miércoles, 8 de abril de 2009

¿Por qué la mayoría de los ciudadanos suizos no quiere unirse a la Unión Europea?

por Nicolas G. Hayek*

6 de abril de 2009



En una intervención ante los embajadores de los Estados miembros de la Unión Europea, Nicolas Hayek, presidente del grupo Swatch, resaltó la falta de democracia de la UE (Unión Europea) y su falta de atractivo económico, en comparación con la Confederación Helvética. Reproducimos el texto íntegro de ese refrescante punto de vista, quizás un poco idílico, que reduce el «modelo europeo» es decir el de la Unión Europea a sus justas proporciones.
Nicolas G. Hayek

Excelencias, Señoras y señores, Señor embajador,
Cuando el embajador Boris Lazar me pidió que hiciera uso de la palabra para explicarles a ustedes «por qué la mayoría de los ciudadanos suizos no quiere unirse a la Unión Europea», decidí responder positivamente a su invitación con el objetivo de ayudar a una mejor comprensión entre la Unión Europea y el ciudadano suizo medio y de espíritu constructivo, al que hoy trataré de representar. Les ruego que no interpreten mi exposición como la presentación de un informe científico, sino más bien como un desarrollo de los puntos de vista y de las posiciones de un suizo que forma parte de la mayoría que acabo de mencionar.
En el momento de su creación, en 1957, y durante muchos años, consideré lo que hoy es la Unión Europea como una grandiosa y magnífica realización. Era yo relativamente joven en aquel entonces. Mucho más tarde, Jacques Delors, quien era entonces presidente de la Comisión Europea y un apasionado europeo, me invitaría regularmente a su buró de Bruselas. Allí conversé primeramente con él solo, y posteriormente, con muchos otros europeos, en aquel entonces principalmente industriales y empresarios alemanes y franceses. La conversación abordaba las vías para combatir la competencia japonesa –llamada por entonces «Japan Incorporated», o sea, algo así como Japón SA– sin recurrir a las ayudas de los gobiernos o de la Unión Europea, como hacía la industria relojera suiza, que enfrentaba entonces una encarnizada competencia japonesa. Jacques Delors se refería siempre a mis intervenciones como «La historia del reloj».
En aquellos encuentros, repitió él varias veces que yo, el suizo, era a su modo de ver el más típico y más auténtico de los europeos, por mis conocimientos lingüísticos y por mi profunda comprensión cultural hacia los diferentes empresarios europeos que participaban en aquellos encuentros. El más memorable de dichos encuentros se desarrolló en Evian con los más grandes industriales franceses y alemanes. Fue para mí un suceso inolvidable.
Mi sueño: convertir Europa en un gran Suiza
En aquella época soñábamos –en todo caso, soñaba yo– con ver a Europa convertirse en una gran Suiza. No tanto porque yo creyese que Suiza era el paraíso terrenal, sino porque estaba convencido de que [ese país] representaba –a pesar de numerosas debilidades– la mejor de todas las alternativas posibles para lograr que se abrieran para Europa radiantes perspectivas de futuro, protegiendo a la vez la considerable riqueza de su diversidad y de sus culturas. De hecho, Jean Monnet y Robert Schumann habían declarado al principio: «Suiza representa un modelo para Europa.» Joschka Fischer, Jacques Chirac, Goran Persson, y también Vaclav Havel no han dejado además de repetirlo durante los últimos años. Es una sorprendente casualidad que hoy se cumpla precisamente el 30 aniversario de la muerte del gran europeo que fue Monnet.
Mis contactos con Bruselas se mantuvieron posteriormente, por ejemplo, con Romano Prodi, a quien yo conocía personalmente y quien varias veces solicitó mi opinión en comisiones. La armonización y perfeccionamiento de los sectores económicos y –en parte– financieros no me han decepcionado hasta ahora, aunque la perfección está lejos aún. Las guerras que enfrentaron, y que en parte devastaron, a estas tres grandes naciones europeas, Alemania, Francia y Gran Bretaña, y que sacudieron al resto del mundo, son definitivamente cosa del pasado y es ése el mayor éxito, y el más importante, de la Comunidad Europea.
La UE de hoy: una pesada maquinaria, burocrática y caótica
Desgraciadamente, el proceso de construcción se detuvo de pronto. La UE ya no está construyendo una comunidad fuerte, democrática y pacífica en la que, en todos los sectores importantes de nuestra vida y de nuestra sociedad, cada ciudadano –o por lo menos la mayoría de ellos– compromete su efectividad y acepta dar de sí mismo. En aquella época, la cantidad de Estados era limitada, y aquellas pocas naciones habrían podido edificar un Estado federal parecido a Suiza o a Estados Unidos. Esa evolución se detuvo, porque las interrogantes y problemas que encerraba no eran de fácil solución, ya que implicaban a países y personalidades políticas que no estaban dispuestos a renunciar a una parte importante de su soberanía y, menos aún, de sus privilegios.
En vez abordar con profundidad los importantes problemas que formaban parte de la evolución de la Unión y las estructuras que había que conformar, se decidió limitarse a la parte superficial de las cosas, incorporando sin embargo el máximo de países… y eso sin consultar con los pueblos que habían creado la Unión para saber si estaban de acuerdo o no. Es evidente que el establishment político se preocupaba, ante todo, por incorporar decenas de millones de personas y gran cantidad de países a una Europa que –con excepción de algunos aspectos políticos– estaba todavía por definir.
La motivación de esos países residía ante todo en las ventajas económicas y financieras que esperaban obtener. Ese tipo de ampliación hubiese podido ser más que bienvenida de haberse instaurado con anterioridad las estructuras de una Europa más o menos federal. Fue en ese momento que se desvanecieron mis esperanzas de ver en un futuro próximo una Europa fuerte, poderosa, democrática y pacífica, una Europa que contribuyera a mejorar la calidad de vida del mundo entero, de nosotros todos.
Vimos entonces a la Unión Europea como una pesada máquina, como una barahúnda burocrática y más o menos caótica de conceptos ideológicos, sociales, económicos y, por un lado, financieros, mientras que todo lo demás se dejaba al azar, en manos de la providencia y de las futuras generaciones. Ciertos es que eso no excluye la posibilidad de que la UE –como la mayor parte de las realizaciones humanas fuera de lo común– resulte ser, en el siglo XXII o en el XXIII, un fantástico éxito, pero yo espero que eso suceda mucho antes, antes del fin de este siglo.
De rodillas antes el ejército de Estados Unidos. ¡Algo que Suiza no puede entender!
La creación del euro constituye un excelente ejemplo de otra realización positiva cuya aplicación, a pesar de su eficacia, ha sido sin embargo parcial. Gran Bretaña, por ejemplo, se negó a entrar en la zona euro, lo cual hubiera podido hacer, mientras que otros que sí querían no disponían de la capacidad económica para hacerlo. Como consecuencia, algunos países de la Unión Europea disponen de una divisa fuerte, pero no todos. Si los países más débiles en el plano financiero tuvieran acceso al euro en esta época de crisis, podrían convertirse en una carga, dado que habrá que apoyarlos. Sin embargo, el euro constituye en sí mismo una de las mejores realizaciones de la Unión y puede ser considerado como un éxito.
¿Qué pasa, sin embargo, con la armonización de decisiones esenciales en materia de política exterior, de defensa y de guerra? Para un ciudadano suizo, es absolutamente inconcebible que una parte de Europa haya podido apoyar sin la menor vacilación la política de la administración Bush y que se haya unido a Estados Unidos en la guerra contra Irak. Gran Bretaña, España y algunos países más enviaron contingentes, bajo las órdenes de un comando estadounidense, mientras que Francia y Alemania se negaron en forma decidida. Para nosotros, fue una prueba perfecta de la debilidad de la política exterior común.
Además, y contrariamente a los deseos de Alemania y Francia, otros firmaron, por ejemplo, acuerdos con Estados Unidos que autorizan a esa nación, o a la OTAN, a desplegar en sus territorios radares o misiles, oficialmente para protegerse de Irán. Rusia estimó que esas instalaciones amenazaban su propio territorio. Los Estados miembros de la UE tampoco lograron llegar a un acuerdo sobre esa importante cuestión. No se ve por ninguna parte la menor huella de una política exterior común. En realidad, es cualquier cosa, y su impacto en nosotros resulta, desgraciadamente, muy débil.
Ningún país ha organizado tantos escrutinios sobre Europa como Suiza
La Unión Europea y todos los grandes países democráticos que la componen hubieran podido crear un sistema fuerte, si aquella hubiese logrado llegar a un consenso, definir claramente el camino que quería seguir en Europa y en el mundo y si se hubiese fijado los objetivos que quería alcanzar en todas sus tareas importantes: las respuestas que había que dar a las necesidades y los deseos de nuestra sociedad humana, de nuestros sistemas políticos.
La Unión empezó, sin embargo, por ampliar al máximo aquel sistema imperfectamente definido al invitar a diferentes países a unirse a ella –en parte países del Cercano Oriente. La posible adhesión de Turquía significaría que [la Unión Europea] se extiende hasta las fronteras de Siria, Irak e Irán. ¿El objetivo de la UE es acaso abrir sus puertas a una futura Unión europeo-medio-oriental, que sería quizás mucha más poderosa y funcionaría mejor?
No olvidemos que Chipre se encuentra a unos pocos kilómetros del Líbano, donde incontables cruzados europeos encontraron refugio en el pasado. Vayamos un poco más lejos. Se pudiera incorporar todo el Medio Oriente y pacificarlo, ya que así Israel y Palestina formarían parte de la UE. ¡Que magnífico servicio se prestaría así al mundo entero! ¿Existe alguna razón que justifique el poner fin a ese tipo de evolución? Algunos suizos, y también muchos europeos, se plantearon esa interrogante.
Pero, por el momento, pongamos los pies en la tierra. Que yo sepa, la población suiza es una de las mejor informadas sobre el papel y las actividades de la Unión Europea. Tomo como referencia un interesante artículo de Andreas Gross, ciudadano suizo miembro de nuestro Parlamento federal, publicado en el Neue Zurcher Zeitung el pasado 6 de febrero –solamente dos días antes de la aprobación de diversos acuerdos (entre ellos la libre circulación de los nuevos ciudadanos de la UE) por parte del pueblo suizo, que manifestaba así su voluntad de proseguir una política de acuerdos bilaterales, en vez de incorporarse a la UE. Ha habido, en Suiza, más escrutinios y referendos sobre Europa que en cualquier otro país europeo.

La Suiza, oficialmente se autodenomina Confederación Helvética, es la unión de 2,636 comunidades repartidas en cuatro grupos lingüísticos: suizo alemán -grupo dialectal-, francés, italiano y romanche, que ocupan su territorio.
La Suiza siempre ha mirado con recelo a lo largo de su historia a los grandes imperios monárquicos constituidos en Europa, así como las connotaciones imperiales de cualquier otro país, de ahí nace la unión de sus comunidades campesinas en el pasado, hoy altamente tecnificadas, a pesar de la diferencia lingüística notoria que podría dividirlas, únicamente para oponerse a los grandes entes estatales dominadores del pasado y del presente. ______________________________________________________
Los pueblos no tuvieron voz ni voto
Durante los últimos decenios, se organizaron en los diferentes países europeos más de 50 escrutinios sobre la Unión Europea. Y sin embargo, los seis miembros fundadores de la Comunidad de 1957 nunca han consultado a sus pueblos sobre el tema de la construcción europea, con excepción de Gran Bretaña, que lo hizo, con éxito, 18 años después, en 1975. En 2005, 48 años después de la fundación, Francia preguntó a sus ciudadanos si aceptaban la Constitución europea. La rechazaron, como posteriormente hicieron los holandeses, en 2006, y finalmente los irlandeses, en 2008. Debido a su sistema de democracia directa, los suizos, al igual que los daneses, son los mejor informados sobre los asuntos europeos. Analicemos ahora por qué la mayoría de los electores suizos se niegan a entrar en esta UE.
Una sociedad amante de la paz y resueltamente opuesta a la violencia física
Fuera de lo que acabamos de decir, ninguna visión clara se desprende de las declaraciones, acuerdos y evoluciones que hasta ahora hemos visto. Nada hay, en los planos social, político, económico y financiero, que incite a los suizos a entrar en la Unión. Por el contrario, se les pediría que aportaran una amplia contribución a los cofres de la UE.
El canciller Helmut Kohl, para quien trabajé en calidad de miembro del comité estratégico industrial para Alemania, me honró en Suiza con una visita privada. Durante aquella visita me dijo: «Nicolas Hayek, usted goza de cierto crédito ante el pueblo suizo. ¿Por qué no nos ayuda usted a convencerlo de incorporarse a la UE?» A lo que respondí: «Señor Canciller, ¿por qué es tan importante para la UE tener a bordo a esta pequeña Suiza de 7 millones y medio de habitantes?» Su respuesta brotó sin vacilación, como una bala: «Porque ustedes tienen muchísimo dinero y nosotros tenemos proyectos en los que utilizarlo.»
La cultura, la mentalidad y la educación suizas desempeñan un papel muy importante en la reacción natural que hoy observamos ante la UE. La sociedad suiza desprecia por completo el poder y la violencia, aún cuando es el poder quien la ejerce. Es una sociedad que ama la paz por sobre todo y es completamente contraria a toda violencia física. No nos gusta mucho, por ejemplo, la concentración de demasiado poder entre las manos de una sola persona o de un solo partido.
Christoph Blocher, de la «Unión Democrática del Centro» es sin dudas el más reciente ejemplo de ello y el más evidente. Su partido cuenta con la mayor cantidad de electores en Suiza. Se le reconocen ampliamente sus cualidades como consejero federal pero, al tratar de acumular demasiado poder individual, firmó –en el momento de su reelección– su propio fracaso en el Consejo Nacional (Cámara del Pueblo) y en el Consejo de los Estados (Cámara de los Cantones).
La libertad individual está por encima de la del Estado
La libertad y la libertad individual de cada cual están inscritas en el alma suiza desde los orígenes del país, en el siglo XIII, mucho antes de que la Revolución Francesa las pusiera en primer plano. La libertad individual del ciudadano es a menudo más importante que la del Estado. Para ser más claro: el Estado tiene que estar al servicio del ciudadano, no el ciudadano al servicio del Estado. La libertad es parte integrante de los principios más importantes para los suizos.
No es casualidad que Voltaire y otros muchos buscaran refugio en Suiza, para poder escribir y hablar libremente. Reside en ello, sin dudas, la base de su vieja tradición de tierra de asilo político y financiero (específicamente en lo tocante al secreto bancario), derecho que tanto aprecian los suizos. Tampoco se puede olvidar que fue un suizo quien fundó la Cruz Roja. Para Henri Dunant resultó insoportable lo que había visto en el campo de batalla de Solferino, en Italia, a finales del siglo XIX.
La Cruz Roja es una típica creación suiza y su considerable influencia se debió a la neutralidad universalmente reconocida de Suiza. Más aún, también se reconoce que Suiza es perfectamente democrática y respetuosa de los derechos humanos.
Permítanme recordarles también que esta minúscula Suiza representa un poder industrial considerable y que dispone de una de las monedas más fuertes del mundo. Es también una potencia financiera que, según todo parece indicar, está llamada a seguir siéndolo en un futuro inmediato, incluso en caso de modificación sustancial de las leyes sobre el secreto bancario o, en el peor de los casos, si éstas llegaran a ser abolidas. Una moneda fuerte y la estabilidad económica, en un clima de neutralidad y profundamente democrático, consolidan la imagen de asilo seguro de la que goza una Suiza que dispone de una industria financiera honesta, libre de todo exceso criminal.
Además, al contrario de otros muchos países (no sólo europeos), Suiza nunca ha tenido tendencia a invadir países extranjeros, ni en África, ni en Asia, ni en América del Sur, ni en ninguna otra parte, para crear colonias. No sólo Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, España y Portugal, sino también Holanda y Bélgica, han sido potencias coloniales y han ocupado países lejanos durante muchos años. A los suizos nunca les ha parecido atractiva la posesión de colonias, entre otras cosas porque la sociedad suiza y la mentalidad que la caracteriza profesan por principio un auténtico respeto por los derechos humanos, por la integridad y la soberanía de las personas y de las comunidades del mundo entero. Las antiguas potencias coloniales también han respetado los derechos humanos, pero en aquel entonces veían a las colonias de manera diferente.
Es por eso que Suiza, por ser tan respetada, goza de una imagen positiva en los nuevos países emergentes. Lo cual nos lleva a nuestro tipo de democracia. Aunque nuestra cultura coincide ampliamente con la de nuestros vecinos y parientes de Francia, Alemania, Austria e Italia (no hay un suizo que no tenga algún pariente en el resto de Europa), sin ser exactamente la misma, Suiza es neutral desde 1815 y no es miembro ni de la OTAN ni de ninguna otra alianza militar.
El propio contribuyente es quien fija y aprueba los impuestos
Suiza es de los pocos países que han logrado integrar a las minorías sin restricción ni compromiso, dándoles exactamente los mismos derechos y las mismas oportunidades. Tomemos, por ejemplo, la región suiza de Tessin, donde se habla italiano, y veamos cuántos miembros del Consejo Federal provienen de ese cantón. Ustedes se van a sombrar por la cantidad. Sin exagerar, probablemente pudiéramos afirmar que en este momento las minorías a menudo tienen en Suiza más derechos que la mayoría.
Somos partidarios de hablar de discriminación positiva. Otro rasgo de la sociedad suiza es su desinterés por el culto de la personalidad. Los suizos no sienten necesidad de encumbrar a un político, de tener un extraordinario miembro del Consejo Federal. Las personalidades demasiado fuertes se consideran sospechosas. Los suizos prefieren elegir a los ciudadanos inteligentes, experimentados y eficaces, capaces de cumplir con el cargo lo más honestamente posible, que utilicen el dinero de los contribuyentes con prudencia.
Es por eso que nuestros impuestos son generalmente más bajos que en la mayoría de los países vecinos, aunque invertimos tanto como ellos, o incluso más, en nuestras instituciones sociales e infraestructuras. Los suizos hacen uso de su derecho al voto democrático para la adopción de todas las decisiones importantes a nivel comunal, cantonal o nacional. Eso es democracia directa. Es el propio contribuyente quien fija los impuestos y los aprueba. En lo tocante al presupuesto, por ejemplo, disponemos de un sistema de control que funciona bastante bien, aunque no se pueda decir que nada escapa al control o que no existe algún malgasto de fondos. Nosotros también tenemos ese tipo de problemas.
Los miembros del gobierno suizo administran el dinero público como sus propios bienes
Durante toda mi vida profesional critiqué abiertamente ciertos aspectos destructores y/o ilegales del sistema bancario y financiero. También los critiqué repetidamente en mis discursos y en las entrevistas que concedía, en Suiza y en el extranjero. Soy de los suizos que han conservado una sana desconfianza hacia gran parte de la economía financiera mundial en general y, por supuesto, especialmente hacia la que corrientemente se practica en Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza.
Es cierto que hay muchos suizos que no tienen grandes escrúpulos en no reflejar cada detalle de sus ganancias en su declaración de impuestos, algo que tienden a considerar como un delito menor. Los miembros del gobierno suizo, repito, generalmente administran el dinero público como el suyo propio, son ahorrativos. Los suizos no apreciaban en lo absoluto los excesos de los funcionarios y gobernadores que, durante siglos, solo pensaban en sacarle a la gente, mediante los impuestos o por la fuerza, la mayor cantidad de dinero posible para utilizarlo después en detrimento de los intereses de esa misma gente. Estoy pensando, por ejemplo, en Guillermo Tell, el héroe nacional suizo que dio nombre al drama del alemán Federico Schiller.
Es por ello que un, digamos, «olvido» en la declaración de impuestos se considera como una ilegalidad relativamente menor, porque nadie abriga la sospecha que pudiera tratarse de un delito grave, como sucedió recientemente con, por lo menos, un gran banco suizo. Suiza, o por lo menos algunos funcionarios suizos, afirma sin embargo que el porcentaje de fraudes fiscales imputables a los ciudadanos helvéticos es el menos elevado de todos los países industrializados.
El gobierno suizo es uno de los más estables del mundo
Todos los suizos estiman, claro está, que todo fraude fiscal, incluso si los datos han sido olvidados «por comodidad», merece castigo. Por otro lado, la pena debe ser coherente, proporcional al «crimen» y no ser excesiva ni alcanzar proporciones indebidas.
Todos sabemos que en este preciso momento esta cuestión está siendo objeto de grandes controversias. La protección de la esfera privada ante una curiosidad ilimitada por parte del Estado es un bien legítimo que los suizos consideran extremadamente valioso, y no son los únicos. En los últimos tiempos, otros países europeos se han puesto del lado de Suiza en ese combate.
Suiza no sólo ignora el culto de la personalidad en lo tocante a los miembros del gobierno sino que el gobierno suizo no concede ningún tipo de medalla o condecoración como recompensa a proezas particulares de sus ciudadanos. Lo cual no impide que los suizos se sientan orgullosos de las distinciones que les confieren otros gobiernos.
El gobierno suizo es uno de los más estables del mundo. En su seno colaboran prácticamente todos los partidos, lo cual explica su buena aceptación por parte de la población suiza.
Los miembros del gobierno trabajan juntos y, hasta cuando surgen conflictos y divergencias de análisis, es notable su capacidad para llegar a un acuerdo, a un compromiso. A eso le llamamos «concordancia». No siempre funciona como quisiéramos, pero siempre se acaba por llegar a una solución de consenso, democráticamente, aunque sea a veces un poco a pesar de alguien.
Todos respetan las decisiones del pueblo. Todos, repito, incluyendo al miembro del consejo federal o al presidente más suficientes. La moneda suiza es notoriamente fuerte. En materia de dinero, Suiza aplica una disciplina estricta que ha convertido al franco suizo en una de los dos o tres divisas más estables del mundo, e incluso en la que ha gozado de la mayor y más larga estabilidad en la época moderna.
Todos nos sentimos muy iguales
Agreguen a eso un sorprendente talento para negociar y alcanzar un compromiso. Esa aptitud para alcanzar compromisos aceptables para todos, sin dejarnos arrastrar a conflictos internos, es una de las razones fundamentales de la estabilidad de nuestro sistema político y social. Como dije anteriormente, ese comportamiento se manifiesta claramente en nuestro sistema de llamada concordancia.
O en las relaciones con los sindicatos, con los cuales hemos llegado a un acuerdo que permite evitar prácticamente todas las huelgas, destructivas para la economía y molestas para la población. La participación en negociaciones duras, en las que las posiciones iniciales están a kilómetros de distancia, es una experiencia sorprendente. Sin embargo, al cabo de algunas semanas o meses de discusión, todos están más o menos contentos, pero de acuerdo.
Eso nos permite disponer de un ingreso por habitante más alto que la mayoría de los demás países y de un nivel de vida más elevado para casi todos, lo cual crea puentes entre todos los niveles de la sociedad suiza. Uno puede incluso preguntarse si en realidad existen esos niveles. Aunque parezca sorprendente, en Suiza no hay proletariado, no hay grandes diferencias sociales entre la gente. Independientemente del nivel de ganancias de cada cual, todos nos sentimos muy iguales y nos consideramos por igual miembros de nuestra sociedad.
Muchos jóvenes pueden encontrarlo aburrido, pero es importante para la estabilidad y la salud de la nación el saber que en definitiva es inútil recurrir a la violencia para llegar a una solución aceptable.
Los suizos son más abiertos al resto del mundo que la mayoría de los ciudadanos de otros países. Debido a su educación, a su cultura, al hecho de que a menudo hablan varios idiomas y también debido a la reducida extensión del país, una gran mayoría de los suizos viajan lejos y conocen muy bien el resto del mundo. Su excelente comportamiento en el extranjero los hace acreedores de un gran respeto, al igual que su mentalidad y la calidad de su trabajo y de sus productos.
La extrema solidez de la formación profesional, de sus universidades, de sus escuelas de ingenieros y de otras especialidades técnicas, que se basan en la solidaridad con la industria y entre las generaciones, la gran maestría de sus artesanos, unidas a una tecnología moderna y a un gran sentido de la belleza y de la calidad, son únicas en el mundo.
Protección social a todos los niveles
Pocos países pueden jactarse de tener un sistema como este tipo de sistema. En Suiza, las estructuras sociales han alcanzado casi la perfección, desde hace muchos años y en casi todos los sectores económicos, desde el artesano que trabaja con el hierro hasta el plomero, desde el carpintero hasta el pastelero, todos gozan de gran reputación por la «calidad suiza» de su trabajo. Las universidades suizas están entre las mejores del mundo, como las escuelas politécnicas de Zurich y Lausana, así como las universidades de Berna, Basilea, Ginebra y Lausana (sede de la Fundación Jean Monnet para Europa), de Neuchatel, Friburgo, Lugano, Zurich, etc. Suiza cuenta también con la mayor cantidad de premios Nóbel, en relación con su cantidad de habitantes.
Además, el ejército suizo funciona según el sistema de la milicia, un principio que también se aplica en política: en algunos pequeños cantones, un funcionario tiene un trabajo que realiza, no a tiempo completo, sino en el tiempo que le dejan libres sus ocupaciones como ministro. Y, cosa sorprendente, un miembro del ejército tiene derecho a tener en su casa su arma reglamentaria. Eso fortalece el sentimiento de seguridad del pueblo suizo y sus lazos con su ejército. El derecho a tener el arma en el domicilio es sin embargo un tema en debate en este momento, y es posible que eso cambie. Ya veremos.
Suiza es una comunidad muy moderna y en casi cualquier rincón de su territorio montañoso encontramos las mismas infraestructuras modernas que en cualquier otro lugar. La protección social está presente a todos los niveles, y nuestros seguros por enfermedad o invalidez están entre los más eficaces del mundo.
Y, ya que estoy hablando de las infraestructuras suizas, no podría dejar de mencionar la gran reputación de sus hospitales, sus trenes casi siempre puntuales y sus centros de investigación y de desarrollo de alto nivel, verdaderos templos de la ciencia. Tengo que mencionar también la limpieza del medio ambiente, prueba del gran respeto que sienten los suizos por la ecología, por la belleza de los paisajes y por nuestra Madre Naturaleza.
Suiza cuenta con el más alto porcentaje de extranjeros
Todas esas razones, junto a la absoluta neutralidad de Suiza, llevaron a las Naciones Unidas y a gran número de organizaciones internacionales a establecer su sede en Suiza. El Comité Olímpico Internacional, la FIFA, la Federación Internacional de Remo, el CICR [Comité Internacional de la Cruz Roja. NdT.], el centro de investigación nuclear del CERN, y muchos otros organismos han escogido la neutralidad y la seguridad que les ofrece Suiza para instalar su cuartel general en este país, al igual que alrededor de 1 600 000 extranjeros que aquí viven, felices y en paz.
Suiza cuenta con uno de los porcentajes de extranjeros más elevados, si no es el más alto, de toda Europa. Más de uno de cada 5 habitantes de este país es extranjero, en su mayoría europeos. Este porcentaje está en constante aumento, en gran parte sin dudas debido a la calidad de vida y al elevado nivel de vida. [Ese porcentaje] no incluye a los numerosos «fronterizos» que cruzan diariamente nuestras fronteras con Francia, Alemania, Austria e Italia para venir a trabajar a Suiza.
Suiza se creó en el siglo XIII mediante la unión de tres cantones, a los que con el tiempo se fueron uniendo otros 23. Durante siglos han mantenido una soberanía fuerte a nivel cantonal. Como ustedes saben, el gobierno suizo tiene poco poder, comparado con otros países, aunque se ocupa de la política exterior, de la defensa, de las infraestructuras y de otros aspectos importantes de nuestra vida. Pero a los suizos no les gusta un poder central demasiado fuerte, y menos aún si reside en Bruselas, que consideran, con razón, como una institución que constantemente trata de acrecentar su propio poder y su influencia.
Llegar a un compromiso constructivo
Nosotros los suizos, como todos los seres humanos, tenemos numerosas debilidades y está claro que cometemos errores. Pero no tenemos necesidad, ni tiempo, para abordarlos aquí porque a fin de cuentas no tienen verdadero peso en nuestro proceso de decisión en lo tocante a Europa, y tampoco destruyen la dinámica imagen de Suiza, considerada como una verdadera perla.
Integrarnos a Europa en cuerpo y alma implicaría el riesgo de destruir en gran parte esa perla. Eso no beneficiaría a la propia Suiza ni a los pueblos de Europa, y mucho menos al resto del mundo. No hay duda alguna de que Suiza es europea, está situada en el centro mismo de Europa, y nadie, ni siquiera los propios suizos, puede arrancarnos de este maravilloso, de este espléndido continente. Es por eso que el comercio entre Suiza y Europa reviste una importancia capital. Compramos a Europa más bienes de los que le vendemos, pero tanto las importaciones como las exportaciones son considerables y absolutamente vitales, como saben todos ustedes. Sería un gran error que uno de los dos socios tratara de chantajear al otro sobre la base de ese intercambio económico tan positivo.
Excelencias, señoras y señores, este es, presentado con franqueza y honestidad –aunque de manera, tengo que confesarlo, unilateral y quizás demasiado positiva–, el punto de vista de un suizo medio y de un europeo motivado. Díganme ustedes ahora, si ustedes fuesen suizos ¿estarían ustedes tentados a integrarse hoy a la Unión Europea? Sospecho, incluso profundamente, que después de escuchar mi discurso ustedes se negarían sin dudas a aceptar a Suiza en la UE, si este país deseara convertirse en miembro pleno. Pero, mantengámonos abiertos al diálogo. Recuerden que siempre existe la posibilidad de llegar a un compromiso constructivo.
Nicolas G. Hayek
Empresario líbano-suizo, presidente fundador del grupo relojero suizo Swatch
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión francesa de Michele Mialane, revisada por Horizons et débats.

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Corea del Norte lanzó su satélite, ¿y qué?





Andrés Sal.lari (especial para ARGENPRESS.info)
MARTES 7 DE ABRIL DE 2009

Corea del Norte lanzó un satélite artificial y esto causó alarma en EEUU, en Corea del Sur y en Japón; pero para las corporaciones mediáticas que inundan de estímulos noticiosos a todo el mundo, la preocupación no es de algunos países, es de toda la comunidad internacional.

Como siempre pasa, si algo no le gusta a Estados Unidos y a algunas potencias, nos quieren hacer creer que no le gusta a nadie.

Eso reportan las agencias internacionales, y los medios privados lo repiten como loros. En Bolivia por poner sólo un ejemplo, el diario privado La Razón, dice sin ninguna razón: "Cohete norcoreano inquieta al mundo", y luego ocultan la verdad, ya que no dicen que EEUU convocó a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar a Corea del Norte y no logró el consenso necesario.

¿Qué quiere decir esto?

Obviamente que es mentira que el mundo esté inquieto, como nos lo quieren presentar estos medios.

Es evidente que las agencias internacionales mienten al presentar una noticia que repite lo que se ordena pensar desde Washington.

Es interesante evidenciar que la inmensa mayoría de los medios nos ofrece la versión de estas agencias al pié de la letra, es casi imposible encontrar una alternativa informativa dentro de lo que son los medios masivos de información.

Reuters por ejemplo (todos sabemos que es una de las agencias más importantes del mundo), envía un despacho con un subtitular que dice "Condena Mundial", y cuando uno lee la información, las únicas condenas que encuentra son de Corea del Sur y de Francia, luego declaraciones de China y Rusia que llaman a la moderación y en ningún momento expresan condena.

¿Cómo no creer luego que esta agencia (como lo han denunciado algunos periodistas y analistas) obedece a la política exterior de Estados Unidos?

No es posible que ningún periodista serio escriba que hay una condena mundial sobre un hecho y al citar los países no puedan contar a más de 3 ó 4, e incluya en la lista a otros que ni siquiera emitieron tal condena. Eso tiene una intencionalidad política más que evidente. Hacernos creer a todos algo que no existe porque es lo que le interesa a determinado gobierno o sistema. Eso obviamente que es hacer política y no periodismo.

¿Cómo explicar que Corea del Norte no pueda lanzar un satélite o incluso probar un misil de largo alcance, si quién lo condena (EEUU) tiene 439 satélites en órbita (98 de ellos para uso específicamente militar)?

¿Alguien puede argumentar que Corea del Norte es más peligroso que Estados Unidos?

Con alguno de esos 98 satélites militares que EEUU tiene en órbita, el gobierno de Obama planeó el ataque teledirigido que el último sábado provocó la muerte de 3 mujeres y 4 niños en una aldea de Pakistán, pero eso no inquieta al mundo ni a nadie (¡y eso que cuesta la vida de seres humanos!).

La semana pasada, Obama declaró que continuaría bombardeando Pakistán en el marco de su guerra contra el terrorismo. Entrevistado en el programa Face the Nation, que emite la cadena CBS, afirmó (atención con esta declaración): "Perseguiremos a los extremistas en suelo paquistaní e iremos tras ellos".

Una semana más tarde ante el lanzamiento norcoreano, Obama opinó desde Turquía que "es el momento de dar una respuesta internacional fuerte. Corea del Norte debe saber que el camino de la seguridad y el respeto nunca se hará mediante amenazas y armas ilegales".

Todo esto parece un chiste, y de muy mal gusto por cierto. El 29 de marzo el gobierno paquistaní acusó a Estados Unidos por violar su soberanía con los ataques teledirigidos, pero el mismo día Obama le declaró a la CBS que los ataques continuarán (como si estuviesen matando vecinos de una esquina de Detroit, y no ciudadanos de un tercer país soberano).

De paso están matando ciudadanos indiscriminadamente, o sea, eso es la pena de muerte sin juicio previo, lo que viola todas las leyes internacionales, pero de eso nadie se preocupa por supuesto.

¿Lo de Obama sobre Pakistán no es una provocación y una búsqueda de la seguridad mediante una amenaza, tal como se le acusa a Corea del Norte?

¿Amenazar y bombardear a un país soberano como Pakistán, es el camino de respeto que Obama le está exigiendo a Corea del Norte?

¿Qué opinaría Estados Unidos si Venezuela bombardea Miami para matar al terrorista Luís Posada Carriles, y de paso en el ataque mata a unos 10 ó 15 civiles, la mayoría de ellos niños y mujeres?

Nadie se confunda, pues no es otra cosa lo que hace Estados Unidos en Pakistán y Afganistán por lo menos -siendo muy conservador- una vez por semana y bajo la administración del afroamericano musulmán Obama.

El presidente de Estados Unidos le dice a Corea del Norte que "el camino de la seguridad y el respeto nunca se hará mediante amenazas y armas ilegales". Vaya revelación, por qué no le dice lo mismo a Israel, está más que comprobado que en la última agresión contra la Franja de Gaza han utilizado bombas de fósforo blanco contra una zona densamente poblada, algo que esté expresamente prohibido por las convenciones internacionales; pero Obama no ha dicho ni mu. Y mucho menos sobre las mismas armas que su ejército utilizó en Irak.

Son ellos quienes masacran y construyen su noción de seguridad y respeto en base a amenazas y armas ilegales.

Como decía, todo esto es el chiste de peor gusto que he escuchado en lo que va del año.

En el ataque contra la Franja de Gaza, también entraron en escena los satélites de uso militar, le sirven a Israel para ubicar objetivos y atacar a los palestinos, a veces fallan y así mataron a más de 400 niños. Pero ni a Estados Unidos ni a Obama, la cuestión le pareció una provocación ni se pidió ninguna "enérgica respuesta de la comunidad internacional".

¿No les da vergüenza? ¿Y a los periodistas que repiten como loros ese discurso tampoco?

¿Cómo puede ser que se nos presente esta prueba norcoreana como algo mucho más peligroso y provocador que la muerte de 400 niños?

La ONU tiene 192 Estados miembros (y es un organismo que no goza de gran credibilidad, ya que muchas veces va de la mano con la política exterior de EEUU) pero ni siquiera en ese contexto ha podido prosperar la condena contra Corea del Norte.

Es que China y Rusia tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad y ninguno avaló la postura de EEUU. El presidente del comité parlamentario ruso de Relaciones Internacionales, Konstantin Kosachev, consideró que carece de sentido la sesión extraordinaria convocada por el Consejo de Seguridad. Claro que esto lo reportó la agencia cubana Prensa Latina, a las demás agencias internacionales que hegemonizan el discurso se les pasó de largo y con ellos a todos los miles de medios que las reproducen. Conclusión, nadie se entera de lo que dijo el representante ruso y ellos pueden presentar como más verídica su versión de la comunidad internacional inquieta y la condena mundial.

Está clarita su forma de difundir la información, simplemente se censura lo que no les conviene políticamente y con esa base se construye la mentira.

Para hacer de este sistema algo más sensato, habría que cerrar todas las agencias y centralizarlas en una, la agencia del Estado estadounidense, así la cosa estará más clara, los medios que siempre publican la visión de Washington seguirían trabajando igual y todos contentos. Al final de cada nota pudieran escribir "esta es la interpretación noticiosa del gobierno estadounidense". Así se terminaría de una vez el cuento chino de la prensa libre e independiente.

Mientras tanto a los medios habría que pedirles un mínimo de sensatez, que no nos mientan más diciéndonos que el mundo está inquieto por el lanzamiento norcoreano. Aunque Estados Unidos y algunas potencias estén preocupadas, es evidente que estos países no representan al mundo entero ni se los debería llamar comunidad internacional.

Sin hacer ninguna valoración política del gobierno de Corea del Norte, hay que decir que este tiene tanto derecho como cualquiera a llevar adelante su desarrollo tecnológico científico y/o militar.

Tal cual lo afirmó el vocero de la cancillería iraní, Hasan Qashqavi, en declaraciones que suenas tanto más sensatas que las que provienen desde Washington: "Irán tiene el derecho legítimo a disfrutar la tecnología espacial para fines pacíficos cumpliendo las reglas internacionales y cree que ese derecho le asiste también al resto de los países del mundo."

Me resisto a creer, como quiere hacerme creer el gobierno estadounidense y el engranaje cultural brillantemente construido por ellos, que los únicos que tienen derecho a lanzar satélites o misiles son ellos mismos o sus amigos, ellos que lanzaron la bomba atómica contra civiles japoneses desarmados, que son los mismos que en nombre de la democracia asesinaron a millones de vietnamitas e iraquíes, que son los que lo hicieron utilizando armas químicas prohibidas por la legislación internacional. Ellos que son los mismos que le vendieron esas armas a Israel y que son los mismos que no dicen nada ante el uso de las mismas contra el indefenso pueblo palestino y contra las propias dependencias de la ONU dentro de esos territorios.

¿Todo esto no es más inquietante y más merecedor de una enérgica condena internacional que la prueba de lanzamiento de un satélite?

¿Estamos todos locos?

Sigo sin entender cómo es que tenemos que vivir siempre aterrados ante la terribles amenazas de Corea del Norte o Irán -que al final nunca atacan a nadie-, mientras las matanzas reiteradas y continuas que ellos perpetran transcurren entre la más absoluta indiferencia.

No creo que valga la pena aclarar que gran parte de todo esto se lo debemos agradecer a la gran prensa libre e independiente, pero igual lo hago.

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lunes, 6 de abril de 2009

El terrorismo no reconocido de la OTAN



La estrategia de la tensión


por Silvia Cattori*

6 de diciembre de 2007

Daniele Ganser, profesor de historia en la universidad de Basilea y presidente de ASPO-Suiza, ha publicado un libro de referencia sobre «Los ejércitos secretos de la OTAN». Según afirma, a lo largo de 50 años, Estados Unidos organizó en Europa atentados falsamente atribuidos a la izquierda y a la extrema izquierda para desacreditarlas ante los electores. Esa estrategia perdura hoy en día como medio de propiciar el miedo hacia el Islam y de justificar guerras por el petróleo.
Daniele Ganser
Silvia Cattori: Su libro dedicado a los ejércitos secretos de la OTAN [1], se da a la tarea de explicar que la estrategia de la tensión [2] y las False flag terrorism [3] implican grandes peligros. Su libro nos informa cómo fue que la OTAN, durante la guerra fría –en coordinación con los servicios de inteligencia de los países de Europa Occidental y el Pentágono–, utilizó ejércitos secretos, reclutó espías en los círculos de la extrema derecha, y organizó actos de terrorismo que eran atribuidos a la extrema izquierda. Cuando uno se entera de eso, no puede menos que preguntarse qué puede suceder hoy en día a espaldas nuestras.
Daniele Ganser: Es muy importante entender lo que realmente representa la estrategia de la tensión y cómo funcionó durante aquel período. Eso nos puede ayudar a aclarar el presente y a ver mejor en qué medida se sigue aplicando. Poca gente sabe lo que significa esa expresión de estrategia de la tensión. Es muy importante hablar de ella, y explicarla. Es una táctica que consiste en cometer atentados criminales y atribuirlos a otro. El término tensión se refiere a la tensión emocional, a aquello que crea un sentimiento de miedo. El término estrategia se refiere a aquello que alimenta el miedo de la gente hacia determinado grupo.
Esas estructuras secretas de la OTAN habían sido equipadas, financiadas y entrenadas por la CIA, en coordinación con el MI6 (los servicios de inteligencia británicos), para combatir a las fuerzas armadas de la Unión Soviética en caso de guerra, pero también, según la información de la que hoy disponemos, para cometer atentados terroristas en diferentes países [4]. Es así cómo, desde los años 70, los servicios secretos italianos utilizaron esos ejércitos secretos para fomentar atentados terroristas con el objetivo de sembrar el miedo en el seno de la población y de acusar luego a los comunistas de ser los autores. Era la época en que el Partido Comunista tenía un poder legislativo importante en el Parlamento. La estrategia de la tensión estaba concebida para desacreditarlo, debilitarlo, impedirle acceder al poder ejecutivo.
« Nato’s secret armies » de Daniele Ganser
Silvia Cattori: Aprender lo que eso quiere decir es una cosa. ¡Pero sigue siendo difícil creer que nuestros gobiernos hayan podido permitir que la OTAN, los servicios de inteligencia de Europa Occidental y la CIA actuaran como una amenaza para la seguridad de sus propios ciudadanos!
Daniele Ganser: La OTAN era el núcleo de esa red clandestina vinculada al terror. Le Clandestine Planning Committee (CPC) y el Allied Clandestine Committee (ACC) eran subestructuras clandestinas de la alianza atlántica, hoy en día claramente identificadas. Incluso hoy, cuando eso está comprobado, sigue siendo difícil saber qué hacía cada cual. No existen documentos que prueben quién daba las órdenes, quién organizaba la estrategia de la tensión, de qué manera la OTAN, los servicios de inteligencia de Europa Occidental, la CIA, el MI6 y los terroristas reclutados en los círculos de extrema derecha se repartían los papeles.
La única certeza que tenemos es que dentro de aquellas estructuras clandestinas había elementos que utilizaron la estrategia de la tensión. Los terroristas de extrema derecha explicaron en sus declaraciones que eran los servicios secretos y la OTAN quienes los apoyaban a ellos en aquella guerra clandestina. Pero cuando se les piden explicaciones a miembros de la CIA o de la OTAN –cosa que yo he hecho durante varios años– estos se limitan a decir que pudo haber quizás algunos elementos criminales que escaparon a su control.
Silvia Cattori: ¿Esos ejércitos secretos estaban activos en todos los países de Europa Occidental?
Daniel Ganser: Mediante mis investigaciones, yo aporté la prueba de que esos ejércitos secretos existían no sólo en Italia, sino en todo el oeste de Europa: en Francia, en Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Turquía, España, Portugal, Austria, Suiza, Grecia, en Luxemburgo, en Alemania. Al principio se pensó que había una estructura de guerrilla única y que, por tanto, todos estos ejércitos secretos habían participado en la estrategia de la tensión, por consiguiente, en atentados terroristas. Pero es importante saber que no todos estos ejércitos secretos participaron en los atentados. Y comprender también lo que los diferenciaba, ya que tenían dos actividades diferentes.
Lo que hoy se ve claramente es que estas estructuras clandestinas de la OTAN, comúnmente llamadas Stay behind [5], estaban concebidas, al principio, para actuar como una guerrilla en caso de ocupación de Europa Occidental por parte de la Unión Soviética. Estados Unidos decía que esas redes de guerrilla eran necesarias para enfrentar la falta de preparación de la que habían adolecido esos países durante la invasión alemana.
Muchos de los países que conocieron la ocupación alemana, como Noruega, querían sacar lecciones de su propia incapacidad para resistir a la ocupación y se dijeron que, en caso de una nueva ocupación, debían estar mejor preparados, disponer de otra opción y poder contar con un ejército secreto en caso de derrota del ejército clásico. En el seno de aquellos ejércitos secretos había gente honesta, patriotas sinceros, que solamente querían defender su país en caso de ocupación.
Silvia Cattori: Si entiendo bien, estos Stay behind cuyo objetivo inicial era prepararse para una posible invasión soviética, fueron desviados de ese objetivo y utilizados para combatir a la izquierda. A partir de ahí, es difícil de entender, ¿por qué los partidos de izquierda no investigaron y denunciaron antes estos hechos?
Daniele Ganser: Si tomamos el caso de Italia, se ve que, cada vez que el Partido Comunista se dirigió al gobierno para obtener explicaciones sobre el ejército secreto que operaba en ese país bajo el nombre de código de Gladio [6], nunca hubo respuesta, bajo pretexto del secreto de Estado. No fue hasta 1990 que Giulio Andreotti [7] reconoció la existencia de Gladio y sus vínculos con la OTAN, la CIA y el MI6 [8].
Es también en ese entonces que el juez Felice Casson logró probar que el verdadero autor del atentado de Peteano, que estremeciera Italia en 1972 y del que hasta entonces se había responsabilizado a militantes de extrema izquierda, era [en realidad] Vincenzo Vinciguerra, miembro de Ordine Nuovo, un grupo de extrema derecha. Vinciguerra también habló de la existencia de este ejército secreto Gladio. Y explicó que, durante la guerra fría, aquellos atentados clandestinos habían causado la muerte de mujeres y niños [9]. También afirmó que este ejército secreto controlado por la OTAN tenía ramificaciones por toda Europa. Cuando esa información se dio a conocer, se produjo una crisis política en Italia. Y fue gracias a las investigaciones del juez Felice Casson que se supo [de la existencia] de los ejércitos secretos de la OTAN.
En Alemania, cuando los socialistas del SPD supieron, en 1990, que en su país –como en todos los demás países europeos– había un ejército secreto, y que aquella estructura estaba vinculada a los servicios secretos alemanes, hicieron un escándalo y acusaron al partido demócrata-cristiano (CDU). Este último reaccionó diciendo: si ustedes nos acusan, nosotros diremos al público que ustedes también, con Willy Brandt, estuvieron implicados en esa conspiración. Aquello coincidía con las primeras elecciones de la Alemania reunificada, elecciones que el SPD esperaba ganar. Los dirigentes del SPD entendieron que no se trataba de un buen tema electoral, y finalmente dieron a entender que aquellos ejércitos secretos estaban justificados.
En el Parlamento Europeo, en noviembre de 1990, se elevaron voces para decir que no se podía tolerar la existencia de ejércitos clandestinos, ni dejar sin explicación actos de terror cuyo verdadero origen no estaba aclarado, que había que investigar. El Parlamento Europeo protestó entonces por escrito ante la OTAN y el presidente George Bush padre. Pero no se hizo nada.
Sólo se instrumentaron investigaciones públicas en Italia, Suiza y Bélgica. Son estos los tres únicos países que pusieron un poco de orden en cuanto a este asunto y que publicaron un informe sobre sus ejércitos secretos.
Silvia Cattori: ¿Cuál es la situación hoy en día? ¿Es posible que esos ejércitos clandestinos sigan activos? ¿Pudiera haber estructuras nacionales secretas que no estén bajo control de los Estados?
Daniele Ganser: Para un historiador es difícil contestar esa pregunta. No disponemos de un informe oficial país por país. En mis libros, yo analizo hechos que puedo probar.
En lo tocante a Italia, hay un informe que dice que el ejército secreto Gladio fue suprimido. Sobre la existencia del ejército secreto P 26 en Suiza, hubo también un informe del parlamento, en noviembre de 1990. Por tanto, esos ejércitos clandestinos, que habían almacenado explosivos en escondites a través de toda Suiza, fueron disueltos.
Pero en los demás países no se ha hecho nada. En Francia, aunque el presidente Francois Mitterrand había dicho que todo eso era cosa del pasado, se supo después que esas estructuras secretas seguían existiendo cuando Giulio Andreotti dio a entender que el presidente francés estaba mintiendo: «Usted dice que los ejércitos secretos ya no existen. Pero, durante la reunión secreta del otoño de 1990, ustedes los franceses estaban presentes. No diga entonces que eso ya no existe». Mitterand se disgustó bastante con Andreotti porque, después de esa revelación, no le quedó más remedio que rectificar su propia declaración. Más tarde el ex jefe de los servicios secretos franceses, el almirante Pierre Lacoste, confirmó que esos ejércitos secretos existían también en Francia, y que Francia también había estado implicada en atentados terroristas [10].
Así que es difícil decir si todo eso quedó atrás. Incluso si las estructuras Gladio hubiesen sido disueltas, es posible que se hayan creado otras nuevas manteniendo esta técnica de la estrategia de la tensión y de las False flag.
Silvia Cattori: ¿Es posible pensar que, luego del derrumbe de la URSS, Estados Unidos y la OTAN hayan seguido desarrollando la estrategia de la tensión y las False flag en otros frentes?
Daniele Ganser: Mis investigaciones se concentraron en el período de la guerra fría en Europa. Pero se sabe que hubo False flags en otros lugares, donde está probada la responsabilidad de los Estados. Por ejemplo, están los atentados de 1953 en Irán, atribuidos primero a los comunistas iraníes. Luego se comprobó que la CIA y el MI6 habían utilizado agentes provocadores para orquestar el derrocamiento del gobierno de Mohamed Mosadegh, en el marco de la guerra por el control del petróleo. Otro ejemplo: los atentados de 1954 en Egipto, atribuidos primeramente a los musulmanes. Más tarde se probó que, en lo que se llamó el caso Lavon [11], los verdaderos autores fueron los agentes del Mossad.
En este caso, Israel buscaba lograr que las tropas británicas no salieran de Egipto sino que se quedaran, para garantizar también la protección de Israel. Ahí tenemos ejemplos históricos que demuestran que la estrategia de la tensión y las false flags fueron utilizadas por Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel. Todavía tenemos que continuar las investigaciones en ese sentido ya que, en su historia, otros países también han utilizado la misma estrategia.
Silvia Cattori: ¿Esas estructuras clandestinas de la OTAN, creadas después de la Segunda Guerra Mundial, bajo la influencia de Estados Unidos, para dotar a los países europeos de una guerrilla capaz de resistir ante una invasión soviética, sirvieron finalmente nada más que para realizar acciones criminales contra ciudadanos europeos? ¡Todo hace pensar que Estados Unidos buscaba otra cosa!
Daniele Ganser: Tiene usted razón en abordar ese tema. Estados Unidos estaba interesado en el control político. Ese control político es un elemento esencial de la estrategia de Washington y de Londres. El general Geraldo Serravalle, jefe del Gladio, la red italiana Stay-behind, pone un ejemplo de ello en su libro. Él cuenta que entendió que Estados Unidos no estaba interesado en la preparación de esa guerrilla en caso de invasión soviética cuando vio que lo que les interesaba a los agentes de la CIA, que asistían a los ejercicios de entrenamiento del ejército secreto que él dirigía, era asegurarse de que aquel ejército funcionara de forma que fuese posible controlar las acciones de los militantes comunistas. Lo que temían era la llegada de los comunistas al poder en países como Grecia, Italia y Francia. Ese era, por consiguiente, el objetivo de la estrategia de la tensión: orientar e influenciar la política de ciertos países de Europa Occidental.
Silvia Cattori: Usted habló del elemento emocional como factor importante en la estrategia de la tensión. Por consiguiente, el terror, cuyo origen es indefinido, incierto, el miedo que provoca, sirve para manipular a la opinión. ¿No estamos viendo actualmente los mismos métodos? Ayer se sembraba el miedo al comunismo. ¿No se está sembrando ahora el miedo al Islam?
Daniele Ganser: Si, hay un paralelismo muy claro. Durante los preparativos de la guerra contra Irak se dijo que Sadam Husein tenía armas biológicas, que existía un vínculo entre Irak y los atentados del 11 de septiembre o que existía una relación entre Irak y los terroristas de Al-Qaeda. Pero no era cierto. Mediante esas mentiras se quería hacer creer al mundo que los musulmanes querían extender el terrorismo por todas partes, que la guerra era necesaria para combatir el terror. Pero la verdadera razón de la guerra es el control de los recursos energéticos. La geología demuestra que las riquezas en gas y en petróleo se concentran en los países musulmanes. Quien quiere acapararlos tiene que recurrir a ese tipo de manipulaciones.
No se puede decir que ya no hay petróleo puesto que el máximo de la producción global –el «peak oil» [12]– va a producirse probablemente antes de 2020, así que hay que apoderarse del petróleo en Irak, porque la gente diría que no se puede matar niños para tener el petróleo. Y tendrían razón.
Tampoco se le puede decir a la gente que en el Mar Caspio hay reservas enormes y que hay hacer un oleoducto hacia el Océano Indico pero que, como no se puede pasar por Irán que está al sur ni pasar por Rusia que está por el norte, hay que pasar por el este, por Turkmenistán y Afganistán y que, por tanto, hay que controlar ese país. Es por eso que se califica a los musulmanes de «terroristas». Es una gran mentira, pero si se repite mil veces que los musulmanes son «terroristas» la gente acabará por creérselo y por decirse a sí misma que esas guerras antimusulmanas son útiles; y acabarán olvidando que hay muchas formas de terrorismo, que la violencia no es obligatoriamente una especialidad musulmana.
Silvia Cattori: En definitiva, esas estructuras clandestinas quizás hayan sido disueltas, ¿pero la estrategia de la tensión puede haber continuado?
Daniele Ganser: Exactamente. Es posible que las estructuras hayan sido disueltas y que se hayan formado otras nuevas. Es importante explicar que, en la estrategia de la tensión, la táctica y la manipulación funcionan. Nada de eso es legal. Pero, para los Estados, es más fácil manipular a la gente que decirle que el objetivo es apoderarse del petróleo de los demás. Sin embargo, no todos los atentados son consecuencia de la estrategia de la tensión. Pero es difícil saber cuáles son los atentados manipulados. Incluso aquellos que conocen la cantidad de atentados manipulados por Estados para desacreditar a un enemigo político pueden enfrentarse a un obstáculo psicológico. Después de cada atentado, la gente siente miedo, está confundida. Es muy difícil acostumbrarse a la idea de que la estrategia de la tensión, la estrategia de las False flag, es una realidad. Es más fácil aceptar la manipulación y decirse: «Hace 30 años que me mantengo informado y nunca he oído hablar de esos ejércitos criminales. Los musulmanes nos atacan, por eso los estamos combatiendo».
Silvia Cattori: Desde 2001, la Unión Europea instauró medidas antiterroristas. Enseguida resultó que esas medidas permitieron que la CIA secuestrara gente, que la llevara a lugares secretos para torturarla. ¿No se han convertido un poco los Estados europeos en rehenes de su propia sumisión a Estados Unidos?
Daniele Ganser: Los Estados europeos han tenido una actitud bastante débil ante Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Después de haber afirmado que las prisiones secretas eran ilegales, le dejaron las manos libres. Lo mismo sucedió con los prisioneros de Guantánamo. En Europa se oyeron voces que decían: «No se puede privar a los prisioneros de la defensa de un abogado». Cuando la señora Angela Merkel mencionó esta cuestión, Estados Unidos dio a entender claramente que Alemania estaba un poco implicada en Irak, que sus servicios secretos habían ayudado a preparar esta guerra y que, por consiguiente, tenía que callarse.
Silvia Cattori: En ese contexto, en que todavía quedan muchas zonas oscuras, ¿qué clase de seguridad puede aportar la OTAN a los pueblos que supuestamente debe proteger, si permite ese tipo de manipulación por parte de los servicios secretos?
Daniele Ganser: En lo tocante a los atentados terroristas manipulados por los ejércitos secretos de la red Gladio durante la guerra fría, es importante poder determinar con claridad cuál es la implicación real de la OTAN en este asunto, saber qué fue lo que realmente sucedió. ¿Eran actos aislados o actos secretamente organizados por la OTAN? Hasta el día de hoy, la OTAN se ha negado ha hablar de la estrategia de la tensión y del terrorismo durante la guerra fría. La OTAN rechaza toda pregunta sobre Gladio.
Hoy en día, la OTAN se está utilizando como un arma ofensiva, cuando esa organización no fue creada en realidad para desempeñar ese papel. A la OTAN se le dio ese sentido el 12 de septiembre de 2001, inmediatamente después de los atentados de Nueva York. Los dirigentes de la OTAN afirman que la razón de su participación en la guerra contra los afganos es la lucha contra el terrorismo. Pero la OTAN corre el riesgo de perder esa guerra. Se producirá entonces una gran crisis, habrá debates. Lo cual permitirá entonces saber si la OTAN está librando, como lo afirma, una guerra contra el terrorismo, o si nos encontramos en una situación análoga a la que conocimos durante la guerra fría, con el ejército secreto Gladio, situación en la que existía un vínculo con el terror. Los años venideros dirán si la OTAN actuó al margen de la misión para la cual había sido creada, que era la de defender a los países europeos y Estados Unidos en caso de invasión soviética, acontecimiento que nunca se produjo. La OTAN no fue fundada para apoderarse del petróleo o del gas de los países musulmanes.
Silvia Cattori: Sería incluso comprensible que Israel, país que está interesado en ampliar los conflictos en los países árabes, empuje a Estados Unidos en ese sentido. Pero no se ve cuál puede ser el interés de los Estados europeos en implicar sus tropas en guerras decididas por el Pentágono, como en Afganistán.
Daniele Ganser: Yo creo que Europa está confundida. Estados Unidos está en una posición de fuerza, y los europeos tienen tendencia a pensar que es mejor colaborar con el más fuerte. Pero habría que reflexionar un poco más. Los parlamentarios europeos ceden fácilmente a la presión de Estados Unidos, que reclama cada vez más tropas en tal o más cual frente. Mientras más ceden los países europeos, más se someten y más problemas van a tener que enfrentar, y serán problemas cada vez más grandes.
En Afganistán, los alemanes y los británicos están bajo las órdenes del ejército estadounidense. Estratégicamente, no se trata de una posición interesante para esos países. Ahora Estados Unidos ha pedido a los alemanes que envíen también a sus soldados al sur de Afganistán, a las zonas donde más dura es la lucha. Si los alemanes aceptan, corren el riesgo de ser masacrados por esas fuerzas afganas que rechazan la presencia de cualquier ocupante. Alemania debería preguntarse seriamente si no tendría que retirar sus 3 000 soldados de Afganistán. Pero, para los alemanes, desobedecer las órdenes de Estados Unidos, siendo un poco sus vasallos, es un paso difícil.
Silvia Cattori: ¿Qué saben las autoridades que actualmente nos gobiernan sobre la estrategia de la tensión? ¿Pueden seguir así, permitiendo que los guerreristas fomenten golpes de Estado, que secuestren y que torturen gente sin reaccionar? ¿O cuentan todavía con medios para impedir esas actividades criminales?
Daniele Ganser: No lo sé. Como historiador, yo observo y tomo nota. Como consejero político, siempre digo que no se puede ceder a las manipulaciones tendientes a sembrar el miedo y a hacernos creer que los «terroristas» son siempre musulmanes. Yo digo que se trata de una lucha por el control de los recursos energéticos, que hay que encontrar la forma de sobrevivir a la escasez energética. De esa forma no se resuelven los problemas, sino que los agravamos.
Silvia Cattori: Cuando observamos la demonización de los árabes y de los musulmanes a partir del conflicto israelo-palestino, uno piensa que eso no tiene nada que ver con el petróleo.
Daniele Ganser: Sí, en ese caso sí. Pero, en la perspectiva de Estados Unidos, de lo que se trata es de una lucha por el control de las reservas energéticas del bloque euroasiático que se sitúa en esa «elipse estratégica» que comienza en Azerbaiyán, pasa por Turkmenistán y por Kazajstán y llega hasta Arabia Saudita, Irak, Kuwait y el Golfo Pérsico. Es precisamente ahí, en esa región, en la que se desarrolla esa supuesta guerra «contra el terrorismo», que se concentran las más importantes reservas de petróleo y gas.
A mi entender, no se trata de otra cosa más que de un rejuego geoestratégico en el cual la Unión Europea sólo puede salir perdiendo ya que si Estados Unidos toma el control de esos recursos y la crisis energética empeora, simplemente dirá: «Ustedes quieren gas, quieren petróleo. Está bien. A cambio, queremos esto y esto otro». Estados Unidos no va a dar de petróleo y gas gratis a los países europeos. Poca gente sabe que el «peak oil», el máximo de la producción, ya se alcanzó en el Mar del Norte y que, por consiguiente, la producción de petróleo en Europa –la producción de Noruega y Gran Bretaña- está en declive.
El día que la gente se dé cuenta que esas guerras «contra el terrorismo» son manipuladas, y que esas acusaciones contra los musulmanes son en parte propaganda, se va a quedar sorprendida. Los Estados europeos tienen que despertar y entender por fin cómo funciona la estrategia de la tensión. Y tienen que aprender también a decirle que no a Estados Unidos. Además, en Estados Unidos también hay mucha gente que no quiere esta militarización de las relaciones internacionales.
Silvia Cattori: Usted también ha investigado sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 y es coautor de un libro [13] junto a otros intelectuales preocupados por las incoherencias y contradicciones de la versión oficial de dichos acontecimientos y de las conclusiones de la comisión investigadora creada por el presidente Bush. ¿No teme que lo acusen de «teoría conspiracionista»?
Daniele Ganser: Mis estudiantes y otras personas siempre me han preguntado: ¿si esta «guerra contra el terrorismo» está realmente vinculada con el petróleo y el gas, los atentados del 11 de septiembre no pueden haber sido manipulados también? ¿O es una coincidencia que los musulmanes de Osama Ben Laden hayan actuado exactamente en el momento en que los países occidentales empezaban a comprender que habría una crisis del petróleo? Así que empecé a interesarme en lo que se había escrito sobre el 11 de septiembre y a estudiar también el informe oficial que fue presentado en junio de 2004.
Cuando uno se mete en ese tema, lo primero que nota es que existe un gran debate planetario sobre lo que realmente sucedió el 11 de septiembre de 2001. La información que tenemos no es muy precisa. Lo que nos lleva a interrogarnos en ese informe de 600 páginas es que ni siquiera se menciona el tercer edificio que se derrumbó aquel día. La comisión se refiere solamente al derrumbe de las «Torres Gemelas».
Pero hay un tercer edificio, de 170 metros, que también se derrumbó; el llamado WTC 7. En el caso de ese edificio se habla de un pequeño incendio. Yo hablé con profesores que conocían bien la estructura de esos edificios. Ellos dicen que un pequeño incendio no puede destruir una estructura de esas dimensiones. La historia oficial sobre el 11 de septiembre, las conclusiones de la comisión, no son creíbles. Esa falta de claridad pone a los investigadores en una situación muy difícil. También reina la confusión sobre lo que realmente sucedió en el Pentágono. En las fotos que tenemos, resulta difícil encontrar un avión. No se ve cómo puede haber caído un avión allí.
Silvia Cattori: El parlamento de Venezuela pidió a Estados Unidos que aportara más explicaciones para aclarar el origen de esos atentados. ¿No debería ser ese el ejemplo a seguir?
Daniele Ganser: Hay muchas imprecisiones sobre el 11 de septiembre. Los parlamentarios, los universitarios, la ciudadanía, pueden pedir cuentas sobre lo que realmente sucedió. Yo pienso que es importante seguir preguntando. Se trata de un hecho que nadie puede olvidar. Todo el mundo recuerda dónde se encontraba en aquel preciso momento. Resulta increíble que 5 años después todavía no se haya aclarado eso.
Silvia Cattori: Parece como si las instituciones no quisieran poner en duda la versión oficial. ¿Es posible que se hayan dejado manipular por la desinformación organizada por estrategas de la tensión y de las False flag ?
Daniele Ganser: Uno es manipulable si tiene miedo. Miedo de perder el trabajo, miedo de perder el respeto de la gente que queremos. No se puede salir de esta espiral de violencia y de terror si nos dejamos vencer por el miedo. Es normal tener miedo. Pero hay que hablar abiertamente de ese miedo y de las manipulaciones que lo generan. Nadie puede escapar a sus consecuencias. Eso es aún mucho más grave en la medida en que los responsables políticos a menudo actúan bajo el efecto de ese miedo. Hay que buscar la fuerza necesaria para decir: «Sí, tengo miedo de saber que esas mentiras están haciendo sufrir a la gente; sí, tengo miedo de pensar que ya no queda mucho petróleo; sí, tengo miedo de pensar que el terrorismo del que nos hablan es resultado de manipulaciones, pero no me voy a dejar intimidar».
Silvia Cattori: ¿Hasta qué punto países como Suiza participan actualmente en esta estrategia de la tensión?
Daniele Ganser: Yo pienso que no existe una estrategia de la tensión en Suiza. Ese país no ha tenido atentados terroristas. Lo que sí es cierto, en Suiza como en otras partes, es que los políticos que tienen miedo de Estados Unidos, de la posición de fuerza de ese país, tiene tendencia a decirse a sí mismos que Estados Unidos es un buen amigo y que no nos conviene enemistarnos con ese país.
Silvia Cattori: ¿Esa forma de pensar y de tapar las mentiras de la estrategia de la tensión, no los hace cómplices de los crímenes a las que esta da lugar; comenzando por los periodistas y los partidos políticos?
Daniele Ganser: Pienso, en lo personal, que todo el mundo –periodistas, universitarios, políticos– tiene que reflexionar sobre las implicaciones de la estrategia de la tensión y de las False flag. Es verdad que nos encontramos ante hechos que escapan a toda comprensión. Por eso es que, cada vez que hay atentados terroristas, tenemos que interrogarnos y tratar de entender qué es lo que hay detrás [de esos hechos]. Sólo cuando se admita oficialmente que las False flag son una realidad, será posible establecer una lista de las False flag qua han tenido lugar a través de la historia y podremos ponernos de acuerdo sobre lo que habría que hacer.
El tema que me interesa es la búsqueda de la paz. Es importante abrir el debate sobre la estrategia de la tensión y tener en cuenta que se trata de un fenómeno totalmente real. Porque, hasta que no se haya reconocido su existencia, no habrá posibilidad de actuar. Por eso es importante explicar lo que realmente significa la estrategia de la tensión. Y, cuando se entienda, no podemos dejarnos llevar por el miedo y por el odio contra un grupo.
Hay que tener en cuenta que no es un solo país el que está implicado; que no son solamente Estados Unidos, Italia, Israel o los iraníes sino que eso sucede en todas partes, aunque algunos países están más implicados que otros. Hay que entender, sin acusar a tal país o a tal persona. El miedo y el odio no ayudan a progresar sino que paralizan el debate. Veo muchas acusaciones contra Estados Unidos, contra Israel, contra Gran Bretaña, o –del otro lado– contra Irán, Siria. Pero la búsqueda de la paz nos enseña que no se debe lanzar acusaciones basadas en la nacionalidad, y que no debe haber odio ni miedo; que lo más importante es explicar. Y esa comprensión será beneficiosa para nosotros todos.
Silvia Cattori: ¿Por qué su libro sobre los ejércitos secretos de la OTAN, que se ha publicado ya en inglés y se traducido al italiano, al turco, al esloveno, y muy pronto al griego, no se ha publicado en francés?
Daniele Ganser: No he encontrado todavía un editor en Francia. Si algún editor está interesado en publicar mi libro, vería con mucho gusto que lo tradujeran al francés.

Silvia Cattori
Periodista suiza.

[1] Nato’s secret Armies: Terrorism in Western Europe por Daniele Ganser, prefacio de John Prados. Editorial Frank Cass, 2005. ISBN 07146850032005
[2] Fue después del atentado de la Piazza Fontana, en Milán, en 1969, que esta expresión se mencionó por vez primera.
[3] False flag operations (operaciones bajo bandera falsa) es la expresión que se utiliza para designar las acciones terroristas realizadas en secreto por gobiernos u organizaciones pero que aparecen como hechos cometidos por otros.
[4] «Stay-behind: les réseaux d’ingérence américains» por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 20 de agosto de 2001.
[5] Stay behind (lo que quiere decir: quedar detrás en caso de invasión soviética) es el nombre dado a las estructuras clandestinas entrenadas para hacer una guerra de partisanos.
[6] Gladio designa el conjunto de los ejércitos secretos europeos que se encontraban bajo la dirección de la CIA.
[7] Presidente del Consejo de ministros, miembro de la democracia cristiana.
[8] «Informe Andreotti sobre la Operación Gladio» documento del 26 de febrero de 1991, Biblioteca de la Red Voltaire.
[9] «1980: carnage à Bologne, 85 morts», Réseau Voltaire, 12 de marzo de 2004.
[10] «La France autorise l’action des services US sur son territoire» por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 8 de marzo de 2004.
[11] Affaire Lavon, debido al apellido del ministro de Defensa israelí que tuvo que dimitir cuando el Mossad fue desenmascarado como participante en actos criminales
[12] Ver: «Odeurs de pétrole à la Maison-Blanche», Réseau Voltaire, 14 de diciembre de 2001. «Les ombres du rapport Cheney» por Arthur Lepic, 30 de marzo de 2004. «Le déplacement du pouvoir pétrolier» por Arthur Lepic, 10 de mayo de 2004. «Dick Cheney, le pic pétrolier et le compte à rebours final» por Kjell Aleklett, 9 de marzo de 2005. «L’adaptation économique à la raréfaction du pétrole» por Thierry Meyssan, 9 de junio de 2005.
[13] 9/11 American Empire: Intellectual speaks out, dirigido por David Ray Griffin, Olive Branch Press, 2006

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El presidente Sarkozy ha aceptado la dominación estadounidense


Entrevista a Daniele Ganser
por Sandro Cruz*
4 de abril de 2009

Albania y Croacia acaban de incorporarse a la OTAN, el 1º de abril de 2009, y la alianza atlántica celebra en Kehl sus 60 años, los días 3 y 4 de abril.
En este contexto, la Red Voltaire interroga al profesor Daniele Ganser sobre esa organización.
Como especialista mundialmente reconocido de la historia de la OTAN, el profesor Ganser estima que la alianza atlántica carece de vocación defensiva desde que desapareció la Unión Soviética y se limita hoy a garantizar la dominación estadounidense sobre Europa.
Presentación del profesor Ganser:
Historiador suizo especializado en la historia contemporánea y las relaciones internacionales a partir de 1945, Daniele Ganser es profesor en la universidad de Basilea. Es el autor del libro de referencia sobre las redes Stay-Behind, Los ejércitos secretos de la OTAN, disponible en numerosos idiomas. Sus más recientes trabajos abordan la llamada «guerra contra el terrorismo» y el pico petrolero. El parlamento suizo y la televisión nacional han invitado repetidamente al profesor Ganser a compartir sus profundos conocimientos en materia de política exterior y de seguridad.
Pregunta: Profesor Ganser, Francia acaba de reincorporarse oficialmente al comando militar de la OTAN después de más de 40 años de ausencia. Charles de Gaulle había decidido sacar a su país de esa organización, en marzo de 1966, al comienzo de la guerra fría. El general había protestado además, no contra la OTAN sino contra la dominación estadounidense en el seno de esa alianza. O sea, él no quería poner a las fuerzas armadas francesas bajo las órdenes de un general estadounidense. ¿Cuál es su análisis sobre este regreso de Francia a la OTAN? ¿Qué se esconde detrás de eso en la medida en que la OTAN sigue siendo un instrumento de la dominación militar estadounidense?
Daniel Ganser: Para mí, es señal de que Francia, o por lo menos el presidente Sarkozy y la mayoría del parlamento francés, han aceptado la dominación estadounidense sobre los asuntos del mundo, y de la OTAN en particular. Yo no podría dar mi opinión en cuanto a la población francesa, si ella acepta esta posición predominante de Estados Unidos o si está dispuesta a aceptar esa posición de subordinación, pero sí sé que la población suiza no aceptaría eso [1].
Eso me hace pensar en las tiras cómicas de Asterix y Obelix. Le explico la metáfora: El señor Sarkozy ha decidido abandonar a la pequeña aldea y ponerla bajo el mando de los romanos. Estados Unidos se esfuerza por imitar el poderío de Roma y de los griegos. Basta con ver los edificios de Washington, la Casa Blanca o la sede del Congreso, en el Capitolio. Y Estados Unidos quiere que los europeos acepten su papel de subordinados, en vez de ser tratados como iguales.
En Afganistán, los soldados franceses, alemanes u holandeses tienen que combatir bajo las órdenes del comando estadounidense. Por supuesto, está claro que la OTAN siempre ha estado controlada por Estados Unidos, incluso cuando los franceses dejaron de formar parte del comando militar integrado. Si usted mira la historia de la OTAN, verá que el comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa, el SACEUR, que es el más alto oficial de la OTAN en Europa, siempre ha sido un general americano. La OTAN se encuentra bajo la dirección y el comando del Pentágono. Si un país no está dispuesto a aceptar ese hecho, tiene que salir de la OTAN. Es así de simple.
Pregunta: No hace mucho que, usando el pretexto de las operaciones de mantenimiento de la paz en el mundo, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, firmó con la OTAN un protocolo que la autoriza a intervenir casi en cualquier lugar del mundo [2]. En su opinión, ¿por qué quiere la alianza atlántica convertirse en gendarme mundial?
Daniel Ganser: Durante la guerra fría, la OTAN servía para proteger Europa Occidental ante la posibilidad de una invasión soviética. La mayoría de la gente puede entender esa estrategia, perfectamente sensata. Nunca se produjo esa invasión, y por consiguiente la OTAN nunca tuvo que luchar contra la Unión Soviética, afortunadamente por cierto.
Después del derrumbe de la URSS, en 1991, la OTAN se quedó sin misión claramente definida. Muchos dijeron entonces que había que disolverla y, en realidad, yo estoy de acuerdo en que eso hubiese sido lo mejor. En vez de eso, la OTAN se amplió: Polonia, Rumania y muchos otros países se incorporaron a ella, a pesar de que la OTAN había prometido a Gorbatchev y a Yeltsin que nunca aceptaría como miembros a los países del antiguo Pacto de Varsovia.
Así que la OTAN no cumplió su palabra y los rusos se sienten cercados por la alianza, cosa que no contribuye a promover la paz y la comprensión en Europa, ya que Europa depende del gas y del petróleo de Rusia, y provocar al oso ruso ampliando la OTAN es un juego muy peligroso, lo cual es un eufemismo. Se trata de un juego que, si bien ha sido provechoso para Estados Unidos, ha perjudicado las relaciones entra la Unión Europea y Rusia.
Además, en 1999 la OTAN bombardeó Kosovo sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que constituye una guerra de agresión ilegal. Y, después del 11 de septiembre, la OTAN recurrió al artículo 5 (la cláusula de defensa colectiva) y declaró que no sólo Estados Unidos sino todos los países de la OTAN estaban en guerra, y atacó Afganistán en octubre de 2001 [3].
Por tanto, como puede verse, la OTAN se ha transformado de forma muy radical desde el fin de la guerra fría y en muy pocos años. Pero, independientemente de lo que Ban Ki-moon haya declarado, la gente se pregunta cuál es la función de la OTAN hoy en día. Hay cada día más gente que se da cuenta de que la OTAN se ha convertido en un instrumento en la lucha global por las fuentes de energía.
En Afganistán se han firmado contratos para la construcción de un oleoducto que va desde el Caspio hasta el Océano Índico, a través de Turkmenistán, Afganistán y Pakistán. Pienso, por consiguiente, que la guerra de Afganistán es una guerra petrolera. Los talibanes estuvieron en Estados Unidos, en los años 90, para conversar sobre la construcción de gasoductos y oleoductos con la firma Unocal, pero no pudieron llegar a un acuerdo. Después, se produjo el 11 de septiembre y la captura de Osama Ben Laden se convirtió de pronto en lo más importante del mundo.
Hoy en día aquello ya no parece tan importante. Pero la seguridad energética, los oleoductos y el control de las rutas de tránsito [de los hidrocarburos. NdT.] en el Golfo de Aden sí son cuestiones esenciales.
Pregunta: Usted demostró en su libro que la OTAN estuvo implicada en operaciones de terrorismo de Estado, en luchas clandestinas y en otras acciones secretas contra ciertos países o ideologías en forma geopolítica [4]. ¿Cree usted que la OTAN se mantiene en esa línea o que sigue ejerciendo hoy en día ese tipo de acción?
Daniel Ganser: Durante la guerra fría, la OTAN creaba, dirigía y organizaba secretamente ejércitos llamados «Stay-Behind» (que debían «mantenerse tras» las líneas enemigas después de la invasión soviética para hostigarla y combatirla desde dentro), en todos los países de Europa Occidental [5].
Se trata de la llamada red Gladio [6], nombre del ejército secreto organizado en Italia, que es sobre el cual existe la mayor cantidad de documentos [7].
La OTAN nunca quiso comentar esa estrategia del secreto. Ahora sabemos que la CIA y el MI6 ayudaron a la OTAN a crear esos ejércitos secretos, y que algunos de ellos, vinculados a la extrema derecha, los ex nazis y los neofascistas, cometieron ataques terroristas bajo banderas falsas en varios países europeos. Así que se trata de un asunto extremadamente sensible.
Cuando se reveló la existencia de la red Gladio, a finales de 1990, el Parlamento Europeo envió una carta de protesta a la OTAN y pidió que se abriera una investigación minuciosa. Pero la OTAN se negó a hacer el menor comentario. Así que, como ya se ve, la OTAN no es una estructura transparente, no lo fue durante la guerra fría y no lo es hoy en día. Así que, por supuesto, es enteramente posible que siga habiendo operaciones secretas en marcha actualmente sin que el público esté informado de ello.
Pregunta: Para terminar, ¿cree usted que la OTAN es un instrumento de soberanía o de dominación de Europa?
Daniel Ganser: La OTAN es un instrumento para dominar Europa ya que Estados Unidos la controla por entero, como única superpotencia. Si usted mira todos los intentos que los países de la Unión Europea han realizado durante los últimos 15 años por establecer una política de defensa de la UE que sea independiente de la OTAN y de Estados Unidos, podrá comprobar que Estados Unidos siempre ha protestado y que ha estado en contra: el Pentágono no quiere una estructura europea de defensa.
Notas:
[1] «Pourquoi la majorité des citoyens suisses ne veulent pas adhérer à l’UE?» (Por qué la mayorí de ciudadanos suizos no quieren aderir a la Unión Europea, por Nicolas G. Hayek, Réseau Voltaire, 31 de marzo de 2009.
[2] «Ban Ki Moon aurait placé les forces de l’ONU au service de l’OTAN», Réseau Voltaire, 10 de octubre de 2008; Texto íntegro de la «Déclaration commune sur la collaboration des Secrétariats des Nations Unies et de l’OTAN» del 23 de septiembre de 2008, Réseau Voltaire ; «L’accord secret entre l’ONU et l’OTAN ne répond pas aux objectifs de la communauté internationale», por Karl Muller, RéseauVoltaire/Horizons et débats, 1º de diciembre de 2008.
[3] Cf. Tratado de Washington, conocido como «Tratado del Atlántico Norte» del 4 de abril de 1949, Réseau Voltaire.
[4] «Le terrorisme non revendiqué de l’OTAN», entrevista de Daniele Ganser sobre el libro Nato’s secret Armies: Terrorism in Western Europe concedida a Silvia Cattori.
[5] «Stay-behind: les réseaux d’ingérence américains», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 20 de agosto de 2001.
[6] «Rapport Andreotti sur l’Opération Gladio», 26 de febrero de 1991, texte íntegro publicado en Réseau Voltaire.
[7] «1980: carnage à Bologne, 85 morts», Réseau Voltaire, 12 de marzo de 2004.


Periodista. Miembro fundador de la agencia de prensa latinoamérica IPI.
Traducción Red voltaire

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La Organización del Atlántico Norte en la era Obama




La Alianza, 60 años después

Pere Ortega
Diagonal
06-04-2009

Tras la caída del muro y la reformulación de su estrategia en 1999, la OTAN se ha convertido en una fuerza militar dispuesta a intervenir en cualquier rincón del planeta.
Al finalizar la II Guerra Mundial, EE UU estaba interesado en que Europa recuperara su tejido productivo y de consumo, pues esto favorecería su economía, que había salido reforzada con la guerra. Así se puso en marcha un programa de reconstrucción, el Plan Marshall, que tenía una contrapartida: la permanencia de fuerzas armadas de EE UU en suelo europeo, que se culminó con la creación de la OTAN el 4 de abril de 1949.
Aquella decisión tuvo importantes consecuencias para Europa. Se produjo una dependencia de los países miembros de la OTAN a los intereses políticos de EE UU, a través de la presencia de esa fuerza militar que ha limitado desde entonces la soberanía de los Estados europeos. Además de otras consecuencias negativas.
Abrió el paso a la Guerra Fría frente a la URSS e impulsó la carrera de armamentos haciendo aumentar el gasto militar, la presencia de más ejércitos y creando la posibilidad de una guerra nuclear que tenía como escenario Europa.
En esa etapa, la OTAN también fue una amenaza para la democracia. Como en Italia, donde estuvo relacionada con la red Gladio, involucrada en varios atentados terroristas destinados a desacreditar a la izquierda italiana e impedir la llegada del Partido Comunista al Gobierno.
O peor, no puso ninguna objeción a los golpes militares sufridos en países miembros, como en Grecia (1967) y Turquía (1974), así como permitió en su seno a la dictadura de Salazar en Portugal.
Pero en 1989 se acabó la Guerra Fría, y EE UU, con la complicidad de los países miembros de la OTAN, apostaron por convertir la Alianza en el principal organismo militar de ámbito mundial. Así, en la reunión del Consejo Atlántico Norte de Washington de 1999 se definió el Nuevo Concepto Estratégico, introduciendo tres importantes cambios. El primero, el ámbito geográfico de acción, hasta entonces limitado a los países miembros del Atlántico norte, quedando ampliado a una indefinida zona atlántica que le permitía actuar en cualquier parte del planeta.
El Atlántico se queda pequeño Los dos siguientes no eran de menor calado. Uno rompía con la concepción inicial de ser un organismo militar defensivo, como señalaba el Protocolo fundacional, y pasaba a ser ofensivo, otorgándose el derecho a intervenir en aquellos conflictos que fueran de su interés. Y el tercero, en la nueva redacción desaparecía toda mención a la Carta de Naciones Unidas. Lo cual también estaba presente en el Protocolo inicial.
La desaparición de actuar bajo la cobertura de la ONU abría las puertas a intervenciones militares al margen de la legalidad internacional. Como ocurrió en la guerra contra Serbia en Kosovo (1999) y en Afganistán (2001), donde la OTAN apoyó la operación Libertad Duradera liderada por EE UU. Dos operaciones ilegales, puesto que no existía mandato expreso de la ONU. Pero hubo más, los atentados del 11-S condujeron a situar el terrorismo como la amenaza principal de EE UU y por extensión de la OTAN.
Los países miembros a pies juntillas y sin objeciones se unieron para lanzar una paranoica guerra contra un enemigo abstracto, intangible, desconocido y sin una ubicación geográfica determinada.
Primero se atacó Afganistán, luego Iraq y ocho años después en ambos países hay una fuerte resistencia a las fuerzas de ocupación sin que el terrorismo internacional haya remitido.
Todo esto fue acompañado de una ampliación de la OTAN hacia las fronteras rusas con la adhesión de diez países pertenecientes a la antigua área de influencia de la URSS, y pasó a tener 26 miembros. Ampliación acompañada de la puesta en marcha de un proyecto muy agresivo, el escudo antimisiles, que situaba radares en la República Checa y baterías de misiles en Polonia. Esto soliviantó a Rusia, que respondió modernizando su arsenal nuclear y anunciando la construcción de nuevos misiles capaces de traspasar este escudo sin ser detectados.
Es decir, se ponía en marcha una nueva carrera de armamentos debido a la agresiva política llevada a cabo por los EE UU con la complicidad de la OTAN. La OTAN se ha convertido en el principal instrumento de que disponen los países ricos para mantener, mediante el uso de la fuerza, sus privilegios frente al resto del mundo. Los fastos que se preparan los días 3 y 4 de abril en Estrasburgo con motivo de los 60 años de su nacimiento son una buena ocasión para abrir el debate sobre la disolución de este organismo.
Pere Ortega, del Centre d’Estudis per la Pau JM Delàs de Justícia i Pau
Miles de personas contra la cumbre de la OTAN

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¿Lucha contra el fraude fiscal o reorganización del sistema financiero internacional?







Jean-Claude Paye
Diagonal
06-04-2009

Jean-Claude Paye, autor de El final del Estado de derecho, Hiru, y de Global War on Liberty, Telos Press. Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos


La lucha contra el fraude fiscal parece ser actualmente el centro de las intervenciones de EE UU, del G-20 y de la UE.

El 2 de febrero, la Comisión presentó dos nuevas propuestas de Directiva que tienen el objetivo de mejorar la asistencia mutua entre las autoridades fiscales de los Estados miembro. Si se adoptan estos proyectos, los Estados miembro ya no podrán invocar el secreto bancario para rechazar las demandas de cooperación en materia fiscal. Estas reglas internas de la UE afectarían igualmente a Suiza.El control de los mercados financieros está también en el orden del día del G-20 de los países más importantes, industrializados o emergentes, que se celebra el 2 de abril en Londres. El primer ministro británico, Gordon Brown, que preside esta cumbre, ha apelado a una “acción mundial contra los paraísos fiscales”.El hecho de que, de los 31 paraísos fiscales contabilizados por la OCDE, nueve estén en territorio británico y 14 en ex colonias de la corona demuestra que la lucha contra el fraude fiscal no puede ser el verdadero objetivo de esta cumbre. Las cosas empiezan a perfilarse cuando se sabe que Suiza, uno de los principales centros financieros del mundo, no ha sido invitada a esta cumbre. De hecho, se trata de una reorganización del sistema financiero internacional, cuyos platos rotos ella puede acabar pagando. Esto ya ha quedado claramente demostrado con el asunto UBS. La acción de la Administración estadounidense contra este banco helvético en realidad es una utilización de una operación contra la evasión fiscal de sus ciudadanos para modificar en beneficio de la Administración estadounidense las reglas del funcionamiento del sistema bancario a nivel mundial.En un primer momento, el 18 de febrero, el banco suizo UBS aceptó, a pesar del derecho helvético, entregar a la justicia estadounidense el nombre de unos 250 clientes a los que había ayudado a evitar el fisco estadounidense. También aceptó pagar 780.000 millones de dólares de multas. La Administración estadounidense habría podido obtener esta lista respetando el procedimiento suizo y el acuerdo firmado previamente entre Suiza y EE UU.¿Cuestión de soberanía? Para encubrir este procedimiento, la autoridad suiza de vigilancia de los bancos, la FINMA, utilizó un artículo de ley previsto para situaciones en que un banco está amenazado de quiebra. Se trataba de saltarse la vía judicial normal y de entregar, sin esperar, los nombres de los clientes. El problema era o bien entregar los datos o bien arriesgarse a una denuncia penal del Departamento de Justicia estadounidense, teniendo en cuenta que en el pasado prácticamente ninguna empresa había sobrevivido a una denuncia del Departamento de Justicia estadounidense. Sin embargo, la justicia estadounidense ha vuelto a la carga, a pesar de que los datos habían sido entregados.Ahora exige que UBS entregue al fiscal la identidad de unos 52.000 clientes estadounidenses titulares de “cuentas secretas e ilegales”. Las cuentas incriminadas representan un total aproximado de 14.800 millones de dólares. Estas exigencias se basan en una denuncia presentada por la Administración estadounidense en el tribunal civil de Miami.El 20 de febrero, el Tribunal Administrativo Federal de Suiza comunicó su decisión de prohibir la transmisión de los datos bancarios de los clientes de UBS a las autoridades estadounidenses. A pesar de todo, ya se han entregado los datos de los 250 clientes de UBS.El abogado de la empresa en Washington, George Clarke, piensa que “sin duda el fiscal estadounidense ya conocía esta lista de clientes”. Se puede suponer que los estadounidenses hacen que se les entregue una lista de nombres que ya tienen. El objetivo es menos el establecimiento de procedimientos fiscales que obligar tanto al banco UBS como a las autoridades de regulación suizas a violar su propia legalidad. Se trata, pues, de un auténtico acto de soberanía internacional en la medida en que EE UU tiene capacidad de imponer una decisión que viola el marco legal en el que ella se inscribe.Tanto la respuesta positiva de UBS como su legitimación por parte de las autoridades de control suizas sitúan a la Administración estadounidense en una posición que le permite formular nuevas exigencias, de nuevo fuera de toda legalidad. Así, la soberanía estadounidense se define no sólo como capacidad de imponer la excepción, sino de imponer un Estado de excepción permanente. Esta manera de proceder recuerda a la forma en que EE UU obtuvo de las autoridades europeas tanto la transferencia de los datos de los pasajeros aéreos como las informaciones financieras sobre ciudadanos de la UE. En primer lugar, EE UU planteó un acto de pura fuerza, de toma de las informaciones personales violando el derecho europeo. Más tarde varios acuerdos firmados con la UE legitimaron esta acción.El hecho de que la Administración estadounidense disponga (a través del servidor [informático] de la sociedad Swift situado en territorio estadounidense) del conjunto de las informaciones relativas a las transacciones financieras internacionales permite suponer que, en su mayor parte, ya tiene los datos reclamados a USB de los 52.000 defraudadores del fisco estadounidense. Recordemos también que gracias a Remotegate las autoridades estadounidenses disponen de una entrada especial que les permite vigilar los intercambio entre bancos internos de Suiza.El sistema de cifrado que utiliza el banco tampoco podría resistir a las investigaciones de la NSA, la agencia de espionaje estadounidense que está particularmente especializada en esta materia. Tampoco podría el lenguaje codificado utilizado por los gerentes de UBS (‘naranja’, por euro; ‘verde’, por dólar; ‘cisne’, que significa un millón, y ‘nuez’, 250.000) engañar a un investigador.En sus últimas exigencias, lo esencial para las autoridades estadounidenses es hacer que se les entreguen también las informaciones, lo cual es una violación de los procedimientos jurídicos suizos. Se trata de hacer que este Estado abandone sus prerrogativas de regalía para cedérselas a la Administración estadounidense. Además, el Consejo Federal de Suiza reaccionó en términos de soberanía el pasado domingo 22 de febrero protestando contra las amenazas estadounidenses de medidas unilaterales y anulando su participación en una audición en el senado estadounidense en relación a las cuestiones fiscales y al asunto UBS.Esta nueva soberanía estadounidense se inscribe en una reorganización del sistema financiero internacional que a través de la lucha contra el fraude fiscal distingue los ‘paraísos fiscales’ (a los que pertenece Suiza) de los centros ‘offshore’, como, por ejemplo, los centros financieros de las islas del Caribe. Completamente controlados por las autoridades estadounidenses, estos últimos podrían conservar todas sus actividades en detrimento de sus competidores a los que se ha clasificado negativamente.EE UU y su satélite de las islas del Caribe controlan un mercado de ‘dinero gris’ casi igual al de Suiza, puesto que ocupan una segunda posición, después de Suiza, en materia de gestión de las ‘fortunas transfronterizas’. Suiza, que sigue manteniendo una tercera parte del mercado del ahorro mundial administrado fuera del país de residencia, podría ceder rápidamente el terreno a su principal competidor tras esta ofensiva estadounidense.

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