martes, 26 de mayo de 2009

Seyed Nasrulá: el Informe de Spiegel, una Acusación Israelí contra Hisbolá


25/05/2009 Yusuf Fernandez
Tras la ciudad sureña Nabatiyeh, el suburbio del Sur de Beirut conmemoró el lunes el Día de la Resistencia y la Liberación. Miles de personas se reunieron en la explanada de Raya para escuchar el discurso del secretario general de Hisbolá, Seyed Hasan Nasrulá.

Figuras políticas, militares, del aparato de seguridad y religiosas acudieron a la ceremonia masiva que tiene lugar en un momento en el que se está produciendo una intensificación de la campaña contra Hisbolá, incluyendo el último reportaje del semanario alemán Der Spiegel, que afirmó que el partido de la Resistencia estaba detrás del asesinato del antiguo primer ministro, mártir Rafiq Hariri.

Seyed Nasrulá felicitó a todos los libaneses y a los mundos árabe e islámico en el Día de la Resistencia y la Liberación “que constituye el triunfo de Líbano sobre sus enemigos”. “Es el día que nos ha sido concedido por nuestros mártires y heridos así como por nuestras inquebrantables familias,” señaló.

“Éste es un día de orgullo y esta victoria ha tenido grandes repercusiones para la entidad sionista así como para el conflicto palestino-israelí, incluyendo la causa palestina. Fue una de las piedras angulares de la Intifada y dio lugar a muchos desarrollos y puntos de inflexión.

Hermanos y hermanas: hoy me gustaría abordar el tema de la alianza entre Hisbolá y el Movimiento Patriótico Libre; Beirut -y, por última vez, los incidentes de Beirut de hace un año-; el reportaje de Der Spiegel y la nueva conspiración -con el fin de dejar las cosas claras-; Dahiyeh, su pueblo y la resistencia; y, por último, las elecciones.
Tengo que recordar y reafirmar que desde que Hisbolá fue fundado en 1982, hemos estado movilizando a nuestros jóvenes para una sola y justa causa: la causa de la resistencia, la liberación de los libaneses detenidos y la restauración de la dignidad de nuestro país. Eso es por lo que nos mantuvimos alejados de la política doméstica y nos convertimos en parte de la ecuación en 2000. Incluso entonces, no nos implicamos de una manera fuerte en la política porque creíamos firmemente que Israel estaba planeando una acción militar. Israel nunca aceptará su histórica derrota en Líbano en 2000 y no dejará en paz a Líbano y a la Resistencia libanesa. Eso es por lo que dedicábamos todo el tiempo que teníamos a prepararnos de una manera adecuada.

Sin embargo, diversos incidentes tuvieron lugar en 2005, cuando todo el país se vio conmocionado por el asesinato del mártir Rafiq Hariri y por lo que ocurrió después. En aquel entonces, sentimos que toda la nación, el pueblo y la Resistencia estaban en peligro. De este modo, nos implicamos en la ecuación doméstica, pero no por afán de poder, sino con el fin de preservar nuestro país y sus recursos, entre los que ocupa el lugar más alto la Resistencia. Estábamos interesados en mantener buenas relaciones con todos los lados y alejarnos de cualquier conflicto con alguno de ellos.

En lo que se refiere a Monte Líbano, Beirut y Dahiyeh, me gustaría subrayar que, desde la creación de Hisbolá, hemos mantenido buenas relaciones con nuestros hermanos drusos, no sólo en Monte Líbano, sino en todo Líbano, con todos sus líderes y con sus autoridades religiosas. Nunca hemos creído que existiera un problema entre shiíes y drusos en general y entre Hisbolá y los drusos en particular. Nuestra relación con el Partido Socialista Progresista continuó intacta incluso después de que los libaneses se dividieran entre los campos del 8 y el 14 de Marzo.

Me gustaría señalar que el problema comenzó despues de ciertos discursos que atacaron a la Resistencia y sus armas. Desde entonces, las relaciones se deterioraron hasta alcanzar su nivel más peligroso en mayo de 2008. El ministro Talal Areslan jugó un papel fundamental para atajar el problema y todo el mundo cooperó con él. Tenemos que reconocer que Yumblatt mantuvo una postura clara al ir a calmar la situación y jugó un papel positivo durante la conferencia de diálogo de Doha. Quiero decir que todos necesitamos establecer canales de comunicación efectivos ahora y después de las elecciones del 7 de junio, con independencia de los resultados. No podemos construir un país sobre la base del conflicto y el aislamiento.

Por cuenta de Hisbolá y el Movimiento Amal, aseguro a nuestros hermanos drusos que nos adherimos a la convivencia en Dahiye, Monte Líbano, Rashayya, Bekaa, Hashbayya, Maryeyun, Beirut y todas las demás regiones y nos consideramos como un solo pueblo que se mantiene alejado de cualquier tipo de enemistad. Estamos preparados para abrir un diálogo y me gustaría advertir de nuevo a los drusos en contra de aquellos que intentan presentar a Hisbolá y los shiíes como vuestros enemigos y advierto también a los shiíes en contra de aquellos que buscan presentar a los drusos, y en particular al Partido Socialista Progresista, como sus enemigos. No somos enemigos. Los israelíes son los enemigos, que querrían ver como algo como esto sucede entre nosotros.”

En lo que se refiere a la relación con el Movimiento Patriótico Libre, nunca estuvimos psicológicamente alejados uno del otro, incluso antes de 2005, incluso en los tiempos más duros para el MPL en Líbano, cuando el partido estaba enfrentado a las autoridades libanesas y a los sirios. Continuamos en contacto, aunque no puedo afirmar que tuviéramos una relación o acuerdo organizado y mucho menos la intención de establecer una alianza. Quizás el primer contacto que tuvo un buen impacto fue la entrevista de Al Manar con el general Michel Aún antes de su vuelta a Líbano. Sin embargo, una vez que Aún volvió, no establecimos una alianza. Esto era normal porque estábamos en dos bandos opuestos. Nosotros estábamos en la alianza del 8 de Marzo, mientras que él fue uno de los pilares de la alianza del 14 de Marzo.

Aunque manteníamos diferencias políticas, el respeto mutuo fue preservado y tuvimos una experiencia alentadora durante las elecciones municipales. Entonces formamos la Alianza Cuatripartita. Continuamos asociados con Saad Hariri tras el asesinato de su padre, pero el primer problema que nos encontramos fue el del socio cristiano. No teníamos ningún problema en tener a Aún como nuestro socio. De hecho, ésta era la mejor opción para nosotros, pero no para el resto de los miembros de la Alianza Cuatripartita. De este modo, ellos se negaron a admitir a Aún. Queríamos que la Alianza funcionara porque uno de sus principales objetivos era el de calmar la situación e impedir la división, particularmente entre sunníes y shiíes. Este objetivo fue cumplido.

Quiero enfatizar que la actual disputa entre los miembros de la Alianza del 14 de Marzo, particularmente de los cristianos en la alianza, con el General Aún ya existía antes de que se estableciera cualquier acuerdo o alianza entre Hisbolá y el MPL. Hoy en día, ellos no pueden encontrar ya nada a qué apuntar. Nuestro acuerdo fue adoptado en la mesa de diálogo y en la toma de posesión del presidente Michel Suleiman. Nuestra experiencia reveló que el General Aún tiene una visión clara y también su propio proyecto y programa. Él es un hombre independiente que no se deja influenciar por embajadas. Es un hombre transparente y honesto que respeta al otro. Está consagrado a Líbano y al principio de un país para un pueblo. Es, además, leal a los cristianos libaneses y a su papel, dignidad y futuro.

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