Marcos Roitman Rosenmann
24-11-2009 La Jornada
En España, durante el franquismo, la Iglesia jugó un papel relevante en la consolidación del régimen. Hoy su protagonismo no ha disminuido y su poder se mantiene intacto a pesar que la Constitución de 1978 en su artículo 16.3 señala el carácter aconfesional del Estado.
Durante la transición, la Iglesia católica no estuvo dispuesta a perder ninguno de los privilegios ganados durante 40 años de dictadura. Para sus miembros fue mejor reconocer el carácter aconfesional que pasar a una fórmula de Estado laico. Fue una solución de compromiso de los constituyentes que dejaba claro el papel de la Iglesia y los límites de la reforma política. No se ponía en cuestión su función garante de la moralidad de los españoles.
Lo que Franco ató, siguió atado. Así, la Iglesia católica podría seguir gozando de un trato de favor a la vez que se marginaban otras confesiones. La enseñanza de la religión en los colegios públicos se dejó en manos del clero. Así, el Estado paga la educación católica de los colegios privados concertados, cuya cifra de alumnos supera el millón. La ley franquista de 1970 que lo avala no ha sido derogada. Igualmente, el episcopado confecciona sus programas de estudio y contrata a sus profesores pagados por el Estado.
En otro orden de cosas, los hospitales públicos mantienen en su plantilla sacerdotes y las universidades cuentan con una capilla. Ni que decir que no hay ni mezquitas ni sinagogas, ni templos budistas. Los rituales políticos utilizados por el poder civil para asumir los cargos de representación popular están sometidos a ceremonias donde el crucifijo preside las ceremonias. No menos importante es su presencia en los medios de comunicación social públicos. Televisión Española transmite todos los domingos una misa, amén de un programa llamado Pueblo de Dios. Tampoco debemos pasar por alto que la mayoría de los días festivos forman parte del credo católico. Semana santa, la inmaculada, los reyes magos, la Almudena, etcétera.
Asimismo, el episcopado posee una radio de ámbito estatal, la cadena COPE, utilizada como medio para arremeter contra el poder político y dar rienda suelta a sus campañas contra el aborto, los homosexuales, el uso del preservativo y la asignatura educación para la ciudadanía donde se apoya una visión progresista de las relaciones sexuales, de la inmigración, de la tolerancia religiosa o de los matrimonios gays.
En este caso han llamado directamente a la objeción de conciencia. Un sin sentido.
No menos importante es su poder económico. Y no me refiero al patrimonio cultural atesorado en los monumentos de interés nacional, hago mención a los terrenos urbanos y rurales, los edificios, las casas, mansiones y el conjunto de propiedades cuyo origen es la donación testamentaria. Sin menospreciar las empresas subsidiaras y sus inversiones en la bolsa. El uso de su capital para fines especulativos ha quedado al descubierto con los escándalos de Afinsa, entre otros. Sus turbios negocios han salido a la luz cuando los imputados han debido declarar quiénes eran sus principales inversores.
La Iglesia desde 1993 controla 40 por ciento de las universidades privadas. Jesuitas, dominicos, escolapios, Opus Dei, legionarios de Cristo o franciscanos gozan de los fondos públicos para sus proyectos. Mientras tanto la enseñanza aconfesional y pública sufre los envites del clero cuando se trata de subvenciones.
Su poder es tan grande que ningún gobierno del PSOE, hasta la fecha, quiere tomar el toro por los cuernos. Incluso algunos destacados militantes como el ex ministro de Justicia y creador de jueces para la democracia Alberto Belloch, hoy alcalde de Zaragoza, ha considerado ejemplar dedicar una calle al fundador del Opus Dei, Escrivá de Balaguer, amén de obligar a los concejales del consistorio a participar del rosario y las misas cantadas en honor a la patrona de la ciudad en la catedral el día 12 de octubre. Sus actos no son sino otra manera de poner en cuestión el carácter aconfesional del Estado.
Pero sin ir más lejos, la próxima visita del papa Benedicto XVI a España será sufragada en 50 por ciento por Hacienda. Desde la seguridad, el transporte, una parte de la publicidad, la estancia y el conjunto de la parafernalia, tanto como ser considerada una visita de Estado. Son muchos millones de euros los que se invertirán en apoyar a la Iglesia católica. En contrapartida, sus máximos responsables deciden bajar los decibelios en la crítica a la nueva ley de aborto.
Si hacemos memoria, los orígenes de su actual poder están ligados al golpe de Estado contra la Segunda República, en 1936. Para los alzados, el gobierno del Frente Popular fue una suma de políticos masones, judíos y comunistas interesados en destruir la unidad de España, era necesario combatirlos y la iglesia se convirtió en la mano derecha de Franco. Éste gobernó con la Iglesia y la Iglesia gobernó para el régimen. La guerra civil se consideró parte de una cruzada, y su objetivo consistió en aniquilar al enemigo. Ellos avalaron los fusilamientos de miles de republicanos, socialistas, anarquistas y comunistas.
La Iglesia aupó a Franco a la categoría de caudillo por la gracia de Dios y desde esa atalaya lució una aureola cercana a la santidad. Un enviado del Señor cuya tarea consistía en blandir su espada contra los comunistas, representantes del demonio en la tierra. Su triunfo se consideró por la Iglesia católica la primera derrota del comunismo internacional y el renacer de España como la reserva espiritual de Occidente.
Era un enviado y no podía renunciar a su tarea, los obispos se encargaron de recordárselo siempre. Él hubiese preferido llevar una vida sencilla y en familia. Pero los hechos lo situaron en el papel de salvador de la patria. Se transformó en un martillo de herejes bajo la mano férrea de una Iglesia católica, apostólica y romana que hasta hoy no ha perdido ningún ápice de su poder real. La España actual sigue teniendo miedo a realizar una reforma que relegue a la Iglesia católica a su única función, ser un refugio para sus creyentes a título de fe y al margen de la esfera de lo público.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/21/index.php?section=mundo&article=018a1mun
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martes, 24 de noviembre de 2009
El poder de la Iglesia en España
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Marcos Roitman Rosenmann
viernes, 6 de noviembre de 2009
Enrique de Castro: «el Vaticano debe desaparecer como Iglesia de poder y de lujo»
Entrevista al cura Enrique de Castro
6 de noviembre de 2009
EVARISTO FERNÁNDEZ DE VEGA
BADAJOZ
El Vaticano «no ofrece nada, condena todo y silencia al que se mueve», dice Enrique de Castro López-Cortijo, el cual levanta expectación allá donde va. Cura ’rojo’ en el madrileño barrio de Entrevías, su manera de vivir el Evangelio lo ha enfrentado a la Iglesia oficial, que llegó a plantearse la posibilidad de convertir su parroquia en un centro de Cáritas. Tras la tormenta, llegó la calma, su iglesia siguió siendo templo y Enrique de Castro expone sus pensamientos allá donde lo llaman. «El Vaticano debe desaparecer como Iglesia de poder y de lujo, yo quiero un papa que se vaya a vivir con la gente», dice.
-Así de sopetón, habrá a quien le parezca aberrante.
De la Iglesia oficial vaticanista lo que hay que hacer es olvidarse. No ofrece nada, condena todo, y silencia a quienes se mueven. El Vaticano tendría que desaparecer como iglesia de poder, como lujo. Yo quiero un papa que se vaya a vivir con la gente.
¿Cómo sería su Iglesia?
Yo haría referencia a la Teología la Liberación y a grupos muy identificados con una Iglesia de base. Sería una Iglesia donde podamos estar juntos los ocupas, los inmigrantes, los de la droga, los de la calle, y también esa otra gente de otras clases sociales que se sienten más identificadas con esta manera de vivir.
-La Iglesia de Mérida-Badajoz acaba de prohibir los conciertos profanos en los templos. ¿Lo comparte?
Nuestro templo en Madrid es como un salón grande, con una mesa y bancos alrededor. Es comunitario, ahí hablamos, pero cuando hemos recogido a los expulsados de la Cañada Real, las familias dormían ahí; y cuando hacemos fiesta y baile, lo hacemos ahí; y cuando los marroquíes celebran el fin del Ramadán, lo hacemos ahí todos juntos. No se puede separar lo sacro y lo profano.
-Aborto, matrimonio homosexual, Educación para la Ciudadanía...
En el Evangelio no existe un código moral, lo que hay es una oferta de Jesús: la oferta de la mesa horizontal para todos, liberadora, donde estaba desde el recaudador de impuestos a la prostituta o el borracho. Por eso nosotros, siendo Iglesia, tendríamos que agradecer que haya una ley que no discrimina a los homosexuales. ¡Por lo menos ya no se les mete en la cárcel!
-¿Qué le trae a Extremadura?
Me han pedido que hable de la crisis en nuestros barrios, y lo haré, pero dejaré claro que el factor desencadenante de la crisis actual no ha sido la especulación económica, sino la degradación y la desvertebración social. Hay que rescatar el comienzo de la organización ciudadana, la lucha social, la toma de conciencia, las ganas de participar.
-¿Le preocupa la sociedad de hoy?
En los últimos años hemos ido cambiando libertad por seguridad, el control de la población cada vez es más fuerte. Hoy en día, los servicios sociales entran en nuestras casas como si fueran policías, les quitan la tutela a los niños y se los llevan; los centros de menores cometen auténticas masacres; la policía está metida en las escuelas y en los hospitales; a los emigrantes, que son un factor de desarrollo económico, se les persigue. Si nos hubiéramos solidarizado desde el principio, esto no ocurriría.
-¿Hay tiempo de reaccionar?
Es necesario perder el miedo, rescatar la fe en la creatividad y en el ser humano, encontrarnos de frente con el mundo de la marginación de manera que nos veamos implicados. La prueba de que se puede conseguir está en las mujeres que se han unido para luchar contra la droga, en los jóvenes que no se conforman, en los movimientos de lucha social...
Hoy.es
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jueves, 14 de mayo de 2009
La Iglesia católica cuesta al Estado más de 6.000 millones de euros
La Conferencia Episcopal inicia su campaña en la que pide marcar la casilla de la Iglesia Católica en la Declaración de la Renta
Rebelión
14-05-2009
La asociación estatal Europa Laica ha elaborado un informe que, en un cálculo a la baja, cifra en más de 6.000 millones de euros la financiación anual de la Iglesia católica por parte de las distintas Administraciones Públicas. Esta transferencia de fondos públicos demuestra que España es un estado confesional encubierto y que la separación Iglesia-Estado todavía es una quimera.
Europa Laica recuerda que, en un período de crisis económica y social profunda como la que atraviesa nuestro país, la Iglesia católica española, en 2009, va a seguir recibiendo “religiosa y puntualmente” del Estado su financiación, sin ningún tipo de recorte.
La estimación elaborada por Europa Laica es la siguiente:
· Para financiar a los centros educativos privados-concertados con ideario católico, el Estado abona aproximadamente 3.800 millones de euros, a través de los módulos económicos de los conciertos educativos en cada Comunidad Autónoma.
En el capítulo de enseñanza habría que sumar las cada vez más cuantiosas donaciones que diversos estamentos públicos realizan a fundaciones universitarias privadas y otras entidades educativas de la iglesia. Éste es el caso de distintas organizaciones de la Iglesia católica que son propietarias de universidades (Deusto, de los jesuitas; Navarra, del Opus Dei; CEU, de la Asociación de Propagandistas; pontificias de Comillas y Salamanca; diocesanas de Murcia y Ávila), de 15 Facultades eclesiásticas, 41 centros teológicos, 11 colegios universitarios, 55 escuelas universitarias y 72 institutos superiores.
· El pago de las cerca de 30.000 personas que imparten religión católica en la enseñanza pública y privada-concertada, superó los 550 millones de euros en el curso 2007-2008.
· Las exenciones tributarias en diversos impuestos municipales como el de Bienes Inmuebles (IBI), las exenciones por obras, etc., han podido suponer en el ejercicio de 2008 una falta de ingresos por parte de las diferentes administraciones del Estado de unos 900 millones de euros. Europa Laica cree que España es un “paraíso fiscal” para la Iglesia Católica.
· Del impuesto del IRPF, que ha pasado del 0,52% al 0,7% en 2007, la Iglesia católica ha recaudado este año más de 241 millones de euros para financiar el culto, el clero y diversas obras de la iglesia. Las personas que marcaron el año pasado la casilla de la Iglesia católica en la declaración de la renta fueron el 21,71%, y el 11,68% marco ambas casillas, algo que permite la legislación desde 2000.
· A través de la asignación del 0,7% de la casilla de “fines sociales” del impuesto del IRPF, muchas organizaciones de la iglesia católica obtienen más de 100 millones de euros. El 32,58% de los contribuyentes marcó sólo esta casilla el año pasado.
· Las donaciones a la Iglesia Católica desgravan un 25% del IRPF (caso de personas físicas), y un 35% del Impuesto de sociedades (caso de personas jurídicas). Ello según varios estudios y los datos de la propia Conferencia Episcopal ha podido suponer casi 80 millones de euros en 2008. Según la Conferencia Episcopal, los donativos de los fieles católicos superan en un 70% lo que ha percibido por la casilla específica del IRPF.
· Ayudas anuales para el sostenimiento, reforma y conservación de su ingente patrimonio artístico e inmobiliario (280 museos, 103 catedrales o colegiatas con cabildo y casi mil monasterios), aproximadamente unos 300 millones de euros, que les transfieren las diversas CCAA y la Administración Central.
· El Estado paga también los sueldos de los más de 500 capellanes hospitalarios a tiempo completo y casi 300 a tiempo parcial, de los más de 100 penitenciarios, y de los capellanes castrenses con graduación a cuyo frente está un arzobispo con grado de general de división. Estas nóminas y sus correspondientes cargas sociales superan los 3 millones de euros anualmente.
· Las Administraciones públicas central, autonómica y municipal, respaldan económicamente laactividad “social” que la Iglesia católica realiza, a través de centenares de asociaciones, organizaciones, fundaciones y congregaciones, en una cuantía difícil de calcular, pero que esta asociación estima en varios cientos de millones de euros al año.
Los obispos y una parte de la sociedad sostienen que el Estado gastaría mucho más si tuviera que atender por su cuenta estas obligaciones educativas y asistenciales. Europa Laica cree que ésta es una “opinión-trampa”, ya que a través de la denominada “obra social de la iglesia” esta confesión hace proselitismo y política. Como se ha podido comprobar en cientos de casos, el Estado podría realizar esa tarea, directamente o con concesiones a entidades no religiosas, creando más riqueza social y más puestos de trabajo.
· Donaciones de muchos ayuntamientos a desfiles procesionales y sus cofradías, romerías, conmemoraciones religiosas diversas y otros actos en donde se mezcla lo religioso, lo pagano, lo festivo y lo cultural, además del pago de horas extras de las fuerzas del orden público, de la publicidad del evento, etc. Cantidad difícilmente cuantificable, pues se desarrolla en casi los más 8.000 municipios del Estado. A ello habría que añadir los gastos en fastos y ceremonias de visitas de jerarcas de la iglesia católica, como el próximo 2011 del Papa a Madrid.
· Las organizaciones de la Iglesia y la Conferencia Episcopal española reciben diversas subvenciones y donaciones por parte del Estado, para el mantenimiento de sus medios de comunicación y editoriales.
· Donaciones de suelo público en multitud de municipios para construir iglesias, centros religiosos y centros escolares, en cuya construcción también colaboran de forma “generosa” casi todos los ayuntamientos. Estas dádivas directas e indirectas son de una cuantía incalculable.
La Iglesia católica ha iniciado su campaña para que los contribuyentes marquen la casilla de la declaración de la renta, en la que va a gastar alrededor de 4 millones de euros del dinero de todos los contribuyentes. La Iglesia católica se nutre de complicados mecanismos de ingresos privados y de financiaciones públicas, incluida su patrimonio financiero, como acciones, fondos de inversión, participación en empresas y entidades financieras varias.
Para elaborar este informe, Europa Laica ha recurrido a fuentes de información como la Agencia Tributaria, el Ministerio de Asuntos Sociales, el Ministerio de Educación, las consejerías de las Comunidades Autónomas, sindicatos y patronales de la enseñanza, así como la propia Conferencia Episcopal y algunas de sus 60 diócesis. Europa Laica fundamenta este estudio en estimaciones y aproximaciones y no en datos exactos, dada la falta de transparencia en las cuentas de la Iglesia católica y la opacidad de las Administraciones Públicas sobre dicha información.
Esta asociación inició la semana pasada una campaña informativa, con el objetivo de que los contribuyentes no marquen ni la casilla de la Iglesia Católica, ni la de “otros fines sociales” en la Declaración de la Renta. Europa Laica reclama al Gobierno que en la Declaración de la Renta correspondiente a 2009 elimine ambas casillas, y propone que la Iglesia católica se autofinancie con las aportaciones de sus fieles y las asociaciones que cumplan un interés social sean financiadas por el Estado a través de los Presupuestos Generales del Estado.
Además, ha remitido una carta al director general de la Agencia Tributaria, en la que pide que al igual que en su Web existe un enlace a la Conferencia Episcopal, también lo haya a la Web de Europa Laica.
Rebelión
14-05-2009
La asociación estatal Europa Laica ha elaborado un informe que, en un cálculo a la baja, cifra en más de 6.000 millones de euros la financiación anual de la Iglesia católica por parte de las distintas Administraciones Públicas. Esta transferencia de fondos públicos demuestra que España es un estado confesional encubierto y que la separación Iglesia-Estado todavía es una quimera.
Europa Laica recuerda que, en un período de crisis económica y social profunda como la que atraviesa nuestro país, la Iglesia católica española, en 2009, va a seguir recibiendo “religiosa y puntualmente” del Estado su financiación, sin ningún tipo de recorte.
La estimación elaborada por Europa Laica es la siguiente:
· Para financiar a los centros educativos privados-concertados con ideario católico, el Estado abona aproximadamente 3.800 millones de euros, a través de los módulos económicos de los conciertos educativos en cada Comunidad Autónoma.
En el capítulo de enseñanza habría que sumar las cada vez más cuantiosas donaciones que diversos estamentos públicos realizan a fundaciones universitarias privadas y otras entidades educativas de la iglesia. Éste es el caso de distintas organizaciones de la Iglesia católica que son propietarias de universidades (Deusto, de los jesuitas; Navarra, del Opus Dei; CEU, de la Asociación de Propagandistas; pontificias de Comillas y Salamanca; diocesanas de Murcia y Ávila), de 15 Facultades eclesiásticas, 41 centros teológicos, 11 colegios universitarios, 55 escuelas universitarias y 72 institutos superiores.
· El pago de las cerca de 30.000 personas que imparten religión católica en la enseñanza pública y privada-concertada, superó los 550 millones de euros en el curso 2007-2008.
· Las exenciones tributarias en diversos impuestos municipales como el de Bienes Inmuebles (IBI), las exenciones por obras, etc., han podido suponer en el ejercicio de 2008 una falta de ingresos por parte de las diferentes administraciones del Estado de unos 900 millones de euros. Europa Laica cree que España es un “paraíso fiscal” para la Iglesia Católica.
· Del impuesto del IRPF, que ha pasado del 0,52% al 0,7% en 2007, la Iglesia católica ha recaudado este año más de 241 millones de euros para financiar el culto, el clero y diversas obras de la iglesia. Las personas que marcaron el año pasado la casilla de la Iglesia católica en la declaración de la renta fueron el 21,71%, y el 11,68% marco ambas casillas, algo que permite la legislación desde 2000.
· A través de la asignación del 0,7% de la casilla de “fines sociales” del impuesto del IRPF, muchas organizaciones de la iglesia católica obtienen más de 100 millones de euros. El 32,58% de los contribuyentes marcó sólo esta casilla el año pasado.
· Las donaciones a la Iglesia Católica desgravan un 25% del IRPF (caso de personas físicas), y un 35% del Impuesto de sociedades (caso de personas jurídicas). Ello según varios estudios y los datos de la propia Conferencia Episcopal ha podido suponer casi 80 millones de euros en 2008. Según la Conferencia Episcopal, los donativos de los fieles católicos superan en un 70% lo que ha percibido por la casilla específica del IRPF.
· Ayudas anuales para el sostenimiento, reforma y conservación de su ingente patrimonio artístico e inmobiliario (280 museos, 103 catedrales o colegiatas con cabildo y casi mil monasterios), aproximadamente unos 300 millones de euros, que les transfieren las diversas CCAA y la Administración Central.
· El Estado paga también los sueldos de los más de 500 capellanes hospitalarios a tiempo completo y casi 300 a tiempo parcial, de los más de 100 penitenciarios, y de los capellanes castrenses con graduación a cuyo frente está un arzobispo con grado de general de división. Estas nóminas y sus correspondientes cargas sociales superan los 3 millones de euros anualmente.
· Las Administraciones públicas central, autonómica y municipal, respaldan económicamente laactividad “social” que la Iglesia católica realiza, a través de centenares de asociaciones, organizaciones, fundaciones y congregaciones, en una cuantía difícil de calcular, pero que esta asociación estima en varios cientos de millones de euros al año.
Los obispos y una parte de la sociedad sostienen que el Estado gastaría mucho más si tuviera que atender por su cuenta estas obligaciones educativas y asistenciales. Europa Laica cree que ésta es una “opinión-trampa”, ya que a través de la denominada “obra social de la iglesia” esta confesión hace proselitismo y política. Como se ha podido comprobar en cientos de casos, el Estado podría realizar esa tarea, directamente o con concesiones a entidades no religiosas, creando más riqueza social y más puestos de trabajo.
· Donaciones de muchos ayuntamientos a desfiles procesionales y sus cofradías, romerías, conmemoraciones religiosas diversas y otros actos en donde se mezcla lo religioso, lo pagano, lo festivo y lo cultural, además del pago de horas extras de las fuerzas del orden público, de la publicidad del evento, etc. Cantidad difícilmente cuantificable, pues se desarrolla en casi los más 8.000 municipios del Estado. A ello habría que añadir los gastos en fastos y ceremonias de visitas de jerarcas de la iglesia católica, como el próximo 2011 del Papa a Madrid.
· Las organizaciones de la Iglesia y la Conferencia Episcopal española reciben diversas subvenciones y donaciones por parte del Estado, para el mantenimiento de sus medios de comunicación y editoriales.
· Donaciones de suelo público en multitud de municipios para construir iglesias, centros religiosos y centros escolares, en cuya construcción también colaboran de forma “generosa” casi todos los ayuntamientos. Estas dádivas directas e indirectas son de una cuantía incalculable.
La Iglesia católica ha iniciado su campaña para que los contribuyentes marquen la casilla de la declaración de la renta, en la que va a gastar alrededor de 4 millones de euros del dinero de todos los contribuyentes. La Iglesia católica se nutre de complicados mecanismos de ingresos privados y de financiaciones públicas, incluida su patrimonio financiero, como acciones, fondos de inversión, participación en empresas y entidades financieras varias.
Para elaborar este informe, Europa Laica ha recurrido a fuentes de información como la Agencia Tributaria, el Ministerio de Asuntos Sociales, el Ministerio de Educación, las consejerías de las Comunidades Autónomas, sindicatos y patronales de la enseñanza, así como la propia Conferencia Episcopal y algunas de sus 60 diócesis. Europa Laica fundamenta este estudio en estimaciones y aproximaciones y no en datos exactos, dada la falta de transparencia en las cuentas de la Iglesia católica y la opacidad de las Administraciones Públicas sobre dicha información.
Esta asociación inició la semana pasada una campaña informativa, con el objetivo de que los contribuyentes no marquen ni la casilla de la Iglesia Católica, ni la de “otros fines sociales” en la Declaración de la Renta. Europa Laica reclama al Gobierno que en la Declaración de la Renta correspondiente a 2009 elimine ambas casillas, y propone que la Iglesia católica se autofinancie con las aportaciones de sus fieles y las asociaciones que cumplan un interés social sean financiadas por el Estado a través de los Presupuestos Generales del Estado.
Además, ha remitido una carta al director general de la Agencia Tributaria, en la que pide que al igual que en su Web existe un enlace a la Conferencia Episcopal, también lo haya a la Web de Europa Laica.
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