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viernes, 11 de junio de 2010

Las mentiras de British Petroleum


Sara Plaza
9 de junio de 2010.
Foto: NWFblogs.
www.diagonalperiodico.net

Por la cabeza del consejero delegado de British Petroleum (BP), Tony Haywards, debió de estar pasando la famosa frase: “Salen sólo unos hilillos” cuando declaró, a mediados de mayo, que el impacto medioambiental derivado del hundimiento de la plataforma petrolera Deepwater Horizon en el Golfo de México “probablemente ha sido muy, muy modesto”.

La que a día de hoy se califica como la mayor catástrofe en las costas estadounidenses, por encima del accidente del Exxon Valdez en Alaska (1989), aún no ha conseguido ser frenada. Intento tras intento, BP no consigue taponar el escape de crudo que se desató el pasado 22 de abril, tras la explosión y el hundimiento de la plataforma, que causó 11 muertos. Lo que sí parece claro es que la marea negra provocada cada vez adquiere dimensiones más preocupantes, ya que, la directora del Servicio Geológico de EE UU, Marcia McNutt, aseguró a finales de mayo que los cálculos preliminares indicaban que el pozo arrojaba al mar entre 71 y 147 millones de litros de crudo, es decir, casi dos millones de litros diarios.

Por su parte, el 4 de junio, la compañía emprendía el último intento para frenar las tres fugas, que se sitúan a 1.500 metros de profundidad, con la instalación de una cúpula de contención sobre el pozo de la plataforma, con el fin de canalizar parte del petróleo hacia la superficie. Aunque los esfuerzos por lograr una solución siguen concentrados en la construcción de dos pozos aliviaderos, que no estarán listos hasta agosto. Tras el fracaso de la operación ‘top kill’, que intentó sellar el pozo con barro y cemento, todas las esperanzas se concentran ahora en torno a esta solución. Pero, mientras tanto, ¿es tan leve el impacto medioambiental como se preveía? ¿Qué se va a hacer con los más de 140 millones de litros de petróleo que forman parte ya del ecosistema?

Muchos expertos y asociaciones ecologistas han denunciado estos días que el derrame tiene asociados daños de una gran envergadura. En cuanto a la gestión del crudo, que ya forma parte del medio, las asociaciones ecologistas se muestran críticas con las alternativas que está gestionando BP.

Dispersantes tóxicos
Greenpeace denuncia que una gran cantidad del petróleo derramado en el Golfo de México no saldrá a flote debido a que la petrolera BP está usando dispersantes que sumergen el crudo, aumentando la toxicidad en las aguas marinas de la región. La organización ecologista considera esta técnica como un “maquillaje verde para ocultar la magnitud del daño que está dejando a su paso el vertido”.

Para Greenpeace, BP está exagerando la efectividad de su respuesta, en lo que la organización denomina un “teatro de la respuesta”. Esta misma fuente denuncia que se están cometiendo importantes errores, como la utilización de un dispersante en la fuente del derrame conocido como Codetix 9500. “Utilizar el dispersante representa un ahorro económico para BP, que tendrá que contratar menos barcos pesqueros para recoger el petróleo”, asegura. BP ha usado ya unos 600.000 litros del Codetix 9500, que “añaden más toxicidad a la zona, ya de por sí contaminada, lo que provocará más daños para la vida marina”. Reiteran que, cuando no se usan dispersantes, el petróleo alcanza la orilla y mata también a las aves, pero cuando es usado, se queda en el agua y mata a los peces.

“Es importante tener en cuenta que matar a los peces significa eventualmente matar a las aves debido a que se contamina toda la cadena alimenticia”, denuncia la organización ecologista. De hecho, el Gobierno de EE UU está aún investigando cuáles pueden ser los impactos del dispersante y los expertos no han sido capaces de alcanzar una conclusión, ya que las empresas que lo fabrican no indican su composición exacta. En esta línea, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) lanzó una serie de directrices para que se buscaran otras alternativas, menos tóxicas, ya que “se desconoce el efecto que el uso masivo de este potente dispersante químico puede tener en el ecosistema marino, puesto que nunca se había usado en cantidades tan grandes ni a tanta profundidad”, afirma la agencia.

Según han manifestado algunos científicos, podría existir alguna relación entre el uso del dispersante y la formación de grandes columnas de crudo submarino. Dichas columnas de petróleo fueron descubiertas por un grupo de científicos de varias universidades de la zona, quienes certificaron la existencia de una columna de 16 kilómetros de largo, cuatro kilómetros de ancho y 91 metros de espesor. Al mismo tiempo, comprobaron que en dichas zonas el oxígeno había caído un 30%, lo que dificulta aún más la vida animal.


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IMPACTOS EN LA FAUNA DEL GOLFO DE MÉXICO
Por Julio Rojo

EL PELÍCANO PARDO Ave símbolo de Luisiana, en las costas del Golfo anidan miles de parejas en época de reproducción. En 2009 salió de la lista de especies amenazadas, a la que puede volver por los problemas causados tras la explosión.

Las amenazas a las que se enfrentan las aves marinas y costeras son la contaminación directa por contacto con el petróleo (pérdida de flotabilidad y capacidad para mantener el calor, lesiones oculares, úlceras, neumonía, daños al hígado o ingestión de aceite al alimentarse o limpiarse las plumas), la reducción de alimento por la contaminación de peces e invertebrados marinos y el impacto del vertido en su hábitat, que provoca que las aves deban marcharse a otros lugares menos óptimos para su alimentación y reproducción.

ATÚN ROJO
La zona de la catástrofe es de los pocos lugares donde cría este atún, lo que representa un 25% del desove total de la especie.

El vertido supone un nuevo golpe a este pez, en grave peligro de extinción debido a la severa sobrepesca a la que ha sido sometido, que continúa tras el fracaso de las negociaciones de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres del pasado marzo. En contacto con el vertido, los peces pierden su capacidad para combatir las enfermedades y los contaminantes se acumulan en sus órganos. También la exposición al petróleo es letal para huevos y larvas de peces.

MANATÍ
El manatí, un mamífero sirénido que habita en el Golfo de México, es una víctima propiciatoria del calentamiento global. El desastre de Deepwater Horizon ha puesto en riesgo esta especie, que ya estaba catalogada como “vulnerable a la extinción”.

Listada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como vulnerable a la extinción, las poblaciones de la subespecie que habitan el Golfo de México no sobrepasan los 2.500 ejemplares, localizados principalmente en los manglares de la costa este de EE UU. Hasta 400 manatíes de Florida migran a Luisiana cada verano, según datos del Audubon Aquarium’s Rescue Center, lo que supone un enorme riesgo para estas poblaciones al exponerse a la contaminación directa por contacto con el petróleo o al respirar sustancias químicas volátiles procedentes del vertido. También se ve drásticamente reducido el alimento disponible por “asfixia” de las plantas submarinas (son animales herbívoros), producida por la capa de petróleo superficial, que impide la oxigenación del agua y provoca la muerte de microorganismos como el plancton o plantas subacuáticas.

TORTUGA BASTARDA
Diez días después del vertido de petróleo ya se habían registrado más de 150 muertes de tortugas marinas, la mayoría de ellas tortugas bastardas.

Las especies afectadas por el derrame incluyen a la tortuga boba, tortuga laúd, tortuga carey, tortuga verde y tortuga bastarda. Todas ellas ayudan a mantener las praderas marinas por pastoreo y proporcionan un control natural ecológico de las poblaciones de medusas. Estas tortugas se enfrentan ya a muchas amenazas (pesca accidental con anzuelos o redes, cambio climático), a las que se suma este vertido, que tiene efectos tóxicos directos sobre vías respiratorias, ojos, piel o daños a los sistemas inmunológico, digestivo y reproductor.

EL VERTIDO EN CIFRAS
95.000 BP calcula que salen 5.000 barriles de petróleo al día, otros cálculos dicen que son entre 25.000 y 95.000 barriles.

444.000 Si se han vertido 12.000 barriles por día, 444.000 barriles estarían ahora mismo flotando en el mar.

257.000 barriles derramó el Exxon Valdez. Hasta ahora es uno de los vertidos más graves.

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jueves, 10 de junio de 2010

El derrame: La ambición supera a la supervivencia


Vicky Pelaez (especial para ARGENPRESS.info)
Autor imagen: YT - FLICK

'Sólo cuando el último animal esté muerto,
el último árbol derribado,
el último río envenenado,
te darás cuenta que el dinero no se come'.
LAAH


Con impotencia, la humanidad viene contemplando día a día cómo crece el desastre en el Golfo de México. Ya han pasado 50 días desde que colapsó la plataforma de perforación Deepwater Horizon, sin que la causante del mayor derrame petrolero del siglo, la British Petroleum Corp., pueda controlar la situación.

En realidad, a pesar de la existente tecnología, esta petrolera no está haciendo el esfuerzo adecuado, tal como le aconsejaron los especialistas rusos para parar de una vez el derrame y tapar la veta del petróleo.

Lo que pasa es que la BT no quiere perder su veta de oro negro y le importa un bledo toda la contaminación y muerte. Su último intento de colocar una tapa coladora de contención sobre las válvulas rotas en la tubería a 1,525 metros por debajo del agua fue , de acuerdo BP, exitoso, permitiendo recuperar entre 5,000 a 10,000 barriles diarios. Sin embargo, otros 15,000 barriles diarios siguen manando del pozo averiado.


Con esa burda tecnología, nadie sabe cuánto tiempo se necesitará para controlar completamente el vertido del petróleo. La BP promete solucionar el problema para agosto y el gobierno de Barack Obama repite automáticamente el pronóstico sin tomar en cuenta la dimensión del desastre que aumentaría con la temporada de huracanes que habitualmente se inicia en Junio .


Michio Kaku, el prestigioso físico teórico norteamericano ha declarado que "el vertido de petróleo podría durar años si los pozos de alivio que están perforando la BP fallan. En este caso habrán zonas muertas en el Golfo de México que durarán años".


La British Petroleum y Barack Obama saben perfectamente que existe tecnología para detener este tipo de derrames en breves horas. Varios científicos rusos aconsejaron al gobierno norteamericano de usar una mini explosión nuclear en la profundidad del mar, que movería las rocas y taparía el agujero inmediatamente, garantizando un 80 por ciento de éxito. Los soviéticos lo hicieron por primera vez el 30 de setiembre de 1966 en una profundidad de 1200 metros, y lo lograron. Después lo repitieron cuatro veces más en otros casos y con exito.


Los rusos han avanzado más en este campo y se lo hicieron saber a la BP pero ellos se han negado rotundamente. El famoso científico ruso Anatole Sagalevich del Instituto de Oceanología P.P Shirshov de la Academia Rusa de Ciencia, les aconsejó el uso de su personal especializado y los mini submarinos MIR que pueden parar el derrame, pero la ambición puede más que la razón y la British rechazó la oferta. Barack Obama calla.


Sagalevich dijo: "El problema es que somos rusos y si vamos al Golfo de México con nuestros MIR y paramos el derrame, los americanos quedaran pasmados". Estas declaraciones y la tecnología es harto conocida pero ni el Congreso quiere ponerlas en práctica.


Lamentablemente ni con este drama se detiene la ambición. Aunque por el momento se han suspendido temporalmente las perforaciones en el mar, los barcos de la Shell, causante de tantos derrames, ya están estacionados en Chukotsk en el Océano Glaciar Ártico esperando el visto bueno de Obama para perforar debajo del hielo y para ello ya pagaron 2.1 mil millones de dólares de renta al gobierno.


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jueves, 3 de junio de 2010

La marea negra de BP


En memoria de todo lo que se perdió

04-06-2010
Amy Goodman
Democracy Now

Nueva Orleáns – La ira se puede sentir en todo el Delta del Mississippi. Mientras el géiser de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, casi un kilómetro y medio bajo el agua, continúa intacto, la peor parte de esta catástrofe ambiental, la mayor en la historia de Estados Unidos, se expande hacia la costa, con impactos sobre el medio ambiente, la economía y todas las formas de vida.

Recorrí los pantanos y las ciudades de la costa de Luisiana para conocer a la gente que se encuentra directamente afectada por la llegada de la marea negra de BP. Están enfadados, sin trabajo y leen en los periódicos noticias de personas que se están enfermando.

Una persona que conserva su trabajo —al menos por ahora— es el Presidente Ejecutivo de BP, Tony Hayward. Hayward, que ganó un sueldo de más de 4,5 millones de dólares en 2009, el domingo dijo lo siguiente: “Nadie quiere más que yo que esto se termine. Me gustaría recuperar mi vida”. Con cada una de sus nuevas declaraciones, que claramente pretenden minimizar la percepción del impacto del desastre de BP, Tony Hayward resulta más desprestigiado. Probablemente sea cada vez más cauto en sus comentarios, ya que el Fiscal General de Estados Unidos, Eric Holder, acaba de recorrer el área y en una declaración pública, dijo: “Hemos iniciado tanto una investigación penal como civil, ya que es nuestra obligación por ley. Nuestras leyes ambientales son muy claras, tenemos la responsabilidad de cumplirlas, y lo haremos”.

En Grand Isle, Louisiana, conocimos a Dean Blanchard, propietario del mayor negocio de camarones de la zona. Nos llevó en su bote, donde dijo lo que pensaba sobre el Presidente Barack Obama, alguien a quien en un momento apoyó: “El Presidente debería estar avergonzado. Él es, lo responsabilizo en este momento. El Presidente, yo voté por él. Fue uno de los peores errores que cometí. Pensé que era un hombre y que iba a traer cambio. Pero si esto es cambio, no es cambio para mejor. El Presidente debería estar avergonzado”. Los padres y abuelos de Blanchard eran pescadores de camarón. Con su fuerte acento cajún, explicó el efecto de las mareas sobre el derrame de petróleo:

“Me gané la vida observando las mareas. Nosotros capturamos camarones. No es posible ver a los camarones. ¿Ud. sabe cómo nos enteramos de donde está el camarón? Por las mareas. Cuando la marea se aleja, cuanto más baja es la marea, más agua regresa y cuando el agua regresa trae todo consigo. Generalmente trae el camarón, pero esta vez va a traer el petróleo”.

Dean Blanchard dice que los pescadores son como los agricultores: “Es preciso entender cómo funciona nuestro negocio. Ellos no solo nos dejaron sin negocio en medio de una semana. Somos como agricultores. Perdemos dinero en enero, febrero, marzo y abril, y nos preparamos para sembrar nuestro cultivo en mayo, junio y julio. De manera que gastamos mucho dinero preparándonos para tener todo listo en mayo, y cuando llegó mayo estábamos totalmente clausurados, de manera que ni siquiera llegamos a empezar”. Le pregunté cuánto dinero perdió: “Casi un millón y medio de dólares” me dijo.

Muchos propietarios de botes camaroneros fueron contratados por BP para trabajar en la limpieza del derrame. Un pescador local, John Wunstell Jr., fue llevado de apuro al hospital con problemas respiratorios que atribuyó al medio ambiente nocivo.

Él y otros afirman que BP les prohibió utilizar máscaras, y presentó un pedido de actuación judicial para obligar a BP a que proporcione máscaras y otros equipos de protección para los trabajadores de la limpieza. ¿Cuál fue la respuesta de Hayward, de BP? “Estoy seguro de que realmente están enfermos, pero no se sabe si eso está relacionado con los dispersantes y el petróleo, o si se trató de intoxicación por alimentos o hubo otro motivo para que se enfermaran. La intoxicación por alimentos es claramente un gran problema cuando tienes una concentración de este número de personas en campos de trabajo temporal, en alojamientos temporales. Es algo que debemos tener muy en cuenta. Es uno de los grandes problemas de mantener a un ejército funcionando. Los ejércitos marchan en base a sus estómagos”.

Dean Blanchard estaba furioso. ¿Por qué, preguntó, BP confiscó la ropa que vestían los trabajadores luego de que se pusieran las batas que les dio el hospital? Y se respondió: “Simplemente está buscando una excusa. Si le preocupaba tanto la comida, ¿por qué confiscó la ropa de la gente que fue trasladada al hospital? Una vez que les pusieron las batas del hospital, BP se llevó su ropa, eso es lo que tengo entendido. Así que no creo que se necesite verificar las prendas de la gente para examinar la intoxicación por alimentos. La vestimenta de alguien se necesitaría sólo en caso de tener que examinar una intoxicación por químicos”.

Dean Blanchard nos llevó hacia el Golfo para ver las operaciones de limpieza. Los dueños de las embarcaciones se negaron a hablar con nosotros. Blanchard dijo que tenían motivos, “Temen hablar y temen ser vistos, porque BP los amenazó de que si hablaban con los medios, serían despedidos”.

Otro pescador, Glenn Swift, a quien conocimos en Buras, Louisiana, confirmó que firmó un contrato con una cláusula que afirma que hablar con los medios es motivo de rescición del contrato. Cuando le pregunté por qué estaba hablando conmigo, dijo: “No creo que sea correcto callar a las personas solo porque trabajas para ellos. Se supone que vivimos en Estados Unidos y se supone que hay libertad de expresión”.

Muy cerca de donde vive Blanchard y de Grand Isle, una familia levantó 101 cruces enfrente de su casa, cada una en conmemoración de algo que aman, como los “pelícanos marrones”, los “atardeceres en la playa” y la “arena entre los dedos de los pies”. El cartel apostado junto al cementerio de los sueños dice: “En memoria de todo lo que se perdió, cortesía de BP y de nuestro gobierno federal”.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es coautora del libro Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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viernes, 28 de mayo de 2010

Piratas en el Golfo de México


Alberto Ampuero (especial para ARGENPRESS.info)

Profundamente frustrado por el hecho de que el petróleo sigue fluyendo a borbotones en el Golfo de México, cinco semanas después del accidente, el presidente Barack Obama viaja por segunda vez a Luisiana para ver in situ los esfuerzos en la lucha contra el derrame.

"Si descubrimos que no están haciendo lo que deberían, los presionaremos para que se aparten" del caso, afirmó el secretario de Interior, Ken Salazar, responsable de supervisar los recursos naturales

"Estoy enfadado y frustrado”,expresó

Frustrado, porque todos los intentos de la petrolera responsable British Petroleum (BP) para detener el derrame han fracasado

Enfadado, porque BP sigue usando un disolvente altamente tóxico llamado Corexit 9500, con los que diluye el crudo en superficie. La Agencia de Protección Medioambiental ha ordenado que dejen de usarlo o que busque una marca menos dañina para el medioambiente. Pero La petrolera ha respondido que Corexit es la menos tóxica que se fabrica y, de momento, sigue utilizándola.

Pero lo que más molesta al gobierno es que está obligado a depender del sector privado para contener el derrame, pues sólo BP tiene la tecnología de aguas profundas necesaria para frenarlo. Se conoce con el nombre de top kill (taponeo) y consiste en disparar en el lugar de la fuga lodo y cemento a gran presión, que cuando solidifiquen deberían frenar el flujo de petróleo y gas, para, en última instancia, permitir sellar el pozo.

Los informes técnicos mantienen que la nueva técnica tiene entre un 60 y un 70% de posibilidades de resultar exitosa.

Mientras una encuesta de CBS News revela que 70 por ciento de los estadunidenses reprueban el trabajo de la petrolera británica para frenar el derrame de crudo frente a las costas de Luisiana. Para Obama la reprobación es de 45 por ciento

Diversas comisiones de investigación en marcha han revelado que BP ignoró el 20 de abril tres señales de alarma en los instantes previos a la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que costó la vida de 11 personas.

La Administración da muestras de impaciencia y, por primera vez hace referencia a la posibilidad de una investigación criminal.

El crecimiento agresivo de BP, sus enormes ganancias y su historial en materia de desastres vinculados con el petróleo lo pintan de cuerpo entero. En 2005, la refinería de BP de la ciudad de Texas explotó, dejando un saldo de 15 muertos y 170 heridos. En 2006, un oleoducto de BP en Alaska derramó 200.000 galones de crudo, provocando lo que la Agencia de Protección Ambiental denomina “el mayor derrame ocurrido en North Slope, [Alaska]”. BP recibió una multa de 60 millones de dólares por ambos desastres. Luego, en 2009, la Administración de Seguridad y Salud Laboral (OSHA) multó a BP por otros 87 millones de dólares por la explosión de la refinería.

En su afán lucrativo por proporcionar petróleo a una población cuya demanda del líquido explosivo se quintuplica cada año, las compañías petrolíferas decidieron hace veinte años, diseñar y poner en marcha la explotación de yacimientos que existen debajo del fondo marino. El primer escenario fue el Mar del Norte británico porque la profundidad no es muy grande y a los pocos años, la extracción marina comenzó en otros sitios.

Es una extracción sucia, que siempre deja residuos y por ello algunas zonas como California la prohiben, pero el deseo de lucro funciona con intensidad y las compañías se han repartido las zonas.

En el litoral estadunidense del Golfo de México operan 3 mil 858 plataformas de perforación submarina.

Hoy están esperando sus extracciones las costas latinoamericanas y, en especial, Brasil y Cuba, todas gestionadas por empresas anglosajonas.

Pero, de pronto, ha estallado la catástrofe en el golfo de México y, todo se ha paralizado. Hasta el mismo Obama se ha visto obligado (a cuidar su salud) cancelando los planes para realizar nuevas perforaciones petrolíferas en aguas profundas , en espera de que se resuelva lo que se considera ya como uno de los mayores derrames en la historia del país.

BP es una de las empresas más poderosas que operan en Estados Unidos. Sus ingresos de 327.000 millones de dólares en 2009 son suficientes para clasificarla como la tercera empresa más grande del país.

Y pensar que hace sesenta años, señala Amy Goodman, BP se llamaba Anglo-Iranian Oil Co. (AIOC). Un gobierno iraní popular y progresista había pedido a la AIOC, que compartiera más de sus ganancias del petróleo iraní con el pueblo de Irán. La AIOC se negó, lo que provocó que Irán nacionalizara su industria petrolera. Esto no le cayó bien a Estados Unidos, por lo que la CIA organizó un golpe de Estado contra el Primer Ministro Mohammed Mossadegh. Luego de que fuera derrocado, la AIOC cambió su nombre a British Petroleum.

Alberto Ampuero es periodista radicado en Riverside, California.

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domingo, 23 de mayo de 2010

La Ley y el Orden: Unidad de delitos empresariales

BP en el Golfo de México

21-05-2010
Amy Goodman
Democracy Now

“Homicidio culposo”, según el Código Penal de Estados Unidos, “es el acto ilícito de matar a un ser humano sin alevosía”. Y continúa: “En virtud de esta definición, el culpable de homicidio culposo recibirá una multa o será enviado a prisión por un máximo de seis años, o ambos”. Varias personas murieron en los desastres de la mina de carbón de Massey Energy en Virginia Occidental y de la plataforma petrolera de BP en el Golfo de México. Veintinueve mineros murieron en la explosión de la mina Upper Big Branch. Once trabajadores murieron en la plataforma petrolera Deepwater Horizon, que es propiedad de Transocean, empresa fue contratada para trabajar para BP.

También hay leyes estatales que regulan el homicidio culposo, y normas especiales que rigen las muertes en el mar. Entonces, ¿por qué los ejecutivos de estas empresas no están presos?

Sí, estos dos desastres ponen de manifiesto la necesidad de disminuir nuestra adicción nacional a los combustibles fósiles. La erupción de petróleo en el Golfo (porque eso es lo que es, no es un “derrame” y tampoco simplemente una “fuga”, sino la liberación de un gran chorro de petróleo y gas a gran presión, un kilómetro y medio bajo la superficie oceánica) probablemente se transforme en el peor desastre ambiental de la historia de Estados Unidos.

Mike Williams, el jefe técnico de electrónica de la plataforma petrolera de Transocean, detalló en el programa “60 Minutes” la negligencia tanto de Transocean como de BP en la época previa a la explosión. Williams dijo que se cometió un error durante una prueba de presión que dañó una junta o dispositivo de seguridad muy importante. Más tarde, un empleado informó de que encontró partes de la junta de goma en el efluente que emerge a la superficie en el proceso de perforación. «Pensaron que era lo suficientemente importante como para juntar estos dos trozos de goma y ponerlos en la boca de la máquina perforadora. Recuerdo haberle preguntado al supervisor si esto era algo fuera de lo normal. Dijo 'ah, no es nada importante'. Y pensé, ¿cómo puede no ser importante? Se perdieron trozos de goma de nuestro sello”. Este dispositivo es parte del mecanismo para evitar una explosión: un artefacto que está en el fondo del océano, encima del pozo, que se supone debe servir como tapón de seguridad para evitar exactamente el tipo de catástrofe que se está desatando ahora. También hubo una falla eléctrica, de la que se tenía conocimiento, en el dispositivo para evitar explosiones.

Williams también describió una discusión a bordo de la plataforma Deepwater Horizon entre el gerente de Transocean y el gerente de BP. Transocean había sido contratada para perforar el agujero y sellarlo hasta que BP regresara para comenzar la extracción de petróleo. La discusión era sobre cuál era la mejor forma de sellar el pozo. «Tenía al tipo de la empresa BP sentado justo a mi lado y literalmente se incorporó y dijo 'bueno, mi proceso es diferente, y creo que vamos a hacerlo de esta forma', y terminó siendo de la manera que él pensó que debería hacerse ese día. Entonces hubo una especie de acuerdo tácito. Las comunicaciones parecían no estar funcionando con respecto a quién estaba a cargo en definitiva”.

Transocean, recordó Williams, quería dejar una sustancia espesa de tipo fangosa en la boca del pozo, para ayudar a que los sellos de cemento (instalados por Halliburton) permanecieran en su lugar. BP quería quitar la sustancia, aparentemente para acelerar la posterior extracción. Robert Bea, un profesor de ingeniería de la Universidad de California-Berkeley, dijo a “60 Minutes”, “BP ganó”, y los sellos de cemento fallaron. El dispositivo para evitar explosiones, que estaba dañado, también falló, y pronto sobrevino el desastre.

Russell Mokhiber es el jefe de redacción de la publicación Corporate Crime Reporter y vive en Virginia Occidental. Mokhiber se sumó a cientos de manifestantes el martes en Richmond, Virginia, donde Massey Energy realizaba su asamblea anual de accionistas. Luego de la explosión de la mina Upper Big Branch y la muerte de 29 mineros como consecuencia, activistas que tienen acciones en la empresa se han organizado para desbancar a la junta directiva de Massey. Al comenzar la sumamente conflictiva asamblea, dos manifestantes desplegaron una pancarta desde uno de los balcones del hall de ingreso a la sala que decía “Massey: Deja de poner las ganancias por encima de la gente”.

Mokhiber cree que los ejecutivos de Massey deberían ser procesados por homicidio culposo. El martes, luego de la manifestación frente a la asamblea de accionistas, me dijo: “Si conduzco mi auto a 140 km por hora en una zona de velocidad máxima de 90 km por hora, y mato a alguien por accidente, seré acusado de homicidio culposo por comportarme de manera imprudente con respecto a quienes me rodean. Los fiscales habitualmente presentan estos casos. Si una empresa opera un lugar de trabajo con imprudencia, sin importarle la seguridad de los trabajadores, y esos trabajadores mueren como consecuencia, los ejecutivos responsables deberían ser procesados. Es por eso que le solicitamos al fiscal del Condado de Raleigh, Virginia Occidental, que presente esta acusación contra Massey Energy y sus ejecutivos responsables”.

Según Associated Press, los fiscales federales dijeron que están investigando si hubo “actividad criminal premeditada” relacionada con la mina de Upper Big Branch. BP también debería ser investigada penalmente. Es preciso atravesar el velo empresarial. Mientras las demandas civiles que se presentarán probablemente le cuesten a estas empresas algo de dinero, en definitiva eso es considerado apenas el costo de hacer negocios. Cuando mueren trabajadores por ahorrar tiempo o debido a condiciones de trabajo inseguras, cuando el sustento y el medio ambiente son destruidos, los ejecutivos que toman estas decisiones deben ser responsabilizados personalmente.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios

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viernes, 14 de mayo de 2010

La catástrofe ecológica del Golfo de México


La ganancia por encima de todo

Ángel Guerra Cabrera
14-05-2010

La mancha de petróleo en el Golfo de México abarca miles de kilómetros cuadrados sin que nada la pueda frenar y amenaza con infligir un daño irreparable a los preciados manglares de Luisiana, a arrecifes únicos pletóricos de crustáceos y moluscos y bancos de peces que dan trabajo a decenas de miles de personas así como a otros ecosistemas entre los más ricos e importantes de Estados Unidos, como el gran banco de coral de la costa sur de Florida.

El caso del Exxon Valdez, aunque menos grave, puede dar una idea: de las 30 especies animales más afectadas 20 no se han recuperado dos décadas después. Nadie puede predecir el efecto económico, social y ecológico que ocasionará el derrame pero no hay duda que será catastrófico. Nadie sabe la cantidad de crudo vertido desde que la plataforma Deep Water Horizon fuera pasto de las llamas seguido de una explosión que mató a 11 trabajadores y menos a cuánto ascenderá la cantidad total cuando se logre controlar el derrame, una operación que puede tomar de dos a tres meses. Si el promedio diario que dicen los expertos es correcto la cifra acumulada hasta hoy, a 23 días del siniestro, puede oscilar entre 115 mil y 575 mil barriles de petróleo pero también advierten que la fuga de crudo puede aumentar exponencialmente en caso que se produzca un colapso del pozo.

Según Richard Charter, de la Organicación de Defensa de la Vida Silvestre el tamaño del derrame de petróleo “Es tan grande y se expande de una forma tan rápida que va más allá de la efectividad de la respuesta humana….somos testigos del envenenamiento que durará…muchas décadas”.

Cuando una lee la primera comparecencia en el Senado de Estados Unidos de los representantes de las compañías involucradas en el derrame -British Petroleum(BP), Transocean y Halliburton- de lo que se extraña es de que no hayan ocurrido anteriormente siniestros semejantes. Además de que todos se echaron la culpa unos a otros ninguno fue capaz de informar cuánto se dedica por sus compañías a investigación y desarrollo para evitar derrames de petróleo en aguas profundas. Y es que BP tiene un largo historial de accidentes, explosiones y graves irresponsabilidades por no hablar del expediente delictivo de Halliburton.

Sin embargo, en un artículo publicado en el Huffington Post por Robert Kennedy Jr. titulado “Sexo, mentiras y derrames de petróleo” este subraya cómo incluso BP cumple en otros países con regulaciones legales relativas a seguridad que no observó en este caso como es el uso del regulador acústico, que al fallar el manual en la plataforma podría haber evitado la fractura en la tubería del pozo. Kennedy explica la perversa obsequiosidad del gobierno de George W. Bush con las grandes firmas petroleras al extremo que en la ley de energía aprobada por este en 2005 se eliminó la obligatoriedad del uso de la válvula acústica. Más indignación causa el costo de este dispositivo ascendente a 500 000 mil dólares comparado con los más de 100 millones diarios en ganancias captados por BP. Kennedy recuerda las reuniones secretas de Richard Cheney con los jefes de las grandes petroleras a principios de 2001 de las que salieron políticas de la administración dirigidas a complacer servilmente todos los deseos de las corporaciones. Añade que en un clima de tolerancia absoluta a la irresponsabilidad de las petroleras no es raro que BP haya pasado por alto el uso de otra válvula de seguridad en lo profundo del pozo que también pudo haber evitado el accidente o su costumbre de perforar en Estados Unidos por encima de los 18 000 pies permitidos por la ley, otra posible causa del derrame. Kennedy describe el grado de descomposición moral a que condujo el ex presidente Richard Cheney al Servicio de Administración Mineral(MMS por sus siglas en inglés), agencia reguladora de petróleo y minas. Sus funcionarios invertían gran parte del tiempo en francachelas con ejecutivos de las petroleras rociadas con abundante alcohol, cocaína y marihuana. Empleadas de la agencia cambiaban favores sexuales con los ejecutivos petroleros por contratos ilegales. Kennedy cita párrafos de varios informes de 2009 del Inspector General de Estados Unidos detallando la relación ausente de ética entre los funcionarios del MMS y los jefes de las petroleras.

Pero por más leyes y regulaciones que se dicten, en el capitalismo siempre termina decidiendo el afán de ganancia por sobre el cuidado de la vida y la salud de las personas y el medioambiente.

aguerra_123@yahoo.com.mx

http://www.jornada.unam.mx/2010/05/13/index.php?section=opinion&article=024a1mun

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