Entrevista al profesor norteamericano James Petras
27-01-2010
James Petras
Adital
Chury: Petras, ¿cómo te va?
Petras: Aquí estamos, muy bien, preparando para la entrevista sobre esta acción criminal de las fuerzas norteamericanas que están invadiendo Haití y bloqueando las diferentes expediciones médicas que están tratando de ayudar allá al pueblo que está sufriendo por la catástrofe.
Chury: Un tema realmente grave y está trascendiendo al mundo la actitud asumida por el gobierno de Obama en estas circunstancias porque no hay dos lecturas: Estados Unidos está aprovechando una coyuntura desgraciada para tomar el poder en Haití
Petras: Sí, principalmente una reflexión de la centralidad militar en la política externa norteamericana que no es simplemente en el caso de Afganistán o Irak. No tiene otros medios para intervenir en crisis, siempre mandan las fuerzas militares primero a conseguir el control tanto de las bases militares, el puerto y todos los sistemas de comunicación.
Los franceses y otros países se están quejando fuertemente por el hecho de que sus aviones de ayuda médica no podrían entrar en el aeropuerto. Lo que es un gran contraste es que los cubanos en las primeras 24 horas hay apoyado un hospital médico que está tratando a cientos de pacientes cada día las 24 horas por día. Y la pequeña delegación cubana ha tratado 20 veces más pacientes que todo el equipo norteamericano que sólo ha tratado a 60 pacientes hasta ahora, entre los miles que están heridos.
Y esta intervención militar hay que analizarla porque como no tiene ningunos equipos civiles activos en el exterior, siempre mandan a los militares porque todo el dinero del gobierno está canalizado a la parte militar.
Por eso quedan paralizados cuando tienen que actuar como civiles. Y este militarismo tiene una larga historia. Me imagino que los alumnos de escuelas uruguayas recuerdan la invasión de Montevideo por los marines en 1858. Y deben recordar que la principal fuente de entrenamiento para los militares que han creado esta situación de pobreza en Haití eran entrenados por los marines en 1915 que formó la base del poder de la familia Duvalier, la dictadura de 30 años que terminó en 1986.
Este sistema dictatorial robó todo dinero de la isla, controlaron miles sino miles de millones de dólares que entraban al tesoro y después por fin el pueblo de Haití eligió un gobierno, de Bèrtrand Aristide, un ex cura, como presidente; un hombre populista, nacionalista, que no quería privatizar los recursos, el sistema de electricidad y telecomunicaciones entonces el Banco Mundial y el Fondo Monetario no permitieron entrar ningún préstamo y eso también perjudicó al país.
Otro asunto es que como consecuencia de lo que pasó con Aristide, con su popularidad y sus programas sociales, el gobierno de Bush tumbó a Arístide con la invasión y el rapto del presidente Aristide que lo derrocó y pusieron un gobierno títere. Y este gobierno títere, conforme con las presiones del gobierno norteamericano y el Fondo Monetario, siguió la misma política favoreciendo a los ricos y a las empresas maquiladoras.
Por eso el país es pobre. Los que hablan de la pobreza en Haití no explican la historia de intervención norteamericana, no explican el apoyo de la dictadura de Duvalier, no hablan de la invasión y rapto del presidente Aristide. Esa es la fuente política de la pobreza. Y un punto más: los ricos se han beneficiado ¿y sabes qué? Las casas en el barrio de los ricos no están tan afectadas por el terremoto, siguen viviendo allá tras de las rejas los grandes ricos.
Por eso los marines entraron a proteger la propiedad de los ricos. Y cualquier pobre, cualquier persona con hambre con niños en la familia que se están muriendo de hambre, que trata de conseguir alguna comida en alguna tienda, ahora tiene que enfrentar a los marines y las balas que ya mataron e hirieron a algunos muertos de hambre protegiendo a los ricos.
Frente a la catástrofe, la primer consideración es proteger los barrios ricos y los almacenes que están vendiendo la comida en el mercado negro
Chury: Parece ser que el terremoto se puso como un servidor de los Estados Unidos para ocupar definitivamente Haití ¿no?
Petras: Sí, pero fíjate la resistencia. Lo que llaman las pandillas, realmente son una mezcla de gente con hambre, son grupos políticos organizados y pandillas, son una mezcla de todo y todo lo que tienen en común es que quieren comer, quieren agua, quieren reconstruir la casa, la casa, quieren encontrar los familiares bajo las piedras caída y no pueden quedarse con los brazos cruzados mientras las patrullas militares pasan buscando muertos y hay gente que grita bajo los edificios y los marines sólo buscan castigar a cualquier muerto de hambre que trata de conseguir una bolsa de harina.
Eso va a detonar un gran levantamiento. Ya tenemos el caso del terremoto en Managua en el año 72 que provocó un levantamiento, tenemos el caso del terremoto en la ciudad de México que detonó una gran organización de barrios y una fuerza popular en todos los barrios populares de México por la falta de atención del gobierno Federal. Hay que ver cuáles son las consecuencias de esta forma criminal de actuar de Estados Unidos. La gente no va a olvidar que cuando tenían hambre y sed los oficiales del gobierno entregaron los puertos y las facilidades a los marines.
Chury: Pero lamentablemente México hoy está siendo más víctima de los EE.UU. que lo que era en el 62.
Petras: Eso es cierto, pero digo que en el momento que la gente tiene que tomar las medidas en sus propias manos. Y la poca solidaridad que existe en Haití es entre los familiares, entre los barrios, las comunidades, los amigos. Hay solidaridad, hay ayuda para tratar de encontrar cadáveres o heridos. Pero es entre el pueblo la solidaridad y la ayuda, no viene de todos estos oficiales, ONG, funcionarios de ayuda que están organizando reuniones y pasando papeles más que redistribuir comida.
La Cruz Roja sólo ha dado 80 mil paquetes de comida. Fíjate que en un país de millones, 80 mil es una gota en el mar. A pesar que han recibido más de 500 millones de dólares, ¿dónde va ese dinero, a qué bolsillos va? ¡Los grandes robos y estafas! Simplemente anuncian que va tanto dinero a Haití, pero no dicen a qué manos va a pasar este dinero. Si pasan 500 millones, hasta que llegue al pueblo en los barrios yo creo que van a ser menos de 50 millones.
Chury: ¿Qué pasa con las Naciones Unidas y Banki Moon?
Petras: Bueno, las Naciones Unidas con las tropas encabezadas por Brasil pero incluyendo a los uruguayos, han actuado como la guardia de los ricos allá protegiendo la política norteamericana y ahora que el terremoto tumbó el edificio de Naciones Unidas no sé cuántos soldados de qué países han muerto. Pero la pregunta es ¿qué están haciendo estas tropas durante tantos años?
Porque entraron al país cuando Estados Unidos derrocó al presidente elegido Aristide y desde ahí en adelante sirven como una guardia represora de cualquier movimiento constitucionalista que trata de restaurar en el gobierno al presidente Aristide.
Ahora mismo están volviendo a esta función. Los soldados de Naciones Unidas no han hecho nada para alimentar al pueblo y encontrar cadáveres; sólo sirven para circular en los barrios populares tirando balas contra cualquier persona o grupos de personas que buscan comida entrando a algunas tiendas que quedan. Pero ayuda humanitaria, olvídalo.
Chury: Petras, Estados Unidos ha conseguido un nuevo lugar para quedarse con sus fuerzas militares ¿no?
Petras: Sí, por razones de agresión contra Cuba y contra Venezuela. Esa es la razón estratégica. Tienen bases militares en Curazao, en Colombia, en Panamá, en El Salvador y ahora también tiene una base militar con más de 20 mil tropas y marines que están ocupando Haití bajo el pretexto humanitario.
No hay que olvidar que utilizaron el pretexto de intervención humanitaria para establecer bases militares en Kosovo y con la quiebra de Yugoslavia aprovecharon para intervenir, quebrar el país y conseguir un pedazo de territorio en la parte separatista de Kosovo. Eso de ayuda humanitaria es un viejo canto porque con los militares no es humanitaria, es militarista, es imperialista.
Chury: Dejamos por un momento esto estupendamente tratado por tí, pero quería preguntarte tu opinión sobre el resultado final que se produjo en las elecciones de Chile.
Petras: Eso hay que ver qué pasó. Yo creo que los diarios hablan de la popularidad de Bachelet pero la realidad es que la figura de Bachelet es una cosa y la política de concertación y su gobierno son otra cosa, porque en realidad las desigualdades en Chile han crecido de una forma muy profunda entre los millonarios y los pobres. Y el derechista Piñera ha utilizado esta brecha para castigar al gobierno. Mucha gente pobre votó para castigar la concertación por el descuido de las reivindicaciones populares.
Hablan de la reducción de pobreza pero pasar de la miseria hacia la pobreza no es un gran salto cuando ves automóviles Jaguar y Mercedes Benz pasando frente a las casas pobres yendo hacia el barrio alto. Las desigualdades son muy profundas en Chile y la arrogancia en las clases altas y clase media alta es un factor emotivo también en Chile. Los intelectuales chilenos pretenden que son algo especial los chilenos. Hablan de que «nosotros somos europeos» y se olvidan que el 50% de la población tiene descendencia de mapuches.
El abuso de los pobres en Chile es brutal; la represión de huelgas, el asesinato y encarcelamiento por las protestas indígenas, están entre los más brutales en todo el continente. Y lo que hay que ver en Chile es las enormes reservas económicas que los gobiernos han acumulado, mientras hay desinversión en educación, desinversión en pensiones, desinversión en el tratamiento familiar porque hay clínicas pero mal financiadas con colas y esperas para mucha gente.
Hay que contrarrestar eso con el discurso oficial que dice que Chile es próspero, que Chile es estable entonces hay un enorme contraste, una provocación entre las condiciones populares y el discurso eufórico del gobierno. Creo que estos factores políticos, sociales y psicológicos han costado bastante al gobierno. La gente debe reconocer que Chile no es un paraíso para los pobres. Ahora, por falta de una alternativa más a la izquierda, la gente votaron a la derecha -por la concertación- o no votaron.
Y vemos que la derecha dura vuelve al poder pero con un condicionamiento porque el nuevo elegido dice que va a continuar la política de los socialistas y democristianos. Las diferencias en la política económica son mínimas. Y sobre la posibilidad de privatizar la única empresa minera importante de cobre que queda, sobre eso sí hay diferencia.
Pero de fondo la política neoliberal que el gobierno anterior practicaba va a continuar y por eso las sonrisas y abrazos entre Bachelet y Piñera se entienden entre sí por eso tocan bombos y platillos porque el hecho es que las clases dominantes se sienten tan seguras con el nuevo gobierno como con el viejo. Y yo conozco varios empresarios en Chile que financiaron a ambos candidatos y cuando les preguntaban decían mire, para nosotros son iguales, estamos comprando seguros. Si uno o el otro gana terminamos igual.
Chury: Petras, se nos ha terminado el tiempo. Simplemente te quiero agradecer muchísimo la precisión de tus comentarios. El martes próximo estaremos en contacto nuevamente.
Petras: Una cosa más Chury: si pueden enviarme las transcripciones de la semana pasada y de esta. Y otra cosa: los medios están pidiendo al público canalizar dinero para Haití. Yo digo que hay muchos estafadores manejando estos fondos, muchas instituciones poco eficaces. Yo tengo toda la solidaridad con el pueblo de Haití y quiero que todos canalicemos el máximo. Pero ojo: cualquier dinero o ayuda se canaliza a partir de instituciones no oficiales porque si no la burocracia va a comerse el 80% de estas donaciones y contribuciones.
Si alguna misión por ejemplo de organización popular puede llevar por mano la ayuda, el grano, la comida o lo que sea, y que se pueda controlar la contribución directamente al pueblo y no pase por una docena de bolsillos, es una forma de canalizar la ayuda y no simplemente mandarla por las fuentes oficiales, que como decíamos antes, van a comer la gran parte de esta ayuda humanitaria.
Chury: Está perfecto Petras. Te mando un gran abrazo.
Petras: Un abrazo, chau.
Fuente. http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1〈=ES&cod=44536
martes, 26 de enero de 2010
La invasión humanitaria de EE.UU.
domingo, 30 de agosto de 2009
“Hablar de soberanía colombiana es un chiste”


Entrevista a Noam Chomsky durante su primera visita a Venezuela (I)
29-08-2009
Eva Golinger
Venezolana de Televisión
Eva Golinger (EG): Bienvenido a Venezuela, Sr. Noam Chomsky. Estamos muy emocionados por su visita, especialmente durante un momento histórico en el que están ocurriendo muchos cambios en América Latina, potenciales cambios en la relación de EE.UU. con naciones latinoamericanas, y actualmente existen importantes tensiones y conflictos que causan gran preocupación a los latinoamericanos.
En este contexto, y con el recrudecimiento de las agresiones en los últimos meses, con el golpe de Estado en Honduras, el aumento de la presencia militar en Colombia, con la ocupación de más de siete bases militares, además de un control territorial a nivel militar en Colombia, tenemos también la reactivación de la cuarta flota de la armada que ocurrió el año pasado pero está siendo usada ahora en este contexto. También el tono del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte, con acusaciones que ya se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando a Venezuela de permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del presupuesto militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.
La pregunta es, ¿es este algún tipo de fenómeno? Ahora con un presidente supuestamente progresista en la Casa Blanca vemos más ataques contra movimientos progresistas en América Latina.
Noam Chomsky (NC): Y en el resto del mundo. Pero lo que ocurre en América Latina ha ocurrido por más tiempo. EE.UU. por mucho tiempo dio por sentado que podía controlar a América Latina, y de hecho este fue un principio básico de su política exterior desde sus orígenes como república, como una aspiración, que lograron concretar en el siglo XX. El Consejo de Seguridad Nacional, la mayor entidad de planificación, dice que si no podemos controlar América Latina, ¿cómo podemos el resto del mundo?
Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos que deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”.. Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie de saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de distintas maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones, durante el gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército instaurando Estados de seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período neoliberal, el control de los países por medios económicos, pero a finales de los noventa ya no era tan frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero ocurría en muchos otros países. Lentamente los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo período, desde la época de los conquistadores españoles y portugueses, de una u otra forma de colonización.
Empezaron a librarse del FMI, pagar y reestructurar sus deudas, enfocarse en los problemas internos, y EE.UU. empezaba a perder control, y tenía que haber una respuesta, que se ha desplegado desde finales de los noventa, y que tiene dos frentes, uno militar, y el otro que denominan promoción de la democracia, que es un eufemismo de sometimiento. Uno es militar y el otro es el sometimiento, y Obama sencillamente les está dando continuidad. No está haciendo nada nuevo. Parece diferente a Bush, pero la razón es, si vemos la opinión pública, voceros del gobierno, ellos critican a Bush por no haber prestado atención a América Latina, y que la región sufrió por esto. De hecho es lo mejor que le ha pasado a América Latina, que EE.UU. dirija su atención a otras regiones. Pero Obama quiere remediar esa situación desde una perspectiva progresista liberal, prestando más atención a América Latina, lo que implica un retorno a políticas más tradicionales, la militarización y el sometimiento. Lo que tú mencionas es un ejemplo, pero viene de antes, de hace muchos años, por ejemplo el entrenamiento de militares latinoamericanos por los últimos diez o quince años ha aumentado en gran medida, quizá 50% más de lo que era en los años noventa. Y ahora la posición militar de EE.UU. en América Latina es relativamente mayor que durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay más oficiales de entrenamiento militar que asesores económicos. La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo por reconstruir una estructura de intervención potencial, y también para la llamada promoción de la democracia.
EG: Que hemos experimentado en gran medida aquí en Venezuela a través de la USAID, la National Endowment for Democracy con financiamiento a grupos opositores y ahora con participación en una campaña de contrainsurgencia al interior de las fuerzas revolucionarias que apoyan al gobierno, que intentan neutralizar.
NC: Pero estas son políticas de larga data. EE.UU. de hecho inició una nueva fase del imperialismo hace un siglo, al convertirse en una potencia mundial, ya había sido una potencia regional, pero con la conquista de Filipinas, ese fue el momento crucial, por los años 1900, mató a cientos de miles de personas, estableció un control militar parcial, pero tenían que gobernar el país. ¿Cómo gobernar el país? Bueno, desarrollaron una nueva forma de colonialismo, con un Estado de vigilancia muy complejo, usando la última tecnología de la época para socavar movimientos políticos, para desintegrarlos, promover el faccionalismo. Crearon una fuerza militar-policial paralela que podía usar la fuerza cuando fuese necesario. Era muy minucioso y complejo, y de hecho ha regresado a los países de origen, los Estados de vigilancia el Occidente: EE.UU., Inglaterra, desde la Primera Guerra Mundial, basados en el modelo filipino. Y sigue hasta hoy. Filipinas es el único país en el este asiático que no ha participado en el rápido crecimiento económico de las últimas décadas, y aún tiene una fuerza militar terrorista, violaciones a derechos humanos, etc.
Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente, si es necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso es que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficios de sus contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron cosas parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la historia del imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina. Por eso es que después de cada intervención, por ejemplo Haití, República Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la Guardia Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia Nacional es una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana nunca luchó contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo con Somoza.
Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora se reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso es imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo estándar. Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del territorio de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero el proceso es el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país religioso y siempre ha actuado para cumplir la misión de la Divina Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar las mismas palabras. Es sofisticado.. El mejor ejemplo, como todos saben, es la primera colonia en EE.UU.: Massachussets. Su carta fundacional es de 1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a ayudarnos”, así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y exterminarlos estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado de auxilio, y esa actitud sigue en la actualidad.. Cada agresión, intento de sometimiento tiene la misma inspiración. Otros países imperialistas como Francia tienen actitudes similares pero está mucho más arraigada en la cultura y creencia estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso, todo se justifica. Lo más que puede pasar es que se cometan errores.
EG: Eso es también como una guerra psicológica, una manipulación de la realidad, para dar esa impresión.
NC : Es importante entender que es aceptado internamente. Por ejemplo, no se puede hacer un comentario crítico sobre cualquier acción de EE.UU. Obama, por ejemplo, es muy elogiado por ser uno de los principales críticos de la guerra en Irak. ¿Cuál fue su crítica? Dijo que era un error garrafal estratégico. Asumió la misma posición que asumió el estado mayor alemán después de Stalingrado. O la posición de los rusos sobre Afganistán a principios de los ochenta. Y no lo llamamos crítica cuando es de nuestros enemigos, lo llamamos servilismo al poder. Pero en nuestro caso, los liberales, progresistas lo llaman oposición principal. Y se puede ir más allá y estar aún dentro del marco doctrinal básico, y viene de esa autopercepción de nobleza, de la misión divina de civilizar el mundo, elevarlo a un mayor nivel, entonces el sometimiento y la militarización son considerados primordiales, y de hecho en el caso de América Latina la izquierda condena a Bush por no enfocarse en América Latina, por no cumplir con la misión civilizadora. No es sorpresa entonces las acciones de Obama.
EG: Y es un proceso cuyo ritmo está aumentando rápidamente.
NC: En parte por estas razones y en parte porque los problemas son más apremiantes. La llamada “marea rosa” es considerada un verdadero peligro. De hecho el gobierno de EE.UU. está apoyando gobiernos que hace cuarenta años habría derrocado. El gobierno de Brasil, por ejemplo. Las políticas de Lula no son tan diferentes de las políticas de Goulart a principios de los sesenta, cuando el gobierno de Kennedy inició un golpe militar e instaló el primer Estado de seguridad nacional estilo neonazi, y ahora es un país amigo, porque todo el espectro se ha desplazado tanto que ahora EE.UU. debe apoyar al tipo de gobierno que antes habría derrocado y por supuesto tratar de someter a los otros.
EG: Hablemos de eso específicamente, porque está el tema del aumento de presencia militar estadounidense en Colombia, que ha causado tensión en la región. El gobierno de Colombia y el gobierno de EE.UU., Obama, sostienen que esto es un asunto bilateral, que esto no es una ocupación o el establecimiento de nuevas bases militares; es un acuerdo de cooperación en seguridad. Pero algunos de los detalles que sabemos, aparte de las tres bases que EE.UU. ya ha ocupado bajo el Plan Colombia, y más de una docena de estaciones de radar, es que definitivamente tendrán acceso a siete bases, una de las cuales, en Palanquero, les dará acceso aéreo a todo el hemisferio, que no tenían anteriormente, con gigantescos aviones militares de carga tipo C17, y más allá de eso, está el tema de lo que EE.UU. llama defensa interna en un país extranjero, con la que entrenan fuerzas armadas colombianas, equipos comando especiales, fuerzas especiales, la Policía Nacional colombiana, los entrenan, los comandan y los controlan, y ahora existe la posibilidad de una reubicación de la Escuela de las Américas, ahora llamada WHINSEC, en Colombia, para empezar el entrenamiento en otros países de la región. El próximo viernes 28 habrá una reunión de presidentes de Unasur en Argentina para tratar este tema, que muchos dicen que es una amenaza para la estabilidad regional. Pero hay naciones que mantienen la posición de que hay que respetar la soberanía colombiana. Con gobiernos apoyados por Washington como Brasil, y con el golpe en Honduras que ha sido visto como un ataque contra los países del ALBA, ¿es esta ocupación o ampliación de presencia militar en Colombia un intento de dividir e impedir un mayor progreso de la integración latinoamericana, primero mediante la promoción de estos conflictos entre naciones, aparte del conflicto entre Colombia como gobierno de derecha y Venezuela como gobierno de izquierda, con países como Brasil o Chile, que pueden asumir una posición más ambigua u neutral en cuanto al respeto de la soberanía colombiana, que se oponen a la expansión militar estadounidense pero sin llegar a condenarla.
NC: Hablar de soberanía colombiana es un chiste. El Plan Colombia, creado por Clinton, es una intervención agresiva en los asuntos internos de Colombia, que ha tenido consecuencias. Hay un pretexto, y el pretexto es la guerra contra el narcotráfico, pero es solo un pretexto y no se puede tomar en serio. Y el establecimiento de las bases militares en Colombia es una reacción al hecho de que EE.UU. ha perdido su posición militar en otros países. Ecuador desactivó la base en Manta, que le daba a EE.UU. gran capacidad de vigilancia aérea en la región. Paraguay era una especie de base militar estadounidense, y eso ya se acabó. Tenían que reconstruirla en otra parte y Colombia es el único país donde podían hacerlo. El golpe en Honduras es parte de otro proceso. Centroamérica había sido tan devastada por las guerras contra el terrorismo de Reagan que no era parte de la tendencia de la llamada marea rosa, hacia la integración latinoamericana. Honduras estaba en el camino de la integración, y bueno ahora ya no, ellos creen, y en realidad se ha expandido en Centroamérica. Nicaragua es otro caso. Todo esto me parece que es un intento de recuperar la posición tradicional incluso antes, hace 10 ó 15 años el entrenamiento de oficiales ha aumentado rápidamente, y ha cambiado, ahora el entrenamiento es en tácticas de infantería. La idea es crear fuerzas paramilitares, no están entrenando policías de tránsito. El control de la “ayuda” oficial ha cambiado del Departamento de Estado, ahora está en manos del Pentágono, que es un cambio relevante. Cuando estaba bajo el Departamento de Estado tenía al menos en teoría supervisión del Congreso, que quiere decir que había condiciones que había que cumplir sobre derechos humanos por ejemplo, que no se implementaban mucho, pero eran una limitación a posibles abusos, pero bajo el control del Pentágono, no hay reglas, todo es válido.