
Conferencia magistral de Noam Chomsky en la Sala Nezahualcóyotl (México D.F.)
28-09-2009
Noam Chomsky
La Jornada
¿Qué lecciones nos han dejado dos décadas de una realidad mundial unipolar?
Noam Chomsky disertó el pasado lunes largamente sobre esta pregunta y dejó en oídos del auditorio ideas sorprendentes, en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line.
Ideas sorprendentes como la de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, descrito como una mercancía con una mercadotecnia tan exitosa, que el año pasado mereció el primer lugar en campañas promocionales por parte de la industria de la publicidad. Más famoso que las computadoras Apple. Tan vendible como una pasta de dientes o un fármaco.
O la idea de que la invasión estadunidense a Panamá, en 1989, hoy apenas una nota a pie de página para muchos, fue en realidad la señal de que Wa-shington iniciaba, a través de la ficción de la guerra contra las drogas, una nueva etapa de dominación, cuando apenas habían pasado algunas semanas de la caída del Muro de Berlín.
O bien, un dato puntual, asombroso: la preocupación manifestada en 1990, en un taller de desarrollo de estrategias para América Latina en el Pentágono, de que una eventual apertura democrática en México osara desafiar a Estados Unidos. La solución propuesta fue imponer a nuestro país un tratado que lo atara de manos con las reformas neoliberales. La propuesta se materializó en el Tratado de Libre Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994.
Así, la reseña de Chomsky de las dos últimas dos décadas llegó al momento actual, al proceso de remilitarización de América Latina con siete nuevas bases en Colombia y la reactivación de la Cuarta Flota de su armada.
Todo, para aterrizar en la visión de un continente, el nuestro, que pese a todo comienza a liberarse por sí solo de este yugo, con gobiernos que desafían las directrices de Washington, pero sobre todo con movimientos populares de masas de gran significación.
Congruente con esta importancia que Chomsky da a los procesos sociales y a su constante llamado a visibilizar a sus protagonistas, al concluir su conferencia magistral y una entrevista con TV Unam, el académico todavía tuvo fuerzas para encontrarse brevemente con Trinidad Ramírez, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, esposa del preso político Ignacio del Valle, la cual agradeció al conferencista que fuera firmante de la segunda campaña por la libertad de 11 presos, le regaló su paliacate rojo y, por supuesto, también su machete.
Blanche Petrich
A continuación se reproducen las palabras de Noam Chomsky en la sala Nezahualcóyotl:
Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester. Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa. En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama intelectuales y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro.
Los principales arquitectos
Un segundo punto, que no hay que olvidar, lo expresó Adam Smith. Él se refería a Inglaterra, la potencia más grande de su tiempo, pero sus observaciones son generalizables. Smith observaba que los principales arquitectos de políticas públicas en Inglaterra eran los comerciantes y los fabricantes, quienes se aseguraban de que sus intereses fueran bien servidos por tales políticas, por gravoso que fuera el efecto en otros –incluido el pueblo de Inglaterra– y pese a la severidad que tuvieran para quienes sufren la salvaje injusticia de los europeos en otras partes.
Smith fue una de esas raras figuras que se apartaron de la práctica normal de retratar a Inglaterra como una potencia angelical, única en la historia del mundo, dedicada sin egoísmo al bienestar de los bárbaros. Un ejemplo revelador, en estos términos exactos, es un ensayo clásico de John Stuart Mill, uno de los más decentes e inteligentes intelectuales occidentales, en el que explicaba por qué Inglaterra tenía que culminar su conquista de la India en aras de los más puros fines humanitarios. Lo escribió justo en el momento de mayores atrocidades de Inglaterra en la India, cuando el verdadero fin de una mayor conquista era permitir a Inglaterra apoderarse del monopolio del opio y establecer la más extraordinaria empresa de narcotráfico en la historia mundial, y así obligar a China, con lanchas cañoneras y venenos, a aceptar las mercancías de fabricación británicas, que China no quería.
La plegaria de Mill es la norma cultural. La máxima de Smith es la norma histórica.
Hoy, los principales arquitectos de las políticas públicas no son los comerciantes y los fabricantes, sino las instituciones financieras y las corporaciones trasnacionales.
Una refinada versión actual de la máxima de Smith es la teoría de la inversión en política, desarrollada por el economista político Thomas Ferguson, la cual considera que las elecciones son la ocasión para que grupos de inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia comprando las elecciones.
Como muestra Ferguson, esta teoría es un mecanismo muy bueno para predecir políticas públicas durante un periodo largo.
Entonces, para lo ocurrido en 2008 debimos haber anticipado que los intereses de las industrias financieras tendrían prioridad para el gobierno de Obama. Fueron sus principales provedoras de fondos y se inclinaron mucho más por Obama que por McCain. Y así resultó ser. El semanario de negocios Business Week se ufana ahora de que la industria de las aseguradoras ganó la batalla por la atención a la salud, y de que las instituciones financieras que crearon la crisis actual emergen incólumes y aun fortalecidas, tras un enorme rescate público –lo que acomoda el escenario para la siguiente crisis–, apuntan los editores. Y añaden que otras corporaciones aprendieron valiosas lecciones de estos triunfos y ahora organizan grandes campañas para frenar la aprobación de cualquier medida relacionada con energía y conservación (por suave que sea), con pleno conocimiento de que frenar esas medidas negará a sus nietos cualquier posibilidad de supervivencia decente. Por supuesto, no es que sean malas personas, ni son ignorantes. Ocurre que las decisiones son imperativos institucionales. Quienes deciden no seguir las reglas son excluidos, a veces en formas muy notables.
Las elecciones en Estados Unidos son montajes espectaculares (extravaganzas), conducidos por la enorme industria de las relaciones públicas que floreció hace un siglo en los países más libres del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, donde las luchas populares habían ganado la suficiente libertad para que el público ya no tan fácilmente fuera controlado por la fuerza. Entonces, los arquitectos de las políticas públicas se dieron cuenta de que iba a ser necesario controlar las actitudes y las opiniones. Uno de los elementos de la tarea era controlar las elecciones.
Estados Unidos no es una democracia guiada como Irán, donde los candidatos requieren la aprobación de los clérigos imperantes. En sociedades libres, como Estados Unidos, son las concentraciones de capital las que aprueban candidatos y, entre quienes pasan por el filtro, los resultados terminan casi siempre determinados por los gastos de campaña.
Los operadores políticos están siempre muy conscientes de que con frecuencia el público disiente profundamente, en algunos puntos, de los arquitectos de las políticas públicas. Entonces, las campañas electorales evitan ahondar en cualquier punto y favorecen las consignas, las florituras de oratoria, las personalidades y el chismorreo. Cada año la industria de la publicidad otorga un premio a la mejor campaña promocional del año. En 2008 el premio se lo llevó la campaña de Obama, derrotando incluso a las computadoras Apple. Los ejecutivos estaban eufóricos. Se ufanaban abiertamente de que éste era su éxito más grande desde que comenzaron a promocionar candidatos cual si fueran pasta de dientes o fármacos que asocian con estilos de vida, técnicas que cobraron fuerza durante el periodo neoliberal, primero que nada con Reagan.
En los cursos de economía, uno aprende que los mercados se basan en consumidores informados que eligen racionalmente sus opciones. Pero quien mire un anuncio de televisión sabe que las empresas destinan enormes recursos a crear consumidores uniformados que eligen irracionalmente sus opciones. Los mismos dispositivos utilizados para derruir mercados se adaptan al objetivo de socavar la democracia, creando votantes desinformados que tomarán decisiones irracionales a partir de una limitada serie de opciones compatibles con los intereses de los dos partidos, que a lo sumo son facciones competidoras de un solo partido empresarial.
Tanto en el mundo de los negocios como en el político, los arquitectos de las políticas públicas son constantemente hostiles con los mercados y con la democracia, excepto cuando buscan ventajas temporales. Por supuesto, la retórica puede decir otra cosa, pero los hechos son bastante claros.
La máxima de Adam Smith tiene algunas excepciones, que son muy instructivas. Un ejemplo contemporáneo importante son las políticas de Washington hacia Cuba desde que ésta obtuvo su independencia, hace 50 años. Estados Unidos es una sociedad que goza de una libertad poco común, así que contamos con buen acceso a los registros internos que revelan el pensamiento y los planes de los arquitectos de las políticas públicas. A los pocos meses de la independencia de Cuba, el gobierno de Eisenhower formuló planes secretos para derrocar al régimen e inició programas de guerra económica y de terrorismo, cuya escala fue aumentada bruscamente por Kennedy, y que continúan en varias formas hasta nuestros días. Desde el inicio, la intención explícita fue castigar lo suficiente al pueblo cubano para que derrocara al régimen criminal. Su crimen era haber logrado desafiar políticas estadunidenses que databan de la década de 1820, cuando la doctrina Monroe declaró la intención estadunidense de dominar el hemisferio occidental sin tolerar interferencia alguna de fuera ni de dentro.
Aunque las políticas bipartidistas hacia Cuba concuerdan con la máxima de Tucídides, entran en conflicto con el principio de Adam Smith, y como tales nos brindan una mirada especial sobre cómo se configuran las políticas. Durante décadas, el pueblo estadunidense ha favorecido la normalización de relaciones con Cuba. Desatender la voluntad de la población es normal, pero en este caso es más interesante que sectores poderosos del mundo de los negocios favorezcan también la normalización: las agroempresas, las corporaciones farmacéuticas y de energía, y otros que comúnmente fijan los marcos de trabajo básicos para la construcción de políticas. En este caso sus intereses son atropellados por un principio de los asuntos internacionales que no recibe el reconocimiento apropiado en los tratados académicos en la materia: podríamos llamarlo el principio de la Mafia. El Padrino no tolera que nadie lo desafíe y se salga con la suya, ni siquiera el pequeño tendero que no puede pagarle protección. Es muy peligroso. Debe, por tanto, erradicarse brutalmente, de tal modo que otros entiendan que desobedecer no es opción. Que alguien logre desafiar al Amo puede volverse un virus que disemine el contagio, por tomar prestado el término usado por Kissinger cuando se preparaba a derrocar el gobierno de Allende.
Ésa ha sido una doctrina principal en la política exterior estadunidense durante el periodo de su dominio global y, por supuesto, tiene muchos precedentes. Otro ejemplo, que no tengo tiempo de revisar aquí, es la política estadunidense hacia Irán a partir de 1979.
Tomó su tiempo cumplir los objetivos plasmados en la doctrina Monroe, y algunos de éstos siguen topándose con muchos impedimentos. El fin último perdura y es incuestionable. Adquirió mucho mayor significación cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en una potencia global dominante y desplazó a su rival británico. La justificación se ha analizado con lucidez.
Por ejemplo, cuando Wa-shington se preparaba para derrocar al gobierno de Allende, el Consejo de Seguridad Nacional puntualizó que si Estados Unidos no lograba controlar América Latina, no podría esperar consolidar un orden en ninguna parte del mundo, es decir, imponer con eficacia su dominio sobre el planeta. La credibilidad de la Casa Blanca se vería socavada, como lo expresó Henry Kissinger. Otros también podrían intentar salirse con la suya en el desafío si el virus chileno no era destruido antes de que diseminara el contagio. Por tanto, la democracia parlamentaria en Chile tuvo que irse, y así ocurrió el primer 11 de septiembre, en 1973, que está borrado de la historia en Occidente, aunque en términos de consecuencias para Chile y más allá sobrepase, por mucho, los terribles crímenes del 11 de septiembre de 2001.
Aunque las máximas de Tucídides y Smith, y el principio de la Mafia, no dan cuenta de todas las decisiones de política exterior, cubren una gama bastante amplia, como también lo hace el corolario referente al papel de los intelectuales. No son el final de la sabiduría, pero se encaminan a él.
Con el contexto proporcionado hasta el momento, miremos el momento unipolar, que es el tópico de gran cantidad de discusiones académicas y populares desde que se colapsó la Unión Soviética, hace 20 años, dejando a Estados Unidos como la única superpotencia global en vez de ser sólo la primera superpotencia, como antes. Aprendemos mucho acerca de la naturaleza de la guerra fría, y del desarrollo de los acontecimientos desde entonces, mirando cómo reacciona Washington a la desaparición de su enemigo global, esa conspiración monolítica y despiadada para apoderarse del mundo, como la describía Kennedy.
Unas semanas después de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos invadió Panamá. El propósito era secuestrar a un delincuente menor, que fue llevado a Florida y sentenciado por crímenes que había cometido, en gran medida, mientras cobraba en la CIA. De valioso amigo se convirtió en demonio malvado por intentar adoptar una actitud desafiante y salirse con la suya, al andarse con pies de plomo en el apoyo a las guerras terroristas de Reagan en Nicaragua.
La invasión mató a varios miles de personas pobres en Panamá, según fuentes panameñas, y reinstauró el dominio de los banqueros y narcotraficantes ligados a Estados Unidos. Fue apenas algo más que una nota de pie de página en la historia, pero en algunos aspectos rompió la tendencia. Uno de ellos fue que se hizo necesario contar con un nuevo pretexto, y éste llegó rápido: la amenaza de narcotraficantes de origen latino que buscan destruir a Estados Unidos. Richard Nixon ya había declarado la guerra contra las drogas, pero ésta asumió un nuevo y significativo papel durante el momento unipolar.
Sofisticación tecnológica en el tercer mundo
La necesidad de un nuevo pretexto guió también la reacción oficial en Washington ante el colapso de la superpotencia enemiga. El gobierno de Bush padre trazó el nuevo rumbo a los pocos meses: en resumidas cuentas, todo se mantendrá bastante igual, pero tendremos nuevos pretextos. Todavía requerimos de un enorme sistema militar, pero ahora hay un nuevo justificante: la sofisticación tecnológica de las potencias del tercer mundo. Tenemos que mantener la base industrial de defensa, eufemismo para describir la industria de alta tecnología apoyada por el Estado. Debemos mantener fuerzas de intervención dirigidas a las regiones ricas en energéticos de Medio Oriente, donde no haríamos responsable al Kremlin de las amenazas significativas a nuestros intereses, a diferencia de las décadas de engaño cuando eso ocurría.
Todo lo anterior pasó muy en silencio, apenas si se notó. Pero para quienes confían en entender el mundo, es bastante ilustrativo.
Como pretexto para una intervención, fue útil invocar una guerra a las drogas, pero como pretexto es muy estrecho. Se necesitaba uno de más arrastre. Rápidamente las elites se volcaron a la tarea y cumplieron su misión. Declararon una revolución normativa que confería a Estados Unidos el derecho a una intervención por razones humanitarias escogida por definición, por la más noble de las razones.
Para expresarlo con sutileza, ni las víctimas tradicionales se inmutaron. Las conferencias de alto nivel en el Sur global condenaron con amargura “el así llamado ‘derecho’ a una intervención humanitaria”. Era necesario un refinamiento adicional, por lo que se diseñó el concepto de responsabilidad de proteger. Quienes prestan atención a la historia no se sorprenderán al descubrir que las potencias occidentales ejercen su responsabilidad de proteger de modo muy selectivo, en adherencia estricta a las tres máximas descritas. Los hechos perturban de tan obvios, y requieren considerable agilidad de las clases intelectuales: otra reveladora historia que debo dejar de lado.
Conforme el momento unipolar se iluminó, otra cuestión que se puso al frente fue el destino de la OTAN. La justificación tradicional para la organización era la defensa contra las agresiones soviéticas. Al desaparecer la Unión Soviética se evaporó el pretexto. Las almas ingenuas, que tienen fe en las doctrinas del momento, habrían esperado que la OTAN desapareciera también; por el contrario, se expandió con rapidez. Los detalles revelan mucho acerca de la guerra fría y de lo que siguió. A nivel más general revelan cómo se forman y ejecutan las políticas de los estados.
A medida que se colapsó la Unión Soviética, Mijail Gorbachov hizo una pasmosa concesión: permitió que una Alemania unificada se uniera a una alianza militar hostil encabezada por la superpotencia global, pese a que Alemania por sí sola casi había destruido Rusia en dos ocasiones durante el siglo XX. Sin embargo, fue un quid pro quo, un esto por aquello, una reciprocidad. El gobierno de Bush prometió a Gorbachov que la OTAN no se extendería a Alemania oriental, y que desde luego no llegaría más al oriente. También le aseguró al mandatario soviético que la organización se transformaría en un ente más político. Gorbachov propuso también una zona libre de armas nucleares desde el Ártico al Mar Negro, un paso hacia una zona de paz que eliminara cualquier amenaza a Europa occidental u oriental. Tal propuesta se pasó por alto sin consideración alguna.
Poco después llegó Bill Clinton al cargo. Muy pronto se desvanecieron los compromisos de Washington. No es necesario abundar sobre la promesa de que la OTAN se convertiría en un ente más político. Clinton expandió la organización hacia el este, y Bush fue más allá. En apariencia Barack Obama intenta continuar la expansión.
Un día antes del primer viaje de Barack Obama a Rusia, su asistente especial en Seguridad Nacional y Asuntos Eurasiáticos informó a la prensa: No vamos a dar seguridades a los rusos, ni a darles ni intercambiar nada con ellos respecto de la expansión de la OTAN o la defensa con misiles.
Se refería a los programas de defensa con misiles estadunidenses en Europa oriental y a la posibilidad de convertir en miembros de la OTAN a dos vecinos de Rusia, Ucrania y Georgia. Ambos pasos eran vistos por los analistas occidentales como serias amenazas a la seguridad rusa, por lo que, de igual modo, podían inflamar las tensiones internacionales.
Ahora, la jurisdicción de la OTAN es todavía más amplia. El asesor de Seguridad Nacional de Obama, el comandante de Marina James Jones, hace llamados a que la organización se amplíe al sur y también al este, de modo que se refuerce el control estadunidense sobre las reservas energéticas de Medio Oriente. El general Jones también aboga por una fuerza de respuesta de OTAN, que confiera a la alianza militar encabezada por Estados Unidos mucho mayor capacidad y flexibilidad para efectuar acciones con rapidez y en distancias muy largas, objetivo que ahora Washington se empeña en lograr en Afganistán.
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, informó a la conferencia de la organización que las tropas de la alianza tienen que custodiar los ductos de crudo y gas que van directamente a Occidente y, de modo más general, proteger las rutas marinas utilizadas por los buques cisternas y otras cruciales infraestructuras del sistema energético. Dicha decisión expresa de forma más explícita las políticas posteriores a la guerra fría: remodelar la OTAN para volverla una fuerza de intervención global encabezada por Estados Unidos, cuya preocupación especial sea el control de los energéticos. Supuestamente, la tarea incluye la protección de un ducto de 7 mil 600 millones de dólares que conduciría gas natural de Turkmenistán a Pakistán e India, pasando por la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están desplegadas las tropas canadienses. La meta es bloquear la posibilidad de que un ducto alterno brinde a Pakistán e India gas procedente de Irán, y disminuir la dominación rusa de las exportaciones energéticas de Asia central, según informó la prensa canadiense, bosquejando con realismo algunos de los contornos del nuevo gran juego en el que la fuerza de intervención internacional encabezada por Estados Unidos va a ser un jugador principal.
Desde los primeros días posteriores a la guerra fría, se entendía que Europa occidental podría optar por un curso independiente, tal vez con una visión gaullista de Europa, del Atlántico a los Urales. En este caso el problema no es un virus que pueda diseminar el contagio, sino una pandemia que podría desmantelar todo el sistema de control global. Se supone que, al menos en parte, la OTAN intenta contrarrestar esa seria amenaza. La expansión actual de la alianza, y los ambiciosos objetivos de la nueva organización, dan nuevo empuje a esos fines.
Los acontecimientos continúan atravesando el momento unipolar, adhiriéndose bien a los principios que rigen los asuntos internacionales. Más en específico, las políticas se conforman muy cerca de las doctrinas del orden mundial formuladas por los planificadores estadunidenses de alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939, reconocieron que, fuera cual fuese el resultado de la guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global y desplazaría a Gran Bretaña. En concordancia, desarrollaron planes para que Estados Unidos ejerciera control sobre una porción sustancial del planeta. Esta gran área, como le llaman, habría de comprender por lo menos el hemisferio occidental, el antiguo imperio británico, el Lejano Oriente y los recursos energéticos de Asia occidental. En esta gran área, Estados Unidos habría de mantener un poder incuestionable, una supremacía militar y económica, y actuaría para garantizar los límites de cualquier ejercicio de soberanía por parte de estados que pudieran interferir con sus designios globales. Al principio los planificadores pensaron que Alemania predominaría en Europa, pero conforme Rusia comenzó a demoler la Wermacht (las fuerzas armadas nazis), la visión se hizo más y más expansiva, y se buscó que la gran área incorporara la mayor extensión de Eurasia que fuera posible, por lo menos Europa occidental, el corazón económico de Eurasia.
Se desarrollaron planes detallados y racionales para la organización global, y a cada región se le asignó lo que se le llamó su función. Al Sur en general se le asignó un papel de servicio: proporcionar recursos, mano de obra barata, mercados, oportunidades de inversión y más tarde otros servicios, tales como recibir la exportación de desperdicios y contaminación. En ese entonces, Estados Unidos no estaba tan interesado en África, así que la pasó a Europa para que explotara su reconstrucción a partir de la destrucción de la guerra. Uno podría imaginar relaciones diferentes entre África y Europa a la luz de la historia, pero no se tuvieron en cuenta. En contraste, se reconoció que las reservas de petróleo de Medio Oriente eran una estupenda fuente de poder estratégico y uno de los premios materiales más grandes en la historia del mundo: la más importante de las áreas estratégicas del mundo, para ponerlo en palabras de Eisenhower. Y los planificadores se daban cuenta de que el control del crudo de Medio Oriente proporcionaría a Estados Unidos el control sustancial del mundo.
Quienes consideran significativas las continuidades de la historia tal vez recuerden que los planificadores de Truman hacían eco de las doctrinas de los demócratas jacksonianos al momento de la anexión de Texas y de la conquista de medio México, un siglo antes. Tales predecesores anticiparon que las conquistas proporcionarían a Estados Unidos un virtual monopolio del algodón, el combustible de la primera revolución industrial: Ese monopolio, ahora asegurado, pone a todas las naciones a nuestros pies, declaró el presidente Tyler. En esa forma, Estados Unidos podría esquivar el disuasivo británico, el mayor problema de esa época, y ganar influencia internacional sin precedente.
Concepciones semejantes guiaron a Washington en su política petrolera. De acuerdo con ella –explicaba el Consejo de Seguridad Nacional de Eisenhower–, Estados Unidos debe respaldar regímenes rudos y brutales y bloquear la democracia y el desarrollo, aunque eso provoque una campaña de odio contra nosotros, como observó el presidente Eisenhower 50 años antes de que George W. Bush preguntara en tono plañidero por qué nos odian y concluyera que debía ser porque odiaban nuestra libertad.
Con respecto a América Latina, los planificadores posteriores a la Segunda Guerra Mundial concluyeron que la primera amenaza a los intereses estadunidenses la representan los regímenes radicales y nacionalistas que apelan a las masas de población y buscan satisfacer la demanda popular de mejoramiento inmediato de los bajos estándares de vida de las masas y el desarrollo a favor de las necesidades internas del país. Estas tendencias entran en conflicto con las demanda de un clima económico y político que propicie la inversión privada, con la adecuada repatriación de las ganancias y la protección de nuestras materias primas. Gran parte de la historia subsiguiente fluye de estas concepciones que nadie cuestiona.
TLC, cura recomendada
En el caso especial de México, el taller de desarrollo de estrategias para América Latina, celebrado en el Pentágono en 1990, halló que las relaciones Estados Unidos-México eran extraordinariamente positivas, y que no las perturbaba ni el robo de elecciones, ni la violencia de Estado, ni la tortura o el escandaloso trato dado o obreros y campesinos, ni otros detalles menores. Los participantes en el taller sí vieron una nube en el horizonte: la amenaza de “una ‘apertura a la democracia’ en México”, la cual, temían, podría poner en el cargo a un gobierno más interesado en desafiar a Estados Unidos sobre bases económicas y nacionalistas. La cura recomendada fue un tratado Estados Unidos-México que encerrara al vecino en su interior y proponerle las reformas neoliberales de la década de 1980, que ataran de manos a los actuales y futuros gobiernos mexicanos en materia de políticas económicas.
En resumen, el TLCAN, impuesto puntualmente por el Poder Ejecutivo en oposición a la voluntad popular.
Y al momento en que el TLCAN entraba en vigor, en 1994, el presidente Clinton instituía también la Operación Guardián, que militarizó la frontera mexicana. Él la explicó así: no entregaremos nuestras fronteras a quienes desean explotar nuestra historia de compasión y justicia. No mencionó nada acerca de la compasión y la justicia que inspiraron la imposición de tales fronteras, ni explicó cómo el gran sacerdote de la globalización neoliberal entendía la observación de Adam Smith de que la libre circulación de mano de obra es la piedra fundacional del libre comercio.
La elección del tiempo para implantar la Operación Guardián no fue para nada accidental. Los analistas racionales anticiparon que abrir México a una avalancha de exportaciones agroindustriales altamente subsidiadas tarde o temprano socavaría la agricultura mexicana, y que las empresas mexicanas no aguantarían la competencia con las enormes corporaciones apoyadas por el Estado que, conforme al tratado, deberían operar libremente en México. Una consecuencia probable sería la huída de muchas personas a Estados Unidos junto con quienes huyen de los países de Centroamérica, arrasados por el terrorismo reaganita. La militarización de la frontera fue un remedio natural.
Las actitudes populares hacia quienes huyen de sus países –conocidos como extranjeros ilegales– son complejas. Prestan servicios valiosos en su calidad de mano de obra superbarata y fácilmente explotable. En Estados Unidos las agroempresas, la construcción y otras industrias descansan sustancialmente en ellos, y ellos contribuyen a la riqueza de las comunidades en que residen. Por otra parte, despiertan tradicionales sentimientos antimigrantes, persistente y extraño rasgo en esta sociedad de migrantes que arrastra una historia de vergonzoso trato hacia ellos. Hace pocas semanas, los hermanos Kennedy fueron vitoreados como héroes estadunidenses. Pero a fines del siglo XIX los letreros de ni perros ni irlandeses no los habrían dejado entrar a los restaurantes de Boston. Hoy los emprendedores asiáticos son una fulgurante innovación en el sector de alta tecnología. Hace un siglo, acciones racistas de exclusión impedían el acceso de asiáticos, porque se les consideraba amenazas a la pureza de la sociedad estadunidense.
Sean cuales fueren la historia y las realidades económicas, los inmigrantes han sido siempre percibidos por los pobres y los trabajadores como una amenaza a sus empleos, sus modos de vida y su subsistencia. Es importante tener en cuenta que la gente que hoy protesta con furia ha recibido agravios reales. Es víctima de los programas de manejo financiero de la economía y de globalización neoliberal, diseñados para transferir la producción hacia fuera y poner a los trabajadores a competir unos con otros a escala mundial, bajando los salarios y las prestaciones, mientras se protege de las fuerzas del mercado a los profesionales con estudios. Los efectos han sido severos desde los años de Reagan, y con frecuencia se manifiestan de modos feos y extremos, como muestran las primeras planas de los diarios en los días que corren. Los dos partidos políticos compiten por ver cuál de ellos puede proclamar en forma más ferviente su dedicación a la sádica doctrina de que se debe negar la atención a la salud a los extranjeros ilegales. Su postura es consistente con el principio, establecido por la Suprema Corte, de que, de acuerdo con la ley, esas criaturas no son personas, y por tanto no son sujetos de los derechos concedidos a las personas. En este mismo momento la Suprema Corte considera la cuestión de si las corporaciones deben poder comprar elecciones abiertamente en lugar de hacerlo de modos más indirectos: asunto constitucional complejo, porque las cortes han determinado que, a diferencia de los inmigrantes indocumentados, las corporaciones son personas reales, de acuerdo con la ley, y así, de hecho, tienen derechos que rebasan los de las personas de carne y hueso, incluidos los derechos consagrados por los tan mal nombrados acuerdos de libre comercio. Estas reveladoras coincidencias no me provocan comentario alguno. La ley es en verdad un asunto solemne y majestuoso.
El espectro de la planificación es estrecho, pero permite alguna variación. El gobierno de Bush II fue tan lejos, que llegó al extremo del militarismo agresivo y ejerció un arrogante desprecio, inclusive hacia sus aliados. Fue condenado duramente por estas prácticas, aun dentro de las corrientes principales de opinión. El segundo periodo de Bush fue más moderado. Algunas de sus figuras más extremistas fueron expulsadas: Rumsfeld, Wolfowitz, Douglas Feith y otros. A Cheney no lo pudieron quitar porque él era la administración. Las políticas comenzaron a retornar más hacia la norma. Al llegar Obama al cargo, Condoleeza Rice predecía que seguiría las políticas del segundo periodo de Bush, y eso es en gran medida lo que ha ocurrido, más allá del estilo retórico diferente, que parece haber encantado a buena parte del mundo… tal vez por el descanso que significa que Bush se haya ido.
En el punto más candente de la crisis de los misiles cubanos, un asesor de alto rango del gobierno de Kennedy expresó muy bien algo que hoy es una diferencia básica entre George Bush y Barack Obama. Los planificadores de Kennedy tomaban decisiones que literalmente amenazaban a Gran Bretaña con la aniquilación, pero sin informar a los británicos.
En ese punto, el asesor definió la relación especial con el Reino Unido. “Gran Bretaña –dijo– es nuestro teniente”; el término más de moda hoy sería socio. Gran Bretaña, por supuesto, prefiere el término en boga. Bush y sus cohortes se dirigían al mundo tratando a todos como nuestros tenientes. Así, al anunciar la invasión de Irak, informaron a Naciones Unidas que podía obedecer las órdenes estadunidenses, o volverse irrelevante. Es natural que una desvergonzada arrogancia así levante hostilidades.
Obama adopta un curso de acción diferente. Con afabilidad saluda a los líderes y pueblos del mundo como socios y únicamente en privado continúa tratándolos como tenientes, como subordinados. Los líderes extranjeros prefieren con mucho esta postura, y el público en ocasiones queda hipnotizado por ella. Pero es sabio atender a los hechos, y no a la retórica o a las conductas agradables. Porque es común que los hechos cuenten una historia diferente. En este caso también.
Tecnología de la destrucción
El actual sistema mundial permanece unipolar en una sola dimensión: el ámbito de la fuerza. Estados Unidos gasta casi lo mismo que el resto del mundo junto en fuerza militar, y está mucho más avanzado en la tecnología de la destrucción. Está solo también en la posesión de cientos de bases militares por todo el mundo, y en la ocupación de dos países situados en cruciales regiones productoras de energéticos. En estas regiones está estableciendo, además, enormes megaembajadas; cada una de ellas es en realidad es una ciudad dentro de otra: clara indicación de futuras intenciones. En Bagdad se calcula que los costos de la megaembajada asciendan de mil 500 millones de dólares este año a mil 800 millones en los años venideros. Se desconocen los costos de sus contrapartes en Pakistán y Afganistán, como también se desconoce el destino de las enormes bases militares que Estados Unidos instaló en Irak.
El sistema global de bases se comienza a extender ahora por América Latina. Estados Unidos ha sido expulsado de sus bases en Sudamérica; el caso más reciente es el de la base de Manta, en Ecuador, pero recientemente logró arreglos para utilizar siete nuevas bases militares en Colombia, y se supone que intenta mantener la base de Palmerola, en Honduras, que jugó un papel central en las guerras terroristas de Reagan. La Cuarta Flota estadunidense, desbandada en los años 50 del siglo XX, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión colombiana a Ecuador. Su responsabilidad cubre el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas circundantes. La Marina incluye, entre sus variadas operaciones, acciones contra el tráfico ilícito, maniobras simuladas de cooperación en seguridad, interacciones ejército-ejército y entrenamiento bilateral y multilateral. Es entendible que la reactivación de la flota provoque protestas y preocupación de gobiernos como el de Brasil, el de Venezuela y otros.
La preocupación de los sudamericanos se ha incrementado por un documento de abril de 2009, producido por el comando de movilidad aérea estadunidense (US Air Mobility Command), que propone que la base de Palanquero, en Colombia, pueda convertirse en el sitio de seguridad cooperativa desde el cual puedan ejecutarse operaciones de movilidad. El informe anota que, desde Palanquero, casi medio continente puede ser cubierto con un C-17 (un aerotransporte militar) sin recargar combustible. Esto podría formar parte de una estrategia global en ruta, que ayude a lograr una estrategia regional de combate y con la movilidad de los trayectos hacia África. Por ahora, la estrategia para situar la base en Palanquero debe ser suficiente para fijar el alcance de la movilidad aérea en el continente sudamericano, concluye el documento, pero prosigue explorando opciones para extender el sistema a África con bases adicionales, todo como parte de un sistema global de vigilancia, control e intervención.
Estos planes forman parte de una política más general de militarización de América Latina. El entrenamiento de oficiales latinoamericanos se ha incrementado abruptamente en los últimos 10 años, mucho más allá de los niveles de la guerra fría.
La policía es entrenada en tácticas de infantería ligera. Su misión es combatir pandillas de jóvenes y populismo radical, término este último que debe de entenderse muy bien en América Latina.
El pretexto es la guerra contra las drogas, pero es difícil tomar eso muy en serio, aun si aceptáramos la extraordinaria suposición de que Estados Unidos tiene derecho a encabezar una guerra en tierras extranjeras. Las razones son bien conocidas, y fueron expresadas una vez más a fines de febrero por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria. Su informe concluye que la guerra al narcotráfico ha sido un fracaso total y demanda un drástico cambio de política, que se aleje de las medidas de fuerza en los ámbitos interno y externo e intente medidas menos costosas y más efectivas.
Los estudios llevados a cabo por el gobierno estadunidense, y otras investigaciones, han mostrado que la forma más efectiva y menos costosa de controlar el uso de drogas es la prevención, el tratamiento y la educación. Han mostrado además que los métodos más costosos y menos eficaces son las operaciones fuera del propio país, tales como las fumigaciones y la persecución violenta. El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para mostrarnos que los objetivos de la guerra contra las drogas no son los que se anuncian. Para determinar los objetivos reales, podemos adoptar el principio jurídico de que las consecuencias previsibles constituyen prueba de la intención. Y las consecuencias no son oscuras: subyace en los programas una contrainsurgencia en el extranjero y una forma de limpieza social en lo interno, enviando enormes números de personas superfluas, casi todas hombres negros, a las penitenciarías, fenómeno que condujo ya a la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, por mucho, desde que se iniciaron los programas, hace 30 años.
Aunque el mundo es unipolar en la dimensión militar, no siempre ha sido así en la dimensión económica. A principios de la década de 1970, el mundo se había vuelto económicamente tripolar, con centros comparables en Norteamérica, Europa y el noreste asiático. Ahora la economía global se ha vuelto aún más diversa, en particular tras el rápido crecimiento de las economías asiáticas que desafiaron las reglas del neoliberal Consenso de Washington.
También América Latina comienza a liberarse por sí sola de este yugo. Los esfuerzos estadunidenses por militarizarla son una respuesta a estos procesos, particularmente en Sudamérica, la cual por vez primera desde las conquistas europeas comienza a enfrentar los problemas fundamentales que han plagado el continente. He ahí el inicio de movimientos encaminados a la integración de países que tradicionalmente se orientaban hacia Occidente, no uno hacia el otro, y también un impulso por diversificar las relaciones económicas y otras relaciones internacionales. Están también, por último, algunos esfuerzos serios por dar respuesta a la patología latinoamericana de que son los estrechos sectores acaudalados los que gobiernan en medio de un mar de miseria, quedando los ricos libres de responsabilidades, excepto la de enriquecerse a sí mismos. Esto último es muy diferente de Asia oriental, como se puede medir observando la fuga de capitales. En Asia oriental tales fugas se han controlado con mucha fuerza. En Corea del Sur, por ejemplo, durante su periodo de rápido crecimiento, la exportación de capitales podía acarrear la pena de muerte.
Estos procesos en América Latina, en ocasiones encabezados por impresionantes movimientos populares de masas, son de gran significación. No es sorpresivo que provoquen amargas reacciones entre las elites tradicionales, respaldadas por la superpotencia hemisférica. Las barreras son formidables, pero, si logran remontarse, los resultados van a cambiar en forma significativa el curso de la historia latinoamericana, y sus impactos más allá de ella no serán pequeños.
Traducción: Ramón Vera Herrera
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/09/22/index.php?section=politica&article=003n1pol
martes, 29 de septiembre de 2009
Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar
SPIKE LEE, A VEINTE AÑOS DE SU FILM "HAZ LO CORRECTO"

“Hoy, el estudio no la financiaría”
El director estadounidense es el centro de una retrospectiva en el prestigioso British Film Institute, donde el lunes dará una charla para analizar la película que en su momento disparó una fuerte polémica, pero que lo instaló para siempre.
Por Kaleem Aftab *
Spike Lee llegará a la sede Southbank del British Film Institute –donde se está presentando una retrospectiva de su obra– el lunes 21, como parte de la celebración por el aniversario de Haz lo correcto, su tercera película, presentada en el Festival de Cannes en 1989. En las dos décadas transcurridas, el film fue reconocido por el American Film Institute como una de las cien mejores películas estadounidense de la historia, y ranqueó bien alto en la encuesta Sight & Sound de las mejores de los últimos 25 años. Fue también –como tímidamente admitió Barack Obama el año pasado– la película que el presidente de los Estados Unidos eligió en su primera cita con Michelle.
Todo ello está muy lejos de las divisiones y el debate que el drama racial provocó en su estreno: fue la película más controvertida y discutida de ese verano. No había revista o diario que no presentara a alguien con una opinión sobre esa historia de Brooklyn o su director. Los críticos David Denby (del New York Magazine) y Richard Corliss (Time) argumentaron que Haz lo correcto no tenía ningún otro valor que el de propaganda y de incitar a la comunidad negra a una revuelta. En la esquina opuesta estaba Roger Ebert, que escribió que “refleja el estado actual de las relaciones raciales en América mejor que ninguna otra película de nuestro tiempo”.
Remarcar que Do The Right Thing permanece como un trabajo clave de la carrera de Lee no significa minimizar otras películas como Malcolm X o El plan perfecto, o sus notables documentales 4 little girls (sobre la explosión de 1963 en una iglesia de Birmingham, Alabama) o When the levees broke, sobre el Katrina. El director nunca admitirá que Haz lo correcto es su mejor film: “Mis películas son como mis hijos, no tengo una favorita”, dice. Aun así, en todos los textos, del libro para niños que escribió con su esposa Tonya –Please, baby, please– a la contratapa de los DVD, esa película siempre aparece al tope.
A pesar de su apretada agenda, que incluyó las premières de dos nuevas películas en el Tribeca Film Festival de abril, Spike Lee, de 52 años, pasó el verano haciendo un tour de promoción de un relanzamiento de Do The Right Thing y su aparición en el formato Blu–Ray en Estados Unidos. “El film creció en estatura –dice, y hace una pausa que deja paso a una franca carcajada–. Fue divertido, pero raramente me quedo mucho en el pasado. Fue bárbaro atravesar esas cosas, tener esas reuniones, divertirme conociendo a todas estas personas que contribuyeron a lo que ahora se señala como un hito. Después llegó un punto en el que tuve que seguir moviéndome. Después de la próxima semana terminaré con la retrospectiva. Bueno, al menos hasta el 50º aniversario, si el Señor quiere que todavía ande por acá.”
Puede sentirse impulsado a la próxima cosa por hacer, pero Lee también es conocido por su afición a coleccionar memorabilia. Sus oficinas están adornadas con un fabuloso set de posters de películas, mientras que muchas de las baratijas de cerámica y porcelana usadas en Bamboozled (sobre el programa televisivo de un trovador moderno) vinieron de su colección personal. Con lo que no sorprende que haya conservado algunos souvenirs de Haz lo correcto. “Por supuesto, tengo la remera de Mookie, la pizarra y la caja de la pizzería de Sal –dice–. Conservo los guiones originales de todas mis películas, que no están tipeados: escribí los primeros borradores a mano, en un block amarillo.”
En 1989, las prognosis de las relaciones raciales no eran buenas. La película se sitúa en el día más caluroso del año en Bedford–, Stuyvesant, un barrio eminentemente negro de Brooklyn donde las tensiones raciales están llegando al punto de ruptura. Los miembros afroamericanos de la comunidad, liderados por el militante vocal Buggin’ Out (Giancarlo Esposito) ya tuvieron suficiente de ser mantenidos al final de la escalera. Los únicos negocios de la manzana son la pizzería de Sal, manejada por una familia italoamericana (Danny Aiello fue nominado al Oscar por su performance como Sal) y una frutería y verdulería propiedad de una familia coreana. El film está contado desde la perspectiva del pibe del delivery, Mookie, interpretado por el mismo Lee, cuya única motivación es que le paguen. Mientras las tensiones crecen, Mookie lleva al espectador a un viaje por la vibrante comunidad negra que afronta sus tareas diarias bajo el omnipresente ojo del DJ de la We Love Radio, interpretado por Samuel L. Jackson. Hay otra gran actuación a cargo de John Turturro, el actor que más aparece en las películas de Lee, como Pino, el racista hijo de Sal. El film abunda en tópicos: referencias a la campaña de David Dinkin para convertirse en el primer alcalde afroamericano de Nueva York, las denuncias de Tawana Brawley de haber sido violada por oficiales de policía, el asesinato del obrero de construcción Michael Griffith a manos de la mafia italoamericana en Howard Beach y la muerte del artista del graffiti Michael Stewart, apresado por once policías en una van blanca y estrangulado hasta morir (la evidencia de ello fue “perdida”). Todo suena muy serio, pero la belleza de Haz lo correcto reside en su humor, no solo en la forma del hilarante trío (Robin Harris, Paul Benjamin and Frankie Faison) que comentan los sucesos en una esquina como un coro griego: todo se cuenta a un ritmo feroz, y aparecen todas las opiniones.
La película surgió de Native Son de Richard Wright, un gran trabajo literario de protesta que shockeó a muchos al publicarse, en 1940. Rompió la postura, muy popular entre los autores negros de la época, de avanzar sobre la idea de un sofisticado y cultivado “New Negro”, llamado así por su habilidad para asimilarse a la sociedad estadounidense. Lee tomó partido por una masa negra más agresiva y desilusionada, llevando la violencia física y psíquica hacia el exterior de la América blanca. Do The Right Thing termina con una revuelta racial en la que Mookie tira un tacho de basura a través de la vidriera de la pizzería. El film era impactante, especialmente en las escenas en las que los protagonistas ventilan su furia a la cámara, y pequeños toques como Buggin’ Out limpiando sus zapatillas Nike con un cepillo de dientes. Era una película que exhibía toda la diversión y la tristeza, el miedo y la tensión de ser un grupo minoritario y vivir en una gran ciudad.
Aun cuando no hay un film en producción, la productora 40 Acres and a Mule rebosa actividad, con una sala de edición, asistentes, una sala que se utiliza para ensayos y un garage que contiene elementos de las películas. Cuando comenzó la producción de She hate me, la oficina fue transformada por internos y técnicos que se mudaron allí, mientras a la vuelta de la esquina, en lo que ahora es la oficina principal de Lee, el equipo de producción y de vestuario se reunía. Spike Lee tiene un gran escritorio en el centro del lugar, pero raramente está sentado en su silla más de diez minutos.
Su biografía dice que nació como Shelton Jackson Lee en Atlanta (Georgia) en 1957. Su padre era músico de jazz y su madre maestra de inglés. Cuando Lee era aún pequeño la familia se mudó a Brooklyn, primero a Cobble Hill –donde era la única familia negra en un barrio predominantemente italoamericano– y luego en Fort Greene, el escenario de su opera prima She’s gott have it (1986). El director asistió a la escuela de cine NYU, donde Stranger than Paradise, de Jim Jarmusch, lo inspiró a hacer su propio film independiente. Su aparición como Mars Blackmon llevó a un llamado de Nike, que le propuso dirigir y actuar en comerciales con Michael Jordan, entonces una naciente estrella del basquet. Fue a través de esos comerciales que Lee entró por primera vez en la consciencia del público estadounidense. Y fueron también los comienzos del trabajo de usar su fama para despertar preocupaciones sobre la raza.
Hoy que la Casa Blanca es ocupada por un hombre negro, es sorprendente pensar que solo veinte años atrás Haz lo correcto hacía tal cuestión de promover la campaña de David Dinkins. Lee, partidario de la campaña presidencial de Obama, admite que no había manera de predecir o incluso soñar con semejante progreso. “No podía imaginar un presidente negro hace cinco años, ni hablar de 1989. Es un gran testamento para los Estados Unidos, pero al mismo tiempo no me creo eso del clima posracial. Eso todavía no existe”, dice.
El director nunca tuvo timidez a la hora de decir lo que piensa de los temas raciales, o de crear historias en las que la raza y el credo son pivotales. Criticó el racismo dentro de la misma comunidad afroamericana en su segunda película, School Daze, antes de poner el foco en las tensiones entre blancos y negros en Haz lo correcto. Mo’ better blues, situada en un club de jazz, fue criticada por su retrato de avariciosos managers judíos, mientras que Jungle Fever se ocupó de las relaciones interraciales. Lee incluso fue acusado de jugar la “carta racial” cuando se ubicó en el lugar del hombre apropiado para contar la historia de Malcolm X, a comienzos de los noventa. La biografía de Alex Haley, dijo, simplemente el libro más influyente que había leído en su adolescencia. Entonces, cuando parecía que estaba haciendo películas que se alejaban de la raza como tema central, filmó Bamboozled en 2000, una subestimada sátira sobre un programa televisivo con blancos y negros. Lee es un director que responde a su propio entorno y así como la raza se volvió un tema menos importante en su propia vida, fue perdiendo espacio en sus películas.
Interrogado por si los cambios que tuvieron lugar en Estados Unidos en las últimas dos décadas significan que hoy no se podía hacer una película como Haz lo correcto, Lee coincide: “Sería muy difícil. No porque el tema sea hoy irrelevante, sino porque creo que los estudios no la harían, no la financiarían. Tengo que agradecer a Tom Pollock, que en ese momento estaba al frente de Universal Pictures. Para esta película puso el poder del estudio detrás mío, me respaldó, aun cuando algunos querían distanciarse, divorciarse del film”. Hoy Lee encuentra mayores dificultades para obtener financiación para sus películas. Como muchos otros autores de Hollywood, recientemente tuvo que ir a Europa a buscar respaldo para películas como su última ficción, Miracle at St. Anna, una fantasía sobre los Buffalo Soldiers de la Segunda Guerra. Su mayor éxito en boleterías en los años recientes, de hecho el mayor de su carrera, fue El plan perfecto, producida por un estudio grande. El director es famoso por su ética de trabajo y, como Woody Allen –con quien se lo suele comparar–, intenta hacer una película por año. En el Festival Tribeca mostró dos documentales. El primero, Kobe doin’ work, sigue a la estrella del basquet Kobe Bryant con múltiples cámaras durante un partido de playoff de la NBA: Lee se inspiró en Zidane, a 21st Century Portrait, de Douglas Gordon y Philippe Parreno. En el segundo, Passing Strange, filma una exitosa puesta en escena, como hizo en 2001 con The Huey P. Newton Story. El film, sobre el musical rock ganador de un Tony que cuenta la historia de un músico negro en Los Angeles de 1970 embarcado en un viaje para encontrarse a sí mismo, fue bien recibido, dándole a la producción una posteridad que se extiende mucho más allá de la caída del telón.
Lee tiene ahora varios proyectos en danza, incluyendo un biopic de Joe Louis escrito por el fallecido Budd Schulberg. “Ahora mismo estoy por dar clases nuevamente en la escuela NYU. Además de ser profesor allí, soy director artístico en el programa de películas de graduación –detalla–. Estoy trabajando en nuevas ideas y esperamos poder hacer despegar a El plan perfecto 2. Nunca hice una secuela.” Como todo en este momento de Hollywood, incluso eso no es algo seguro. “Todavía puede ser que no se haga, pero la pasamos tan bien haciendo la primera, con Denzel Washington, Jodie Foster, Clive Owen y todos los actores de Nueva York rodéandolos, que espero que Universal nos deje seguir adelante con este bebé.” Luego Lee volverá a poner su atención en el escenario, pero no aún como director de una obra, una vieja ambición que aún no cumplió. Según explica, “hay un joven, Lemon Andersen, que tuvo un pequeño papel en El plan perfecto y que solía formar parte del equipo de escritores Def Poetry Jam: tiene un unipersonal que se presentará en el Public Theatre de Nueva York con el subtítulo Spike Lee Presenta, que es básicamente una manera de alentar a gente que de otro modo se iría a ver otra cosa. Pero estoy seguro de que, después de verlo, Lemon ya nunca necesitará un Spike Lee Presenta”.
Para Lee, el momento clave del verano fue cuando escuchó que Michael Jackson había muerto. El director hizo el video de la controvertida canción de 1996 “They Don’t Care About Us”, y la noticia lo dejó devastado. “Estaba en Cannes para una conferencia y justo prendí CNN. Esa noche no pude dormir, me quedé pegado a la TV. Es una gran, gran pérdida”, dice. Su otra reacción fue realizar una fiesta en el que habría sido el 51º aniversario de Jackson, el mes pasado, en el Prospect Park de Brooklyn.
La visión de Lee liderando el canto en el escenario se aleja de su reputación de ser un tipo difícil, un hombre que quizá vive de acuerdo con su punzante nombre (“Espina”). Es cierto que Spike Lee no es alguien con quien uno vaya a confraternizar en la estación de tren o hacerse amigo en Facebook, pero no es tan duro como podría creerse. En realidad es tímido, y se anima solo cuando la conversación toca un tema del que le interesa hablar, como el cine, la música, la política o el fútbol americano. Su vida se concentra en el negocio de hacer películas, y más allá de si El plan perfecto 2 se realiza o no, una cosa es segura: más temprano que tarde estará nuevamente en su lugar favorito, la silla de director.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
El Partido Pirata alemán triunfa
29-09-2009
David Martín
MuyComputer
Según las estimaciones preliminares, el Partido Pirata alemán ha logrado nada menos que un 2% de los votos en las elecciones que se celebran en este país, una muestra más del empuje que tienen estas agrupaciones políticas. Ya ocurrió lo mismo con las recientes elecciones al Parlamento Europeo en Suecia, que se convirtió en la tercera fuerza política en aquellas elecciones. El resultado de las elecciones alemanas confirma la buena marcha de esta iniciativa política, también muy "digital".
Los resultados son prácticamente definitivos, ya que solo falta valorar el voto por correo que no representa ni un 0,1% del total, y confirman los buenos resultados del Partido Pirata en las elecciones alemanas, donde han logrado 845.904 votos según el escrutinio, casi un 2% del total.
De hecho, en las elecciones europeas obtuvieron un 0,9%, mientras que en las regionales de 2008 llegaron al 0,2%. Aunque obviamente hay varios partidos mucho más importantes en el parlamento, el resultado del partido pirata muestra una vez más que los usuarios de Internet valoran las propuestas de este partido, que en gran parte se centran en la defensa del libre intercambio de información en Internet.
Como indica la nota de prensa oficial, el crecimiento del Partido Pirata es también notable, y ha pasado de los 1.600 miembros de las elecciones europeas de junio a las nada menos que 10.000 personas suscritas en la actualidad. "Más democracia, más derechos civiles, nada de copyright... los piratas se han echado a la mar con éxito", reza el último párrafo de esa nota.
Fuente:http://muycomputer.com/Actualidad/Noticias/El-Partido-Pirata-aleman-triunfa/_wE9ERk2XxDBNPyEbjjasITG_QGL3r14C21vkY_oBbjEWodfbPWZSgC19vGQ00I3k
lunes, 28 de septiembre de 2009
Los golpistas decretan el Estado de Sitio durante 45 días
Honduras: El Frente de Resistencia llama a la acción
28-09-2009
BBC Mundo
A tres meses del inicio de la dictadura en Honduras, la crisis se profundiza. El gobierno de facto firmó un decreto (ver Anexo) por 45 días que autoriza el cierre de medios; la disolución de reuniones no autorizadas y la detención de personas consideradas sospechosas, entre otras medidas coercitivas.
En el plano internacional, el régimen impidió el ingreso al país de una misión de diplomáticos de la OEA. “Llegamos acá en una misión enviados por el secretario general, pero en el aeropuerto fuimos detenidos”, declaró el chileno John Biehl, consejero de José Miguel Insulza. “No era éste el momento procesal oportuno. Estaban advertidos y lo hicieron de todas maneras. Cayeron por sorpresa y se les dijo que regresaran”, replicó Carlos López, canciller del gobierno de facto. La condena de Insulza fue tajante. “Lamentamos esta decisión del gobierno de facto y la consideramos incomprensible, puesto que ellos mismos la habían autorizado”, señaló el diplomático interamericano.
El documento en el que se decreta el estado de Sitio, leído este domingo en cadena nacional, también faculta a las Fuerzas Armadas y a la policía a detener a “toda persona que ponga en peligro su propia vida o la de los demás” y a desalojar todas las instituciones públicas donde se realicen protestas.
Hay varios edificios ocupados por huelguitas que exigen la restitución en la Presidencia de Manuel Zelaya, depuesto mediante el golpe de Estado del pasado 28 de junio, informó el enviado especial de BBC Mundo a Tegucigalpa, Arturo Wallace.
Para los miembros del Frente de la Resistencia, esas medidas están dirigidas no sólo a limitar las manifestaciones callejeras, sino también contra la radioemisora Globo y al canal de televisión Cholusat Sur.
Ambos medios de comunicación sostienen posiciones contrarias al golpe de Estado y se identifican con quienes reclaman la restitución de Zelaya, quien permanece en la embajada de Brasil tras haber regresado a su país el pasado 21 de septiembre.
Durante la noche del domingo, en el canal Cholusat Sur se emitían dibujos animados con una leyenda en la parte inferior de la pantalla que expresaba: “Con este tipo de programación el golpista de Micheletti quiere callar a Cholusat Sur”.
Radio Globo, en tanto, sólo se limitó a transmitir música, precisó el enviado de BBC Mundo.
La medida fue dada a conocer después de que el mandatario depuesto realizara un llamado público a una “ofensiva final” para este lunes cuando se cumplen tres meses del golpe.
Honduras: Zelaya llama a "ofensiva final"
En diálogo con BBC Mundo, Juan Barahona, uno de los coordinadores del Frente de Resistencia Popular, aseguró que se movilizarán pese a la prohibición decretada por el gobierno interino.
Los sectores afines al depuesto presidente Zelaya consideran que las marchas de este lunes servirán para tener una medida más real de la correlación de fuerzas existente entre las autoridades interinas y quienes rechazan al gobierno surgido tras el golpe de Estado.
Un nuevo reto: la toma de carreteras, puertos y aduanas para parar el país y que reviente la dictadura
Tensa calma
Fuera de los roces en el terreno diplomático, la jornada del domingo transcurrió con tranquilidad en las calles, informó el enviado especial de BBC Mundo a Tegucigalpa Arturo Wallace.
Los integrantes del denominado Frente de Resistencia Popular participaron en el velatorio de Wendy Ávila, de 24 años.
Hilse Mejía, quien se presentó como “compañera de lucha”, dijo que la joven fallecida padecía de asma, situación que se agravó al quedar expuesta a los gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas de seguridad, agregó Wallace.
Hasta el momento no se conocen detalles de ninguna autopsia que pueda confirmar las causas de la defunción.
Extraido de: http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/09/090927_2313_honduras_oea_expulsa_rb.shtml
Anexo:
Que para garantizar la paz y el orden publico del país y debido a los llamados de Manuel Zelaya a sus Seguidores a la Violencia, el gobierno ha decidido
Que para garantizar la paz y el orden publico del país y debido a los llamados de Manuel Zelaya a sus seguidores a la violencia.
Decreto PCM-M-016-2009
Ha Decidido:
Restringir toda reunión publica no autorizada por las autoridades. Queda autorizada la policía para proceder por los medios necesarios para impedir cualquier accion que atente contra la paz, o contra manifestacion aunque haya sido autorizada pero que altere la paz
Impedir la emision por cualquier medio hablado, escrito o televisado que atenten contra la paz, el orden publico, contra la moral de los funcionarios publicoso la paz social. Conatel a traves de la policia y las FFAA estan autorizadas a suspender de inmediato toda emisora, estacion de TV o compañia de cable que no se atengan a esta disposicion.
Para la proteccion de la vida humana se ordena detener a toda persona que ponga en peligro su propia vida y de los demas, que sea trasladada a las estaciones policiales correspondientes para su debido procesamiento.
Se ordena el desalojo de todas las personas que han tomado edificios e instalaciones publicos.
Se hace un llamado a los manifestantes afines a Manuel Zelaya para que no provoquen y acaten estas disposiciones para llegar al dialogo promovido por este gobierno.
Este gobierno ha enviado al Congreso Nacional un decreto de suspension de derechos PCM M 016 que ha sido publicado el sabado 26 de septiembre en la gaceta numero 32024 para que lo ratifique, modifique o impruebe.
Dado a los 27 dias de septiembre de 2009
Elecciones Alemania: Triunfo de la derecha, catastrofe socialdemócrata y espectaculares resultados de la izquierda
Los dos partidos mayoritarios en Alemania (la CDU y la SPD) obtienen el peor resultado electoral de la historia. La Izquierda obtiene un resultado espectacular (13% y 70 diputados)
Insurgente - Kaosenlared
Los dos partidos mayoritarios en Alemania (la CDU y la SPD) obtienen el peor resultado electoral de la historia. La Izquierda (que agrupa a los comunistas de la ex RDA) sorpenden con un resultado espectacular, un 13% y 70 diputados. En la antigua zona de la ex RDA son la primera fuerza en cientos de pueblos y ciudades. Los Verdes se ubican por encima del 10%. Angela Merkel anuncia que gobernará con los liberales. Se pone fin así, al pacto de los democristianos con la socialdemocracia que ha gobernado Alemania en la última legislatura. La abstención subió de un modo más que significativo.
"Hemos logrado nuestro objetivo de obtener una mayoría estable y de poder formar gobierno con los liberales", dijo Angela Merkel, poco más de una hora después del cierre de los colegios electorales ante sus seguidores, que la recibieron con vítores y ovaciones en la sede central de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU).
La Unión -la CDU más su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)- de Merkel consiguió sumar mas de un 33,9 por ciento de votos en las legislativas alemanas y cedió un 1,3 menos frente a los comicios anteriores.
Mientras el SPD, partido de historia centenaria, sufrió una caída de mas de 11 puntos hasta situarse sobre un 23 por ciento, por debajo incluso de los sondeos de las últimas semanas y tras registrar la mayor caída porcentual sufrida nunca en Alemania por un partido entre dos elecciones generales sucesivas.
"Es un día amargo y una derrota amarga, no hay modo de embellecer eso", dijo el candidato del SPD y ministro de Exteriores saliente, Frank-Walter Steinmeier, quien admitió sin tapujos la abultada derrota sufrida, anunció una "dura oposición" parlamentaria y llamó a los jóvenes a devolver al partido su gloria perdida.
El triunfador de la jornada ha sido el Partido Liberal (FDP) a las órdenes de Guido Westerwelle, que ha subido casi 5 puntos hasta situarse en el 14,5 por ciento de votos. Tras tres legislaturas en la oposición, Westerwelle, virtual vicecanciller y probable nuevo ministro de Exteriores, declaró ante sus entusiasmados seguidores que su partido "está listo para gobernar" y asumir esa responsabilidad.
Con ello, la Unión y el FDP recuperan la tradicional alianza de centro-derecha que ya gobernó Alemania durante 16 años en los años 80 y 90 del siglo pasado a las órdenes del cristianodemócrata Helmut Kohl, y anteriormente, bajo Konrad Adenauer.
La Unión y los liberales sumarán en el Bundestag unos 320 escaños, según los calculos provsionales de los analistas, una sobrada mayoría, frente a los menos de 300 escaños que se calcula sumarán los partidos en la oposición.
Las elecciones legislativas han confirmado además la tendencia a la baja de las dos grandes formaciones históricas alemanas, la Unión y el SPD, que hasta la reunificación alemana sumaban cerca del 80 por ciento de los votos y en estos comicios superan escasamente un 55 por ciento.
De las pérdida de votos, sobre todo de los socialdemócratas, se ha beneficiado el partido de La Izquierda, que auna a una ala disidente del SPD y los poscomunistas de la RDA, al lograr mas de un 12 por ciento de votos y conseguir el mejor resultado de su corta historia.
Pero también han ganado porcentajes los Verdes, con algo mas del 10 por ciento de votos, si bien ni unos ni otros han logrado su objetivo de impedir una coalición de centro-derecha. Incluso el debutante Partido Pirata obtuvo un meritorio 2,1 por ciento de votos, insuficiente para alcanzar escaños -el mínimo es el 5 por ciento-, pero convertido así en el mayor entre los extraparlamentarios.
El Instituto de Análisis Electorales alemán señaló tras conocerse los primeros resultados que los tres partidos menores -los liberales, La Izquierda y los Verdes- son hoy juntos mas fuertes que nunca en la historia de República Federal de Alemania (RFA) y que se han beneficiado de una buena imagen ante los ciudadanos.
Entrevista con el escritor palestino Khalid Amayreh
“El paisaje mental de cada hombre, mujer y niño palestinos está abrumado por la pesadilla de Israel”
28-09-2009
Palistine Think Tank
Traducido para Rebelión por Loles Oliván
Quienes buscan información sobre Palestina tienden a ser atraidos por escritores y periodistas particulares, debido a las especiales percepciones y talentos que parecen ser exclusivamente suyos. "La crisis de Oriente Próximo" es una cuestión que tiene una dimensión interpretativa profunda, compleja y multifacética que, a pesar del tiempo que hace que es una crisis (y peor), y a pesar de la gran abundancia de material escrito del que se dispone —más del que realmente podemos registrar— lleva al lector a buscar las voces que puedan analizar cualquier aspecto de la situación con claridad. Realmente hay bastantes menos [analistas] con talento de los que uno esperaría. La característica de este tipo de escritores es que tienen una voz o un estilo distintivo; más que eso, transmiten una profunda sensación de que la ética coherente y auténtica de estas personas forma parte del mensaje. No se trata sólo de informar sobre los hechos y de hacer un análisis inteligente, sino de crear conciencia en nosotros sobre la situación moral que subyace en los hechos. Khalid Amayreh es una de esas "fuentes".
Se trata de un autor muy prolífico, capaz de analizar a menudo correctamente la noticia del día y situarla en su contexto general. Eso convierte su trabajo casi en un diario de los acontecimientos de Palestina. Sin embargo, aunque seguiría siendo útil si solo se limitara a informar, Khalid Amayreh es mucho más importante como escritor. Está comprometido con la condición humana y sabe que al lector no se le debe ofrecer únicamente un frío reportaje, porque ello sería contar sólo la mitad de la historia, y la mitad menos importante además. Su voz habla al corazón humano, al lector que ve la opresión bajo la que viven los palestinos y que está desconcertado porque el final de su sufrimiento no está cerca. Khalid no habla de "masas indiscriminadas"; su trabajo es una obra apasionada en la que detrás de todos los acontecimientos narrados hay nombres, identidades e historias humanas. En esta entrevista para Palestine Think Tank, aborda muchas cuestiones con su inimitable estilo.
¿Podría decirnos brevemente a qué se dedica?
Soy un periodista que se halla desde hace mucho tiempo, primero como ser humano y después como periodista, justo en medio del combate de la difícil situación palestina. Por ejemplo, recuerdo que conocía todos los detalles de las operaciones militares israelíes y las masacres cuando contaba con sólo 7 años de edad.
Cuando fui a EEUU en 1976, quería estudiar Informática y después Administración de Empresas. Sin embargo, cuando vi los círculos sionistas en el campus de la Universidad de Oklahoma tratando con cierto éxito de cambiar lo blanco en negro y la gran mentira en una verdad, decidí estudiar periodismo.
Eso fue lo que hice. Ahora estoy totalmente comprometido con mi trabajo, escribiendo columnas casi a diario para una serie de medios de comunicación de tres continentes. Finalmente, Internet se ha convertido en un medio fundamental, porque en última instancia lo que digo —y siempre tengo mucho que decir— no gusta especialmente a los medios de comunicación políticamente correctos. Por lo tanto, puedo decir que, en cierto sentido, Internet nos ha liberado sustancialmente del colonialismo de los medios de comunicación tradicionales.
Estoy bastante satisfecho con lo que he estado haciendo. Mis artículos se publican y se difunden en todo el mundo en varios idiomas, incluidos el árabe, el inglés, el francés, el castellano y otras lenguas europeas. Muchos de mis artículos se publican en mi página web que es ésta: ww.xpis.ps.
En los últimos años, ha hecho frente a algunas situaciones difíciles. Dos de las que conocemos tienen que ver con la negativa a concederle un visado para salir de Cisjordania para dar conferencias en Europa, y la otra se refiere a su detención y breve periodo de encarcelamiento. Ambas fueron practicadas por la Autoridad Palestina (AP). ¿Por qué cree que le han impuesto tales restricciones?
Sí, mi éxito como periodista, particularmente mi capacidad de comunicar la narrativa palestina a audiencias occidentales, ha producido reacciones negativas por parte de las autoridades de la seguridad israelí. Ya se sabe que el Shin Beth, la agencia más importante de seguridad interior de Israel, controla casi todos los aspectos de nuestra vida a pesar de la existencia de la AP. Por lo tanto, el Shin Beth ha intentado constantemente perseguirme y hostigarme con la esperanza de que rebajase el tono de mi crítica abierta contra la ocupación israelí y su a menudo brutal tratamiento a nuestro pueblo. En este contexto, se han negado a concederme una acreditación de prensa, se han negado a permitir mi acceso a Jerusalén. Y, por último, me han impuesto una prohibición de viajar. De hecho, todavía tengo prohibido salir de Cisjordania. Éste es el comportamiento de un país que pretende ser una democracia.
En cuanto a la AP, es muy esclava de Israel. Esta es la razón por la que también estoy constantemente acosado por el aparato de seguridad de la AP. A la AP no le gustan mis escritos, y viendo que no me detendrán ni con la zanahoria ni con el palo, me encarcelan de vez en cuando durante un breve período de tiempo hasta que los medios de comunicación protestan y, en ese caso, me dejan libre con la esperanza de que la próxima vez me autocontenga o, más correctamente, me autocensure.
Usted vive en una de las zonas donde los colonos han hecho imposible cualquier tipo de coexistencia en el mismo territorio con la población indígena. En su opinión, ¿es la experiencia de Hebrón el caso típico que se reproduciría donde quiera que hubiera contacto próximo entre judíos y palestinos?, ¿o es de algún modo diferente?
Los colonos, en su mayoría, son genocidas fanáticos que llegarían a cualquier extremo, incluido el asesinato a sangre fría, para alcanzar sus metas. Y sus metas se pueden sintetizar en una frase: la aniquilación del pueblo palestino.
He conocido a numerosos colonos, y por mis conversaciones con ellos puedo decir que la mayoría de estas personas representan a los nazis de nuestro tiempo. ¿Qué más se puede decir de un pueblo que te dice que, o estás de acuerdo en ser esclavizado por ellos o serás deportado y expulsado de tu propio país, y si dices “no”, serás xterminado físicamente? Estas personas son depravados y están realmente enfermos. Citan extrañas frases de una serie de libros religiosos para justificar su ideología genocida. La repulsión brutal de su mentalidad no tiene límites.
Lo que resulta más peligroso es que no se detienen en los aspectos teóricos e ideológicos. Con frecuencia traducen sus opiniones venenosas y virulentas en el asesinato a sangre fría de inocentes palestinos. Y en la mayoría de los casos, el sistema judicial israelí favorable a los colonos cierra los ojos ante su comportamiento asesino y les permite salirse [con la suya] con impunidad.
Usted se refiere a menudo a las acciones israelíes de hoy en día como algo similar a las de los nazis, y presenta con detalles muchos de esos crímenes y abusos cometidos especialmente contra civiles desarmados que de hecho son sorprendentemente similares. ¿Cree que es peligroso o arriesgado utilizar esta analogía?
Bien, esta es una buena pregunta. En primer lugar, tenemos que recordar que el Holocausto no empezó con Auschwitz, Bergen Belsen u otros campos de concentración. Todo comenzó mucho antes, con hechos relativamente inocuos como la promulgación de leyes antijudías en la década de 1930. Anteriormente, surgió el infame libro de Hitler, Mein Kampf. Finalmente, estaba el Kristalnacht, y ya conocemos el resto de la historia.
Hoy en día, cualquier observador serio que analice la psicología y el comportamiento colectivo de la sociedad judía israelí seguramente encontrará muchas similitudes importantes entre el Estado judío y el Tercer Reich. En Alemania, tenían el mantra de la raza superior, aquí, en Israel, tienen el del pueblo elegido.
En Alemania, tenían el concepto expansionista conocido como Lebensraum [espacio vital] y aquí, en Israel, tienen el programa de la colonización. En Alemania tenían la clasificación racista de las personas en Übermenschen y Untermenschen [humanos e infrahumanos], mientras que aquí en Israel, casi todo se define a través del prisma de ser judío o Goy. La lista sigue y sigue. ¿Sabe usted que hay rabinos de Israel que enseñan abiertamente que los no-judíos son animales y que el Todopoderoso creó una forma humana sólo en deferencia a los judíos? No estoy hablando de figuras marginales o raras. Estoy hablando de rabinos que tienen miles de seguidores y están respaldados por poderosos partidos políticos representados en el gobierno y en la Knesset.
Pregunte a cualquier colono o colona cómo ve a los palestinos o a los no judíos en general, y le dirán que son animales y que sus vidas no tienen absolutamente ninguna santidad. En resumen, la analogía nazi-sionista es más que legítima. Es una realidad objetiva.
¿Es posible que exista el peligro de un nuevo genocidio palestino comparable al de 1948 tras el debate en torno al “traslado de población” palestina que vive en Israel y que se está escuchando en varios movimientos políticos actualmente en el poder en Israel, o está protegida esta población y quienes corren más peligro son los palestinos de los Territorios Ocupados?
La respuesta es absolutamente sí. Lo digo porque los palestinos siempre han confiado para su supervivencia en la buena voluntad de la comunidad internacional y la opinión pública mundial. Por lo tanto, si la comunidad mundial se relaja no tengo ninguna duda de que Israel aprovechará la oportunidad y se embarcará en lo impensable. Más en concreto, hay que ver el ataque criminal de Israel contra el pueblo de Gaza de hace nueve meses como un precedente que podría repetirse una y otra vez.
Por último, está claro que la sociedad judía-israelí está tomando una amenazadora deriva hacia el fascismo. Por ejemplo, hoy en día, la misma supervivencia del gobierno de Benyamin Netanyahu depende en gran medida del apoyo de los tres partidos políticos manifiestamente racistas que representan la extrema derecha religiosa. Estos son Habayt ha'Yahudi, Echud Leumi, y el Shas, anteriormente un moderado partido de la Caridad que ha avanzado continuamente hacia el chauvinismo religioso.
Estoy hablando de partidos religiosos que no ven nada malo en el asesinato en masa de personas inocentes. Siempre pueden citar los libros antiguos para justificar su ideología mórbida. Además, imaginemos cómo será el mundo cuando estos grupos racistas alcancen el poder en Israel y tomen el control del enorme arsenal nuclear israelí. Y esto no es una cuestión de si va a suceder sino de cuándo va a suceder, porque es sólo una cuestión de tiempo que los fanáticos de Gush Emunim y otros elementos judeo-nazis lleguen al poder en Israel.
Los palestinos en Israel constituyen el 20% de la población oficial. ¿Por qué, aparte de Azmi Bishara, cuyo destino está ahora en el exilio, y de algunos pocos más, este gran sector de la población no está suficientemente representado en el Parlamento de su país? ¿No sería útil tener más representación?
La comunidad árabe en Israel se encuentra sin representación por una serie de factores. Pero el factor principal es que el sistema israelí está diseñado para mantener a la comunidad árabe marginada. Hoy en día, los dirigentes israelíes de "derecha" e "izquierda" defienden cada vez más descaradamente la limpieza étnica en última instancia de los ciudadanos árabes de Israel. Tzipi Livni, la dirigente de Kadima, ha declarado en numerosas ocasiones que los árabes israelíes tendrían que buscar su nacionalidad en el futuro Estado palestino. Sus comentarios son nada más que un eufemismo para la expulsión y limpieza étnica. Si este es el punto de vista de una política “liberal” y “de centro", imagínese el tipo de actitudes que tendrá la derecha, con sus sectores religiosos y laicos, hacia los ciudadanos árabes de Israel.
Usted ha documentado muchos de los actos contra el pueblo palestino. Si pudiera enumerar qué debe resolverse antes entre la siguiente selección, ¿qué propondría y por qué?: el fin del asedio de Gaza, el desmantelamiento de los puestos de control, el desmantelamiento del muro, el reconocimiento internacional de Hamás como representante legítimamente elegido por los palestinos en las elecciones legislativas de 2006, la liberación de prisioneros palestinos de las cárceles israelíes, la liberación de prisioneros palestinos de las cárceles palestinas, la congelación de la expansión de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén.
Creo que todos los aspectos de la difícil situación de Palestina están inextricablemente entrelazados. Por ejemplo, los problemas internos palestinos se derivan principalmente de la ocupación israelí. Fue Israel después de todo quien tomó medidas draconianas contra nuestro pueblo tras las elecciones de 2006, cuando Hamás ganó los comicios. Esto llevó a la disputa entre Al Fatah y Hamás que culminó con la expulsión por parte de Hamás de las milicias de Fatah de Gaza tras un fallido golpe de Estado contra el gobierno elegido por parte de las fuerzas de Fatah, apoyadas y armadas por EEUU.
Pero, es cierto, pero nosotros no podemos solucionar y resolver todos los problemas que enfrenta nuestro pueblo de un solo golpe. La situación en Gaza sigue siendo muy dura y la supervivencia de nuestro pueblo se debe, ante todo, a su tenacidad, a su resistencia y a su constancia, no a la magnanimidad israelí.
La cuestión de los presos palestinos es también una pesadilla persistente que constantemente atormenta a nuestra gente. Estamos hablando de casi 10.000 presos, muchos de los cuales están recluidos sin cargos ni juicio a causa de su oposición no violenta a la ocupación israelí. Su detención es, sin duda, un reflejo repulsivo de la repugnante brutalidad de la mentalidad sionista.
¿Cree usted que los palestinos deberían tratar de establecer un nuevo levantamiento popular, o deben esperar y ver si la AP puede encontrar un gobierno de unidad o de poner fin a la ocupación israelí por sí mismos?
Normalmente, los levantamientos, especialmente en el contexto palestino, no son planificados. Simplemente tienen lugar cuando el barril de pólvora llega al punto de ebullición. Pero me inclino a aceptar la hipótesis de que otra Intifada es sólo cuestión de tiempo debido a la ocupación y a la represión sin paliativos, así como al fracaso escandaloso del proceso de paz.
En cuanto a la formación de un nuevo gobierno de unidad, resulta muy difícil conceder a este tema una gran importancia. Después de todo, ¿para qué sirve formar un gobierno que no tiene soberanía y está sujeto a las restricciones draconianas de la ocupación israelí?
¿Tiene la esperanza de que la administración Obama pueda lograr al menos algunas mejoras para los palestinos, o está igualmente sometido al lobby israelí?
No, ya no. Hasta hace poco, pensaba, probablemente de manera ingenua, que Obama podría demostrar ser un hombre de palabra. Sin embargo, su fracaso absoluto al [no] hacer frente a la arrogancia del Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu ha mostrado al Presidente de EEUU tal como cualquier otro funcionario del stablishment.
Por otra parte, de lo que muchos en Occidente no se dan cuenta es que para que Israel renunciase al botín de la guerra de 1967, el Estado judío tendría que ser forzado, incluso físicamente, a hacerlo. Sin embargo, a la luz del obsequioso discurso de Obama vis-à-vis Netanyahu, especialmente con respecto a la cuestión de los asentamientos, cada vez es más evidente que el líder de EEUU no es capaz mental o políticamente de hacer lo necesario para obligar a Israel a poner fin a los 42 años de ocupación de Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza.
La tarea de obligar a Israel a poner fin a la odiosa ocupación requeriría una transformación radical, incluso una revolución en el pensamiento político estadounidense. Y yo no veo que esto vaya a ocurrir en un futuro previsible.
En su opinión, ¿por qué los partidos islamistas palestinos, especialmente Hamás, no han tenido un fuerte apoyo de los Ijwan [Hermanos Musulmanes] en otros estados árabes, particularmente a raíz de la postura de rechazo de la llamada Comunidad Internacional tras las elecciones democráticas?, ¿es porque el proyecto de Hamás tiene un carácter más nacionalista o podría haber otras razones sobre las que usted haya reflexionado?
Creo que lo tienen [el apoyo] según se ha mostrado en las grandes manifestaciones convocadas por las organizaciones islámicas de todo el mundo musulmán durante el bombardeo israelí contra la Franja de Gaza. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que la mayoría de los partidos y organizaciones islamistas se encuentran en estados despóticos y autoritarios. Por lo tanto, las restricciones impuestas a menudo al activismo islamista tienen un impacto perjudicial en la medida en que los islamistas pueden prestar apoyo material tangible a Hamás.
Pero los islamistas están dando un apoyo financiero muy viable a los islamistas palestinos de Hamás, sin el cual [el gobierno de Hamás] lo habría pasado mucho peor frente a las sanciones internacionales.
También tenemos que recordar que Hamás es sobre todo un activo y no un pasivo para el activismo islámico en todo el mundo, lo que significa que el apoyo a Hamás por parte de grupos islámicos en el mundo árabe-musulmán no es exactamente altruista en su naturaleza, sino que también está motivado por un cierto grado de conveniencia.
La división del pueblo palestino en muchas facciones, siendo un problema interno, impide una oposición más firme contra la ocupación militar de Palestina. ¿Cree que existe algún modo de superar las divisiones o están destinadas a aumentar con la introducción de medidas de fuerzas de “seguridad” tipo Dayton en Cisjordania, por ejemplo?
Bien, en el análisis final, las divisiones palestinas son un síntoma de la ocupación israelí. No son una enfermedad de cosecha propia, sino más bien un fenómeno inducido por el extranjero, sostenido a través de la manipulación política y económica de ciertas necesidades objetivas de Palestina. Después de todo, somos en mucho una población prisionera que ha sido utilizada sin cesar por los israelíes como un campo de experimentación durante más de 40 años.
Creo que la razón de ser última de “las fuerzas de Dayton" es aplastar la oposición pública a cualquier perspectiva de acuerdo de “paz” que pudiera imponerse al pueblo palestino. Huelga decir que tal acuerdo sería equivalente a una liquidación real de la causa palestina. Sin embargo, dudo mucho de que estas fuerzas tengan éxito en su misión a largo plazo.
La causa palestina simplemente está tan profundamente arraigada en la conciencia colectiva y en la psique de nuestro pueblo, tanto, que es inconcebible que esos muchachos tengan éxito en transformar a nuestro pueblo a la sumisión. Eso sería antihistórico y antiético respecto a la naturaleza de las cosas en Palestina.
Recientemente, el primer grupo de refugiados palestinos de los campamentos de Iraq en Al-Tanaf, Al-Walid y Al-Hol han sido "realojados” en EEUU ¿Qué piensa de este tipo de programas?
Por supuesto, sospechamos mucho de cualquier reasentamiento de refugiados palestinos en cualquier parte del mundo. Pero estoy seguro de una cosa, que la difícil situación de los refugiados y el derecho al retorno seguirán definiendo la cuestión de Palestina. Lo digo así porque el problema de los refugiados es el problema palestino.
¿Qué tipo de experiencias personales tiene la media de palestinos que viven en Cisjordania con los israelíes?
Bien, es cierto afirmar que el paisaje mental de cada hombre, mujer y niño palestino se siente abrumado por la pesadilla de Israel. El nuestro es un paisaje formado por la demolición de viviendas, la confiscación de tierras, los endiablados bloqueos de carreteras y los puestos de control con soldados de gatillo alegre; el tratamiento humillante e inhumano, la crueldad, el terror y la criminalidad implacables. El nuestro es un verdadero holocausto salvo por las cámaras de gas. Somos, después de todo, el pueblo que durante más tiempo ha sufrido en la tierra y seguimos sufriendo a diario.
Hoy en día, en cada escuela de secundaria de EEUU los estudiantes leen Anna Frank, mientras que en cada instituto se exige leer Night, de Elie Wiesel. El hombre que dice descaradamente que se identifica fácilmente con los crímenes israelíes y que no se atrevería a hablar mal de Israel. Las víctimas de la primera Kristalnacht disfrutan de la simpatía y aprobación del mundo mientras que al mismo tiempo, han logrado demonizar a todo un pueblo para quienes Kristalnacht sigue siendo una noche sin fin.
Parece que el acceso a la información sobre la realidad de Palestina, sobre todo de las dificultades provocadas por la guerra, los puestos de control y el bloqueo de Gaza, deberían ilustrar al público sobre la existencia de una emergencia humanitaria. En su opinión, ¿qué es lo que está impidiendo que la comunidad internacional y las naciones árabes expresen su indignación moral y exijan a sus líderes que hagan a Israel responsable de esta situación?
Creo que las masas árabes quieren ayudar a los palestinos, y en realidad están ayudando. Sin embargo, para la mayor parte de los árabes ayudar a los palestinos, especialmente a Hamás, implica un cierto riesgo porque la mayoría de los regímenes ven en la identificación con Hamás una connotación de oposición a los propios regímenes. Es así en los estados aliados de EEUU como Egipto y Jordania. .
En cuanto a las personas de todo el mundo, creo que el panorama general es positivo. Creo que un número creciente de personas están dispuestas en la actualidad a tomar las calles para expresar su solidaridad con nuestro pueblo. Pero lo que tenemos que hacer es mantener el buen trabajo e intentar tanto como sea posible aislar a la entidad del mal.
¿Cree usted que existe algún temor en el pueblo palestino que impide expresar la denuncia de la corrupción de la AP y anteriormente de la OLP? ¿O podría deberse a que la asignación de fondos se filtra a través de esos órganos y la gente necesita ganarse la vida?
Por supuesto que hay [temor]. La AP es, efectivamente, un estado policial sin Estado, y la gente corrupta y sus partidarios, amigos y seguidores ocupan posiciones de poder en la jerarquía de la AP. Tomemos como ejemplo los millones de dólares destinados a la viuda de Yasser Arafat, Suha. Muchos creen que la primera "Primera Dama" recibió millones de dólares de la OLP como parte de un acuerdo financiero que muy pocos palestinos conocen. En cuanto al sistema de justicia, está muy subordinado al nivel político y al aparato de seguridad. Así es como los países donantes, por ejemplo, EEUU, están dando forma a la "democracia" palestina.
¿Qué pueden hacer los exiliados palestinos o la Diáspora palestina por sus hermanos y hermanas en Palestina?
Los palestinos en la diáspora tienen una gran responsabilidad. Deben informar constantemente sobre nuestra situación al mundo, deben ser siempre elocuentes portavoces de su pueblo y de su causa. Pero para ser exitoso y eficaz tienen que organizarse y tratar de obtener el apoyo local a las reclamaciones palestinas en sus respectivos lugares de residencia. Mi consejo final para los expatriados palestinos es: hacer tantos amigos como sea posible para nuestra justa causa. No os dejéis desviar del objetivo central, que consiste en crear y ejercer presión sobre el régimen sionista. Y no os dejéis relacionar con actividades que pudieran ser interpretadas como "antisemitas." El judaísmo no es nuestro enemigo.
¿Qué pueden hacer los "internacionales" para ayudar?
Los "internacionales" y otros activistas de la solidaridad tienen un trabajo muy importante que llevar a cabo. Son testigos de lo que el sionismo satánico ha estado haciendo a los palestinos. Israel quiere conspirar contra nosotros mientras se cierran los ojos del mundo. Es muy parecido al modo en que se comportan un asesino o un ladrón. No quieren ser vistos cometiendo sus crímenes. De hecho, puedo afirmar con seguridad que si no hubiera sido por estos valientes hombres y mujeres, el nivel de terror israelí contra los palestinos podría haber sido mucho peor.
Por lo tanto, me gustaría saludar a todos y cada uno de estos héroes que han sacrificado su tiempo, su energía y sus carreras en la protección de un pueblo sin protección. Ustedes son los buenos samaritanos de nuestro tiempo. Así que vengan aquí, traigan a sus amigos, y no se olviden de sus cámaras. Que Dios los bendiga a todos.
A usted se le considera a menudo especialmente sensible y cercano a las posiciones de los partidos islamistas; con frecuencia no hay más que unas pocas representaciones falsas de ellos, incluyendo por ejemplo, que Hamás recibió ayuda de Israel en su fundación; algunos afirman incluso que el Mossad estuvo involucrado; que ganó las elecciones sólo porque representa el voto de la "protesta", y más importante, que sus operaciones no son resistencia, sino actos de terrorismo. La evidencia apunta lejos de todas estas posiciones, sin embargo, forman parte de una tendencia de interpretación tanto en "la izquierda" como en los "moderados" y en los "neoconservadores". ¿Por qué cree que a pesar de la evidencia —por ejemplo, Hamás siempre ha mantenido sus treguas unilaterales, mientras que Israel se ha empeñado en los asesinatos selectivos de dirigentes de alto rango de Hamás—, la gente en general se apresura a aceptar estas falsas representaciones como legítimas?
No estoy afiliado a ningún grupo político. Y es debido a que hace mucho tiempo que me di cuenta de que la afiliación a un partido ideológico o político podría interferir con y ser perjudicial para mi trabajo como periodista. Además, el pequeño filósofo que llevo dentro de mí me dice siempre que me mantenga constantemente libre de pensamiento.
Recuerdo aquel el poeta que describía la adhesión fanática a un partido político. Decía: Siempre voté a la llamada de mi partido y nunca pensé en mí en absoluto. [I always voted at my party’s call, and never thought for myself at all].
Dicho esto, también me doy cuenta de que es imperativo que la gente apoye las causas justas y diga la verdad, incluso en la presencia del poder. Por ello, es de suma importancia para mi salud mental y psicológica estar en contra de vicios tales como la opresión, la prepotencia, la inmoralidad, la mentira, el egoísmo, la hipocresía, la codicia y el racismo. Sé que no es fácil nadar contra corriente. Sin embargo, también es cierto que el silencio, la indiferencia o la inacción frente al mal son moralmente desastrosos a largo plazo. Nosotros, los mortales, vivimos unas pocas décadas en esta vida. Es esencial, pues, que llevemos una vida digna definida por nuestra preocupación por la libertad y por la justicia y el sublime espíritu humano.
Respecto a que Hamás haya sido ayudado por Israel, creo que esta es un modo de desinformar por parte del campo anti-islamista que tiene como fin en primer lugar mancillar Hamás. La forma en que Hamaás ha estado actuando y comportándose desde su fundación hace más de 20 años constituye la refutación de todas esas mentiras e insinuaciones.
Esto no quiere decir sin embargo que Israel no haya tratado y siga tratando de enfrentar a los palestinos unos contra otros. Pero esto no es lo mismo que decir que Hamás fue creado por Israel, o que su crecimiento se vio favorecido por los israelíes. Después de todo, los grupos fundamentalistas islamistas son un fenómeno global y no se limitan a la Palestina ocupada.
¿Cuál le parece que será el estatuto final en términos de estatalidad y qué calendario prevé para ello?
Es muy difícil imaginarse cómo y cuándo terminará este conflicto. Lo que está claro es que no llegará a su fin en un futuro previsible. Estoy convencido de que el creciente conflicto religioso continuará durante varios decenios más. Sin embargo, para que el conflicto alcance su final, el sionismo tiene que desaparecer.
Un punto para terminar: creo firmemente que el tiempo no está trabajando a favor de Israel, porque Israel va a hallar cada vez más difícil vivir normalmente en un entorno hostil. En cincuenta años a partir de ahora, Israel se verá rodeado por más de 700 millones de árabes y musulmanes. Y los judíos serán una pequeña minoría menguante en la Palestina del Mandato. Y al igual que Albert Camus dijo "en un mundo donde todo se puede negar, hay fuerzas innegables, y en la tierra donde nada es seguro, nosotros tenemos la certeza". Y creo que el desmantelamiento del sionismo es una certeza histórica.
Fuente: http://www.uruknet.info/index.php?p=m58268&hd=&size=1&l=e
Yemen afronta una situación muy delicada
Txente Rekondo
Rebelión
Los ataques contra los refugiados del norte del país y los enfrentamientos armados del gobierno central con rebeldes en esa región han sacado a Yemen del ostracismo informativo al que se le suele someter. Noticias relacionadas con violencia o conflictos armados son las únicas ocasiones en que este país accede a las primeras páginas de los medios de comunicación occidentales.
Uno de los estados más pobres del mundo árabe, con un 27% de inflación, cerca del 45% de desempleo y unas cifras de malnutrición cercanas al 50% entre la población infantil (más de la mitad de la población es menor de dieciséis años), son algunos datos que prefieren ocultarse a la hora de acercarnos a aquella realidad.
Sin embargo, para comprender mejor la situación es necesario reconocer la existencia de toda una serie de factores, internos y externos a Yemen, que interrelacionados entre sí están condicionando el desarrollo y el futuro de la población yemení. La organización tribal de la sociedad y las consiguientes subdivisiones de dicho sistema, la presencia de un importante movimiento jihadista, los conflictos religiosos, la corrupción, la ausencia efectiva de gobierno central en buena parte del país; unido todo ello a las consecuencias de la crisis económica, con unas perspectivas muy negativas en torno a los recursos petrolíferos, la cada vez mayor dependencia social del qat (y sus consecuencias en torno al acceso al agua y al desarrollo agrícola), el imparable crecimiento demográfico (se espera que dentro de veinte años se duplique la población actual), conforman un difícil panorama venidero.
Tres focos mediáticos centran la actuaidad. Uno de ellos lo encontramos en torno a los enfrenamientos de estos meses entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes del norte de Yemen. Desde hace cuatro años, en la zona montañosa de Sa´dah los miembros de la familia Houthi mantienen un violento pulso con el gobierno central. Diferencias religiosas (los rebeldes son chiíes, frente a la mayoría suní del país), marginación económica, privados de servicios e infraestructuras, y posturas políticas abiertamente enfrentadas (los Houthi rechazan la alianza de Yemen con Estados Unidos) han convertido el norte yemení en un foco de violentos enfrentamientos.
Desde la capital se ha respondido con inusitada violencia contra los rebeldes, poniendo al frente de las tropas militares a un destacado salafista y no dudando en atacar objetivos civiles, como hace unos días contra el campamento de desplazados.
Aunque de una intensidad menor, pero con consecuencias futuras impredecibles, el sur de Yemen también ha asistido a un rechazo hacia el gobierno central. Durante el verano del 2007 se sucedieron las protestas en Aden, el motivo esgrimido era las bajas pensiones que percibían los miembros del antiguo ejército del sur. Sin embargo, esa era la punta de un iceberg mucho más complejo. Los agravios hacia el sur englobaban los problemas en torno a la confiscación de tierras, el retiro obligatorio para los oficiales del sur, la exclusión de la población de las redes de influencia y de los beneficios del gobierno central. Además, teniendo en cuenta que la riqueza petrolífera se encuentra en esta zona de Yemen, sus habitantes protestan por el reparto de los beneficios de esa riqueza, que van a parar en su casi totalidad a los bolsillos del gobierno central y sus aliados tribales.
Las demandas secesionistas siguen aumentando, a pesar de la represión gubernamental. Además, otro factor ha entrado en escena, la formación de una nueva alianza en torno al movimiento que puede poner en serios aprietos al gobierno de Sanaa. La frustración contra la élite de la capital ha logrado aglutinar a algunos líderes tribales, dirigentes sociales, antiguos oficiales del ejército del sur, e incluso de algunos destacados dirigentes de la izquierda que viven en el exilio. A todo ello habría que añadir el apoyo público de un antiguo aliado presidencial y con un importante pasado como mujaidin en Afganistán, e incluso las manifestaciones de un alto dirigente local de al Qaeda que habría dado su respaldo a las demandas del sur.
El gobierno yemení ha estado centrado en estos dos conflictos, dejando de lado el tercer foco de violencia. Y éste no sería otro que el resurgir de la segunda generación de al Qaeda. A finales del 2003, tanto Sanaa como Washington pregonaron el final de esa organización en Yemen, con la muerte de sus dirigentes, con buena parte de sus miembros en prisión, los nuevos reclutas de al Qaeda optaban por luchar en otras zonas como Iraq.
Sin embargo, las cosas cambiarán rápidamente. La formación de una nueva dirección de al Qaeda (en parte facilitada por la fuga de prisión de varios de ellos en 2006), y el uso de mensajes adecuados para la audiencia local (desde Palestina hasta Iraq) han posibilitado que esta organización anunciase en 2007 (tras un ataque contra turistas occidentales) su vuelta al país, lo que certificó con una serie de ataques contra la embajada de EEUU o contra turistas extranjeros.
Tras meses preparando y tejiendo toda una red por el país (algunos analistas apuntan que a día de hoy puede ser la organización “más representativa” del país, ya que ha sido capaz de superar las diferencias e identidades tribales, de clase o regionales) el pasado mes de enero anunció la confluencia de sus ramas de Yemen y Arabia Saudí en una sola organización, “al Qaeda de la Península Arábiga”. Este grupo tendría su centro en Yemen, pero su campo de actuación se extendería por los países vecinos también. De hecho, el reciente ataque contra un destacado miembro de la familia real saudí hay que enmarcarlo en esa nueva coyuntura.
Algunos señalan que el presidente Saleh “está bailando con serpientes”, y su alianza estratégica con Washington no ha hecho sino aumentar la peligrosidad de la situación. Para Occidente, Yemen es un “estado en la línea del frente en la guerra contra el terror”, si acaba convirtiéndose en un “estado fallido” las consecuencias para esa estrategia serían nefastas. Por ello muchos analistas coinciden en señalar que si la situación sigue deteriorándose uno de los escenarios posibles sería una repetición de lo que acontece en Afganistán o en Somalia.
La importancia geoestratégica de Yemen (si a todo lo anterior añadimos además el conflicto de la piratería) es más que evidente, y el país está haciendo frente a un abanico de múltiples problemas, interrelacionados entre sí. Por ello, no es de recibo señalar que con la “solución a esos tres focos mediáticos” se resuelve el problema. Esos mismos análisis evitan afrontar las consecuencias de la política de intervención mundial impulsada por Occidente, y tampoco hacen hincapié en los obstáculos domésticos mencionados anteriormente.
Las próximas elecciones presidenciales deberían tener lugar en 2013, y si el actual presidente ha gobernado desde la unificación del país en 1990, todavía no ha anticipado su posición de cara a las mismas. De aquí a entonces la situación yemení puede entrar en una vía sin retorno, y las consecuencias de la explosiva situación son difíciles de anticipar.
TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)