domingo, 31 de mayo de 2009

TIQQUN - ¿C ó m o h a c e r?*


Don't know what I want,
but I know how to get it.
Sex Pistols, Anarchy in the UK
No se lo que quiero
pero se como conseguirlo.
Sex Pistols. Anarquía en el Reino Unido


* Texto escrito con vistas a una publicación italiana, en la primavera de 2001. (Nota de la versión francesa del texto en Tiqqun2)

Veinte años. Veinte años de contra-revolución. De contra-revolución preventiva.
En Italia.
Y fuera de Italia.
Veinte años de un sueño de alambre de espino, poblado de vigías. De un sueño de los cuerpos,
impuesto por el toque de queda.
Veinte años. El pasado no pasa. Porque la guerra continúa. Se ramifica. Se prolonga.
En una articulación mundial de dispositivos locales. En un calibrado inédito de las
subjetividades. En una nueva paz de superficie.
Una paz armada
bien hecha para cubrir el desarrollo de una imperceptible
guerra civil.

Hace veinte años, era
el punk, el movimiento del 77, el área de la Autonomía,
los Indios metropolitanos y la guerrilla difusa.
De un golpe surgía,
como salido de alguna región subterránea de la civilización,
todo un contra-mundo de subjetividades
que ya no querían consumir, que ya no querían producir,
que ya no querían ni siquiera ser subjetividades.
La revolución era molecular, la contra-revolución no lo fue menos.
SE dispuso ofensivamente,
después duraderamente,
toda una compleja máquina para neutralizar lo que era portador de intensidad. Una máquina para desactivar todo lo que podría explotar.
Todos los (in)dividuos de riesgo,
los cuerpos indóciles,
las agregaciones humanas autónomas.
Luego fueron veinte años de estupidez, de vulgaridad, de aislamiento y de desolación.
¿Cómo hacer?

Alzarse. Alzar la cabeza. Por elección o por necesidad. Poco importa, en verdad, desde ahora.
Mirarse a los ojos y decir que volvemos a comenzar. Que todo el mundo lo sepa, lo más rápido posible.
Volvemos a comenzar.
Se acabó la resistencia pasiva, el exilio interior, el conflicto por sustracción, la supervivencia. Volvemos a comenzar. En veinte años, hemos tenido tiempo para ver. Hemos comprendido. La demokracia para
todos, la lucha "anti-terrorista", las masacres de Estado, la reestructuración capitalista y su
Gran Obra de depuración social,
por selección,
por precarización,
por normalización,
por "modernización".
Hemos visto, hemos comprendido. Los métodos y los objetivos. El destino que SE nos reserva. El que SE nos niega. El estado de excepción. Las leyes que ponen a la policía, a la administración, a la magistratura por encima de las leyes. La judicialización, la psiquiatrización, la medicalización de todo lo que se sale del cuadro. De todo lo que huye.
Hemos visto. Hemos comprendido. Los métodos y los objetivos.

Cuando el poder establece en tiempo real su propia legitimidad,
cuando su violencia se vuelve preventiva
y su derecho es un "derecho de injerencia",
entonces ya no sirve de nada tener razón. Tener razón contra él.
Hay que ser más fuerte, o más astuto. Es por esto
también
por lo que volvemos a comenzar.

Volver a comenzar no es nunca volver a comenzar algo. Ni retomar un asunto justo donde lo habíamos dejado. Lo que vuelve a comenzar siempre es otra cosa. Siempre es inaudito. Porque no es el pasado lo que nos empuja, sino precisamente lo que en él
no ha
advenido.
Y porque somos también nosotros mismos, entonces, quienes volvemos a comenzar.
Volver a comenzar quiere decir: salir de la suspensión. Restablecer el contacto entre nuestros devenires.
Partir,
de nuevo,
desde donde estamos,
ahora.

Por ejemplo, hay golpes
que ya no SE nos darán.
El golpe de la "sociedad". Por transformar. Por destruir. Por volver mejor.
El golpe del pacto social. Que algunos quebrarían mientras que otros pueden fingir
"restaurarlo".
Estos golpes, no SE nos darán más.
Hay que ser un elemento militante de la pequeño-burguesía planetaria,
un ciudadano verdaderamente
para no ver que ya no existe,
la sociedad.
Que ha implosionado. Que ya no es más que un argumento para el terror de los que dicen
re/presentarla.
A ella que se ha ausentado.

Todo lo que es social se nos ha vuelto extranjero.
Nosotros nos consideramos absolutamente desligados de toda obligación, de toda prerrogativa, de toda pertenencia
social.
"La sociedad",
es el nombre que ha recibido a menudo lo Irreparable,
entre aquéllos que querían que también fuera
lo Inasumible.
Quien rechaza este cebo deberá dar
un paso de distancia.
Operar
un ligero desplazamiento
respecto de la lógica común del Imperio y de su contestación,
la de la movilización,
respecto de su común temporalidad,
la de la urgencia.

Volver a comenzar quiere decir: habitar esta distancia. Asumir la esquizofrenia capitalista en el sentido de una facultad creciente de desubjetivación.
Desertar pero guardando las armas.
Huir, imperceptiblemente.
Volver a comenzar quiere decir: sumarse a la secesión social, a la opacidad, entrar
en desmovilización,
sustrayendo hoy a tal o tal red imperial de producción-consumo los
medios de vivir y de luchar para, en el momento elegido,
barrenarla.

Nosotros hablamos de una nueva guerra,
de una nueva guerra de partisanos. Sin frente ni uniforme, sin ejército ni batalla
decisiva.
Una guerra cuyos focos se despliegan a distancia de los flujos mercantiles aunque conectados a ellos.
Hablamos de una guerra totalmente en latencia. Que tiene el tiempo.
De una guerra de posición.
Que se libra ahí donde estamos.
En el nombre de nadie.
En el nombre de la existencia misma,
que no tiene nombre.

Operar ese ligero desplazamiento.
Ya no temer a su tiempo.
"No temer a su tiempo es una cuestión de espacio".
En la okupa. En la orgía. En la revuelta. En el tren o el pueblo ocupado. En la búsqueda, en medio de desconocidos, de una free party inencontrable. Hago la experiencia de ese ligero desplazamiento. La experiencia
de mi desubjetivación. Yo devengo, me vuelvo
una singularidad cualquiera. Un juego se insinúa entre mi presencia y todo el aparato de cualidades que me están ordinariamente vinculadas.
En los ojos de un ser que, presente, quiere estimarme por lo que yo soy, saboreo la decepción, su decepción al ver que he devenido tan común, tan perfectamente accesible. En los gestos de otro, una inesperada complicidad.
Todo lo que me aísla como sujeto, como cuerpo dotado de una configuración pública de atributos, siento que se derrite. Los cuerpos se deshilachan en su límite. En su límite, se indistinguen. Barrio tras barrio, lo cualquiera arruina la equivalencia. Y yo alcanzo
una desnudez nueva,
una desnudez impropia, como vestida de amor.
¿Se evade uno alguna vez solo de la prisión del Yo?

En la okupa. En la orgía. En la revuelta. En el tren o el pueblo ocupado. Nos volvemos a encontrar.
Nos volvemos a encontrar
como singularidades cualquiera. Esto es,
no sobre la base de una común pertenencia,
sino de una común presencia.
Esta es
nuestra necesidad de comunismo. La necesidad de espacios de noche, donde podamos reencontrarnos
más allá
de nuestros predicados.
Más allá de la tiranía del reconocimiento. Que impone el re/conocimiento como distancia final entre los cuerpos. Como ineluctable separación.
Todo lo que SE –el novio, la familia, el entorno, la empresa, el Estado, la opinión– me reconoce, es por ahí por donde uno cree que SE me tiene.
Por el recuerdo constante de lo que soy, de mis cualidades, SE querría abstraerme de cada situación. SE me querría exigir en toda circunstancia una fidelidad a mí mismo que es una fidelidad a mis predicados.
SE espera de mí que me comporte como hombre, empleado, parado, madre, militante o filósofo.
SE quiere contener entre los bordes de una identidad el curso imprevisible de mis devenires.
SE me quiere convertir a la religión de una coherencia que SE ha escogido para mí.

Cuanto más soy reconocida, más mis gestos se encuentran trabados, interiormente trabados. Heme aquí capturada por la malla ultra-ajustada del nuevo poder. En las redes impalpables de la nueva policía:
LA POLICÍA IMPERIAL DE LAS CUALIDADES.
Hay toda una red de dispositivos en los que me hundo para "integrarme", y que me incorporan esas cualidades.
Todo un pequeño sistema de fichaje, de identificación y de ‘policiaje’ mutuos.
Toda una prescripción difusa de la ausencia.
Todo un aparato de control comporta/mental, que apunta al panoptismo, a la privatización transparencial, a la atomización.
Y en el cual yo forcejeo.

Necesito devenir anónima. Para estar presente.
Cuanto más anónima soy, más estoy presente.
Necesito zonas de indistinción
para acceder a lo Común.
Para no reconocerme ya en mi nombre. Para no escuchar en mi nombre sino la voz que lo llama.
Para hacer consistir el cómo de los seres, no lo que son, sino cómo son lo que son. Su forma-de-vida.
Necesito zonas de opacidad en donde los atributos,
incluso criminales, incluso geniales,
ya no se separen de los cuerpos.

Devenir cualquiera. Devenir una singularidad cualquiera, no está dado.
Siempre posible, pero nunca dado.
Hay una política de la singularidad cualquiera.
Que consiste en arrancar al Imperio
las condiciones y los medios,
incluso intersticiales,
de experimentarse como tal.
Es una política, porque supone una capacidad de enfrentamiento,
y porque una nueva agregación humana
le corresponde.
Política de la singularidad cualquiera: liberar esos espacios en los que ningún acto es ya asignable a ningún cuerpo dado.
Donde los cuerpos reencuentran la aptitud al gesto que la sabia disposición de los dispositivos metropolitanos –ordenadores, automóviles, escuelas, cámaras, portátiles, gimnasios, hospitales, televisiones, cines, etc.– les había disimulado.
Reconociéndolos.
Inmovilizándolos.
Haciendo que giren en el vacío.
Haciendo existir la cabeza separadamente del cuerpo.

Política de la singularidad cualquiera.
Un devenir-cualquiera es más revolucionario que todo ser-cualquiera.
Liberar los espacios nos libera cien veces más que todo "espacio liberado".
Más que de poner en acto un poder, gozo de la puesta en circulación de mi potencia.
La política de la singularidad cualquiera reside en la ofensiva. En las circunstancias, los momentos y los lugares en los que serán arrancados
las circunstancias, los momentos y los lugares
de un anonimato tal,
de una parada momentánea en un estado de simplicidad,
de un anonimato tal,
la ocasión de extraer de todas nuestras formas la pura adecuación a la presencia,
la ocasión de estar y ser, al fin,
ahí.



II

¿CÓMO HACER? No ¿Qué hacer? ¿Cómo hacer? La cuestión de los medios. No la de los fines, la de los objetivos,
de lo que hay qué hacer, estratégicamente, en abstracto.
La cuestión de lo que podemos hacer, tácticamente, en situación,
y de la adquisición de esta potencia.
¿Cómo hacer? ¿Cómo desertar? ¿Cómo funciona? ¿Cómo conjugar mis heridas y el comunismo? ¿Cómo permanecer en guerra sin perder la ternura?
La cuestión es técnica. No un problema. Los problemas son rentables.
Alimentan a los expertos.
Una cuestión.
Técnica. Que se redobla en cuestión de las técnicas de transmisión de esas técnicas.
¿Cómo hacer? El resultado contradice siempre al fin. Porque plantear un fin
es todavía un medio,
otro medio.

¿Qué hacer? Babeuf, Tchernychevski, Lenin. La virilidad clásica reclama un analgésico, un espejismo, cualquier cosa. Un medio para ignorarse un poco. En tanto que presencia.
En tanto que forma-de-vida. En tanto que ser en situación, dotado de inclinaciones.
De inclinaciones determinadas.
¿Qué hacer? El voluntarismo como último nihilismo. Como nihilismo propio
a la virilidad clásica.
¿Qué hacer? La respuesta es simple: someterse una vez más a la lógica de la movilización, a la temporalidad de la urgencia. Bajo pretexto de rebelión. Plantear fines, palabras. Tender hacia su cumplimiento. Hacia el cumplimiento de las palabras. Mientras tanto, dejar la existencia para más tarde. Ponerse entre paréntesis. Alojarse en la excepción de sí. A distancia del tiempo. Que pase. Que no pase. Que se pare. Hasta... Hasta el próximo. Fin.

¿Qué hacer? Dicho de otra manera: vivir es inútil. Todo lo que no habéis vivido, la Historia os lo devolverá.
¿Qué hacer? Es el olvido de sí que se proyecta sobre el mundo.
Como olvido del mundo.

¿Cómo hacer? La cuestión del cómo. No de eso que un ser, un gesto o una cosa es, sino de cómo es eso que es. De cómo sus predicados se relacionan con él.
Y él con ellos.
Dejar ser. Dejar ser la abertura entre el sujeto y sus predicados. El abismo de la presencia. Un hombre no es "un hombre". "Caballo blanco" no es "caballo".
La cuestión del cómo. La atención al cómo. La atención a la manera en que una
mujer es, y no es,
una mujer –hacen falta dispositivos para hacer de un ser de sexo femenino "una mujer",
o de un hombre con la piel negra "un negro".
La atención a la diferencia ética. Al elemento ético. A las irreductibilidades que lo atraviesan. Lo que pasa entre los cuerpos en una ocupación es más interesante que la ocupación misma.
¿Cómo hacer? quiere decir que el enfrentamiento militar con el Imperio debe ser subordinado a la intensificación de las relaciones en el interior de nuestro partido. Que lo político no es más que cierto grado de intensidad en el seno del elemento ético. Que la guerra revolucionaria no debe ser ya confundida con su representación: el movimiento bruto del combate.

La cuestión del cómo. Volverse atento al tener-lugar de las cosas, de los seres. A su acontecimiento. A la obstinada y silenciosa prominencia de su temporalidad propia
bajo el aplastamiento planetario de todas las temporalidades
por la de la urgencia.
El ¿Qué hacer? como ignorancia programática de esto. Como fórmula inaugural
del desamor atareado.

El ¿Qué hacer? vuelve. Desde hace varios años. Desde mitad de los años 90, más que
desde Seattle. Un revival de la crítica hace como si se enfrentara al Imperio con slogans, con las recetas de los años 60. Salvo que esta vez se simula. Se simula la inocencia, la indignación, la buena conciencia y la necesidad de sociedad. Se vuelve a poner en circulación toda la vieja gama de los afectos social-demócratas. De los afectos cristianos.
Y de nuevo, las manifestaciones. Las manifestaciones mata-deseos. Donde no pasa nada.
Y que ya no manifiestan
sino la ausencia colectiva.
Hasta el fin.

Para los que tienen nostalgia de Woodstock, de la ganja, de mayo del 68 y del militantismo, están las contracumbres. SE ha reconstruido el decorado, falta lo posible.
He aquí lo que ordena el ¿Qué hacer? hoy: ir a la otra parte del mundo a contestar
la mercancía global
para volver, tras un baño de unanimidad y de separación mediatizada,
a someterse a la mercancía local.
A la vuelta, está la foto en el periódico... ¡Todos solos juntos!... Érase una vez...
¡Qué juventud!...
Lástima para esos cuantos cuerpos vivos perdidos allí, buscando en vano un espacio
para su deseo.
Vuelven un poco más fastidiados. Un poco más vaciados. Reducidos.
De contracumbre en contracumbre, acabarán por fin comprendiendo. O no.

No se contesta al Imperio por su gestión. No criticamos al Imperio.
Nos oponemos a sus fuerzas.
Ahí donde estamos.
Decir lo que a uno le parece tal o tal alternativa, ir allí donde SE nos llama, todo esto ya no tiene sentido. No hay proyecto global alternativo al proyecto global del Imperio. Pues no hay proyecto global del Imperio. Hay una gestión imperial. Toda gestión es mala. Los que reclaman otra sociedad harían mejor comenzando por ver que ya no hay. Y tal vez cesarían entonces
de ser aprendices de gestores. Ciudadanos. Ciudadanos indignados.

El orden global no puede ser tomado por enemigo. Directamente.
Pues el orden global no tiene lugar. Al contrario. Es más bien del orden de los no-lugares.
Su perfección no es la de ser global, sino la de ser globalmente local. El orden global es la conjuración de todo acontecimiento porque es la ocupación acabada, autoritaria, de lo local.
Uno no se opone al orden global sino localmente. Por la extensión de las zonas de sombra sobre los mapas del Imperio. Por su puesta en contacto progresiva.
Subterránea.

La política que viene. Política de la insurrección local contra la gestión global. De la presencia recobrada sobre la ausencia de sí. Sobre la extrañeza ciudadana, imperial.
Recobrada por el robo, el fraude, el crimen, la amistad, la enemistad, la conspiración.
Por la elaboración de modos de vida que sean también
modos de lucha.
Política del tener-lugar.
El Imperio no tiene lugar. Administra la ausencia haciendo planear por todas partes la amenaza palpable de la intervención policial. Quien busca en el Imperio un adversario al que medirse encontrará el aniquilamiento preventivo.
Ser percibido, de aquí en adelante, es ser vencido.

Aprender a devenir indiscernibles. A confundirnos. Volver a degustar
el anonimato,
la promiscuidad.
Renunciar a la distinción,
Para desarticular la represión:
componer en el enfrentamiento las condiciones más favorables.
Volverse astutos. Devenir despiadados. Y para esto
devenir cualquieras.

¿Cómo hacer? es la cuestión de los niños perdidos. Aquéllos a los que no se ha dicho. Los que no son seguros en sus gestos. A los que nada ha sido dado. Cuya criaturalidad, cuya errancia, no deja de traicionarles.
La revuelta que viene es la revuelta de los niños perdidos.
El hilo de la transmisión histórica ha sido roto. Incluso la tradición revolucionaria nos deja huérfanos. El movimiento obrero sobre todo. El movimiento obrero que se ha vuelto instrumento de una integración superior al Proceso. Al nuevo Proceso, cibernético, de valorización social.
En 1978, el PCI, el "partido de manos limpias", lanzó en su nombre
la caza a la Autonomía.
En nombre de su concepción clasista del proletariado, de su mística de la sociedad,
del respeto del trabajo, de lo útil y de la decencia.
En nombre de la defensa de los "avances democráticos" y del Estado de derecho.
El movimiento obrero que se habrá sobrevivido en el operaísmo.
Única crítica existente del capitalismo desde el punto de vista de la Movilización Total.
Doctrina temible y paradójica,
que habrá salvado el objetivismo marxista no hablando más que de "subjetividad".
Que habrá llevado a un refinamiento inédito la denegación del cómo.
La reabsorción del gesto en su producto.
La urticaria del futuro anterior.
De eso que toda cosa habrá sido.

La crítica se ha vuelto vana. La crítica se ha vuelto vana porque equivale a una ausencia. En cuanto al orden dominante, todo el mundo sabe a qué atenerse. Nosotros no tenemos
ya necesidad de teoría crítica. No tenemos necesidad de profesores. La crítica gira a favor de la dominación, desde ahora. Incluso la crítica de la dominación.
Ella reproduce la ausencia. Nos habla desde donde no estamos. Nos propulsa a otra parte. Nos consume. Es cobarde. Y permanece al abrigo cuando nos envía a una carnicería.
Secretamente enamorada de su objeto, no cesa de mentirnos.
De ahí los idilios tan cortos entre proletarios e intelectuales comprometidos.
Esos matrimonios de razón donde no se tiene la misma idea ni del placer ni de la libertad.

Más que nuevas críticas, son nuevas cartografías las que necesitamos.
Cartografías no del Imperio, sino de las líneas de fuga hacia fuera de él.
¿Cómo hacer? Necesitamos mapas. No mapas de lo que está fuera del mapa.
Sino mapas de navegación. Mapas marítimos. Herramientas de orientación. Que no tratan de decir, de representar lo que hay en el interior de los diferentes archipiélagos de la deserción, sino que nos indican cómo llegar, cómo unirnos a ellos.
Portulanos.



III

Es martes 17 de Septiembre de 1996, poco antes del alba. El ROS (Reagrupamiento Operacional eSpecial) coordina en toda la península el arresto de 70 anarquistas italianos.
Se trata de poner término a 15 años de investigaciones infructuosas que tenían por objeto a anarquistas insurreccionalistas.
La técnica es conocida: fabricar un "arrepentido", hacerle denunciar la existencia de una vasta organización subversiva jerarquizada.
Después acusar sobre la base de esta creación quimérica a todos aquéllos a los que se quiere neutralizar de formar parte.
Una vez más, secar el mar para coger a los peces.
Incluso cuando no se trata más que de un estanque minúsculo.
Y de algunos gobios.

Una "nota informativa de servicio" escapó al ROS
en relación a este asunto.
Se expone su estrategia.
Fundada sobre los principios del general Dalla Chiesa, el ROS es el servicio imperial tipo de contra-insurrección.
Trabaja sobre la población.
Allí donde una intensidad se produce, allí donde algo ha pasado, él es el french doctor
de la situación. El que pone,
con el pretexto de profilaxis,
los cordones sanitarios cuyo objeto es aislar
el contagio.
Lo que teme, lo dice. En este documento, lo escribe. Lo que teme, es "el pantano
del anonimato político".
El Imperio tiene miedo.
El Imperio tiene miedo de que nos volvamos cualquieras. Un medio delimitado, una organización combatiente. No los teme. Pero una constelación expansiva de okupas, de granjas autogestionadas, de viviendas colectivas, de reuniones fine a se stesso, de radios, de técnicas y de ideas. El conjunto ligado por una intensa circulación de los cuerpos y de los afectos entre los cuerpos. Ese es otro asunto.

La conspiración de los cuerpos. No de los espíritus críticos, sino de las corporeidades críticas. He ahí lo que el Imperio teme. He ahí lo que lentamente adviene,
con el incremento de los flujos,
de la defección social.
Hay una opacidad inherente al contacto de los cuerpos. Y que no es compatible con el reino imperial de una luz que ya no ilumina las cosas
sino para desintegrarlas.
Las Zonas de Opacidad Ofensiva no están
por crear.
Están ya ahí, en todas las relaciones en las que sobreviene una verdadera
puesta en juego de los cuerpos.
Lo que hace falta es asumir que tomamos parte en esta opacidad. Y dotarse de los medios
de extenderla,
de defenderla.
Por todas partes donde se llega a desarticular los dispositivos imperiales, a arruinar todo el trabajo cotidiano del Biopoder y del Espectáculo para exceptuar de la población una fracción de ciudadanos. Para aislar nuevos untorelli. En esta indistinción reconquistada
se forma espontáneamente
un tejido ético autónomo,
un plan de consistencia
secesionista.
Los cuerpos se agregan. Recuperan el aliento. Conspiran.
Que tales zonas estén condenadas al aplastamiento militar importa poco. Lo que importa,
es cada vez
arreglar una vía de retirada bastante segura. Para volverse a agregar en otra parte.
Más tarde.
Lo que sustentaba el problema de ¿Qué hacer? era el mito de la huelga general.
Lo que responde a la pregunta ¿Cómo hacer? es la práctica de la HUELGA HUMANA.
La huelga general permitía interpretar que había una explotación limitada
en el tiempo y en el espacio,
una alienación parcelaria, debida a un enemigo reconocible, por tanto derrotable.
La huelga humana responde a una época en la que los límites entre el trabajo y la vida acaban por difuminarse.
Donde consumir y sobrevivir,
producir "textos subversivos" y precaverse de los efectos más nocivos de la civilización
industrial,
hacer deporte, el amor, ser padre o estar con el Prozac.
Todo es trabajo.
El Imperio gestiona, digiere, absorbe y reintegra
todo lo que vive.
Incluso "lo que yo soy", la subjetivación que no desmiento hic et nunc,
todo es productivo.
El Imperio ha puesto todo a trabajar.
Idealmente, mi perfil profesional coincidirá con mi propio rostro.
Incluso si no sonríe.
Las muecas del rebelde venden muy bien, después de todo.

Imperio, es decir que los medios de producción se han convertido en medios de control
al mismo tiempo que lo contrario se verificaba.
Imperio significa que de ahora en adelante el momento político domina
el momento económico.
Y contra esto, la huelga general no puede ya nada.
Lo que hay que oponer al Imperio es la huelga humana.
Que nunca ataca las relaciones de producción sin atacar al mismo tiempo
las relaciones afectivas que las sostienen.
Que socava la economía libidinal inadmisible,
restituye el elemento ético –el cómo– reprimido en cada contacto entre los cuerpos
neutralizados.
La huelga humana es la huelga que, allí donde SE esperaba
tal o cual reacción previsible,
tal o cual tono apenado o indignado,
PREFIERE NO.
Se disimula al dispositivo. Lo satura, o lo estalla.
Se recobra, prefiriendo
otra cosa.
Otra cosa que no está circunscrita en los posibles autorizados por el dispositivo.
En la ventanilla de tal o tal servicio social, en las cajas de tal o tal supermercado, en una conversación cortés, en una intervención de la poli,
según la relación de fuerzas,
la huelga humana hace consistir el espacio entre los cuerpos,
pulveriza el double bind en el que están capturados,
los conduce a la presencia.
Hay todo un luddismo por inventar, un luddismo de los engranajes humanos
que hacen girar el Capital.

En Italia, el feminismo radical ha sido una forma embrionaria de la huelga humana.
"¡Basta de madres, de mujeres y de hijas, destruyamos las familias!" era una invitación al gesto de romper los encadenamientos previstos,
de liberar los posibles comprimidos.
Era un atentado a los comercios afectivos fracasados, a la prostitución ordinaria.
Era una llamada a sobrepasar la pareja, como unidad elemental de gestión
de la alienación.
Llamada a una complicidad, pues.
Práctica insostenible sin circulación, sin contagio.
La huelga de las mujeres llamaba implícitamente a la de los hombres y los niños, llamaba a vaciar las fábricas, las escuelas, los despachos y las prisiones,
a reinventar para cada situación otra manera de ser, otro cómo.
La Italia de los años 70 era una gigantesca zona de huelga humana.
Las auto-reducciones, los atracos, los barrios okupados, las manifestaciones armadas, las radios libres, los innumerables casos de "Síndrome de Estocolmo",
incluso las famosas cartas de Moro detenido, hacia el final, eran
prácticas de huelga humana.
Los estalinistas hablaban entonces de "irracionalidad difusa", y ya es decir.

Hay autores también
en los que se está todo el tiempo
en huelga humana.
En Kafka, en Walser,
o en Michaux,
por ejemplo.

Adquirir colectivamente esa facultad de sacudir
las familiaridades.
Ese arte de frecuentar en sí-mismo
al huésped más inquietante.

En la guerra presente,
en la que el reformismo de urgencia del Capital debe tomar los hábitos del revolucionario para hacerse entender,
en la que los combates más demókratas, los de las contracumbres,
recurren a la acción directa,
un papel nos está reservado.
El papel de mártires del orden demokrático,
que golpea preventivamente todo cuerpo que podría golpear.
Yo debería dejarme inmovilizar ante un ordenador mientras las centrales
nucleares explotan, debería dejar que SE juegue con mis hormonas o a envenenarme.
Debería entonar la retórica de la víctima. Porque, está claro,
todo el mundo es víctima, también los opresores mismos.
Y saborear que una discreta circulación del masoquismo
vuelva a dar encanto a la situación.

La huelga humana, hoy, es
rechazar jugar el rol de la víctima.
Atacar ese rol.
Reapropiarse de la violencia.
Arrogarse la impunidad.
Hacer comprender a los ciudadanos pasmados
que aunque no entren en la guerra están de todos modos.
Que allí donde SE nos dice que es tal cosa o morir, es siempre
en realidad
tal cosa y morir.

Así,
de huelga humana
en huelga humana, propagar
la insurrección,
donde ya no hay sino,
donde somos todos
singularidades
cualquiera.

Traducido en la Fundación Straubinger




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Entrevista a Eric Hazan


Entrevista a Eric Hazan, editor de « La insurrección que viene », reaparece con « Contributions à la guerre en cours » una reedición de textos de la revista Tiqqun, fundada, entre otros, por Julien Coupat, único sospechoso aún encarcelado por el asunto de los sabotajes a las líneas de TGV/ferrocarril, termina ahora su sexto mes de detención.
Traducido el 12 de Mayo de 2009, http://www.humanite-en-espanol.com por Sara De Albornoz

Tras haber sido cuestionado por el antiterrorismo debido a la publicación de « La insurrección que viene », del misterioso « Comité invisible », Eric Hazan reaparece con « Contributions à la guerre en cours », una obra con la firma Tiqqun, nombre de la revista fundada, entre otros, por Julien Coupat, como una forma de condenar los seis meses de encarcelamiento del principal inculpado en el asunto de Tarnac. Si su consejo vuelve a pedir su puesta en libertad, y si, sin que sirva de precedente, la ministra de Interior preconiza en este dossier « la paciencia », la ausencia de pruebas es tal que la policía registra bibliotecas y escritos. De hecho, si Tiqqun puede entenderse como el sustrato intelectual de « La insurrección que viene », este libro es a su vez una especie de actualización para el gran público de otra obra anónima, « Appel ». Reedición de textos publicados a finales de 2001, « Contributions à la guerre en cours » se presenta como visionaria. Y tal vez es eso lo que más reprochamos a los de Tarnac.
El domingo, el filósofo Giorgio Agamben presentó « Contributions à la guerre en cours », ¿cómo fue ?
Eric Hazan. Fue interesante y, al mismo tiempo, un poco raro. Como si la gente hubiese venido para otra cosa, es decir, para oír hablar de « La insurrección que viene ».
¿No está eso ligado al éxito de un libro que jamás habría tenido tal difusión sin este asunto ?
Eric Hazan. Está olvidando que antes de este suceso y si el eco en la prensa ya habíamos vendido más de 8.000 ejemplares de « La insurrección que viene », un triunfo para la Fabrique. Ese libro daba en el clavo, expresando lo que cierto número de personas, en ese momento, querían oír. Incluso aunque haya habido, el domingo, algo de hostilidad en la presentación de « Contributions à la guerre en cours ». Algunos dicen : « ¿qué nos aporta esto ? » o bien « esto es pura teoría ». Ahora bien, como recordó Giorgio Agamben, a veces la teoría forma parte de la acción.
¿Por qué reeditar textos publicados a finales de 2001 ?
Eric Hazan. En el contexto actual, a los que hemos girado alrededor de la revista Tiqqun, nos pareció que estos tres textos estaban de una singular actualidad. Por lo tanto, la forma en que fueron pensados los vuelve premonitorios. Explican que la guerra civil forma parte de nuestra situación, de nuestra vida diaria. Cuando al principio de los años 2000 (y yo lo sé muy bien, pues he escrito un libro en 2003 titulado « Chroniques de la guerre civile »), le hablábamos a la gente de la guerra civil, abrían los ojos en señal de asombro, es decir, de incomprensión. En 2009, la idea de que estamos en plena guerra civil está mucho más clara. En cuanto a la elección de estos tres textos entre muchos otros, se debe a que se trata de textos casi guerreros. Además, en otoño, sacaremos otra selección de textos de Tiqqun un poco más metafísicos.
¿Cómo definiría el espíritu de la revista Tiqqun y de los que han participado en ella ?
Eric Hazan. En la portada del número dos de la revista, de donde se extrajeron estos textos, se puede leer « Zona de opacidad ofensiva ». Esta fórmula me parece muy bella y perfectamente adecuada. « Zona » da a entender que si sabemos dónde estamos desde un punto de vista filosófico e intelectual, estamos en cambio, desde un punto de vista geográfico, muy confusos. La gente que gira en torno a Tiqqun no es un grupo como podían serlo los surrealistas, con gente que se reunía, que firmaba manifiestos, que se excluían... Tiqqun está mucho menos formalizado. En cuanto a « opacidad », refleja la voluntad deliberada de abandonar la función « autor ». El anonimato no es una protección contra posibles persecuciones policiales, sino una verdadera ética.
Hay que decir que la filiación entre Tiqqun, « Appel » y « La insurrección que viene » no tiene ningún misterio...
Eric Hazan.Hay una gran diferencia entre el enunciado de Tiqqun y el de « La insurrección que viene ». En Tiqqun, a menudo tenemos la impresión de que es gente que habla entre ellos en voz baja. « La insurrección que viene », al contrario es exotérico. En el primero, es frecuente la oscuridad, en el otro no la hay. De hecho, yo no equiparo Tiqqun y el « comité invisible » que firma « La insurrección que viene ». Aunque tienen cosas en común, nos encontramos ante dos procesos diferentes. Perdonen la caricatura pero, para mí, la filiación de Tiqqun es Foucalt y Heidegger, y la de « La insurrección » es sobre todo Blanqui. Incluso aunque haya forzosamente un discurso dialéctico entre la constatación y la llamada a la acción.
Con este libro, usted que ha sido cuestionado por el antiterrorismo por ser editor de « La insurrección que viene », no teme lastrar aun más el dossier Tarnac ?
Eric Hazan. El ridículo es tal que es inimaginable. De hecho, la legislación antiterrorista es, por naturaleza, preventiva. Lo que quiere decir que criminaliza la intención. Para eso, hace falta conocer las opiniones. Ahora bien, ¿qué mejor para ello que el libro, el que poseemos o, mejor aún, el que escribimos ? Si admitimos que la justicia puede reprimir no solo los hechos sino también las intenciones, se vuelve normal que los libros se conviertan en elementos de los dossieres. Por tanto no hace falta exigir una mejor aplicación de las leyes antiterroristas, que son por naturaleza viles, sino su abrogación.
¿De dónde surge el objetivo, para las autoridades, de ligar a Coupat con estos textos ?
Eric Hazan. Es en todo caso lo que intentan hacer para probar sus « inclinaciones terroristas ». De hecho, el antiterrorista busca pulverizar las « zonas de opacidad ofensivas », romper los vínculos, dispersar a la gente. Este asunto es una prueba : ¿podemos, sin provocar una protesta general, hacer explotar una zona de hostilidad a la dominación ? En este caso, la prueba es un fracaso.
Tiqqun « Contributions à la guerre en cours », Ed La Fabrique, 2009, 198 páginas, 12 euros. La totalidad de los textos está accesible en la web : http://www.bloom0101.org/

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Sobre las detenciones de Julien Coupat y sus camaradas de Tarnac


05/12/2008 - 04:32 —
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/9220

Los acontecimientos que vamos a relatar podrían y hasta desearían ser presentados como el sofisticado argumento de un polar de Alain Delon, pero recuerdan más bien al torpe guión y a la maldita gracia de un bodrio de Louis de Funes, y lo peor es que no se trata de una ficción sino de realidad, si esto es una realidad.

Desde hace algún tiempo, los servicios de información de la policía francesa estaban avisando sobre “un resurgimiento de un terrorismo de extremistas de derecha y de izquierda”, a pesar de no disponer de “amenazas precisas” ni saber nada de “grupos constituidos”; sin embargo, “un pequeño número de individuos” se reclamaban “de la esfera de influencia autónoma”, lo que aconsejaba todas las precauciones. A principios de este año, la ministra del Interior Michèle Alliot-Marie insistía en “temer un terrorismo de extrema izquierda” ante signos tan alarmantes como los graffiti pintados en los edificios públicos, o las acciones en contra de las nuevas cárceles (nouvelobs.com 18-11-08). Sin duda esto explica que en junio todas las investigaciones relacionadas con la “esfera anarco-autónoma” fueran asumidas por los jueces antiterroristas, con la consecuencia lógica de una ola de arrestos de jóvenes acusados de poseer armas de destrucción masiva, o, cuando menos, “sustancias que podrían servir para la confección de pequeños explosivos”. Ya en abril se había abierto una investigación a un grupo sospechosísimo que se había instalado en Tarnac, pueblo de 335 habitantes del departamento de Corréze donde compraron una granja para ensayar la ruptura con el capitalismo. Allí se desembarazaron de sus móviles, empezaron a criar ovejas y pollos, reabrieron la vieja tienda de ultramarinos y echaron una mano a los ancianos del lugar, sin olvidarse de seguir en contacto con los medios revolucionarios y participar en sus luchas.

Entretanto, y como en el mundo no pasaba nada más interesante, desde finales de octubre el sabotaje de las catenarias de varias líneas de TGV conmueve a la opinión pública que clama justicia, lo que obliga a abrir una nueva investigación…antiterrorista, por supuesto, aunque la SNCF lleva varios años manteniendo un duro enfrentamiento con los sindicatos ferroviarios, y ya en 2007 se hubieran producido sabotajes no aclarados. Mira por dónde, la policía tiene la “certidumbre” de que dos miembros de aquel grupo de Tarnac “se encontraban en las proximidades de unos de los lugares donde se cometieron los destrozos”. Y puesto que ese grupo era “potencialmente peligroso”, el caso estaba resuelto: el día 11 de noviembre la policía irrumpe en Tarnac y detiene a nueve personas, desmantelando así una “célula invisible”, “estructura con vocación terrorista”, en la que podrían participar “unas 300 personas”. Bravo, pero por ahora los investigadores han reconocido que “no hay ningún elemento material que permita relacionarles directamente con los actos de destrozos (…) y no se les puede imputar directamente tal o cual hecho preciso” (Le Point.fr 14-11-08), y en efecto no hay ni huellas genéticas en los raíles, ni armas en la granja: sólo un horario de trenes, y “diversos elementos que pudieron utilizar para fabricar y colocar los dispositivos con los que se inutilizaron varios tramos de catenaria” (EFE 16-11-08, el subrayado es nuestro), dispositivos que no son precisamente sencillos ni de hacer ni de utilizar [1]. Por cierto que el desmantelamiento de la célula invisible no detiene los sabotajes: la misma tarde del 11, otros fantasmas paralizan la línea Caen-Tours colocando bloques de hormigón demasiado visibles sobre los raíles. Por cierto que los paisanos de Tarnac no se tragan la acusación de terrorismo, y han fundado un comité de apoyo a sus amigos que se ha extendido a otras ciudades. Por cierto que el supuesto “cabecilla” del grupo se llama Julien Coupat, joven intelectual revolucionario y miembro fundador del colectivo Tiqqun, que goza de notoriedad en los ambientes radicales y que ha publicado recientemente "L’insurrection qui vient", obra en la que reflexiona con cierta desenvoltura sobre la vulnerabilidad técnica de las metrópolis y el arte del sabotaje; quizás por ello, como en la época dorada de Metternich, el libro se ha convertido en prueba de cargo contra su autor, y su posesión causa suficiente para ser detenido.

En fin, no insistiremos en lo que parece obvio, pues hasta el Inspector Clouseau sería capaz de olfatear el inconfundible aroma de la pantera de la intoxicación, de la acusación prefabricada, de la amalgama indecente entre investigaciones que no tienen en común más que la prisa por encontrar culpables, y la voluntad de aterrorizar y estigmatizar a esa esfera anarco-autónoma tachando de terrorismo a todo lo que se mueva [2]. Y si no es menos descarada la conexión entre tal maniobra y una crisis que aconseja “organizar una grosera operación de diversión pues el poder miente para proteger a los financieros criminales” [3], quizás tenga más interés, para los tiempos que corren y correrán, observar que es sin duda la condición de intelectual revolucionario la que ha proporcionado el perfil adecuado a Coupat y por ende a sus amigos, en el preciso momento en que la actividad intelectual se une a la práctica revolucionaria más beligerante [4]. Práctica que se manifiesta no sólo en sus contactos con el movimiento okupa o su participación en las manifestaciones contra el G8 y las cumbres europeas, sino en esa idea física de la revolución que parece que les ha llevado, como a otros antes de ellos, a escapar de la prisión industrial y del trabajo asalariado en busca de la autonomía material que permita experimentar en la existencia concreta las primicias de su utopía: la realización de una forma de vida, y una liberación de las intensidades. Como ya sucedió en el caso de René Riesel, distinto en el fondo y en la forma pero análogo en lo que a la represión toca, es esa coincidencia del pensar y del actuar la que no puede producirse, y ha de impedirse que trascienda en una juventud activa en los dos campos, pues no puede cundir el ejemplo, aún menos en un período de crisis susceptible de que la revuelta se objetive y alcance, quién sabe, carácter de insurrección general.

Por último, sea cual fuere el resultado de la “investigación criminal” que atenaza a los Nueve de Tarnac, quisiéramos dejar claro que negamos la legitimidad de la dominación a la hora de monopolizar el lenguaje y el significado de las cosas: que hacemos constar nuestro repudio absoluto a la acusación de “vocación de terrorismo” de la que se infiere una ofensiva del Estado para cerrar el círculo de la punibilidad y de la represión de las ideas disidentes, que insistimos en que una acción que se ha limitado a reducir la sacrosanta velocidad de unas decenas de trenes no es ni puede ser terrorismo sino sabotaje, como el que realizaban los seguidores de Gandhi para detener los ferrocarriles ingleses, ejemplo donde los haya de intachable pedigrí democrático aunque desde luego se nos ocurran muchos otros más sabrosos; que ni el Estado francés ni ningún otro tienen derecho a hablar de terrorismo y de violencia cuando desde que el mundo es mundo el poder chapotea en la sangre que vierte a cada movimiento. Que terrorismo es la guerra y la economía, los proyectos de jornadas de trabajo de 65 horas y de jubilación a los 70 años, la destrucción de las ciudades y la turistización del mundo, la sociedad industrial que se devora a sí misma, los códigos penales que se endurecen hasta lo absurdo, el vacío vital, la tristeza y el miedo. Que violencia son las relaciones sociales capitalistas, y las leyes y la ideología que las defienden y justifican.

Es verdad que estas sencillas afirmaciones no son sino los preliminares de cualquier crítica y de toda acción, pero no lo es menos que para abolir la mediocridad de nuestro universo tenemos que destruir primero el poder enunciativo de los que actúan como sus dueños. Y esa enunciación ha alcanzado ya las cotas enfebrecidas de la pesadilla. Que nuestra simpatía vaya hacia todos aquellos que intentan cerrar para siempre esa boca de sombra ponzoñosa.

Grupo surrealista de Madrid

[1] Según explica un comunicado de la Fédération Anarchiste, “en las catenarias de una línea TGV pasan 25000 voltios, y es muy arriesgado crear un potente arco eléctrico anudando un cable”, por lo que es difícil atribuir el sabotaje a individuos “cuya competencia técnica no ha sido establecida ni se ha encontrado su equipamiento” (11-11-08).

[2] Como decía uno de los caídos en la caza de brujas, para ello basta “un control de identidad en el curso de una protesta salvaje, la frecuentación de un lugar o una persona, una lectura o una opinión subversiva” (Carta de Juan desde la prisión de Rouen, octubre de 2008, http://endehors.org.).

[3] CNT-AIT Toulouse, Llamamiento de solidaridad con el Comité de Tarnac.
[4] Es evidente que las divergencias que algunos de nosotros mantenemos con el pensamiento de Coupat y en general de Tiqqun pasan ahora a segundo plano por mera solidaridad, pero no deben ni pueden desaparecer u ocultarse, por la misma sinceridad de esa solidaridad. De la misma manera, estas consideraciones no suponen por nuestro lado una fetichización ingenua de la clandestinidad, la violencia o el activismo individual como medios de lucha válidos per se.

Este texto se incluye en el nuevo número de El Rapto. Observatorio del sonambulismo contemporáneo, publicado por el Grupo surrealista de Madrid en este mismo mes de diciembre para acompañar a la salamandra y para que no decaiga la liquidación social. En sus ocho páginas podeis encontrar elogios del Solitario, plata quemada, carteles revolucionarios del alcalde de Móstoles, trenes oxidados, cuerpos mecanizados, capitalismo que se pinta de verde, blasfemias varias, asombrosos descubrimientos científicos, utopías, cementerios muertos y aviones vacíos. Y algunas cosas más. He aquí el sumario:

Eugenio Castro, Julio Monteverde, José Manuel Rojo, Emilio Santiago y Ángel Zapata: Lo que El Solitario esconde (elogio ponderado del contenido manifiesto de sus actos y exaltado del latente) * Los críticos crónicos: ¡Quema el dinero y baila! * Huérfanos Salvajes: Ciudadanos y ciudadanas de Móstoles, ¡¡¡a las armas!!! * ¡¿Crisis?! ¡¡Que la paguen lxs ricxs!! * Grupo surrealista de Madrid: Sobre las detenciones de Julian Coupat y sus camaradas de Tarnac * El devenir de una ilusión * Pablo Hernández: El cementerio de trenes de Salar de Yuri * Michael Löwy: Deus ex machina (resistencias a la mecanización de los cuerpos) * Miquel Amorós: Cuando el capitalismo se vuelve ecologista * El fetichismo de la mercancía demostrado por la ciencia * Noé Ortega: "La mañana del lunes 26 de mayo..." * Julio Monteverde: La utopía para nosotros (a propósito del libro "El incendio milenarista") * Retrato de la ideología adolescente * Lurdes Martínez: El cementerio muerto * Vicente Gutiérrez: Aviones de British Airways vuelan sin pasajeros por errores de horarios * Javier Gálvez: Reduzca su velocidad, exceso de visibilidad * Aún hay otra historia (informaciones surrealistas o no).

Para más información y contacto...

gruposurrealistademadrid.org
korsario-compostela@hotmail.com
gruposurrealistademadrid.org/

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Julien Coupat libre tras 7 meses de detención


Anti-terrorismo en Francia


Julien Coupat: no es momento de perder el valor

29 de mayo de 2009

El 26 de mayo, el diario francés Le Monde publicó una entrevista con Julien Coupat, quien ha sido designado como chivo expiatorio de la política antiterrorista del Estado francés, al ser detenido con sus compañeros el 11 de noviembre de 2008 y acusado de «asociación de malechores con vocación terrorista» y varios cargos más igualmente inverosímiles.

El proceso de los compas de Tarnac está plagado de aberraciones judiciales y, como en el caso de Atenco, no tiene ningún sustento, ni en pruebas ni en procedimientos jurídicos.

El proceso que se sigue a Julien Coupat ha resultado especialmente amañado pues el fiscal antiterrorista, en complicidad con los jueces, se empeñó durante 6 meses en mantener a Julien en prisión, aún cuando el resto de sus compañeros habían sido liberados bajo control judicial. Como señala en su texto «la prolongación de mi detención es una pequeña venganza». Julien fue puesto en libertad el jueves 28 de mayo y enfrentará su proceso bajo control judicial.

Publicamos este texto para denunciar el absurdo del «asunto Tarnac», que desnuda la guerra en curso, y para conocer un poco de la visión de Julien Coupat, quien lejos de lamentarse por su situación, nos invita a actuar en consecuencia con nuestros deseos de tener «otra vida».

Julien Coupat: no es momento de perder el valor
[Nota de Le Monde] Estas son las respuestas a las preguntas que hicimos por escrito a Julien Coupat. Acusado el 15 de noviembre de 2008 de «terrorismo» con otras 8 personas detenidas en Tarnac (provincia de Corrèze) y en París, se le acusa de haber saboteado las líneas eléctricas de la SNCF [empresa de ferrocarriles].

¿Cómo vive su detención?

Muy bien gracias. Barras, caminatas, lectura

¿Puede recordarnos las circunstancias de su detención?

Una banda de jóvenes encapuchados y armados hasta los dientes se introdujo en nuestra casa por la fuerza. Nos amenazaron, nos esposaron y nos sacaron de ahí, no sin antes haber destrozado todo. Nos condujeron a bordo de potentes bólidos corriendo a más de 170 kilómetros por hora en promedio por las carreteras. En sus conversaciones, hablaban a menudo de un tal Sr. Marion [antiguo jefe de la policía anti-terrorista] cuyas hazañas viriles los divertían mucho, como la que consistía en abofetear en buena onda a uno de sus colegas en pleno brindis de despedida. Nos secuestraron durante 4 horas en una de sus «prisiones del pueblo», acribillándonos de preguntas en las que lo absurdo se disputaba con lo obsceno.

El que parecía ser el cerebro de la operación se disculpaba vagamente por todo ese circo, explicando que era culpa de los «servicios», allá en lo alto, en donde se agita toda suerte de gentes que tienen mucho en contra nuestra. Hasta el día de hoy, mis secuestradores siguen libres. Algunos sucesos recientes probarían incluso que siguen causando estragos con total impunidad.

Los sabotajes a las líneas eléctricas de la SNCF en Francia fueron reivindicados en Alemania ¿qué puede decir al respecto?

Al momento de nuestra detención, la policía francesa ya tenía en sus manos el comunicado que reivindica, además de los sabotajes que pretenden atribuirnos, otros ataques ocurridos simultáneamente en Alemania. Ese volante presenta numerosos inconvenientes: fue enviado desde Hanover, redactado en alemán y se hizo llegar exclusivamente a periódicos del otro lado del Rhin; pero sobre todo, ese comunicado no cuadra con la fábula mediática que nos atribuyen, la de un pequeño núcleo de fanáticos atacando al corazón del Estado al colgar tres pedazos de fierro en las líneas eléctricas. Tendrán, desde luego, mucho cuidado de no mencionar demasiado ese comunicado, ni en el proceso ni en la mentira pública.

Es cierto que con ello, el sabotaje a las líneas ferroviarias pierde mucho de su aura misteriosa: se trataba simplemente de protestar contra el transporte hacia Alemania por vía férrea, de desechos ultraradioactivos y denunciar de pasada, la gran estafa de «la crisis». El comunicado termina con un muy-SNCF «agradecemos a los viajeros de los trenes afectados, por su comprensión» ¡Qué tacto, hay que decirlo, el de esos terroristas!

¿Se reconoce en los calificativos de «movida anarco-autónoma» y «ultra-izquierda»?

Permítame ir más atrás. En la actualidad, vivimos en Francia el final de un periodo de congelamiento histórico cuyo acto fundador fue el acuerdo logrado entre los partidarios de De Gaulle y los estalinistas en 1945, para desarmar al pueblo con el pretexto de evitar «una guerra civil». Los términos de ese pacto podrían resumirse rápidamente como sigue: en tanto que la derecha renunciaba a sus acentos abiertamente fascistas, la izquierda abandonaba, en familia, cualquier perspectiva revolucionaria seria. Le ventaja que juega y disfruta la mafia sarkozista es de haber tomado la iniciativa, y en forma unilateral, haber roto ese pacto relanzado «sin complejos», los clásicos de la reacción pura -acerca de los locos, la religión, Occidente, Africa, el trabajo, la historia de Francia o la identidad nacional.

Frente a ese poder en guerra que se atreve a pensar estratégicamente y separar el mundo entre amigos, enemigos y cantidades despreciables, la izquierda permanece tetanizada. La izquierda es demasiado cobarde, está demasiado comprometida, y para acabar pronto, demasiado desacreditada para oponer la menor resistencia a un poder al que, de su lado, no se atreve tratar como enemigo y que le roba uno a uno sus más astutos miembros. En lo que toca a la extrema izquierda a-la-Besancenot, cualesquiera que sean su resultados electorales, e incluso saliendo del estado grupuscular en que vegeta desde siempre, no tiene perspectiva más atractiva que ofrecer que el gris soviético apenas retocado en Photoshop. Su destino es decepcionar.

En la esfera de la representación política, el poder en turno no tiene nada que temer, de nadie. Y por supuesto, no son las burocracias sindicales, más vendidas que nunca, las que van a importunarlo, burocracias que desde hace dos años bailan con el gobierno un ballet tan obsceno. En esas condiciones, la única fuerza que puede hacer frente al gang sarkozysta, su único enemigo real en este país, es la calle, la calle y sus viejas inclinaciones revolucionarias. Ella sola, de hecho, durante los motines que siguieron a la segunda vuelta del ritual plebiscitario de mayo 2007, supo colocarse un instante a la altura de las circunstancias. Ella sola, en Antillas o en las recientes ocupaciones de empresas o facultades, supo hacer escuchar una otra palabra.

Este análisis sumario del teatro de operaciones debió imponerse muy pronto puesto que los servicios secretos hicieron publicar desde junio 2007, mediante la pluma de periodistas a su servicio (y particularmente en Le Monde), los primeros artículos develando el terrible peligro que harían pesar sobre toda la vida social, los «anarco-autónomos». Se les atribuía, para empezar, la organización de los motines espontáneos, que, en tantas ciudades, saludaron el «triunfo electoral» del nuevo presidente.

Con esta fábula de los «anarco-autónomos», se dibuja el perfil de la amenaza en la que la ministra del interior se ocupó dócilmente, mediante arrestos selectivos y razzias mediáticas, a fin de darle un poco de carne y algunos rostros. Cuando no se puede contener más lo que desborda, aún se le puede asignar una celda y encarcelarlo. Ahora bien, la fábula de «alborotador» (casseur), en la que hoy día se confunde a los obreros de Clairoix, con los chavales de los multifamiliares, los estudiantes que realizan bloqueos y los manifestantes de las contra-cumbres, y que ciertamente es eficaz en la gestión cotidiana de la pacificación social, permite criminalizar los actos y no las existencias. Y por supuesto, se cuentan entre las intenciones del nuevo poder, atacar al enemigo como tal, en tanto enemigo, sin esperar que se exprese. Tal es la vocación de las nuevas categorías de la represión.

Importa poco, finalmente, que no se encuentre a nadie en Francia que se reconozca «anarco-autónomo», ni que la ultra-izquierda sea una corriente política que tuvo su momento de gloria en los años 1920 y que después sólo produjo inofensivos volúmenes de marxología. Por lo demás, el éxito reciente del término «ultra-izquierda», que permitió a algunos periodistas apresurados de catalogar sin esfuerzo a los amotinados griegos del último diciembre, debe mucho al hecho de que nadie sepa lo que fue la ultra-izquierda, ni siquiera que haya existido alguna vez.

En este punto, y en prevención de los desbordamientos que no pueden más que sistematizarse frente a las provocaciones de una oligarquía mundial y francesa acorraladas, la utilidad policíaca de esas categorías, pronto, no será más tema de debate. No sería posible predecir, sin embargo, cuál «anarco-autónomo» o ultra-izquierda gozará finalmente de los favores del Espectáculo, con el fin de relegar a lo inexplicable, una revuelta que todo justifica.

La policía le considera como el jefe de un grupo a punto de volcarse al terrorismo ¿Qué piensa usted?

Un alegato tan patético sólo puede resultar de un régimen a punto de volcarse hacia la nada.

¿Qué significa para usted la palabra terrorismo?

Nada permite explicar que el departamento de información y seguridad argelino, sospechoso de haber orquestado a sabiendas de la DST(1), la ola de atentados de 1995, no esté incluido entre las organizaciones terroristas internacionales. Nada permite explicar, tampoco, la súbita transformación de «terrorista» en héroe de la Liberación, en socio frecuentable para los acuerdos de Evian, en policía irakí o en «talibán moderado» de nuestros días, en función de los últimos revires de la doctrina estratégica estadounidense.

Nada si no la soberanía. Es soberano, en este mundo, aquel que designa al terrorista. Quien rechaza participar de esta soberanía se cuidará bien de responder a su pregunta. Quien codicie algunas migajas lo hará prontamente. Quien no se ahogue de mala fe encontrará instructivo el caso de dos ex-«terroristas» devenidos, uno primer ministro de Israel, el otro presidente de la Autoridad palestina, los dos habiendo recibido, para colmo, el Premio Nobel de la Paz.

La vaguedad que rodea la calificación de «terrorismo», la evidente imposibilidad de definirlo no se deben a alguna laguna provisional de la legislación francesa, sino a que están al inicio de esta cosa que, ella sí, podemos definir muy claramente: el anti-terrorismo, del que representan la condición de funcionamiento. El anti-terrorismo es una técnica de gobierno que hunde sus raíces en el viejo arte de la contra-insurgencia, de la guerra llamada «psicológica», para decirlo amablemente.

El anti-terrorismo, contrariamente a lo que quisiera insinuar el término, no es un medio de luchar contra el terrorismo; es el método por el cual se produce, positivamente, el enemigo político en tanto terrorista. Se trata, mediante todo un lujo de provocaciones, infiltraciones, vigilancia, intimidación y propaganda, mediante toda una ciencia de la manipulación mediática, de la «acción psicológica», de la fabricación de pruebas y de crímenes, mediante la fusión también de lo policiaco y lo judicial, de aniquilar la «amenaza subversiva», asociando, al interior de la población, el enemigo interno, el enemigo político, al afecto del terror.

Lo esencial en la guerra moderna es esta «batalla por los corazones y los espíritus» en la que todos los golpes están permitidos. El procedimiento elemental aquí es invariable: individualizar al enemigo con el fin de separarlo del pueblo y de la razón común, exponerlo bajo los hábitos del monstruo, difamarlo, humillarlo públicamente, incitar a los más viles para abrumarlo con sus escupitajos, incitarlos al odio. «La ley debe ser utilizada simplemente como cualquier otra arma en el arsenal del gobierno y en ese caso, no representa nada más que una cobertura de propaganda para desembarazarse de miembros indeseables del público. Para lograr la mayor eficacia, convendría que las actividades de los servicios judiciales estén ligadas al esfuerzo de guerra de la manera más discreta posible», aconsejaba ya en 1971, el brigadier Frank Kitson [ex general del ejército británico, teórico de la guerra contra-insurgente], que algo sabía de esos menesteres.

Una al año no hace daño; en nuestro caso, el anti-terrorismo ha hecho el ridículo. En Francia, no están listos para dejarse aterrorizar por nosotros. La prolongación de mi detención por un tiempo «razonable» es una pequeña venganza fácilmente entendible a partir de los medios movilizados y de lo profundo del fracaso; como también es comprensible el encarnizamiento un poco mezquino del «servicio secreto», a partir del 11 de noviembre [2008], para atribuirnos a través de la prensa, los delitos más fantasiosos, o para apañar al más lejano de nuestros camaradas. Cuánta de esta lógica de represalias caracteriza a la institución policíaca y al pequeño corazón de los jueces, he ahí lo que habrán tenido el mérito de revelar, en tiempos recientes, las detenciones sistemáticas de los «conocidos de Julian Coupat».

Es preciso decir que algunos juegan, en este asunto, una buena parte de su lamentable carrera, como Alain Bauer [criminólogo]; otros, el lanzamiento de sus nuevos servicios, como el pobre Squarcini [director central de información interna], otros más, la credibilidad que nunca han tenido y que nunca tendrán, como Michèle Alliot-Marie [ministra del interior].

Usted proviene de un medio bastante acomodado que podría haberlo orientado en otra dirección…

«Hay plebe en todas las clases» (Hegel)

¿Por qué Tarnac?

Vaya allá, así entenderá. Si no comprende, me temo que nadie podrá explicárselo.

¿Usted se define como un intelectual, un filósofo?

La filosofía nace como luto parlanchín de la sabiduría original. Platón entendía ya la palabra de Heráclito como fugada de un mundo extinto. A la hora de la intelectualidad difusa, no se ve qué podría definir "el intelectual”, sino es la amplitud del foso que separa, en él, la facultad de pensar de la aptitud de vivir. Tristes títulos, de verdad, que son ésos ¿Pero, para quién, precisamente, sería necesario definirse?

¿Usted es el autor del libro La insurrección que viene?

Este es el aspecto más asombroso de este proceso: un libro vaciado integralmente en la averiguación previa, interrogatorios donde intentan hacerte decir que vives como está escrito en La insurrección que viene, que manifiestas como lo preconiza La insurrección que viene, que saboteas líneas de tren para celebrar el golpe de Estado bolchevique de 1917, ya que eso se menciona en La insurrección que viene, un editor convocado por los servicios anti-terroristas.

De memoria francesa, no se había visto de mucho tiempo atrás que el poder tuviera miedo a causa de un libro. Se tenía más bien costumbre de considerar que, en tanto los izquierdistas estaban ocupados escribiendo, al menos no hacían la revolución. Los tiempos cambian, evidentemente. La seriedad histórica regresa.

Lo que funda la acusación de terrorismo, en lo que nos concierne, es la sospecha de la coincidencia entre pensamiento y vida; lo que sustenta la asociación de malhechores, es la sospecha de que esta coincidencia no será dejada al heroísmo individual, sino que será el objeto de una atención colectiva. En forma negativa, ello significa que no se sospecha de ninguno de los que suscriben con su nombre tantas feroces críticas del sistema en lugar de poner en práctica la menor de sus firmes resoluciones; la injuria es mayúscula. Por desgracia, no soy el autor de La insurrección que viene -y todo este asunto debería acabar de convencernos acerca del carácter esencialmente policiaco de la función autor.

En cambio, soy un lector. Releyéndolo, apenas la semana pasada, entendí mejor la saña histérica que ponen, desde las alturas, en perseguir a los presuntos autores. El escándalo de ese libro, es que todo lo que en él figura es rigurosamente, catastróficamente cierto, y no cesa de comprobarse cada día más. Ya que lo que se revela, bajo la apariencia de una «crisis económica», de un «hundimiento de la confianza», de un «rechazo masivo de las clases dirigentes», es ante todo el final de una civilización, la implosión de un paradigma: el del gobierno que lo regula todo en Occidente - la relación de los seres con ellos mismos no menos que el orden político, la religión o la organización de las empresas. Existe, en todos los niveles del presente, una gigantesca pérdida de control frente a la cual ningún exorcismo policiaco ofrecerá remedio.

No es ensartándonos con penas de prisión, vigilancia exagerada, controles judiciales y prohibiciones de comunicar, en razón de que seríamos los autores de esa lúcida constatación, que lograrán que se desvanezca lo que ha sido constatado. Lo propio de las verdades es escapar, apenas enunciadas, de quienes las formulan. Gobernantes, de nada les habrá servido llevarnos frente a la justicia, todo lo contrario.

Está leyendo «Vigilar y castigar» de Michel Foucault ¿Ese análisis le parece todavía pertinente?

La prisión es evidentemente el sucio secretito de la sociedad francesa, la clave y no el margen de las relaciones sociales más presentables. Lo que aquí se concentra en un todo compacto, no es un montón de bárbaros en estado salvaje como se complacen en hacernos creer, sino el conjunto de disciplinas que tejen, por fuera, la existencia llamada «normal». Vigilantes, cantinas, partidos de foot en el patio, horarios, divisiones, camaradería, peleas, fealdad de las arquitecturas: se necesita haber pasado una temporada en prisión para conocer la medida exacta de lo que la escuela, la inocente escuela de la República, contiene, por ejemplo, de carcelaria.

Divisada desde este ángulo inatacable, no es la prisión que sería un refugio para los fracasados de la sociedad, sino la sociedad presente que aparece como una prisión malograda. La misma organización de la separación, la misma administración de la miseria mediante la mota, la tele, el deporte y la porno, reina como en cualquier parte, cierto, de modo menos metódico. Para terminar, esos altos muros no disimulan a las miradas nada más que esta verdad de una banalidad explosiva: son vidas y almas en todo parecidas que se arrastran a uno y otro lado de las alambradas y a causa de ellas.

Si se persigue con tanta avidez los testimonios «de adentro», que expondrían al fin los secretos que la prisión encierra, es para mejor ocultar el secreto que ella es: aquel de vuestra servidumbre, a ustedes que son considerados libres mientras su amenaza pesa invisiblemente sobre cada uno de vuestros gestos.

Toda la virtuosa indignación que rodea la negrura de los calabozos franceses y sus suicidios a repetición, toda la grosera contra-propaganda de la administración penitenciaria que monta en escena para las cámaras de los matones dedicados al bienestar del detenido y de los directores de cárcel celosos del «sentido de la pena», en resumen, todo ese debate sobre el horror del encarcelamiento y la necesaria humanización de la detención es viejo como la prisión. Hace parte, incluso, de su eficacia, al permitir combinar el terror que ella debe inspirar con su hipócrita estatuto de castigo «civilizado». El pequeño sistema de espionaje, de humillación y de exacción que el Estado francés dispone, más fanáticamente que ningún otro en Europa, en torno del detenido, no es siquiera escandaloso. El Estado lo paga diariamente centuplicado en los suburbios, y ello no es, por supuesto, más que el inicio: la venganza es la higiene de la plebe.

Pero la impostura más destacable del sistema judicial-penitenciario consiste ciertamente en pretender que está ahí para castigar criminales cuando no hace otra cosa que administrar los ilegalismos. Cualquier empresario -y no sólo el de Total-, cualquier presidente de consejo general -y no sólo el de Hauts-de-Seine-, cualquier tira, sabe lo que se necesita de ilegalismos para ejercer correctamente su oficio. En nuestros días, es tal el caos de las leyes que no se procura demasiado hacerlas cumplir y los antidrogas (stups), también, se cuidan de sólo regular el tráfico, y no de reprimirlo, lo que sería social y políticamente suicida.

La división no está, como pretende la ficción judicial, entre lo legal y lo ilegal, entre inocentes y criminales, sino entre los criminales que se cree oportuno perseguir y aquellos que son dejados en paz como lo requiere la policía general de la sociedad. La raza de los inocentes está extinta desde hace mucho, y la pena no es a lo que te condena la justicia; la pena es la justicia misma. Por ello, no hay ningún motivo para que mis camaradas y yo «clamemos nuestra inocencia», del modo en que la prensa se lanzó ritualmente a decir, sino que se trata de desbandar la azarosa ofensiva política que constituye todo este infecto proceso. He ahí algunas de las conclusiones a las que el espíritu es conducido leyendo Vigilar y castigar en la Santé. No resulta inútil sugerir, dado lo que hacen los foucaultianos desde hace 20 años con los trabajos de Foucault, de enviarlos en pensión algún tiempo, por acá.

¿Cómo analiza lo que le sucede?

Desengáñese: lo que nos sucede, a mis camaradas y a mí, le sucede también a usted. Por lo demás, ésa es, aquí, la primera mistificación del poder: nueve personas son perseguidas en el marco de un proceso judicial por «asociación de malechores en relación con una iniciativa terrorista», y se supone que deberían sentirse particularmente concernidas por esta grave acusación. Pero no hay «caso Tarnac», no más que «caso Coupat» o «caso Hazan» [editor de la Insurrección que viene]. Lo que hay es una oligarquía vacilante en todas las relaciones y que deviene feroz como todo poder deviene feroz cuando se siente realmente amenazado. El Príncipe no tiene ya más sostén que el miedo que inspira, cuando su vista sólo excita en el pueblo, odio y desprecio.

Lo que hay delante nuestro es una bifurcación, a la vez histórica y metafísica: sea pasamos de un paradigma de gobierno a un paradigma del habitar, al precio de una revuelta cruel pero transformadora, sea dejamos que se instaure en escala planetaria este desastre climatizado donde coexisten, bajo la férula de una gestión «descomplejizada», una élite imperial de ciudadanos y masas plebeyas mantenidas al margen de todo. Existe entonces, sin lugar a dudas, una guerra, una guerra entre los beneficiarios de la catástrofe y aquellos que se hacen de la vida una idea menos esquelética. Nunca se ha visto que una clase dominante se suicide de buena gana.

La revuelta tiene condiciones, ella no tiene causa ¿Cuántos ministerios de identidad nacional, despidos a la moda Continental, razzias de sin-papeles o de oponentes políticos, chavales jodidos por la policía en los suburbios, o ministros que amenazan con privar de diplomas a quienes todavía se atreven a ocupar su fac, serán necesarios para decidir que tal régimen, incluso instalado mediante un plebiscito de apariencias democráticas, no tiene ninguna razón de existir y amerita tan sólo ser derribado? Es una cuestión de sensibilidad.

La servidumbre es lo intolerable que puede ser infinitamente tolerado. En tanto es una cuestión de sensibilidad y que esta sensibilidad es inmediatamente política (no al preguntarse "¿por quién voy a votar? sino ¿es compatible mi existencia con éso?), para el poder es una cuestión de anestesia, a la que responde con la administración de dosis cada vez más masivas de diversiones, de miedo y de estupidez. Y ahí donde la anestesia deja de funcionar, este orden que ha reunido en su contra todas las razones de rebelarse intenta disuadirnos mediante un pequeño terror afinado.

Nosotros, mis camaradas y yo, no somos más que una variable de ese ajuste. Sospechan de nosotros, como de tantos otros, como de tantos «jóvenes», como de tantas «bandas», de desolidarizarnos de un mundo que se hunde. Sólo sobre este punto no mienten. Afortunadamente, el hatajo de estafadores, de impostores, de industriales, de financieros y de chicas, toda esa corte de Mazarin bajo neurolépticos, de Luis Napoléon en versión Disney, de Fouché dominguero, que en este momento controla el país, carece del más elemental sentido dialéctico. Cada paso que dan hacia el control de todo los acerca de su perdición. Cada nueva «victoria» de la cual presumen, extiende un poco más ampliamente el deseo de verlos vencidos a todos. Cada maniobra por la que figuran reforzar su poder acaba por hacerlo odioso. En otros términos: la situación es excelente. No es el momento de perder el valor. Entrevista hecha por Isabelle Mandraud y Carolinne Monnot

Apareció en la edición del 26 de mayo de 2009.

http://www.lemonde.fr/web/imprimer_…


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(1) Direction de la surveillance du territoire - Dirección de vigilancia del territorio, era un servicio de vigilancia del Ministerio del interior, dentro de la policía nacional encargada históricamente del contra-espionaje en Francia. En los años 90 fue encargada también de la lucha anti-terrorista, contra la proliferación de armas y la protección del patrimonio económico y científico. Desapareció en 2008 al fusionarse con los servicios secretos para dar origen a la DCRI (Direction centrale du renseignement intérieur - Dirección central de información interior).


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Al conocerse la noticia de la liberación de Julien Coupat, el Comité de apoyo a los inculpados del 11 de noviembre, publicó los siguientees comunicados:
Un ramo de flores para Michèle Alliot-Marie
28 mayo, 18h.

No, no nos sentimos aliviados. No, la liberación de Julien no es una «victoria». Cuando mucho es un camuflaje para todos los desvergonzados que nos han atacado. Para nosotros, no es más que una etapa. Hacia la impunidad, para todos ellos y por todo. No enviaremos un ramo de flores al tribunal.

Su hostigamiento va a continuar, en contra nuestra, de nuestros amigos, contra otros. Los controles judiciales, las amistades prohibidas, las vigilancias, las detenciones provisionales de 96 horas. Lo que ve la luz en este asunto es la determinación, la determinación patética de un orden senil dispuesto a todo para aniquilar lo que le resiste y que cuenta con sobrevivirle. Esto apenas comienza, para ellos como para nosotros. Seguimos pues. Nuestra defensa es tanto preventiva como ofensiva.

Se ha desplazado el enfrentamiento desde el plano judicial al plano político. Ello provocó algunas incomprensiones.

Anunciamos por tanto la realización, el 21 de junio (día de la fiesta de la música) a las 3 de la tarde en Les Halles de París, de una gran manifestación. Invitamos a todos, a todas las bandas, todos los obreros, todos los manifestantes que hayan sufrido el hostigamiento brutal y judicial de la policía y sus politiqueros. Convocamos a todas y todos que no soportan este orden del mundo, todas y todas que se organizan para sobrevivir contra viento y marea. Invitamos a todas y todos para quienes ha sonado la hora, por fin, de encontrarnos.

Por Julien, todos los otros y contra todo:

Cita: domingo 21 de junio - 15 horas - Fuente de los Inocentes - PARIS


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Liberación de Julien. Todo continúa.
27 mayo, 23 horas.

Ya estuvo. Los periodistas anuncian la liberación de Julien Coupat. Insistiendo en la clemencia del tribunal que, esta vez, no se opondrá. Que declara que la detención ya no se justifica más. Ficción de un anti-terrorismo razonable, justo, mesurado.

En los despachos de prensa se recuerda que pronto será el cumpleaños de Julien. Como si se tratara de un regalo. Sería preciso entonces que estemos felices, que descorchemos la champaña, que gritemos victoria. Es magnífico: se mantiene contra viento y marea a alguien en detención durante 6 meses, y porque de repente, sin ninguna explicación, se le libera, deberíamos estar contentos, agradecer a la justicia de ser tan justa y a los jueces de ser tan clementes

No: el sentimiento dominante es aún el de la cólera. Por el encarcelamiento de Julien y de otros. Por los arrestos en plena calle, que aún se permiten. Por las detenciones provisionales de 96 horas, que se han hecho corrientes. Por ese pendejo de Jean-Marc, simple tira de la SDAT [subdirección anti-terrorista]. De ningún modo nos detendremos ahí.

Con el caso Tarnac, el poder intentó dar un golpe: utilizar sus dispositivos de excepción, policiacos y jurídicos, sin tapujos y haciéndolo del conocimiento del mayor número posible. Lo que se intentó fue banalizar los dispositivos anti-terroristas. En la situación actual, se puede decir que no tuvo éxito. Pero no ha fracasado aún. Lo que está en juego, además de que este caso se cancele de una vez por todas, es desacreditar por mucho tiempo, las medidas antiterroristas.

La otra cosa que se reveló en este caso, es la existencia de formas de contestación difusas, de una política radical que se desarrolla fuera de partidos y sindicatos y la tentativa de encuadrarlas bajos los términos «anarco-autónomo» o «ultra-izquierda». Lo que apareció a la luz pública, para decirlo rápido, es la existencia de una juventud que desea el fin de esta sociedad. Y eso tampoco se detendrá.

Con la liberación de Julian todo continúa. Los comités de apoyo anunciarán nuevas iniciativas muy pronto.

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MANDATO DE LA I CUMBRE CONTINENTAL DE MUJERES INDIGENAS DE ABYA YALA



31 Mayo 2009

Las mujeres indígenas reunidas en las tierras sagradas del Lago Titikaka después de dos días de debates, deliberaciones y siendo quienes aportamos al proceso histórico de transformación de nuestros pueblos con nuestras propuestas y acciones en las diferentes luchas gestadas desde los movimientos indígenas, elevamos nuestra voz en estos tiempos en que el vientre de Abya Yala esta nuevamente con dolores de parto libertario, que engendrará el nuevo Pachakutik para el Buen Vivir del planeta.

Siendo las mujeres portadoras, trasmisoras de la identidad, generadoras y criadoras de la vida, ejes de las familias y la sociedad en complementariedad con los varones, unimos nuestros vientres al vientre de la madre tierra para parir los nuevos tiempos, en la que en diversos países de Latinoamérica millones de empobrecidos por el sistema Neoliberal levantan su voz para decir BASTA a la opresión, explotación y saqueo de nuestras riquezas, por lo que nos unimos a las luchas libertarias que han sido desplegadas a lo largo y ancho de nuestro continente.

Con el propósito de buscar alternativas para eliminar la injusticia, la discriminación y la violencia contra las mujeres, el machismo y volver a las formas de respeto mutuo y armónico en la vida planetaria, nos congregamos en esta Cumbre y unimos nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras manos y nuestros vientres.

Considerando que las mujeres somos parte de la naturaleza y el macrocosmos, estamos llamadas a cuidarla y defenderla puesto que de ella se desprende nuestra historia milenaria y nuestra cultura que nos hacen ser lo que somos pueblos originarios bajo la protección y la guía espiritual de nuestros padres y abuelos que engendraron a todos los seres que habitan en este maravilloso planeta, mismo que unos pocos oligarcas e imperialistas pretenden plagarlo de muerte en nombre de su dios llamado codicia.

Por ello, ante la memoria de nuestros mártires, héroes, líderes y lideresas, presentamos a nuestros ayllus, a las comunidades y a los pueblos y nacionalidades del mundo las conclusiones de nuestros corazones rebeldes:

RESOLUCIONES Y ACUERDOS

* Construir una agenda continental en la que refleje la defensa de los derechos colectivos y derechos humanos de las mujeres indígenas y dar seguimiento a los mandatos emanados de la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas.

* Constituir la Coordinadora Continental de las Mujeres Indígenas de Abya Yala, para defender la Madre Tierra; fortalecer nuestras organizaciones, impulsar propuestas de Formación Política y generar espacios de intercambio de experiencias en distintos ámbitos, económico, político, social cultural entre otros. Asimismo, será el ente representativo y referencial de las mujeres de Abya Yala, ante todos los organismos nacionales e internacionales.

* Exhortamos a los Organismos Internacionales la reforma de los Instrumentos relacionados a Pueblos Indígenas, de manera que se incorpore los derechos de las mujeres. Asimismo, presentar informes alternativos de los avances y cumplimiento de los mismos.

* Nos solidarizamos y respaldamos las luchas de los pueblos amazónicos del Perú y demandamos al gobierno del Perú, de manera inmediata, derogar todas las leyes y decretos que atentan contra los Derechos Territoriales de los Pueblos Indígenas de la Amazonía, y al mismo tiempo exigimos que se derogue el estado de emergencia en los departamentos en donde se ha decretado.

* Manifestamos toda la solidaridad y apoyo al gobierno del presidente Evo Morales.

*Respaldamos la Minga de Resistencia emprendida por los Pueblos Indígenas de Colombia y condenamos los actos de genocidio y exterminio en contra del Movimiento Indígena Colombiano y de otros países.

* Rechazamos enérgicamente la persecución de la protesta social y la represión oficial a las manifestaciones y acciones de defensa de los derechos de los territorios y de la vida de los pueblos indígenas.

* Exigimos a los Estados nacionales una verdadera reforma agraria integral, que garantice la tierra para conservar la soberanía alimentaria.

* Que los Estados crean instancias y políticas de atención y defensa de las y los migrantes, tomando en cuenta la diversidad cultural.

* Demandamos al Estado que se declare inembargables, inalienables e inajenables nuestras tierras y territorios, exigiendo la titulación respectiva.

*Apoyamos la instauración del Tribunal de Justicia Climática para exigir a los países desarrollados y a las empresas transnacionales para reparar y no dañar la biodiversidad de la Pachamama.

* Rechazamos los biocombustibles porque empobrecen la tierra y ponen en riesgo la soberanía alimentaria y toda la vida del ecosistema natural.

* Demandamos la despenalización del cultivo de la hoja sagrada de COCA.

* Que cese el genocidio y el etnocidio, que afectan especialmente a nuestros pueblos indígenas, perpetrados por militares, paramilitares y otros actores, que agreden, intimidan y violan los derecho de nuestros pueblos en todos los países. Las mujeres de la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas, no queremos más viudas, más huérfanos. Luchamos por la paz, por la vida y por la dignidad del mundo.

* Detener la violencia implementada por parte de: militares y multinacionales, trasnacionales y algunas ongs, que generan divisiones al interior de nuestras comunidades, especialmente en las mujeres. Esto trae consigo diferentes tipos de violencia; fisica, psicologica, sexual, politica, economica, simbolica, institucional , entre otras.

* Libertad de mujeres y hombres que se encuentran detenidos en cárceles militares y civiles por su luchan en defensa de la Madre Tierra y Territorios y defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, como en el caso de Leonard Peltier, condenado a cadena perpetua en cárceles de los Estados Unidos.

* Exigimos el retiro inmediato de las empresas extranjeras multinacionales que se encuentran en nuestros territorios y que están explotando nuestra madre tierra y deteriorando el ecosistema ambiental.

* Las mujeres indígenas de Abya Yala, exigimos al gobierno de Alan García, no dar asilo político a personas violadoras de derechos humanos, como en el caso de los ex ministros de Gonzalo Sánchez de Losada.

* La I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas decide que la II Cumbre se realizará en Bolivia en el marco de la V Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas.

* Dar seguimiento de la implementación de la declaración de los derechos de los pueblos indígenas de las Naciones Unidas en los diferentes países, en especial a los temas que correspondan a las mujeres indígenas.

* Impulsamos la movilización continental en defensa de la Madre Tierra a ser realizada el 12 de octubre.

“He andado por todos los lugares, pero jamás he negociado con la sangre de mi pueblo”
Transito Amaguaña

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Culmina IV Cumbre Indígena


31 Mayo 2009

Tras cinco días de extensos debates sobre la problemática y perspectivas de los pueblos originarios, cerca de 6500 delegados e integrantes de las organizaciones nativas de 22 países reunidos en Puno, Perú, clausuraron esta tarde la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, la misma que culminó con la emisión de la Declaración de Puno.

Entre sus principales acuerdos, la Declaración de Mama Quta Titikaka (Lago Titicaca) decidió movilizar a las organizaciones en defensa de la lucha de los pueblos indígenas de la amazonía peruana y organizar en la primera semana de junio plantones frente a las embajadas del Perú en cada uno de nuestros países.

De acuerdo a la declaratoria indígena, la razón es exigir una solución y no represión para los pobladores originarios. “En esa dirección las organizaciones indígenas y campesinas del Perú acordamos un inmediato levantamiento nacional de los pueblos del Perú en junio del 2009 por la derogatoria de los decretos anti indígenas generados por el TLC con Estados Unidos”.

Los participantes acordaron además enfrentar la criminalización de las protestas, la militarización, las bases extranjeras, desplazamientos forzados y genocidios en las comunidades nativas. Propuso, asimismo, una amplia movilización por la amnistía de los líderes y dirigentes procesados y encarcelados.

El texto de las conclusiones prevé respaldar y ampliar las denuncias presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Comité de Erradicación de la Discriminación Racial de la ONU.

Proceso a Alan García

Igualmente, impulsar el juicio internacional a los gobiernos de Colombia, Perú y Chile, al gobierno de Álvaro Uribe Vélez por el genocidio de los pueblos indígenas colombianos; también al Estado chileno por la aplicación de la ley antiterrorista, persecución y judicialización de la demanda mapuche, los crímenes sobre lideres mapuches y la milititarización del wallmapu.

En el caso del mandatario peruano Alan García, la declaración propone un proceso por el auto golpe legislativo de los 102 decretos pro TLC para privatizar los territorios indígenas y los más de mil líderes perseguidos y enjuiciados.

La resolución final rechaza los Tratados de Libre Comercio de Estados Unidos, Europa, Canadá, China y otros países, con nuestras economías quebradas, como nuevos candados de sometimiento a los pueblos y saqueo de la madre Tierra.

La cita histórica contó con delegaciones invitadas de África, Estados Unidos, Canadá, Circulo Polar y otras partes del mundo, además de unos 500 observadores de diversos movimientos sociales.

Los presentes plantearon la construcción de una alternativa de vida frente a la civilización de la muerte “para proyectarnos al futuro, con nuestros principios y prácticas de equilibrio entre los hombres, mujeres, Madre Tierra, espiritualidades, culturas y pueblos, que denominamos Buen Vivir / Vivir Bien”.

Estados Plurinacionales

Tal como ocurre en Bolivia, la IV Cumbre Continental Indígena propuso la construcción de Estados Plurinacionales Comunitarios, que se fundamenten en el autogobierno, la libre determinación de los pueblos, la reconstitución de los territorios y naciones originarias.

Asimismo, los asistentes decidieron una Movilización Global del 12 al 16 de octubre próximo en defensa de la Madre Tierra y de los pueblos, contra la mercantilización de la vida (tierras, bosques, agua, mares, agrocombustibles, deuda externa), contaminación (transnacionales extractivas, instituciones financieras internacionales, transgénicos, pesticidas, consumo tóxico) y la criminalización de movimientos indígenas y sociales.

Construir un Tribunal de Justicia Climática que juzgue a las empresas transnacionales y los gobiernos cómplices que depredan la naturaleza, saquean sus bienes naturales y vulneran sus derechos, como el primer paso hacia una Corte Internacional sobre Delitos Ambientales.

En ese mismo sentido, organizar durante la Convención de Cambio Climático de Copenhague, en diciembre 2009, una Cumbre Alternativa en defensa de la Madre Tierra para presionar por medidas efectivas, ante la hecatombe climática, como la consolidación de territorios indígenas, buen vivir y consulta y consentimiento previo, asumidos como estrategias para salvar al planeta.

Otros acuerdos

* El Encuentro estableció realizar la V Cumbre de Pueblos Indígenas del Abya Yala el 2011 en el Qollasuyu , Bolivia.

* Constituir la Coordinadora de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, continuando el proceso de conformación de abajo hacia arriba, conformando comisiones de mujeres, adolescentes, niños, jóvenes y comunicadores indígenas, y en especial de la articulación regional en Norteamérica.

* Fortalecer sus sistemas de educación intercultural bilingüe y de salud indígena.

* Respaldar la lucha de los pueblos del mundo contra los poderes imperiales, lo que incluye el cese del bloqueo a Cuba, la salida de Israel de territorios palestinos, los derechos colectivos de los pueblos Masai, Mohawk, Shoshoni, Same, Kurdo, Catalán, Vasco, entre otros.

* La I Cumbre de Comunicación Indígena en el 2011, en el Cauca, Colombia; la I Cumbre Indígena del Agua; Cumbre de Comunicadores Indígenas, y la II Cumbre Continental de Mujeres Indígenas el 2011 en el marco de la V Cumbre de Pueblos Indígenas.

Puno 31 de mayo de 2009

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Carta del Presidente Evo Morales


a la IV Cumbre Continental de Pueblos Indígenas del Abya Yala,
Puno
29 Mayo 2009 La Paz, 29 de mayo de 2009.

Hermanas y hermanos:

A tiempo de hacer llegar un fraterno saludo a los delegados y delegadas de los pueblos y nacionalidades indígenas reunidos en esta IV Cumbre Continental, quiero agradecer la invitación que me hicieron llegar, y lamentar mi ausencia a este importante encuentro por las múltiples actividades y obligaciones que debo atender.

La realización de la IV Cumbre coincide con la conmemoración en varios países de las luchas por la independencia. Sin embargo, las luchas en contra del yugo imperial fueron iniciadas por nuestros abuelos y abuelas, fueron ellos quienes desde hace cinco siglos protagonizaron distintas sublevaciones. La historia oficial ha pretendido que olvidemos que durante esos siglos resistimos y nos rebelamos. Nosotros somos herederos de los Amaru, las Bastidas, los Apaza, los Katari, las Sisa y tantos otros. Fue hace 200 años que a ellos se sumaron mestizos y criollos hasta consolidar el nacimiento de las nuevas repúblicas.

Para nosotros, desde hace mucho más de dos siglos, la lucha por la independencia es la misma lucha por la tierra y el territorio. Como muy bien señalan las conclusiones de la III Cumbre de Abya Yala, la tierra y el territorio son parte de una dimensión unitaria, complementaria. En ese sentido, “el territorio es todo, no es solo un área geográfica. Es el espacio de su cultura e identidad. Es el espacio donde se desarrolla su tecnología, donde se da el manejo equilibrado de sus riquezas naturales, su arte, su forma de ser y de pensar, su cosmovisión, su vida misma”.

Para los pueblos indígenas del planeta, la madre tierra es la vida misma. Concebimos al ser humano como parte integral de la naturaleza y hemos sentido y practicado siempre un gran respeto por ella.

Durante miles y miles de años hemos convivido con la naturaleza en constante equilibrio con ella y dentro de ella. Hoy en día, sentimos los efectos devastadores del sistema capitalista transnacional neoliberal que destruye aceleradamente nuestro planeta.

Desde afuera y desde arriba todavía intentan imponernos políticas económicas que atentan contra los derechos de las personas, los derechos de los otros seres vivos, y los derechos del planeta tierra. Pretenden seguir vendiéndonos oro por baratijas. Nos dijeron que hubo descubrimiento cuando hubo una invasión, nos que hubo una conquista cuando hubo un genocidio. Ahora nos dicen que quieren integración e insertarnos en la economía mundial, cuando lo que quieren es saquear nuestras riquezas, privilegiando las ganancias en desmedro de la solidaridad.

Bajo esa lógica los Tratados de Libre Comercio intentan resquebrajar las relaciones humanas y armónicas con la naturaleza; mercantilizan los recursos naturales y la cultura de los pueblos; privatizan los servicios básicos; pretenden patentar la vida.

Los humanos estamos siendo prisioneros de las fuerzas de este modelo que pretende colocar al hombre como dueño absoluto del planeta. El sistema capitalista, imperialista y colonial, se basa en formas de vida de dominación, sometimiento y subordinación de unos sobre los otros. Por eso, hermanas y hermanos, para preservar el planeta, la vida y la propia especie humana debemos enfrentar al capitalismo.

Hemos avanzado mucho, por eso ahora podemos decir con seguridad que el sacrificio de nuestros antepasados no ha sido en vano, continuamos su sendero en este proceso imparable e irreversible. Sin embargo, todavía nos queda un largo camino. No olvidemos que para la liberación de nuestros pueblos, debemos reconocer que la tierra no nos pertenece, sino más bien nosotros pertenecemos a la tierra.

Como lo habíamos afirmado en varias ocasiones, después de 500 años de resistencia, después de las valiosas sublevaciones de nuestros ancestros, nos toca hora garantizar nuestros derechos y los derechos de la Madre Tierra a través de la toma democrática del poder. Este es el momento para que los indígenas, campesinos, los obreros, los jóvenes, los trabajadores, los hombres y las mujeres asumamos nuestro destino como pueblos; que desde el campo, desde las comunidades, desde las fábricas, desde los barrios, construyamos con nuestras propias manos el mundo que queremos para nuestros hijos. Este es el momento para que todos sepan que nuestra lucha no termina, que de la resistencia pasamos a la rebelión y de la rebelión a la revolución. Este es el momento de la segunda y definitiva independencia.

Con esas palabras, les auguro el mayor de los éxitos en esta IV Cumbre Continental y hago votos para que las conclusiones del encuentro ratifiquen nuestra máxima unidad en defensa de la tierra y de nuestros recursos naturales.

Evo Morales Ayma
Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

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Se inauguró la IV Cumbre


29 Mayo 2009

Con la participación de unas cinco mil personas de diversas partes del mundo, principalmente delegaciones de comunidades nativas del hemisferio y la presencia de unos 250 periodistas nacionales y extranjeros, se inauguró esta mañana en la ciudad de Puno la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala.

Las orillas del esplendoroso e imponente lago Titicaca sirvieron de una suerte de Torre de Babel donde confluyeron todas las sangres y dialectos del mundo, pero entendidos en un solo idioma; la unión y lucha conjunta por los derechos de sus pueblos originarios.

Los actos festivos previos a la IV Cumbre se iniciaron desde las 5 de la mañana en la Plaza de Armas de Puno hasta donde llegaron más de un centenar de guías espirituales, acompañados de numerosas delegaciones, para realizar sus ritos y cánticos al son de los pututos. A eso de las 10 de la mañana, los participantes marcharon hacia el muelle del Lago Titicaca.

En el estrado de honor estuvieron invitados el presidente regional de Puno, Hernán Fuentes; el alcalde provincial de la ciudad Luis Buitrón; Miguel Palacín, Mario Palacios y Hernán Llanos, voceros de la Cumbre, quienes ofrecieron emotivas palabras de bienvenida, Frente a ellos estaban las autoridades y representantes indígenas aymaras, quechuas, mayas, kichwas, shoshones, humahuacas, yanacunas, asháninkas, bartolinas, entre otros.

En palabras inaugurales, Miguel Palacín, vocero de la Cumbre y máximo dirigente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), destacó lo trascendental de este encuentro mundial de pueblos originarios.
“Ha llegado el momento de dejar de ser invisibles para los Estados y pasar a la propuesta defendiendo nuestros derechos como pueblos indígenas”, manifestó.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, envío una carta de saludo y respaldo a la IV Cumbre, la misma que fue leída por Leonilda Zurita, en su representación.

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