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jueves, 17 de junio de 2010

La Escuela de Enfermería de la Universidad de Valladolid se suma a la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el estado de Israel


Los trabajadores logran que las máquinas expendedoras de agua dejen de ser abastecidas por la empresa israelí Eden Springs Ltd.

Rebelión
16-06-2010

Los trabajadores de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Valladolid se han sumado a la campaña internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra el Estado de Israel y han logrado que las máquinas expendedoras de agua del centro dejen de ser abastecidas por la empresa israelí de agua embotellada Eden Springs Ltd.

Tras el ataque a la Flotilla por la Libertad de Gaza -perpetrado el pasado 31 de mayo y que se saldó con nueve activistas internacionales asesinados por el ejército de Israel- la plantilla de la Escuela de Enfermería solicitó a la Dirección que sustituyera las bombonas de agua de Eden Springs España, filial de Eden Springs Ltd., por cualquier otra marca sin conexión con el Estado de Israel. La petición fue acogida favorablemente por la Dirección, según han informado a la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid fuentes de los trabajadores. Miembros de la Plataforma han podido comprobar que se han retirado las bombonas de agua de Eden de las máquinas expendedoras.

Eden Springs Ltd. es una emrpesa que se beneficia directamente de la explotación ilegal de los recursos hídridos del Golán Sirio, territorio ocupado ilegalmente por Israel desde el año 1967 y cuya anexión no reconoce ningún país del mundo. Los derechos humanos de la población golaní son directamente violados por la actividad de esta empresa. Eden Springs Ltd. embotella, comercializa y distribuye el agua de un territorio ilegalmente ocupado, vulnerando de esta forma la legislación internacional, las resoluciones de las Naciones Unidas y la Convención de Ginebra.

Desde la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid queremos agradecer al personal docente y laboral y a la Dirección de la Escuela de Enfermería su compromiso y apoyo a la causa del pueblo palestino y el respaldo que su decisión supone a la campaña internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra el Estado de Israel. Asimismo, pedimos a la población de la ciudad, sindicatos, empresas, instituciones y administraciones públicas que se sumen a esta campaña.

La campaña internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones persigue el aislamiento de Israel para obligarle a detener su agresión al pueblo palestino -tortura y asesinatos sistemáticos inlcuidos- y a cumplir con la legislación internacional y los derechos humanos. Esta campaña se inspira en el bloqueo internacional que se llevó a cabo contra el Apartheido de Sudáfirca y que contribuyó decisivamente a la caída de este régimen segregacionista.

Esta iniciativa ha obtenido ya relevantes resultados en los más diversos ámbitos: artistas de renombre internacional como Santana, Elvis Costello o Pixies se niegan a actuar en Israel; los estibadores de Suecia rehúsan descargar barcos de bandera israelí; la Universidad de Ariel fue excluida de un concurso académico patrocinado por el Gobierno de España; la empresa de infraestructuras Veolia se retiró del proyecto de construcción de un tranvía en Jerusalén Este, territorio ocupado; la firma Eden es boicoteada en numerosos centros de trabajo de Europa...

En Valladolid, la Plataforma Solidaria con Palestina ha mantenido durante este año una intensa actividad para dar a conocer la campaña de BDS, destacando el congreso sobre boicot académico y cultural que se ha celebrado en las cuatro universidades públicas de la región. Esta era la primera vez que los cuatro centros universitarios de la Comunidad acogen una iniciativa de estas características. Asimismo, las manifestaciones económicas y culturales de Israel en la ciudad han tenido puntual muestra de rechazo, como ocurrió con la presencia de un expositor de Israel en la Feria de Turismo Interior Intur o las actuaciones de Noa, Mayumaná o Jerusalem Quartet.

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miércoles, 9 de junio de 2010

BDS Israel


09-06-2010
Euken Barreña
Alternatiba

El ataque militar por parte de Israel a una expedición de activistas desarmados que transportaban ayuda humanitaria a la Franja de Gaza en aguas internacionales, saldada con la muerte de nueve personas y un número de desaparecidos aún sin concretar, se ha convertido en el último episodio de la deliberada política de violación de los derechos humanos que, con total impunidad y despreciando el derecho internacional, practica desde hace más de 60 años el Estado de Israel.

Esta realidad se refleja en la actuación de todos los poderes públicos de Israel. Así, las políticas públicas promueven la colonización judía mediante la confiscación o anexión de tierra palestina, invierten la composición demográfica persiguiendo el predominio judío y discriminan a los ciudadanos/as palestinos/as en la asignación de recursos. En los territorios ocupados la segregación, la demolición de casas y una red de más de seiscientos checkpoints que impiden la libertad de movimiento de la población palestina son otros medios para avanzar en la colonización.

Desde la Nakba de 1948, el Estado de Israel ha impedido el retorno de la población refugiada palestina por medio de la fuerza, la legislación y las resoluciones judiciales. Los tribunales israelíes niegan a las víctimas palestinas el derecho a procesos con garantías judiciales: el Tribunal Supremo ha autorizado el asesinato extrajudicial, la “detención administrativa” – que ampara la tortura y los maltratos - y comisiones oficiales de investigación han declarado inocentes a muchos soldados y colonos culpables de haber asesinado a civiles palestinos en casos documentados por organizaciones de derechos humanos.

Por su parte, el Parlamento israelí ha aprobado nuevas leyes discriminatorias y ha enmendado las leyes existentes con el fin restringir los derechos de los palestinos y su acceso a las indemnizaciones.

En el plano internacional Israel no ha acatado la resolución del Tribunal Internacional de Justicia sobre el Muro y niega que de su prolongada ocupación deriven obligaciones jurídicas de la IV Convención de Ginebra y del derecho humanitario internacional. Para mayor gravedad, estas posturas han sido avaladas en gran parte por el Tribunal Supremo.

En la Franja de Gaza, donde 1,4 millones de palestinos malviven atrapados, Israel prohíbe la circulación de personas y bienes, excepto en contados casos de primera necesidad. Sólo a un reducido número de personas enfermas se les permite salir para recibir tratamiento, mientras decenas han muerto esperando un permiso. Este bloqueo cuyo objetivo declarado es debilitar a los grupos armados, castiga a toda la población y sus efectos se hacen sentir especialmente entre los más vulnerables: los niños y las niñas y las personas ancianas o enfermas. En virtud del derecho internacional, Israel, como potencia ocupante, tiene el deber de garantizar el bienestar de la población de Gaza, incluido su derecho a la salud, la educación, los alimentos y una vivienda adecuada.

La impunidad con la que actúa el gobierno israelí es fruto de la complicidad de la comunidad internacional, poco interesada en exigir responsabilidades a Tel Aviv por el régimen de ocupación, colonización y apartheid al que somete al pueblo palestino.

Ninguno de los integrantes del “Cuarteto” ha tomado medidas para garantizar el respeto y acatamiento del derecho internacional, las resoluciones de NNUU o del TIJ por parte de Israel. Al contrario, la comunidad internacional y los medios de comunicación mayoritarios han adoptado una postura equidistante, situando al mismo nivel las violaciones del derecho humanitario realizadas por parte de actores no estatales palestinos en un contexto de resistencia y acoso sistemático y las violaciones cometidas por el Estado de Israel, transmitiendo la falacia de que se trata de un conflicto armado entre dos Estados.

Esta caracterización no deja de ser una lectura interesada del conflicto, que en el mejor de los casos presenta la resolución del mismo como inalcanzable debido a los extremismos de ambas partes que se retroalimentan continuamente o, en su versión más perversa, justifica las agresiones de Israel, considerándolas la respuesta inevitable a los ataques palestinos. Esta visión no es ajena al aumento de la islamofobia en Occidente y la consideración del Estado de Israel como un bastión de la civilización judeo-cristiana en Oriente Medio, al que se le ha dado carta blanca en su papel de gendarme de los países árabes. Estos postulados invisibilizan la existencia de una alternativa de lucha no violenta, formulada por la sociedad civil palestina y desmovilizan la opinión pública internacional, incómoda ante la perspectiva de no poder tomar partido más que por actores violentos.

Israel es un estado basado en el apartheid, el colonialismo y la ocupación. Sus orígenes se encuentran en un proyecto colonial sionista, basado en la concepción de Palestina como tierra deshabitada destinada a ser un estado exclusivo para la población judía. Este modelo se puso en marcha mediante la colonización de la Palestina histórica y el traslado forzoso de la población árabe originaria y se consagró con la proclamación del Estado de Israel en el que se ha institucionalizado un régimen de discriminación racial que oprime de forma sistemática a la población palestina. Así, las leyes de nacionalidad y de retorno permiten a los judíos mantener la nacionalidad y la ciudadanía, mientras que a los habitantes originarios palestinos sólo se les reconoce la ciudadanía y se les dispensa un trato discriminatorio. Además, desde 1967, el régimen militar represivo aplicado por Israel a la población palestina que vive bajo la ocupación, ha permitido extender el sistema de apartheid, caracterizado por la segregación, el asesinato selectivo, las torturas, la demolición de casas, las detenciones arbitrarias, los encarcelamientos ilegales y los castigos colectivos a la población, como en el caso de Gaza.

En consecuencia, en julio de 2005 un conjunto de asociaciones, sindicatos y organizaciones, inspirados en la experiencia sudafricana, realizaron un llamamiento para la puesta en marcha de una campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel. Esta campaña tiene como objetivo concienciar a la opinión pública sobre el régimen de apartheid del Estado de Israel y presionar desde la sociedad civil a los estados y NNUU hasta conseguir el fin de la ocupación y el respeto de los derechos del pueblo palestino.

En el marco de esta campaña se están impulsando una serie de iniciativas variadas: sensibilización pública sobre la realidad del régimen israelí; presión sobre NNUU, gobiernos y sector privado para suspender la cooperación económica, académica, cultural y deportiva con el Estado de Israel; suspensión del acuerdo de asociación entre la UE e Israel por no respetar el Estado israelí los estándares europeos de derechos humanos; procesamiento de israelíes responsables de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad…

Estas acciones ya están obteniendo resultados tangibles a nivel europeo, por ejemplo en el Reino Unido, donde varias universidades ya han boicoteado a homólogas israelíes, empresas británicas han dejado de hacer negocios con fabricantes israelíes por la presión de sus clientes o las demandas ante sus tribunales forzaron a Tzipi Livni, jefa de la oposición israelí a cancelar un viaje a Londres para pronunciar una conferencia.

La coordinación a nivel europeo y estatal de las diferentes campañas e iniciativas es vital para que la sociedad vasca realice su contribución en la lucha no violenta emprendida por la sociedad civil palestina, exigiendo en este caso que la investigación sobre al ataque a la flotilla se realice por parte de expertos relevantes de Naciones Unidas y no quede en manos israelíes, como preconiza Estados Unidos, dada la continua falta de credibilidad de las investigaciones israelíes sobre violaciones de derechos humanos en el contexto del conflicto de Gaza.

En definitiva, el apoyo e impulso de la campaña BDS es nuestra mejor arma para detener las agresiones del Estado israelí, desenmascarando la naturaleza racista de su régimen y contribuyendo a la lucha no violenta del pueblo palestino por el respeto de sus derechos fundamentales.



Fuente: Alternatiba ( http://www.alternatiba.net/idazlanak/377/bds-israel-euken-barrena-alternatiba)

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lunes, 24 de mayo de 2010

Dos Grandes Empresas Italianas Anuncian Boicot a Productos Israelíes

Al-Manar
24/05/2010

Dos grandes empresas italianas alimenticias, COOPItalia y Nordiconad, anunciaron el lunes su decisión de boicotear los productos alimenticios israelíes.
Motivo: ellas no pueden diferenciar entre los productos fabricados en los ilegales asentamientos israelíes de Cisjordania y los fabricados en el interior de la entidad sionista.

En un comunicado, Nordiconad, una cadena que dispone de 400 puntos de venta, principalmente en el norte de Italia, anunció que la medida es efectiva ya desde finales del mes de abril.

Los responsables de COOP, una cadena más importante aún con más de 900 tiendas en Italia, han indicado que había un problema de trazabilidad con los productos Carmel Agrexco (abogados, tomates, cerezas, pimientos etc). En este sentido, no era posible saber si ellos procedían de los asentamientos de Cisjordania o bien de Israel. En razón de estas prácticas fraudulentas por parte del exportador israelí, COOP ha decidido borrar a Agrexco, una empresa israelí especializada en exportaciones de productos agrícolas a Europa, de su lista de proveedores hasta nueva orden.

El sitio “Stop Agrexco Carmel” -una campaña italiana lanzada a principios de año en Savona, un puerto del norte de Italia donde Agrexco desembarca sus mercancías destinadas al mercado italiano- indicó que “el movimiento de boicot contra los productos israelíes ha registrado un fuerte éxito dentro del contexto de la lucha contra el apartheid israelí.”

Hace falta precisar que esta campaña italiana se desarrolla en coordinación con la Coalición contra Agrexco en Francia, que se opone, en particular, al proyecto de instalación de una sucursal de Agrexco en el puerto de Sete.

El sitio de la Coalición señala que “la campaña busca hacer respetar los derechos humanos, la moral, la justicia y las decisiones de las instituciones internaciones. Todo ello constituye una razón más que suficiente para negarse a la implantación de una empresa israelí de cualquier sector, ya sea en Sete o en otra parte, porque todas las empresas israelíes se benefician, directa o indirectamente, de una colonización condenada durante décadas por las instituciones y por la comunidad internacional.”

La elección de Agrexco-Carmel (frutas, legumbres o flores) es relevante porque ella es el instrumento número 1 de la colonización israelí en el campo de la agricultura. En primer lugar, porque dicha compañía está vinculada al Ministerio de Agricultura israelí, que controla al 50% de la empresa y cuya política ésta aplica, pero también porque el 70% de sus exportaciones provienen de los asentamientos (hecho éste reconocido por el director de Agrexco-Carmel durante un proceso en el Reino Unido). Los productos proceden, entre otros lugares, de los asentamientos del Valle del Jordán palestino, donde 7.000 colonos judíos se han apropiado del 95% de las tierras y controlan el 98% del agua. Los agricultores palestinos de esas zonas se han visto reducidos a la miseria o el exilio.

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sábado, 22 de mayo de 2010

El BDS, Israel y los afrikaners


Mapa de los territorios palestinos de Cisjordania como si fueran un archipiélago. El mar es Israel y Jordania. (Atlas de Le Monde Diplomatique)

Una comparación incómoda para la política, para el periodismo, para la cultura.
La analogía sudafricana y las llamadas al boicot se abren paso y convencen ya a numerosos escritores y artistas.

21.05.2010
Alberto Arce y Carlos Sardiña

En la Sudáfrica del Apartheid existía un lugar llamado Sun City, trasunto africano de Las Vegas. Una ciudad donde, teóricamente, no existía la discriminación racial. Allí actuaban a cambio de fuertes sumas de dinero reconocidos artistas de renombre internacional. Participaban así en el programa propagandístico diseñado por el gobierno sudafricano para contrarrestar la influencia de la lista de personas que se negaban a viajar al país en solidaridad con los llamamientos al boicot hechos públicos por los líderes del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela o el arzobispo de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu.

En 1985 un grupo de músicos (entre ellos U2, Peter Gabriel, Lou Reed o Keith Richards) grabó una canción y filmó un documental titulados “Sun City, Artistas Unidos contra el Apartheid” que pasó a la historia como uno de los momentos fundamentales de la conformación de la opinión pública mundial sobre el régimen afrikaner de Pretoria. Era una campaña de boicot cultural contra el racismo.

Varias décadas más tarde y aunque se trata de uno de los temas más controvertidos, vetados y rechazados por gran parte de la prensa internacional o los líderes políticos mundiales, es cada vez más evidente que la analogía sudafricana, las comparaciones con el régimen de apartheid y los continuos llamamientos de la sociedad civil palestina a una campaña de BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra el estado de Israel ganan espacio en el ya de por sí complejo debate en torno a Oriente Medio. Sin ir más lejos, Elton John, uno de los artistas que nunca quiso escuchar las llamadas a boicotear la Sudáfrica racista es objeto en estos momentos de una fuerte campaña de presión internacional para que cancele su actuación prevista en Tel Aviv. Al mismo tiempo, Elvis Costello declarado que “hay veces en las que el silencio tiene más valor que el ruido” tras de suspender su gira por Israel y sumarse al boicot internacional contra el Estado judío.

¿Cómo surge La estrategia del Boicot, las Desinversiones y las Sanciones?

La Conferencia de Naciones Unidas contra el Racismo de 1973 aprobó la “Convención para la Supresión y Castigo del Crimen de Apartheid”. Reeditada en 1978 y 1983, dicha Convención sirvió como mecanismo para sensibilizar a la opinión pública sobre naturaleza del régimen de Apartheid sudafricano y contribuyó a construir las voluntades políticas que aislaron finalmente al régimen de Pretoria. En 2001 tras la caída del régimen de apartheid, una nueva Conferencia de Naciones Unidas contra el racismo aprobó en ese mismo país la “Declaración y Plan de Acción de Durban para la prevención de la discriminación racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia”.

En dicho documento se identifica de manera explícita a la población palestina como uno de los grupos vulnerables víctimas del racismo. Desde entonces, voces tan autorizadas como la del ex-presidente norteamericano Jimmy Carter que publicó en 2006 un libro titulado “Paz, y no apartheid”, han citado la analogía entre el régimen afrikaner de Johannesburgo y el régimen de Tel Aviv. ¿El motivo? El sistema de documentos de identidad que señalan si su poseedor es judío o no, las restricciones en el acceso a las tierras que, en Israel pertenecen en un 93% al Estado y están reservadas exclusivamente a los judíos, el sistema de carreteras de uso exclusivo para colonos en Cisjordania, la ley que impide la reunificación familiar de palestinos residentes en el Estado de Israel o el Muro de separación que Israel construye de forma ilegal según la Corte Internacional de Justicia, en Territorio ocupado, alimentan una comparación que habla de la “bantustanización” de Palestina.

Se está planteando cómo transformar la analogía entre la situación de la Sudáfrica del Apartheid y la de los territorios palestinos ocupados en una campaña internacional de solidaridad basada en la igualdad de derechos civiles para todos los habitantes del territorio. Escritores israelíes como Uri Davis y Michael Warsavsky participaron el 9 de agosto de 2001 en Jerusalén en el lanzamiento del Movimiento contra el apartheid israelí en Palestina (MAIAP), considerado como primera plataforma de movilización en esta dirección.

A partir de este primer movimiento, y a lo largo de varios años, organizaciones sociales, sindicatos, partidos, intelectuales y activistas se reunieron periódicamente -siempre a tres bandas, con participantes palestinos, israelíes e internacionales- hasta publicar en 2005 la que se considera como la más representativa, unitaria e internacionalmente extendida “Llamada a una campaña global de Boicot, Desinversiones y Sanciones al estado de Israel hasta que cumpla con sus obligaciones ante el Derecho Internacional”, que recibió el apoyo de decenas de organizaciones palestinas constituidas en el Comité Nacional Palestino para la Campaña de BDS al Estado de Israel y decenas de organizaciones europeas y norteamericanas cuando se presentó públicamente por primera vez fuera de Palestina en una Conferencia Internacional celebrada en Bilbao en octubre de 2008.

Según sus propios organizadores, el BDS es una campaña que pretende “impedir o entorpecer la ocupación militar israelí de Palestina entendida como un proceso histórico y político en sus diferentes plasmaciones sobre el terreno” mientras se convierte en un instrumento de presión que pretende “obligar a ceder al Estado de Israel como sujeto con responsabilidad directa en el mantenimiento de la ocupación a través de sus relaciones y las de sus diversas instituciones con el resto de la comunidad internacional, que mantienen también una responsabilidad indirecta en la ocupación”.

La postura palestina contra la normalización de relaciones con Israel, expresada a través de la Plataforma que promueve el Boicot, es clara: “Rechazamos participar en actividades que limpien la imagen pública de Israel y rechazamos eventos conjuntos en los que no se reconozcan nuestros derechos y el derecho a resistir contra la ocupación israelí. Cualquier evento que no asuma estos principios transmite una falsa imagen de igualdad entre las partes e ignora y legitima la opresión israelí sobre los palestinos. No contribuiremos a ningún evento que menosprecie nuestros derechos o que permita presentar a Israel como algo diferente de lo que en realidad es: un Estado de Apartheid. Y rechazamos los esfuerzos que Israel y sus apologistas realizan para convencernos (…) especialmente de que el conflicto no es más que un síntoma de barreras psicológicas que pueden desaparecer a través del diálogo”.

Artistas que declinan viajar a Israel.

Siguiendo esta lógica, y probablemente influido por decisiones previas como la de Carlos Santana, Gil Scott Heron, poeta y músico norteamericano, autor de “La revolución no será televisada”, ha sido hasta el momento el penúltimo de los artistas en sumarse a dicha campaña en una lista que crece y se actualixa a diario. El pasado 23 de abril anunció sobre un escenario de Londres, que cancelaba su concierto de fin de gira en Tel Aviv “hasta que todo el mundo sea bienvenido para asistir”. El artista respondía así a una serie de cartas publicadas en diversos medios anglosajones pidiéndole que se sumase a la campaña de boicot al Estado de Israel.

Respondiendo al mismo tipo de cartas, escritas y hechas públicas por PACBI (Campaña Palestina de Boicot Académico y Cultural al Estado de Israel) en 2009, Andy Bichlbaum y Mike Bonanno, más conocidos como “The Yes Men” retiraron su película “The Yes Men fix the world”, ganadora del Festival de Sundance, del Festival de cine de Jerusalén, rechazando viajar a presentarla en Israel. En una carta explicaban los motivos que les habían llevado a tomar aquella decisión: “Pese a nuestro sentimientos, no podemos olvidarnos de nuestra tarea como activistas. En la década de los 80 tuvo lugar una convocatoria desde Sudáfrica a los artistas de todo el mundo para boicotear el régimen de Apartheid. Hoy en día hay una convocatoria clara de la sociedad civil palestina al Boicot a Israel. Nuestra posición es responder a ella como directores de cine y como activistas colaborando así en la presión al gobierno de Israel para que cumpla con el derecho internacional”.

Naomi Klein, la autora de No Logo o La doctrina del shock publicó un artículo en The Guardian explicando su modo de sumarse a la campaña de Boicot al Estado de Israel explicando los criterios con los que editaría, en adelante, sus obras en Israel: “Durante ocho años, mis libros fueron publicados en Israel por una editorial llamada Babel. Cuando publiqué La doctrina del shock quería respetar la convocatoria del boicot. Siguiendo el consejo de los activistas palestinos y de escritores como John Berger, que habían adoptado esta opción antes que yo, contacté con una pequeña editorial llamada Al Andalus, formada por activistas fuertemente involucrados en la lucha contra la ocupación desde el interior de Israel y la única editorial israelí que se dedica exclusivamente a traducir literatura árabe al hebreo, y redactamos un contrato que garantiza que todos los beneficios de mis libros permanecerán en Al Andalus. Mi objetivo es boicotear la economía israelí, no a los israelíes”.

En septiembre de 2009 un grupo de personalidades encabezado por Ken Loach, la propia Klein, Viggo Mortensen, Harry Belafonte, Jane Fonda, que se retractaría posteriormente, Danny Glover o Slavoj Zizek anunciaba su boicot al Festival Internacional de Cine de Toronto. ¿El motivo? protestar por su denominado “Foco en Tel Aviv”, un programa de diez películas sobre la capital israelí en la que no aparecía ninguna mención a los habitantes palestinos de la ciudad. Los cientos de firmantes de la “Declaración de Toronto” consideraban que no es correcto utilizar actividades culturales internacionales para “lavar la cara del régimen israelí” a través de programas de colaboración cultural con su Ministerio de Asuntos Exteriores. Sobre todo tras lo sucedido en Gaza pocos meses antes, durante la operación “Plomo Fundido” que comienza a jugar el mismo papel catalizador respecto al Boicot a Israel que la matanza de Sharpeville en Soweto jugó en el caso sudafricano, ese tipo de iniciativas son el detonante de una modificación sustancial de la percepción internacional de quien comete masacres y dificultan su justificación.

La Sudáfrica del Apartheid e Israel: parecidos razonables y amistades peligrosas

Las comparaciones entre Israel y la Sudáfrica del Apartheid son especialmente incómodas para un país que se considera a sí mismo la “única democracia de Oriente Próximo” y hace todo lo posible para que los demás países también le vean así. Sin embargo, la analogía no carece de fundamento y hay motivos de sobra para afirmar que en Israel impera efectivamente un régimen de apartheid. Como señaló recientemente la activista israelí Nurit Peled, el estado israelí “no es una democracia, es una etnocracia”.

Incluso Michael Ben Yair, ex fiscal general de Israel y ex miembro de su Corte Suprema, ha declarado: “Hemos elegido con entusiasmo convertirnos en una sociedad colonial, ignorando los tratados internacionales, expropiando tierras, transfiriendo colonos desde Israel a territorio ocupado, robando y justificando todas nuestras actividades. Al desear con pasión quedarnos con los territorios ocupados hemos desarrollado dos sistemas judiciales, uno progresista y liberal para Israel y otro cruel e injusto para el territorio ocupado. Hemos establecido de hecho un régimen de Apartheid en los Territorios ocupados.”

El arzobispo sudafricano y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu ha declarado en numerosas ocasiones que la situación de los palestinos en los territorios ocupados por Israel es similar a la de los negros en Sudáfrica durante la época del apartheid y defiende la campaña de boicot como la mejor estrategia que la sociedad civil mundial puede adoptar para poner fin a las injusticias perpetradas por el estado de Israel. El COSATU (Congreso de Sindicatos Sudafricanos), veterana organización en la lucha contra el apartheid sudafricano, también se ha sumado a la campaña.

El concepto de apartheid no se limita exclusivamente al contexto histórico de la segregación racial vigente en Sudáfrica entre los años 1948 y 1994. Además es un crimen de lesa humanidad reconocido como tal por la “Convención para la Supresión y Castigo del Crimen de Apartheid” aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1973 [pdf]. También el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional aprobado en 1998 contempla el apartheid como un crimen de lesa humanidad en su artículo 7 y considera como tal los “actos inhumanos” contemplados en el propio Estatuto “cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre uno o más grupos raciales y con la intención de mantener ese régimen”.

Con esas leyes en la mano, los expertos en derecho internacional Luciana Coconi y David Bondia elaboraron el año pasado un informe [pdf] en el que concluían que “la discriminación a la que se ve sometido el pueblo de Israel constituye crimen de apartheid”. El relator especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, el jurista de origen sudafricano John Dugard, elaboró en 2007 un informe [pdf] en el que afirmaba que las “leyes y prácticas de Israel en los territorios palestinos ocupados son similares a algunos aspectos del apartheid” y “probablemente están contempladas en la Convención para la Supresión y Castigo del Crimen de Apartheid”.

Esa discriminación se traduce en políticas que van desde la “bantustanización” de los territorios palestinos en Cisjordania como consecuencia de la construcción de asentamientos judíos y las carreteras de circunvalación de uso exclusivo para israelíes que los comunican hasta los “asesinatos selectivos” de activistas palestinos, pasando por la restricción de movimientos o las detenciones arbitrarias que sufren los palestinos a diario. Además, los ciudadanos palestinos de Israel, que en teoría deberían disfrutar de los mismos derechos que sus conciudadanos israelíes judíos, sufren una enorme discriminación en lo que respecta al acceso a la educación, la vivienda, el mercado de trabajo o la sanidad.

Por otro lado, los vínculos entre Israel y la Sudáfrica del apartheid no se limitan a una mera analogía entre sus políticas discriminatorias. Ambos regímenes mantuvieron unas estrechas relaciones durante muchos años, después de que la mayoría de países africanos le dieran la espalda a Israel tras la guerra del Yom Kippur de 1973. Los dos estados colaboraron fundamentalmente en el ámbiro armamentístico, hasta el punto de que Israel ayudó en secreto a Sudáfrica a obtener la bomba nuclear. Las relaciones amistosas alcanzaron su apogeo en 1976, cuando el primer ministro John Vorster (un antiguo simpatizante nazi) viajó a Israel, donde el primer ministro Isaac Rabin le recibió con todos los honores y en un banquete de estado brindó “por los ideales que comparten Israel y Sudáfrica y por la esperanza de justicia y una coexistencia pacífica”. Aquel fue el año del célebre levantamiento de Soweto, que reprimieron brutalmente las fuerzas de seguridad sudafricanas y en el que se calcula que murieron unas setecientas personas.

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viernes, 30 de abril de 2010

¿Se puede decir cualquier cosa para defender a Israel?


30-04-2010
Julien Salingue, Nicolas Dot-Pouillar y Catherine Samary Le Monde
Le monde Fr
Traducido para Rebelión por Caty R.

En una tribuna publicada el 21 de abril en Le Monde.fr, Eric Marty se pregunta: Le boycott d'Israël est-il de gauche ? (¿El boicot a Israel es de izquierda? Lo que aparece como una crítica a la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y sanciones) contra Israel, en realidad excede ampliamente su objetivo y redefine los términos del conflicto oponiendo a Israel y los palestinos.

La argumentación de Marty, tan especial como original, merece un pequeño ejercicio de «sociología literaria».
La hostilidad hacia Israel sería producto de una «propaganda antisemita sistemática» en los países musulmanes y de una «oleada paranoica de imputaciones criminales». El antisemitismo existe y nosotros lo combatimos de la misma forma que combatimos la instrumentalización de la causa palestina por los adeptos a la teoría del «complot judío». Pero combatimos con la misma fuerza la mezcla del antisemitismo con la crítica a Israel. ¿Como interpreta ahí Marty la reciente encuesta de la BBC, llevada a cabo en 28 países, en la cual sólo el 19% de los encuestados aprecia positivamente la influencia de Israel? ¿Una opinión mundial prisionera de la propaganda antisemita o una crítica compartida a la política de Israel?

Marty debilita la lucha contra el antisemitismo al desarrollar, él también, una lógica de «complot» defendiendo tres de los aspectos de la política israelí que más protestas han levantado: la construcción del muro, la actitud del ejército en Gaza durante la operación «Plomo Fundido» y la situación de los palestinos de Israel.

«No es cierto que la barrera o muro de separación demuestre una política de discriminación». Marty deshecha alegremente las opiniones de amnistía Internacional, de la Cruz Roja o de la ONG israelí B’tselem. También hace poco caso de la opinión de la Corte Penal Internacional (julio de 2004), que calificaba el muro de «violación del derecho internacional» y exigía a Israel «que lo desmantelase inmediatamente». Según el último informe de la ONU, el muro serpenteará a lo largo de 709 kilómetros mientras que la línea verde no mide más que 320. En algunas partes penetra hasta 22 kilómetros en Cisjordania (que tiene 50 kilómetros de ancho). El 10% del territorio palestino está anexionado de facto a Israel, entre otras 17.000 hectáreas de tierras a las cuales los campesinos ya casi no pueden acceder. Sólo en el norte de Cisjordania están afectados 220.000 pueblos.

Marty considera que hubo crímenes de guerra en Gaza, pero eso es porque, añade, «la guerra es criminal». El derecho internacional es más exigente cuando afirma un principio que Marty descarta con ligereza: en la guerra no está todo permitido.
Sin embargo los testimonios e informes de las ONG lo confirman: Israel infringió el derecho de la guerra al arrojar bombas de fósforo blanco (consideradas, incluso por Estados Unidos, como armas químicas) sobre zonas densamente pobladas, impidiendo que el personal médico socorriera a numerosos heridos o al utilizar escudos humanos. Los testimonios de los soldados recogidos por la ONG israelí Breaking the Silence (Rompiendo el silencio) son muy elocuentes al respecto. Por añadidura Israel, con la complicidad de Egipto, bloqueó la minúscula Franja de Gaza (360 km2), impidiendo que los civiles huyeran del diluvio de plomo y fuego. En violación total del derecho de la guerra el bloqueo continúa, impidiendo la reconstrucción y agravando las condiciones sanitarias.

Por lo tanto es una indecencia alabar la humanidad del ejército israelí para desprestigiar mejor a Hamás que habría «expuesto conscientemente a las poblaciones civiles escudándose tras ellas». Recordemos que se hizo la misma acusación contra el FLN argelino y el FLN vietnamita. Un cómodo argumento que convierte a Hamás en el responsable de las muertes israelíes y palestinas y enmascara las molestas cifras de la operación «Plomo Fundido»: más de 1.400 víctimas palestinas y 13 israelíes (cuatro de estas últimas muertas por «fuego amigo»).
Finalmente Marty afirma que los palestinos de Israel (la quinta parte de la población) no son víctimas de discriminaciones institucionales, sino que están sometidos a «injusticias coyunturales», con lo que contradice un informe del Departamento de Estado de EE.UU., fechado en 2009, que afirma que «los ciudadanos árabes de Israel siguen padeciendo diversas formas de discriminación». Así, las disposiciones sobre el reagrupamiento familiar prohíben a los israelíes reunirse con sus cónyuges si éstos son palestinos: en un Estado en el cual se puede celebrar un matrimonio entre un judío y un no judío, ¿una ley semejante no es discriminatoria por naturaleza? ¿Y qué pensar del hecho de que el 13% de las «Tierras del Estado», gestionado por el Fondo Nacional Judío, sólo se puede ceder a los judíos?

Israel ha elegido una bandera adornada con una estrella de David, un candelabro como emblema y un himno nacional que empieza diciendo: «Mientras en nuestros corazones/vibre el alma judía». Los palestinos de Israel que nacieron en esta tierra (los mayores incluso antes de la creación del Estado de Israel), ¿tienen derecho a pensar que la elección de esos «símbolos nacionales» indica que a ellos no se les considera totalmente israelíes y a reivindicar que Israel sea una auténtica democracia, «un Estado de todos sus ciudadanos»? Avigdor Lieberman, el ministro de Asuntos Exteriores israelí tiene su propia opinión al respecto: «Si existe conflicto entre los valores universales y los valores judíos, son éstos últimos los que priman».
Entonces no, no se puede decir cualquier cosa para defender a Israel. Al contrario, se hace un flaco favor a los israelíes al jalear una paranoia mantenida por sus dirigentes para justificar su huida hacia adelante.

La amenaza de la «aniquilación física», primer y último argumento de Marty, es la expresión más refinada de dicha paranoia. Recordemos que Israel es la primera potencia militar de Oriente Medio, la única que dispone de armas nucleares y por lo tanto de la capacidad real de aniquilar a otro Estado. En el caso palestino el argumento roza el ridículo: los palestinos no tienen ejército, ni aviones ni tanques. La probabilidad de que Hamás «aniquile físicamente» el Estado de Israel es tan elevada como la de ver al ejército de Luxemburgo tomar el control de París.
La instrumentalización de la mala conciencia occidental por la pasada destrucción real (el holocausto) en realidad sirve para blanquear a Israel. Lo que realmente inquieta a Marty es sin duda el agotamiento de ese argumento, que se concreta en el incremento de las críticas a Israel. Y sin ánimo de molestarle, lo que se denuncia no es la «falta de visión» de Netanyahu, sino una política dirigida en la continuidad tanto por los gobiernos de «izquierda» como por los de «derecha», los de «centro» o los de «unión nacional». Una política que fomenta el antisemitismo cuando el Estado que la lleva a cabo afirma que lo hace en nombre de los judíos.

«Fui a los Territorios Palestinos Ocupados y vi una segregación racial (en el ámbito) de las carreteras y del alojamiento que me recordó con fuerza las condiciones que conocimos en Sudáfrica en la época del sistema racista del apartheid». Estas palabras fueron escritas hace tres semanas por el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz en 1984. Todos deberían entenderlas. A menos que quieran añadir la sordera a la ceguera.
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Julien Salingue es profesor y doctorando en Ciencias Políticas en la Universidad París VIII. Nicolas Dot-Pouillard es investigador en Sociología Política en el Instituto Universitario Europeo de Florencia y Catherine Samary es profesora de Economía en la Universidad Paris-Dauphine y en el Instituto de Estudios Europeos de París VIII.


Fuente: http://www.lemonde.fr/opinions/article/2010/04/27/peut-on-tout-dire-pour-defendre-israel-par-julien-salingue-nicolas-dot-pouillard-et-catherine-samary_1343645_3232.html

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sábado, 24 de abril de 2010

Lo mejor que podemos hacer es apoyar la retirada de inversiones en Israel


Carta del arzobispo Desmond Tutu a la Universidad de Berkeley (California)

24-04-2010
Salem-News.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


Queridos dirigentes estudiantiles de la Universidad de Berkeley (California):

Me llevé una gran alegría al saber el resultado de vuestra reciente votación, favorable, por 16 votos frente a 4, a que se retire el dinero de vuestra universidad de las compañías que posibilitan y sacan beneficio de las injusticias de la ocupación israelí de la tierra palestina y de la violación de los derechos humanos palestinos. Posturas de principios como ésta, apoyadas por un número cada vez mayor de organizaciones de la sociedad civil estadounidense y por gente de conciencia, incluidos importantes grupos judíos, son esenciales para un mundo futuro mejor, y siempre es una inspiración ver cómo los jóvenes van por delante y se enfrentan al poder con la verdad.

Os estoy escribiendo para deciros que, a pesar de lo que los detractores puedan alegar, estáis haciendo lo correcto. Estáis actuando con moral. Estáis haciendo lo que os incumbe como seres humanos que creen que todos los pueblos tienen dignidad y derechos, y que todos aquellos a los que se niega su dignidad y derechos se merecen la solidaridad de sus compañeros seres humanos. He estado en el Territorio Palestino Ocupado y he visto las carreteras de segregación racial y las viviendas de los asentamientos, que tanto me hicieron recordar las condiciones que tuvimos que soportar en Sudáfrica bajo el sistema racista del Apartheid. He presenciado la humillación de hombres, mujeres y niños palestinos a los que rutinariamente se hace esperar durante horas en los controles del ejército israelí cuando intentar llevar a cabo los desplazamientos más elementales, como visitar a un familiar o asistir al colegio o a la universidad, y esa humillación me resulta muy familiar, a mí y a los muchos sudafricanos negros que vivieron acorralados e insultados de forma cotidiana por las fuerzas de seguridad del gobierno del Apartheid.

En Sudáfrica no hubiéramos podido conseguir nuestra libertad y justa paz sin la ayuda de todos los pueblos del mundo, que a través de medios no violentos, como boicots y retirada de inversiones, animaron a sus gobiernos y a otros actores corporativos a cambiar radicalmente décadas de apoyo permanente al régimen del Apartheid. Los estudiantes jugaron un papel principal en esa lucha, y escribo esta carta con una especial deuda hacia vuestra universidad, Berkeley, por su papel pionero en defender la igualdad en Sudáfrica y promover la responsabilidad social y ética corporativa para poner fin a la complicidad con el Apartheid. Visité vuestro campus durante los años de la década de 1980 y me emocionó mucho encontrarme con los estudiantes haciendo sentadas y manifestándose bajo el sol abrasador para que la Universidad retirase las inversiones de las compañías que apoyaban al régimen sudafricano.

La misma cuestión, la búsqueda de la igualdad es lo que motiva el movimiento de desinversión actual, que intenta poner fin a la ocupación de Israel de 43 años de duración y al desigual trato que el gobierno israelí exhibe con el pueblo palestino. Los abusos a los que tienen que hacer frente son auténticos y ninguna persona debería sentirse ofendida por los actos de principios no violentos y moralmente consecuentes que se oponen a ellos. Es tan fundamental denunciar a Israel por sus abusos como lo fue denunciar al régimen del Apartheid por los suyos.

Para aquellos que puedan equivocadamente acusaros de injusticia o de hacerles daño por este llamamiento a la desinversión, les indicaría, humildemente, que tales daños palidecen en comparación con el daño perpetrado a lo largo de toda una vida vivida bajo ocupación y denegación diaria de los derechos básicos y de la dignidad. No criticamos al gobierno israelí desde el rencor, sino desde la esperanza, una esperanza en un futuro mejor tanto para israelíes como para palestinos, un futuro en el que se acaben tanto la violencia del ocupante como la resistencia violenta resultante del ocupado, y en el que un pueblo no necesite dominar a otro engendrando sufrimiento, humillación y represalias. La paz verdadera debe enraizarse en la justicia y en el inquebrantable compromiso con los derechos universales para todos los seres humanos, sin importar etnia, religión, género, nacionalidad o cualquier otro atributo de la identidad. Vosotros, los estudiantes, estáis ayudando a pavimentar ese sendero hacia una paz justa. Endoso con todo corazón vuestro voto en apoyo de la retirada de inversiones y os animo a manteneros firmes del lado de la justicia.

Que Dios os colme de bendiciones.

Desmond Tutu, arzobispo emérito de Cape Town

Fuente:

http://www.salem-news.com/articles/april112010/desmond-tutu-dt.php

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lunes, 19 de abril de 2010

Los Sindicatos de Irlanda Celebran una Conferencia de Solidaridad con Palestina


Al-Manar
16/04/2010

La federación nacional de sindicatos de Irlanda celebró el viernes una conferencia en Dublín sobre el conflicto palestino-israelí.

El Congreso Irlandés de Sindicatos (conocido por sus siglas en inglés ICTU), que el pasado año votó en favor de un boicot a los bienes y servicios israelíes, describió el evento como “una conferencia internacional sobre Oriente Medio, que ha recibido la contribución de expertos de Palestina, Israel, EEUU, Canadá, Sudáfrica y la Unión Europea.”

Con el título de “Palestina-Israel. La Vía Adelante de la Solidaridad Sindical” la conferencia, de un día de duración, para miembros y afiliados a los sindicatos ha constituido un notable éxito, según los organizadores. El ministro de Exteriores irlandés participó también en el evento.

Algunos círculos pro-israelíes han atacado esta conferencia porque algunos de sus promotores son defensores de la campaña de boicot a los productos israelíes, como medio de buscar una solución al conflicto de Oriente Medio. “El boicot a los productos israelíes fue formalmente adoptado como política de la ICTU en su conferencia de Julio de 2007. Poco después, en noviembre de 2007, la ICTU consideró apropiado enviar una misión al área para hacer una evaluación de la situación por sí misma,” dijo un portavoz de la Embajada israelí en Dublín. “En su conferencia de 2009, la política de la ICTU quedó fijada de nuevo al aprobar una moción que reiteraba su postura en favor de un boicot total.”

Los testimonios de miembros del grupo irlandés “Breaking the Silence” (Romper el Silencio), referidos a la Campaña Plomo Fundido lanzada por Israel contra Gaza en diciembre de 2008, fueron también analizados por los participantes en la conferencia. Estos testimonios, según el sitio web del grupo, “demuestran la profundidad de la corrupción que se está extendiendo dentro del Ejército israelí.”

Los representantes palestinos en la conferencia incluyen a Omar Barguti, del Comité Nacional Palestino; Darag Murray, del Centro Palestino para los Derechos Humanos; Fathi Nasser, de la Federación General Palestina de Sindicatos; y Raid Sadiq, del Centro Palestino por los Derechos de los Trabajadores y la Democracia.

La ICTU ha invitado también a representantes de la Red Internacional Judía Antisionista y a Dave Moxham, del Congreso de Sindicatos Escoceses. El pasado mes de abril esta última organización apoyó el boicot a los productos israelíes.

Otros invitados que apoyan el boicot contra Israel incluían a Owen Tudor, del Congreso de Sindicatos del Reino Unido, que acaba de unir sus fuerzas con el grupo Palestine Solidarity Campaign para pedir un boicot contra los productos de los asentamientos israelíes en los Territorios Ocupados. Esta última organización defiende un completo boicot contra Israel.

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viernes, 5 de marzo de 2010

Starbucks, la taza de las incoherencias


Sabíamos que Starbucks era una empresa sionista que dedicaba un porcentaje de sus beneficios a financiar el Estado Sionista de Israel y sus crímenes, pero no sabíamos lo que viene a continuación.Todo ello la califica para incorporarse con todos los honores a la campaña de empresas a Boicotear.

ConsumeHastaMorir

STARBUCKS: LA TAZA DE LAS INCOHERENCIAS

A partir del 2 de marzo Starbucks ofrece a los consumidores españoles la posibilidad de realizar un consumo responsable y justo en los establecimientos de la cadena. Según ha anunciado la Asociación del Sello Fairtrade - Comercio Justo (FLO - Fair Trade Labelling Organization), desde esa fecha la transnacional fundada en Seattle contará con la certificación de que el 100% de la producción de café Espresso que comercializa en España es “justa”. Veamos algunas de las realidad subyacentes tras estas actuaciones empresariales:

Para quienes destacan las dificultades a la hora de realizar un consumo responsable y crítico en los contextos urbanos; para quienes discuten que las empresas multinacionales no pueden ser un elemento de transformación social; para quienes afirman que la distribución de la riqueza y el cuidado del medio ambiente no forman parte de las prioridades del capitalismo del Siglo XXI.... La Asociación FLO y Starbucks toman esta medida ejemplar, estableciendo una alianza para potenciar el consumo del café certificado de Comercio Justo.

¿Qué supone exactamente esta certificación? En primer lugar, una inserción parcial del Comercio Justo en el comercio convencional, a través de la participación de empresas lucrativas en la operativa. De esta manera, un café importado por Intermón Oxfam y certificado por FLO puede convivir y competir sin mayores conflictos con un café de Nestlé en los mismos lineales de Carrefour. O bien, como es nuestro caso, un café producido en el Sur, certificado en origen por FLO e importado y distribuido por Starbucks España. Sin duda, se trata de una convivencia física y publicitariamente viable, aunque parece dudosa desde una perspectiva ideológica.

Es lógico pensar que estas medidas conllevan un incremento notable de los volúmenes de ventas de productos de Comercio Justo. Esto es indudable, tanto como la concentración de poder comercial que tienen estas empresas transnacionales. También es incuestionable el incremento de la accesibilidad física de los productos y la notoriedad social de la idea de un comercio justo. Ahora bien: ¿cuáles son las ideas relativas a la justicia comercial que son más “accesibles” y “notorias” en los lineales de las grandes superficies o los establecimientos de las cadenas transnacionales?

Aunque, para este análisis no se puede perder de perspectiva que el Comercio Justo denuncia, no sólo los métodos productivos en el Sur económico, sino también al modelo de distribución y consumo en el Norte. Caso contrario, la crítica deja de ser sistémica, ya que, al limitarse a la producción en el Sur, obvia la relación de interdependencia y niega implícitamente al estilo de vida hegemónico en las economías enriquecidas como parte nuclear y determinante de la problemática socioambiental derivada del capitalismo. Las certificaciones ofrecen un atajo de dudosas implicaciones para incrementar la visibilidad y las ventas. En el trasfondo, la paradoja de una alianza entre un movimiento social que denuncia y contesta a un conjunto de reglas, actores e impactos del comercio en la economía globalizada y, precisamente, algunos de esos actores estelares, con sus mismos impactos y reglas, aunque con algunos productos “justos”.

Starbucks: a por todas

Como ejemplo más reciente veamos la última gran incursión empresarial en el mundo del Comercio Justo: la transnacional tostadora y proveedora de café nacida en 1971, Starbucks. Desde marzo de 2010 la compañía cuenta con la certificación FLO de que el 100% del café Espresso que comercializa en España es “justo”.

Con una sonada certificación, una potente campaña publicitaria y la puesta en marcha del dominio web con el nombre de, nada menos que, yoapoyoalcomerciojusto.org, el éxito comercial de esta empresa, en una sociedad en que la justicia es un reclamo teórico en alza, parece asegurado. A pesar de que la justicia certificada de esta parte de su actividad productiva en el Sur no se corresponda con la mayor parte de sus políticas y prácticas competitivas en el resto de ámbitos.

Esta empresa, además de las históricas críticas por abusos a los pequeños productores de café en el Sur, ha sufrido denuncias de todo tipo en los últimos años. A modo de ejemplo, en 2006 Intermón Oxfam, una de las organizaciones que actualmente integra FLO España, denunció a Starbucks por bloquear las patentes y el derecho a registrar sus propias variedades de café en un país especialmente empobrecido, Etiopía. Esta cuestión hubiera permitido ampliar el poder de negociación del país en los mercados internacionales de café y mejorar directamente los ingresos de los millones de sus pequeños agricultores, a los que hoy Starbucks dice defender.

En 2007 sindicatos de distintas partes del planeta en las que opera Starbucks denunciaron el acoso a sindicalistas de la cadena. En 2008 fue acusada de malgastar 23 millones de litros de agua diarios, a partir de su “política de higiene” que obligaba a tener los grifos abiertos de forma ininterrumpida en sus aproximadamente 10.000 sucursales. También hay lugar para otro tipo de denuncias: en 2010 el Gobierno mexicano, en concreto la Agencia Arqueológica Nacional, informó de que la compañía le debe pagos por derechos de propiedad intelectual por utilizar en algunos de sus productos imágenes precolombinas. Es más, Starbucks es una de las pocas empresas que cuenta entre sus lauros con un día propio, el Día de Acción Global contra Starbucks, organizado por el Sindicato de Comercio y Hostelería de CNT-AIT de Sevilla y el Sindicato de Trabajadores de Starbucks de la Industrial Workers of the World (IWW) de Estados Unidos.

Enfocando la mirada más al Norte, además de los casi 7.000 despidos anunciados como consecuencia de la reducción de sus beneficios económicos en 2009 a sólo 64,5 millones de dólares, la “justicia” de Starbucks se materializa en la precarización de sus trabajadores y trabajadoras y en su agresiva estrategia de emplazamientos de puntos de venta. Esta práctica empresarial ha promovido el cierre de muchos de sus pequeños competidores, privando a la ciudadanía de centenares de bares y cafeterías, uno de los espacios más utilizados para la socialización.

Así las cosas, si en algún momento esto supone un problema de imagen corporativa, probablemente aparezca otro sello que certifique que todos aquellos pequeños comerciantes que han debido abandonar su actividad económica por la competencia desigual de Starbucks se sienten agradecidos a esta transnacional porque tienen más tiempo libre para disfrutar de la vida.

Así, asistimos a una situación en la que los injustos sacan carné de justos, algunas organizaciones sociales apoyan esta iniciativa y gran parte de la desinformada ciudadanía confunde el problema con la solución. No es nueva la mercantilización de todo aquello que se ponga por delante del sistema económico, pero sí es una original vuelta de tuerca la fagocitación comercial de la rebeldía y la contestación, en este caso haciendo de la idea de la justicia comercial un rentable nicho de mercado.

El rechazo a este tipo de certificaciones tiene que ver con su concepción y con su instrumentalización y con la negativa a apoyar operaciones de “lavado verde” y “solidario”; porque esta idea de la justicia comercial olvida interesadamente el resto de las políticas y prácticas que llevan a cabo estas empresas. ¿Cuánta justicia tiene detrás un café con sello FLO que se vende en un formato de distribución social y ambientalmente insostenible, que promueve el consumismo, distribuye otro 99,9% de referencias no “ecológicas” ni “justas”, además de tener políticas criticadas hasta el hartazgo con sus empleados, sindicatos, proveedores y clientes? Dicen que La Justicia es ciega y que comprar café en Starbucks es consumir de forma responsable. Esta justicia de Starbucks, que nos señala hacia dónde hay que dirigir la mirada, parece ser, interesadamente, miope. Mientras que consumir su café creyendo que se apoya una justicia comercial parece ser, necesariamente, una incoherencia.

ConsumeHastaMorir, 5 de marzo de 2010

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jueves, 18 de febrero de 2010

Jerusalem String Quartet, motivos para un boicot


La "Plataforma Solidaria con Palestina-Valladolid" convoca protesta contra la actuación del grupo musical israelí.

Rebelión
18-02-2010

La Plataforma Solidaria con Palestina-Valladolid ha convocado a l@s ciudadan@s a concentrase el próximo sábado, 20 de febrero de 2010, a las 19:30 horas en el exterior del Auditorio Miguel Delibes para expresar su rechazo a la actuación de la formación israelí de música clásica Jerusalem String Quartet.

Como ha sucedido en anteriores llamamientos de la Plataforma para realizar actos de boicot a manifestaciones culturales procedentes de Israel (Mayumaná, Noa), se ha vuelto a suscitar el debate en torno a la legitimidad de este tipo de acciones dirigidas contra artistas, músicos, bailarines, películas, etc. El boicot económico y político a Israel parece asumido e incluso el boicot académico, dado el papel de las universidades hebreas en la investigación militar y en el soporte ideológico del sionismo. Sin embargo, tal unanimidad no existe en torno al boicot artístico e incluso suscita rechazo en muchas personas y organizaciones nada sospechosas de simpatizar con la agresión israelí al pueblo palestino.

En primer lugar, es necesario dejar bien claro que todas las convocatorias de boicot que realiza la Plataforma no son actos aislados, sino que forman parte de la Campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BSD) contra el Estado de Israel. Esta campaña es una iniciativa no violenta que surge de las organizaciones populares palestinas, es decir, de la propia sociedad palestina y no de partidos políticos o instancia oficiales. Estas organizaciones han pedido la ayuda internacional para poder llevar a cabo el boicot. El llamamiento ha sido recogido por cientos de partidos, sindicatos, agrupaciones y organizaciones no gubernamentales, etc., de todo el mundo, entre ellos la Plataforma Solidaria con Palestina-Valladolid.

Una vez aclarado este punto, podemos pasar a desglosar los argumentos que legitiman el boicot a la cultura, ocio y espectáculos israelíes:

Las expresiones artísticas no son sólo cultura’. También constituyen, y cada vez más, productos económicos. Si se boicotea un producto alimenticio, como una naranja, ¿por qué no boicotear un producto cultural como es una película, un concierto, una novela o una exposición?

Íntimamente relacionada con el anterior argumento está la creencia de que el arte es algo neutro, puro, casi “virginal”, y que debería mantenerse apartado de cualquier movimiento de signo político. Esta extendida concepción “angelical” del arte es un error y, además, impide a quienes la sostienen percatarse del uso propagandístico y manipulador que con frecuencia se hace de las manifestaciones artísticas por parte de los poderes establecidos.

El Estado de Israel no es una excepción en este sentido. El arte ha sido, y continúa siendo, un pilar fundamental de la estrategia sionista. A finales de los años 40 y principios de los 50 se fundaron colonias de artistas en las ciudades recién arrebatadas a l@s palestin@s. Con generosas subvenciones, ventajas fiscales y otras ayudas se instaba a l@s artist@s a establecerse en las casas, e incluso en mezquitas, que legal y moralmente pertenecían a l@s árabes. Con estas colonias se perseguían dos objetivos. Por una parte, borrar las huellas de la milenaria presencia palestina en esos lugares. Por otro lado, se proyectaba al exterior una imagen ideal de una sociedad, la israelí, volcada en la creatividad, el arte y la espiritualidad. Así fueron surgiendo las colonias, actualmente en pleno funcionamiento, de Ein Hod, el barrio árabe de Safed o el casco viejo de Jaffa.

El Estado de Israel mantiene esta estrategia ‘cultural’ de cara al exterior, buscando proyectar una imagen de normalidad que oculte su continua agresión al pueblo palestino. Cuanto más se hable de música, cine o teatro menos se abordará el conflicto. “Israel tiene mucho más que el problema palestino. Es divertido, hace un tiempo estupendo, hay playa…”. Así se expresaba en julio de 2009 en El País el cantante Ivri Lider, contratado para actuar en el Día del Orgullo Gay de Madrid. L@s dirigentes israelíes buscan este tipo de declaraciones. Tras la masacre de Gaza, el Ministerio de Asuntos Exteriores destinó dos millones de dólares para mejorar la imagen del Estado de Israel a través de la cultura y los espectáculos. “Enviaremos por todo el mundo a nuestros novelistas y escritores más conocidos”, señaló el director general de Asuntos Culturales del citado Ministerio, Arye Mekel, “compañías de teatro, exposiciones… De esta forma mostraremos el rostro más amable de Israel y evitaremos que se nos identifique únicamente en un contexto de guerra” (recogido por The New York Times, el 3 de marzo de 2009).

Frente a esta estrategia, es lícito exigir a l@s artist@s, creador@s e intelectual@s israelíes una condena rotunda y sin paliativos de la ocupación militar y la política de agresión al pueblo palestino, la discriminación jurídica y social de los palestinos residentes en Irreal y la conculcación del derecho de retorno de l@s refugiad@s. No caben los silencios ni las declaraciones de neutralidad. Aquell@s que se refugian en el mutismo y miran hacia otro lado actúan de igual forma que l@s aleman@s durante la II Guerra Mundial, que fingían no saber qué ocurría en los guetos, campos de concentración y campos de exterminio mientras se dedicaban a sus labores cotidianas como si no pasara nada, tal y como recuerdan insistentemente –y con toda la razón histórica y moral de su lado- l@s judí@s.

Cabe recordar el boicot mundial al Apartheid sudafricano en los años 70 y 80, que culminó con el desmantelamiento del régimen racista de los afrikaaners. ¿A qué persona con un mínimo de sentido de la justicia y la democracia se le habría ocurrido defender la celebración de un concierto o una obra de teatro a cargo de un grupo afrikaaner con el argumento de que ‘se trata tan sólo de cultura’?

En el lado contrario habría que recordar nuestra propia experiencia. Si la comunidad internacional hubiera boicoteado a la dictadura franquista, tal vez no tendríamos que haber esperado 40 años a la llegada de la democracia. Franco, al final, murió en la cama. Quizás el turismo de sol y playa, las cinco copas del Real Madrid, Eurovisión, la normalización de relaciones diplomáticas o el ingreso en la ONU tuvieron algo que ver con ello.

Por todas estas razones, mientras no exista una condena explícita, desde la Plataforma Solidaria con Palestina-Valladolid consideramos justo el boicot a cualquier trabajador o trabajadora cultural israelí, con los que, no obstante, intentamos siempre contactar previamente para informarles de nuestra postura y recabar su opinión con respecto a la agresión de su país al pueblo palestino. Así se ha hecho, sin recibir ninguna respuesta, con Jerusalem String Quartet.



Por todas estas razones te pedimos que acudas a todas los actos relacionados con la Campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado de Israel y que ayudes a difundir esta iniciativa.


CONCENTRACION. SABADO, 20 DE FEBRERO, 19,30 H. EXTERIOR DEL AUDITORIO MIGUEL DELIBES.


ACTO DE PROTESTA Y BOICOT POR LA ACTUACIÓN DE LA AGRUPACIÓN ISRAELÍ JERUSALEM STRING QUARTET EN VALLADOLID


¡¡¡NO CONSUMAS PRODUCTOS ISRAELÍES, TAMPOCO SUS PRODUCTOS CULTURALES!!! POR LA LIBERTAD DEL PUEBLO PALESTINO CONVOCA: PLATAFORMA SOLIDARIA CON PALESTINA-VALLADOLID

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miércoles, 17 de febrero de 2010

Rompamos la ley del retorno israelí


U.S. Campaign for the Academic & Cultural Boycott of Israel

17-02-2010
usacbi.wordpress.com
Traducido para Rebelión por J.M. y revisado por Caty R.

Somos judíos residentes en Estados Unidos que, como todos los judíos de cualquier país del mundo, tenemos un derecho automático a la ciudadanía israelí, bajo la ley de ese país del “derecho al retorno”.

Actualmente hay más de siete millones de refugiados palestinos diseminados por el mundo. Israel les niega el derecho a retornar a sus tierras y a su patria –un derecho indiscutible y reconocido en la resolución 194 de las Naciones Unidas, en la Convención de Ginebra, y en la Declaración Universal de los derechos Humanos. Y al mismo tiempo, nos invitan a vivir en esa misma tierra simplemente porque somos judíos.

Renunciamos a este “derecho al retorno” que nos ofrece la ley israelí. No es justo que mientras nosotros podemos “retornar”, a un país que no es el nuestro, los palestinos sean excluidos y continuamente desposeídos.

Entre los años 1947 y 1949, las milicias sionistas destruyeron más de 500 pueblos y sometieron a la condición de refugiados a 800.000 palestinos con el propósito de crear el Estado judío en una tierra donde la mayoría no era judía. Son los palestinos quienes tienen el derecho al retorno a su propia tierra.

Y ahora en Gaza, donde más de tres cuartas partes de las personas son refugiadas, el Estado de Israel no sólo niega a la población su derecho al retorno, sino que además encarcela a toda la población de la Franja de Gaza bajo condiciones ilegales e infrahumanas.

Rechazamos la condición de Israel como “refugio seguro” del antisemitismo para los judíos. Nadie está realmente seguro cuando el precio que se debe pagar por esa “seguridad” es la opresión, la desigualdad y la ocupación de otro pueblo.

En la actualidad hay un movimiento internacional cada vez mayor para el boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel, convocado por la sociedad civil palestina y apoyado por activistas, artistas y académicos de todo el mundo, incluyendo un creciente número de israelíes concienciados. Como parte de esta campaña, apelamos al boicot de la “ley del retorno” En un acto de desposeimiento político e ideológico, repudiamos la pretensión del Estado de Israel de convertirnos en sus potenciales ciudadanos.

Objetamos la política colonial de Israel y sus leyes discriminatorias para con el pueblo palestino, así como al gobierno estadounidense por el apoyo político y financiero que le brinda.

Por todo esto, renunciamos a la “ley del retorno” a Israel y nos negamos a apoyar, financiar o aceptar un pasaporte de ese Estado.

Para firmar la Declaración “Rompamos la ley del retorno”: breakingthelawofreturn@gmail.com. Por favor, incluya su nombre, ciudad e institución u organización de afiliación, si tiene. (Queremos afiliaciones institucionales).

Nota: esta declaración es específica de Estados Unidos por la enorme financiación, apoyo político y legitimación internacional que brinda EE.UU. a Israel en su “ley del retorno”, pero está dirigida a todos los judíos del mundo y esperamos que los organizadores de otros países utilicen esta declaración y la adopten para su propio uso.

Nos inspiramos en la carta de los judíos del Reino Unido, "We Renounce Israel Rights”, publicada en el periódico The Guardian: http://bit.ly/aidlq2

Firmantes:

Ammiel Alcalay

Dunya Alwan

Aliea Anderson

Jonathan Auerbach

Karey Bacon

Anna Baltzer

Amy Baron

Keren Batiyov

Michael Berg

Dan Berger

Bob Berman

Hillary Blecker

Richard Blum

Ethan Blustein

Mark Braverman

Susan Braverman

Brian Brotman

Rachel Brown

Judith Butler

Ellen Cantarow

Pat Carmeli

Jerrold Cohen

Timothy Colman

Rita Corriel

Mark Dubrow

David Ehrens

Ariel Eisenberg

Jascha Ephraim

Jonah EtShalom

Nava EtShalom

Danielle Feris

Amie Fishman

Richard Forer

H. Bruce Franklin

Andrew Fulluss

Lee Gargagliano

Mneesha Gellman

Susan Gillman

Libbey Goldberg

Sarah Goldman

Alyosha Goldstein

Lora Gordon

Sandra Green

Rosi Greenberg

Zoe Greenberg

Shaina Greiff

Marilyn Hacker

Edward Herman

Sally Heron

Henry Herskovitz

Pam Hinden

Adam Horowitz

Justine Issavi

Rachael Kamel

Amy Kaplan

Carolyn Karcher

Elinore Kaufman

David Kirshbaum

Alisa Klein

Harris Kornstein

Susan Landau

Howard Lenow

Michael Levin

Dave Lippman

Peter Lippman

Alex Lubin

David Mazel

Avigail McClelland-Cohen

Ben Mermelstein

Hannah Mermelstein

Jules Mermelstein

Sol Metz

Ricardo Levins Morales

Elijah Oberman

Haley Michaels Pollack

Lynn Pollack

Nancy Press

Rob Prince

Emily Ratner

Flo Razowsky

Karen Redleaf

Carrie Rosenbaum

Ellen Rosner

Sue Rouda

Emma Rubin

Heike Schotten

Amy Schrager Lang

Sylvia Schwarz

Hannah Schwarzschild

Chuck Scurich

Rich Siegel

Paula Silbey

Carmon Simon

Beth Slutzky

Louisa Solomon

Dennis Solt

Doris Soroko

Aaron Stark

Rebecca Subar

Ethel Sussman

Silvia Tennenbaum

Katie Unger

Beth Wacks

Donna Wallach

Edmund Weisberg

Lenore Wolf

Bruce Wolman

Jodie Zisow

Fuente: http://usacbi.wordpress.com/2010/02/14/breaking-the-law-of-return/

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viernes, 12 de febrero de 2010

¡Boicot a “Ariel” y a las demás universidades israelíes!


TODAS las instituciones académicas israelíes son cómplices de la ocupación y del apartheid

PACBI
Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos
12-02-2010

En respuesta a la reciente decisión del gobierno israelí de mejorar el estatus del llamado Centro Universitario de Samaria Ariel (AUCS, en sus siglas en inglés) al de universidad, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI, en sus siglas en inglés) reitera su llamamiento a un boicot al AUCS y a todas las demás instituciones académicas debido a su complicidad en el mantenimiento de la ocupación, colonización y apartheid israelíes contra el pueblo palestino.
Al tiempo que la PACBI saluda las recientes protestas contra la decisión de reconocer como universidad al AUCS (situado en la cuarta mayor colonia judía en los territorios palestinos ocupados), advierte contra los intentos de desviar el movimiento de boicot basado en el conjunto de los derechos sancionados por Naciones Unidas que plasma el Llamamiento palestino a boicotear a Israel hacia centrar selectivamente este movimiento en un subconjunto de estos derechos.

Académicos, periodistas y otras personas pertenecientes a la “izquierda” sionista que durante años se han opuesto al boicot académico defienden ahora con entusiasmo un boicot exclusivamente al Colegio Universitario Ariel por estar construido sobre territorio palestino ocupado. Sin embargo, esto reduce el alcance del boicot académico reduciéndolo a un boicot a las instituciones de los asentamientos al tiempo que exonera a la academia israelí en general, que es exactamente igual de cómplice, si no más, que Ariel en mantener y justificar el aparato colonial y de apartheid israelí. Pero incluso en el caso de que el boicot se aplicara sólo a las universidades construidas sobre territorio palestino ocupado, ¿cómo es que el hecho de que el campus de la Universidad Hebrea Mount Scopus se asiente sobre tierra palestina ocupada en Jerusalén oriental no ha provocado una condena igual a la de Ariel?

Todas las universidades israelíes están profundamente vinculadas a la clase dirigente militar y de seguridad, y desempeñan un papel indispensable, tanto directo como indirecto, en perpetuar las violaciones del derecho internacional y de los derechos fundamentales de los palestinos que desde hace décadas comete Israel. Ninguna universidad israelí ni ningún sindicato académico ha adoptado nunca una postura pública en contra de la ocupación y no digamos ya en contra del sistema de apartheid de Israel, o en contra de la negación de los derechos de los refugiados palestinos. Las universidades israelíes son profundamente cómplices al desarrollar avanzados sistemas de armamento y doctrinas militares que se han desplegado en los recientes crímenes de guerra cometidos por parte de Israel en Gaza [1], al justificar la actual colonización de la tierra palestina y la gradual limpieza étnica de los palestinos originarios [2], al proporcionar una justificación moral a los asesinatos extra-judiciales y a los ataques indiscriminados contra civiles [3], al discriminar sistemáticamente a los estudiantes “no judíos” en el sistema de admisión [a las instituciones académicas], en las condiciones para obtener plaza a las residencias universitarias, en la ayuda financiera, etc., y con muchas otras violaciones implícitas y explícitas de los derechos humanos y del derecho internacional [4].

Mientras la campaña de boicot, desinversión y sanciones a Israel (BDS) adquiere impulso globalmente, está emergiendo una cantidad cada vez mayor de voces israelíes en apoyo a esta estrategia como el camino más eficaz y no violento para provocar un cambio hacia la justicias y la paz duradera. Es bienvenido y bien conocido el apoyo por parte de artistas y académicos israelíes a acciones de boicot específicas durante los últimos años. Después de la guerra de agresión de Israel contra Gaza, varios académicos y figuras culturales israelíes declararon su apoyo a la campaña de BDS [5]. Sin embargo, mucho antes de la masacre de Gaza israelíes defensores incondicionales de los derechos palestinos, como Rachel Giora, Ilan Pappe, Haim Bresheeth, Oren Ben-Dor, Anat Matar y la difunta Tanya Reinhart habrían abrazado la campaña de BDS y la habían defendido frente a los israelíes críticos, particularmente los llamados “izquierdistas” de la academia [6]. El recién formado grupo Boycott! Supporting the Palestinian BDS Call from Within (¡Boicot! Apoyar el llamamiento palestino al BDS desde dentro) [7] es particularmente encomiable ya que acepta incondicionalmente la campaña BDS tal como lo define y orienta el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC, en sus siglas en inglés) y, por lo consiguiente, es considerado por éste como un compañero de confianza y de principios en el movimiento.

Estas voces emergentes desde dentro de la sociedad israelí señalan el crecimiento de llamamiento de la campaña de BDS y el reconocimiento de su poder para llevar a cabo un cambio real hacia la paz justa. Sin embargo, es crucial insistir en que los principios del movimiento de BDS derivan tanto de las demandas del Llamamiento Palestino al BDS firmado por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina en julio de 2005 [8] como, en los campos académico y cultural, del Llamamiento Palestino al Boicot Académico y Cultural a Israel, emitido un año antes en julio de 2004 [9]. Ambos Llamamientos, el llamamiento al BDS y el de la PACBI, representan las declaraciones estratégicas más autorizadas y con mayor apoyo que en décadas han salido de Palestina; todas las facciones políticas, sindicatos, organizaciones de estudiantes y de mujeres, y grupos de refugiados a través de todo el mundo árabe han apoyado y suscrito estos llamamientos. Ambos llamamientos ponen de relieve la creencia preponderante palestina de que la forma más eficaz de solidaridad con el pueblo palestino es la acción directa con el objetivo de acabar con el régimen colonial y de apartheid de Israel del mismo modo que se abolió el régimen de apartheid en Sudáfrica, aislando a Israel internacionalmente por medio del boicot y de sanciones, obligándole a acatar el derecho internacional y a respetar los derechos de los palestinos.

Desde que se formularon estos llamamientos se ha insistido mucho en definir los principios del movimiento de boicot. Arraigado en valores y principios universales, la campaña de BDS rechaza categóricamente toda forma de racismo, de discriminación y de opresión colonial. La PACBI también ha traducido los principios consagrados en su Llamamiento a una directrices prácticas para implementar el boicot académico y cultural a Israel [10]. Al mismo tiempo, el movimiento de boicot palestino ha sido claro en relación a cuáles son los puntos centrales y objetivos del movimiento de BDS.

En este sentido la importancia del Llamamiento al BDS de 2005 radica en su enfoque global del sistema colonial y de apartheid israelí en su conjunto, y de su subyugación del pueblo palestino, ya sea como ciudadanos de segunda clase dentro de Israel, como sujetos bajo su ocupación militar o como refugiados desposeídos. Esto fue resumido en las concisas exigencias destacadas en el Llamamiento palestino al BDS de que Israel reconozca el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y acate totalmente el derecho internacional respetando, protegiendo y promoviendo el derecho al retorno de todos los refugiados palestinos, acabando con la ocupación de todas las tierras palestinas y árabes, y reconociendo la total igualdad a todos los ciudadanos palestinos de Israel. En este sentido el Llamamiento refuta de forma efectiva la sistemática fragmentación por parte de Israel del pueblo palestino y la reducción de la lucha por la libertad y la autodeterminación a un interminable juego de regateo sobre la tierra en las ocupadas Cisjordania y Gaza.

Entender Israel como un Estado de apartheid es fundamental para las tres demandas del movimiento palestino. Israel encaja en la definición de Naciones Unidas de apartheid no sólo en Cisjordania y Gaza; se define a sí mismo como un Estado judío, no un Estado para todos sus ciudadanos. Lo que es más importante, las leyes, políticas y prácticas israelíes discriminan abiertamente a los ciudadanos palestinos (esto es, “no judíos”) del Estado. El racismo y la discriminación institucionalizados y que todo lo invaden son particularmente evidentes en los dominios vitales de la propiedad y uso de la tierra, la educación, la empleo, el acceso a los servicios públicos y la planificación urbana. El carácter de apartheid ha formado parte de la concepción de Israel desde sus origen [11].

El Estado de Israel se estableció 1948 desplazando por la fuerza de su patria a la inmensa mayoría de la población de Palestina. Hoy se prohíbe a estos refugiados palestinos volver a sus casas y a sus tierras de las que fueron expulsado. En cambio, cualquier persona de cualquier parte del mundo que afirme ser de ascendencia judía puede convertirse en ciudadano y nacional israelí según la llamada Ley del Retorno. Además, la brutal guerra de Israel contra Gaza no fue una guerra anormal, sino que representa el ejemplo más reciente de las sistemáticas políticas de limpieza étnica y de opresión colonial que Israel ha estado llevando a cabo contra el pueblo palestino durante más de seis décadas. Durante este reciente ataque militar Israel mató a más de 1.440 palestinos de los que 431 eran niños e hirió a otros 5380 [12]. Israel sometió a la asediada población de Gaza a tres semanas de implacable terrorismo de Estado.

A pesar de la claridad con la que el movimiento palestino de BDS ha enunciado los objetivos de la lucha palestina, algunos israelíes y otros defensores del boicot han tratado de limitar su alcance. Han tratado de limitar los objetivos del movimiento de BDS restringiéndolo geopolíticamente y reduciéndolo a un llamamiento a acabar con la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza. Esta “interpretación” del BDS es extremadamente peligrosa ya que intenta apropiarse del derecho de redefinir los términos de la lucha en Palestina y de imponer una agenda política ideológicamente sospechosa que permite a Israel librarse de las acusaciones de apartheid y de practicar la forma más perniciosa de racismo y de discriminación en todo el territorio que está bajo su control.

Algunos israelíes también basan su apoyo al BDS en una razón puramente utilitaria, la de “salvar a Israel de sí mismo”, en vez de en una solidaridad basada en principios con los palestinos. Sin embargo, esta perspectiva “pragmática” centrada en Israel reproduce una actitud colonial de superioridad en la que ni si quiera se reconoce a la población originaria y sus inalienables derechos y luchas por la libertad. Según esta perspectiva, lo que importa son los propios intereses de Israel, su imagen internacional y su futuro. Sin embargo, si una persona está comprometida en preservar el carácter de Israel para el futuro sin cuestionar sus leyes y políticas coloniales y de apartheid, ¿cómo se puede contar con ella en un movimiento de BDS global dirigido por palestinos?

Por lo que se refiere a los objetivos elegidos para las acciones de BDS, la fuerza del movimiento de BDS radica en que éste no impone objetivos o tácticas específicas a los grupos de solidaridad del mundo. Basándose en el principio de sensibilidad por el contexto y respeto de la autonomía e integridad de los grupos democráticos internacionales que apoyan los derechos palestinos, la dirigencia colectiva del BDS palestino siempre ha creído que las personas de conciencia y los grupos que defienden los derechos humanos son quienes mejor conocen sus respectivas situaciones y los más capaces de decidir las vías adecuadas para construir el movimiento de BDS en sus respectivos contexto. A veces el centrarse tácticamente en productos procedentes sólo de los asentamientos puede ser la mejor manera de que progrese la campaña. Otras veces pueden ser resoluciones de los sindicatos locales apoyando el BDS u objetivos de boicot cultural, etc. Pero incluso en el caso de que alguien sólo se sintiera concernido por la ocupación israelí y no por su negación de los derechos de los refugiados o por su sistema de apartheid, esto no puede justificar centrarse únicamente en boicotear sólo los “productos de los asentamientos”, como si las colonias de Israel fueran en sí las culpables del colonialismo y no el Estado que las estableció y que hace posible su crecimiento. En ningún otro contexto de boicot en el mundo nadie pide boicotear una manifestación de las violaciones del derecho internacional por parte de un Estado, sino al Estado en sí. Después de todo, según el derecho internacional los Estados son las entidades legales que se supone que son responsables de los crímenes y violaciones que cometen.

En todo caso, nunca es a los activistas o a los académicos israelíes, independientemente de cuáles sean sus principios, a quienes corresponde establecer los parámetros de referencia y las prioridades del movimiento, en particular para los activistas del mundo entero. Con demasiada frecuencia miembros de la izquierda sionista se han negado a reconocer el Llamamiento de BDS surgido de la aplastante mayoría de las organizaciones de la sociedad civil palestina y a su ancla y grupo dirigente, el Comité Nacional Palestino de BDS, BNC [13]. Al hacerlo no están respetando las aspiraciones del pueblo palestino ni nuestro derecho a definir los objetivos de nuestra lucha. Por otra parte, en respuesta a la insistencia de la izquierda sionista de centrarse en los síntomas del sistema israelí de represión colonial y pedir sólo acabar con la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza, vale la pena hacer hincapié en que en el apartheid sudafricano habría sido absurdo centrarse sólo en los bantustanes. La lucha contra los bantustanes fue una parte intrínseca de la lucha para acabar con el sistema de apartheid como estructura de dominación según la cual la minoría blanca subyugaba y oprimía a la población negra sudafricana.

Como personas que vivimos bajo el apartheid y exiliados de su tierra, es a los palestinos y a sus organizaciones de masas a quienes nos corresponde establecer sus prioridades y estrategias para lograr nuestros derechos según el derecho internacional. El apoyo israelí es una parte bienvenida y necesaria de este movimiento. Pero este apoyo se debe tender en el espíritu de la auténtica solidaridad, como en el caso de Boycott From Within, respetando los deseos y aspiraciones del propio pueblo palestino.

[1] Véase, por ejemplo, las siguientes pruebas incriminatorias de la asociación de la Universidad de Tel Aviv con industrias israelíes de armamento: http://www.electronicintifada.net/downloads/pdf/090708-soas-palestine-society.pdf

[2] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=63

[3] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1062127.html and Reuven Pedatzur, The Israeli Army House Philosopher, Haaretz, 24 de febrero de 2004.

[4] http://www.alternativenews.org/images/stories/downloads/Economy_of_the_occupation_23-24.pdf

[5] Véase, por ejemplo, el artículo de Neve Gordon sobre el BDS en: http://www.latimes.com/news/opinion/commentary/la-oe-gordon20-2009aug20,0,1126906.story y el de Udi Aloni: http://www.kibush.co.il/show_file.asp?num=37582

[6] Véase, por ejemplo, la carta de Tanya Reinhart al académico israelí Baruch Kimmerling en: http://www.mediamonitors.net/tanya13.html

[7] http://www.boycottisrael.info

[8] http://bdsmovement.net/?q=node/52

[9] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869

[10] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=1047 y http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=1107 [traducido al castellano en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=89015]

[11] Para más información sobre el régimen de ocupación, colonización y apartheid de Israel, véase este importe documento estratégico del BNC: http://bdsmovement.net/files/English-BNC_Position_Paper-Durban_Review.pdf [traducción al castellano: http://www.nodo50.org/csca/agenda08/palestina/pdf/BNC-PAPERforDurbanReview-SPANISH.pdf]

[12] http://www.ochaopt.org/gazacrisis/index.php?section=3

[13] Por ejemplo, el rotundo rechazo de Uri Avnery del Llamamiento Palestino de BDS y del Comité Nacional Palestino de BDS: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1252168050

Enlace con el original: http://pacbi.org/etemplate.php?id=1175

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lunes, 18 de enero de 2010

No seáis cómplices del apartheid israelí: boicot al Festival Internacional de Cine de Estudiantes de Tel Aviv 2010



18-01-2010
PACBI y PSCABI

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


La Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI, en sus siglas en inglés) y la Campaña de Estudiantes Palestinos por el Boicot Académico a Israel (PSCABI, en sus siglas en inglés) piden a los estudiantes, profesores y directores de cine a boicotear el XIII Festival Internacional de Cine de Estudiantes que se celebrará en junio de 2010 en la ciudad de Tel Aviv. La PACBI y la PSCABI creen que este festival, lo mismo que similares iniciativas culturales apoyadas por el gobierno israelí, está claramente diseñado para encubrir los crímenes del apartheid israelí.

Los organizadores del festival han hecho hincapié en el objetivo del festival e indicado que es “un medio cultural y social único de presentar al mundo un Israel diferente, [un] Israel que apoya el pluralismo, la cultura y la igualdad de oportunidades e invierte en ello” [i]. Como hicieron esfuerzos similares por parte del régimen de apartheid sudafricano este lenguaje revela un intento cínico y sistemático de manipular a la opinión pública mundial. Tiene el objetivo de ocultar la verdadera naturaleza de la ocupación militar y del apartheid israelíes, y de desviar la atención de sus actuales crímenes de guerra dando una imagen de Israel como un centro efervescente, cultural y artístico. Por esa razón el festival recibe una fuerte financiación y apoyo del gobierno israelí.

En 2009 el gobierno israelí confirmó ampliamente esta política de utilizar la cultura para encubrir las violaciones por parte de Israel del derecho internacional con el lanzamiento de una campaña global ‘Marca Israel’. Según el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores israelí, el objetivo de esta campaña, que “podría incluir organizar festivales de cine”, es transmitir el mensaje de que “una mejor imagen de Israel y unos mejores resultados de esta imagen forman parte de la seguridad nacional de Israel. Contrariamente a la creencia popular, la seguridad nacional no se basa sólo en el poder militar, también en una economía fuerte y una imagen fuerte”[ii].

Este intento de crear una ‘imagen mejor para Israel’ por medio de acontecimientos cinematográficos, de danza, música y literarios es extremadamente abominable dado el sangriento ataque militar llevado a cabo en 2009 contra la ocupada franja de Gaza que dejó más de 1.400 palestinos muertos, de los cuales 431 eran niños, y 5.380 heridos. El millón y medio de palestinos que viven en la asediada franja de Gaza, la abrumadora mayoría de los cuales son refugiados que fueron expulsados de sus hogares por las fuerzas sionistas en 1948, se vieron sometidos a tres semanas de implacable terrorismo de Estado israelí en el que aviones de guerra israelíes atacaron sistemáticamente zonas civiles, redujeron a escombros barrios enteros e infraestructuras civiles vitales , y destruyeron parcialmente la principal universidad de Gaza y decenas de escuelas, incluidas varias dirigidas por Naciones Unidas, en las que se habían refugiado civiles. Una Misión de Investigación de Naciones Unidas dirigida por el eminente juez sudafricano Richard Goldstone acusó a Israel de atacar deliberada e indiscriminadamente tanto a civiles como a infraestructuras civiles, y de cometer crímenes de guerra durante esta guerra de agresión.

Las órdenes de este ataque vinieron de Tel Aviv, un lugar al que los organizadores del festival esperan honrar como “la ciudad que nunca duerme, un lugar aún más trepidante, enérgico y vital. ¿Se podría pedir una sede más cálida para un Festival dedicado a artistas jóvenes, al arte joven?”[iii]. Además, este ofensivo orgullo desmedido ignora el hecho de que la propia ciudad se construyó sobre los restos de los hogares de los refugiados palestinos expulsados en 1948 y que se prohíbe visitarla a cualquier palestino ‘artista joven’ de Gaza o de Cisjordania, por no hablar de la gran comunidad de refugiados palestinos que viven en el exilio.

Hoy continúa el asedio a Gaza y al parecer los organizadores del festival hacen caso omiso a estos crímenes de guerra y prefieren aparentar que un festival apoyado por el gobierno israelí puede “salvar diferencias culturales y desarrollar la tolerancia por medio del cine”[iv].

Habría que señalar que cuando se aproximaba la anterior edición del festival de Tel Aviv en 2008 el celebre director de cine francés Jean-Luc Godard canceló su participación tras la petición por parte de la PACBI de boicotear el acontecimiento [v]. Iba a participar como invitado honorario y a impartir clases magistrales a alumnos de cine israelíes [vi].

Debido a las abiertas relaciones del Festival con el Estado israelí y a su claro objetivo de normalizar el apartheid israelí y de encubrir las persistentes violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos, los directores de cine, estudiantes o otros trabajadores de la cultura así como la PACBI y la PSCABI consideran toda participación en este acontecimiento una forma de complicidad inmoral y piden su boicot total. Urgimos a directores de cine, profesores y estudiantes a seguir el llamamiento de la sociedad civil palestina de boicot a Israel y a sus instituciones cómplices, como hicieron en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Ésta es la forma de solidaridad estrictamente mínima que esperamos de cualquier persona de conciencia del mundo para apoyar nuestra lucha por la libertad, la justicia y una paz significativa en nuestra zona.

www.PACBI.org

PACBI@PACBI.org

pscabi@gmail.com

[i] http://www.taufilmfest.com/

[ii] http://www.thestar.com/News/GTA/article/346848

[iii] http://www.taufilmfest.com/ShowDoc.asp?MenuID=354

[iv] http://www.taufilmfest.com/ShowDoc.asp?MenuID=352

[v] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=738&key=jean-luc%20godard

[vi] http://www.bdsmovement.net/?q=node/149

Enlace con el original: http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=1150

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martes, 15 de diciembre de 2009

"Kairos" Documento de los dirigentes palestinos cristianos



El Comité Nacional Palestino de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones, acoge con satisfacción el documento "Kairos" de los dirigentes palestinos cristianos
La hora de la verdad, una palabra de fe desde el corazón del sufrimiento palestino

BNC
Traducido para rebelión por J.M. y revisado por Caty R.

Palestina Ocupada, 11 de diciembre de 2009.

En el día de hoy, prominentes líderes palestinos cristianos lanzan un documento histórico, «Kairos», en el que llaman a las iglesias de todo el mundo «a decir la palabra verdadera y a tomar la posición de la verdad en lo que respecta a la ocupación israelí de tierras palestinas». «Apoyar sin ambigüedades la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) como una forma clave, no violenta, de solidaridad internacional con la resistencia, y hace un llamado de apoyo a las organizaciones religiosas.

15-12-2009
El documento continúa diciendo que «consideramos el boicot y la desinversión como herramientas para el cumplimiento de la justicia, la paz y la seguridad».

«Kairos» es un antiguo término griego que significa el derecho o el momento oportuno. El documento palestino «Kairos» se inspira en la teoría de la liberación, especialmente en Sudáfrica, donde se emitió uno similar en un momento crucial de la lucha contra el apartheid. Imbuido de una lúcida visión basada en la los principios universales de «igualdad, justicia, libertad y respeto por el pluralismo», los palestinos cristianos emiten hoy este documento para explorar una salida moralmente justa al «callejón sin salida» al que ha llegado la tragedia palestina «en la que se está destruyendo a los seres humanos».

El Comité Nacional Palestino celebra la claridad moral, el valor y la posición que transmiten el nuevo documento, que hace hincapié en que la resistencia a la injusticia debe ser «una preocupación de la iglesia» y es «un derecho y un deber para los cristianos», añadiendo que es «una resistencia basada en la lógica del amor».

El Comité Nacional Palestino del BDS señala la importancia del lanzamiento de este histórico llamamiento en este día 11 de diciembre, fecha que conmemora el sexagésimo primer aniversario de la Resolución 194 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1948, que declaraba el derecho del retorno a sus hogares de los refugiados palestinos «lo antes posible». Considerando que los refugiados palestinos aún aguardan su retorno, seis decenios después, compartimos el mensaje de esperanza de «Kairos» del día de hoy: «Uno de los más importantes signos de esperanza es la perseverancia de las generaciones y la continuidad de la memoria, que no olvida la ‘Naqba’ (catástrofe) y su significado. Esta tierra es nuestra tierra y es de nuestra incumbencia defenderla y recuperarla».

Es particularmente digno de alabanza el énfasis que pone el documento «Kairos» al instar a todas las iglesias a responder positivamente al llamamiento de la sociedad civil palestina, incluidas las instituciones religiosas, a «aplicar contra Israel un sistema de sanciones económicas y boicot» que, aclara el documento, «no es una venganza, sino que se trata de una acción seria con el fin de alcanzar una paz justa y definitiva».

El Comité Nacional Palestino para el Boicot, Desinversiones y Sanciones (BNC).

Fuente: http://usacbi.wordpress.com/2009/12/11/%E2%80%9Ca-moment-of-truth%E2%80%93a-word-of-faith-from-the-heart-of-palestinian-suffering%E2%80%9D-occupied-palestine-11-december-2009-today-prominent-christian-palestinian-leaders-are-releasing/



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