jueves, 28 de mayo de 2009

LA DAMA DE LAS DAMAS Fátima Zahara, la paz sea con ella


Extractos de la vida de la hija del Profeta del Islam

Tradución del persa: Raúl González Bórnez

En el nombre de Dios,
el Clementísimo, el Misericordiosísimo.

Alabado sea Dios, Señor de los mundos,
y Sus bendiciones sobre nuestro amado profeta Muhammad
y sobre su familia purificada.
* * *
Su nombre es Fátimah, y también se la conoce por: Umm Al-Hasan, Umm Al-Husein, Umm Al-Mohsen, Umm Al-Aimmah, Ummu Abiha.

Algunos de sus sobrenombres más conocidos son: Sahra, Batul, Saddiqa Kubrá, Mubaraqa, Usra, Tahira y Saiidat un-Nisá.
Su padre fue Muhammad hijo de Abdullah y Mensajero del Islam (s.).
Su madre fue Jadiya al-Kubrá (a.s.), la primera esposa del Profeta (s.) y la primera mujer que tuvo fe en él.
Su nacimiento fue en la Meca, el quinto año de la Profecía.
Fue martirizada en Medina el año 11 de la Hégira, dos meses y medio después de la muerte de su padre (s.).
Por deseo propio, para evitar que su martirio se transformase en una manifestación de hipocresía de los gobernantes, fue sepultada por el Emir de los Creyentes, ‘Ali hijo de Abi Tâlib (a.s.) y hasta hoy no se sabe el lugar exacto de su santa sepultura.
Sus hijos fueron el Imam Hasan Muytabah, Imam Husein, Señor de los Mártires, Zaynab al-Kubrá, Umm Kulzum y Mohsen (que fue abortado cuando asaltaron la casa de ‘Ali y golpearon a Fátimah.)

NACIMIENTO DE LA NIÑA EN LA CASA DE DIOS.
Fue un viernes del mes de Yumada al-Âjira, cinco años después del comienzo de la Profecía, bajo el cielo de Hiyaz, a las faldas de las montañas de piedra de la Meca, en la casa de la profecía, en el lugar que era iluminado por el Corán que los labios del Profeta recitaban; esos labios que sólo sabían pronunciar la palabra "Alláh".
Una casa que los ángeles conocían y frecuentaban; allá donde el Enviado de Dios susurraba la oración del alba y de la noche y en donde el sonido angelical de la lectura del Corán a media noche, unía la tierra con el cielo.
En la casa que daba esperanzas al huérfano, donde se ayudaba al necesitado, en la que se daba refugio a los cautivos: la casa del Profeta (s.) y Jadiya (a.s.). En ella nació una pequeña niña... la hija del Enviado (s.), un retoño del Mensajero Profético, un cuerpo lleno de pureza, toda la humanidad en una mujer, una Dama entre todas las mujeres del mundo: la Paz sea con ella.
Con el nacimiento de Fátimah (a.s.) la casa del Profeta fue, más aun que antes, un contrapunto de bondad y dulzura frente a los grandes y penosos sufrimientos que en ese entonces padecía el Mensajero de Dios en la Meca a manos del grupo de los incrédulos.
La pequeña Fátimah acariciaba como una brisa suave las cansadas mejillas de su padre y de su afligida madre y apaciguaba los dolores de aquellos días en que comenzaba a fructificar la misión y el mensaje profético... ¡Qué maravilloso era que una pequeñita pudiese tranquilizar al Mensajero de Dios! –la Bendición y la Paz sean con él- hasta el punto que éste dijera acerca de ella:
"Es mi alma. Percibo en ella el olor del Paraiso".
Y esto no es extraño refiriéndose a Fátimah (a.s.) ya que ella pertenece al grupo de los purificados y Dios Todopoderoso la hizo el honor de nombrarla en El Corán:
"Alláh sólo quiere libraros del pecado ¡Oh gente de la casa! (Ahl ul-Bait)
y purificaros completamente". Sura 33:33;
Dios Altísimo, claramente dice: “Ustedes familia del Profeta (s.) están purificados de cualquier pecado y lejos de las malas acciones."
Fátimah (a.s.) es un resumen de la existencia del Profeta del Islam en todos los aspectos. La luminosa existencia de Fátimah (a.s.) es digna de la atención celestial; ella fue elegida entre todas las mujeres frente a Dios y, con su propia pureza, demuestra la honorable posición de la mujer. La existencia de Fátimah (a.s.) es, por sí misma, el más claro testimonio de que la mujer puede alcanzar la cumbre intelectual y espiritual tal como lo lograron los grandes hombres santos.

JUNTO A SU PADRE

El honorable padre de Fátimah (a.s.), al que no es necesario calificar, ya que Dios Todopoderoso le presentó como el dueño del mundo:
"..de eminente carácter" (Corán; 68:4),
aclarando que él
"no habla por propio impulso, si no que él transmite lo que se ha revelado"
(Corán; 53:4)
fue con quien Fátimah (a.s.) pasó su luminosa vida. Bajo la luz del rayo de la revelación y bajo la sombra de un padre que fue enviado con la misión de enseñar al hombre toda su dimensión como ser humano:
"No he venido a otra cosa que a perfeccionar el carácter de los seres humanos"

Tenía aproximadamente dos años cuando los incrédulos de Quraish boicotearon a su padre económica y socialmente y se vio obligada a soportar tres difíciles años, sufriendo hambre y penalidades, en "la quebrada de Abu Tâlib" junto a su padre, madre, tío y demás musulmanes y familiares.
En el décimo año de la Revelación, poco después de ser liberados de "la quebrada" murió su honorable madre, tras haber soportado los sufrimientos de diez años de lucha, especialmente la presión de las dificultades y penas durante el boicot económico y social; Fátimah (a.s.) se quedó huérfana de madre; esto supuso para ella un gran sufrimiento y una enorme tragedia y fue lo que ocasionó que se uniera más que antes a su padre, ya que su educación pasó a depender totalmente del Profeta (s.).
Al cumplir los ocho años de edad, poco después de la Hégira del Enviado, viajó de la Meca a Medina en compañía de las demás mujeres de la casa del Mensajero y de Hadrat Ali (a.s.) y nuevamente permaneció junto a su padre, compartiendo los numerosos problemas que conllevaba la vida del Profeta en la ciudad de Medina.
Siempre estuvo Fátimah (a.s.) junto a él. En la guerra de Uhud después de que los musulmanes fueron obligados a retroceder y se refugiaron en la montaña, Fátimah (a.s.) viajó desde Medina al campamento del Enviado y, en compañía del Emir de los Creyentes Ali (a.s.), curó las heridas que éste había sufrido.
Fátimah (a.s.) creció con el Islam, fue compañera del Islam y del Corán, respiraba en el ambiente de la revelación y la profecía. Su vida siempre estuvo unida a la del Profeta (s.), incluso cuando se casó y nacieron sus hijos. Su casa lindaba con la de su padre y el Profeta (s.) frecuentaba más que cualquier otro lugar la casa de Fátimah (a.s.). Todas las mañanas antes de ir a la mezquita iba a visitarla (s.). Un sirviente del Enviado de Dios dijo:
"Cuando el Profeta (s.) quería viajar, de la última persona que se despedía era de Fátimah, y cuando regresaba del viaje a la primera persona que visitaba era a Fátimah..., durante las últimas horas de vida del Enviado de Dios, no se separaba de la cabecera del lecho de su padre y lloraba, y el Profeta (s.) la consolaba diciéndole que ella sería la primera en unirse con él".

LA MADRE DE FATIMA (La Paz sea con ella)

Fátimah (a.s.) pasó los cinco primeros años de su infancia bajo la tutela de su honorable y devota madre Jadiya, que era la primera dama del Islam y de la que el Profeta (s.) dice:
"Jadiya es una de las mejores mujeres de esta gente".
Jadiya (a.s.) era tan amada y respetada por el Mensajero que no tomó otra esposa mientras ella estuvo viva y después de su muerte la recordaba continuamente, al punto que algunas veces que le hacían un regalo, decía:
"Llévenlo a tal persona, pues ella era amiga de Jadiya."
Aisha relató:
"El Profeta (s.) la recordaba con tanto amor que un día protesté diciendo: ¡Oh Enviado de Dios, Jadiya no era mas que una vieja y Dios te ha dado algo mejor que ella!
El Profeta se enojó y dijo:
Juro por Dios que no me ha dado nada mejor que ella. Jadiya tuvo fe mientras los demás eran incrédulos, me apoyó cuando los demás me despreciaban, puso sus propiedades en mis manos cuando los demás me privaban de ellas y Dios Todopoderoso creó mi descendencia a través de ella...".
Estas palabras son muy ciertas, ya que los sacrificios que hizo Jadiya para que prosperara el mensaje y la misión del Profeta (s.) fueron determinantes en la historia del Islam, por lo que algunos eruditos dijeron:
"El Islam y la misión Profética alcanzaron su esplendor por la espada de Ali y por la ayuda económica de Jadiya".
Dios Altísimo creó a estas dos personas como medio para que confirmaran quien era Su profeta, y las guerras que libro Ali (a.s.) y la ayuda económica de Jadiya (a.s.), fueron dos factores importantes para que se desarrollara y triunfara el Islam. Por ello, los musulmanes de todos los tiempos, deben el Islam primeramente a Dios Todopoderoso y al Profeta (s.) y después a estas dos honorables personas.
Fátimah (a.s.) es el recuerdo de tal madre y de tal padre. Con la muerte de Jadiya (a.s.) en el décimo año de la profecía, fue la pequeña Fátimah la que llenó ese vacío en la familia.

LA EMIGRACION A MEDINA

En ese mismo año que murió Jadiya (a.s.), el Profeta (s.) perdió a su devoto tío y gran protector Abu Tâlib.
Abu Tâlib (a.s.) era uno de los más íntimos acompañantes del Enviado de Dios (s.) y, como era jefe de los Quraish y principal de la Meca, ya que, tras la muerte de Abd el-Mutalib, a él le correspondió el honor, como hijo mayor, de ser el guardián de las llaves de la Ka’ba, poseía una gran influencia entre la gente de la Meca y las tribus de Quraish.
Fue un protector muy importante para el Mensajero de Dios (s.) y los musulmanes pues, mientras estuvo vivo, los incrédulos de Quraish no se atrevieron a atentar contra Muhammad (s.).
Abu Tâlib (a.s.) siempre apoyó y sirvió en todo lo que le fue posible al Profeta (s.) Para ser un obstáculo eficaz contra los complots de los Quraish, ocultó su fe hacia el Islam, aparentando que ayudaba y apoyaba a Muhammad (s.) por ser el hijo de su hermano. Esta táctica, permitió que los incrédulos de Quraish, por miedo y respeto a él, no se atrevieran a intentar nada en contra del Profeta (s.) Por ello, algunas personas ignorantes, han dudado que Abu Tâlib tuviese fe y fuese musulmán y piensan que era politeísta o incrédulo.
Fue sobre todo en el tiempo en que reinaba Muawiah y sus herederos Bani Omeya, cuando se divulgaron estas mentiras. La enemistad que tenían hacia el Emir de los creyentes Ali (a.s), que había matado a muchos miembros de su familia, durante las guerras que tuvieron lugar antes de la toma de Meca, llevaron a éstos a inventar todo tipo de historias, e incluso hadices, con los que desacreditar al Emir de los Creyentes y a su familia.
Posteriormente, los Abasidas, descendiente de otro de los tíos del Profeta del Islam, en su afán por justificar la legitimidad de su despótica dominación frente a los derechos de Ali, alentaron esta versión que presentaba a su padre como un incrédulo hasta el momento de su muerte. Pero estas falsificaciones se desmoronan a poco que se investigue en la vida de Abu Tâlib, se lean sus poemas o se conozca el papel de transmisor del legado de los profetas anteriores que, como descendiente directo del profeta Ibrahim, hizo llegar en su momento al Mensajero de Dios (s.).
Con la muerte de Abu Tâlib (a.s), la situación del Profeta (s.) empeoró. Las molestias y persecuciones de los Quraish se hicieron cada día más intensas, hasta que llegaron a un punto en que decidieron matar al Mensajero de Dios. Para ello eligieron un joven de cada una de las diferentes tribus Quraish, encargados de irrumpir repentinamente en la casa del Enviado de Dios (s.), atacarle y asesinarle. De esta forma, la culpa por la muerte del Profeta se repartiría entre las diferentes tribus de los Quraish y los Bani Hâshim, familia y parientes del Profeta, no podrían vengarla, por lo que se verían obligados a aceptar una compensación económica como indemnización de tal asesinato.
A consecuencia de tales planes, Dios Todopoderoso ordenó al Profeta que escapara de la Meca y se refugiase en Medina, la ciudad de su madre. Antes de que lo hiciera, un grupo de los Jefes de Iazrib (Medina) visitaron al Enviado (s.), aceptaron el Islam e hicieron un pacto defensivo en los términos siguientes:
Si Muhammad (s.) emigraba a Iazrib, dispondría de su apoyo militar y económico, y manifestaron su disposición a defender el Islam y a él mismo con sus propias vidas, llegado el caso.
La misma noche en que los Quraish decidieron llevar a término sus planes de asesinato, Muhammad (s.) salió de la Meca y Ali (a.s.), arriesgando su vida valientemente, durmió en el lecho del Profeta, tapado con una manta que impedía a los ocasionales espías darse cuenta de la superchería, de manera que cuando atacaron la casa del Enviado de Dios(a.s.), se encontraron saliendo de debajo de la manta y haciéndoles frente al mismo Ali que todos ellos temían pues, desde que eran pequeños al principio de la misión profética, cuando azuzados por sus mayores habían intentado molestar al Mensajero de Dios con sus piedras e insultos, Ali les había derrotado, arrastrado por los suelos y mordido en las orejas, ganándose, ya desde la infancia, el respeto y el temor de sus futuros enemigos y la fama de luchador invencible.
Después de doce días, el Profeta (s.) llegó a la parte baja del oasis de Iatrib, llamada "Qubá" y que se encuentra a unos diez o doce kilómetros del centro del oasis. Allí se instaló provisionalmente, esperando a que Ali y las mujeres de la familia, entre ellas su propia hija Fátimah, llegasen sanos y salvos.
Ali, después de cumplir los encargos del Profeta (s.), se dirigió a Medina llevando a las mujeres de Bani Hâshim y a Fátimah (a.s.). En el camino se encontraron con algunos de los incrédulos que las molestaron y trataron de evitar su viaje, por lo que Ali se vio obligado a utilizar su espada y matar a uno de ellos, ante lo cual, el resto de los incrédulos, temerosos, regresaron por el mismo camino por el que habían llegado. Ali (a.s.) y sus acompañantes llegaron felizmente junto al Profeta después de algunos días y todos juntos hicieron su triunfal entrada en Medina.

PERSONALIDAD DIVINA DE FATIMA (a.s.)

La personalidad divina de la Gran Dama Fátimah es superior a lo que nosotros podemos percibir y más honorable de lo que nosotros podemos describir. Ella forma parte de los impecables y amar y respetar a ella y a su familia es una obligación religiosa, y si la enfadamos e indignamos se considera como si enfadáramos e indignáramos a Dios.
¿Cómo es posible que una personalidad intelectual y espiritual de dimensiones desconocidas pueda ser descrita con palabras por nosotros, mortales limitados?...Por lo tanto, debemos escuchar quién es Fátimah (a.s.) de la boca de los Imames Impecables. A continuación recogemos algunos pasajes de la vida de esta gran dama, relatados ellos (a.s.).
El Profeta (s.)dijo:
"Se presentó un ángel por obra y gracia de Dios y me dio una buena noticia: ...Hasan y Husein son los Señores de todos los jóvenes del Paraíso y Fátimah es la Señora de todas las mujeres del Paraíso".
El Profeta (s.) dijo:
“Las mejores mujeres del mundo son cuatro: María, hija de Imrán y Jadiya, hija de Juwailed, Fátimah, hija de Muhammad y Assiah, hija de Mzahem (la esposa de Faraón)
Dijo el Profeta (s.):
El Paraíso está ansioso por recibir a cuatro mujeres privilegiadas: María hija de Imrán, Assiah esposa del Faraón, Jadiya hija de Juwailed y esposa de Muhammad (s.) en este mundo y en el Paraíso y Fátimah (a.s.) hija de Muhammad.
Y también:
"Si Fátimah está triste Dios se entristece y si Fátimah está alegre, Dios también lo está".
El Imám Musa (a.s.) hijo de Yafar (a.s.), transmitió que el Profeta (s.)dijo:
"Hasan y Husein después de mí y de su padre son los mejores seres del mundo y su madre es la mejor de las mujeres sobre la tierra".
En el "Sahih al-Bujari" y en el "Sahih al-Muslim", que son dos de los libros más fiables para los musulmanes sunnitas, se recoge que el Profeta (s.) dijo:
"Fátimah es la señora para las mujeres que se encuentran en el Paraíso"
Preguntaron al Imam Sadiq (a.s.):
"Cuándo el Profeta dice Fátimah es la "Señora" entre las mujeres del paraíso,¿Quiere decir que es la Señora entre las mujeres de su tiempo?" -y contestó el Imam Sadiq (a.s.):
"Eso es cierto por lo que se refiere a María, pero Fátimah es la Señora entre todas las mujeres del Paraíso desde la primera hasta la última”
En cierta ocasión, le preguntaron al Profeta (s.):
“Mensajero de Dios! ¿Es Fátimah la Señora entre las mujeres de su época?" – a lo que él respondió:
"Eso es cierto para María hija de Imrán, pero mi hija Fátimah es la Señora entre todas las mujeres del mundo desde la primera hasta la última..."
Relata Motaddel: "Pregunté un día al Imam as-Sâdiq (a.s.) acerca de lo que el Mensajero de Dios (s.) había dicho referente a Fátimah (a.s.): "Ella es la Señora de todas las mujeres del mundo":
"¿Se refería a todas las mujeres de su época?" y él (a.s.) dijo:
"Eso fue cierto para María, que fue la Señora de todas las mujeres de su tiempo, pero Fátimah (a.s.) es la Señora de todas las mujeres que han existido, de la primera a la última".
Se transmitió del Imam Ali hijo de Musa ar-Ridâ (a.s.), de su honorable padre, del Emir de los Creyentes Ali (a.s.), que el Profeta (s.) dijo:
"El Día del Juicio, por orden de Dios, una voz proclamará desde los pies del Trono Divino: ¡Oh los que fueron creados! Bajen sus miradas pues Fátimah hija de Muhammad va a pasar ante ustedes!".
Abu Ayub Ansarí transmitió que el Profeta (s.)dijo:
“El Día del Juicio, una voz a los pies del Trono Divino proclamará: ¡Oh ustedes que esperan el Día del Juicio! ¡Inclinen la cabeza y bajen sus miradas hasta que Fátimah cruce el camino! y la honorable Fátimah pasará acompañada por setenta mil ángeles del Paraíso".
El Profeta (s.) anunció a Fátimah (a.s.):
"¡Oh Fátimah! Dios Todopoderoso miró nuevamente el mundo y de él escogió para ti un esposo y me fue revelado que se lleve a cabo este enlace ¿Es que no sabes que Dios Altísimo, por tu generosidad y honor, dispuso que te cases con el hombre que entre todos los musulmanes aceptó primero el Islam, aquél cuya humildad y paciencia son inmensas y su sabiduría mucho mayor aun?"
Imam as-Sâdiq (a.s.) dijo:
"Si Dios no hubiese creado a Fátimah para el Emir de los Creyentes Ali, no hubiese habido en el mundo mujer que pudiese ser su esposa".
Sofian hijo de Ainie dice que el Imam as-Sâdiq (a.s.), en el Comentario de la aleya:
"Ha dejado fluir las dos grandes masas de agua, que se encuentran" (Corán: 55:19),
dijo:
"Se refiere a Ali y a Fátimah ..."
"De ambas provienen la perla y el coral" (Corán; 55:22)
"se refiere al Imam Hasan y al Imam Husein."
Cuando le fue preguntado al Imam Sadiq (a.s.): ¿Por qué Fátimah (a.s.) fue llamada "Sahra" -es decir: luminosa, él (a.s.) respondió:
"Es porque cuando ella se pone en pie para efectuar sus rezos, ilumina con su luz a todos los habitantes de los cielos, tal como las estrellas iluminan a los de la Tierra.
Fue dicho:
"A veces, cuando Fátimah (a.s.) estaba efectuando sus rezos y uno de sus pequeños lloraba, podía verse cómo la cuna se movía y eran los ángeles los que la acunaban".
El Imam Muhammad al-Bâqir (a.s.) dice:
"El Mensajero de Dios envió a Salmán a casa de Fátimah, para que efectuara un trabajo. Salmán relató: "Me detuve en la puerta y saludé y oía la voz de Fátimah que dentro de la casa estaba leyendo el Corán y el molino (molino manual que tenían en las casas para hacer la harina) daba vueltas por sí mismo..."

AFECTO DEL PROFETA (s.) HACIA FATIMA (a.s.)

Una de las cosas extraordinarias que hacían más luminosa la vida de Fátimah (a.s.), era el intenso cariño que el Profeta (s.) sentía por ella. Este cariño era tan grande que debe considerarse como algo excepcional en la vida del Profeta (s.) y un ejemplo a seguir, puesto que el honorable Mensajero del Islam es el mejor de los seres humanos y el siervo más cercano de Dios Todopoderoso, la pauta del derecho y la balanza de la justicia y la razón, al punto que todas sus promesas y actos y hasta sus expresiones son un documento de honestidad y la base de las leyes religiosas; de forma que, al igual que el Libro Sagrado, deben ser considerados modelos para nuestros actos hasta el Día del Juicio; y el mismo Libro de Dios dice de él:
"No habla por propio impulso, no es sino una revelación que se le ha hecho"
(Corán; 53:3 y 4)
Se evidencia, por tanto, la honorable posición intelectual de Fátimah (a.s.) a la que debemos considerar, tal y como los Imames impecables dijeron, dentro de los Purificados y del grupo de los seres celestiales.
El Profeta (s.) tuvo otros hijos e hijas y era muy amable con ellos, así como con el resto de su familia, parientes y hasta con los extranjeros, pero a pesar de todo era muy claro y distinto el especial cariño y comportamiento que tenía hacia Fátimah (a.s.) y lo más interesante es que, en diferentes oportunidades manifestó claramente este cariño frente a la gente y lo enfatizó, y este es un dato que demuestra que Fátimah (a.s.) y la familia de Fátimah (a.s.) está unida al destino del Islam y que la relación entre el Profeta (s.) y Fátimah (a.s.) no era una simple relación entre un padre y una hija amada, sino que afecta cuestiones relativas a la vida de una sociedad y al futuro de un pueblo; y que guardaba estrecha relación con las órdenes divinas referentes a la guía y al Imamato de los musulmanes.
Observemos las olas de este gran océano de amor del Profeta (s.) hacia Fátimah (a.s.) y aprendamos de ellas:
1) Era costumbre del Profeta (s.) cuando quería viajar, despedirse de Fátimah en último lugar, y cuando regresaba del viaje, ir a visitar a Fátimah (a.s.) antes que a nadie."
2) El Imam Muhammad al-Bâqir y el Imam Yafar as-Sâdiq (a.s.) dijeron que el Profeta (s.) siempre que se quería ir a dormir, besaba la mejilla de Fátimah (a.s.), ponía la cara de ella sobre su pecho y pedía a Dios por ella.
3) El Imam as-Sâdiq (a.s.) transmitió que Fátimah (a.s.) dijo:
"Cuando fue revelada la aleya 63 de la Sura "La luz:
"No os dirijais al Enviado como os hablais los unos a los otros"
yo tenía miedo de llamar "padre" al Mensajero de Dios (s.) y por ello le decía "¡Oh Mensajero de Dios!". Dos o tres veces el Profeta no dijo nada, pero una vez me miró y dijo: "¡Oh Fátimah, esta aleya que fue revelada no te concierne a ti, ni a tu familia ni a tus descendientes. Tú eres una parte de mí y yo soy parte de ti. Esta aleya fue revelada para los opresores y para los Quraish, quienes son de maneras bruscas, tercos e insolentes. Te pido que cuando me llames me digas "padre", que esta palabra le da vida a mi corazón y gusta más a Dios".
4) El Profeta (s.) dijo:
"Fátimah es una parte de mí mismo, si alguien la llena de alegría es como si a mí alegrara".
5) Y añadió:
"Ella es una parte de mí y de mi corazón y de mi alma. Si alguien la molesta me molesta y alguien que me molesta es como si molestase a Dios."
6) Omar Shabi, Hasan Basrí, Sufián Surí, Muyahid, Ibn Yabir, Yabir ibn Abdullah Ansarí, Imam al-Bâqir (a.s.) e Imam as-Sâdiq (a.s.), transmiten que dijo el Profeta de Dios:
"Ciertamente, Fátimah es parte de mí mismo, si alguien la entristece es como si me hubiera entristecido a mí."
Y Bujarí dijo que Masur Ibn Mujarramé había dicho lo mismo. Y lo que fue narrado por Yabir dice así:
"...pues si alguien la molesta ciertamente es como si me hubiese molestado a mí y si alguien me molesta, ciertamente a Dios molesta".
El punto de vista sobre esta materia fue expresado en el "Sahih al-Muslim" y "Helie Abu Naim" y en muchos otros libros de los eruditos sunnitas.
7) El Profeta (s.), mientras tenía la mano de Fátimah entre sus manos, dijo:
"Quienes la conocen, la conocen y quienes no la conocen sepan que ella es Fátimah, hija de Muhammad, y que ella es parte de mí, de mi alma y del corazón que se encuentra entre mis costados, por tanto, si alguien la molesta, a mí molesta y ciertamente molesta a Dios."
8) Dijo el Profeta (s.):
"...mi hija Fátimah es la Señora de las damas del mundo, desde la primera hasta la última Es parte de mí mismo y la luz de mis ojos y parte de mi corazón y del alma que está dentro de mi cuerpo y es una hurí del paraíso en forma humana y nacida de mí. Cuando se coloca de pie en su lugar de oración para adorar al Creador, su brillo ilumina a los ángeles del cielo, como el brillo de las estrellas ilumina a los humanos en la Tierra y Dios, El Poderoso, El Majestuoso, dice a sus ángeles: "Angeles míos, ésta es mi servidora Fátimah, observad a la Señora entre mis servidoras, cómo se ha colocado de pie frente a Mí y su cuerpo tiembla de angustia y miedo y con su corazón se dirige hacia Mí para adorarme. Sean testigos que a sus seguidores los he perdonado del fuego del infierno".

UN MATRIMONIO CELESTIAL

En el segundo año de la Hégira, el Profeta (s.) dio en matrimonio a Fátimah (a.s.) al Emir de los Creyentes Ali (a.s.). Realmente este feliz enlace era digno de ellos y, como certificaron los Imames Impecables, a excepción de Ali (a.s.), no había pareja y compañero posible para Fátimah (a.s.).
Una de las particularidades de este matrimonio es el elevado grado espiritual de estos dos honorables seres. El Profeta (s.) rechazó repetidas veces las peticiones de matrimonio que le hacían los jefes y aristócratas de los Quraish y de los árabes y dijo:
"El matrimonio de Fátimah depende de la orden de Dios Todopoderoso"
Cuando Ali (a.s.) fue a pedir la mano de Fátimah (a.s.) el Profeta (s.) aceptó diciéndole:
"Antes de que tu llegaras, un ángel me anunció que Dios Altísimo había ordenado el matrimonio de Fátimah con Ali".
Entonces el Profeta (s.) preguntó al Emir de los Creyentes (a.s.):
¿Qué tienes para los preparativos de la boda?
Ali le contestó que sólo tenía una armadura, una espada y un camello con el cual sacaba agua del pozo. El Profeta (s.) le pidió que vendiera su armadura y con ese dinero, que eran aproximadamente 500 Dirham, fue comprado un sencillo ajuar para Fátimah. Se hizo una fiesta e invitaron a comer a los musulmanes y felizmente acompañados de las súplicas del Profeta (s.) llevaron a Fátimah (a.s.) a la casa de Ali (a.s.).
Desde cualquier ángulo que se observe, este matrimonio luminoso y celestial muestra la confirmación divina y la atención especial de Dios Todopoderoso para la familia de la Profecía y el Imamato y manifiesta al mismo tiempo la sencillez y luminosidad de las enseñanzas del Islam acerca del matrimonio.
A continuación recordaremos algunos episodios interesantes acerca de este acontecimiento:
- Cuando Ali (a.s.) fue junto al Mensajero de Dios para pedirle a Fátimah por esposa, el Profeta (s.) le dijo:
"Antes de ti vinieron otros hombres a pedir a Fátimah en matrimonio y cuando le comenté a Fátimah sobre cada uno de ellos vi el rechazo en su rostro, así pues, espera aquí hasta que yo regrese."
Entonces el Profeta (s.) fue a ver a Fátimah y le anunció que Ali (a.s.) había venido a pedirla y Fátimah guardó silencio y no levantó su rostro. El Profeta entonces exclamó:
"¸Dios es más grande, su silencio es su conformidad! (Alahu Akbar, Sukutuhá Iqráruhá)."
La dote de Ali para Fátimah (a.s.) obtenida por la venta de su armadura, consistió en lo siguiente:
Un vestido, un pañuelo grande, una toalla negra de Jeybar, un somier de cama de fibra de algodón, dos colchones, que fueron llenados uno de lana de borrego y el otro de fibra de palmera, cuatro almohadas, una cortina de lana, una estera redonda y pequeña, un molino de piedra manual, un recipiente de cobre, un recipiente de piel, una bolsa de piel para sacar agua del pozo, un recipiente para la leche, un cántaro de agua con pitón (botijo), una cesta de color verdoso y unos cántaros de barro.
Ali (a.s.) realizó también algunos preparativos para su matrimonio:
Cubrió el piso de la casa con arena fina, colocó un palo entre dos paredes para colgar la ropa, compró una piel de borrego y un almohadón relleno de hoja de palma.

CARACTER Y COSTUMBRES DE FATIMA (a.s.)
Y ALGUNOS EPISODIOS DE SU VIDA.

Ascetismo
Imam as-Sâdiq (a.s.) y Yabir Ansarí transmitieron:
"El Profeta (s.) vio a Fátimah que llevaba puesto un vestido de tela áspera y con su mano daba vueltas al molino para hacer harina y al mismo tiempo daba de mamar a su hijo. Los ojos del Profeta (s.) se llenaron de lágrimas y dijo:
"Hija mía, soporta las amarguras de este mundo, pues son el preámbulo de la dulzura del otro mundo"
Fátimah respondió:
"Oh, Mensajero de Dios, adoro a Dios por Su Generosidad y le estoy agradecida".
Entonces Dios Todopoderoso reveló esta aleya:
"Tu Señor te dará y quedarás satisfecho" . (Corán: 93;5)

Los trabajos de la casa.
Imam as-Sâdiq (a.s.) dijo:
"Ali acarreaba agua y leña y Fátimah molía el trigo, preparaba la masa, horneaba el pan y remendaba la ropa y, aun así, esa honorable dama era una de los más bellos seres nunca vistos y la pureza de sus mejillas semejaba una flor. Las bendiciones de Dios sean para ella y para su padre, esposo e hijos".
Ali (a.s.) dijo:
"Fátimah (a.s.) sacó tantas veces agua del pozo que su pecho quedó marcado y molió tantas veces con el molino de piedra que sus manos estaban llenas de llagas y encendió tantas veces la lumbre para hacer la comida que sus ropas se tiznaron y esto le ocasionaba muchos esfuerzos y sufrimientos..."

La ayuda del Profeta a Fátimah
El Profeta (s.) entró en la casa de su hija y vio que Ali y Fátimah estaban moliendo con el molino de piedra, el Profeta (s.) preguntó: "¿Cuál de vosotros está más cansado?"
Ali dijo: "Fátimah, ¡Oh Mensajero de Dios!"
. El Profeta (s.) dijo a Fátimah:
"Hija mía levántate"
. Y el Profeta (s.) tomó su lugar y en compañía de Ali (a.s.) se puso a moler el grano para hacer harina.

Una esposa que no pide nada a su marido
El Imam al-Bâqir (a.s.) dijo:
"Fátimah y Ali (a.s.) acordaron que los trabajos de la casa, hacer la masa, hornear el pan, barrer, etc. sería tarea de ella (a.s.) y los trabajos fuera de la casa, tales como acarrear la leña y traer la comida serían para él (a.s.).
Un día Ali (a.s.) preguntó a Fátimah (a.s.):
"¿Tienes algo de comida?.
A lo que Fátimah (a.s.) respondió: "Juro por El que te dio ese carácter justo tan eminente, que desde hace tres días no tengo nada para cocinar.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - preguntó Ali.
- El Mensajero de Dios me prohibió que te pidiera algo diciendo: "No pidas nada a tu primo, si él trae algo tómalo y si no, guarda silencio".

Entendimiento mutuo en la vida conyugal.
El Emir de los Creyentes Ali (a.s.) dijo:
"Juro por Dios que en toda la vida conyugal que llevé con Fátimah (a.s.) hasta el día en que Dios Todopoderoso y Glorioso se llevó su alma, nunca la disgusté y nunca la forcé u obligué a trabajar. Y ella por su parte nunca me disgustó ni desobedeció. Cada vez que la miraba se terminaban mis penas y preocupaciones".

Sinceridad.
Aisha hija de Abu Baqr dijo:
"Nunca he visto alguien más sincero que Fátimah (a.s) a excepción de su padre, el Enviado de Allah".

Adoracion.
Hasan al-Basri dijo:
"En esta Umma no ha existido nadie más dedicado a la adoración que Fátimah (a.s.). Se mantenía en pie para rezar y adorar a Dios Omnipotente hasta que sus pies se hinchaban".

Adoracion y ruegos para los demas.
El Imam Muytaba (a.s.) dijo:
"Vi una noche del viernes que mi madre Fátimah (a.s.) estaba de pie en su lugar de oración y hasta la aurora estuvo rogando, se inclinaba (ruku) y se prosternaba (suyud) y escuché que rogaba y pedía a Dios por los creyentes y las creyentes y los nombraba y no pedía nada para sí misma, le dije:
"Madre, así como pides por los demás ¿No pides para ti?"
"Hijo mío, primero es el vecino y después la propia casa"- me respondió".

El velo.
El Imam Musa ibn Yafar (a.s.) transmitió que su padre había narrado que el Emir de los Creyentes Ali (a.s.) dijo:
"Un hombre ciego pidió permiso de entrar en la casa de Fátimah (a.s.), por lo que esta honorable dama se colocó detrás de la cortina. El Profeta (s.) le preguntó:
"¡Oh Fátimah! ¿Por qué te colocas detrás de la cortina si no te puede ver?"
- "El no me puede ver pero yo a él si, y su sentido del olfato está sano "- contestó.
Al escuchar su respuesta, el Profeta exclamó:
"Juro que tú eres una parte de mí mismo".

Castidad.
Fátimah (a.s.) fue preguntada: ¿Qué es lo mejor para la mujer?:
"Lo mejor para las mujeres es que no vean a los hombres y también que los hombres no las vean" - contestó
Y en respuesta a la pregunta que el Profeta (s.) hizo a uno de sus seguidores:
¿Cuándo es la mujer más estimada por Dios y esta más cerca de Él?
Fátimah contestó:
La mujer es más estimada y está más cerca de Dios cuando está en la parte más recóndita de su casa, para no ser vista por hombres extraños".
El Profeta (s.), al escuchar la respuesta de Fátimah, exclamó:
"Fátimah es parte de mí mismo".

Claro está que, si una mujer sale de su casa, mientras no sea para llevar a cabo cosas prohibidas, no tiene objeción y la misma Fátimah lo hizo. A lo que se refiere esta narración es a la conveniencia de que una mujer no se deje ver por un hombre ni vea a un hombre innecesariamente.

Humildad
Salmán al-Farsi dijo:
"Estaba sentada Fátimah (a.s.) moliendo el grano con el molino de piedra y el asa del molino estaba ensangrentada por las llagas que ella tenía en la mano. Husein (s.), que era todavía un niño, lloraba de hambre en un rincón de la casa. Le dije:
"Oh hija del Mensajero de Dios (s.) te lastimas las manos ahora que tienes a Fiddah para que haga los trabajos de la casa."
A lo que ella me contestó:
"El Mensajero de Dios (s.) me recomendó que Fiddah hiciera las tareas de la casa un día y yo otro día, y hoy es mi turno".

Fiddah fue una de las mujeres más virtuosas y servidoras de Fátimah (a.s.). Tal y como Fátimah misma dice en sus narraciones, en los primeros años de su matrimonio con Ali (a.s.) vivían en medio de una gran indigencia y pobreza, pero desde que al Profeta (s.) le regalaron las tierras de labor del municipio de Fadak, su situación económica mejoró y el Mensajero de Dios (s.) le dio una esclava llamada Fiddah. Por lo tanto, si en algunas narraciones se dice que la familia del Profeta (s.) vivía muy pobremente y en otras se dice que tenían sirvientes en la casa, deberá tenerse en cuenta que se refieren a diferentes épocas.

CONCESION DEL COLLAR.

El cuarto Imam, Imam Ali as-Sayyad (a.s.) dijo que Asma bintu Amis le relató:
"Estaba yo con tu abuela Fátimah (a.s.) cuando el Profeta (s.) fue a visitarla. Ella tenía puesto un collar de oro que le habían regalado, el Profeta dijo:
"¡Ay Fátimah, no dejes que la gente diga que la hija de Muhammad se viste con opulencia!"
Fátimah (a.s.) se quitó el collar y lo vendió y con ese dinero compró un esclavo y lo liberó, lo cual fue muy del agrado del Mensajero de Dios (s.)".

CONCESION DEL ADORNO

El Imam Baquer (a.s.) relató: "El Mensajero de Dios (s.) cuando quería viajar se despedía de su familia y de la última persona que se despedía era de Fátimah (a.s.), iniciando su viaje desde la casa de su hija y cuando regresaba en primer lugar iba a ver a Fátimah y después al resto de su familia".
Un día, mientras el Profeta (s.) estaba de viaje, Ali (a.s.) que había tomado su parte del botín de guerra, lo entregó a Fátimah. Fátimah con este dinero compró dos pulseras y una cortina, la cual colgó en la puerta. Cuando el Profeta (s.) regresó, fue a la mezquita y después, como era su costumbre, fue a casa de Fátimah (a.s.). Ella se puso muy contenta y se levantó con mucha alegría para recibir a su padre; el Profeta vio las dos pulseras de plata y la cortina que colgaba de la puerta de la casa y se sentó ahí mismo, sin entrar en la casa. Fátimah lloró y se entristeció y dijo:
"Antes no se portaba así conmigo".
Llamó entonces a sus dos hijos - Imam Hasan e Imam Husein - quitó la cortina que recién había colgado y se sacó las pulseras de la mano. A uno de ellos le dio las pulseras y al otro la cortina y les dijo:
"Id a casa de mi padre y saludadlo de mi parte y decidle:
Dice nuestra madre que mientras usted estaba de viaje, solamente compró estas dos cosas, y que las utilice en la forma que crea más conveniente".
Los dos niños llevaron este mensaje al Profeta de parte de su madre. El Enviado de Dios besó a los dos niños, los tomó entre sus brazos y los sentó sobre sus piernas. Ordenó que cortaran las pulseras en pedazos y llamó a los compañeros del banco ("Ashab ul-Daff"), que era un grupo de nuevos musulmanes emigrantes que no tenían casa ni dinero y que vivían junto a la casa del Mensajero, y repartió los trozos de las pulseras entre ellos Luego, tomó las cortinas, que era una tela larga pero estrecha, y la repartió entre los que no tenían ropa con que cubrirse...
Entonces el Mensajero de Dios (s.) dijo:
"La bendición de Dios sea para Fátimah (a.s.), Dios Todopoderoso le dará a cambio de esta cortina, vestidos del Paraíso y a cambio de las pulseras adornos del Paraíso".

VESTIDO DE NOVIA.

El Profeta (s.) había ordenado que se confeccionara un vestido para Fátimah (a.s.) ya que el vestido que usaba estaba muy viejo y remendado. Cuando el vestido estaba listo se presentó un necesitado pidiendo ropa usada. Fátimah iba a darle su vestido viejo, pero en ese momento recordó que Dios, en la sura "La familia de Imrán" dice:
"No alcanzareis la piedad auténtica mientra no deis de limosna algo de lo que amais". (Sura III:92),
por lo que regaló al necesitado su vestido nuevo.

ASCETISMO Y TEMOR DE DIOS

Cuando la aleya:
"La Gehena es el lugar de cita de todos ellos. Tiene siete puertas y cada una tendrá un grupo definido de ellos" (Sura XV:43,44),
fue revelada, el Mensajero de Dios (s.) lloró en voz alta y sus compañeros también lloraron pero no sabían lo que el Arcángel Gabriel le había revelado y, por lo atemorizado que se veía el Mensajero, nadie se atrevía a preguntarle. Como cada vez que el Profeta veía a Fátimah se alegraba, Salmán se dirigió a casa de Fátimah para ponerla al corriente de lo ocurrido.Encontró a esta honorable dama moliendo cebada y diciendo:
"En cambio lo que Allah tiene es mejor y más duradero” XLII:36
y vestía una abrigo de lana que tenía doce partes remendadas con fibra de palmera. Salmán le contó a Fátimah el estado del Profeta y que el Arcángel Gabriel le había revelado algo y esta honorable dama se levantó, se acomodó esa misma ropa remendada y se dirigió a ver a su amado padre. Salmán cuando la miró se puso muy triste y dijo: ¡Qué lástima! Las hijas de Kosroes (rey de Irán) y Qeydar (rey de la antigua Roma) se visten con sedas y la hija de Muhammad (s.) lleva puesta una ropa que tiene doce partes remendadas con fibra de palmera.
Fátimah se presentó ante al Profeta de Dios, le saludó y dijo:
"Mi querido padre, Salmán se sorprendió de mi vestido, pero juro por el Dios que te designó, que hace cinco años que Ali y yo no tenemos propiedades, sólo una piel de borrego. Durante el día la utilizamos para darle de comer al camello y por la noche para dormir sobre ella y nuestra almohada está rellena con fibra de palmera."
El Profeta dijo:
"¡Oh Salmán, mi hija es de los que llevan ventaja y tomaron la delantera ante Dios!".
Fátimah dijo:
"Mi querido padre, doy mi vida por ti. ¿Qué fue lo que te hizo llorar?"
El Profeta le recitó la aleya que acababa de revelar el Arcángel Gabriel. Fátimah cuando oyó la aleya lloró tanto hasta que cayó al suelo y repetía:
"¡Ay, ay... para aquel que caiga en las llamas del infierno!"

EL HAMBRE Y LA COMIDA DEL CIELO

Abu Said Jodary dice:
"Un día, Ali hijo de Abu Talib (a.s.) estaba hambriento y le preguntó a Fátimah (a.s.): "¿Tienes algo que me puedas dar para comer?"
Ella contestó:
"¡Oh Emir de los Creyentes! Juro por el Dios que nombró a mi padre Profeta y a ti su ministro, que no tengo nada para darte y desde hace dos días no tenemos nada para comer, sólo había un poco de comida que te he dado antes que a mí y que a nuestros hijos Hasan y Husein."
Ali preguntó:
“¿Por qué no me informaste de la situación para que yo consiguiera algo?"
"Oh padre de Hasan - respondió Fátimah - siento vergüenza ante Dios cuando te pido que hagas algo que está fuera de tu alcance."
Ali salió a la calle, optimista y con seguridad en Dios, y pidió prestado un dinar. En el momento en que quiso comprar algo para su familia con el dinar que tenía en su mano, se encontró con Miqdad ibn Asrad. Era un día muy caluroso y el sol quemaba sus cabezas y las plantas de sus pies. Ali (a.s.) vio que Miqdad estaba preocupado y le preguntó:
"Miqdad, ¿Cuál fue la causa que en un día como este te sacó de tu casa y te separó de tu familia?".
“¡Oh, padre de Hasan! - contestó Miqdad - déjame y no preguntes por mi situación".
"Hermano - dijo Ali - es imposible que te deje sin antes enterarme de qué es lo que te preocupa".
"Hermano- replicó Miqdad - por Dios déjame y no preguntes por mi estado".
Ali insistió :
"Hermano, es imposible que trates de disimular tu congoja frente a mí".
"¡Oh padre de Hasan! - exclamó Miqdad - ya que insistes tanto te lo diré. Juro por el Dios que nombró a Muhammad (s.) profeta y a ti su ministro que la única causa por la cual salí de mi casa fue para encontrar algo que quite el hambre, ya que cuando me separé de mi familia se retorcían de hambre y cuando escuché sus llantos no pude soportar el quedarme sentado y salí triste y sólo. Esta es mi historia y la causa de mi congoja".
Los ojos de Ali (a.s.) se llenaron de lágrimas y cuando éstas llegaron a su santa barba dijo:
"Por lo que tu juraste, juro yo también que la causa por la cual saliste de tu casa fue la misma que me hizo salir de la mía y pedir prestado un dinar, pero te doy a ti la preferencia antes que a mi familia".
Y diciendo esto le dio el dinar y se fue a la mezquita del Profeta (s.) donde realizó la oración del mediodía, de la tarde y del ocaso.
Cuando el Enviado de Dios (s.) terminó la oración del ocaso y se disponía a salir, pasó cerca de Ali (a.s.) que se encontraba en la primera fila y le hizo una señal. Ali se levantó, siguió al Mensajero de Dios (s.) y lo alcanzó cerca de una de las puertas de la mezquita. Lo saludó y el Profeta (s.) contestó a su saludo y dijo:
"¡Oh padre de Hasan, ¿Tienen ustedes algo para cenar para que vaya yo a su casa?"
Ali (a.s.) bajó la cabeza y calló por la vergüenza que sentía, no sabiendo cómo contestar a la pregunta del Profeta. Pero el Profeta (s.) sabía la historia del dinar, de quién lo había tomado prestado y a quién lo había dado y Dios Todopoderoso le había revelado al Profeta que esa noche fuera junto a Ali.
El Mensajero de Dios (s.), cuando vio que Ali (a.s.) guardaba silencio dijo:
"Padre de Hasan, por qué no dices "no" para que me vuelva o "si" para que te acompañe".
Ali (a.s.) por pudor y recato y también por respeto al Profeta (s.) contestó:
"Por favor, acompáñame, estamos a tu servicio".
El Profeta (s.) tomó la mano de Ali y ambos fueron en busca de Fátimah. Esta honorable dama acababa de terminar la oración y se encontraba aún sentada en su alfombrilla, mientras tras ella salía el vapor de una marmita. Fátimah (a.s.) al oír la voz del Profeta (s.) en su casa, fue a su encuentro y le saludó. El Profeta acarició su cabeza y le dijo:
"Hija mía, ¿Cómo has pasado el día? La misericordia de Dios Todopoderoso sea para ti. Que Dios el Clemente perdone tus pecados y realmente están perdonados. Hija, dame algo de cenar".
Fátimah (a.s.) tomó la marmita y la colocó frente al Profeta y Ali. Cuando Ali vio la comida y olió su agradable olor, miró a Fátimah sorprendido, ella dijo:
"Glorificado sea Dios, por qué me miras tan sorprendido ¿Es que he cometido algún error que haya provocado tu enojo?"
"Es que ayer juraste que hace dos días no tenías nada de comida " - contestó Ali.
Fátimah, volviendo su rostro hacia el cielo, dijo:
"Mi Dios, que se encuentra en todas partes, es testigo que he dicho la pura verdad".
“Oh Fátimah, entonces, ¿De dónde vino esta comida? Nunca había visto algo semejante, ni olido algo más agradable ni comido algo más puro?"
El Profeta (s.) puso su santa mano sobre la espalda de Ali (a.s.) y señalando la comida dijo:
"Esto es una compensación que te manda Dios por aquel dinar que diste"
"En verdad Dios provee sin medida a quien El quiere" III:37.
Entonces el Profeta (s.) lloró de dicha y agradecimiento y continuó:
"Adorado sea Dios que los recompensó antes de que se fueran de este mundo y a ti Ali te puso en el lugar de Zacarias y a Fátimah en el lugar de Maria (a.s.), pues dice el Sagrado Corán:
"Siempre que Zacarias entraba en el templo para verla, encontraba sustento junto a ella" (Corán III:37)".

EL REGALO AL NECESITADO Y EL COLLAR GLORIOSO

Yaber hijo de Abdullah Ansarí relató:
"Un día, el Mensajero de Dios (s.) hizo la oración de la tarde y después de terminar se sentó mirando hacia la Meca y los hombres se sentaron a su alrededor. En ese momento, un hombre viejo de los emigrantes árabes, que vestía ropas muy usadas, vino hacia el Profeta (s.). Por lo viejo y débil que estaba no tenía fuerzas para mantenerse en pie. El Enviado de Dios se giró al verlo y le preguntó cómo se encontraba y éste le contestó:
"¡Oh Mensajero de Dios! Por dentro tengo hambre, dame comida. Mi cuerpo está desnudo, vístelo. Estoy pobre y necesitado, benefíciame con una limosna".
"No tengo nada para darte - dijo el Profeta - pero te recomendaré algo que es como si te hubiese dado; ve a casa de alguien que ama a Dios y a su Enviado y a quien Dios y su Enviado también aman. Alguien que posee una generosidad inmensa para dar cosas en el camino de Dios: ve a casa de Fátimah (a.s.)".
La casa de Fátimah se encontraba junto a la del Enviado de Dios (s.), pues el Profeta la había separado de la casa de sus esposas.
"¡Oh Bilal! - continuó diciendo - llévalo a casa de Fátimah".
El viejo árabe acompañó a Bilal y se detuvo en la puerta de la casa de Fátimah (a.s.) y con voz alta dijo:
"¡Salud para ustedes, familia de la profecía, hogar que frecuentan los ángeles y lugar donde desciende el Arcángel Gabriel, el digno de confianza, para traer el mensaje del Creador del Universo".
"Salud para ti - contestó Fátimah - quién eres tú?"
"Soy un viejo árabe, que supo de las dificultades y penalidades de la emigración y que tuvo fe en tu padre, maestro de los hombres. ¡Oh hija de Muhammad! Mi cuerpo está desnudo y estoy hambriento, benefíciame y ayúdame, y la misericordia de Dios sea para ti!"
En esa época Fátimah, Ali y el Mensajero de Dios (s.) vivían en extrema pobreza y llevaban varios días sin comer y el Profeta era conocedor de su situación. Fátimah tomó una piel curtida de borrego sobre la cual dormían Hasan (a.s.) y Husein (a.s.) y dijo:
"¡Oh, el que se encuentra parado en la puerta! toma esto. Espero que Dios con su misericordia te conceda algo mejor".
"¡Oh hija de Muhammad! - dijo el hombre - yo me quejé de hambre y tu me das una piel de borrego. Dime qué hago con el hambre".
Al oír Fátimah (a.s.) estas palabras, tomó el collar que prendía de su cuello, que Fátimah hija de Hamza, hijo de Abdel Mutalib le había regalado y se lo dio al árabe diciéndole:
"Toma esto y véndelo. Espero que Dios te dé algo mejor".
El árabe tomó el collar y se dirigió a la mezquita del Enviado de Dios (s.). El Profeta se encontraba sentado entre sus seguidores y el mendigo le dijo:
"¡Oh Enviado de Dios! Fátimah me dio este collar y dijo que lo vendiera y que esperaba que Dios me daría lo que necesitaba".
"¿Cómo sería posible, dijo el Profeta con lágrimas en los ojos, que Dios no te diera lo que deseas, cuando Fátimah la hija de Muhammad, la Señora de todas las hijas de Adam, te lo obsequió?"
Ammar ibn Yaser (la misericordia de Dios sea con él) se levantó y dijo:
"¡Oh Enviado de Dios! Permíteme que compre ese collar".
"¡Oh Ammar! Contestó el Mensajero, cómpralo, ya que Dios Todopoderoso no enviará al fuego a ningún genio u hombre que contribuya en este asunto".
"¡Oh hombre árabe! ¿A qué precio vendes el collar?"- preguntó Ammar.
"Dame una cantidad de pan y carne que me satisfaga y una capa de Yemen que me vista con ella y con la que pueda hacer mi oración y dinero suficiente para que pueda llegar a mi hogar" - contestó el mendigo.
Y Ammar, que había vendido su parte del botín ganado en la guerra de Jeibar, dijo:
"Te doy a cambio del collar 20 dinares y 200 dirham, un corte de tela del Yemen y te doy mi camello para que te lleve hasta tu hogar y pan y carne suficiente que te satisfagan.
"Eres muy generoso, contestó el árabe, y se fue con Ammar que le dio lo convenido.
Luego regresó a ver al Profeta (s.) que le preguntó:
"¿Has quedado satisfecho?"
“Sí, contestó, y no necesito nada más. Doy la vida de mi padre y mi madre por ustedes".
"Pide a Dios que bendiga a Fátimah"- le dijo el Mensajero (s.)
"Dios mío, tu sabes que siempre he creido en Ti y siempre Te he adorado, y eres Tú el que nos da el pan de todos los días, dále a Fátimah aquello que nunca nadie ha visto y aquello que nunca nadie ha oido" - dijo el árabe.
"Amen" dijo el Profeta y se volvió hacia sus seguidores:
"Ciertamente que Dios ha dado estas bendiciones a Fátimah en este mundo, ya que yo soy su padre y nadie en toda la existencia ha sido como yo, y Ali es su esposo y si Ali no existiera nunca hubiera habido hasta el fin del mundo alguien que pudiera ser el compañero de Fátimah, y Dios le dio a Fátimah a Hasan y a Husein, y no ha existido ni existirá nadie como ellos; dos señores de la familia del Profeta y dos señores entre los jóvenes del Paraíso".
Miqdad, Ammar y Salmán estaban en presencia del Profeta (s.) y éste les dijo:
"¹Quieren que continúe haciendo las alabanzas y virtudes de Fátimah?"
"Sí, ¡Oh enviado de Dios!" - contestaron.
"El Arcángel Gabriel me anunció que, cuando Fátimah muera y la entierren, los dos ángeles interrogadores le preguntarán en su tumba: ¿Quién es tu Creador? Y ella contestará: “Dios Todopoderoso en mi Creador.”
Preguntarán: ¿Quién es tu profeta? Y ella contestará: “Mi padre”.
Preguntarán: ¿Quién es su ministro y tu Imam? Y ella contestará: “El que está de pie al lado de mi tumba; Ali ibn Abi Tâlib".
El Profeta dijo:
"Estén atentos que les contaré más de las virtudes de Fátimah. Ciertamente que Dios Todopoderoso ha comisionado a un grupo de ángeles que cuiden a Fátimah (a.s.) por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda y ellos la acompañarán mientras tenga vida y en la tumba y después de la muerte. Y envían constantemente bendiciones para ella y para su padre y para su esposo e hijos. Si alguien visita mi tumba después de mi muerte es como si me hubiera visitado cuando estaba en vida y todo el que visite a Fátimah (a.s.) es como si me hubiera visitado a mí y todo el que visite a Ali (a.s.) es como si hubiera visitado a Fátimah y todo el que visite a Hasan y Husein es como si hubiera visitado a Ali y todo el que visite a algún descendiente de Hasan y Husein es como si hubiera visitado a los dos.
Entonces Ammar tomó el collar y lo perfumó con almizcle y lo envolvió en una tela de Yemen. Ammar tenía un esclavo de nombre Saham que había comprado con su parte del botín de la guerra de Jeibar, le dio el collar al esclavo, diciéndole:
"Dale esto a la hija del Mensajero de Dios y desde este momento té también perteneces a ella".
El esclavo llevó el collar a Fátimah y le hizo saber lo que había dicho el Profeta. Fátimah tomó el collar y liberó al esclavo. En ese momento éste sonrió y Fátimah (a.s.) le preguntó:
"¡Oh esclavo! ¿Qué es lo que te hace sonreír?"
"La abundante bendición de este collar, contestó, me hizo sonreír, ya que dio de comer al hambriento, vistió al desnudo, hizo independiente a un necesitado y liberó a un esclavo y tras ello regresó a su primer dueño".

EL VELO LUMINOSO

Un día Ali compró a un judío un poco de cebada a crédito; el judío pidió una prenda como garantía. Ali dejó como prenda un velo de lana que pertenecía a Fátimah (a.s.) y el judío la guardó en una habitación de su casa.
Esa noche su esposa entró en la habitación en busca de algo y vio que en ella había algo que iluminaba por completo toda la habitación. Regresó donde estaba su esposo y le explicó que había visto una luz muy luminosa y brillante, el hombre se asombró al oír lo que decía su esposa, había olvidado que en esa habitación había colocado el velo de Fátimah. Se levantó rápidamente y se dirigió hacia allí y comprobando con asombro que la prenda mencionada brillaba con el resplandor de la luna llena. Quedó atónito mirándolo y entendió que lo que brillaba era el velo de Fátimah (a.s.). Salió de la casa y fue en busca de sus parientes para decirles lo que había visto y su esposa también fue en busca de los suyos y aproximadamente se presentaron ochenta de los judíos para ver lo sucedido y todos ellos aceptaron el Islam.

EL VESTIDO DEL PARAISO QUE FUE ENVIADO PARA LA SANTA DAMA

Una familia judía de Medina tenía una boda y fueron donde el Profeta (s.) diciéndole:
"Tenemos derecho, por ser tus vecinos. Por favor, envía a tu hija Fátimah (a.s.) a nuestra casa para que nuestra boda sea más bella." Y le insistieron y rogaron mucho para que aceptase esta invitación.
El Profeta (s.) dijo:
"Ella es esposa de Ali hijo de Abi Tâlib y hace lo que él dice"
Es decir, que ella debía pedir permiso a Ali para asistir a la boda
Los judíos pidieron al Profeta que sirviera de intermediario y solicitara a Ali que le concediera permiso. Los judíos habían decorado lujosamente el lugar en que se celebraría la ceremonia. Creían que Fátimah asistiría con su vestido viejo y usado y veían en ello una posibilidad para humillarla.
Dios Altísimo envió al Arcángel Gabriel con un vestido del Paraíso, confeccionado con preciosos adornos y ornamentos. Fátimah se puso el vestido y, a causa del color y el olor que éste poseía, quien la veía quedaba estupefacto. Cuando se presentó en la casa de los judíos, las mujeres se postraban ante ella y besaban el suelo y muchos de los judíos al ver este milagro aceptaron el Islam.

LOS ANGELES AYUDAN A FÁTIMAH

Abu Dar (la paz sea con él) relató:
"Un día el Enviado de Dios me mandó en busca de Ali. Fui a su casa y lo llamé pero nadie me contestó. En la casa, el molino de mano, daba vueltas por si solo y nadie se encontraba ahí. Nuevamente lo llamé y esta vez Ali se presentó y el Mensajero de Dios (s.) habló con él y le dijo algo que no pude entender, entonces yo dije:
"Estoy sorprendido ya que el molino que tiene Ali en su casa daba vueltas por sí sólo y nadie estaba ahí"
"Dios Altísimo llenó el corazón y las venas de mi hija Fátimah de fe y creencia, dijo el Profeta (s.). Él sabe lo débil y endeble que Fátimah está y la ayuda en lo que necesita. ¿Es que no sabes que Dios Todopoderoso comisionó a un grupo de ángeles para que ayuden a la familia de Muhammad?"

GENEROSIDAD DE LA FAMILIA DEL PROFETA Y REVELACION DE LA SURA 76 : "EL HOMBRE"

Todos los narradores shi'itas y sunnitas han dicho que el Emir de los Creyentes, Fátimah Sahra, el Imam Hasan y el Imam Husein, la paz sea con ellos, y su sirvienta Fiddah, conforme a una promesa que habían hecho, ayunaron tres días seguidos. La primera noche, cuando estaban a punto de romper su ayuno, llamó a la puerta un necesitado y Ali (a.s.) le dio su comida. Los demás miembros de la familia, siguiendo el ejemplo de Ali, hicieron lo mismo, viéndose obligados a romper su ayuno con agua únicamente. La segunda noche, llamó a la puerta un huérfano y nuevamente, como el día anterior, todos le dieron su comida. La tercera noche llamó a la puerta un cautivo recién liberado, pidiendo algo y nuevamente todos le dieron su comida.
Esa fue la causa de que Dios Todopoderoso revelase la sura 76 "El Hombre", que en la aleya 8 dice:
"Por mucho amor que tuvieran al alimento, se lo daban al pobre, al huerfano, y al cautivo".
refiriéndose a la generosidad inmensa y al sacrificio de estos elevados seres. Algunos de los sabios han dicho que en esta sura bendita se han mencionado y prometido todas las mercedes divinas del Paraíso, pero no se dice nada en ella acerca de las "huríes del Paraíso" por respeto a la dama de las damas, Fátimah (a.s.).
Los detalles de esta historia pueden encontrarse en los comentarios al Corán (Tafsir) tanto shi’itas como sunnitas. Por ejemplo, en el conocido Tafsir "Al-Kashshaf" compilación del gran erudito y exegeta sunnita Yarallahi Zamajshari.

FATIMA Y LA ALEYA DE LA PURIFICACION.

Las explicaciones y conocimientos de todos los intérpretes y exegetas shi’itas y muchos de los eruditos y exegetas sunnitas coinciden en que la aleya de la "Purificación", Sura 33:33, que dice:
"Allah sólo quiere libraros de la ignominia, ¸Oh gente de la Casa!, y purificaros absolutamente"
se refiere al Emir de los Creyentes Ali, a Fátimah, a Hasan y a Husein, la paz sea con ellos. Los interesados pueden encontrar muchas otras narraciones y comentarios referentes a la "pureza" en muchos libros. Aquí mencionamos una de estas narraciones:
Nafiá ibn Abi al-Hamrá, dijo:
"Durante ocho meses fui testigo de cuando el Profeta (s.) salía para efectuar la oración del alba e iba a casa de Fátimah y decía:
"La paz, la bondad y bendiciones de Dios sean para ustedes. Es hora de llevar acabo la oración. Allah sólo quiere libraros de la ignominia, ¡Oh gente de la Casa! y purificaros absolutamente".
Kashf ul-Gummah. . Tomo II pág.13. , Tomo I, pág.88. Tomo I, pág. 257 y Tomo II, pág.177-178. Mufid, pág.188. Amálí Saduq, pág.124.

ACOMPAÑANTES DEL PROFETA EN LAORDALÍA DE MUBÁHALA.
En los comentarios hechos por los intérpretes, narradores y exégetas del sagrado Corán, se explica que Fátimah Sahra (a.s.) fue una de las cinco personas que participaron en la invocación del Profeta (s.) contra la delegación de cristianos de Nayran y esto, además de representar un gran honor, es uno de los argumentos más fuertes y clarificadores de que "la gente pura de la Casa (Ahl ul-Bait)" son el Mensajero de Dios, Ali, Fátimah, Hasan y Husein, la paz sea con ellos, y que el resto de los parientes y las esposas del Profeta (s.) no participan de esta situación.
En la exégesis de la aleya de Mubáhala se recoge que una delegación de cristianos de Nayran se presentó ante el Profeta (s.) y dialogó con él acerca del profeta Jesús (a.s.). El Profeta recitó la siguiente aleya:
"Para Allah, Jesús es semejante a Adam, a quien creó de tierra" (Corán: 3:59).
Los cristianos no estuvieron de acuerdo y protestaron de esta interpretación, negandose a reconocer en el Mensajero a un enviado divino. En ese momento fue revelada la aleya:
"Si alguien disputa contigo sobre ello, después de haberte llegado el conocimiento, di: ¡Venid!. Llamemos a nuestros hijos varones y a vuestros hijos varones, a nuestras mujeres y a vuestras mujeres y a nosotros mismos y a vosotros mismos. Execrémonos entonces mutuamente e imprequemos la maldición de Allah sobre los mentirosos". (Corán 3:61).
Execrar significa que dos grupos que tienen opiniones diferentes sobre algún tema se condenan unos a otros y piden a Dios que maldiga y castigue a los que mientan, y esto sólo puede hacerlo quien sea el profeta verdadero o quien posea una relación directa y auténtica con Dios.
Los cristianos de Nayran aceptaron, y quedaron que al día siguiente llevarían a cabo la ordalía, pero cuando se alejaron del lugar en el que se encontraba el Profeta, comentaron entre ellos y el obispo que comandaba la comisión dijo:
"Si mañana, Muhammad se presenta con sus hijos y su familia eso será un motivo de preocupación para nosotros, pues evidenciará la sinceridad de sus creencias, pero si se presenta con sus seguidores y amigos no se preocupen, pues eso indicará que él no es un profeta verdadero".
Al día siguiente se presentó el Profeta (s.) para la ordalía, seguido de Ali, Fátimah Sahra, Hasan y Husein, la paz sea con ellos. Se sentó frente a los cristianos y le dijo a los miembros de su familia: "Cuando yo termine de hacer cada súplica ustedes digan “amen”. Los cristianos al ver quiénes eran los acompañantes del Profeta tuvieron miedo de las consecuencias de la ordalía, aceptaron que su política para llevar a cabo la execración era la que correspondía a la de los verdaderos profetas y le pidieron que en lugar de efectuar la execración aceptara un acuerdo de capitulación y, después de pagar una cantidad por lo acordado, regresaron con los suyos".

LLANTO POR EL HAMBRE DE SU PADRE

Abdullah ibn Hasan dijo:
"Un día el Enviado de Dios (s.) fue a ver a Fátimah, ella le dio un pedazo de pan de cebada duro y el Profeta (s.) rompió el ayuno con él, entonces dijo:
"Hija mía es el primer pan que como desde hace tres días".
Al oír esto, Fátimah comenzó a llorar y el Profeta (s.) con su santa mano le acarició el rostro y secó sus lágrimas".

RESPETO DEL PROFETA A FÁTIMA

Se trasmitió que dijo Aisha:
"Cada vez que Fátimah (a.s.) llegaba para ver al Profeta (s.) él se levantaba, besaba su cabeza y la sentaba junto a él y cada vez que el Profeta iba a visitar a Fátimah se besaban mutuamente y se sentaban juntos".

MARTIRIO

Los vertiginosos acontecimientos que se produjeron durante la enfermedad y el fallecimiento del Profeta (s.), y, con mayor intensidad aun tras su muerte, oprimían el corazón de Fátimah Sahra (a.s.), amargaban su vida y, día a día, se la hacían más insoportables. Por una parte, la ausencia del Profeta, para ella que tanto le amaba y que no podía soportar estar lejos de él, era algo muy doloroso. Por otra, los conspiradores que, desobedeciendo las últimas ordenes del Mensajero de Dios ordenándoles marchar bajo las ordenes de Usamah ibn Said a luchar contra el imperio bizantino en la frontera Siria, habían apartado con estratagemas al Emir de los Creyentes del califato, arrebatado las tierras de Fadak, que el Mensajero de Dios había regalado a Fátimah e, incluso, atacado su propia casa, quemando su puerta, golpeándola hasta hacerle abortar de su hijo Mohsen y arrastrando por la fuerza al Emir de los Creyentes, torturaban la existencia pura de Fátimah Sahra (a.s.), tanto física como espiritualmente.
Estas penalidades y sufrimientos, que nos abstenemos de detallar aquí, provocaron en ella un estado de permanente tristeza. A veces iba a la tumba de su padre y lloraba muchísimo, a veces iba a las tumbas de los mártires y se lamentaba y lloraba y en la casa no hacía más que gemir y clamar, de manera que la gente de Medina se quejó ante el Emir de los Creyentes (a.s.) por que los gemidos, llantos e invocaciones de esta honorable dama les llenaban de congoja y no les permitían descansar. Ali (a.s.) le hizo una choza en el cementerio de Baqí, que fue llamada "La casa de las penas" y Fátimah Sahra tomaba de la mano a Hasan y a Husein (a.s.) cada mañana y se dirigía hacia allá y lloraba entre las tumbas hasta que, al anochecer, Ali (a.s.) iba en su búsqueda y los llevaba a la casa. Hizo esto hasta que no pudo más y tuvo que quedarse en cama.
La pena que sentía Fátimah Sahra (a.s.) por la pérdida del Profeta (s.) era tal que, cuando veía algo que tuviera relación con el Profeta (s.), no podía contener el llanto y ese estado contribuía a debilitarla más y más.
Bilal, que era el muecín del Profeta (s.), entristecido por los acontecimientos que se desencadenaron a la muerte del Mensajero, juró que nunca más recitaría el "Adhan" (la llamada para la oración). Un día Fátimah Sahra (a.s.) dijo: "Me gustaría nuevamente oir la voz del muecín de mi padre. Esta noticia llegó a los oídos de Bilal y por respeto a Fátimah (a.s.) se levantó para dar el Adhan. Cuando Fátimah oyó la voz de Bilal que decía: "ALLAHU AKBAR" (Dios es el más grande), ALLAHU AKBAR (Dios es el más grande), no pudo contener el llanto y cuando la voz de Bilal decía "ASH-HADU ANNA MUHAMMADAN RASULUL-LAH (testifico que Muhammad es el Enviado de Dios), dejó escapar un grito y cayó desmayada.
Los que se encontraban presentes, creyendo que esto había provocado la muerte de Fátimah, le pidieron a Bilal que no siguiese. Bilal cortó el Adhan y lo dejó incompleto. Cuando Fátimah Sahra volvió en sí, pidió a Bilal que terminara de decir el Adhan pero él no aceptó y dijo:
“¡Señora entre todas las señoras! Cuando escucha usted el Adhan temo por su vida".
Finalmente, esa pena tan grande que abarcaba el alma de Fátimah (a.s.), unida a los daños e injurias que sufrió, destrozaron a esta honorable dama y el once del mes de Yumada al-Awwal o, según algunas versiones, el tercero de Yumada al-Zaniah de décimo año de la Hégira, es decir, setenta y cinco, o noventa y cinco, días después de la muerte del Profeta, su alma se elevó hacia Dios, dejando el corazón de los que la amaban y aún la aman sumido en una inconsolable tristeza.
* * *

No hay comentarios: