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domingo, 18 de abril de 2010

LAS PROVISIONES DEL VIAJERO ESPIRITUAL (II)


Por el gran sabio y místico: Faid Al-Kashânî (quddisa sirruh)[1]
Traducción del persa: Lic. Sumeia Younes

El viajero espiritual ha de observar veinticinco cosas…

Primero:Observar las cinco oraciones diarias.
Me refiero a llevarlas a cabo al comienzo de su tiempo, en ÿamâ’ah (en congregación) y observando en ellas las tradiciones (sunan) y proceder apropiado (âdâb). Si, sin razón ni impedimento alguno, las retrasara respecto del comienzo de su tiempo, o no se presentara a realizarlas en congregación, u omitiera alguna de las tradiciones o alguno de sus procederes (âdâb), aunque sea un poco, se habrá salido del camino del peregrinaje espiritual, y será igual que el común de la gente que pace errante en la decadencia de la ignorancia y el desvío y que está desinformada del camino y del objetivo, y no progresará jamás.

Segundo :Observar la Oración del Viernes (Salât-ul Ÿum‘ah), la
de las dos Festividades (‘Îd Al-Fitr e ‘Îd Al-Ad·hâ) y la de los Signos
(Al-Aiât).

Se debe hacerlo en tanto se reúnan las condiciones, il·la ma‘al ‘udhr-il musqit (a menos que tenga un impedimento que le dispense de dirigirse a realizar la oración), puesto que, "si es que tres viernes (seguidos) abandona la oración sin razón alguna, su corazón se enmohecerá de manera tal que no podrá ser subsanado".

Tercero:Observar las oraciones meritorias diarias .
Incluso se llegó a considerar pecado abandonarlas, excepto cuatro rak‘ah o ciclos de la nâfilah (u oración supererogatoria) de la tarde, y dos rak‘ah de la nâfilah que sigue a la oración del ocaso (magrib) y el witr (que es la oración supererogatoria de la noche), que es permitido no llevarlas a cabo aun no existiendo impedimento alguno.

Cuarto: Observar el ayuno (sawm) del Mes de Ramadán y
perfeccionarlo.
De manera que controle la lengua respecto de las palabras vanas, de la maledicencia, de la mentira, de maldecir e insultar, y acciones semejantes, y al resto de los miembros del cuerpo respecto de la opresión y la traición, y desayunar con lo ilícito o dudoso, aún más de lo que los controla el resto de los días.

Quinto: Observar el ayuno preferible.
Que son tres días específicos de cada mes, lo cual equivale a un estado continuo de ayuno (sawm ad-dahr). Si es que no tiene impedimento alguno, que no lo abandone, y si lo abandona, que lo recupere, o en su defecto que dé como limosna una ración de comida.

Sexto: Observar el zakât (o impuesto religioso)
De manera que retrasarlo o actuar con languidez a su respecto no está permitido, a menos que tenga un impedimento, como no encontrar a quien sea acreedor al mismo (esto es, que no haya necesitados), o por esperar para dárselo a quien sea más virtuoso de entre los que son acreedores a ello, etc.

Séptimo: Observar el pago de "un derecho consabido de los bienes" como limosna.
Me refiero a que determine que cada día o cada semana o cada mes, dará algo de sus bienes a un mendigo o indigente, de una manera acorde a su riqueza, y que no lo suspenda. Y es mejor si no se informa nadie de ello:«Aquellos en cuyos bienes hay un derecho consabido para el mendigo y el indigente. En el hadîz (se transmitió) que (el derecho consabido) no incluye al zakât (sino que es otro tipo de caridad).

Octavo: Observar la Peregrinación obligatoria (Haÿÿat-ul Islâm).

De manera que debe llevarse a cabo en el año que se torna obligatoria (por haberse vuelto pudiente, etc.), y no es permitido retrazarla si no tiene impedimento alguno.

Noveno: Visitar los sepulcros sagrados del Profeta (BP) y los Inmaculados Imames (P).
Especialmente el del Imam Husein (P), ya que encontramos en el hadîz que: "Visitar al Imam Husein (P) es obligatorio para cada creyente, y todo el que deje de lado este acto, habrá dejado de lado un derecho de Al·lah y del Mensajero".
En otro hadîz se transmitió que: "Todo Imam tiene un pacto que rige sobre sus awliâ’ y shi‘as, y entre las cosas mediante las cuales se observa completamente ese pacto, se encuentra la visita a su sepulcro".

Décimo: Observar los derechos de los hermanos
Y satisfacer sus necesidades, puesto que, ¡qué énfasis elocuente se hizo al respecto!, es más, consideraron que ello tiene prerrogativa por sobre la mayoría de los deberes religiosos.

Décimo primero: Compensar los recuerdos de Al·lah que no se hayan realizado en su momento.
Cuando se dé cuenta: "mahmâ amkana" – [Cuando y como sea posible].

Décimo segundo: Eliminar de sí mismo las conductas censurables como la vanidad, la mezquindad, la envidia y sus semejantes.
Imponerse prácticas de ascetismo, cualidades opuestas (a las mencionadas) y atributos morales encomiables, como el buen carácter, la munificencia, la paciencia y sus semejantes, hasta que se tornen una conducta arraigada.

Décimo tercero: Dejar de lado totalmente los actos prohibidos.
Y si ocasionalmente aconteciera un acto de desobediencia, que rápidamente pida perdón, se arrepienta y vuelva (a Al·lah) a fin de que sea amado por Al·lah:
[«Ciertamente que Al·lah ama a los arrepentidos»].

Décimo cuarto: Dejar de lado las cosas dudosas y ambiguas.
Lo cual conlleva a caer en las prohibiciones, y dijeron: "Todo aquel que deje de lado un adab (o proceder pertinente determinado), se verá privado de una sunnah (tradición religiosa), y todo aquel que deje de lado una sunnah, se verá privado de realizar un precepto obligatorio".

Décimo quinto: No inmiscuirse en "mâ lâ ia‘nî" (lo que no incumbe) .
Puesto que ocasiona la dureza de corazón y la ruina, y en el hadîz: –[Quien procure
aquello que no le incumbe ni posee valor para sí, perderá aquello que sí es de valor para sí]. Y si se produjera por negligencia, tras percatarse, deberá compensar ello mediante el pedido de perdón y la contrición: «Por cierto que los timoratos, cuando les alcanza alguna tentación de Satanás, recapacitan, y heles aquí iluminados. En cuanto a los compañeros de los demonios, éstos les sumen en el error, luego no se detienen».
Y hasta que no abandone la compañía de los battâlîn (quienes pasan su tiempo indolentemente), los mugtâbîn (quienes hacen maledicencia) y aquellos que hablan palabras dispersas y así pasan los días, no se librarán del "mâ lâ ia‘nî" (lo que no incumbe), puesto que no hay nada como esto que ocasione insensibilidad, negligencia y pérdida de tiempo.

Décimo sexto: Comer poco, dormir poco y hablar poco.
Convertir ello en su propio lema, ya que influye plenamente en la iluminación del corazón.

Décimo séptimo: Recitar un poco del Corán cada día.
Y lo mínimo son cincuenta aleyas , con cavilación, reflexión y sumisión, y es mejor si algo de ello acaece en medio del salât.

Décimo octavo: Disponer como wird (acto devocional habitual)
algunos recuerdos de Al·lah y súplicas en momentos específicos.
Especialmente después de las oraciones obligatorias, y si puede ocupar su lengua la mayoría de su tiempo en recordar a Al·lah, aunque (el resto de) los miembros (de su cuerpo) estén siendo utilizados en otros trabajos, ¡qué bienaventuranza!
Se transmitió que el Imam Muhammad Al-Bâqir (P) la mayoría del tiempo tenía su bendita lengua humedecida con la pura frase "lâ ilâha il·lal·lah" – [No hay divinidad sino Al·lah] cuando comía algo, cuando hablaba, cuando caminaba, etc. Ello conforma un fuerte medio y ayuda para el peregrino espiritual, y si vincula el "recuerdo del corazón" con el "recuerdo de la lengua", en poco tiempo sobrevendrán muchos logros espirituales. Mientras pueda que se esfuerce incesantemente en recordar a Al·lah, a fin de que no sea negligente, puesto que ningún asunto aventaja a éste en el peregrinaje espiritual, y es una fuerte ayuda para renunciar al hecho de contrariar a Al·lah, Glorificado y Altísimo sea, mediante los actos de desobediencia.

Décimo noveno: Procurar la compañía del sabio y hacerle preguntas.
Y beneficiarse de las ciencias religiosas en la medida que se encuentre avenido a ello. Que se esfuerce todo lo que pueda en incrementar un conocimiento al que ya posee:
[El más sagaz de entre la gente es aquel que incorpora el conocimiento de la gente al suyo propio] .
Hacerse de la compañía de quien es más sabio que uno se considera una gran victoria, y si encuentra un sabio que actúa según su conocimiento se considera imperioso imitarlo y no deberá salirse de ese juicio. El "viejo" a quien se refieren los sufis es éste mismo, y el propósito de "conocimiento" es el conocimiento de la otra vida, no el conocimiento de lo mundano. Y si no encuentra a alguien así, ni tampoco encuentra a alguien más sabio que él mismo, que procure la compañía del libro y la buena gente, de manera que obtenga de ellos la moral encomiable, y que no pierda la oportunidad de ninguna compañía que le permita pasar un buen rato, recordando a Al·lah y la otra vida.

Vigésimo: Tratar a la gente con buenas maneras y sencillez.
A fin de que no se conduzca de una manera insoportable para nadie y su accionar sea objeto de un buen pensamiento; y a su vez no debe pensar mal de nadie.

Vigésimo primero: Hacer, de la sinceridad en las palabras y en el accionar, un lema para sí.

Vigésimo segundo: Encomendarse a Al·lah Ta‘âla en todos los asuntos.
Y no tener la vista puesta en las causas materiales, y ser desapegado (en lo relacionado a) obtener el sustento sin dedicarse a ello con extrema seriedad, ni tener esperanzas excesivas en ello, y en la medida que pueda conformarse con poco y abandonar lo excedente.

Vigésimo tercero: Ser paciente ante el trato desagradable de familiares y parientes.
Y no perder rápido el temperamento y no desear el mal, que cuanto más sea objeto de desdeño y más las aflicciones con las que se topa, llegará más rápido a lo procurado.

Vigésimo cuarto: Encomendar el bien y prohibir el mal
En la medida que uno pueda, y hacer partícipes a los demás en el bienestar y la congoja, y asimismo en el peregrinaje espiritual, si es que existiera la capacidad interior, de lo contrario, abstenerse de acompañarlos con precaución y reticencia a fin de que no ocasione repulsión.

Vigésimo quinto: Organizar los momentos de uno.
Y en cada momento del día disponer un wird (acto devocional habitual) en el que ocuparse para que su tiempo no se desperdicie "puesto que el valor de cada tiempo depende de aquello en que se lo transcurre" y esto es primordial en el peregrinaje espiritual.

Esto es lo que nos ha llegado de los Imames Infalibles –que la paz sea con ellos- y lo que ellos practicaban y decían a los demás, pero asuntos como observar un acto devocional por el período de cuarenta días, no comer (carne de) animales y realizar el recuerdo consistente en forma manifiesta y oculta , y otras cosas que se transmitieron de los sufis, no se narró de ellos (P), y aparentemente, algunos de los mashâiej, veían adecuado algunos de éstos debido a que, para las almas de ciertas personas, resultaba en la facilidad del peregrinaje espiritual, y por ello ordenaban realizar ello.

El origen del período de cuarenta días tal vez sea el Hadîz:
– [Quien actúe sinceramente y con exclusividad para Al·lah durante cuarenta días se manifestarán fuentes de sabiduría desde su corazón hacia su lengua].

Y el origen de dejar (de comer la carne de) los animales:
- [No hagáis de vuestros estómagos cementerios de animales], y otros semejantes.

Y no cabe duda de que comer poca carne, en momentos retraerse y ocuparse en los recuerdos (a Al·lah) con la mente despreocupada y con completa atención, influye en la iluminación del corazón, pero con la condición de que no constituya un impedimento para (participar en) la Oración del Viernes y la Oración en Congregación.

Publicado por Centro Islámico Marplatense

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jueves, 15 de abril de 2010

LAS PROVISIONES DEL VIAJERO ESPIRITUAL(I)


Por el gran sabio y místico: Faid Al-Kashânî (quddisa sirruh)[1]
Traducción del persa: Lic. Sumeia Younes

En el Nombre de Al·lah, el Clemente, el Misericordioso
Alabado sea Al·lah y que la paz sea con sus siervos elegidos[2]

Éste es un tratado titulado “Las provisiones del viajero espiritual” que fue escrito en respuesta a una pregunta de uno de los hermanos religiosos que había consultado respecto a la manera de atravesar el sendero de la verdad.

Sabe, “aîiadaka al·lahu birûhen minhu” -que Al·lah te afiance con un espíritu de Su parte-, que así como el viaje aparente posee un punto de partida, un final, una distancia y un camino (que recorrer), provisiones, montura, compañeros de viaje y un guía, asimismo el viaje espiritual, que es el viaje del espíritu hacia Al·lah Glorificado y Altísimo, posee todo ello.
Su “punto de partida” es la ignorancia y la imperfección natural que trajo consigo desde el vientre de su madre:
وَاللَّهُ أَخْرَجَكُم مِّن بُطُونِ اُمَّهَاتِكُمْ لاَ تَعْلَمُونَ شَيْئاً“ual·lahu ajraÿakum min butûni ummahâtikum la ta‘lamûna shai‘an”
(«Al·lah os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de conocimiento»).[3]
Su “final” es la perfección real, que es alcanzar a Al·lah, Glorificado sea:وَأَنَّ إِلَى رَبِّكَ الْمُنتَهَى
“Ua anna ilâ rabbika al-muntahâ”
(«Y que el final será a tu Señor»).[4]
يَآ أَيُّهَا الإِنسَانُ إِنَّكَ كَادِحٌ إِلَى رَبِّكَ كَدْحاً فَمُلاَقِيهِ“Iâ aiiuhâ-l insân-u innaka kâdihun ilâ rabbika kadhan famulâqîh”
(«¡Oh humano!, por cierto que te esfuerzas afanosamente por tu Señor. ¡Ya le encontrarás!»).[5]

La “distancia del camino” en este viaje, son los niveles de perfección en el conocimiento y la práctica que el espíritu atraviesa -“shai’an fa shai’an” (“poco a poco”)- cada vez que da pasos sobre el sendero recto de la legislación religiosa que atravesaron los Auliâ’ (devotos y santos) y Asfiâ’ (puros e íntegros):
وَأَنَّ هَذَا صِرَاطِي مُسْتَقِيماً فَاتَّبِعُوهُ وَلاتَتَّبِعُوا السُّبُلَ فَتَفَرَّقَ بِكُمْ عَن سَبِيلِهِ“Ua anna hadhâ sirâtî mustaqîman fattabi‘ûhu ua lâ tattabi‘û-s subula fatafarraqa bikum ‘an sabîlih”
(«Y que ésta es Mi recta senda. ¡Seguidla y no sigáis las demás sendas para que éstas no os desvíen de la Suya!») .[6]
Y estas perfecciones se suceden unas a otras; hasta que no se atraviese la perfección anterior, no podrá trasladarse a la ulterior, tal como sucede en el viaje aparente, hasta que no recorra un tramo de la distancia inicial, no podrá atravesar la posterior.

Y “las estaciones” de este viaje son las exaltadas cualidades y la moral encomiable que son los estados y posiciones del espíritu. Se traslada gradualmente desde cada uno hacia aquel que se encuentra por encima:
La primera estación es la “vigilia”, que es el estado de alerta, y la última estación es el Tawhîd (la Unicidad Divina), que constituye el propósito último de este viaje. Se mencionaron en forma explayada estas estaciones y niveles en el libro “Manâzil As-Sâ’irîn”.[7]

“El camino” de este viaje es poner completa dedicación y gran voluntad, mostrar motivación por esforzarse al atravesar estas estaciones y auto-disciplinarse para soportar las dificultades de los deberes de la religión de entre las obligaciones, tradiciones (sunan), proceder ético (adâb), autocontrol y cómputo (de las acciones) del alma: “ânân fa ânân ua lahdzatan falahdzatan” (“momento a momento e instante a instante”) y concentrar todas las preocupaciones en una sola a la cual dirigir nuestra atención y aniquilarse en Al·lah, Glorificado y Altísimo:وَتَبَتَّلْ إِلَيْهِ تَبْتِيلاً“ua tabattal ilaihi tabtîlan”
(«Y conságrate íntegramente a Él»).[8]
وَالَّذِينَ جَاهَدُوا فِينَا لَنَهْدِيَنَّهُمْ سُبُلَنَا“Ual ladhîna ÿâhadû fînâ lanahdiîannahum subulanâ”
(«A quienes se esfuerzan por Nuestra causa les encaminaremos por nuestras sendas»).[9]


Y “la provisión” de este viaje es la piedad (taqwâ):
وَتَزَوَّدُوا فَإِنَّ خَيْرَ الزَّادِ التَّقْوَى“ua tazawuadû fa’inna jaira az-zâdi at-taqwâ”
(«Y aprovisionaos, mas (sabed que) la mejor provisión es la piedad»).[10]
Y la taqwâ significa llevar a cabo aquello que el Legislador ordenó y abstenerse de aquello que prohibió, con discernimiento, a fin de que el corazón, a través de la luz de la legislación religiosa y el bruñido producido por actuar en base a los preceptos de ésta, sea susceptible a la efusión de sapiencia por parte del Creador, Glorificado sea:
وَاتَّقُواْ اللّهَ وَيُعَلِّمُكُمْ اللّهُ“uattaqûl·laha ua iu‘al·limukumul·lah”
(«¡Temed a Al·lah, y Él os instruirá!»).[11]

Y así como, hasta que el viajero aparente no obtenga de las provisiones el sustento para su cuerpo no podrá recorrer el camino, de la misma manera, el viajero espiritual, hasta que no se constituya con la “taqwâ” y la purificación religiosa, tanto en su aspecto exterior como interior, y fortalezca su espíritu con ello, no proliferarán alrededor de su camino las ciencias y conocimientos y la moral encomiable que resultan de la “taqwâ”; y el ejemplo de esto, es el ejemplo de alguien que lleva consigo una lámpara en la noche oscura, y por medio de su luz ve el camino y anda, y al dar cada paso, se ilumina un tramo de dicho camino y avanza sobre él, y asimismo, hasta que no de un paso y no avance (ese tramo) no se iluminará, y hasta que no se ilumine no podrá andar. Ese “ver” representa “saber” y ese “andar” representa “actuar y tener piedad”. (Se transmitió del Imam As-Sâdiq (P) que:) “Quien actúe de acuerdo a lo que sabe Al·lah le proporcionará el conocimiento de lo que no sabe. El conocimiento es estimulado mediante su puesta en práctica. Si es que lo acata (permanece) y si no, se marcha. No es aceptada ninguna acción sino en base a un conocimiento, ni ningún conocimiento sino en base a su puesta en práctica. Aquel que sabe, su conocimiento lo guía hacia la acción, y aquel que no actúa no tiene un conocimiento; solo que la fe está dividida en grados”.[12]

Así como en el viaje aparente aquel que no tiene camino no llega a destino, de la misma manera, en el viaje espiritual, aquel que no posee conciencia en su accionar no llega a destino: “El que actúa sin discernimiento es como el caminante sin camino, a quien el mucho andar sólo le aleja más”.[13]

Y “la montura” de este viaje es según su proporción y capacidades; entonces, así como en el viaje aparente, si es que la montura es débil y lisiada, no podrá recorrer el camino, asimismo en este viaje, hasta que no haya salud del cuerpo y un fuerte sustento, no se podrá hacer nada. Entonces, obtener el sustento, desde este aspecto, es imperioso y aquello que es para algo imperioso debe obtenérselo en la medida necesaria.
Así, requerir lo innecesario en el sustento conforma un impedimento para el viaje espiritual, y la vida mundanal censurada respecto a la cual se advirtió, consiste en ese mismo exceso que conforma un daño para el que la posee, pero que requerido en la medida necesaria entra en los asuntos del Más Allá, y el obtenerla es adoración.
Asimismo, si es que alguien, durante el viaje aparente, suelta su cabalgadura en medio del camino, mientras la misma se encuentra pastando, no recorrerá su camino. De la misma manera, en este viaje espiritual, si es que deja al cuerpo y las fuerzas corporales hacer su parecer, y no se atiene a las costumbres y tradiciones de la religión ni sostiene sus riendas en las manos, no se recorrerá el camino de la verdad.

Y “los compañeros” de este viaje son los sabios, virtuosos y adoradores, viajeros espirituales que se auxilian y ayudan unos a otros, puesto que la persona no se percata rápido de sus defectos, pero se percata rápidamente de los defectos ajenos. Entonces, si es que varias personas se auto-edifican juntas y se informan unas a otras de los defectos y flagelos, ellos recorrerán rápido el camino, y se verán protegidos de los salteadores de camino y los bandidos, que ciertamente que: “Shaitán está más cerca de la persona solitaria que del grupo, y la mano de Al·lah está con el grupo”.[14]
Si es que uno se sale del camino, el otro se lo hará notar, pero si es que está solo, le tomará mucho tiempo percatarse de ello.

Y “el guía” en este camino es el Profeta –que la paz y las bendiciones de Al·lah sean con él y su familia- y el resto de los Imames Inmaculados –que la paz sea con ellos-, quienes han mostrado el camino, establecieron las tradiciones y costumbres, informaron de los beneficios y perjuicios del camino y ellos mismos lo han transitado, y han ordenado a la ummah imitarlos y seguirlos:
لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ اُسْوَةٌ حَسَنَةٌ“laqad kâna lakum fi rasûli·lahi usuatan hasanah”
(«Realmente tenéis en el Enviado de Al·lah un excelente ejemplo»);[15]
قُلْ إِن كُنْتُمْ تُحِبُّونَ اللَّهَ فَاتَّبِعُونِي يُحْبِبْكُمُ اللّهُ“qul in kuntum tuhibbûnal·laha fattabi‘ûnî iuhbibkumul·lah”
(«Di: “Si verdaderamente amáis a Al·lah, seguidme, que Él os amará”») .[16]

En conclusión, lo que ellos hacían y aquello hacia lo cual ordenaban, tal como se desprende de las tradiciones fiables de Ahl-ul Bait (P), conforma parte de las cuestiones que indefectiblemente el viajero espiritual ha de observar, y no está permitido, de ninguna manera, desacatarlas después de haber obtenido las verdaderas creencias.


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Notas:[1] Fallecido en el año 1091 de la Hégira.[2] Tomado de la aleya 59 de la Sûra An-Naml (27). La aleya completa es de la siguiente manera: «Di: “¡Alabado sea Al·lah, y que la paz sea con sus siervos elegidos! ¿Quién es preferible, Al·lah o los que idolatran?”».[3] Sûra An-Nahl; 16: 78.[4] Sûra An-Naÿm; 53: 42.[5] Sûra Al-Inshiqâq; 84: 6.[6] Sûra Al-An‘âm; 6: 153.[7] Manâzil As-Sâîrîn, de Joÿeh ‘Abdul·lah Ansârî.[8] Sûra Al-Muzzammil; 73: 8.[9] Sûra Al- ‘Ankabût; 29: 69.[10] Sûra Al-Baqarah; 2: 197.[11] Sûra Al-Baqarah; 2: 282.[12] Esta narración no fue citada en ninguna parte en forma completa, pero se mencionaron partes de la misma en varios lugares, entre ellos, referirse a: Usûl Al-Kâfî, T. 1, p. 44, Capítulo: “Quien actué sin conocimiento”; Muniat Al-Murîd, del Shahîd Az-Zânî, corregido por Rezâ Mujtârî, p. 181; Bihâr Al-Anwâr, T. 1, p. 206, Capítulo: “La acción sin conocimiento”.[13] Usûl Al-Kâfî, T. 1, p. 43, Capítulo: “Quien actúa sin conocimiento”. Primer Hadîz, y allí, en vez de “mucho andar” dice “mucha rapidez”.[14] Esto fue tomado de las palabras de Amîr Al-Mu’minîn, Jutbah nº 127, donde ‘Alî (P) dijo: “Aferraos a una concentración numerosa, puesto que la mano de Al·lah está con el grupo; y alejaos de la desunión puesto que quien se aparta de la gente es de Satanás” (Nahÿ Al-Balâghah).[15] Sûra Al-Ahzâb; 33:21.[16] Sûra Âli ‘Imrân; 3: 31.

Publicado por Centro Islámico Marplatense

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lunes, 1 de marzo de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LVII


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní

Traducción de Raúl González Bórnez

Décimo hadíz - y IV
Sobre la condena de las esperanzas ilimitadas

1- Las esperanzas ilimitadas provocan el olvido de la otra vida.

Sabe que la primera morada de las moradas propias de la condición humana es la morada de la vigilia vigilante (yaqdá), tal y como han mencionado los maestros de la gente de la senda espiritual (sulúk) al hablar de las moradas de los viajeros espirituales (sálekín). Estas moradas, según ha dicho el gran maestro Sheyj Shah Abadí, son diez. Nosotros no poseemos aun una posición que nos permita hablar de ellas, pero aquello que aquí es necesario mencionar es esto:

Segunda estación:
Mientras la persona no sea consciente de que es un viajero que tiene ante sí una jornada de la que no puede escapar y una meta a la que debe dirigirse inevitablemente, no podrá mostrar la determinación necesaria para alcanza su objetivo. Cada uno de estos asuntos necesita de una explicación y aclaración demasiado larga para que podamos ocuparnos de ello ahora.
Debe saberse que uno de los grandes impedimentos para esta vigilia vigilante y este mantenerse despierto, y que provoca el olvido de la meta y el olvido de la necesidad del viaje y que mata la voluntad y la determinación de la persona, es la creencia de que siempre hay tiempo para prepararlo y que si hoy no se pone en movimiento para alcanzar la meta, mañana podrá hacerlo; que si este mes no lo inicia, podrá iniciarlo el mes que viene. Tal estado de esperanza y de suposición de que su vida será eterna, hacen que la persona se despreocupe de su meta, que es la otra vida, y le inhibe la necesidad de emprender el viaje en esa dirección y la necesidad de aferrarse al Amigo y caminar la senda. Se olvida totalmente de la otra vida y de la meta.
No permita Dios que la persona se vea frente a un largo, lejano y peligroso viaje y disponga de poco tiempo para preparar las numerosas provisiones que le serían tan necesarias y no disponga de nada y que con todas estas cosas se olvide del objetivo fundamental que es alcanzar esa meta.
Es evidente que de producirse ese olvido, no pensará en preparar las provisiones necesarias para el viaje y cuando llegue el momento de partir, el pobre estará inevitablemente perdido, caerá y sucumbirá en mitad del camino sin haber podido llegar a ningún lugar.

2- Las provisiones para la larga jornada

Por tanto ¡Oh querido! Sabe que tienes por delante un viaje inevitable lleno de peligros y que las provisiones necesarias para el camino son el conocimiento y las buenas acciones. No sabemos cuánto tiempo nos falta para el viaje, es posible que dispongamos de poco tiempo y que perdamos la oportunidad. No sabemos cuando sonará la señal que nos indica que debemos partir. Toda esa esperanza que tú y yo tenemos en que nos quede mucho tiempo, son el resultado del egocentrismo y de la mayor de las trampas del maldito Satanás, y de tal manera nos impiden prestar atención a la otra vida que no pensamos en hacer nada en ese sentido. Y si nos encontramos con los peligros del viaje y los impedimentos para ponernos en movimiento, y no nos volvemos arrepentidos hacia Dios para que nos ayude a superarlos ni nos procuramos las provisiones necesarias para el viaje, la campana de salida sonará inesperadamente y nos pillará sin estar preparados y aprovisionados para él. No dispondremos de buenas acciones ni del conocimiento útil, y los medios de subsistencia en el otro mundo giran sobre esas dos ruedas, de las cuales no nos hemos aprovisionado previamente.
Si hemos realizado alguna obra no habrá sido pura y desinteresada. Estará contaminada de mil defectos que la harán inaceptable y si hemos adquirido algún conocimiento, será un conocimiento que no da frutos ni resultados y que, o bien en si mismo no sirve para nada o bien representa un gran obstáculo en el camino hacia la otra vida. Si esas acciones y conocimientos nuestros fuesen útiles, deberían haber provocado en nosotros, que hemos pasado años y años ocupados en ellos, un efecto evidente y haber producido cambios evidentes en nuestro comportamiento y moral ¿Qué ha sucedido que nuestros conocimientos y acciones de cuarenta o cincuenta años han causado el efecto contrario en nuestros corazones y los ha convertido en una piedra más dura que el granito? ¿Qué es lo que hemos obtenido de la oración, que es el viaje celestial del creyente? ¿Dónde ha ido ese temor de Dios que el conocimiento torna necesario? Si, Dios no lo quiera, nos llega la orden de partir en el estado en que nos encontramos, habremos de soportar enormes y abundantes dificultades que no habrán de tener fin.

Por tanto, el olvido de la otra vida, es una de las cosas que el gran amigo de Dios, Emir al-Muminín, la paz sea con él, tiene razón en temer para nosotros. Eso y lo que es la causa directa de eso, que son las grandes esperanzas en una larga vida.
Y ¿Qué calamidades no habrá de soportar y que desgracias no habrá de sufrir la persona que, no debiendo tener ni un instante de descanso y teniendo que ocuparse en cada estado de preparar sus provisiones, sin sentarse ni un minuto a descansar, se olvida del otro mundo y se queda dormido y no comprende que tal mundo también existe y que tiene ese viaje por delante?
Sería bueno que pensásemos por un instante en el estado de Emir al-Muminín y del Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, que son los seres más nobles de la creación y a los que Dios ha librado de cometer cualquier clase de error, olvido o rebeldía, para que podamos entender en que posición nos encontramos y ellos en que posición se encuentran. El conocimiento que ellos poseían de la importancia de ese viaje y sus peligros les impedía tomarse un momento de respiro, mientras que nuestra ignorancia nos hace olvidarnos de todo ello.
El Sello de los Profetas se sometía a tal disciplina y dedicaba tantas horas a rezar, manteniéndose en pie ante su Señor, que sus nobles pies se le hinchaban y Dios tuvo que enviarle el noble versículo que dice:
Ta ha. No hicimos descender el Corán sobre ti para crearte molestias.
Y otro tanto le sucedía a Emir al-Muminín, la paz sea con él, cuyos estados espirituales, la intensidad de su adoración y su temor de Dios Altísimo, son bien conocidos.
Por tanto, sabe que el viaje está lleno de peligros y que ese olvido y descuido que nosotros padecemos y esas esperanzas ilimitadas son consecuencias de las trampas del ego y de Satanás.
Así pues, despierta del sueño y presta atención y vigilancia. Sabe que eres un viajero y que tienes una meta. Tu meta es la otra vida y que, quieras o no quieras, serás llevado de este mundo. Si estás preparado para partir y has hecho provisión de aquello que vas a necesitar en ese viaje, no caerás agotado en mitad de él ni te extraviarás, ni habrás de sufrir en él. De lo contrario te encaminas hacia una desgracia que no irá seguida de felicidad, una humillación que no dará paso al honor, una pobreza tras la cual no viene riqueza, un castigo que no da un respiro, un fuego que no se apaga, una presión que no cesa, una pena y una tristeza que no dan paso a alegría alguna y un arrepentimiento y un remordimiento que no tienen fin.
¡Oh querido! Observa lo que nuestro maestro Emir Al-Muminín ruega a Dios en su conversación íntima con Él (munayát), conocida como Du’a Kumail:
Tú conoces mi debilidad ante la más pequeña adversidad de este mundo y sus sufrimientos y ante las calamidades que padecen quienes viven en él, a pesar de que son adversidades y sufrimientos que duran poco, que pronto desaparecen, que no se alargan demasiado.
¿Cómo podré entonces soportar las adversidades del otro mundo y la severidad de sus padecimientos? Una adversidad que dura eternamente, una morada permanente en la que sus gentes no recibirán ningún alivio, ya que no están allí sino por haber provocado Tu disgusto, Tu venganza y Tu cólera, que son tan grandes que los cielos y la Tierra no pueden soportarlas.
¿Qué clase de castigo será ese que los cielos y la Tierra no tienen capacidad de soportar y que ha sido preparado para ti?
¿Cómo es posible que, a pesar de ello, no te mantengas vigilante y que cada día te tornes más olvidadizo, distraído y adormilado?
¡Oh alma distraída! ¡Despierta y prepárate para el viaje a la otra vida!
¡La llamada que os convoca para el viaje ha sonado!
Los ayudantes del Santo Israíl están activos y te dirigen en cada instante hacia la otra vida y tú todavía sigues descuidado e ignorante.
¡Oh Dios! En verdad te pido que me libres de la morada de la ilusión y me ayudes a regresar a la morada de la felicidad y que me ayudes a prepararme para la muerte antes de que ésta llegue.

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sábado, 27 de febrero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LVI

Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní

Traducción de Raúl González Bórnez

Décimo hadíz -III
Sobre los numerosos tipos de deseos egoístas

Se debe saber que los deseos del ego son muy variados si atendemos a sus grados y preferencias y que a veces son tan sutiles que la persona no se da cuenta de que son trampas de Satanás y pasiones egoístas si no se le pone sobre aviso y se le despierta de su distracción. A pesar de sus diferencias, todos ellos suponen un obstáculo en la senda de la verdad y un impedimento en el camino hacia Dios, aunque en diferentes grados. Algunas gentes volcadas a los deseos de manera desorbitada toman el oro y la riqueza como sus dioses, tal como Dios nos ha informado:
¿Has visto a quien ha tomado como dios a sus pasiones?
y otros versículos semejantes.

Las gentes que siguen los deseos de su ego y las mentiras de Satanás que les induce a las falsas creencias y a la moral corrupta se velan de la verdad de muchas maneras. Las gentes que cometen pecados grandes y pequeños, se alejan del camino de la verdad en la misma proporción de la gravedad de su pecado y de su capacidad destructiva. Y lo mismo le sucede a la gente que sigue deseos y placeres legítimos. Cuanto mayor sea su entrega y rendición ante ellos mayor será su extravío. Esa es otra manera de alejarse del camino de la verdad.
También existen personas que son practicantes y cumplen con los ritos y los actos formales de obediencia a las leyes de Dios por deseo de asegurarse su bienestar en la otra vida y de gobernar sus deseos y pasiones, o por deseo de obtener un grado de espiritualidad, o por temor al castigo divino y deseo de librarse de los Infiernos, que se velan de la realidad y del camino que lleva a ella de otra manera distinta.
Y están las gentes que se ocupan de pulir y disciplinar su alma para alcanzar un grado de auto control o para alcanzar el paraíso de los buenos atributos, pero que se velan de la verdad y del encuentro con ella de otra manera diferente.
Y está la gente de gnosis y del camino espiritual, buscadores del éxtasis y de estaciones místicas, que no tienen interés en nada más que en el encuentro con Dios y en alcanzar una morada de cercanía a Él y que también sufren un tipo especial de velamiento de la verdad y de las teofanías, ya que queda en ellos un resto de ilusión y de ego.
Además de estos casos existen otros pero no es éste el lugar para ocuparse de ellos.
Por tanto, cada persona, conforme a la categoría a la que pertenezca, deberá examinar su propia situación y estado y purificarse de sus deseos egoístas, para no alejarse del camino de la verdad y no extraviarse de la senda espiritual. En cada uno de esos caminos las puertas de la misericordia y de la benevolencia se encuentran abiertas para ellos.
Y Dios es el Señor de la guía y el éxito.

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sábado, 20 de febrero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LV

Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní

Traducción de Raúl González Bórnez

Décimo hadíz -II
Censura del sometimiento a las pasiones

Dios bendito y ensalzado, censurando la sumisión al ego y a sus pasiones, ha dicho:
No sigas tus pasiones, pues te desviarían de la senda de Dios.

Y, en otro versículo, dice:
Y ¿Quién está más extraviado que quien sigue sus pasiones sin guía de Dios?

Y en un noble hadíz recogido en Al-Káfí, con una cadena de transmisión que viene del Imam Muhammad al-Báqer, la paz sea con él, se relata que dijo:
Dijo el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia: Dios poderoso y majestuoso dice: Juro por Mi poder, Mi majestad y Mi grandeza, por Mi luz, Mi altura y la elevación de Mi posición, que no da un siervo preferencia a sus deseos sobre Mi deseo sin que Yo le desorganice sus asuntos, complique su vida en este mundo y haga que su corazón este siempre ocupado en él. Y no le daré de él más que lo que ya tenía decretado para él.
Y juro por Mi poder, Mi majestad y Mi grandeza, por Mi luz, Mi altura y la elevación de Mi posición, que no da un siervo preferencia a Mis deseos sobre sus deseos sin que Mis ángeles le protejan, haga Yo que los cielos y la Tierra le suministren sus necesidades, respalde sus transacciones y le someta el mundo aunque éste se resista.


Este es uno de los hadices claros, cuyo texto es una prueba evidente de que mana de la pura fuente de agua fresca del conocimiento de Dios Altísimo, por mucho que su cadena de transmisión pueda ser débil. Asunto que no es éste el lugar para debatir.

En otro noble hadíz de Emir al-Muminín, la paz sea con él, se cita este mismo hadíz que estamos comentando, que se inicia de manera diferente, diciendo:
En verdad, lo que más temo para vosotros son dos cosas: …
el resto continúa de la misma forma que el hadíz ya citado de Ibn Aqíl.
Y del Imam Yafar as-Sádeq, la paz sea con él, se cita en Al-Káfí un hadíz que dice:
Estad en guardia contra vuestras pasiones de la misma manera en que estáis en guardia contra vuestros enemigos, pues no existen mayores enemigos para el ser humano que rendirse ante sus propias pasiones y lo que cosechan sus lenguas.
Es decir las consecuencias que tienen para ellos lo que hablan.

¡Oh querido! Sabe que los deseos del ego y sus pasiones no tienen fin. Si la persona da un paso en esa dirección, se verá obligado a seguir dando nuevos pasos y, si se familiariza con una de sus pasiones, pronto se verá obligado a seguir otras más. Cuando abre una puerta a los deseos de su ego, se verá forzado a abrirles muchas otras más. Ese seguimiento de sus pasiones le llevará a cometer muchos pecados y ellos le harán victima de miles de defectos que le destruirán, de tal manera que, Dios no lo quiera, todos los caminos que llevan a Dios quedarán bloqueados para ella, tal y como Dios Altísimo ha indicado en su noble Libro.
Es por esa misma causa que Emir al-Muminín, responsable de los asuntos de los musulmanes (Waliyu l-amr) y maestro e instructor espiritual de la humanidad, a quien le fue encomendada la tarea de guiar a los seres humanos, teme tanto este defecto.
Las nobles almas del Mensajero de Dios y de los Imames de la Guía, las bendiciones de Dios sean con todos ellos, siempre estuvieron preocupados de que las hojas del árbol de la profecía y la wiláya, que son los creyentes, no se desprendieran y corrompiesen.
El Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, decía:
Casaos y tened descendientes, pues, en verdad, yo me siento orgulloso de cada uno de vosotros, incluyendo a vuestros hijos abortados, frente al resto de las comunidades.

Es evidente que, si la persona transita ese peligroso camino, es de temer que caiga en el precipicio de la aniquilación, que sea terriblemente desgraciado y que sufra grandes penalidades por haber desobedecido a su padre verdadero, es decir al Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, y provocado la indignación de este noble ser que es «una misericordia para los mundos» (rahmatan lil álamín).
Por tanto, si conocéis al Mensajero de Dios y si amáis al Emir al-Muminín y a los puros descendientes de ellos, no permitáis que sus benditos corazones sufran y teman y tiemblen por vosotros.
En un noble versículo de la surat An-nur está dicho:
Por tanto ¡Mantente firme como te ha sido ordenado y también los que se han vuelto arrepentidos hacia Dios contigo!

Y se ha recogido en un hadíz que el noble Mensajero de Dios, dijo:
La sura de Hud me ha envejecido por culpa de ese versículo.
El maestro y gnóstico perfecto Shah Abadí, sea mi alma sacrificada por él, dijo de esto, teniendo en cuenta que este versículo se repite nuevamente en la surat ash-Shurá pero sin decir: y también los que se han vuelto arrepentidos hacia Dios contigo, que la razón por la cual el Mensajero de Dios menciona la sura Hud en particular es debido precisamente a que en ella Dios Altísimo le pide que también su comunidad se mantenga firme junto con él y el Mensajero teme no poder cumplir con la tarea que Dios le ha encomendado, pues capacidad para mantenerse firme el mismo sí que poseía, ya que el noble Mensajero es el lugar epifánico del Nombre divino «La justicia» (Al-‘Adl).
Por tanto ¡Oh hermano mío! Si te consideras uno de los seguidores de esta noble personalidad y te sientes aludido por la orden de la Esencia Sagrada, ven y no impidas que el noble Mensajero pueda cumplir con lo que le ha sido ordenado y deba sufrir preocupación y vergüenza por culpa de tu comportamiento inadecuado y de tus malas acciones.
Piensa cómo te sentirías tú mismo si alguno de tus hijos o familiares actuasen de manera incorrecta y pecaminosa, en contra de tu mismo comportamiento, y la vergüenza que pasarías ante los demás por culpa de ellos.
Sabe que el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, y Emir al-Muminín, la paz sea con él, son los verdaderos padres de esta comunidad, tal y como él mismo ha dicho:
Yo y Ali somos los padres de esta comunidad.

Por lo tanto, cuando debamos hacer acto de presencia ante la corte divina y se eche la cuenta de nuestros actos frente a ellos y en nuestro libro de cuentas no haya más que feas y malas acciones ¡Qué mal lo pasarán estos dos nobles seres! Y ¡Qué vergüenza habrán de soportar en presencia de Dios Altísimo, Sus ángeles y Sus profetas! ¡Qué terrible injusticia habríamos cometido con ellos dos! ¡Qué desgracia nos habremos ocasionado a nosotros mismos y qué recibiremos de Dios a cambio de ello!
Así pues ¡Oh humano injustísimo e ignorantísimo! Que te oprimes a ti mismo y a tus Enviados divinos, que dedicaron toda su vida, sus bienes y su tranquilidad, a la tarea de guiarte y que sufrieron las más duras muertes y tuvieron que ver como sus hijos y las mujeres de su familia eran encarcelados y maltratados, todo por guiarte y salvarte a ti. En lugar de mostrarles tu agradecimiento a cambio de todo su esfuerzo y de tomar en cuenta sus generosos cuidados, les oprimes con tu mal comportamiento y todavía crees que sólo te perjudicas a ti mismo. Despierta un poco de tu sueño distraído y siente vergüenza de ti mismo. Déjales con los sufrimientos que les ocasionaron los enemigos de la fe. Tú que te llamas amigo de ellos no les oprimas, que la opresión, cuando procede de los amigos y de quienes se llaman amigos, es aun más impropia y odiosa.

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jueves, 18 de febrero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LIV



Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní

Traducción de Raúl González Bórnez

Décimo hadíz
Deseo y esperanza

Con una cadena de transmisión que conecta con el maestro de los transmisores de hadíz Muhammad ibn Yaqub al-Kulayní, Dios esté satisfecho con él, de Al-Huseyn bin Muhammad, de Mual.la bin Muhammad, de Al-Washái, de Ásem bin Humaidín, de Abu Hamza, de Yahia bin Aqíl que dijo: Dijo Emir al-Muminín, la paz sea con él:
En verdad, temo para vosotros dos cosas: Que seáis esclavos de vuestros deseos y que alberguéis excesivas esperanzas. Seguir los deseos os apartará de la verdad y el exceso de esperanzas pondrá una barrera entre vosotros y la otra vida.

Hawá significa, según los gramáticos, amor, deseo, pasión y apetito. Y no hay diferencia entre que sea por algo bueno y encomiable o malo y censurable, aunque se utiliza normalmente para referirse a los deseos condenables, los caprichos que normalmente le apetecen al ego, aquellos deseos vanos y pasiones negativas a las que tiende el ego de manera instintiva, cuando no están sometidos al control de la razón y de las leyes divinas. Aunque la posibilidad de que el término se utilice aquí como un concepto legal (haqiqat shar’í), según algunos estudiosos han creído, es bastante lejana.
Y la expresión «poner una barrera a» (sadda ‘an), se utiliza para indicar impedimento, obstáculo y disuasión. Aquí se utiliza en el sentido de «impedir el acceso a».
Si Dios quiere, nos ocuparemos de comentar estos dos males y sus consecuencias. En qué consiste el primer impedimento respecto a la verdad y el segundo, relativo al olvido de la otra vida.
Pido para ello la asistencia divina.

Primera morada
Lo censurable de seguir las pasiones del ego

El ser humano y sus impulsos animales

Sabe que el alma humana, aunque en un sentido que ahora no vamos a analizar ha sido creado con el instinto innato no sólo de adorar al Dios único sino de seguir todos los principios verdaderos, desde el momento en que llega a este mundo y comienza a dar sus primeros pasos en él, crece acompañada de apetencias egoístas y deseos animales, excepto aquellos que disfrutan de la asistencia que procede de Dios, el Sagrado Protector. Pero, como ello se da solamente en casos excepcionales, no lo trataremos aquí. Nos ocuparemos de aquello que es común en la especie humana.
Es algo demostrado que el ser humano, en sus primeras etapas después de nacer, no es más que un débil animal sin ningún tipo de ventaja sobre el resto de los animales excepto por su humanidad potencial.
Por lo tanto, el ser humano es inicialmente, al comienzo de su llegada a este mundo, un animal en acto que no se encuentra sometido a más leyes que las animales, es decir, aquellas que rigen el deseo y el disgusto.
Como esta maravilla de la naturaleza es capaz de adquirir todo tipo de atributos, para gobernar estas dos fuerzas hace uso de algunos atributos satánicos, tales como la mentira, la impostura, la hipocresía, la calumnia, etc. Y con estos tres poderes, que son la base de todos los vicios y defectos destructores, crece y se desarrolla y con forme el crece y se desarrolla esas fuerzas también crecen y se desarrollan dentro de él y si no recibe la guía de un instructor y un maestro, cuando llegue a la mayoría de edad se habrá convertido en un sorprendente animal que superará al cualquier otro animal o demonio en el ejercicio de estos tres poderes mencionados. Más perfecto y poderoso que cualquiera de ellos. Y si su vida transcurre en ese estado y su alma no hace sino seguir los deseos de su ego en el marco de esas tres dimensiones, no solamente no surgirá de él ningún tipo de espiritualidad, de excelencia moral o de buenas acciones, sino que la luz de su condición innata se apagará en él.
Cuando todas las dimensiones de la verdad, las cuales están comprendidas en estas tres moradas: conocimiento espiritual, moral y hábitos elevados y buenas acciones, quedan sometidas a los deseos animales y a las apetencias egoístas, su situación no permite que la verdad pueda desarrollarse en él y las tinieblas y la confusión de las pasiones del ego apagan todas las luces de la razón y de la fe y no permiten acceder a su segundo nacimiento, que es su nacimiento a la condición humana. Permanecerá en ese mismo estado, alejado de la verdad y de la realidad, hasta partir de este mundo. Y en el otro mundo, que es el mundo en el que se desvelan los secretos, no tendrá otro aspecto sino el de un animal o el de un demonio y no habrá en él recuerdo alguno del ser humano o de la humanidad, permaneciendo en ese estado de tinieblas, castigo y sufrimientos ilimitados hasta que Dios quiera.
Este es el estado que resulta de seguir totalmente los deseos del ego, un impedimento absoluto para alcanzar la verdad.
Ello nos permite comprender que la balanza en la que pesar el alejamiento de Dios es el sometimiento a los deseos del ego. Cuanto mayor sometimiento más alejamiento.
Por ejemplo, si una persona, aunque haya crecido y se haya desarrollado al mismo tiempo que estas tres potencias, recibe las enseñanzas de los profetas y la formación de sus maestros y educadores y, poco a poco, somete esas fuerzas a la influencia educativa de las enseñanzas de los mensajeros divinos, la paz sea con ellos, podrá despertar en poco tiempo su potencial humano que permanecía dormido en la oscuridad de sus capacidades y las capacidades que habían sido depositadas en él pasen de la potencialidad a la actualidad y se manifiesten y lleven todos su poderes a la dimensión humana, convirtiendo a la fe el demonio interior de su alma animal, de la misma manera en que le sucedió al Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, el cual dijo:
Inna shaitání ámana bi yadí
Yo he convertido a mi demonio interior a la fe.

y su animalidad se rinda ante su humanidad, de manera que pueda llevarla de las riendas como una dócil montura hacia los cielos de la perfección, transformándola en un buraq que transporta a su jinete dócilmente hacia el mundo de la perfección, sin rebelarse nunca más. Y, después de que sus pasiones se hayan rendido y su ira se haya sometido a la justicia y la ley divina, la paz espiritual crecerá en sus dominios y se establecerá en su territorio el reino divino. Nada podrá entonces alterar el imperio de la verdad y de la ley divina en él y habrá quedado completamente libre de toda falsedad e injusticia.
Así pues, de la misma manera en que aquello que priva a la persona de llegar a la verdad y que le pone una barrera es la sumisión a los deseos del ego, lo que establece en la persona el dominio de la verdad es el sometimiento a las leyes divinas y a la razón.
Y entre estas dos moradas, la rendición absoluta ante los deseos del ego y la rendición absoluta a los dictados de la razón, existen innumerables estaciones intermedias, de tal manera que cada paso que se da en seguimiento de los deseos del ego es un paso que se aleja uno de la verdad y un velo que se interpone entre él y la realidad y las luces perfectas de su humanidad y de los secretos de la existencia humana. Y al contrario, cada paso que se da en contra de los deseos del ego y sus pasiones, es un paso que se avanza en la eliminación de los velos y a favor del establecimiento de la luz de la verdad en los territorios interiores del ser.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LIII



Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Noveno hadíz
Hipocresía (nifáq)- y IV
Algunas clases de hipocresía

Sabe ¡Oh querido! que uno de los niveles de la hipocresía y la doblez es la hipocresía con Dios Altísimo, Rey de reyes y Señor de las bendiciones, que nosotros padecemos en este mundo y de la que no nos damos cuenta.

La espesa cortina de la ignorancia y los oscuros velos del egoísmo y del amor por el mundo nos obstaculizan la vista de tal manera que es difícil que lleguemos a tener interés en descubrir nuestros defectos antes de que llegue el día en que todos los secretos son descubiertos y todos los velos levantados y antes de partir de este mundo físico y de decir adiós a la morada del orgullo, de la negligencia y el desconcierto.


Todavía nos encontramos sumergidos en el sueño de la distracción, la borrachera de los sentidos y la embriaguez de las pasiones y todo lo que es decadente y pecaminoso nos parece bueno y hermoso pero, cuando llegue el momento de despertar del sueño y recuperar la cordura tras la embriaguez, habremos perdido la oportunidad y seremos resucitados en el grupo de los hipócritas y de la gente de dos caras y dos lenguas con dos lenguas de fuego o con dos rostros horrorosos y por mucho que gritemos y supliquemos: ¡Oh Señor! ¡Permíteme regresar! La respuesta será: ¡De ninguna manera!

Nuestra doblez consiste en que pasamos toda la vida manifestando nuestra fe en el Dios uno y único y proclamando no sólo nuestro Islam y nuestra fe sino nuestro amor ardiente por Dios. Cada cual conforme a lo que le apetece. Si pertenecemos al común de las gentes, proclamamos nuestro Islam y nuestra fe o nuestro desapego de las cosas de este mundo y nuestra sinceridad; si pertenecemos a la capa intelectual y a los doctores de la ley proclamamos la perfección de nuestra moral, nuestra santidad y de nuestra condición de representantes del Mensajero de Dios y recurrimos a las palabras que han sido transmitidas del Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia:
¡Oh Dios! ¡Bendice a mis representantes!
y del Señor de la Época, el Imam al-Mahdi, que mi alma sea sacrificada por él:
En verdad ellos son mis pruebas
(de que no he dejado a la humanidad desasistida).

y al resto de las palabras que han sido transmitidas de los Imames de la Guía, la paz de Dios sea con ellos, sobre los sabios (ulamá) y los doctores de la ley (fuqahá), como referidas a nosotros.
Si pertenecemos al estamento de las gentes de las ciencias racionales, proclamamos nuestra fe verdadera basada en demostraciones apodícticas, nuestra certeza intelectual (‘ilm al-yaqín) y nuestra certeza verdadera (haqq al-yaqín) y la imperfecta sabiduría y fe de los demás y citamos las aleyas coránicas y los nobles hadices proféticos como prueba de lo que decimos.
Y si somos gente de gnosis y sufismo, proclamamos nuestra espiritualidad (ma’rifat), nuestro atracción y éxtasis amorosos (yadbiat wa muhibbat), nuestra aniquilación y permanencia en Dios (fanáfi l-lah wa baqá bi l-lah) y nuestra regencia profética (Wiláyat ul-amr) o cualquier otro título sorprendente que se nos ocurra.
Y lo mismo hacen el resto de las capas y estamentos sociales. Cada cual reclamando, en el vocabulario que mejor se ajusta a sus estados, algun tipo de alta posición espiritual y exponiendo su particular relación con la Verdad.

Por tanto, cuando estas manifestaciones se corresponden con la verdad interior y lo evidente está en consonancia con lo secreto y esta proclamas son sinceras ¡Benditos sean él y los señores del favor!
Pero si no es así, como en el caso del que esto escribe, y su rostro está oscurecido por la fealdad de los pecados, debe saber que es del grupo de los hipócritas y de los que transitan por el camino de la doblez de rostro y de lengua y que debe curarse de ello y pensar, mientras tenga tiempo, en como ponerle remedio a su desgracia y al día de su humillación y tinieblas.
¡Oh querido! ¡Tú que proclamas tu Islam! En un noble hadíz recogido en Al-Kafi se relata que el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, dijo:
Es musulmán aquel del que los musulmanes estén a salvo de su mano y de su lengua.

¿Qué ha pasado para que tú y yo nos consideremos con derecho a molestar tanto como podamos a quienes están bajo nuestro control y si no podemos molestarle con la mano lo hagamos con nuestra lengua afilada en su presencia y si no, en su ausencia nos dediquemos a desvelar sus secretos, a calumniarle y a difamarle?
Por lo tanto, si los musulmanes no están a salvo de nuestra mano y de nuestras lenguas, nuestras proclamas de islamidad entran en contradicción con la realidad y lo que manifestamos y lo que hay en nuestros corazones son dos cosas diferentes. Somos pues de los hipócritas y de los que tienen dos caras.
¡Oh tú que proclamas tu fe y el sometimiento de tu corazón a Dios! Si es verdad que tienes fe en la unidad de Dios y que tu corazón adora y busca al Único y no concede divinidad a nada más que a la Esencia de Dios Altísimo y que tu corazón está en consonancia con lo que manifiestas y tu interior con lo que proclamas ¿Cómo es que tu corazón está tan rendido ante la gente mundanal? ¿Por qué les adoras? ¿No es acaso porque crees que ellos son poderosos e influyentes y que su poder y riqueza tiene algún valor? No sabes que lo único que funciona en este mundo es la voluntad de Dios Altísimo. Te humillas ante todos los poderes aparentes e ignoras al poder verdadero y a la Causa de las causas y a pesar de ello proclamas tu fe en el Dios Único.
Entonces, tú también estás fuera del grupo de los creyentes y sigues el camino de los hipócritas y serás resucitado con la gente de dos caras.
¡Oh tú que presumes de desapego y pureza! Si eres puro y desapegado de los placeres mundanos por amor a Dios y por que deseas alcanzar Su Morada de bendición ¿Cómo es que te gusta tanto escuchar las alabanzas de la gente diciendo que eres uno de los justos y te hace sentirte tan feliz? ¿Por qué te gusta tanto la compañía de la gente mundana y rica y te alejas de la gente humilde y necesitada?
Debes saber que ese desapego y esa pureza no son verdaderos. Que tu desapego del mundo es por amor al mundo y tu pureza de corazón no es para Dios y que lo que proclamas es mentira y que eres un hipócrita de dos caras.
¡Oh tú! Que proclamas seguir al Imam al-Mahdi y al Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, si tu realidad se ajusta a la del hadíz del Ehteyách que dice: Mantiene su alma pura, protege su religión, se opone a sus pasiones y obedece los mandatos de Su señor, y eres una hoja del árbol de la profecía y no te atrae el mundo y no deseas la amistad de los poderosos y de los aristócratas ni te disgusta la compañía de los pobres, tu nombre corresponde a lo nombrado y eres una de las pruebas divinas entre las gentes, pero si no es así, eres uno de los falsos sabios y un hipócrita y tu estado es aun peor que el de aquello que pertenecen a los estamentos anteriormente mencionados y tus actos son aun más feos y tu vida mucho más miserable, ya que no existe pretexto para los sabios (ulamá).
¡Oh tú que proclamas tu sabiduría divina y el conocimiento de las verdades y del origen y del fin! Si en verdad conoces las verdades y la relación entre las causas y los efectos y verdaderamente conoces las formas del mundo intermedio y los estados del Paraíso y el Infierno, no podrás estar tranquilo y deberás pasar todo tu tiempo ocupado en la construcción de tu mundo eterno y escapar de este mundo y sus tentaciones. Sabrás las dificultades con las que te enfrentas y que opresión y que castigos hay ante ti. Entonces ¿Por qué no te has librado del velo de las palabras y los conceptos y las pruebas formales y las demostraciones filosóficas han tenido menos influencia en tu corazón que el peso del ala de una mosca?
Sabe que ese estado que tienes no corresponde al de los creyentes y los teósofos y que serás resucitado entre las filas de los hipócritas.
¡Ay! Del estado de quien ha gastado su vida y su energía en el estudio de la metafísica y que ni ha disfrutado de la embriaguez de este mundo ni, al menos una de las verdades del otro, ha entrado en su corazón.
¡Oh tú que proclamas espiritualidad, atracción, senda mística, amor por Dios y aniquilación en Él! Si de verdad eres de la gente de Dios y de los compañeros del corazón y cuentas con un pasado virtuoso ¡Felicidades! En caso de que no sea así, todas tus revelaciones y aniquilaciones en Dios (Shathiát), todos tus cambios de estado (talwinát) y todas tus proclamas extravagantes, son el producto de tu ego y del susurro de Satanás y no tienen nada que ver con el amor y la atracción divinas:
En verdad, aquellos que son Mis amigos están protegidos por Mi capa y nadie más que Yo les conoce.
Si tú eres uno de los amigos de Dios, uno de los amados y uno de los totalmente absortos en Él, Él lo sabe. No hace falta que trates de manifestar de esa manera tu estado espiritual ante la gente y no distraigas los débiles corazones de los siervos de Dios para que en lugar de prestar atención a su Creador la presten a Su criatura y no usurpes la morada que pertenece a Dios. Debes saber que Dios ama a Sus siervos y sus corazones son valiosos para Él y deben ser orientados hacia el amor a Dios. No juegues de esa manera con la morada divina ni con Su leyes:
Ciertamente, la casa tiene un Señor.

Así pues, si no eres sincero en lo que proclamas, eres uno de los hipócritas.
Dejémoslo. No es adecuado que una persona de rostro oscuro como yo siga hablando de esto.

¡Oh, vil ego del que esto escribe! Tú que tanto manifiestas debería reflexionar en el negro día y como librarte de su desgracia. Si dices la verdad y tu corazón es conforme a lo que tu lengua proclama, ¿Cómo es que estás tan distraído, tu corazón tan negro y te dominan las pasiones y no piensas en el viaje lleno de peligros de tu muerte?
Tu vida ha transcurrido y no te has alejado de los deseos y las pasiones. Has pasado tu vida corriendo tras los placeres y las distracciones. Se acerca el momento de tu muerte y aun te encuentras atrapado y enfrascado en tus feas acciones y en tu inadecuada moral. ¡Oh predicador que no aprovechas de tu propia prédica y que eres uno de los hipócritas! Es de temer que si mueres con ese estado seas resucitado con dos rostros y dos lenguas de fuego.
¡Oh Dios! ¡Haznos despertar de este largo sueño! ¡Despeja nuestros sentidos de esta embriaguez y esta insensatez! ¡Cura nuestros corazones con la luz de la fe! ¡Ten misericordia de nuestro estado! Nosotros no podemos triunfar en este terreno ¡Tómanos de Tu mano y sálvanos de las garras de Satanás y de las pasiones de nuestro ego!
Te lo suplicamos por el derecho de Tus siervos escogidos, Muhammad y su familia purificada, que las bendiciones de Dios sean con todos ellos.

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sábado, 16 de enero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LII


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Noveno hadíz
Hipocresía (nifáq)- III
Sobre la cura de la hipocresía


Sabe que la cura de este gran defecto y de esta imperfección enorme consiste en dos cosas. Una de ellas es reflexionar sobre los perjuicios que este vicio causa, tanto en este mundo, en el cual, si la persona es considerada un hipócrita, perderá la estima a los ojos de la gente y será despreciado por el resto de las personas. Los demás evitarán su compañía y no encontrará quien quiera ser su amigo. Más aun, no conseguirá alcanzar ninguna perfección ni llegar a ninguna meta elevada.


La persona noble y digna deberá alejarse de este defecto deshonroso y no permitirse ser victima de su poder destructivo.
En el otro mundo, que es el mundo donde se develan los secretos que permanecen ocultos en éste, y todo lo que en este mundo estuvo oculto a los ojos de las gentes no podrá ser ocultado en el otro y será levantado de la tumba como una horrible criatura, con dos lenguas de fuego y castigado junto al resto de los demonios y de los hipócritas.
Por lo tanto, la persona lúcida que se ha dado cuenta de este defecto y ha comprendido que no acarrea más que desgracia y degradación, deberá alejarlo de sí mismo y acercarse a quienes se ocupan en la práctica de curar sus almas. Para ello deberá, durante un tiempo, prestar atención con gran cuidado a las cosas que hace y que deja de hacer, actuando al contrario de los deseos y gustos de su ego y esforzándose al máximo para que sus palabras y sus actos sean buenos tanto exterior como interiormente. Debe dejar de lado la presunción y la afectación y buscar la ayuda de Dios Altísimo para conseguir el éxito en esta tarea de purificar sus estados y poder vencer el ego animal y sus pasiones y para que le acompañe en esos pasos y en esa cura.
El favor y la misericordia de Dios Altísimo con Sus siervos son infinitos y Él ayudara y tomará la mano de quien de un paso en dirección Suya y hacia la rectificación de sus defectos.
Y si persevera en ese camino, existe la esperanza de que pueda curar su alma y eliminar de ella las tinieblas de la hipocresía y la doblez, limpiando el espejo de su corazón y su interior de esos defectos y haciéndose merecedor de los favores divinos y de la misericordia del verdadero Señor de las Bendiciones, pues ha quedado demostrado argumentalmente, y la experiencia también lo confirma, que, mientras vive en este mundo, la persona queda condicionada por las cosas que hace y cualquier cosa que haga, sea buena o mala, deja su marca impresa en su alma. Cuando sus acciones son buenas imprimen en su alma un efecto luminoso y perfeccionador y en caso contrario producen en su alma un efecto tenebroso y negativo, hasta que su corazón se torna un recinto luminoso o tenebroso y la persona es llevada junto a los virtuosos o junto a los corruptos.
Por ello, mientras estemos es esta morada de la acción y en este campo de labranza y cultivo, podemos elegir libremente llevar nuestro corazón hacia la felicidad o hacia la desgracia. Somos rehenes de nuestros actos, como dice el Sagrado Corán:
Así pues, quien haga el peso de un átomo de bien, lo verá y quien haga el peso de un átomo de mal, lo verá.

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domingo, 10 de enero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -LI


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Noveno hadíz
Hipocresía (nifáq)- II
Efectos de la hipocresía


La doblez y la hipocresía, además de ser en sí mismas atributos extremadamente negativos y degradantes que jamás se podrán encontrar en una persona noble y buena, que no tienen nada que ver con la condición humana y que, incluso no pueden ser comparados con ningún comportamiento animal, no procuran a la persona más que humillación y fracaso ante sus familiares y amigos y desgracia y castigo doloroso en la otra vida.

Y, tal y como se recoge en el noble hadíz mencionado, será levantado de la tumba con la forma de un ser que tiene dos lenguas de fuego, Será para él una fuente de infamia ante las criaturas de Dios y de vergüenza ante Sus mensajeros, enviados y ángeles querubines.
Este mismo hadíz nos indica la intensidad del castigo que recibirá, ya que si la sustancia corporal se transforma en sustancia flamígera, el sufrimiento será mucho más intenso y doloroso.
Me refugio en Dios de la intensidad del mismo.

Y en otro hadíz se recoge que el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, dijo:
La persona de dos caras, llegará el Día del Juicio con una de sus dos lenguas saliendo por la parte posterior de su cabeza y la otra por delante y ambas lenguas serán de fuego e incendiarán todo su cuerpo. Entonces se dirá: Éste es uno que en el mundo anterior tenía dos caras y dos lenguas y en este Día se hace evidente.
Y guarda relación con el versículo coránico que dice:
Y para aquellos que violan en contrato de Dios después de haberlo pactado y cortan lo que Dios ordenó que se mantuviera unido y corrompen la Tierra, la maldición, y para ellos la mala morada.

La hipocresía es la fuente de muchos defectos destructivos que pueden arruinar la vida de la persona, tanto en este mundo como en el otro.
Una de sus consecuencias destructiva es ser causa de discordia y sedición (fitna), lo cual, conforme a las palabras del Corán, es peor aun que matar a un ser humano.
Otra es la calumnia, de las cuales Imam Muhammad al-Baqer, la paz sea con él, dijo:
El Paraíso ha sido prohibido para aquellos que hacen de la calumnia un hábito.
Otra es la difamación, que es un pecado peor que el adulterio, según dijo el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia.
Otra es molestar a los creyentes, injuriarles y divulgar su intimidad y cosas parecidas a estas, cada una de las cuales es suficiente para destruir a la persona.

Y sabe que la hipocresía y la doblez van acompañadas de gestos, alusiones, indicaciones con los ojos y cosas similares, hacia otras personas con intención de burla o de menosprecio, aunque al mismo tiempo frente a ella esté aparentándose amistad y afecto.
La persona debe tener mucho cuidado de su propio estado y observar su propio comportamiento con atención, ya que las trampas del ego y de Satanás son muy sutiles y pocos consiguen librase de ellas.

Es posible que la persona, con un gesto inadecuado o una metáfora fuera de lugar se comporte como la gente de dos caras y de dos lenguas y puede que uno padezca ese defecto hasta el fin de su vida y no se de cuenta y se considere a sí mismo una persona pura y recta.

Por ello, la persona debe ser como un médico apasionado y entregado y como un enfermero cuidadoso y vigilante de los estados de su alma y de sus actos y hábitos y no debilitar su vigilancia espiritual en ningún momento y saber que no existe ninguna enfermedad del corazón más oculta y al mismo tiempo más mortal y ningún enfermero puede ser más atento y vigilante que uno mismo consigo mismo.


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sábado, 9 de enero de 2010

Comentario de Cuarenta hadices -L


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Noveno hadíz
Hipocresía (nifáq)


Con una cadena de transmisión que llega al Ziqat ul-Islam Muhammad ibn Yaqub al-Kulayní, de Muhammad bin Yahia, de Ahmad bin Muhammad bin Isa, de Muhammad bin Sinán, de Awn al-Qalánisí, de Ibn Abi Yafúrin, de Abu Abdel lah, la paz sea con él, que dijo:
Quien tenga para los musulmanes dos caras y dos lenguas, llegara al Día del Juicio y tendrá dos lenguas de fuego.

Lo que significa tener dos caras para los musulmanes es que la persona se comporta ante ellos mostrando un estado y una cara que no se corresponde con lo que siente en su corazón. Por ejemplo, una persona puede mostrarse como si fuera un amigo vuestro y sintiese hacia vosotros una gran simpatía y aparentar una gran sinceridad, pero interiormente sintiese todo lo contrario y se comportase ante vosotros de una manera y de espaldas a vosotros de otra muy diferente.
Y el significado de dos lenguas es que alaba a cualquiera que se encuentre y manifiesta una actitud amistosa y aduladora, pero en su ausencia habla mal de él y le difama.
Conforme a esta explicación, su primer atributo es la hipocresía en los actos y su segundo atributo es la hipocresía en las palabras.
Y puede ser que este noble hadíz esté indicando los feos defectos de la hipocresía y, como estos dos atributos son los atributos más evidentes y las características más prominentes de los hipócritas, haya hecho una mención especifica de ellos.
La hipocresía es uno de los defectos del alma y uno de los malos hábitos y esos dos son sus manifestaciones y tiene grados y niveles y, si Dios quiere, nos ocuparemos, en las siguientes secciones, de enumerar esos grados, sus nefastas consecuencias y la manea de curarlos.


Los diferentes niveles de la hipocresía

Debes saber que la hipocresía, lo mismo que las demás cualidades y defectos, tiene diferentes niveles y grados de intensidad. Todos los defectos morales, si la persona no se preocupa de ponerles remedio y persevera en ellos, tienden a incrementarse y los grados de intensidad de los vicios, lo mismo que sucede con las virtudes, no tienen límites.
Si la persona deja que su ego actúe a su antojo, debido a la tendencia innata que este tiene hacia lo corrupto y hacia los placeres mundanos, la ayuda de Satanás y los susurros del tentador, se inclinará hacia la degradación y sus vicios se harán más fuertes y se incrementan cada día, hasta llegar a un punto en que terminarán formando parte indisoluble de su alma y convirtiéndose en una característica definitiva de ella y todo el territorio exterior e interior de la persona sucumbirá a su gobierno. Por ello, si sus vicios son vicios satánicos, como lo son la hipocresía y la doblez de carácter, atributos particulares de este maldito, tal como nos lo ha indicado el noble Corán cuando dice:
Y les juró a ambos: En verdad, soy para vosotros dos un buen consejero.
entonces, su territorio se rendirá ante Satanás y su forma en la otra vida y su esencia interior adoptarán la forma de Satanás, aunque en este mundo su forma sea la de un ser humano.
Por tanto, si la persona no se protege de este vicio y no controla su ego, en poco tiempo perderá el control de tal manera que todas su acciones y su atención sucumbirán ante él y actuará ante cualquiera con quien se tropiece con doble cara y con doble lengua y no se relacionará con nadie sin que le contamine con la tenebrosidad de su doblez y su hipocresía. No tendrá en cuenta más que su propio beneficio personal, su egoísmo y su egolatría, pisoteará todo lo que tenga que ver con la sinceridad, el afecto, la valentía y la hombría de bien, todo lo que haga o deje de hacer estará teñido de doblez y no se abstendrá de ninguna perversión ni indecencia. Tal persona no tiene categoría humana, se habrá alejado mucho de la condición de los seres humanos y será levantado de la tumba entre las huestes de Satanás.

Lo que hemos dicho hasta ahora tiene que ver con los grados de intensidad de la hipocresía en sí misma, pero sus grados de corrupción varían también según sea el asunto sobre el que se manifieste, ya que, algunas veces, la hipocresía tiene que ver con la religión divina, otras veces con los buenos atributos y las virtudes morales, otras con las buenas obras y en los ritos religiosos y otras con los asuntos corrientes de la vida cotidiana. De la misma manera, a veces la persona es hipócrita con el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, a veces con los Imames de la guía, la paz sea con ellos, a veces con los personas santas, los sabios y los creyentes y otras veces con los musulmanes y con el resto de los siervos de Dios de otras creencias.
Desde luego, dependiendo del tipo de cosas sobre las que se sea hipócrita, los grados de perversión, maldad y fealdad son diferentes, aunque todos ellos participen básicamente de la misma fealdad y suciedad moral y sean ramas del mismo árbol corrupto.


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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Comentario de Cuarenta hadices -XLIX


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní

Traducción de Raúl González Bórnez

Octavo hadíz
Chovinismo (Asabiya) y IV
Sobre los chovinismos de los intelectuales


Un tipo de chovinismo es la obstinación en los asuntos intelectuales, la defensa a ultranza de las propias teorías u opiniones, o las de alguno de nuestros maestros o guías espirituales, pero no con la intención de defender de la verdad y combatir la falsedad.
Evidentemente, este tipo de chovinismo es en un sentido aun peor y más deleznable que los otros, ya que los intelectuales son los educadores del resto de la especie humana y una rama del árbol de la profecía y el imamato y conoce las negativas consecuencias que los defectos morales acarrean. Si, Dios no lo quiera, son chovinistas y están aquejados de ese defecto moral satánico, su velamiento será más completo y dañino y causa de una condena mayor.
Quien se presenta a sí mismo como una lámpara para guiar a los demás, una luz en la caravana del amor y un guía hacia la felicidad y el conocimiento del camino a la otra vida, si, Dios no lo quiera, sus actos no se conforman a sus palabras y lo que guarda en su interior es diferente de lo que manifiesta, pasará a formar parte del grupo de los hipócritas que actúan por pura ostentación. Será un mal intelectual que no pone en práctica aquello que conoce y cuyo castigo será mayor y más doloroso que el del resto.
Refiriéndose a ellos el noble Corán dice:
¡Qué mal ejemplo el de un pueblo que desmiente las señales de Dios! Dios no guía a la gente opresora.

Por tanto, para los intelectuales es muy necesario proteger su condición y situación y eliminar completamente de sus palabras todo indicio de chovinismo de manera que, habiéndose corregido ellos mismos, puedan corregir a la comunidad y sus advertencias y exhortaciones surtan efectos y sus consejos encuentren un lugar en los corazones.
La corrupción del sabio causa la corrupción de la sociedad y es evidente que un defecto que es a su vez causa de otros defectos más y un error que es causa de otros errores más es un pecado mucho mayor ante Dios que un simple defecto parcial sin mayor trascendencia.
Otro de los aspectos reprobables de este defecto moral entre la gente de conocimiento es el daño que se causa al conocimiento mismo, ya que el chovinismo es una traición al conocimiento mismo al que no se tiene derecho. Quien ha asumido sobres sí la carga de este deposito divino y se ha investido con sus noble ropajes debe proteger la santidad del mismo y devolverlo puro y sano a su Dueño y si es chovinista habrá evidentemente traicionado y oprimido este depósito y cometido una injusticia con él, lo cual es en sí mismo un gran error.
Otro de los terribles aspectos de este defecto moral es la ofensa que se le hace a la otra parte, ya que en un debate intelectual, la otra parte es también gente de conocimiento que poseen igualmente un depósito divino que es necesario respetar y cuya santidad se debe proteger y no hacerlo es una de las cosas prohibidas por Dios y un gran pecado. El chovinismo lleva a veces a la persona que lo padece a ofender la santidad de la gente de conocimiento. Me refugio en Dios Altísimo de esta gran equivocación.
Otro de los aspectos es el que tiene que ver con la parte a favor de la cual se hace gala del chovinismo, que es un maestro o un guía espiritual de la persona chovinista, que sin duda rechazará tal comportamiento, ya que los grandes maestros y santos, a quienes Dios bendiga, son defensores de la verdad y enemigos de la falsedad y rechazan duramente a quienes, con su comportamiento chovinista, atentan contra la verdad y alimentan la falsedad. Desde luego el rechazo espiritual es superior al rechazo físico y los lazos de la amistad espiritual son superiores a los lazos de la amistad física.
Por tanto, para la gente de conocimiento, que Dios incremente su nobleza y grandeza, es necesario y terminante protegerse de los defectos morales y prácticos y totalmente necesario adornarse únicamente de buenas acciones y de virtudes morales, sin abandonar las obligaciones propias de la sagrada tarea que la Verdad Altísima les ha encomendado, pues sólo Dios puede llegar a conocer sus perjudiciales consecuencias.
Wa as-salám.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Comentario de Cuarenta hadices -XLVIII


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Octavo hadíz
Chovinismo (Asabiya)III
El aspecto celestial de la asabíyah


En algunos de los hadices anteriores se mencionaba que la balanza para sopesar las formas que tendremos en la otra vida, en el mundo intermedio y en el Día del Juicio son las cualidades que hayamos adquirido y la fuerza con que estén arraigadas en nosotros y que el otro mundo es el lugar en el que se manifiesta la preeminencia del alma y el sometimiento del cuerpo a ella y que es posible que en ese mundo el ser humano sea levantado de la tumba con forma de animal o de demonio.




Y, en el noble hadíz que hemos comentado que dice: Quien tenga en su corazón un sentimiento chovinista del tamaño de un grano de mostaza será resucitado por Dios junto con los beduinos de los tiempos de la ignorancia anteriores a la llegada del Islam, tuvimos la oportunidad de señalar lo que ello significaba.
Cuando la persona que posee ese defecto es llevada de este mundo puede que se vea como uno de esos beduinos que no tenían fe en Dios Altísimo ni en el mensaje divino y tome la forma que ese grupo adopte.
Puede que no comprenda cómo es posible le ha podido suceder tal cosa cuando en este mundo era un seguidor de la fe verdadera y de la senda del Sello de los Profetas, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia.
Se recoge en un hadíz que la gente destinada al Infierno olvidarán el nombre del Mensajero de Dios y no le reconocerán a no ser que la voluntad de Dios Altísimo decida perdonarles. Y puede que, según vemos en algunos hadices, como el chovinismo se considera uno de los atributos de Satanás, los beduinos de los tiempos de la ignorancia y quienes fueron chovinistas sean resucitados con forma de demonios.
En Al-Káfí se recoge un hadíz autentico en el que Abu Abdel lah, la paz sea con él, dice:
Ciertamente, los ángeles consideraban a Iblís como uno de ellos pero Dios sabía que no era uno de ellos y cuando salió lo que en él había de partidismo y envidia dijo: A mi me creaste de fuego y a él le creaste de barro.
Por tanto ¡Oh querido! Debes saber que ese feo atributo es de Satanás y que el error de ese maldito y su falsa analogía fue la consecuencia de ese espeso velo que es la asabíyah, que obnubila todos los argumentos de la razón y que hace ver todos los defectos como virtudes y todas las virtudes como defectos. Y, es evidente dónde termina la persona que ve todas las cosas al revés de como son en realidad. Además de que ese defecto es causa de la destrucción de la persona, es la fuente de muchísimos otros defectos del alma, vicios morales y prácticos cuya mención no produce más que tristeza.
Por tanto, la persona lúcida e inteligente que comprende las fatales consecuencias de este defecto del carácter y que, conforme al testimonio del verídico y digno de crédito noble Profeta y de la Gente de la Casa Purificada, las bendiciones de Dios sean con todos ellos, acepta que este comportamiento lleva a la destrucción a la persona y le condena a ser de la gente del Fuego, deberá preocuparse seriamente por curar su alma de ese vicio y si, Dios no lo quiera, encuentra en ella tan sólo un poco de él, aunque sea del tamaño de un grano de mostaza, deberá limpiarla y purificarla para que cuando llegue el momento de emigrar de este mundo y pasar al otro y llegue la muerte, lo haga puro y con un alma limpia. Y la persona debe saber que el plazo es breve y el tiempo que tiene para hacerlo es escasísimo ya que nadie sabe en que momento habrá de partir de este mundo.
¡Oh alma impura del que esto escribe! Puede que mientras te encuentra escribiendo esto llegue tu plazo decretado y con todos esos vicios morales partas de aquí al mundo del que no se regresa.
¡Oh querido! ¡Oh lector de estas páginas! Saca la lección del estado del que esto escribe que está a punto de irse bajo tierra y al otro mundo y se verá obligado a padecer las consecuencias de sus malas acciones y de su grosera moral y que malgastó su vida en vanidades y pasiones, desperdiciando el valioso tiempo que Dios le había concedido. Presta atención para que tú no te encuentres un día como yo, ya que no sabes cuándo te ocurrirá, podría ser mientras te encuentras leyendo esto. No desperdicies tu oportunidad.
¡Oh hermano mío! Éste no es un asunto que se pueda posponer. Cuántas personas buenas y sanas han muerto repentinamente y no sabemos cuál habrá sido el destino que les estará esperando. Por ello, no dejes pasar la ocasión y considera que cada instante de tu vida es precioso, que cada acción que realizas posee una gran importancia y que el viaje está lleno de peligros. Si tus obras en este mundo, que es el campo de cultivo de la otra vida, fueran insuficientes, después ya no tendrás oportunidad de compensarlas, ya no podrás corregir los defectos de tu alma y el resultado será únicamente arrepentimiento, confusión, castigo y humillación.
Los amigos de Dios no tuvieron un instante de reposo y no dejaron de pensar en ese viaje lleno de temores y peligros. Observa los sorprendentes estados de Ali ibn Al-Huseyn, la paz sea con él, que era un Imam purificado; los lamentos de Emir al-Muminín, la paz sea con él, un santo perfecto, aturden. ¿Cómo podemos estar tan descuidados? ¿Quién excepto Satanás nos puede ofrecer seguridades de que lo que hoy dejamos sin hacer lo podremos realizar mañana? Él quiere incrementar el número de sus compañeros y seguidores y que pasemos a contarnos entre aquellos que participan de su moral, su carácter y atributos. Él siempre nos presenta los asuntos que tienen que ver con nuestra otra vida como algo fácil de realizar e intenta que nos despreocupemos del recuerdo de Dios y de la obediencia que le debemos con el pretexto de que Dios es misericordioso y que quienes pueden interceder ante Dios intercederán por nuestros pecados. Pero tales tentaciones no responden a la verdad y forman parte de las innumerables trampas y mentiras de ese maldito.
En estos momentos te encuentras sumergido en y rodeado de la misericordia divina: la misericordia de la salud y el bienestar, de la vida y la seguridad, de la guía y el intelecto y de la oportunidad y la orientación necesarias para corregir los defectos de tu alma y en lugar de aprovechar la oportunidad que te brindan los miles de favores divinos de que dispones sigues los mandatos de Satanás. Debes saber que si en este mundo no aprovechas todas esos favores y dones, en el otro mundo no podrás disfrutar de la ilimitada misericordia divina ni de la intercesión de los intercesores. Su guía es la manera en que se manifiesta la intercesión de los intercesores en este mundo y el significado interior de esa guía que ellos te trajeron es su intercesión en el otro mundo. Si no aprovechas la guía que ellos te trajeron tampoco en el otro mundo podrás aprovecharte de su intercesión y en la misma medida en que aquí te guíes recibirás allá su intercesión.
La intercesión del Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, es absoluta igual que la misericordia de la Verdad Altísima, eres tú quién debe aprovecharse de ella. Si, Dios no lo quiera, Satanás te arrebata la fe con sus trampas, perderás tu capacidad de beneficiarte de la misericordia divina y de la intercesión.
Sí, la Verdad Altísima desborda misericordia en ambos mundos. Si buscas Su misericordia por qué no aprovechas la misericordia ilimitada que te otorga es este mundo, que es la semilla de Sus favores en los mundos posteriores.
Todos los enviados divinos y los santos te han invitado a participar de los favores divinos y de Su banquete y tú no has aceptado y con un simple susurro del maldito, con una simple insinuación demoníaca, los has apartado a un lado. Has sacrificado los claros versículos coránicos y los mensajes verdaderos de los profetas y los Imames recogidos en los hadices, los contundentes argumentos de los sabios y las terminantes demostraciones de los filósofos a las fantasías sin fundamento de Satanás y a las pasiones de tu ego.
¡Ay de ti y de mí por tanto descuido, ceguera, sordera e ignorancia!

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Comentario de Cuarenta hadices -XLVII


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Octavo hadíz
Chovinismo (Asabiya)II
De las desgracias que acarrea el chovinismo


De las nobles tradiciones proféticas transmitidas por la Gente de la Casa de la Pureza se puede entender que el comportamiento chovinista es un defecto destructor que aleja a la persona de la fe, le ocasiona desgracia en la otra vida y es parte del condenable comportamiento de Satanás.

En Al-Káfi, con una cadena de transmisión auténtica que llega a Abu Abdel lah, con él la paz, que el Mensajero de Dios dijo:
Es eliminado el lazo de la fe del cuello de quien se comporta con chovinismo o de aquel que se beneficia del chovinismo de otros.
Es decir, es apartado de la fe y abandonado. Y, sin duda, aquel en cuyo beneficio se actúa con chovinismo es juzgado de la misma manera debido a su complacencia con ello, ya que se ha recogido en un hadíz que quien esté conforme con el comportamiento de un pueblo será considerado parte de él. Y si no estuviese conforme con ello y lo rechazase el juicio de este hadíz no le concierne.

Y de Abu Abde lah, la paz sea con él, se transmitió que dijo:
Dios enrollará (‘asaba) alrededor de la cabeza de quien actúe con chovinismo (ta‘assaba) un turbante (‘isábah) de fuego.

Y de Ali ibn Al-Huseyn, la paz sea con él, que dijo:
Solamente una defensa partidista (hamiyah) entrará en el Paraíso, la defensa partidista de Hamza ibn Abu Táleb cuando aceptó el Islam por el enfado que le ocasionó el que atacasen al Profeta.

La conversión de Hamza al Islam ha sido relatada tantas veces que no es necesario recogerla aquí.
Resumiendo, es evidente que la fe, que es una luz divina y uno de los regalos interiores que la Esencia Sagrada de la Verdad otorga a los siervos escogidos y sinceros de Su corte y a los elegidos del círculo de los amantes se opone a tal comportamiento opuesto a la verdad y al derecho y que somete lo verdadero y lo correcto a los pies de la ignorancia.
Por supuesto, cuando el espejo del corazón queda empañado por el egoísmo y el partidismo con los familiares y el chovinismo ignorante le cubre con su velo, es imposible que brille en él la luz de la fe y que sea la morada del reposo del Señor de la Majestad.
El corazón de la persona recibe la teofanía de la luz de la fe y la espiritualidad, se aferra a su cuerda clara y firme y es rehén de las verdades y de la gnosis cuando permanece fiel a los mandatos divinos y a los principios y leyes de la razón, ajustando su comportamiento a la razón y a las leyes divinas y no a la fuerza de la costumbre y no permite que las costumbres y las preferencias personales le hagan temblar y le aparten del camino recto.
La persona puede pretender que sigue la senda del Islam y de la fe cuando se somete a la verdad y se pone al servicio de ella y cuando somete sus metas, por muy grandes que puedan ser, a la voluntad de su Señor, el Señor del favor, y se sacrifica él mismo y su voluntad a la voluntad de su Amo verdadero. Por supuesto, tal individuo carecerá de todo tipo del chovinismo propio de los tiempos de la ignorancia, su corazón será consciente de las verdades y sus ojos no estarán velados por los espesos velos de la ignorancia y la asabíyah.
Si ocupa una posición en la que deba administra justicia y manifestar aquello que sea la verdad, sacrificará sus afectos, sus relaciones consanguíneas y familiares y sus costumbres en el altar de los deseos de su Señor y si se produce un choque de intereses entre sus afectos islámicos y sus tendencias chovinistas dará preferencia a la verdad y al derecho.
La persona que conoce la verdad, sabe que todos los sentimientos chovinistas y todas las relaciones y afectos son accidentes efímeros y que sólo la relación entre la criatura y su Creador merece un sentimiento de preferencia, ya que ésta es una cuestión innata de su esencia y no susceptible de perecer y que es más firme que cualquier otra relación y más elevada que cualquier otra lazo familiar.
Ha sido transmitido que el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y con su familia, dijo:
Todas las relaciones y lazos familiares se contarán el Día del juicio Final excepto la relación y los lazos conmigo.

Es evidente que la relación y los lazos con el Mensajero de Dios es de carácter espiritual y permanente y muy alejada de todo tipo de chovinismos. Y en el otro mundo se manifestará de manera más intensa, clara y perfecta.
Las relaciones físicas de este mundo basadas en las costumbres, son muy frágiles y se cortan con facilidad y no tendrán ningún valor en los mundos siguientes excepto si son relaciones establecidas conforme al sistema celestial y a la sombra de la balanza de la ley divina y la razón que no es indestructible e insoslayable.

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Comentario de Cuarenta hadices -XLVI


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Octavo hadíz
Chovinismo (Asabiya)


Con una cadena de transmisión que llega a Muhammad Ibn Yaqub al-Koleyni, de Ali ibn Ibrahím, de An-Nawfal, de As-Sakúní, de Abu Abdel lah, el Imam Yafar As-Sádeq, la paz sean con él, que dijo:
Dijo el Mensajero de Dios, las bendiciones de Dios sean con él y su familia: Quien tenga en su corazón un sentimiento chovinista, aunque sea del tamaño de un grano de mostaza, será resucitado por Dios el Día del Juicio Final con los beduinos de los tiempos de la ignorancia, anteriores a la llegada del Islam.

Aunque jardal es una expresión de uso corriente en la lengua persa actual para referirse al grano de mostaza, en el persa antiguo se denominaba espandan. Se dice que el grano de mostaza posee numerosas cualidades medicinales y también se usa en la elaboración de emplastes.
Asabí se dice de la persona que protege a sus familiares incluso si cometen algo injusto. Y asabah son los familiares por parte de padre, ya que ellos son quienes le rodean y le fortalecen. Asabiat y ta‘asub significa favorecer y defender, según los lexicógrafos.
Este servidor opina que asabíyah es un sentimiento que lleva a la persona a defender y favorecer a sus familiares y a aquellos con quien mantiene una relación cercana, sea religiosa, sectaria o ideológica. Puede darse también entre personas de una misma nacionalidad o en las relaciones profesionales, o entre maestro y alumno y cosas semejantes y es una mala cualidad, un defecto moral y fuente de otros numerosos defectos morales.
Es en sí misma una actitud condenable aunque se utilice en defensa del bien o de los asuntos religiosos. Aunque aparente ser una defensa de la verdad y la justicia la verdadera intención es la victoria personal o la de los compatriotas o familiares.
La defensa de la verdad y el derecho y la difusión de los mismos y su establecimiento y servicio o no es asabíyah o no es una clase de asabíyah condenable. La diferencia estriba en las diferentes intenciones que mueven una y otra y si se utiliza en beneficio personal y de Satanás o la verdad y del Misericordioso. O, dicho de otra manera, si cuando una persona favorece y defiende a sus familiares y amigos lo hace por el deseo de establecer la justicia y la verdad y de combatir y rechazar la injusticia, su asabíyah es encomiable y la mejor de las cualidades de que puede adornarse la persona, ya que la defensa de la verdad y el derecho es uno de los atributos de los santos y de los mensajeros divinos. Aquello que la distingue es que se pone al servicio de quienes defienden la verdad y el derecho, sean quienes sean, aunque no sean de sus amigos sino de sus enemigos. Tal persona es un verdadero defensor y amante de la verdad y debe ser considerado uno de los defensores de la virtud y de la sociedad virtuosa y uno de los miembros virtuosos de la comunidad y de los reformadores que combaten la corrupción social.
Pero si lo que mueve a una persona son los instintos egoístas y tribales, de tal manera que aunque vea a sus familiares y amigos cometiendo injusticias se pone de parte de ellos y les favorece, tal persona padece el vicio del chovinismo propio de la ignorancia y es uno de los miembros corruptos de la sociedad y un corruptor de la buena moral y debe ser considerado uno más de los beduinos que vivían en el desierto en los tiempos de la ignorancia anteriores a la llegada del Islam, en los que triunfaban las injusticias y la opresión y entre los cuales este defecto moral se manifestaba en su más alto grado. E incluso en la actualidad este defecto moral se manifiesta entre los árabes, exceptuando a aquellos que están guiados por la luz del Islam, en mayor grado que en el resto de los pueblos.
Tal y como ha sido transmitido en un noble hadíz de Emir al-Muminín Ali, la paz sea con él, en el que dice que Dios Altísimo castiga a seis grupos con seis cosas: a los árabes con el chovinismo, a los granjeros con el orgullo, a los gobernantes con la opresión, a los doctores de la ley con la envidia, a los comerciantes con la traición y a los pueblerinos con la ignorancia.

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