domingo, 23 de mayo de 2010
La conspiración financiera y la respuesta del pueblo griego
Bruno Lima Rocha
Barómetro Internacional
La llamada crisis del Euro como moneda de la Comunidad Europea unificada y cuyas bases de funcionamiento son interdependientes, no fue fruto de una marcha inexorable de la economía ni de ciclos de crisis y recomposición y tampoco de ninguna otra tontería catastrófica y determinista del género.
Los hechos generadores de esa acción criminal contra las estructuras societarias de Grecia, Portugal, España, Irlanda e Islandia, -de entre otros países que aún están por venir- fue el accionar premeditado de mega-inversores, su legitimación por el sistema de medios corporativos y la “moldura” de apreciación mentirosa de empresas de auditoría y análisis de riesgo. Cuando hay poco margen de maniobra para los gobiernos de turno, las políticas distributivas se balancean muy rápidas. Las reglas de la Unión Europea son rígidas para las políticas económicas de los Estados. Se prevé como “acuerdo” un máximo de 3% del déficit público y del 60% de endeudamiento. Frente a esta jaula, el pragmatismo de los adherentes del modelo burgués de democracia indirecta siempre irá a preferir el mal menor. Este mal es caer en los brazos demoníacos del capital financiero.
La saña de los especuladores y el “beso del vampiro” del Fondo Monetario Internacional (FMI) se tutean para dar liquidez a la economía de Estados cuya caja fue sangrada justamente por socorrer al sistema financiero, cuando el acto criminal de gerentes de mesas de operaciones dio secuencia a la compraventa y venta de carpetas de papeles hipotecarios fraudulentos y sin base financiera alguna. La cuenta que ya fue pagada en 2008 ahora viene al doble, sus intereses son el rombo en los cofres públicos, y su blanco es la pérdida y desmonte de las políticas sociales (Welfare State) que dieron sustentación a Europa luego de la 2ª Guerra. La resistencia contra embestidas anteriores de restauración conservadora se dio a través de la garra de la izquierda social y sus alas extremas, teniendo que disputar en las calles (literalmente) y contra el atropello de tradición estalinista o socialdemócrata. Es bueno reforzar esta apreciación realista; los derechos sociales de los trabajadores europeos se mantuvieron asegurados hasta entonces a pesar de todo el esfuerzo entreguista y de abandono de posiciones por parte de la supuesta “ex-izquierda” reformista y de “mejorías” que disputan los gobiernos de turno del capitalismo europeo. Ahora al menos, la lucha le gana la delantera a la vergüenza de las negociaciones entre bastidores, traicionando electores por la espalda y explicitando lo que los Parlamentos son: un mostrador variopinto de políticos profesionales muy obedientes a los banqueros y ejecutivos, a los conglomerados y fondos de inversión. Si observáramos las decisiones del Parlamento griego, y el acuerdo de los “socialistas” (PASOK, liderados por Giorgos Papandreu) y el partido ortodoxo de extrema-derecha (LAOS) y la derecha del ND, percibimos inmediatamente la materialización del concepto narrado arriba.
Hoy el epicentro de Europa es la rebelión de los trabajadores, estudiantes y organizaciones sociales griegas. En estos embates, dos sectores operan con preponderancia. Uno es el Partido Comunista Griego (KKE), que intenta retomar la credibilidad perdida por no apoyar la rebelión libertaria de la juventud de septiembre a noviembre de 2008 (cuyo estallido fue el asesinato de un militante de apenas 15 años de edad) y el espacio social donde esta fuerza tiene la hegemonía, el Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME). En el otro extremo, la izquierda radical se ve representada por los espacios sociales de mayoría anarquista (como centros culturales en casas ocupadas) y por la Unión Sindicalista Libertaria (ESE), protagonizando los episodios más dramáticos en los últimos diez años o más. Este año, el conjunto de fuerzas populares al que se suma también un frente de izquierdas, viene promoviendo una escalada de luchas como respuesta al perjuicio salarial, la pérdida de derechos y el resultado del maquillaje en las cuentas públicas promovido por el convenio del estado con una empresa compuesta por delincuentes profesionales.
El epicentro de las consecuencias del fraude y el papel de los medios y de las agencias de riesgo
Grecia tuvo informes financieros co-controlados tanto por los tecnócratas del Estado como por los “técnicos” del Banco Goldman Sachs. Este banco es uno de los mayores operadores de la supuesta crisis financiera, en verdad un gran golpe de especulación inmobiliaria que llevó a la mayor transferencia de renta desde los cofres de los Estados del Centro del capitalismo, para saldar las deudas y fraudes de las empresas golpistas.
Para complicar, no vienen siendo “sólo y solamente” las asesorías financieras las responsables por el fraude de información y transferencia de riquezas hacia los bancos y fondos de inversión. El enmascaramiento de realidades, la mentira factual pura y simple, así como la inversión del ángulo de análisis, son también obra y gracia de los medios profesionales, tanto los generales (alimentados por las TVs y agencias informativas) cómo aquellos de mayor complicidad, promovidos por los supuestos especialistas en economía.
Veamos dos ejemplos de estas afirmaciones:
Un ejemplo claro del abordaje mediático es la repercusión acrítica de la evaluación de las empresas de análisis de riesgo, que disminuyen o aumentan la “confiabilidad” de los papeles (títulos de la deuda pública de los países, en formato digital) emitidos por los Estados. Cuando la agencia Moody’s avisa (ver: http://www.moodys.com/cust/default.asp) que irá dentro de un corto plazo (pocos días, algunas semanas) a disminuir su evaluación de los papeles de la deuda griega y portuguesa, ese enunciado gana aires de verdad, pasando a sonar como factual, así como otras ficciones colectivas cómo “son las leyes del Mercado”. El asunto queda mejor descubierto cuando contraponemos las “supuestas” verdades de las agencias de riesgo, a la realidad de que ellas son las mismas o casi las mismas empresas que operan como parte del engranaje de los fraudes financieros a escala mundial.
Veamos la paradoja. Esta opinión no es sólo nuestra, es increíblemente compartida con una columnista del El País de Madrid (Grupo Prisa), el único periódico en castellano que es globalizado. En su edición de 11 de mayo, este gran conglomerado anuncia la previsión de la Moody’s (vea el link:http://www.elpais.com/articulo/economia/Moody/s/avisa/pronta/rebaja/deuda/griega/portuguesa/elpepueco/20100511elpepieco_6/Tes).
En su edición electrónica, escondido entre palabras y datos sin fin, un pequeño hiperlink se refiere a una crítica de las agencias de análisis de riesgo.
En ese texto, la profesora Simone Santini (ver:http://www.elpais.com/articulo/opinion/influencia/S/26P/elpepuopi/20100504elpepiopi_8/Tes), de la Escuela Politécnica de la Universidad Autónoma de Madrid, hace esa crítica, no a la Agencia Moody’, sino a la gigante Standards & Poor’s. Esta agencia, que disminuyera la estimación de confianza de España, fue la misma que clasificó al Lehman Brothers como de extrema confianza, una semana antes de que ese banco de inversión quebrara y fuera saqueado.
Pero la crítica del abordaje mediático va además del desenmascaramiento de una fuente no creíble. El tema del flagelo de los griegos y la heroica resistencia que está en las calles, no fueron provocados por Zeus ni por los dioses del Olimpo, sino por hombres y mujeres que operan con información privilegiada y dentro de los sistemas financieros oficiales y oficiosos. Existe una prueba cabal de la complicidad entre los medios y la acción orquestada de los mega-especuladores, planificando la quiebra de Grecia y la depreciación de la moneda de la Zona Euro. Es la demostración de que no se trata de una crisis inexorable, sino de un acto premeditado por individuos de aquellos que en los EUA se llaman Asesinos Económicos y a los que algunos críticos europeos dan el nombre de Delincuentes Financieros. En Buenos Aires el nombre es de GARKA, los típicos golpistas que manejan “papeles buitres” – en portugués, papeles de buitres- o, como los llaman los porteños, podridos, papeles podridos.
La gran conspiración en evidencia
Veamos el título de un artículo que habla por sí: “El negocio de quebrar un país” (ver: http://blogs.publico.es/multiplicateporcero/149/el-negocio-de-hundir-un-pais/), firmado por la respetable columnista de Economía del Diario Público, Amparo Estrada, editado en Madrid, que cubre España y la Unión Europea. Se trata de un buen periódico (impreso y digital), de tipo comercial (no son medios alternativos o sindicales), pero que trabaja con información precisa y con poco índice de censura. La columnista de economía, por su epígrafe y abordaje citando a John Kenneth Galbraith, no es una autogestionaria y sí una keynesiana. O sea, se trata de información que proviene de gente que conoce lo que circula por dentro de las entrañas del aparato de Estado al servicio del capital financiero y no en las barricadas que lo combaten.
Resumiendo simplemente, Estrada nos cuenta que el día 8 de febrero, en el número 767 de la 3ª Avenida, en plena Nueva York, hubo una reunión de notables tiburones del mercado de capitales. Allí se combinó de común acuerdo, desvalorizar el euro y romper lo que quedara de la columna vertebral de Grecia. En este episodio, cuyo local físico era la sede de la Monness, Crespi y Hardt (www.mchny.com; empresa que opera a través de una subsidiaria de la Goldman Sachs) estaban presentes, entre otros notables: Aaron Cowen, representante de la SAC Capital Advisors, empresa fundada por Steven A. Cohen y que maneja 16.000 mil millones de dólares en fondos de inversión; David Einhorn, de la Greenlight Capital, veterano participante del asalto la Lehman Brothers ocurrido en el otoño de 2008; Donald Morgan, de la Brigade Capital, cuya mensaje en el principal portal de la empresa resalta que entre sus productos se incluyen activos tóxicos o papeles podridos; además de, obviamente, un representante del Fondo Soros. Nos dice la columnista del Diario Público que, fue en esta noche del invierno en la América del Norte cuando se combinó de forma orquestada, un ataque a los papeles griegos.
Para empeorar, asegura la especialista que no se trata de evento aleatorio y menos aún de teoría conspiratoria. Lo que de hecho ocurrió es parte de reuniones periódicas de esta envergadura, incluyendo una reunión de estas, realizada en pleno quebradero fraudulento del segundo semestre de 2008. El lado del encubrimiento mediático se da por la cobertura de publicaciones “especializadas”. El todo poderoso Wall Street Journal le dio una relevancia normal y disimulada al evento, en su edición del 26 de febrero de 2010 (ver: http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703795004575087741848074392.html). O sea, en plena era digital de la comunicación instantánea, el portal de economía de Rupert Murdoch (controlador del conglomerado News Corp) tarda 18 días en dar una información estratégica para el futuro de más de 10 millones de ciudadanos griegos.
Lo que afirmo aquí lo vengo repitiendo sistemáticamente, hace por lo menos tres años. Las evidencias de la acción criminal premeditada y la correspondiente cobertura irresponsable. Cuando, en el escándalo de Watergate, los cinco operadores del Partido Republicano fueron agarrados con las manos en la masa espiando la sede de los Demócratas en plena capital de los EUA, el caso pasó disimulado y cayó en el olvido de los lectores. Si no hubiera sido por la acción de los reporteros y del medio que los empleaba, el periódico Washington Post, nada habría acontecido. Treinta y tres años después, cuando en el segundo semestre de 2007 la especulación financiera con bolsas inmobiliarias comienza a dar señales de fraude, ninguno de los grandes medios fueron a la caza sistemática de los autores del crimen contra el interés público. El cuadro es peor. Tres décadas y media después de, la mayor parte de los grandes medios, son de propiedad cruzada o composición accionaria, además de liderar el respectivo oligopolio de los medias en sus países o regiones, También son subsidiarios directos o indirectos de conglomerados con elevadas inversiones de riesgo en el casino financiero. La conjunción de intereses económico-financieros, teórico-ideológicos, y político-jurídicos, es emitida en formatos de múltiples productos comunicacionales y circulan con lenguajes atenuantes de la acción premeditada.
Delante de ese cuadro de horror societario, cabe un análisis frío. Cuando las decisiones fundamentales de las sociedades pasan por conspiraciones de élites financieras y cuentan con el encubrimiento cómplice de la industria mediática, la balanza solo puede ser volcada con la fuerza de las calles. En ese sentido, el pueblo griego nos está dando una lección.
Obs: dedico estas sencillas líneas al amigo y fiscal de tributos del estado de Rio Grande do Sul (estado mas sureño de Brasil) ya jubilado, João Pedro Casarotto (jompe.rs@gmail.com), un hombre íntegro, contador por encima de cualquier sospecha, sindicalista de la DGI estadual quien denunció el acuerdo del gobierno neoliberal de Rio Grande contrayendo un préstamo inocuo con al Banco Mundial y que después, gentilmente, me explicó como nadie nunca lo hizo antes, a los mecanismos del casino tramposo de las negociaciones con los sub-primes, mundo afuera.
Bruno Lima Rocha es politólogo (phd), docente universitario, periodista profesional y milita en el frente de medios del Elaopa.org
(www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com / skype: bruno.lima.rocha)
domingo, 15 de noviembre de 2009
El capitalismo salvaje y la guerra urbana en Río de Janeiro
15-11-2009
Bruno Lima Rocha
Barómetro Internacional
El sábado 17 de octubre el Brasil recordó de golpe que su antigua capital, con más de 6 millones de residentes, es un conjunto de territorios entrecruzados por la disputa de dominio y soberanía de poderes formales y paralelos. El ataque ejecutado por narcotraficantes que acabó con el abatimiento de un helicóptero de la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro (PMERJ), en el Cerro de los Monos (Morro dos Macacos), en el barrio de Vila Isabel (tradicional reducto del samba), en la ciudad de Río de Janeiro, no es una excepción a la regla de lo cotidiano de cariocas (habitantes de la capital del estado) y fluminenses (residentes en el antiguo Estado del Río).
En el Gran Río, que sobrepasa los 10 millones de habitantes, se vive una situación cotidiana de no-gobierno, en espacios geográficos donde el Estado entra sólo en forma negociada o a la fuerza. Tal como afirman la mayoría de los especialistas y reporteros de las páginas policiales, derrumbar un helicóptero implica un aumento de escala y no de la naturaleza del conflicto. Veamos. Breve retrospectiva de la historia que se repite La invasión de morros dominados por redes de pandillas rivales, que los medios corporativos insisten en llamar con el eufemismo de “facciones criminales” (como si eso resolviera algo) es una costumbre en la ciudad. Desde el final de los años ’70, dos redes de pandillas se organizan por lazos de coacción y coerción de dentro del sistema penal y llevan sus lealtades y asociaciones a los morros de la ciudad. Las más conocidas, el Comando Rojo (CV) y su eterno rival, Tercer Comando (TC), ya se escindieron en decenas de fracturas, cuya rama más conocida es la facción “Amigos de los Amigos” (ADA). En el inicio de los años 2000, la acción de para-policiales evolucionó en forma organizada y con el beneplácito de las fuerzas del “orden” (protagonizadas por el Comando Azul, el color del uniforme de la PMERJ), Se instauró el régimen de “milicias” (para desgracia de los milicianos de la Revolución Española de entre otras formaciones de tipo pueblo en armas), dominando áreas de comunidad de la favela. El uso de camiones-flete, aplicando tácticas de tipo “caballo de Troya” es empleado desde la guerra en el Complejo de la Marea (conjunto de 13 favelas, de más de 100 mil personas, localizado al lado de los trechos tomados a la Bahía de Guanabara, al lado del aeropuerto internacional), entre 1999 y 2000, cuando veteranos de la guerra civil angolesa operaron al servicio de la pandilla TC contra una de las bandas del Comando Rojo. El desvío de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas (FFAA) es otra constante, una vez que Río sigue concentrando cuarteles militares y absorbiendo en ancha escala la mano de obra temporal de jóvenes en edad de servicio militar obligatorio. Al ser dispensados de las FFAA como reserva no-remunerada, algunos tienen un nivel técnico profesional, sirviendo en unidades operacionales como la Peleada de Infantería Paracaidista (BPqd). Al salir de la caserna, muchos son empleados como soldados del narcotráfico. Por distintos motivos, Río sigue siendo un centro militar de peso, aunque la zona deflagrada para control de fronteras no esté en la antigua capital. ¿Qué genera ese absurdo? La costumbre de militarizar la ciudad, en convivencia de vecinos entre cuarteles y locales bajo otros mandos que no son los del Estado de Derecho del régimen de democracia liberal burguesa. Los efectos de tamaño desvarío se notan en la presencia de armas de grueso calibre en manos de menores de edad, con poca o ninguna escolaridad y mínima expectativa de vida. Ya el pasaje de caravanas de hombres armados en una ciudad como esa, revela algo de mayor profundidad. Con la tecnología de GPS, la instalación de radares y los agrupamientos tácticos móviles, es prácticamente imposible que los “tranvías” no sean notados. Los “tranvías” son formados por caravanas de automóviles, camionetas y hasta camiones-flete (del tipo camiones de cambio de larga distancia) No se puede afirmar de forma irresponsable que hubo complicidad en la tentativa de invasión del último fin de semana (sábado día 17 y domingo 18 de octubre), pero si hubo como mínimo, negligencia. 150 hombres armados no transitan en la segunda ciudad más importante de la 11ª economía del mundo sin ser notados por los profesionales de la seguridad pública. Ahí hay un problema de fondo, incluyendo el aprovechamiento político de las operaciones policiales y la fragmentación de las fuerzas de seguridad, tanto o más responsables por la guerra de favelas que las redes de pandillas que los medios corporativos insisten –equivocadamente– en denominar “crimen organizado”. Raíces del problema No es por falta de militarización que la ciudad vive bajo pánico. Hay militares de sobra, comenzando por el absurdo de tener como policía ostensiva a una fuerza descendiente del Guardia Real de Policía (nacida en 1809) y cuya obra magistral fuera despejar a los habitantes de Río para alojar a los que salieron disparados (miembros de la familia real portuguesa que cruzaron el Atlántico corriendo de miedo ante la invasión de la Francia napoleónica). En el Brasil, vivimos bajo el segundo absurdo de tener a la policía judicial (la Civil) coexistiendo con una fuerza castrense con patentes y jerarquías semejantes a la infantería del Ejército. Esto tiene que resultar errado, porque está hecho para crear injusticia y violencia estatal. La convivencia e influencia de militares profesionales y conscriptos con el universo policial y el de los bandidos, suministra la representación ideológica que motivará a la carne de cañón que usa uniforme. No por casualidad, el famoso y temido Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la PMERJ realiza sus primeros entrenamientos dentro de la unidad de los Toneleros, batallón de élite de la Fuerza de Fusileros de Escuadra del Cuerpo de Fusileros Navales. En ocasiones recientes, llegaron a ensayar el empleo ostensivo y permanente de la BPqd para la seguridad en Río. El desastre sólo iría a aumentar. Siendo directo, la verdad es que tanto la capital como su Región Metropolitana viven un estado cotidiano de guerra civil, motivada por el control clásico de territorio, lo que incluye a su población, sus recursos y su propio terreno. El descalabro viene de antes, de la década del ’50, cuando los esfuerzos de urbanización no tuvieron en cuenta a los habitantes de los morros. Los morros, nacen a finales del siglo XIX y aumentan su población con los despejos masivos de conventillos y cuyo ápice fue la Revuelta de la Vacuna (1904). Durante el periodo de la dictadura militar (1964-1985) nada se hizo para mejorar las condiciones de vida de aquellos que sobrevivían en condiciones precarias –con desempleo estructural- y con una forma de vida razonablemente autónoma del Estado en sus distinguidos regímenes. Y, para desesperación colectiva, la situación de control territorial por parte de pandillas organizadas en torno a la baja economía del tráfico ¡se agrava desde 1983! En mi parecer, esta es la raíz de todos los problemas de orden público de la “Ciudad Maravillosa”. Entre la guerra urbana y la lucha por derechos civiles básicos José Mariano Beltrame es delegado de la Policía Federal (órgano de elite, civil e investigativo) y actual Secretario de Seguridad del Estado de Río. Correctamente, como manda el manual de la Escuela Superior de Guerra y otros libros-base, quiere recuperar la soberanía estatal sobre manchas de territorio urbano. El problema es de legitimidad, una vez que el derecho colectivo no es respetado por los agentes que deberían ejercerlo. Me explico: Si un habitante de favela llama el número 190 (discado de emergencia en Brasil) y llama el auxilio policial para proteger su integridad física, es casi imposible que un vehículo oficial suba el morro en su auxilio. A la vez, en la zona sur carioca –área del metro cuadrado más caro del país- la presencia de policiales ostensivos es superior a la recomendada por la ONU. Se trata de dos pesos y dos medidas para quienes viven, literalmente, codo con codo. Cuando el Estado no reconoce de hecho la ciudadanía integral de más de 2 millones de personas, no tiene ninguna condición para actuar como represor. La presencia física de fuerzas policiales debería ser obligatoriamente acompañada, o por lo menos precedida, de un esfuerzo descomunal para integrar estas regiones a la ciudad. Río necesita de una especie de Plan Marshall, como el aplicado para reconstruir la Europa devastada por la 2ª Guerra Mundial. No es lo que ocurre. Entran y salen gobiernos estaduales y todas las medidas son paliativas y pirotécnicas. La Unión solamente repasa presupuestos y poco cuida de las prevenciones necesarias, como en el caso del tráfico de armas y de drogas. No hay ni fábrica de armamentos y menos aún plantaciones de hoja de coca, papola o marihuana en los morros de la ciudad. Retomar la soberanía del Estado implicaría algunas medidas, como: regularización de la tierra urbana; policías ostensivos y permanentes (y no ocupación policial); saneamiento básico (detalle, con los caños cloacales en la vertical) y una amplia oferta de servicios públicos fundamentales. Un caso límite es el de la salud pública, incluyendo el problemático servicio de ambulancias para atenciones de emergencia, cuyo uso obligatorio de sirenas se hace inviable en áreas de conflicto. Si los habitantes no tienen derecho a una parte significativa de su ciudadanía, no se espera que reconozcan la legitimidad de administraciones que poco o nada les ofrecen. Con ese argumento no afirmo que sea preferible el control territorial de las redes por pandillas del narcotráfico y menos aún la tiranía de para-policías con el apodo de “milicias”. Lejos de eso. Pero, afirmo con todas las letras. Si la violencia de narcotraficantes se resumiera a las áreas de favelas, los gobiernos de turno de Río y sus élites convivirían sin problema alguno con ese absurdo. Esa opinión no es mía, y sí de gente como Hélio Luz, delegado de la policía civil y ex-Subsecretario de Seguridad, con quien modestamente concuerdo. Asegurar la plena ciudadanía a las comunidades implica políticas estructurantes al costo de millones de millones de reales. Infelizmente, los habitantes no deben esperar nada en ese sentido de los gobernantes de plantón. La condición es otra. En la historia de la democracia liberal, los derechos fundamentales son fruto de conquistas y no de concesiones. O se obliga el Estado a cumplir con su deber, o tendremos más helicópteros derrumbados seguidos de miles de muertos por año. En búsqueda de conclusiones posibles Puede parecer un pensamiento extremo, pero en situaciones como las del Río, solamente las soluciones extremas son posibles de ser aplicadas. Vale recordar que el descontrol también es un ramo importante de los negocios. Las fuerzas del “orden” de Río siempre coexistían con el Juego del Bicho (mafia de apuestas en paralelo y que es la gran financiadora de las Escolas de Samba y, por consecuencia, del Carnaval Carioca). El peligro constante era el de bandidos independientes, con atención especial a los asaltantes de banco. Ese es el periodo anterior a las lealtades de falanges de la cadena que vinieron a transformarse en “mandos”. El desmadre es hijo de la desigualdad con injusticia. Porque la violencia policial-estatal, que garantiza la impunidad la parte de encima de la sociedad brasileña, es la misma que cobra la coima (comisión) semanal de los gerentes de boca de tabaco y suministra mano de obra para las “milicias”. En el negociado del orden urbano, se trata de una forma de vida y un amplio sector de la economía organizado en paralelo al sistema impositivo. El suministro de servicios, además de la venta de drogas ilegales, complementa la renta y lavan el dinero del tráfico o de la extorsión para la policía. Implican suministro de gas, transporte de pasajeros en Vans y Kombis, redes de gatos en los puntos de energía e implantación de redes de telecables piratas. A la hora del negocio, el brazo armado del Estado en paralelo “vende” los morros como haciendas con portones cerrados, incluyendo la población y los votos de adentro. Sería necesario un amplio y profundo movimiento civil de los habitantes de esas áreas, como fue en la época de la Apertura, cuando la Federación de Asociaciones de Habitantes de Favelas (Faferj) era un espacio masivo de lucha popular, yendo además de la carrera electoral cada dos años. Tampoco bastarían maquillajes u obras inacabadas como el antiguo proyecto Favela Barrio, todos saben que el problema es de orden estructural. Para barrer esa escalada de violencia como molino propulsor del capitalismo en su forma más salvaje, es preciso un amplio movimiento popular, dentro y fuera de las favelas, en el muero o en el asfalto.---------------
Bruno Lima Rocha es politólogo, docente universitario y milita en el frente de medios del Encuentro Latinoamericano de Organizaciones Populares Autónomas (Elaopa.org)
jueves, 27 de agosto de 2009
El juego de medias palabras del FMI para la estafa con apodo de crisis
26 de agosto de 2009
Bruno Lima Rocha
BARÓMETRO INTERNACIONAL
Durante un año entero, entre agosto de 2007 y septiembre 2008, una mentira sistemática circuló de forma paralela en el mundo de la información, de los negocios y en el dialecto de los supuestos expertos que no consiguen explicar los fenómenos económicos. Se trata de la falsa afirmación de que el mundo capitalista vivía una crisis. Todo es mentira. Lo que hubo fue la consecuencia de un fraude millonario, una estafa promovida por los corsarios del sistema financiero.
Cuando un operador económico, administrador, alto ejecutivo, detentor de un cargo de 1er nivel en un Estado o una autoridad monetaria, tiene Información Perfecta, él o ella no pueden incurrir en errores. Es absurdo pensar que gente entrenada pueda equivocarse en una operación de riesgo sin saber las probabilidades de sus consecuencias. Cuando eso ocurre, entonces es fraude, cosa de estafadores y mentirosos que hacen negociaciones a millones de bytes por hora. He ahí “la tal crisis” del sub-prime. El resultado de esa barbarie, produce un robo sistemático y lleva a un keynesiano convicto (Barack Obama) a ocupar la silla de presidente del Imperio.
Antes que digan que se trata de exageraciones, la fuente de mis datos es el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos números fueron divulgados por la emisora estatal británica BBC. Según uno de los brazos financieros del sistema mundo (el otro es el Grupo Banco Mundial), es lo que yo y la inteligencia francesa llamamos estafa y que ha robado más de US$ 10 trillones (norteamericanos) de dólares yankees. La fuente, el FMI, afirma que los gobiernos de los países del capitalismo central (G-8, más Comunidad Europea, más Japón), sacaron de sus tesoros nacionales, en conjunto, el total de US$ 9,2 trillones (norteamericanos). Ese recurso, oriundo de la sobre tasa de la población trabajadora y del endeudamiento público, fue aportado al sistema financiero (¡el mismo buitre que realizó el fraude recibió el dinero!). Ya las economías de los países emergentes, como los que integran el G-20, teniendo a Brasil, India, China y Rusia al frente, quemaron cerca de US$ 1,6 trillones (norteamericanos) socorriendo a los respectivos estafadores que operan las finanzas y el capital simbólico en sus países o bajo su jurisdicción.
Aún según el FMI, alrededor de US$ 1,9 trillones (norteamericanos) salieron de los recursos estatales en formato de adelantos (cubriendo las posiciones futuras), y el restante fue usado para salvar la zafra, cubriendo el área de las empresas de seguros (como la AIG) y prestando a fondo perdido (salvando los bancos con el dinero del hombre de abajo). Como todo hecho contable no fraudulento, ese déficit (o sea, el perjuicio en el cofre de los Estados) va a permanecer. Y, lo que sea pagado de vuelta por los bancos del capitalismo central, volverá sin los debidos intereses que pagamos todos nosotros, meros mortales cuentacorrentistas.
El agujero empobrece a la población de los países más ricos. Y quien paga la deuda son los trabajadores del G-20
La “tal crisis” fue la mayor transferencia de renta directa de la historia de la humanidad. Para el FMI, el estimado del costo del robo –a través de la acción fraudulenta mediante Información Perfecta y garantías en las relaciones entre el Estado Capitalista y sus mandantes– equivale al mayor resultado negativo en los Estados ricos desde el final de la 2ª Guerra Mundial. Pero, como inversión de valores, ahora en vez de un Plan Marshall para salvar a la Europa destruida de los avances de las izquierdas sindicales (enemigo interno) y del Bloque Soviético (enemigo externo), tenemos un PROER globalizado, sangrando el presupuesto de los países-llave en la economía integrada.
El déficit previsto en los presupuestos ya en 2009 es de la orden del 10,2% del PIB –en una media estimada– para el conjunto de los Estados que gobiernan el planeta. País por país, las cuentas aumentan el siniestro del seguro fraudulento que todos estamos pagando. Esto porque las mayores proyecciones de déficit están en los Estados Unidos, con 13,5% del PIB; en Gran Bretaña, con 11,6%, y en el Japón, con 10,3%. O sea, todos vamos a comprar más títulos de la deuda pública del Imperio, generando más interdependencia de la China (en la relación de 7 a 1) y del Brasil, como adquirentes de la deuda que debería ser pagada con la expropiación del 80% de la plaza financiera estadounidense.
Para 2010, la cosa se invierte, estando previsto un déficit del 13,3% del PIB de Gran Bretaña y del 9,7% de los EUA. Estos serían los dos mayores déficit del total de los miembros del G-20, cuya recaudación tributaria cayó –con la caída del sector sobre el movimiento económico empresa-empresa– y también con el siempre esperado socorro del Estado Capitalista a sus agentes económicos en posición clave para la concertación local de poder. La exención fiscal más la transferencia de renta directa para los detentores de capital va a recibir el nombre de siempre, “planes de estímulo”. Tales estímulos van a estar en el orden del 2% del PIB en 2009, y 1,6% en 2010, para el total de los miembros del G-20. Pero, hasta el FMI reconoce que será difícil medir la eficiencia de esa iniciativa. El juego de palabras de siempre, matiza el las recetas “técnicas” (o sea, de la política económica subordinada al capital financiero y sin la dimensión explícita de la economía política), afirmando que las medidas salva bancos y Cía. del 2008, sumadas a las políticas de “incentivo” (transferencia de renta indirecta) ya habrá incentivado la reanudación del “crecimiento” del G-20 en torno a 1,2% y 4,7% aplicables a este año corriente.
La estupidez continúa y el endeudamiento de largo plazo también
Es preciso recordar que este conjunto de absurdos comenzó a acelerarse en la llamada Era Reagan en los EUA (1981-1988 y después en la secuencia con Bush padre), cuando se aplicaba el principio del Reagan Hood, quitando a los más pobres y transfiriendo con total cara dura esa plata a los más ricos. Este fenómeno aumentó la deuda pública del Imperio y generó una inseguridad social solamente comparada con la vivida en el periodo de la gran Recesión y del New Deal de Franklin Delano Roosevelt, como solución parcial para el abismo social en el Imperio. Las bases de transferencia de renta brutal, liberalización y pérdida de control central de los movimientos financieros ocurridas en la Era Bush Jr. tienen su raíz en la Reaganomics. El diferencial se da en la aceleración transaccional, protegidas las negociaciones fraudulentas a través de la concentración mediática, de la corrupción del 4º poder en el corazón del capitalismo y a través de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación como plataforma de negocios y transacciones especulativas. El asalto al Estado por los Neo-com fue más virulento de lo que la mayoría de los trabajadores estadounidenses pudieron percibir.
El FMI está operando un recambio de imagen, buscando aparentar mayor independencia de los operadores financieros globales. Sus datos son algo más que asustadores. Se estima que hasta 2014, la deuda de los gobiernos alcance el 239% del PIB en el Japón, 132% en Italia, 112% en los Estados Unidos, y 99,7% en Gran Bretaña. La sorpresa está en Inglaterra y sus Estados-satélite (que conforman el “53º” estado federado de los EUA) cuyo aumento de la deuda pública es proporcionalmente el de mayor crecimiento, más que doblando el índice del 44% de 2007.
La rueda de la gran torta se aprovecha también del momento de elevación de las deudas. Entran en escena, siempre según el FMI, las llamadas agencias de “clasificación de riesgo”, las mismas que armaron el mecanismo de fraude global desde la operación piloto del balance maquillado de la Enron, pasando por la conspiración con las empresas de aseguradoras, los bancos hipotecarios, los bancos de inversión y las empresas de seguros en la burbuja inmobiliaria del Sub-prime a través de los llamados créditos Ninja y de los derivativos en la forma de activos tóxicos. Pues bien, esas mismas fuentes de mentira sistemática anunciaron que podrán rebajar los índices de clasificación de los papeles gubernamentales –aumentando el nivel de riesgo (!)- de los Estados con deuda del 100% del PIB o más elevada. Aunque nada de eso sea novedad para el Brasil, se comprende que ésta es una forma barata de chantaje a la poca regulación estatal, procurando aumentar la transferencia de renta y de circulación de los intereses embutidos en los papeles oficiales negociados.
Por supuesto que la rebaja en los papeles, por lo tanto, en el aumento del “riesgo país” –un mero ataque especulativo tal como el que sufrió el Brasil a lo largo del año de 2002– implica forzar a los gobiernos a aumentar los intereses básicos, intentando financiar el déficit nacional, no a través de ahorro interno -como se hace en sano juicio– ¡sino con la pelota de nieve de la propia deuda! Si aceptan el chantaje sistemático, las autoridades económicas de los Estados del G-20 tendrán que pagar intereses más altos, pasando riquezas a los mismos operadores bancarios que ejecutaron la mayor estafa de la humanidad. ¡No se podría esperar otra cosa de las agencias de riesgo!
Ya el propio Fondo muestra sus garras a través de un doble discurso. Al tiempo que afirma que es necesaria la demostración de vías confiables de recuperación económica a largo plazo, no muestra como eso debería suceder y tampoco exige el cierre de la cloaca global de tráfico financiero sin control. Un Estado solamente reduce su déficit si tiene una matriz económica diversificada y con la masa salarial representando el 50% o más del PIB. De lo contrario, todo es volátil y sin poder de compraventa, no hay consumo que se sostenga sin intereses extorsionadores. Aunque cualquier persona mínimamente informada sabe eso, órganos sospechosos como el FMI y el Banco Mundial insisten en lo contrario. Y, como era de esperar, para el corto plazo la recomendación del Fondo es más exención fiscal y endeudamiento rápido mediante intereses en alza. ¿Cuál la novedad? ¿Cómo curar si el medicamento tiene la misma propiedad de la enfermedad?
Alguna conclusión
En el mundo gobernado de hecho por el sistema financiero, cualquier tentativa de regulación global encuentra resistencia en la piratería financiera. Por eso es que de reunión de cúpula en reunión de cúpula, nada se resuelve. En septiembre próximo (2009), en la ciudad de Pittsburgh, estado de Pennsylvania (costa este del Imperio de las 13 colonias), los discursos de medias palabras y las soluciones por mitad serán retomados en la reunión de los “líderes” del G-20.
Es de suponerse que ninguno de los presentes va a proponer lo obvio y necesario. En otras palabras, deberían cerrar Wall Street, terminar de encarcelar a los CEOs del sistema hipotecario, cortar los bonos de esa gente, cerrar los paraísos fiscales y convocar un Tribunal de Nuremberg financiero para crímenes contra la economía mundial. Pero, como se sabe, no se trata de una necesidad de justicia y sí de una lucha global contra el capital financiero. En todos los frentes posibles.