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domingo, 18 de abril de 2010

¿Tiene sentido continuar con la oposición a Bolonia?


Acción contra Bolonia en el Banco Santander

Un curso más, la comunidad universitaria denuncia el proceso de mercantilización que ésta vive. Más allá de Bolonia, pelean por mantener un servicio público.

- “Se facilita el aprobado sin facilitar el aprendizaje”
- Tras su implantación, llega la agenda oculta

Héctor Rojo Letón
Diagonal.web(Redacción)
Viernes 16 de abril de 2010.

“Pues sí, la verdad es que sí que somos pesadas, pero nosotras preferimos que nos denominen constantes”. Así comenzaba el texto que se repartía en la mañana del 8 de abril en Madrid durante la primera acción de protesta contra la culmbre de responsables de los Ministerios de Educación de la UE.

“Bolonia no existe; simplemente es un largo proceso de reconversión industrial para la Universidad que se lleva aplicando desde el año 2000 con la primera LOU. Entonces ya se decía que había que reducir la plantilla al 51% de la existente”, responde Carlos Fernández Liria, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ante la pregunta de por qué hay que seguir mostrando oposición a este proceso. Y como muestra de los logros conseguidos, expone que en su Facultad todavía existe la Licenciatura y no el Grado, el curso que Bolonia debería estar implantando. Mucho mejor conocen esta situación en la Universidad Carlos III, donde Bolonia ya lleva varios cursos implantado y se notan las consecuencias de la financiación competitiva o de la gobernanza corporativa.

“Quienes luchamos por la educación, así como los que lo hacen por la sanidad o el medio ambiente, somos conscientes de la dura realidad que rodea sus respectivas luchas. Tenemos la conciencia de que el Proceso de Bolonia es casi imparable, pero no vamos a permitir que su aplicación sea a coste cero”, explica la plataforma Bolonia Fucking Up Group (Grupo para Joder a Bolonia).

Bolonia Follow Up Group

“El nombre de Bolonia Fucking Up Group es una sátira realizada contra los consejos de expertos [Bolonia Follow Up Group], que son los verdaderos encargados de aplicar el EEES en todos los países adscritos”, explican desde la plataforma estudiantil. Una de las apuestas del grupo de consultores, tanto del ámbito público como privado, es que el precio de la matrícula se aproxime al coste real. El Gobierno socialista lo llevó a la práctica con el Real Decreto 1393/2007, donde se dice que deberán estar “relacionados con los costes de la prestación del servicio”.

Según denuncian las plataformas universitarias, los datos de este año revelan un incremento en las tasas de los nuevos grados del 23% con respecto a las correspondientes a licenciaturas y diplomaturas en años anteriores. Además, a partir del próximo año se encarecerán las segundas (20%) y terceras matrículas (hasta un 70%) de una asignatura.

Otra de las grandes premisas de este grupo ha sido fomentar la movilidad. En Alemania, donde ya se ha graduado la primera generación de Bolonia, se produjeron en noviembre importantes movilizaciones seguidas de okupaciones de rectorados en unas 20 ciudades. Entre sus principales denuncias explicaban que sólo un 15% de la comunidad estudiantil pasa ahora un semestre en el extranjero, mientras que en las viejas licenciaturas eran el 24% de los estudiantes, como recogía Justus Bender en el diario Die Zeit.

NUEVAS CITAS DE “NO A BOLONIA”

El movimiento de contestación al proceso de Bolonia sigue siendo una realidad europea. En los últimos meses, ocupaciones de facultades en Alemania, de un emblemático teatro en Viena y movilizaciones dentro y fuera de los campus en la mayor parte de Europa evidencian que la lucha contra el proceso sigue viva. Tras la experiencia de la cumbre de Viena en marzo, donde se dieron cita unos 20.000 estudiantes de países implicados en el proceso, los argumentos han empezado a converger. El rechazo al proyecto de mercantilización de la enseñanza, la desconfianza por el oscurantismo del proceso, así como la falta de participación de los y las estudiantes en éste son los nexos que unen las luchas en cada Estado. Junto a la reunión de los ministros de Educación en Madrid, los distintos movimientos han vuelto a coincidir para visibilizar la lucha común estudiantil.

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viernes, 12 de marzo de 2010

II Contra-Cumbre del proceso de Bolonia a nivel Europeo


Nodo50

Hoy 11 de Marzo de 2010 en Viena, se ha dado lugar la II Contra-Cumbre del proceso de Bolonia a nivel Europeo, con motivo de la reunión anual de ministros de educación.
Se ha convocado una manifestación multitudinaria, en la que han participado mas de 20.000 asistentes. Con una notable asistencia de activistas de países como Italia, Francia, Alemania, Rumania, Eslovenia, Grecia, Lituania, Inglaterra, Holanda y España que mostraron su repulsa a la implantacion del EEES.

Al finalizar la manifestación 6 bloques se han dividido para impedir la entrada de los ministros y su séquito al Palacio Hofburg, en diferentes puntos estratégicos, que han retrasado su llegada durante una hora. Los bloqueos han sido pacíficos por parte de los activistas, no así como de la policía vienesa, que a medida que avanzaba la tarde-noche se intensificaba el nivel de violencia hasta darse por concluidos por media noche.

Actualmente hay 5 detenidos confirmados y casi una cincuentena de identificados.

En este momento hay varias facultades ocupadas como la Escuela de Bellas Artes, la facultad de Ciencias Políticas y un edificio polivalente entre otros. Estos lugares sirven para dar alojamiento y comida a todos los activistas de otros paises. Asi mismo durante el finde semana, en estos espacios, tendran lugar numerosos talleres, en torno a la educacion y el Proceso de Bolonia. La coordinación internacional resultante de estos talleres se vera reforzada para las próximas movilizaciones como la que tendrá lugar en Madrid entre el 8 y el 14 de Abril.

Comisión de prensa y comunicación de la Plataforma Fucking up Group

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domingo, 29 de noviembre de 2009

BOLONIA | UN AÑO DESPUÉS DEL RECTORADO DE LA UB


Los encierros vuelven... a las aulas austríacas
Las protestas estudiantiles se multiplican por diversos países: Austria, Alemania... En las últimas semanas se han ocupado más de 70 sedes universitarias.
Débora de Pina Castiglione
Viena (Austria)
Martes 24 de noviembre de 2009.

AUDIMAX. Del encierro en la Universidad de Bolonia se ha pasado a la toma de decenas de edificios universitarios en Austria, Alemania y Suiza.

Peter Fuchs
Centenares de estudiantes ocupan diversas universidades austríacas en contra del Proceso de Bolonia, en una serie de protestas que comenzaron el 20 de octubre cuando un grupo de alumnos de la Academia de Bellas Artes de Viena tomó el principal auditorio de la Universidad de Viena. Las protestas se han extendido a todo el país, así como a diversas ciudades alemanas y suizas.

La larga lista de demandas de los estudiantes pretende provocar una completa reestructuración de la universidad austríaca. Hasta el momento, ninguna negociación con el Ministerio de la Ciencia ha sido posible, puesto que estudiantes y Ministerio no han logrado establecer un consenso en cuanto a las condiciones del diálogo.

Las protestas empezaron como forma de ejercer presión sobre las negociaciones que se estaban llevando a cabo entre el rectorado y el Ministerio de Educación, Ciencia e Investigación por motivo de la aplicación del Proceso de Bolonia. El fin de las negociaciones fue el desencadenante del encierro en la Universidad de Viena (Audimax) por unos 2.500 manifestantes, entre estudiantes y profesores. Tras una asamblea en el Audimax, los ocupantes decidieron mantenerse en el espacio y empezaron a constituir una infraestructura propia. Desde ese momento, se lanzaron mensajes tanto a otros grupos austríacos como del resto de países europeos para que también se movilizaran y ocuparan sus universidades.

Expansión internacional
Como resultado, dos semanas después del inicio de las protestas, estudiantes de siete ciudades alemanas se encerraron en sus facultades. Este número sigue in crescendo y las ocupaciones se han expandido por todas las universidades austríacas, varias facultades alemanas y suizas, así como algunas francesas. El Audimax albergaba, al cierre de esta edición, cerca de 60 grupos de trabajo y es el polo de coordinación de la red de centros ocupados, rebautizadas como NuestrasUnis.

Las luchas universitarias encuentran su punto de conexión en el aumento del coste de la enseñanza, en la intensificación del carácter técnico de las carreras de estudios, y en la necesidad de democratización de la universidad. Las demandas particulares de los ocupantes del Audimax responden a estas necesidades y pretenden forzar un proceso de reestructuración de la universidad austríaca. Las exigencias incluyen la gratuidad de los estudios y la posibilidad de que cada alumno organice individualmente su recorrido académico. Además, reivindican que los estudiantes tengan poder decisorio en la conformación de los planes de estudio y la introducción de estructuras democráticas en todos los niveles de toma de decisiones, incluidas las relacionadas con la financiación de la enseñanza y la investigación.

Negociaciones imposibles
El ministro de Educación, Johannes Hahn no reconoce a las Plenum (asambleas, en alemán) de estudiantes y profesores como interlocutores en las negociaciones e insiste en negociar con el sindicato nacional de estudiantes austríacos, Österreichische Hochschüler- Innenschaft (ÖH) por estar inscrito de forma legal en los registros oficiales.

ÖH ha sido el único portavoz oficial de los estudiantes desde hace décadas. Sin embargo, los manifestantes no reconocen al sindicato como mediador en las negociaciones y se niegan a elegir delegados que les representen. “Para que cualquier persona pudiera representar al Plenum, para empezar, tendría que pertenecer a los dos sexos”, explica un estudiante. Como alternativa, incitan al ministro Hahn a participar en el Plenum.

Esta divergencia fundamental entre el ministro y los ocupantes de las universidades austríacas ha llevado al fracaso de diversas tentativas de negociación. En consecuencia, el 25 de noviembre se produjeron, paralelamente, dos eventos clave para la educación superior en Austria. El Ministerio organiza un Fórum de la Universidad, al cual fueron invitados tres representantes del movimiento estudiantil para discutir con el ministro Hahn en un evento a puertas cerradas. Como respuesta, estudiantes y profesores organizan en el palais Kabelwerk (palacio Vienense) el llamado “Verdadero Fórum de la Educación”, abierto al público y al cual los participantes del fórum ministerial están públicamente invitados a participar.

Las protestas universitarias en Austria y su extensión a otros países europeos forman parte de un contexto global de intensificación de las movilizaciones en la universidad. Además, responden a la tendencia internacional de precarización de las condiciones de estudio y trabajo, de forma que las carreras universitarias suponen, cada vez más, una mayor inversión económica y personal. Sin embargo, las promesas fracasadas de una universidad pública y democrática, capaz de traspasar las barreras sociales, alimentan la insatisfacción creciente con esta institución.

La emergencia de una serie de protestas, en respuesta a la ocupación del Audimax, ha revelado un fuerte sentimiento de identidad colectiva entre movimientos estudiantiles, capaz de transformarse en una coordinación de las luchas por cambios estructurales en el sistema educativo. Y todo ello a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
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Alemania: ¿Cómo conseguir calidad en masa?
C. NEGRETE (COLONIA)
La tierra de Humboldt, el padre de la Universidad moderna, está estos días revuelta. El sistema universitario es un caos que no funciona, afirman los representantes de alumnos. Unos 10.000 estudiantes alemanes se manifestaron el martes y en unas 20 ciudades los rectorados han sido ocupados.

Protestan contra el proceso de Bolonia, ya que estudiantes y una parte importante del profesorado aseguran que con el nuevo sistema la movilidad incluso dentro de la propia Alemania se ha vuelto más complicada.

Antes de que los ministros europeos de Educación se reunieran, primero en la ciudad italiana y después en las sucesivas citas, en Alemania la educación superior era gratuita. Y los estudiantes quieren que vuelva a serlo. También las pancartas exigen que la educación no sea un negocio, que se elimine el sistema de grado y máster, y el modo de evaluación por nota. De una educación superior de calidad se ha pasado a una formación masificada, denuncian. El problema detrás de todo son los binomios elitismo-calidad y masificación-vulgaridad.

La Universidad alemana estaba catalogada como una de los mejores del mundo, pero también una de las más elitistas y segregadoras. La pregunta sería entonces cómo conseguir calidad en masa...

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viernes, 20 de noviembre de 2009

Bolonia en Marcha: precarización, mercantilización y privatización en la Universidad Pública: parte III


Se impone la gestión de la Universidad Pública desde una óptica mercantil por la que se intenta reducir los gastos a toda costa, lo que tiene una relación directa con la precarización.
Jesús Castillo (En lucha / En lluita; SAT-US)
13-11-2009

El avance de las reformas boloñesas está acelerando el proceso de mercantilización que ya sufría la Universidad Pública. Así, se comienza a imponer la gestión de la Universidad Pública desde una óptica mercantil por la que se intenta reducir los gastos a toda costa, lo que tiene una relación directa con la precarización expuesta en la entrega anterior. El enfoque mercantilista de la gestión universitaria se refleja, por ejemplo, en el vocabulario de los equipos rectorales que empiezan a hablar en reuniones docentes en términos tales como “equilibrio presupuestario”.
“El proceso de mercantilización de la vida es aquel por el cual se van introduciendo dentro del marco del mercado actividades y recursos útiles para la vida que previamente no estaban en ese marco”1.
“La universidad pública siempre ha tenido una doble naturaleza. Por un lado, ha sido templo del conocimiento (lugar donde se produce y se trasmite el sentido y el significado social: la razón y la crítica), pero, por otro lado, también ha sido fábrica (lugar donde se habilitan las técnicas de reproducción social: la utilidad). Si Bolonia supone el abandono del templo a favor de la fábrica, ¿quién producirá y trasmitirá el sentido sino el mercado capitalista y sus instituciones?”2.
Nuestro No razonado a Bolonia- Manifiesto de un grupo de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén.
Uno de los procesos más significativos de las mercantilización de la Educación Superior es que las universidades compitan entre ellas, como si fueran empresas, por los escasos recursos públicos disponibles en el ‘mercado de fondos educativos’. Esta competencia está teniendo como resultado que la precarización de la Educación Superior se deje sentir más en las universidades con menos capacidad de maniobra, normalmente las más pequeñas, que con el tiempo quedarán relegadas a un segundo o tercer plano. En esta línea está ya el Programa de Campus de Excelencia Internacional del Ministerio de Educación que favorecerá principalmente a aquellas universidades mejor preparadas en la actualidad dejando en segunda línea a las demás3. Entre los parámetros que se utilizan para evaluar a las “universidades de excelencia” están las inversiones de capital privado y asociaciones con empresas4. “Esto significa que el empresario no solo decide dónde invertir, sino que también influye sobre dónde va a invertir el Estado”5. Este proceso jerarquizador de las universidades, con el tiempo, nos llevará a contar con un sistema universitario totalmente estratificado similar al de Estados Unidos, donde los estudiantes con menor poder adquisitivo acuden a los Community Colleges, cuyas titulaciones abren muy pocas puertas, y los de mayor poder adquisitivo y los mejores expedientes estudian en universidades de primer nivel que, cuando son públicas, también se ven fuertemente afectadas por recortes presupuestarios6.
Y para dejar claro dónde está cada universidad de cara a las empresas y la opinión pública se realizan ya varios “índices de calidad” que ordenan a las universidades según su capacidad competitiva en el ‘mercado de la Educación’7. Estos índices realizan una medición de la excelencia académica por medio de criterios mercantiles y justifican un trato diferenciado en inversión pública, reconocimiento de títulos, concesión de plazas docentes y medios tecnológicos que implica un aumento progresivo de las desigualdades territoriales y sociales.
A esta pregunta por parte de un periodista, “Hay 19 títulos ofertados en Madrid sólo de publicidad. ¿Bolonia pretende eso?”, el Ministro de Educación Gabilondo contestaba, “Se trata de que las universidades compitan entre ellas. El paso del tiempo determinará dónde están todos esos títulos”8. ¡Qué manera más racional y eficaz de gestionar la educación! ¡Mediante el mercado de la competencia! Ahora más que nunca podemos ver a qué tipo de respuestas críticas nos conduce esa dinámica competitiva y especuladora en otros sectores. ¡La educación, señor Ministro, no es una mercancía!
“La supeditación de la ciencia a la técnica, amén de ser algo muy poco útil, implica un olvido de valores cognitivos tales como la curiosidad, la tendencia a construir a base de hipótesis, la atracción por las conjeturas, el interés por lo abstracto, la capacidad de universalizar y generalizar, la necesidad de formalizar y sistematizar, la facultad asociativa y holística, la percepción sistémica, etc. El derrumbe de todos estos valores cognitivos supondrá inevitablemente la desaparición del “espíritu crítico”, condición sine qua non de toda racionalidad científica y de toda democracia política. El nuevo canon pedagógico pasará de estimular a alumnos curiosos a producir alumnos aplicados y competentes; de formar científicos y ciudadanos a fabricar clientes y egresados”9.
Nuestro No razonado a Bolonia- Manifiesto de un grupo de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén.
Al mismo tiempo que van apareciendo nuevas universidades privadas y van creciendo las que ya existían, los gobiernos autonómicos y los rectorados, amparados por la LOU, empiezan a eliminar estudios en las universidades públicas basados exclusivamente en argumentos mercantilistas: se matriculan pocos alumnos y, por lo tanto, la carrera no es rentable. Sin embargo, incluso estos argumentos mercantilistas se aplican deficientemente pues no se tienen en cuenta los ingresos derivados de los proyectos de investigación. Por ejemplo, el Rectorado de la Universidade de Ourense plantea ya el cierre de la Facultad de Física porque solo ingresan 25 nuevos alumnos cada curso10. Obviamente, el cierre de pequeñas facultades en capitales de provincia modestas tiene un efecto directo en el tejido productivo local afectando principalmente a pequeñas y medianos empresas que pierden capacidad competitiva frente a las grandes sociedades localizadas en los grandes núcleos urbanos, cada vez más asociadas con las “universidades de excelencia”. Así, se contribuye a un modelo de desarrollo cada vez más concentrado y desequilibrado.
Multitud de actividades y de conocimientos, cuya utilidad no pasa necesariamente por la intensificación de la tasa de beneficio del capital económico privado, empiezan a quedar fuera de los intereses sociales que se equiparan con los de las empresas privadas. Éste es el caso de gran parte de las ciencias sociales y de las ciencias de utilidad diferida, ya que, al no estar vinculados a ninguna valorización intensiva de capital privado, aparecen como inútiles socialmente por no ser generadores de riqueza económica inmediata.
La adecuación de la oferta de estudios universitarios a las demandas del mercado laboral es una absoluta irresponsabilidad. Los mercados laborales, especialmente el español, están sujetos a una inestabilidad extrema que no se rige por criterios de eficiencia o bienestar social, tal y cómo se ha visto tras la explosión de la burbuja especulativa inmobiliaria. ¿Tenemos que adaptar la Universidad a esa sinrazón?
Muy probablemente, muchos más estudios habrían desaparecido y más centros se hubieran cerrado a día de hoy si los rumores de clausura no hubieran despertado movilizaciones. Además, es probable que desaparezcan más estudios en el futuro si nadie lo impide, tendiendo a quedar aquellos que sean rentables empresarialmente, como expone Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid11. En Andalucía, el Director General de Universidades manifestó en Julio de 2009 que había carreras no “sostenibles” en las que se matriculaban unos diez estudiantes nuevos por curso y que debían desaparecer o unirse a otras ya existentes. Este enfoque desprecia el papel de la Universidad como generadora de conocimiento a través de la investigación, un papel clave además del de la docencia.
“La distinción entre grados (título básico y no habilitante), de acceso más universal, y el máster (titulación habilitante), de un coste económico elevado y mucho más selectivo, va a suponer un filtro social de exclusión de las clases populares en la enseñanza superior. En un contexto como el español, en el que el acceso a los estudios universitarios depende aún en gran medida de la clase social de procedencia, parece evidente que prolongar el número de años para obtener una titulación universitaria habilitante y multiplicar el coste de la misma sólo puede perjudicar a la equidad del sistema”12.
Nuestro No razonado a Bolonia- Manifiesto de un grupo de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén.
Por otro lado, comienza a ser el mercado (oferta/demanda) el que establece los precios de las matrículas universitarias. La mercantilización universitaria está conllevando que los precios de las matrículas de maestrías y otros cursos de formación permanente se establezcan en función de la demanda, lo que conlleva que muchos cursos con poca demanda o escasa oferta tengan matrículas muy elevadas que limitan el acceso a muchos estudiantes. Este proceso probablemente se acentúe aún más en el futuro.
Aunque ahora se habla mucho de “eficiencia” y “calidad” en la Universidad, en la mayoría de las ocasiones estas palabras se quedan en eso, en palabras que se las lleva el viento. Por ejemplo, a la hora de formar a los profesores de Secundaria con el nuevo máster, según explicaba la Vicerrectora de Enseñanzas de Grado y Posgrado de la Universidad de Granada, Lola Ferre: "Lo mejor hubiera sido que los candidatos se examinaran de lo que ellos saben y después se les formara en el máster para ser profesores", siguiendo el modelo del MIR en los hospitales. Es decir, primero harían la oposición y los que superaran el curso de postgrado tendrían garantizado el acceso. En este contexto, esta misma vicerrectora habla de "despilfarro": "Teniendo en cuenta las plazas de profesor que han salido en los últimos años, sólo entre el 20% o el 30% de los que hagan este curso van a ganar una plaza en una oposición". Esto quiere decir que el 70% hará un postgrado para acceder a una profesión que nunca ejercerá, al menos en el sistema público13. Vemos con este ejemplo, una vez más, que lo que prima en la ‘Universidad Boloñesa’ es un afán recaudador por delante de las cacareadas “eficiencia” y “calidad”.
“Pero las consecuencias de Bolonia ya están aquí. Una de ellas, consiste en la brillante idea de concebir al alumno -y posible estudiante- como cliente. Si el alumno es nuestro cliente, el cliente siempre tiene la razón y en vez de en un aula estamos en la sección de precocinados de El Corte Inglés”.
¿Universitario cliente?14 - Rafael Rodríguez PrietoProfesor Asociado de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
La mercantilización de la Universidad Pública se refleja claramente, como no podía ser de otra forma, en el vocabulario utilizado por sus impulsores. Se han introducido en la Universidad Pública subrepticiamente valores neoliberales, intentando crear una especie de cultura publicista universitaria mediante un cambio de vocabulario. Observamos la entrada de términos como productividad, competitividad, mercado, recursos, contratos-programa, créditos, financiación, etc. Estas palabras llenas de contenido han ido preparando el camino para que la citada orientación ideológica gobierne la investigación y la docencia. Los rectores han adoptado un lenguaje más propio de un consejo de administración que de una universidad pública lo que es, sin duda, un buen ejemplo de las consecuencias derivadas del delirio mercantil que Bolonia pretende generalizar en la universidad15.
Por ejemplo, Revilla Saavedra, Presidente del Consejo Social de la Universidad de Huelva, destacó que, “lejos de que me tomen por mercantilista, en el proceso hay que considerar al alumno como a un cliente [...] puesto que así reforzarán sus servicios para atraer al mayor número de estudiantes posible, que serán, quienes al final decidan dónde quieren estudiar en relación con la calidad de la oferta" (y el precio de las matrículas también decidirán dónde estudian, ¿no?, añado)16.
Paralelamente a la intoxicación semántica, se han ido filtrando ideas como la “supremacía de lo privado sobre lo público”, la necesidad de rebajar los costes sociales o la mayor racionalidad y eficacia de la empresa privada, provocando así la confusión entre los intereses sociales y los beneficios del capital. En los discursos dominantes de los agentes sociales, de los responsables políticos y de los medios de comunicación se comenzó a identificar el “interés social” con “el interés de las empresas” y éste con “los beneficios del capital”. Ahora bien, este discurso venía envuelto en la retórica de la creación de riqueza y de generación de empleo, apoyada por los representantes de los sindicatos mayoritarios y burocratizados en los consejos sociales17.
El ‘universitario’ Banco Santander deja entrever claramente este pensamiento que equipara sociedad con empresas en su plataforma Universia: “En las ponencias participarán empresas como Iberdrola, Repsol, Jonson & Jonson – Janssen Cilag, Fundación Vodafone, Indra, Grupo Zeltia y el Grupo Trébede. Compartirán mesa de debate representantes de departamentos universitarios que mantienen abiertas líneas de investigación con clara proyección social. En la Jornada se hará balance de la colaboración, cada vez más intensa, entre las universidades públicas y el tejido empresarial y productivo de nuestro país”18. Tener líneas de investigación con grandes multinacionales es lo que se conoce como “clara proyección social”.
Por Jesús Castillo, profesor de la Universidad de Sevilla, miembro de la Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, STOP BOLONIA, del grupo anticapitalista En lucha y del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la Universidad de Sevilla (SAT-US).
Notas
1. http://www.decrecimiento.info/2007/05/mercantilizacin.html2. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia3. http://www.elcorreodeandalucia.es/noticia.asp?idnoticia=44241700980940970930934241704. http://www.boe.es/boe/dias/2009/07/23/pdfs/BOE-A-2009-12275.pdf5. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=928956. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=28027. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Universidad/publica/apuesta/investigacion/privada/docencia/elpepisoc/20090525elpepisoc_2/Tes8. http://www.publico.es/espana/233527/gobiernos/demasiados/gestos/incentivar/escuela/concertada9. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia10. http://optics.uvigo.es/manifesto/index.php11. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8233812. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia13. http://www.elpais.com/articulo/educacion/MIR/medicos/docentes/elpepusocedu/20090629elpepiedu_2/Tes14. http://firgoa.usc.es/drupal/node/4358215. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia16. El ideal de Jaén, 2 de septiembre de 200917. http://www.kaosenlared.net/noticia/nuestro-no-razonado-a-bolonia18. http://www.universia.es/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=100938
http://www.enlucha.org/

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jueves, 3 de septiembre de 2009

Reseña del libro El Plan Bolonia, de Carlos Fernández Liria y Clara Serrano García


Las sólidas y poderosas razones de un movimiento universitario y ciudadano

Salvador López Arnal
El Viejo Topo
04-09-2009

Lo contaba recientemente Michael D. Yates, editor asociado a la Monthly Review –“El trabajo es un infierno. Historias de la clase obrera de nuestros días” http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2595-. Beverly Peterson es una profesora de universidad que tras pasar gran parte de su vida intentando obtener su doctorado, se convirtió en una "profesora gitana", enseñando aquí y allí y en cualquier lugar, bajo condiciones terribles y por muy poco dinero.

Cerca del 40% de los profesores universitarios usamericanos lo son hoy a tiempo parcial y ganan alrededor de 2.000 dólares por curso y sin beneficios, como suele decirse allí, de bienestar social. Desde que aprobó unos exigentes exámenes en la Universidad William and Mary en 1992, Peterson estuvo buscando un puesto de trabajo a tiempo completo en algún departamento de “Estudios Americanos”. Tres años más tarde, tras 121 cartas y dos entrevistas prosigue su búsqueda. Para poder subsistir suma dos puestos de profesora interina. Viaja regularmente en su coche desde su casa en Smithfield, Virginia, hasta sus puestos de trabajo en la Universidad Thomas Nelson Community en Hampton, a 40 minutos de su casa, y luego hacia la Universidad William and Mary, a otros 40 minutos. En el barco con el que debe cruzar el río James para colmar este último trecho de su via crucis, trabaja con notas y materiales para la enseñanza. El cuentakilómetros de su Chevrolet de cuatro años marca 97.000 millas, unos 156 mil kilómetros, 40 mil anuales. "Me gusta mi trabajo, pero deseo poder hacerlo en circunstancias menos complicadas", ha señalado Beverly Peterson.
El Plan Bolonia, documentado, útil y magnífico libro de intervención político-cultural, está estructurado en un prólogo, tres capítulos, la conclusión (“La vida con y sin Bolonia”), una muy interesante cronología donde justamente se destaca la importancia del movimiento estudiantil en todo el proceso (un movimiento, apuntan los autores, “valiente, heroico, riguroso y ejemplar”) y una bibliografía sucinta. El Plan Bolonia presenta y critica tenebrosas aristas de la situación, muy similares a la anteriormente señalada. El pragmático y mercantil espíritu pro-bolonés (y concepciones afines) es resumido con las siguientes palabras: “La universidad debe dejarse de pamplinas inútiles, como la búsqueda de la verdad, y poner los pies en el suelo; o lo que es lo mismo, la Universidad debe dejar de ser un paréntesis para el tiempo libre de la razón y el pensamiento y empezar sin más a ser rentable” (p. 91).

Los autores del volumen, Carlos Fernández Liria (CFL) y Clara Serrano García (CSG), inician su exposición con la conocida cita aristotélica: “Todos los seres humanos por naturaleza desean saber”. De eso se trata, de saber y de saber de forma documentada, sin manipulaciones. CFL y CSG señalan con nitidez lo que se esconde detrás de tanta confusión. No es poco: la destrucción de la Universidad pública europea, su mercantilización y su puesta al servicio de las grandes corporaciones. No es un interpretación exagerada fruto de ningún izquierdismo incorregible. Es, señalan los autores, “una declaración de intenciones explícitamente recogida en todos los documentos oficiales que están en la base de la reforma” (p. 9). No están solos en su valoración. Como se señala en el prólogo del libro, treinta universidades francesas “se han declarado en huelga indefinida contra la mercantilización de la enseñanza” y trece rectores han hecho un llamamiento a las universidades europeas para combatir esta reconversión empresarial de los estudios superiores. También en España el combate es cada día más mayoritario. En el principio han sido la acción y la protesta.

En el primer capítulo del libro se defiende una tesis tan simple como ocultada: Bolonia no existe. La creación de un espacio europeo de educación superior (EEES) es una tapadera de un proceso más profundo decidido a puerta cerrada en las cumbres de la OMC y en el marco del Acuerdo General de Comercio de Servicio (GATS). Se trata de reconvertir la universidad pública europea en una institución rentable al servicio del mundo empresarial. La propia declaración de Bolonia de 1999 no fue más que “propaganda que intentaba enmascarar lo que realmente iba a ocurrir” (pp. 12-13). La propaganda ha continuado sin tregua desde entonces: una campaña descomunal de desprestigio se emprendió contra la Universidad pública. Los mitos que rodean al proyecto boloñés –homologación, movilidad y cambio del modelo educativo- son deconstruidos en las páginas 17-24 de este primer capítulo.

El capítulo 2 –“Una universidad basura para un mercado laboral basura”- critica el interesado desenfoque con el que es abordada la superación de las insuficiencias de la institución (que no se niegan desde luego, como por otra parte ocurre en muchas otras instituciones públicas o privadas, empezando por aquellas mismas que señalan la necesidad de eficacia y rentabilidad): “El problema es que Bolonia soluciona los males de la Universidad pública como la guillotina se podría decirse que cura los dolores de cabeza” (p. 33). Los autores desmontan la posición defendida por las autoridades del Ministerio y de las Universidades: hay que defender el proceso de Bolonia porque no se trata de mercantilizar los estudios superiores sino de poner la Universidad al servicio de la ciudadanía. Los críticos, señalan las autoridades, ven empresas por todas partes, son alarmistas, catastrofistas y apocalípticos. También aquí los autores muestran su posición con meridiana y documentada claridad: “Dónde se ve la mano de los empresarios en todo este proceso? Muy sencillo: en todos y cada uno de los documentos oficiales que están en la base de la creación el EEES” (p. 39). Así, en un informe de la OCDE de 1996, se marcaba la siguiente estrategia: “Las familias reaccionarán violentamente si no se matricula a sus hijos, pero no lo harán frente a una bajada gradual de la calidad de la enseñanza y la escuela puede progresiva y puntualmente obtener una contribución económica de las familias o suprimir alguna actividad. Esto se hace primero en una escuela, luego en otra, pero no en la de al lado, de tal manera que se evita el descontento generalizado de la población” (p. 48). El apartado 4 de este capítulo –“La mercantilización en las facultades científicas”- es ilustrado magníficamente a partir de un estudio, recomendable sin sombra de duda, de Teresa Forcades i Villa intitulado “Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas”

El capítulo 3 –“El mito de ‘aprender a aprender”- es una argumentación critica contra la idea, igualmente extendida, que Bolonia representa una auténtica revolución educativa que pretende poner la universidad al servicio de las nuevas demandas sociales. Nada de eso. En opinión de los autores “se trata del equivalente a una reconversión industrial del mundo académico” (p. 76). Toda la geografía del mundo académico, señalan, se verá forzada a amoldarse a los intereses profesionales y a las prioridades de investigación empresarial. Las páginas dedicadas al master de formación del profesorado (páginas 80-82 y 85-88) son de lectura obligada. No se las pierden.

En la conclusión los autores extraen punta cívico-política del análisis anterior: en lugar de ciudadanos y ciudadanas libres con autonomía de acción y de pensamiento, en lugar de ciudadanía crítica con el mundo en que vivimos, lo que se demanda y pretende de la Universidad tras esta estrategia de reconversión es la “producción” de trabajadores-autómatas ”capaces de ser muy productivos y de adaptarse servilmente al mundo empresarial” (p. 91). La Universidad buscada no va a ayudar a forjar caracteres libres, con capacidad para cuestionar el destino al que se les quiere someter. “Se pretende producir sujetos flexibles, fácilmente amoldables, dispuestos a vender su vida a cambio de un salario, no personas capaces de tener juicio propio” (p. 91).

Cabe señalar, por otra parte, que este movimiento universitario y ciudadano, sustancia del volumen comentando, del que los autores forman parte destacada, ha conseguido, una vez más, probar que las erróneamente denominadas causas imposibles suelen ser, por el contrario, muy posibles y que alzar la voz, y moverse en direcciones razonables y justas, suele dar resultados fructíferos. No es poco lo que se ha conseguido hasta ahora: levantar en pie de resistencia el mayor movimiento universitario de los últimos veinte (o más) años con una arista anticapitalista, o cuanto menos antimercantilista, nada ocultada.

El libro, apuntan los autores, “alberga un agradecimiento infinito hacia los estudiantes que tanto han trabajado estos años por defender la Universidad” (p. 10). Vale la pena resaltarlo y es obligado sumarse al agradecimiento.

Artículo aparecido en El Viejo Topo, julio-agosto de 2009.

Salvador López Arnal es profesor-tutor de Matemáticas en la UNED y enseñante de informática de ciclos formativos en el IES Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).

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martes, 2 de junio de 2009

Malas noticias para Bolonia


Ante la reciente publicación de dos libros, “El plan Bolonia”, de la editorial La Catarata y “Bolonia no existe”, de la editorial Hiru

Santiago Alba Rico
Rebelión
2-6-2009

Bolonia lleva tiempo ya en el ambiente. Mucho se ha dicho y hecho al respecto, pero si algo está claro es que por doquier reina una confusión notable, confusión interesada y perfectamente orquestada por quienes, conscientes o no de lo que se cuece tras una reforma de la universidad europea, están consumando un expolio de dimensiones tan descomunales que sólo la historia podrá ponderar. Sin esta confusión, para cuyo éxito no se ha escatimado en gastos (13 millones de euros de los últimos Presupuestos Generales del Estado destinados a propaganda sobre Bolonia dan buena cuenta de la importancia del asunto), probablemente hubiese sido más difícil perpetrar este ataque crudo y directo contra la clase trabajadora, la comunidad universitaria, la ciencia y, en definitiva, las esperanzas de construir una sociedad basada en el saber, la verdad y la justicia.
En esta batalla desigual se encuentran de un lado todas las fuerzas del estado, los think tanks neoliberales, los medios de masas, mucho dinero y poco respeto por nada que no sea el beneficio privado del capital; del otro lado encontramos pocos medios materiales, unas fuerzas enérgicas, honestas y combativas pero escasas, y, eso sí, toneladas de razones. De ahí que, si por algo se ha caracterizado el movimiento Antibolonia, es sencillamente por tener mucha razón. Podría decirse que no era tan difícil tener razón cuando del otro lado lo único que había era propaganda, pero ello no haría justicia al fino trabajo teórico que, desde la lucha por salvar la Universidad, se ha ido llevando a cabo en los últimos años: traduciendo documentos, anticipándose a prácticamente todas las declaraciones oficiales, interpretando los textos legales, discutiendo colectivamente toda la información y tratando de abrir huecos en la coraza ideológica de la propaganda ensordecedora sobre Bolonia.
Esta Europa del capital, de la que tanto la derecha como la izquierda gestora son indiscutibles profetas, tiene sobrados recursos para mentir, manipular, engañar y manejar a su ciudadanía. Las apariencias puede cambiarlas: al fin y al cabo basta con tener suficiente dinero como para comprar el espacio público. Pero la realidad no puede cambiarla. Y señalar a esa realidad tozudamente una y otra vez es lo que no ha dejado de hacer el movimiento contra Bolonia. En un debate con garantías, tener razón es la única ventaja posible. En la lucha real, tener razón es esencial, pero no garantiza la victoria. Ahora bien, lo cierto es que no debe ser algo ligero cuando tantos esfuerzos se han hecho por evitar que las razones contra Bolonia salieran jamás a la luz. Por eso los destructores de la Universidad no dudarían, si es que hoy en día fuesen esos (y no otros probablemente mucho más eficaces) los medios posibles, a la hora de incluir estos dos libros en lo más alto del Índice de libros prohibidos.
¿Por qué? Por una sencilla razón: porque estos libros dicen la verdad sobre Bolonia, la dicen bien y, además, la dicen de tal manera que sería difícil tener problemas para no entenderlo todo. Si a esto le añadimos que la verdad en cuestión, es decir, el fin de la Universidad europea, es una realidad imposible de defender públicamente, entonces debería ser una noticia importante el hecho de que aparezcan dos síntesis físicas, en papel, que representan fielmente los argumentos del movimiento contra Bolonia. En primer lugar: porque es mejor informarse con un texto breve pero completo que navegar por las decenas de páginas web y blogs en los que sin duda se pueden encontrar infinidad de textos excelentes sobre el asunto, pero con la desventaja de que están demasiado dispersos. En segundo lugar: porque ambos libros están escritos desde dentro de la lucha, por representantes activos del movimiento estudiantil y por una de esas honrosas excepciones que, por su integridad y solidez teórica, casi por sí solas salvarían el papel histórico del profesorado en este proceso infame (en el cual han cumplido un papel ridículo, ignorante y servil en su mayor parte); me estoy refiriendo, claro, a Carlos Fernández Liria, quien ha escrito el primero de los libros, en colaboración con la estudiante de la UCM Clara Serrano, y prologado el segundo.
El primer libro se caracteriza sobre todo por su lucidez y contundencia, tanto más intensas cuanto más nos damos cuenta de lo breve que es en realidad y por mucho que pueda parecer lo contrario cuando, tras leerlo, nos damos cuenta de la cantidad de cosas que hemos aprendido. Pensado en un principio para explicar Bolonia al público joven, el libro logra que parezca fácil un asunto tan espinoso como es en el fondo el de Bolonia, y ello sin perder rigor demostrativo o precisión en los datos.
El segundo libro se trata de un libro colectivo en el que han colaborado fundamentalmente miembros activos del movimiento estudiantil madrileño. Se trata de un conjunto de artículos aparentemente separados, puesto que cada uno de ellos aborda un tema concreto: desde la historia del proceso hasta la peculiar concepción del conocimiento por parte del neoliberalismo pasando por el estado de la lucha, el asunto de la pedagogía, la necesidad del capitalismo de romper todas las conquistas humanas o la concepción de la Universidad Pública que habríamos de defender frente a este proyecto fundamentalista y grotesco. Pero lo cierto es que existe una unidad sistemática tal entre ellos que podríamos decir que se trata de un solo texto compacto y coherente, escrito por un solo cerebro que, por alguna contingencia azarosa, necesita de varias cabezas para poder pensar. Buena muestra de hasta qué punto es cierto que este movimiento estudiantil ha estudiado mucho el tema, el libro nos brinda un aparato teórico firme con el que hacer frente a Bolonia, y ello ya desde el título, en el que se afirma que Bolonia no existe, entendiendo por Bolonia el conjunto de mentiras rancias que nos han contado sobre este proceso neoliberal de desmantelamiento de la Universidad Pública.
Por eso, y mientras a la patronal no le venga en gana rehabilitar el Índice de libros prohibidos (algo que, al fin y al cabo, algún resultado positivo debería darles), bien haríamos en trabajar con estos libros. Quienes de alguna u otra manera están implicados con la Universidad y su defensa, porque pueden aprender mucho con ello. Y quienes, no estando directamente implicados con la Universidad, tenemos poca inclinación a que nos cuenten cuentos y jueguen con nuestros derechos, y preferimos saber qué se cuece en nuestro tiempo, porque no encontraremos una manera más sencilla y a la vez más exhaustiva de acercarnos al asunto.
En todo caso, queden estos libros como documento histórico de lo que ha sido y está siendo este movimiento social que no ha dejado de señalar con su tozudo dedo a esta apisonadora infernal e implacable que está acabando con el corazón de nuestra cultura y de nuestras esperanzas de Ilustración mientras tantos callan, obedecen, gestionan, aplican y todo ello siempre, siempre, con una ignorancia culpable.
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jueves, 21 de mayo de 2009

PROCESO DE BOLONIA | SE CREA LA COORDINADORA DE ASAMBLEAS DE PROFESORES Y PAS


A la estela de los rectores franceses
FERNANDO BALLENILLA
14 de mayo de 2009.
No hace mucho los grandes medios trataban de criminalizar la crítica y la lucha de estudiantes universitarios contra el proceso de Bolonia etiquetándolos de “antisistema”, incluso en algunos periódicos se los describía fotográficamente indicando su atuendo, palestino incluido. Naturalmente se trataba de gente a evitar (incluso cruzando de acera si se daba el caso).

Para dichos medios, los estudiantes “antisistema” estaban ¡en contra de Europa!, de la movilidad entre las distintas universidades europeas, también estaban en contra de la necesaria reforma pedagógica de la universidad... En fin, eran individuos poco menos que salidos de las cavernas, descerebrados, cuyo único objetivo era la desestabilización y el caos, con tan oscuros objetivos que no se llegaba a explicar cuál era el fondo de tanta protesta.

Esa imagen ya va a resultar muy difícil de mantener. El 25 de abril se gestó en una reunión en el Ateneo de Madrid la Coordinadora Estatal de Asambleas de Personal Docente e Investigador (PDI) y Administración y Servicios (PAS) con el objetivo de defender la Universidad Pública frente a la encubierta privatización y destrucción que supone Bolonia.

Ahora los “antisistema descerebrados” llegan a todos los estamentos. Bueno, en todos no, aquí los rectores siguen la senda de Bolonia, no como en Francia, por ejemplo, donde los rectores franceses hace tiempo que se desmarcaron: “En Francia había un servicio público de enseñanza superior e investigación independiente y de calidad, que disfrutaba de libertad y reconocimiento. En pocos meses el Gobierno ha decidido, de manera abrupta y sin concierto alguno, echarlo por tierra y transformarlo en una especie de mercado del conocimiento, de la precariedad y de la arbitrariedad”.

La recién creada Coordinadora de Asambleas de PDI-PAS, en la estela de los rectores franceses y “animados por la lucidez y tenacidad de los estudiantes”, ha realizado un llamamiento en el que denuncia que el Plan Bolonia “es, en realidad, un cambio radical en el modelo de la Universidad” que tendrá unas “consecuencias destructivas” que ya se manifiestan cuando “constatamos el inexorable desplome del nivel académico-científico, así como la desfiguración hasta la ridiculez del carácter superior de los estudios universitarios, tal como quedan reconfigurados en los nuevos planes de estudios”, y que la “bochornosa propaganda con que se quiere ocultar esta terrible estafa a la sociedad es la otra cara del carácter profundamente antidemocrático del proceso, en el que los rectores y decanos, con sólo honrosas excepciones, han sido una pieza clave. La universidad, tras la LOU, no hace sino profundizar un giro autoritario, oscurantista y empresarial”.

Pero la Coordinadora, en su llamamiento no se queda sólo en la denuncia. Sus reivindicaciones van tan lejos como las de los estudiantes, exigiendo “una moratoria que suponga la paralización (o en su caso revocación) de: la implantación de los grados y másteres; la Estrategia Universidad 2015; la actividad de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) en todos sus planos; el borrador del estatuto del PDI; el borrador de la nueva Ley de la Ciencia; y las órdenes ministeriales que atañen a las profesiones reguladas”. Esta moratoria debe extenderse todo el tiempo que sea necesario para debatir de una forma transparente y democrática los principios, el sentido y la aplicación de la reforma o reformas que necesite nuestra Universidad y, más en general, nuestro sistema de instrucción pública.

El nuevo ministro de Educación, Ángel Gabilondo, va a tener muy difícil desarrollar la tarea que ha asumido. La engañosa y atractiva envoltura con que se oculta la cruda realidad del desmantelamiento de la Universidad Pública está desmoronándose, y la organización de los profesores y su convergencia con el movimiento estudiantil no ha hecho más que comenzar.


FERNANDO BALLENILLA es profesor de Didáctica de las Ciencias de la Universitat d’Alacant

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martes, 28 de abril de 2009

Desafueros bolonianos



29-04-2009
Carlos Taibo
Público

La discusión relativa al proceso de Bolonia choca frontalmente con un obstáculo: pese a que sobran las razones para concluir que el proceso en cuestión arrastra demasiados elementos conflictivos, nuestros gobernantes han decidido que su aplicación es inexcusable.

Si desde hace tiempo la UE está empeñada en asumir ambiciosas pulsiones de mercantilización y privatización, a duras penas cabría imaginar que la enseñanza universitaria quedase al margen de aquellas. Bolonia es hoy la punta de lanza principal al respecto. Mientras, por un lado, reclama una presencia creciente de las empresas en la universidad, por el otro apuesta por activas políticas de reducción del gasto público.Si lo primero es inquietante –tanto más para quienes pensamos que en las sociedades opulentas hay que reducir la producción y el consumo al tiempo que se desarrollan la vida social y el ocio creativo–, lo segundo configura una agresión contra viejas políticas redistributivas, como lo testimonian la sustitución de becas por créditos o el encarecimiento general de los estudios que bebe del nuevo sistema de posgrados (aunque estos tengan precios públicos, los títulos de grado que se alcanzarán con anterioridad tendrán un valor menor, con lo que la obligación de cursar posgrados se traducirá en un encarecimiento inevitable de la inversión necesaria para rematar los estudios).
Hay otra cara de la cuestión a la que apenas se presta atención: si el proceso de Bolonia se aprobó en un momento de bonanza económica, su aplicación coincide con una etapa de crisis y recesión. Esto es más importante de lo que pueda parecer, por cuanto pone en un brete el despliegue de los elementos saludables –alguno hay– que el proceso acarrea. Así, el establecimiento de límites en el número de alumnos por grupo debería traducirse, por fuerza, en un incremento sensible en el número de profesores. Nada más lejos, sin embargo, de una realidad llamada a convertirse en un poderoso estímulo para la explotación de los docentes peor pagados y de los becarios, en contra de la excelencia que se preconiza. Es probable que, si hasta ahora las protestas contra Bolonia han sido protagonizadas por estudiantes, en adelante se sumen a ellas muchos profesores inquietos por las consecuencias, esperables, de su aplicación. Hay quien agregará que los partidarios acérrimos de Bolonia deberían preguntarse si esas empresas cuya presencia en la universidad añoran, ocupadas hoy en menesteres más prosaicos, no le van a dar ostentosamente la espalda.
Ni siquiera cabe dar por demostrado el buen sentido de muchos de los cambios que deben introducirse en el sistema de enseñanza. El carácter uniformizador de esos cambios –la presunción, por ejemplo, de que la proliferación de seminarios y clases prácticas mejorará la formación de los alumnos– merece una discusión que se ha esquivado de la mano de la aceptación resignada de lo que viene de arriba. En tales condiciones, y aunque la demanda de una moratoria en el despliegue del proceso acarrea algún elemento de racionalidad, lo suyo es que nos preguntemos si, frente a la aplicación manu militari que han postulado hasta ahora nuestros gobernantes, no se impone discutir, en serio, y desde el principio, qué modelo de universidad y qué modelo de sociedad queremos.
http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/171/desafueros-bolonianos/

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Bolonia fracasa en Europa



Bolonia fracasa en Europa

Un balance de la aplicación del Plan Bolonia en Alemania

Justus Bender
Die Zeit
28-04-2009
Traducido para Rebelión por Daniel Romero


Nota introductoria del traductor:
Por su interés para situar en su debido contexto europeo el debate sobre los actuales procesos de reforma universitaria, vinculados directa o indirectamente al denominado Plan Bolonia, y las peticiones de moratoria que se elevan por doquier, hemos traducido este artículo publicado recientemente en Die Zeit.



Expone un panorama de los efectos del “proceso Bolonia” en la universidad alemana. La implantación generalizada del Grado está mucho más adelantada en Alemania que en otros países europeos, como España, aunque no es aún completa, y, según nos cuentan las autoridades académicas y ministeriales, se estaría produciendo sin problemas y hasta constituiría uno de los modelos hacia los que hemos de mirar en nuestra búsqueda de convergencia con Europa. Recomendamos encarecidamente la lectura de este balance alemán publicado en este prestigioso medio, diez años después de la famosa Declaración inaugural del susodicho “proceso”.

El proceso de Bolonia
Los estudiantes en la fiebre de los créditos

Justus Bender
Die Zeit , 15-04-2009 Nr. 3 15 de abril 2009
http://www.diezeit.de/campus/2009/03/bachelor
En las Universidades hay muchas quejas por las nuevas carreras. Mientras tanto, incluso los políticos de educación opinan que hay que mejorarlas.
Escuela de monitos. Ésta es una expresión que a Alexandra Ivanova (20 años) le gusta emplear cuando habla de sus estudios de Bachelor [Grado]. Así los llama cuando, junto a 50 compañeros, se sienta delante de los ordenadores a hacer exámenes y teclea palabras aprendidas de memoria. O cuando se sienta, como si la hubieran atado, en el seminario de Japonología (Estudios japoneses) y tiene que escuchar diariamente ponencias balbuceantes de los compañeros, porque en los estudios de Grado [Bachelor] predomina la asistencia obligatoria. O cuando un docente suspende una presentación en grupo preparado durante mucho tiempo y ninguno de sus compañeros –«los monitos que asienten»- reclama. Alexandra Ivanova está furiosa. Con los estudios alemanes de Bachelor. Con los políticos, que no quieren oír las críticas. Y con los compañeros, que no protestan contra la situación.
Cuando se le pregunta a Ivanova qué va mal en sus estudios de Grado [Bachelorstudium], abre su mano izquierda y enumera los problemas con los dedos. El índice: estos son los los créditos que los estudiantes acumulan como los clientes de supermercado sus cupones de oferta. Si Ivanova quiere sumar créditos mediante un seminario determinado, primero tiene que mirar en el plan de estudios si puede hacerlo, ya que no le está permitido decidirlo a ella misma. Su dedo corazón: la presión de las notas – cada nota cuenta para la nota final, quien se quede descolgado en el primer semestre, seis meses más tarde ya no tendrá plaza para cursar los estudios de Master. Su dedo anular: la superficialidad del módulo, que causa una anorexia intelectual – “Aprendizaje-Bulimia” lo llama Ivanova, cuando ha memorizado cientos de hojas de apuntes para los exámenes y tan solo una semana más tarde los ha vuelto a olvidar. De este modo sigue hablando, dedo a dedo, a lo largo de una hora entera.
Conversaciones como ésta con Alexandra Ivanova se pueden mantener en toda Alemania. En todas las grandes universidades, los representantes de estudiantes critican la reforma; para junio están proyectadas manifestaciones en toda Alemania. En Gotinga un grupo de estudiantes airados interrumpen regularmente las lecciones con pancartas y altavoces. En los kioscos se encuentran periódicos con titulares como “El bluff del Grado” (TAZ), “El embalaje engañoso” (Süddeutsche Zeitung ), “Primero tragar, luego pensar” (FAZ) . En marzo, la ministra de educación Anette Schavan tuvo ya que encajar en el Bundestag preguntas incómodas de la oposición. Y en studivz.net , el grupo «Yo soy estudiante de Grado y me gusta hacer 37 exámenes en cinco días» cuenta ya con 8000 miembros.
Rabia y decepción. Tales sentimientos no son los que debería haber en los estudios de Bachelor, sino al contrario. Cuando los ministros de educación de Europa acordaron en 1999 la reforma, tenían las mejores intenciones: acabar con el caos de los estudios del pasado – con sus calificaciones a menudo arbitrarias, con las carreras absurdas y los estudiantes desorientados. En lugar de esto, todo iba a ir mejor. Los estudiantes serían más cosmopolitas – un semestre en el extranjero sería lo normal en todo currículum. Se pretendía proporcionar más prácticas a los estudiantes, para que los titulados se convirtiesen en jóvenes empleados cualificados en lugar de en becarios en prácticas de larga duración. Estaba planeada mejor atención al alumno. Mayor posibilidad de comparación. Más eficiencia. Menos abandono de los estudios. Era un gran sueño político, lleno de audaz esperanza. El plan del decenio para un mundo universitario mejor. Hoy, en el décimo año del bachelorismo realmente existente, ninguna de las promesas de 1999 ha sido cumplida.
1. Pasar un semestre en el extranjero debía ser más sencillo por medio de un sistema de créditos reconocido en toda Europa. En la realidad, muchas universidades no reconocen los créditos de otras, bajo el argumento de que las exigencias de rendimiento son demasiado diferentes. Además, muchas universidades han planificado sus planes de estudio de Grado [ Bachelor ] de manera tan rígida que no son posibles las estancias en el extranjero. Debido a ello, los estudiantes de Grado [ Bachelor ] van mucho menos al extranjero que otros: según el Sistema de Información de las Universidades ( HIS ) sólo un 15 por ciento de los mismos pasan un semestre en el extranjero. En los estudios de Licenciatura todavía vigentes, en la denominada Diplom [la Licenciatura de 4 años orientada a la formación de profesores de Enseñanza Media] son el 24 por ciento y en los de Magister [Licenciatura de 5 años, orientada a los estudios de Doctorado] incluso el 34.
2. La atención al alumno debía mejorar. En realidad, según el Observatorio de la calidad de los estudios de 2008 del HIS , los estudiantes de Grado [ Bachelor ] no se sienten mejor atendidos que los estudiantes de las antiguas carreras. Que los profesores estén disponibles de manera muy satisfactoria o satisfactoria, lo afirman sólo en torno al 58 por ciento de los estudiantes, con independencia de si son estudiantes de Bachelor o no.
3. Los estudios debían ser más exigentes. Se hicieron más exigentes sí, pero tanto que estudiantes como Clemens Lockner (21 años) ya en el primer semestre se plantearon abandonar sus estudios. « Seis exámenes en una semana, horarios semanales abarrotados, seminarios intensivos los sábados, todo esto es demasiado » , dice el estudiante de Empresariales de la Universidad de Lüneburg. En lugar de depurar los planes de estudio de asignaturas obsoletas, muchas universidades comprimieron el Diplom [Licenciatura de 4 años] de ocho semestres en seis y a lo que resultó lo llamaron Grado [ Bachelor ] . A los estudiantes les faltan hoy pequeños espacios libres para organizarse su propio curriculum ; tiempo para orientarse en la universidad y pedir ayuda cuando los conocimientos adquiridos en secundaria no alcanza para ello.
4. Debía haber menos estudiantes que abandonan sus estudios. Con la introducción del Grado [ Bachelor ] también ha aumentado el porcentaje de abandono en torno a un cuatro por ciento -como se dice en el actual informe de educación del gobierno-, debido a que los planes de estudios han llegado a estar muy embutidos. Ciertamente los expertos dudan del valor informativo de estos datos, porque especialidades con baja cuota de abandono (Derecho, Medicina) aún no han sido reformadas y desfiguran el promedio. Y en algunas Humanidades incluso han disminuido las cuotas de abandono. No obstante, en el ámbito de las especialidades técnicas, la situación ha empeorado claramente. « En ingeniería industrial y en electrotecnia en la Fachhochschule , el número de abandonos ha aumentado claramente, incluso por encima del 30 por ciento » , dice el experto del HIC Ulrich Heublein; « la causa de ello es inequívocamente la introducción del Grado [ Bachelor ] » .
5. Se prometieron mejores posibilidades laborales a los estudiantes de Grado [ Bachelor ], gracias a una mayor orientación práctica y a unos estudios más rápidos . De hecho, muchos titulados tienen ventajas: quien antes estaba obligado a un largo estudio de Licenciatura ( Diplom o Magister) , puede hoy, tras seis semestres, ingresar ya en el mercado de trabajo. Sin embargo, sólo un título de Máster tiene ahora el mismo valor que los títulos de Licenciatura [ Diplom o Magíster ] de antes. En una encuesta de la Universidad de Friburgo, de los 627 encuestados sólo la mitad dijeron que los titulados de Bachelor tenían las mismas posibilidades que los universitarios anteriores. Si todos los titulados después de su estudio de Grado [ Bachelor ] tuviesen la posibilidad de conseguir una plaza en el Máster, esto no sería un problema; sin embargo no la tienen. Las Universidades sólo admiten normalmente en los estudios de Máster a un tercio de los titulados de Grado [ Bachelor ] . Ahorran dinero mediante unos estudios más reducidos, pero muchos estudiantes encuentran injusta dicha restricción.
Quien contemple tales hechos tiene que considerar el Bachelor como un experimento fracasado en la historia de la universidad alemana. Hay también no obstante una perspectiva más positiva de las cosas. Los defensores de la reforma responden a cada uno de los cinco puntos críticos con un “de acuerdo” y un “sin embargo”.
De acuerdo, dicen, que muchos estudios de Bachelor no son apropiados para ir un semestre al extranjero. Sin embargo los estudiantes podrían ir al extranjero tras acabar los estudios. De acuerdo en que la atención al alumno no se ha mejorado, sin embargo tampoco ha empeorado. De acuerdo en que los titulados de Grado [Bachelor] tienen peores posibilidades laborales que los titulados de Licenciatura [Diplom], sin embargo la Licenciatura [el Diplom] se corresponde en rigor con el Máster, no con el Grado [Bachelor]. De acuerdo en que las cifras de abandonos han aumentado en las especialidades técnicas, sin embargo en las ciencias sociales han descendido. De acuerdo en que hay puntos problemáticos, sin embargo se arreglan con el tiempo; ninguna reforma es perfecta. «Esto tiene que equilibrarse», dice por ejemplo Andreas Pinkwart, y se ríe amistosamente. Así defienden los defensores del Grado/Bachelor su reforma. Y desde su punto de vista, sus argumentos son ciertos. Sin embargo, no desde la perspectiva de los estudiantes.
Es cierto, los estudiantes pueden ir al extranjero después del Grado/Bachelor, pero entonces no reciben un Crédito oficial para la financiación de los estudios (Bafög) en el extranjero, ni una beca Erasmus, y como no son estudiantes tienen problemas burocráticos en las universidades extranjeras. Seguro que la atención no ha empeorado, pero la promesa era de mejorarla. Naturalmente los titulados de Máster tienen a partir de ahora las mismas posibilidades laborales que los diplomados, pero no todos los estudiantes son admitidos en los estudios de Máster. Es cierto que las cuotas de abandonos han disminuido en muchas especialidades, pero esto no palia un aumento en otras. Puede ser que los problemas se resuelvan con el tiempo, pero quien estudia hoy no se beneficia de las soluciones que se darán tras la finalización de sus estudios. Necesita una solución en este semestre. «El perjuicio es para los estudiantes. No les quiero decir dentro de cinco años: vosotros habéis estudiado en una fase de la reforma completamente desafortunada y desgraciadamente estáis ahora menos cualificados», dice Bernhard Kempen, presidente de la Asociación de Universidades Alemanas (DHV), en cierta medida el sindicato de los profesores.
Cuando se trata del Grado/Bachelor a menudo se discute sobre fríos números y estadísticas, gráficos de colores deslumbrantes y porciones de tarta de papel XXX. En total hay 60.000 estudiantes de Grado/Bachelor, que se habrían ido al extranjero si hubiesen estudiado Licenciatura [Diplom o Magíster]. ¿Pero qué significa esto? Los problemas sólo se hacen comprensibles a través del caso individual, por ejemplo el caso de Ölçüm.
Gülseren Ölçüm, 24, es una estudiante de Estudios orientales de la FU de Berlín, que quería estudiar dos semestres en Londres. Normalmente esto no sería gran cosa, pero en el caso de Ölçum sí porque ella es estudiante de Grado/Bachelor, y ahí comienzan los problemas. ¿Un semestre en el extranjero? Algo así no está previsto en sus estudios de Estudios orientales, el riguroso plan de estudios no permite ausencias largas. Quien se ausenta un semestre, tiene que esperar después otro semestre hasta que el módulo que ha perdido esté de nuevo en el plan de estudios – como si se quisiera penalizar a los estudiantes de Filología oriental por su interés en países lejanos. Para Ölçum esto significaba: pasar el quinto semestre en Londres, no hacer nada en el sexto y recuperar sus módulos en el séptimo. «Puro despilfarro de tiempo», dice ella. Pero obstinadamente, hace su maleta y vuela hacia Londres. Nada mas llegar, comienza a defenderse. Los e-mails van y vienen, entre Ölçüm en Londres y la Universidad de Berlín, la oficina de erasmus, la Asociación General de Estudiantes y su profesor. Al final, sin embargo, a Ölçüm sólo le han reconocido dos cursos de cuatro en Londres, lo que son 30 créditos perdidos, 900 horas, que Ölçüm también podría haber pasado en Hyde Park en lugar de en la mesa de trabajo y en el aula. «¡No hay reglas claras en absoluto para el reconcomiendo de créditos extranjeros! Me siento como un conejillo de indias de esta reforma». Problemas iniciales, se podría pensar; la promoción de Ölçüm es tan sólo la segunda promoción de Grado/Bachelor; los inflexibles planes de estudio son también un problema en otras partes. «La introducción de módulos ha llevado generalmente a que los planes de estudio son mas densos. Debido a ello, para muchos ya no existe la posibilidad de ir al extranjero», dice Erich Thies, Secretario General de la Conferencia de Ministros de Educación (KMK), cuyos Ministros de ciencia son los responsables de la implantación de los estudios de Bachelor.
La culpa es de quien quiere ir al extranjero en medio de los estudios, dice Jörg Dräger, gerente del “Think-Tank” Centro para el desarrollo de las universidades (CHE- Centrum für Hochschulentwicklung): «El semestre en el extranjero no corresponde a los estudios de Bachelor sino al tiempo después». Para estudiantes como Ölçüm, sin embargo, esta no es una opción; ella depende del Crédito oficial para la financiación de los estudios en el extranjero y de las becas Erasmus. «Sin esto no podría permitirme un año en el extranjero».
Peor que Ölçüm se encuentran todos aquellos que han abandonado completamente sus estudios a causa de los problemas del Bachelor. Clemens Lockner, primer semestre en Empresariales en la Universidad Luneburgo, piensa ya a veces en ello. Su problema son los densos planes de estudios, no le dan respiro. No puede pensar, ni relajarse, incluso tuvo que dejar su trabajo en una tienda de ropa. Ahora vive del subsidio familiar por hijos. Cuando se le pregunta a Lockner por contratiempos, se le ocurren muchos ejemplos. El examen de estadística que ha suspendido. El trabajo de fin de Grado que no fue aprobado por la profesora. La exposición que el profesor no encontró aceptable. La historia de Lockner es la de alguien que no está seguro si vale como universitario Nadie puede decir si en su caso los estudios de Grado/Bachelor son el culpable, porque ya no existen los antiguos estudios y Lockner sólo ha podido cursar estos. Pero cuando se le pregunta que piensa, responde lo siguiente: «No me veo superado por las materias sino por la falta de tiempo. Me falta tranquilidad para profundizar en un tema». Quiere encontrar su propio ritmo de aprendizaje e intentarlo el próximo semestre en otra universidad. Si esto no resulta, quiere abandonar definitivamente.
Las experiencias de Clemens Lockner han sido confirmadas por expertos en educación. «Debido a planes de estudio demasiado densos pueden aumentar los porcentajes de abandono, especialmente en las especialidades técnicas», dice la presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades, Margret Wintermantel. Los representantes de estudiantes encuentran palabras más claras: «Los planes de estudio sobrecargados tienen que ser reducidos sin demora a una medida socialmente aceptable y en la que puedan ser estudiados», dice Sarina Schäfer, miembro de la dirección de la Organización Central de los Representantes de estudiantes. También Jörg Dräger insiste en «limpiar el currículum de asignaturas obsoletas».
No sólo son los estudiantes quienes critican los estudios de Bachelor, incluso los antiguos defensores de la reforma reconocen hoy errores: «Hay déficit en la aplicación de la reforma, tenemos que seguir desarrollándola» dice Jörg Dräger, quien defiende normalmente los estudios de Grado/Bachelor frente a todos los ataques. «En Alemania la reforma no ha superado con éxito su primera fase», admite incluso Terence Mitchell, promotor de Bolonia por encargo de la Comisión de la UE, que publicitó durante años por toda Europa esta reforma de la universidad. «Los objetivos de la reforma eran deseables, pero la puesta en práctica tiene que ser mejorada», confirma también Margret Wintermantel. Y Bernhard Kempen, presidente de DHV, dice simplemente: «Tal y como ha sido llevada a la práctica en Alemania, la reforma ha fracasado. Punto»
Todo esto suena realmente a consenso. Como si estuvieran todos de acuerdo en que los estudios de Grado/Bachelor tienen que ser mejorados. En que los objetivos de la reforma eran buenos pero hasta ahora no han sido alcanzados. Y en que la tan elogiada reforma de la universidad está ahora ella misma necesitada de reformas, antes ya del final del primer decenio. Pero cuando se les pregunta a los expertos en educación quién debe remediar las miserias, se abre una gran brecha: los políticos de educación a un lado y las universidades al otro. Las universidades dicen que los políticos tienen la culpa de que las normas para organizar las carreras sean demasiado estrictas, de que haya demasiado poco dinero, de que el Grado /Bachelor] sea un 15 por ciento más caro que la Licenciatura [tanto Magister o como Diplom]. Los políticos dicen que las universidades tienen la culpa por haberse comportado de un modo demasiado pasivo de cara a la solución de los problemas que se han presentado. Unos a otros se pasan el muerto, también en el campus: «Los estudiantes culpan de los problemas a los docentes; los docentes a su vez culpan a los estudiantes por no haber protestado lo suficiente», dice Alexandra Ivanova. Si se pregunta: ¿Quién ha roto realmente las promesas del Grado [Bachelor]? ¿Quién no se fía de que Ivanova sepa aprovechar su libertad? ¿Quién hace que Lockner se vea superado con seis exámenes por semana? ¿Quién convalida sólo dos de los cursos que Ölçüm ha realizado en Londres? En el caso de Ivanova fue la Universidad de Frankfurt, que ha concebido sus estudios como si fuese un colegio. En el caso de Lockner fue la Universidad de Leuphana, cuyos planes de estudio son demasiado densos. Y en el caso de Ölçüm fueron los profesores, que no convalidaron los créditos extranjeros.

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lunes, 27 de abril de 2009

El estallido de marzo y el futuro del movimiento estudiantil


Por Pere Duran,
02-04-2009 abr-09
Las movilizaciones estudiantiles del mes de marzo en Barcelona han marcado la actualidad mediática y política. Pere Duran analiza los hechos, su importancia y la situación en la que se encuentra el movimiento estudiantil.

La posteridad quizá dirá que el mes de marzo de 2009 fue un pequeño ensayo general.La sucesión de acontecimientos en el transcurso de un solo mes ha sorprendido incluso a los activistas más optimistas. El mes de marzo ha situado el movimiento estudiantil en el epicentro del escenario político, mediático y social. Los cortes de carreteras realizados el 4 de marzo en Barcelona por los estudiantes universitarios inauguraron un período de movilizaciones cuantitativa y cualitativamente muy superior a las del primer cuatrimestre. Las huelgas, ocupaciones y manifestaciones, los respectivos desalojos y las consiguientes muestras de solidaridad han trastrocado la cotidianidad de muchos estudiantes y de la institución universitaria. Este nuevo escenario, a pesar de contener una importante dosis de espontaneidad, se debe a la actividad creciente de las asambleas y el exhaustivo y voluminoso trabajo de base que se ha llevado a cabo desde la CAE (Coordinadora de Asambleas de Estudiantes ) y sus comisiones de trabajo a lo largo de todo el curso. El mes de marzo ha cristalizado todo el esfuerzo realizado durante meses por el movimiento estudiantil.

A este ritmo propio del movimiento estudiantil deberíamos añadir la dinámica más lenta del movimiento contra la LEC (Ley de Educación de Cataluña), que protagonizó el pasado 19 de marzo una huelga en los centros de educación pública con cerca de un 80% de seguimiento y una manifestación de casi 100.000 profesores y alumnos en Barcelona, jornada de lucha a la que los estudiantes universitarios también nos sumamos.

Pese al cambio de escenario político la ofensiva contra la educación pública y los servicios sociales no para. Cierto es que la clase dirigente se encuentra en una diatriba; en el plano de la teoría política o de la retórica, las soluciones a la crisis que se proponen desde la socialdemocracia o la derecha son a menudo contradictorias, pero de eso no se desprende una muestra orgánica de división. Podríamos esperar, según la ley del péndulo, que el sistema recuperase las políticas keynesianas para superar la coyuntura actual del capitalismo, pero la realidad parece desmentir este presupuesto. La propia “izquierda” sigue, en tiempo de crisis, aplicando medidas más y más privatitzadoras, continuando y completando el proyecto neoliberal de recuperar el laissez faire. La LEC y el proceso de Bolonia siguen en sus respectivos campos esta lógica neoliberal. Parece pues que aunque parte de la clase política defienda tímidamente soluciones que refuerzan el sector público, en el plano pragmático tanto derecha como “izquierda” cargan la pérdida de plusvalía a las espaldas del estado del bienestar y de una clase trabajadora ya muy precarizada. Las consecuencias sociales de ésta crisis pueden ser gravísimas si no invertimos la correlación de fuerzas.

Sin embargo, este espíritu neoliberal, que flagela parte por parte el estado del bienestar, va tejiendo de forma paralela unas alianzas entre las víctimas que, a menudo, generan, tal como contempla la lógica dialéctica, un conjunto mucho más grande y potente que la simple suma de las partes. El asamblearismo del movimiento universitario ha permitido unir los esfuerzos de las organizaciones estudiantiles antibolonia y muchos estudiantes no organizados, generando una potencia mucho más grande que en la anterior situación de atomización y sectarismo de la izquierda universitaria. La sinergia que genera la organización de base es posiblemente la lección más grande que nos recuerda el movimiento estudiantil, tal como ya lo hizo la lucha de los conductores de TMB.

La izquierda transformadora tiene un gran reto sobre la mesa, afrontar la crisis económica más profunda de la historia con la izquierda más pequeña y débil de la historia. Es cierto que existe una crisis política e ideológica profunda del capitalismo, pero la estabilidad de un antagonista siempre es un concepto relativo a la fuerza del otro. Y a día de hoy la izquierda anticapitalista no representa ninguna amenaza seria para el sistema.

En este escenario de tensión social creciente, pero huérfano de vertebración orgánica, el movimiento antibolonia aparece con un ímpetu insospechado. Las muestras de solidaridad recogidas tanto desde la extrema izquierda, la izquierda sindical y los movimientos sociales, como desde la totalidad del espectro sociológico de la izquierda social, evidencían la esperanza de cambio, aún tímida pero sincera, que despierta el movimiento estudiantil ante el clima de frustración que genera la aparente impermeabilidad del sistema. Observar de cerca el movimiento estudiantil y reconocer las virtudes y defectos puede ayudar a construir más certeramente las herramientas de resistencia al impacto social de la crisis. Puede ayudar a construir el marco teórico que trace la estrategia para construir la indispensable nueva izquierda.

La jornada de huelga universitaria estatal del jueves 12 de marzo reunió en la manifestación convocada en Barcelona más de 10.000 personas, doblando o triplicando la movilización del primer cuatrimestre. Más de un centenar de estudiantes ocuparon al finalizar la manifestación la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y se quedaron a dormir. Fueron desalojados por la policía el viernes 13. La respuesta estudiantil fue bastante tímida, la represión había funcionado.

Envalentonado por la desocupación policial de la UPF, aparentemente modélica y sin una contestación demasiado contundente, y aprovechando la coyuntura en que los activistas más visibles del rectorado estaban agotados, debido a toda la actividad frenética que supuso el desalojo de la UPF, el rector de la UB, Dídac Ramírez, contradiciendo la promesa que nos había hecho, decidió desalojar el rectorado la madrugada del 18 de marzo, esperando una respuesta mimética, creyendo que sería el toque de gracia. La desocupación del Rectorado ocupado y la violencia ejercida por los mossos de esquadra pretendían cortar de raíz un movimiento que parecía empezar a ser demasiado incómodo.

Los acontecimientos que sucedieron a raíz del desalojo han recordado a muchos y evidenciado a los otros la fisonomía del poder. Cuando las vías políticas generan demasiados antagonismos, el monopolio de la violencia se expresa para aplacar las voces críticas. Pero, la represión es siempre un arma de doble filo: puede hacer desvanecer la crítica o proporcionarle un altavoz. El 18 de marzo alguna cosa había cuajado. El número de estudiantes concentrados ante el rectorado desocupado iba creciendo durante todo la mañana, la confianza aumentaba y después de cada carga los estudiantes se volvían a concentrar ante el rectorado o en algún punto de la plaza Universidad. En una de estas cargas un grupo de estudiantes pudo forzar la puerta del rectorado y entrar al hall del rectorado, espacio físico donde se desarrollaban las actividades del encierro, recinto que había estado cerrado completamente después de la desocupación. Después de estar cortando todo la mañana la Gran Vía, los estudiantes decidieron ir a ocupar la consejería de Universidades subiendo por Paseo de Gracia en una manifestación espontánea de más de 2500 personas. Al llegar, el edificio ya estaba custodiado por la policía y, aunque un pequeño grupo de estudiantes ocupó durante unos minutos la azotea de la consejería, la extrema violencia policial desalojó y dispersó toda la gente congregada. Las cargas, las persecuciones y algún modesto disturbio se extendieron por todo el Eixample izquierdo. La convocatoria realizada por la tarde congregó a más de 6000 personas que sufrieron el mismo destino que los estudiantes de la mañana, esta vez en un escenario más adecuado para los manifestantes; el barrio del Born, de estrechas calles y difíciles excesos. Los manifestantes, tanto estudiantes como madres o sindicalistas, y los periodistas agredidos o heridos se contaban por quincenas. Las paradas de metro de la zona estaban cerradas y la policía controlaba todos los accesos del barrio. Una inesperada contundencia represiva protagonizó la jornada del 18 de marzo, pero esta vez no nos aplacó.

Éxitos y retos
El 18 de marzo condicionó el resto del mes. Después de la muestra de unidad que representaba la huelga general de la educación pública del jueves 19 donde los estudiantes que habían protagonizado los enfrentamientos con la policía caminaban pacíficamente en el lado de los maestros, el miércoles 25 una treintena de profesores universitarios se encerraron en el rectorado, donde dormieron una noche. El jueves 26 se realizó otro salto cualitativo, algunas facultades hicieron huelga y la manifestación de la tarde, reuniendo además de 25.000 personas, fintó todo el circo mediático y represivo que se había organizado en la Rambla, tomando la dirección contraria al recorrido previsto. Devino un hecho artístico de una magnitud impresionante, pero la naturaleza de la decisión reabría la intermitente contradicción entre el asamblearismo y las comisiones de trabajo.

El factor determinante que motivó la desocupación del rectorado fue su condición de centro logístico de las comisiones de la CAE y la voluntad de convertirse en sede de los movimientos sociales. El contacto directo con los institutos a través de la red de charlas, la relación con los movimientos sociales o el trabajo de dinamización de la Asamblea de Personal Docente e Investigador y Personal Administración y Servicio (PDI y PAS) iban vertebrando silenciosamente un movimiento mucho más fuerte y amplio que se ha demostrado capaz de responder con una fuerza y agilidad inédita a la represión policial.

El rectorado se había convertido en una universidad autogestionada de activistas. Toda la actividad realizada por el rectorado y las comisiones de la CAE durante estos cuatro meses han reforzado enormemente el movimiento estudiantil. Han generado la confianza y han dado las herramientas para que los estudiantes encerrados en el rectorado pudiesen, al volver a sus facultades, dinamizar los espacios críticos locales. Al mismo tiempo, han hecho posible una tarea de difusión hacia la sociedad sin precedentes en el movimiento estudiantil. El Rectorado se había convertido en el punto de inflexión más importante del movimiento estudiantil en los últimos años. Un espacio de trabajo que dinamizaba y vertebraba el descontento con el plan Bolonia. Un pistón que transformaba el vapor en energía útil, una fuerza que permitía avanzar.

Los encuentros de asambleas y la discusión constante de las personas encerradas en el rectorado captaban de forma muy cuidadosa la realidad. Este hecho permitía trazar una línea de actuación que se integraba convenientemente, impactaba y transformaba el curso de ciertos acontecimientos. El trabajo de las comisiones proporcionaba la materialización de los objetivos tácticos y estratégicos del movimiento, pero éstas estaban cada vez más circunscritas a una dinámica propia del rectorado, que para responder efectivamente a la rapidez en que se sucedían los hechos se iba desligando progresivamente de las diferentes asambleas y de la lentitud en la toma de decisiones en el marco de la CAE. El movimiento estudiantil de Barcelona y cercanías tiene planteada esta cuestión sobre la mesa. El asamblearismo, o por lo menos la forma en que la CAE lo practica, no puede ser suficientemente transversal si en momentos de mucha actividad quiere estar a la altura de las circunstancias. Las estructuras organizativas deben estar vivas y evolucionar para adaptarse a los constantes cambios de paisaje. Nos encontramos seguramente ante un cambio de escenario que requerirá calibrar formal o sustancialmente la CAE.

Después del marzo de este 2009 podemos constatar que los retos del movimiento estudiantil ya no están circunscritos a las puertas de la universidad. La influencia que el movimiento ejerce al resto de la sociedad y la influencia creciente de un discurso más social en el movimiento permiten entrever un posible espacio donde vertebrar y catalizar el descontento del precario, donde empezar a construir la resistencia, la alternativa.

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domingo, 26 de abril de 2009

El movimiento anti-Bolonia llama a una ocupación del Congreso en defensa de la educación pública


El movimiento "No a Bolonia" insta a una ocupación del Congreso de los Diputados el próximo 1 de mayo en defensa de la educación pública.
Movimiento NO a Bolonia 21-4-2009
www.kaosenlared.net

Stop Bolonia.
Ante el caso omiso que se presta a las voces crítica que exigen un debate abierto sobre esta reforma educativa, la represión a estudiantes en manifestaciones y la propaganda y desinformación que se oferta desde las instancias académicas y gubernamentales, el estudiantado anti-Bolonia considera agotadas las vías institucionales para luchar contra la imposición del Espacio Europeo de Educación Superior y llama a esta movilización el 1 de mayo a las 12:00 horas en la puerta del Congreso de los Diputados, coincidiendo con el Día Internacional de los trabajadore como protesta por la precariedad laboral que supondrá la aplicación del Proceso de Bolonia.

1. ¿Qué es esto? La educación pública está en peligro a causa de la implantación del proceso de bolonia. Ven a ocupar el congreso para pedir la paralización de esta reforma y la apertura de un debate social y político en torno a la educación.

2. ¿Cuándo y dónde? El 1 DE MAYO, sí, el 1 de mayo. A las 12:00 HORAS. En la puerta del CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.

3. ¿Por qué el 1 de mayo? Hay muchos motivos, pero el principal es que los estudiantes de hoy seremos los trabajadores de mañana; muchos lo somos también hoy y el nivel de desempleo no para de aumentar mientras las condiciones laborales no dejan de disminuir. Y esta reforma educativa pone en peligro de precariedad laboral a los estudiantes actuales y futuros.

4. ¿Por qué el congreso de los diputados? Porque la reforma ha sido impuesta, no ha habido consulta social ni debate político y porque la ley orgánica que enmarca el proceso de bolonia (LOU) salió de este órgano y allí debe volver hasta que haya un verdadero proceso de debate social y político.

5. ¿Y por qué ocuparlo? ¿Se te ocurre algo mejor? Has visto manifestaciones, protestas de todos los colores, has visto a estudiantes informando y promoviendo debates que no había habido, luchando por sus derechos ninguneados… se han realizado ocupaciones de facultades y rectorados en todo el estado, ha habido debates con rectores y pantomimas en televisión, referendums favorables a la paralización totalmente ignorados, se han agotado las vías institucionales en claustros y juntas (que además han demostrado falta de democracia al no tener en cuenta una mayoria de voces criticas). Ya se ha hecho todo lo demás y no ha servido de nada.

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Llevamos meses denunciando que la universidad tal y como la entendemos va a desaparecer. Nos han ocultado la información: a día de hoy estudiantes, profesores, P.A.S. y la sociedad en general continúa sin conocer el alcance real de esta reforma. ¿Acaso sabes qué va a pasar el año que viene con tus estudios? ¿Alguien se ha molestado en consultarte? Las consultas que se han realizado hasta ahora en Barcelona, Lleida o Girona han obtenido una respuesta clara a favor de la paralización (90%). ¿Por qué tienen tanto miedo a que expresemos nuestra opinión? Cada vez que intentamos sacar el debate a la calle nos responden con represión: detenciones y expedientes, brutales cargas policiales que nos recuerdan que tiempos pasados nunca fueron mejores.

Por encima de toda ideología, el motivo que nos une es la defensa de uno de los pilares básicos de cualquier sociedad desarrollada: una educación pública y de calidad que no se subordine a intereses mercantilistas y se convierta en una fábrica de trabajadores precarios. Nos estamos jugando qué modelo de sociedad queremos, y no es el regido únicamente por las leyes del mercado (el neoliberalismo salvaje que la crisis está demostrando que es insostenible). Queremos participar en los procesos que nos afectan porque al final siempre pagamos los mismos: estudiantes y trabajadores, ignorados y maltratados por el poder político. Ven al congreso para que se escuche tu voz. Por la educación pública! Porque te tengan en cuenta! Represéntate a ti mismo! No a bolonia!

¡MÁXIMA DIFUSIÓN! ¡QUE LA SOCIEDAD SEPA LO QUE HAY Y DECIDA!

http://movimiento.noabolonia.org/

Más información:
STOP LOU-BOLONIA! en Kaos en la Red

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