jueves, 3 de diciembre de 2009

Dubai: La alfombra voladora de la piratería financiera británica


03-12-2009
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada

Como era de esperarse, estalló la burbuja inmobiliaria en Dubai, capital financiera neoliberal (eminentemente británica) del Golfo Pérsico, a nuestro juicio, la principal fractura tectónica geopolítica entre el G-7 y el RIC (Rusia, India y China), quienes libran la batalla final por el control de los hidrocarburos.
La crisis de Dubai –que pudiéramos bautizar como el efecto de la alfombra voladora que los piratas financieros británicos inventaron como otro cuento neoliberal adicional a Las mil y una noches– representa la metáfora del anuncio y/o inicio de la segunda ola de la crisis financiera global, de origen anglosajón, que se subsume en la crisis inmobiliaria comercial por explotar, acompasada de la opacidad contable de los ominosos derivados financieros especulativos credit default swaps (CDS), seguros contra las quiebras cuyo monto supera todo el PIB global: la verdadera espada de Damocles que pende sobre el mundo financiero.

Quebrados los bancos (básicamente, el G-7 y sus paraísos tropicales), ahora sigue la bancarrota de los gobiernos (Ambrose Evans-Pritchard, The Daily Telegraph, 30/11/09), cuando la crisis fiscal pisa la sombra de la crisis financiera que ya es económica, energética, alimentaria y climática y que hemos denominado la crisis multidimensional, que más bien constituye un cambio civilizatorio de paradigma.

El emirato de Dubai forma parte de la federación Emiratos Árabes Unidos (EAU), antigua colonia británica en la parte occidental del superestratégico Golfo Pérsico y conocida hasta inicios del siglo XX como la Costa de los Piratas (la actividad sempiterna de los anglosajones: ayer con los barcos, hoy con los bancos), y creada dos años antes de la crisis del petróleo de 1973.

De los siete emiratos unidos (con un territorio de 83 mil 600 kilómetros cuadrados y 6 millones de residentes), dos marcan su ascenso y decadencia: 1) Abu Dhabi (67 mil 340 kilómetros cuadrados y cerca de un millón de residentes), su capital política, industrial y cultural, y 2) Dubai (4 mil 114 kilómetros cuadrados con alrededor de 2.2 millones de residentes), su centro financiero (sic), comercial y turístico (de corte entretenimiento), dotado de miríficos puertos y aeropuertos.

La historia de los dos emiratos es antagónica, repleta de querellas intestinas, y se encuentra gobernada por dos primos de las tribus de los nahyan (Abu Dhabi) y los maktoum (Dubai), pero con rumbos económicos y financieros antipódicos.

Dubai carece prácticamente de petróleo, que le sobra a Abu Dhabi (la sexta potencia mundial), y se consagró frenéticamente a la especulación inmobiliaria contra todas las leyes gravitatorias (que incluyen la torre más alta del mundo) y con proyectos extravagantes en pleno desierto donde domina(ba) la banca británica (con 120 mil ciudadanos de cuello blanco).

Graham Ruddick (The Daily Telegraph, 30/11/09) expone que 40 por ciento (sic) de las oficinas están desocupadas. ¿Se convertirá Dubai en otra ciudad fantasma del neoliberalismo británico?

EAU exhibe una bomba demográfica y de desequilibrio de género, concentrada en Dubai, la ciudad de todos los excesos: casi tres hombres por cada mujer en el grupo de los 15 a los 65 años.
De sus 6 millones de residentes, 83.5 por ciento son foráneos (¡súper-sic!) –en su mayoría trabajadores expatriados de la construcción, provenientes de India (¡1.7 millones!), Pakistán (1.2 millones), Bangladesh (medio millón), Irán (muy numerosos, pero curiosamente indefinidos) y el sureste de Asia–, mientras el restante grupo minoritario de 16.5 por ciento son originarios de los siete emiratos (Arabian business.com, 7/10/09).

Todavía está por escribirse la surrealista narrativa demográfica neoliberal, no pocas veces inhumana, de Dubai, capital de la concupiscencia global.
Con notable excepción de Daily Mail (27/11/09) y The Daily Telegraph –quienes advierten sobre las grandes pérdidas que han sufrido los bancos londinenses Barclays, RBS y HSBC, por su lujurioso financiamiento a los proyectos megalomaniacos de Dubai–, la prensa británica en su conjunto, en particular The Financial Times y The Economist (los dos portavoces del neoliberalismo global), padecen el síndrome de la negación y se dedican a vilipendiar a los sátrapas medievales de Dubai.

Liz Hazelton, del Daily Mail, comenta con pulcritud que las pérdidas de los bancos londinenses son particularmente alarmantes después de los varios rescates por los contribuyentes en el pasado año y medio.
Agrega impecablemente que Dubai, en caso de ser rescatado por el petróleo de Abu Dhabi, deberá abandonar un modelo (sic) económico enfocado en desarrollar trozos de desierto con dinero y mano de obra del extranjero.

Buen punto: es el modelo neoliberal de Dubai, un paraíso fiscal de la lascivia convertido en alfombra voladora inmobiliaria por la piratería financiera británica y el neoesclavismo obrero, que sucumbió en el desierto, mientras Abu Dhabi, que también saldrá averiado, podrá salvarse gracias a sus fondos soberanos de riqueza (WSF, por sus siglas en inglés) por casi un billón de dólares.

El rotativo oficioso chino People’s Daily Online (30/11/09) coincide con Daily Mail sobre la identidad de los bancos londinenses perdedores y comenta la concupiscencia consustancial al alma anglosajona en su exposición al riesgo financiero en Dubai: en primer lugar Gran Bretaña (la mitad de la deuda), seguido por Estados Unidos (el 10 por ciento); en su conjunto Francia, Alemania, Japón, Holanda y Suiza equivalen a la deuda de Gran Bretaña.

¿Fue Dubai un proyecto estratégico del G-7 con alcances geopolíticos para extraer, mediante la alquimia financiera, los cuantiosos ingresos petroleros de Abu Dhabi, al que hasta plantas nucleares civiles (sic) llegaron a estar dispuestos a vender sin escrúpulos?

Mientras Roula Khalaf, de The Financial Times (29/11/09), implora el rescate de los países del Golfo ricos (sic) en petróleo (¡súper-sic!), Patrick Seale (International Herald Tribune, 30/11/09) –para nuestro gusto el óptimo analista británico de la región– considera correctamente que ha sido golpeado el golfo árabe (sic), que no pérsico, en su totalidad –léase: las seis petromonarquías árabes del Consejo de Cooperación del Golfo que busca(ba)n crear su divisa común– y hasta ha propinado un golpe doloroso al mundo árabe entero.

El veterano periodista Seale expone la singular localización de EAU: “encrucijada (hub) del comercio y las finanzas (sic) internacionales entre el este y el oeste” y estrecha relación mercantil con Irán (¡súper-sic!), su vecino a vuelo de pájaro. Todo ello ha sido estropeado por la presión estadunidense a los bancos internacionales por negar créditos a Irán, lo cual ha obstaculizado tal comercio y ha sido sin duda (sic) un factor, aunque menor, en el desencadenamiento de la presente crisis financiera.

La solución del pleito de Occidente (sic) con Irán podría ser la gran ventaja (sic) de Dubai.Entonces, ¿qué hay de trascendental detrás de la quiebra de Dubai en esta coyuntura, en cuyo rescate participan en forma perturbadora los banqueros esclavistas atávicos Rothschild (ver Bajo la Lupa, 8/7/09)?http://www.jornada.unam.mx/2009/12/02/index.php?section=opinion&article=016o1pol

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El Congreso de facto hondureño rechazó la restitución de Zelaya


03-12-2009
TeleSUR

En las deliberaciones del Congreso Nacional de facto hondureño, prevalecieron las diferencias entre liberales y conservadores, los primeros repudiaron el golpe de Estado y los segundos se dedicaron a respaldar las acciones cometidas contra la democracia de la nación, desde la aplicación del golpe de Estado el pasado 28 de junio.
El Congreso de facto hondureño, órgano que este miércoles debatió la vuelta al poder del presidente constitucional, Manuel Zelaya, al que destituyó tras golpe de Estado el 28 de junio, determinó no restituirlo, con 65 votos en contra y sólo nueve a favor. La jornada estuvo marcada por los reclamos de diputados liberales que repudiaron las acciones antidemocráticas de sus colegas conservadores.

El lunes, el dignatario Zelaya había anunciado que no iba a aceptar su restitución. "Ni restitución para legitimar el golpe ni para avalarles un proceso que está totalmente viciado de nulidad", subrayó, en referencia a las elecciones ilegítimas del domingo.

Durante la sesión convocada tras casi seis meses desde el golpe de Estado, las fuerzas de seguridad, bajo el mando del régimen de Roberto Micheletti, mantuvieron alejados a los cientos de seguidores del mandatario legítimo que se apostaron a las afueras del órgano legislativo.

"Para nadie es desconocido, que yo (...) me pronuncié en contra del golpe", dijo al comenzar su discurso en los debates, la diputada liberal por el departamento de Coplán, Elvia Argentina Valle,

Se preguntó, "cómo podemos creer en un sistema donde se le han violentado todos sus derechos", en referencia al presidente Zelaya.

"Cómo creer en el sistema. Yo entiendo que uno puede cometer errores que pero que las autoridades sigan cometiéndolos es increíble", insistió

"La historia nos ha dicho que consumen demasiado presupuesto y que consuman golpes de Estado", señaló, tras hacer mención a los políticos conservadores y a las autoridades de facto.

"Es lamentable la situación de división que tenemos las justicias", reclamó, tras argumentar que todos los órganos del Estado han actuado fuera del marco legal.

"Aquí no hay credibilidad en las instituciones", afirmó, por lo que agregó que "es terrible aberrante, que después de cinco meses, pensar que se van a investigar los amparos" a favor del mandatario Zelaya, a quien el régimen acusa de supuestos crímenes. En este contexto, ante la inconstitucionalidad que impera, el dignatario pidió que su caso sea llevado por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"Aquí no se ha hecho nada contra los militares que lo expatriaron (a Zelaya), aquí no se ha hecho nada contra la violación a los Derechos Humanos", recordó.

Por su parte, el abogado y diputado del Partido Liberal (PL), Angel Edmundo Orellana, había advertido que si el plenario no restituía a Zelaya tendría consecuencias jurídicas a largo plazo.

"Si aquí no se decreta una amnistía todos los que participaron el 28 de junio van a tener que estar toda su vida pendientes de que los procesen, porque es un delito imprescriptible. Ellos sustituyeron la voluntad soberana del pueblo", expresó, al comienzo de los debates.

El Congreso permaneció cinco meses de receso en los que permitió pasivamente la realización de un golpe de Estado y la instalación de autoridades ilegítimas. En las paredes de la estructura legislativa hondureña existen escritos del pueblo en los que se lee la palabra "diputíteres".

La institución legislativa sometió este miércoles a votación el punto 5 del Acuerdo Tegucigalpa/San José, suscrito el 30 de octubre por las comisiones de Zelaya y del gobierno de facto de Micheletti, con el fin de lograr la solución de la crisis nacional.

Tras la firma, la Junta Directiva del Congreso de facto dilató estos debates bajo la excusa de que debían esperar las opiniones sobre el caso de varias instituciones del Estado.

Pocos días después de la firma del acuerdo, la cúpula del Congreso envió, de espaldas al plenario, el texto del acuerdo referente a la restitución, para que la analizaran y enviaran sus opiniones. Esto fue considerado por algunos congresistas como una acción ilegal.

De acuerdo al punto cinco, los diputados de las cinco bancadas debían convocar sesión para restablecer la titularidad del Poder Ejecutivo al Estado dirigido por Zelaya, previo al 28 de junio.

El citado pacto contiene ocho puntos además de la restitución de Zelaya, entre ellos la creación de un Gobierno de reconciliación, rechazo a la amnistía política, reconocimiento a las elecciones presidenciales del 29 de noviembre, la creación de una comisión de verificación, de una comisión "de la verdad" y la "posible" vuelta de Manuel Zelaya que estaba en manos del Congreso Nacional previo dictamen de la Corte Suprema de Justicia.

Crear una comisión de la verdad tenía como fin investigar los hechos antes, durante y después del golpe, solicitar a la comunidad internacional la normalización de las relaciones con Honduras y verificar el cumplimiento de lo pactado.

De acuerdo con un informe del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos, el régimen golpista ha cometido más de cuatro mil violaciones de los derechos humanos, entre ellas más de una veintena de asesinatos y cientos de heridos y detenidos.

Fuente: http://telesurtv.net/noticias/secciones/nota/62933-NN/congreso-de-facto-hondureno-rechazo-restitucion-de-zelaya/

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Académico Ucraniano: Israel ha Importado a Niños por sus Órganos


Al-Manar
03/12/2009

Varias historias han aparecido en diversos sitios de Internet ucranianos, que afirman que Israel ha llevado a unos 25.000 niños ucranianos al país en los pasados dos años con el fin de apropiarse de sus órganos para trasplantes. La afirmación fue realizada por un profesor de Filosofía ucraniano, que pronunció además una conferencia en Kiev hace cinco días.

La misma se produjo unos pocos meses después de que un periódico sueco publicara un artículo que afirmaba que los soldados de ocupación israelíes han matado a civiles palestinos para robarles sus órganos.

Israel y las acusaciones de “antisemitismo” se han convertido en un tema principal de la campaña electoral en Ucrania, en la que varias figuras han realizado declaraciones calificadas por algunos de “antisemitas”.
Algunos candidatos, incluyendo un judío y alguien cuyo principal rival es un judío, han culpado a una tercera persona, la primera ministra Yulia Timoshenko, por “llevar el antisemitismo a la campaña”.

“El sistema político ucraniano es una parodia de la democracia,” dijo el principal rabino de Rusia, Berel Lazar. Viacheslav Gudin describió en la mencionada conferencia de Kiev de forma detallada los esfuerzos inútiles de un hombre ucraniano para localizar a 15 niños que habían sido adoptados en Israel.

“Los niños fueron llevados a centros médicos, donde sus órganos fueron utilizados para trasplantes,” dijo Gudin, que añadió que todos los ucranianos debían ser conscientes del genocidio que Israel estaba perpetrando. A la conferencia, algunos de cuyos participantes eran miembros de un movimiento nacionalista eslavo, también asistieron dos profesores que presentaron un libro que culpa a los “sionistas” por la hambruna ucraniana de los años treinta y por la actual situación del país.

Muchos sitios ucranianos han publicado los discursos de la conferencia. En respuesta a una petición de la comunidad judía, la policía ucraniana está investigando al ZUBR, uno de los sitios web que los han publicado.

Por otro lado, una multitud de ucranianos se manifestó en el exterior de la Embajada israelí en Kiev el martes para protestar contra una carta firmada por 26 miembros del Knesset, que condena lo que ellos describieron como “declaraciones antisemitas” del candidato presidencial Serguei Ratushniak.

Los manifestantes cantaron eslóganes como “Ucrania no es la Franja de Gaza” y otros que mostraban su creencia de que los diputados israelíes querían ejercer un control sobre el país.

La carta, enviada a los líderes ucranianos el pasado mes, hablaba de una nueva “ola de antisemitismo en Ucrania, que ha llevado a su culminación con la autorización de Ratushniak, el actual alcalde de Uzhgorod, de concurrir a la Presidencia.”
En su campaña electoral, Ratushniak culpó a los judíos del Holocausto diciendo que ellos robaron la propiedad alemana y advirtió que lo mismo estaba sucediendo en Ucrania.

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Afganistán, la guerra de Obama


03-12-2009
Txente Rekondo
GAIN/Rebelión

El presidente de EEUU, Barack Obama, ha centrado su política exterior en Afganistán y por extensión en Pakistán. Al envío de 30.000 soldados se le une el anuncio de la retirada de las tropas, fijada para 2011. Para muchos, su estrategia se asemeja a la que podían haber diseñado John McCain y Sarah Palin de haber ganado.

El reciente anuncio, televisado en hora de máxima audiencia para todo el país, de ampliar el número de tropas estadounidenses y aliadas en suelo afgano, al tiempo que señalaba tres años más de ocupación, podría situarse en la línea argumental de sus predecesores. Incluso, como ha señalado algún analista, podría ser «el mismo guión que se podía esperar de John McCain y Sarah Palin si éstos hubieran ganado las elecciones de 2008».

Ya en marzo pasado, el presidente Obama presentó los pilares de lo que iba a ser su estrategia hacia Afganistán. Entonces, «lo que en realidad era una estrategia contrainsurgente, se vendió al público norteamericano como una táctica antiterrorista». El discurso oficial, tanto antes como ahora, ha estado adornado de supuestos objetivos centrales: «La instauración de la democracia, combatir a Al Qaeda y construir un Estado afgano estable y duradero».

Sin embargo la realidad se muestra de una manera totalmente opuesta. Lo que realmente prima en la estrategia de la Casa Blanca es una evidente militarización de la ocupación. Esta política va a suponer un alto coste político y humano, y sus consecuencias se han venido mostrando desde hace meses.

Cada día que pasa es más que evidente la supremacía del poder militar, que, como en la era de Bush, sigue siendo clave y decisivo para marcar las líneas centrales de la política exterior. Parece que el discurso neocon se ha vuelto a imponer, ya que en su día tan sólo éstos y los militares seguían defendiendo la posibilidad de «una victoria militar» en Afganistán.

Seguir afirmando que la defensa de la democracia en Afganistán es uno de los pilares estratégicos suena a burla, sobre todo si hacemos un breve repaso a las recientes elecciones presidenciales en aquel país. La cita electoral estuvo marcada por la inseguridad, el auge de la resistencia y un fraude sistemático. La retirada de Abdullah Abdullah permitió la reelección automática de Hamid Karzai, que a lo largo de todo el proceso supo manejar a su favor el aparato institucional y las fuerzas de seguridad a su favor en todo el proceso. También recibió un trato privilegiado de los medios de comunicación locales y fue capaz de colocar «hábilmente» a sus seguidores en la llamada Comisión Electoral Independiente.

Mientras que EEUU y sus aliados desencadenaban una campaña contra Karzai, en busca de un cambio en la presidencia, Karzai se fue rodeando de importantes aliados regionales, muchos de ellos antiguos señores de la guerra, lo que unido a los abusos electorales le ha permitido repetir en el cargo.

Todos esos acontecimientos no han pasado desapercibidos para la población local. La participación real podría situarse en torno al 20 ó 25%, con un apoyo para Karzai en torno al 10 ó 15%. Por todo ello, buena parte de la población piensa que ese sistema «democrático» es una verdadera tomadura de pelo.

La excusa de Al Qaeda tampoco parece que funcione. Cada vez son más las voces que señalan que la interrelación entre esa organización yihadista y la resistencia afgana es muy pequeña.
También son muchos los que apuntan a que la militancia de ese grupo no se nutre de afganos, sino de ciudadanos egipcios o saudís, poniendo sobre la mesa una evidente contradicción entre lo que se dice o justifica en Washington y la realidad.
Cayendo además en el error de ocultar las evidentes diferencias ideológicas y estratégicas entre el movimiento yihadista transnacional y la resistencia afgana, que busca la instauración de un emirato islámico en Afganistán.

Tampoco se puede defender la idea de construir un Estado estable y duradero, sobre todo si observamos que buena parte del país está en manos de la resistencia y que la labor del Gobierno y de las instituciones impulsadas por la ocupación apenas tiene incidencia en algunas partes de la capital.

Un próximo revés para los defensores de esas teorías lo podremos encontrar cuando Karzai deba «pagar los favores y apoyos recibidos en la campaña electoral, algunos de los cuales ya se han visualizado de una u otra manera.
Algunos analistas señalan que, tras la ofensiva militar, la Casa Blanca estaría buscando un nuevo escenario, donde una parte de la resistencia debilitada por las acciones de los ocupantes estaría dispuesta a buscar un acuerdo, poniendo en marcha una división entre sus filas.

Algunos esperan que personajes como Hekmatyar apuesten por esa vía, y acaben enfrentándose a los elementos «más intransigentes», que serían los que se sitúan en torno al consejo de Quetta y a los militantes de Haqqani.

La militarización se ha convertido en el eje central de la estrategia de EEUU. Esa apuesta de Obama está generando un importante coste económico y político. La sociedad norteamericana, castigada por la crisis, deberá hacer frente a importantes gastos para mantener la apuesta ocupante, con el añadido de un aumento del número de muertos en sus propias filas. Todo ello puede acabar pasando factura a la Administración. Dentro de las filas demócratas se han comenzado a escuchar voces contra esa medida.

Tampoco van a salir muy bien paradas las relaciones con sus aliados. Muchos analistas coinciden en que la supuesta cooperación es mínima y si en el pasado el papel de la ONU quedó muy dañado, en estos meses puede acabar ocurriendo algo similar con la propia OTAN.

El escenario afgano se presenta lleno de dificultades. La corrupción del Gobierno de Karzai seguirá campando a sus anchas, la ineficacia de las fuerzas policiales y militares también aumentará, con divisiones étnicas y deserciones masivas.

No se puede olvidar el papel de Pakistán. Los elementos del ISI y del complejo militar siguen maniobrando en torno al país vecino, deseosos de recuperar su influencia y preocupados por la nueva estrategia norteamericana, que podría dejarles en un lugar delicado.

El control de las principales ciudades, los bombardeos indiscriminados en las zonas rurales y la intensificación de la contra-insurgencia se presentan como la opción elegida por Obama.
Afganistán se está convirtiendo en la guerra de Obama. No son pocos los que buscan paralelismos con Vietnam.
Los estrategas norteamericanos pueden estar recogiendo los frutos de sus maniobras y conspiraciones en Afganistán, cuando, en plena guerra fría, impulsaron la desestabilización del país y el auge de los movimientos islamistas y yihadistas contra el régimen del PDPA y de sus aliados soviéticos.

Los asesores de la Casa Blanca no deben olvidar que el pueblo afgano es «muy paciente». Supo esperar «90 años para convencer a los británicos que cualquier intento de ocupación estaba condenado al fracaso, y lo mismo hicieron durante una década con los soviéticos».
Tras ocho años de ocupación, y con el anuncio de un mínimo de otros dieciocho meses más, EEUU y sus aliados deberían aprender un poco más de la historia de Afganistán.

Txente Rekondo.
Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

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“Ve y cuéntalo” (I)


Un reportaje sobre la situación de Palestina a través de los testimonios de sus protagonistas

03-12-2009
Alejandro Fierro
Rebelión

“No veo ninguna solución. Hace unos años podía haber motivos para el optimismo, pero ahora…”. Las palabras de Zahi Nasser reflejan el pesimismo del pueblo palestino. La paz parece, más que nunca, una utopía; una Palestina independiente, una quimera. El pesimismo surge ante la evidencia de que ni los gobernantes ni la sociedad israelíes desean realmente llegar a un acuerdo.
A pesar de la propaganda, es en el lado hebreo donde no se encuentra un socio para la paz. Hasta el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, saltándose todas las normas diplomáticas, comparte esta convicción: “Creo, y espero estar totalmente equivocado, que el deseo de paz de Israel se ha desvanecido para siempre”.

Zahi Nasser es el reverendo jefe de la Iglesia Anglicana en Israel. Representa a una minoría –los protestantes- dentro de esa otra minoría de Oriente Próximo que son los cristianos. Pero por encima de sus creencias, este hombre de maneras suaves pero discurso contundente reivindica su condición de árabe, de ‘palestino del 48’, como se conoce a aquellos que se quedaron en el territorio ocupado por los israelíes tras la guerra de ese año. “La izquierda judía cada vez es más débil y está más arrinconada”, se lamenta en una conversación mantenida en julio de 2009 en su despacho de la Iglesia de Cristo, en el corazón de Nazaret, la más árabe de todas las ciudades del actual Israel. “Amigos judíos de izquierda, cultos e instruidos, me reconocen ahora que ellos tampoco estaban de acuerdo con Isaac Rabín”. Los hechos avalan su tesis. Tras el asesinato de Rabin en 1995, Israel comenzó un proceso de radicalización que aún continúa. Triunfan los políticos que prometen mano dura contra los árabes. Prueba de ello es el ascenso del partido xenófobo y ultranacionalista Yisrael Beytenu (Israel Nuestra Casa) y de su líder, el controvertido ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman.

“Lieberman, que llegó de Rusia hace treinta años, me dice a mí, que he nacido en esta tierra, que si no hago un juramento de lealtad me tengo que marchar…”, se indigna el sacerdote ante una de las muchas propuestas abiertamente racistas del líder de Yisrael Beytenu. El empeño del primer ministro, Benjamín Netanyahu, en que Israel sea reconocido por la comunidad internacional como un ‘estado judío’ le provoca idéntica estupefacción: “Si Israel es un estado judío, entonces ¿qué somos los árabes que vivimos aquí?, ¿invitados?, ¿clientes que pueden entrar a un restaurante a comer pero después se tienen que ir…?”. Interrogado sobre qué significa ‘ser judío’, su respuesta no deja lugar a dudas: “Judío es un término que los israelíes manipulan a su antojo según la situación y el momento. Puede referirse a la religión, a la nacionalidad, a la cultura, a la tradición; todo depende de lo que les convenga”.

Zahi Nasser, que se define como socialista, finaliza la conversación con una frase un tanto heterodoxa para un religioso: “La Ciudad de Dios de San Agustín está muy bien. Pero antes que en el Cielo hay que ponerla en práctica aquí en la Tierra”.



Soluciones Made in USA

Jericó, a algo más de cien kilómetros al sur de Nazaret, ya en territorio cisjordano. El Jabel Quruntul domina la ciudad más antigua del mundo, con casi 10.000 años de historia. En la tradición cristiana se le conoce como Monte de las Tentaciones, donde Jesús fue tentado por el demonio. En primer término, pegado a la montaña, el campo de refugiados de Aquabat Jaber. Más allá, difuminada su visión por el calor, el Mar Muerto y las colinas rosadas que anuncian Jordania.

Un teleférico construido por la Autoridad Nacional Palestina con fondos de la cooperación internacional salva el desnivel del acantilado y lleva a los visitantes hasta el monasterio ortodoxo de las Tentaciones (Deir Quruntul), excavado en plena roca. Abajo, a la salida, hay tiendas de recuerdos: no hay un solo cliente. Tampoco en el restaurante habilitado en la cima. Apenas unos pocos turistas han utilizado hoy el teleférico. El colapso de la economía es total. Las iniciativas empresariales son estranguladas por los israelíes. El desmantelamiento del tejido industrial palestino es uno de los objetivos hebreos.

“Ahí podría haber una fábrica, y allí otra, y allá un hotel… Pero para qué, si cada dos o tres años Israel desencadena una guerra y aprovecha para destruir nuestras industrias”, se lamenta el joven mientras señala a puntos imaginarios en el horizonte. Lo primero que llama la atención de este joven es que se encuentre fumando una shisha (pipa de agua) en el restaurante del Monte de las Tentaciones, cuyos precios europeos resultan inasequibles para los depauperados salarios palestinos. También choca que vista unas bermudas. Los árabes abandonan los pantalones cortos cuando llegan a la edad adulta, considerándolos incluso un signo de mala educación. Ambas situaciones tienen su explicación: se trata de un joven palestino emigrado a Estados Unidos, en concreto a Chicago, donde se dedica al negocio de la hostelería con, al parecer, excelentes resultados. Es una situación habitual desde el fracaso de los Acuerdos de Oslo y el comienzo de la Segunda Intifada: las familias pudientes envían a sus hijos al extranjero ante la falta de oportunidades.

El joven ha regresado a Palestina para casarse. Su mujer, ataviada con el omnipresente velo –“se lo pone por propia voluntad, yo no le digo lo que tiene que hacer”- y silenciosa durante toda la conversación, cursa un master en sistemas democráticos que espera poder continuar en Chicago. Tras visitar las principales ciudades cisjordanas continuarán su luna de miel en Jordania y Egipto. Les gustaría ir a Jerusalén (Al-Quds, ‘la santa’, para los palestinos) pero Israel impide el paso a todo aquel que no tenga un permiso de trabajo.

“Hay palestinos formándose en todo el mundo: ingenieros, arquitectos, médicos… Si regresan podrían poner en práctica todo lo que saben. Tenemos talento, tierra y ayuda exterior. Porque nos apoya Obama, nos apoya la Unión Europea, incluso Fidel Castro nos apoya. Podríamos ser una pequeña China. Seríamos la bomba. Y eso lo sabe Israel, por eso nos tiene tanto miedo y nos machaca. Porque sabe que los palestinos podemos desbancarlos como potencia económica de la zona”. El análisis oscila entre la ingenuidad más sonrojante y la inquebrantable fe estadounidense en la iniciativa privada, los emprendedores y el libre mercado. Sin embargo, su conclusión no difiere en lo esencial de la del reverendo anglicano de Nazaret. “No habrá una solución pacífica. Los judíos no quieren”.

Como ejemplo pone las condiciones de Netanyahu para una Palestina independiente: un estado sin ejército, con el espacio aéreo controlado por Israel y con la prohibición de establecer relaciones diplomáticas con Irán. “¿Qué clase de estado es ese?”, se pregunta el joven. También tiene claro que la famosa Ley de Retorno, que concede la ciudadanía israelí a cualquier judío del mundo, no es más que un instrumento “de limpieza étnica”.



La sombra de Fatah

La familia de Nayim también pudo enviarle al extranjero, en su caso a Sevilla, de ahí que su castellano, casi perfecto, tenga un acento andaluz inconfundible. Este joven de 25 años ha regresado a su Belén natal para visitar a los suyos. Entró en Cisjordania por la frontera jordana. El ejército israelí le retuvo allí ocho horas. No había ningún motivo y tampoco nadie le dio una explicación cuando le dejaron marchar. Forma parte de esa guerra psicológica de los hebreos en la que la restricción de movimientos es una estrategia fundamental. Se trata de lanzar un mensaje claro y contundente: la próxima vez te lo pensarás antes de regresar.

En la Basílica de la Natividad, Nayim fotografía el lugar, marcado por una estrella, donde supuestamente nació Jesús. Ha prometido a sus compañeros de la residencia de la tercera edad de Sevilla en la que trabaja como conserje y a algunos residentes que les llevaría esa imagen. Pasea también por el claustro donde en 2002 se refugiaron durante cinco semanas más de 250 personas del asedio del ejército de Israel.

Nayim es periodista. Durante algún tiempo trabajó en la televisión de la Autoridad Palestina, pero abandonó el empleo, desengañado por la falta de perspectivas de futuro e impotente ante la red de nepotismo y corrupción tejida durante décadas. Los puestos de trabajo públicos, y muchos de los privados, van a parar a parientes y amigos de los dirigentes del partido oficialista Fatah. La capacidad y los méritos no cuentan. “Pusieron a trabajar conmigo a un chico que no tenía ni idea de periodismo. No había visto una cámara en su vida. Pero era el sobrino de un jefe. Lo metieron en la televisión como lo podían haber metido en cualquier otro sitio. ¡Y encima quería que le enseñara yo!”. Las protestas de Nayim podrían pasar por el desahogo habitual de un trabajador si no fuera porque se producen en el contexto de una ocupación militar y civil que sojuzga al pueblo palestino desde hace seis décadas. Las situaciones extremas producen reacciones también extremas, desde la integridad y la coherencia, incluso el heroísmo, más admirables hasta la podredumbre y la miseria moral.

El exilio voluntario –si algún exilio es voluntario- ha aguzado el sentido crítico de Nayim. Es consciente de que la ocupación israelí es el principal problema, pero eso no le impide ver los errores propios de la sociedad palestina. El tono de su voz se eleva al hablar de estos temas. Al final, prefiere callar: “Aquí nunca sabes quién te escucha”.



La lógica de la humillación

Es difícil entender el Muro (con mayúsculas, como corresponde a un símbolo del siglo XXI, en este caso un símbolo de la opresión y la injusticia) si no es viéndolo con los propios ojos. Mucha gente piensa, de forma errónea, que se trata de una barrera que recorre toda la frontera entre Israel y Cisjordania. En realidad no se trata de un muro, sino de varios muros que encapsulan a las principales ciudades cisjordanas, dejando en muchos casos tan sólo una salida que, por supuesto, controla el ejército de israelí, a la vez que protege los asentamientos de colonos judíos –todos ellos ilegales- y culmina la separación de Jerusalén Oriental del territorio palestino. Por eso el Muro –los muros- tendrá una vez finalizada su construcción el doble de longitud que la frontera entre Israel y Cisjordania. En su recorrido, la barrera divide poblaciones, separa a los palestinos de sus tierras de labor, fábricas, centros de salud o escuelas, impide el tránsito de personas y mercancías y se apropia de parte de Cisjordania, así como de los mejores acuíferos. De hecho, cuando se termine su construcción, Israel habrá robado el 38% del territorio de Cisjordania. El resultado final es una suerte de archipiélago con islas sin conexión entre sí, completamente imposible de gestionar y que difícilmente puede dar lugar a un estado (ver gráfico).

Ver el Muro impresiona. La sensación de opresión es casi física. Del lado israelí se ha decorado con paisajes o motivos geométricos. En la parte palestina está cubierto con los graffiti de la resistencia. Algunos tramos tienen más de ocho metros de altura, lo suficiente como para que los israelíes no vean –y así olviden- a quienes están tras él. Es un escenario completamente bélico: alambradas, antenas, torretas de vigilancia, garitas, vehículos militares que no dejan de pasar, soldados –apenas niños de 18 años- con gafas oscuras, gesto displicente y un supuesto gatillo fácil…

Los puestos de control son las puertas de las cárceles en las que Israel ha convertido a las ciudades palestinas. Se abren y cierran a voluntad de los hebreos, regulando a su antojo el trabajo para los palestinos, cuya única fuente de empleo se encuentra en Israel ante la sistemática destrucción de su tejido industrial. Un día de cierre es un día sin salario. Al atardecer, cientos de palestinos forman una larga fila en el control de Belén. Regresan de trabajar para los israelíes. Muchos de ellos están empleados en la construcción de casas en los asentamientos de colonos. Es imposible hacerse una idea del deterioro moral que debe de suponer para ellos esta tarea. El puesto de control está decorado con carteles turísticos que invitan a disfrutar de las playas de Tel Aviv o de Haifa. Su presencia es una muestra de cinismo insoportable.

La lógica del Muro es la lógica de la humillación cotidiana. Cada día, los trabajadores palestinos, tras recorrer un largo pasillo metálico en zigzag, son obligados a pasar por un detector de metales, un escáner para sus efectos personales y un control de documentación. Nada garantiza que puedan pasar. El permiso queda al arbitrio de los soldados. Las vejaciones y los abusos son habituales.

El puesto de control de Qualandya, muy cerca del campo de refugiados del mismo nombre, es la puerta de entrada a Ramala. También canaliza el transito de vehículos que intentan desplazarse por territorio cisjordano. Los controles y registros provocan enormes atascos. Los coches pueden estar parados durante horas. Los nervios se disparan. Algunos se meten por dirección contraria, incrementando aún más el caos. Desde el autobús palestino en el que viajan, este periodista y su acompañante contemplan una escena que, intuyen, se repite día tras día. No paran de sacar fotografías. Una mujer árabe de unos cincuenta años grita con gesto airado. Un pasajero traduce sus palabras: “Dice que saque fotografías de todo y que después vaya y le cuente al mundo lo que está pasando aquí”.

Alejandro Fierro es periodista

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Afganistán: Estados Unidos envía 30.000 soldados llevando el total a cerca de 100.000


2 de diciembre de 2009

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el envío de otros 30.000 soldados norteamericanos a Afganistán, llevando el total a cerca de 100.000, y aseguró que el repliegue de las zonas de combate comenzará en julio de 2011.

Obama eligió el solemne escenario de la academia de West Point, en el estado de Nueva York, para hacer el anuncio del envío de más tropas, que -según la última encuesta de la cadena televisiva CNN- es rechazado por el 62% de los estadounidenses y apoyado por solamente el 45%.
Por ello, Obama comenzó su discurso recordándole a sus compatriotas que las tropas estadounidenses combaten esta campaña en respuesta a los atentados del 11 de setiembre de 2001, perpetrados por extremistas islámicos del grupo Al Qaeda, cuya base de operaciones se encontraba en Afganistán.

"Nosotros no pedimos esta guerra", dijo Obama, quien aseguró que, "si no pensara que la seguridad de Estados Unidos y de los estadounidenses estuviera en juego en Afganistán, con todo gusto ordenaría mañana mismo el regreso a casa de cada uno de nuestros soldados".

Tras defender las razones de la presencia estadounidense en Afganistán, Obama confirmó las versiones que ya habían circulado durante la jornada y anunció el envío de 30.000 soldados a partir de la primera mitad del año entrante. Las nuevas tropas, que se sumarán a los alrededor de 68.000 soldados estadounidenses ya desplegados en Afganistán, tendrán como principal objetivo "la insurgencia" y "asegurar centros poblados clave", dijo Obama.

La presencia de más soldados, añadió, "aumentará nuestra capacidad para entrenar fuerzas de seguridad afganas competentes, y asociarnos con ellas para que más afganos puedan involucrarse en la lucha".
Según el presidente, "entre todas, estas tropas estadounidenses e internacionales adicionales nos permitirán acelerar el traspaso de la responsabilidad a las fuerzas afganas, y nos permitirá iniciar la transferencia de nuestras fuerzas fuera de Afganistán en julio de 2011".

Poco después de llegar a la Casa Blanca, adonde ingresó el 20 de enero último, Obama puso en marcha un calendario para la retirada de Irak y anunció que concentrará los esfuerzos militares de su país en Afganistán, en cuya zona fronteriza con Pakistán están resurgiendo los talibanes y Al Qaeda.

Aliados de Estados Unidos enviarán 5.000 soldados de refuerzo
Los aliados de Estados Unidos enviarán a Afganistán 5.000 soldados de refuerzo en 2010, anunció hoy el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
Según el jefe de la Alianza, los aliados de EEUU ya disponen de 38.000 efectivos en Afganistán.

Rasmussen aplaudió la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de enviar 30.000 militares norteamericanos suplementarios.
Washington confía en que los países de la OTAN enviarán a Afganistán entre 5.000 y 7.000 soldados de refuerzo. Este será el asunto principal que abordarán los titulares de Exteriores de los 28 países de la Alianza en su reunión en Bruselas los próximos 3 y 4 de diciembre.

Según medios occidentales, el comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), el general estadounidense Stanley McChrystal, solicitó reforzar el contingente militar internacional en Afganistán con 40.000 efectivos.
Actualmente, en el país asiático se encuentran desplegados más de 68.000 soldados norteamericanos y unos 45.000 militares de otros 42 países participantes de la coalición antiterrorista bajo mando de EEUU.

El ejército estadounidense perdió ya 300 soldados en Afganistán en 2009
Un soldado estadounidense murió anoche en un ataque de los insurgentes contra una patrulla de militares extranjeros al este de Afganistán, informaron hoy fuentes de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF).

De este modo, se elevó a 300 el número de las víctimas mortales que sufrió en lo que va de año el contingente militar estadounidense, estacionado en Afganistán.
Las fuentes reportaron la muerte del soldado norteamericano inmediatamente después de que el presidente de EEUU, Barack Obama, expusiera la nueva estrategia estadounidense para Afganistán que supone el envío de un nuevo contingente de militares como refuerzos.

Japón se niega a aumentar la ayuda financiera a Afganistán a raíz de la nueva estrategia de Estados unidos
Las autoridades de Japón tomaron la decisión de mantener inamovible su política respecto a Afganistán y no aumentar la ayuda financiera a Kabul a raíz de la nueva estrategia de Estados Unidos diseñada para este país, declaró el secretario general del Gobierno nipón, Hirofumi Hirano.
"Seguiremos asignando 5.000 millones de dólares a lo largo de un lustro, ante todo, a los proyectos humanitarios. Consideramos que es la mejor vía para ayudar a Afganistán y acabar con el terrorismo", señaló Hirano en una conferencia de prensa en Tokio.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, anunció la víspera el envío de un refuerzos. La nueva estrategia para Afganistán sólo este año supondrá para EEUU un gasto de 30.000 millones de dólares.

Japón, en el caso de Afganistán, planea centrarse en los proyectos humanitarios y sociales.
El Gobierno nipón tiene previsto implementar un sistema de capacitación profesional de los ex miembros de la guerrilla Talibán para su reinserción en la vida civil, contribuir al desarrollo de la infraestructura de Kabul y al fomento de la agricultura, así como asignar fondos para el pago de los salarios a la mitad de los policías del país (40 mil personas).

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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Irán: Enriquecerán uranio al 20% sin ayuda de nadie


2 de diciembre de 2009

RIA NOVOSTI
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, declaró hoy que su país ya no necesitará ayuda de nadie para enriquecer uranio al 20% utilizado para el funcionamiento del reactor de investigación instalado en Teherán.

"Pedimos uranio a los países occidentales, pero nos lo negaron a pesar de poder suministrarlo en el marco del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pues ya no necesitamos ayuda de nadie y enriqueceremos iranio al 20% nosotros mismos", expresó Ahmadineyad citado por la agencia iraní FARS.

Irán anunció que construirá diez nuevas plantas de enriquecimiento de uranio. El Gobierno iraní encargó al departamento nuclear empezar a construir cinco plantas inmediatamente, y otras cinco, dentro de dos meses.
Ahmadineyad comentó que Irán debe producir 250 ó 300 toneladas anuales de combustible nuclear.

Esta reacción de Teherán se debe a la resolución que aprobó el viernes pasado el Consejo de Administradores del OIEA, que condena a Irán por haber instalado una segunda planta de enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad de Qum, situada a cien kilómetros al sur de Teherán.

El OIEA insta a Irán a cumplir "cabalmente" las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y renunciar a la explotación de la segunda planta de enriquecimiento de uranio cerca de Qum.

Ahmadineyad dice que Rusia cometió un error
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, está convencido de que Rusia se equivocó al respaldar en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) una resolución que condena al Gobierno iraní por la construcción de una segunda planta de enriquecimiento de uranio.

"Rusia cometió un error. No hizo una evaluación correcta de la actualidad internacional", manifestó Ahmadineyad el pasado martes ante las cámaras de la televisión iraní.
El presidente iraní reafirmó también que su país planea construir otras diez plantas para enriquecer uranio, al señalar que "no es un bluff".

El Gobierno iraní ordenó el pasado domingo la construcción inmediata de cinco plantas de enriquecimiento similares a la que ya funciona en la ciudad de Natanz. Las cinco restantes empezarán a construirse en los próximos dos meses. Además, se está construyendo una planta más cerca de Qom, a unos cien kilómetros al sur de Teherán. Según Ahmadineyad, Irán necesita producir anualmente 250-300 toneladas de combustible nuclear.

Una fuente diplomática rusa dio a entender ayer que Moscú avalará nuevas sanciones contra Teherán, "si hay consenso al respecto".

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Argentina:Contra la protesta social, represión


01/12/2009
El gobierno muestra los dientes a la protesta, ¿quién garantiza el límite?

La decisión de impedir por la fuerza que una masiva movilización popular arribe a la Plaza de Mayo, va en sintonía con una serie de hechos represivos recientes que apuntan a la criminalización de la protesta social por parte del gobierno nacional. Durante el último mes se sucedieron balazos de armas de fuego en dos movilizaciones, bastonazos a protestas pacíficas y denuncias penales a referentes de organizaciones de desocupados. Estas medidas configuran una "vuelta de tuerca" en el discurso derechohumanista oficial, que hace tiempo dejó de mostrarse junto al pañuelo blanco para dar lugar a los discursos fascistas de Scioli o justificatorios de la represión de Aníbal Fernández

Durante el último mes, la Federal disparó con 9 mm. durante el acampe en la 9 de julio; apaleó a 40 personas de la Mutual Sentimiento en Plaza de Mayo ante una protesta pacífica; partió el cráneo a golpes de un joven en la repersión durante el recital de Viejas Locas; desalojó con hidrantes a ex combatientes de Malvinas en Congreso.

La bonaerense desalojó por la fuerza la fábrica Kraft y una protesta en la Panamericana, y baleó, otra vez con plomo, a manifestantes en Esteban Echeverría.

El ministro Aníbal Fernández, abanderado oficial de la justificación de la represión, denunció penalmente en dos oportunidades a Juan Carlos Alderete, como respuesta al anuncio de planes de lucha de los desocupados.

El hecho más grave y menos difundido fue el acontecido durante la represión de una movilización de organizaciones sociales en Esteban Echeverría, en el conurbano bonaerense.
El 20 de noviembre pasado la represión que reconoció haber pedido el intendente kirchnerista Fernando Grey dejó 150 heridos de distinta consideración, dos de ellos con heridas de arma de fuego.
El escuadrón GAD (Grupo de Acción Disuasiva, generalmente destinado a contrarrestar los motines carcelarios) fue identificado como el que disparó con cartuchos de plomo hiriendo a Ernesto Castillo, joven de 17 años, quien según el parte médico elaborado por el doctor Juan de Rosas recibió un impacto “en la planta del pie izquierdo, en contacto con los huesos del tarso, otro en el antebrazo izquierdo, presentando además dos orificios de entrada y salida”.
También constató las lesiones de Alejandro Tula, “paciente que presenta orificio de entrada en brazo izquierdo, sin salida, con pequeño proyectil de metal en la profundidad de la musculatura.”.

En el propio oficialismo están dispuestos a asumir el cambio represivo. Según el diario crítica, en la Casa Rosada “están poniendo límites. Se permite la manifestación, pero no las tomas, ni los bloqueos”.
Sin embargo, se sabe, cuando se da via libre a las fuerzas represivas para la acción contra la protesta social, es imposible pensar que podrá haber una frontera entre un tipo de protesta y otra.

El mismo Kirchner lo sabe, y así lo dejó trascender cuando ordenó, años atrás, que no se reprima la toma de la comisaría de La Boca en protesta por el asesinato del militante Oso Cisneros. “No voy a dar la orden de reprimir con estas policías”, había dicho entonces el actual presidente del PJ.

La fuerzas represivas son las mismas ahora que antes, con un agravante: el clima de enardecimiento generado por el discurso que reclama “más poder a la polícia ante la inseguridad”, sumado a un guiño desde las más altas esferas del Ejecutivo para que se empiece a reprimir, generan las condiciones necesarias para que quienes busquen otro “hecho aleccionador” como los asesinatos de Kosteki y Santillán en 2002, encuentren el campo propicio, y las complicidades políticas necesarias.

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martes, 1 de diciembre de 2009

Funcionarios sionistas preocupados porque la juventud israelí escapa del servicio militar




Islam Times

Un aumento entre los jóvenes hombres y mujeres de Israel que escapan del servicio militar ha preocupado a los funcionarios de este país.

Según las últimas estadísticas tomadas de fuentes sionistas, sobre el cincuenta por ciento de los jóvenes israelíes se niegan a registrarse para el servicio militar. Cada año, el ejército israelí se enfrenta a cerca de 7.000 ausentes al servicio militar.

Benjamín Netanyahu, el Primer Ministro, y Gabi Eshkinazi, un oficial militar de alto rango, expresó sus temores durante una visita a dos bases militares en la Palestina ocupada. Han declarado que si esto continúa, sería el fin del gobierno israelí.

Políticos opinan que el aumento de jóvenes que escapan al servicio militar en los territorios ocupados es a causa de la dura derrota que el ejército sionista enfrentó en el verano del 2006, cuando invadió el Líbano, y en los 22 días de la guerra en Gaza.
El ejército sionista está mentalmente derrotado después de sus pérdidas, algunos de sus soldados han llegado a suicidarse.

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Los ejércitos secretos de la OTAN (II)


Fin del año 1990, el escándalo sobre el Gladio estalla en momentos en que el presidente francés Francois Mitterrand prepara la opinión pública para la entrada de Francia en la guerra de Irak junto a Estados Unidos. Mitterrand confía a su ministro de Defensa, Jean-Pierre Chevenement (con los brazos cruzados en la foto) la misión de acallar la verdad. Los franceses deben seguir ignorando que, desde hace medio siglo, una estructura militar clandestina dirige los Estados de Europa occidental al margen de las instituciones democráticas.

Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos…
por Daniele Ganser *

Proseguimos la publicación seriada de la obra de referencia sobre las redes stay-behind de la OTAN.
En este segundo capítulo, el historiador suizo Daniele Ganser describe la larga serie de descubrimientos que revelaron la existencia de esa organización clandestina en toda Europa occidental y más allá así como el manto de silencio que rápidamente se extendió sobre ese escándalo.
La cuestión planteada entonces por el Parlamento Europeo era saber si las instituciones democráticas no eran más que una fachada tras la cual los anglosajones venían manipulando a los pueblos de Europa occidental desde hacía medio siglo. Una pregunta que sigue siendo válida.
Este artículo es la continuación de la primera parte: «Cuando el juez Felice Casson reveló la existencia de Gladio…»

Los periodistas extranjeros reunidos en el club de la prensa de Roma en el verano de 1990 se quejaban de la cobardía de sus redacciones ante el delicado caso Gladio y su dimensión internacional.
Efectivamente, se hace necesario recordar el delicado contexto en que se produjeron las revelaciones que el primer ministro italiano Giulio Andreotti hiciera el 3 de agosto ante el senado de su país sobre la existencia de un ejército secreto stay-behind creado por la OTAN en toda Europa occidental.

La reveladora alocución de Andreotti tuvo lugar el día después del 2 de agosto de 1990, día de la invasión de Kuwait por el dictador iraquí Sadam Husein. En París, Londres y Washington, jefes de redacciones y consejeros militares temían que aquel escándalo viniera a perturbar los preparativos para la guerra del Golfo.

El 2 de agosto, en Nueva York, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, «espantados por la invasión de Kuwait», habían impuesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, con la anuencia de China y Rusia, la adopción de la resolución 660, que ordenaba «la retirada inmediata e incondicional de todas las fuerzas iraquíes de las posiciones ocupadas el 1º de agosto de 1990».

En Occidente y en el mundo entero los medios de difusión estaban entonces focalizados en la «crisis del Golfo» y relataban como Estados Unidos, bajo la presidencia de George Bush padre, había emprendido la mayor operación militar desde la Segunda Guerra Mundial a la cabeza de una coalición de países a la que pertenecían Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Holanda para liberar Kuwait de la ocupación iraquí en el marco de una operación bautizada como «Tormenta del Desierto», en enero y febrero de 1991 [1].
Las grandes cadenas televisivas tenían así simultáneamente dos extrañas historias que poner a la disposición del público: una guerra limpia en el Golfo Pérsico y el escándalo del Gladio en Europa, que finalmente optaron por silenciar [2].

Como consecuencia de las revelaciones del primer ministro italiano Giulio Andreotti, el escándalo atraviesa las fronteras de Italia cuando, el 30 de octubre, el ex primer ministro socialista de Grecia, Andreas Papandreou, confirma en el diario griego Ta Nea que él mismo había descubierto, en 1984, una estructura secreta de la OTAN muy parecida al Gladio italiano y cuyo desmantelamiento había ordenado de inmediato.
Otras voces se hicieron oír para exigir una investigación parlamentaria sobre el ejército secreto y su supuesto papel en el golpe de los coroneles de 1967. Pero el gobierno conservador griego de la época hizo caso omiso. El ministro de defensa Varvitsiotis explicó que un ex agregado militar griego en Washington que había trabajado para la OTAN examinaría las acusaciones, pero anunció: «El gobierno no tiene nada que temer» [3].

De Grecia el escándalo pasó después a Alemania donde, el 5 de noviembre, un parlamentario verde, Manfred Such, que se había enterado del escándalo a través del diario alemán TAZ, emplazó solemnemente al gobierno de Helmut Kohl a expresarse sobre las sospechas de existencia de estructuras del tipo Gladio en Alemania. Mientras que en el ministerio de Defensa alemán reflexionaba sobre la forma más conveniente de encarar aquel emplazamiento, el canal privado de televisión RTL provocó la indignación pública al revelar, en un reportaje especial dedicado a Gladio, que ex miembros de las SS hitlerianas habían formado parte de la rama alemana de la red y que, en muchos otros países, partidarios de la extrema derecha habían sido enrolados en el ejército secreto anticomunista.

La tensión aumentó todavía más cuando el vocero del gobierno alemán, Hans Klein, trató de explicar de forma confusa que «el Gladio alemán no era, como se ha dicho, un comando secreto o una unidad de guerrilla», y agregó que no podía mencionar detalles debido a que el asunto era secreto militar [4]. Las declaraciones de Klein provocaron un escándalo entre los socialdemócratas y los verdes de la oposición, quienes vieron en ellas un trampolín, dada la cercanía de las elecciones federales.

El parlamentario Hermann Scheer, el especialista en cuestiones de defensa en el seno del SPD, el partido socialdemócrata alemán, comparó aquella misteriosa red a una especie de «Ku Klux Klan», más destinado a realizar operaciones clandestinas contra la población y contra la oposición que a luchar contra una improbable invasión soviética.
Scheer insistía en que urgía realizar una investigación sobre Gladio «antes de que puedan hacer desaparecer las pruebas» [5]. «Este asunto es de la competencia del fiscal general (Generalbundesanwalt)», explicó Scheer, «ya que la existencia de una organización militar secreta fuera de todo control gubernamental o parlamentario es totalmente contraria a la ley fundamental y entra, por lo tanto, dentro del campo de la justicia penal» [6].

El parlamentario socialdemócrata Wilfried Penner, miembro de la Comisión Parlamentaria de Control (PKK) de los servicios secretos alemanes, precisó que nunca había oído hablar de la red secreta de la OTAN ni «de sus ramificaciones mafiosas» y que «este asunto tenía que ser tratado públicamente, a la vista de todos» [7].

Burkhard Hirsch, responsable de los servicios secretos en el seno del gobierno y miembro de la PKK, se declaró también «extremadamente inquieto» ya que «si algo puede permanecer en secreto durante tanto tiempo, y pueden confiar en mi larga experiencia, es porque hay algo podrido» [8].

Las voces que se elevaban desde las filas del SPD exigiendo una investigación oficial se callaron sin embargo rápidamente cuando el gobierno democratacristiano reveló que los ministros socialdemócratas también habían mantenido el secreto durante los años que estuvieron en el poder. Es por esa razón que, a pesar de las protestas de los verdes, la cuestión se zanjó a puertas cerradas.

En Bélgica, en la noche del 7 de noviembre, el ministro socialista de Defensa Guy Coeme confirmó a una población espantada que en su país también había existido un ejército secreto vinculado a la OTAN. En una referencia implícita a las matanzas registradas en Brabante –durante los años 1980, hombres vestidos de negro habían abierto fuego sobre los clientes de varios supermercados causando numerosos muertos–, el ministro agregó: «Quiero descubrir ahora si existe un vínculo entre las actividades de esa red secreta y la ola de atentados que ensangrentó nuestro país durante los últimos años» [9].

Enfrentando las cámaras de la prensa, el primer ministro belga Wilfried Martens, visiblemente preocupado, declaró: «Soy primer ministro desde hace 11 años, pero siempre ignoré la existencia de una red de ese tipo en nuestro país». Los periodistas señalaron que el primer ministro, «de ordinario tan sosegado ante cualquier circunstancia», parecía esta vez «cualquier cosa menos relajado» [10].

El parlamento belga decidió entonces formar una comisión especial encargada de investigar sobre la red stay-behind de Bélgica. Un año después, luego de haber obtenido el desmantelamiento de la red, dicha comisión presentó un valioso informe público de no menos de 250 páginas [11].

Los parlamentarios belgas lograron descubrir que el ejército clandestino de la OTAN seguía estando activo. Supieron que el ACC, que se componía de los generales que comandaban los ejércitos stay-behind de numerosos países de Europa occidental, se había reunido en el mayor secreto en su cuartel general de Bruselas los días 23 y 24 de octubre de 1990.
Aquel consejo se había desarrollado bajo la presidencia del general Raymond Van Calster, jefe del Servicio General de Inteligencia (SGR, siglas en francés), los servicios secretos militares belgas.

Van Claster montó en cólera cuando varios periodistas lograron seguir la pista hasta él y lo contactaron repetidamente por teléfono.
La primera vez mintió a la prensa al negar categóricamente, el 9 de noviembre, haber presidido la reunión internacional del ACC y al afirmar que Gladio era una cuestión estrictamente italiana.
Más tarde admitió que una red secreta había sido efectivamente instaurada en Bélgica después de la Segunda Guerra Mundial «con el fin de recoger datos de inteligencia ante la hipótesis de una invasión soviética» [12].
Desmintiendo enérgicamente todo «vínculo directo con la OTAN», el general se negó a entrar en detalles, aunque afirmó solemnemente: «No tenemos nada que esconder» [13].

En Francia, el gobierno del presidente socialista Francois Mitterrand trató de restar importancia al asunto anunciando, a través de un representante prácticamente desconocido, que el ejército secreto «ha estado disuelto desde hacia mucho tiempo [en nuestro país]» [14].
El general Constantin Melnik, jefe de los servicios secretos franceses entre 1959 y 1962, hizo correr además, a través del diario más importante de Francia, el rumor de que el Gladio francés había «sido probablemente desmantelado inmediatamente después de la muerte de Stalin en 1953 y no debía existir ya bajo la presidencia de De Gaulle [o sea después de 1958]» [15].

La prensa francesa se alineó detrás del gobierno, que aquel entonces se encontraba en plenos preparativos para la guerra del Golfo, y se cuidó de hacer preguntas demasiado delicadas. Fue así como un «escándalo que ocupaba los titulares de primera plana en todos los diarios de Europa sólo se reflejó en una pequeña nota en los diarios parisinos» [16].

Implacablemente, el primer ministro italiano Andreotti echó por tierra la mentira francesa al declarar el 10 de noviembre de 1990 que Francia había participado también en la última reunión de la jefatura de Gladio, el ACC, celebrada en Bélgica el 23 de octubre de 1990.
Después de aquella revelación, el ministro francés de Defensa Jean-Pierre Chevenement, ante aquella situación embarazosa, trató de limitar los daños afirmando que el ejército secreto francés se había mantenido pasivo: «Según las informaciones de que dispongo, nunca tuvo más función que la de mantenerse a la espera y cumplir una función de enlace».

En respuesta a un periodista de radio que le preguntaba si se iba a producir en Francia una tormenta política similar a las Italia y Bélgica, el ministro se entregó a varias especulaciones sobre las actividades terroristas o de otro tipo del ejército secreto antes de contestar con toda calma: «No lo creo». [17]
La prensa subrayó que el gobierno estaba haciendo todo lo posible por evitar que la población viera en Gladio una «abominación nacional» [18].

En Gran Bretaña, varios voceros del ministerio de Defensa se turnaban día tras día dando invariablemente a la prensa casi la misma respuesta: «Lo siento pero nunca abordamos cuestiones de seguridad» o «Se trata de una cuestión de seguridad, por lo tanto no la abordaremos» o quizás «No nos dejaremos arrastrar al terreno de la seguridad nacional» [19].
Mientras que los diarios seguían publicando día tras día titulares sobre el escándalo del Gladio, el ministro británico de Defensa Tom King se aventuró a abordar con desenfado el inquietante asunto: «No sé detrás de qué quimera están corriendo ustedes. La cosa parece terriblemente apasionante, pero me temo que soy un completo ignorante en la materia. Estoy mucho mejor informado sobre el Golfo» [20].

En el contexto de los preparativos para la Operación Tormenta del Desierto y la guerra contra Irak, al parlamento británico le pareció que no era urgente crear una comisión o abrir un debate parlamentario [sobre Gladio] y prefirió respaldar al gobierno del primer ministro John Major.
En el verano de 1992, no se había proporcionado aún ninguna versión oficial sobre Gladio, lo cual provocó la indignación de periodistas como Hugh O’Shaughnessy: «El silencio de Whitehall [21] y la falta casi total de curiosidad demostrada por los parlamentarios sobre un escándalo en que Gran Bretaña está tan profundamente implicada resultan extraordinarios [22].

En Holanda, el primer ministro Ruud Lubbers, en el cargo desde 1982, decidió reaccionar ante el delicado problema con el envío al parlamento, el 13 de noviembre, de una carta en la que confirmaba la existencia de un ejército secreto similar en el país y subrayando que «esa organización nunca estuvo bajo el control de la OTAN» [23].

Posteriormente, Lubbers y el ministro de Defensa de Holanda, Relus Ter Beek, informaron a puertas cerradas al Comité encargado de las cuestiones vinculadas a la inteligencia y la seguridad en el seno del parlamento sobre ciertos detalles sensibles del Gladio holandés. «Los sucesivos jefes de gobierno y ministros de Defensa estimaron siempre que era preferible no involucrar en el secreto a los demás miembros del gabinete ni al parlamento», declaró Lubbers ante los diputados, agregando que estaba orgulloso de que una treintena de ministros hubieran sido capaces de mantener aquello en secreto.

Mientras los parlamentarios denunciaban el peligro que implicaba la existencia de un ejército secreto cuya existencia era desconocida para el parlamento y para la inmensa mayoría de la ciudadanía, se decidió que la red secreta no sería objeto de ninguna investigación parlamentaria ni informe público alguno.
«El problema no es tanto que tal cosa [el Gladio] haya podido o pueda existir aún hoy en día», declaró el miembro de la oposición liberal Hans Dijkstal, «sino más bien que el parlamento no haya sido informado de nada antes de ayer en la noche» [24].

En el vecino Luxemburgo, el primer ministro Jacques Santer se presentó ante el parlamento el 14 de noviembre de 1990 y confirmó que un ejército secreto creado por iniciativa de la OTAN había existido también en su país. «Las actividades de esas personas se limitaban, y así fue desde su origen, a entrenarse para su misión, o sea a aprender a reaccionar individualmente en un entorno hostil o a coordinar los esfuerzos con los países aliados», insistió Santer [25].

El reclamo de Jean Huss, un representante del partido verde alternativo que demandaba en primer lugar que se abriera un debate parlamentario sobre la cuestión y la posterior creación de una comisión investigadora parlamentaria, fue sometido a votación y rechazado por la mayoría de los parlamentarios.

Cuando la prensa internacional anunció que «en Portugal, una radio de Lisboa reportó que células de la red asociada a la Operación Gladio fueron utilizadas durante los años 50 en la defensa de la dictadura de derecha de Salazar», el gobierno en funciones respondió emitiendo un desmentido oficial [26].
El ministro portugués de Defensa, Fernando Nogueira, declaró el 16 de noviembre de 1990 que nunca había tenido conocimiento de la presencia de una red Gladio de ningún tipo en Portugal y afirmó que no se disponía en el ministerio de Defensa ni en la Comandancia de las fuerzas armadas «de ninguna información sobre la existencia o las actividades de una “estructura Gladio” en Portugal» [27].

Un general retirado desmintió la versión del gobierno y confirmó en la prensa, de forma anónima, que un ejército paralelo existía también en Portugal y que «dependía del ministerio de Defensa, del ministerio del Interior y del ministerio de Asuntos Coloniales» [28].

En la vecina España, país que, al igual que Portugal, había vivido la mayor parte de la guerra fría bajo el yugo de una dictadura de derecha que reprimía la oposición política mediante el terror y la tortura, Alberto Oliart, ministro de Defensa a principios de los años 1980, calificó de «pueril» el hecho de preguntarse si la España franquista también había tenido un ejército secreto de extrema derecha ya que «aquí, Gladio era el gobierno mismo» [29].

En Dinamarca, ante la presión pública, el ministro de Defensa Knud Engaard se dirigió al parlamento, el Folketing, el 21 de noviembre para desmentir que alguna organización «de cualquier naturaleza» hubiese sido creada en el país por la OTAN y sostenida por la CIA. «Como las informaciones relativas a una operación montada por los servicios secretos ante la hipótesis de una ocupación del país son confidenciales, incluso altamente confidenciales», subrayó el ministro, «me resulta imposible hablar de ellas ante el parlamento danés».
Pelle Voigt, que había traído el caso de Gladio al parlamento, hizo notar que «la respuesta del ministro de Defensa era contradictoria y confirmaba indirectamente que Dinamarca también tenía su red clandestina» [30]. Esto dio lugar a una discusión a puertas cerradas en el seno de la Comisión del parlamento danés encargada de controlar la acción de los servicios secretos.

Cuando la prensa de Noruega empezó a interpelar al gobierno sobre el tema del Gladio, la respuesta que recibió fue la más corta que se haya ofrecido nunca sobre ese tema. «Las palabras de Hansen siguen siendo exactas», declaró el vocero del ministerio de Defensa Erik Senstad, refiriéndose así a una intervención del ministro de Defensa Rolf Hansen ante el parlamento, intervención que databa de 1978 y en la que el ministro no tuvo más remedio que reconocer la existencia en Noruega de un ejército secreto, que ya había sido descubierto.
El contralmirante Jan Ingebristen, quien había renunciado a su cargo de jefe de la inteligencia militar noruega en 1985, provocó la indignación de la población al justificar el secreto que rodeaba la existencia de aquellos ejércitos. «No hay en ello nada sospechoso. Si esas unidades están destinadas a actuar clandestinamente en territorio ocupado, es un imperativo que se mantengan en secreto» [31].

En Turquía, la élite del poder reaccionó ante el escándalo del Gladio el 3 de diciembre a través del general Dogan Beyazit, presidente del Departamento de Operaciones del ejército turco, y del general Kemal Yilmaz, comandante de las Fuerzas Especiales, quienes confirmaron en la prensa la existencia de un ejército secreto creado por la OTAN y dirigido por el «Departamento de Operaciones Especiales» con la misión de «organizar la resistencia ante la posibilidad de una ocupación comunista» [32].

Mientras los generales trataban de convencer a la opinión de que los miembros del Gladio turco eran todos buenos «patriotas», los periodistas y el ex primer ministro Bulent Ecevit revelaron que el ejército secreto, bautizado contraguerrilla, estaba implicado en actos de tortura, atentados y asesinatos así como en los sucesivos golpes de Estado que habían caracterizado la historia reciente de Turquía.
El ejército se negó a responder las preguntas del parlamento y de los ministros civiles y el ministerio de Defensa turco le advirtió a Ecevit que «¡hubiera hecho mejor en cerrar el pico!» [33].

Mientras la contraguerrilla [turca] proseguía varias operaciones, el propio Departamento de Estado estadounidense señalaba en su informe de 1995 sobre los derechos humanos que «fuentes confiables en el seno de organizaciones humanitarias, representantes de la comunidad kurda y kurdos presentes en el lugar afirman que el gobierno autoriza, incluso organiza, el asesinato de civiles».
El informe precisaba que «las asociaciones de defensa de derechos humanos refieren una tesis generalizada y creíble según la cual un grupo de contraguerrilla vinculado a las fuerzas de seguridad estuvo cometiendo “matanzas secretas”».

Cuando la periodista [estadounidense] Lucy Komisar trató de extender la investigación a los Estados Unidos descubrió rápidamente que, en cuestión de secretos militares, su propio gobierno no era mucho mejor que los generales turcos.

«El Pentágono se negó a decirme si Washington seguía proporcionando fondos o algún tipo de ayuda al Departamento de Operaciones Especiales. En realidad, esquivaron todas mis preguntas sobre ese tema.» Komisar recibió siempre respuestas evasivas: «Los representantes que pude ver me respondieron que no sabían nada o que los hechos eran demasiado recientes como para que hubiese algo en los archivos o que yo estaba describiendo una operación de la CIA sobre la que nada podían decirme».
Un historiador del Pentágono le respondió: «Ah, ¿usted quiere hablar de la organización “stay-behind”? ¡Eso es confidencial!» [34].

Pero el problema de la contraguerrilla [turca] no tardó en reaparecer.
El 3 de noviembre de 1996, un automóvil negro marca Mercedes chocó con un tractor en una autopista, cerca del apartado pueblo de Susurluk, más de 150 kilómetros al sur de Estambul. Un dirigente de la contraguerrilla turca, un alto responsable de la policía y un miembro del Parlamento resultaron muertos en el accidente.

Muchos vieron en ello la prueba concreta de la profunda implicación del gobierno en la guerra sucia de la contraguerrilla y miles de personas salieron a la calle para protestar contra el «Estado de Susurluk» y exigir que se liberara el país «del control de las pandillas».

En enero de 1998, el primer ministro Mesut Ylmaz tuvo que informar ante millones de teleespectadores sobre las conclusiones de los 7 meses de investigación parlamentaria sobre el escándalo de Susurluk.
«Esto es la anatomía de un escandaloso caos», comenzó el primer ministro, antes de reconocer que un «escuadrón de la muerte se había mantenido en el seno del Estado» mientras que «todos los órganos del poder tenían conocimiento de la situación» [35].

Como consecuencia de la profusión de revelaciones acusadoras en toda Europa occidental, el escándalo del Gladio fue objeto de debate en el Parlamento Europeo el 22 de noviembre de 1990.
La Comunidad Europea se componía en aquel entonces de 12 miembros, y todos se veían afectados por el escándalo [36].
Los 12 habían establecido entre sí una estrecha cooperación y se disponían a instaurar el Mercado Común, que debía garantizar la libre circulación de personas, bienes y servicios y capitales. Sin embargo, las cuestiones de seguridad y de defensa seguían estando en manos de cada uno de los Estados miembros ya que estos seguían siendo soberanos en ambos aspectos.

«Señor presidente, damas y caballeros, una exigencia de orden moral y político se plantea a la nueva Europa que poco a poco estamos construyendo», así abrió el debate aquel día el eurodiputado Falqui.
«Esta Europa sólo podrá sobrevivir basándose en la verdad y en la perfecta transparencia de sus instituciones ante las oscuras intrigas contra la democracia que han marcado la historia, incluso la historia reciente, de muchos países europeos.»

Subrayó Falqui que no habría «futuro alguno, señoras y señores, si no disipamos ese sentimiento de haber vivido en lo que pudiéramos llamar un doble Estado, abierto y democrático por un lado, por el otro clandestino y reaccionario. Es por ello que tenemos que conocer la naturaleza y el número de redes “Gladio” a las que dieron abrigo los Estados miembros de la Comunidad Europea» [37].

El eurodiputado belga Dury (socialista) compartía aquellas preocupaciones al declarar a sus colegas parlamentarios: «Lo que nos inquieta en el caso Gladio es que tales redes hayan podido existir a espaldas y fuera de todo control de las instituciones políticas democráticas. Ese es, a mi entender, el principal problema subsistente.»
Dury concluyó que la historia de los ejércitos secretos debía ser investigada: «Estamos, por nuestra parte, convencidos de la necesidad de arrojar luz sobre todo este asunto para definir todas sus implicaciones y poner fin a los abusos que pudiesen perdurar y afectar a otras organizaciones así como prevenir las posibles tentaciones que pudiesen haberse suscitado».

Según el eurodiputado belga, la investigación tenía que abordar también el papel de la OTAN «aunque en lo tocante a su responsabilidad y la del SHAPE, no creo que se pueda hablar de conspiración», indicó.
«Me parece, a pesar de todo, que tenemos que mantenernos especialmente vigilantes y atentos si queremos que se sepa toda la verdad. Bien sabemos que ciertos miembros de Gladio son también miembros de los comités de la OTAN».
Y concluyó: «Arrojar luz sobre este tipos de zonas oscuras constituye precisamente la obligación que nos confiere nuestro mandato democrático» [38].

«Señor presidente, el sistema Gladio operó durante 40 años bajo distintos nombres», declaró ante sus colegas el parlamentario griego Ephremidis.
«Operó en la clandestinidad y razonablemente podemos atribuirle una responsabilidad en todos los actos de desestabilización, de provocación y de terrorismo cometidos en nuestros países a lo largo de 4 décadas, actos en los que seguramente se encuentra implicado de forma directa o indirecta».
Ephremidis denunció enérgicamente la red stay-behind en su conjunto y sobre todo «el hecho que [esa red] haya sido instaurada por la CIA y la OTAN, las cuales –con el pretexto de defender la democracia– pisotearon ésta última y la utilizaron en aras de sus funestos propósitos».

Al aludir de forma implícita al papel que desempeñó el Gladio griego en el golpe de Estado de 1967, señaló indignado el hecho que «la democracia que se supone disfrutamos no ha sido ni es en realidad otra cosa que una fachada» y llamó al Parlamento Europeo a realizar una investigación.
«Hay que descubrir cada una de las sutilezas del asunto y, para ello, tenemos que formar una subcomisión investigadora encargada de escuchar a los testigos y de dar a conocer toda la verdad para que se tomen todas las medidas necesarias para liberar por fin nuestros países de esas organizaciones clandestinas» [39].

El parlamentario belga de Donnea (reformador liberal) ofreció, por su parte, una visión muy diferente: «Señor presidente, al término de la Segunda Guerra Mundial, para la mayoría de nuestros Estados estaba plenamente justificada la creación de servicios que tuvieran como misión la preparación de redes de resistencia que pudieran ser activadas en caso de ocupación de nuestro territorio por parte de los ejércitos del Pacto de Varsovia».
Este eurodiputado belga subrayó: «Estamos por lo tanto en deuda con todos aquellos que, mientras la guerra fría se prolongaba eternamente, trabajaron en esas redes».

Para de Donnea era evidente que los ejércitos secretos tenían que seguir siendo secretos: «Para mantener su eficacia, esas redes tenían necesariamente que mantenerse en la sombra», aunque deseaba de todas maneras que salieran a la luz sus supuestos vínculos con actividades terroristas: «Dicho esto, si existen indicios o fuertes presunciones que permiten suponer que esas redes hayan podido actuar de forma ilegal y anormal en ciertos países, es interés de todos averiguar la verdad y castigar a los culpables» [40].

El diputado flamenco Vandemeulebroucke resumió de manera bastante justa el sentir de numerosos europeos: «Este caso deja un gusto amargo porque se remonta a la creación de la Comunidad Europea y porque pretendemos precisamente instaurar una nueva forma de democracia».
Precisó Vandemeulebroucke que era sobre todo el secreto que rodeaba la operación lo que le inquietaba como parlamentario, ya que «los presupuestos de esas organizaciones clandestinas se mantuvieron también en secreto. No se discutieron nunca en ningún parlamento y queremos expresar nuestra inquietud en cuanto al hecho que (…) resulta evidente que existen órganos capaces de tomar decisiones y de hacer que estas se apliquen sin verse sometidos a ningún tipo de control democrático».

El diputado holandés concluyó: «Quiero protestar más enérgicamente aun contra el hecho que el ejército americano, ya sea a través del SHAPE, de la OTAN o de la CIA, se arrogue el derecho de interferir en nuestra democracia».
Reconoció después que el asunto no entraba dentro del campo de competencia del Parlamento Europeo. «Estoy perfectamente conciente de que no somos competentes en materia de seguridad y de mantenimiento de la paz», explicó. «Es por eso que la resolución votada pide la creación de una comisión investigadora parlamentaria en cada uno de los 12 Estados miembros para se sepa la verdad» [41].

Como consecuencia de los debates, el Parlamento Europeo decidió adoptar una resolución sobre el caso Gladio. La resolución contenía una enérgica denuncia del fenómeno y, en su preámbulo, intentaba describir la operación a través de 7 puntos:

1. «Considerando que varios gobiernos europeos han revelado la existencia desde hace 40 años y en varios Estados miembros de la Comunidad de una organización que realiza operaciones armadas y de inteligencia paralela»;

2. «Considerando que durante estos 40 años esa organización escapó a todo control democrático y fue dirigida por los servicios secretos de los Estados interesados en colaboración con la OTAN»;

3. «Temiendo que tales redes hayan podido interferir ilegalmente en los asuntos políticos internos de los Estados miembros o que sigan teniendo la capacidad de hacerlo»;

4. «Considerando que en ciertos Estados miembros los servicios secretos militares (o elementos incontrolables en el seno de esos servicios) han estado implicados en graves actos de terrorismo y criminales como se ha probado mediante diversas investigaciones judiciales»;

5. «Considerando que esas organizaciones actuaron y siguen actuando fuera de todo marco legal, no están sometidas a ningún control parlamentario y, en la mayor parte de los casos, sin que sean informados los más altos responsables del gobierno y los garantes de la Constitución»;

6. «Considerando que las diferentes organizaciones “Gladio” disponen de sus propios arsenales y equipamientos militares que les garantizan una fuerza de ataque desconocida, constituyendo así una amenaza para las estructuras democráticas de los países en los que operan y han operado»;

7. «Profundamente preocupado ante la existencia de órganos de decisión y de ejecución fuera de todo control democrático y de naturaleza totalmente clandestina, en momentos en que un fortalecimiento de la cooperación comunitaria en materia de seguridad está siendo el centro de todos los debates».

Después de aquel preámbulo, la resolución condenaba, en primer lugar, «la creación clandestina de redes de acción y de manipulación y [llamaba] a abrir una profunda investigación sobre la naturaleza, la estructura, los objetivos y todo otro aspecto de esas organizaciones secretas o de todo grupo disidente, sobre su utilización como forma de injerencia en los asuntos políticos internos de los países interesados, sobre el problema del terrorismo en Europa y sobre la posible complicidad de los servicios secretos de los Estados miembros o de terceros países».

En segundo lugar, la Unión Europea protestaba «enérgicamente contra el derecho que sean arrogado ciertos responsables del ejército estadounidense que trabajan para el SHAPE o para la OTAN a estimular la creación en Europa de una red clandestina de inteligencia y acción».

En un tercer punto, la resolución llamaba a «los gobiernos de los Estados miembros a desmantelar todas las redes militares y paramilitares clandestinas».

Como cuarto punto, la Unión Europea exhortaba «las jurisdicciones de los países en los que la presencia de tales organizaciones militares [estaba] comprobada a determinar con exactitud su composición y su forma de operar y a establecer un listado de todas las acciones que al parecer realizaron con vistas a desestabilizar las estructuras democráticas de los Estados miembros».

La UE reclamaba además que «todos los Estados miembros tomen las medidas necesarias, de ser necesario mediante la nominación de comisiones parlamentarias de investigación, con el fin de hacer un listado exhaustivo de las organizaciones secretas en ese contexto y, al mismo tiempo, de controlar sus vínculos con sus respectivos servicios de inteligencia y, de ser el caso, con grupos terroristas y/u otras prácticas ilegales».

El sexto punto de la resolución estaba dirigido al Consejo de Ministros de la Unión Europea, muy especialmente a los ministros de Defensa, y lo llamaba a «proporcionar toda la información sobre las actividades de esas servicios clandestinos de inteligencia y de acción».

En el séptimo punto, el Parlamento Europeo pedía «a su comisión competente que escuchara testigos con el fin de aclarar el papel y el impacto de la organización “GLADIO” y de otras redes similares».

Como último punto, aunque no menos importante, y aludiendo explícitamente a la OTAN y a los Estados Unidos, el Parlamento Europeo «[ordenaba] a su presidente transmitir la presente resolución a la Comisión del Consejo de Europa, al secretario general de la OTAN, a los gobiernos de los Estados miembros y al gobierno de los Estados Unidos» [42].

Mucho ruido para nada. Ni una sola de las 8 medidas que exigía el Parlamento Europeo se ejecutó debidamente. Bélgica, Italia y Suiza fueron los únicos países que nombraron cada uno una comisión investigadora parlamentaria y presentaron un informe público sustancial y detallado.

Y, aunque la resolución se puso en conocimiento de los servicios interesados de la Unión Europea, la OTAN y el gobierno estadounidense, ni el secretario general de la OTAN Manfred Worner, ni el presidente de los Estados Unidos George Bush padre apoyaron la apertura de una investigación exhaustiva u ofrecieron explicaciones públicas.

(Continuará)

Daniele Ganser

Daniele Ganser. Historiador suizo, especialista en relaciones internacionales contemporáneas. Se dedica a la enseñanza en la universidad de Basilea, Suiza.

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[1] La coalición se componía de Kuwait, Estados Unidos, Arabia Saudita, Gran Bretaña, Francia, Holanda, Egipto, Omán, Siria, Qatar, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Israel, Afganistán, Bangla Desh, Canadá, Bélgica, Checoslovaquia, Alemania, Honduras, Italia, Níger, Rumania y Corea del Sur. El 29 de noviembre de 1990, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 678 que autorizaba a los aliados de Kuwait a hacer uso, al término del plazo fijado en el ultimátum, de «todos los medios necesarios (…) con el fin de restaurar la paz mundial y la estabilidad internacional en la región», si Irak no se retiraba de Kuwait antes del 15 de enero de 1991. Al no respetar Sadam Husein el ultimátum de la ONU, la operación Tormenta del Desierto, bajo el mando de los Estados Unidos, comenzó el 17 de enero de 1991 con una serie de bombardeos aéreos masivos, seguidos el 24 de enero por el comienzo de la invasión por fuerzas terrestres. Las fuerzas iraquíes fueron rápidamente derrotadas y la capital de Kuwait fue liberada el 27 de febrero. Al día siguiente, la coalición anunciaba el fin de los combates. Las cifras estimadas de soldados muertos son de 100 000 entre las fuerzas iraquíes y sólo 370 en las filas de la coalición. El 3 de marzo de 1991, Irak aceptó un cese del fuego y Sadam Husein se mantuvo en el poder.

[2] Leo Muller, Gladio. Das Erbe des Kalten Krieges. Der NATO Geheimbund und sein deutscher Vorläufer (Rowohlt, Hamburgo, 1991), p.27.

[3] Sin autor determinado, «Spinne unterm Schafsfell. In Südeuropa war die Guerillatruppe besonders aktiv – auch bei den Militärputschen in Griechenland und der Türkei?» publicado en el semanario informativo alemán Der Spiegel, n°48, 26 de noviembre de 1990.

[4] Presse- und Informationsamt der Bundesregierung. Pressemitteilung n°455/90, de Hans Klein, 14 de noviembre de 1990. Ver también Muller, Gladio, p.30.

[5] Sin autor determinado, «Das blutige Schwert der CIA. Nachrichten aus dem Kalten Krieg : In ganz Europa gibt es geheime NATO Kommandos, die dem Feind aus dem Osten widerstehen sollen. Kanzler, Verteidigungsminister und Bundeswehrgenerale wussten angeblich von nichts. Die Spuren führen nach Pullach, zur ‘stay-behind organisation’ des Bundesnachrichtendienstes» publicado en el semanario informativo alemán Der Spiegel, 19 de noviembre de 1990.

[6] Fragmento de Muller, Gladio, p.14.

[7] ] Ibid., p.75.

[8] Der Spiegel del 19 de noviembre de 1990, op. cit.

[9] Fragmento de Jan Willems, Gladio (Editions EPO, Bruxelles, 1991), p.13.

[10] Willems, Gladio, p.13.

[11] Sénat de Belgique : Enquête parlementaire sur l’existence en Belgique d’un réseau de renseignement clandestin international [Senado de Bélgica: Investigación parlamentaria sobre la existencia en Bélgica de una red clandestina internacional de inteligencia]. Informe presentado por los señores Erdman y Hasquein a nombre de la comisión investigadora. Bruselas, 1º de octubre de 1991.

[12] Sénat de Belgique : Enquête parlementaire sur l’existence en Belgique d’un réseau de renseignement clandestin international [Senado de Bélgica: Investigación parlamentaria sobre la existencia en Bélgica de una red clandestina internacional de inteligencia]. Informe presentado por los señores Erdman y Hasquein a nombre de la comisión investigadora. Bruselas, 1º de octubre de 1991.

[13] Agencia internacional de prensa Associated Press, 11 de noviembre de 1990.

[14] Muller, Gladio, p.30.

[15] Diario francés Le Monde del 13 de noviembre de 1990 («Les suites de l’affaire "Gladio" Le président de la République, M. Cossiga, est prêt à donner "toute information opportune"»). Ver también el semanario suizo Wochenzeitung del 14 de diciembre de 1990.

[16] Jean-Francois Brozzu-Gentile, L’affaire Gladio: Les réseaux secrets américains au coeur du terrorisme en Europe (Editions Albin Michel, Paris, 1994), p.140.

[17] Diario francés Le Monde del 14 de noviembre de 1990. Agencia de prensa internacional Reuters, 12 de noviembre de 1990. Diario británico The Guardian del 14 de noviembre de 1990 «Nato’s secret network ’also operated in France’».

[18] Gentile, Gladio, p.141.

[19] Diario británico The Guardian del 14 de noviembre de 1990.

[20] Richard Norton Taylor, «Secret Italian unit ‘trained in Britain’» en el diario británico The Guardian del 17 de noviembre de 1990.

[21] Whitehall es la avenida londinense donde se encuentran las sedes de los principales ministerios. Generalmente se menciona para referirse al Foreign Office [el ministerio británico de Relaciones Exteriores].

[22] Hugh O’Shaughnessy, Gladio: «Europe’s best kept secret». Se suponía que estos agentes se quedarían tras las líneas enemigas si el Ejército Rojo invadía Europa occidental. Pero esa red, instaurada con las mejores intenciones, degeneró en algunos países convirtiéndose en instrumento del terrorismo y de la agitación política de extrema derecha. Diario británico The Observer, 7 de junio de 1992.

[23] Agencia internacional de prensa Associated Press, 14 de noviembre de 1990. El texto íntegro de la carta de Lubber al parlamento se publicó en neerlandés en el diario NRC Handelsblatt, edición del 14 de noviembre de 1990 bajo el título «Brief premier Lubbers “geheime organisatie” ». También aparece con la identificación Kamerstuk N°21895 en los archivos del parlamento de Holanda.

[24] internacional de prensa Associated Press, 14 novembre 1990.

[25] La retranscripción íntegra se publicó en el Luxemburger Wort el 15 de noviembre de 1990.

[26] Diario británico The Guardian, 10 de noviembre de 1990.

[27] Diario portugués Diario De Noticias, 17 de noviembre de 1990.

[28] Joao Paulo Guerra, «‘Gladio’ actuou em Portugal» en el diario portugués O Jornal, 16 de noviembre de 1990.

[29] «Calvo Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Moran sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El País, 21 de noviembre de 1990.

[30] Diario danés Berlingske Tidende, 25 de noviembre de 1990.

[31] Agencia internacional de prensa Associated Press, 14 de noviembre de 1990.

[32] Serdar Celik, «Turkey’s Killing Machine: The Contra Guerrilla Force», Kurdistan Report, febrero-marzo de 1994. La fuente es una entrevista con el jefe del Estado Mayor Dogan Gures publicada en el diario turco Milliyet el 5 de septiembre de 1992.

[33] Lucy Komisar, «Turkey’s terrorists: A CIA legacy lives on» en The Progressive, abril de 1997.

[34] Ibid.

[35] Hugh Pope, «Turkey Promoted Death Squads and Drug Trafficking. Prime Minister’s Probe of 1996 Car Crash Scandal Excoriates Rival Mrs Ciller» en el diario estadounidense Wall Street Journal, 26 de enero de 1998.

[36] En 1990, los países miembros de la Unión Europea eran Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Irlanda, Gran Bretaña, Grecia, España y Portugal.

[37] Debates del Parlamento Europeo, 22 de noviembre de 1990. Retranscripciones oficiales.

[38] Ibid.

[39] Ibid.

[40] Ibid.

[41] Ibid.

[42] Resolución del Parlamento Europeo sobre el caso Gladio, 22 de noviembre de 1990.


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¿Prepara Israel tres nuevas guerras?


01-12-2009
Juanlu González
bitsrojiverdes.org

A pesar de los oficios del nuevo Nobel de la Paz, o mejor sería decir, por culpa de los oficios del presidente Obama, en Oriente Medio resuenan tambores de guerra. Realmente nunca dejaron de sonar aunque fueron muchos los que se lo jugaron todo a la carta del nuevo presidente de EEUU para solventar esos temas candentes que son fuente de la inestabilidad mundial y que permanecen irresolubles desde hace ya bastantes lustros.

Ese es el caso de Abbas, quien aún no se ha podido recuperar del berrinche que le ha provocado oír la prosa de Obama, tras embelesarse tanto tiempo con su huera poesía.
Pero desde luego no es el único defraudado, en la opinión pública mundial comienza a ser una apreciación muy general, como también lo es su menguante nivel de aceptación en EEUU.

Todos los frentes clásicos siguen abiertos y en plena ebullición.
En Irak persiste la amenaza de una confrontación confesional y su gobierno se manifiesta impotente ante el incremento de la violencia.
En Afganistán es probable que el invierno proporcione un cierto respiro a los ejércitos invasores, pero no va a dejar de complicarse cuando las condiciones meteorológicas mejoren dada la fortaleza creciente de la resistencia y el rechazo a las acciones de EEUU y la OTAN, saldadas habitualmente con decenas y decenas de bajas civiles.

Pero, sin duda, es el frente iraní el más complejo de todos.
A pesar de su artificiosidad, de apenas haber pasado aún de la vertiente diplomática, de ser un conflicto generado ad hoc sustentado en pruebas ficticias que esconden un interés estratégico inconfesable, se ramifica en otros tres conflictos diferentes ya de por sí muy peligrosos.

Aunque EEUU parece decidido a no explorar vías diferentes a las sanciones en el Consejo de Seguridad (aunque azuce el terrorismo interno o juegue a matar o hacer desaparecer técnicos nucleares), Israel sí que ha amenazado repetidamente con atacar a Irán si el imperio no lo hace directamente.

Sin embargo, antes de emprender operaciones bélicas al descubierto sobre las instalaciones nucleares y militares de la república islámica, necesita cubrir sus flancos.
Se podrá argüir que ya lo intentó recientemente, pero dos sonados fracasos fueron todos los resultados obtenidos anteriormente a pesar de contar con una de las mayores maquinarias bélicas del mundo, con todo el apoyo norteamericano y sin aplicar ninguna cortapisa relacionada con la ética o las convenciones internacionales que protegen a los civiles en tiempo de guerra.
Hamas y Hezbollah siguen en el poder en Gaza y el sur de Líbano respectivamente y con sus arsenales intactos si no reforzados para resistir nuevas invasiones.

El informe Goldstone sobre las masacres cometidas por el Tsahal durante la operación Plomo Fundido ha dañado duramente el frente diplomático sionista a pesar de su evidente parcialidad en favor de Israel —no en vano está redactado por un convencido sionista—. Israel ha quedado bastante tocado.

Como decía la editorial del diario Haaretz de hace un par de semanas:
La situación diplomática de Israel ha tocado fondo.

Las negociaciones con los palestinos están paralizadas y el presidente palestino Mahmoud Abbas amenaza con quitarse de en medio. La vía siria está paralizada. El Primer Ministro Benjamin Netanyahu tiene problemas hasta para conseguir una reunión en la Casa Blanca. El informe Goldstone describe a Israel como un Estado criminal, y todo esto ocurre en el contexto de crecientes amenazas estratégicas: la ocupación, la erosión del equilibrio demográfico y el crecimiento de los arsenales de Irán, Hezbolá y Hamas.

En el fondo de todo subyace la negativa a negociar con los palestinos (y sirios y libaneses) sobre las bases del derecho internacional y los compromisos adquiridos por anteriores gobiernos hebreos.
Es probable que, de no cambiar las cosas tras el envite de Abbas, pueda comenzar una nueva intifada en Cisjordania que sirva de válvula de escape ante tantas renuncias, tanta humillación, tanta violencia y tanto desprecio sufridos por el pueblo palestino durante más de 50 años.

Si Israel decide atacar a Irán tienen que neutralizar antes los cohetes de Gaza y Líbano. Para ello no le queda otro remedio que acabar definitivamente con Hamás y Hezbollah.
Quizá un síntoma de la existencia de los preparativos bélicos es que el martes pasado finalizó la remodelación y construcción de refugios antiaéreos en las zonas limítrofes con ambas regiones, pero el propio ejército es consciente de que cada día que pasa los cohetes de las resistencia palestina y libanesa son capaces de adentrarse más en suelo israelí y que nunca más una guerra será ajena a su territorio patrio.Como declaró el viceministro de defensa Matan Vilnai
Una guerra sólo en el frente militar, como sucedió en la Guerra del Yom Kippur de 1973 —y que no afecte a la población civil—, ya no volverá a tener lugar.

Quizá ahí radique la afición de los israelíes por la guerra, casi siempre la han visto desde el lado de la abrumadora superioridad militar y fuera de sus fronteras. Los muros antes insalvables son superados por simples petardos caseros, las antaño invulnerables fortalezas andantes, los merkavas, sucumben ante unos RPG-29 rusos que ya tienen bastantes añitos (son de finales de los 80).

Es innegable que la doctrina de la destrucción mutua ha ayudado a evitar que se inicien muchas guerras de alta intensidad, de ahí que el estado sionista se dedique con tanta fruición a evitar que los países de su entorno tengan capacidad defensiva frente a la tradicional total supremacía ofensiva del Tsahal.

Justamente en estos días se han producido maniobras militares en Irán simulando un ataque a sus instalaciones nucleares para mostrar al mundo su poderío antiaéreo y avisar a EEUU e Israel de que no cometan el “estúpido error” de atacarlos.

No cabe duda de que la república islámica en los últimos años ha progresado enormemente en el campo militar, aunque es probable que tenga poco que hacer contra los F-15 y F-16 israelíes de fabricación norteamericana. Sobre todo sin contar con los sistemas S-300 soviéticos que Moscú usa como moneda de cambio en las relaciones bilaterales con los Estados Unidos, a pesar de haber sido comprados en 2007.
Probablemente la ruptura del contrato sea el pago no declarado a la retirada del escudo antimisiles que el Pentágono quería instalar en Chequia y Polonia.

En cualquier caso, con S-300 o sin ellos, no van a ponérselo fácil a su agresor, Irán no es el Irak machacado por dos guerras y por la hambruna, que invadieron como un paseo militar.
Este país no va a abandonar su programa nuclear civil, todo lo contrario, no va a renunciar a su inalienable derecho como firmante del Tratado de No Proliferación. Hoy mismo ha anunciado la construcción de diez plantas de enriquecimiento de uranio para surtir a la central de Natanz y le ha pedido a la AIEA, de la que es miembro, que le facilite los diseños de construcción de las instalaciones para poder subir la pureza del uranio al nivel requerido para ser combustible nuclear (19,5%).

Tampoco Hezbollah va a dejarse atrapar fácilmente.
Es obvio que Israel ya conoce las técnicas enemigas que le llevaron al desastre de la anterior invasión de 2006 y muchas de sus infraestructuras subterráneas, pero las milicias han tenido tiempo de rearmarse y recuperarse desde entonces.
No hay que hacer mucho caso a las declaraciones de las partes en conflicto, será siempre difícil separar la verdad de la propaganda, pero en boca de Ehud Barak, ministro de defensa de Israel, Hezbollah cuenta en la actualidad con el triple de misiles que antes de comenzar la anterior guerra y, desde luego, con mayor potencia y autonomía.
Es probable que ni la nuclear de Dimona ni TelAviv estarían a salvo de Hezbollah si se inicia la 3ª Guerra de Líbano.
Pero tanto o más preocupante que la capacidad bélica es el conocimiento tan amplio que la inteligencia de la resistencia libanesa tiene de las fuerzas que operan cerca de la frontera y de los medios usados para patrullar.
Ya durante la guerra lograron hackear las comunicaciones enemigas, pero al parecer, según publicó a mediados de mes el diario Yedioth Ahronoth, la inteligencia de la resistencia tiene bastantes infiltrados entre la población y el ejército del norte de Israel y conoce perfectamente sus capacidades.

Israel también tiene sus redes de espionaje al sur (y al norte) del Litani, pero ha sufrido varios reveses importantes en los últimos tiempos en este campo, algunos de ellos con la intervención de fuerzas españolas bajo mando de UNIFIL, lo que ha causado no pocos dolores de cabeza a la diplomacia española y puede estar en el origen de la presión a Berlusconi para que no ceda el control militar de la UNIFIL a España en febrero.

Los militares hebreos aconsejan que, de producirse una nueva invasión, debería coincidir con la primavera, el momento en que el terreno esté un poco más duro y favorezca el avance de los tanques. Habrá que ver si finalmente se atreven.

Más fácil sería lanzar otra operación sobre Gaza, pero para lograr desbancar del poder a Hamás y acabar con su capacidad de resistencia, no podrán repetir los mismos errores de hace un año.
Sus fuerzas militares se quedaron en las periferias de las ciudades para evitar luchar en el cuerpo a cuerpo y prefirieron masacrar a la población civil desde el aire y con la artillería desde tierra.
Lo único que lograron fue aumentar el sufrimiento de la población y propinar un castigo colectivo mediante todo tipo de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, tal y como recoge el informe de la ONU.

Tampoco son baladíes las dificultades técnicas del ataque aéreo propiamente dicho a Irán.
Durante el vuelo desde Israel tendrán que atravesar el espacio aéreo de terceros países y, sin el apoyo de EEUU o algunos países árabes (Irak, Egipto), es bastante difícil que logren resultados satisfactorios para los agresores.
La protección con la que cuentan muchas de las instalaciones nucleares pueden hacer los bombardeos totalmente inútiles, no ya por su equipamiento antiaéreo, sino por la propia construcción subterránea de las zonas más sensibles que pueden convertirlas en invulnerables a las bombas convencionales israelíes.

Aunque obviamente se trata de futuribles, de momento aún hay demasiadas variables sin aclarar como para poder aventurar un desenlace concreto con cierto rigor.
Habrá que seguir atentos a los oráculos si queremos predecir cualquier futuro movimiento en el complejo tablero de ajedrez en que hemos convertido a Oriente Medio. Pero una cosa está clara, las partidas ya no tienen ganador antes de comenzar.
http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=3510

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