
Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní
Traducción de Raúl González Bórnez
Primer hadiz
El combate del ego IV
Sobre el control de los instintos naturales según los profetas
Debes saber que el poder de la imaginación (al-quwwah al-wahmiya), el poder de la ira (al-quwwah al-gadbiya) y el poder de la pasión (al-quwwah al-shahwiya) pueden formar parte de los ejércitos del bien y ser causa de felicidad y buena fortuna para la persona si se someten a una razón sana y a la guía de los profetas enviados por Dios, o pueden formar parte de los ejércitos satánicos si se les deja sin control y es el poder de la imaginación y la ilusión quien les gobierna.
Es evidente que ninguno de los profetas de Dios, sobre ellos la paz, ha dicho que debamos eliminar totalmente la imaginación, la ira y la pasión. Ninguno de los que llaman a seguir el camino de Dios ha pretendido que debamos acabar con la imaginación, ni apagar totalmente el fuego de la ira, ni suprimir totalmente los impulsos del deseo. Lo que ellos han dicho es que debemos ponerles bajo el control de la razón y de las leyes divinas, para que cada uno de ellos cumpla correctamente la misión que tienen encomendada. Ya que cada uno de estos poderes quiere cumplir su tarea y tiende a alcanzar sus metas aunque ello suponga corrupción, destrucción y caos.
Por ejemplo, el alma animal sumergida en sus propias pasiones y completamente descontrolada quiere conseguir sus propósitos de cualquier manera aunque eso suponga cometer adulterio con una mujer casada en la sagrada Kaba.
El alma iracunda busca igualmente satisfacer sus deseos aunque para ello tenga que matar a los profetas y los santos y el alma dominada por las fantasías satánicas querrá hacer lo que le apetezca aunque ello suponga corromper la Tierra y crear el caos en el mundo.
Los profetas, sobre ellos la paz, vinieron con las leyes y las Escrituras Sagradas descendieron a ellos para enseñarnos a refrenar los excesos de los instintos y colocar la naturaleza bajo el control de la razón y de las leyes divinas, para conducirla hacia el equilibrio y educarla de manera que no salga del punto de equilibrio que le dictan la razón y los mandatos de Dios.
Así pues, toda alma que confronte su alma con las disposiciones divinas y la luz de la razón obtendrá la felicidad y será de la gente que se salva y si no, que busque refugió en Dios bendito y ensalzado de las adversidades, desgracias, tinieblas y dificultades que habrá de enfrentar y de las formas bestiales y horrorosas que adoptará en el mundo intermedio, en la tumba, el Día del juicio y en el Infierno, como resultado de las malas cualidades que adquirió y de su moral corrompida.
sábado, 30 de mayo de 2009
Comentario de Cuarenta Hadices -IV
EL ISLAM Y LA CIENCIA MODERNA (II) Seyyed Husein Nasr

http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines
Bismillahi rahmani rahim
Los musulmanes no se limitaron a asumir la ciencia griega, traducirla al árabe y conservar su carácter griego, sino que la transformaron por completo en parte del edificio intelectual del Islam. Cualquiera que realmente haya estudiado en profundidad los textos de los grandes científicos musulmanes como Al-Biruni [3] , Ibn Sina [4] o los científicos andalusíes sabe que pertenecen al universo islámico, y no al griego.
Es cierto que algunas descripciones pudieron tomarse de los trabajos de Aristóteles, o una fórmula concreta de Los Elementos de Euclides, pero la ciencia en su conjunto está integrada en la perspectiva islámica. La obra más importante sobre álgebra en el periodo premoderno es la del poeta persa Omar Jayyam. [5] Por supuesto, si leemos una determinada fórmula o ecuación de su libro, ésta podría haber sido escrita en chino o en inglés y podría pertenecer a cualquier civilización, pero la impresión que produce la obra en su conjunto nos da a entender de manera concluyente que pertenece al universo intelectual del Islam.
Esto es precisamente lo que hizo Occidente con la ciencia islámica. Cuando en Toledo, durante los años treinta y cuarenta del siglo XI, comenzaron a traducirse los libros árabes al latín –los cuales en verdad impulsaron la evolución científica de Occidente durante el siglo XII, y más tarde en los siglos XV, XVI y XVII– estos libros eran simples traducciones y nada más. Las primeras décadas fueron muy similares a lo que el mundo islámico es, o ha sido, en estas últimas décadas. Así, por ejemplo, los escritos de Avicena sobre medicina se leían como si estuvieran en árabe, pero como nadie sabía árabe, se traducían al latín. Es posible que no fueran muy buenas traducciones, pero al menos ahí estaban. Y Occidente sólo necesitó un siglo para adquirir por sí mismo todo aquel conocimiento.
Cuando doy conferencias para los musulmanes en todo el mundo islámico, a las personas de los ministerios de educación y a quienes ocupan cargos de responsabilidad siempre les digo que la razón por la cual nosotros no podemos hacer lo mismo en el mundo islámico es que, simbólicamente –y el símbolo es importante–, cuando los occidentales adoptaron la ciencia islámica, adoptaron incluso las togas de los ulemas musulmanes, pero nunca aceptaron el turbante ni se lo pusieron en la cabeza, y el tocado de los obispos europeos medievales se mantuvo. Por el contrario, en muchas universidades islámicas actuales hemos adoptado tanto las togas como los bonetes de Occidente. Todo ello lo hemos asumido y lo hemos hecho nuestro, y ahora no podemos pensar sobre nosotros mismos de manera independiente. Lo que acabo de narrar puede parecer una simple anécdota, pero en verdad simboliza el tipo de proceso que está teniendo lugar.
Hay dos ejemplos muy buenos: el de la ciencia griega adoptada por los musulmanes y el de la ciencia islámica adoptada por el Occidente latino, y más tarde por el Occidente europeo. En ambos casos hubo un periodo de transmisión, pero también de asimilación e integración, lo cual siempre significa un cierto grado de rechazo. Ninguna civilización ha adoptado una ciencia sin que una parte de ésta también fuera rechazada. Es como el cuerpo: si nos limitásemos a comer y no elimináramos algo de esa comida, podríamos morir en unos pocos días. Una parte del alimento debe ser absorbida, y otra parte rechazada. Podríamos preguntarnos, entonces, qué ocurre en el caso de Japón –un país con tanto éxito fabricando coches y otros artefactos modernos–, pero en este caso aún no se ha llegado al final del camino. ¿Serán los mismos el budismo zen y el sintoísmo japonés dentro de unos siglos, a la vez que toda la ciencia occidental se traduce al japonés, o Japón transformará poco a poco la ciencia y la tecnología occidentales en algo genuinamente japonés? Aún no lo sabemos.
No obstante, todos los casos históricos que conocemos apuntan a un periodo de transición, seguido por otro de asimilación e integración y, en virtud de éste, por la expulsión de aquello que no pueda ser aceptado por no estar de acuerdo con la visión del mundo de esa civilización en particular. Esto es exactamente lo que hizo el Occidente latino, el cual no estaba interesado en ciertos aspectos de la ciencia islámica que nunca asumió por no considerarlos importantes. Y algunos musulmanes no se interesaron en cierto tipo de ciencia griega, la cual nunca arraigó en suelo islámico. También éste es un caso que puede demostrarse históricamente.
En la actualidad, todas estos ejemplos que les he explicado carecen de fuerza en el mundo islámico. Hay personas como el mismísimo Abdus Salam, el único musulmán ganador del Premio Nóbel de Física, a quien, al preguntarle qué ha ocurrido con la ciencia islámica, contestó: “Nada. Lo que nosotros hacíamos en Isfahán y Córdoba ahora se hace en el MIT, el Caltech [Instituto Tecnológico de California] o el Imperial College de Londres. Tan sólo se trata de un cambio de lugar.” Esta postura es en realidad una repetición de la de Yamaluddin Afghani, presentada ahora con un nuevo ropaje por un gran físico. [6]
Hay varios fenómenos importantes que tienen que ver con las distintas posturas respecto a la relación entre el Islam y la ciencia moderna, los cuales debo describir antes de analizarlos. El primero y más poderoso es el flujo y la absorción constantes de la ciencia y la tecnología occidentales en todos los países islámicos, en la medida en que éstos son capaces de absorberlas. En cualquier país islámico –no importa cuál sea su régimen político, su política económica o su actitud hacia Occidente– continúa adoptándose la ciencia occidental, lo cual es un hecho muy revelador para el conjunto del mundo islámico. Hay algunos lugares donde ciertas personas están reflexionado sobre cuál será la consecuencia de todo esto, planteando varias cuestiones. En primer lugar, ¿tendrá éxito o fracasará esta transferencia de ciencia y tecnología? En caso de fracasar, ¿en qué fracasará?; en caso de tener éxito, ¿cuál será la razón?
El segundo fenómeno que está teniendo lugar actualmente es el intento gradual de estudiar tanto el significado como la historia de la ciencia islámica. Opino que en este ámbito los musulmanes deberían sentirse realmente avergonzados de sí mismos, por no decir algo peor. Permítanme ponerles algunos ejemplos. En la actualidad hay más de mil millones de musulmanes en el mundo. Aunque nadie lo sabe con seguridad, probablemente, a lo largo del segundo siglo de historia del Islam, siglo VIII de la era cristiana, había alrededor de veinte o treinta millones de musulmanes. A pesar del vasto imperio islámico, su número rondaba esa cantidad, según los demógrafos, y aunque este dato pudiera estar equivocado, el número sería en cualquier caso mucho menor a la población musulmana actual. Durante ese periodo de cien años se tradujo mayor cantidad de libros –por no hablar de su notable calidad– sobre los fundamentos filosóficos y científicos básicos de la ciencia griega de los que han sido traducidos en un periodo comparable de cien años por todos los musulmanes de todos los países islámicos juntos. Esto es realmente increíble, por no hablar de la calidad, realmente muy alta, de las primeras traducciones de libros griegos, que convirtió al árabe en el idioma científico más importante del mundo durante setecientos años. Por el contrario, la calidad de las traducciones a los modernos idiomas islámicos suele ser muy pobre, a menudo basadas en el conocimiento latino del árabe clásico.
La mayor parte de la historia de la ciencia islámica ha sido escrita por expertos occidentales, como el gran George Sarton. En su único libro, Introducción a la historia de la ciencia, puso como ejemplo al menos quinientos o seiscientos libros escritos en urdu, persa, malayo, árabe y otros idiomas musulmanes, los cuales se venden en las calles como si se trataran de ciencia islámica, pues nadie se ha tomado la molestia de investigarlos por su cuenta. Normalmente, estas obras se limitan a tomar una o dos páginas y repetirlas maquinalmente de un modo realmente tedioso. Comparados con otras civilizaciones de Asia como la china, la japonesa o la india, los musulmanes no tienen muy buenos antecedentes en el estudio de su propia historia de la ciencia, a pesar del hecho de que este campo es de gran importancia religiosa, remontándose a las opiniones de Yamaluddin y Mohammed Abduh en el siglo XIX y al ascenso en el mundo islámico del modernismo y de todas esas otras fuerzas muy poderosas. [7]
Durante los últimos veinte o treinta años se ha producido un cambio. Poco a poco, los gobernantes musulmanes se han ido dando cuenta de que, si hay cien estudiantes, de los cuales ochenta estudian ciencia y tecnología, es muy importante que los veinte restantes estudien humanidades y que algunos de ellos reciban formación en historia de la ciencia, la cual, aunque también se relaciona con la ciencia, no es ciencia en sí misma, pues se trata de un conocimiento de carácter histórico, lingüístico y filosófico. Los musulmanes todavía no han desarrollado su propia historiografía de la ciencia, un campo muy importante. Si nos fijamos en los libros sobre historia de la ciencia escritos en Occidente, resulta sorprendente que, en lo que respecta a la ciencia islámica, todos ellos finalicen en el siglo XIII. Esto implicaría que toda la civilización islámica habría llegado a su fin en esa época, la cual coincide exactamente con el final de los contactos políticos entre el Islam y Occidente. [8] En la actualidad, los musulmanes siempre se enfadan por esto, pero los historiadores occidentales tienen todo el derecho a estudiar la historia islámica desde su propio punto de vista, y los pensadores musulmanes se equivocan por completo al estudiar su propia historia desde el punto de vista de la historia occidental. Debemos ser capaces de mirarnos directamente a nosotros mismos, y para ello tenemos que desarrollar nuestra propia historiografía de la ciencia.
Opino que nueve décimas partes de los estudiantes de esta sala –me refiero a los estudiantes musulmanes–, quienes son probablemente de los más brillantes en el terreno de la ciencia, es casi seguro que no sabrían decir nada acerca de, por ejemplo, las historia de la medicina islámica en el siglo XVII. Este es un periodo muy brillante y la razón de que no sepamos nada sobre él es que E.G. Brown no escribió sobre este tema en su libro Medicina árabe. Esa es la única razón, pues Brown sólo estaba interesado en la medicina islámica de los primeros tiempos, la cual influyó en los grandes médicos de Occidente. [9]
Por lo tanto, la cuestión de la historiografía de la ciencia islámica no es en absoluto trivial. De hecho, ha creado un vacío dentro del cual la integración de la ciencia y la tecnología occidentales se ha hecho doblemente difícil en el mundo islámico. La mayoría de los jóvenes estudiantes musulmanes tienen este punto de vista que, por desgracia, ha sido instigado por el nacionalismo árabe. Debo ser muy honesto aquí y decir que los nacionalismos de Oriente Medio – ya sean árabes, persas o turcos– están ahora, de un modo u otro, más o menos cerca de llegar a su fin. Es decir, están mostrando su quiebra y, aunque, por supuesto, hay naciones que todavía existen, sus días de grandeza quizás hayan pasado. [10]
El nacionalismo árabe se inició con una tesis difundida por pequeñas minorías no musulmanas dentro del mundo árabe, según la cual la civilización islámica comenzó su declive cuando la hegemonía árabe sobre esta civilización llegó a su fin –es decir, con los abbasíes. Si observamos, por ejemplo, la historia de la literatura árabe, veremos que todo el mundo habla sobre el periodo omeya y abbasí, [11] pero poco o nada se dice sobre los siguientes setecientos años, hasta que algunos poetas comenzaron a hablar sobre los sufrimientos de la guerra en Iraq o la tragedia de Palestina. Por supuesto, ésta es de una poesía muy conmovedora, pero ¿qué estuvieron haciendo los árabes durante los setecientos años anteriores? Esto se pasa por alto por completo. [12] Debe de haber aquí algún estudiante yemení. ¿Quién conoce un solo libro sobre la poesía árabe en el Yemen –uno de los territorios más ricos del mundo islámico en lo que a poesía se refiere? No sabemos si habrá algún libro publicado a nivel local en Sanaa, pero desde luego en Cambridge no sabemos nada al respecto. Y en esta situación tiene mucho que ver el nacionalismo árabe, pues ha tratado de menospreciar la contribución de la civilización islámica tras la invasión mongola y la destrucción de Bagdad en 1258, la cual coincidió con la pérdida de la hegemonía política de los árabes, quienes no la recuperaron, incluso sobre sí mismos, hasta el siglo XX. [13]
Ahora, la consecuencia de esto es que, en primer lugar, se ignoran nada menos que setecientos años de historia intelectual islámica durante la cual se supone que los musulmanes no han hecho nada. Se supone que los musulmanes han sido decadentes durante esos setecientos años. Entonces, ¿cómo se puede revivir a un paciente que ha estado muerto durante un periodo de tiempo tan largo? La idea difundida en Occidente es que los musulmanes son personas muy brillantes que practicaron la ciencia y otras cosas por el estilo, pero que, de repente, decidieron abandonarlo todo para vender baratijas y jugar con sus rosarios en el bazar durante los siguientes setecientos años, hasta que Mossadegh nacionalizó la industria del petróleo, volviendo al escenario de la historia para vivir de nuevo felices. [14] Esto, por supuesto, no tiene ningún sentido y provoca una parálisis intelectual que no es trivial en absoluto. Durante los veinte años que estuve dando clases en la Universidad de Teherán, siempre tuve la sensación de que nuestros estudiantes nunca podrían superar esta pérdida de memoria tan prolongada. De algún modo, era muy difícil para ellos. Deseaban conectar con Al-Biruni, Al-Juarizmi y otros personajes similares, pero este vacío era simplemente demasiado grande. Este vacío no había sido creado por la propia historia, sino por el estudio de la historia desde la perspectiva específica de la erudición occidental, que, como ya hemos dicho, tiene todo el derecho a interesarse en el Islam sólo en lo que respecta a su influencia sobre Occidente. El gran error se produce al dividir la historia del Islam entre un periodo productivo y otro decadente. Esto es un elemento muy importante en el campo de la historia de la ciencia.
Esto nos conduce al tercer acontecimiento importante que está teniendo lugar en el mundo islámico. Hemos estudiado hasta cierto punto la ciencia islámica desde nuestra propia perspectiva, aunque este estudio apenas si es exhaustivo, pues se tardará muchísimo tiempo en conseguir todos los manuscritos necesarios. En la India hay más de tres mil manuscritos sobre medicina que nadie ha estudiado todavía, y esto es sólo la punta del iceberg. También hay miles de manuscritos en el Yemen de los que ni siquiera conocemos su contenido. Una nueva institución fundada en Londres, la Fundación Al-Furqan, se dedica a reunir manuscritos procedentes del todo el mundo islámico. Por ejemplo, lugares como Etiopía poseen colecciones de manuscritos islámicos, muchos de ellos sobre ciencias. Llevará mucho tiempo reunirlos, pero al menos se podrá avanzar sobre la base de lo que ya se ha iniciado.
No obstante, en este campo, el próximo paso es tratar de fomentar en el mundo islámico una ciencia basada en una lógica genuinamente islámica. [15] Hoy por hoy se trata de una tarea enorme y muy compleja. Es algo que no se hará de un modo inmediato, aunque me gustaría decir algo sobre lo qué ya se está haciendo y dónde se está haciendo. Es interesante que algunos lugares donde se está prestando una gran atención intelectual al tema no sean conocidos históricamente como los grandes centros de la civilización islámica, que realmente siempre han estado entre Lahore y Trípoli. En torno a nueve décimas partes de los pensadores musulmanes más famosos provienen de esa región, aunque España representa una excepción. Actualmente, sin embargo, uno de los lugares donde se está haciendo una gran parte del trabajo es, por ejemplo, Malasia. Normalmente podría pensarse que Malasia es un pequeño país islámico con una mayoría musulmana de apenas entre el 55 y el 57% de la población. [16] Sin embargo, gracias al interés del gobierno, se está invirtiendo un gran esfuerzo para tratar de comprender el significado de la ciencia islámica y cómo ésta puede fomentarse sobre la base de una perspectiva islámica. Otro lugar es Turquía. Uno no suele pensar en la Turquía actual como un importante centro del pensamiento islámico, debido al laicismo implantado por Kamal Ataturk. Sin embargo, a pesar de todo, se ha mantenido una increíble actividad intelectual en las últimas décadas, produciendo a la vez fenómenos tan diferentes, por lo opuestos que resultan ser, como la naqshbandiyya de Estambul y los khizisists de la Universidad de Estambul. La revista más importante sobre este tema publicada en Turquía, Ciencia y Tecnología, no está de hecho publicada por turcos laicos sino por musulmanes muy devotos que están sumamente interesados en la dimensión islámica de la ciencia, y creo que en el futuro los turcos podrán hacer importantes contribuciones intelectuales en este campo.
Quizás el más interesante de estos programas se esté llevando a cabo en la Universidad Aligarh de la India, donde existe una asociación llamada Asociación Musulmana para el Progreso de la Ciencia, la cual también publica una revista llamada MAAS. Se trata de una institución única fundada por veinte o treinta científicos –físicos, químicos, biólogos, etc.–, algunos de ellos muy brillantes, que primero desean asimilar la ciencia islámica, para luego hacer lo mismo con la occidental. Hoy por hoy, no hay modo de establecer una ciencia islámica sin conocer también la ciencia occidental. Sería absurdo tratar de ignorar lo que Occidente ha aprendido. A continuación, el siguiente paso debería darse basándose en una cosmovisión islámica del mundo y de la naturaleza. Si tendrá éxito o no, Dios lo sabe mejor (Allahu aalim), pero lo menciono aquí como una de las experiencias más importantes que está teniendo lugar en el mundo islámico. Poco a poco se está creando una red entre los jóvenes científicos musulmanes que se ocupan de la religión y que también son muy capaces de ocuparse de las humanidades. Creo que de aquí saldrán resultados muy positivos, siempre que la situación política no sea tan mala como para destruir la misma base física de esta actividad.
Permítanme concluir hablando sobre el futuro. Por supuesto, los musulmanes no debemos entusiasmarnos demasiado con los futurólogos, pues de lo contrario nunca diríamos insha'llah (“si Dios quiere”). Probablemente, hace unos años, se pagaban fortunas por conocer el futuro de la Unión Soviética, y aún así nadie adivinó lo que iba a suceder. Por lo tanto, cualquier afirmación sobre el futuro debe hacerse con mucha cautela. Sólo Dios sabe. No obstante, desde el punto de vista de un humilde estudioso de la situación, creo que la crisis cultural creada por la exitosa introducción de la ciencia y la tecnología occidentales –lo bastante exitosa como para provocar un rápido cambio en los patrones culturales– va a seguir planteando problemas importantes en el mundo islámico. El mejor ejemplo es lo ocurrido en Irán. Irán posee sin duda el programa de enseñanza científica más avanzado y el porcentaje más alto de científicos. Es el único país del mundo islámico donde ya había comenzado a discutirse sobre tecnologías alternativas, pero la transformación cultural provocada por el mismo éxito de esta empresa, junto al resto de problemas políticos en los que el país estaba implicado, sin duda contribuyeron a los acontecimientos que tuvieron lugar a finales de los setenta. [17] El actual gobierno de Irán desea volver a aplicar los mismos programas científicos que abandonó durante los diez primeros años posteriores a la revolución. Pero opino que el impacto de la absorción de la ciencia occidental en las mentes de los gobernantes musulmanes no puede separarse de la aplicación de la tecnología; ellos no sólo están interesados en la ciencia en sí. Los científicos puros tienen muchos problemas para financiar su trabajo, pues se da prioridad a los aspectos utilitarios de la ciencia. Sin duda, creo que este trastorno cultural continuará hasta que se actúe seriamente al respecto.
Recuerdo que en 1983, cuando el gobierno saudí decidió inaugurar un museo de la ciencia en Riad, contactaron conmigo y yo viajé varias veces a Arabia Saudí para hablar con las principales personas involucradas. En ese momento les dije que un museo de la ciencia podría convertirse en una “bomba de relojería”. No creo que un museo de la ciencia sea neutral culturalmente hablando, sino que ejerce un tremendo impacto sobre quienes lo visitan.
El problema es que el éxito creciente de la enseñanza de la ciencia y la tecnología modernas traerá consigo un trastorno cultural y un escepticismo filosófico a los que debe darse respuesta, sobre todo en una época en la cual el mundo islámico no desea quedarse al margen. El mundo islámico desea asumir su responsabilidad y encontrar su propia identidad, por lo que este problema va a ser grave.
En segundo lugar, creo que se está gestando una enorme crisis medioambiental como consecuencia de la aplicación misma de la tecnología moderna, y esta crisis es de carácter global. Debido a esto y al hecho de que los países musulmanes –al igual que los budistas o los hindúes– siempre se alimentarán de las migajas de la tecnología occidental en las actuales circunstancias, se está llevando a cabo más de un intento dirigido hacia las tecnologías alternativas. Este proceso comenzó en Irán durante los años setenta y, gracias a Dios, todavía continúa un poco. En otros países, como Egipto, también se han hecho pequeños intentos de dirigir una parte de la energía de la sociedad hacia las tecnologías alternativas, todo lo cual también supone un intento de considerar la ciencia, madre de la tecnología, desde una perspectiva un tanto diferente.
Para terminar, creo que ahora sí que se está haciendo el esfuerzo intelectual, el cual mucha gente ha denominado “islamización del conocimiento”, y que ya es muy popular. Este se remonta a algunos de mis humildes escritos de los años cincuenta y, más tarde, a la obra escrita por el difunto Ismail Al-Faruqui, asesinado el Filadelfia hace unos años. El libro lleva por título La islamización del conocimiento, y hoy en día se debate sobre él en conferencias educativas a lo largo y ancho del mundo islámico, lo cual significa que finalmente está dando algunos frutos. No obstante, se necesitará el esfuerzo conjunto de los miembros más inteligentes y dotados de la comunidad islámica, quienes deberán conocer en profundidad la ciencia occidental, el pensamiento islámico y el mensaje cosmológico –y no sólo ético– del Corán, además de tener la energía para dedicarse a ello. La tarea es muy abrumadora y difícil. Desde el punto de vista del Islam, el problema de la partición de la ciencia es un problema real, a menos que el Islam esté dispuesto a renunciar a su pretensión de ser un sistema de vida integral. Si fuera así, no sólo deberíamos eliminar lo que hacemos el viernes al mediodía, sino todo lo que hacemos y pensamos en cada momento de nuestras vidas.
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NOTAS.-
[1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado en http://msa.mit.edu/archives/nasrspeech1.html . Conferencia pronunciada en el la Asociación de Estudiantes Musulmanes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (Massachusetts Institute of Technology , MIT). Segunda parte del artículo publicado en la revista Alif Nûn nº 70 , abril de 2009. (Nota de la Redacción).
[2] Seyyed Husein Nasr (Teherán, Irán, 1933) es Profesor en el Departamento de Estudios Islámicos de la Universidad George Washington. Filósofo y experto en religiones comparadas, sufismo, filosofía de la ciencia y metafísica, ha escrito multitud de libros sobre el Islam, muchos de ellos traducidos al castellano, entre los que pueden destacarse Hombre y naturaleza , Editorial Kier, Buenos Aires, 1982; Sufismo vivo , Editorial Herder, Barcelona, 1985; Vida y pensamiento en el Islam, Editorial Herder, Barcelona, 1985; El corazón del Islam , Editorial Kairós, Barcelona, 2007; Poemas de la vía mística , Mandala Ediciones, Madrid, 2002. Véase también otras de sus obras: “ La Sharî'a : Ley divina, norma social y humana ”, en revista Alif Nûn nº 28, junio de 2005; “ El significado espiritual del yihad ”, en revista Alif Nûn nº 54, noviembre de 2007; “¿Qué es el Islam tradicional? ”, en revista Alif Nûn nos 57 (febrero de 2008) y 58 (marzo de 2008) ; “Ciencia y civilización en el Islam”, en revista Alif Nûn nos 62 (julio de 2008) y 63 (septiembre de 2008) . (Nota de la Redacción)
[3] Para más información sobre la figura del Al-Biruni, véase “ Al-Biruni, un precursor de la ciencia moderna ”, en revista Alif Nûn nº 49, mayo de 2007. (Nota de la Redacción).
[4] Para más información sobre la figura de Avicena, véase Miguel Cruz Hernández, Historia del pensamiento en el mundo islámico: desde los orígenes hasta el siglo XII en Oriente , Alianza Editorial, Madrid, 2000, págs 221-274; Henry Corbin, Avicena y el relato visionario , Editorial Paidós, Barcelona, 1995, Avicena (Ed. Carlos A. Segovia), Cuestiones divinas (Ilâhhiyât). Textos escogidos , Biblioteca Nueva, Madrid, 2006, Avicena, Poema de la medicina , Junta de Castilla y León, Salamanca, 1999. (Nota de la Redacción).
[5] Para más información sobre la figura de Omar Jayyam, véase Ricardo Moreno Castillo, Omar Jayyam: poeta y matemático , Nívola, Madrid, 2002. (Nota de la Redacción).
[6] Para más información sobre los planteamientos de Al-Afghani, véase Seyyed Husein Nasr, “ El Islam y la ciencia moderna (I) ”, en revista Alif Nûn nº 70, abril de 2009. (Nota de la Redacción).
[7] Ibidem. (Nota de la Redacción).
[8] Para más información, véase Tim Wallace-Murphy, La herencia cultural del Islam en Occidente , Blume, Barcelona, 2007; Juan Vernet, Lo que Europa debe al Islam de España , El Acantilado, Barcelona, 2001; Murad Wilfried Hofmann, “ Islam y Occidente ”, en revista Alif Nûn nº 53, octubre de 2007; Akbar Mamad, “ Islam y Occidente: una historia de encuentros y desencuentros ”, en revista Alif Nûn nº 28, junio de 2005; Francis Robinson y Peter Brown, “ Posturas occidentales frente al Islam ”, en revista Alif Nûn nº 48, abril de 2007. (Nota de la Redacción).
[9] Para más información, véase Abdelmalik Hamza, “El legado científico del mundo islámico ”, en revista Alif Nûn nº 70, abril de 2009. (Nota de la Redacción).
[10] Para más información sobre el nacionalismo árabe, véase Martin Kramer, “Nacionalismo árabe: una identidad falsa”, en revista Alif Nûn nos 64 (octubre de 2008) , 65 (noviembre de 2008) y 66 (diciembre de 2008) . (Nota de la Redacción).
[11] Véase Mahmud Sobh, Historia de la literatura árabe clásica , Cátedra, Madrid, 2002; Mª Jesús Rubiera Mata, La literatura árabe clásica: Desde la época pre-islámica al Imperio Otomano , Universidad de Alicante, 2005; Redacción Alif Nûn, “Literatura árabe clásica” en revista Alif Nûn nos 40 (julio de 2006) , 41 (septiembre de 2006) y 42 (octubre de 2006) . (Nota de la Redacción).
[12] Tradicionalmente, la historiografía occidental y buena parte de la árabe han considerado que el renacimiento cultural y literario del mundo árabe se produjo a partir del siglo XIX, con el llamado movimiento al-nahda. Para más información, véase Redacción Alif Nûn, “Al-nahda en el mundo árabe: fenómeno sociológico y regeneración cultural ”, en revista Alif Nûn nº 53, octubre de 2007, (Nota de la Redacción).
[13] Véase José U. Martínez Carreras, “Revolución e independencia del mundo árabe-islámico”, en revista Alif Nûn nos 36 (marzo de 2006) , 37 (abril de 2006) y 38 (mayo de 2006) . (Nota de la Redacción).
[14] El Frente Nacional del Dr. Mossadegh alcanzó el poder en Irán tras las elecciones democráticas celebradas en 1950. El nuevo Parlamento salido de aquellas elecciones aprobó la ley de nacionalización del petróleo y retiró las concesiones de explotación otorgadas a la Anglo-Iranian Oil Company y a la URSS. Como consecuencia, Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos bloquearon las ventas de petróleo iraní. En 1953 un golpe de Estado organizado por los Estados Unidos destituyó al gobierno del Dr. Mossadegh y entregó el poder al sha , que durante los siguientes diez años lo ejerció de manera dictatorial. Para más información, véase Amrei Arman, “ Irán: luces y sombras de una revolución ”, en revista Alif Nûn nº 32, noviembre de 2005. (Nota de la Redacción).
[15] Para más información, véase Douglas Karim Crow, “Racionalismo e Islam ”, en revista Alif Nûn nº 65, noviembre de 2008. (Nota de la Redacción).
[16] Para más información sobre el Islam en Malasia, véase V.S. Naipaul, Al límite de la fe: entre los pueblos conversos al Islam , DeBolsillo, Barcelona, 2005; Redacción Alif Nûn, “El Islam en Asia Oriental ”, en revista Alif Nûn nº 32, noviembre de 2005. (Nota de la Redacción).
[17] El autor se refiere a la revolución islámica. Para más información, véase VV.AA, Hesperia, culturas del Mediterráneo. Especial Irán , Fundación J.L. Pardo / Tres Culturas, Madrid, 2006; Farhad Khosrokhavar /Oliver Roy, Irán, de la revolución a la reforma , Bellaterra, Barcelona, 2000; María Jesús Merinero Martín, Irán, hacia un desorden prometedor , Nikki R. Keddie, El Irán moderno , Belacqva, Barcelona, 2007; La Catarata, Madrid. 2001; María Jesús Merinero Martín, La República islámica de Irán , La Catarata, Madrid, 2004; VV.AA, La situación de seguridad en Irán: Repercusión en el escenario regional y en el entorno mundial , Ministerio de Defensa, Madrid, 2007; Amrei Arman, ob. cit. (Nota de la Redacción).
EL ISLAM Y LA CIENCIA MODERNA (I) Seyed Huseyn Nasr
Bismillahi rahmani rahim
En esta ocasión limitaré mi discurso al Islam y su relación con la ciencia moderna. Se trata de un asunto muy delicado y extremadamente difícil de abordar. Podría decirse que no es un tema plagado de peligrosos escollos en el camino, pues no se trata de una cuestión política. No levanta pasiones como lo hacen otros asuntos pero, sin embargo, es de gran trascendencia, pues afectará de un modo u otro al futuro del mundo islámico en su conjunto.
Muchas personas piensan que, de hecho, no existe una cuestión tal como el problema de la ciencia con respecto al Islam. Dicen que, no importa lo que sea, la ciencia es la ciencia, que el Islam siempre ha alentado el conocimiento (al-ilm, en árabe), que, por lo tanto, debemos fomentar la ciencia, y que no hay ningún problema al respecto. Pero el problema está ahí, porque desde que en muchos países islámicos los niños comenzaron a estudiar la ley de Lavoiser, según la cual el agua está compuesta de hidrógeno y oxígeno, al regresar a casa por la tarde dejan de hacer sus oraciones. No hay país del mundo islámico que no haya sido testigo de un modo u otro del impacto que de hecho ha provocado el estudio de la ciencia occidental en los principios ideológicos de su juventud. Todos los regímenes del mundo islámico, sea cual sea su inclinación política, desde los gobiernos revolucionarios a las monarquías, desde las seudo-democracias hasta los regímenes totalitarios, gastan su dinero para enseñar a la juventud la ciencia occidental. Esto se debe a que la ciencia está relacionada, en primer lugar, con el prestigio, en segundo lugar, con el poder y, por último, porque sin la ciencia es difícil solucionar ciertos problemas dentro del mundo islámico. Hoy veo a muchos musulmanes entre el público asistente, a muchos de los cuales sus padres, su gobierno o algunas universidades les habrán pagado su educación precisamente para incorporar la ciencia islámica al mundo musulmán. Es por esto que nos encontramos ante un tema que ocupa un lugar bastante importante en las preocupaciones del mundo islámico. En los últimos veinte años, las diversas dimensiones de este problema han comenzado a atraer a algunas de las mejores mentes del mundo islámico.
Por lo tanto, desearía comenzar explicándoles las tres posturas principales que existen en el mundo islámico actual con respecto a la relación entre el Islam y la ciencia moderna, antes de profundizar algo más en mi propio punto de vista. En primer lugar, está la postura reiterada por mucha gente. Estoy seguro de que muchas de las personas de esta sala que no han tenido muchas oportunidades de estudiar las implicaciones filosóficas de su propia tradición, que es el Islam, ni de la ciencia occidental, opinan que podemos estudiar ciencia y luego llevar a cabo las oraciones, amar a Dios y obedecer las leyes de la Shariah, sin que realmente haya ningún problema. Esta postura no es nueva. Es algo que ha sido inculcado en muchos círculos del mundo islámico durante el siglo XIX, a donde históricamente se remonta. Esta postura fue adoptada por Yamaluddin Al-Afghani, quien emigró a Egipto y allí se hizo llamar así (al-afghani, el afgano). [3] El famoso reformador del siglo XIX, bastante inconformista, fue a la vez un filósofo, un político y una figura del panislamismo y de la oposición al Califato. Nadie sabe con exactitud cuáles eran sus posiciones políticas, pero fue sin duda una persona muy influyente en el siglo XIX, y fue el responsable, directa e indirectamente, a través de su alumno Mohammed Abduh, de las llamadas reformas que tuvieron lugar en Egipto en las décadas de 1880 y 1890 de la era cristiana, que corresponden con el inicio del siglo XIV de la era islámica. Resulta bastante curioso que, durante las primeras décadas del siglo XX, Yamaluddin fuese reivindicado a la vez por fuerzas modernistas y antimodernistas, como los Ijwan ul-muslimin (“Hermanos Musulmanes”) de Egipto. [4]
Yamaluddin estaba muy interesado en la ciencia occidental, aunque conocía muy poco sobre ella, y también le interesaba mucho el renacimiento del mundo islámico. El carácter de su argumentación es absolutamente crucial para entender de qué estoy hablando. El sugirió que es la ciencia en sí misma la que ha hecho a Occidente poderoso y grande. Occidente domina al mundo islámico porque posee este poder, por lo que debe de haber algo muy positivo en esta ciencia. Esta fue la primera parte de su argumentación. En segundo lugar, afirmaba que la ciencia procedía en su origen del mundo islámico y, por lo tanto, la ciencia islámica sería realmente responsable de que Occidente poseyera esa ciencia y de la dominación occidental sobre el propio mundo islámico. Por consiguiente, todos los musulmanes deben reclamar esta ciencia para sí mismos a fin de alcanzar las glorias del pasado y convertirse en una civilización grande y poderosa. Esta es la esencia del argumento bastante amplio ofrecido por Yamaluddin Al-Afghani que, de hecho, iguala la ciencia islámica con la occidental. Además, equipara el poder de Occidente con el poder de la ciencia, lo cual es verdad hasta cierto punto, pero no del todo. Por último, considera que la adquisición de esta ciencia occidental por parte de los musulmanes supone, ni más ni menos, que éstos reclamen una propiedad que de algún modo adquirió otro continente, con lo que simplemente estarían reclamando lo que realmente les pertenece. Este punto de vista tuvo un gran impacto en el mundo islámico, entre los círculos modernistas, y para comprender lo que está pasando en el mundo islámico actual es importante ver las consecuencias que se derivan de todo ello.
Aunque esta charla está dirigida sobre todo a estudiantes, académicos y científicos musulmanes que, en cierto sentido, discuten sobre “problemas domésticos”, estoy seguro de que es positivo el hecho de que estén presentes algunos occidentales cristianos y no cristianos, lo cual es una forma de comprender la lucha de otras civilizaciones por contemplar sus principales problemas. Pero mi charla está realmente adaptada a los problemas internos del mundo islámico, en lo que se refiere a la ciencia. Espero que me disculpen, pues no se trata en ningún caso de una simple charla protocolaria sobre la historia de la ciencia durante el último siglo en el mundo islámico. Lo que deseo es seguir la pista de las tesis de Yamaluddin en el siglo XIX. Los modernistas son uno de los tres grupos más importantes que surgieron durante el siglo XIX en el mundo islámico. Los otros dos son los que ahora son conocidos como fundamentalistas, un término que no me gusta en absoluto pero que hoy en día es muy frecuente, y, por último, quienes creen en cierto tipo de “mahdismo”, una especie de intervención divina de carácter apocalíptico. No me ocuparé de estos dos grupos en este momento. Para nosotros, el más importante a tener en cuenta es el de los modernistas.
Los modernistas asumieron las tesis de Yamaluddin, y durante el último siglo y medio han portado la bandera de un tipo de racionalismo dentro del mundo islámico que simplemente identificará la ciencia moderna con la ciencia islámica y con la idea islámica de conocimiento (al-ilm). [5] Curiosamente, como consecuencia de ello, el mundo islámico ha producido muy pocos historiadores y filósofos de la ciencia durante este periodo de ciento cincuenta años. Ha producido un gran número de científicos e ingenieros, algunos de los cuales son muy brillantes y estudian en las mejores instituciones del mundo, pero prácticamente no ha producido ningún gran filósofo o historiador de la ciencia hasta hace sólo unas pocas décadas. Este problema se dejó de lado simplemente porque se consideró poco interesante e intrascendente, y dentro del sistema educativo islámico más o menos se evitó todo el debate que estaba teniendo lugar en el propio Occidente sobre el impacto de la ciencia en la religión, en la filosofía de la ciencia y sobre el significado de este tipo de conocimiento.
Hubo unas pocas excepciones. Kamal Ataturk llegó al poder en Turquía y auque en muchos aspectos fue brutal, salvó al país de la desaparición. Sabemos lo que hizo con el Islam en Turquía, pero tuvo una cierta intuición, cierta visión de las cosas. [6] Lo primero que hizo fue decir que, si Turquía quería valerse por sí misma como un Estado moderno y “secular”, debía aprender sobre la historia de la ciencia occidental. Por eso, cuando George Sarton, estudioso e historiador de la ciencia, fundó un programa de doctorado en historia de la ciencia por la Universidad de Harvard, pionero en los Estados Unidos, Ataturk fue el primero en enviar a un estudiante, de modo que la primera persona que se doctoró en historia de la ciencia por la Universidad de Harvard fue un turco, Aideen Saeeli. El todavía vive y es el decano de los historiadores de la ciencia turcos.
Hubo excepciones, pero, por lo general, las fuerzas modernistas en el mundo islámico decidieron ignorar y pasar por alto la consecuencias filosóficas y religiosas de la ciencia occidental, y consideraron que el Islam podría manejar el asunto mucho mejor que el Cristianismo. A su juicio, algo no marchaba bien en el Cristianismo, pues éste se había sometido a las presiones de la ciencia y el racionalismo modernos en el siglo XIX, algo que no iba a ocurrir con el Islam. Algunos pensadores occidentales, de hecho, habían seguido esta tendencia del pensamiento. Uno de los filósofos franceses del siglo XIX más ferozmente anticristianos y antirreligiosos, Ernst Renan, quien fue conocido como una especie de patriarca del racionalismo en la filosofía francesa decimonónica, escribió un libro sobre Averroes (Ibn-Rushd) que hoy en día es un clásico y que ahora se ha reimpreso en Francia, después de 140 años. [7] En él afirma exactamente el mismo tipo de cosas y dice que Averroes representa el racionalismo que condujo a la ciencia moderna. Representa el pensamiento arabo-islámico, y la teología occidental, que simplemente no entendía esto, siempre ha sido un impedimento para el desarrollo de la ciencia moderna. Por lo tanto, hablando en términos generales, se creó una especie de alianza psicológica y filosófica entre los pensadores modernistas musulmanes y los filósofos antirreligiosos occidentales. Esto es algo que requiere un profundo análisis, de modo que permítanme pasarlo por alto. No es un asunto básico de mi argumentación, aunque debe tenerse en cuenta.
Esta actitud ha ido proliferando gradualmente partiendo de unos pocos centros que enviaron personas a Occidente y a las modernas instituciones educativas del mundo islámico como Darul Fanooni en Irán, la Universidad de Panyab, la Universidad Fuad I en El Cairo, la Universidad de Estambul, etc, y poco a poco alcanzó al conjunto del mundo islámico. En la actualidad, todos los jueves por la tarde se puede escuchar en la radio de El Cairo a uno o dos famosos profesores, de hecho musulmanes muy devotos y queridos por los cairotas, cuyo mensaje central es cualquier versículo del Corán que trate sobre ta'akul o taffakur, es decir, la intelección o el conocimiento. Estos versículos se interpretan “científicamente”, intentando así proteger el Islam con la ayuda de la ciencia, en lugar de usar la revelación islámica y el Corán mismo. Esta es una postura muy firme en el mundo islámico actual y, por tanto, los musulmanes piensan que de hecho no hay ningún problema en lo que respecta al Islam y la ciencia moderna.
Pero también existe la postura contraria. Los ulemas, eruditos religiosos del mundo islámico opuestos a las tesis modernistas, desdeñan la ciencia por completo. Así, tenemos una dicotomía en el mundo islámico, en la cual los modernistas rechazan estudiar las implicaciones filosóficas y religiosas de la introducción de la ciencia occidental en el mundo islámico, y los ulemas clásicos y tradicionales, aunque también hay unas pocas excepciones, rechazan tener nada que ver con la ciencia moderna. Esto ha dejado un gran vacío en la vida intelectual de la comunidad islámica, que todo musulmán sufre de un modo u otro. Muchas personas piensan que toda la culpa es de los ulemas, pero yo no lo creo, y pienso que también es responsabilidad de las autoridades que tienen en sus manos el poder político y económico, los cuales, de hecho, suelen ir de la mano.
Un tercer elemento a añadir es que a la vez que la ciencia moderna se difundía por el mundo islámico también lo hacía el movimiento wahabi. Este movimiento nacido en Arabia y de carácter reformista y puritano está asociado con el nombre de Mohammed ibn Abdul Wahab, y todavía es muy poderoso en Arabia Saudita. El wahabismo, de hecho, dio nacimiento a ese país con la unión entre las regiones de Neyd y el Hiyaz en 1926-27 y hunde sus raíces en el siglo XVIII, cuando vivió su fundador, difundiendo también su modo de pensar por Egipto y Siria. [8] Igualmente, el movimiento salafí en la India y otros lugares también deseaba interpretar el Islam de manera muy racional y simple, oponiéndose a la especulación “filosófica” y a toda la tradición de la filosofía islámica. Casi todos estos movimientos han tenido que ver con los aspectos más problemáticos del impacto de la ciencia moderna sobre la fe y la perspectiva filosófica del Islam. Es interesante que los ulemas wahabíes del siglo XIX no mostraran ningún interés en absoluto hacia la ciencia y la tecnología modernas y que sea hoy en día cuando, como no, Arabia Saudita tenga uno de los mejores programas de enseñanza de ciencia y tecnología en el mundo islámico. En el siglo XIX, esas mismas personas se mantuvieron firmes contra los modernistas, y los ulemas musulmanes tradicionales sentían que, en lo que respecta a la ciencia moderna, estaba justificada esa oposición.
Esta situación dio un giro de ciento ochenta grados en nuestra época. Hoy en día, las personas con este tipo de educación no quieren tener nada que ver con un debate sobre las implicaciones filosóficas de la ciencia, pues muchos se identifican con la postura de Al-Afghani, según la cual ciencia simplemente equivale a al-ilm y no es necesario preocuparse por sus implicaciones. Esta es una postura muy importante que he intentado aclarar para ustedes de manera bastante detallada, pues todavía está muy viva en el mundo islámico actual.
La segunda postura dentro del mundo islámico de hoy en día, sostenida por cierto número de pensadores muy interesantes e importantes, es que, de hecho, el problema de la confrontación entre la ciencia moderna y el Islam no es en absoluto un problema intelectual, sino más bien ético. Todos los problemas de la ciencia moderna –la posibilidad de lanzar bombas atómicas, la creación de tecnologías que esclavizan o que hacen posible guerras como la del Golfo, etc...– no son responsabilidad de ésta, sino de su aplicación éticamente incorrecta. Por lo tanto, se debería separar la ciencia moderna de sus implicaciones éticas y del uso que Occidente le haya podido dar, tomándola y usándola dentro de otro sistema ético. Esta es una opinión que existe y es bastante frecuente en muchos lugares. La mayoría de las nuevas universidades islámicas establecidas en todo el mundo islámico, como la Universidad Islámica de Malasia, la Universidad Islámica de Pakistán o la Universidad Umm-ul Quran en La Meca, tratan de insistir en este punto de vista. Por ejemplo, todas las universidades de Arabia Saudita están enseñando ética islámica a sus estudiantes, con la esperanza de que, una vez que empiecen a aprender ciencia e ingeniería, las adopten e integren en este sistema ético.
Pasemos ahora al tercer punto de vista, el cual, durante mucho tiempo, no fue planteado por casi nadie, excepto por mí, aunque en los últimos veinte años ha ganado un gran número de adeptos. Según este punto de vista, la ciencia tiene su propia visión del mundo. Ninguna ciencia se crea de la nada. La ciencia moderna surgió en Occidente en unas circunstancias particulares, partiendo de ciertos supuestos filosóficos sobre la naturaleza de la realidad. Tan pronto como hablamos de masa, fuerza, velocidad o aceleración, es decir, los más simples parámetros de la física clásica, ya estamos decidiendo mirar la realidad desde un cierto punto de vista. No existe tal cosa como la masa o la fuerza, al menos no como si se tratasen de una mesa o una silla. Esos son conceptos especialmente abstractos que maduraron durante el siglo XVII sobre la base de una idea muy particular del espacio, la materia y el movimiento desarrollada por Newton. En los últimos veinte o treinta años, los historiadores y los filósofos de la ciencia han demostrado más allá de toda duda que la ciencia moderna tiene su propia visión del mundo. No se ha liberado en absoluto de emitir juicios de valor ni es una ciencia de la realidad puramente objetiva, independientemente del tema de estudio. Está basada en la imposición de determinadas categorías sobre el estudio de la naturaleza, alcanzando un gran éxito a la hora de estudiar ciertas cosas, y también una notable falta de éxito en otras, dependiendo cuáles tomemos en consideración.
La ciencia moderna tiene éxito cuando, por ejemplo, nos habla sobre el peso o la estructura química de una hoja de pino rojo, pero resulta completamente irrelevante a la hora de explicar la razón por la cual esa hoja se ha vuelto roja. La ciencia moderna explica el “cómo”, pero el “por qué” no le concierne. Si un estudiante de física le pregunta a su profesor qué es la fuerza de la gravedad, éste le enseñará la fórmula, pero si le pregunta sobre la naturaleza de esta fuerza, le contestará que la física no se ocupa de eso. Por eso la ciencia tiene mucho éxito en ciertos campos, pero deja de lado otros aspectos de la realidad.
En los años cincuenta, cuando yo estudiaba física en esta universidad –y odio hablar de mí mismo, así que únicamente lo haré durante dos minutos, y sólo porque tiene que ver con el tema que nos ocupa–, Beltrand Russell, el famoso filósofo británico ya fallecido, dio una serie de conferencias en el MIT. Nunca olvidaré cuando fui a una de sus conferencias y afirmó que la ciencia moderna no tiene nada que ver con el descubrimiento de la naturaleza de la realidad, aportando algunas razones. Cuando regresé a casa, no pude dormir en toda la noche. Yo no pensaba que hubiera ido al MIT para hacerme rico, o porque el gobierno iraní me obligara a hacerlo, sino para conocer la naturaleza de la realidad. Y aquí estaba uno de los más famosos filósofos del momento diciendo que eso no era posible. Esto me alejó de la posibilidad de convertirme en físico, e invertí los siguientes años –en paralelo con todos los demás cursos de física y matemáticas a los que debía asistir– estudiando filosofía de la ciencia, tanto aquí como en Harvard. Eso fue lo que realmente me llevó a estudiar filosofía de la ciencia y después filosofía islámica de la ciencia y cosmología islámica, a la que he dedicado los últimos treinta años de mi vida.
Este acontecimiento dirigió mis esfuerzos a tratar de descubrir el significado de otros modos de observar la naturaleza. En los años cincuenta acuñé el término de “ciencia islámica”, como una realidad viva y no sólo histórica. No me ocupé de la ciencia islámica como si fuera un capítulo en la historia de la ciencia occidental, sino como una forma independiente de observar la obra de la naturaleza. Esta postura generó una oposición casi unánime en Occidente. Si no hubiera sido por el noble apoyo de Sir Hammond Gibb, el famoso islamólogo británico de la Universidad de Harvard, nunca me habrían permitido decir una cosa así. En aquel tiempo, realmente era una blasfemia hablar de la ciencia islámica como una forma independiente de acercarse a la realidad, y no simplemente como un capítulo entre Aristóteles y el siglo XIII. Pero ha llovido mucho desde entonces, y este tercer punto de vista, con sus humildes comienzos en los libros que escribí cuando era un veinteañero, ha ganado mucho apoyo en el mundo islámico. Esta perspectiva se basa en la idea de que la ciencia occidental está muy relacionada con la civilización occidental, al igual que la ciencia islámica lo está con la civilización islámica. Y dado que la ciencia no es una actividad libre de juicios de valor, sería fructífero y posible para una civilización aprender la ciencia de otra civilización, para lo cual debería ser capaz de tomarla y hacerla suya. El mejor ejemplo de ello es exactamente lo que hizo el Islam con la ciencia griega y Europa con la ciencia del Islam –normalmente llamada ciencia árabe, aunque en realidad sea islámica–, practicada tanto por persas como por árabes, y también, en cierta medida, por turcos e indios.
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NOTAS.-
[1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado en http://msa.mit.edu/archives/nasrspeech1.html . Conferencia pronunciada en el la Asociación de Estudiantes Musulmanes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (Massachusetts Institute of Technology , MIT) (Nota de la Redacción).
[2] Seyyed Husein Nasr (Teherán, Irán, 1933) es Profesor en el Departamento de Estudios Islámicos de la Universidad George Washington. Filósofo y experto en religiones comparadas, sufismo, filosofía de la ciencia y metafísica, ha escrito multitud de libros sobre el Islam, muchos de ellos traducidos al castellano, entre los que pueden destacarse Hombre y naturaleza , Editorial Kier, Buenos Aires, 1982; Sufismo vivo , Editorial Herder, Barcelona, 1985; Vida y pensamiento en el Islam, Editorial Herder, Barcelona, 1985; El corazón del Islam , Editorial Kairós, Barcelona, 2007; Poemas de la vía mística , Mandala Ediciones, Madrid, 2002. Véase también otras de sus obras: “ La Sharî'a: Ley divina, norma social y humana ”, en revista Alif Nûn nº 28, junio de 2005; “ El significado espiritual del yihad ”, en revista Alif Nûn nº 54, noviembre de 2007; “¿Qué es el Islam tradicional?”, en revista Alif Nûn nos 57 (febrero de 2008) y 58 (marzo de 2008) ; “Ciencia y civilización en el Islam”, en revista Alif Nûn nos 62 (julio de 2008) y 63 (septiembre de 2008) . (Nota de la Redacción)
[3] Para más información sobre la figura de Al-Afghani, véase Tariq Ramadan, El reformismo musulmán , Bellaterra, Barcelona, 2000. (Nota de la Redacción).
[4] Para más información, véase Xavier Ternisien, Los hermanos musulmanes , Bellaterra, Barcelona, 2007. (Nota de la Redacción).
[5] Para más información, véase Douglas Karim Crow, “ Racionalismo e Isla m”, en revista Alif Nûn nº 65, noviembre de 2008. (Nota de la Redacción).
[6] Para más información, véase Thierry Zarcone, El Islam en la Turquía actual , Bellaterra, Barcelona, 2005; VV.AA, Hesperia culturas del Mediterráneo. Especial Turquía , Fundación J.L. Pardo / Tres Culturas, Madrid, 2006. (Nota de la Redacción).
[7] Véase E. Renan, Averroes y el averroísmo , Hiperión, Madrid, 1992. (Nota de la Redacción).
[8] Para más información, véase VV.AA, Hesperia, culturas del Mediterráneo. Especial Arabia Saudí , Fundación J.L. Pardo / Tres Culturas, Madrid, 2007; Pascal Ménotret, Arabia Saudí, el reino de las ficciones, Bellaterra, Barcelona, 2004; Sandra Mackey, Los saudíes , Paidós, Barcelona, 2004. (Nota de la Redacción).
Hipócrita discurso sobre Corea del Norte ¿Quién hará frente a EEUU y a Israel?

"Obama le pide al Mundo que se Enfrente a Corea del Norte", podía leerse en los titulares. Los EEUU, dijo Obama, estaban determinados a proteger “la paz y la seguridad del mundo”.
Sombras de doble lenguaje, de doble pensamiento, 1984.
30-05-2009
Paul Craig Roberts
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Corea del Norte es un lugar pequeño. Tan sólo China podría borrarla del mapa en unos pocos minutos. Sin embargo, el presidente de EEUU piensa nada menos que Corea del Norte se apresta a combatir contra el mundo entero.
Estamos siendo testigos de cómo los gangster de Washington construyen otra amenaza como las de Slobodan Milosevic, Osama bin Laden, Saddam Hussein, John Walter Lindh, Hamdi, Padilla, Sami Al-Arian, Hamas, Mahmoud Ahmadineyad y todos los desventurados detenidos demonizados por el Secretario de Defensa estadounidense Rumsfeld como “los 700 terroristas más peligrosos sobre la faz de la tierra”, torturados desde hace ya seis años en Gitmo sólo para acabar siendo discretamente librados. Lo siento, no es más que otra equivocación.
El complejo bélico/securitario que gobierna EEUU, junto con el Lobby israelí y los banco-gangster financieros, necesitan de una larga lista de enemigos peligrosos para que el dinero de los contribuyentes siga fluyendo hacia sus arcas.
El lobby de la Seguridad Interna depende de un sinfín de amenazas para convencer a los estadounidenses de que deben renunciar a sus libertades civiles para sentirse seguros y a salvo.
La legítima pregunta que cabría hacerse es: ¿quién va a plantarle cara a los gobiernos estadounidense e israelí?
¿Quién va a proteger las libertades civiles de israelíes y estadounidenses, especialmente las de los disidentes israelíes y los ciudadanos árabes de Israel?
¿Quién va a proteger a los palestinos, iraquíes, afganos, libaneses, iraníes y sirios de estadounidenses e israelíes?
Obama no, ni los nazis “camisas marrones” [*] que gobiernan hoy en Israel.
La idea de Obama de que todo el mundo tiene que levantarse frente a Corea del Norte es alucinante, pero esa alucinante idea palidece si se la compara con la garantía ofrecida por Obama de que EEUU protegerá “la paz y la seguridad del mundo”.
¿Son estos los mismos EEUU que bombardearon Serbia, incluyendo las oficinas diplomáticas chinas y trenes de pasajeros civiles, y se entrometieron para que Serbia perdiera Kosovo, entregándoselo a una banda de señores de la droga musulmanes, prestándoselos a las tropas de la OTAN para que protegieran su operación?
¿Son estos los mismos EEUU culpables de los aproximadamente un millón de muertos iraquíes, de las viudas y huérfanos por doquier y de convertir en refugiados a una quinta parte de la población iraquí?
¿Son estos los mismos EEUU que bloquearon e impidieron que el resto del mundo condenara a Israel por su ataque asesino contra los civiles libaneses en 2006 y, más recientemente, contra los gazatíes; los mismos EEUU que han encubierto el saqueo israelí de Palestina durante los últimos sesenta años, un robo que ha provocado que cuatro millones de palestinos tengan que escapar de sus hogares y pueblos a causa de la violencia y terror de Israel?
¿Son estos los mismos EEUU que están llevando a cabo ejercicios militares en las antiguas partes constituyentes de Rusia y rodeando este país con bases de misiles?
¿Son estos los mismos EEUU que bombardean Afganistán, dejándolo convertido en un informe montón de ruinas con víctimas civiles masivas?
¿Son estos los mismos EEUU que han comenzado una guerra horrenda en Pakistán, una guerra que en sus primeros días ha provocado ya un millón de refugiados? [**].
¿“La paz y la seguridad del mundo”? ¿“De qué mundo”?
Cuando regresó de las consultas celebradas con Obama en Washington, ese nazi de camisa marrón que es el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que era responsabilidad de Israel “eliminar” la “amenaza nuclear” de Irán.
¿Qué amenaza nuclear? Las agencias de la inteligencia estadounidense se han mostrado unánimes en sus conclusiones de que Irán no tiene programa de armas nucleares desde el año 2003. Los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica informan que no hay señal alguna de programa de armas nucleares en Irán.
¿A quién está bombardeando Irán? ¿A cuántos refugiados está obligando Irán a huir para salvar sus vidas?
¿A quién está bombardeando Corea del Norte?
Los dos grandes países asesinos que provocan cifras inmensas de refugiados son EEUU e Israel. Entre ambos han asesinado y destrozado las vidas de millones de seres que no representaban amenaza alguna para nadie.
Ningún país sobre la tierra rivaliza con EEUU e Israel en tan bestial y asesina violencia.
Pero Obama nos ofrece todo tipo de seguridades de que EEUU protegerá “la paz y la seguridad del mundo”. Y ese nazi camisa marrón de Netanyahu le asegura al mundo que Israel le salvará de la “amenaza iraní”.
¿Dónde están los medios?
¿Por qué los pueblos no se carcajean de esos dirigentes?
N. de la T.:
[*] Brownshirts en el original: camisas marrones, se denominaba así, por el color de sus uniformes, a los componentes de la Sección de Asalto, organización paramilitar del Partido Nazi alemán.
[**] La organización de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, acaba de estimar en 2,4 millones la cifra de personas que han tenido que escapar ya de sus hogares a causa de los actuales combates en Pakistán.
Paul Craig Roberts fue Subsecretario del Tesoro durante la administración Reagan. Es coautor de “The Tyranny of the Good Intentions”. Puede contactarse con él en: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Enlace con texto original:
http://www.counterpunch.org/roberts05272009.html
viernes, 29 de mayo de 2009
La pesadilla estadounidense: la distopia Obama

29-05-2009
Manipulación, propaganda, embrujo de las imágenes y de las relaciones públicas
Andrew Hugh
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Ocho años después de la pesadilla Bush-Cheney durante la cual presenciamos la destrucción gratuita de Afganistán e Iraq, la negación cínica de siglos de un Derecho creado para proteger los derechos humanos más básicos y una política exterior digna de Genghis Khan, llega la “Gran Esperanza Negra” en la persona de Barack Obama.
La conciencia colectiva del mundo se entregó sin sentido crítico alguno hacia lo que se había presentado como una nueva era de paz, cambio y confianza en el gobierno.
Nunca antes se había asistido a un uso tan logrado de la manipulación, de la propaganda y del embrujo de las imágenes y de las relaciones públicas para vender al público un hombre que iba a tomar de Bush el relevo del mando y participar con él en la carrera de la destrucción de la economía y de los derechos de los pueblos, y ayudar a dar a luz una nación totalmente controlada por aquellos que siempre han merodeado en las sombras del poder. Se prometió “Cambio” y se concedió en la forma de un empeoramiento de la distópica pesadilla.
Se rompieron las promesas sin presentar disculpa alguna, la misma creativa jerga jurídica que infestó la administración Bush en la forma de John Yoo y Alberto Gonzalez se volvió a usar para negar justicia a los presos de Guantánamo, para justificar más tortura, más destrucción de la Constitución y más vigilancia legal de los ciudadanos estadounidenses.
El presidente que tendió una mano de paz al mundo musulmán ha asesinado a cientos de hombres, mujeres y niños paquistaníes.
El presidente que prometió que su gobierno rendiría cuentas de sus acciones se ha rodeado de miembros de lobby, banksters** y belicistas. Su fiscal general se niega a emprender acciones judiciales contra algunos de los peores crímenes de guerra cometidos en la historia moderna y sigue dando cobertura legal a criminales que han torturado impunemente.
El país ha seguido arruinándose debido al robo continuo del dinero de los contribuyentes mientras que los donantes de Wall Street para la campaña presidencial reciben su compensación. Obama ha permanecido impasible mientras Bernancke afirma que la Reserva Federal privada no tiene que rendir cuentas ni al Congreso ni al público estadounidense.
El contribuyente estadounidense está en el atolladero de una deuda que no para de crecer de 14.3 billones de dólares.
Están aumentando los cierres de empresas y el paro sin que la administración haga esfuerzos significativos para aliviar los síntomas, sin importar la causa.
La nueva imagen de Estados Unidos es la de ciudades de tiendas de campaña, largas colas ante comedores populares, sheriffs expulsando de sus hogares a innumerables jóvenes y ancianos, ciudades antes prósperas sumidas en una inquietante quietud y una población cada vez más desilusionada.
La “Guerra contra el Terrorismo” se ha transformado en una red de control de una población que cada vez es más consciente.
Bush ya había asentado los cimientos de ello con [las leyes] Patriot Act, Patriot Act 2, la ley de Comisiones Militares y muchos decretos que estrangulan lo que quedaba de la Posse Comitatus*** y de la Constitución.
El ministerio de seguridad interior define ahora como “terrorista” a todo aquel cree en la Constitución y en la primera, segunda y cuarta Enmiendas.
A los veteranos que vuelven se les niegan los derechos que les corresponden según la segunda Enmienda.
Una “lista de terroristas bajo vigilancia” integrada por más de un millón de personas y que aumenta sin cesar se está usando para negar a los ciudadanos sus derechos a viajar y a trabajar.
Obama está dando vueltas ahora a la idea de la detención ilimitada sin juicio de ciudadanos estadounidenses. ¡Y esto lo hace un profesor de derecho constitucional!
En el Congreso están pendientes de aprobación una serie de proyectos de ley para criminalizar la libertad de expresión en internet a través de la Cyberbullying Act que criminalizará el herir los sentimientos de alguien. Igual que con la Patriot Act esto se transformará en una criminalización de la libertad de expresión política y de toda crítica al gobierno.
Se está utilizando el “ciberterrorismo” como pretexto para poner la regulación gubernamental como primer bastión de la información imparcial.
Washington se ha dado cuenta de que cada vez le resulta más difícil salirse con lasuya con su agenda fascista y está tratando de controlar el terreno. La población es cada vez más consciente del tipo de “cambio” que Obama quería aportar.
Ha habido una resistencia cada vez mayor a nivel estatal por parte de varias personas que han invocado sus derechos según las Enmiendas 9ª y 10ª en un valiente intento de impedir que el Vampiro Federal succiones las últimas gotas de sangre, los últimos vestigios de Libertad y Esperanza.
Esta es la pesadilla distópica en la que se encuentra sumido hoy Estados Unidos y cada día trae nuevos ataques a la libertad y a la cordura.
Se está elaborando el marco para un control total de los ciudadanos, de la economía y de los medios de comunicación en base a un cada vez mayor poder gubernamental.
Obama se sienta en la cima de su nuevo Imperio, siempre sonriente con esa sonrisa poco sincera que asquea y rodeado de sus experimentados cortesanos que llevan décadas trabajado para llevar a Estados Unidos a esta nueva era del Nuevo Orden Mundial.
N. de la t.: Una distopia es una utopía perversa en la que la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad utópica (http://www.askoxford.com/concise_oed/dystopia?view=uk).
** N de la t.: Bankster es un ingenioso neologismo formado, evidentemente, con la palabra inglesa “bank” (banco) en vez del primer componente de la palabra gangster, “gang” (banda).
*** N. de la t.: La Posse Comitatus Act (1878) es un principio político según el cual el ejército no tiene derecho a intervenir en asuntos del gobierno civil ni de la justicia o en un procedimiento judicial. Véase: http://www.dojgov.net/posse_comitatus_act.htm
Enlace con el original: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=13716
Rodrigo Rato y el Fondo Monetario Internacional

29 de Mayo 2009
diari digital EL PLURAL
Este artículo analiza críticamente las políticas liberales promovidas por el FMI que llegarona a su mayor desarrollo durante el perido que estuvo dirigido por Rodrigo Rato.
Es sorprendente que no exista un debate en la prensa económica española, o en la prensa en general, sobre las aportaciones que los gobiernos del G-20 (incluyendo España) están haciendo al Fondo Monetario Internacional (FMI). Parece existir una idea bastante generalizada, en tales medios, de que la ayuda de estos gobiernos al FMI es, en realidad, una ayuda (expresada como préstamo) a los países en crisis financiera para que puedan poner su casa en orden. De ahí que se vea casi como una ayuda humanitaria a los países, en su mayoría subdesarrollados, que están teniendo dificultades.
Esta visión, sin embargo, es errónea. El FMI ha sido una de las instituciones –como el Banco Mundial- que ha promovido con mayor intensidad y dureza el credo neoliberal, que ha sido tan desastroso para la economía mundial y para los países subdesarrollados. Y una de las peores épocas fue precisamente la época en la que el FMI estuvo dirigido por Rodrigo Rato. Su docilidad hacia las políticas instruidas por la administración Bush tuvo como consecuencia un reforzamiento de las políticas liberales, que causaron gran perjuicio a los países subdesarrollados. Es bien conocido que el director general del FMI, siempre un europeo, sigue las directrices del gobierno federal de EEUU. Pero esta situación alcanzó niveles de cumplimiento nunca vistos antes, un hecho ampliamente conocido en el mundo político e intelectual de Washington. Rodrigo Rato tuvo también la reputación, en estos círculos, de ser una persona más atenta a la política española que al mundo de las finanzas internacionales. Varios economistas especializados en temas de finanzas internacionales, como Mark Weisbrot, del Center for Economic and Policy Research de Washington, consideran que la etapa del FMI bajo la dirección de Rodrigo Rato, fue la etapa en la que tal institución fue más neoliberal. El FMI exigió, entonces, unas condiciones leoninas a los países que pedían préstamos, forzándoles a reducir su gasto público, a eliminar su déficit del estado, a desregular la banca y los mercados de trabajo. Con estas políticas contribuyó a empeorar la situación de muchos países subdesarrollados.
La llegada de un nuevo director -Domenique Strauss-Kahn- pareció que marcaría un cambio. Es más, la crisis había cuestionado los criterios que el FMI promovía en el mundo. En realidad, bajo Rodrigo Rato, el FMI había llegado a un nivel de desprestigio nunca alcanzado antes. Voces, no sólo en el mundo subdesarrollado, sino incluso en Washington, llegaron incluso a pedir que desapareciera el FMI. De ahí que la llegada del nuevo director significara una nueva esperanza, que traería cambios. Y los ha habido, pero hasta cierto punto. El FMI promueve, ahora, políticas keynesianas de estímulo económico para los países desarrollados (un cambio en las políticas neoliberales anteriores), pero en cambio continúa con las políticas de austeridad de gasto público en los países subdesarrollados, a los que no se permite desarrollar su gran potencial como consecuencia de las políticas de aquella institución. En sus préstamos, el FMI continúa exigiendo a tales países una austeridad de gasto público que está dificultando tanto su desarrollo como su salida de la crisis.
De ahí que haya habido una revuelta del sector progresista del Partido Demócrata protestando por el hecho de que el Congreso aceptara asignar 108.000 millones de dólares al FMI. Tal como ha señalado el citado Mark Weisbrot, “es un enorme error proveer fondos al FMI sin que haya una reforma profunda de tal institución, cambiando el criterio neoliberal seguido durante todos estos años”. Y 33 miembros del Congreso de EEUU han enviado una carta al Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso pidiendo tal cambio en el criterio y en el comportamiento del FMI, así como en la falta de transparencia del FMI. Es sorprendente que este tema no se haya discutido en las Cortes Españolas, puesto que el gobierno español es también uno de los donantes al FMI.
Que no cunda el pánico. A propósito de las nacionalizaciones en Venezuela

28 de mayo de 2009
PRENSA DE FRENTE
Claudio Lozano y Tomás Raffo, del Instituto de Formación de la CTA, analizan la decisión del gobierno de Chávez, de Venezuela, de nacionalizar el conjunto de empresas siderúrgicas afincadas en Venezuela y las reacciones que esa decisión provocó en el poder económico en Argentina.
La decisión soberana del gobierno Venezolano de construir un “único gran complejo siderúrgico industrial integrado colectivo” que supone la nacionalización (estatización) con control obrero (participación de los trabajadores en el directorio) del conjunto de firmas que participan de la producción siderúrgica de dicho país, ha sido presentada por los medios oficiales y por los diversos representantes del Poder Económico Local (La Unión Industrial Argentina, la Asociación Empresarial Argentina, Adeba, la Cámara de Exportadores, la Bolsa de Comercio, entre otros), como si la decisión fuera un capítulo más de la supuesta batalla entre “Hugo Chávez y Techint” y ha motivado preocupación y alarma en los empresarios locales que consideran estos como “un atentado a los intereses argentinos” y por lo tanto, urgen que el gobierno local “arbitre las medidas necesarias para defender el interés argentino” entre las cuales según expresas declaraciones de la UIA se solicita al gobierno que “revea la decisión de incorporar a Venezuela como miembro pleno” del MERCOSUR.
Así las cosas, un conjunto de reflexiones pueden servir para fomentar un debate imprescindible para nuestro país.
En primer lugar corresponde resaltar lo ya expuesto: la decisión del gobierno Venezolano, no se circunscribe en absoluto a una pulseada con el grupo económico Techint. Es por el contrario la voluntad de crear un único espacio de producción de insumos siderúrgicos con absoluto predominio de las firmas estatales y previendo la participación de los trabajadores, la que se presenta como la fundamentación de la medida. No han sido solamente las 3 firmas donde el grupo Techint tiene participación (de las cuales en dos es la socia mayoritaria, y en otra aporta un capital menor) las que se han nacionalizado, sino también otras 4 empresas siderúrgicas y una proveedora de insumos siderúrgicos, todas de capitales privados venezolanos, las que están involucradas también en esta decisión. Pero además las nacionalizaciones / estatizaciones de empresa encarados por el Gobierno Venezolano tampoco se restringen únicamente a la siderurgia. Ya ha habido nacionalizaciones / estatizaciones en el sector de la “energía eléctrica” que estaba dominado principalmente por empresas norteamericanas, en las comunicaciones, en la banca, en la industria cementera y aún en el ya de por sí dominante espacio estatal del petróleo. Las estatizaciones realizadas se llevaron a cabo dominantemente mediante “acuerdos amistosos” por parte de las empresas privadas y el Estado Venezolano, en donde según las denuncias de la oposición venezolana, los precios pagados por el gobierno están un 20% por encima del valor de mercado de las firmas.
Por otro lado, desde una posición teórica, el pedido de la cúpula empresarial argentina para que el gobierno defienda los “intereses nacionales violentados en tierras venezolanas” supone un exceso y un disparate mayúsculo. Exceso, porque si bien es cierto que es frecuente asociar al Gobierno actual con intereses privados, siempre es bueno que dicha asociación sea lo menos explícita posible. Se supone que el Estado debe representar el interés común (es decir el de todos) y no un interés particular (el de un empresario). Se supone que frente al conflicto entre un interés privado y el interés de conjunto debe primar el del conjunto. Se sabe que en la práctica el Estado muchas veces representa un interés particular presentándolo como un interés del conjunto. Hacer explícito esta demanda debilita los consensos necesarios que la medida requiere. Por eso es un exceso. Sin embargo, la discusión de fondo es si efectivamente el grupo empresario Techint, y en forma más general la Cúpula Empresarial Local (cuyos representantes son los que pusieron el grito el cielo ante la decisión del gobierno venezolano) contienen en sus intereses el interés del conjunto de los argentinos. El compromiso empresario con el conjunto se define en la decisión de transformar en inversión las ganancias extraordinarias obtenidas en los últimos años. Esta claro que, como bien da cuenta el proceso inflacionario vivido desde el 2007, este comportamiento no se ha cumplido para la experiencia reciente de nuestro país.
El exceso del reclamo de la cúpula empresaria local también se expresa en que los cuestionamientos respecto a la decisión soberana del representante del interés común en un territorio al que no pertenecen, suponen una violación al principio de libre determinación de los pueblos el cual se basa en la no injerencia de parte de los extranjeros en las decisiones políticas adoptadas por el representante legal de una comunidad. Pero es un disparate mayúsculo, porque le pese a quien le pese, el Grupo Empresario Techint NO ES ARGENTINO. Se trata de un conglomerado de empresas radicadas en diversos sectores de actividad de la economía argentina, pero que su principal actividad es ser un productor mundial de insumos para la industria petrolera. Los dueños de Techint son la familia italiana Rocca, su radicación legal es el paraíso fiscal de Luxemburgo y la asamblea de accionista se realiza anualmente en Italia. No por el hecho de contratar gerentes argentinos una firma es argentina. Sino casi no habría empresas extranjeras en la Argentina ni en el mundo.
Lo que resulta llamativo a todas luces es la denominada “alerta empresaria” frente a la decisión del gobierno venezolano. El estado de alerta supone precaución frente a un posible daño. Solo se justificaría dicho estado de alerta si hubiera razones para suponer que el ejemplo venezolano pueda repetirse en nuestro país. Para que tal cosa ocurra, se supone que los empresarios argentinos puedan temer la influencia del presidente Venezolano sobre el matrimonio presidencial argentino. Es decir si en una formula escueta se podría afirmar la notación Kirchner = Chávez. Lamentablemente nada más alejado de la realidad. Unos pocos ejemplos pueden mostrar la distancia que separa la supuesta igualdad entre el presidente venezolano y los Kirchner:
* A diferencia de Venezuela, en Argentina los resortes básicos de la economía están en manos privadas. Petróleo, Siderurgia, Comunicaciones y Servicios Públicos son sectores claves donde la diferencia entre la gestión estatal venezolana y la privatista argentina, son significativos para diferenciar a Chávez de los Kirchner.
* Las denominadas “misiones sociales” que son los programas sociales que proveen salud, educación, alimentación, prevención, etc. a los sectores populares venezolanos, creadas como modos de sortear las burocracias estatales, son una rica experiencia que tampoco ha imitado el gobierno argentino.
* Quizás lo fundamental, y que permite entender porque los Kirchner no son Chávez, es la práctica recurrente a Consultas Populares para cualquier tema que se considere conflictivo. Será quizás por seguir los mandatos de su sociedad, a la cual se la consulta en forma permanente, que el presidente Venezolano puede hacer lo que aquí el matrimonio presidencial no quiere hacer?
Es necesario señalar que la queja empresaria frente a la decisión del gobierno venezolano, es también el reflejo de un malestar creciente de los mismos con el gobierno argentino. Este malestar no puede reflejar sino insatisfacción con la situación actual, que no puede deberse sino a la insuficiencia que para estos capitales asume la política de gobierno. Esta claro que lo hecho en materia de medidas pro empresariales por parte de la actual gestión no alcanza a satisfacer el reclamo empresario. Una rápida mirada a dichas medidas quizás permita entender algo de este malestar:
* ¿No les alcanza la utilización de los recursos del sistema previsional que están siendo utilizados para sostener empresas privadas (la papelera Massuh) sectores enteros de actividad (la industria automotriz) y el financiamiento de los denominados paquetes “anticrisis” (con crédito blando para sostener el boom de consumos de las grandes cadenas comerciales, el crédito blando a empresas industriales, etc.)?
* ¿No les alcanza con que el Gobierno haya instrumentado el REPRO, por medio del cual el Estado se hace cargo de parte de la masa salarial (hasta $600 de sueldo en carácter no remunerativo) de las firmas para que las mismas no reduzcan a su planta formal?
* ¿No alcanza que la primera medida de importancia de la actual gestión haya sido dotar de permanencia el Régimen de Promoción a las Inversiones, que originalmente había creado el anterior gobierno (de Néstor Kirchner) con carácter de transitorio por 3 años? Se trata de un régimen que hasta la fecha ha otorgado $1.800 millones de subsidio, de los cuales el 58% fue apropiado por una sola firma (Aluar).
No hay que ser muy perspicaz para observar que efectivamente al núcleo empresario argentino lo expuesto no le alcanza. Basta escuchar brevemente las posturas de los principales referentes de la cúpula económica para percibir sus demandas. En reiteradas ocasiones el presidente de la UIA ha manifestado la necesidad de “corregir la apreciación cambiaria”, cuando ha querido ser elegante, o simplemente la brutal “necesidad de una devaluación” que inclusive necesitaría estar acompañada por una “rebaja de la carga impositiva”. Devaluación con menor presión fiscal. ¿No es acaso lo que sucedió cuando implosionó la Convertibilidad a finales del 2001? En aquel entonces tuvimos una devaluación del 300% en un contexto de ausencia de retenciones para las exportaciones.
Habida cuenta de lo expuesto, quizás algo de razón tenga el candidato oficial (Kirchner, Néstor) cuando denuncia que “algunos quieren volver al 2001”. Lamentablemente se olvida que esos “algunos” no son otros que la propia “cúpula empresarial local” promovida durante su mandato por una serie de medidas “neodesarrollistas” que no han hecho otra cosa que ampliar la capacidad de estos actores de incidir sobre las políticas públicas, que efectivamente pueden llevarnos nuevamente al 2001 tan temido. No será acaso esta una clara señal para asumir el obstáculo que supone la vigencia de una cúpula empresaria fuertemente extranjerizada, depredadora de los recursos naturales y que reproduce una dupla de concentración y desigualdad en el cuerpo social, para efectivamente encarar un proceso de desarrollo económico que involucre al conjunto de los argentinos?
Para aclarar el punto, desde nuestra concepción la estatización per se no es ni buena ni mala. Nosotros no somos por definición estatistas, sino que estamos convencidos que frente a la existencia en la Argentina -y en América Latina- de una cúpula empresarial dominantemente extranjera, la discusión sobre el futuro, que es en buena medida la discusión sobre la inversión, obliga a un papel de los Estados sumamente activo, que debe evaluar cuáles son los lugares y los modos de intervención en función del compromiso que el capital privado tenga con el rumbo nacional popularmente definido. Habida cuenta de la experiencia Argentina, cada cual podrá sacar sus propias conclusiones.
Josep Anglada: “Prohibiremos construir mezquitas allá donde gobernemos”
¿Qué aporta Anglada de nuevo al debate político catalán?
Parece ser que los medios de comunicación, muy duros siempre conmigo y con mi partido, ya se han repuesto del susto tras el éxito electoral alcanzado por PxC en los comicios municipales de 2007, y empiezan a vernos como un actor más dentro de la política municipal.
PxC se presenta como una alternativa a los partidos políticos tradicionales. Cristalizamos mejor las angustias y las esperanzas de la gente, tenemos una concepción moderna y ágil de la política, y un mensaje que interpela de manera más directa y más sincera a los votantes. La gente está cansada de unos partidos que han perdido la noción de la realidad.
La Liga Norte y el Vlaams Belang acudieron para arroparle en su congreso ¿Qué importancia da usted a la presencia de estos partidos europeos?
La presencia de Lega Nord y Vlaams Belang es una muestra de que Plataforma per Catalunya apuesta por un proyecto que triunfa en otras regiones de Europa y que acabará triunfando en Catalunya.
Es importante que la gente sepa que contamos con el apoyo de un partido que forma gobierno en coalición con el partido de Berlusconi en Italia como es Lega Nord, y del partido más votado de toda Flandes, el Vlaams Belang.
Dígame usted los partidos europeos ideologicamente más cercanos a PxC
Nuestro partido mantiene relación con Vlaams Belang y Lega Nord, pero también estamos abiertos a acercar posturas con otros partidos. No cerramos las puertas a nadie.
En noviembre de 2007 una delegación de PxC fue invitada a la Convention Identitaire celebrada en la localidad francesa de Beaune. Allí había representantes de otros partidos, entre los que estaban Lega Nord y Vlaams Belang, y miembros organizadores de la convención nos pusieron en contacto para estrechar vínculos de cara a la creación de una plataforma identitaria de ámbito europeo para concurrir de manera conjunta a las elecciones a la Eurocámara.
Hablemos de inmigración. ¿Cuál es la situación en Cataluña?
Catalunya viene padeciendo desde hace años el fenómeno de la inmigración masiva, tanto legal como ilegal. Hemos alcanzado el millón de inmigrantes, lo que supone más de un 13% de la población total catalana.
La inmigración supone un enorme impacto sobre la sociedad receptora, porque si no se controla y regulariza específicamente supone un riesgo para su cultura e identidad y el colapso de los servicios sociales. Tampoco podemos perder de vista la relación entre inmigración y delincuencia. A pesar de que los extranjeros representan un 13% de población, las población reclusa foránea en Catalunya supone más de un 40% del total.
¿Proponen ustedes la expulsión de inmigrantes?
Los inmigrantes que están en situación irregular han de ser expulsados. Es algo que dice la ley. En el próximo Congreso presentaremos una batería de medidas entre las que figuran la deportación de todos los inmigrantes que hayan cometido delitos y la prohibición de volver a entrar en el país durante 10 años si la expulsión se debiera a motivos de orden público, y 5 años si la expulsión se decretara por problemas de seguridad pública.
¿Se está islamizando de alguna manera Cataluña? ¿Qué datos tienen ustedes?
Los primero síntomas de islamización en nuestra sociedad no son algo aislado. Podemos afirmar que toda Europa es hoy objeto de una avalancha masiva de inmigrantes de religión musulmana, y que la islamización es una amenaza global y real para todos los países europeos.
Actualmente Catalunya es la comunidad autónoma de España con el índice de musulmanes más alto. Los últimos datos de que disponemos datan de marzo de 2008, y sitúan el número de musulmanes en 279.000.
Desde PxC siempre hemos apuntado que el Islam es un caballo de Troya para Occidente, y especialmente en España y más concretamente en Catalunya.
Es cierto que en nuestra comunidad hay un escaso control de este fenómeno. El portavoz de Inmigración de la Confederación Española de Policía atribuye la mayor presencia de islamistas en Catalunya al precario control de la inmigración ilegal que ha provocado en nuestra comunidad la reducción de efectivos de la Policía Nacional. Son datos muy inquietantes que provienen de una fuente oficial.
¿Prohibiran la construcción de mezquitas allá donde logren gobernar ustedes como hacen ya algunos partidos como el de Strache o el del recientemente fallecido Haider en Austria?
Sin ninguna duda. De hecho es una de las medidas que figuran en nuestro programa, y responde a la necesidad de combatir el fundamentalismo islámico.
El salafismo, la doctrina radical de Al Qaeda, se ha instalado en decenas de mezquitas de Catalunya. Fuentes policiales señalan que el 10% de estos centros que hay en España siguen sus dictados. En ellos se predica el odio contra Occidente y los valores democráticos. A menudo son centros de adoctrinamiento vinculados con el terrorismo internacional.
Los imanes de Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Mataró, Vilanova i la Galtrú y de un oratorio del Raval han sido detenidos por estar relacionados con el 11-M o por hacer un llamamiento a la yihad. ¿Qué confianza pueden inspirar estos hechos entre los ciudadanos?
¿Cuál es su próximo objetivo? ¿Entrar en el Parlament? ¿Existen opciones reales de poder hacerlo?
Nuestro objetivo más inmediato son las elecciones autonómicas que se celebran en menos de dos años. Sin duda llevar nuestra voz al Parlament supondrá un soplo de aire fresco para la política catalana y hacer que la voz de muchos catalanes decepcionados con el actual sistema de partidos se haga oír. Los resultados obtenidos en las elecciones municipales del pasado año son un indicador muy esperanzador. Las 39 candidaturas que presentamos consiguieron superar los 12.000 votos, y si tenemos en cuenta que en Catalunya hay cerca de 950 municipios, las posibilidades de hacer llegar nuestro mensaje a un mayor número de votantes aumentan de manera considerable.
Gran Bretaña: Renunciaran 50 diputados laboristas por el escándalo de los gastos parlamentarios

Al menos 50 diputados laboristas serán forzados a renunciar a sus bancadas para las próximas elecciones generales tras el escándalo desatado por los gastos parlamentarios, afirmó el secretario general del sindicato GMB, Paul Kenny.
El gremialista, uno de los principales donantes del Laborismo, dio a conocer la noticia mientras el comité ejecutivo de la agrupación evalúa imponer sanciones a los parlamentarios acusados de abusos y malversación de fondos públicos.
"No podemos contar con una regla para los parlamentarios rasos y otra para la elite política en el gobierno", dijo Kelly a la BBC.
"Si hubo personas que utilizaron el sistema para enriquecerse, ya sea a través de un reembolso de gastos personales excesivos como por ganancias de sus segundas residencias, está bien claro que estarán sujetos a un intenso escrutinio por parte del Partido Laborista", agregó.
Según el sindicalista británico, un "número significativo" de legisladores de los principales partidos políticos deberán renunciar a sus bancadas paras las próximas elecciones generales, previstas para mayo de 2010.
"Me sorprendería mucho si (las renuncias) fueran menos del 20% del actual número de parlamentarios. Creo que serán más de cien. Al menos 50, aunque podría haber más", continuó.
Mientras tanto, el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista informó que seguirá deliberando en los próximos días acerca de qué medidas tomar contra los parlamentarios que abusaron del sistema de gastos y dietas.
Entre los casos que considera están los de los legisladores laboristas Margaret Moran, Elliot Morley y Ian Gibson. Informó que el caso de un cuarto parlamentario, David Chaytor, será analizado en los próximos días.
"El panel está actualmente en el proceso de recoger evidencia sobre todos los involucrados en estos casos y el Partido Laborista hará un nuevo aviso cuando haya tomado una conclusión", afirmó un portavoz de la agrupación.
"Todos los miembros del panel están de acuerdo en la necesidad de tomar una acción rápida y urgente para tranquilizar a la población y a los miembros del Laborismo", agregó.
En ese sentido, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que el gobierno "limpiará el sistema político".

