
04-06-2009
El Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ayatolá Seyyed Ali Jamenei, ante una gran congregación de personas provenientes de los diferentes estratos sociales de la nación de Irán, que acudieron para conmemorar el XX aniversario del fallecimiento de Imam Jomeini, dijo que «el Imam alzó dos banderas: la del renacimiento del Islam y la del renacimiento de la grandeza y orgullo de Irán y los iraníes» y agregó que «estas son dos dimensiones del movimiento histórico del Imam».
Asimismo, se refirió a «los esfuerzos de los enemigos por obstaculizar la continuidad del progreso y exaltación de la nación de Irán.»
Toda la gente y todos los amantes de la solidez del sistema islámico y de la nación de Irán, deben acudir con total entusiasmo a las urnas de votación, este próximo 22 de Jordad.
Durante la ceremonia realizada en el patio 'Seyyed Mustafa Jomeini' del santuario del Imam, Ayatolá Jamenei con pesadumbre -por el aniversario del deceso del grandioso padre de la nación de Irán- se refirió al sentido de genuina identidad de los musulmanes en el mundo como uno de los valiosos resultados de haber alzado la bandera del renacimiento del Islam, y agregó que «las consecuencias de este gran movimiento islámico del Imam le dieron nueva vida a la nación palestina después de decenas de años de frustración, igualmente, los países árabes sintieron esperanzas después de continuas derrotas y el régimen sionista -que como un tumor canceroso se había dado a la tarea de crear la imagen de que era 'indestructible'- recibió una bofetada de la mano de los jóvenes musulmanes.»
El Líder de la Revolución Islámica, refiriéndose a las distintas Intifadas del pueblo palestino y los repetidos golpes al régimen sionista señaló la retirada del régimen ocupante del territorio del Líbano, así como las consecutivas derrotas de su ejército, primero en la guerra de los 33 días en Líbano y después en la guerra de 22 días en Gaza. Todo esto debido a la bendición de que Imam Jomeini alzó la bandera del renacimiento del Islam, de modo que el régimen sionista se ha visto obligado a omitir su consigna «desde el Nilo hasta el Eufrates».
Ayatolá Jamenei continuó explicando los resultados de haber alzado la bandera del renacimiento del Islam y agregó: «El esfuerzo de los musulmanes por crear el sistema islámico, generar un espíritu de esperanza entre los intelectuales musulmanes, hacer que los occidentales bajasen el tono con que se dirigen a los musulmanes, también son parte de las bendiciones y resultados del despertar general y la resistencia del Mundo Islámico.
Asimismo, su eminencia enfatizó: «Los musulmanes a lo largo y ancho del Mundo Islámico deben valorar esta exitosa y preciosa experiencia, y basándose en ella trazar su rumbo, porque es el único camino hacia el poder y la grandeza, y la resistencia es la exaltación de las naciones islámicas».
El Líder de la Revolución Islámica refiriéndose al hecho de que los occidentales bajasen el tono con que se dirigen a los musulmanes y el esfuerzo del gobierno estadounidense por mostrar un nuevo rostro, manifestó: «Os digo con toda certeza que el cambio o un rostro nuevo no se obtiene a través de discursos, palabras y consignas, sino que para ello se necesita la práctica y que Estados Unidos le restaure a la nación de Irán los abundantes derechos que le ha arrebatado»
Ayatolá Jamenei, señaló además que la anterior administración de Estados Unidos a través de medidas violentas, intervenciones militares, discriminaciones e intervenciones despóticas generó una imagen fea, odiada y violenta de su gobierno y las naciones islámicas detestan desde lo más profundo de sus corazones a dicho país.
Su eminencia explayándose sobre el tema del gobierno estadounidense agregó: «Habló de democracia y la fuerza del voto de las naciones, pero hizo caso omiso del voto del pueblo palestino en la elección de su legítimo gobierno y apoyó completamente al régimen sionista, presentando al oprimido pueblo palestino como un pueblo rebelde y malvado.»
El Líder de la Revolución Islámica recordó la práctica de Estados Unidos con respecto al tema nuclear de Irán, y agregó: «Los estadounidenses desean obstaculizar el derecho natural y legal del pueblo de Irán de acceder a la industria nuclear y al uso de la energía nuclear con fines pacíficos. Ocultando la verdad, han acusado a Irán de tener el objetivo de construir bombas atómicas, aunque la nación iraní y sus autoridades han anunciado reiteradas veces que no tenemos armas nucleares e incluso han aclarado que desde el punto de vista del Islam el uso de la bomba atómica es prohibido. Pero los occidentales, especialmente los estadounidenses en su propaganda dicen que Irán está buscando la bomba atómica: Esta conducta es una evidente injusticia.»
Ayatolá Jamenei se refirió a la decisión del necio ex presidente de Estados Unidos de invadir Afganistán e Irak con el pretexto de luchar contra el terrorismo. «La veracidad de los gobernantes estadounidenses se manifiesta cuando cambian en la práctica, y no se puede confiar en los cientos de discursos ni en la expresión de palabras rebuscadas dirigidas a las naciones islámicas: así no se realizará ningún cambio.», añadió
Su eminencia señaló que el saber revivir el espíritu de grandeza y orgullo de Irán y los iraníes es otra de las dimensiones del movimiento de Imam Jomeini, quien a través del continuo soplo del alma del autoestima y la confianza en sí mismo supo borrar del espíritu de la nación el sentimiento de inferioridad y dependencia de los gobiernos extranjeros que los dictadores e intelectuales occidentales habían inculcado. «El Imam Jomeini le afirmó al pueblo de Irán que podemos y somos poderos, y esta es el alma que os dio», agregó.
Por otra parte el Líder Supremo de la Revolución Islámica señaló que los recursos materiales para el progreso de todo país y base principal del desarrollo y poder son estos componentes espirituales. El sentimiento de autoestima y grandeza nacional puede brindarle rectitud y resistencia -frente a los opresores- a los sistemas electos por el pueblo y beneficiar a cualquier nación volviéndola influyente en las cuestiones y políticas internacionales.
Ayatolá Jamenei consideró fundamental la grandeza nacional y dijo que el apoyo al pueblo y los encargados de la administración del país, el autoabastecimiento y el poder de intercambio en la escena económica, la producción científica y tener gran parte en la construcción científica del mundo, el honor, la cultura y las tradiciones nacionales, le dan significado a la grandeza nacional.
Asimismo, dijo que el respeto a toda persona y a todos los seres humanos en general es el significado práctico de la grandeza nacional en el campo de la administración de la sociedad, y agregó: «La grandeza nacional en la política exterior significa obtener la independencia electoral, de forma que ningún poder le pueda imponer nada al país ni a su gente.»
El Líder de la Revolución Islámica criticó a quienes dicen que la nación de Irán ha sido humillada: «Se pueden evidenciar en las diferentes cuestiones mundiales los efectos de la grandeza de esta gran nación, por ello no son aceptables las palabras de aquellos que dicen que la nación de Irán no es estimada por la firmeza en sus principios.»
«Los enemigos intervencionistas y opresores de la República Islámica tratan de inculcar el menosprecio a la nación de Irán. Sin embargo, el respeto a la gran nación de Irán y a su grandioso Imam Jomeini tienen un gran peso incluso en lo más profundo de los corazones de los enemigos del sistema.», agregó.
Al final de su discurso, señaló algunos puntos importantes sobre las cruciales y determinantes elecciones del 22 de Jordad:
Por una parte se refirió al esfuerzo de los medios de comunicación extranjera por restarle importancia a las elecciones presidenciales: «Los enemigos de la nación suelen decir que las elecciones de Irán están previamente definidas y que la rivalidad entre candidatos es un juego controlado por del gobierno, y que con certeza las votaciones son fraudulentas.»
«Lógicamente el objetivo de todos estos esfuerzos es golpear a la democracia religiosa e impedir la masiva participación de la gente en las elecciones», agregó.
Ayatolá Jamenei se refirió a la nación islámica como una nación querida, inteligente, despierta y experimentada, y agregó: «El enemigo trata de quitarle al sistema el sólido respaldo que tiene -es decir: los votos del pueblo- inculcando la desesperanza entre la gente. Lamentablemente algunas personas dentro del país -por su descuido- repiten las palabras del enemigo y prácticamente ayudan a la concreción de los objetivos del enemigo, por lo que es de lamentar su estado».
Su eminencia señaló que la elección de las diferentes autoridades del sistema es uno de los orgullos de la nación de Irán y enfatizó que los extranjeros tratan de arrebatarle este honor y grandeza a la nación de Irán. No obstante, para quien ama la solidez del sistema, al Islam y a la nación de Irán, es una obligación tanto nacional como religiosa el participar en las elecciones.
Por otra parte, ayatolá Jamenei consideró la presencia de diferentes candidatos con distintos gustos y métodos de trabajo, y a los partidarios de éstos, como otro orgullo del sistema.
Su eminencia dijo: «Yo no tengo más que un voto -que nadie conoce- y no le recomiendo a nadie votar por un determinado candidato, esto es parte del derecho de la gente y de la nación.»
El Líder Supremo de la Revolución concluyó su discurso diciendo: «Lo que deseo del pueblo es que con todo el poder, fuerza y entusiasmo se dirijan a las urnas electorales este próximo 22 de Jordad.»
sábado, 13 de junio de 2009
Ceremonia de conmemoración del XX aniversario del fallecimiento de Imam Jomeini
La fragancia fascista de la Nueva Coalición israelí

14-06-2009
Racistas por la Democracia
Uri Avnery
Counterpunch
Traducido para Rebelión por LB.
Cuán afortunados somos de tener a la ultraderecha velando por nuestra democracia.
Esta semana, la Knesset votó por amplia mayoría (47 contra 34) a favor de una ley que amenaza con pena de prisión a cualquiera que se atreva a negar que Israel es un Estado judío y democrático.
La propuesta de ley presentada por el parlamentario Zevulun Orlev, del partido "Hogar Judío", que surcó con éxito su escrutinio preliminar, promete un año de prisión a quienquiera que publique cualquier "llamamiento que niegue la existencia del Estado de Israel como un Estado judío y democrático", si el contenido de la convocatoria es susceptible de provocar "actos de odio, desprecio o deslealtad contra el Estado o las instituciones de gobierno o los tribunales".
Uno puede prever los pasos siguientes. Existe un millón y medio de ciudadanos árabes de los cuales no cabe esperar que reconozcan a Israel como Estado judío y democrático. Lo que ellos desean es que sea "un Estado de todos sus ciudadanos", judíos, árabes y otros. También afirman, con razón, que Israel los discrimina y, por lo tanto, no es un Estado realmente democrático. Y, además, también hay judíos que no quieren que Israel sea definido como Estado judío en el que los no-judíos tienen, a lo sumo, la condición de extranjeros tolerados.
Las consecuencias son inevitables. Las cárceles no podrán albergar a todos los condenados por este delito. Serán necesarios campos de concentración en todo el país para alojar a todos los negadores de la democracia israelí.
La policía no podrá hacer frente a tantos delincuentes. Será necesario crear una nueva unidad. Se la puede bautizar como "Seguridad Suprema" o, por sus siglas, SS.
Cabe esperar que estas medidas bastarán para preservar nuestra democracia. Si no, deberán adoptarse medidas más estrictas, tales como la revocación de la ciudadanía de los negadores de la democracia, así como su deportación del país, junto con los judíos izquierdistas y todos los demás enemigos de la democracia judía.
Tras la lectura preliminar del proyecto de ley, éste se envía ahora a la Comisión Jurídica de la Knesset, que la preparará para la primera lectura, seguida posteriormente de la segunda y la tercera. Dentro de unas pocas semanas o meses será la ley del país.
Por cierto, el proyecto de ley no menciona explícitamente a los árabes, aunque claramente ésa sea su intención, como entendieron todos los que votaron por ella. También se prohíbe a los judíos defender el cambio en la definición del Estado, o la creación de un Estado binacional en la totalidad de la Palestina histórica, o la difusión de cualquier otro tipo de ideas no convencionales. Uno sólo puede imaginar lo que ocurriría en los EE.UU. si un senador propusiera una ley para encarcelar a cualquier persona que solicitara una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América.
* * *
El proyecto de ley no desentona en absoluto en el contexto de nuestro nuevo paisaje político.
Este gobierno ya ha aprobado un proyecto de ley para encarcelar durante tres años a cualquiera que conmemore la Nakba palestina –la expulsión en 1948 de más de la mitad del pueblo palestino de sus tierras y hogares.
Los patrocinadores esperan que los ciudadanos árabes se sientan felices con aquel acontecimiento histórico. Es cierto que los palestinos padecieron ciertos inconvenientes, pero ello sólo fue una consecuencia secundaria de la fundación de nuestro Estado. El Día de la Independencia del Estado judío y democrático debe henchirnos de júbilo. Cualquier persona que no exprese ese júbilo debe ser encerrada, y tal vez tres años no sean suficientes.
Este proyecto de ley ha sido confirmado por la Comisión Ministerial para Asuntos Jurídicos antes de ser presentado a la Knesset. Dado que el gobierno de derecha tiene la mayoría en la Knesset, el proyecto de ley será aprobado casi automáticamente. (En el ínterin, un ligero retraso ha sido causado por un ministro que apeló la decisión, por lo que la Comisión Ministerial tendrá que confirmarla de nuevo).
Los patrocinadores de la ley tal vez albergan la esperanza de que en el Día de la Nakba los árabes saldrán a bailar a las calles, izarán banderas israelíes sobre las ruinas de las cerca de 600 aldeas árabes que los israelíes borraron del mapa y darán gracias a Alá en las mezquitas por la milagrosa buena suerte que les ha sido deparada.
* * *
Esto me retrotrae a los años 60, cuando la revista semanal que por entonces editaba, Haolam Hazeh, publicaba una edición en árabe. Uno de sus empleados era un joven llamado Rashed Hussein, oriundo de la aldea de Musmus. Ya en su juventud fue un talentoso poeta con un futuro prometedor.
Me dijo que unos años antes el gobernador militar de su zona le había citado a su oficina. En aquella época todos los árabes de Israel se hallaban sujetos a la jurisdicción de un gobierno militar que controlaba su vida en todos los asuntos grandes y pequeños. Sin permiso [de la autoridad militar israelí], un ciudadano árabe no podía salir de su pueblo o ciudad ni siquiera durante un par de horas, ni conseguir un trabajo como profesor, adquirir un tractor o cavar un pozo.
El gobernador recibió a Rashed cordialmente, le ofreció café y elogió efusivamente su poesía. Hasta que llegó al meollo del asunto: faltaba solo un mes para el Día de la Independencia, y el gobernador iba a celebrar una gran recepción para los "notables" árabes, de modo que le pidió a Rashed que compusiera un poema especial para la ocasión.
Rashed era un muchacho orgulloso, nacionalista hasta la médula, y no exento de valor. Le explicó al gobernador que el Día de la Independencia no fue precisamente una jornada feliz para él, ya que sus parientes fueron expulsados de sus hogares y los israelíes expropiaron la mayoría de las tierras pertenecientes al pueblo de Musmus.
Cuando Rashed regresó a su aldea algunas horas más tarde, no pudo dejar de advertir que sus vecinos le miraban de una manera peculiar. Cuando entró en su casa se llevó un buen susto. Todos los miembros de su familia estaban sentados en el suelo, las mujeres plañiendo a grito pelado, los niños apiñados temerosamente en un rincón. Lo primero que pensó fue que alguien había muerto.
"¡Qué nos has hecho!", gritó una de las mujeres: "¿Qué te hemos hecho nosotros?"
"Has destruido a tu familia", le gritó otra, "Nos has arruinado!"
Al parecer, el gobernador había llamado a la familia y les había dicho que Rashed se había negado a cumplir con su deber para con el Estado. La amenaza era clara: a partir de ese momento la familia extensa, una de las más grandes del pueblo, quedaba incluida en la lista negra del gobierno militar. Las consecuencias eran evidentes para todos.
Rashed no fue capaz de resistirse a las lamentaciones de su familia. Cedió y escribió el poema, según lo solicitado. Sin embargo, algo se rompió dentro de él. Algunos años más tarde emigró a los USA, obtuvo un empleo en la oficina de la OLP y falleció trágicamente: ardió vivo en su cama, al parecer a causa de un cigarrillo encendido.
* * *
Aquellos días se fueron para siempre. Participamos en numerosas y agitadas manifestaciones en contra del gobierno militar hasta que finalmente fue abolido en 1966. Como recién elegido miembro del Parlamento tuve el privilegio de votar a favor de su abolición.
La atemorizada y subordinada minoría árabe, que por entonces contaba con unas 200 mil almas, ha recuperado su autoestima. Una segunda y tercera generación ha crecido, su orgullo nacional pisoteado ha vuelto a levantar la cabeza y hoy constituyen una comunidad numerosa y confiada de 1,5 millones de personas. Pero la actitud de la derecha judía no ha mejorado. Todo lo contrario.
En la panadería de la Knesset (en hebreo panadería se dice ‘mafia’) están horneando algunos pastelillos nuevos. Uno de ellos es un proyecto de ley que estipula que toda persona que solicite la ciudadanía israelí debe declarar su lealtad al "Estado judío, sionista y democrático", así como comprometerse a servir en el ejército o en su alternativa civil. Su patrocinador es el parlamentario David Rotem del partido "Israel es Nuestro Hogar", que también es el presidente de la Comisión de Derecho de la Knesset.
Una declaración de lealtad hacia el Estado y sus leyes -un marco para salvaguardar el bienestar y los derechos de sus ciudadanos- es razonable. ¿Pero lealtad al Estado “Sionista”? El sionismo es una ideología, y en un Estado democrático la ideología puede cambiar con el tiempo. Sería como exigir una declaración de lealtad a unos “USA capitalistas", a una “Italia derechista”, a una “España izquierdista”, a una "Polonia católica" o a una “Rusia nacionalista”.
Tal obligación no acarrearía ningún inconveniente a las decenas de miles de judíos ortodoxos de Israel que rechazan el sionismo, ya que judíos no se verán afectados por esta ley. Los judíos obtienen la ciudadanía israelí automáticamente en el momento en que llegan a Israel.
Otro proyecto de ley que aguarda su turno ante el Comité Ministerial propone modificar la declaración que cada nuevo miembro de la Knesset debe realizar para poder asumir su cargo. En lugar de la lealtad "al Estado de Israel y a sus leyes", como hasta ahora, él o ella estará obligado a declarar su lealtad "al Estado de Israel judío, sionista y democrático, a sus símbolos y a sus valores". Tal cosa dejaría fuera de juego automáticamente a casi todos los parlamentarios árabes, ya que proclamar su lealtad al Estado "sionista" significaría que ningún árabe volvería a votarles jamás.
También supondría un problema para los parlamentarios ortodoxos de la Knesset que no pueden expresar lealtad al sionismo. Según la doctrina ortodoxa, los sionistas son depravados pecadores y la bandera sionista es inmunda. Dios exilió de este país a los judíos a causa de su maldad, y sólo Dios puede autorizarles a regresar. El sionismo, al anticiparse al trabajo del Mesías, ha cometido un pecado imperdonable, y muchos rabinos ortodoxos prefirieron permanecer en Europa y ser asesinados por los nazis antes que cometer el pecado sionista de ir a Palestina.
* * *
La fábrica de leyes racistas con un señalado hedor fascista está trabajando a toda máquina. Está incorporada en la nueva coalición.
En su centro está el partido Likud, una buena parte de cuyos miembros son puros racistas (perdón por el oxímoron). A su derecha se encuentra el ultra-racista partido Shas, a cuya derecha están el ultra-ultra racista partido de Lieberman "Israel es Nuestro Hogar", el ultra-ultra-ultra racista "Hogar Judío", y a su derecha la incluso más racista "Unión Nacional", que incluye a kahanistas confesos y que mantiene una pata en la coalición y otra en la luna.
Todas estas facciones están tratando de superarse mutuamente. Cuando una de ellas presenta una propuesta de ley desquiciada, la siguiente se siente obligada a presentar otra aún más descabellada, y así sucesivamente.
Todo esto es posible porque Israel no tiene Constitución. La capacidad de la Corte Suprema de Justicia para anular las leyes que contradicen la "legislación básica" no está anclada en ninguna parte, y los partidos derechistas están tratando de abolirla. No es casualidad que Avigdor Lieberman exigiera para sí -y obtuviera- los ministerios de Justicia y Policía.
Justo ahora, cuando los gobiernos de USA e Israel están claramente en una trayectoria de colisión por la cuestión de los asentamientos, la fiebre racista puede infectar a todos los miembros de la coalición.
Si uno se va a la cama con un perro no debe sorprenderse si amanece con pulgas (que me disculpen los perros que pueda haber entre mis lectores). Los que eligieron ese gobierno, y más aún los que se sumaron a él, no deben sorprenderse por sus leyes, supuestamente concebidas para salvaguardar la democracia judía.
El nombre más apropiado para estos santos guerreros sería el de "Racistas por la Democracia".
Fuente: http://www.counterpunch.org/avnery06022009.html
Zahra Rahnavard, la mujer que ha cambiado la manera de hacer política en Irán

AFP
CATALINA GÓMEZ ÁNGEL desde Teherán
30 de mayo.-
Un cartel poco habitual tiene inundado las calles de Teherán, y de las grandes ciudades de Irán, por estos días preelectorales. En éste aparece en primer plano el ex Primer Ministro y candidato Mir Husein Musavi de la mano de su mujer, que tiene abierto su chador hasta su cintura dejando ver una camisa de color rosa y una pañoleta oscura con flores de colores con la que refuerza que su cabeza esté bien cubierta.
Una manera de actuar nada habitual en la República Islámica donde las mujeres de los políticos van tapadas totalmente de negro y suelen mantenerse al margen de las actividades públicas de sus esposos.
Pero Musavi, en una actitud considerada por algunos analistas de político moderno, decidió romper con todos los cánones que imperaban en Irán después de la Revolución y hacer campaña para las elecciones del 12 de junio junto a su mujer Zahra Rahnavard, de 64 años. Pero Nadie mejor que ella, en su opinión y la de su equipo, para ayudarle a atraer los votos de las mujeres, que fueron las que más votos le dieron al ex presidente Mohammad Jatami cuando salió presidente por primera vez en 1997. La jugada, por ahora, le ha salido perfecta.
Musavi sube cada vez más en las encuestas –algunas dicen que ya supera al Presidente Ahmadineyad- y Zahra se ha convertido en la gran protagonista de estas elecciones.
Sus apariciones en la plaza pública le ha dado aire fresco a unos comicios donde los cuatro candidatos representan a la vieja guardia que lleva gobernando este país desde que venció la Revolución. "...Las mujeres tienen que sentirse libres y seguras. Tienen que permitírseles escoger libremente su carrera, trabajo, modo de vida y manera de vestir", dijo Zahra esta semana en una reunión ante decenas de mujeres que apoyaban a Musavi. Se dice que ya desde la época de la Revolución, cuando trataba de impulsar los valores islámicos, era una buena oradora.
Y es que Zahra Rahnavard no una mujer corriente. Desde hace varias décadas es una de las intelectuales, artistas y activistas femeninas más importantes de Irán, dentro del país tiene un reconocimiento similar al de la Nóbel de paz Shirin Abadi.
"Lo que los extranjeros no entienden es que para muchos iraníes Zahra Rahnavard es más conocida que su esposo, que dejó de hacer política hace 20 años", explicaba un veterano periodista gráfico al verla hablar en un mitin organizado para apoyar la candidatura de Musavi en Teherán ante más de 15.000 personas, la mayoría jóvenes, y donde fue recibida con calurosísimos aplausos.
"Musavi hizo muy bien al incluirla a ella en la campaña, nos da mucho apoyo", dijo Fátima de 21 años que se encontraba entre los asistentes. La trataban como una estrella mientras ella actuaba como si estuviera acostumbrada a ello. Levantaba la mano, saludaba sin el mayor gesto de excitación.
Pero esta actitud no es extraña para quienes la conocen desde sus épocas de universitaria. "Siempre ha sido una mujer con muchas facetas", dijo a EL MUNDO uno de sus compañeros de la facultad de Artes de la Universidad de Teherán –que prefiere no dar su nombre-, donde estudio escultura bajo la tutoría del gran artista iraní Parniz Tanavoli, de lo que ella se siente orgullosa.
Líbano elige resistencia, pero el Parlamento mira hacia Occidente

13-06-2009
Alberto Pradilla
Gara
La victoria del movimiento 14 de marzo no va a traer cambios en el Parlamento, pero vuelve a cuestionar la representatividad de su composición y evidencia la brecha entre quienes miran a Occidente y quienes apuestan por la resistencia. Ahora toca ver cómo gestiona la mayoría su triunfo.
Apesar de los aspavientos, la victoria electoral del 14 de marzo, más aplastante de lo que podría esperarse, no supone ningún cambio dentro del panora- ma político de Líbano, que sigue dominado por la llamada coalición antisiria desde las elecciones de 2005. Al menos, en el Parlamento. En la práctica, y según la ley electoral que reparte escaños según las confesiones religiosas, lo único que se ha movido es su sector cristiano, que ha dado la espalda a la Corriente Patriótica Libre del general Michel Aoun, para echarse en brazos de formaciones extremistas como Falange y Fuerzas Libanesas, dos partidos cuyos grupos paramilitares son responsables de horrores como la matanza de palestinos en Sabra y Chatila en 1982.
Teniendo en cuenta que los suníes apoyaron en masa al Movimiento Futuro de Rafic Hariri y los chiíes mantuvieron su apuesta por la resistencia de Hizbulah, la batalla electoral sólo tuvo emoción en las sacristías maronitas, y éstas optaron mayoritariamente por las fuerzas prooccidentales. El mensaje de un Líbano con chador y convertido en el puerto mediterráneo de los ayatolás iraníes caló en unos barrios, los cristianos, donde la francofonía heredada de la ocupación europea es un símbolo de mirar hacia Occidente.
Pero tampoco se puede obviar la compra de votos como uno de los elementos determinantes a la hora de explicar la victoria del 14. Porque, como explicaba Khaled, un taxista libanés que llegó a Beirut en 2000 después de vivir en Colombia durante 30 años, «sólo en mi aldea han llegado decenas de personas que habían emigrado, les han pagado el vuelo y les han dado 500 dólares por cada voto».
Los billetes de ida y vuelta con escala en la urna, la «moneda política» que denunciaba el aunista Antoun Khouli, han sido el factor sorpresa. La variable que no apareció en todas esas encuestas que no barajaban otro escenario que un triunfo de la oposición. Y una fórmula para mantener ese sistema clientelista que ofrece pocas esperanzas a los libaneses, tal y como denuncian formaciones de izquierda como el Partido Social Nacionalista Sirio (PSNS) o el Partido Comunista. «¿Cómo va a mejorar el Gobierno las condiciones de vida de la gente si luego necesita que esté empobrecida para comprar su voto?», lamenta el periodista Issa El Ayubi. Un riesgo evidente en un país donde el 30% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y con un endeudamiento de más de 50.000 millones de dólares que amenaza con colapsar al Estado.
Más preocupados por celebrar la victoria de sus aliados, la mayoría de medios occidentales no prestó atención a una pregunta que constituirá uno de los retos para Líbano en los próximos años. En un país en el que los escaños se reparten en base a divisiones religiosas y donde no se ha realizado un censo fiable desde los años 30, ¿es la composición del Parlamento realmente representativa del total de la población libanesa? «La oposición ha obtenido un 20% más de votos, aunque no llega ni a la mitad de escaños en el Parlamento», advertían desde el PSNS. A pesar de salir beneficiados por la aritmética sectaria, incluso desde Falange se reconoce que «la población cristiana apenas llega actualmente al 40%». No obstante, la legislación les asegura el control de la mitad de la Cámara. En la situación opuesta se encuentra Hizbulah, que lidera a la comunidad chií, la de mayor crecimiento demográfico y que se tiene que contentar con 27 de 128 asientos. Por eso, el partido que dirige Hassan Nasrallah ya ha anunciado que uno de sus objetivos será llevar al país hacia el principio de «un ciudadano, un voto», una idea que también cala en formaciones de izquierda, como el Partido Comunista o el PSNS, que ven cómo se les escapan los escaños por su carácter multiconfesional.
«La alianza del general Aoun con Hizbulah es una cuestión estratégica. No se va a modificar por la derrota electoral», aseguraban fuentes del CPL nada más conocerse los resultados oficiales. Así, las brecha sigue abierta entre las dos concepciones políticas de Líbano, quienes abogan por intensificar las relaciones con Occidente (y que reciben sus flujos económicos) y los apuestan por la resistencia, que siguen recordando que Israel mantiene ocupadas las granjas de Shebaa y que el riesgo de un nuevo ataque sionista no ha desaparecido.
«Las armas de Hizbulah deben de ser entregadas al Ejército», insisten desde Falange y Fuerzas Libanesas. Pero otras voces van más allá. «A Hariri también le gustaría desarmar a Hizbulah, pero sabe que su base no estaría de acuerdo», asegura Ali, un libanés de origen palestino y vinculado al FPLP. Aunque la insistencia en desarmar a la resisten- cia suena más a retórica para consumo interno de un sector que es básicamente antiislámico que a un punto a incluir en el programa del futuro Gobierno.
Porque, ¿quién va a atreverse a intentar retirar los katiushas a una milicia que es más poderosa que propio Ejército? «Tratar de desarmar a la resistencia provocaría un desastre, otra guerra civil», alertaba en una entrevista con GARA el portavoz del PSNS, Jamal Fakhouri. Además, y pese a la imagen que trata de venderse en Occidente de una resistencia islámica sólo en manos del Partido de Dios, las formaciones de izquierda son también parte de la única defensa posible frente a la amenaza de Tel Aviv, que tiene apoyo absoluto en todas las localidades del sur de Líbano.
Al margen de cuestiones militares, que desde Hizbulah ya se ha advertido de que se mantiene «fuera del debate», el primer reto al que se enfrentará la clase política libanesa (un sistema prácticamente de castas, y donde los liderazgos son casi herencias en sagas como los Hariri, Gemayel o Jumblatt) será el averiguar cómo gestiona la mayoría su renovada victoria. Dicho de otra forma, de qué manera incorpora a la oposición a un Ejecutivo que, según medios locales, sólo puede gobernarse desde la unidad. «Para Hizbulah, participar en la Administración significa estar en el Gobierno», afirma un seguidor de este partido en una de sus sedes en Dahia. El CPL se ha sumado a esta reclamación, insistiendo en la necesidad de mantener el derecho a veto que ha regido hasta ahora.
Las próximas semanas serán claves, cuando se negocie la designación de puestos de importancia como el de presidente del Parlamento, «un punto de inflexión para conocer el punto de acuerdo entre ambos bloques», según un dirigente cristiano. Como ha ocurrido históricamente, los intereses de las potencias extranjeras jugarán su papel en unas decisiones que marcarán el futuro inmediato de Líbano.
http://www.gara.net/paperezkoa/20090613/142115/es/Libano-elige-resistencia-pero-Parlamento-mira-hacia-Occidente
Mahmud Ahmadineyad seguirá al frente de Irán cuatro años más

La participación alcanzó el 75% del electorado, un récord en Irán
13-06-2009
Agencias
Según los resultados parciales difundidos por el Ministerio del Interior en Teherán, el actual presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha logrado ser reelegido en los comicios presidenciales celebrados el viernes.
Escrutados el 94% de los votos, Ahmadineyad habría logrado el 64% de los sufragios, frente al 32,57% de su principal rival el pro reformista Mir Husein Musavi, quien ha obtenido el 32,57% de los votos y ha denunciado un supuesto fraude y el bloqueo de las comunicaciones.
Mucho más alejados se encuentran el conservador Mohsen Rezaí, con un 2,08% del sufragio, y el clérigo reformista Mehdi Karrubí, con el 0,89%.
Los resultados finales deben ser validados por el poderoso Consejo de Guardianes, antes de ser oficiales. Pero, de confirmarse estas cifras, el presidente del país habrá logrado una aplastante victoria que evitaría una segunda vuelta.
El reclamo de la victoria
La campaña del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, rompió su silencio y proclamó la victoria del mandatario en las elecciones presidenciales celebras este viernes en el país.
Mojtaba Samareh Hechami, jefe de campaña del líder ultraconservador, aseguró a la agencia de noticias Fars que las cifras reveladas hasta la fecha por el ministerio de Interior "no generan ninguna duda".
Los seguidores del ex primer ministro aseguran que se ha producido un fraude masivo que les ha despojado de la victoria.
En este sentido, Samareh Hachemi calificó de propaganda y de acto de irresponsabilidad la decisión de Musaví de reclamar la victoria, y afirmó que la derrota es el episodio final de tres meses de irrealidad.
Ahmadineyad "es el presidente de todos los iraníes. Los otros candidatos deben respetar el deseo del pueblo, respetar las reglas democráticas y ayudar a crear una atmósfera sana que elimine la tensiones", afirmó.
"La diferencia de millones de votos demuestra quienes son los que han mentido", afirmó.
Líbano: Toca reírse de los perdedores en las elecciones

13-06-2009
Albdelbari Atuán
AL QUDS AL ARABI
Quienes sigan los medios de comunicación de los países del eje moderado y la situación de alegría del mal ajeno que reina en ellos tras el anuncio de los resultados de las elecciones parlamentarias libanesas, la madrugada del pasado lunes, tendrá la impresión de que los árabes han conseguido una victoria histórica sobre un enemigo terrible que venía ocupado su territorio humillando su dignidad nacional.
Una situación árabe de hambre morbosa sin precedentes y un ataque sin conciencia cuya razón es el odio, mezclado con el rencor hacia Hezbolá, líder del Grupo del 8 de Marzo. Los amos de estas campañas sectarias enfurecidas olvidan que hay cristianos, musulmanes sunníes, drusos y armenios en este Grupo del 8 de Marzo, que quisieron encarnar una alianza nacionalista que acabase con el feudo político responsable de la mayoría de las crisis que atraviesa el país.
En las elecciones libanesas, la competencia no ha sido entre un «eje árabe» y un eje persa, como algunos han querido imaginar en los aparatos mediáticos de los países moderados, sino entre un eje que cree en la cultura de la resistencia, que liberó la gran parte de los territorios libaneses ocupados, y un eje que no acepta esa cultura, a la que combate bajo diferentes denominadores como «pragmatismo» o comprensión de las ecuaciones internacionales.
Cuando EEUU e Israel se sitúan codo con codo junto al eje moderado, más concretamente con Arabia Saudí y Egipto, para hacer frente al Grupo del 8 de Marzo y movilizan a sus partidarios, los importan en aviones y destinan millones de dólares a ese objetivo, están polarizando el miedo que vive la zona y que se ha reflejado en gran medida en las últimas elecciones libanesas.
EEUU e Israel han empleado «el arma del miedo» político para conseguir una victoria frágil en estos comicios; el primero, amenazando con frenar la ayudas económicas y con declarar Líbano un país terrorista desertor; el segundo, apuntando que declararía la guerra y destruiría Líbano en caso de que las elecciones las ganara la oposición olvidando al primero, el autoproclamado líder de mundo libre. El segundo, que se vanagloria de ser la única democracia de la región, ha ignorado que, sea cual sea el bando ganador, es resultado de la elección del pueblo libanés a través de las urnas en un proceso democrático libre y transparente que es el más antiguo de la zona, más aún que el propio establecimiento del Estado de Israel.
Recordemos aquí que el grupo perdedor en estas elecciones fue el que infligió la mayor y más desastrosa derrota al Estado hebreo, le partió la nariz a su ejército invencible y lanzó mil cohetes a la profundidad de Israel. ¿La derrota de este grupo nacionalista merece todos esos festivales de alegría que presenciamos en más de una capital árabe, más concretamente en Riad y El Cairo? Las reacciones de algunos países árabes, de su prensa y sus escritores de tendencia vengativa, es el mejor exponente de la dimensión de la injerencia directa de estos países en los asuntos internos de Líbano, más aún cuando han construido sus posturas hacia este país sobre el discurso de impedir las injerencias externas, más concretamente la siria y la árabe. Cuando nos sale uno de los grandes medios árabes con este titular «Han sido derrotados» como primera reacción a la victoria de sus partidarios en las elecciones, sólo está probando la dimensión de esa injerencia, la alegría del mal ajeno y las tendencias vengativas.
Hay que decir que la reacción de las Fuerzas del 14 de Marzo ha sido más elegante, más razonable y más responsable que la de los países del eje moderado y sus aparatos mediáticos. En cuanto fueron anunciados los resultados, el líder del partido Al Mustaqbal, Saad Hariri, salió para pedir a sus partidarios que no exageraran en la celebración de la victoria. Por su parte, el líder de la otra parte, Hasán Nasralá, estuvo magnífico cuando se apresuró a pronunciar un discurso reconociendo los resultados y confirmando su respeto a la opción libanesa popular democrática. Nabih Berri no dudó en repetir el mismo tono. La armonía entre él y Walid Yumblat fue el primero de los síntomas de una nueva etapa de acuerdo que podría asomar la cabeza en la próxima época.
No podemos sino sentir amargura al ver cómo se usa al «ogro» de Irán para atemorizar al votante libanés, para que retire la vista de Israel, que ocupa la tierra libanesa y los territorios de otros países árabes. Tal vez sea este «logro» la prueba del éxito del plan que pretende formar una alianza árabo- israelí contra Irán en un futuro cercano. Discrepamos con muchos de quienes intentan hacer ver que la división general vivida por Líbano ha sido sectaria ¿Qué hacen entonces en esta situación Michel Aaún, cristiano, Omar Karami, musulmán sunní, y Talal Arslán, druso, en el Grupo de 8 de Marzo? Lo mismo se puede decir de Walid Yumblat, Saad Hariri en el ejército de Samir Geagea y Emile Yemaiel. La variedad sectaria y doctrinal en Líbano debe ser una fuente de riqueza y distinción si se construye sobre un juramento firme de convivencia y cooperación por la reconciliación del país y lejos de las injerencias externas que siempre operan para sembrar las semillas del sectarismo, agravando la situación y empujando en dirección a la guerra civil, tal y como hemos visto en más de un periodo previo.
Queremos ver más candidatos chiíes en la lista del 14 de Marzo y en cargos principales del próximo gobierno. También queremos más candidatos sunníes en las listas de Hezbolá. Líbano, un país en el que las designaciones y los grandes puestos se otorgan en función del sistema de cuotas sectario, debe atender a estas cuestiones y romper con esa tradición que es una marca de atraso y de feudalismo político y sectario.
Saad Hariri puede, al haber obtenido la mayoría de los escaños del Parlamento (71), formar un nuevo gobierno con toda comodidad, pero no puede gobernar el país y llevarlo a la estabilidad sin cooperar y coordinarse con el grupo de la oposición. Podría obtener a la mayoría parlamentaria pero no de forma
irrevocable se haría con la mayoría popular (55 para la oposición y 45 para los partidarios del 14 de Marzo). Con el mismo espíritu decimos que el grupo ganador debe tranquilizar a la oposición y decirle que no puede gobernar aislado de su apoyo y respaldo. La oposición debe al mismo tiempo tranquilizar al vencedor de que, a cambio, sus armas no apuntarán en otra dirección otra vez porque éstas sólo se van a dirigir hacia Israel.
Deseamos ver un cambio en el mapa político libanés en la próxima etapa cuyo titular sea el cese de la guerra mediática y de la escalada sectaria entre los elementos de la ecuación política libanesa, desde la cúspide hasta la base. Si el lenguaje de Hariri, Nasralá, Yumblat y Berri es equilibrado, su público y sus medios de comunicación deben reflejar ese equilibrio de forma seria y responsable. La reconciliación política no puede producirse sin la reconciliación mediática y es preferible que la segunda sea preámbulo de la primera.
Esperamos el día en el que desaparezcan esos lamentables nombres del 14 de Marzo y el 8 de Marzo a través de una nueva alianza establecida sobre los principios firmes de Líbano, porque esos nombres hacen referencia a odiosas divisiones, nos recuerdan a otras referencias similares que palestinos y libaneses han comenzado a superar en aras del hermanamiento y la convivencia, como el 17 de septiembre de 1982 (la matanza de Shabra y Shatila) o el 13 de abril de 1975 (el inicio de la guerra civil), entre otras.
Para terminar, decir que la región está abocada a vencimientos de plazos que podrían poner patas arriba las ecuaciones políticas y que giran en torno a los dos polos de la lucha actual, es decir, EEUU e Irán. Deseamos que aquellos que se mofan de la derrota de la alianza de Hezbolá se detengan por un momento,piensen y reflexionen sobre que pasaría si esos dos polos se entendieran sobre el reactor nuclear iraní o si no se entendieran y la región se encaminase a una guerra.
http://www.alquds.co.uk/
Traducido por Al Fanar Tradcutores en www.boletin.org
“Yo Critiqué Mucho a Hafed Al-Asad; Me Gustaría Dejarlo Atrás”

12/06/2009
http://www.almanar.com.lb/NewsSite/News.aspx?language=es
El jefe del grupo parlamentario Encuentro Democrático, Walid Yumblatt, ha afirmado que una nueva página de asociación debería comenzar en Líbano en el marco de “un proyecto nacional, árabe y laico.” Sin embargo, él añadió que esto es una “ilusión inalcanzable” ya que “la abolición del sectarismo político es casi imposible.”
En declaraciones al diario Al Ajbar, Yumblatt dijo que esperaba que el jefe del Movimiento del Futuro, Saad Hariri, se convierta en el nuevo primer ministro. Sin embargo, se preguntó cómo Hariri trataría con los shiíes (Hezbollah) en medio de los actuales e importantes acontecimientos regionales, dado que Washington ha fijado un plazo de un año para resolver el tema palestino-israelí. “Palestina es el principal asunto,” dijo Yumblatt.
“La única garantía para las armas de Hezbollah es la persistencia del diálogo hasta que alcancemos -algún día y en diferentes circunstancias- una forma de incluir el poder militar del partido en el Estado. Existe sólo una garantía: el diálogo,” añadió Yumblatt.
El líder druso también subrayó la necesidad de unir la asociación con la abolición de la polarización entre los bloques del 14 de Marzo y el 8 de Marzo. “Debemos abolirla y dar al presidente libertad de movimiento. Si no podemos cambiar las facultades del presidente y no podemos enmendar la Constitución, entonces démosle al menos libertad de movimientos, pero no el tercio de obstrucción (11 ministros de un gabinete de 30).”
Yumblatt dijo que él se estaba en contra de aislar a cualquier grupo en Líbano, señalando que una de las condiciones para la asociación era la participación de la oposición en el gobierno.
Él distinguió sobre la disposición de Hariri a hablar con Siria y su propia (de Yumblatt) relación con Damasco. “No hay otro camino que hablar con Siria. Sin embargo, mis circunstancias son distintas de las de Hariri. Él puede hablar con ellos, pero yo no. Yo ataqué duramente (al presidente) Bashar Assad. Nadie llegó al extremo que yo. Me gustaría dejar esto atrás porque creo que una buena relación sirio-libanesa es inevitable por razones que tienen que ver con la historia y la geografía y porque Siria ha sido nuestra profundidad árabe desde 1958, a través de 1982 y hasta alcanzar el Acuerdo de Taif. Sin embargo, cualquier relación con Siria debe estar basada en el Acuerdo de Taif.
viernes, 12 de junio de 2009
La petrolera Shell llega a un acuerdo con las familias de la victimas de 1995 en el Delta del Niger, pero la guerra se intensifica

Glen Ford
Black Agenda Report
11-06-2009
Casi un quinto de las importaciones de petróleo de EEUU provienen de África occidental, porcentaje que se espera que vaya en aumento. Las compañías petroleras occidentales, principalmente Shell, BP y Chevron han bombeado oro negro por valor de billones de dólares del este de Nigería, que sin embargo continúa siendo uno de los lugares más pobres y contaminados de la tierra.
Aunque los picapleitos de la compañía petrolera han llegado a un acuerdo extrajudicial con los representantes de las familias de unos cuantos de los asesinados la violación despiadada del este de Nigeria continúa.
Ejecutivos de Shell hicieron la afirmación obscena de que el acuerdo fue un ‘gesto humanitario’
La compañía petrolera Royal Dutch Shell pagará 15,5 millones de dólares a las familias del fallecido activista nigeriano Ken Saro-Wiwa y otros ejecutados por el régimen militar nigeriano en 1995. El acuerdo finaliza una demanda judicial, en la que se acusaba a Shell de complicidad en la tortura y asesinato del activista, que protestaba por los crímenes económicos y medioambientales cometidos en contra de los pobladores de la zona rica en petróleo del delta del río Níger.
El acuerdo es inusual en el sentido de que se hizo público la cantidad a pagar y otros términos del acuerdo. Con mucha frecuencia, las partes que llegan a un acuerdo en una demanda judicial acuerdan no divulgar cuanto dinero cambió de manos. Pero este era un caso profundamente político, cuyo resultado fue celebrado por las familias de las víctimas y sus abogados en el Centro para los Derechos Constitucionales radicado en Nueva York.
Algo de los quince millones y medio irán a un fondo para el pueblo Ogoni. Shell puede que creyera que estaba comprando algo de buena voluntad al llegar a un acuerdo con los demandantes Ogoni, pero si es así, la compañía estropeó todo el efecto al continuar asegurando que no tuvo nada que ver con las ejecuciones. Los ejecutivos de Shell hicieron la afirmación obscena de que el acuerdo fue un “gesto humanitario.” Después la empresa llamó la atención sobre los 240 millones de dólares que afirma haber contribuido al llamado “desarrollo comunitario” en el delta del Níger, el año pasado – lo que suena más como una forma fina de describir una parte del masivo presupuesto para sobornos de la compañía. 240 millones de dólares, ya sea in sobornos o fondos para el desarrollo comunitario, podrían haber supuesto mucho en 1995, cuando Saro-Wiwa y sus compañeros fueron asesinados por los socios de Shell en el crimen, el gobierno militar. Hoy en día, los pagos han disminuido mucho por las pérdidas masivas en la producción de petróleo debido a un estado de guerra entre el gobierno y fuerzas rebeldes en la región.
“Cientos de civiles han sido asesinados – nadie sabe con precisión cuantos.”
Desde el 15 de mayo, el gobierno se ha embarcado en una ofensiva militar llamada Operación Acordonar y Buscar, dirigida de forma ostensible a los rebeldes del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger, o MEND. La lucha ha generado numerosas víctimas entre los combatientes, pero el sufrimiento mayor ha recaído sobre los civiles. Se piensa que al menos 20.000 personas han huido de sus hogares. Muchos otros miles languidecen en campos de refugiados, con escasez de alimentos y medicinas. Cientos de civiles han sido asesinados – nadie sabe con precisión cuantos. Los soldados han quemado pueblos enteros, e incluso el palacio de un rey local fue bombardeado por las fuerzas aéreas nigerianas.
La guerra en la región le ha costado a la industria del petróleo al menos 24 millones de barriles en producción, haciendo que Nigeria pase al segundo lugar entre los productores africanos, por detrás de Angola. Sin embargo, esta es básicamente una perdida entre ladrones: los mismos conspiradores nigerianos y de la gran industria del petróleo que decidieron que Ken Saro-Wiwa y su compañeros debían ser colgados hace 14 años por pedir una distribución justa de los beneficios del petróleo, y respeto por la tierra y la gente. Ahora están sufriendo las consecuencias de sus actos en el Delta, por medio de esta venganza.
El tiempo ha mostrado que los crímenes enconados producen frutos amargos. El tema en la región del delta del río Níger se convierte en una cuestión de soberanía que afecta a toda Nigeria. La lección es que ningún régimen tiene el derecho a vender la soberanía y la riqueza nacional, arrebatándoselas en las mismas narices de la gente.
Enlace artículo original:
http://www.blackagendareport.com/?q=content/shell-oil-settles-1995-niger-delta-victims%E2%80%99-families-war-escalates
El futuro de Israel y la decadencia del imperio de EEUU.
Arno J. Mayer
CounterPunch
08-06-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Israel está en las garras de una especie de esquizofrenia colectiva. No sólo sus gobernantes sino la mayoría de la población judía albergan falsas ilusiones tanto de grandeza como de persecución, que llevan a una distorsión de la realidad y a una conducta incongruente. Los judíos israelíes se ven y se representan como un pueblo elegido y parte de una civilización occidental superior. Se consideran más cerebrales, razonables, y dinámicos que árabes y musulmanes en general, y palestinos en particular. Al mismo tiempo se sienten como la máxima encarnación del singular sufrimiento del pueblo judío a través de los tiempos, víctimas todavía de constante inseguridad y desamparo ante la amenaza eterna de castigo extremo e inmerecido.
Una psique semejante lleva a la arrogancia y al ansia de venganza, esta última como reacción al perpetuo tormento judío que se dice habría culminado, como por un propósito directivo, en el Holocausto. Recordar la Shoah es el Undécimo Mandamiento de Israel y central en la religión civil y en la percepción del mundo de la nación. La familia, la escuela, la sinagoga, y la cultura oficial propagan su narrativa preceptiva, descontextualizada y cargada de etnocentrismo. La vuelta a memorizar de la victimización es ritualizada en Yom Ha Shoah [el Día del Holocausto] e institucionalizada en Yad Vashem.
Israel utiliza el Holocausto para conjurar el espectro de un peligro existencial eterno, utilizado a su vez para justificar su Estado bélico y su inflexible diplomacia. Al presentarse permanentemente como el David bíblico, imposiblemente vulnerable que enfrenta al Goliat islámico, Israel insiste en que todas sus guerras y operaciones punitivas a través de las fronteras son estrictamente defensivas, preventivas, o profilácticas. Sin embargo, sus dirigentes, muchos de ellos altos oficiales en retiro de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia, atribuyen las hazañas de los militares a armas avanzadas, a estrategas ejemplares, y a soldados-ciudadanos singularmente imbuidos de principios de las formidables “Fuerzas de Defensa” del país, una de las más poderosas maquinarias bélicas del mundo.
Esta auto-congratulación omite la debilidad del “otro” enemigo mientras exagera ampliamente la innata fuerza de Israel hasta el punto de atrofiar el juicio y la acción. Sin el enorme y prácticamente incondicional apoyo financiero, militar y diplomático de EE.UU. y de la Unión Europea, Israel sería un pequeño Estado nación corriente de Oriente Próximo, no una anómala súper-potencia regional. A pesar de ese respaldo extranjero verdaderamente atípico (para no mencionar el de la diáspora global), el Estado judío logra sólo victorias pírricas, porque no puede realzar significativamente su posición estratégica y política en el Gran Oriente Próximo – excepto en el tiempo ganado para la ulterior consolidación y expansión de sus “hechos en el terreno” encarnizadamente disputados en Cisjordania, Jerusalén y en el Golán.
Aunque sus dirigentes evitan decirlo en público, Israel no quiere la paz, o un acuerdo global permanente, excepto si se basa en sus propias condiciones. No lo expresan en público, ya que supone la rendición incondicional del enemigo, incluso una sumisión permanente. En lugar de hacerlo siguen culpando a los palestinos por un estado de guerra crónico que conlleva que Israel se ponga continuamente en peligro y se militarice. La premisa estratégica subyacente de esa política es la necesidad de impedir todo cambio significativo en el equilibrio del poder en el Oeste de Asia.
Pero posiblemente haya otro motivo menos engañoso para su desdeño de toda acomodación o negociación: debido a su historia de exilio y deseo de autogobierno político, los judíos y sus sabios podrían ser insuficientemente conscientes de la teoría y práctica del arte del gobierno soberano. Hay que reconocer que después de 1945 los dirigentes de muchos de los nuevos Estados de los mundos post-coloniales sufrían la misma ignorancia. A diferencia de la mayoría, sin embargo, la clase política y los pensadores de Israel valoran su profunda conexión con Occidente, incluyendo su patrimonio filosófico e intelectual, hasta el punto de colocar la admisión a la Unión Europea por sobre el acercamiento al mundo árabe/musulmán. Sin embargo, no parecen ser versados en las ideas de personas como Maquiavelo y Clausewitz. Respectivamente teóricos de la política y de la guerra, ambos plantean enfáticamente la moderación por sobre el desenfreno. Maquiavelo coloca la ‘virtú’ al centro de su fórmula para el uso del poder y la fuerza. No la interpreta, sin embargo como un principio moral – como virtud – sino como una norma para la prudencia, la flexibilidad, y un sentido de límites sobrios en la política del poder.
Clausewitz teoriza la guerra limitada para objetivos bien definidos y negociables, la disposición al compromiso que varía en una ratio inversa a los objetivos y demandas del vencedor. Advierte sobre todo contra la guerra “absoluta” en la cual se dejan de lado el intelecto, la razón y el juicio. Aunque él y Maquiavelo toman en cuenta la interpretación de la interpenetración de la política interior e internacional, ambos las conciben como dos esferas distinguibles. En Israel, prevalece la política interior, con poca preocupación por la razón de la política internacional.
Estas perspectivas son particularmente relevantes para los Estados pequeños. Pero cegados por su exitoso desafío de los límites y las leyes, los dirigentes ven a su país de siete millones de habitantes (más de un 20% no judíos, en su mayoría árabes) como si fuera una gran potencia a fuerza de sus sobredimensionadas fuerzas armadas y su industria de armamentos. Se engañan al suponer que el apoyo del mundo occidental para sus hipertrofiadas fuerzas armadas sea irreversible. Pervirtiendo la ‘virtú’ lanzan expediciones militares casi absolutas contra la resistencia radical palestina. También consideran ataques al resurgente Irán con los aviones más modernos hechos y financiados por EE.UU., con pilotos israelíes certificados en EE.UU. Tampoco duda Tel Aviv al enviar misiones militares, técnicas y de “inteligencia” encubierta, así como armas, a numerosas naciones en Oriente Próximo, ex parte de la esfera soviética, África, Asia y Latinoamérica, frecuentemente de acuerdo con Washington.
El terror estatal forma parte integral de las últimas armas y tácticas con las que las fuerzas de Israel enfrentan a los combatientes de la resistencia palestina. Por supuesto estos últimos también recurren al terror, sello distintivo de la guerra asimétrica. Pero el que siembra el viento y cosecha la tempestad es Israel. Un interminable ciclo cruento de venganza, impulsado por choques de las fuerzas demasiado seguras de sí mismas, sofisticadas y regulares de Israel contra fuerzas paramilitares inexpertas e irregulares, intensifica aún más la desconfianza entre israelíes y palestinos, incluidos los árabes israelíes, en su mayoría musulmanes.
Aunque tienen el propósito de quebrantar la voluntad de las milicias armadas infligiendo un dolor insoportable a la sociedad anfitriona, como en el Líbano y en Gaza, el daño colateral de las campañas de “choque y pavor” de Israel sólo sirve para avivar la furia vengadora de los que carecen de poder.
Desde la fundación de Israel, el “gran pecado por omisión” del sionismo ha sido que no se haya buscado el entendimiento y la cooperación árabe-judía (Judah Magnes). En cada importante oportunidad desde 1947-1948, Israel ha tenido la ventaja en el conflicto con los palestinos con su predominio al mismo tiempo militar, diplomático y económico. Esa prepotencia se hizo especialmente pronunciada después de la Guerra de Seis Días de 1967. Hay que considerar las anexiones y asentamientos, la ocupación y la ley marcial, los pogromos y expropiaciones de los colonos, los cruces de fronteras y puntos de control, los muros y las carreteras segregadas. No menos mortificante para los palestinos ha sido la cantidad desproporcionadamente grande de civiles muertos y heridos, y los cerca de 10.000 que languidecen en prisiones israelíes.
A pesar de la reciente ignominia de la Operación Plomo Fundido en Gaza, la clase gobernante y dominante de Israel sigue mostrándose imperiosa. Sin embargo, crece la evidencia de que las fuerzas armadas del país están cada vez peor adaptadas a librar la actual guerra irregular descentralizada, mientras su política exterior es cada vez más incoherente y prisionera de las miras estrechas de políticas partidarias que compiten en su intransigencia. Geopolíticamente inestable en su relación con Washington es batida por los mismos fuertes vientos que ahora zarandean el centro y la periferia del imperio estadounidense.
A pesar de ello, envalentonados por armas de punta convencionales y no convencionales, los gobernantes de Israel, desdeñosos hacia la minúscula y comatosa oposición de izquierda en la Knesset [parlamento] y en el país en general, prometen que se aferrarán a la mayor parte del archipiélago de asentamientos y a todo Jerusalén. Prometen de la boca para afuera que están a favor de la solución de dos Estados, pero todo lo que están dispuestos a conceder a los palestinos es un pseudo-Estado abarrotado, con mínima soberanía y Gaza separada de Cisjordania. Si se les presiona podrían estar de acuerdo con un túnel de 50 kilómetros bajo tierra soberana israelí para establecer una contigüidad artificial entre Cisjordania fragmentada y la cercada Franja de Gaza. Pero se proponen controlar todas las fronteras terrestres y marítimas así como el espacio aéreo y las frecuencias electromagnéticas.
Mientras tanto Israel sigue aprovechando las divisiones mutuamente destructivas de la nación palestina y las discordias en el mundo árabe-musulmán. Sus dirigentes temen sobre todo una reconciliación de las dos principales facciones palestinas, Hamás y Fatah; un gobierno de unidad palestino; y una entente cordiale de los Estados árabes, cuyas propuestas de paz, iniciadas por Arabia Saudí en 2002, consideran destinadas a la ruina. El último espíritu maligno es el no-árabe y chií Irán. Si el poder político y la influencia ideológica de Teherán causaran temor en los así llamados Estados árabes en particular en Egipto, Arabia Saudí, y Siria, podrían unirse todos tras la traicionera propuesta de paz árabe. Es muy probable que un tal giro llevara a Irán a aumentar su apoyo al Islam político radical en todo el Gran Oriente Próximo, incluido Hezbolá en el Líbano, Hamás en toda Palestina, y a los talibanes y al Qaeda en Afganistán y Pakistán. Si Israel respondiera sólo con la acostumbrada truculencia, seguiría navegando peligrosamente entre los cada vez más inseguros y desorientados antiguos regímenes del mundo árabe/musulmán y un creciente malestar político cuyos impulsos son tanto seculares como religiosos.
Mientras el país se aferra a la seguridad nacional – y percibe a Irán como la última, e inminente, amenaza existencial – en otros sitios se percibe ampliamente que Israel se encuentra en rápida erosión de lo que queda de su particular capital moral y prestigio internacional. Hay más y más llamados a boicots, embargos, desinversiones, sanciones y procesamientos, mientras los medios otorgan finalmente más espacio y tiempo a voces analíticas y críticas. Dejar de lado o denunciar esta creciente censura de las políticas de Israel como si fuera una expresión del renacimiento del antiguo antisemitismo – supuestamente alentado y legitimado por los desvaríos de judíos que se odian a sí mismos – significa que los árboles no dejan ver el bosque. Lo mismo vale para la disposición de los dirigentes de Israel de estigmatizar a los principales dirigentes contrarios – Nasser, Arafat, Sadam Husein, Ahmadineyad – como si fueran Hitler redivivo.
Pero los viejos reflejos siguen existiendo, y la perspectiva de un Irán nuclear e islamista del que se dice que busca la hegemonía regional los mantiene vivos. Con una población de 70 millones y cerca de un 15% de las reservas probadas de petróleo y gas natural del mundo, Irán es, ciertamente, un Estado a considerar: tiene una larga historia, una fuerte conciencia nacional, y una creciente clase media educada. Sus misiles en dos etapas, con combustible sólido, son capaces de llevar ojivas convencionales y no convencionales a una distancia entre 1.500 y 2.000 kilómetros.
En lugar de sumarse a los que buscan caminos diplomáticos para reconfigurar el equilibrio del poder regional, Israel propugna un embargo económico generalizado de Irán respaldado por la amenaza de ataques aéreos. El objetivo de los partidarios de la línea dura: provocar un cambio de régimen mediante una revolución de color fomentada en secreto por EE.UU. e Israel. Advierten que Tel Aviv cumplirá su amenaza de ataques aéreos contra instalaciones nucleares de Irán para retardar o impedir su desarrollo del arma máxima. Incluso respetados políticos e intelectuales públicos juran que in extremis Israel atacará sin aprobación de Washington, confiado en que EE.UU. no tendrá otra alternativa que suministrar cobertura militar y diplomática, tanto más ahora cuando Israel puede utilizar cinco bases militares de EE.UU. en Tierra Santa como medio de chantaje.
En marzo de 2009, Barack Obama y Shimon Peres saludaron al pueblo y al gobierno iraníes en ocasión de Noruz, el comienzo del año nuevo persa. Obama subrayó la “humanidad común que nos une” e insistió en que es de interés para ambos países que “Irán tome el sitio que le corresponde en la comunidad de naciones.” Peres afectó una nota totalmente diferente. Instó a los iraníes a recuperar su “sitio digno entre las naciones del mundo ilustrado” mientras describía las condiciones en su país: “Hay mucho desempleo, corrupción, mucha droga, y descontento generalizado. No podéis alimentar a vuestros hijos con uranio enriquecido, necesitan un verdadero desayuno. No puede ser que el dinero se invierta en uranio enriquecido y que se diga a los niños que sigan estando un poco hambrientos, un poco ignorantes. Los niños de Irán sufren sólo porque “un puñado de fanáticos religiosos toman el peor camino posible.” En lugar de escuchar al presidente Ahmadineyad, quien en 2006 cuestionó el Holocausto, la ciudadanía debería “derrocar a esos dirigentes… quienes no sirven al pueblo.” Además, “aunque están destruyendo a su [propio] pueblo, no nos destruirán a nosotros.” Las acusaciones son abundantes. Incluso ahora la independencia del aparato judicial israelí está comprometida, el laicismo pierde terreno, la xenofobia es rampante y, todavía y siempre, la minoría palestina es reducida a ser una ciudadanía de segunda clase. Al blandir la amenaza iraní, la clase política, dividida en facciones pero consensual, de Israel, simplemente perpetúa su régimen mediante el miedo que, según Montesquieu, planta las semillas del despotismo.
Los israelíes tienen que preguntarse si hay un punto más allá del cual la cruzada sionista se hace contraproducente por peligrosa, corrompedora y degradante. Aunque el judeocidio marca el nadir de la historia del pueblo judío, no es su momento y experiencia definidores. El mitologizado exilio milenario del pueblo judío no fue otra cosa que un implacable período oscuro: hubo una vida judía vital antes de la Shoah, y se reinició con toda su fuerza después de 1945, tanto en Israel como en la diáspora. No es profanar el Holocausto ni desecrar la memoria de sus 5 a 6 millones de víctimas si se recuerda que forman parte de más de 70 millones muertos durante la Segunda Guerra Mundial, unos 45 millones de ellos civiles. Es simplemente señalar que la catástrofe judía estuvo inextricablemente ligada a la guerra más asesina y cruel de la historia de la humanidad, una guerra singularmente feroz por sus furias típicas de cruzadas, y no por una narrativa divina sobre los judíos.
El Gran Oriente Próximo es un caldero hirviente de conflictos internos e internacionales. Todas las naciones de ese espacio geopolítico eternamente disputado tendrán que ajustarse a la emergencia de un sistema mundial multipolar y a la consecuente decadencia del imperio estadounidense. Ese gran cambio en la política internacional que se acelera coincide con la globalización precipitada de la economía, las finanzas y la ciencia, que subvierte las economías nacionales mientras promueve simultáneamente un nuevo mercantilismo cuyos términos son fijados por un nuevo concierto de Grandes Potencias.
Los dirigentes de Israel se encuentran ante una encrucijada: o se mantienen firmes y son obligados a una realidad geopolítica reconfigurada que no pueden burlar mediante la astucia o dominar, o se deciden por su propia cuenta a calmar su arrogancia y frenar su tendencia a la venganza. ¿Qué debieran preferir en un momento en el que la sociedad israelí enfrenta una disminución de la inmigración judía, un aumento de la emigración judía e israelí, y un aumento en la evasión del servicio militar (para no hablar de cómo esta desilusión pueda estar afectando la fuerte tendencia a la asimilación y a los matrimonios mixtos en la diáspora)?
Para comenzar, los gobernadores y los intelectuales públicos de Israel deberían repensar las premisas, objetivos y estrategias fundamentales de las políticas seguidas desde 1948. Harían bien en recordar una de las primeras ideas de Teodoro Herzl: a cambio de una comunidad judía que sirviera como “un puesto avanzado de la civilización contra la barbarie” en Palestina, que era considerada como un vínculo en el “baluarte contra Asia de Europa,” las Grandes Potencias garantizarían su existencia como “Estado neutral.” Sin duda, incluso para la mayoría de los judíos israelíes, el tosco orientalismo de esta visión está pasado de moda. Pero la noción de un Estado neutral no debiera ser descartada a la ligera. El presente Estado guarnición no está a punto de convertirse, como imaginaba Herzl, en “una luz entre las naciones” y mucho menos de la diáspora.
Luego, podrían aceptar que las naciones pequeñas no tienen la prerrogativa de hablar fuerte y blandir un gran garrote, y que siguen tentando al destino al mantener obstinadamente el camino nuclear de Israel. Ese desafío sólo puede aumentar los peligros de proliferación nuclear en Oriente Próximo y Asia Central ante el cual Israel no será inmune. Arriesgar la seguridad y la supervivencia de un pequeño país sobre la base de una ventaja momentánea en tecnología avanzada en ojivas, aviones, drones teledirigidos, bombas de racimo y armas cibernéticas es, una vez más, una ilusión. Es inevitable que Irán y otros Estados desafíen su arrogancia, exponiendo al hacerlo a toda la región a la impensable doctrina de la destrucción mutuamente asegurada basada en que tanto atacante como defensor tengan un disuasivo infalible en la forma de una capacidad para un segundo golpe nuclear o químico-biológico. Pero Irán tiene dos bazas adicionales: un punto de apoyo cerca de la entrada norte al estrecho de Ormuz, el nudo energético más vital del mundo; y una proximidad geopolítica crítica a Iraq, Afganistán y Pakistán.
En lugar de encabezar la embestida nuclear y biológica regional, Israel debería hacer un llamado por un Oriente Próximo libre de armas nucleares, junto con el anuncio de una importante reducción de su propio sobredimensionado arsenal atómico y de su industria de armamentos, que son ambos contraproducentes y provocativos. Tangible y simbólica, una reducción semejante podría ser combinada con una señal de que Israel está dispuesto a discutir seriamente el problema de los refugiados palestinos. Podría tomar la forma de una expresión de remordimiento y de que se asuma una responsabilidad moral parcial por el éxodo de más de 700.000 palestinos árabes entre 1947 y 1949 y de que se establezca un esfuerzo internacional para reparar el daño en la forma de reparaciones en línea con la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU (Artículo 11).
Después de la sangrienta y destructiva invasión, una conferencia de donantes reunió unos 4.500 millones de dólares para la ayuda y la reconstrucción de Gaza. Aunque la mayor parte de la ayuda fue prometida por los Estados árabes, encabezados por Arabia Saudí, EE.UU. comprometió 900 millones de dólares para la Autoridad Palestina y 300 millones de ayuda para Gaza. ¿Y si esas sumas hubieran sido reunidas anteriormente? Si hubiesen sido invertidas en reparaciones, destacadas como medida de desarrollo de confianza, la región podría haberse librado de las incursiones políticamente tóxicas y letales desde el punto de vista humano en el Líbano y Gaza.
Iniciativas de este tipo, secundadas por otras naciones, podrían ser pasos preliminares para que Israel finalmente especifique líneas de base para un acuerdo negociado de seguridad, fronteras, asentamientos, Jerusalén, lugares santos, y recursos acuáticos. Un cambio y una agenda semejantes significarían la renuncia al inveterado intento de llegar al río Jordán y de basarse en la estrategia de la Cortina de Hierro de los partidarios seculares y religiosos de la línea dura. La busca de la reconciliación y del ajuste con la inquieta clase política palestina, nerviosos regímenes árabes, y el turbulento mundo islámico significa abandonar el sionismo marcial y cerrado al estilo de Josué de Weizmann, Jabotinsky, Ben-Gurion, Begin, Netanyahu, y Barak. Necesitaría y posibilitaría una recuperación del reprimido sionismo humanista y abierto al estilo de Isaías de Ahad Haam, Martin Buber, Judah Magnes, Ernst Simon, y Yeshayahu Leibowitz sea para dos Estados desmilitarizados o para un solo Estado binacional de dos pueblos con fronteras abiertas, la separación de la religión y el Estado, derechos civiles y sociales universales, y una reciprocidad cultural ecuménicamente informada. La lechuza de Minerva extiende sus alas sólo al anochecer para protagonistas políticos así como para filósofos. Los dirigentes de Israel, al reflexionar de modo más crítico sobre la creencia de Herzl en un mecenas imperial, deben comprender las implicaciones de la incipiente decadencia del imperio estadounidense para el futuro de Israel. Paradójicamente, es probable que la disminución de la hegemonía de Washington en el Gran Oriente Próximo corrija el orgullo de Israel y dé nuevas esperanzas a un sionismo ilustrado y cosmopolita, por difícil que sea. Pero en la medida en que EE.UU. combata encarnizadamente su decadencia, es más probable que la elite del poder de Israel siga mostrándose implacable, con todos los riesgos y peligros que representa para su propio país y la diáspora.
……… Arno J Mayer es profesor emérito de historia en la Universidad Princeton. Es autor de: “ The Furies: Violence and Terror in the French and Russian Revolutions” y de “Plowshares Into Swords: From Zionism to Israel” (Verso).
http://www.counterpunch.org/mayer06042009.html
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Un Estado de palestinos enjaulados

Lina Suleiman
Palestine Think Tank
10-06-2009
Traducido para Rebelión por S. Seguí
La retórica estadounidense está llena de un lenguaje político engañoso. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una entrevista con Al Jazira, de 19 de mayo, confirmó que “Estados Unidos va a impulsar la solución de dos estados, que, como su nombre indica, implica el establecimiento de fronteras que habrán de determinarse.”
Ahora bien, ¿por qué las fronteras han de negociarse y determinarse? ¿Acaso no están ya fijadas por las resoluciones de la ONU? ¿Acaso estas resoluciones caducan en razón del tiempo transcurrido? ¿Acaso no deberían Estados Unidos y sus aliados impulsar el cumplimiento del Derecho Internacional como hicieron en los casos de Iraq y Líbano? ¿Y quién habrá de negociar con quién? ¿Con el corrupto, aprovechado, incompetente e ilegítimo gobierno de Abbas y Salam Fayyad? ¿Tendrían la CIA y el presidente Obama que confiar sólo en este último como impulsor del nuevo gobierno palestino? Con ello, tenemos que agradecer al actual gobierno estadounidense que las actuales conversaciones sobre la unificación se hayan convertido de nuevo en hostilidades. Les va de maravilla tanto a Israel como a Estados Unidos para mantener sus eslóganes propagandísticos de que “No hay un interlocutor real para la paz” y de que “Los palestinos son incapaces de gobernarse.” Pero, ¿debería sorprendernos todo esto? ¿No fue acaso el gobierno Bush el que azuzó la división entre los palestinos según el viejo dicho de “divide y vencerás?” Según Vanity Fair, una iniciativa secreta para provocar la guerra civil entre palestinos fue aprobada por Bush y puesta en práctica por la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el asesor adjunto de Seguridad Nacional Elliot Abrams. El plan consistía en que los gobiernos árabes moderados crearan una fuerza para deponer el gobierno democráticamente elegido de Hamás. Por consiguiente, ¿por qué deberíamos creer la mendaz reclamación de Estados Unidos y los denominados árabes moderados de una posterior unidad palestina?
La prédica de la secretaria de Estado Clinton continuó así: “Estoy convencida de que Hamás debe cumplir no sólo con los principios del Cuarteto sino también con los principios de base de la Iniciativa Árabe de Paz.”
La ministra estadounidense de Asuntos Exteriores extrae de la Iniciativa lo que le conviene y descarta lo que no le gusta. La Iniciativa pide la retirada completa de Israel de todos los territorios árabes ocupados desde junio de 1967 y el cumplimiento de las Resoluciones del Consejo de seguridad 242 y 338. Pero parece que estos puntos fueron dejados de lado adecuada y voluntariamente cuando le preguntaron por las fronteras de dicha solución de dos Estados.
La secretaria de Estado Clinton continuó: “No podemos esperar que tanto Al Fatah como los israelíes o los árabes que desean ver resuelto este asunto con la solución de los dos Estados colaboren con un grupo que no cree en el resultado de este empeño.”
La honorable dama volvió a su ceguera sobre algunas cuestiones que sería necesario evocar si su gobierno está realmente preocupado por el futuro de los niños palestinos, como dijo más tarde durante la entrevista. En primer lugar, Hamás no es un simple grupo sino que cuenta con la elección democrática de la gente. En segundo lugar, no es cierto que los israelíes deseen de corazón resolver el asunto. Los hechos y las políticas de atrocidades lo han demostrado más allá de toda duda. En tercer lugar, Al Fatah y los árabes no representan a los palestinos. Clinton olvida que 11.000 personas, entre ellas un tercio de los miembros del Parlamento palestino, están en las cárceles israelíes. Si estuviesen libres, el terreno político palestino sería probablemente muy diferente. En cuarto lugar, si los niños palestinos son una preocupación para el gobierno estadounidense, no permitiría éste que Israel hiciese pedazos sus pequeños cuerpos cuando se refugiaban en sus escuelas, ni tampoco que bombardease sus hogares cruelmente con armamento estadounidense durante 22 días, ni que les impusiese un sitio inhumano durante más de dos años. ¿Cómo vamos a creer a la señora Clinton, cuando su gobierno ha sido el socio político y el apoyo en la sombra que ha privado a los palestinos de sus derechos humanos básicos de reconstruir sus casas bombardeadas, cuando muchas familias siguen viviendo en tiendas sin instalaciones apropiadas para la vida humana? Basándose en este llamativo silencio, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu tiene la desvergüenza de manifestar con insolencia: “Nos piden que permitamos mejores condiciones de vida para la población, y que dejemos entrar bienes y equipos, pero tenemos otras prioridades en la Franja de Gaza.”
¿Cómo se puede seguir en silencio y racionalizar el acto político de un bloqueo impuesto a millón y medio de personas en Gaza?
Pero, seamos inocentes u optimistas –llamémoslo como queramos– e imaginemos que la política exterior estadounidense está en plena transición y decentemente preocupada por encontrar un remedio político. Imaginemos que el presidente Obama tiene buenas intenciones para resolver el conflicto, no como una estrategia de cooptación de las insurgencias que han salido a la superficie en la región y que tienen apoyo y legitimidad popular. Imaginemos que las premisas no son sólo de reforzar el poder estadounidense y validar la fachada moral que tan sujeta a grave deterioro ha estado desde el gobierno Bush.
¿Qué clase de Estado palestino permitirá Israel que se establezca?
Con ocasión del aniversario de la Naqba –la Catástrofe–, el distinguido historiador israelí Ilan Pappé dio respuesta a esta pregunta en una conferencia, cuya filmación merece una visita:
http://www.youtube.com/watch?v=VpxHdAhZRxQ&eurl=http%3A%2F%2Fwww.palestinechronicle.com%2Fvideos%2FviewVideo.php%3FfileID%3D223&feature=player_embedded-
Desde su perspectiva sionista, en junio de 1967, el gobierno israelí representado por todo el espectro político de Israel decidió su estrategia en relación con los territorios palestinos ocupados. No pudiendo llevar a cabo la expulsión masiva de 1.5 millones de palestinos y la limpieza étnica cometida en 1948, el gobierno ocupante decidió que Cisjordania y Gaza formarían parte de Israel para siempre. La anexión de los territorios ocupados a Israel, sin embargo, era imposible debido a factores demográficos. Así, la solución fue que los palestinos tuvieran, en el mejor de los casos, una cárcel abierta, o, en palabras de Pappe, “una megaprisión abierta o subprisiones.” La prisión puede ser abierta y los palestinos tener autonomía para vivir sus vidas, siempre y cuando acepten el principio de la prisión y sean obedientes y no ofrezcan resistencia. Unos “palestinos verdes (enjaulados)”, por decirlo así. En caso de resistencia, el gobierno israelí pasa inmediatamente al nivel de máxima seguridad con todas las medidas punitivas consiguientes. Por amargo y doloroso que suene, se espera que los palestinos, dentro de esta estrategia, vivan, en el mejor de los casos, con arreglo a condiciones ecológicas similares a las de los animales.
Aun cuando llamemos Estado a esta prisión, a los israelíes no les plantea problema alguno siempre y cuando los palestinos acepten el control total de sus vidas por medio de una maquinaria burocrática que rige todos y cada uno de los aspectos de su existencia, y siempre que colaboren con el aparato burocrático. Lo que importa es la esencia, no la terminología. Las políticas de atrocidades que perpetúan el sufrimiento de los palestinos desde entonces se consideran de máxima importancia para fortalecer los muros mentales de la prisión.
Las decisiones estratégicas tomadas en junio de 1967 siguen vigentes hoy en múltiples gestos de crueldad. La última masacre militar y el largo e inhumano sitio de Gaza son sólo algunas muestras palpables. La manipulación de los medios de comunicación, el control del lenguaje y el discurso, la propaganda, los grupos de presión, la legalización, la segurización, el victimismo y el chantaje político mediante el uso del Holocausto y la retórica antisemita son sólo algunos medios visibles del modo cómo se mantiene el relato israelí y su apoyo internacional. Imposible saber qué otros medios se utilizan en secreto.
No habrá un Estado palestino soberano en el sentido real de la palabra en el marco de la actual estructura de poder en Oriente Próximo.
La estrategia diseñada en 1967 se pone de manifiesto en la Plataforma del Likud que afirma: “El Gobierno de Israel rechaza de plano la creación de un estado árabe palestino al oeste del río Jordán. Los palestinos podrán vivir libremente en el marco de una autonomía, pero no como un estado independiente y soberano. Así, por ejemplo, en asuntos de relaciones exteriores, seguridad, inmigración y ecología su actividad estará limitada con arreglo a los imperativos de existencia de Israel, y su seguridad y necesidades nacionales.”
Para realizar la prisión que les han construido se procede a la confusión de los términos: terrorista, en lugar de resistente; moderados, en lugar de colaboradores y subordinados; y estímulos económicos en lugar de soberanía y aspiraciones políticas. Los proyectos de connivencia para mantener el statu quo en su perspectiva política siguen adelante. El proyecto Nuevo Oriente Próximo, orientado a la exterminación del movimiento de resistencia es uno de ellos.
En la perspectiva de los gobiernos israelíes, la única Autoridad Palestina legítima y pacífica es aquella que acepta actuar como contratista de seguridad, o perro guardián de su propia gente para controlar la resistencia en todas sus formas, so pretexto de combatir la violencia y el terrorismo, y promover una cultura de moderación.
En su Plataforma, el Likud exige con todo descaro que “La Autoridad Palestina deberá librar una batalla sistemática contra las organizaciones terroristas y sus infraestructuras. La AP deberá no sólo intensificar sus esfuerzos para prevenir los ataques sino también actuar con decisión para impedir potenciales actos terroristas, desmantelando para ello la infraestructura terrorista que se ha desarrollado y extendido en las zonas de la AP desde los acuerdos de Oslo.” Entre líneas, este texto se refiere a la resistencia a la ocupación en todas sus formas.
Lo que sí es de importancia como finalidad política para Israel, Estados Unidos y sus aliados es que se perciba la seguridad del Estado de Israel con arreglo a la enfermiza perspectiva de los sionistas, que conciben la simple existencia de los palestinos como una amenaza. No contamos ni con las afirmaciones ni con las visitas realizadas por la élite política estadounidense. En su discurso de hoy en la Universidad de El Cairo, el presidente Barack Obama comenzó pulsando la fibra sensible de los musulmanes y los árabes, su próspera historia, las civilizaciones de la región, y la tolerancia y el perdón inscritos en el Corán y el islamismo, lo que tuvo un efecto enternecedor para todos los presentes. Se diría que quien escribió su discurso había estudiado a fondo la psicología y la mentalidad árabes. Pero su discurso, en el fondo, no aportó nada que no fuera retórica vacía. Las políticas estadounidenses ya no pueden descansar en la inocencia de la gente. Cuando pronunció la frase Los palestinos deben evitar la violencia supimos que los estadounidenses siguen siendo un generoso socio político y campeón de los intereses de Israel. Se trata de una lectura totalmente errónea de la realidad.
Si la visita de Obama fuera acompañada de un levantamiento inmediato del cerco de Gaza, podríamos creer que el actual gobierno estadounidense está en vías de establecer una política más justa. Pero lo que resulta particularmente importante para el presidente estadounidense, según se desprende de su campaña electoral y su actuación política hasta hoy, es su aspiración a seguir en el poder y ser reelegido para un segundo mandato presidencial. Obama no podrá tomar una posición que moleste al lobby sionista al que tanto deben él y su partido. Pero, para verificar que somos amantes de la paz, por favor, demuéstrennos con hechos, no con palabras, que estamos equivocados.
http://palestinethinktank.com/2009/06/07/lina-suleiman-state-of-caged-palestinians/
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Soldados israelíes confiesan el abuso sobre niños palestinos

Maniatados, con los ojos vendados y golpeados por soldados israelíes
Ben Lynfield
Independent co. uk
10-06-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Hares, Cisjordania
Dos oficiales israelíes han testificado que soldados en Cisjordania golpearon, vendaron los ojos y ataron a civiles palestinos de hasta 14 años.
Las perniciosas revelaciones de dos sargentos de la Brigada Kfir incluyen descripciones de abusos que dicen que presenciaron durante una operación de cacheo y detención en la que participaron cientos de soldados en la aldea Hares el 26 de marzo. Los testimonios han sido vistos por The Independent y se espera que echen leña al fuego causado por recientes declaraciones del coronel Itai Virob, de la Brigada Kfir, en las que dijo que la violencia contra palestinos detenidos se justifica a fin de cumplir misiones.
Los dos soldados, del batallón Harub, destacaron las estrechas amarras de las esposas de plástico colocadas a los detenidos. “Hay algunos que piensan que hay que apretar las esposas a todo lo que dan, hasta que no pueda pasar una gota de sangre,” dijo un soldado. “No tarda mucho antes de que las manos se pongan azules. Hubo mucho gente que se veía que no sentían nada.”
Dijo que unos 150 palestinos, algunos de sólo 14 años, fueron atados, detenidos y se les vendaron los ojos en la escuela de la aldea durante la operación que duró de las 3 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Se les dijo que tenía el propósito de impedir que jóvenes de la aldea lanzaran piedras hacia carreteras cercanas reservadas para colonos. Era evidente que muchos de los detenidos no habían hecho nada malo, pero se les retuvo para obtener inteligencia, dijo.
Las peores golpizas fueron en los baños, dijo. “Los soldados que llevaban [a detenidos] a los retretes simplemente estallaban en su contra aporreándolos; los maldecían sin motivo. Cuando llevaron a un árabe al retrete para que pudiera orinar, uno de ellos le dio una bofetada que lo lanzó al suelo. Había sido esposado por detrás con una esposa de nylon y le habían vendado los ojos. No fue insolente, no hizo nada para molestar a alguien… [fue] sólo porque es árabe. Tenía unos 15 años.” El soldado dijo que vio a muchos soldados “dar rodillazos [a los palestinos] porque es aburrido, si estás ahí parado 10 horas, no haces nada, así que golpeas a la gente.”
Un segundo soldado describió una “atmósfera fanática” durante las operaciones de búsqueda. “Entrábamos a una casa y poníamos todo cabeza abajo,” recordó, pero no encontraban armas. “Confiscaron cuchillos de cocina.”
El primer soldado dijo que la participación fue general. “Hubo muchos reservistas que participaron, y tuvieron una celebración total a costa de los palestinos: maldiciones, humillación, tirándoles los cabellos y las orejas, golpes, bofetadas. Esas cosas eran la norma.” Dijo que los incidentes en los baños fueron “extremos” y agregó que las golpizas no sacaron sangre. Fueron “golpes secos, pero siguen siendo golpes.”
El segundo soldado dijo que algunos soldados robaron en las casas que allanaban, a pesar de que la gente era tan pobre que les era difícil encontrar algo.
El mes pasado, el coronel Virob testificó ante un tribunal militar que los golpes contra detenidos palestinos podían ser justificados. “Pararlos contra los muros, empujarlos, un golpe que no causa heridas. Ciertamente, son cosas que son utilizadas comúnmente en un intento de cumplir la misión,” dijo. A pesar de una reprimenda al coronel Virob por el jefe del comando central, general Shamni, y un repudio del jefe del estado mayor del ejército, teniente general Gabi Ashkenazi, las observaciones son vistas por Rompiendo el Silencio, una organización que recolecta testimonios de soldados, como prueba de que los presuntos abusos en Hares no pueden ser desestimados como un hecho aislado o como improvisaciones a bajo nivel.
En Hares, Ihab Shamlawi, estudiante universitario, recuerda haber visto que un alumno de secundaria pidió permiso a los soldados para ir al baño. “Lo tiraron al suelo, le patearon las piernas y lo golpearon, dijo.” Otros diez o quince soldados estaban observando, recuerda el señor Shamlawi. “Todos se rieron”, dijo.
La oficina del portavoz del ejército dijo ayer que se había abierto una investigación y agregó que, después de las anteriores observaciones del coronel Virob, el general Shamni había distribuido panfletos a los soldados subrayando que “cuando alguien es retenido, detenido o arrestado… se prohíbe absoluta y claramente a los soldados de la Fuerza de Defensa de Israel [ejército israelí]… el uso de cualquier fuerza o violencia en su contra.”
http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/bound-blindfolded-and-be%0Aaten-ndash-by-israeli-troops-1700194.html
Mitchell: la Iniciativa de Paz de Obama Incluye a Siria y Líbano
El enviado de EEUU, George Mitchell, llamó el jueves a los estados árabes a “dar pasos significativos y a realizar acciones importantes con el fin de hacer la paz con Israel” tras su reunión con el ministro de Exteriores egipcio, Ahmed Abul Gueit.
Mitchell llegó a El Cairo procedente de los territorios palestinos ocupados, reiterando la postura de Washington de que un estado palestino es la única respuesta viable al conflicto de Oriente Medio. “Estamos trabajando duro para lograr nuestro objetivo, una paz global en Oriente Medio, incluyendo un estado palestino que viva al lado de Israel en paz y seguridad,” dijo Michell a los reporteros.
Esto incluye “la paz entre Israel y sus otros vecinos inmediatos y la plena normalización de relaciones entre Israel y todas las naciones árabes, tal y como viene contemplado por la iniciativa de paz árabe,” señaló.
“Como el presidente Barack Obama dijo aquí en El Cairo la pasada semana, los estados árabes tienen un importante papel que jugar... Nosotros contemplamos la iniciativa de paz árabe como una importante propuesta que estamos intentando integrar en nuestro esfuerzo. El proponer la iniciativa fue sólo el principio. Ella conlleva responsabilidades, tales como el dar pasos significativos y el llevar a cabo importantes acciones que nos ayuden a movernos hacia nuestro objetivo.”
En la víspera de sus viajes a Beirut y Damasco, Mitchell dijo que “el acuerdo regional que la Administración Obama está intentando promover no es sólo acerca de la paz entre Israel y los palestinos, sino también sobre la paz entre Israel, por un lado, y Siria y Líbano, por otro.”
Los comentarios de Mitchell se produjeron tras un encuentro con la líder de la oposición israelí, Tzipi Livni, que sirvió para poner fin a dos días de reuniones en Israel y la Autoridad Palestina.
Tras su encuentro con Livni, Mitchell voló a El Cairo. Desde allí el irá a Beirut el jueves y luego continuará su viaje a Damasco el viernes y el sábado para celebrar sus primeros encuentros en ambas capitales desde que tomó posesión de su cargo en enero.
Un alto responsable en la Oficina del Primer Ministro israelí dijo que el viaje de Mitchell a Líbano y Siria era indicativo de su enfoque global – hablar con todo el mundo y luego “intentar mover la pelota por el campo a una gran distancia de una sola vez.”
Otros dos responsables estadounidenses -Jeffrey Feltman, del Departamento de Estado, y Dan Shapiro, del Consejo de Seguridad Nacional- viajaron a Siria dos veces desde que Barack Obama juró el cargo en enero. Sin embargo, éste será el primer viaje de Mitchell a Damasco, que viene a demostrar, según fuentes diplomáticas, un interés en implicar a Siria en el nuevo proceso de paz promovido por EEUU.
Además, se espera que mientras se halle en Damasco, Mitchell intente sondear la actitud de Hamas -que tiene su sede principal en la capital siria- hacia los recientes desarrollos regionales. Los responsables diplomáticos han dejado claro que cualquier encuentro entre Mitchell y representantes de Hamas estaba “fuera de cuestión.”
Poco antes de la visita de Mitchell, el presidente sirio, Bashar al Assad, envió una señal de que estaba interesado en reanudar las negociaciones de paz con Israel a través de Turquía. Del mismo modo, el líder de Hamas, Jalid Meshaal, envió señales de apertura al declarar que Hamas sería “una fuerza positiva en lo que se refiere a encontrar una solución justa para el pueblo palestino, que le permita recuperar sus derechos.”
A pesar de la visita de Mitchell, no se espera que la vía de negociación con los sirios ocupe un lugar destacado en el esperado discurso que el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, pronunciará en el Centro Beguin-Sadat de Estudios Estratégicos en la Universidad Bar-Ilan.
El ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, tiene previsto acudir a Bruselas la próxima semana para el encuentro anual de la Asociación Israel-UE, donde se espera que haga frente a las difíciles preguntas de los ministros de Exteriores de la UE y también intente promover el programa diplomático que se espera que Netanyahu articule el domingo por la noche.
Desde Bruselas, Lieberman irá a Washington para su primera visita allí como ministro de Exteriores. La semana siguiente, Netanyahu realizará el primer viaje a Europa desde que se convirtió en primer ministro y mantendrá tres días de encuentros en Italia y Francia.

