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jueves, 10 de junio de 2010

Lula califica de “victoria pírrica” las nuevas sanciones de la ONU contra Irán


Río de Janeiro,
10 de junio.
RIA Novosti.

El presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó de "victoria pírrica" las nuevas sanciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán.

"Es una victoria pírrica", afirmó ayer Lula en rueda de prensa durante una visita a Natal (nordeste del país carioca), al comentar la votación del Consejo de Seguridad de la ONU en la que Brasil, en calidad de miembro temporal votó en contra de las sanciones.

Añadió, que la imposición de nuevas sanciones contra Irán por su programa nuclear es "un episodio que debilita el Consejo de Seguridad de la ONU".

"Sinceramente, espero que Ahmadinejad permanezca tranquilo. Conversé mucho con el primer ministro de Turquía y decidimos votar en contra (de la resolución) porque tenemos nuestro nombre en un acuerdo", declaró el presidente brasileño.


El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que las sanciones contra Irán han sido impuestas por “quienes creen en la fuerza” y no en el diálogo. El mandatario criticó la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, del que dijo “perdió una oportunidad histórica”, que también podría haber servido para “discutir el desarme de quienes sí tienen armas atómicas”.

Lula destacó que Brasil y Turquía hicieron lo que los países del Consejo de Seguridad de la ONU no han logrado hacer: llevar a Irán a la mesa de negociaciones. Explicó que el Consejo de Seguridad hizo todo lo contrario, "resolvieron por capricho, mantener las sanciones que no van a tener ninguna explicación para Irán", subrayó.

Lula firmó el 17 de mayo en Teherán un acuerdo tripartito junto con Turquía, que prevé el intercambio de uranio ligeramente enriquecido iraní, que sería enviado a territorio turco para su enriquecimiento a cambio de combustible para un reactor nuclear de investigación en Irán.

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domingo, 30 de mayo de 2010

LULA Y EL NUEVO PARADIGMA EN LA DIPLOMACIA‏


LEONARDO BOFF*
EN DIARIO DIGITAL
NUESTRO PAIS (BRASIL)

El acuerdo alcanzado por Lula y por el primer ministro turco con Irán respecto a la producción de uranio enriquecido para fines pacíficos tiene una singularidad que conviene resaltar. Fue conseguido mediante el diálogo, la mutua confianza que nace de mirarse a los ojos y la negociación en la lógica del gana-gana. Nada de intimidaciones, de imposiciones, de amenazas, de presiones de todo tipo, ni de satanización del otro.

Ésa era y sigue siendo la estrategia de las potencias militaristas e imperiales que no se dan cuenta de que el mundo ha cambiado. Están incrustadas en el viejo paradigma del big stick, de la negociación con la vara en la mano o de la intervención pura y dura, para la cual todo vale; la mentira descarada, como en el caso de la guerra injusta contra Irak, la violencia militar más sofisticada contra uno de los países más pobres del mundo, como es Afganistán, o los conocidos golpes armados por la CIA en varios países, especialmente en América Latina.

Curiosamente, esta estrategia nunca ha dado ningún fruto en ningún sitio. Estados Unidos está perdiendo todas las guerras, porque nadie vence a un pueblo dispuesto a dar su vida hasta el punto de suscitar «hombres-bomba» para enfrentarse a un enemigo armado hasta los dientes, pero lleno de miedo y expuesto a la vergüenza y a la irrisión mundial. Lo que han conseguido es alimentar la rabia, el rencor y el espíritu de venganza, fermento de todo terrorismo.

La mayor amenaza para la estabilidad mundial hoy es Estados Unidos pues la ilusión de ser «el nuevo pueblo elegido» —así reza el «destino manifiesto» en el que los neocons, muy fuertes, como Bush, creen ciegamente— hace que se sientan con el derecho de intervenir en todo el mundo. Pretenden llevar los derechos humanos, cuando los violan vergonzosamente; quieren imponer la democracia cuando, en realidad, crean una farsa; buscan abrir el libre mercado a sus multinacionales para que libremente puedan explotar la riqueza de los países, su petróleo y su gas.

La diplomacia de Lula se contrapone directamente a la del Consejo de Seguridad y a la de Barack Obama. La de Lula mira hacia delante y se adecúa a lo nuevo. La de Barack Obama mira hacia atrás y quiere reproducir lo viejo.

El viejo paradigma supone que hay una nación hegemónica e imperial, en este caso Estados Unidos, que se rige por el paradigma del enemigo, muy en la línea del teórico de la filosofía política que fundamentó los regímenes de fuerza, Carl Schmitt (+1985), tal como él mismo hizo con el nazismo. En su libro El Concepto de lo Político dice claramente: «la existencia política de un pueblo depende de su capacidad de definir quién es amigo y quién es enemigo... el enemigo debe ser combatido y psicológicamente debe ser descalificado como malo y feo». ¿No fue exactamente eso lo que hizo Bush, llamando a los países de donde venían los terroristas «países canallas» contra los que se debía hacer una «guerra infinita»? Esta argumentación es sistémica, y funciona todavía hoy en la cabeza de los dirigentes estadounidenses. Las políticas inspiradas en ese paradigma ya superado pueden llevar a situaciones dramáticas, con serio peligro de destruir el proyecto planetario humano. Ese paradigma es belicista, reduccionista y miope, pues no percibe los cambios históricos que están ocurriendo en la línea de la fase planetaria de la historia, que exige estrategias de cooperación que busquen proteger la Tierra y cuidar de la vida.

El paradigma nuevo, representado por Lula, asume la singularidad del actual momento histórico. Nuestra percepción de fondo ha cambiado: somos todos interdependientes, habitamos juntos la misma Casa Común, la Tierra. Nadie tiene un futuro particular y propio. Surge un destino común globalizado: o cuidamos de la humanidad para que no se bifurque entre los que comen y los que no comen, y protegemos el planeta Tierra para que no sea destruido por el calentamiento global, o no tendremos ningún futuro. Estamos vinculados definitivamente unos a otros.

Lula, con su fina percepción por lo nuevo, actuó coherentemente: no se puede aislar y castigar a Irán. Hay que traerlo a la mesa de negociaciones, con confianza y sin prejuicios. Esta actitud de respeto dará buenos frutos. Y es la única sensata en esta nueva fase de la historia humana. Lula marca e inaugura el futuro de la nueva diplomacia, la única que nos garantizará la paz.

*Teólogo

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sábado, 22 de mayo de 2010

Brasil: El presidente Lula contra los países que quieren imponer nuevas sanciones a Irán


El presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva criticó la reacción negativa de algunos países sobre el acuerdo de intercambio de uranio firmado ente Irán, Turquía y Brasil y condenó sus planes de aplicar nuevas sanciones a la República Islámica.

"Algunos no les gustó que Irán aceptó la propuesta que ellos mismos ofrecieron hace tiempo. Ahora su cumplimiento no les interesa", dijo ayer Lula da Silva tras regresar a Brasilia de una gira internacional.

El mandatario brasileño calificó de "progreso insólito" el acuerdo alcanzado recientemente entre Irán, Brasil y Turquía que establece el canje de 1.200 kilos de uranio poco enriquecido por 120 kilos de uranio enriquecido al 20% para el reactor nuclear de investigación médica en Teherán.

Esta semana, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York se celebran consultas sobre la imposición de nuevas sanciones contra el régimen iraní. El proyecto de resolución que discuten las potencias prevé ampliar la lista de armamento prohibido para su venta a Teherán, restringe la actividad de los bancos iraníes en el exterior y prevé crear un organismo para la inspección de buques cerca de la costa de la República Islámica.

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viernes, 21 de mayo de 2010

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martes, 18 de mayo de 2010

Seyed Ali Jamenei: EEUU Irritado por la Cooperación de los Países Independientes


Al-Manar
16/05/2010 El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, estuvo el domingo en Irán en una visita que estaba considerada en Occidente como la “última oportunidad” para un compromiso con la República Islámica en torno a su programa nuclear antes de que “sanciones” contra Irán fueran impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Lula se reunió con el Líder Supremo de Irán, Ayatollah Sayyed Ali Jamenei, que denunció el “ruido” realizado por las potencias occidentales en torno a la visita del presidente brasileño. “Las potencias dominantes encabezadas por EEUU no están felices al ver la cooperación de los países independientes,” señaló Sayyed Jamenei en unas declaraciones emitidas por la televisión estatal.

Sayyed Jamenei alabó a Brasil como un país que no se ha rendido ante la “hegemonía” norteamericana y pidió relaciones más estrechas entre los países independientes y no alineados.

Su Eminencia continuó diciendo que Washington estaba “irritado” por la tendencia a la unidad de los países independientes, añadiendo que ésta era la razón de la campaña de propaganda lanzada por EEUU con anterioridad al viaje de Lula a Irán. El líder dijo que el caso de Irán mostraba que la victoria final sería para los países que se oponen a la “hegemonía estadounidense y creen en la voluntad de Dios y la fuerza de su propio pueblo.”

Lula dijo también que estaba contento de estar en Irán, preparando el terreno para la promoción de los lazos bilaterales. Lula criticó el actual orden mundial al que calificó de “opresor e injusto” y pidió cambios en la naturaleza del Consejo de Seguridad y en el derecho de veto de sus miembros. Lula añadió que países como Irán podrían construir un nuevo bloque político y económico y dijo que la República Islámica tiene derecho a defender su independencia frente a las potencias mundiales.

En conversaciones celebradas al inicio de la visita, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y su homólogo brasileño prometieron reforzar los vínculos, señalaron fuentes oficiales.

“Ahmadineyad agradeció la postura del presidente brasileño en apoyo de los derechos de los iraníes y la posición que él adopta para mejorar el mundo,” dijo una declaración colocada en el sitio web de Ahmadineyad. “La verdad es que algunos estados que dominan los medios y los centros políticos y económicos del mundo no quieren que otros países progresen. Sin embargo, juntos podemos superar estas condiciones injustas y hacer cambios,” dijo Ahmadineyad.

Lula, que en el pasado defendió las actividades nucleares de Irán, dijo que Teherán tiene el derecho a la energía nuclear y ha afirmado repetidamente que las sanciones serían contraproducentes e inefectivas. Poco antes de su viaje, Lula dijo a los reporteros en Moscú que él era “optimista” y esperaba convencer a Ahmadineyad para que alcanzara un acuerdo con Occidente.

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viernes, 14 de mayo de 2010

Lula Tratará en Rusia el Tema de Programa Nuclear de Irán


Al-Manar
14/05/2010

Los líderes de Rusia y Brasil se reunieron el viernes para discutir formas de expandir la cooperación económica y cooperar en el tema del programa nuclear de Irán. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llegó a Moscú para una visita de dos días el jueves y se reunió con su homólogo ruso, Dimitri Medvedev, y el primer ministro ruso, Vladimir Putin. Lula visitará Teherán el lunes y el martes en un intento de buscar un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán.

“No hay duda de que habrá un intercambio de opiniones en diversos asuntos, incluyendo el tema de Irán, teniendo en cuenta las iniciativas más recientes,” dijo el portavoz de Putin, Dimitri Peskov, a AFP.

El primer ministro turco dijo que era improbable que visite Irán para acompañar al presidente de Brasil. Turquía había esperado que Irán confirmara su compromiso en relación a un acuerdo para el intercambio de su uranio enriquecido a bajo nivel por barras de combustible procesado para su reactor de investigación, con Turquía como posible localización de dicho intercambio, dijo el primer ministro turco a los periodistas.

“Parece que un viaje a Irán el lunes ya no es posible para mí, porque Iran no ha dado su conformidad. Si es necesario, mi ministro de Exteriores puede ir o yo puedo ir más tarde,” dijo Erdogan.

EEUU se Topará con Brasil y Turquía en el Tema Nuclear de Irán


14/05/2010 El embajador de EEUU en Brasil, Thomas Shannon, dijo que la postura del país sudamericano con respecto al programa nuclear de Irán contradice la de Washington. “En un momento en el que Brasil se convierte en más asertivo a nivel global y comienza a reafirmar su influencia, vamos a toparnos con dicho país en nuevos asuntos y nuevos lugares, tales como Irán, Oriente Medio y Haití,” dijo Shannon en unas declaraciones al Financial Times.

Responsables norteamericanos reconocen que el intento de Brasil para trazar un camino propio y los esfuerzos similares de otras potencias en alza, tales como Turquía, suponen un nuevo desafío para la política exterior de EEUU. El comentario del enviado estadounidense se produce en un momento en el que el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, se dispone a visitar Teherán al frente de una delegación de 300 miembros para acudir a la 14 cumbre del Grupo de los 15, que se iniciará el 17 de Mayo.

Brasil, un miembro no permanente del Consejo de Seguridad, ha incrementado sus esfuerzos para hallar una solución diplomática al tema nuclear de Irán.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, envió un brusco mensaje al ministro de Exteriores turco diciéndole que “Irán no es serio en lo que se refiere a aceptar las demandas internacionales para probar el carácter pacífico de su programa nuclear. “ Ella dijo que Teherán debe hacer frente a nuevas sanciones a no ser que adopte un rápido cambio de postura.

El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, dijo que en su llamamiento al ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, Clinton había señalado que “desde nuestro punto de vista, la reciente actividad diplomática de Irán ha sido un intento de detener las acciones dentro del Consejo de Seguridad, sin dar pasos que aplaquen las preocupaciones internacionales acerca de su programa nuclear.”

“No hay nada nuevo y nada alentador en las recientes declaraciones de Irán,” dijo a los reporteros. “La carga de la prueba está en Irán y su falta de seriedad exige que intensifiquemos los esfuerzos para aplicar una mayor presión.”

Un responsable norteamericano dijo que el viaje de Lula supondrá probablemente el fin de los intentos de buscar un acercamiento a Irán en este tema.

Entretanto, la embajadora de EEUU en la ONU, Susan Rice, dijo el jueves que la visita de Lula a Teherán no impedirá la continuación de las negociaciones sobre las nuevas sanciones contra Irán. “De hecho, el grupo 5+1 está trabajando intensivamente y haciendo buenos progresos,” dijo Rice a los reporteros en el cuartel general de la ONU en Nueva York.

“Hemos siempre mantenido una política dual: presiones y oportunidades para el acercamiento diplomático. El progreso en el tema de las negociaciones (sobre las sanciones), de hecho, podría reforzar las manos del presidente Lula mientras él transmite un mensaje a Teherán, que esperamos que sea el que las presiones se están incrementando,” dijo Rice en declaraciones recogidas por DPA. “Irán sigue teniendo una elección y asumiendo que continuará escogiendo la elección errónea, la presión se intensificará.”

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viernes, 5 de marzo de 2010

Brasil: Crisis del gobierno y de la izquierda


Osvaldo Coggiola

La candidatura presidencial de Dilma Roussef (ex ministra de Minas y Energía, y actual “Jefe de la Casa Civil”, un primer ministro informal) por el PT, fue proclamada por unanimidad en un evento nacional del partido, con presencia de 1600 delegados, y un costo de seis millones de reales (casi cuatro millones de dólares), o sea, 2500 dólares por delegado (en tres días!). El detalle no es secundario, pues retrata a un partido aburguesado hasta la médula de los huesos (hace poco más de dos décadas, los congresos del PT y del movimiento sindical se realizaban en gimnasios, con muchos más delegados, que dormían en colchonetas y habitaciones colectivas).

La candidatura fue impuesta al PT por el presidente (Lula), sin debate en sus instancias orgánicas, que se limitaron a endosarla. Ya no quedó ni un simulacro de democracia (en un partido que nació defendiendo, contra la “vieja izquierda”, la “democracia de base”). En 2002, el pintoresco senador petista Eduardo Suplicy reivindicó elecciones internas, y se autoproclamó pre-candidato (contra Lula), declarando expresamente que lo hacía sin esperanzas, y sólo para que se preservase alguna formalidad democrática, que hoy ni siquiera preocupa. Del programa, ni hablemos: las “instancias orgánicas” se limitan a repetir las declaraciones que el propio Lula va haciendo al calor de los acontecimientos, y a elogiar su gobierno de ocho años. Algún “comité de expertos” redactará, seguramente, algún libreto lleno de vacíos grandilocuentes, acompañado de figuras, gráficos y fotografías. La “izquierda” del PT (AE, Articulación de Izquierda) acompaña la "mise en scène" afirmando que “dos campos políticos y sociales van a enfrentarse en las elecciones presidenciales de 2010: de un lado, las fuerzas de izquierda y progresistas, encabezadas por el PT; del otro, las fuerzas neoliberales de derecha, capitaneadas por el PSDB”. Dilma Roussef, que hasta la víspera de la primera elección de Lula “militaba” en el PDT (un partido burgués de pasado nacionalista, alquilado por sectas evangelistas) coincide con AE, y propone una campaña basada en la comparación de los ocho años (de gobierno) del PSDB, contra los ocho del PT, o sea, un plebiscito.

El “debate” propuesto por Dilma también es una fantochada, pues se concentra en cuestiones secundarias (aumento de 0,4% del PIB en gastos sociales compensatorios, por ejemplo, ignorando una reducción porcentual semejante en gastos en salud, educación y transporte), a las que el PSDB opondría otros índices de la misma magnitud e importancia, pues existe un “consenso” (un acuerdo tácito) entre “progres” y neoliberales en no tocar (apoyando silenciosamente) los centros neurálgicos de las políticas capitalistas de Lula, los 300 mil millones de reales (más de US$ 150 mil millones), 10% del PIB, concedidos al gran capital, en los últimos dos años (en exenciones impositivas, subsidios y otras regalías) para evitar la quiebra de sectores enteros del capital (en especial las grandes plantas automotrices), las renegociaciones ad infinitum de las deudas de latifundistas y grandes debedores de la previsión social, sin hablar de las centenas de miles de despidos provocados por las repercusiones de la crisis capitalista mundial. Pese a la extrema generosidad del gobierno para con el gran capital (que provocó la primera caída de la recaudación fiscal en más de una década), el costo estimado de la crisis, medido en términos de reducción de la producción y desvalorización del capital, ha sido, en el último trimestre de 2008 y todo el 2009, de R$ 220 mil millones (US$ 120 mil millones) sin contar la fuga de capitales, que registró, ya en 2008, un saldo negativo de mil millones de dólares (después de un saldo positivo de casi 88 mil millones en 2007), con un déficit de cuenta corriente de más de US$ 24 mil millones en 2009, y un déficit previsto de 40 mil millones de dólares en 2010. El flujo de capitales externos ha caído casi 50% en 2009; el promedio mundial de esa caída fue de 39% (2,5% en China). O sea, que la “casa brasileña” camina alegremente hacia un défault a la griega, mientras sus políticos (mayoritarios) engañan a los trabajadores discutiendo el mejor color para la pintura de las ventanas. Como en el título de la película, “de eso no se habla”: la supuesta “polarización” izquierda (PT) / derecha (PSDB), propuesta por la “izquierda petista” (y aceptada por buena parte de la izquierda no petista), es una falacia de primera magnitud, y un crimen político contra la nación y los explotados.

Aprobada la candidatura de Dilma, los sondajes inmediatamente aumentaron su porcentaje de votos para 28%, casi emparejando con la intención de voto del candidato derechista (PSDB) José Serra, que cayó al 32%. Si a los 28% de Dilma-Lula se le suman los 12% de Ciro Gomes (PSB) y los 8% de Marina Silva (ex ministra petista de medio ambiente, candidata presidencial por el Partido Verde, fruto de una oscura maniobra política) tendríamos un “frente progre” con casi 50% de las intenciones de voto, sin contar los votos del “Frente de Izquierda” encabezado por el PSOL (con el PSTU y el PCB), con Heloísa Helena como candidata presidencial, en 2006 (7%). Un panorama aparentemente rosado para la “izquierda progresista”, con todos los escándalos de corrupción (desde el “mensalão” de José Dirceu, hasta el monumental sistema de robos del “coronel” marañense - y ex-presidente - José Sarney, del PMDB, que Lula se encargó personalmente de auxiliar) de sus ocho años de gobierno, debidamente enterrados a seis palmos. ¿Fin de la crisis política? En realidad, sólo su comienzo, siendo Lula el primero a saber que la supuesta “marolinha” (olita) de la crisis económica puede transformarse, combinada con la crisis política, en un tsunami de proporciones inéditas.

El PMDB, partido que suministra la base parlamentaria de apoyo a Lula, anunció de inmediato su intención de que el Vice de Dilma fuese Milton Temer, jefe del partido, a lo que Lula declaró su inmediata oposición. La cuestión del Vice, aparentemente secundaria, puede desatar la crisis del “frente progre”. Sucede que el PMDB, una enorme (y precaria) articulación de gobernadores represivos, diputados corruptos, intendentes cleptómanos y chorros de todos los matices, originada bajo la dictadura militar, ya preside la Cámara de Diputados y el Senado, es el partido con mayor control de alcaldías (más de 1200, contra 550 del PT) y, con la vice-presidencia del país, pasaría a controlar las palancas decisivas del poder político, sin desgastarse en una elección presidencial, y escudándose en la popularidad y votos de Lula. En cuanto al poder económico, el PMDB controla seis ministerios (con presupuesto de 150 mil millones de dólares) incluido el de mayores recursos (Minas y Energía, con 80 mil millones de reales), lo que le permitió, con su poder de nombramientos, controlar un porcentaje mayor que el del PT de la parte estatal (40%; el resto está distribuido entre accionistas, en especial fondos de pensión norteamericanos) de la Petrobrás, la más grande empresa del país (y una de la diez más grandes del mundo, con facturamiento bruto de R$ 285 mil millones, y 175 mil millones de dólares de inversiones previstas hasta 2013). La presidencia, y responsabilidad política, de la Petrobrás, está a cargo de José Sergio Gabrielli, del PT.

Este “gran aliado” del PT, cuyo jefe parlamentario (Sarney) fue salvado del impeachment (y hasta de la cárcel) por el propio Lula, ha hegemonizado (después de rechazarla de palabra) la CPI (comisión parlamentaria de investigación) de la Petrobrás, esto es, de desmoralización de su presidencia petista, comisión llamada de “antipatriótica” por Lula, y que el PMDB usa como una espada de Damocles sobre el gobierno del ex-metalúrgico. Una investigación periodística reveló que la Petrobrás gastó, sin licitación pública, R$ 47 mil millones (37% de sus gastos) en los últimos seis años, lo que dejaría al “mensalão” reducido al tamaño de un hurto de salame en el supermercado.

El chantaje de la CPI petrolera está al servicio de una maniobra mucho más amplia, de alcance internacional. Como es sabido, han sido descubiertas importantes reservas petroleras en la llamada “camada pre-sal” del mar territorial, estimadas entre 100 y 300 mil millones de barriles, lo que cubriría el consumo del país hasta el 2060, y dejaría amplio margen para la exportación (las reservas actuales del país no superan los 12 mil millones de barriles; las reservas estimadas de Arabia Saudita, las mayores del mundo, son de 264 mil millones de barriles). Después de la quiebra del monopolio estatal, adoptada por el gobierno derechista de F. H. Cardoso, Brasil adoptó el sistema de concesiones, vía subasta, al sector privado, que el “progresista” Lula mantuvo. En 10 años, Brasil entregó más de 500 bloques de explotación a 72 grupos, mitad de ellos extranjeros, siendo uno de los países que menos recibe en concepto de royalties y participación en los beneficios (54%, contra 95% de Libia, 80% de Nigeria o Angola, 78% de Noruega, etc.). El PMDB no está sólo con la mira puesta en el manantial de “recursos” de la gran petro-vaca lechera del Brasil, sino también en las comisiones espectaculares garantizadas por la intermediación de los contratos con los pulpos internacionales del petróleo.

Está planteada una cuestión de soberanía nacional de primera magnitud. Lula, ya en campaña electoral, ha adoptado un aire nacionalista, defendiendo la constitución de una empresa estatal (una “Petrosal”), con participación obligatoria en todos los negocios y explotaciones futuras. Además de demagógico (Lula ya adoptó un tono “izquierdoso” en la campaña electoral del segundo turno de 2006, después del susto que llevó en el primero, en el que esperaba más del 50% de los votos), el planteo es recontralimitado, pues nada garantiza (al contrario, todo favorece) que la eventual nueva empresa no se transforme en una estatal trucha, como la Petrobrás. Ildo Sauer, profesor de la USP y ex director de gas y energía de la Petrobrás (dimitido por Lula y sus amigos del PMDB) ha planteado un plebiscito en favor de la retomada del monopolio estatal del petróleo (acabando con la “herencia maldita” de FHC) y la reestatización de la Petrobrás (sin aclarar si sería comprando las acciones de los privados, o nacionalizando sin indemnización). Una campaña por el monopolio estatal sobre todos los recursos naturales, y por la renacionalización de la Petrobrás bajo control obrero, única garantía de soberanía efectiva, plantearía la cuestión nacional en el terreno de la lucha de clases, y le daría la dimensión latinoamericana que la pseudo-izquierda usa de modo demagógico. El PSOL, centro de todos los debates acerca de una alternativa de izquierda a Lula-Dilma, endosa el planteo del profesor uspiano.

El otro punto de la demagogia preelectoral es (o, tal vez, era) la reactivación de la Telebrás, otra estatal trucha, para ofrecer al público servicios de Internet de banda ancha a R$ 10 mensuales por cabeza (“inclusión digital”, como se dice ahora), en un Plano Nacional de Banda Larga (PNBL). Las telecomunicaciones fueron privatizadas bajo el gobierno de FHC. La Telebrás, sin embargo, continuó cotizada en Bolsa, y ha acumulado una milagrosa valorización de sus acciones en... 35.000%. La red que le permitiría “universalizar” la banda ancha serían 16.000 km. de cabos de fibra óptica, en poder de una empresa (Eletronet) que declaró quiebra en 2003, primer año del gobierno de Lula, con deudas de R$ 800 millones. El ministro de Economía (Mantega) declaró que no existe definición acerca de si el gobierno asumirá esa deuda para recuperar los cabos. El procurador general de la nación, sin embargo, declaró que el gobierno ya depositó R$ 270 millones como garantía... lo que los acreedores niegan. El ministro de Comunicaciones (oh casualidad, del PMDB) ya declaró su oposición al PNBL y a la reactivación de la Telebrás. Y en el medio de la historia reapareció... José Dirceu, el ex-ministro y ex-diputado petista destituido de todos sus cargos por financiamiento ilegal de diputados, “reactivado”, este sí, como dirigente del PT, y contratado por la Eletronet (quebrada!) por módicos 400 mil dólares, para prestar “asesoría” (!). El esquema (valorización artificial de acciones y desvío de fondos públicos) apunta hacia el financiamiento ilegal de la campaña electoral de Dilma Roussef (especialidad del ex-ministro y ex-diputado). La oposición derechista ya entró con pedido de CPI, ahora de la Telebrás. El PMDB, nuevamente, deshoja la margarita, metiendo un cuchillo en la voluminosa barriga de Lula, además de la espada que ya tenía sobre su cabeza. Todo el proceso electoral amenaza con transformarse en un (gigantesco) caso policíal, llevando a una crisis institucional (de régimen). El PCB, candidato a la “reactivación” del “Frente de Izquierda” del 2006, ya reivindica el pasaje a un sistema parlamentarista, o sea, la transferencia del centro de poder del mini-grupo gangsteril presidencial a la gran banda mafiosa parlamentaria.

Esta crisis debería llevar al fortalecimiento de la izquierda, pero sucede todo lo contrario. Heloísa Helena (PSOL) ha renunciado a la candidatura presidencial para garantizar su elección como senadora en Alagoas. No se limitó a eso, sino que también declaró (sin consultar a nadie) su apoyo a la candidatura Marina Silva (PV), 100% burguesa, por su programa y base social, sin contar su función de línea auxiliar de apoyo a Dilma Roussef, contra la derecha, pero sobre todo contra la izquierda. En el mejor estilo del seguidismo petista a Lula, la dirección del PSOL salió a buscar un acuerdo electoral explícito con el PV, con la reducción al mínimo de su anterior programa mínimo. La dirección del PV (incluído el hijo de José Sarney, “Zequinha”, que sigue las huellas de su padre, cuida de las inmensas propiedades familiares en su feudo de Maranhão, y representa al eco-feudalismo) rechazó cualquier acuerdo. La izquierda del PSOL comenzó a lanzar candidaturas alternativas (Plinio de Arruda Sampaio, Babá), cosa que también comenzó a hacer la derecha del partido, lanzando nombres ignotos, frente al fracaso de las negociaciones con el PV. Y la convención electoral del partido fue postergada ya dos veces.

Frente a esa crisis total, el PSTU lanzó la candidatura de Zé Maria (metalúrgico, ex dirigente de la CUT y actual coordinador del agrupamiento sindical Conlutas) como “pre-candidatura obrera independiente”, al mismo tiempo proponiendo la reactivación del Frente de Izquierda con el PSOL y el PCB, y declarando que su candidata presidencial debería ser... Heloísa Helena, como si ésta pudiera ser la “candidata obrera independiente”, después de declarar su preferencia explícita por una candidatura burguesa. La confusión política es la más completa, e incluye todas las variantes de la izquierda brasileña.

Desde 2009, frente a la crisis y los despidos, se ha producido un repunte de las luchas obreras, inclusive en sectores estratégicos, pero todavía lejos de una ofensiva de clase. Grandes categorías de asalariados, como metalúrgicos, bancarios, petroleros (estos, por primera vez en huelga en 14 años, después de la derrota de 1995, en 17 plantas y refinerías), obreros de la construcción, Correos, cruzaron los brazos y ganaron las calles en defensa de sus salarios y reivindicaciones. Los agrupamientos Conlutas e Intersindical, independientes de la CUT y de las demás (seis) centrales sindicales, burocratizadas y progubernamentales, han sido los más activos en esas luchas, y convocan para el mes de junio, en Santos, a un Congreso Nacional de la Clase Trabajadora (Conclat) para crear una central sindical y popular clasista (lo de “popular” se refiere a la presencia, además de sindicatos y oposiciones antiburocráticas, de movimientos barriales, estudiantiles y campesinos). Está claro que está planteada la adopción de un plan de lucha nacional por el salario, contra los despidos y por la escala móvil de horas de trabajo, por la independencia clasista de las organizaciones obreras, por la reforma agraria y urbana y por la defensa de las ocupaciones de tierra, especialmente en el Norte-Nordeste, donde las ocupaciones están siendo objeto de un masacre militar-policial en regla, capitaneado por el gobierno petista de Pará.

La tendencia de las corrientes políticas metidas en ese proceso (PSOL y PSTU especialmente, pero no sólo ellas, sin contar que “PSOL” es una sigla que abriga corrientes de las más diversas, que actúan de modo independiente y contradictorio) será substraer la cuestión político-electoral de los debates - no está en el temario -, lo que significaría someter nuevamente los trabajadores a enjuagues políticos burocráticos hechos a sus espaldas, en momentos en que se configura una crisis política profunda, que determinará el destino de los explotados. El Conclat estará puesto frente a la necesidad objetiva de fijar una política independiente para la clase obrera y los explotados, rechazando toda candidatura electoral, a cualquier cargo, que no esté comprometida, política, programática y organizativamente, con las organizaciones obreras y sus asambleas. Esto dependerá de la participación de la clase obrera organizada, y de la efectiva democracia de los debates.

El futuro político del Brasil es determinante para todos los explotados de América Latina. La experiencia del PT, de su gobierno y su aburguesamiento reaccionario, y de su crisis, implica a casi todas las variantes de la izquierda continental y mundial, para las cuales la lucha de clases en Brasil será un test decisivo a escala internacional.

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Brasil, el FMI y el Banco Mundial


27 de octubre de 2009
Andrés Soliz Rada

Brasil, al convertirse en acreedor del FMI e incrementar sus votos en el Banco Mundial (BM), se ha asociado a las naciones opresoras que estrangulan a las naciones oprimidas. El FMI y el BM organizan, monitorean y vigilan el orden mundial que imponen las grandes potencias. Son la parte informal del gobierno de EEUU y eficaces centinelas del Consenso de Washington, instaurado al disgregarse la URSS. Son, junto con la Organización Mundial de Comercio (OMC), los “fieles perros guardianes” del imperialismo (Atilio Borón).

La actual crisis económica mundial, con sus monstruosas quiebras bancarias, hizo temer (temor aún latente) un descontrolado colapso financiero. En ese escenario, los poderosos de siempre abren las puertas a un país emergente como Brasil, a fin de parchar las grietas del sistema. No es verdad, como dijo Lula, que ahora su país dictará las reglas al FMI y del BM. El mencionado ingreso no altera el equilibrio de poder dentro de ambas instituciones, en las que EEUU mantiene de facto su derecho a veto.
Lo cierto, sin embargo, es que Brasilia ha fortalecido su influencia en América Latina,
en tanto EEUU y la Unión Europea han preferido compartir su poderío con Brasil, como lo hicieron antes con China, en la OMC. Es mejor distribuir la plus valía de la periferia, a cambio de prolongar el dominio imperial. Antes de conocerse la decisión brasileña, el Presidente Correa denunció que el FMI busca provocar un cataclismo social en Nicaragua, ya que una solicitud de crédito de 90 millones de dólares fue condicionada a la supresión total de subsidios, congelamiento salarial y rentas a jubilados. Como siempre, se exige control inflacionario, ajuste presupuestario, contracción económica, liberalización comercial y financiera, privatización de servicios básicos y recursos naturales, garantía ilimitada a las inversiones extranjeras y debilitamiento de los Estados nacionales.
Cuando Lula dice que a partir de ahora el FMI y el BM cambiarán las reglas de juego para proteger el medio ambiente y ayudar a los países pobres exhibe una hipocresía sin límites. Recuérdese que ya privatizó un tercio de la amazonía y vende enormes volúmenes de etanol a EEUU. Su respaldo al FMI y al BM incrementará la ingerencia transnacional en el MERCOSUR e impedirá que el Banco del Sur despliegue sus nacientes potencialidades. Y todo a nombre del abnegado pueblo brasileño.
La decisión de Lula coincide con la declaración de nueve gobiernos del ALBA, que avanzan en su integración soberana y en la creación de una moneda común. La realidad muestra que la integración latinoamericana no podrá hacerse con Brasil sino contra su gobierno y los demás centros de poder mundial. De manera paradójica, Bolivia pedirá al BM diez mil millones de dólares para su industrialización. La misma cantidad que Brasil transferirá al FMI para cortar afanes industrialistas.
El FMI prometió inmediata ayuda al golpista Carmona que derrocó a Chávez por algunas horas el año 2002. Cuba organizó decenas de foros contra la deuda externa, tutelada por el FMI y el BM. Correa y Ortega denuncian nuevas agresiones. ¿Por qué el ALBA guarda silencio frente a la decisión de Lula? Fidel Castro ha manifestado su alegría por la designación de Río de Janeiro como sede de las olimpiadas del 2016. También alabó el poderío bélico e industrial de China. Sería importante que ahora se pronuncie sobre la nueva relación de Brasil con el FMI y el BM y sobre los métodos usados por China para controlar recursos naturales en África, los que no tienen nada que envidiar a los usados por las transnacionales de Occidente.

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jueves, 27 de agosto de 2009

Bolivia-Brasil: El viraje de Lula


26 de agosto de 2009


Carlos Rodrigo Zapata


Los medios de difusión cariocas reflejaban en mayo del 2006 el estado de indignación existente en el Brasil a raíz de la llamada “nacionalización” de los hidrocarburos en Bolivia, que consistió en conminar a las empresas petroleras a firmar nuevos contratos o dejar la plaza boliviana.


Los titulares de prensa de ese momento lo decían todo: “Molesta a Brasil estatización en Bolivia”, “Se agrava disputa Brasil-Bolivia”, “El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil no descartó el retiro del embajador de su país en Bolivia”, “El 1,4 por ciento de brasileños desea declararle guerra a Bolivia”.


En un momento crucial de conformación de la agenda de cambio boliviana, Brasil no le tendió la mano a Evo, dejó la cancha libre a Caracas y puso de manifiesto su falta de liderazgo regional y su impericia para construir una visión que sea capaz de situar a Sudamérica en el concierto mundial como una potencia regional. Eran momentos en los que Brasil sólo tenía ojos para su ombligo y hacía ostentación de una falta de políticas hacia su entorno sudamericano, que sólo mostraba, una vez más, la preferencia de los países del subcontinente de quejarse de sus vecinos antes que cooperar con ellos. ¡Qué Latinoamérica más falta de miras!


El pasado 22 de agosto de 2009, la historia cambia abruptamente, de modo tal que no parece que se tratara de los mismos actores que en el clímax de la crisis del gas no escatimaron comentarios rudos y torpes entre ellos. Ahora, de pronto, Lula ingresa con paso de parada a la historia boliviana, mostrando una actitud y una voluntad de liderazgo que sorprende. Nuevamente los titulares de los medios de difusión nos dan una idea de este momento: “Bolivia y Brasil consolidaron relaciones bilaterales”, “Lula anuncia medidas de ayuda”, “Lula da espaldarazo a Morales”, “Brasil abre mercado a textiles bolivianos”, “Cuatro mega acuerdos sellan la integración de Bolivia y Brasil”, “Valora Lula 'lucha de toda la vida' de Bolivia por su liberación”. Lula y Evo suscriben cuatro acuerdos muy significativos, sobre investigación para la exploración del Salar de Uyuni; el entendimiento en defensa civil y asistencia humanitaria; apoyo en la formación profesional y un financiamiento de 332 millones de dólares para la construcción de la carretera San Ignacio de Moxos-Villa Tunari. A dichos acuerdos se suma la decisión del presidente Lula de abrir el mercado brasilero a los textiles bolivianos, con la finalidad de reemplazar el perdido mercado norteamericano e introducir una suerte de “APTDEA sin condiciones”, como bautizó el Presidente Morales a la disposición brasilera.


Ante este cambio vertiginoso de posturas, uno se pregunta intrigado, qué pasó, qué razones o argumentos justifican ese mensaje tan contundente por parte del coloso brasilero de abrirse a Bolivia, de tenderle vías que le faciliten el tránsito al desarrollo a nuestro empobrecido país, ¿a qué se debió ese cambio?


Da la impresión que Lula y su entorno gubernamental han comprendido muchas cosas en los últimos años, en particular, la necesidad regional de contar con un liderazgo que le abra a la región mejores oportunidades en el contexto internacional. Latinoamérica en general y en particular Sudamérica, tienen todos los “insumos” para convertirse en un importante actor en el tablado internacional, para coadyuvar en la construcción de un mundo más responsable, capaz de resolver sus problemas y hacer frente a sus desafíos con mejores posibilidades de éxito. Latinoamérica, como el gran crisol de la humanidad, el lugar donde convergen y conviven todas las culturas, etnias y razas, como no sucede de modo semejante en el mundo entero, tiene inmensas riquezas y extraordinarios recursos naturales, que representan la mayor proporción de especies y climas del orbe. Como si todo ello fuera poco, los descubrimientos y revalorizaciones de ingentes recursos siguen día a día, como son los casos del litio en el Salar de Uyuni o el agua dulce en el gigantesco acuífero Guaraní. Los fabulosos recursos hidrocarburíferos del Orinoco, recientemente descubiertos en Venezuela, y aquellos otros en la costa de los estados brasileros de Santa Catarina y Espíritu Santo, sitúan a Brasil y Venezuela como los países con las mayores reservas hidrocarburíferas del planeta, por delante de los países árabes con sus reservas ya legendarias. Dichas reservas constituyen sin duda un gran compromiso y responsabilidad internacional, pero también pueden entrañar grandes peligros.


El periodista uruguayo Raúl Zibechi, uno de los analistas latinoamericanos más destacados, ha dado a conocer recientemente su punto de vista en torno a las razones que explicarían el afán norteamericano por usar siete bases militares en Colombia. Según su punto de vista, el tiro no está dirigido a fortalecer al gobierno colombiano en su lucha contra las FARC, sino que “el mensaje principal es para Brasil y no para Venezuela”, en coincidencia con la opinión del profesor Juan Gabriel Tokatlián, aunque con dos precisiones del mismo Zibechi: 1) Decir Brasil es decir Amazonía, es decir, recursos naturales, y 2) preocupa la creciente alianza entre China y Brasil, “cuyo comercio debe realizarse a través de la cordillera andina”.


En este contexto, Zibechi señala algunas de las razones que sustentan su punto de vista, entre las que destaca la fuerte competencia por recursos naturales con la creciente participación de potencias extracontinentales, las alianzas de los principales países latinoamericanos con países asiáticos y potencias emergentes, el creciente uso en la región de otras monedas distintas al dólar para sus transacciones comerciales. También el ritmo de crecimiento de dichos vínculos y los montos alcanzados, son mencionados como otras posibles fuentes de preocupación norteamericana. El comercio entre China y América Latina pasó de 8000 a más de 100000 millones de dólares en los últimos 20 años. De igual modo, la presencia china en fondos de inversión (incluido el BID) ha crecido vertiginosamente en los últimos años. Como una consecuencia derivada de estos y otros aspectos, se estaría dando la llamada "Geopolítica del Cerco" en la jerga brasilera, según la cual militares estadounidenses estarían construyendo un cinturón militar que rodea a Brasil en base a pistas y destacamentos, lo cual disminuiría la capacidad brasileña de “proyectar poder en el ámbito regional”. Hasta aquí los planteamientos de Zibechi.


Si tomamos como base este enfoque, podríamos concluir que Brasil habría comprendido que su bien entendido interés nacional pasa necesariamente por un proyecto sólido de integración regional, y que en Bolivia estaría dando sus primeros pasos, que luego podría extender a otros países. A ello se agregaría su interés por relegar a Caracas de su protagonismo regional que aún no arroja los frutos esperados.


En el caso concreto de Bolivia, el apoyo brasilero a la carretera bioceánica por territorio boliviano implica haber superado enfoques descartados por el propio Brasil en los años 90, debido a que los elevados costos de transporte por tramontar Los Andes por los puntos de paso que brinda Bolivia y los bajos volúmenes de carga esperada de ida y vuelta, hacían prácticamente inviable esa opción. El financiamiento por parte de Brasil de la carretera de penetración hacia la amazonía beniana, hasta San Ignacio de Moxos, es otra muestra de la voluntad de vincular fuertemente la amazonía al movimiento general de la economía boliviana y regional. Empieza a romperse ese cerco que ha impedido durante décadas todo tipo de aprovechamiento de los recursos de la Amazonía y ha convertido toda esa inmensa región, particularmente el área que corresponde a la amazonía boliviana, en una especie de tierra de reserva o de protección permanente, ya que se ha limitado consecuentemente el desarrollo de todos aquellos recursos complementarios necesarios para su aprovechamiento integral y sostenible. Una muestra de la forma cerrada en que se mantiene ese cerco radica en la imposibilidad actual de conectar el centro y el norte del departamento de La Paz, lo que significaría vincular las zonas andinas con las amazónicas. También las continuas dificultades para avanzar de modo efectivo en la exploración de petróleo en el norte paceño, nos muestra otras estacas del mismo cerco. El argumento ambiental es imprescindible tenerlo en cuenta y salvarlo adecuadamente, pero ello no debe llegar al extremo de dejarnos como meros espectadores de la riqueza y potencialidades amazónicas.


Más allá de ello, la relación Bolivia – Brasil es, sin duda, punto neurálgico de la agenda estratégica boliviana para el Siglo XXI. Basta pensar en el tamaño de nuestro vecino, en el hecho que nuestra mayor frontera de lejos es con el Brasil, en la diversidad de temas que nos vinculan, como ser la cuestión de los migrantes ilegales en ambos países, en las hidroeléctricas, el tema del narcotráfico, el Mutún, el Pantanal, el intercambio comercial y la navegación fluvial, como algunos de los puntos cruciales de dicha agenda. También la construcción de “confianza mutua” con Chile posiblemente podría ser más equilibrada, sin las altanerías silalescas que aún perduran y trasminan toda la relación, si logramos establecer un vínculo más claro y más estrecho con el Brasil.


Es de destacar que Zibechi centra su enfoque en los bienes comunes, que podríamos definir como el conjunto de recursos, servicios y espacios comunes que debe ser gestionado sosteniblemente en beneficio de la colectividad, como ser agua, servicios ambientales, paisajes, suelos, biodiversidad, etc. Sin duda, la disputa internacional crece en torno a las condiciones que presidirán su aprovechamiento en la medida que el deterioro ambiental y la injusticia social avanzan sin cesar.


A modo de conclusión, podemos apreciar que la intervención norteamericana en Colombia está empezando a desatar procesos de integración indispensables para todos los países de la región, a modificar comportamientos anquilosados y a rever nuestra región desde la perspectiva de un futuro común y compartido, como forma de defensa de nuestros recursos y de nuestra formas de encarar el futuro, lo cual en buen romance significa no otra cosa que defender nuestros sueños y proyectos, pues esa es la fuerza motriz de todo desarrollo humano.

"… quiero garantizarte compañero Evo, que pienso que tú empezaste una nueva era, Bolivia nunca más será la misma, porque este pueblo descubrió que ahora es posible avanzar y que ahora que conquistaron libertad, están aprendiendo el valor de la libertad, Bolivia nunca más retrocederá, yo tengo certeza que tú comenzaste la construcción de una gran nación en el continente Sudamericano" (Presidente Lula, durante actos de suscripción de acuerdos entre Brasil y Bolivia en Villa Tunari, el 22/08/2009).


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domingo, 26 de julio de 2009

Brasil Critica a Israel por no Firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear


23/07/2009

Las autoridades brasileñas han rechazado la idea de cambiar su postura hacia Teherán durante una visita del ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, a la región, que está dirigida a contrarrestar la influencia de Irán en la región.

Lieberman, que se encuentra realizando una visita de 10 días a los estados sudamericanos, dijo que Brasil debe hacer uso de sus crecientes vínculos con Teherán para ayudar a frenar las actividades nucleares de ese país.

“Creo que Brasil, más que otros países, podría intentar convencer a los iraníes para que detengan su programa nuclear,” dijo Lieberman en una conferencia de prensa conjunta con el presidente brasileño, Inacio Lula da Silva, y con su homólogo brasileño, Celso Amorim, el miércoles.

Los países occidentales, liderados por EEUU e Israel, acusan a Irán de desarrollar un programa dirigido a fabricar armas nucleares. Teherán, sin embargo, rechaza estas alegaciones y señala que, a diferencia de Israel, ha suscrito el Tratado de No Proliferación Nuclear, que garantiza a sus miembros el derecho a tener un programa nuclear para fines pacíficos.

Israel no sólo se niega a firmar el Tratado, sino que es el único estado de Oriente Medio que tiene armas nucleares; más de 200 cabezas, según diversas fuentes.

En respuesta a la petición israelí de un cambio de postura hacia Irán en relación a su programa nuclear, el ministro brasileño de Exteriores defendió el derecho de Irán a desarrollar la energía nuclear para propósitos “exclusivamente no militares” y dentro de un marco “verificable.”

El responsable brasileño criticó luego indirectamente a Israel por su rechazo a firmar el TNP. “A Brasil le gustaría que todos los países firmaran el Tratado de No Proliferación Nuclear”, dijo el ministro, que añadió que Brasil quiere ver un “Oriente Medio libre de armas nucleares”

Lieberman comenzó recientemente su gira por América Latina, que el Ministerio de Exteriores israelí describió como un intento de contrarrestar la creciente influencia de Irán en la región.

El embajador iraní en Brasilia, Mohsen Shaterzadeh, reaccionó a la visita diciendo esta última no tendría un impacto en las relaciones entre Irán y Brasil. “En este momento, el régimen israelí es conocido por ser un gobierno racista que tiene en sus manos la sangre de los palestinos. Este régimen ha perdido incluso a sus más cercanos amigos,” dijo el embajador.


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