OLGA RODRÍGUEZ, PERIODISTA QUE HA TRABAJADO COMO CORRESPONSAL EN AFGANISTÁN, EE UU, EGIPTO, IRAQ O PALESTINA
Charlamos con una de las mayores especialistas en la información de Oriente Próximo sobre qué es ‘buen periodismo’ y la forma en que los grandes medios tratan los conflictos bélicos.
Héctor Rojo Letón
Diagonal
Martes 9 de febrero de 2010.
DIAGONAL: En tu libro aprovechas historias personales para contar realidades mucho más amplias. ¿Por qué has huido de los grandes datos?
OLGA RODRÍGUEZ: No huyo de los grandes datos; los acontecimientos históricos más importantes están en el libro. Pero los explico a través de ejemplos concretos, porque si hablamos tan solo de cifras y estadísticas, sin poner nombre ni rostro a las víctimas, estamos fomentando una visión cínica y deshumanizada de la actualidad.
Por eso cuento historias personales y también las historias de los padres y abuelos de los protagonistas; de ese modo aparecen los acontecimientos políticos y socioeconómicos más relevantes del último siglo en la región. Y así nos encontramos con paralelismos muy interesantes: por ejemplo, con la vida de Yaser Alí, que ha formado parte de la resistencia armada iraquí contra la ocupación militar angloamericana. Conociendo su vida se pueden entender las causas que le llevaron a decidir empuñar un arma: la opresión, la tortura, la ocupación. Pues bien, su abuelo Faruk, 86 años antes, luchó, al igual que él ahora, contra la ocupación, en ese caso, británica. Los británicos en 1920 atacaron Faluya y emplearon gas mostaza contra población civil. 84 años después los estadounidenses atacan Faluya y emplean fósforo blanco. La historia se repite.
D.: ¿Cómo explicas que una periodista que trata habitualmente temas de Oriente Próximo escriba un libro sobre el mismo tema porque en sus artículos no puede contarlo?
O.R.: En mis crónicas no he podido contar buena parte de lo que veo porque los medios de comunicación de masas exigen cada vez reportajes más breves y en clave nacional; pero sí es cierto que de vez en cuando he podido hacer buen periodismo, en Gaza, en Afganistán o en Irak, por ejemplo. Siempre se guarda la esperanza de tener otra oportunidad para informar en primera línea, es decir, para ser testigo directo de la actualidad y, de ese modo, poder hacer un buen trabajo. Es una cuestión muy personal: algunos colegas de profesión se mantienen en los grandes medios simplemente por una cuestión económica, necesitan llegar a final de mes; otros creen que ése es todo el periodismo que se puede hacer, están satisfechos; otros albergan la esperanza de que de vez en cuando puedan realizar un trabajo verdaderamente útil y sentir así que sí compensa; y otros ya son incapaces de aguantar más y deciden abandonar la empresa. Es una decisión valiente, renunciar a un contrato fijo, un buen sueldo, una seguridad económica para intentar ejercer el periodismo como free lance o en medios alternativos. Y sin embargo, no son pocos los que lo hacen. Eso indica que, aunque el periodismo de los mass media esté agonizando, no lo está el deseo de muchos periodistas de mantener vivo el periodismo entendido como servicio público, como suministrador de información real, base de las sociedades libres.
D.: Hoy el periodismo se centra en “la última hora”...
O.R.: Si sólo se cuenta el aquí y el ahora es imposible explicar cómo las grandes potencias occidentales suelen aliarse con regímenes corruptos o de carácter fundamentalista con el único objetivo de perpetuar sus intereses en la zona. O cómo han abortado importantes iniciativas políticas en la región por la misma razón. O cómo las víctimas son doblemente víctimas: no solo sufren la violencia, la opresión, el abuso, sino que además son silenciadas porque son la constatación de que nada es como debería. Hay una obsesión por la inmediatez que impide contar el día a día, la cotidianidad, a través de la que se pueden entender tantas cosas… También hay fijación con ser el primero en contar algo; lo importante no es ser el primero, sino bien.
D.: Una de las máximas del ‘buen periodismo’ es la objetividad, sin embargo, hablas de cínico desapego en el tratamiento de guerras como la de Israel contra el pueblo palestino...
O.R.: Una cosa es la objetividad y otra cosa es la equidistancia; sin embargo, hay periodistas que las confunden a menudo y gabinetes de instituciones o gobiernos que hacen todo lo posible para que así sea. En mi opinión, es esencial que los periodistas seamos objetivos y rigurosos, pero debemos alejarnos de la equidistancia.
No se puede estar ante un crimen de guerra y tratar de presentarlo como una cuestión de discrepancias entre dos bandos enfrentados a los que presentamos al mismo nivel. Hay ocupantes y ocupados, opresores y oprimidos, víctimas y verdugos, y eso hay que contarlo como tal. No hay tantas verdades como personas. Esa idea posmoderna es absurda. Una mesa es una mesa, no una nave espacial, aunque haya miles de personas que digan que es una nave espacial. No hay relatividad que valga, no se pueden poner las cosas patas arriba y decir que eso depende de cómo se mire. Toda indiferencia es criminal, al igual que el miedo a llamar a las cosas por su nombre. Lamentablemente, sí, en el periodismo es habitual encontrarse con cierto temor al compromiso, a la denuncia. Creo que esto se debe no sólo a causas ideológicas, sino también a la ignorancia que hay en torno a ciertos temas de actualidad: si un periodista no sabe demasiado de un asunto determinado, opta por seguir los mensajes institucionales por temor a equivocarse. Y sin embargo, a pesar de ello, es cada vez más habitual que los directivos de los medios se muestren reacios a fomentar la especialización de los periodistas, lo que es terrible.
“EE UU no dejó filmar la toma de Bagdad” D.: Cuando EE UU bombardeó el hotel Palestina, estabas en la planta superior en la que estaba José Couso ¿En qué situación se encuentra la denuncia? O.R.: Soy una de los tres testigos que declaramos ante la Audiencia Nacional. Yo misma sufrí una lesión en el oído por ese ataque. Sigo estando junto a la familia Couso en la lucha por conseguir un juicio contra los presuntos culpables. Estoy convencida de que no es casualidad que atacaran en el plazo de menos de 3 horas los 3 centros de prensa independientes de Bagdad, matando a tres periodistas, hiriendo a algunos más y consiguiendo que nadie filmase las batallas de la toma de Bagdad. Y fui testigo de cómo las tropas estadounidenses habían visto en el hotel Palestine a periodistas identificados como tales ya un día y medio antes del ataque. Cuando el Gobierno español estaba en la oposición apoyó las reivindicaciones de la familia Couso Permuy y de los periodistas que exigíamos justicia para garantizar la libertad de información. Sin embargo, cuando llegó al poder ha ido desentendiéndose poco a poco. Ha pesado más la voluntad de quedar bien con EE UU que su obligación de hacer justicia a un ciudadano español. Por tanto, su actuación ha sido, cuanto menos, decepcionante.
COMPROMISO Y HASTÍO Periodista y escritora especializada en Oriente Medio, ha desarrollado mayoritariamente su carrera profesional en PRISA. Conocida especialmente por su cobertura para la Cadena SER de la guerra de Iraq en 2003, que le llevó a resultar herida por el ataque de EE UU a la prensa internacional por el que fallecieron José Couso y el ucraniano Taras Protsyuk. Además ha sido reconocida con premios como el Pluma de la Paz (2006). Últimamente por diferentes motivos personales se encuentra alejada de los medios.
miércoles, 10 de febrero de 2010
“El periodismo de los mass media agoniza”
miércoles, 14 de octubre de 2009
México: 97 Periodistas asesinados
13 de octubre de 2009
Teodoro Rentería Arróyave
(especial para ARGENPRESS.info)
En la anterior entrega, adoloridos pero al mismo tiempo en la renovación constante de exigir justicia, afirmamos que nuevamente está de luto el gremio periodístico, fue asesinado el colega, Gerardo Esparza Mata, quien se venía desempeñando como auxiliar de la oficina de Comunicación Social de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de la ciudad capital Durango, estado norteño del mismo nombre, fue ejecutado de un tiro en la cabeza.
Dijimos que con este nuevo homicidio suman 62 los ocurridos en los últimos nueve años de gobiernos panistas; ahora nos vemos también obligados a corregir nuestro Informe Actualizado Sobre la Situación del Periodismo en México que expedimos el pasado 1 de septiembre, en vista de que en el periodo de 1983 al 2000, en gobierno priístas, son 35 y no 34 los colegas asesinados.
Una investigación del compañero José Arenas Merino, sobre las agresiones a periodistas, nos hace saber del asesinado de la colega, Araceli Caballero Hernández, de 24 años de edad, corresponsal del periódico "El Día”, sección Metrópoli, fue asesinada de un balazo en la cabeza el día miércoles 2 de Junio de 1993.
Como ya parecen rutina los asesinatos de periodistas, sólo el diario La Jornada dio cuenta del homicidio de Gerardo Esparza Mata, en la nota se explica que el colega salió de su trabajo el viernes pasado a las 15 horas porque su esposa y sus cuatro hijos le festejarían su cumpleaños 40, donde estuvo toda la tarde en la fiesta.
Por la noche salió del domicilio, para atender al parecer asuntos de la oficina, nunca llegó a la misma y ya no se supo de él hasta que su cuerpo fue encontrado la mañana del sábado cerca del puente Dalila, ubicado en la salida a la carretera a Zacatecas, a dos kilómetros de donde se encuentra la Dirección de Seguridad Pública Municipal.
Con este crimen suman tres los comunicadores muertos en lo que va del año en Durango: Carlos Ortega Melo Samper, en el municipio de Santa María El Oro; Eliseo Barrón, en Gómez Palacio, y ahora Gerardo Esparza, en la capital del estado.
Por lo que respecta a Araceli Caballero Hernández, su cuerpo fue encontrado en el cruce de Avenida Central y SUTERM de la Colonia Río de Luz, en el municipio de Ecatepec, Estado de México. En su momento se culpó como autor intelectual al presidente municipal, Vicente Coss Ramírez, por las constantes publicaciones de Araceli en contra de la administración municipal y, principalmente por la publicación en que Jorge Luis Coss Tirado, hijo del entonces mandatario local, fue señalado de defraudar a decenas de familias con la venta de terrenos del “Grupo Solidaridad, 90 desarrollos habitacionales de la República Mexicana, A. C.”; los terrenos de propiedad federal fueron vendidos con engaños.
Como los hemos dicho y hoy lo repetimos: en materia de derechos humanos, en México, el gremio periodístico al igual que otros grupos agraviados nada tiene que encomiar. Con los 10 asesinatos en lo que va del año; en febrero y julio, 3 en cada uno de esos meses, aumentan a 97 los colegas victimados de 1983 a la fecha. Nuevamente la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México, Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y el Club Primera Plana alzan la voz para exigir justicia.
viernes, 7 de agosto de 2009
México: Cae uno más, van 94


30 de julio de 2009
Teodoro Rentería Arróyave
(especial para ARGENPRESS.info)
Con el descubrimiento del cadáver del periodista radiofónico Juan Daniel Martínez Gil de Radiorama de Acapulco, Guerrero, desaparecido el lunes anterior, al igual que en febrero del presente año, en este julio han sido asesinados tres periodistas en un solo mes. En total en lo que va del 2009 han sido victimados 8 comunicadores.
Las dos anteriores víctimas de este fatal mes son el reportero del periódico Panorama y corresponsal de la agencia Quadratín de la ciudad de Zitácuaro, Michoacán, Martín Javier Miranda Avilés, hallado en el interior de su vivienda con lesiones de arma blanca el pasado 12 de julio.
Y Ernesto Montañez Valdivia, editor de la revista Enfoque de El Sol de Chihuahua, fue asesinado el pasado 14 de julio en un ataque armado en Ciudad Juárez, cuando circulaba en una camioneta manejada por su hijo adolescente, quien resultó gravemente herido de un tiro en el cuello.
Según información de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil de Acapulco, el cadáver de Juan Daniel Martínez Gil fue hallado semienterrado con huellas de tortura en diferentes partes del cuerpo y el rostro cubierto con cinta adhesiva, luego de una denuncia anónima al servicio telefónico de emergencias 066.
El comunicador, de 42 años, fue identificado por sus compañeros de la empresa Radiorama Acapulco. El periodista conducía el noticiario W Guerrero Noticias. Se estima que el colega murió de asfixia.
Con estos hechos suman 94 asesinatos de 1983 a la fecha, 90 periodistas y 4 humildes trabajadores de la prensa, de ellos 60 han ocurrido durante los sexenios de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, además de 11 desapariciones forzadas, 2 de los secuestrados aparecieron muertos, por lo que 9 continúan en la incertidumbre de su localización.
En lo que va de la administración de Calderón Hinojosa, han sido asesinados 30 periodistas, es decir casi un asesinato por mes, y se produjeron 5 desapariciones forzadas, como lo tienen documentado en trabajo conjunto la Federación Latinoamericana de Periodistas FELAP-México, Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX y el Club Primera Plana, organizaciones que como siempre exigen de las autoridades justicia, puesto que todos estos crímenes y demás atentados yacen en la más espantosa impunidad.
Es de resaltarse que este crimen se agrega al anterior, el 6 de abril de 2007 el informador Amado Ramírez, quien también trabajaba para Radiorama, fue ultimado a unos pasos de su centro de trabajo, en el centro de Acapulco. Además fue corresponsal de los noticiarios de Televisa.
Según las primeras investigaciones, Martínez Gil fue “levantado” al salir de la emisión de su noticiario y un día después fue encontrado muerto en un baldío de una colonia popular, su compañero Amado Ramírez fue acribillado al salir de las instalaciones radiofónicas. Cae uno más y van 94 comunicadores asesinados y 9 permanecen desaparecidos, lo más grave, repetimos, es la vergonzosa y vergonzante impunidad.
jueves, 28 de mayo de 2009
México: 91 periodistas asesinados en los últimos 26 años

27 de mayo de 2009
Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)
Apenas la víspera dábamos cuenta del terrible y preocupante Informe Actualizado Sobre la Situación del Periodismo en México, al primer cuatrimestre del presente año, que elaboran conjuntamente la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México; Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y el Club Primera Plana, cuando otro asesinato viene aumentar la lista lúgubre del gremio y por consecuencia de la sociedad toda, ya que estos atentados, como lo hemos denunciado con insistencia tienen como objetivo común el pretender socavar las libertades de prensa y expresión.
La noche de este lunes fue “levantado” por un comando el reportero de La Opinión Milenio, Eliseo Barrón Hernández, de su propio domicilio avecindado en Ciudad Gómez Palacio del estado norteño de Durango y al día siguiente por la mañana fue encontrado sin vida en un canal de riego del ejido Eureka, en la misma entidad.
Cuando las autoridades, y en estos casos especialmente la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Contra Periodistas y Medios de Comunicación de la Procuraduría General de la República, cuyo titular es Alejandro Orellana Warco, apenas un notario público, abdica de su responsabilidad, lo único que hacen es alentar la impunidad prevaleciente, afirmó en el Club Primera Plana el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza Longoria, al sostener el discurso común del gremio organizado.
Según las primeras investigaciones, el cuerpo del que fuera conocido reportero especializado en las fuentes policíacas, presenta varios impactos de bala, sin embargo hasta que no se conozca el resultado de la necropsia no se sabrá la causa precisa de su muerte.
La situación que viven los periodistas en México se está volviendo caótica por ese mismo régimen de impunidad imperante. En los últimos 26 años, con este asesinato, son 91 los informadores muertos violentamente, 87 periodistas y 4 humildes trabajadores de prensa, y nueve permanecen desaparecidos.
Por esta monstruosidad, que no conmueve a autoridad alguna, nuestro país ocupa el primer lugar en el mundo en asesinatos, desapariciones forzadas y demás atentados a comunicadores, repetimos, sólo por debajo de Irak, que es un caso sui géneris, por ser un país que sufre una guerra de intervención del imperio.
La crueldad de estos asesinatos se está convirtiendo en signo común. El colega Barrón Hernández fue levantado a las 20:30 horas del lunes de su propia casa, enfrente de su esposa y de sus dos pequeñas hijas, empavorecidas, por un comando integrado por ocho hombres, seis de ellos embozados.
Barrôn Hernández tenía más de 10 años como reportero del citado medio, y una de sus últimas coberturas informativas fue la destitución de más de 300 policías preventivos por pérdida de confianza, y el conflicto en el interior de la Dirección de Seguridad Pública municipal de Torreón, conurbado con Ciudad Gómez Palacio.
Esta es la lacerante realidad de las libertades, del periodismo en México. ¿Hasta cuándo señor presidente, Felipe Calderón Hinojosa?
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