lunes, 31 de mayo de 2010

Israel y las palabras


01 Jun 2010
por Fran Sevilla
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A uno se le sublevan las palabras, cansadas de tratar de expresar sin lograrlo; agotadas de sentirse agotadas. A uno las palabras le dicen que ya basta, que ya está bien de ser utilizadas para nada.

¿Cómo describir el enésimo crimen de Israel? ¿Qué palabras utilizar para explicar la brutalidad, el derramamiento de sangre, la barbarie que desde hace décadas ejerce Israel, con la complicidad de la mayoría de los israelíes, con la complicidad de los poderosos: Estados Unidos y la Unión Europea? Han sido décadas de tolerar que los sucesivos gobiernos israelíes impusieran su ocupación a sangre y fuego. Y hoy esos poderosos se rasgan, hipócritamente, las vestiduras.

El asalto a la Flotilla de la Paz no es sino la consecuencia de todo este tiempo en el que se ha mirado para otro lado mientras Israel cometía, un día tras otro, crímenes de guerra. No es la primera vez. No es la primera vez que uno lo ha presenciado con sus ojos: Yenin, Qana, Hebrón, Gaza… la geografía de la muerte impuesta por Israel es tan extensa que resulta ofensiva. Y resulta ofensiva porque entre todos lo hemos permitido: desde los gobiernos europeos al gobierno estadounidense.

Si Israel ha asaltado esos barcos que llevaban ayuda humanitaria a Gaza, violando una vez más la legalidad internacional, en un acto de piratería sin precedentes, en aguas internacionales, es porque siempre se le ha tolerado actuar al margen de la ley, sin ninguna consecuencia.

Se persigue a los piratas somalíes, pero no a los piratas israelíes; se procesa por crímenes de guerra en Darfur al presidente sudanés, no a los gobernantes israelíes que devastaron Gaza y devastan día a día, desde hace décadas, los territorios palestinos; se preparan sanciones contra Irán por desarrollar un programa nuclear, no a Israel por tener armas nucleares; se juzga en La Haya a los criminales de la ex-Yugoslavia por la limpieza étnica en Bosnia, no a los criminales israelíes por la limpieza étnica en Palestina; se procesa a los militares argentinos por las torturas durante la dictadura, no a los militares israelíes por las torturas sistemáticas a los palestinos.

Que nadie se engañe. La actuación criminal de Israel no es sólo consecuencia de su actual gobierno, con fascistas como Netanyahu o Lieberman a la cabeza; el presidente israelí, Simon Peres, tan caro a la comunidad internacional, es igual de responsable, los laboristas israelíes son tan responsables como los del Likud, como los de una población israelí que en su mayoría aplaude las acciones criminales de sus dirigentes, igual que la población alemana aplaudía la ocupación de Austria o Checoslovaquia o Francia. La población israelí se mantiene impasible ante la brutalidad de la ocupación de Palestina con la misma complicidad con la que la población alemana asistía al despojo, humillación, mutilación y holocausto de la población judía.

¿Qué palabras utilizar para describir esa terrible realidad? No hay palabras, o si las hay, las palabras se rebelan, porque ellas no se dejan utilizar, no quieren ser cómplices.


fran.sevilla@rtve.es

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