miércoles, 16 de diciembre de 2009

La importancia de un informe de la Unesco sobre ataques a patrimonios culturales en Iraq


Tropas e infantes de marina de los USA delante del Museo Nacional de Arqueología e Historia de Irak.

La destrucción y pillaje del patrimonio cultural iraquí por las tropas estadounidenses ha sido denunciado por la UNESCO.

El debilitamiento del imperio norteamericano abre las puertas para más verdad y justicia
por Karl Müller

Pronto será el séptimo año de ocupación de Irak organizada por la oligarquía USA y conducida por George Bush. La invasión de este país árabe poseedor de cuantiosas reservas petroleras fue encubierta bajo el falso pretexto de ser un peligro para la Humanidad al poseer o querer dotarse de armas atómicas. Barack Obama, el nuevo presidente es incapaz de retirar sus tropas de Irak a pesar que lo prometió durante su campaña presidencial.
Nuestros colegas suizos del semanal Horizontes y Debates hacen un balance de esta locura norteamericana que ya ha costado la vida a un millón y medio de iraquíes, uno de los más grandes genocidios de los últimos tiempos y sus repercusiones en los EEUU.15 de diciembre de 2009

La consecuencias de una locura estadounidense
Una horrenda deuda estatal (en el presente más de 12 billones de dólares; a fines de septiembre, al cierre del presupuesto anual, se registraron – sólo por el año 2009 – 1,6 billones de dólares, es decir más de un 11% del ingreso total. Según cálculos del gobierno norteamericano, hasta 2019 se le sumarán otros 9,1 billones) [1] ;

1 una horrenda deuda también en el sector privado (en este momento 38 millones de norteamericanos, más del 15% están endeudados) [2];

2 una decadencia del curso del dólar, ya no aceptada internacionalmente (esto lleva a que los poseedores de dólares cada vez más buscan otras formas de inversiones, por ejemplo, en oro) [3];

3 la cuota más alta de desocupación desde hace 25 años (según un informe del «Washington Post» del 17 de noviembre, sobre una investigación del Ministerio de agricultura de EE.UU., en el año 2008 casi 50 millones de norteamericanos no pudieron alimentarse suficientemente – hoy ese número será aún mayor); un déficit catastrófico en el comercio y en el balance de pagos; una estructura económica malsana (en 2008, el 30% de las ganancias de todas las empresas provenían del sector de finanzas, y a raíz del «aluvión» de dinero estatal, ya se está creando una nueva y enorme burbuja de especulación) [4];

4 una sociedad de clases, en muchos sentidos polarizada, desorientada y en proceso de disolución; dos grandes guerras devastadoras con nuevos records de gastos militares (más de 600 mil millones de dólares en el presupuesto de 2009); además, el desprestigio mundial… EE.UU. haría bien en cambiar de rumbo, concentrarse en sus asuntos internos, y tratar a los demás estados no como un imperio, sino de igual a igual.

La tesis de que el poderío mundial de EE.UU. está al borde del colapso, deviene cada vez más probable.

El fin del predominio del dólar puede ser una liberación para el mundo
Y eso está bien; porque a pesar de las dependencias recíprocas en el mundo de hoy, y aún del peligro de que otras potencias cubran ese «vacío», tomen su lugar y persigan la hegemonía, para el mundo será una liberación, cuando los estados y los pueblos no tengan que someterse más al yugo de la política de EE.UU.

El poderío mundial de EE.UU., según la opinión de expertos, se apoya en la supremacía del dólar y del poder militar con su poderoso armamento. Los dos van unidos, y ahora que el predominio del dólar está llegando a su fin, también el poder militar se convertirá en un tigre sin dientes. Simbólico es el transcurso de la visita de Obama en China.

Si el «Washington Post», el 18 de noviembre, dijo que el viaje del presidente norteamericano a China «no aportó nada», esto debe traducirse así: que los países como China no están ya dispuestos a doblegarse a las normas de Washington – aun cuando sea necesaria una política muy cautelosa, para que el cambio no arrastre consigo a todos los otros al abismo.

Ese proceso también es bueno porque ofrece la posibilidad de que verdades, hasta ahora silenciadas, se hagan conocer públicamente. También la manera como EE.UU. y sus aliados hacen la guerra desde hace 10 años: prácticamente contra todo lo que la humanidad reconoce como derecho y contra las normas que se han establecido.

Más verdades saldrán a la luz
Esa nueva transparencia, no se realizará sólo a través del compromiso de pequeños grupos y algunas personalidades íntegras que estaban y están empeñadas en investigar y en hacer conocer la verdad. Sino del lado oficial, desde organizaciones internacionales hasta gobiernos y medios masivos de comunicación.

¿Quién hubiera pensado hace unos meses, que el asesino de guerra Tony Blair no es aplaudido como el gran hombre de acción y recompensado con nuevos puestos, sino que, paso a paso, pero con determinación, se lo pone en retiro?

¿Quién hubiera pensado que en Alemania se debatiera abiertamente sobre fracasos políticos en la guerra de Afganistán? ¿Y que políticos alemanes tomen la palabra y protesten, porque el gobierno de EE.UU. – contrariamente a las reglas de protección de datos – sobre todo después del 11 de septiembre de 2001, puede acceder a datos bancarios de los clientes, sin conceder a los europeos el mismo derecho para clientes de bancos norteamericanos.

¿Quién hubiera pensado que el gobierno británico pusiera una comisión investigadora que se ocupa, una vez más, de la participación y las acciones de guerra del país en Iraq? Esto todavía no es justicia, pero son señales. De a poco se está reconociendo que se ha producido una gran injusticia.

Informe de la Unesco sobre destrozos en la Babilonia iraquí
Finalmente: ¿quién hubiera pensado que, paso a paso, también se esté realizando la investigación sobre crímenes de los norteamericanos en Iraq, país castigado desde hace 30 años por guerras y sanciones?

Ya el 26 de junio, la Unesco – organización de la ONU encargada de los patrimonios culturales en el mundo – presentó un informe de 20 páginas [5] sobre destrozos causados por la guerra en la Babilonia iraquí.

Ese informe confirma para Babilonia, todo lo que, durante la guerra, fue notificado desde casi todos los centros culturales de Iraq: que las fuerzas de ocupación destruyeron partes importantes de la cultura del país.
Estas permitieron el vandalismo, incluso lo estimularon e intervinieron en él. Así, no sólo miles de ilustrados del país fueron asesinados o secuestrados. También se destruyó una herencia de incalculable valor para la población de Iraq y para toda la humanidad.

Un informe del año 2003
En este lugar debe citarse un informe del 17 de abril de 2003, es decir en la fase candente de la guerra: «Una semana después de la invasión de las tropas en Bagdad, la capital de Iraq, continúan allí los saqueos e incendios provocados.
Sobre todo, han causado indignación en todo el mundo, los asaltos a los hospitales y el saqueo sistemático del museo arqueológico ocurrido el sábado pasado. Sólo tres de las 32 clínicas en Bagdad pudieron seguir funcionando después del saqueo.

Las tropas norteamericanas, supuestamente, serían las responsables del orden y la seguridad en la ciudad ocupada. Entre tanto, han sido destruídos la biblioteca nacional y el archivo de la nación. ‹Libros, cartas y documentos de gran valor fueron destruídos por las llamas en ese capítulo final del saqueo en Bagdad› escribió el conocido periodista inglés Robert Fisk en ‹Guardian› el día martes.
‹Yo veía a los que saqueaban y los americanos no hacían nada› se indignaba Fisk. Un docente de la universidad de Lund (Suecia) reprochó el día jueves que las tropas norteamericanas en marcha, incluso animaban a los habitantes de Bagdad a hacer destrozos.

Tropas norteamericanas instigaban al saqueo
‹Los saqueos comenzaron recien cuando las tropas norteamericanas exortaron a la población› comentó Khaled Bayomi sobre sus experiencias en Bagdad. Originario de Egipto, Bayomi enseña e investiga en la universidad de Lund sobre conflictos en el cercano oriente. Al comienzo de la guerra, viajó a la capital iraquí como ‹escudo humano›.

El 8 de abril, la víspera de la toma definitiva de Bagdad, Khaled Bayomi relata que fue a visitar amigos en un barrio de emergencia detrás de la calle de Haifa, del lado oeste del Tigris. A raíz de las luchas encarnizadas, fue imposible llegar al otro lado del río. ‹Al atardecer, cuando éstas se calmaron algo, cuatro tanques de guerra americanos se posicionaron al borde del barrio de emergencia›. Por altoparlantes exortaron en árabe a los habitantes para que se acercaran. Bayomi relata: ‹A la mañana, aún le disparaban a cualquiera que intentara cruzar la calle›.

A raíz de la calma relativa, los habitantes tomaron coraje. Después de unos 45 minutos salieron los primeros a la calle. De pronto, los soldados dispararon a dos sudaneses que estaban frente a un edificio administrativo en la calle Haifa. ‹Yo estaba a sólo 300 metros de distancia cuando los hombres fueron asesinados› relata Bayomi. El día anterior había hablado con los dos trabajadores. Las tropas, seguidamente, dispararon sobre la puerta de entrada. ‹El traductor árabe desde el tanque, exortó a los habitantes a entrar en el edificio y desmantelarlo.› Pronto se corrió la voz, y el edificio fue saqueado.

‹Poco después, los tanques rompieron las puertas del Ministerio de justicia, y el saqueo continuó allí.› Así describe Bayomi el estallido inicial de los saqueos en Bagdad. Él mismo lo pudo observar junto a un grupo grande de habitantes de la ciudad. Estos no participaron en el saqueo, pero también tenían temor de intervenir en su contra. Según Bayomi, muchos tenían lágrimas en los ojos, de vergüenza. En la mañana del 9 de abril, el saqueo iniciado por las tropas se extendió al Museo de arte moderno.

La identidad cultural del Iraq en gran parte destruída
A partir de un determinado momento los saqueos se automatizaron. Cuatro semanas después del inicio de la guerra ilegal de EE.UU., la identidad cultural del Iraq quedó en gran parte destruída. En la historia de la tierra de los dos ríos, 2003 será el año cero.

Los saqueos y destrozos en el Museo Nacional de Iraq, son considerados por el Deutshyscher Museumsbund como ‹el máximo accidente previsible cultural›.
En una guerra largamente planeada las tropas aliadas deberían haber impedido un saqueo, y deberían haber protegido esa institución cultural, aclaró el presidente del Deutscher Museumsshybund, Martin Roth. ‹Esa guerra tuvo en cuenta de asegurar las reservas de petróleo, pero la cuna cultural de la humanidad no estaba incluída›.

El comando central norteamericano de Katar aclaró después de los primeros saqueos, que no contaba con tropas suficientes en Iraq para evitar esa infracción. Además, los soldados no podían hacerse cargo de funciones propias de la policía. El ministro de defensa norteamericano Donald Rumsfeld aclaró que los iraquíes, después de la caída de Saddam Hussein, eran hombres libres. Y los hombres libres también tienen la libertad de cometer errores.

Pero, sin embargo, las tropas de invasión demostraron que eran capaces de proteger edificios del saqueo y de la destrucción en Bagdad. Mientras que los palacios presidenciales, hospitales y museos durante días eran saqueados e incendiados, las tropas norteamericanas estaban apostadas frente al ministerio del petróleo. El edificio está vigilado las 24 horas del día por 50 tanques americanos.

Ahora hay que sacar consecuencias
El hecho de que hoy, paso a paso, se pueda – y se deba – hablar abiertamente sobre esto y otras muchas cosas, y también exigir que se saquen consecuencias, es un avance en la búsqueda de la verdad y la justicia.

El informe de la Unesco de junio de 2009, exige que debe hacerse todo lo necesario para que los centros culturales de la Babilonia iraquí sean restaurados, en la medida que esto aún sea posible. La lista de la Unesco es muy concreta y precisa. El objetivo es proteger a Babilonia en el futuro, integrándola en la lista del patrimonio mundial cultural.

Los medios para esto – hay que agregar – deben ser puestos a disposición por las potencias ocupantes. Esta es la exigencia mínima: él que provocó daños debe tomar la responsabilidad. Una reparación, es de todas maneras imposible, después de todo lo ocurrido. Pero todo lo que sea posible, se debe también exigir.

Karl Müller

Fuente: Zeit-Fragen, 15 de diciembre de 2009, para la Red Voltaire.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Datos de Spiegel-Online del 25.8.2009.

[2] Dato de «Schuldner-Atlas 2009» editado por Credit­reform Wirtschaftsforschung 4.11.2009.

[3] ntv-Börsenbericht del 26 de noviembre.

[4] Der Spiegel del 23.11.2009.

[5] International Coordination Committee for the Saveguarding of the Cultural Heritage of Iraq, Sub-Committee on Babylon: Final Report on Damage Assessment in Babylon (CLT/EO/CIP/2009/RP/114) del 26.6.2009.


Leer más...

¿Qué piensan realmente de Israel las élites de Estados Unidos?


Logo del Council on Foreign Relations
por Jeffrey Blankfort*
15 de diciembre de 2009

Un sondeo del Pew Research Center realizado entre los miembros del Council on Foreign Relations [Consejo de Relaciones Exteriores] acaba de revelar el abismo que existe en Estados Unidos entre las opiniones de la élite y las del gran público en materia de política internacional. Los miembros del CFR no ven en Israel un aliado, como tampoco ven en Irán un enemigo, mientras que el gran público estadounidense acepta las teorías del lobby sionista divulgadas por los medios de comunicación masiva. ¿Significa esto que el CFR ha perdido poder o que los proisraelíes están perdiendo cualidades?

El Council on Foreign Relations (Consejo sobre Relaciones Exteriores o CFR, según sus siglas en inglés) [1] sigue presidiendo la lista, elaborada por la izquierda, en la que se enumeran los conspiradores que manejan la política exterior estadounidense, junto con el Grupo de Bilderberg y la Comisión Trilateral. ¿Noticia o simple patraña?
Nada de eso. Si así fuese, los que afirman que el apoyo de Estados Unidos a Israel se basa en que éste último país representa una «carta estratégica» no podrían explicar los resultados de una encuesta del Pew Research Center sobre el lugar de Estados Unidos en el mundo, realizada entre el 2 de octubre y el 16 de noviembre de 2009 y consistente en una serie de preguntas presentadas a 642 miembros del CFR. El sondeo del Pew Research Center no sólo reveló que la gran mayoría de los miembros del CFR, o sea 2 de cada 3 miembros de esa institución elitista en materia de política exterior, estiman que Estados Unidos ha hecho demasiado a favor de Israel sino que además no consideran que Israel tenga una importancia prioritaria para Estados Unidos [2].
Las respuestas sobre el conflicto israelo-palestino permiten llegar a la conclusión de que el público en general se forma su opinión a partir de lo que lee en los medios de difusión masiva, que son muy favorables a Israel, mientras que los miembros del CFR tienen acceso a fuentes de información más precisas y son menos sensibles a la propaganda israelí. Aparentemente a ningún diario estadounidense le ha parecido útil reportar sobre las opiniones de los miembros del CFR, lo cual no resulta sorprendente, dadas las circunstancias. Veamos:
(1) En una lista de los países que serán «los más importantes aliados y socios de Estados Unidos en el futuro», sólo un 4% de los interrogados durante el sondeo incluyen a Israel, lo cual sitúa a ese país al lado de Corea del Sur y muy por debajo de China (58%), la India (55%), Brasil (37%), la Unión Europea (19%), Rusia (17%), Japón (16%), el Reino Unido y Turquía (10%), Alemania (9%), México (8%), Canadá, Indonesia, Australia y Francia (5%). Los miembros del CFR interrogados durante el sondeo tenían la posibilidad de aportar 7 respuestas (Pregunta 19).
(2) Cuando se les preguntó qué países serían los menos importantes para Estados Unidos, Israel (9%) se vio por debajo de 22 Estados, entre los que estaban Canadá y México así como Turquía, Egipto y Arabia Saudita en el Medio Oriente (Pregunta 20).
(3) Lo que resultó especialmente revelador es que en lo tocante al «conflicto entre israelíes y palestinos» sólo el 26% de los miembros del CFR interrogados se pronunciaron a favor de Israel. Es importante la comparación entre ese resultado y el 51% de los interrogados del gran público (2000 personas interrogadas durante el mismo periodo). El 16% de los miembros del CFR tomó posición a favor de los palestinos (12% de los encuestados del gran público). El 41% de los encuestados del CFR tomó «posición por igual» por ambos bandos (sólo un 4% del gran público). Un 12% de los miembros del CFR no apoyaban a ninguno de los dos bandos (un 14% del gran público. (Pregunta 33)
(4) El CFR no desempeña un papel importante en cuanto a trazar la política estadounidense sobre la cuestión israelo-palestina. Tampoco está en sintonía con quienes toman las decisiones sobre ese problema. Eso es lo que se expresa de forma contundente cuando se interroga a sus miembros sobre la visión que tienen de la política exterior de Estados Unidos sobre el Medio Oriente. Para el 67% de los miembros del CFR (un 30% si se interroga al gran público), el problema es que Estados Unidos favorece demasiado a los israelíes. Sólo el 2% de los miembros del CFR (el 15% del gran público) cree que la política estadounidense favorece demasiado a los palestinos. El 24% de los miembros del CFR interrogados cree que Washington «ha encontrado el equilibrio correcto» (el 29% del gran público). (Pregunta 34)
(5) Una aplastante mayoría de los miembros del CFR (69%) estima que el presidente Obama ha «encontrado el equilibrio correcto» entre israelíes y palestinos, comparado con una pequeña mayoría del gran público (51%). El 13% de los miembros del CFR piensa que Obama «favorece demasiado a Israel» (el 7% del gran público) mientras el 12% piensa que Obama se pone del lado de los palestinos, opinión que comparte el 16% del gran público (Pregunta 35).
En lo tocante a Irán se observa el mismo abismo entre las élites del CFR y el gran público estadounidense. El 64% de los miembros del CFR considera que Irán es una importante amenaza para los intereses estadounidenses, contra un 34% que no lo cree. Esos resultados son respectivamente del 72% y el 20% cuando se interroga al gran público. Más contrastante todavía: sólo el 33% de los miembros del CFR apoyaría un ataque preventivo contra Irán en caso de que ése país obtuviese el arma nuclear mientras que el 63% del gran público lo aprobaría (Pregunta 7).
En el caso de Pakistán esas cifras se invierten totalmente, con un 63% de los miembros del CFR que apoya una acción militar estadounidense si «extremistas … estuviesen a punto de hacerse del control de Pakistán» mientras que sólo el 51% del público aprobaría esa acción (Pregunta 24). Tales resultados son un indicio suplementario de la influencia israelí en los medios de comunicación masiva.
Dicha influencia ha convertido a Irán [país estable y carente de armas nucleares] en una amenaza mientras que minimiza el peligro que puede representar un Pakistán inestable dotado del arma atómica.
Jeffrey Blankfort
Periodista judío estadounidense, cofundador del Labor Committee of the Middle East. Antiguo director del Middle East Labor Bulletin.Los artículos de esta autora o autor
[1] «Cómo el Consejo de Relaciones Exteriores determina la diplomacia norteamericana», Red Voltaire, 19 de agosto de 2005.
[2] Ver sobre este tema las intervenciones de John D. Antony en la conferencia Axis For Peace, organizada en 2005 por Thierry Meyssan.

Leer más...

Comentario de Cuarenta hadices -XLIX


Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní

Traducción de Raúl González Bórnez

Octavo hadíz
Chovinismo (Asabiya) y IV
Sobre los chovinismos de los intelectuales


Un tipo de chovinismo es la obstinación en los asuntos intelectuales, la defensa a ultranza de las propias teorías u opiniones, o las de alguno de nuestros maestros o guías espirituales, pero no con la intención de defender de la verdad y combatir la falsedad.
Evidentemente, este tipo de chovinismo es en un sentido aun peor y más deleznable que los otros, ya que los intelectuales son los educadores del resto de la especie humana y una rama del árbol de la profecía y el imamato y conoce las negativas consecuencias que los defectos morales acarrean. Si, Dios no lo quiera, son chovinistas y están aquejados de ese defecto moral satánico, su velamiento será más completo y dañino y causa de una condena mayor.
Quien se presenta a sí mismo como una lámpara para guiar a los demás, una luz en la caravana del amor y un guía hacia la felicidad y el conocimiento del camino a la otra vida, si, Dios no lo quiera, sus actos no se conforman a sus palabras y lo que guarda en su interior es diferente de lo que manifiesta, pasará a formar parte del grupo de los hipócritas que actúan por pura ostentación. Será un mal intelectual que no pone en práctica aquello que conoce y cuyo castigo será mayor y más doloroso que el del resto.
Refiriéndose a ellos el noble Corán dice:
¡Qué mal ejemplo el de un pueblo que desmiente las señales de Dios! Dios no guía a la gente opresora.

Por tanto, para los intelectuales es muy necesario proteger su condición y situación y eliminar completamente de sus palabras todo indicio de chovinismo de manera que, habiéndose corregido ellos mismos, puedan corregir a la comunidad y sus advertencias y exhortaciones surtan efectos y sus consejos encuentren un lugar en los corazones.
La corrupción del sabio causa la corrupción de la sociedad y es evidente que un defecto que es a su vez causa de otros defectos más y un error que es causa de otros errores más es un pecado mucho mayor ante Dios que un simple defecto parcial sin mayor trascendencia.
Otro de los aspectos reprobables de este defecto moral entre la gente de conocimiento es el daño que se causa al conocimiento mismo, ya que el chovinismo es una traición al conocimiento mismo al que no se tiene derecho. Quien ha asumido sobres sí la carga de este deposito divino y se ha investido con sus noble ropajes debe proteger la santidad del mismo y devolverlo puro y sano a su Dueño y si es chovinista habrá evidentemente traicionado y oprimido este depósito y cometido una injusticia con él, lo cual es en sí mismo un gran error.
Otro de los terribles aspectos de este defecto moral es la ofensa que se le hace a la otra parte, ya que en un debate intelectual, la otra parte es también gente de conocimiento que poseen igualmente un depósito divino que es necesario respetar y cuya santidad se debe proteger y no hacerlo es una de las cosas prohibidas por Dios y un gran pecado. El chovinismo lleva a veces a la persona que lo padece a ofender la santidad de la gente de conocimiento. Me refugio en Dios Altísimo de esta gran equivocación.
Otro de los aspectos es el que tiene que ver con la parte a favor de la cual se hace gala del chovinismo, que es un maestro o un guía espiritual de la persona chovinista, que sin duda rechazará tal comportamiento, ya que los grandes maestros y santos, a quienes Dios bendiga, son defensores de la verdad y enemigos de la falsedad y rechazan duramente a quienes, con su comportamiento chovinista, atentan contra la verdad y alimentan la falsedad. Desde luego el rechazo espiritual es superior al rechazo físico y los lazos de la amistad espiritual son superiores a los lazos de la amistad física.
Por tanto, para la gente de conocimiento, que Dios incremente su nobleza y grandeza, es necesario y terminante protegerse de los defectos morales y prácticos y totalmente necesario adornarse únicamente de buenas acciones y de virtudes morales, sin abandonar las obligaciones propias de la sagrada tarea que la Verdad Altísima les ha encomendado, pues sólo Dios puede llegar a conocer sus perjudiciales consecuencias.
Wa as-salám.

Leer más...

Otra bofetada en la cara: Las minas que Obama no quiere tocar



16-12-2009
Bill Moyers y Michael Winship
Counterpunch
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Ulises Juárez Polanco

Muchas personas están contrariadas por el hecho de que Obama volase a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz justo después de intensificar la guerra en Afganistán, además de duplicar en ese país el número de soldados que había cuando George W. Bush dejó el cargo.
El presidente no perdió la ironía y en su discurso de aceptación del Nobel trató de enfocarse en eso. “Soy responsable del despliegue de miles de jóvenes estadounidenses para batallar en una tierra distante”, dijo. “Algunos matarán. Otros morirán. Y así vengo aquí con un agudo sentido del coste del conflicto armado, lleno de interrogantes espinosas sobre la relación entre la guerra y la paz y de nuestros esfuerzos de cambiar una por la otra.”
Es cierto que hay un abismo entre la retórica y la realidad, pero siempre hay algo torcido sobre el Premio Nobel de la Paz, en buena parte debido a que se da en nombre del inventor de la dinamita, una de las armas más poderosas y destructivas del arsenal humano. Se rumoró que después de que Alfred Nobel trajera su versión de Frankenstein al mundo, la culpa le atormentaba; se dijo que su vergüenza agrandó cuando un periódico francés publicó prematuramente su obituario con el titular, “El mercader de la muerte ha muerto”. El articulo lo vilipendiaba como un hombre “que se enriqueció encontrando formas de matar a mayor cantidad de personas más rápido que antes”.
Todavía más, hasta el final de sus días se involucró con una mujer llamada Bertha von Suttner, quien fugazmente fue su secretaria. Muchos creen que Nobel se conmovió por un poderoso libro antiguerra que ella había escrito, titulado “¡Abajo las armas!”. Sea cuales fuesen sus razones, cuando su testamento creó los Premios Nobel, él específicamente incluyó entre ellos uno para la paz. Von Suttner fue una de sus primeros galardonados.
Después de la muerte de Nobel, los eventos se pusieron lúgubres, como si intentaran burlarse todavía más de él. La carrera armamentista reventó más fuerte de lo que jamás pudo haber imaginado. Desde el binomio de la ciencia y lo militar llegaron todavía armas de destrucción más ingeniosas que arrancarían vidas de formas más horrorosas. Una de las más insidiosas fue la mina antipersonal, ese dispositivo pequeño y explosivo lleno de metralla que quema o ciega, mutila y asesina. Activadas por el contacto de un pie, cualquier movimiento, o incluso el sonido, cada día es más frecuente que las víctimas sean inocentes, del 75 al 80 por ciento, de hecho.
Como armas, diferentes variantes de las minas antipersonas han estado presentes desde tiempos tan remotos como el siglo XIII, pero no es fue hasta la Primera Guerra Mundial qcuando la tecnología estaba casi perfeccionada, si eso puede decirse de armas que destrozan o mutilan el cuerpo humano, y su uso fue más abundante. EE.UU. no usa minas antipersonas desde la Primera Guerra del Golfo en 1991, pero todavía posee unos 10 ó 15 millones de ellas, convirtiéndose en el tercer almacén de éstas en el mundo, detrás de China y Rusia.
Al igual que estos dos países, hemos rechazado firmar un tratado internacional que prohíbe la fabricación, almacenamiento y uso de las minas antipersonas. Desde 1987, 156 naciones lo han firmado, incluidos todos los países de la OTAN. Entre esos 156 países, más de 40 millones de minas se han destruido. Días antes a que Obama volara a Oslo a dar su discurso del Premio Nobel de la Paz, se organizó una cumbre internacional en Cartagena, Colombia, para revisar el progreso del tratado. EE.UU. envió a sus representantes y el Departamento de Estado afirmó que nuestro gobierno ha iniciado una revisión comprensiva de su política actual.
El año pasado 5.000 personas resultaron asesinadas o heridas por minas antipersonas, con frecuencia enterradas muchos años atrás, durante guerras que acabaron hace tiempo. Matan o despedazan a un granjero o a un niño tan indiscriminadamente como a un soldado. Pero todavía nos negamos a firmar, citando compromisos de seguridad con nuestros amigos y aliados, como Corea del Sur, donde un millón de minas pueblan la zona desmilitarizada entre ésta y Norcorea.
Hace doce años, cuando el tratado se puso sobre la mesa por primera vez, el Premio Nobel de la Paz se entregó ex aqueo a la Campaña Internacional contra las Minas Antipersonas y Jody Williams, una activista de Vermont que considera que al organizarse en un movimiento las personas ordinarias adquieren importancia. Lo demostró a pesar del rechazo terco del gobierno de su propio país a hacer lo correcto.
La semana pasada, Jody Williams condenó el rechazo persistente de EE.UU. de firmar el tratado, como “una bofetada en la cara de los sobrevivientes de las minas antipersonas, sus familias y comunidades afectadas en todo el mundo”.
El Comité del Nobel señaló que, en parte, entregó el Premio Nobel de la Paz al Presidente Obama por su respeto al derecho internacional y por sus esfuerzos en el desarme. Y en dos ocasiones en su discurso del Nobel, Obama mencionó que en la guerra, habitualmente, mueren más civiles que soldados.
Después dijo esto: “Creo que todas las naciones, tanto fuertes como débiles, deben adherirse a los estándares que gobiernan el uso de la fuerza. Yo, como cualquier cabeza de Estado, me reservo el uso de actuar unilateralmente si es necesario para defender a mi nación. No obstante, estoy convencido de que cumplir con los estándares fortalece a quienes lo hacen y aísla –y debilita – a quienes no”. Y el gobierno que lidera sigue sin firmar el tratado contra las minas antipersonas.
¡Qué tal!
Bill Moyers es editor en jefe y Michael Winship escritor del programa semanal Bill Moyers Journal, que se presenta los viernes por la noche en PBS.
Fuente: http://counterpunch.com/moyers12112009.html



Leer más...




Hanan Awarekeh
Al-Manar
15/12/2009

Reafirmando la negativa de Líbano a reasentar los refugiados palestinos en su territorio y su apoyo al derecho al retorno, el presidente Michel Suleiman dijo a su homólogo estadounidense, Barack Obama, que Líbano tiene el derecho de defender sus territorios y rescatarlos de la ocupación. Tras un encuentro con Obama en la Casa Blanca, el presidente Suleiman dijo que él se había quejado de las “amenazas israelíes” contra su país y había pedido a Obama que presionara a Israel para que retire sus fuerzas de las áreas ocupadas, tales como las Granjas de Shebaa.

“También discutimos las amenazas israelíes contra Líbano, que están teniendo lugar y que suponen un obstáculo para el crecimiento económico del país,” dijo Suleiman. “Pedimos al presidente Barack Obama y a EEUU que ejerzan más presiones sobre Israel para que implemente la Resolución 1701.” El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, denunció la pasada semana dicha resolución, afirmando que ella había demostrado ser un fracaso. Suleiman alabó el discurso de Obama al mundo musulmán en El Cairo del pasado mes de julio y la reciente concesión al presidente estadounidense del Premio Nóbel de la Paz.. Él pidió también a EEUU que presione para la reanudación del estancado proceso de paz en Oriente Medio, que ha resistido hasta ahora los intentos de Obama por lograr un progreso en las negociaciones. Por su parte, el presidente de EEUU dijo a los periodistas que Líbano era “un país crítico en una región crítica” y alabó a Suleiman por lograr manejar a las corrientes políticas que amenazan la estabilidad del país. “Queremos hacer todo lo posible para apoyar a un Líbano fuerte, independiente y democrático,” dijo Obama, que añadió que Washington estaba especialmente interesado en reforzar las fuerzas armadas libanesas. A pesar de su apoyo a la democracia libanesa, Obama dijo que había algunos temas en los que él y Suleiman no estaban de acuerdo y señaló específicamente que ellos habían hablado acerca de la implementación de la Resolución 1701 y las armas de Hezbollah. “El presidente Suleiman y yo no vamos a estar de acuerdo en todos los temas con respecto a Israel, Líbano, los palestinos y Siria. En lo que estamos de acuerdo es en que podemos resolver esos temas a través del diálogo y las negociaciones y no a través de la violencia.” Líbano se ha quejado de los vuelos de vigilancia israelíes, pero Israel afirma que tales violaciones son necesarias para vigilar lo que ellos denominan “el rearme de Hezbollah” y los movimientos de sus combatientes de la Resistencia. Obama presionó a Líbano para detener el contrabando de armas dentro del país, diciendo que dichas armas suponían una potencial amenaza para la seguridad de Israel. “El presidente Suleiman enfatizó su preocupación con respecto a Israel y yo enfaticé nuestra preocupación por la gran cantidad de armas que están siendo introducidas en Líbano y que sirven potencialmente como una amenaza a Israel,” dijo Obama a los reporteros. “Es en interés de todas las partes que sea detenido este contrabando.” Suleiman, que anteriormente se reunió con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, también mantuvo conversaciones en profundidad con el vicepresidente Joe Biden. Biden “subrayó que nuestros esfuerzos para lograr nuestros objetivos en Oriente Medio no se producirán a expensas de Líbano,” dijo su oficina en una declaración.

Leer más...

Red Euro-Mediterránea de Derechos Humanos: Un año después de la ofensiva de Gaza


Declaración de REMDH

16-12-2009
Rebelión
Traducido para Rebelión por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

La Ofensiva de Gaza: Un año después

Ninguna paz sin respeto por el Derecho Internacional,

Ningún respeto por el Derecho Internacional sin la presión de la UE

Un año después de la ofensiva sobre la Franja de Gaza (27/12/08–18/01/09) y a pesar de las conclusiones de la Misión de Investigación de la ONU de que tanto las fuerzas militares israelíes como los grupos armados palestinos violaron el Derecho Internacional y cometieron crímenes de guerra sumados a graves violaciones de los Convenios de Ginebra y posibles crímenes contra la humanidad, no se ha responsabilizado a nadie de los crímenes perpetrados, que incluyeron la matanza de más de 1.400 palestinos, 13 israelíes y la destrucción total o daños severos de aproximadamente 22.000 edificios.
Además, el asedio ilegal del millón y medio de habitantes de Gaza continúa y ha empeorado drásticamente la situación humanitaria en la Franja.
Dada su relación con Israel y como principales donantes de los palestinos, la UE y sus 27 Estados miembros tienen una particular responsabilidad en garantizar que se respeten los derechos humanos internacionales y el derecho humanitario en Gaza. No solamente tienen obligaciones como Altas Partes de los Convenios de Ginebra, sino que también deben ceñirse a las obligaciones del Tratado de la UE. En particular deben respetar el Artículo 11 del Tratado de la UE, que establece la consolidación del imperio de la ley y el respeto por los derechos humanos como uno de los objetivos de la política exterior de la UE.

El gobierno de Israel insiste en que su conducta durante la ofensiva contra Gaza no violó las leyes de la guerra. Después de la exposición en los medios de comunicación de las graves violaciones y de alguna presión externa, los cuerpos militares israelíes abrieron investigaciones internas sobre las acusaciones basadas en las quejas presentadas por las ONG. Sin embargo, aunque algunas de ellas han conducido a investigaciones penales, permanecen dentro del sistema militar y no se corresponden con los estándares adecuados de prontitud, efectividad, independencia y transparencia. Las investigaciones en curso no analizan los niveles políticos, sino que únicamente se refieren a incidentes aislados de soldados en particular. La REMDH lamenta que los llamamientos desde el interior de Israel y desde algunos Estados miembros de la UE para formar una comisión independiente de investigación sobre los hechos no hayan recibido respuesta y que en octubre el gabinete israelí político y de seguridad declarara su rechazo a tales propósitos.

La REMDH alaba la decisión de la Autoridad palestina (PA) de crear una comisión independiente de investigación que actualmente está siendo establecida por el Consejo de Ministros palestino. La comisión estará formada por un número de jueces independientes, de dentro y fuera de los Territorios Palestinos Ocupados, facultados para investigar todas las acusaciones del Derecho Internacional cometidas tanto por la Autoridad Palestina como por Hamás.

La REMDH advierte del compromiso de la UE de “evaluar seriamente” (1) el Informe Goldstone y de “seguir de cerca” (2) las investigaciones de las partes de supuestas violaciones del Derecho Internacional. Sin embargo, hasta hoy, la UE en su conjunto ha fracasado en apoyar activamente una investigación independiente de las violaciones cometidas –en contraste con su apoyo activo para tales investigaciones en otros conflictos recientes (3)– y en determinar la responsabilidad por las violaciones del derecho humanitario internacional (DHI), tanto por Israel como por los grupos armados palestinos. La UE también fracasó en apoyar las recomendaciones del Informe Goldstone en las Naciones Unidas, basándose en la afirmación de que era preferible la presión en ambos lados para que abrieran las adecuadas investigaciones internas a la amenaza de los mecanismos de la justicia internacional. No obstante, en la práctica, la UE no ha dado ningún paso concreto para alentar a las partes a mantener tales investigaciones, ni supervisa los pasos que dan Israel y los grupos palestinos para esta finalidad.

Al contrario, varios Estados miembros tienden a considerar el Informe Goldstone como un obstáculo para el “Proceso de Paz”. Durante la votación de noviembre de 2009 en la Asamblea general de la ONU sobre una resolución apoyando el Informe del Consejo de Derechos Humanos y proponiendo pasos adicionales para asegurar auténticas investigaciones y exigencias de responsabilidades, la UE mostró incongruencia y falta de consenso y no cumplió las expectativas de sus compromisos declarados de combatir la impunidad (4), afirmar el imperio de la ley y promover el respeto al Derecho Internacional.

La REMDH agradece el severo lenguaje con respecto a los hechos sobre Gaza en las conclusiones del l Consejo sobre el Proceso de Paz en Oriente Próximo del 8 de diciembre de 2009. En cambio, aunque la UE ha hablado explícitamente contra el sitio a la Franja de Gaza llamando a la inmediata e incondicional apertura de los pasos fronterizos, la UE todavía no ha declarado ilegal el bloqueo bajo el Derecho Internacional ni como castigo colectivo (5). En marzo de 2009, la UE y la comunidad internacional en conjunto, prometieron 4.500 millones de dólares de ayuda en la conferencia de donantes de Sharm el-Sheikh para la reconstrucción de Gaza. Al hacerlo, la UE liberó a Israel de sus obligaciones legales y responsabilidades, como potencia ocupante, de procurar el bienestar de la población civil palestina protegida. Aunque el bloqueo continuado de la Franja de Gaza ha impedido que esta ayuda llegara a quienes la necesitan desesperadamente, la UE también se ha abstenido de reclamar compensación alguna por los daños a proyectos financiados por la UE y en construcción en Gaza durante la operación Plomo Fundido, que se estiman en 12,35 millones de euros.

La UE no ha reclamado garantías de Israel respecto a evitar la destrucción y el daño a los proyectos financiados por la UE en el futuro. Además, en la práctica, la UE consintió el castigo colectivo israelí y el cierre de la Franja de Gaza. Por ejemplo, al permitir y operar bajo las restricciones israelíes a las compras de combustible, la UE implícitamente ha reconocido estas restricciones como lícitas.

La UE también ha fracasado en respaldar sus propias palabras con acciones. Pese al bloqueo continuado de la Franja de Gaza y la falta de rendición de responsabilidades y pese a la decisión de junio de 2009 de poner en suspenso la mejora de sus relaciones con Israel, la UE continúa, en la práctica, fortaleciendo sus relaciones económicas, técnicas y comerciales con Israel en varios sectores (7). El enfoque de la UE de “negocios como de costumbre” equivale a dejar de lado las políticas israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados, e indican el consentimiento o la no objeción a la conducta de Israel.



A pesar del papel clave de la UE como miembro del Cuarteto en la mediación del “Proceso de Paz” desde la firma de los Acuerdos de Oslo, demasiado a menudo la UE ha adoptado un discurso y una práctica que han sacrificado eficazmente los derechos humanos y el Derecho Internacional para avanzar en un “proceso de paz” inexistente. La persecución activa de la UE de la solución de los “dos Estados” junto al creciente beneplácito ante las violaciones del Derecho Internacional por parte de Israel, están en el centro de la fracasada política de la UE hacia una solución pacifica del conflicto israelí-palestino (8). Este enfoque se ha ensayado y ha fracasado.

Por consiguiente, la REMDH urge a la UE a restituir los derechos humanos y el Derecho Humanitario Internacional en el centro de sus políticas y, mientras lo hace, a:

- Convocar a Israel, Hamás y a la AP para que inicien inmediatamente investigaciones independientes, creíbles y de conformidad con los estándares internacionales, sobre las graves violaciones de los derechos humanos internacionales y el derecho humanitario internacional informados por la Misión de Investigación, para asegurar la rendición de responsabilidades y la justicia.

- Desempeñar un papel eficaz en dar asistencia a la ONU para la supervisión de potenciales investigaciones y otras acciones destinadas a asegurar la puesta en práctica del Derecho Internacional. A este respecto, la UE deberá vigilar de cerca -en cooperación con las organizaciones israelíes y palestinas de derechos humanos- si se conducen investigaciones locales independientes y creíbles por los bandos israelí y palestino por las graves violaciones del derecho humanitario internacional y de derechos humanos referidas en el Informe Goldstone. La UE deberá informar de sus hallazgos a la Asamblea General, al Consejo de Seguridad y al Secretario General de la ONU.

- Proporcionar ayuda a los Territorios Palestinos Ocupados de una manera que no libere a Israel de sus obligaciones y responsabilidades legales para con la población civil palestina protegida, y que no reconozca actos internacionalmente injustos, tales como las restricciones de Israel sobre los suministros de combustible (9).

- Condenar el bloqueo de Gaza como castigo colectivo y declarar su ilegalidad según el Derecho Internacional.

- Tomar la firme posición de que cualquier mejora de las relaciones UE-Israel se condicionen al progreso tangible del respeto de Israel por los derechos humanos internacionales y el Derecho Humanitario Internacional en la Franja de Gaza y en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, así como sus compromisos con el proceso de paz. Esto incluye el levantamiento del bloqueo a la Franja de Gaza y el inicio de una investigación fiable e independiente de la Operación Plomo Fundido como recomienda el Informe Goldstone.



NOTAS:

(1) Declaración en nombre de la Unión Europea en la Asamblea general de las Naciones Unidas sobre el Informe del Consejo de Derechos Humanos. 4 de noviembre de 2009, http://www.swedenabroad.com/Page____99162.aspx

(2) Conclusiones del Consejo sobre el Proceso de Paz en Oriente Próximo, reunión nº 2951 del Consejo de Relaciones Exteriores, Luxemburgo, 15 de junio de 2009: http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_Data/docs/pressdata/en/gena/108500.pdf

(3) Ver documento “Posición de la UEU sobre el Proceso de Paz en Oriente Próximo: Incongruencias Claves” (firmado conjuntamente por 15 ONG), p. 2.

(4) Declaración de la UE en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Oriente Próximo, incluyendo la cuestión palestina, Nueva York, 14 de octubre de 2009: http://www.eu-un.europa.eu/articles/en/article_9105_en.htm

(5) La UE se ha referido dos veces al bloqueo como “castigo colectivo” en declaraciones de las Presidencias eslovena y francesa en 2008, pero ha fracasado en hacerlo en las Conclusiones del Consejo.

(6) Informe Europaid “Valoración de daños e identificación de necesidades en la Franja de Gaza”, propuesta por la EUNIDA, p. 58, marzo de 2009: http://ec.europa.eu/europeaid/where/neighbourhood/countrycooperation/occupied_palestinian_territory/tim/documents/final_report_version6_t1.pdf

(7) La UE e Israel firmaron el 4 de noviembre de 2009 un nuevo acuerdo agrícola proporcionando una liberalización adicional en el campo de la agricultura. El 13 de abril de 2009, El Consejo de Justicia y Asuntos Internos de la UE dio luz verde al EUROPOL para iniciar la negociación de un acuerdo de cooperación con Israel.

(8) Ver el Informe de la REMDH “Reacciona pero Consiente: La respuesta de la UE a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza”, p.79, está disponible en: http://www.euromedrights.net/usr/00000026/00000027/00000028/00000156/00002935.pdf

(9) Op. Cit., p. 79.

* REMDH. Red Euro-Mediterránea de Derechos Humanos.

Leer más...

Suleiman Dice a Obama que la Resolución 1559 es un Tema Interno


Al-Manar
14/12/2009

El lunes, todos los ojos estuvieron dirigidos a Washington donde se esperaba que el presidente libanés, Michel Suleiman, mantuviera un encuentro con el presidente estadounidense, Barack Obama, y el vicepresidente, Joe Biden. El presidente Suleiman, que llegó a Washington el sábado, tenía previsto enfatizar durante su encuentro con Obama el derecho palestino al retorno y condenar la naturalización de los refugiados palestinos en los países donde se encuentran.

También pidió que se acelere la entrega de armas a Líbano. Según el ministro de Estado, Adnan Sayyed Hussein, el presidente libanés informó también a los responsables estadounidenses que la Resolución 1559 es un asunto interno libanés que será discutido en la mesa de diálogo nacional y que no debe ser tratado internacionalmente.

En declaraciones al diario libanés As Safir, Sayyed Hussein dijo que todos “los malentendidos” con Siria que surgieron antes del viaje de Suleiman a EEUU habían sido despejados, apuntando a la conversación telefónica que tuvo lugar entre Suleiman y el presidente sirio Bashar al Assad el viernes.
Él dijo que la conversación telefónica mostró que no existe ninguna justificación a todos los intentos de cuestionar la relación entre los dos presidentes, que se muestran de acuerdo en el “enfoque estratégico” de los asuntos.

Leer más...

Minaretes y civilizaciones


16-12-2009
Saïd El Kadaoui Moussaoui
Público
Ya ha habido un ciudadano suizo que ha construido su propio minarete en el tejado de su empresa para protestar por el resultado del referéndum suizo. Empezaron, pues, las protestas.
Si yo fuera diseñador de moda, hoy ya estaría trabajando en el diseño de una prenda, no sé, un bonete que aprovechara su forma cilíndrica para reproducir la forma de un minarete o, mejor, una boina que, como rabo, tuviera un minarete minúsculo pero de un color chillón.

Permitiría a la gente que así lo quisiera protestar y echarle un poco de humor al asunto, que buena falta nos hace. Una boina con mensaje: sería como decirles a los votantes del sí que son más cortos que el rabo de una boina, pero, eso sí, con cariño, humor y sin soltar prenda. Darle salida a la pulsión agresiva que nos habita sin hacer daño a nadie.
Lástima que todo el mundo se toma muy en serio lo suyo y ya nadie se ríe de sí mismo.
Pero pongámonos serios. En mi caso, por ejemplo, aunque quisiera reírme de lo mío, se me plantearía un grave problema que podría desembocar en una crisis de identidad. Porque, ¿qué es lo mío? Verán, yo nací en Marruecos. Mi abuelo, una de las personas con las que más me siento unido afectivamente, fue un musulmán devoto. Mis padres también se han empeñado en ser musulmanes y así buena parte de mi familia. Yo, que siempre me he empeñado en llevar la contraria, (no, no se adelanten, no me he convertido al catolicismo porque sería un cambio de cromos muy poco original), con esfuerzo, he ido tejiendo una red de relaciones con amigos marroquíes amantes de la libertad, asqueados del peso de Dios en su sociedad y, por lo tanto, laicos. Digamos, pues, que soy un laico izquierdoso (todos tenemos que morir de algo). Aquí nada se sabe, pero en todas las sociedades árabo-musulmanas y amazigo-árabo-musulmanas ha habido y hay todavía, aunque desgastado y marginado, un importante movimiento laico y de izquierdas en su seno. Eso sí, ya no se comen un rosco y de más está decir que no han conseguido nada más que represalias. Y cada vez más su cuota de pantalla es fagocitada por unos señores de largas barbas e ideas cortas. ¡Qué le vamos a hacer!
Les decía que yo nací en Marruecos, llegué a un pueblecito de la Catalunya central –Saldes– a la edad de 7 años y aquí he crecido, he estudiado, me he licenciado, he ligado y he procreado. Ya les he adelantado que yo me empeño en llevar la contraria y no se me ocurrió otra cosa que tener un hijo con una catalana de la ceba, hablarle a mi niño en catalán (no se me asusten, el catalán junto con el castellano, al que también quiero mucho, son los idiomas en los que pienso). ¡Pobre hijo! ¿Qué demonios es lo tuyo?
Amartya Sen tiene escrito en su magnífico ensayo Identidad y violencia que la división de la población mundial por civilizaciones o por religiones produce un enfoque “singularista” de la identidad humana, según el cual los seres humanos serían solamente miembros de un grupo.
Imagínense, en mi caso, y sobre todo en el de mi hijo, aunque quisiéramos, no encontraríamos forma de sentirnos solamente de un grupo.
Esta es la realidad de muchos europeos. Ser herederos de una mezcla de religiones, idiomas, culturas y costumbres.Esta es la realidad, sí, pero otra cosa muy distinta se nos plantea cuando tenemos que hablar de los actuales políticos. ¡Qué pereza seguir escribiendo!
El pobre Sarkozy ha tenido un arrebato de filantropía y ha escrito un artículo en Le Monde para opinar sobre la cuestión de los minaretes. Lo ha titulado de la siguiente forma: Respecter ceux qui arrivent, respecter ceux qui accueillent. Que no, Sarko, que no. Que ya estamos aquí, que no llegamos, que a este paso vamos a volver (no sé a dónde). Somos ciudadanos europeos. Basta ya. ¡A mí ya no me acoge nadie! A mis sufridos padres musulmanes tampoco y mi hijo es de aquí, EUROPEO.
Esta es la actitud de buena parte de la derecha europea. Cargarse la complejidad de la realidad y hablar de bloques monolíticos.Los pueblos de Europa son acogedores, son tolerantes, está en su naturaleza y en su cultura, nos dice el presidente francés.
¡Qué bonito! ¿No les suena igual que el discurso de buena parte de los conservadores del “otro bando” cuando nos enumeran las bondades del islam?
En Europa se han cometido auténticas salvajadas precedidas de discursos idílicos como el de Sarkozy. No hace mucho, en su seno, se produjo una terrible guerra donde las exaltaciones identitarias estuvieron en su origen. Y en nombre del islam se han cometido otras tantas. (No me hagan entrar en el juego de y tú más. Yo pierdo siempre).
Esta es la derecha que tenemos. Pero ¿qué hay a la izquierda? Me tacharán de pesimista, pero lo tengo que decir. El panorama es desolador.
Dice Amartya Sen que incluso los opositores de la teoría de un “choque de civilizaciones” pueden contribuir a sostener su fundamento intelectual si comienzan por aceptar la misma falsificación singular de la población mundial. ¿Y no es exactamente esto lo que se consigue con la idea tan bien intencionada como inconsistente de la “alianza decivilizaciones”?
Hay que ser más serios. Aceptemos la complejidad de la realidad, luchemos por la igualdad de oportunidades, combatamos la discriminación y los fanatismos, procuremos que las leyes sean justas y hagámoslas cumplir. Y dejemos en paz las civilizaciones, las esencias y los bloques.
¿Les conviene hacer esto a los políticos de aquí y de allí para mantenerse en el poder? Mucho me temo que no.
¡Ay! Disculpen, ya me ha cogido esta fiebre izquierdosa de ver conspiraciones e intereses ocultos por todas partes.
Saïd El Kadaoui Moussaoui es Psicólogo y escritor. Autor de la novela Límites y Fronteras
http://blogs.publico.es/dominiopublico/1723/minaretes-y-civilizaciones/

Leer más...

Hezbolá y la ayuda militar de EEUU a Líbano


16-12-2009
Omayma Abdel Latif
Al Ahram Weekly
Traducción para Rebelión de Loles Oliván

Días antes de la visita del presidente libanés a Washington el 12 de diciembre, un grupo de congresistas de EE.UU. instaron a la Administración Obama a que condicione la ayuda militar al ejército libanés a un acuerdo para que Hezbolá entregue sus armas.

La iniciativa se entiende como respuesta a la declaración política del nuevo gobierno de unidad libanés, percibida en los círculos de EE.UU. como que se ha dado un poder de veto a Hezbolá sobre la toma de decisiones importantes.

“Debemos tratar de respaldar los esfuerzos multilaterales más importantes para desarmar a Hezbolá y limpiar el sur de Líbano de armamento iraní”, escribieron recientemente 31 congresistas en una carta dirigida a la secretaria de Estado Hillary Clinton. La carta era una respuesta a una solicitud presentada por la Administración Obama de 210 millones de dólares para la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL, en sus siglas en inglés) y cien millones de dólares en asistencia militar para el ejército libanés. “Por esa cantidad de dinero, los contribuyentes estadounidenses se merecen ver resultados”, dijeron los congresistas. La implicación que se deriva de ello es que el movimiento de resistencia libanés tiene que ser despojado de su capacidad de disuasión frente a Israel.

Una breve declaración de la presidencia libanesa comentando la carta declaraba que Michel Suleiman se reuniría con el presidente de EE.UU. y que no tenía prevista ninguna reunión con congresistas.

No es la primera vez que se reclaman condiciones para la ayuda de EEUU a Líbano. El pasado junio, durante una visita a Beirut en vísperas de las cruciales elecciones parlamentarias, el vicepresidente Joe Biden vinculó la asistencia a Líbano a lo que describió como "la política del nuevo gobierno que se forme después de la votación parlamentaria del 7 de junio". "EE.UU. evaluará la forma de su programa de asistencia según las políticas del nuevo gobierno", declaró Biden a la prensa después de reunirse con el presidente Suleiman en junio. Describió a Hezbolá como un “destructor de la paz”.

EE.UU. ha proporcionado a Líbano más de mil millones en ayuda desde 2006, incluyendo 410 millones de dólares al ejército y a la policía. Aunque los funcionarios de EE.UU. expresaron reiteradamente su compromiso de satisfacer las necesidades del ejército libanés, el tipo de artillería recibido está dirigido, irónicamente, a la protección de Israel en lugar de a la de los libaneses. Por ejemplo, los aviones no tripulados Raven entregados en mayo pasado que, según el responsable del Departamento de Estado David Hale, servirán al ejército para vigilar cualquier intento de disparar cohetes desde el sur de Líbano al norte de Israel. Sin embargo, no hay artillería para defender el espacio aéreo libanés contra las repetidas violaciones de los aviones de combate israelíes.

El pasado mes de abril un funcionario del Departamento de Defensa estadounidense declaró que EE.UU. “no presta asistencia al Líbano sin tener en cuenta las preocupaciones israelíes y la ventaja cualitativa de Israel”, y añadía que la ayuda militar de EE.UU. a las fuerzas armadas libanesas está diseñada para “fortalecer al ejército a nivel nacional, no regional”, y los tanques M60 “no se ajustarían” con los tanques Merkava 4 de Israel.

La declaración política del gobierno libanés debe ser ratificada por el Parlamento a finales de semana. La declaración reconoce el derecho “del pueblo libanés, el ejército y la resistencia a liberar las Granjas de Sheba, las colinas de Kfar Shuba y la parte norte de la aldea de Al-Ghajar, así como de defender Líbano y sus aguas territoriales ante cualquier enemigo por todos los medios disponibles”. El gobierno cuenta con dos ministros representantes de Hezbolá y la declaración incorpora las armas de la resistencia como parte del mecanismo de defensa del Estado y del pueblo libanés.
Si bien la respuesta de Washington a la formación de la coalición de gobierno ha sido amortiguada, la israelí ha sido sonada. Los responsables israelíes han amenazado en repetidas ocasiones con que todo Líbano será el blanco de cualquier ataque israelí en el futuro. El primer ministro israelí Binyamin Netanyahu declaró a la prensa el lunes que “el gobierno libanés será responsable de cualquier ataque de Hezbolá contra Israel". Netanyahu describía a Hezbolá como “el verdadero ejército de Líbano”.

El martes, Haaretz informaba que NNUU estaba trabajando con Israel para completar la retirada de Israel de “la mitad norte de Al-Ghajar” en virtud de una propuesta del general Claudio Graziano, jefe de la UNIFIL, cuyo mandato en el cargo expira a finales de enero de 2010. La propuesta sugiere que la UNIFIL se responsabilice de la seguridad en el norte de Al-Ghajar una vez que Israel se retire. No se permitiría la entrada a ningún ejército libanés, afirma la propuesta, e Israel seguiría teniendo la responsabilidad de los servicios civiles. No ha habido ninguna respuesta oficial por parte del gobierno libanés sobre el informe.

La prensa israelí está inundada de informaciones que predicen una “guerra de necesidad” contra Hezbolá y, probablemente contra Hamas, que tendrá lugar ya sea en verano o en otoño del próximo año. Aunque esto podría considerarse como parte de la guerra psicológica entre Israel y Hezbolá, es sorprendente la forma en que la declaración de Netanyahu sobre “la caída de la Resolución 1701” ha sido programada al tiempo que la carta de los congresistas estadounidenses en la que afirmaban estar “muy preocupados” por lo que decían era “el potencial de la escalada promovida por Irán a lo largo de la frontera libanesa-israelí que hará explotar la situación en la región”. Aunque Hezbolá Ha guardado silencio sobre la carta de los congresistas estadounidenses, quienes busquen un comentario han de remitirse al último discurso del secretario general, en el que aclaró que “las armas del Hezbolá permanecerán mientras exista Israel”.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2009/976/re4.htm

Leer más...

Estados Unidos e Israel: ¿El perro mueve la cola o la cola al perro?


16-12-2009
Kathleen Christison y Bill Christison
Adbusters
Un cuarto de siglo atrás, el director ejecutivo del AIPAC (Comité de Relaciones Públicas Estadounidense-Israelí, por su sigla en inglés) estableció una comisión que se encargó de escribir las directivas para la clase política. Corría el año 1981, Ronald Reagan era presidente y el AIPAC acababa de perder una batalla dura en el Congreso de EE.UU. por la venta de aviones de vigilancia a Arabia Saudita. El parlamentario Thomas Dine se puso al frente, a partir de ese momento, y convirtió al comité en una fuerza política temible.

En los años que siguieron, Dine cuadriplicó el personal estable del AIPAC, también su presupuesto, y estrechó vínculos con el Congreso y personas influyentes. Se dedicó a proveer a los políticos de evaluaciones que indicaban cómo avanzar en las posiciones proisraelíes, a sabiendas de que quien escribe los documentos que los políticos leen hace el equivalente de darles de comer en la boca.

Las décadas que siguieron fueron de un predominio total del lobby israelí en la política del Cercano Oriente de EE.UU., incluso por encima de sus propios intereses en la región. Muchos caracterizan esta relación entre la influencia del lobby y lo que Estados Unidos hace en Cercano Oriente, como la cola (israelí) que sacude al perro (estadounidense). Hay un sinnúmero de ejemplos de esta dinámica, como la invasión israelí del Líbano en 1982, que arrastró a EE.UU. a una penosa intervención, o la invasión israelí de la Franja de Gaza en 2002, durante la cual el gobierno de Ariel Sharon desoyó reiteradamente la petición de George W. Bush para firmar un acuerdo.

Otros sostienen que la metáfora de la colita y el perro funciona “como debe”: es EE.UU. en su calidad de superpotencia, dueño de Israel (y su mayor donante), el que tiene el poder; es el perro que mueve la cola. La cuestión, entonces, es ver cuál es la verdadera relación o ¿acaso el análisis cínico del comentarista israelí Michel Warschawski es el correcto?: “No se trata del perro ni de la cola, sino de una única guerra de recolonización y un único monstruo horrible de dos cabezas”.

Silencio roto
Aunque el lobby israelí haya crecido enormemente y la alianza de intereses entre EE.UU. e Israel para controlar el Cercano Oriente sea cada vez más evidente, ninguna voz se atrevió a pronunciarse sobre el alcance y la magnitud que adquiere el poder del lobby sobre los políticos estadounidenses, hasta que lo hicieron dos politólogos, John Mearsheimer y Stephan Walt, que editaron un folleto de ochenta páginas analizando el poderío del lobby en marzo de 2006.

Mearsheimer, profesor de servicio distinguido de Ciencia Política en la Universidad de Chicago, y Walt, profesor de Política Internacional en el Centro Belfer de la Universidad de Harvard, ambos promotores de la escuela realista en política exterior que pone el énfasis en los actos estatales, tanto militares como económicos, por sobre el ideal que persigan y su ética.

Su informe despertó mucho interés cuando se publicó el resumen en el London Review of Books. En el mismo definen que el lobby es, en términos generales, “una coalición elástica de individuos y organizaciones que trabajan activamente para moldear la política exterior de EE.UU. en la dirección de los intereses israelíes”.

Mearsheimer y Walt concluyen que la fuerza que anima las políticas estadounidenses en el Cercano Oriente proviene decididamente del lobby. Ellos sostienen que aunque otros lobbies o grupos de intereses han demostrado ser bastante efectivos para torcer políticas “ningún lobby ha conseguido comandar la política exterior estadounidense de forma tal que vaya contra su propia seguridad nacional y sea a la vez capaz de convencer a los ciudadanos estadounidenses que los intereses de su país e Israel son esencialmente los mismos.”

Dicho informe suscitó el rechazo inmediato de los propios individuos que los autores identifican como miembros del lobby. Alan Dershowitz, profesor de Derecho en Harvard y defensor a ultranza de Israel, acusó a los autores de “fanáticos mentirosos” y comparó sus argumentos con la propaganda neonazi, que constituían “acusaciones apenas veladas de control judío del pensamiento estadounidense” tal como se leía en Los protocolos de los sabios de Sión. Abraham Forman y su equipo de la Liga Antidifamación (ADL), acusan que el informe “encarna la clásica teoría antijudía de la conspiración.”

Sin embargo, los argumentos de los defensores de Israel nada dicen sobre lo principal del trabajo de Mearsheimer y Walt: que los miembros influyentes –tanto judíos como no judíos– dentro del aparato de estado estadounidense han conseguido que se impongan sus objetivos a favor de Israel en la política sobre Cercano Oriente y que Israel obtiene un apoyo incondicional que muchas veces resulta contrario a los intereses de la seguridad nacional. En lugar de discutir este punto, los críticos se dedican a resucitar fantasmas.

La acusación de “antisemitas” hacia Mearsheimer y Walt es de lo más común entre los defensores de Israel, en todo el espectro político. No casualmente, pues es la estrategia que viene utilizando el lobby israelí para silenciar y atacar a quien se atreva a cuestionar la política israelí y las políticas pro-israelíes de Estados Unidos.

Esta cuestión del antisemitismo surgió en septiembre [2006] durante un debate importante en Nueva York en el cual se enfrentaron Mearsheimer y otras dos personas contra un ex oficial israelí y los asesores de la administración Clinton, Dennis Ross y Martin Indyk. Estos tres contrincantes de Mearsheimer, aunque son claramente pro-israelíes, se los ve como neutrales –ni fanáticos como Dershowitz ni derechosos– pero coinciden con Dershowitz en descalificar al documento como que desciende “al nivel de antisemita” o “con connotaciones antisemitas” sólo porque a quienes se critica son judíos en posiciones de poder.

Este debate acerca del antisemitismo es una clara distracción del tema central y es utilizado deliberadamente en ese sentido. En aquel panel en Nueva York se empleó un tercio del tiempo hablando sobre el carácter antisemita de Wearsheimer y Walt antes de abordar aspectos importantes de las conclusiones de su trabajo o las pruebas que ofrecía.

El ex-presidente Carter publicó su libro Palestina: Paz no Apartheid y se le acalló de la misma manera. Sus críticos apuntaron a la escasa formación académica del autor o insinuaron que poseía un tinte antisemita porque Carter usaba el término “apartheid” para describir la política israelí en los territorios palestinos ocupados. Muchos han criticado al libro, incluyendo las autoridades del Partido Demócrata, pero muy pocos han fundamentado sus acusaciones examinando seriamente las pruebas que aporta Carter.

Tom Judt, profesor universitario, que participó del panel en Nueva York y defendió el trabajo de Mearsheimer y Walt, ha escrito sobre el efecto devastador que produce entre los estadounidenses el temor a ser llamados antisemitas, lo cual ha acallado cualquier opinión pública sobre Israel e incluso sobre la política en general.

Durante su participación, observó que pese a existir “cientos de lobbys influyentes” en EE.UU., el israelí es el único que no sólo es eficaz en los objetivos que persigue sino que también actúa de la misma forma para apagar cualquier crítica en su contra.

En el mismo sentido, Mearsheimer afirmó, en un reportaje en Mother Jones, que el fuerte vínculo entre EE.UU. e Israel se mantiene principalmente a partir de que no se habla realmente acerca de esa relación. Si los estadounidenses se enteraran acerca de lo que los israelíes hacen en los territorios ocupados, sostiene, habría mucho menos apoyo a Israel. “En concreto, la buena relación de EE.UU. con Israel no se sostendría ante la exposición pública de lo que realmente sucede en Israel”.
El libro de Jimmy Carter hace un esfuerzo importante para esa exposición, pero su éxito hasta ahora es relativo.

Scott Ritter, quien trabajó cerca de Israel como asesor en inteligencia militar y se desempeñó como inspector de armas en Iraq, arriba a las mismas conclusiones en su nuevo libro Target Iran (Objetivo Irán) que Judt y Mearsheimer. Muchos países tienen lobbys que actúan en EE.UU., pero ninguno comparte ni remotamente su alcance ni las formas descaradas que asume el lobby israelí.

Ritter considera que se va hacia un choque catastrófico entre el eje Estados Unidos-Israel y la república de Irán y que la forma para evitarlo sería hacer pública la naturaleza de la relación Estados Unidos-Israel. Habría que replantearse, sostiene, porqué EE.UU. opera bajo continua impotencia nacional mientras Israel dicta la política de seguridad de EE.UU.

En 2003 salió en el New York Review of Books un artículo crítico de Israel y sus conexiones estadounidenses donde Judt señala lo que luego sería la tesis principal de la nota de Mearsheimer y Walt.
Judt describió cómo Israel sistemáticamente “se burla de su jefe norteamericano” cuando sigue construyendo colonias ilegales aun cuando Estados Unidos impulsa “la hoja de ruta” como plan para la paz, que convoca a congelar los asentamientos.

El autor sostiene que Israel hizo quedar al poderoso presidente de Estados Unidos [G. Bush Jr.] como un “tonto ventrílocuo, alguien que lastimosamente repite la línea del gabinete israelí”. Su comportamiento “ha sido una desgracia para la política exterior norteamericana”. El apoyo incondicional a Israel “es la causa principal del descrédito de Estados Unidos en el resto del mundo”.

Alguien que conoce bien el lobby israelí es James Abourezk, senador por el estado de Dakota del Sur entre 1972 y 1978. De su paso por el Congreso, afirma “que el apoyo político de que goza Israel está basado en el miedo” porque “aquel que se enfrente a los intereses de Israel es derrotado por el lobby”.
Abourezk destaca también el esfuerzo del lobby por silenciar. “Si alguien habla es atacado”, dice, “porque si nadie dice nada en el Congreso, la prensa no tiene a quién citar y con ello también queda callada. Si algún periodista o medio se sale de esta línea, quedan totalmente censurados a través de un mecanismo aceitado de presión económica sobre las finanzas del medio que ha sido atrapado ‘en falta’.”

Jimmy Carter advirtió lo mismo en comentarios recientes en referencia a “los esfuerzos extraordinarios de lobby” del AIPAC para censurar cualquier discusión en las comisiones del Congreso y en la prensa sobre las políticas israelíes.
Según Abourezk los mecanismos de presión ya funcionaban a la perfección aun antes de que el AIPAC se constituyera, y Carter agrega que la capacidad de control del lobby sobre el discurso y las decisiones se han incrementado. La tendencia pro-israelí ha sido un fenómeno, con diferentes matices, propio de cada administración y de cada congreso estadounidense desde que se creó Israel y no un invento de Dine ni tampoco comenzó en los ‘80 pero fue éste quien logró institucionalizar esta política, asignándole un rol más influyente.

En 1984 aparece un nuevo organismo que deriva del AIPAC, el Washington Institute for Near East Policy (Instituto Washington sobre política en el Cercano Oriente, WINEP por su sigla en inglés) y se constituye en un eminente think tank, cuyos cuadros vienen trabajando en las sucesivas administraciones.

Dennis Ross, quien fue el principal asesor en política de Cercano Oriente en los gobiernos de George H.W. Bush y Bill Clinton, se formó en el WINEP y retornó al mismo luego de dejar sus funciones en el gobierno.
A partir de allí, ese cargo en la administración Clinton fue para Martin Indyk, miembro fundador de AIPAC y primer director de WINEP. Mearsheimer y Walt consideran acertadamente que ambos hombres son del “riñón del lobby”.

Esto demuestra un aspecto vital en la cuestión del lobby; que el mismo forma parte de las diferentes administraciones desde las últimas décadas. Ahora bien el lobby no está conformado únicamente por las instituciones judeo-estadounidenses como AIPAC y ADL, además de los think tanks como WINEP y JINSA (Instituto Judío para los Asuntos de Seguridad Nacional, sigla en inglés); existen muchos particulares que trabajan en defensa de los intereses de Israel y hacen coro con los sectores cristianos fundamentalistas de extrema derecha.
Que apoyan incondicionalmente la presencia de Israel en la Franja de Gaza y en todo Jerusalén porque creen que ése es el requisito para la reaparición de Jesucristo en lo que denominan el Milenio.

Particularmente en los últimos años, la derecha cristiana ha utilizado sus influencias para presionar tanto en el Ejecutivo como en el Congreso a favor de las posiciones israelíes y se ha opuesto a todas las iniciativas que requirieran alguna concesión por parte de Israel.

El tipo de presión “en bruto” a los políticos que describe Abourezk es sólo una de las formas en las que opera el lobby proisraelí organizado.
La ligazón entre EE.UU. e Israel siempre tuvo su mínimo de acuerdo tanto para los momentos de calma como en la cruda realidad de la estrategia geopolítica.
Desde la creación del Estado de Israel y a través de los años ha existido un clima siempre en aumento en el que Israel es asumido simplemente como tan cercano a Estados Unidos, sus intereses tan entrelazados con los de Estados Unidos, que por ello Israel es prácticamente aceptado como parte de EE.UU.

El lobby refuerza este sentimiento, lo canaliza en formas institucionales para que ciudadanos comunes apoyen a Israel.
Jeffrey Blankfort, conductor de radio en Carolina del Norte y columnista de larga data sobre el conflicto palestino-israelí y otros en el Cercano Oriente, señala, por ejemplo, que 1700 sindicatos en EE.UU. poseen más de 5 mil millones de dólares en bonos israelíes.

Según Blankfort, esto empuja a los sindicatos a apoyar a Israel y convierte al movimiento sindical de EE.UU. en parte del lobby. Eso explica porqué las organizaciones de izquierda en Estados Unidos se oponen a que la cuestión palestina forme parte del movimiento anti-guerra.

Muchos estados y universidades también han invertido en bonos israelíes así como en empresas israelíes, con lo cual tienen interés en apoyar a Israel para que su economía mantenga el rumbo.

La penetración del lobby es tan absoluta que cuando Tony Judt llama al presidente “un tonto ventrílocuo” se entiende perfectamente.
Como afirma Walt en un reportaje de Mother Jones, no importa lo que haga Israel, Estados Unidos siempre lo apoyará.
“Ellos continúan construyendo asentamientos por más que todos los presidentes desde Lyndon Johnson en adelante hayan rechazado la idea.
Nos espían regularmente.
Han entregado o vendido tecnología militar estadounidense a otros países. E incluso…han cometido una gran cantidad de violaciones a los derechos humanos, y pese a todas estas actividades jamás ha disminuido el apoyo de EE.UU.”

Hace ya varias décadas que el AIPAC viene participando directamente en el proceso legislativo, redactando leyes en torno a Cercano Oriente y presionando para que sean aprobadas las resoluciones anti-árabes y pro-israelíes que comprometen al Senado y a la Casa Blanca en cuestiones como la construcción del muro de segregación y la invasión de Israel a El Líbano en el verano de 2006.

AIPAC se ufana a menudo de vetar y ejercer influencia sobre los candidatos presidenciables.
En la campaña política de 2004, Howard Dean insinuó una tibia y para nada controversial propuesta de “trato igualitario” de la política estadounidense en el conflicto árabe-israelí. Fue condenado rotundamente por el lobby y por sus compañeros demócratas, y debió abandonar la propuesta. Los políticos de renombre que toman otras posturas son inmediatamente condenados a la derrota electoral.

En la década de los ‘80, el representante Paul Findley y el senador Charles Percy, quienes habían ocupado sucesivos mandatos en Illinois, fueron derrotados gracias a los esfuerzos de AIPAC porque ambos se habían manifestado a favor de negociar con miembros de la OLP.
Bastante más recientemente, Cynthia McKinney, de Georgia, fue dos veces víctima de la interferencia del AIPAC en la campaña electoral.

La lista continúa. Israel y su lobby toman la iniciativa, EE.UU. acompaña: la guerra que Israel lanzó en 1967, su invasión a El Líbano en 1982, su invasión a la Franja de Gaza en 2002, sus cuarenta años de construcción de asentamientos en los territorios palestinos ocupados, sus ataques desproporcionados a los palestinos, su asalto al Líbano.
El grado de penetración en las decisiones políticas que el lobby consiguió durante la administración Bush actual no tiene precedentes.

1 Hay pruebas categóricas de que fueron los neoconservadores dentro del gobierno de Bush, cuyos vínculos con la derecha israelí son innegables, los artífices de la invasión a Iraq y quienes impulsaron “la transformación” del Cercano Oriente difundiendo la “democracia” en la región.

Mearsheimer y Walt afirman que “la guerra de Iraq, al menos en parte, fue promovida para mejorar las posiciones estratégicas de Israel”, algo que se confirma con el hecho de que algunos de estos mismos neocons escribieron en los ‘90 un documento de estrategia titulado “A Clean Break” (Una ruptura limpia) para el entonces primer ministro israelí Benyamin Netanyahu.
En él, se diseñaba un plan de ataque a Iraq, algo que posteriormente impulsaron cuando los neocons entraron a la administración Bush.
El plan estratégico se pensó explícitamente para asegurar el dominio de Israel en la región, para minar el proceso de paz de Oslo y para aliviar a Israel de la presión de tener que hacer alguna concesión a los palestinos.
Uno de sus autores es David Wurmser, que continúa en el gobierno como consejero del vicepresidente Richard Cheney en cuestiones del Cercano Oriente. Los otros, Richard Perle y Douglas Feith, trabajaron activamente durante la planificación de la guerra de Iraq en los cargos de consejero del Pentágono y subsecretario de Defensa, respectivamente.

Casi todos los demás neocons, tanto judíos como no judíos, tienen un historial importante de acciones en defensa de los intereses israelíes. Entre ellos, Paul Wolfowitz, Elliott Abrams y John Bolton, y quienes se manejan desde las sombras como William Kristol, Robert Kagan, Norman Podhoretz, Jeane Kirkpatrick y muchos derechistas pro-israelíes de los think tank en Washington.

La enorme cantidad de dinero en asistencia militar y económica que EE.UU. le dio a Israel a través de los años es producto de la presión del lobby sobre los políticos. Mearsheimer y Walt, utilizando los datos de la USAID (Agencia de EE.UU. para la Asistencia Internacional al Desarrollo, por su sigla en inglés) 2 confirman que entre 1976 y 2003 EE.UU. le dio a Israel 140 mil millones de dólares en ayuda (de acuerdo con los valores de 2003).

El economista Thomas Stauffer, quien ha investigado durante mucho tiempo la ayuda económica a Israel, presentó en 2002 valores mucho más altos: para el período 1972-2002, calculó un total de 240 mil millones de dólares (a valores actuales). Ahora mismo, Israel tiene garantizada una ayuda de 2 mil a 3 mil millones por año, principalmente para el sector militar, y a esto hay que sumarle los adicionales para compensar los gastos israelíes en la guerra en El Líbano y el retiro de Gaza.

Definiendo el concepto de interés nacional

El aspecto más importante en el debate sobre el poder del lobby gira en torno a la cuestión de los intereses nacionales; qué forma parte de los intereses nacionales, quiénes lo definen y hasta qué punto el lobby no perjudica los verdaderos intereses nacionales.

Muchos discursos en la izquierda que son muy críticos de las políticas de Israel no han prestado la debida atención, sin embargo, a la influencia del lobby en la política. Se centran en lo que definen como los intereses nacionales de Estados Unidos.

Noam Chomsky ha sostenido frecuentemente que la política sobre Cercano Oriente está determinada en gran parte por lo que él llama “el vínculo ceñido entre el estado y las corpo-raciones” donde se concentra el poder en la órbita nacional.
Dicho de otro modo, los intereses particulares del complejo militar industrial asociado al gobierno son los que en última instancia definen los intereses nacionales de Estados Unidos, según Chomsky.
El lobby israelí ejerce cierta influencia en la determinación de las políticas, de acuerdo con los análisis de Chomsky, pero ocupa una porción mucho menor y generalmente sólo en la medida en que el lobby acompañe los interés corporativo-gubernamentales.

Chomsky y otros críticos de izquierda que estudian el tema del lobby consideran que la política de Estados Unidos está definida desde su avanzada imperialista y los intereses de sus corporaciones y que Israel, lejos de conducir a EE.UU. en políticas que lo perjudican y hacia peligrosas aventuras en el extranjero, siempre ha hecho lo que EE.UU. le dictaba.
EE.UU. continuaría con su empresa imperialista aunque Israel no acompañara, y esto es lo que ha hecho en regiones fuera del Cercano Oriente, como Chile, Indonesia, América Central y donde sea, sin que ello beneficie a ningún lobby en particular.

De acuerdo con esta visión, el lobby israelí funciona solamente como un acompañamiento a la política de EE.UU., y no como un agente con algún control y poder propio.

Sin embargo, esta postura pasa por alto que los lazos estrechos entre el lobby y los fabricantes de armas en Estados Unidos refuerzan la capacidad del complejo mílito- industrial para definir los intereses nacionales de EE.UU.
El lobby israelí tiene, sin duda, poder de veto por encima de cualquier parlamentario o dependencia del Ejecutivo, incluyendo los de la Casa Blanca, lo cual hace muy difícil que alguien pueda definir el tan mentado interés nacional de EE.UU. en algún sentido que el lobby considere perjudicial para la relación especial que tiene Israel con EE.UU.

Cualquier debate que toque este asunto tabú, aunque sea en forma indirecta, será anulado antes de que empiece, enterrado por las alabanzas hacia Israel tanto de republicanos como de demócratas.

Afif Safieh, el principal referente de la comitiva de la Organización para la Liberación Palestina en Washington, señala otro punto de crítica.
Según él, la visión de Chomsky y otros izquierdistas es “mecanicista” y dificulta, dado que cada situación es específica, captar su singularidad; en este caso, percibir que el socio menor puede a menudo “secuestrar” y “monopolizar” la decisión sobre la política en Cercano Oriente.
La interpretación que hace la izquierda es de tipo determinista y por ello asume que EE.UU. se rige únicamente por su afán imperialista y por los objetivos de sus intereses corporativos.

El hecho de que Estados Unidos haya conspirado contra un gobierno enemigo de sus negocios en Chile o que haya apoyado a un dictador en Indonesia para preservar los intereses de la industria petrolera no prueba que cada vez que Israel ataca países árabes, como a Egipto en 1967 y a El Líbano en 1982, lo haga para servir a Estados Unidos ni, como dice Chomsky, haga un “enorme servicio a las corporaciones energéticas estadounidenses y saudíes porque aplasta los nacionalismos árabes seculares”.

Israel de ninguna manera actúa para garantizar el acceso o el control de EE.UU. sobre las reservas de petróleo en el Cercano Oriente, ni trabaja en coordinación con la industria del petróleo.
Es indudable que existe una intrincada relación entre el complejo mílito-financiero-industrial estadounidense y los intereses militares, industriales y financieros de Israel, tal como lo sugieren Chomsky y otros referentes de la izquierda.
Pero la naturaleza de esta relación no pasa por una subordinación de Israel a las directivas del conglomerado corporativo-gubernamental de EE.UU.; este arreglo, más bien, parece darse entre dos actores independientes.

Y la actividad del lobby se dirige a sostener y manipular este entramado. Según Blankfort, “se subestima la influencia del lobby. No sólo se asegura de que el Congreso actúe como vasallo en los asuntos pertinentes a Israel y el Cercano Oriente en general, sino que, en forma disimulada, actúa como una poderosa influencia para sostener el gasto militar elevado del país y la integración entre las industrias armamentistas israelí y estadounidense.”

Esta integración, sostiene Blankfort, “es la razón fundamental que explica porqué no hubo prácticamente ninguna oposición al presupuesto militar anual por parte de ningún sector en el Congreso.”

Israel y su lobby trabajan con mano de seda en el tema de la industria de armamentos estadounidense para avanzar, juntos, en sus objetivos que suelen ser compatibles. Las pocas, poderosas familias que dominan la industria militar en Israel, están tan interesadas en presionar a favor de la política exterior militarista de los dos países como lo están los CEO de las corporaciones militares de EE.UU.

A medida que la globalización avanza también se estrechan los lazos de compañerismo, y los acuerdos tecnológicos y financieros, entre las corporaciones militares de ambos países, que crecen cada vez más juntas. Es una relación simbiótica, y el lobby trabaja para que siga así; los lobbystas se acercan a muchos parlamentarios y les dicen muy creíblemente que si se corta la ayuda a Israel, se van a perder miles de puestos de trabajo en la industria militar en sus distritos.

El lobby no es un reflejo pasivo de los deseos del complejo mílito-industrial. Día a día presionan en el Congreso y en el gobierno para perpetuar la aceptación de ciertos “intereses nacionales” que muchos estadounidenses consideran equivocados.

Un monstruo de dos cabezas

Como Tony Judt lo percibió, gran parte del resto del mundo “ya no cree en nuestra buena fe”. Hace mucho que el fuerte apoyo de Estados Unidos a Israel molesta a la opinión pública árabe, pero desde el fracaso del proceso de paz y la nueva intifada palestina y el endurecimiento cruel de Israel desde septiembre de 2000, los resultados de las encuestas de opinión en los países árabes y musulmanes han mostrado un malestar creciente y muy extendido hacia EE.UU., particularmente por el apoyo a Israel en la opresión sobre el pueblo palestino y la guerra de Iraq.

Entre un 70% y un 80% de la población en varios países árabes manifiestan actitudes hostiles. Algo similar, aunque con valores más discretos, ocurre con las encuestas de opinión en Europa. Este sentimiento creciente de rechazo a EE.UU., producto de su estrecha amistad con Israel, es uno de los puntos salientes del informe de Mearsheimer y Walt.

Los autores señalan al comienzo de su trabajo que las políticas del gobierno de Bush, influenciadas fuertemente por el lobby, contribuyeron a producir una insurgencia que resiste en Iraq, una subida muy pronunciada de los precios del petróleo y los atentados terroristas en Madrid, Londres y Amman.

El indeclinable apoyo de EE.UU. a Israel, escriben, ha “irritado a la opinión pública árabe e islámica y puesto en peligro la seguridad de Estados Unidos”. Creen que EE.UU. deja de lado su propia seguridad para cumplir los objetivos de otro estado.
El resultado fue obvio: más ataques terroristas a EE.UU. y sus aliados.

Las grabaciones y mensajes de Osama Bin Laden hablan de los palestinos y de su cólera ante Estados Unidos por su alianza con Israel. Su rabia, y los de otros islamistas radicalizados, se basa en los musulmanes que fueron asesinados y explotados por EE.UU., Israel y Occidente durante décadas, y el caso de los palestinos es probablemente el más claro.

Su rabia es la misma que sienten millones de oprimidos y él puede reclutar a los extremistas en su lucha bajo la bandera de la defensa de los palestinos y de todos los musulmanes oprimidos. Es una amenaza a Estados Unidos que proviene directamente de su alianza con Israel y el esfuerzo arduo del lobby para sostenerla, no puede ser subestimado.

La tragedia de esta situación es que se ha vuelto imposible separar los intereses israelíes de los proclamados intereses de Estados Unidos –que lejos de ser los reales, son producto de las proclamas egoístas del complejo político-corporativo-militar que los define en su provecho, y que junto con el lobby dominan el gobierno de Bush, el Congreso y los dos partidos políticos mayoritarios.

Actualmente, el poder radica en grupos específicos: los consorcios globalizados de las finanzas, las armas y la energía, y todas las dependencias militares, tanto de EE.UU. como de Israel, que literalmente han secuestrado el gobierno y lo han despojado de cualquier rasgo de democracia. El “monstruo agresivo de dos horribles cabezas” del que nos hablaba Michel Warschawski es real.

La coincidencia de “intereses” manipulados tiene efectos profundos en las decisiones políticas en el Cercano Oriente. Si EE.UU. es incapaz de distinguir lo que el mundo necesita o sus propias necesidades de las de otro estado y su lobby, entonces sencillamente no se puede decir que actúa en su beneficio.
Ante el abuso masivo y reiterado de los derechos humanos de los palestinos y la falta de reconocimiento de este problema, quienes minimicen el poder del lobby y acepten la política de Estados Unidos en Cercano Oriente como parte de una estrategia inmodificable a largo plazo son particularmente peligrosos.

NOTA
1. Entendemos que este trabajo fue escrito en 2007, durante la presidencia de G. W. Bush Jr. Antes de la última matanza masiva en diciembre 2008-enero2009, otra vez en la Franja de Gaza (n. de los ed.)
Traducido y publicado por la revista argentina Futuros, cuyo primer número acaba de salir a la calle.

Leer más...

"Un año después, en Gaza persiste el hedor de muerte y destrucción"


Entrevista a Raji Sourani, director del Centro palestino de Derechos Humanos

16-12-2009
Martxelo Díaz
Gara

Raji Sourani es un veterano defensor de los derechos humanos, conculcados diariamente por el ocupante israelí, y en Gaza, un referente para los activistas solidarios de Euskal Herria y otros países europeos que han conseguido llegar a ese territorio palestino.
Raji Sourani, director del Centro Palestino de Derechos Humanos, ha vuelto a Euskal Herria de la mano de IPES y la Plataforma Iruña Contra las Guerras -en la que se integran, entre otros grupos, Askapena, Komite Internazionalistak, LAB, CGT, Mugarik Gabe, Palestinarekin Elkartasuna y Rosa Negra-. Quince años después, la denuncia sigue siendo la misma: la ocupación israelí y la complicidad occidental, liderada por EEUU y la UE, siguen siendo el origen de las principales conculcaciones de derechos humanos que padecen los palestinos, tanto en Gaza como en Cisjordania.
¿Cómo definiría la situación que actualmente se está viviendo en Palestina desde el punto de vista de las conculcaciones de derechos humanos?
En Gaza, se está padeciendo un proceso de estrangulamiento económico y social, además de crímenes contra la Humanidad, que se han cometido contra civiles protegidos por el derecho internacional. EEUU y la UE otorgan total y absoluta impunidad al Estado de Israel, que comete estos actos de crímenes de guerra. Es una vergüenza que en un contexto en el que Israel aumenta el número de crímenes que comete, los estados europeos y EEUU incrementan sus relaciones bilaterales con Israel en lugar de imponerle sanciones. Es una vergüenza que haya estados, como el español, que pidan excusas porque sus tribunales hayan intentado juzgar a individuos que han cometido crímenes de guerra. Es vergonzoso que la UE y EEUU voten en contra del informe Goldstone tanto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU como en la Asamblea General. Esto supone actuar basándose en la ley de la selva y no en el Estado de Derecho. De este modo, se envía un mensaje aterrador a Oriente Medio. Cuando estamos a punto de que se cumpla un año de la guerra que llevaron a cabo contra la población civil de Gaza, el hedor de destrucción y muerte permanece intacto, igual que el último día de la guerra. El estado de ahogo social y económico que produce el bloqueo continúa. No tenemos intención de ser buenas víctimas. La situación de los territorios ocupados no es una cuestión humanitaria, sino que es un tema político. Gaza no puede ser una granja de animales a la que se arroja de vez en cuando algo de comida. Nuestra reivindicación es la autodeterminación, la independencia y el Estado palestino. Para ello, tenemos que poner fin a la criminal ocupación israelí. Estén seguros de que el pueblo palestino es fuerte y ni olvidará ni perdonará los crímenes de guerra cometidos por Israel. Al igual que Israel persiguió a los criminales de guerra durante 70 años, nosotros haremos lo mismo. Somos cien veces más fuertes en la búsqueda de un pueblo libre, basado en la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos. Estamos orgullosos de mantener históricamente una relación privilegiada con la sociedad civil y las instituciones vascas.
Cuando está a punto de cumplirse un año de la masacre de Gaza cometida por el Ejército israelí, la situación de bloqueo se mantiene, con la conculcación de derechos que ello supone. ¿Cuál es la situación que se vive en el día a día?
En Gaza viven 1,6 millones de personas en apenas en 365 kilómetros cuadrados. Padecen un bloqueo total y absoluto. El Cuarteto, en el que se incluye la UE, dio cobertura a la política de boicot contra un Gobierno elegido democráticamente en 2006 [el de Hamas]. Israel controla Gaza desde el mar, la tierra y el aire. Es una potencia ocupante. Según la legislación internacional, controlan la vida de la población civil. Tenemos al 65% de la población sin ingresos ni trabajo. El 90% está por debajo de la línea de pobreza. Sólo permiten oficialmente la entrada en Gaza de 32 productos. Tenemos serios problemas humanitarios, sociales, económicos y sanitarios en todos los aspectos de la vida. El mundo entero se escandalizó por los efectos del embargo contra Irak en la década de 1990. Era un embargo que sólo afectaba a los bienes. Nuestro bloqueo afecta a los bienes y al movimiento de las personas. La gente sufre problemas básicos. Se conculca el derecho a la alimentación, a la vida, a la salud, a la educación y a la atención sanitaria. No estamos hablando de la autodeterminación ni de la independencia. Israel y los estados occidentales quieren que Gaza se convierta en una nación de mendigos. Quieren destruir nuestra dignidad y orgullo. No estamos pidiendo demasiado. El artículo uno de la Cuarta Convención establece obligaciones legales para la comunidad internacional en caso de ocupación para proteger a los civiles. No somos defensores de Hamas, Al-Fatah o FPLP. Son grupos políticos y militares que saben defenderse solos. Los crímenes y el bloqueo han fortalecido a Hamas. No han sufrido efectos negativos. Europa, EEUU e Israel lo saben, pero quieren acabar con la dignidad de un pueblo. Es un desastre humanitario provocado por los hombres en pleno siglo XXI. Y esto no lo decimos sólo nosotros, los palestinos, sino todas las organizaciones de derechos humanos, incluidas las israelíes.
Ha comentado que Hamas se ha reforzado en Gaza. Periódicamente, los medios occidentales publican informaciones sobre el incremento de conculcaciones de derechos humanos y la instauración de un régimen islamista radical, en especial sobre el incremento de la discriminación de la mujer y la prohibición del alcohol. ¿Estas informaciones corresponden a la realidad?
¿Realmente el problema es que no hay alcohol? En Palestina, la presencia del alcohol es muy limitada. Incluso en la época en la que Yasser Arafat dirigía la Autoridad Palestina estaba restringido legalmente. Actualmente, en Cisjordania no se puede encontrar un diario con publicidad de bebidas alcohólicas, aunque se produce vino y cerveza en Ramallah y Belén. En relación a las mujeres, no se puede decir que su situación haya cambiado. No hay imposiciones, es algo que no permitiríamos. Hay una tendencia general en todo Oriente Medio que introduce cambios en el modo de vestir de las mujeres. El lunes, Hamas celebró su 22º aniversario y reunió a medio millón de personas. Son parte de nuestra problemática social y política y de nuestra lucha. Es obvio que Hamas ha experimentado un crecimiento importante en los últimos 20 años. Antes, era la izquierda la que controlaba los territorios ocupados. Como ha sucedido en todo el mundo, la izquierda se ha debilitado, por muchas razones.
Sin embargo, se está difundiendo la idea de que en Gaza están creciendo alarmantemente los niveles de extremismo en los últimos meses.
¿Cuál es la situación ideal para que crezca el extremismo? Bloqueo, aislamiento, pobreza, agresión, matanzas, prácticas inhumanas, ocupación, inseguridad. Esta es una receta infalible. Tenemos que estar contentos por tener a Hamas. Porque si no, tendríamos a Al-Qaeda. La situación que padecemos es completamente inhumana. Hamas no es un ente fundamentalista ni extremista, sino un partido político. Son parte de nosotros. Integran la estructura política palestina. Lo queramos o no, tienen sus seguidores. Y ganaron las elecciones, en un proceso transparente y democrático bajo supervisión internacional. No creo que Arafat fuera extremista, fundamentalista ni de Al-Qaeda. Aun así fue encarcelado, sitiado y, al final, asesinado por Israel. En cambio, Tzipi Livni, quien preparó los crímenes de guerra en Gaza del pasado invierno, ahora es la izquierda en Israel. Avigdor Lieberman ocupa un papel destacado. Y no quiero ni hablar de Netanyahu. Si comparamos a Hamas con la política que llevan a cabo los líderes israelíes, resulta que es una formación completamente light. Nosotros somos la población ocupada y ellos son la fuerza ocupante. No tienen ningún derecho a escoger nuestros representantes políticos. Siempre están buscando excusas para poder desviar al debate de los verdaderos temas y quedarse en los accesorios. Únicamente necesitamos dos cosas: el fin de la ocupación y un Estado de Derecho. No hay que confundirse.
http://www.gara.net/paperezkoa/20091216/172441/es/Un-ano-despues-Gaza-persiste-hedor-muerte-destruccion

Leer más...