09-11-2009
Sami Moubayed
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Embajadores y diplomáticos de 44 países, junto con los agregados militares de 27 naciones, fueron llevados el pasado jueves a una base situada en el centro de Israel para que vieran con sus propios ojos las armas y municiones incautadas el miércoles en el buque Francop cuando navegaba por aguas internacionales próximas a Chipre.
El miércoles, la embajadora israelí ante las Naciones Unidas, Gabriela Shalev, presentó una queja ante la ONU después de que los comandos israelíes atraparan al Francop con toneladas de lo que dicen ser armamento suministrado por Irán, incluidos cohetes y armas antitanque, destinado a Hezbolá en Líbano.
Está claro que Israel no va a permitir que esta cuestión quede así, y si la historia nos sirviera de algo, podrían hasta utilizarla para emprender otra guerra contra Hezbolá o incluso un ataque contra Irán.
El comodoro israelí Ran Ben-Yahuda dijo que las armas que iban en el Francop, bajo bandera de Antigua, fueron halladas tras un cargamento civil que ocupaba al menos 40 contenedores y eran suficientes para que Hezbolá dispusiera de suministros para un mes de combates. Dijo también que se estaban enviando desde Irán a Siria vía Egipto.
La prensa israelí se puso a bramar el suceso a los cuatro vientos, diciendo que suponía una victoria contra Siria, Irán y Hezbolá. En declaraciones desde Teherán, el Ministro de Asuntos Exteriores sirio Walid al-Moualem dijo que el barco “no llevaba armas iraníes a Siria, sólo un cargamento, nada más”. De sus palabras se hizo firmemente eco Hezbolá y su homólogo iraní, Manouchehr Mottaki.
Hezbolá, en un breve comunicado, dijo: “Hezbolá niega rotundamente vínculo alguno con las armas que el enemigo sionista ha capturado en el barco Francop. Al mismo tiempo, Hezbolá denuncia la piratería israelí en aguas internacionales”.
Además de arrojar serias dudas acerca de la seguridad de las aguas mediterráneas, el suceso plantea varias cuestiones.
Los funcionarios israelíes dicen que el viaje del barco empezó en Irán, que llegó hace una semana a Beirut, que después se dirigió a Damietta, en Egipto, donde se cargaron las armas y, seguidamente, se puso a navegar hacia la ciudad portuaria de Lattakia, en Siria. Resulta difícil creer, por tanto, que las armas para Hezbolá pudieran haberse subido en Egipto. Israel proclama que descubrió documentos en el barco que probaban que los iraníes habían fabricado esas armas para Hezbolá. Sin embargo, no ha aportado prueba alguna de tales documentos.
El Primer Ministro israelí Benjamín Netnayahu ha calificado todo el suceso de crimen de guerra, criticando a las Naciones Unidas por no haber respondido al incidente. “La comunidad internacional debería centrarse en esto”, dijo, “pero en vez de hacerlo, el mundo condena a Israel y al ejército israelí y socava nuestro derecho a la autodefensa”.
Netanyahu proseguía: “El grueso del embarque incluía cohetes cuyo objetivo es herir y matar a tantos de nuestros civiles como sea posible”. Añadió que el cargamento de armas para Hezbolá era una “violación flagrante de las resoluciones del Consejo de Seguridad”.
La referencia de Netanyahu al ejército israelí se refería al informe Goldstone, encargado por Naciones Unidas para investigar los crímenes de guerra en Gaza durante la guerra israelí de diciembre 2008-enero 2009. En ese informe, que ha levantado gran revuelo desde que apareció a mediados de septiembre, se acusa a Israel y Hamas de crímenes de guerra.
El informe condenaba a ambas partes del conflicto, que mató a más 1.300 palestinos y a 13 israelíes, pero se mostraba mucho más crítico con Israel. La Asamblea General de Naciones Unidas votó el miércoles que Israel y los palestinos deberían investigar las acusaciones. La resolución, redactada en árabe, no es vinculante.
El conjunto de informaciones aparecidas en Siria y Líbano afirman que Israel está explotando la captura de las armas para desviar la atención mundial del informe Goldstone. En cuanto a las resoluciones de Naciones Unidas, hay al menos sesenta que se muestran críticas con los actos de Israel, que van desde ilícitos ataques contra los países vecinos hasta el establecimiento de asentamientos ilegales.
En última instancia, la calle árabe comprende que, independientemente de lo auténtico que sea el cuento israelí, los israelíes puede utilizarlo como pretexto para justificar un ataque contra Hezbolá o Irán, o para acallar el informe Goldstone.
En 1982, los israelíes buscaban un pretexto para machacar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Beirut. El Secretario de Estado estadounidense Alexander Haig se negó firmemente a apoyar un ataque a menos que se encontrara un pretexto. El pretexto se creó cuando unos militantes palestinos dispararon, dejando paralítico, al embajador israelí en Londres, Shlomo Argoz.
El gabinete israelí se puso a discutir el suceso y altos funcionarios advirtieron al entonces Primer Ministro Menachem Begin que los atacantes de Argoz no pertenecían al Fatah de Arafat sino a una facción rival palestina encabezada por el tristemente célebre Abu Nidal. Rafael Eitan, entonces Jefe del Estado Mayor del ejército israelí, respondió: “Abu Nidal, Abu Shmidal. Todos son lo mismo”.
Veinte años después, en enero de 2002, en un incidente similar a la actual captura de armas, el ejército israelí apresó un buque de carga palestino en el Mar Rojo, el Karine A, con 50 toneladas de armas. Israel se puso a gritar como loco, acusando al líder de la OLP, Yasser Arafat, y a Hezbolá, otro cuento difícil de creer si tenemos en cuenta que Arafat tenía tensas relaciones con los combatientes libaneses. El dirigente palestino tenía envidia de la popularidad de Hezbolá, al considerar que le habían robado, a él y a los palestinos, “la enseña de la resistencia”.
Ambos grupos negaron las informaciones, y Arafat ordenó incluso que se investigara el hecho, pero el daño ya estaba hecho. George W Bush acusó a Arafat de mentir y utilizó el suceso para cortar todo contacto con el presidente de la OLP, un boicot que duró hasta que, en noviembre de 2004, falleció Arafat.
No sabemos cómo va a desarrollarse la cuestión del Francop o si se llegará a materializarse en una nueva confrontación entre Hezbolá e Israel, que es algo que Netanyahu viene considerando desde que llegó al poder hace nueve meses, insatisfecho por los resultados de la guerra de 2006, que fracasó a la hora de eliminar, desarmar o incluso debilitar al partido libanés.
Sami Moubayed es editor jefe de Forward Magazine en Siria.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KK07Ak01.html
martes, 10 de noviembre de 2009
Israel en pie de guerra tras la incautación de armas
sábado, 1 de agosto de 2009
Satisfacción general en el Líbano por nuevo gabinete

31-07-2009
Sami Moubayed
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Después de un considerable retraso, se anunció en Beirut el miércoles que el primer ministro designado de Líbano, Saad Hariri había logrado crear un gabinete de unidad nacional, que incluye a dos miembros de Hezbolá.
Aunque todavía no han sido publicados los nombres oficiales, se espera que el gabinete sea anunciado el 1 de agosto. Aliados de Siria, Irán, Arabia Saudí, Francia y EE.UU. estarán todos incluidos en el gabinete de Hariri. Muchos creen que este logro es el resultado directo de la mejora de relaciones entre Siria y Arabia Saudí por un lado, y Siria y EE.UU. por el otro.
Tiene lugar sólo días después que el enviado del presidente Barack Obama de EE.UU. para Oriente Próximo, George Mitchell, finalizara una exitosa visita a Siria y un anuncio de que EE.UU. estaba levantando ciertas sanciones impuestas a Damasco por el gobierno de George W Bush en 2004.
Esta semana, Mitchell se reunió con el presidente sirio Bashar al-Assad y describió las conversaciones como “positivas”. El mismo día, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Andrew J Laine, dijo que EE.UU. había decidir eximir a Siria de sanciones “relacionadas con tecnología de la información y equipamiento de telecomunicaciones y partes y componentes relacionadas con la seguridad de la aviación civil.”
Hace meses que se habla de la reducción de sanciones como preludio para una mejora de las relaciones entre Siria y EE.UU. EE.UU. tomó la delantera en junio al anunciar que enviaría un embajador a Damasco para ocupar un puesto que ha estado vacante, por órdenes de Bush, desde 2005.
Ahora tiene lugar un progreso en el Líbano que satisface a EE.UU. Hariri, de 39 años, estaba absolutamente determinado a crear un gabinete. Es su primer intento de ocupar el puesto de primer ministro, y como cualquier otro político ambicioso no quería fracasar.
El rechazo de una oferta del presidente Michel Suleiman hubiera sido una catástrofe para su carrera política, igual como si no hubiera logrado que participaran todos los partidos, porque sin Hezbolá el gabinete habría estado condenado al fracaso desde el primer día.
Durante un mes, Hariri no logró conseguir la participación de Hezbolá debido al controvertido poder de veto que ese partido quería en el gobierno. La oposición dirigida por Hezbolá, que controla 57 escaños en el parlamento, pedía un poder de veto mediante un tercio de los puestos del gabinete, que le daría el derecho a obstruir legislación problemática, sobre todo la que se relaciona a las armas de Hezbolá.
Fuentes en la coalición pro-occidental de Hariri, 14 de Marzo, culparon a Hezbolá por el impasse, y algunos incluso afirmaron que ya que la oposición no dispone de mayoría en el parlamento, no tendría derecho al poder de veto en el próximo gabinete.
El jefe de Hezbolá, Hassan Nasralá se pronunció el viernes pasado, negando que el “dilema del tercio bloqueador” tuviera que ver con la demora en la formación del gabinete.
Saad Hariri y su equipo trataron en 2006 y 2007 de cuestionar las armas de Hezbolá, afirmando que querían imponer la Resolución 1559 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 2004 que, entre otras cosas, llama a “disolver y desarmar todas las milicias libanesas y no-libanesas.”
Nasralá incluso acusó a Hariri, directamente después de la guerra entre Hezbolá e Israel en 2006, de haber alentado a EE.UU. e Israel para que continuaran su guerra en el Líbano, con el objetivo de aniquilar a la resistencia libanesa. En un momento, en mayo de 2008, Hezbolá incluso se enfrentó militarmente a miembros de 14 de Marzo en las calles de Beirut. Fue el resultado de un intento fracasado del primer ministro Fouad al-Siniora de desmantelar la red de telecomunicaciones del partido en el Aeropuerto Internacional de Beirut.
En vista de esas preocupaciones, fue sólo natural que Hezbolá exigiera una autoridad de un tercio bloqueador en cualquier gabinete, considerando que se había separado del gabinete de Siniora en 2007, precisamente porque no tenían el poder necesario para obstruir legislación que consideraban como dañina para el futuro político y militar del partido.
El problema del tercio bloqueador ha sido resuelto ahora de modo creativo, con el máximo de protección de las apariencias para Saad Hariri. Todos los partidos están ahora de acuerdo en que el equipo de Hariri ocupe 15 puestos en el nuevo gabinete, 10 serán para la oposición y el presidente independiente Michel Suleiman nombrará cinco. El presidente nombrará a los ministros de defensa e interior, junto con tres ministros de Estado, que serán un suní, un chií y un cristiano.
Por consenso, se acepta ahora que la oposición escogerá al ministro chií del bloque del presidente. Lo que quiere decir que la oposición tendrá técnicamente sólo 10 puestos, pero que tendrá efectivamente a 11 ministros bajo su comando. Once ministros significarían en realidad que el equipo de Hezbolá tendrá el tercio bloqueador, mientras su relación con Suleiman siga siendo fuerte. En todo caso, es un adelanto considerable para Hezbolá, que ahora logra una victoria más en el sistema político libanés.
Las carteras chiíes en el gabinete de Hariri serán divididas correspondientemente entre dos partidos pro-sirios: Hezbolá que nombrará dos ministros, y Amal, que obtiene un total de tres. Amal ya ha escogido los ministerios de Exteriores, Salud e Industria. Hezbolá aún no ha nombrado sus ministros. Cinco puestos suníes irán al equipo de Hariri, y tres al líder druso Walid Jumblatt, que incluyen el Ministerio de Información.
El príncipe Talal Arslan, protegido de Hezbolá y peso pesado druso en su propio derecho, ha sido alejado del gabinete por consenso entre Hezbolá y 14 de Marzo. Ziad Baroud, maronita, conserva su puesto como ministro del interior – después de realizar un excelente trabajo, desde todo punto de vista – al asegurar elecciones parlamentarias seguras en junio.
Elias al-Murr, ortodoxo romano, también sigue como Ministro de Defensa. Hariri tendrá carteras importantes como Economía, Educación, Cultura y Justicia. Samir Gagegea, influyente cristiano en 14 de Marzo y enérgico crítico de Hezbolá, logra nombrar dos ministros, un ortodoxo como Ministro de Obras Públicas y un maronita como Ministro de Asuntos Sociales. Su colega en la Coalición 14 de Marzo, el ex presidente Amin Gemayel, obtiene dos puestos para la Falange Libanesa, y los nombres probables incluyen a su hijo, el miembro del parlamento Sami Gemayel.
El presidente del parlamento Nabih Berri atribuyó la solución al acercamiento sirio-saudí, que llama el factor S-S. A comienzos del año, el ministro de exteriores sirio Walid al-Mouallem visitó Riad y acordó elaborar una fórmula en el Líbano con su homólogo saudí, Saud al-Faisal. Los resultados de las elecciones parlamentarias del 7 de junio favorecieron el acercamiento sirio-saudí.
El mismo efecto tuvo el aumento del diálogo entre EE.UU. y Siria, que significa que no existía una razón real para que los saudíes siguieran sin hablar con los sirios. Siria consiguió una ventaja cuando Hamás no fue eliminado en Gaza en diciembre pasado, lo que significó que las potencias mundiales que desean encontrar soluciones al conflicto árabe-israelí tuvieron que golpear a la puerta de Damasco, debido a su excelente relación con Hamás.
El gradual alejamiento de Obama de Iraq fue un motivo adicional para la cooperación de sirios y saudíes, ya que tenían planes similares para el futuro de Bagdad. Si sirios y saudíes cooperan, pueden generar calma en los distritos suníes de Iraq, lo que favorece a Obama.
El único motivo por el cual no habían logrado tener una base común respecto a Iraq fueron sus desacuerdos respecto a Líbano. Una vez que Hariri esté firmemente en el poder, y Hezbolá tenga el poder de veto que siempre ha querido, parece que la era del desacuerdo sirio-saudí ha pasado a la historia. Los observadores esperan ahora una visita del rey saudí Abdullah a Damasco, acompañado por Saad Hariri, haciendo que todos los desacuerdos regionales de la era de Bush se detengan por completo.
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Sami Moubayed es un analista político sirio.
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