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domingo, 23 de mayo de 2010

Resistir a la Nakba

24-05-2010
Joseph Massad
Al-Ahram/Kana'an on line

1881 es la fecha exacta en que dio comienzo la colonización de Palestina un proceso, como todo el mundo sabe, que todavía no ha terminado. De manera que, por mucho que se intente presentar a los Palestinos como un pueblo post-Nakba, todos nosotros seguimos inmersos en ella. Lo que se está celebrando este año no es, en absoluto, una conmemoración, sino el testimonio de que la Nakba es un proceso diseñado para destruir Palestina y a los palestinos, que sigue su marcha.

Lo mas difícil de entender en la moderna historia de Palestina y de los palestinos es el significado de la Nakba. ¿Es la Nakba un acontecimiento puntual que tuvo lugar y terminó en 1948, o es algo más? ¿Qué significan los intentos políticos de cosificar la Nakba y convertirla en un acontecimiento del pasado que se conmemora anualmente y ante cuyo formidable simbolismo nos inclinamos? ¿Cuáles son los efectos de la Nakba, episodio histórico que lamentamos pero que, en última instancia, terminamos aceptando como algo perteneciente al pasado?

Me atrevo a sugerir que convertir la Nakba en un acontecimiento del pasado, en un hecho consumado que no podemos sino aceptar, admitir y, finalmente trascender (por más que sea cierto que para ir hacia delante no podemos sino dejar la Nakba atrás), es una decisión que tiene también otras lecturas. Se ha llegado incluso a sugerir que si Israel reconoce y pide perdón por la Nakba, los palestinos perdonarían y olvidarían y los efectos de la Nakba que, a su vez, serían relegados a conmemoraciones históricas no muy diferentes a las que han tenido lugar este año.

En mi opinión, el significado de la Nakba es completamente diferente y el esfuerzo por limitarla este año a un 60 aniversario constituye un grave error. Porque, en efecto, la Nakba es mucho más antigua que esos 60 años y sigue además, a pleno rendimiento, recorriendo la historia al tiempo que acumula sobre las espaldas del pueblo palestino más y mayores calamidades cada día. Sostengo por tanto que la Nakba es un acontecimiento que dura ya 127 años y que no ha terminado todavía. 1881 es la fecha exacta en que dio comienzo la colonización de Palestina un proceso, como todo el mundo sabe, que todavía no ha terminado. De manera que por mucho que se intente presentar a los Palestinos como un pueblo post-Nakba, todos nosotros seguimos inmersos en ella. Lo que se está celebrando este año no es, en absoluto, una conmemoración sino el testimonio de que la Nakba es un proceso diseñado para destruir Palestina y a los palestinos, que sigue su marcha. Insisto por tanto en que este año no se conmemora el 60 aniversario de la Nakba sino el año más que nos toca soportar su brutalidad; insisto también en que la historia de la Nakba nunca fue un hecho histórico limitado sólo a nuestro pasado sino, decididamente, la única y verdadera historia de nuestro presente.

El significado de NAKBA

Aunque la Nakba sea una palabra traducida al Inglés con el significado de catástrofe, desastre o calamidad, estas traducciones no consiguen abarcar todas las ramificaciones y matices de su significado en lengua árabe. La Nakba es un acto perpetrado por el sionismo y sus colaboradores contra Palestina y los palestinos que ha convertido a este pueblo en mankubin (1). Ni la lengua inglesa ni la española tienen una buena traducción para esta palabra, a menos que la forcemos un poco para calificar a los palestinos como “pueblo sometido a la catástrofe, a la calamidad”. Pero a diferencia del significado griego de la palabra catástrofe que significa cataclismo producido por la Naturaleza o del latino desastre, que significa accidente calamitoso que se produce cuando las estrellas no se encuentran en el alineamiento correcto, Nakba es un acto de destrucción deliberada ejercido sobre todo un país y su gente. La palabra fue acuñada por el intelectual árabe Constantino Zureik en su breve libro AGOSTO 1948 acerca de una Nakba que se estaba produciendo en el mismo momento en el que él se encontraba escribiendo aquellas paginas, de la misma manera que se está produciendo ahora, en el mismo momento en que yo escribo estas líneas.

Hay que decir también que desde el primer momento los palestinos se resistieron a la lógica racista y colonial de la Nakba, luchando contra los colonialistas, primero desde 1880 a1890 y después en 1910, 20, 30, 50, 60 y hasta nuestros días. Si la resistencia palestina fue incapaz de prevenir la expulsión masiva de más de la mitad de su pueblo y no pudo impedir tampoco el descarado robo de la mayor parte de sus tierras, tuvo sin embargo más éxito en lo que se refiere a la derrota de la memoria oficial sionista. En efecto, la memoria ha sido siempre un componente clave en la resistencia Palestina. Cuando los palestinos insisten en nombrar a su país, a sus ciudades y sus pueblos con sus nombres originales, no sólo están rechazando los vulgares nombres con los que el sionismo ha ido re-nombrando su tierra, sino que están construyendo una memoria geográfica que Israel se ha empeñado en hacer desaparecer, incluso físicamente. La crueldad sionista ha sido tal que, durante los 50 primeros años después su creación, Israel ha seguido insistiendo no sólo en que los palestinos no existían como pueblo sino, ni siquiera, como nombre y que incluso este nombre palestinos no debería siquiera pronunciarse.

Y es que para los sionistas esta palabra funciona como una suerte de encantamiento que tendría el poder de hacerlos desaparecer. No andan muy equivocados pues esta palabra, en si misma, la mejor forma de resistencia contra la memoria oficial, se constituye a sí misma en fuente de resistencia, tanto en la vida como en la cultura palestina, en su identidad y en su sentido de la nacionalidad, cosas que Israel había creído erradicar para siempre y cuya simple supervivencia constituye una amenaza para esa operación de la memoria basada en la invención ficticia de una no-Palestina o de unos no-palestinos.

La contra-memoria palestina está en directa confrontación con los logros de una Nakba diseñada para hacer olvidar el nombre de Palestina como nombre geográfico y una ofensa a los esfuerzos de la Nakba actual y pretende hacernos olvidar que los palestinos son una nación al poner el énfasis en una historia pre-Nakba. La supervivencia de los palestinos desde que comenzó la Nakba, y a pesar de los continuos esfuerzos que se han hecho para acabar con ellos, convierte la Nakba en una victoria sionista muy poco rentable. Es en este contexto es donde se comprende mejor la insistencia israelí de dar a los ciudadanos palestinos de Israel el nombre de árabes israelíes burdo intento de condenar su “palestinidad” al silencio. La insistencia sionista en que los refugiados palestinos se establezcan en sus actuales lugares de acogida haciendo que esos países les concedan su nacionalidad, es otro intento más de erradicar su nombre de la faz de la tierra.

Que hace un decenio Israel admitiera finalmente la existencia de un pueblo palestino fue sólo al precio de reducir su número a un tercio del total. Al firmar los Acuerdos de Oslo, Israel acordó con los colaboracionistas palestinos y sus líderes el precio que la Autoridad Palestina tendría que pagar para que Israel empezara a llamar a Cisjordania y a Gaza por sus verdaderos nombres. El precio fue nada menos que la "despalestinización "del resto del pueblo palestino. A cambio, los líderes colaboracionistas palestinos, bajo el disfraz de los Acuerdos de Génova, aceptarían que se triplicara el número de habitantes de un Israel reconocido públicamente como el Estado de TODOS los judíos del mundo (2) excluyendo, eso sí, a los ciudadanos palestinos que han vivido siempre ahí y sobre los que el Estado de Israel, por supuesto, gobierna.

Pero este acuerdo doloso no ha tenido éxito. Por mucho que la Autoridad Palestina haya intentado legitimarse a si misma siempre se ha visto como lo que en realidad es: a saber, un engendro del ocupante israelí no muy diferente a todos esos regimenes de marionetas que existen en Asia y África al servicio de sus antiguos amos colonialistas; la misma función que, por otra parte, cumplieron los Judenraete o Consejos Judíos creados por los nazis en los getos de la Polonia ocupada y que tenían la misión de controlar la vida de los judíos a través de los impuestos o de servicios públicos tales como Correos; o, también, como en los Batustanes que la Sudáfrica del apartheid creó como sustitutos de las tribus. El intento de la Autoridad Palestina de monopolizar el poder de nombrar a los palestinos o a los judíos fracasó igual que fracasaron los numerosos intentos que los precedieron. Y es que los palestinos insisten en seguir utilizando su nombre dentro de su propio país y, por otra parte, los judíos no-israelíes insisten en que están bien donde están y no quieren adquirir la nacionalidad israelí no importa cuanta ayuda pudiera prestarles el Gobierno de Israel. Es decir, las políticas de los nombres son las políticas del poder y la resistencia. El poder de nombrar es capaz de crear falsas historias o ficciones que pudieran ir en contra de la estricta realidad. Mientras que Israel ha conseguido imponer un cierto número de realidades físicas y geográficas sobre el terreno, su esfuerzo por erradicar la memoria histórica ha fracasado. Los palestinos siguen estando ahí para impedirlo.

La Nakba es ahora.

Ha existido siempre, es decir desde que el término Nakba empezó a utilizarse para denominar las tumultuosas acciones de 1948, un esfuerzo subterráneo que intenta redefinir su significado como algo perteneciente al pasado y no como un acontecimiento todavía en curso. No se trata de un esfuerzo epistemológico sino estrictamente elegido desde el punto de vista político. Identificar la Nakba como un hecho pasado y acabado es, a todas luces, declararle irreversible. Es insistir en el matiz de que no se podrá volver a hacer ningún esfuerzo por redefinirlo, que no existirá posibilidad alguna de levantar ningún obstáculo a su paso. Es garantizar su legitimidad histórica y política y aceptar todas sus consecuencias como algo perfectamente natural. De esta manera, la resistencia de los ciudadanos palestinos de Israel, de acuerdo con la versión sionista, no sería una verdadera resistencia anticolonialista o una que persiguiera legítimos derechos civiles nacionales sino, más bien una lucha absurda que propondría nada menos que revisar el significado de la Nakba.

Que Israel haya aprobado, en distintos campos, más de 20 leyes cuyo único objetivo es institucionalizar de alguna manera los privilegios raciales y religiosos de los judíos y sus deberes sobre los ciudadanos no-judíos, es un hecho que se nos presenta como una consagración de la normalidad de la Nakba, algo que, por su parte, los palestinos continúan negándose a aceptar. En realidad, algunos líderes israelíes, Tzip Livni entre ellos, han sugerido que los ciudadanos palestinos de Israel deberían emigrar a países que pudieran garantizarles sus derechos nacionales en lugar de seguir dentro de Israel donde NUNCA podrán conseguirlos como consecuencia directa del desarrollo de la Nakba actual. Muy a menudo se dice que “pueblos más importantes que ellos” optaron en otros tiempos por autodesplazarse de unos países que se negaban a reconocer sus derechos y emigraron a otros que se comprometieron a respetarlos. Puede que haga referencia, sin ir más lejos, a esos judíos europeos en su día responsables de la Nakba palestina. Según esta teoría, si los palestinos de Israel quieren seguir dentro de Israel, se verán forzados a aceptar la normalidad de la Nakba y, por lo tanto, su nuevo status como mankubin por lo que nunca podrían acceder a los mismos derechos de los judíos. El rechazo de estos palestinos a las consecuencias de la Nakba es, precisamente, lo que hace que quieran revertir sus efectos exigiendo a Israel que renuncie a sus leyes racistas para que, de esta forma, pueda llegar a transformarse en un verdadero estado israelí, que no judío. Israel siempre y ahora también el Presidente Bush, ha insistido en que las consecuencias de la Nakba tienen que ser aceptadas por todos los palestinos. Estas consecuencias son, en primer lugar, que fue la Nakba la que transformó a Palestina en un “Estado judío” (y no al revés); En segundo lugar, que se trata de una situación NO reversible y, por último, que no importa cuanto trabajen los movimientos civiles por los derechos humanos o lo que pueda conseguir la resistencia, esta situación ya no tiene vuelta de hoja. Sin embargo, los ciudadanos palestinos de Israel siguen negándose a aceptar este planteamiento y continúan resistiendo el mero concepto de reversibilidad. Por lo tanto, su difícil situación, dice Israel, no es consecuencia de la Nakba, sino de su irreductible empeño en resistirse a ella.

Se dice también que los refugiados palestinos que languidecen en los campos desde hace 60 años tienen las mismas características de otros refugiados que, como consecuencia de las guerras, llenan el mundo de los siglos XX y XXI. Que sus problemas, por tanto, no tienen relación alguna con las acciones sionistas llevadas a cabo en 1947-1948 y que son la causa directa de su expulsión. Pero Israel sigue insistiendo en que la causa directa de estas desgracias fue, en primer lugar, su negativa a asentarse en esos lugares de exilio así como la negativa de los países árabes que los acogieron a darles su nacionalidad. Los refugiados, siguen insistiendo los sionistas, sufren no a causa de la Nakba, sino por su negativa a aceptar la Nakba y a ellos mismos como mankubin.

Esto mismo ocurre con los palestinos de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental. Sus problemas, dicen los sionistas, surgieron a raíz de una guerra internacional que tuvo lugar en 1967 y cuya causa fue, precisamente, que los árabes seguían negándose a aceptar la Nakba de 1948 como un hecho permanente. Si los palestinos y sus aliados se hubieran limitado a aceptarla, las calamidades que les afligen habrían terminado.

Insistir en que la Nakba es un acto de destrucción en presente continuo es negarse a reconocer que sus objetivos han sido alcanzados. La resistencia palestina es lo único que, por tanto, explica el incompleto trabajo de la Nakba y su brutalidad siempre creciente. Israel y sus partidarios internacionales siguen insistiendo en que los palestinos tienen la obligación de reconocer la Nakba y aceptar su derrota. Aceptar también su expulsión, su ciudadanía de tercera dentro del Estado de Israel, aceptar la conquista de 1967… y que, una vez aceptadas estas cosas, sus calamidades habrían terminado. El único problema, según Israel, es que a los palestinos no les da la gana de dejar de luchar contra ella.

En 1880, cuando los colonos europeos judíos les expulsaron de las tierras que habían adquirido de los grandes propietarios absentistas y que ellos habían venido cultivando hacía siglos, los campesinos palestinos se resistieron como pudieron a la Nakba. En 1930 la resistencia palestina adoptó la forma de una gran sublevación que durante tres años se enfrentó no sólo a las fuerzas sionistas sino también a los británicos que las apoyaban. En 1947/48 cuando la mayor parte de su país fue conquistado y confiscado por las leyes racistas del Estado judío, los palestinos siguieron luchando. Todavía hoy, según Israel y el New York Times, la resistencia a la Nakba continúa tanto en Cisjordania como en Gaza lo que, de hecho, ha ido creado un gran número de Nakbas. Si los palestinos aceptaran de una vez la permanente situación de sitio que Israel ha montado sobre ellos en Gaza, la mayor prisión del mundo al aire libre, el Estado sionista de Israel no se vería forzado a bombardearles y a matar a sus hijos y a destruir sus casas, se limitaría, simplemente a matarlos de hambre pero manteniéndolos a salvo dentro de los reducidos límites de ese cómodo apartheid.

Si los palestinos aceptaran de una vez por todas su status de mankubin, la Nakba, un proceso todavía en marcha, podría, al fin, considerarse acabado. Esta visión colonial del concepto conquista no resulta desde luego excepcional, ni se ve limitado a los israelíes. ¿No fue, ahora hace cinco años, cuando la resistencia iraquí hizo frente a los planes estadounidenses de inavasión de Iraq que el Presidente Bush proclamó como “misión cumplida”? También aquí la resistencia iraquí al proceso de destrucción desencadenado por los estadounidenses sería la verdadera causa de esta destrucción y lo que en realidad impediría que la misión de ejército USA se diese por terminada.

¿Qué es entonces lo que mueve a los palestinos a resistirse a la Nakba impuesta por Israel? Moshe Dayan dio, hace tiempo, una elocuente descripción de los hechos: "Todos y cada uno de nuestros pueblos se han construido sobre los antiguas pueblos árabes. Nadie recuerda cómo se llamaban estos pueblos y yo no se lo reprocho, porque los libros de geografía que incluían esos nombres tampoco existen ya. Y no sólo han desaparecido los libros: la NAHALAL judía se levantó sobre MAHLUL; GVAT sobre JIBTA, SARID sobre HANEIFA y KFAR-JEHOSHUA sobre TEL-SHAMAN. No hay un solo lugar en este país que no tuviera antes alguna población árabe.”

El éxito de la resistencia palestina a la Nakba ha forzado a un proceso semejante que ha obligado a dar un nombre a las victorias israelíes y sionistas. Y ese nombre es el nombre por el que se las conoce hoy día en casi todo el mundo y también, aunque de manera mucho más limitada, en Estados Unidos. De manera que haciéndonos eco de las palabras de M. Dayan podríamos decir que: La resistencia palestina y su victimización ha venido a reemplazar el sentido de cada una de las conquistas y victorias sionistas. Probablemente ninguno de ustedes recuerde ya el nombre de estas victorias y tampoco nosotros podríamos reprochárselo ya que los libros de historia sionistas y la misma propaganda que una vez les confirió su legitimidad, ya no las considera legítimas. Y no solamente han perdido legitimidad estos libros o esta propaganda, sino que las victorias sionistas e israelíes que reseñaban tampoco se reconocen ya como tales. El concepto Nakba ha venido así a ocupar el de guerra de independencia israelí; apartheid reemplazó al de soberanía israelí; expulsión de los palestinos al Plan Dalet o incluso al de regreso de los judíos a su hogar ancestral; racismo institucionalizado y legal en Israel ha venido a sustituir al de democracia israelí; el de ciudadanos palestinos de Israel reemplazó al de árabes israelíes; Pueblo palestino al de comunidades-no judías de Pâlestina” tal y como la Declaración de Balfour se había atrevido a describirlas y, last but not least, el maftul palestino sustituyó al cus-cus israelí que, por su parte, continua intentando reemplazar al maftul palestino original (3). En fin, que se podría decir que no hay una sola victoria en este país a la que los palestinos no sigan desafiando, resistiéndose contra ella.

Como de forma inquebrantable continúan también resistiéndose a la Nakba y negándose a abandonar sus tierras; con huelgas, manifestaciones y desobediencia civil; a través del arte, la música y la danza; de la poesía, el teatro y la novela; escribiendo su propia historia y reafirmando su propia geografía; con denuncias ante los tribunales internaciones y las Naciones Unidas. Y también con piedras y armas. La no aceptación del derecho de resistencia que les acoge (y que está garantizado y legalizado por la ley internacional) no se limita por supuesto al uso de las armas, sino que afecta igualmente al arte, los libros, la música, a sus manifestaciones o incluso a sus reclamaciones, en todos los foros de la ONU, para que se enseñe su historia, se cuente la Nakba, se la recuerde e incluso, se rememore.

La Nakba que a finales del siglo XIX planificaron los sionistas incluía la ocupación de toda Palestina, la expulsión de la población árabe nativa silgue siendo una realidad incontestable que todavía continua su andadura. Pero mientras que las adquisiciones de tierra dieron comienzo en 1880 y el saqueo masivo tuvo lugar en 1948, Israel, a día de hoy, no ha conseguido todavía hacerse con la totalidad de Palestina. La confiscación permanente de tierras en la Jerusalén Oriental y Cisjordania constituye una parte muy importante de la Nakba actual. Los planes sionistas para convertir a la población de árabes palestinos de Israel en ARABREIN, también. Si de acuerdo con las leyes internacionales Israel no ha podido todavía expulsar a todos los palestinos ha planeado sin embargo una astuta alternativa con el objetivo, primero, de esconder detrás de un muro a todos aquellos a los que no ha podido expulsar, acotando así un espacio al que denominaría “Estado palestino” y, en segundo lugar, confinar dentro de los limites acotados por ese muro a todos aquellos palestinos que residen “fuera”, y en primer lugar a los ciudadanos palestinos residentes en Israel. El resultado, por supuesto, sería la creación de un ARABREIN ISRAEL incontaminado protegido al otro lado del muro. Hoy día, la resistencia a esta nueva Nakba esta siendo activamente castigada por Israel con la colaboración de la Autoridad Palestina y la de los gobiernos árabes patrocinados por los EEEUU.

La destrucción de más de 500 pueblos palestinos no se produjo, de repente, en 1948. Se trata de un proceso continuo que se ha venido desarrollando a lo largo de todos los años que siguieron a la conquista sionista. La expulsión de los palestinos dio comienzo en 1880, en el terrible mes de noviembre de 1947 pero es indispensable recordar que los sionistas habían expulsado a 400.000 palestinos antes del 14 de Mayo de 1948. Muchos cientos de miles más serían expulsados en los meses y años que siguieron, a lo largo de toda la década de los 50 y de nuevo a partir de 1967. Pero las expulsiones aún no han terminado. La sola presencia de los palestinos es la razón principal de que Israel pretenda deshacerse de ellos. Si los palestinos aceptasen abandonar Palestina por su propia voluntad, Israel ha asegurado que no habría más expulsiones. Me gustaría señalar que la insistencia sionista en este tipo de autodesplazamiento no se dirige sólo contra los palestinos. Desde su nacimiento hasta nuestros días, el sionismo e Israel han pedido encarecidamente y siguen pidiéndolo, que toda la judería del mundo se traslade a Israel. Igual que los palestinos, la mayoría de los judíos que viven fuera de Israel siguen resistiéndose a abandonar sus hogares. Mientras que Israel ya no puede atraer a los judíos que viven fuera (y hubo tiempos en que sí pudo) sigue sin embargo siendo perfectamente capaz de expulsar a los palestinos no importa cuánto se le puedan resistir.

La resistencia es ahora

La resistencia palestina, ya lo hemos mencionado, es activa en muchos frentes. Una de las más importantes campañas organizada por los palestinos de Israel propone la abolición de todas sus leyes racistas. En este sentido las organizaciones palestinas dentro de Israel han publicado numerosas propuestas y documentos. Pero esta campaña debería internacionalizarse. Las Naciones Unidas, y otro tipo de organizaciones y foros internacionales, tendrían que presionar a Israel para que se deshiciera de ellas. Esta propuesta para nada demagógica, no como la que se propuso en la ONU en 1975 que intentaba igualar la definición de sionismo y racismo), intenta demostrar que Israel es un Estado institucionalmente racista que gobierna a través de unas leyes racistas que han de ser abolidas.

De igual manera, los palestinos y sus aliados han organizado una campaña internacional para que no se invierta en Israel y se boicoteen sus proyectos y que habrá de durar, al menos, hasta que cese en sus violaciones de la ley internacional y deje de ocupar Cisjordania y Gaza. Ésta es otra campaña en marcha que ha obtenido, hasta ahora, un buen número de victorias.

Pero nada de esto quiere decir que los palestinos no sigan soportando grandes penalidades. El sufrimiento de los gazatíes no ha hecho sino crecer a lo largo de estos últimos años puesto que Israel los castiga por negarse a aceptar no sólo el estado de hecho del PALESTINENSERRAT ISRAEL sino también el que los colaboracionistas palestinos han impuesto en Cisjordania e intentan con todas sus fuerzas imponer en Gaza en un esfuerzo ilegítimo por derrotar al Gobierno democráticamente elegido por todos los palestinos. Los crímenes de guerra de Israel contra la población de Gaza son el pan nuestro de cada día. A los gazatíes no les queda otra salida que no sea resistir.

Al resistirse a la Nakba, los palestinos han dado en el clavo del proyecto sionista que se ha esforzado tanto en transformar la Nakba en un recuerdo. Al resistirse a Israel, los palestinos han obligado al mundo a ser testigos de la Nakba como una realidad presente; un hecho que, contrariamente a lo que dicen los sionistas, sigue siendo algo reversible. Y esto es precisamente lo que amarga a Israel y al sionismo: su incapacidad manifiesta para completar su misión de colonizar toda Palestina, expulsar a sus pobladores palestinos y reunir en esta colonia a todos los judíos del mundo. Y esto también lo que mantiene a los sionistas y a su proyecto en estado de continua inquietud y, también, en presente continuo.

Aunque Israel utilice esta situación para proyectarse a sí mismo como una víctima de sus propias víctimas, no le ha quedado otro remedio que ir aceptando, inconsciente pero también conscientemente, que el proyecto sionista no es irreversible. La crueldad que ha demostrado y continúa demostrando, con la población palestina es directamente proporcional a su convencimiento de que los árabes palestinos siguen siendo capaces de acabar con los logros obtenidos hasta ahora y reinvertir su proyecto colonial. El problema de Israel no es que sepa que en todo ese país de colonos no existe un solo lugar que no estuviera antes habitado por palestinos, sino que esta convencido de que, hoy por hoy, no existe tampoco un solo lugar en ese imaginario “Estado judío” que haya conseguido librarse de sus habitantes árabes palestinos que, además, piensan seguir reclamando lo que es suyo

Que la Nakba sea un proceso inacabado se debe a que los palestinos se han negado siempre a convertirse en mankubines. Lo que estamos viendo en las conmemoraciones de este año no es solamente un año mas de la Nakba sino las conmemoraciones de un año más en ese esfuerzo de resistir a la Nakba. Aquéllos que aconsejan a nuestro pueblo que acepte la Nakba saben bien que aceptarla sería precisamente lo que les obligaría a tragar con todas sus consecuencias sin restricción alguna. Pero los palestinos no son tontos y están convencidos de que la única forma de acabar con la Nakba es seguir resistiendo.

NOTAS:

Transposición fonética de una palabra árabe formada a partir de la raíz NAKBA y que aquí se traduce como desposeídos. (Nota de la traductora).
es decir, no sólo de los judíos que VIVEN YA dentro de él, sino también, de cualquier otro ciudadano del mundo cuya religión sea la judía.
Joseph Massad es profesor asociado de Historia Política Moderna del Mundo Arabe en la Universidad de Columbia de New Cork. Es autor del libro Vigencia de la Cuestion Palesina. Este trabajo apareció en Al- Ahram y se reproduce ahora con el permiso del autor.

Traducción para el CSCA: Pilar Salamanca

Fuente: lhttp://www.nodo50.org/csca/agenda08/palestina/arti285.htm

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lunes, 17 de mayo de 2010

Nakba se Convertirá Eventualmente en un Legado


Al-Manar
15/05/2010

Quizás sea un crimen preguntar por qué Alemania está pagando su “deuda” a Israel por la masacre que los sionistas afirman que el Führer nazi cometió en los años cuarenta. Durante más de medio siglo, los alemanes, generación tras generación, han estado “compensando” a Israel por el “Holocausto.”

Quizás sea un crimen preguntar por qué EEUU no está compensando a los indios nativos americanos y por qué Israel no está pagando su deuda a los palestinos, los egipcios, los libaneses y, más recientemente, a los ciudadanos de los Emiratos Árabes Unidos. Durante más de medio siglo, todo el mundo ha estado contemplando las atrocidades, masacres, usurpaciones, guerras, asesinatos, conspiraciones y chantajes de Israel en las cadenas de televisión y otros medios, excluyendo por supuesto los de Rupert Murdoch.

Sin embargo, es un derecho indiscutible preguntar por qué los árabes todavía continúan con los brazos cruzados y mostrando su indiferencia hacia una Palestina cuyo territorio se reduce más y más. ¿Cómo pueden algunos líderes árabes enviar cartas de felicitación a Israel por su creación hace 62 años? En menos de un año, que se inició en febrero de 1948, bandas terroristas sionistas como la Haganah, el Irgun y LEHI comenzaron a cometer masacre tras masacre de forma sistemática en un intento, exitoso aparentemente, de lograr una masiva desposesión de los palestinos. Alrededor de 750.000 palestinos fueron brutalmente expulsados de sus hogares y tierras, que fueron confiscados. Estos hechos fueron conocidos con el nombre de Nakba, o Catástrofe, y están perfectamente documentados.

Les llevó, pues, a los sionistas 51 años declarar su estado sobre las ruinas de Palestina desde la primera conferencia de la “Organización Internacional Sionista” organizada por Theodore Herzl en Basilea, Suiza, en 1897.

A principios de los años treinta, los británicos publicaron el así llamado “Papel Blanco” que determinaría las cuotas de emigrantes judíos a Palestina, fijando una tasa anual de unos 15.000 durante cinco años. Diez años más tarde, según el Papel, los palestinos gobernarían su propio estado después de declarar su independencia. Sin embargo, los sionistas buscaron anular este Papel en 1939. El líder sionista Ben Gurión dijo: “Lucharemos en la Segunda Guerra Mundial como si no hubiera un Papel Blanco y lucharemos contra el Papel Blanco como si no hubiera una guerra.”

Cuando Palestina estaba bajo el mandato británico, el ejército colonial inglés permitió el inicio de la limpieza étnica y la desposesión de los palestinos por parte de las bandas sionistas, lo cual dio lugar a una revolución de los palestinos entre los años 1936-1939.

En aquel entonces, los árabes estaban tan indefensos como hoy, aunque más conectados con la causa. Y justo como sucede hoy, los palestinos pusieron su destino en las manos de la Liga Árabe, en lo que fue quizás uno de los errores más graves en el curso del conflicto palestino-israelí. Aparentemente, los sionistas no estaban muy preocupados por los árabes tanto ni tampoco por la actitud de la comunidad internacional que se estaba formando después de la Segunda Guerra Mundial.

Con respecto a Europa, el chantaje fue su arma más efectiva y su instrumento fue, por supuesto, el Holocausto. Se suponía que la ONU iba a declarar la independencia de Palestina en 1947, pero, en lugar de ello, el organismo internacional aprobó la famosa resolución de la partición, que estipulaba que los palestinos tenían derecho a menos de la mitad de su país y que la otra mitad mayor iría a los colonos israelíes.

Los sionistas fueron compensados así por el Holocausto con más de la mitad de Palestina.

“Hay un país y su nombre, por casualidad, es Palestina. Hay un país sin un pueblo y, por otro lado, hay un pueblo judío sin una patria,” dijo Hayim Wiseman, que jugó un papel significativo en la promulgación de la famosa Promesa de Belfort y luego se convirtió en el primer presidente israelí, durante la Nakba.

Buscando una expiación, los europeos no tenían intención de detener lo que les estaba sucediendo a los palestinos y esto animó a las bandas sionistas a cometer masacres sin temor a la condena internacional.

Después de que la mayor parte de los judíos de Europa saliera navegando hacia Palestina, el tema del Holocausto fue aprovechado por Israel, que se erigió en el estado que representaba a las “víctimas” y algunos creyeron en Occidente que era más fácil tratar con él que con las propias víctimas. De este modo, comenzó lo que Edward Said denominó la “cadena de victimización” y las “víctimas del Holocausto” se convirtieron en verdugos de otras víctimas propias, los palestinos.

Los gobiernos europeos han mantenido desde entonces un silencio virtual hacia lo que los sionistas están haciendo a los palestinos con el pretexto de mostrar simpatía hacia las “víctimas del Holocausto.”

La canciller alemana, Angela Merkel, pronunció el pasado año un discurso lleno de prejuicios en el Knesset israelí. Ella no mencionó la ocupación y se limitó a alabar a Israel como “un parangón de la justicia, la democracia y la civilización.” No dio tampoco a los palestinos ninguna esperanza de un futuro diferente.

Para expulsar a más palestinos de sus tierras y hogares y expandir la entidad sionista, con la complicidad de la comunidad internacional, la demonización de los palestinos era un prerrequisito. De otro modo, el mundo vería que los judíos israelíes estaban haciendo a los palestinos lo mismo que afirman que los nazis les hicieron a ellos.

Los palestinos fueron calificados de “terroristas” porque decidieron resistir la invasión y ocupación.

El veto de EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido un instrumento muy efectivo al dar a Israel impunidad para matar a palestinos y árabes durante varias décadas.

El 15 de mayo de 1948, David Ben Gurion declaró el “Estado de Israel” y 62 años después, los estados occidentales y algunos líderes árabes sin carácter continúan celebrando este día negro.

Sin embargo, en el otro lado de la foto, Israel está enfermo, expuesto, vulnerable y en su punto más débil. La comunidad internacional ya no muestra una indulgencia después de que los sionistas cruzaran la línea -en la concepción europea- e hicieran a los habitantes de Gaza lo mismo que los nazis hicieron a los judíos; EEUU está tratando de presionar a un desafiante Israel en el tema de la construcción de los asentamientos; Turquía está dando la espalda a Israel; la crisis está asolando su economía en un momento en el que sus exportaciones hacia Europa han sufrido una fuerte caída y, lo más importante, el movimiento de resistencia en Oriente Medio está fortaleciéndose.

En 2000, Israel se retiró de la mayor parte del sur de Líbano por la fuerza, no mediante los acuerdos o las concesiones. En 2006 y después de 33 días de guerra en Líbano, Israel probó de nuevo el sabor amargo de la derrota a manos de unos pocos miles de combatientes de la Resistencia, después de que su “ejército invencible” presumiera de derrotar a ejércitos regulares árabes en menos de una semana. Hoy en día, Israel está amenazando Líbano, Siria, Irán y toda la región con una nueva guerra; una guerra que muchos creen que sería la última de Israel.

Algunos consideran que el régimen sionista está al borde del colapso y otros consideran que se ha deslizado ya hacia el precipicio.

La Nakba, por su parte, está muy cerca de convertirse en un legado que los palestinos, incluyendo los refugiados que esperan volver a Palestina, dejarán a sus decendientes.

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domingo, 16 de mayo de 2010

Recuerdo a la Nakba en Estambul, 62 años de espera y de injusticias hacia el pueblo palestino


Dibujo realizado por un niño de Gaza de 12 años

16 Mayo 2010 por culturaypaz

Ayer Laura y yo recorrimos Estambul y no haciendo turismo precisamente. Cámara en mano, nos dirigimos primero al barrio de Fatih en donde un colectivo de palestinos exiliados en Turquía habían montado una carpa llena de motivos palestinos; artesanía, vestidos típicos, fotografías de los últimos ataques a Gaza, dibujos hechos por niños de Gaza que apabullaban por la dureza de sus imágenes, etc.

Estuvimos casi toda la mañana compartiendo con ellos siendo halagados constantemente por nuestra participación en la flotilla que partirá en los próximos días hacia Gaza.

Poco antes de comer, nos dirigimos al barrio de Eyüz, en donde unas amigas de la encantadora Wasima habían organizado un rastrillo solidario para sacar fondos para la ONG turca IHH y poder comprar mas materiales para llevar a Gaza. Un grupo de cerca de quince chicas daban comida cocinada por ellas mismas, vendían ropa donada por comerciantes de la zona, pasaban huchas entre los transeúntes buscando donaciones anónimas, repartían folletos con el mapa de la Palestina histórica en 1948 y con el mapa de lo que quedaba en la actualidad … el transito de personas por este mercadillo improvisado era constante y Laura, vivió uno de los momentos mas intensos y bonitos desde que hemos llegado a Estambul. Las chicas primero, y la madre de una de ellas en particular, la adoptaron como una mas entre ellas dándola regalos y ofreciéndola afectos incondicionales continuamente. Tras grabar varios testimonios en el mercadillo, salimos hacia los alrededores de la mezquita azul en donde se estaba celebrando otra actividad recordando a los mas de 4 millones de refugiados palestinos existentes.

Al llegar a Topkapi en el tranvia, nos recibían dos enormes banderas; una turca y otra palestina, que abrían el paso a enormes paneles explicativos de la situación en Palestina mientras sonaba un potente equipo de música a ritmo de Dabke. Una decena de palestinos danzaban su música tradicional mientras los ojos de decenas de turistas se fijaban en ellos. La organización IHH había cedido una espectacular pancarta en la que explicaba la judeización de Palestina y llamaba a las “sociedades del mundo a levantarse contra el sionismo”. Mientras grababamos, entre la multitud reconocimos a dos activistas norteamericanos con los cuales ya nos habiamos encontrados con anterioridad en Egipto en la Gaza Freedom March el pasado mes de diciembre.

Helen y Ricardo, son dos veteranos activistas que comenzaron a transitar estos caminos de la solidaridad en los años 60, en pleno auge del movimiento anti-guerra en EE.UU. movilizandose en New York contra la guerra del Vietnam. Tras haber pasado por la solidaridad con Cuba en el año 62, donde tuvieron la oportunidad de estrechar la mano de Ernesto Che Guevara según nos confesaba Helen, participaron en la revolución sandinista en los años 80 en primera linea de proceso educativo formando a jóvenes estudiantes y posteriormente en la denuncia de la guerra de Iraq desde el “corazón de la bestia” (haciendo referencia al calificativo que Ricardo ponía para hablar sobre su país). Iraq y Palestina son sus principales preocupaciones en la actualidad, junto con Afganistan. En el mes de marzo consiguieron entrar en Gaza por lo que fue muy interesante la charla con ellos ya que nos pusieron al día de la desolación que se encontraron.

De vuelta hacia el hotel, volvimos a pasar por la carpa de los palestinos situada en Fatih y cual fue nuestra sorpresa que nos encontramos un concierto de un grupo turco y un regalo para nosotros. Uno de los palestinos del colectivo que organizaba la actividad nos había buscado una bandera de unas dimensiones enormes que nos ofreció para que nos acompañara hasta Gaza. Esta bandera será no solo nuestra, también la de tod@s vosotr@s que nos seguís en este viaje.

Hoy se reúnen en Estambul miembros de las diferentes organizaciones que están organizando la Flotilla; gente de Irlanda, de Reino Unido, de Bélgica, de Grecia y los miembros de IHH para cerrar los últimos flecos antes de echarnos al mar el próximo viernes y esta noche, participaremos en un Festival de solidaridad con la flotilla invitados por las personas que trabajan en IHH que la verdad, se están portando con nosotros como si fuéramos de su familia, y tal vez lo seamos y es lo que estamos descubriendo en estos días, que al final no somos tan diferentes y que los sentimientos de justicia, la capacidad de sentir el dolor ajeno como propio, la sensibilidad y las estrategias, son completamente iguales y eso es lo que nos hace humanos y activistas.

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La Nakba es continua y ha llegado la hora de que termine


La Nakba no es sólo un evento a recordar

Badil.org
Traducción del inglés para Rebelión por Germán Leyens.
15-05-2010

Lo que se necesita en el 62 aniversario de la Nakba de 1948: Lograr unidad nacional, Fortalecer la Campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones; Activar la resistencia popular en todas sus formas; Organizar esfuerzos internacionales; Terminar las negociaciones de relaciones públicas.

Declaración de BADIL

Básicamente, las circunstancias que rodean la lucha palestina actual no difieren de las que llevaron a la Nakba de 1948 y a la colonización de Palestina. Hoy en día, en el sexagésimo segundo aniversario de la Nakba, la naturaleza de la empresa colonial sionista-israelí respaldada por Occidente aparece cada vez más clara. Al pueblo indígena palestino se le han negado sus derechos más fundamentales e inalienables de autodeterminación, incluyendo sus derechos de retorno a la tierra de la que fue desplazado, y sigue sufriendo las graves violaciones por Israel de los derechos humanos y libertades básicas. Mientras Israel bloquea cruelmente a los palestinos de la Franja de Gaza y niega a 7,1 millones de palestinos desplazados en todo el globo sus derechos al retorno, a la restitución y compensación, la comunidad internacional suministra un escudo protector forjado mediante la cooperación diplomática, económica, cultural y de seguridad que perpetúa la impunidad de Israel.

En días en los que la verdadera cara de Israel como régimen de colonización, apartheid y ocupación militar ha sido expuesta a la vista del mundo, gobiernos y sus organizaciones, han preferido mirar para otro lado. El escudo protector que impide una corrección efectiva y la responsabilización por los crímenes de Israel ya no es suministrado sólo por los Estados occidentales, ya que organizaciones internacionales se han sumado al coro que pide una “posición equilibrada” y han permitido la participación e integración de Israel en organizaciones civiles y sociales globales y regionales. Por lo tanto, Israel goza no sólo del apoyo ilimitado de EE.UU., sino también de estatus preferencial con la Unión Europea según la Declaración de Barcelona de 1995 y el Acuerdo de Asociación UE-Israel, que han afianzado las relaciones europeas con Israel en términos políticos, militares, financieros, económicos, sociales y culturales, e incluso en el terreno de la ayuda humanitaria.

Sólo recientemente, el 10 de mayo, ningún Estado miembro de la OCDE se sintió obligado por el derecho internacional o encontró la fortaleza moral para bloquear el acceso de Israel a ese club de las economías poderosas del mundo. El escudo protector de Israel ya no se compone sólo del poder de veto de EE.UU. en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se ha extendido a otros foros de la ONU, como ser la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos –donde las potencias globales ejercen una presión coercitiva sobre Estados miembro–, e incluso a sistemas judiciales interiores y tribunales internacionales, a fin de posibilitar que Israel escape a la responsabilización por sus graves violaciones del derecho internacional.

Ha quedado penosamente claro que Israel y el así llamado Cuarteto ven las demandas palestinas por la implementación del derecho internacional como obstáculo para el proceso de paz, en el mejor de los casos, y como una forma de extremismo radical inaceptable, en el peor. Esto explica el que EE.UU. haya reanudado su presión sobre los representantes palestinos y árabes para que vuelvan a la mesa de negociaciones a pesar de la negativa de Israel de cesar la construcción y expansión de sus asentamientos en Cisjordania palestina ocupada, y sin tomar en cuenta el compromiso personal dado al respecto por el presidente Obama. Por lo tanto, así llamadas conversaciones de proximidad y negociaciones indirectas están siendo relanzadas mientras el primer ministro de Israel reasegura a su gobierno de coalición de que no habrá una limitación de la construcción y expansión de asentamientos, del desplazamiento forzado de palestinos de Jerusalén y de la expansión de la red de carreteras de apartheid y del Muro en Cisjordania ocupada.

Mientras tanto, Israel sigue elaborando y adoptando más legislación racista, incluyendo propuestas legales para ilegalizar la conmemoración de la Nakba, la Ley de Autoridad de Tierras de Israel de 2009, y una enmienda de 2010 de la Ley de Adquisición de Tierras, que permite la privatización y confiscación de más tierras de refugiados y ciudadanos palestinos, así como nuevas órdenes militares, como ser la Orden Nº 1650 que define arbitrariamente a una gran porción de la población palestina de Cisjordania ocupada y a extranjeros como “infiltrados” sujetos a arresto y deportación.

A la luz de lo mencionado y la división y debilidad que ha caracterizado la actuación de la dirigencia palestina, BADIL reitera el llamado del Comité Nacional por la Conmemoración de la Nakba publicado este 15 de mayo para que

La dirigencia palestina:

* Adopte una estrategia coherente hacia una solución justa y permanente para los refugiados palestinos y de IDP [personas desplazadas internamente

], basada en su derecho al retorno y de acuerdo con el derecho internacional, los principios universales de justicia y las resoluciones de la ONU 194 (1948) y 237 (1967);

* Paralice todas las negociaciones, directas o indirectas, hasta que Israel detenga completamente la expansión de asentamientos, la transferencia de población (“Judeización”) y construcción del Muro y otra infraestructura de colonización y apartheid como ser carreteras, y el tren ligero que conecta asentamientos judíos con Jerusalén Occidental;

* Asegure la reconciliación y unidad nacional como un asunto urgente, y reconstruya la OLP como una plataforma legítima y creíble que represente a todo el pueblo palestino y sus organizaciones políticas;

* Apoye y active la resistencia popular en todas las formas permitidas por el derecho internacional.

* Establezca un mecanismo consultivo con las organizaciones de la sociedad civil profesional para apoyar los esfuerzos de la OLP en foros internacionales.

El público en Palestina y en el exterior:

* Refuerce y expanda el movimiento dirigido por la sociedad civil por el boicot, la desinversión y sanciones (BDS) contra Israel hasta que cumpla con el derecho internacional, y ejerza más presión sobre los Estados para que implementen sanciones y adopten decisiones y resoluciones que apoyen la Campaña BDS global;

* Redoble los esfuerzos por la investigación de los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad israelíes y el procesamiento y castigo de los responsables, así como los esfuerzos por impedir el acceso e integración de Israel en organizaciones internacionales y regionales.

--

Hazem Jamjoum

Communications Officer

BADIL Resource Center for Palestinian Residency & Refugee Rights

(Belén, Palestina)

Tel: +972-2-277-7086

Fax: +972-2-274-7346

Correo electrónico: info@badil.org

Sitio en Internet: http://www.badil.org

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Conmemoración de la Nakba


El éxodo de los habitantes de Yaffa en embarcaciones (Mayo de 1948)


William A. Cook
Countercurrents.org
15-05-2010

Un cuento elaborado a base de engaños, mentiras y terrorismo: el nacimiento de Israel

(Basada en documentos reservados de la Agencia Judía y de sus organizaciones afiliadas incautados por la Policía del Mandato Británico, un material que confirma que la comunidad judía controlada por el sionismo trató de borrar de la faz de su territorio a los habitantes de Palestina, convirtiendo todo el Mandato de Palestina en un Estado judío, un intento que continúa hasta el momento actual, como el Sr. Cook demuestra en su nuevo libro: “The Plight of the Palestinians: a Long History of Destruction”, disponible en MacMillan). Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

La historia jamás contada del intento sionista de convertir Palestina en un estado judío

“Se levantaron pueblos judíos en los lugares donde estaban los pueblos árabes. Ni siquiera conocéis los nombres de esos pueblos árabes, y no os culpo, porque ya no figuran en los libros de geografía, ni tampoco existen aquellos pueblos árabes… No hay un solo lugar construido en este país que no tuviera antes una población árabe”.

(Moshe Dayan, discurso ofrecido en el Technion, Haifa, citado en el Haaretz del 4.4.1969)

Así empezó en noviembre de 1947 lo que se conoce eufemísticamente como la limpieza étnica de Palestina por las fuerzas combinadas de los ejércitos judíos, la Haganá, el Stern y el Irgun, expulsando a más de 700.000 árabes palestinos de sus hogares, abocándoles a la destitución, sin hogar, abandonados, sin un país, conformando lo que ahora es la mayor diáspora de refugiados en el mundo.

Pero a fuer de mayor sinceridad, la trágica situación palestina, que empezó implacablemente en 1947, lo que ahora conocemos como la Nakba, fue una campaña intencionada y calculada para expulsar a los árabes palestinos de Palestina, el genocidio sistemático de un pueblo, según lo definen las Naciones Unidas al adoptar la Convención contra el Genocidio, artículo II.

El Reino Unido tenía un Mandato de la Liga de Naciones para gobernar la zona de Palestina, que se estableció en 1922. Antes de la implementación oficial de ese Mandato, el Gobierno británico había enunciado una “declaración” sobre los deseos del Gobierno de Su Majestad en cuanto a la conveniencia de “establecer un hogar nacional para el pueblo judío”, es decir, la Declaración Balfour. La Instrucción de 1922 del Proyecto Avalon en la Facultad de Derecho de Yale subraya tal intento: “Por tanto, el Gobierno de Su Majestad declara ahora inequívocamente que no forma parte de su política que Palestina deba convertirse en un Estado judío”.

La visión desde el interior del Mandato

Una de las curiosas ambigüedades que rodea la década que precedió a la declaración del Estado de Israel por los dirigentes judíos en Palestina, es la escasez de información y perspectiva de las fuerzas del Mandato británico que gobernaron Palestina entre 1940 y el 15 de mayo de 1948, fecha de aplicación de la resolución sobre la partición. Por fortuna, Sir Richard D. Catling nos ha dejado un archivo que nos permite penetrar en las condiciones que prevalecían en Jerusalén cuando él era Jefe Adjunto de la Rama Especial de la División de Investigación Criminal en Jerusalén en 1944, y un año después Inspector General Adjunto. El archivo “MUY SECRETO” de Catling permaneció intacto en los archivos de la Rhodes House de las Bibliotecas Bodleian de la Universidad de Oxford hasta hace dos años.

En ese archivo destacan dos documentos con 62 apéndices de pruebas que totalizan casi 500 páginas de material. El primero es un despacho enviado al Secretario de Estado, fechado el 16 de octubre de 1941, por el Alto Comisionado para Palestina, Harold MacMichael, catalogado como “Secretísimo”; el segundo, un “Memorando muy secreto sobre la Participación de las Instituciones Nacionales Judías en Palestina en Actos Ilegales y Violentos”, preparado en la sede del Departamento de Investigación Criminal, Policía de Palestina, Jerusalén, con fecha de 31 de julio de 1947. [Sir Richard C. Catling, 145, Mss. Med. S20] (1).

Lo que resultaría obvio ahora, con el material preservado por Sir Richard C. Catling, es la verdad acerca de la creación del estado de Israel: la aceptación por el Gobierno Provisional de la Agencia Judía de la Resolución 181 de las Naciones Unidas como declarado Estado judío no tenía la intención de cumplir el objetivo fijado por la Asamblea General de las Naciones Unidas: proporcionar un estado para dos pueblos en la tierra de Palestina, sino más bien utilizarla como medio para conseguir un eventual control de todo el territorio y limpiar esa tierra de su población originaria hasta donde fuera posible. Expresándolo sin rodeos: como los capítulos del nuevo libro publicado por Macmillan “The Plight of the Palestinians” atestiguan, el actual gobierno israelí continúa con las mismas prácticas de los gobiernos israelíes del pasado: limpiar el territorio de sus legítimos habitantes para convertir esa tierra en parte del Estado judío. Eso es lo que en numerosos capítulos de ese libro de denomina “genocidio a cámara lenta”.

Lanzamiento del Estado

Consideren los acontecimientos de los días 9 a 11 de abril de 1948, la expulsión de los ciudadanos de la ciudad de Deir Yassin, un mes antes de que la Agencia declarase la existencia del Estado de Israel y la aplicación de la Resolución de las Naciones Unidas relativa a la partición. La masacre se produjo en ese momento y ha quedado como ejemplo del intento de la Consultoría Sionista y de sus agentes de limpiar étnicamente Palestina de habitantes no judíos (2).

Durante los seis meses que transcurrieron entre la adopción de la Resolución 181 de las Naciones Unidas y en los siguientes meses, el nuevo Estado de Israel lanzó una incursión militar masiva por el territorio señalado para el pueblo palestino por esa misma Resolución, creando a su paso “750.000 refugiados palestinos”, la destrucción completa de “cientos de pueblos… no sólo despoblándolos sino destruyéndolos… dinamitando las casas o arrasándolas con bulldozer”. El estudio masivo de Walid Jalidi se centró en 418 pueblos, que una vez fueron los hogares de los palestinos, de los cuales 292 quedaron completamente destruidos, otros 90 “destrozados en grado sumo”, el resto reemplazados por judíos llamados colonos israelíes (3).

La percepción de la realidad

El “despacho” enviado por MacMichael al Secretario de Estado fue consecuencia de una investigación sobre los usos y prácticas de financiación de fondos por parte de varias organizaciones judías.

El memorando ilustra… el hecho de que el Mandatario se enfrentaba potencialmente en Palestina a un peligro, motivado por la violencia judía, mucho más grave que lo que antes había tenido que afrontar a causa de la violencia árabe, un peligro infinitamente más difícil de afrontar con los medios represivos utilizados contra los árabes. En primer lugar, los judíos… tienen el apoyo moral y político… de sectores considerables de la opinión pública, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos de América… toda la influencia y habilitad política de los sionistas se había puesto en marcha para mostrar que los judíos eran las víctimas de la agresión en Palestina, y que había que persuadir de la verdad de la controversia a una parte importante de la opinión pública en el exterior (4).

Resulta completamente obvio que MacMichael entiende que el Mandatario tiene poco poder en casa frente a las fervientes actuaciones de los sionistas a la hora de manipular a la gente y a la opinión pública incluso cuando expanden su terrorismo contra el gobierno del Mandato británico en Palestina. Esa es una posición insostenible, ser responsable del gobierno, control y seguridad de los que están bajo su autoridad, i.e., tanto palestinos como judíos, sabiendo que los judíos están dispuestos a sacar a patadas a los británicos de Palestina, y sabiendo que, en casa, poca ayuda puede ofrecer tu gobierno.

Para reafirmar sus puntos de vista, MacMichael ofrece lo siguiente:

… los judíos que están en Palestina son diestros en el uso de las armas… un gran número de ellos ha recibido entrenamiento en la Policía Palestina… o en las Fuerzas de Su Majestad. En el momento actual, además de los aproximadamente 10.000 judíos de las Fuerzas de Su Majestad, hay 5.800 más en diversas unidades de la fuerza policial y 15.400 policías especiales (31.000)… Cuando a esos hombres… se les añaden las ilegales organizaciones de ‘defensa’ de los judíos (sólo la Haganá tenía en 1945 alrededor de 60.000-70.000 hombres, véase Mss. Med. S20 Appendix XXI), es evidente que el pueblo judío, en número y calibre de armas, es un adversario muy formidable (5).

Esto sucedía en 1941, antes de que se pusiera en marcha el despliegue total del terrorismo judío contra el gobierno legítimo de Palestina.

MacMichael y Catling se encontraron con que había desaparecido uno de los apoyos fundamentales de Catling para emprender una “guerra irregular” a causa de su imagen de mesa coja que necesitaba del apoyo del pueblo, del comandante, de su ejército y del gobierno, una imagen, sin duda, de su infancia en Suffolk donde formaba parte de una familia de carniceros y granjeros. Pero cuando se llegó al final de la II Guerra Mundial, la situación fue a peor. La Haganá perpetró una serie operaciones militares contra los británicos, incluyendo el secuestro, asesinato y colocación de bombas-trampa contra los soldados británicos, dirigidas contra el Gobierno del Mandato mientras el gobierno en casa permanecía silencioso bajo el aluvión de la propaganda sionista israelí (6).

Pero no se hace justicia a las duras situaciones que tuvo que enfrentar gobierno del Mandato reflejando sólo los actos terroristas. MacMichael describe la realidad de las fuerzas alineadas contra la policía en Palestina:

Una segunda cuestión que me impresionó profundamente es el control casi nazi ejercido, quieras o no quieras, por las organizaciones judías oficiales sobre la comunidad judía a través de la administración de fondos desde el exterior, de la cuestión de los certificados de trabajo en relación con la cuota de inmigración… La Comisión Real estaba, en mi opinión, completamente equivocada cuando describía a la comunidad judía en Palestina como “intensamente democrática”… La organización sionista, la estructura social global que ha creado en Palestina, tiene todo el boato pero ninguno de los elementos esenciales de la democracia. La comunidad está bajo la cerrada oligarquía de las organizaciones oficiales judías controladas por la política sionista, que restringe a todos los niveles las vidas de la comunidad judía… La Agencia es quien tiene realmente el poder, con la Haganá, la ilegal organización militar, siempre en segundo plano (7).

Y de esa forma, las autoridades en Palestina, las autoridades legales, no tienen poder para hacer cumplir las medidas que podrían reducir los actos terroristas contra su propia policía. “En el momento presente, no puede contemplarse el uso de la fuerza porque una acción así tendría que llevarse a cabo a una escala muy grande”. MacMichael comprende que no puede conseguir ayuda de la comunidad judía, aunque ésta esté en desacuerdo con la moralidad o los métodos de la Agencia. Las consecuencias de la desobediencia para un judío individual son horrendas, como atestigua el segundo documento incautado a los sionistas en 1947.

Entre dos mundos

Nada devela más claramente el significado y alcance del “monstruo sionista” que el “Memorando del Departamento de Investigación Criminal” MUY SECRETO de Catling del 31 de julio de 1947:

El objetivo de ese memorando es ofrecer pruebas documentales de hasta dónde las supremas instituciones nacionales judías en Palestina, y sus principales autoridades, tomaron parte en actos de sedición, violencia, incitación y otros delitos contra las leyes de Palestina… La mayor parte del memorando se refiere a la guerra y a los años posteriores a ésta… por tanto el memorando se ocupará únicamente del intento de establecer vínculos entre los órganos supremos judíos y las actividades ilegales… (8).

El memorando de Catling empieza con una interpretación de la “intricada estructura económica, social y política judía en Palestina”. Una serie de apéndices ofrecen un seguimiento de estas estructuras, señalando de paso que “… el Informe de la Comisión Real Palestina de 1937 entendía que ‘la Agencia no es, obviamente, una entidad de gobierno’; sólo puede asesorar y cooperar en un amplio y determinado campo’. Pero aliada como está con el Vaad Leumi, y ordenando la lealtad de la gran mayoría de judíos en Palestina, ejerce incuestionablemente, tanto en Jerusalén como en Londres, una influencia considerable sobre la conducta del gobierno” [el énfasis es mío]. La frustración de Catling con el actual control de los judíos de la política británica en Palestina resplandece en este documento: “Esta poderosa y eficaz organización equivale, de hecho, a un gobierno que existe codo con codo con el Gobierno del Mandato…” (2-3) [el énfasis es mío] (9).

Lo que Catling no expone en esa frase, aunque lo manifiesta en el memorando, es que la Agencia Judía y sus organizaciones filiales están en guerra con la Autoridad de las Naciones Unidas en Palestina: el Gobierno Palestino del Mandato británico. Los apéndices incluyen información detallada sobre el personal al referirse a las organizaciones judías y a las funciones de cada una de ellas. El memorando va más allá. Señala que las actividades de la Agencia judía a través de sus controladas organizaciones envían emisarios e instructores al extranjero para “fomentar sentimientos sionistas entre las comunidades judías y personas desplazadas, para presionar sobre el problema palestino, organizar la inmigración ilegal y llevar a cabo actividades de espionaje”. Como consecuencia de sus investigaciones, el Departamento enumera seis áreas de actividades subversivas emprendidas por la Agencia judía contra el Gobierno del Mandato Británico:

1. Mantenimiento de un ejército y sistema de espionaje secretos;
2. Contrabando, robo y fabricación de armamento;
3. Inmigración ilegal;
4. Violencia y desobediencia civil;
5. Propaganda sediciosa y hostil;
6. Invasión de los derechos civiles de los ciudadanos judíos (10).

En resumen, la Agencia judía controlada por los sionistas, la Yishuv, socavó activamente la autoridad legal en Palestina incluso mientras actuaba para minar el apoyo hacia ese gobierno en Gran Bretaña, poniendo en peligro a las fuerzas británicas cuando trataban de cumplir sus responsabilidades oficiales en Palestina. También demuestra la determinación de los dirigentes de la Agencia de minar a la misma nación que le dio un medio para establecer una “patria” en Palestina a través de la Declaración Balfour. Ni que decir tiene que Catling y sus fuerzas del Departamento de Investigación Criminal reconocieron la posición imposible en que este desafío les colocaba y comprendieron los engaños y los medios violentos utilizados por los sionistas para asegurar que se cumpliera a toda costa su voluntad y sólo su voluntad.

Sin embargo, el poder real tras sus esfuerzos, lo que mantuvo eficazmente unida toda la telaraña de la red, fue la utilización de la extorsión sobre todo el pueblo judío en Palestina: “… la extorsión de dinero para fondos no autorizados y la auto-imposición de impuestos para financiar los ilícitos fines políticos de las instituciones nacionales” (42). El Memorando de Catling proporciona pruebas de lo eficazmente que operó la red, incluyendo la recopilación sistemática de todos los asalariados, de las medidas a adoptar en caso de que se negaran a pagar, la publicación de los nombres de quienes no contribuían, deducciones en los salarios, sanciones a las empresas, evaluación obligatoria, retención de los certificados de los inmigrantes y evaluaciones de los dirigentes de la Agencia judía.

A continuación, se exponen las medidas que adoptaban contra quienes se resistían a acatar sus dictados, incluyendo las acciones a adoptar contra cualquiera que ayudara a una de esas personas. No hay necesidad de entrar en los detalles de estas impuestas medidas; de la serie de consecuencias, desde el ostracismo total de un individuo de su comunidad, hasta su secuestro y desaparición.

Los que entraban en las fuerzas militares de la Agencia Judía, la Haganá, tenían que hacer el Juramento de la misma (XVI A 157):

Por la presente, declaro por mi propia voluntad y libre reconocimiento que entro en el organización de defensa judía de la Tierra de Israel (Irgun Haganana Haivri Be’Eretz Israel).

Por la presente, juro ser leal a la organización para la defensa todos los días de mi vida, a sus leyes y tareas, definidas por el Alto Mando en sus regulaciones básicas.

Por la presente, juro mantenerme toda mi vida a disposición de la organización para la defensa, a aceptar incondicionalmente su disciplina, sin límite alguno, y a alistarme ante su llamada para cualquier servicio activo en cualquier momento y lugar, a obedecer todas sus órdenes y a cumplir todas sus instrucciones.

Por la presente, juro dedicar toda mi fuerza, e incluso sacrificar mi vida, en la defensa y batalla por mi pueblo y por mi Patria, por la libertad de Israel y por la redención de Sión (11).

En cierto sentido, estas dos metodologías de control, una impuesta mediante el miedo, la segunda por obligación moral, facilita la comprensión de cómo los sionistas fueron capaces, mediante el control total, de conseguir sus objetivos a largo plazo durante un período prolongado de tiempo. El temor impuesto mediante la extorsión depende de que se utilice para proporcionar acceso a puestos de trabajo, a la protección ofrecida por las fuerzas de la Haganá y las bandas criminales, y a la aplicación de las normas y reglamentos detallados anteriormente.

El Juramento de la Haganá es más profundo que el miedo. En efecto, declara que un individuo ha entregado su conciencia al Alto Mando, aceptando así que esa autoridad decida lo que está bien y lo que está mal, sin que importe el derecho internacional, estatal o local, es más, independientemente de la moral, valores y tradiciones del judaísmo. Este compromiso es para siempre, hasta la muerte. Se ve reforzado por un documento distribuido por el Comandante y Tropas de la Haganá catalogado como “Instrucciones de seguridad”, que señala al principio: “Recuerda, eres miembro de una organización militar ilegal, según las leyes del gobierno, su existencia, actividad y pertenencia están prohibidos”. El resto del documento obliga al recluta a la obediencia incondicional, al silencio absoluto y a las pragmáticas y utilitarias virtudes del engaño y la mentira (12).

Vendiendo el alma

Desde el momento en que un individuo presta el juramento, se compromete a una vida de secretismo y, por consiguiente, a la deslealtad y traición hacia aquellos con quienes tiene mayor intimidad en su devenir cotidiano. Aquellos con quienes interactúan habitualmente no deben percibir ni sus acciones ni su verdadera identidad. Es una vida que encapsula la necesidad de la mentira, el engaño, la coerción, la extorsión y la obediencia a un grupo que dicta las acciones que uno debe perseguir; la libertad ya no existe, la autonomía ya no existe, la lealtad a los otros ya no existe, es más, la amistad con otros se ve comprometida o deviene algo imposible, uno se convierte en el objeto de ese grupo, en un verdadero esclavo de sus deseos y voluntades. La mentalidad que fomenta tal control, permite el espionaje, el engaño a los amigos, el ostracismo en la propia comunidad por pensar de forma diferente, el encarcelamiento sin el proceso debido, la tortura, incluso las ejecuciones extrajudiciales. Supone un compromiso total con una causa que reemplaza a todo lo demás, determinada y dictada por una oligarquía silenciosa que no está sometida a institución legítima alguna ni a nadie.

Notas:

1. Catling, Sir Richard C., Personal Classified “Top Secret” files. Rhodes House Library Archives. #145. Mss. Medit. S 20 (1, 2, 3, 4, 5) Appendices circa 475 pages of seized documents. Oxford: Bodleian Libraries.
2. Morris, Benny. (1999): “Righteous Victims: A History of the Zionist-Arab Conflict”, 1881-2001. Knopf. 208.
3. Khalidi, Walid. (1992): “All That Remains”. Institute for Palestinian Studies: Washington, D.C. xv.
4. MacMichael, Harold. (1947). “Memorandum on the Participation of the Jewish National Institutions in Palestine in Acts of Lawlessness and Violence” The Palestine Police, Jerusalem, 7-31-1947 in Catling file
5. MacMichael. “Dispatch.” 1.
6. Ibid., “Despatch” 2.
7. Ibid., “Despatch” 2.
8. Catling. “Memorandum” 1-2.
9. Ibid., “Memorandum” 2-3.
10. Ibid. “Memorandum” 5.
11. Ibid., Appendix, XVIA, 157.
12. Ibid., Appendix, XXVIII, 219.

William A. Cook es profesor de inglés en la Universidad de La Verne, al sur de California. Entre sus obras destacan: “Psalms for the 21st Century”, “Tracking Deception: Bush Mid-East Policy”, “The Rape of Palestine”, “The Chronicles of Nefaria”, y en junio aparecerá en Macmillan, “The Plight of the Palestinians”. Los artículos de Cook se publican en Counterpunch, the Palestine Chronicle, MWC News, Pacific Free Press, Atlantic Free Press, Dissident Voice and Countercurrents, entre otros. Puede contactarse con él en: wcook@laverne.edu y www.drwilliamacook.com.

Fuente: http://countercurrents.org/cook110510A.htm

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viernes, 14 de mayo de 2010

Los Palestinos Todavía Sufren una Catástrofe


Al-Manar
14/05/2010

El alto negociador palestino dijo el viernes que los palestinos siguen soportando una catástrofe, 62 años después de la creación de la entidad sionista sobre el territorio palestino, que ha provocado un éxodo de centenares de miles de refugiados.

“La catástrofe continúa,” dijo Saib Erekat en un mensaje en el día de la Nakba (Catástropfe), que los palestinos conmemoran el sábado.

Él insistió en que los refugiados, que junto con sus descendientes llegan ahora a los 4,7 millones, tienen el derecho al retorno. “En otros conflictos, los derechos de los refugiados han sido respetados, incluyendo el derecho al retorno, la restitución y la compensación. En fuerte contraste, sin embargo, Israel se niega a reconocer el derecho palestino al retorno y sigue así negando los derechos básicos de los refugiados.

“Nadie está por encima de la ley,” dijo Erekat, que pidió que la comunidad internacional ponga fin a la “beligerencia y desprecio a la ley internacional” de Israel.

Él insistó también que la creación de un estado palestino con el Jerusalén ocupado como su capital “es un deber.”

El Día de la Nakba conmemora el aniversario de la “catástrofe” que los palestinos sufrieron con la creación en mayo de 1948 del estado de Israel, cuando unos 700.000 árabes huyeron o fueron expulsados de sus hogares.

El viernes por la tarde se produjeron vigilias en los campos de refugiados así como grandes manifestaciones en los territorios palestinos el sábado, incluyendo una marcha a la tumba del fallecido líder palestino, Yasser Arafar, en Ramallah, la capital política de la Cisjordania ocupada por Israel.

Rusia Rechaza las Críticas de Israel hacia su Relación con Hamas

14/05/2010 Rusia rechazó el jueves las críticas de Israel hacia el presidente Dimitri Medvedev por reunirse con el líder del grupo de resistencia islámico palestino Hamas esta semana.

Tras calificar a Hamas de “organización terrorista”, el Ministerio de Exteriores de Israel dijo el miércoles que estaba “profundamente decepcionado” por el hecho de que Medvedev se reuniera con líder del Buró Político del grupo, Jalid Meshaal, durante su visita a Siria esta semana.

Rusia, EEUU, la Unión Europea y la ONU han compuesto un Cuarteto de mediadores sobre Oriente Medio. EEUU, la UE e Israel consideran que Hamas es un “grupo terrorista”. Rusia insiste en que Hamas no debe quedar aislado.

“Hamas... es un movimiento apoyado por la confianza y la simpatía de una parte significativa de los palestinos,” dijo el portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, Andrei Nesterenko, en una declaración. “Tenemos contactos regulares con este movimiento.”

“Es sabido que todos los otros participantes del Cuarteto sobre Oriente Medio han tenido algún tipo de contacto con el liderazgo de Hamas, aunque por alguna razón desconocida, ellos som demasiado tímidos para admitirlo públicamente,” dijo Nesterenko.

Durante el encuentro con Meshaal, Medvedev hizo un llamamiento en favor de la rápida liberación del soldado israelí capturado Gilad Shalit, que ha estado retenido por Hamas en la Franja de Gaza durante casi cuatro años. Hamas dijo que Shalit no debería ser liberado sin un “honorable” intercambio de prisioneros con Israel.

El jueves, Hamas alabó a Rusia y Turquía por sugerir que el movimiento debería ser incluido en el proceso de paz sobre Oriente Medio. “La invitación de Rusia y Turquía para incluir al movimiento en el proceso político refleja el peso real del movimiento,” dijo el líder de Hamas, Salah al Bardawil.

“El reconocimiento de la legitimidad de Hamas se incrementará para incluir a otros países además de Rusia,” señaló.

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Israel: ¿Estado fallido?


13-05-2010
José Steinsleger
La Jornada

La semana pasada traté la tragedia de la nakba, expresión empleada por el pueblo palestino para nombrar el "desastre" (u holocausto) que padece desde la constitución ilegal del Estado sionista de Israel (La Jornada, 05/05/10) (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=105653).

El término "ilegal" suscitó la molestia de algunas voces que respeto. El periodista Humberto Musacchio, por ejemplo, observó que la independencia unilateral de Israel (14 de mayo de 1948), fue precedida por un acuerdo mayoritario y “cabalmente ajustado al derecho internacional de la Asamblea General de la ONU…” (El Correo Ilustrado, 09/05/10).

Cierto y falso. Cierto: el acuerdo fue mayoritario. Y falso, porque el espíritu antihitlerista que embargaba a los redactores de la Carta Magna de la ONU (San Francisco, 26/06/1945) tuvo el cuidado de evitar, justamente, que el organismo internacional tuviese facultades jurídicas para separar o dividir territorios, habitados o no.

Dejemos eso de lado. Por este carril, acabamos discutiendo el carácter "legal" de los Tratados de Guadalupe-Hidalgo (1848), y otros casos similares de territorios ocupados por la fuerza. Vayamos a lo esencial: no por ilegal, el Estado de Israel deja de ser una entidad política real, y de indiscutido peso militar, financiero y político en el mundo contemporáneo.

Lo que se cuestiona de Israel nada tiene que ver con el chantaje emocional del holocausto, o el victimismo de su "derecho a existir". Los sionistas dicen que el Estado de Israel no puede reconocer a una nación israelí porque sería "el Estado de la nación judía". O sea, que pertenecería a todos los judíos de Brooklyn, Budapest, México o Buenos Aires.

¿“Nación judía…”? Nuevamente, dejémoslo ahí. En todo caso, si el gobierno de Israel celebrara un plebiscito con todos los judíos del mundo, la mayoría votaría contra sus prácticas genocidas, terroristas y anexionistas. Es más: emitirían una declaración de condena a la casta gangsteril que desde 1948 ha pervertido los valores sustantivos de la ética y el espíritu de tolerancia del judaísmo.

Ahora bien. Según Musacchio, en mi artículo habría "insistido" en “recetar la versión de los gobiernos árabes, y no de todos (sic)…”. No entiendo. Releo lo que escribí, y veo que los datos desestimados por el colega provienen de ocho fuentes israelíes. No obstante, más grave es que Musacchio diga que Palestina era un “territorio desértico que contaba entonces con algunos asentamientos árabes y judíos y era atravesado por grupos nómadas” (sic).

¿Territorio desértico? En su enciclopedia Milenios de México (1999), Musacchio estima que a la hora en que la ONU constituyó dos estados, uno árabe y otro judío “en la parte asignada a la nación árabe vivían 749 mil palestinos, y 497 mil en la destinada a Israel”. ¿Un territorio "desértico" de 20 mil kilómetros con 62 habitantes por kilómetro cuadrado?

Sería de lamentar que, de haber otra edición, Musacchio eliminara esa página de su magnífica obra en tres tomos. Porque sus datos son correctos y no provienen de fuentes "árabes" o "judías", sino del censo del Mandato Británico sobre Palestina.

Ídem: que por aquella época “no existía nada parecido a un Estado árabe palestino”. Va de nuez: cierto y falso. Cierto: no había un "Estado árabe palestino". Pero tampoco israelí. Pregunta: ¿Entonces por qué los palestinos, con un millón 246 mil habitantes, no pudieron fundar un Estado, y los sionistas sí, con una población de poco más de medio millón de judíos?

Por último, que “los gobernantes de los países árabes se opusieron a la constitución de ese Estado”. A ver, a ver. Las monarquías de Egipto y Arabia Saudita estaban enfrentadas a las de Irak y Transjordania (actual Jordania), y todas eran probritánicas. Y, a pesar de la llamada Declaración Balfour (que en 1917 respaldó la creación de un "Hogar Nacional Judío" en Palestina), los ingleses estaban poco interesados en la constitución del Estado de Israel.

A la hora de votar la partición, Londres se abstuvo: 33 países lo hicieron en favor, 13 en contra y 10 se abstuvieron. Dato importante: de no haber sido por el voto favorable de 13 países latinoamericanos (alineados con Washington), la partición de Palestina habría acabado en vía muerta.

El 14 de mayo de 1948 (dos días antes de lo estimado por el Departamento de Estado), Israel declaró la independencia, reconocida de facto este mismo día por el presidente Harry Truman.

El embajador de Estados Unidos en la ONU, Warren Austin, abandonó la Asamblea en señal de protesta. Y después, ocurrió un verdadero caos. La delegación estadounidense amagó con renunciar en masa, en tanto uno de sus miembros detenía por la fuerza al representante de Cuba, que quería anunciar inmediatamente el retiro de su país de la ONU.

En adelante, toda posibilidad de arreglo con "los árabes" (es decir con los palestinos y los movimientos de liberación en los países del Islam), sería saboteada por los sionistas que, recogiendo la bandera de los nazis, pasaron a ser los enemigos principales del judaísmo y de la humanidad en general.
http://www.jornada.unam.mx/2010/05/12/index.php?section=opinion&article=021a1pol

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martes, 11 de mayo de 2010

Palestina: orígenes de la nakba


10-05-2010
José Steinsleger
La Jornada

Revés y revés de una tragedia moderna: el próximo 15 de mayo el Estado de Israel festejará un nuevo aniversario de la declaración unilateral de su "independencia" (1948), y los palestinos (20 por ciento de la población, más los millones de la díáspora), recordarán el inicio de la nakba (o naqba).

La voz nakba denota el holocausto más antiguo y duradero de la historia contemporánea, y se lo emplea para nombrar la "catástrofe", pérdida o humillación que representó el establecimiento ilegal del Estado sionista: la expulsión y éxodo de 700 mil palestinos, precedidos de la limpieza étnica ejecutada por las milicias armadas sionistas.

Las fuentes idóneas para investigar la nakba, provienen de estudiosos y políticos judíos. Vislumbrando el drama, Judah Magnes (rector de la Universidad Hebrea de Jerusalén) escribió: "La partición de Palestina no detendrá las actividades terroristas de los grupos judíos que, tras conseguir la participación por medio del terror, intentarán conseguir el resto del país para los judíos por los mismos medios" (The New York Times, 28/9/1946).

Y otros, como el ex premier Yitzhak Shamir, expresaron con descarnado cinismo: "Gracias al terror fundamos el Estado judío" (Reuters, 4/5/1991). En tanto, militares, como el general Rafael Eitan, declararon, muy suelto de pecho: "Cuando nos hayamos asentado en la tierra, lo único que los árabes (o sea los palestinos) podrán hacer es dar vueltas como cucarachas borrachas dentro de una botella" (El País, Madrid, 25/11/04).

Uno de los documentos más reveladores de la nakba son los Diarios, del polaco sionista Ben Gurion (1886-1973), fundador del Estado de Israel. El primero de abril de 1948, los milicianos del Palmaj recibieron sus órdenes para la Operación Najson: “el principal objetivo es la destrucción de las aldeas árabes… y la expulsión de los aldeanos para que se conviertan en lastre económico para las fuerzas árabes”.

Aquí hay que destacar un dato del historiador israelí Ilan Pappé (Haifa, 1954), autor de La limpieza étnica de Palestina. Reprendido por uno de los principales líderes socialistas de la organización sindical Histadrut (que cuestionó el ataque a los campesinos en lugar de confrontar con sus patronos), Ben Gurion respondió: “No estoy de acuerdo con usted en que nos enfrentemos a los efendis (latifundistas), y no a campesinos: nuestros enemigos son los campesinos árabes” (Crítica, Barcelona, 2008, p. 414 y ss.).

Inserta en el estratégico Plan Dalet, la Operación Najson consiguió, por primera vez, la coordinación bajo un mando único de las milicias sionistas Haganah (1920), con las bandas fascistas de Zeev Jabotinsky (Irgún, 1931), y Abraham Stern (Lehi, 1940). Logro político que a finales de 1948 llevó a la fusión de las tres vertientes paramilitares en el ejército de Israel (Tzahal), eufemísticamente llamado "de autodefensa".

La sugerencia de Ben Gurion a las milicias fue clara: que no se perdonara a una sola aldea "árabe". Entre abril y mayo de 1948, la Brigada Alexandroni arrasó con todas las aldeas de la costa, y la Brigada Golani limpió el oriente de Galilea. Aunque en rigor, la limpieza había empezado el 30 de enero (aldea de Sheik, 60 muertos), y el 14 de febrero (aldea de Sa’sa, 20 casas dinamitadas con sus habitantes adentro, 60 muertos).

Sin embargo, la masacre más sonada tuvo lugar el 9 de abril de 1948 en Deir Yassin, pacífica aldea pastoril situada en una colina de Jerusalén occidental, cerca del barrio judío de Givat Shaul. Los campesinos de Deir Yassin habían celebrado un pacto de no agresión con la Haganá. Así es que las bandas de Irgún y Lehi se encargaron de la tarea.

Cerca de un centenar de víctimas (incluidos 30 bebés) fueron arrojadas a un pozo. En 1972, el coronel Meir Bail dio su testimonio: "Los soldados peinaron las casas, arrojaron explosivos en su interior, usaron todas las armas que tenían contra hombres desarmados, jóvenes, ancianos, mujeres y niños. Los oficiales no movieron un dedo para impedir las atrocidades. Después, 25 hombres fueron subidos a un camión, paseados por Jerusalén en un desfile de la victoria, llevados a una cantera y fusilados".

Deir Yassin quedó enterrada bajo Kfar Shaul, suburbio de Jerusalén occidental, y fue uno de los 418 poblados palestinos demolidos sobre cuyas ruinas se erigieron ciudades y urbanizaciones israelíes. Y el 15 de mayo, cuando Israel declaró su "independencia", 200 civiles palestinos fueron fusilados en el cementerio de Tantura.

En mayo de 2009, la Knésset (parlamento israelí), aprobó el castigo con tres años de prisión a quienes participen en actos conmemorativos de la nakba. Dos meses después, Israel Twito, vocero del ministro de Educación, Gideo Sa’ar, comentó: "Es inconcebible hablar, en Israel, acerca del establecimiento de nuestro Estado como si fuera una catástrofe". Y anunció que la palabra sería borrada de los textos destinados a los colegios palestinos-israelíes (Reuters, 26/7/09).

El premier Benjamin Netanyahu comentó que el uso de la expresión nakba equivale a difundir "propaganda en contra de Israel". El historiador Ilan Pappé disiente: la nakba continúa.
http://www.jornada.unam.mx/2010/05/05/index.php?section=opinion&article=021a1pol

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viernes, 30 de abril de 2010

La comunidad religiosa judía, el pueblo palestino y la humanidad


La Naqba como elemento común de identidad en la educación y la historia de las víctimas del sionismo

Nelly Marzouka
Rebelión
Revisado por Caty R.
30-04-2010

Un estudio realizado por Daniel Bar-Tal de la Universidad de Tel Aviv, sobre 124 libros de texto israelíes encontró repetidas caracterizaciones del pueblo palestino como «hostil, cruel, inmoral e injusto», y de los palestinos como «ladrones, sangrientos y asesinos». Jóvenes israelíes preguntados por el concepto que tenían de los árabes respondieron en un 80%: «alguien sucio con una cara terrorífica».

Todos los años en mayo el pueblo palestino que vive bajo la ocupación, así como los palestinos del exilio y de la diáspora, conmemoran la Naqba, la catástrofe palestina. Manifestada en el asesinato, y expulsión a punta de pistola por las bandas armadas terroristas sionistas del Irgún, Stern y Haganna en el año 1948, y que continúa hasta nuestros días dando origen de esta forma al problema irresuelto y a la par negado por los sionistas: el de los refugiados palestinos.

Los sionistas niegan la Naqba, niegan el derecho de retorno al pueblo palestino autóctono a su tierra ancestral: la Palestina histórica, cruelmente extinguida del mapa mundial. Este discurso del odio sionista abarca sus medios de comunicación y su educación desde muy temprana edad, pasando por la adolescencia, donde jóvenes extranjeros inmigrados a Palestina, provenientes de todos los rincones del mundo, son adiestrados dentro de un ejército de carácter francamente nazi y aún más depurado.

Para el sionismo igual que para el nazismo, ambas ideologías políticas basadas en un origen y denominador común fundamentado en el racismo, resulta tarea imposible educar en un normal y sano discurso de convivencia y esfera de los afectos. Para su gestación y perpetuación debe recurrir a construcciones de odio y masacres de colectivos completos.

La Naqba constituye un elemento común de identidad para una comunidad étnicamente europea que también en la segunda guerra mundial fue víctima del sionismo organizado, trabajando codo con codo con el nazismo, produciendo así uno más de los Holocaustos de nuestra historia humana, el cual debería recordarse en la enseñanza de los niños de todo el mundo y particularmente de todos aquellos que viven en toda la Palestina histórica, sean éstos cristianos, judíos o musulmanes, siempre y cuando se enseñase a la par y simultáneamente con el holocausto palestino pasado y presente, con el objetivo de que no se repita «nunca más».

El sionismo debería recordar que así como los nazis prohibían recordar el holocausto de los europeos polacos, rusos, pertenecientes a la comunidad religiosa judía, junto a gitanos, marxistas, etc., el pueblo semita palestino siempre recordará y continuará conmemorando a través de sus hijos, nietos y todas las futuras generaciones de palestinos, estemos donde estemos, el despojo y desalojo de la Palestina histórica, con sus mares, desde la bahía palestina de Haifa y el puerto palestino de Jaffa, ya que también en la Naqba rememoramos que toda Palestina es territorio ocupado, pero que en virtud de un carácter y sello pacifista inherente al espíritu del pueblo palestino, así como al desequilibrio de poder entre éste pueblo civil desarmado, confrontado al estado sionista mejor armado y financiado del mundo, más allá de dividirse la tierra Palestina en dos, de acuerdo con la ignorada resolución de partición por parte del sionismo, que se inició en abril de 1948 con la matanza de Deir Yassin, y luego el 14 de Mayo proclamando unilateralmente el estado sionista, la Naqba. Así, la represión y negación sionista de la Naqba, más allá de debilitar nuestra conmemoración, desde el día en que abrimos los ojos a este mundo, día a día, minuto a minuto, nuestra identidad y memoria colectiva palestina se refuerza muy a pesar de la insana negación del sionismo de la historia de Palestina y su holocausto.


«Una vaca en Palestina es más valiosa que todos los judíos en Polonia» (Isaac Greenbaum)

Artículo de referencia y fotos:

http://www.jewsagainstzionism.com/antisemitism/holocaust/index.cfm

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sábado, 24 de abril de 2010

Expulsión masiva del siglo XXI


24-04-2010
Nasim Ahmed
Palestinian Telegraph
Traducción para Rebelión de Loles Oliván

Sobre la Orden de Israel en relación con la prevención de la infiltración (enmienda nº 2) y la Orden sobre Disposiciones de seguridad (enmienda nº 112) aprobadas el pasado martes, 13 de abril de 2010.

Tras el eufemismo “prevención de la infiltración” se esconde una terrible realidad que los responsables israelíes tratan desesperadamente de ocultar. Esta simple realidad ha sido cardinal a lo largo de la existencia de Israel y lo sigue siendo. Se trata de una realidad que conecta la limpieza étnica de los palestinos en 1948 y las recientes órdenes militares que darían lugar a la expulsión forzosa de miles de palestinos. Es la realidad de que Israel se fundó sobre la política del traslado sistemático de población con la que ha seguido comprometido desde su creación.

Este simple hecho es un resultado natural de la ideología esencial de Israel: “redimir la tierra con la menor cantidad posible de población indígena”. Desde sus inicios, esta ideología esencial se ha aplicado eficazmente a través de métodos modernos de traslado de población y de apropiación de la tierra. Ello explica por qué, aun cuando cambien la retórica y la política, la expulsión y la desposesión se mantienen a través de diversos métodos.

Su estrategia comenzó con la negación absoluta de los palestinos como pueblo. Desde entonces y durante muchas décadas, Israel ha desarrollado y perfeccionado políticas para dispersar, encarcelar y empobrecer al pueblo palestino, en un esfuerzo incesante para destruirlos como nación. Ha industrializado la miseria palestina mediante sistemas cada vez más sofisticados de toques de queda, puestos de control, muros, permisos y apropiaciones de tierras. Ha transformado Cisjordania y Gaza en un laboratorio de pruebas sobre la infraestructura del confinamiento, la firmeza y el límite de la desesperación humana.

A lo largo de la historia de Israel rara vez se ha perdido una oportunidad de poner en práctica el núcleo principal de la política de traslado de población y ha seguido sin descanso el mismo rumbo mediante sus muchas guerras, mediante la colonización progresiva en la forma de construcción de asentamientos, a través de un régimen que combina ocupación, apartheid y colonización.

Toda la estructura legal de Israel en los territorios ocupados se ha diseñado para servir a este fin. Desde 1967, con el fin de controlar a la población palestina ocupada, Israel ha aprobado más de 1.200 órdenes militares y ha alterado la situación administrativa y legal en los territorios ocupados palestinos violando el derecho internacional humanitario. Otras partes de Cisjordania ocupada, incluyendo Jerusalén Oriental, fueron anexionadas a Israel inmediatamente después de la guerra de 1967; la colonización de la ciudad ocupada sigue adelante en violación del derecho internacional. Su régimen militar, en efecto, ha legalizado lo ilegal.

Para asegurar sus aspiraciones y mantener los privilegios judíos sobre la tierra, Israel aprobó la Ley del Retorno (1950), la Ley de Propiedad de los Ausentes (1950), la Ley de la Propiedad del Estado (1951), la Ley de Ciudadanía (1952), la Ley sobre el Estatuto (1952), la Ley de Administración de Tierras de Israel (1960), la Ley de Construcción y Edificación (1965), y la Ley “temporal” de 2002 que prohíbe el matrimonio entre palestinos de Israel y palestinos de los territorios ocupados. En consonancia con esta tendencia se han promulgado en abril de 2010 dos nuevas órdenes militares, la Orden sobre la Prevención de Infiltraciones (enmienda nº 2) y la Orden sobre Disposiciones de Seguridad (enmienda nº 112).

Esta orden militar forma parte de una serie de medidas aplicadas por Israel para vaciar Cisjordania de palestinos, especialmente sacándolos a Gaza. Supondrá que decenas de miles de palestinos sean deportados de los territorios ocupados de Cisjordania. Las órdenes han modificado sustancialmente la definición de “infiltrado” y de hecho se aplica a todo el que se encuentre en Cisjordania sin permiso israelí. Las órdenes no definen lo que Israel considera un permiso válido. A la gran mayoría de personas que viven en Cisjordania no se les ha exigido nunca disponer de ningún tipo de permiso para estar en su propia tierra y exigirlo es absurdo.

Hay decenas de miles de personas en situación de riesgo, que en absoluto representan amenaza de seguridad alguna, intentando vivir sus vidas. La orden los convertirá en delincuentes —porque convierte en delito estar en la propia casa. Como consecuencia, el tejido de la vida en Cisjordania quedará hecho añicos.

La orden clasifica a las personas que no tengan los documentos israelíes apropiados como “infiltrados”. El texto de la Orden ha sido modificado respecto de la orden original redactada en 1969, que ya entonces contravenía el derecho internacional. Entonces la definición de “infiltrado” era: “Persona que ha entrado en el área a sabiendas e ilegalmente después de haber estado presente en la franja oriental del Jordán [Cisjordania], Siria, Egipto o Líbano tras la fecha vigente (de la orden dada)”. En el marco de la nueva Orden se ha cambiado a: “Infiltrado: persona que ha entrado ilegalmente en la zona después de la fecha vigente, o persona que esté presente en la zona sin disponer de un permiso legal”.

Las órdenes están redactadas de manera tan vaga que teóricamente habilitaría al ejército para vaciar Cisjordania de casi todos sus habitantes palestinos. El documento en sí no especifica exactamente qué se entiende por “un permiso” y deja a los palestinos a merced de los israelíes.

A tan indiscriminada propuesta le es ilegalmente indiferente la composición del pueblo palestino. Desde que se produjo la expulsión del pueblo palestino de su tierra en 1948, la gran mayoría ha sido forzada a vivir como refugiada en países de acogida a lo largo de Oriente Próximo y muchos se han visto forzados a huir a otras partes del mundo. La naturaleza de la Diáspora es tal, que las personas se ven obligadas a vivir bajo regímenes diferentes con muy diversos retos planteados y con extrema dificultad respecto a las funciones de la comunidad. Tales retos no han impedido a los palestinos regresar a su tierra y vivir como palestinos en Palestina.

Este asalto indiscriminado a las familias y a la comunidad palestina no sólo contraviene el derecho internacional sino la mera humanidad. El modelo de familia palestina tiene lazos muy extensos y la orden militar está concebida para separar a las familias palestinas. Ello tendrá enormes implicaciones que auguran dolor, ira y frustración que serán ventilados en la calle.

Hasta diez diferentes grupos de derechos humanos han condenado estas medidas, incluida Btselem y algunas otras israelíes. Han planteado graves preocupaciones sobre el futuro impacto que tendrá para decenas de miles de palestinos que pueden ser expulsados de sus hogares. Las organizaciones de derechos humanos también han mencionado su impacto inmediato, que se dejará sentir muy pronto a través de dos grupos distintos de palestinos: los de Gaza y los palestinos y no palestinos de otros países casados con palestinos de Cisjordania. De acuerdo con las nuevas órdenes, los “infiltrados” sospechosos podrían asimismo ser encarcelados hasta siete años. Además, el deportado deberá pagar el coste de su propia deportación.

Subyace de manera implícita en la orden el intento israelí de fragmentar la causa palestina y apresurar el “politicidio” palestino. Gaza y Cisjordania es una sola entidad e Israel no tiene jurisdicción ni derechos legítimos para alterar esta realidad.

Los palestinos de Gaza y los palestinos de Cisjordania son todos palestinos, al igual que son ciudadanos británicos los de Londres y los de Birmingham y no hay autoridad moral ni jurídica que menoscabe los derechos de unos sobre los otros. La división del pueblo palestino es un intento temerario de disolver la causa palestina en unidades manejables con la intención de perjudicarla, e incluso, quizá, de echar por tierra las negociaciones sobre un estatuto final.

La política israelí de anexión no tiene límites. Se sigue comportando como un Estado canalla con un desprecio gratuito hacia los palestinos y hacia el derecho internacional. La comunidad internacional no debería sorprenderse por este nuevo paso porque no es más que una nueva manifestación del principio que vertebra y recorre la historia humana y no hay duda de que seguirá dando muestras de sus más detestables rasgos en los próximos años.

Estas órdenes militares pertenecen a un Estado de apartheid y no a una denominada democracia. Son productos de una visión del mundo basada en supuestos racistas y no en los valores de los derechos humanos y de la libertad humana.

Si la comunidad internacional se toma en serio la paz y el imperio de la ley no debe aceptar estas órdenes militares sencillamente porque se trata de un mero intento de expulsión masiva de palestinos. No se debe permitir que ninguna propaganda disuada del hecho de que esto no es sino legalizar la expulsión masiva del siglo XXI. En esencia, se trata del producto de una ideología que tiene por objeto la transferencia y la expulsión sistemática de palestinos de sus tierras. Cuando la guerra no es una opción, cuando el traslado abierto de población es intolerable internacionalmente, se busca cualquier otro método que sea menos visible.

Occidente sabe que se trata de un territorio ocupado y que Israel, a través de su ocupación, contraviene el derecho internacional todos los días sin ningún tipo de escrúpulos; y sin embargo, se le recompensa con un probable nombramiento como miembro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Recompensar a Israel cuando Israel es poco menos que un Estado paria ha sido un tema permanente y es también la causa raíz del fracaso constante para lograr la paz y la justicia en la región. La paz exige justicia y la justicia no se sirve con un doble rasero en las declaraciones y en las acciones.

Nasim Ahmed es investigador sobre Oriente Próximo.

Fuente: http://www.uruknet.com/index.php?p=m65287&hd=&size=1&l=e

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