólo perjuicio, pero como no voy a rendirme ante forajidos de esta calaña sin importar los millonarios perjuicios recibidos, busco e invito a por lo menos 20 hombres valientes que supongo deben existir aún en este país para trabajar 1000 ha. mecanizadas de nuestra propiedad. (…) Ofrezco compartir los beneficios que resultan. El objetivo es salvar la propiedad (…) Pienso que con 20 hombres corajudos, armados hasta los dientes, podemos repeler a los bandidos y trabajar tranquilos allí. Aclaro que hago esto porque el estado Paraguay administrado ahora por el cura guerrillero Lugo y su equipo de marxistas nos protegen y porque no me voy a rendir".
En este contexto, hasta la izquierda luguista comprende la parsimonia gubernamental: En términos políticos, ¿Cuánto puede esperar una reforma agraria?, le preguntó CIP Americas al senador Pereira de Tekojoja.
"Lo primero es hacer un catastro, o sea identificar las tierras públicas y recuperar al Estado. Eso va a implicar necesariamente confrontación, porque los latifundistas no se van a quedar de brazos cruzados.Lo cierto es que todavía no hay margen para plantear el tema agrario, cuando la fiscalía y el poder judicial siguen intactos. Esto, sumado a que gran parte del gobierno y junto a la oposición votan en bloque en el congreso contra cualquier intento. En resumen, dada la correlación de fuerzas, dudo que haya una política de Estado al respecto. Es por eso que los movimientos sociales y populares tienen que organizarse movilizándose activamente por el cambio."
Lo que se le cuestiona desde ese campo es lo dubitativo de la gestión de Lugo. Así lo ve Lacchi: "Lugo no tiene espina dorsal, cambia de opinión cada soplo de viento y no tiene fuerzas para imponer una visión, que ciertamente no es socialista. Lugo es un liberal-democrático-progresista-moderado, más moderado que progresista."
Sin embargo, más allá de los cuestionamientos, todos reconocen que algo ha cambiado en Paraguay con la asunción de Lugo. Y no se refieren sólo a algunas iniciativas progresistas, como las reformas en el campo de la salud que habilitan la atención gratuita en hospitales públicos. Se nota en la calle, dónde hay un resurgir del debate político, donde la filiación e identidad ya no está dada por la tradición y los colores (azules los liberales y colorados los colorados), sino que hay algo que se ha trastocado en el modo de hacer política.
Un ejemplo son los sindicatos y movimientos sociales, que a lo largo de los 61 años de coloradismo se han vinculado con el Estado a través de la represión o la prebenda. "En el Paraguay el vínculo entre el Estado y las diferentes organizaciones fue siempre personal, no como contrapartes. El trato era de cuate, de amigo, de correligionario. Ahora lo que está cambiando es la relación con la autoridad, se reconocen como actor político. Se dan cuenta de que ahora llegó el turno de exigir como sector, no de mendigar. Es por eso que el próximo gobierno no va a tener fácil la relación con los sindicatos. Ahora van a tener que negociar las cosas, no encontrarse con el diputado en su casa para charlar", agrega Lacchi. Y este tipo de cambios, más allá de lo que determine la estricta coyuntura y las falencias de gestión, son los que permanecen, perduran.
Notas
Ver Fin de "Época en Paraguay" de Pablo Stefanoni. Edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique, julio 2007.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Paraguay: En blanco y negro

2 de septiembre de 2009
José Antonio Vera
(especial para ARGENPRESS.info)
Con apenas un año y 15 días de vida, el Gobierno de Fernando Lugo sobrevive en medio de claroscuros permanentes, que van de medidas positivas, como la creación de un canal de televisión por cable, del Ministerio de Educación que, vía satélite llega a comunidades indígenas, hasta tolerar conductas escandalosas a personas muy allegadas.
El decreto de salud gratuita, en los hospitales públicos, extendido esta semana a los servicios odontológicos y, aunque en la práctica la atención sea aún insuficiente, constituye una medida muy destacable.
En el haber del Ejecutivo también hay que sub-rayar la firma, este martes en Asunción, de la Nota Reversal con Brasil, que obligará a éste a triplicar el pago, de 120 a 360 millones dólares/año, por la cantidad de energía que Paraguay le cede, del 50 por ciento que le corresponde del total producido por la Represa Binacional de Itaipú.
La signatura formalizó el acuerdo al que llegaron el 25 de julio pasado, durante la Cumbre del MERCOSUR, los mandatarios Lula Da Silva y Lugo, corrigiendo, aunque muy parcialmente, un abuso brasileño de tres décadas, al acaparar, por una suma ridícula, el 47 por ciento de la energía que Paraguay no consume, a la vez que le ha prohibido venderla a cualquier otro país, valiéndose de cómplices locales.
Asimismo, corre a favor del ex Obispo una victoria reciente sobre la derecha parlamentaria, al negarse a firmar un texto de “Compromiso Democrático” que pretende limitar la participación del pueblo, en la vida política del país, al sólo derecho al sufragio y a ser representado, muy promocionado por la cofradía mediática.
Lugo respondió que el voto es apenas el primer paso en la vida democrática de un pueblo, cuyo poder emana de su participación directa. Su respuesta recordó discursos suyos de hace año y medio, cuando fustigaba a los sectores reaccionarios, “de mentalidad y acciones burguesas”. La prensa patronal enfurecida.
Otro mérito del mandatario es su decisión de vetar la designación de Lovera Cañete como Ministro en la Suprema Corte de Justicia, que pretendió imponer el sector más retardatario de la oposición, pasando por alto numerosas denuncias contra el candidato, acusado de activar a favor de estronistas acusados de violar los derechos humanos.
Igualmente, en bien de Lugo hay que anotar su compromiso de obrar, en conjunto con los gobiernos democráticos del continente, en la consolidación de la independencia de las naciones latinoamericanas y su rechazo a los Golpes de Estado e intervenciones extranjeras, como ocurrió hace dos meses en Honduras, cuya Embajadora Carmen Ortez Williams, hoy fue despojada de sus credenciales, “por sostener al gobierno de facto”.
En el blanco y negro, nombre de un exitoso programa radiofónico, que caracteriza la labor del gobierno paraguayo, por supuesto que sobresale la hazaña de cortar 60 años de poder absoluto del Partido Colorado, implosionado por su propia corrupción, pero paralelamente es inocultable un enfriamiento y un excesivo tratamiento burocrático del prometido y esperanzador programa de recuperación del país.
Ninguno de los seis puntos de la plataforma han sido aún asumidos en la proporción de lo deseable y de lo posible, como los casos de reforma agraria, la reactivación económica, la recuperación institucional, del Poder Judicial y de la Soberanía Nacional, y la aplicación de un Plan de Emergencia Nacional.
De todos ellos, el tema de la soberanía nacional, una de las reivindicaciones priorizadas durante la campaña electoral que terminó en victoria el 20 de abril del año pasado, es el punto que más logro registra con este primer acuerdo con Brasil sobre Itaipú, pero aún está por delante el inicio de una dura puja con Argentina por la Represa Yaciretá.
En ambas binacionales un tema sumamente escabroso a resolver, es la deuda de muchos millones de dólares que esos dos países le reclaman a Paraguay, cuyas autoridades las califican de espurias, conformadas en la usura.
Monseñor Melanio Medina, Presidente de la Comisión Verdad y Justicia, afirma que ese organismo ha verificado la existencia de cuatro millones de hectáreas, ocupadas en forma ilegítima, que el Estado debe recuperar “cuanto antes” para distribuirla entre los miles de campesinos sin tierra, que deambulan hambrientos por todo el país.
Varios estudios indican que el 60 por ciento de los seis millones de paraguayos están en situación de pobreza y dos millones en la miseria, con 700 mil personas que anualmente buscan empleo sin encontrarlo. El déficit habitacional sería de unas 300 mil viviendas.
Otros manchones oscurecen el mapa nacional y, si bien algunos pueden ser producto de montajes de la prensa patronal que, en su totalidad, se ha consolidado como el principal actor de la oposición, circulan comentarios públicos y versiones en los medios diplomáticos, que comprometen una mayor atención de Lugo.
El mandatario, quien mucho habló de ética y utilizó la lucha contra la corrupción como uno de sus objetivos más aplaudidos por la población, es incapaz de esclarecer ante una ciudadanía muy molesta, la función que cumple su hermana Mercedes, en su papel de “Primera Dama”, incurriendo en gastos cuya suntuosidad ofende el pudor.
El nepotismo y el comportamiento dinástico, tan presentes en la historia del último siglo y medio del país, exceptuando los primeros 20 años de la independencia bajo la conducción de Gaspar Rodríguez de Francia, son dos vicios que, en toda ocasión que pudieron, han explotado los dos partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal.
Entre las esperanzas que abrigó el pueblo con el triunfo de Lugo, figuraba la limpieza moral del país, acabando con los abusos del poder, para lo cual las nuevas autoridades debían ser ejemplo, desterrando el prebendarismo, el amiguismo y el “sociolismo” de la función pública, para intentar devolver confianza a la gente, por años pisoteada.
El papel de Primera Dama lo creó el Presidente Luis González Machi en 1999, cuya esposa fue Miss Paraguay, y lo mantuvo su sucesor y correligionario colorado Nicanor Duarte Frutos. Su esposa creó la Secta Raíces, evangelista, hasta ahora criticada en diversos medios del pueblo por su derroche de recursos del Estado, conducta habitual de los jerarcas de un partido corroído por la delincuencia.
Lugo, soltero, tenía la oportunidad de terminar con ese hábito de tan mal gusto, con esa afrenta, esa inutilidad impuesta a la ciudadanía, cuya designación está lejos de ser producto de una elección popular.
Imposición antidemocrática que el pueblo, eternamente burlado y acostumbrado a soportar todo, podría ser capaz de tolerar si esa persona cumpliera alguna función social en beneficio de los más necesitados, pero no como continúa ocurriendo, para montajes caritativos y un exhibicionismo de mal gusto, antiestético, grosero, desbaratando más de 300 mil dólares por año, más un millón donado por Taiwán.
El país, sumido en décadas de atraso, sin tejido industrial, con una enseñanza y otros servicios públicos paupérrimos, no tiene necesidad de una Primera Dama rodeada de una cohorte de aprovechadores, entre hijas, hijos, yernos, nueras y personajes de los anteriores gobiernos, habitués de la farándula financiera más detestada.
Ni siquiera el tirano General Alfredo Strossner, durante su poder absoluto, entre 1954 y 1989, recurrió a la función de Primera Dama. Difícil de comprender la actitud de Lugo frente a un espectáculo tan desmoralizante.
Autor foto: Presidencia Paraguay
domingo, 30 de agosto de 2009
El fantasma hondureño acecha a Lugo
30-08-2009
Carlos Rivera Lugo
Rebelión/Claridad
Al cumplirse un año de su ascenso a la presidencia de Paraguay, Fernando Lugo ha decidido que ha llegado la hora para poner sobre el tapete el reto supremo de nuestros tiempos: la ampliación y radicalización de la democracia. A esos propósitos ha hecho un llamado para la profundización de la democracia, para hacerla realmente el gobierno de todo el pueblo, para todo el pueblo y, muy particularmente, por el pueblo.
Ya lo sentenció magistralmente el filósofo ginebrino Jean-Jacques Rousseau, en su histórica obra El Contrato Social: “La soberanía no puede ser representada, por la misma razón por la que no puede ser enajenada. Consiste en la voluntad general, y la voluntad no se representa porque, o es ella misma, o es otra; en esto no hay término medio”. Más adelante abunda en una crítica a la llamada “democracia representativa” que el liberalismo burgués pretende endilgarnos a partir de su festinado juicio ideológico acerca de la incapacidad del pueblo para autogobernarse: “El pueblo inglés cree ser libre, y se engaña; porque tan sólo lo es durante la elección de los miembros del Parlamento. Después de que éstos están elegidos, ya es esclavo, ya no es nada. El uso que hace de su libertad en los cortos momentos en que la posee, merece por cierto que la pierda".
Los tiempos dan testimonio de un cambio fundamental: la transfiguración de los sujetos y los procesos políticos. La política adviene crecientemente en un proceso decisional en donde el acto de decidir forcejea por constituirse en un acto común que supere los límites estrechos y limitantes de la llamada democracia representativa, sobre todo ante los inefectivos rituales fundados en el principio elitista de la representación y su incapacitación para realmente expresar la voluntad de la comunidad toda. La política de lo común desborda los marcos estreñidos del Estado burgués para ir potenciando progresivamente, desde las experiencias mismas de las luchas del pueblo, un nuevo Estado de hecho, una gobernanza consecuentemente insurgente, pluralista y revolucionaria centrada en el principio alternativo de la autodeterminación.
En estos días, el mandatario paraguayo emitió unas declaraciones que han sido tomadas como un emplazamiento a las fuerzas políticas de su país, tanto de derecha como de izquierda. En diversos encuentros que ha sostenido con campesinos, obreros y pobladores, ha escalado la apuesta política de su gobierno.
En las grandes decisiones del Estado -ha dicho Lugo- es imperativo que el pueblo participe y se pronuncie, dado que el voto no es el fin de la democracia sino el principio, respetando el pluralismo y las diferencias ideológicas para construir un sistema democrático de calidad, diferente a ese “maquillaje” característico de la llamada democracia representativa que sólo sirve para encubrir el predominio de la exclusión social en el país. En ese sentido, ha propuesto que se celebren regularmente consultas plebiscitarias al pueblo sobre aquellos asuntos que le atañen a partir de su condición de soberano, condición ésta que no puede entenderse nunca alienada en una sociedad verdaderamente democrática, como bien advirtió Rousseau.
“Las cúpulas partidarias deben bajar del pedestal para convivir y debatir política con la gente común. No admitimos como potable ninguna intención de defender el actual sistema partidario y democrático confrontando con la ciudadanía”, dijo recientemente Lugo en una de sus habituales informes semanales a la sociedad emitida desde el Palacio presidencial. Aseguró que el ciudadano o la ciudadana común no pueden tener como única forma de participación, “votar una vez cada cinco años en elecciones donde direcciones partidarias presentan listas predeterminadas por ellas mismas”.
Sostiene el Presidente que hay que rescatar la participación ciudadana del “abismo de las formulaciones - hasta ahora – vacías”. Puntualiza que no puede haber un sistema democrático legítimo, sin esa expresión concreta de la voluntad popular, de esa mayoría olvidada por la llamada democracia burguesa. Lugo propone en ese sentido que la Constitución actual sea ampliada para reconocer, con mayor detalle, un proceso de consultas a la ciudadanía, los movimientos sociales y demás expresiones de la sociedad civil organizada.
Lugo asegura que el debate para la profundización de la democracia en Paraguay apenas ha comenzado y que su gobierno tiene las puertas abiertas para dialogar, “toda vez que la ciudadanía forme parte del proyecto de la democracia paraguaya que pretendemos. Es nuestra única condición. Con la ciudadanía todo, sin ella, nada”.
El presidente paraguayo puntualiza que “no le teme a las diferencias ideológicas, ni tampoco a quienes fundieron el país”, y ha insistido en que “somos los paraguayos quienes tenemos que decidir qué clase de país queremos, qué tipo de Estado queremos y qué democracia queremos y tenemos que construir”.
En respuesta al llamado de Lugo, la oposición de derecha se ha montado en cólera y lo ha acusado de pretender violar el orden constitucional para sumarse a los procesos de refundación democrática que se han estado conduciendo en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Producto de ello, la oposición, que cuenta con la mayoría en el Congreso, consiguió que dicho cuerpo aprobase una declaración titulada “Compromiso Democrático” en la que reitera que la única democracia posible es la representativa, de paso rechazando toda posibilidad de una democracia en la que las decisiones se tomen con participación directa del pueblo.
La respuesta obstructora de la derecha ha sido la misma a través del primer año del gobierno de Lugo. Con escaso apoyo congresional –sólo cuenta con 3 senadores de un total de 48 y 2 diputados de un total de 80- el presidente paraguayo ha enfrentado una dura y permanente oposición a su agenda de cambio. Sin embargo, en días más recientes, en lo que algunos analistas asemejan al caso del presidente Manuel Zelaya en Honduras, la oposición ha empezado a arreciar una campaña para que, desde el Congreso, se proceda a ponerle fin al mandato constitucional de Lugo. Incluso, un reciente sondeo que ha circulado en el país del encuestador Enrique Chase, registra una popularidad del 40% para el mandatario, lo que le lleva a vaticinar un fin anticipado de su gobierno. “La percepción de la gente es que no terminará su mandato”, declaró Chase.
Entretanto, en abierto desafío a Lugo, el vicepresidente Federico Franco ha apoyado la declaración “democrática” de la oposición y ha asegurado que está “preparado para gobernar” ante los insistentes rumores de que Lugo no llegará el final de su mandato. En una acción propia de un escandaloso oportunismo político, Franco abandonó hace un tiempo la coalición gubernamental para sumarse a la oposición, en particular a UNACE, liderado por el ex general golpista Lino Oviedo.
Consciente de la analogía que sus enemigos pretenden establecer con el caso hondureño, Lugo ha declarado que no permitirá su desplazamiento: “Pueden hacer el juicio político...el pueblo me ha elegido de forma soberana y estamos convencidos de que no habrá interrupción del proceso democrático”. Insistió que su gobierno no será derrocado “como el de Honduras”.
El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño “Claridad”.
jueves, 13 de agosto de 2009
Paraguay: Presidente blindado (Primer año de Lugo)

12 de agosto de 2009
José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)
El primer aniversario de la asunción de Fernando Lugo Méndez, a la presidencia de la República de Paraguay, se cumplirá este sábado 15, ocasión que convoca al balance de su gestión, iniciada con una inmensa alegría y esperanza popular que se está mostrando incapaz de administrar, a juzgar por el desánimo que se registra en diferentes ámbitos de actividad, donde se le acusa de falta de definición, decisión y autoridad para el cargo.
Quizás el elemento que va sobresaliendo más en estos meses, es la figura de un mandatario blindado, por obra de pusilánimes fuerzas internas y externas, que le aportan protección y, a la vez, impedimento, es decir, ingobernabilidad, dos propósitos que aparentemente están funcionando a satisfacción de sus inspiradores.
Por voluntad o ingenuidad, consciente o no, el Jefe de Estado ha ido quedando cercado por la acción de habilidosas fuerzas que, por un lado, no le dejan hacer y, por otro, talvez han evitado alguna agresión de nostálgicos estronistas o antichavistas rabiosos contra el socialismo, creados por los grandes medios de comunicación, burdos inventores de la idea de que el ex Obispo quiere hacer de Paraguay otra Venezuela.
De las seis promesas electorales, que tanto entusiasmaron al pueblo, ninguna ha sido cumplida y ni siquiera atacada, suplidas apenas por pequeñas asistencias.
Para empezar, la Reforma Agraria Integral, que encabezó la plataforma de buenas intenciones, con el compromiso, incumplido, de proceder a un catastro nacional, pese a que hay documentación suficiente sobre la posesión ilegítima de siete millones de hectáreas, por parte de varios terratenientes.
El campesinado pobre está más pobre y sólo ha recibido represión, con algún muerto, varios heridos y cientos de presos, trabajo del Ministerio del Interior que si continúa en los cuatro años que le queda a Lugo, emulará a los últimos gobiernos colorados. Desde el pasado fin de semana, varias marchas de protesta campesina recorren el país.
La segunda propuesta, la Reactivación económica, quedó en las declaraciones soberbias del titular de Hacienda, el fondomonetarista confeso Dionisio Borda, quien se declara ayudado por la Nacional Endowment for Democracy (NED), que según el New York Times, fue creada “para realizar públicamente lo que la CIA hace clandestinamente”.
A principios de año, presionado por los sindicatos y movimientos sociales, Borda debió cajonear un plan económico diseñado a puertas cerradas con los empresarios, sin ninguna participación de los trabajadores.
Ahora dice que recién el año próximo comenzará la recuperación, aunque un misterioso cálculo le permite pronosticar la aparición de 400 mil nuevos pobres, sobre el 40 por ciento oficial, que otras fuentes sitúan en 70 %.
La Recuperación Institucional de la República, ocupa el tercer lugar, una noble aspiración que el equipo de Lugo no alcanza, maniatado y sobrepasado por un parlamento retrógrado, mañoso, nido lascivo de viejas alimañas de todo tipo, donde se están estrellando todos los proyectos de reformas, entre ellos el Impuesto Personal.
Similar es el universo judicial, al que el ex Obispo prometió convertir en órgano de una Justicia Independiente, pero sigue siendo coto cerrado de los Partidos Colorado y Liberal, que han posibilitado la coronación vitalicia de los Ministros de la Corte, experimentados expertos en victimizar víctimas.
El quinto punto fue un Plan de Emergencia Nacional que, aparte algunas acciones de socorro a víctimas de catástrofes naturales, está ausente de las urgencias más inmediatas de tres de cada diez paraguayos que sobreviven en la más absoluta miseria, a los cuales la Secretaría de Asistencia Social les anda entregando unos 70 dólares de ayuda.
Otro tercio de los seis millones de habitantes, se defiende con trabajos informales. En la cresta de la marginación destacan los indígenas, parias entre los parias, deambulando haraposos y hambrientos por los pueblos, arrastrando tuberculosis, sida, alcoholismo, drogadicción y prostitución. Miles de niños hambrientos tienen las calles por hogar.
En vísperas del festejo oficial, la inoperancia del gobierno ha sido aliviada por la posibilidad de cumplir parte de su sexta reivindicación electoral, la Recuperación de la Soberanía Energética, es decir, lograr que Brasil respete el Tratado de la Binacional Itaipú, por el cual los dos países son dueños a partes iguales de la energía producida.
El Presidente Lula Da Silva le prometió a Lugo enmendar la injusticia, que tiene tres décadas de abusos y explotación, porque el poderoso vecino se lleva el 95 por ciento y paga mendrugos al socio pequeño por el 45 por ciento que no consume.
Brasil comenzaría a triplicar el pago de los royalties de 120 a 360 millones de dólares por año, lo cual significará una mana que, bien administrada, puede darle mucho oxígeno a Lugo, quien también habría conseguido que Brasil invierta en un inmenso tendido eléctrico y en la construcción de otro puente sobre el Río Paraná.
Durante años, Lugo supo granjearse simpatías y confianza entre la gente, visitando con humildad y franqueza a los poblados más recónditos de la geografía nacional, bebiendo mate y tereré y compartiendo mendrugos con las familias más míseras, para ver si tenían alguna idea del tipo de gobierno que los pudiera sacar de tanta marginación.
Con ese capital, que ningún dirigente partidario tiene en el país, más el aval de su prestigio como Obispo, solidario con las luchas de los campesinos que reclaman tierra, Lugo comenzó a representar una carta política interesante para varios partidos y movimientos sociales que, acéfalos, buscaban una personalidad aglutinadora.
A partir del 2005, los principales referentes de las numerosas fuerzas progresistas atomizadas, más los pequeños caudillos del Partido Liberal, habían comenzado a dirigir sus miradas hacia ese jerarca religioso al que todos querían atraer, incluso sectores del propio gobernante Partido Colorado y del empresariado.
La Embajada de Estados Unidos, una especie de poder monárquico dentro del Estado paraguayo desde hace unas siete décadas, también comenzó a mirar con simpatías a ese pregonador de sandalias que, por méritos propios, comenzaba a pesar en la vida política nacional. El entonces titular de la misión, James Cason, expresó su bendición, antes que el Vaticano lo dispensara.
El objetivo que avecinó a tan disímiles sectores, fue el de expulsar a la fracción colorada que se había apropiado del Estado, con el irreverente y megalómano Nicanor Duarte Frutos al frente del Ejecutivo Nacional, quien los excluía del reparto de la torta y desoía el pedido del representante imperial de otorgarle inmunidad a las tropas USA que operaran en el país.
La realidad mostraba la ausencia, entre todos los personajes públicos, de uno sólo capaz de conquistar al pueblo, porque los partidos, en su totalidad, no sólo el colorado y liberal, jamás se habían interesado en formar dirigentes de relevo, atornillados los de siempre en los sillones de mando.
Comenzaron entonces a llover las ofertas a Lugo y éste fue respondiendo a todos por igual, con una actitud dubitativa que los desconcertaba y, aunque nada dijera, siempre les sonreía, hasta que un día se decidió y le dijo a la izquierda que ellos pretendían que se lanzara a una pileta sin agua, porque nada de concreto le ofrecían.
Con la derecha fue más duro, porque manifestó que olfateaba que lo querían meter en una centrifugadora.
Así comenzó a surgir la personalidad política y ha nacer la negociación que, un año y medio antes de las victoriosas elecciones de abril del 2008, culminó con la creación de la Alianza Patriótica para el Cambio, un conglomerado heterogéneo con más vocación electorera que programática, en particular de la dirección liberal.
Siete de cada diez paraguayos celebraron la victoria, al igual que las representaciones diplomáticas extranjeras, muchas de ellas apoyos vergonzantes de los sesenta años del coloradismo, más de la mitad bajo una tiranía militar criminal y hondamente corrupta.
El país fue una fiesta y la población, mayoría católica, comenzó a alimentar una esperanza como nunca había saboreado, de cambios sociales, con justicia, empleo, salud, vivienda, tierra para los pobres, tal como lo prometía el ex Obispo y toda la campaña electoral de la Alianza, aunque no le faltara demagogia y oportunismo.
Al mes nomás, la principal fuerza en votos, el Partido Liberal, comenzó a mostrar la avaricia de algunas de sus corrientes internas, encabezadas por el Vicepresidente de la República, Federico Franco, quien andaba diciendo “y…por ahora está él (Lugo)”.
Ese y otras groserías propias y de su entorno, develaban las verdaderas intenciones de ciertos sectores, interesados en desplazarlo en la primera oportunidad, valiéndose de las perversidades del parlamento y del Poder Judicial, aliados con grupos empresariales.
Políticos vocacionales del gatopardismo aparecieron rápidamente aliados con la parte de la derecha que había contribuido al triunfo electoral, convencida de que sería fácil cooptar a Lugo, tal como lo sugerían algunos diplomáticos extranjeros, expertos en esos raros golpes palaciegos que no trascienden pero que silenciosamente redireccionan la marcha de muchos países.
Pero los oportunistas se equivocaron en su coincidencia de explotar la inexperiencia política del nuevo mandatario quien reveló una personalidad desconocida, reiterando su compromiso de cambiar la vida del pueblo paraguayo, sacándolo de la miseria y el atraso cultural, objetivo que vuelve inevitable el enfrentamiento con los privilegiados.
La contradicción nace, entonces, y no se sabe cómo terminará, cuando Lugo insiste en respetar sus compromisos con el pueblo, ignorando que su oración de paz social, armonía, consenso, tiene por delante el muro de la desigualdad abismal que sufre el grueso de la población, víctima de más de un siglo de abusos de una minoría parasitaria, necrófila, enemiga del menor intento de modernizar el país y redistribuir la riqueza.
martes, 2 de junio de 2009
Paraguay: Arando en las piedras
José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)
Con el 85 % de las tierras en poder del 2,5 % de sus seis millones de habitantes, Paraguay estaría al frente de la lista de países con mayor injusticia en el régimen de tenencia de la propiedad rural, potencialmente productiva, una injusticia de larga data que continúa atizando focos de creciente confrontación social.
En varios de los 18 departamentos que dividen los 400 mil kilómetros cuadrados del país, es posible ver cientos de grupos de campesinos sin tierra, instalados en cordones de miseria, a orillas de grandes extensiones agrícolas ganaderas, sobreviviendo con mendrugos, a la espera de una reforma agraria, siempre prometida y nunca realizada.Esa fue una de las primeras aspiraciones que destacaron en la campaña electoral de la Alianza Patriótica para el Cambio, que el pasado 15 de agosto instaló a Fernando Lugo como Presidente de la República, con un inmenso apoyo interno y externo a sus promesas de transformar la aberrante y dramática situación socio-cultural del país.Para terminar con los anacronismos e injusticias conocidas, el primer paso, entendía el ex Obispo, debía ser la realización de un Catastro Nacional, inexistente, herramienta imprescindible para comenzar a impulsar una administración moderna y ordenada, capaz de definir los límites distritales, a la vez de tratar de cobrar de los impuestos a la renta del agro, uno de los aranceles más bajos y sistemáticamente escamoteado.Herencia de años de abusos y de pertenencia o amistad con el omnipresente Partido Colorado, la mayor parte de las grandes propiedades rurales en Paraguay carecen de control gubernamental e, incluso muchos títulos de propiedad están cuestionados, dado que la falsificación y clonación de toda clase de documentación, viene operando desde hace más de medio siglo en este país.Un claro ejemplo lo da el primer intento catastral que se realizó en el año 2002, en las sureñas regiones de Itapúa y Alto Paraná, 15 % del territorio nacional.Ahí se comprobó que una quinta parte de las tierras mensuradas son fiscales y que esa cantidad, por sí sola, sería suficiente para atender la demanda de la mitad de los campesinos sin tierra de esa zona. Los títulos de propiedad privada, de ese 80 % restante, deben ser objeto de estudios, reclaman las organizaciones campesinas.Sólo en dos millones de hectáreas, subsisten cerca de 300 mil familias, según un Censo realizado el año pasado, que consigna solamente 247 mil “productores-familias” residentes fijos, con edades que oscilan entre 45 a 53 años.Este último dato confirma la exclusión de la juventud de la producción agropecuaria, cada año más extensiva y mecanizada, en un proceso que arrancó hace década y media con el asentamiento masivo de empresarios brasileños, originando una migración anual permanente de unas 80 mil familias, desplazadas hacia la periferia de las ciudades.Entre 1992 y 2002, la población del Departamento Central creció en 497 mil personas y en los tres años siguientes, hasta el 2005, aumentó otros 375 mil, confirmando que en los últimos 18 años, el campo paraguayo ha perdido más del 15 % de sus habitantes, que entonces representaban el 49 % de la población total del país.Poderosos capitalistas brasileños continúan comprando o alquilando campos para plantar soja, actividad intensificada en esta década con la introducción de semillas genéticamente modificadas. Desde el 2004, ese grano ha ido abarcando más campos paraguayos y el país está en cuarto lugar de los exportadores mundiales de transgénicos.El anterior censo rural, de 1991, registró que el 81 % de propietarios acaparaban el 1.5 de la totalidad de la tierra, lo cual confirma una disminución del 5,7 % del número de fincas en estos 18 años últimos.Las primeras víctimas son las familias con menos de 50 hectáreas y, en conjunto, se registra la desaparición de 27,5 % de establecimientos, una 366 mil hectáreas perdidas para los pequeños y medianos labradores.Reservas afuera y miseria adentroEl Banco Central registra reservas internacionales del Estado por dos mil millones de dólares y, distintas fuentes, sostienen que el Instituto de Previsión Social, tendría depositado mil millones en el extranjero. La deuda externa, según los informes oficiales, alcanzaría dos mil 222 millones, sin alteración en los últimos 20 años.En ese monto último están excluidas las obligaciones contraídas con Brasil y Argentina por efecto de la construcción de las represas binacionales de Itaipú y Yaciretá, que podrían representar diez veces más y no hay más que suponerlo porque la información de ambas administraciones es siempre confusa y retaceada.Si concluyen con relativa justicia las negociaciones en curso, con esos dos socios mayoritarios para que comiencen a pagar el precio de mercado de la energía que se llevan de Paraguay empresas de San Pablo y de Argentina, quizás este país podría disminuir considerablemente esos compromisos con ambos socios del MERCOSUR.Ninguna preocupación, en cambio, acusa la banca privada, que cerró el último ejercicio anual con utilidades que van de 100 a 200 millones de dólares, una ganancia de 100 %, según confesión de parte, producto de una especulación financiera posibilitada por la banca matriz que les compró más de 50 millones de dólares a 10,5 % de interés.Cifras que sí son de fuentes más creíbles, resultado de cruzamiento de datos, sumados los aportados por el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), tienen que ver con la marginación social que registra Paraguay, con 60 % de su población en situación de pobreza y la mitad en indigencia.Días antes de la llegada del frío, la Secretaría de Acción Social (SAS), distribuyó una ayuda de unos 60 dólares a 145 mil familias, una cantidad irrisoria en dinero que apenas alcanza a un ocho por ciento de las personas abandonadas, en situación extrema, a los que una semana de torrenciales lluvias, acaba de despojar de sus enseres mínimos.El salario mínimo es de 260 dólares, a todas luces insuficiente, y sólo cubre al 25 % de los trabajadores activos. La inflación anual, difundida por el gobierno, es de 12,5 %, pero las organizaciones sociales manejan cifras más altas y sostienen que la canasta familiar reclama un salario mensual de 500 dólares.Frente al aumento de los problemas sociales, sorprende la pasividad y estancamiento de la política económica del gobierno de Lugo, cuando hay cuatro paraguayos entre diez que carecen de ingresos fijos, más de un tercio de la población sufre hambre con un ingreso diario de dos dólares, o sea, 10 mil guaraníes, y ¡¡el 16 % con la mitad!!.Informes oficiales, a corroborar siempre porque el país acusa un alto subregistro poblacional, la mortalidad infantil es de 25 entre mil nacidos vivos y 29, cada millar, mueren antes de cumplir cinco años.Esas víctimas pertenecen a las familias que sobreviven en la precariedad existencial, un cuarto del total del país en situación de hacinamiento, la mitad de los paraguayos sin agua potable, un 40 % cocinando con leña y carbón y cientos de miles sin servicio de electricidad en un país dueño de la mitad de una de las represas más grandes del mundo.Herencia de varias décadas de ausencia de políticas sociales y de altísima corrupción, el marasmo actual está estructurado sobre un anacronismo capitalista que ha sometido el país en la vulnerabilidad y la dependencia, con un sector industrial que apenas representa el 14 % del Producto Interno Bruto.Con baja producción, Paraguay viene sobreviviendo desde hace muchas décadas sobre el trípode de la exportación agropecuaria, la triangulación comercial, basada en la trampa de la reexportación desde Ciudad del Este de mercaderías de diversas marcas, y la especulación financiera. A ello se suma una masa de operaciones ilícitas que incluyen contrabando de todo tipo y el tráfico de narcóticos, armas, vehículos y hasta personas.El déficit de su balanza comercial, tema que nunca antes interesó a las autoridades, aumenta incesantemente y la población crece a una tasa del 2,7 %, pero no se vislumbran inversiones hacia la creación de fuentes de trabajo que pudiera disminuir la desocupación que agrava anualmente el ingreso de 80 mil jóvenes al mercado laboral.Las remesas de los emigrantes, que habrían alcanzado 800 millones de dólares en el 2007, ahora alcanzarían la mitad, mal que empeora con el retorno de trabajadores expulsados de Estados Unidos y Europa y que su propio país no está en condiciones de emplear.
Foto: Paraguay - Fernando Lugo junto al ministro de Agricultura y Ganadería.
