jueves, 28 de mayo de 2009

Condena a Corea del Norte omite problemas mayores


27 de mayo de 2009
Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La actual argumentación de varios países condenando a Corea de Norte se observa como obvia y simple y en el camino elude un marco complejo.
En primer lugar omite que EEUU, Rusia y China desde hace varias décadas, han colaborado para que Corea del Norte esté capacitado -aunque rústicamente- en desarrollar armamento nuclear.

Al centro de la detonación norcoreana, reside la ausencia de estrategia para desarrollar un plan de desarme nuclear. Esto ha contribuido a formar un “club de naciones con armas nucleares”, constituyendo así un nuevo polo en un marco internacional con equilibrios precarios. Las potencias eluden el debate público, y el público remotamente se entera de la gravedad de estos hechos.

Parafraseando a Gabriela Mistral, así como “todas querían ser reinas”, todos los países quieren poseer el artefacto nuclear que los posiciona en el punto más contundente del poder.

La condena a Corea del Norte esconde a los elefantes mayores por la ausencia de una verdadera auditoria nuclear en todos los países.

Aunque parezca insólito, EEUU ha sido un actor en este desarrollo nuclear norcoreano. Las concesiones económicas y tecnológicas en la década de los años 90 hacia Corea del Norte, durante las administraciones de George Bush (padre) y Bill Clinton, han sido analizadas y expuestas. (Stephen M. Walt.2005).

Es así que se observan contrasentidos. Desde el punto de su seguridad, Corea del Norte así como Irán, no deberían en teoría tener justificación para desarrollar capacidad bélica nuclear.

No existe una amenaza extranjera que esté al acecho para conquistar ambos territorios más allá de la incomodidad que causan sus respectivos regímenes en varios lugares especialmente e Occidente.

Irán si bien ha sido una zona históricamente codiciada desde tiempos remotos, no exhibe razón histórica de “enemigos que están esperando la oportunidad para borrar a Irán del mapa de la tierra. Está por cierto rodeado de zonas en conflicto, sin embargo las armas nucleares son irrelevantes a la hora de enfrentar las amenazas de estados que puedan colapsar en Afganistán, Pakistán, Irak, o Azerbaijan”, señalan H.D. Solkolski y .P. Clawson (Checking Iran Nuclear Ambitions; Strategic Studies Institute. Pentagon. Jan 2004),

En Corea del Norte se puede aplicar un análisis similar.

Aparte de la permanente ambición japonesa y rusa de dominar la zona, y la presión occidental para el desaparecimiento del régimen político en Pyongyang, Corea del Norte no tiene adversarios estratégicos porque simplemente no está capacitada para la expansión.

Su ambición de capacidad bélica nuclear es, desde este antecedente, eminentemente defensiva, y cuando las voces de condena expresan que es una amenaza a la paz internacional, se sobredimensiona el problema, y al mismo tiempo se está omitiendo el complejo entramado de por qué Corea del Norte está haciendo las detonaciones.

Mientras desde la primera potencia mundial -EEUU-claramente se ha abierto una puerta para la negociación y la disuasión de los conflictos, la persistencia norcoreana para acrecentar su poderío militar tal vez se deba al clásico precepto de sustentar el régimen a través del expediente de la amenaza externa para desestabilizarlo.

Hay que recordar que antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno de G.W. Bush como primera medida contemplaba desmontar el régimen de Kim Jong Il en Pyongyang con el argumento de que estaba desarrollando armas nucleares.

La excesiva preocupación norcoreana por su capacidad nuclear se reafirma desde las invasiones japonesas, la guerra en la península que divide a las dos Coreas a poco acabar la segunda guerra mundial, y en la permanente presión de EEUU, Japón y Corea del Sur por el cambio de régimen.

Un dato emergente nuevo y clave en la actual coyuntura es la marcada oposición del nuevo presidente Lee Myung bak, un nacionalista de derecha asumido en febrero de 2008, para desmantelar el proceso de acercamiento de las dos coreas.

Se considera la medida una forma de presionar para desestabilizar el régimen. Mr. Lee pertenece al último estertor del realismo duro aplicado por la anterior administración en EEUU. Algunos analistas asiáticos consideran que las pruebas nucleares son advertencias respecto a estos cambios. Como que el proceso de acercamiento entre las dos Coreas se hubiera suspendido.

Corea del Norte depende de factores externos más que cualquiera otra nación. Ha permanecido con un régimen de un nivel de hermetismo que desafía el arquetipo más convencional. Por otra parte económicamente depende de China, y en la fase política forma parte de su esfera de influencia.

Resulta extraño por lo tanto, que con este alto nivel de “tutoría” de China sobre Corea del Norte, el ímpetu nuclear norcoreano no se haya moderado.

Desde la perspectiva de que el nuevo orden mundial es una aspiración – nunca se ha dicho en qué consiste ese orden por lo demás- y a lo más forma un artefacto en la abstracción política, China debería mantener sus opciones abiertas respecto al uso de sus zonas de influencia. En esta dimensión frente a un incierto equilibrio internacional, es más funcional a la protección de China una Corea del Norte con armas nucleares que sin ellas.

Mientras exista el inmenso poderío bélico de la alianza transatlántica (EEUU, Europa Occidental, Australia y Japón y aliados colgados en pactos), el reordenamiento de los equilibrios para un nuevo orden estará presionado por aquellas naciones que no van a moderar su ambición de pertenecer al exclusivo club de países con armas nucleares.

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