Mostrando entradas con la etiqueta genocidio en Gaza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta genocidio en Gaza. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de mayo de 2010

Sistemática deshumanización en Gaza



15-05-2010
Today’s Zaman
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

“El trauma es una forma de vida en Gaza”, dice Sonja Wentz, profesional estadounidense de salud mental que estuvo recientemente en la asediada Franja para apoyar los esfuerzos de los profesionales palestinos que ayudan a los gazatíes a enfrentarse al continuo trauma diario.

“Me sentí maltratada y humillada por el sistema que Israel despliega para que el cruce de frontera”, afirma Wentz, que es profesora académica en el Programa Internacional para el Tratamiento de Traumas en Olimpia, Washington. Trabaja con una ONG no política dedicada fundamentalmente a atender zonas donde los civiles soportan situaciones traumáticas.

Como es una especialista que ya ha trabajado anteriormente en el tratamiento de traumas en otras zonas, como en Croacia y Uganda, piensa que la sistemática deshumanización que sufre Gaza no tiene parangón.

“En Israel me encontré con una estructura complicada de edificios y un sistema para demostrar poder y control sobre sus fronteras, pero nadie me había advertido de ello. En Uganda, las cosas eran más caóticas para mí y la gente me había informado. Los gazatíes me contaron que lo único predecible en sus vidas era el sufrimiento y el trauma, pero a pesar de todo, la resiliencia del pueblo de Gaza es inmensa. Las rutinas diarias, la religión y las relaciones familiares les mantienen en pie”, dice.

Según Wentz, una cualidad única del trauma en Gaza es la disociación de los israelíes de lo que allí ocurre:

“No experimenté nada parecido ni en los Balcanes ni en Uganda. Cuando alguien se enteraba de que me dirigía a Gaza, enseguida intentaba hacerme desistir. No tuve oportunidad de encontrarme con muchos israelíes, y estoy segura de que hay israelíes que actuarían de otra forma pero no me encontré con ninguno de ellos. Cualquiera al que le comentara que iba camino de Gaza se distanciaba de mí. Oír la palabra Gaza hacía huir a la gente”.

Entró en Gaza por el cruce de Erez, que es utilizado fundamentalmente por extranjeros. Según Wentz, no sólo las condiciones en Gaza, también el paso por Erez, la entrada, y especialmente la salida de Gaza, fueron inhumanas.

“Cuando llegué al cruce, entregué mi pasaporte y empecé a esperar. Hacía tanto calor que permanecí en la sombra. Quizá estaba demasiado cerca de las instalaciones, pero me decían repetidamente que me moviera, así que cruce la calle. Allí había un caballero de la Embajada francesa, me dijo que lo que querían era mantenerme esperando bajo el sol”, recuerda.

Wentz añade que después del control del pasaporte, le dijeron que se dirigiera a una instalación fronteriza enorme y que pasara por allí. La instalación parecía una atracción de feria, una casa llena de timbres, espejos y acero diseñados para conseguir que la gente se sintiera desorientada.

“Estaba sola con dos maletas y tuve que caminar dos kilómetros con ellas. En un determinado punto me dí cuenta que había gente mirándome desde arriba”.

Wentz fue la única a la que permitieron entrar en Gaza de los tres miembros de su ONG que lo habían solicitado. Una vez dentro, empezó de inmediato a ofrecer formación a la gente. Se reunió con grupos que potencian y apoyan a las mujeres, estudiantes universitarios y profesionales de la medicina y la psicología.

“Me preguntaba sobre el significado de la palabra ‘Intifada’ y averigüé que en árabe significa ‘sacudida’. Eso tenía sentido, realmente. Cuando entré en la zona, pude contemplar como la habían sacudido y una también deseaba sacudirse de inmediato el sentimiento de opresión”.

Señala que la infraestructura de Gaza estaba seriamente dañada y que no se permitía que entrara cemento. Los productos son escasos y los síntomas del trauma se hacen visibles por doquier.

Los gazatíes se enfrentan a una gran depresión. La gente tiene muy presente las situaciones vividas, no pueden dormir y sufren de ansiedad. Sentir es demasiado peligroso para ellos porque los sentimientos pueden ser abrumadores. Por eso suprimen los sentimientos, lo que produce problemas psicosomáticos. “Debe haber mucha rabia. Pero lo que viví es que la canalizan hacia el trabajo para poder mantener algo parecido a una vida normal. Sin embargo, hay violencia doméstica y maltrato como reacción ante el trauma”, explica.

Wentz estuvo trabajando básicamente en el apoyo de profesionales que ayudan a otra gente. Pero cuando los profesionales trabajan con las víctimas de traumas, a menudo son vulnerables ante esos traumas.

“Por eso, cuidarse uno mismo, la resiliencia y que se apoyen los unos a los otros es muy importante. Estuvimos hablando de eso un día y uno de ellos me preguntó: ‘¿Cuántas veces puede una persona rehacer su cultura?’ ‘¿Cuántas veces más tendremos que hacerlo antes de sentir que ya no podemos más?’ Esa es una pregunta práctica. Pero fue uno de ellos quien la contestó: ‘Hemos estado haciéndolo durante años, podemos hacerlo de nuevo’. Era impresionante ver su resiliencia”, dice Sonja.

Según ella, no sólo los profesionales de la salud mental, también el resto de gazatíes han desarrollado formas de construir resiliencia.

“Me encontré con una mujer de cuarenta y tantos años pero parecía que tenía sesenta y cinco. Todo a su alrededor estaba arrasado. Trataba de sobrevivir criando conejos, la gente los come allí, así que ella los criaba para vendérselos. A pesar de todo este trauma, continúa encontrando formas creativas para seguir adelante. Me dijeron que ‘esta es nuestra vida y la parte más predecible de su trauma y sufrimiento. Por eso, lo que tenemos que hacer es encontrar vías para enfrentarnos a la situación’. Esa mujer era admirable, su orgullo y su alegría eran las flores que cultivaba”, nos explica Wentz.

Añade que la mayor parte de los gazatíes con los que ella se reunió tan sólo querían una vida normal para sus niños, estaban dispuestos a compartir todo lo que tenían y contrariamente a lo que mucha gente pueda pensar, no estaban llenos de odio. Wentz añadió que muchos podían pensar que todos los gazatíes son partidarios de Hamas, pero no es así.

Según sus observaciones, la gente de Gaza necesita muchas cosas, pero una muy importante es poder contactar personalmente con gente de fuera. “Para ellos es una maravillosa experiencia encontrarse con extranjeros. Cuando les pedía que me dijeran qué recurso podría traerles la próxima vez que volviera y si querían libros y cosas así, me decían que yo era el recurso. Esto es verdad allí por donde ha viajado, pero en Gaza es más importante aún que en otros lugares, porque la gente no puede salir de Gaza. Los peores traumas son los causados por otros seres humanos, y es importante tener relaciones con otros pueblos”.

Wentz dice que la parte más difícil fue irse de allí y que eso fue traumático para ella. Sintió que el procedimiento al que la sometieron era la experiencia simbólica de lo que el pueblo de Gaza tiene que soportar cada día.

“Tuve que pasar sola por toda esa estructura fronteriza de nuevo, llena de vidrios y metales, dirigida por órdenes que venían de gente invisible a través de un interfono. Al entrar, me tomaron fotografías con las maletas abiertas. Cuando me decían que me moviera hacia adentro, me sentí indefensa y vulnerable. Me decían a través de interfono que podía caminar hacia adelante pero no veía ninguna puerta ni pasillo. Querían que entrara en un tubo pero no tenía ni idea de lo me decían. Hubo mucha confusión y vuelta a empezar. En un determinado punto, me ordenaron que levantaran los brazos, creo que me estaban escaneando el cuerpo. Eso me pareció completamente inhumano. Pensé para mí que necesitaba realmente conectar con alguien humano. Entré en la zona de control de pasaportes. Allí había una mujer soldado. Pensé que era mi oportunidad de poder decir algo, y le dije: ‘Hey, ¿cómo estás?’, me miró fijamente y su respuesta fue: ‘Necesito su pasaporte’”.

Wentz dice que se sintió muy indefensa y que se preguntaba a sí misma: “Si me estoy sintiendo así cuando solo soy una visitante, ¿cómo se sentirá la gente que vive aquí todo el tiempo?”.

“El trauma perjudica mucho las relaciones. Salí de Israel con una comprensión más profunda de la herida histórica que permanece abierta. El programa Internacional para el Tratamiento de los Traumas confía en volver pronto a trabajar con sus colegas en Gaza, para apoyar la curación en la región, comprendemos la importancia de construir relaciones entre todas las partes del conflicto”.

Fuente:
http://www.todayszaman.com/tz-web/news-209723-trauma-expert-wentz-systematic-dehumanization-in-gaza-is-unique.html

Leer más...

miércoles, 21 de abril de 2010

La soldado que destapó las órdenes ocultas del ejército


La israelí Anat Kamm se enfrenta a la cadena perpetua por pasar documentos secretos a la prensa

,
Público
21-04-2010

La ex soldado Anat Kamm tiene 23 años y un alto coeficiente intelectual. Realizó una gran parte de su servicio militar en la Jefatura Central del Ejército, como asistente del general Yair Naveh. Su posición le dio acceso a documentos secretos que estaban en los ordenadores más seguros de la jefatura. Poco antes de terminar el servicio militar, Anat consiguió copiarlos y transferirlos a su ordenador personal.

Luego entró en contacto con el periodista del diario israelí Haaretz Uri Blau y le transmitió toda la información que poseía, más de 2.000 documentos. Su intención era denunciar públicamente los "crímenes de guerra" que regularmente comete el ejército en los territorios ocupados, no sólo en contra de la legislación internacional, sino también en contra de los dictámenes del Tribunal Supremo. Por ello, a la ex soldado la pueden condenar incluso a la cadena perpetua en el peor de los casos.

Blau, por su parte, se encuentra ahora en Londres. No quiere volver a Israel hasta asegurarse de que no lo llevarán del aeropuerto de Tel Aviv a una celda de la prisión más cercana. En su nombre, los abogados de Haaretz están negociando con los abogados militares una salida honrosa. Llevan varios meses así, en un constante toma y daca, pero hasta ahora no se han puesto de acuerdo.

"Como periodistas, nuestro trabajo consiste en publicar la información que nos llega. Una gran parte de la información la obtenemos a través de filtraciones. El ejército lo sabe. Los jueces lo saben. No hay ninguna diferencia entre lo que he publicado sobre esta cuestión y el resto de filtraciones que los periodistas hemos recibido desde siempre", explicó Blau desde su refugio de Londres.

A finales de 2008, cuando Kamm le proporcionó la información, Blau no lo dudó ni un instante. Seleccionó una parte de los documentos, los estudió, y a cuentagotas fueron apareciendo en las páginas de su diario. No sólo hizo eso. También sometió los artículos que escribía a la censura militar, como es de rigor, para que esta diera su aprobación previa. Y la censura los aprobó, de ahí que el periodista no entiende por qué dos años después el ejército pone el grito en el cielo.

¿Qué es lo que más molesta a la cúpula de las Fuerzas Armadas? Para los mandos militares, lo más inoportuno es la publicación de unas órdenes del entonces general Naveh con las que autorizaba a los soldados a disparar a matar contra tres líderes del grupo Yihad Islámica en Cisjordania incluso en situaciones en las que no existe ningún peligro para los soldados israelíes.

Esta autorización contraviene los dictámenes del Tribunal Supremo de Israel, pero no puede extrañar a nadie. En Israel la gente no suele criticar al ejército porque mate a milicianos palestinos a sangre fría. En cambio, las críticas se han centrado en el hecho de las filtraciones de la soldado Kamm y no en lo que sucede en los territorios ocupados.

El profesor Zohar Kampf, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, experto en comunicación y periodismo, considera que no se trata de un caso de espionaje, tal y como lo han calificado la mayoría de los medios locales. "Es más bien un caso en el que un empleado expone al público ciertas cosas que no le gustan de la empresa en la que trabaja, ciertas cosas que además son ilegales", dice Kampf.

"Es un caso muy sensible que también lo hubiera sido en cualquier democracia occidental, donde la información confidencial es siempre muy sensible, pero no creo que vayan a condenar a Anat Kamm a cadena perpetua, como se ha sugerido".

"Es cierto que Kamm ha quebrado la confianza que le dio el ejército, y por lo tanto se la debería castigar. Pero no creo que debiera de ser un castigo muy severo. Al fin y al cabo ha denunciado posibles crímenes de guerra. Se comportó como una ciudadana consecuente. Ahora bien, habría bastado con que hubiera tomado los dos o tres documentos sobre este asunto y no los 2.000 documentos que tomó de la jefatura central", continúa el profesor Kampf.

Arresto domiciliario.

"Más grave que la filtración es la orden que dio el general Yair Naveh a los soldados. Yo esperaba que la opinión pública pidiera explicaciones al ejército pero no ha ocurrido así. Los israelíes creen que su país está amenazado por la comunidad internacional y tienden a defenderse de esa manera", concluye Kampf.

Mientras el caso se debate en la prensa y en los juzgados, Anat Kamm se encuentra bajo arresto domiciliario. Sólo se le permite el contacto con algunos de sus familiares más próximos. En las comparecencias ante el tribunal se la ha visto seria pero con fuerza; dispuesta a mantenerse firme hasta el final.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/306686/soldado/destapo/ordenes/ocultas/ejercito

Nota de un lector de Público [Juan Martínez]

La publicación de unas órdenes [...] en las que se autorizaba a los soldados a disparar a matar contra tres líderes del grupo Yihad Islamica [...] incluso en situaciones en que no existe ningún peligro para los soldados", Es, según García Gascón, lo que molesta a las fuerzas armadas, y lo que motiva esta persecución. Y no es verdad: El tribunal supremo israelí ha dictado resoluciones en las que se legitima el asesinato a sangre fría de activistas desarmados, con independencia de si se avienen a entregarse, se resisten o huyen. Si el ejercito israelí está molesto con esa mujer es evidentemente por otra cosa; lo más normal es que lo esté por las revelaciones que se refieren al trato que se reserva a los civiles (que es algo que sí les afecta propagandísticamente y -en la escasa medida en que en ese país cuentan las leyes para cuestiones como ésta- también legalmente). Los artículos de Blau, basados en esta fuente, aluden explícitamente a este asunto (así lo declara Johnatan Cook, en un artículo que publicó Rebelión el día 14 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104061), y en el que también se habla de un informe legal acerca de los asentamientos de colonos en los territorios ocupados). En cualquier caso es un error plantear la crítica al estado Israelí en términos de derecho humanitario: el Estado de Israel no viola los derechos humanos, sino que "es" una violación de los derechos humanos (desde el momento que se funda sobre el despojo y la expulsión de la población autóctona del territorio en el que se asienta). Admirarse de que un Estado que tiene estos fundamentos sea poco humanitario con la población que (de acuerdo a los principios de exclusión étnica por los que se rige) es erradicable, es como admirarse de que el agua moje.

Leer más...

martes, 9 de marzo de 2010

Grupos por los derechos humanos condenan a Israel por chantajear a los enfermos palestinos de Gaza

Fuerzas de ocupación israelíes:

-Ok. Cortamos la luz y el gas ¿Y después?
-Las cabezas

Pam Bailey
The Palestine Telegraph

En un mensaje dirigido al fiscal general de Israel, tres organizaciones por los derechos humanos criticaron a las agencias de la inteligencia israelí por chantajear a los enfermos palestinos de Gaza explotando su vulnerabilidad al presionarles para que colaboren con las autoridades ocupantes. Según esas organizaciones, a un cierto número de pacientes se les han dado falsas promesas de que se les permitiría salir de Gaza para recibir cuidados sanitarios. Sin embargo, una vez que llegan al cruce de frontera de Beit Hanoun, proceden a arrestarles y a trasladarles a prisiones dentro de Israel.



“Esa política es ilegal al aprovecharse de la desesperada situación de los enfermos y convertir la atención médica en una herramienta de la que se sirven las entidades de la seguridad”, declaró un portavoz.

Las organizaciones aludidas son Médicos de Israel por los Derechos Humanos, el Centro ADALA y el Centro Mezan por los Derechos Humanos. En su mensaje se refieren a tres casos de pacientes detenidos en prisiones de Israel. En dos de esos recientes casos, los pacientes fueron arrestados cuando se encontraban en el cruce de frontera de Erez camino de recibir tratamiento médico.

Estos tres casos han hecho que salten las alarmas y la preocupación de que exista una política oficial para engañar a los enfermos y aprovecharse de su desesperada necesidad de recibir tratamiento médico para obligarles a cooperar con las agencias de seguridad israelíes.

“Creemos que si se está adoptando ese tipo de política, representa un abuso inmoral del sistema sanitario y también del sufrimiento y las condiciones médicas desesperadas de los pacientes para arrestarles e interrogarles. Esa política tiene que acabar inmediatamente”.

Fuente: http://www.paltelegraph.com/palestine/gaza-strip/4574-human-rights-groups-condemn-israel-for-blackmailing-patients

Leer más...