Miguel Angel Fernández Ordoñez, Gobernador del banco de España
05-05-2010
Juan Torres López
Rebelión
El gobernador del Banco de España ha vuelto a intervenir en la vida pública, haciendo gala de que es una de las grandes figuras de la política española y no un simple técnico como dicen de sí mismos él y sus colegas. Y lo ha hecho también una vez más defendiendo las posiciones de la patronal y de los grandes bancos y grupos financieros a los que sirve. Mostrando igualmente que ni él ni la institución que gobierna son tan independientes como dice su estatuto.
Ahora afirma que hay que "extraer lecciones de Grecia". Una recomendación muy sensata que todos deberíamos seguir si no fuera porque las lecciones que extrae son del mismo tipo que las que extrae de cualquier circunstancia que sea, llueva o haga sol. El gobernador no dice que haya que sacar lecciones de la política de los gobiernos conservadores que llevaron a Grecia a la ruina. Una política que es la misma que su institución defiende.
El gobernador no recomienda que saquemos lecciones de la especulacióin que se ha cebado sobre la economía griega en los últimos meses de mano de fondos especulativos que no buscan sanearla ni darle más estabilidad sino ganar miles de millones aunque sea a costa de que todo salte por los aires.
El gobernador no tiene que aprender ni nos recomienda a los demás que aprendamos a controlar a los bancos para que no vuelvan a provocar la crisis que ha obligado a que los gobiernos de medio mundo, entre ellos el griego, tengan que endeudarse hasta las cejas enriqueciendo así a la banca privada que provocó la crisis.
El gobernador no recomienda que saquemos lecciones del mal funcionamiento de la zona euro, de la falta de coordinación política o de la ausencia de instituciones y mecanismos que permitan hacer frente a los desequilibrios que, como en el caso griego, se puedan producir.
El gobernador no saca conclusiones de la falta de control de los bancos que estafaron al pueblo griego, o de la complicidad del Banco Central Europeo con los banqueros que se enriquecieron ocultando las cifras del déficit griego.
El gobernador tampoco extrae lecciones de la ceguera de los supervisores que como él no apreciaron lo que se venía encima a pesar de ser tan listos, de autoproclamarse depositarios de la verdad y de tener a su disposición los medios más privilegiados para seguir la coyuntura económica.
El gobernador no saca lecciones de la burbuja inmobiliaria y financiera que los bancos centrales como el suyo dejaron expandirse.
El gobernador no nos dice que extraigamos lecciones de la deriva regresiva de las políticas fiscales de los últimos años.
El gobernador no extrae lecciones del incremento de la desigualdad de los últimos tiempos, ni le preocupa que el ahorro se haya estado dirigiendo hacia la especulación.
El gobernador no extrae lecciones de lo que están haciendo los bancos con el dinero público que en lugar de utilizar para financiar la economía lo usan simplemente para mejorar sus resultados y repartir dividendos multimillonarios a sus accionistas.
El gobernador no extrae lecciones de lo que ocurre cuando los mercados se debilitan pr la precariedad en el empleo y los bajos salarios.
El gobernador no saca conclusiones del hecho de que los bancos multipliquen artificialmente la deuda gracias al sistema de reservas fraccionarias que produce inestabilidad permanente y las crisis financieras recurrentes.
El gobernador no tiene nada que aprender del hecho evidente de que la plena libertad de movimientos de capital está generando la etapa de mayor y más dañina inestabilidad financiera de la historia.
El gobernador no extrae lecciones de la falta de opacidad en la que actúan los bancos y los grandes financieros y su propia institución oculta la situación real de los bancos españoles engañando a la ciudadanía.
El gobernador no extrae lecciones de los problemas que plantea la cada vez mayor concentración del poder financiero y de la banca y se dispone a entregar en bandeja a los banqueros españoles parte del mercado que hasta ahora controlaban las cajas de ahorro.
El gobernador mira a otro lado y no es capaz de extraer lección alguna de lo que ha supuesto no disponer de banca pública y dejar la financiación imprescindible de la vida económica en manos de los bancos privados.
No. De nada de esto extrae lección alguna el gobernador.
Las lecciones que según él hay que extraer del caso de Grecia es que en España se deben rebajar los derechos sociales reduciendo el gasto público y los derechos y los salarios de los trabajadores reformando las leyes que regulan el mercado de trabajo.
Esa es la única lección que según el gobernador del Banco de España, como según la patronal y los banqueros, debemos aprender los españoles.
Una lección falsa con la que consuman un vergonzoso engaño a los ciudadanos porque ocultan a la ciudadanía que lo que ha pasado o pase con las cuentas del Estado o en el mercado de trabajo no es causa sino efecto de lo ocurrido en el sector financiero y en el mercado de bienes y que por tanto es en estos espacios en donde se debe actuar. Concretamente, reduciendo los derechos, los privilegios y el poder de los financieros, de los banqueros y de la gran patronal y no de los trabajadores de a pie.
Conseguirán lo que se porponen si la ciudadanía no se moviliza y se enfrenta a ellos con decisión. Pero yo no pierdo la esperanza de que así sea y de que, en Grecia, aquí y en todos los sitios, se ponga algún día de relieve el latrocinio que están llevando a cabo los banqueros y la complicidad vergonzosa de estos funcionarios que en lugar de servir al Estado y a los ciudadanos trabajan a su servicio.
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, colaborador habitual de Rebelión, editor de www.altereconomia.org y miembro del Consejo científico de ATTAC-España. Su web personal: www.juantorreslopez.com
miércoles, 5 de mayo de 2010
Las lecciones del gobernador del Banco de España
"Es extraordinario lo que sucedió en Cochabamba"
Entrevista a Marta Harnecker sobre la Cumbre climática de Cochabamba y la consulta popular
Susana Salinas
Cambio
05-05-2010
En esta entrevista con Cambio, Martha Harnecker hace un balance de lo que fue la Conferencia de los Pueblos por el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.
¿Cuál es la evaluación que hace de la I Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra?
Es extraordinario lo que sucedió en Cochabamba, es increíble cuántos países, cuántas posiciones plurales y ver cómo la gente respondió. Es increíble cómo en las comisiones, a pesar de haber tenido grandes discusiones y contradicciones, se logró llegar a acuerdos. Estoy asombrada, en la plenaria se presentaron excelentes documentos. Generalmente hay severas contradicciones, en los eventos son muy severos, pero no fue así.
¿Trabajaste en las propuestas del referéndum?, ¿qué perspectivas se plantearon?
Yo estuve concentrada en la Comisión de Referéndum, porque me parece que es para la acumulación de fuerzas, para cambiar la situación ecológica en el país. Me parece fundamental que creemos una correlación de fuerzas en nuestros pueblos que presionen a los gobiernos, porque podemos poner declaraciones muy lindas, tener muy lindos objetivos, pero si no logramos que nuestros pueblos se comprometan en esta lucha no vamos a lograr los objetivos; entonces, para mí, la consulta popular —porque el referéndum se puede hacer en países donde tenemos gobiernos que pueden ayudarnos en este proceso— la podemos hacer en todos los países donde logremos un mínimo de organización. Una consulta casa por casa, de tal forma que vayamos creando conciencia en cada hogar de nuestro país, eso sería lo ideal. Una consulta que dé tareas a mucha gente que hoy día no quiere militar en partidos; porque muchas veces los partidos están desprestigiados; pero será gente que quiere, que tiene voluntad, que quiere cambiar el mundo, que quiere vivir en un mundo distinto.
¿El liderazgo de Evo fue convocante para la Cumbre?
Creo que la idea de Evo ha sido extraordinaria, creo que Evo es el Presidente que toca más corazones en el mundo, es muy lindo tener un Presidente indígena de uno de nuestros países a la cabeza de este movimiento. Lo que sí tenemos que cuidar mucho es que sea un movimiento muy amplio, sin sectarismos; porque muchas veces pasa que de estas ideas tan bonitas se apropian algunas organizaciones, no dejan que todo el mundo participe y se crea un malestar, yo creo que tenemos que dar ejemplo de algo que es fundamental en la nueva política de la izquierda, que lo más importante es que nos pongamos de acuerdo en lo que nos une y dejemos de lado lo que nos separa. Hoy día nos deben unir el tema de la defensa de la naturaleza y el tema de la paz, y ahí tocaremos muchas, muchas puertas.
Tenemos que velar para que los comités nacionales que se van a crear —porque habrá un comité internacional y unos nacionales— tengan amplitud y no se los apropie un grupo de gente que va contra otro.
¿Cree que la agenda que se ha abierto en Cochabamba tiene fuerza como para abrir una posición en la Organización de las Naciones Unidas?
Creo que nadie puede ignorar a toda la gente que se reunió acá, ése es un hecho político que evidentemente irá llegando cada vez más a los organismos oficiales, y nosotros tenemos que trabajar en ese sentido y ojalá que en el futuro podamos hacer un referéndum como quiere el Presidente Evo, en todo el mundo; pero mientras tanto vamos haciendo las consultas populares, vamos trabajando la conciencia de la gente. Yo sí creo que evidentemente esto tiene que tener repercusiones, va a tener repercusiones, y que lo importante es cuidarlo, porque a veces tenemos excelentes ideas los sectores progresistas y las destruimos por tonteras; creo que tenemos que ser lo suficientemente maduros, flexibles y tratar siempre de buscar las fórmulas para convocar al máximo de gente y cuidarnos de que vamos a tener siempre infiltrados que van a querer destruirnos.
¿Qué agenda llevamos a Cancún?, ¿será diferente de la de Copenhague?
Se pensaba hacer el referéndum o una consulta popular antes de la Cumbre de Cancún, pero, para ser objetivos, eso lo podríamos hacer en aquellos países donde ya hay organización, donde ya hay experiencia de referéndum o de consulta, como por ejemplo Brasil, donde ya se han hecho varias consultas, del ALCA y otras, y en otros países no se ha hecho nada. Pretender organizar todo el proceso como queremos necesita tiempo.
Porque podemos hacer cosas superficiales, pero necesitamos un proceso profundo de transformación de la mentalidad de la gente, y para eso necesitamos tiempo; entonces, lo que está por discutirse, y creo que la comisión internacional lo tendrá que ver es con qué llegamos a la Cumbre, cómo hemos avanzado, creo que eso todavía no está claro; o sea, qué vamos a hacer antes de la Cumbre, se pensó inicialmente en un referéndum, pero pensando con más lógica parece que ha primado la idea de que no. Ahora tenemos que pensar qué vamos a hacer; sí, tenemos muchas cosas que decir y creo que las mismas comisiones ya trabajaron un material importante a presentar en estos 10 ó 9 meses que tenemos por delante; por ejemplo, si presentamos la creación del 40 ó 50% de los comités nacionales para el referéndum, ya es un elemento importante.
En todo caso, acá en Cochabamba se sentó un precedente de que hay voces del pueblo que reclaman la defensa de la Madre Tierra.
Por supuesto, creo que no se trata simplemente de que hayas puesto un hecho político en Cochabamba, sino que la gente que vino acá se va con una fuerza distinta a trabajar, porque estamos viendo cuántos somos, eso es lo que pasa con los foros sociales y mundiales, no hay grandes manifiestos y declaraciones de cosas; pero el hecho de estar juntos es importante, la multitud radicaliza más que las declaraciones. A veces nosotros nos fijamos ser radicales y creemos que donde más palabras radicales ponemos en el discurso es lo que vale; pero yo digo que la radicalidad está en el hecho de ver cuántos estamos luchando por un mismo objetivo.
¿Qué le queda por decir, al haber llegado al cierre de la I Cumbre Climática?
Solamente repito que me he quedado impresionada, nunca creí que se pudiesen alcanzar resultados de esta manera, yo pensé en algo muy inorgánico, muy caótico, y creo que es algo que realmente se ha logrado, eso asombra, el hecho de cómo nuestros países están viviendo estos procesos ya maduros, con vitalidad, se trata de una maduración inimaginable. Por ejemplo, los bolivianos, ¿se imaginaban esta Bolivia que están viviendo?... América Latina, cuando el presidente Hugo Chávez triunfó en el 98 nunca se imaginó que iba a vivir lo que hoy vive. Considero que los procesos —nos enseña la historia— cuando empiezan a irrumpir, como los procesos revolucionarios, los plazos se acortan y se logra transformar la mentalidad de la gente. En este encuentro los dirigentes indígenas demostraron madurez.
¿Hay riesgos en ese empoderamiento de la gente y su visión de conquistas?
Claro, eso lo advierto para que lo tome en cuenta Bolivia. Desde afuera nosotros sentimos que a veces ustedes están en la creencia de que el mundo ha evolucionado tan rápido como ustedes y le piden a la gente cosas que no le pueden pedir todavía. Éste es el resultado de años de lucha y en algunos países hay que empezar la lucha; entonces, tratar de entender que el mundo no es igual a los procesos más avanzados de América Latina, debemos tratar de ayudarlos; a veces siento que los sectores populares, al sentir que han ganado elecciones, se empiezan a sentir muy fuertes y en lugar de usar esa fuerza para promover movimientos se ponen prepotentes y empiezan a decir: “nosotros somos el poder y ustedes tienen que someterse a nosotros”, y yo creo que eso es muy malo, porque podemos empezar a perder, porque lo que se gana no es definitivo, se pierde.
Creo que en Bolivia las últimas elecciones han dado lecciones interesantes, se logró mucho, se avanzó mucho; pero no lo que se esperaba. Tenemos que empezar a pensar por qué no avanzamos. Creo que ahí se trata de gente que tiene esa sensación de que no está en el MAS, de que hay mucha prepotencia, y eso hay que cuidarlo, porque nuestras organizaciones políticas deberían ser facilitadoras de la participación, convocadores, pedagogos populares; pero nunca tener esos defectos del pasado, que éramos autoritarios, que nos creíamos dueños de la verdad. Creo que eso tenemos que superarlo.
Ésta es la nueva cultura de la izquierda que necesitamos para construir una sociedad, una transición pacífica con una amplia alianza de gente.
Fuente original: http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2010-04-25&idn=18005
Iraq: Volcán político
05-05-2010
Salah Hemeid y Mohamed Al-Anwar
Al-Ahram Weekly
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Salah Hemeid
El 23 de abril, horas después de que Bagdad se viera golpeada por una oleada de atentados que acabaron con la vida de 72 musulmanes chiíes cuando salían de celebrar sus oraciones de los viernes en medio de una crisis nacional cada vez más profunda en relación a la formación de un nuevo gobierno, el clérigo radical chií Muqtada Al-Sadr declaró que estaba dispuesto a enviar de nuevo a sus combatientes del Ejército del Mahdi a las calles de Iraq para que defendieran a los chiíes del país.aquí.
Los atentados, los más mortíferos de los últimos meses, dejaron también alrededor de 120 heridos y constituyen una señal de la posibilidad de que se produzca un aumento de la violencia sectaria tras las elecciones nacionales del 7 de marzo sin un claro ganador y un vacío de poder que insurgentes y terroristas aprovechan.
También se produjeron tras el anuncio del Primer Ministro iraquí Nuri Al-Maliki de la muerte de dos altos dirigentes de Al-Qaida, Abu Ayub El-Mohager y Abu Omar Al-Baghdadi, en un ataque perpetrado por fuerzas conjuntas iraquíes y estadounidenses que golpeó a la organización en Iraq.
El lunes 29, las fuerzas iraquíes de seguridad dijeron que habían lanzado una reciente ofensiva contra los escondites de Al-Qaida en la inmensa meseta de Himrin, una semana después de la muerte de Al-Masri y Al-Baghdadi.
Al-Qaida supo el domingo de la muerte de sus dos altos dirigentes y juró tomar venganza. “La guerra no tendrá fin y los creyentes acabarán triunfando”, decía un comunicado publicado en Internet por uno de los dirigentes del grupo.
Se teme que los ataques de la pasada semana puedan incrementar y revivir las tensiones sectarias en Iraq a causa de los dilatados esfuerzos para formar nuevo gobierno y la decisión de Al-Sadr de volver a movilizar al Ejército del Mahdi, en gran medida responsable del baño de sangre durante 2006 y 2007, los peores años de enfrentamientos sectarios en el país.
En un comunicado leído en las mezquitas chiíes, Al-Sadr sugirió que movilizaría a cientos de sus seguidores para que formaran “brigadas oficiales en el ejército y en la policía a fin de defender los santuarios sagrados, las mezquitas, los mercados y las casas, proporcionando así una solución por la que el gobierno pueda salvar la cara”.
Al-Sadr había ordenado la disolución de la milicia en 2008 tras las confrontaciones entre sus fuerzas y las del gobierno. Sin embargo, los observadores creen que los combatientes de Al-Mahdi nunca se desmovilizaron realmente sino que se limitaron a mantener un perfil bajo.
No obstante, en su oferta de ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes para combatir el terrorismo en el país, Al-Sadr está enviando un mensaje claro de que si el gobierno iraquí no puede proteger a los chiíes, entonces lo harán sus seguidores. Por su parte, el gobierno iraquí rechazó rápidamente la oferta de Al-Sadr, diciendo que había unidades suficientes del ejército y de la policía en el país para mantener la seguridad.
Sin embargo, los dirigentes sadristas han instruido, al parecer, a miembros del Ejército del Mahdi para que cojan las armas y defiendan las mezquitas chiíes. El portavoz del grupo, Salah al-Obeidi, afirmó que los chiíes eran un objetivo para Al-Qaida porque este grupo quiere volver a hundir a Iraq en las luchas sectarias.
Hay motivos para creer que los comentarios de Al-Sadr tienen también como objetivo consolidar su poder entre los chiíes iraquíes, tras su fuerte actuación en las elecciones parlamentarias de marzo.
El clérigo, un rival acérrimo de Al-Maliki, parece también estar tratando de desafiar al asediado primer ministro iraquí y demostrar que sigue siendo un actor principal en el país, ya sea a la hora de decidir al próximo dirigente iraquí o de mantener una apariencia de control en la nación azotada por la violencia.
Mientras todos estos eventos se producían, la crisis política en el país empeoraba tras anunciar las autoridades electorales que estaban descalificando a 52 candidatos de las elecciones de marzo, incluyendo a dos de los ganadores, debido a supuestas conexiones baazistas.
El funcionario encargado de purgar a los antiguos leales al Partido Baaz reveló también que había solicitado que se descalificara a ocho candidatos ganadores más. Se espera que se produzca pronto la comunicación, esos ocho candidatos forman parte de la Lista Iraqiya encabezada por el ex primer ministro chií Iyad Allawi.
A las descalificaciones del lunes les siguió una orden del tribunal de apelación encargado de revisar las denuncias de fraude electoral en las elecciones de marzo y el recuento manual de los votos de Bagdad. Dicho recuento fue requerido por la Coalición del Estado de la Ley de Al-Maliki, que afirmaba que el fraude había beneficiado a la lista de Allawi.
Ambas decisiones aumentan la posibilidad de que los resultados iniciales de las cruciales elecciones nacionales cambien ahora e inviertan la ajustada derrota de Maliki. También servirán para aplazar la fecha en la que el nuevo gobierno tenía que asumir en principio el poder, poniendo más aún en peligro la frágil situación de la seguridad en el país.
Los cuatro bloques políticos que se reparten los 325 escaños del Parlamento iraquí en las recientes elecciones están esperando que se confirmen los resultados finales antes de empezar negociaciones serias para formar una coalición de gobierno.
La Lista Iraqiya, apoyada en gran medida por los musulmanes sunníes, ha denunciado las dos decisiones del tribunal y otras medidas implementadas desde las elecciones, alegando que no son sino esfuerzos para socavar la voluntad de los votantes. Representantes de la Lista han exigido que cualquier recuento que se deba hacer en otra provincia, además del de Bagdad, se realice bajo la supervisión de las Naciones Unidas.
El mismo Allawi dijo que no podía aceptar los resultados del recuento. “Tenemos dudas y tenemos derecho a expresar nuestras reservas”, dijo a la cadena de televisión Al Arabiya, además de advertir que podía convocar nuevas elecciones bajo la supervisión de las Naciones Unidas si los resultados no eran “satisfactorios”.
Desde que se celebraron las elecciones en marzo, los dos bloques principales no han dejado de batallar en sus esfuerzos por formar el próximo gobierno. Al-Maliki, que busca un segundo mandato como primer ministro, no ha conseguido convencer al otro grupo importante chií, la Alianza Nacional Iraquí, de que le acepte como primer ministro, lo que supone un jarro de agua fría sobre su anterior confianza en poder conseguir el apoyo de todos los chiíes, obligándole a buscar una alianza con el bloque de dominio sunní de Allawi, a pesar de los cáusticos comentarios intercambiados tras las elecciones.
El repentino cambio de actitud de Al-Maliki se produce tras las informaciones aparecidas de que EEUU había propuesto un acuerdo entre Al-Maliki y Allawi, por el cual cada uno de los dos ostentaría el cargo de primer ministro durante dos años al frente de una coalición de gobierno.
Mientras tanto, EEUU ha manifestado su preocupación por el retraso en formar un nuevo gobierno iraquí, que desea asuma el control del país tras la planeada retirada de los tropas de combate de EEUU el próximo verano, aunque dejando aún en Iraq una fuerza de 50.000 de sus soldados a partir de septiembre.
“Tuvimos una elección que se celebró el 7 de marzo. Nos acercamos ya al período de dos meses [de espera de los resultados finales] y nos preocupa que el proceso se esté demorando tanto”, dijo el embajador estadounidense, Chris Hill, el lunes.
El grupo internacional por los derechos humanos Amnistía Internacional también advirtió el lunes que la continuada política de incertidumbre en Iraq estaba contribuyendo al aumento de la cifra de muertos civiles, informando que más de cien civiles habían muerto asesinados en el país tan sólo en la primera semana de abril.
“Grupos armados atacaron a muchos de ellos debido a su identidad religiosa, étnica o sexual”, dijo el grupo. Siete años después de la invasión de 2003 dirigida por EEUU, “los iraquíes siguen viviendo en un clima de terror”, afirma del informe de Amnistía.
Ese es el ambiente que está alentando la incertidumbre política resultante de las inconclusas elecciones de marzo, en el que los grupos armados prosiguen las luchas sectarias entre chiíes y sunníes.
La violencia ha golpeado esta semana diversas zonas de la capital iraquí con atentados que mataron e hirieron a decenas de personas. Mientras tanto, los pistoleros prosiguen su caza de funcionarios, oficiales y de Sahwa, los miembros de los Consejos del Despertar, utilizando armas con silenciador.
En general, el panorama sigue siendo sombrío en Iraq, con la violencia poniendo de relieve el descontento que sigue imperando en una nación cuyos políticos siguen peleando para formar gobierno siete semanas después de las elecciones.
Si los políticos iraquíes no aciertan a formar pronto gobierno y a trabajar juntos para llevar estabilidad a su acosada nación, el espíritu de la lucha sectaria puede muy bien empeorar y provocar otra oleada de guerra civil.
Mohamed Al-Anwar
Al-Ahram Weekly
Los medios iraquíes se ven inundados de información sobre carnicerías, explosiones, funerales, víctimas, familiares doloridos, y de la aversión que estos sienten hacia los nuevos políticos, interesados tan sólo en sus jugadas políticas y no en poner fin a la caótica situación. El resultado son las trágicas muertes de cientos de inocentes por todo el país. Hoy en día en Iraq, y especialmente en la capital, no hay nada que pueda llevar esperanza a nadie en medio de una peligrosa y estresante realidad.
El único evento positivo fue el segundo Alarde de las Flores patrocinado por el gobierno local de Bagdad, que tuvo lugar a pesar de las continuas muertes y complicaciones. La tímida celebración de tres días de duración pasó pronto, dando paso una vez más al eco de los misiles y explosivos y a los cientos de víctimas.
Durante más de siete años, la norma ha sido ese miserable estado de cosas y así continúa siendo. Muchas fuentes creen que, por muchas razones, Iraq se encamina hacia una situación de mayor violencia causada por las rivalidades políticas, los intentos de hacerse con el poder y los políticos que no son capaces de llegar a un acuerdo para formar un nuevo gobierno después de que el pueblo iraquí cumpliera su parte y acudiera a las urnas el 7 de marzo, a pesar de los atentados, para elegir a sus representantes, que hasta ahora han suspendido en el test de la democracia.
“Depositamos nuestros votos, cumplimos nuestra parte”, afirmaba un camarero de un restaurante cercano a la Zona Verde. “Iyad Allawi y Nuri Al-Maliki ganaron pero le han fallado al pueblo, sobre todo Al-Maliki, que se niega a compartir el poder. De una forma u otra tendrá que ceder porque EEUU no le quiere ni tampoco el pueblo. Mientras se mantenga en el poder, cualquier cosa es posible. Las recientes explosiones de Bagdad son consecuencia de las luchas políticas y no hacen más que machacar al pueblo. Todo el mundo sabe eso”.
Los acontecimientos que están produciéndose por detrás de las bambalinas son motivo de preocupación a causa del estancado proceso político y las peleas sobre el recuento de papeletas en varios gobernorados. Probablemente son la razón por la que Mowafaq Al-Rabei, uno de los dirigentes del gobierno de coalición, visitó al líder chií Ali Al-Sistani y le informó por los peligros creados por la negativa de Al-Maliki a dimitir como primer ministro. Al-Rabei insistió en que celebrar unas nuevas elecciones sería una catástrofe que llevaría al país a una guerra civil. Advirtió además de que los terroristas estaban aprovechando el vacío constitucional, causado por la incapacidad de las diversas facciones para formar gobierno, para atacar a los civiles. En realidad, los civiles no sólo son el blanco de los grupos terroristas sino también de los grupos armados de diversas tendencias políticas que se mantienen activas en Iraq.
Las explosiones del Viernes Sangriento contra musulmanes chiíes en Al-Sadr, Al-Rahmaniya, Al-Hurriyah y Al-Ghazaliya, que mataron a 80 personas e hirieron a 200, provocaron la furia de los seguidores de Al-Sadr, que acusaron al gobierno de negligencia a la hora de proteger los lugares religiosos y de que la mayoría de las víctimas cayeran en los bastiones de Al-Sadr. Los seguidores de Al-Sadr sienten cada vez mayor hostilidad hacia Al-Maliki y le rechazan como primer ministro para un segundo mandato porque no es una persona honesta y no cumple sus promesas, según Salah Al-Obeidi, el portavoz de Al-Sadr.
Al-Obeidi continuó diciendo que hay desconfianza entre las fuerzas de la policía y el ejército, por una parte, y el pueblo –especialmente los que viven en los bastiones de Al-Sadr-, por la otra, porque el gobierno no adopta ninguna medida real para llevar seguridad a esas zonas. Añadió que la situación está empeorando, indicando que el llamamiento de Muqtada Al-Sadr a los “creyentes” para que se unieran a las filas del ejército y la policía tiene como objetivo alentarles a que protejan esas áreas, los lugares religiosos y los fieles. Al-Obeidi afirmó que el gobierno puede aceptar o rechazar la oferta de Al-Sadr sin consecuencias, pero que sería totalmente responsabilidad del gobierno si se produjeran más ataques en el futuro.
En respuesta a los atentados del Viernes Sangriento, Al-Sadr pidió a sus seguidores que prepararan a cientos de creyentes para que ayudaran al gobierno a asegurar los lugares religiosos. Este es un claro mensaje de que el Ejército del Mahdi está listo y dispuesto a jugar un papel, una idea que rechazan todos los círculos gubernamentales y políticos porque esto abriría la puerta de nuevo a la violencia sectaria, que es una de las herramientas para conseguir ventajas políticas matando a más civiles en los baluartes políticos y sectarios.
Hasta el momento, se espera una iniciativa que pueda conseguir la reconciliación y la formación de un nuevo gobierno. De hecho, la mayoría de los iraquíes creen ya que formar un nuevo gobierno con los resultados de las elecciones del 7 de marzo podría llevar más de tres meses o necesitar de nuevas elecciones. Esto significa que dos meses después de las ya celebradas, puede pasar de todo. Muchos se preguntan por el papel de EEUU para acabar con el punto muerto, especialmente viendo que todos los acontecimientos indican que los iraquíes no consiguen ponerse de acuerdo ni siquiera comunicarse sobre el futuro de su país. A pesar de las declaraciones en el sentido de que los dos principales y más fuertes ganadores de las elecciones, es decir, Allawi y Al-Maliki, están a punto de acordar una fórmula, en realidad esto es casi imposible a la luz de los conflictos y acusaciones personales intercambiados entre ellos. En estos momentos no se comunican, especialmente por parte de Al-Maliki, que considera que el chií laico Allawi representa a los sunníes con una lista en la que hay incluidos baazistas. Esto demuestra que la interacción política en Iraq sigue siendo miope y estrecha de miras, que es característico de la mayoría de los nuevos políticos iraquíes a quienes no les preocupa los cientos de víctimas que caen cada día y sólo les utilizan como instrumentos para conseguir apoyo sectario.
El periodista iraquí Nusseir Al-Awam cree que EEUU continúa jugando un papel activo pero que ha abandonado un tanto la arena para permitir que los políticos iraquíes desempeñen su papel. “Los estadounidenses darán algún paso una vez que las condiciones políticas y de seguridad toquen fondo”, aseguró Al-Awam. “Después, empezarán a jugar de mediadores y a hacer valer su influencia porque al fin y al cabo es un asunto que les concierne. No es lógico invadir Iraq, un país soberano y unido y después dejarlo convertido en un estado de islas enemistadas. Al final, si las condiciones de seguridad se deterioran y no hay solución política, afectará a su calendario de retirada de Iraq. Si EEUU se retira, la arena quedará abierta para otras partes, como Irán. EEUU interferirá de forma decisiva para poner fin a la situación porque esto afectará a su experiencia en Iraq y no pueden soportar otro fracaso más a la luz de los acontecimientos en la región”.
Es cierto que EEUU está presente, pero no se sabe bien cómo y cuando actuará, ni a qué intereses sirve y qué beneficios recogerá. Mientras tanto, Al-Qaida en Iraq y otros grupos de la resistencia tienen oportunidad de actuar y vengarse por el asesinato de hace dos semanas de sus dos dirigentes Abu Omar Al-Baghdadi y el egipcio Abu Ayub El-Mohager. Esta venganza recaerá naturalmente sobre civiles inocentes, a quienes algunos utilizan como instrumento para anotarse bazas políticas”.
Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2010/996/re8.htm
Irán “Cortará los Pies de Israel” si Ataca a Siria
Al-Manar
30/04/2010
El vicepresidente iraní, Mohammad Rida Rahimi, prometió el viernes que la República Islámica “cortará los pies de Israel” si el estado judío ataca Siria.
Rahimi dijo en una conferencia de prensa con el primer ministro sirio, Mohammad Nayi Otri, al final de una visita de dos días a su aliado regional Siria que “permaneceremos junto a Siria en contra de cualquier amenaza israelí.”
“Si aquellos que han ocupado el territorio palestino quieren intentar cualquier cosa (contra Siria), les cortaremos los pies,” dijo en referencia a la entidad sionista.
Rahimi describió a Siria como un país fuerte que está preparado para oponerse a cualquier amenaza y prometió que Teherán respaldará a Damasco con todos sus medios y fuerzas.
El martes, el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, acusó a Irán y Siria de armar a Hezbollah con misiles y cohetes de una creciente sofisticación y que pueden “socavar la estabilidad en la región.”
El jueves, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, advirtió al presidente sirio Bashar al Assad del “riesgo de una guerra regional” si suministraba misiles Scud de largo alcance a Hezbollah.
“El presidente Assad está tomando decisiones que podrían significar la guerra o la paz en la región,” advirtió.
A principios de este mes, el presidente israelí, Shimon Peres, afirmó que Siria estaba suministrando a Hezbollah misiles Scud, pero Damasco ha negado estas acusaciones.
Se Inicia la Conferencia sobre el TNP; Ahmadineyad Plantea Nuevas Propuestas
Al-Manar
03/05/2010
Delegados de casi 200 países se reunieron el lunes en la ONU para revisar los esfuerzos dirigidos a controlar la expansión de las armas nucleares. Estos eventos tienen lugar cada cinco años con el fin de reforzar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Irán ha acusado a algunos países occidentales de adquirir y mantener un amplio arsenal de armas nucleares y aplicar un doble rasero en este campo. India, que no es un país signatario del TNP, ha decidido no asistir a la conferencia.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dijo al llegar a Nueva York el lunes que Teherán no necesita conseguir la confianza de Occidente, ya que está observando las reglas internacionales, a diferencia de aquellos que poseen arsenales nucleares, dijo la agencia de noticias IRNA. Ahmadineyad añadió que los países occidentales no estaban buscando construir unos vínculos de confianza con la República Islámica.
“Nosotros no precisamos de fórmulas para conseguir su confianza, ya que Irán respeta la ley internacional y actúa dentro de su marco,” dijo Ahmadineyad tras aterrizar en el aeropuerto JFK. “Irán está comprometido con el respeto a las regulaciones internacionales.”
Ahmadineyad dijo también que Irán hará “propuestas prácticas, justas y claras” dirigidas a reforzar la seguridad mundial en la conferencia del TNP. “Estas propuestas serán presentadas el lunes en la conferencia”. Él indicó que “el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear” eran dos temas de amplia relevancia internacional. “Consideramos el desarme un punto básico de la seguridad mundial y queremos promoverlo,” señaló.
La conferencia se celebra 40 años después de que entrara en vigor el TNP. En los tres semanas de discusiones, la atención irá dirigida a tres puntos, que son los principales pilares del tratado; la no proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear.
Ahmadineyad dijo el domingo que el TNP había fracasado en los últimos 40 años en lo que se refiere a temas como el desarme y la no proliferación, ya que algunos países han conseguido armas nucleares durante este período.
Irán y muchas naciones no alineadas sostienen que el TNP es discriminatorio y divide el mundo en una élite de estados que tienen armas nucleares y el resto de estados de segunda clase que no. Los iraníes, respaldados por los árabes, quieren también llamar la atención sobre el considerable arsenal nuclear de Israel.
Irán ha firmado el TNP, que da derecho a todos los estados signatarios a enriquecer uranio. Washington, su aliado Israel -que se ha negado a firmar el tratado y es el único estado de Oriente Medio que dispone de armas nucleares- y otras potencias mundiales acusan a Irán de enmascarar un esfuerzo dirigido a la obtención de armas nucleares bajo la cubierta de un programa nuclear civil. Esto es algo que Irán ha negado y el presidente Ahmadineyad ha acudido en persona para expresar y defender la postura de su país. Además, el Líder Supremo de Irán ha renovado su edicto sobre la adquisición de armas nucleares diciendo que “ésta está contra las enseñanzas del Islam y está prohibida.” Israel posee un arsenal nuclear que comprende más de 200 armas atómicas.
El viaje de Ahmadineyad ha generado una controversia incluso antes de iniciarse. Responsables iraníes señalan que EEUU se ha negado a conceder visados a varios miembros de su delegación. Se espera que Ahmadineyad esté entre los primeros en hablar en la sesión de apertura de la conferencia, pero la secretaria de Estado de EEUU le advirtió la pasada semana que no “desbarate” el encuentro. Un diplomático iraní dijo que “esta participación al más alto nivel de Irán es una firme demostración del compromiso de Irán con el TNP y contribuirá al éxito de la conferencia de revisión del TNP.”
EEUU y Rusia han elaborado una iniciativa dirigida a liberar a Oriente Medio de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva, señaló el diario británico The Guardian el domingo. Esta propuesta incluye el nombramiento de un coordinador especial para que lleve a cabo conversaciones exploratorias con Israel, Turquía, Irán y los países árabes tras una conferencia regional. Washington y Moscú han enviado la propuesta a los otros tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad con la esperanza de recibir su apoyo.
EEUU: derrota de la ley contra el «terrorismo nacional»
por Lindsay Beyerstein, Jessica Lee, Matt Renner
La oligarquía estadounidense trató de crear e imponer una ley llamada «contra el terrorismo nacional» que no era otra cosa que una manera de controlar y reprimir a sus conciudadanos, especialmente destinada para todos aquellos que pongan en tela de juicio la política imperial de Washington, o que protesten contra sus decisiones. Con esa nueva ley hubiese sido muy fácil culpabilizar a un ciudadano bajo la etiqueta de «terrorista» y condenarlo, un método eficaz de eliminar a los contestatarios.En sorprendente afrenta a las libertades de expresión, privacidad y asociación de los estadounidenses, la Cámara de Representantes votó el 23 de octubre de 2007 la Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Nacional, aprobándola con una votación de 404-6, en tanto el Senado examina un proyecto de ley que la acompaña, el S. 1959.
La ley, llamada H.R. 1955, establecería una comisión nacional y un «Centro para la Excelencia» con sede en una universidad para estudiar y proponer leyes para prevenir la amenaza de «radicalización» de los estadounidenses.
La autora del proyecto de ley, la representante demócrata por California Jane Harman, explicó: «Estamos estudiando el fenómeno de las personas con creencias radicales que pueden convertirse en personas que utilicen la violencia».
La ley señala que «aunque EEUU debe continuar sus vigilantes esfuerzos para combatir el terrorismo internacional, también debe aumentar sus esfuerzos para combatir la amenaza que representan los terroristas del país que radican y operan dentro de Estados Unidos.
Comprender los factores de motivación que conducen a la radicalización violenta y al terrorismo local, y la violencia basada en ideologías constituye un paso de vital importancia hacia la erradicación de estas amenazas en Estados Unidos».
Sin embargo, el propósito de la ley va más allá de la indagación académica. En un comunicado de prensa, Harman escribió: «La Comisión Nacional les propondrá al Congreso y [al Secretario de Seguridad de la Patria] Michael Chertoff iniciativas para interceder antes que los individuos radicalizados se tornen violentos».
La ley, estipula: “La prevención del aumento potencial de los terroristas nacionales auto-radicalizados y no afiliados no se puede lograr fácilmente sólo mediante los esfuerzos tradicionales de la inteligencia federal o de imposición del cumplimiento de la ley, y puede beneficiarse de la incorporación de esfuerzos locales y estatales».
Harman, que preside el Subcomité de de la Cámara de Representantes para la Inteligencia, Compartimiento de Información y Evaluación de Riesgos de Terrorismo, también tiene estrechos lazos con la Corporación RAND [1], un «centro de investigación y desarrollo» de derecha que parece haber influido en la iniciativa legislativa. Dos semanas antes de la presentación del H.R. 1955 el 19 de abril de 2007, Brian Michael Jenkins, de RAND, dio al subcomité de Harman testimonio sobre «Radicalización y Reclutamiento Jihadista».
En junio, Jenkins habló nuevamente ante el subcomité de Harman para discutir el papel de la Comisión Nacional. «El terrorismo interno es la principal amenaza que enfrentamos como país y, probablemente sea la principal amenaza que enfrentaremos durante décadas... A menos que encontremos la forma de intervenir en el proceso de radicalización, estamos condenados a pisar sólo una cucaracha a la vez», indicó.
En un informe de RAND divulgado en 2005 con el título «Tendencias en el Terrorismo», se dedica todo un capítulo a la «amenaza terrorista nacional» no musulmana -la amenaza de los opuestos a la globalización.
En un esfuerzo por prevenir que la gente se vuelva «propensa» a la radicalización, esta medida preventiva de control del pensamiento identifica específicamente a Internet como herramienta de radicalización: «Internet ha ayudado a facilitar la radicalización violenta, ideológicamente basada en la violencia y el terrorismo nacional en Estados Unidos, mediante la provisión de acceso a los ciudadanos estadounidenses a las amplias y constantes corrientes de propaganda relacionada con el terrorismo», dijo la demócrata Harman.
La legislación autoriza una Comisión Nacional de diez miembros (el proyecto del Senado solicita doce miembros) designados por el Presidente, el Secretario de Seguridad de la Patria, líderes del Congreso y los presidentes de los comités para la Seguridad de la Patria y Asuntos Gubernamentales del Senado y de la Cámara de Representantes.
Tras reunirse, la Comisión suministrará informes a intervalos de seis a dieciocho meses al Presidente y al Congreso, indicando sus resultados, conclusiones y recomendaciones legislativas «a fin de que se tomen contramedidas inmediatas y a largo plazo… para prevenir la radicalización violenta, el terrorismo nacional y la violencia con base ideológica».
Esta comisión tiene alarmantes semejanzas con Cointelpro, el Programa de Contrainteligencia que fue investigado en 1974-75 por un selecto comité del Senado de EEUU para las actividades de inteligencia, el Comité [Frank] Church. Este comité descubrió que desde 1956 hasta 1971, «la Oficina [FBI] realizó una sofisticada operación de vigilancia federal directamente dirigida a evitar el ejercicio de los derechos de expresión y asociación consagrados por la Primera Enmienda, basada en la teoría de que la prevención del crecimiento de grupos peligrosos y de la propagación de ideas peligrosas protegería la seguridad nacional e impediría la violencia».
El proyecto H.R. 1955 otorgaría poder al secretario del Departamento de Seguridad de la Patria (DHS, en inglés) para establecer un «Centro de Excelencia», un programa de investigación con sede en una universidad que «reúne a destacados expertos e investigadores para realizar tareas de investigación y educación multidisciplinarias a fin de dar soluciones para la seguridad de la patria».
El DHS tiene actualmente ocho centros en instituciones académicas en todo el país, fortaleciendo lo que muchos ven como un creciente complejo militar, académico y de seguridad. Harman, en un comunicado de prensa del 23 de octubre, indicó que el Centro «examinaría las raíces sociales, criminales, políticas, psicológicas y económicas del terrorismo nacional».
Hope Marston, organizador regional del Comité de Defensa de la Declaración de Derechos (BORDC) advirtió del peligro de los términos vagamente definidos en esta legislación, los cuales, abiertos a cualquier interpretación, reflejan un patrón histórico represión gubernamental generalizada.
Jules Boykoff, autor y profesor de política y gobierno en la Pacific University, se mostró alarmado ante la definición viciada, por ejemplo, de «violencia basada en ideologías» concepto que en sí mismo no logra definir los términos «amenaza», «fuerza» o «violencia».
Boykoff comentó que el proyecto de ley utilizó, los términos «extremismo» y «radicalismo» de manera intercambiable. «La palabra ‘radical’ comparte su raíz etimológica con el término ‘radish’ (rábano, en español), que significa llegar a la raíz del problema», dijo. «De modo que, si el gobierno desea llegar a la raíz real del terrorismo, entonces hablemos realmente acerca de ella.
Necesitamos hablar de las raíces económicas, de las grandes inequidades en términos de riqueza entre ricos y pobres».
Caroline Fredrickson, directora de la Oficina Legislativa de Washington de la Unión Americana para los Derechos Civiles, dijo acerca de la Ley: «La imposición del cumplimiento de la ley debe centrarse en la acción, no en el pensamiento. Necesitamos preocuparnos más bien de los que cometen crímenes que de quienes abriguen creencias que el gobierno puede considerar ‘extremas’».
Actualización de Jessica Lee
Mientras grupos que abogan por los derechos civiles y la libertad de religión les atribuyen a periodistas independientes y a activistas de base el haber ayudado a paralizar la discusión de la Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Nacional de 2007, algunos miembros del Congreso continúan presionando por la censura de Internet y la reseña racial como acciones necesarias para prevenir el «terrorismo nacional».
La Cámara de Representantes aprobó la Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Interno en octubre de 2007 por una votación de 404-6, pero la amplia oposición forzó al Senado a archivarla. A partir del 1ro de junio del 2008 no se programó ninguna votación para el año legislativo.
Supe de esta ley a comienzos de noviembre de 2007. Con excepción del artículo de Lindsay Beyerstein, «Análisis de la Ley de Prevención del Terrorismo Nacional» (In These Times, 11/1/07), ninguno de los medios masivos importantes informó sobre el tema, a pesar de los peligros que representaba para los derechos civiles, la privacidad, y las comunidades musulmanas y árabes en Estados Unidos. No obstante, sí descubrí una activa discusión en línea sobre el proyecto, principalmente en blogs y videos de YouTube.
Isabel Macdonald, directora de comunicaciones para la Imparcialidad y Exactitud en la Información, comentó: «Quizás, debido a la relación simbiótica entre los medios corporativos y los funcionarios del gobierno, los medios corporativos han mostrado una constante aversión a ofrecer cobertura crítica sobre la erosión de los derechos civiles. Los medios independientes -y específicamente el The Indypendent- desempeñaron un papel de importancia fundamental en cuanto a hacer pública la noticia de este proyecto de ley, y por medio de la cobertura de blogs y en Democracy Now!, mantener viva la noticia».
Un mes después de publicado el artículo del Indypendent, se llevaron a cabo mítines desde Maine a California, y numerosas organizaciones de derechos civiles, de libertad religiosa, y de musulmanes y árabes de EEUU realizaron acciones de alerta para animar a la gente a entrar en contacto con sus representantes del Congreso en un esfuerzo por detener el proyecto del Senado de ley acompañante, el S.1959.
Según miembros de grupos de presión por los derechos civiles, la protesta generalizada obligó al presidente del comité, el Senador Joseph Lieberman, demócrata por Connecticut, a dejar el proyecto de ley en suspenso.
Sin embargo, Lieberman y la líder de oposición del comité, la senadora republicana por Maine, Susan Collins, continúan afirmando que el «terrorismo nacional» islamista es una grave amenaza, y el 8 de mayo de 2008 publicaron su propio informe, sin el respaldo público de otros miembros del comité, que advertía que «la amenaza del terrorismo nacional está en aumento, instigada por la capacidad de Internet de difundir el reclutamiento básico y el mensaje de entrenamiento de violentos grupos terroristas islámicos».
En respuesta, más de treinta grupos de activistas por los derechos civiles y la libertad religiosa enviaron una carta al comité del Senado el 30 de mayo, expresando su preocupación de que el informe afectara a la libertad de expresión, apuntando injustamente a los musulmanes y definiendo la Internet como «un arma».
Un grupo de organizaciones representativas de las comunidades árabes y musulmanas estadounidenses también presentó una carta en respuesta al informe y a las sesiones del Senado, aduciendo que habían sido en gran parte excluidas del proceso legislativo y que el informe se basa en una desacreditada información de 2007 del Departamento de Policía de Nueva York, que trató de explicar el proceso de «radicalización violenta» de los musulmanes.
Poco después de la publicación del informe, Lieberman exigió que Google quitara los videos de YouTube producidos por «organizaciones terroristas tales como Al-Qaeda». Google respondió el 19 de mayo retirando ochenta videos que la compañía aceptó que violaban las Directrices Comunitarias de YouTube, que representaban violencia gratuita, abogaban por la violencia o utilizaban el lenguaje del odio.
Google, sin embargo, rechazó acceder a todas las demandas de Lieberman, que incluían la censura de todos los videos que mencionaban o mostraban a grupos que figuraban en la lista del Departamento de Estad de EEUU como organizaciones terroristas extranjeras, como por ejemplo Al-Qaeda.
«El senador Lieberman expuso su opinión... de que todos los videos que mencionan o muestran a estos grupos se debían quitar de YouTube, aún cuando fueran legales, no violentos o no incluyera lenguaje de odio», respondió Google. «YouTube apoya la libertad de expresión y defiende los derechos de cada cual a expresar puntos de vista impopulares».
Chip Berlet, analista principal del grupo de investigación Political Research Associates de Boston, dijo que, en su opinión, las acciones de Lieberman constituían un “sucio truco político” motivado por el intento de hacer que los candidatos presidenciales aceptaran una postura más agresiva en el Medio Oriente.
Las organizaciones que encabezan el esfuerzo de oponerse a la legislación incluyen a la Defending Dissent Foundation (www.defendingdissent.org), Bill of Rights Defense Committee (www.bordc.org), Center for Constitucional Rights (www.ccrjustice.org), American Civil Liberties Union (www.aclu.org) y Council on American-Islamic Relations (www.cair.com).
Actualización de Lindsay Beyerstein
El proyecto de ley para el “Terrorismo Nacional” se ha empantanado en el Senado desde octubre. El proyecto navegó por la Cámara con poco comentario público, pero posteriormente encontró una fuerte oposición del espectro político. Hasta hace poco, parecía que los grupos de derechos civiles y las organizaciones cívicas musulmanas habían bloqueado con éxito la versión del Senado del proyecto.
La iniciativa parecía destinada morir en el comité -es decir, hasta que el Senador Joe Lieberman, presidente del Comité del Senado para la Seguridad de la Patria, indicó su impaciencia por revivir el tema publicando un nuevo informe y buscando pelea con YouTube.
El 8 mayo, el senador Lieberman y la senadora Susan Collins dieron a conocer «El violento extremismo islamista, la Internet y la amenaza del terrorismo nacional», un informe bipartidista basado en las sesiones ante el Comité del Senado para la Seguridad de la Patria.
Incluso antes de darse a conocer al público, el informe llamó la atención de una coalición de organizaciones de derechos civiles encabezada por la ACLU.
La coalición expresó sus preocupaciones acerca del informe el 7 de mayo en un memorando dirigido a los miembros del Comité.
«Nuestra preocupación es que esta concentración en Internet podría ser precursora de propuestas de censura y regulación del discurso en Internet. De hecho, algunos encargados de formular políticas han abogado por cerrar sitios Web censurables», explicaba la nota.
Lieberman reafirmó esos recelos el 19 de mayo cuando escribió al Director Ejecutivo de Google (sociedad matriz de YouTube [2]) exigiendo que un número no especificado de videos de propaganda islámica fueran eliminados del popular sitio de videos compartidos. En su carta, Lieberman alegó que los videos clips eran resultado del trabajo de una sofisticada red de propaganda islámica analizada en el reciente informe de su comité. También alegó que estos videos violaban las directrices comunitarias de YouTube.
Las normas de YouTube prohíben expresamente la violencia gratuita, los discursos de odio, las amenazas, el hostigamiento y las descripciones de delitos tales como la fabricación de bombas. Cientos de miles de videos son subidos diariamente al sitio. En vez de revisar previamente sus contenidos, YouTube confía en que los usuarios señalen con una bandera aquellos que violen las normas comunitarias. Los contenidos que infringen las reglas se eliminan automáticamente.
Después de revisar los clips, YouTube se negó a quitar el grueso del material marcado con banderas por el personal de Lieberman. Se eliminó un puñado de videos que violaban los estándares comunitarios, pero el resto permaneció en el sitio.
«La mayoría de los videos que no contenían discursos de odio o violencia no fueron eliminados, porque no violan nuestras directrices comunitarias», señalaba una declaración publicada por el equipo de YouTube. La declaración continuaba afirmando el derecho de los usuarios de YouTube a expresar puntos de vista impopulares.
Lieberman no quedó satisfecho con la respuesta. «Sin importar su contenido, los videos producidos por organizaciones terroristas como Al-Qaeda, dedicados a atacar a los EEUU y a matar a los estadounidenses no se deben tolerar. Google debe reconsiderar su política», indicó Lieberman el 20 de mayo.
No ha sido programada ninguna votación, pero la batalla de Lieberman con Google ha centrado nuevamente la atención en el proyecto de ley sobre el terrorismo nacional. Después de meses de silencio, los medios establecidos finalmente comienzan a preguntar sobre el creciente entusiasmo del gobierno por monitorear el discurso «radical» en línea.
El New York Times criticó con dureza a Lieberman y al proyecto de ley en su editorial del 25 de mayo, llamándolo «censor en ciernes» cuyos esfuerzos por restringir el discurso de YouTube constitucionalmente protegido «contradice los valores fundamentales estadounidenses».
Los lectores pueden dar a conocer sus opiniones acerca del proyecto de ley sobre el terrorismo nacional entrando en contacto con sus senadores y con los miembros del Comité del Senado para la Seguridad de la Patria. Los dos punteros de la carrera presidencial de 2008 eran senadores.
Ahora es un buen momento para que los votantes presionen a los candidatos presidenciales a fin de que tomen posiciones claras con respecto al proyecto de ley sobre el terrorismo nacional. El senador Barack Obama, demócrata por Illinois, tiene un asiento en el Comité de Seguridad de la Patria, pero no contribuyó al informe. El senador John McCain, republicano por Arizona, está estrechamente aliado al senador Lieberman, especialmente en los temas concernientes al terrorismo.
Actualización de Matt Renner
Un polémico plan para estudiar y hacer un esbozo del terrorismo nacional fue abandonado después que la presión popular lo hiciera retroceder, pero el espíritu de la legislación sigue vivo en la oficina del senador Joe Lieberman.
El HR 1955, “Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Nacional” fue aprobado por la Cámara de Representantes en octubre de 2007 con un apoyo casi unánime. El proyecto de ley cayó inmediatamente bajo el fuego de los guardianes de los derechos civiles debido a lo que muchos vieron como un interés deliberado en apuntar a los musulmanes y árabes y al efecto perjudicial que pudiera tener en la libertad de expresión.
El proyecto de ley original tenía la intención de crear una comisión gubernamental para investigar la supuesta amenaza de terroristas producidos nacionalmente y las ideologías que sustentan su radicalización.
A la comisión de diez miembros debía otorgársele poderes «para realizar sesiones y sentarse y actuar en tal momento y lugar, recoger tal testimonio, recibir tales pruebas y administrar tales juramentos como la Comisión considerara recomendable para cumplir sus deberes».
El proyecto de ley también señaló a Internet como un vehículo para que los terroristas diseminaran su ideología con la intención de reclutar y entrenar a nuevos terroristas.
Después de una significativa presión pública, el proyecto de ley se estancó en el Senado. Sin embargo, el senador Joe Lieberman (demócrata por Connecticut), presidente del Comités para la Seguridad de la Patria y los Asuntos Gubernamentales del Senado, abrazó la idea central de la legislación y ha estado trabajando por empujar hacia adelante algunos de los objetivos del proyecto de ley original, incluyendo un intento de eliminar de Internet la propaganda terrorista.
El 19 de mayo Lieberman envió una carta a Eric Schmidt, Director Ejecutivo de Google Inc., exigiendo que Google, la sociedad matriz de YouTube, «eliminara inmediatamente de YouTube los contenidos producidos por organizaciones terroristas islamistas».
«Al actuar para restringir el uso de YouTube para diseminar las metas y métodos de quienes desean matar a civiles inocentes, Google hará una contribución singularmente importante a este significativo esfuerzo nacional», escribió Lieberman.
Google reaccionó negándose a quitar los materiales que no violaran el código de conducta del sitio. «Aunque respetamos y entendemos sus opiniones, YouTube estimula la libertad de expresión y defiende el derecho de cada cual a expresar puntos de vista impopulares», señaló la respuesta de Schmidt, añadiendo: «creemos que YouTube es una plataforma más rica y para los usuarios precisamente porque alberga una diversa gama de opiniones, y más que reprimir la discusión, permitimos a nuestros usuarios que vean todos los contenidos aceptables y tomen sus propias decisiones».
Google eliminó algunos de los videos que violaban sus reglas contra discursos dirigidos al odio y la violencia, pero hizo una observación para escribir: «La mayoría de los videos, que no contenían discursos violentos o de odio, no se eliminaron porque no violan nuestras Directrices Comunitarias».
Según activistas de los derechos civiles, el senador Lieberman encabezó un esfuerzo por censurar el discurso en Internet. Recientemente, su comité dio a conocer un informe titulado «El extremismo islamista violento, la Internet y la creciente amenaza del terrorismo nacional», que detallaba el uso de los sitios Web como herramientas de Internet para difundir propaganda pro- terrorista.
El informe culpa repetidamente de «radicalización» a sitios Web y tertulias digitales (chats), llamando “portales” a los sitios a través de los cuales terroristas potenciales pueden «participar en el violento movimiento global islamista y reclutar a otros para su causa». Como lo han señalado grupos por los derechos civiles, el informe se centra únicamente en una visión del terrorismo asociado al Islam.
Caroline Fredrickson, directora de la oficina legislativa de la ACLU en Washington D.C., dijo que Lieberman «está tratando de decidir lo que él cree que debe aparecer en Internet», lo cual, dijo, «huele a un interés por censurar toda clase de diálogo diferente». «Si alguien critica el trato de Israel a los palestinos y favorece a Hamas, ¿debe ser censurado?», preguntó Fredrickson.
Comentario de Mickey Huff, autor del capítulo 14:
La cobertura de esta noticia por estos periodistas resulta altamente encomiable. Sin embargo, otro elemento que parece haber sido censurado con respecto a la posible aplicación de las H.R. 1955 y S. 1959, incluso en cobertura de prensa independiente y progresista, es la especificidad de los posibles activistas locales mencionados en las sesiones que la Representante Jane Harman realizó en Washington DC.
Aunque los autores ya mencionados se refieren a los activistas a favor de los derechos de los animales y contrarios a la globalización como blancos potenciales de este proyecto de ley, ninguno menciona a los activistas y especialistas de «La verdad del 11 de Septiembre» (9/11 Truth) aun cuando fueron citados por nombre en las sesiones de Harman en el Capitolio. (Para posibles explicaciones y más información sobre el modelo de propaganda dentro de la prensa progresista de izquierda, ver el Capítulo 7 de Proyecto Censurado 2008).
Entre las reclamaciones de quienes testificaron ante el Congreso sobre la «necesidad» de la H.R. 1955 estaba la de que todo el que cuestione la línea oficial del gobierno es afín a un terrorista o un partidario esencial del terrorismo. Uno los que hablaron, Mark Weitzman, del Centro Wiesenthal (irónicamente, fundado por el sobreviviente del holocausto Simon Wiesenthal para educar al público sobre los crímenes de guerra), afirmó que los arquitectos, ingenieros y científicos que duden de la narración oficial del 11 de Septiembre son iguales a los presuntos grupos jihadistas violentos.
Esto se dio a entender, aún más, en una presentación de Powerpoint en la que Weitzman mostró el sitio Web del arquitecto Richard Gage http://AE911Truth.org junto a los sitios jihadistas acusados de violencia. Gage ha criticado la historia oficial sobre la destrucción de las torres gemelas y el WTC 7 ocurrida el 11 de Septiembre. Sobre la base de su pericia profesional en edificios de estructuras de acero, Gage sostiene que los edificios no pudieron venirse debajo de la forma explicada por el gobierno y ofrece teorías alternativas apoyadas por pruebas. Sin tener en cuenta si uno cree los contraargumentos acerca de los hechos del 11 de Septiembre, no se debe criminalizar la libertad de expresión y el cuestionamiento de la versión del gobierno en asuntos tan cruciales.
Ésta es la última vuelta de la confrontación oficial entre terroristas y activistas en EEUU. ¿Existe algún vínculo comprobado entre los grupos antes mencionados? No, no existe, pero eso no evitó que alguna gente simplemente dijera eso para el archivo público sin proporcionar ninguna prueba. Jane Harmon, copatrocinadora del proyecto de ley por los demócratas, no solicitó ninguna, ni invitó a la refutación. Esto es una reminiscencia del macartismo del período de la Amenaza Roja de los años 50 del siglo pasado.
Escribí originalmente sobre esta cuestión aquí:
http://mythinfo.blogspot.com/2007/1...
http://www.911truth.org/article.php...
El video de la sesión puede verse aquí (39 minutos de duración):
http://www.c-spanarchives.org/libra...
Otros vínculos:
Violent Islamist Extremism, the Internet, and the Home Grown Terrorism Threat
http://hsgac.senate.gov/public/_fil...
New York Times Editorial on Lieberman’s attempt to censor YouTube
http://www.nytimes.com/2008/05/25/o...
Lieberman’s Response to New York Times Editorial:
http://www.nytimes.com/2008/05/25/o...
Lindsay Beyerstein
Jessica Lee
Matt Renner
Fuentes:
Indypendent, November 16, 2007
Título: “Bringing the War on Terrorism Home”
In These Times, November 2007
Título: “Examining the Homegrown Terrorism Prevention Act”
Truthout, November 29, 2007 Título: “The Violent Radicalization Homegrown Terrorism Prevention Act of 2007”
Autor: Matt Renner
Estudiantes investigadores: Dan Bluthardt and Cedric Therene
Evaluador académico: Robert Proctor, Ph.D.
[1] Lobby del complejo militar-industrial estadounidense. Ofrece servicios de investigación y análisis a las fuerzas armadas de ese país. Sitio web: http://www.rand.org/
[2] YouTube es un sitio Web que permite a los usuarios compartir videos digitales en Internet.
El discurso contra los chinos de Obama
05-05-2010
Higinio Polo
El Viejo Topo
En noviembre de 2009, Barack Obama llegó a Shanghai y Pekín, en el viaje más importante que realizaba durante su primer año de mandato. Ningún presidente anterior había visitado China en sus primeros meses como mandatario. Viajó acompañado de Hillary Clinton, de la embajadora ante la ONU, Susan Rice; y del asesor de Seguridad Nacional, James Jones. Analistas norteamericanos y chinos apuntaban a que las relaciones chino-norteamericanas iniciaban una nueva etapa, de mayor colaboración. Todo parecía indicarlo. De la visita, surgió un Comunicado conjunto chino-norteamericano que reclamaba una visión global de los problemas del planeta, en un momento en que el espejismo de un mundo unipolar ha estallado en pedazos.
Al término del viaje, Pekín manifestó su satisfacción, creyendo que Estados Unidos abandonaba su política de contención y de aislamiento hacia China por otra de colaboración entre los dos países. El propio Hu Jintao, en presencia de Obama, hizo referencia a los acuerdos suscritos por ambas potencias para mejorar el diálogo y la cooperación económica, evitando el proteccionismo comercial; citó el desarrollo de los intercambios militares (en octubre de 2009, por ejemplo, se produjo la primera visita a Estados Unidos, durante la presidencia Obama, de un militar chino de alta graduación, el general Xu Caihou, vicepresidente de la Comisión Militar Central de China, que se reunió con el secretario de Defensa, Robert Gates, y cuyos resultados fueron celebrados por ambos presidentes), y dejó claro, tanto en relación con la cuestión coreana como con el programa nuclear de Irán, que Washington y Pekín debían atenerse a la negociación para conseguir la desnuclearización de la península de Corea así como el respeto a la no proliferación en Oriente Medio.
Hu Jintao hizo especial hincapié en ese aspecto, y Obama no podía sino manifestar su acuerdo, aunque las amenazas veladas que dirige a Irán y las maniobras militares norteamericanas en el mar de Corea no ayuden precisamente en esa dirección. Tras el encuentro, el presidente chino desarrolló ante la prensa la convicción de su gobierno de que la clave para mejorar las relaciones entre Pekín y Washington reside en el respeto mutuo, aunque los dos países tengan diferentes sistemas socioeconómicos, y en atender los intereses fundamentales de cada potencia sin que la otra intente socavar la posición internacional de su oponente. Los dos países abordaron también las cuestiones relacionadas con la Ronda de Doha sobre el comercio internacional, con la perspectiva del verano de 2010, cuando debe celebrarse en Pekín la segunda tanda del Diálogo Estratégico chino-norteamericano, que tuvo una primera edición en julio de 2009 en Washington. Pese a las especulaciones de la prensa internacional, la visita de Obama y las negociaciones con los dirigentes chinos consiguieron avances importantes en la relación entre los dos países, y para Pekín fue muy relevante que Obama, durante su visita, afirmase que Estados Unidos no perseguía frenar el fortalecimiento chino, y que en relación a la crisis económica, el cambio climático y la proliferación nuclear, el papel de China era imprescindible.
Sin embargo, las decisiones del gobierno norteamericano dicen otra cosa. A principios de año, The Washington Post lanzaba un “globo sonda” anunciando el empeoramiento de las relaciones chino-norteamericanas debido a la venta de nuevas armas a Taiwán (entre ellas, helicópteros Black Hawk y sistemas de misiles antimisiles, y, tal vez, submarinos, operación que, en el momento en que era publicado por el diario, todavía no había sido aprobada por el gobierno Obama) y a una entrevista con el Dalai Lama, que el periódico también anunciaba, dándola por confirmada. Era obvio que el diario había obtenido sus fuentes en el propio gobierno norteamericano. Para Pekín, quedaba claro que las palabras pronunciadas por el presidente norteamericano durante su visita, proclamando su acuerdo con la integridad territorial china y con la idea de “una sola China” eran papel mojado, puesto que, así, Obama, por decisión propia o por la inercia de la agresiva política exterior norteamericana, continuaba la decisión de sus antecesores de vender armamento a Taiwán y utilizaba la carta del Tíbet para presionar y debilitar a Pekín.
Tras el anuncio oficial del Departamento de Defensa norteamericano informando de la venta de armamento a Taiwán por valor de seis mil quinientos millones de dólares, el gobierno chino presentó una protesta formal en Washington, deplorando que Estados Unidos violase los compromisos firmados entre ambos países. Como muestra del enfado del gobierno chino por la venta de armas, precisamente en un momento en que están mejorando las relaciones en Pekín y Taipeh, la agencia oficial de noticias Xinhua publicó una declaración afirmando que era “razonable sospechar de la sinceridad de las promesas de Estados Unidos”, tal y como Obama había suscrito durante su visita a China. Para Pekín, es evidente la sombra del sabotaje norteamericano a la distensión entre los dos lados del estrecho de Taiwán, algo que afecta de lleno a sus planteamientos estratégicos. Por eso, por primera vez, el gobierno chino anunciaba la posibilidad de aplicar sanciones a las empresas que vendiesen armas a Taipeh (en este caso, Boeing, Sikorsky, Lockheed Martin, y Raytheon), y congelaba algunos programas de intercambios militares, mientras evalúa si esa decisión de Washington implica una nueva política hacia China, como parecen indicar el aumento de tropas en Afganistán, la nueva cooperación militar norteamericana con la India, el nuevo énfasis en las cuestiones relacionadas con el Mar del Sur de la China, y, en general, la recién proclamada política norteamericana de “retorno al sudeste asiático”, síntomas que deben añadirse a la imposición por parte de Washington de barreras comerciales a productos chinos y a la utilización de incidentes (como el protagonizado por Google) para atacar públicamente a China, tal y como hizo la secretaria de Estado, Clinton, junto a las nuevas presiones para la revalorización del yuan: demasiados indicios preocupantes. Eurasia Group, una importante compañía norteamericana de consultoría y de análisis político de riesgos, anunciaba también la erosión de la confianza entre Pekín y Washington.
El aireado incidente con Google es particularmente ridículo: para justificar las acusaciones norteamericanas del supuesto espionaje chino al buscador de Internet, el gobierno de Washington filtró a los medios de comunicación que investigadores (no identificados, por supuesto) habían conseguido establecer que los ataques a Google se habían realizado desde ordenadores de la Universidad Jiaotong, de Shanghai, y de una Escuela profesional de Lanxiang, y que los piratas, hackers, (según el diario neoyorquino The New York Times, que recogió la filtración) tendrían vínculos con el ejército chino. Así, una escuela que ofrece formación culinaria, de peluquería e informática elemental, junto con algunos ordenadores de una universidad de Shanghai, habrían sido el refugio de los piratas informáticos chinos que trabajaban por cuenta del ejército para atacar los ordenadores de Google. La campaña contra China, desatada en toda la prensa internacional conservadora, se deshacía en el ridículo, y el propio buscador se desdecía de sus amenazas.
En cuanto a la cuestión del valor de la moneda china, hay que tener presente que en los peores momentos de la crisis financiera internacional Washington pidió a Pekín que siguiese comprado sus bonos del Tesoro, comprometiéndose a cambio a no impulsar políticas proteccionistas ni a exigir la revalorización del yuan. Con la fase más aguda de la crisis financiera en apariencia superada, Washington olvidaba sus compromisos y volvía a presionar al gobierno de Pekín, llegando al extremo de culpar a China por el estallido de la crisis financiera… a causa de la gran capacidad de ahorro que muestra la población china. Y, por si faltaran señales de alarma, la propia secretaria de Estado anunciaba que las relaciones con China entraban en un “periodo desagradable”. Haciéndose eco, Henry Paulson, secretario del Tesoro con Bush y antiguo directivo de Goldman Sachs, hacía pública a finales de enero una conspiración de Moscú, que, según él, habría incitado a China a vender bonos norteamericanos para conseguir la quiebra del sistema financiero estadounidense y el hundimiento de Wall Street. El propio Obama anunció una nueva etapa de dureza con China, citando el tipo de cambio de las monedas y las diferencias comerciales como cuestiones prioritarias a atender… aunque el gobierno norteamericano omite reconocer que la moneda china abandonó la paridad fija con el dólar en 2005 y que, desde esa fecha, el yuan se ha revalorizado más de un veinte por ciento, de manera que su valor actual no es la causa del déficit comercial norteamericano.
Al mismo tiempo, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en el transcurso de una nueva visita a la región del Pacífico, donde recaló en Papúa-Nueva Guinea, Australia y Nueva Zelanda, anunció que “Estados Unidos ha vuelto [a la zona] para quedarse”, en un implícito reconocimiento de los problemas geoestratégicos que las guerras de Iraq y Afganistán le están causando y del retroceso de la influencia norteamericana en toda la región, paralela al aumento de la autoridad china. El Departamento de Estado apuesta por la profundización de los acuerdos con los tradicionales aliados de Washington en esa parte del mundo (Japón, Corea del Sur, Tailandia, Filipinas y Australia), negociando con China las cuestiones globales, y, al mismo tiempo, trata de evitar la emergencia de nuevos países nucleares, de consolidar su relación con la India, y apunta la apertura de una nueva política hacia la dictadura birmana, considerando que el acoso anterior ha fracasado, consciente de que en esa gran región de Asia-Pacífico se juega buena parte de su hegemonía declinante. Controlando todos los flancos, Washington mantiene su despliegue militar, como muestran las maniobras Cobra Gold, que cada año realizan en Tailandia tropas conjuntas de este país y de Estados Unidos, además de contingentes de Indonesia, Japón, Corea del Sur y Singapur.
La desnuclearización de la península coreana sigue pendiente, pese a las negociaciones a seis bandas que se mantienen desde hace años, sin que Estados Unidos se muestre dispuesto a firmar un tratado de no agresión con Pyongyang, consciente de que así mantiene abierta una crisis para China en sus fronteras orientales. Irán es otra de las cuestiones que están creando problemas entre las dos potencias, puesto que Washington pretende que Pekín se incorpore a una política de progresiva dureza contra Teherán, sin atender a las necesidades estratégicas chinas, cuya industria depende en buena medida de los hidrocarburos que importa del Golfo Pérsico. Por añadidura, Pekín no ignora que los disturbios en Yemen, y el inicio de nuevas operaciones del ejército norteamericano en ese país, están relacionados con el control de las rutas de abastecimiento petrolero: por el golfo de Adén y la zona del cuerno de África pasan más de la mitad de las importaciones chinas de petróleo. El aumento de la inestabilidad en la zona, que ha llevado al gobierno yemenita a pedir ayuda a Moscú y Pekín, es consecuencia del movimiento de los tentáculos norteamericanos en el sur de la península arábiga.
Obama reafirmó en Pekín el apoyo norteamericano a la integridad de China, con lo que ello representa con relación a Taiwán e incluso al apoyo velado que Washington mantiene a los movimientos nacionalistas del Tíbet y de Xinjiang. Por eso, que Obama recibiese en febrero al Dalai Lama, aunque lo hiciera con un formato menos pomposo, fue interpretado por China, con precisión, como una injerencia y un incumplimiento de los acuerdos entre ambos países. Taiwán es el residuo de la guerra civil china, mantenido durante medio siglo gracias al despliegue militar norteamericano en Asia oriental y gracias a la anterior debilidad estratégica china. Tíbet y Xinjiang son regiones donde Pekín enfrenta problemas que, aunque menores, son cartas utilizadas por Washington para presionar a China: aunque ambas tengan una importancia económica muy limitada, para el total del país, y una escasa población conjunta (unos veinticinco millones de habitantes), una hipotética separación de ambas regiones supondría la pérdida para China de tres millones de kilómetros cuadrados. Algo inaceptable para Pekín.
La contundencia de la respuesta china ha sido una sorpresa para el gobierno estadounidense. Pese a que Obama, que no escapa a la habitual prepotencia norteamericana, había declarado su esperanza de que China se comportase como una “potencia responsable” (como si hubiera dudas, sin querer reparar en la aventurera política que su propio país desarrolla en Iraq, Afganistán, Pakistán e Irán), Pekín acogió con agrado el inicio del nuevo gobierno norteamericano, cuya actitud contrastaba con la mantenida por el anterior presidente. No obstante, la aceptación del nuevo papel de China no es una concesión de Washington, sino una muestra de realismo político ante la progresiva importancia de las relaciones económicas entre Pekín y los países del sudeste asiático, de oriente, y, también, de su creciente presencia internacional. Estados Unidos ha reconocido que la relación chino-norteamericana es la más importante del siglo XXI, en un nuevo guiño para construir un hipotético directorio mundial de las dos potencias, en el que Washington desearía consultar los episodios de crisis… al tiempo que buscaría imponer su propia agenda política; pero el primer ministro Wen Jiabao, en su entrevista con Obama, se encargó de recordar que China tiene “un largo camino que recorrer” y que los acuciantes problemas mundiales no pueden ser resueltos por uno o dos países, por importantes que sean, sino por el conjunto de la comunidad internacional.
El estallido de la crisis económica, junto con el espectáculo de la impotencia norteamericana y europea, estimuló propuestas como la de la creación de ese G-2, compuesto por Washington y Pekín, que el gobierno chino se apresuró a rechazar, como declaró explícitamente Wen Jiabao, al mismo tiempo que los portavoces de la Casa Blanca hablaban de la complementariedad y del destino común de los dos países. La interdependencia ha pasado a ser un lugar común: si suele recordarse la relevancia del mercado norteamericano para las exportaciones chinas, no puede olvidarse tampoco la importancia de las ventas en China de empresas como General Motors o Boeing, entre otras muchas, además de la compra de bonos del Tesoro norteamericano que realiza Pekín, imprescindibles para evitar la quiebra de la economía estadounidense. En diciembre de 2009, China tenía casi novecientos mil millones de dólares en títulos del Tesoro norteamericano, y su benevolencia es imprescindible para evitar la quiebra del propio gobierno federal de Washington. Su déficit actual es de 1,6 billones de dólares, y la deuda pública norteamericana alcanza ya los 12,5 billones de dólares, y, contando la deuda de los hogares, empresas, los gobiernos de los Estados de la Unión y ayuntamientos, las instituciones financieras y el gobierno federal, la deuda total asciende a casi 55 billones de dólares, según las cifras oficiales de la Reserva Federal, que otras fuentes todavía aumentan más. Es una situación insostenible, una bomba de relojería, que estallará. De manera que la crisis acentúa el declive del imperio norteamericano, atrapado en el “doble déficit” y en una gigantesca deuda, y, al tiempo, Washington contempla cómo China, en solitario, produjo en 2009 la mitad del crecimiento económico mundial, y, significativamente, se ha convertido ya en el mayor fabricante mundial de placas solares y de turbinas eólicas, y, en general, se ha situado a la cabeza de todo lo relacionado con las energías alternativas y limpias.
Enfrentan a ambos gobiernos cuestiones comerciales como los impuestos aplicados (violando los acuerdos de la OMC) por Estados Unidos a algunos productos chinos, junto a la apertura por Washington de disputas sobre componentes chinos para la industria automovilística, neumáticos, papel, fosfatos, tubos de acero, tuberías para la industria petrolera, aves para consumo humano y otros. Pekín ha respondido con restricciones a la carne de pollo procedente de Estados Unidos, y Wen Jiabao reclamó ante Obama que Estados Unidos abandone las limitaciones para la venta de materiales de tecnología sofisticada a China. Hace unas semanas, el ministerio de Comercio chino declaró que desde el inicio de la crisis económica, el proteccionismo comercial norteamericano había aumentado, y que China padecía la mayoría de las abusivas barreras comerciales que impone el gobierno de Obama, al tiempo que rechazaba la acusación estadounidense de que Pekín estaba poniendo trabas a la inversión extranjera. El portavoz del ministerio chino acusaba a Estados Unidos de recurrir al proteccionismo… mientras acusaba a otros países de hacerlo.
Sin embargo, China es consciente de sus debilidades, y habla del largo camino para conseguir el desarrollo y la prosperidad, y, pese a su fortalecimiento, no persigue la hegemonía mundial ni la expansión territorial, ni directamente ni a través de Estados-clientes. Entre los problemas chino se encuentra el aumento del precio de las viviendas y la especulación inmobiliaria, la corrupción y el abuso de los fondos públicos, la reforma sanitaria en marcha, la calidad de los alimentos, los problemas de la creación de nuevos puestos de trabajo, y un desarrollo que preste más atención al equilibrio ecológico. Hu Jintao ha recordado que las correcciones necesarias en el programa de desarrollo chino implican pasar de la actual dependencia en inversiones y exportaciones a crecer apoyándose también en el consumo interno; de que China no dependa sólo del sector industrial, sino que aumente la importancia del sector primario y de los servicios; y que base la economía no sólo en el consumo de recursos sino en el avance científico, en la productividad y en la eficacia de la administración, mientras prosigue el cauteloso desarrollo de nuevas formas de participación política de la población. Al respecto, el presidente Hu Jintao ha insistido en la fórmula de “las cuatro cuestiones necesarias” para China: primera, conservar el socialismo; segunda, mantener las reformas, con eficacia, basadas en un desarrollo científico; tercera, proseguir el renacimiento del país, dirigido por el Partido Comunista; y cuarta, impulsar la apertura y modernización del socialismo, sin presunción ni arrogancia.
Frente a ello, el plan que trata de impulsar Washington persigue limitar el fortalecimiento chino y su expansión económica a otras áreas del planeta, manteniendo el lazo de dependencia que representan las enormes exportaciones chinas hacia Estados Unidos (aunque también pretende equilibrar la balanza comercial entre ambos), con su correlato de compra china de bonos del Tesoro y de mantenimiento del papel central del dólar. De hecho, ya se están reduciendo las exportaciones chinas: en 2008, el excedente comercial con Estados Unidos era de 170.000 millones de dólares, que se han reducido a 77.000 millones en 2009. Paralelamente, se diversifica el potencial exportador chino a otras partes del mundo, cuyo aumento calcula el gobierno en un trece por ciento en relación a 2009. Pekín está de acuerdo en mantener esa financiación a Washington, entre otras razones porque un hundimiento de la moneda norteamericana significaría enormes pérdidas para China, aunque ya intenta diversificar sus inversiones y reducir con prudencia la tenencia de deuda estadounidense. Ese diseño, implica el acuerdo tácito de que Washington renuncie a apoyar movimientos disgregadores en el interior de China.
Estados Unidos sabe que China no persigue sustituirle como país hegemónico, sino que apuesta decididamente por un mundo multipolar. Aunque este artículo se centre en las últimas disputas entre los dos países, no hay que olvidar que existen otras muchas piezas que completan el rompecabezas del escenario internacional. Pekín no cuenta con un solo soldado fuera de sus fronteras, ni con bases militares en otros países. A diferencia de China, Estados Unidos ha impuesto en el mundo un agresivo despliegue militar (que sigue en vigor con Obama, y que no quiere desmantelar) con centenares de bases en todos los continentes, invadiendo países y forzando a muchos otros a aceptar sus condiciones: recuérdese que, sólo en Europa, Washington se niega a retirar sus arsenales nucleares (aunque el número y la ubicación son secretos, fuentes diplomáticas estiman que hay entre doscientas y doscientas cuarenta bombas nucleares norteamericanas desplegadas en Europa: en Alemania, Holanda y Bélgica, están estacionadas entre diez y veinte bombas atómicas; en Italia, unas ochenta; y, fuera de Europa, pero en el Mediterráneo, en Turquía, entre setenta y noventa bombas atómicas más) y, también, a reducir sus bases y tropas, pese a la petición explícita de sus aliados europeos. El despliegue militar es una poderosa arma de presión: Pekín no olvida que Estados Unidos bombardeó, en 1999, la embajada china en Belgrado, supuestamente por error. Hay que recordar, además, que Obama es el presidente que ha aprobado el mayor presupuesto militar de toda la historia de la humanidad, que supera los setecientos mil millones de dólares, y que si bien postula recortar el gasto público, hace una excepción con el Pentágono, y que su gobierno continúa la política de expansión militar hacia las fronteras rusas, y en la periferia china. Tampoco ha terminado con los bombardeos sobre poblaciones civiles, y las tropas norteamericanas continúan con su programa de “asesinatos selectivos”, fuera de cualquier garantía jurídica. Y todo ello no son cuestiones secundarias.
Pekín ve con suma preocupación esa transición de un mundo unipolar a otro multipolar, aunque la desea, consciente de que, para la visión de la historia del occidente capitalista, una potencia que se fortalece significa el estallido de nuevas guerras, y de que la coexistencia de un país dominante en declive, como Estados Unidos, con otro importante país que se fortalece, China, es muy difícil. Sin embargo, toda la política exterior china está volcada en intentar evitar crisis y enfrentamientos entre ambos países, estimulando la convivencia pacífica, en la convicción de que puede encontrarse el camino del mutuo beneficio, encontrando los intereses comunes y reduciendo las diferencias, mientras prosigue su larga marcha hacia el desarrollo. No obstante, pese a esa prudente política exterior china, ambas potencias parecen entrar en una dinámica de enfrentamientos, espoleados los norteamericanos por lo que Obama ha calificado de “desafío de China”, asegurando que Estados Unidos puede vencer a su oponente si consigue “competir en igualdad de oportunidades”, algo que no deja de ser un verdadero sarcasmo a la vista de su impresionante despliegue militar en los cinco continentes. Instalado el gobierno norteamericano en esa concepción del mundo, los dos países están condenados a no entenderse, y, por ello, Obama, prisionero de su propia retórica providencial, no puede sino lanzar un discurso contra los chinos.
La polémica del velo ¿Por qué no?
05-05-2010
Paco Carreño, Ignacio Castro, Chus Martín y Elena Garrido
Rebelión
Permítasenos una pregunta en medio de este universo del pluralismo. ¿No es un poco sospechosa en sí misma esta convergencia casi unánime de izquierda y derecha, de cristianos y ateos, de feministas de ayer y machistas de toda la vida en torno a esta cuestión de las chicas musulmanas que aparecen con el velo en nuestras escuelas? La ideología democrática, ésta que ha entronizado lo público como el reino de ciertos poderes privados, ¿se ha convertido ahora en religión verdadera ?
Al condenar el pañuelo descubrimos nuevas supersticiones, propias de una religión que no admite ningún signo de espiritualidad. Desconociendo en profundidad los motivos culturales para cubrirse la cabeza, el velo es interpretado a toda prisa como una manifestación de la sumisión de la mujer frente al hombre. Nos arrogamos una interpretación casera de una prenda que, en principio, no debería molestar a nadie, sobre todo porque la mayoría no conocemos de su significado más que habladurías refritas en tertulias y artículos de opinión sobe el tema.
La campaña de intolerancia que se extiende por nuestro país nos hace dudar de que la condena del uso del velo esté cargada con alguna razón. Sinceramente, detrás de todo el debate que se ha generado a propósito de la expulsión de una niña musulmana –y conocemos casos anteriores que no se airearon- sólo encontramos, y no hay una palabra más precisa, superstición. Escuchamos falsos razonamientos dominados por el miedo a la pobreza, a la resistencia de una cultura que lucha por mantener su identidad al margen de la ideología occidental.
Este arrebato de xenofobia no lo habíamos conocido en España ni siquiera en los momentos de libertad más restringida en la época de Franco. ¿Se ve realmente nuestra democracia amenazada por una prenda que han llevado nuestras madres hasta hace bien poco?
La ideología desde la que se condena el uso del “velo” está emparentada con una Ilustración algo tendenciosa. No estaría mal, a estas alturas del despropósito, recordar el sensus communis que para Kant era “lo menos que se puede esperar siempre del que pretende el nombre de hombre”. Su primera máxima le obligaba a pensar por sí mismo, libre de prejuicios, desde una razón autónoma. Por la segunda máxima, especialmente indicada en este caso, tendríamos que pensar siempre en lugar de cualquier otro, pensando en los demás como fines en sí mismos, sin utilizarlos como medio para nuestros fines. ¿Se está cumpliendo en ese triste caso?
Nos preguntamos si entre la mayoría de los “racionalistas” a ultranza que se han pronunciado sobre el tema (profesores, políticos, periodistas) hay alguien que no se haya dejado llevar en estos días por la corriente de opinión, conformada por el griterío de los medios. Difícilmente encontraremos, entre los que se han opuesto a la entrada de la muchacha del velo en las aulas, a alguien que haya tenido el valor de ponerse en la situación de una joven que se encuentra a dos meses de alcanzar el título de la ESO.
Queremos ser europeos, parecernos a los belgas, a los franceses, a los suizos. Si ellos lo hacen nosotros también debemos hacerlo. Pero Europa no es necesariamente una garantía: ha apoyado en otras ocasiones iniciativas más que dudosas. Además, aunque parezca increíble, Francia no es el único modelo, ni Bélgica, ni Suiza. Existen otras naciones europeas: sin ir más lejos, Inglaterra. Y además, no hace mucho nos quejábamos de la manera que se trataba a los españoles en Francia, a los hispanos en Estados Unidos.
Claro, el caso de España es un poco más delicado que el del resto de Europa, pues ellos están al lado. Pero toda Europa está aquí, al lado y encima de ellos. Y Marruecos y Turquía están, conservando su diferencia, prácticamente asociados a una UE que presume de multicultural. Por favor, no sigamos el ejemplo de la distancia fría y la xenofobia suiza. Se empieza prohibiendo los minaretes y se acaba podando todo lo que sobra de una media aritmética que, además, nadie sabe cómo y por quién ha sido establecida.
Les invitamos, o les dejamos, que vengan a trabajar. Pero han de dejar en la puerta sus pertenencias, como en prisión: ¿no dice esto algo de las condiciones reales en que trabajan? Sufrimos con el sufrimiento de esas chicas y de sus padres. Como laicos, no nos parece muy tolerante. Como cristianos, no nos parece muy caritativo. Si lo prefieren, en cualquier caso, como demócratas no nos parece solidario, respetuoso con la diferencia de otro.
¿Las normas? Las normas no son eternas; se aplican o no, laxa o taxativamente. Se cambian o no; se permiten casos particulares, circunstancias atenuantes… Ahora mismo se está pidiendo, en función de sus virtudes probadas, que se pase de puntillas sobre tal o cual caso.
¿Temor al contagio, al libertinaje, al pañuelo y las gorras para todos y todas? No, nuestra cultura juvenil es la de la transparencia y la desnudez, no la de la opacidad. Además, no hemos visto ni un solo chico –y tenemos de todo- que pretenda equiparar su marca de ropa, o la gorrita que le gustaría lucir a todas horas, a la prenda de una chica que pertenece a otra cultura, a otra religión.
Queda en el aire la sospecha del sometimiento de la mujer islámica y la voluntad real de las chicas. Pero en los casos que tenemos en mente fue precisamente la voluntad de las chicas la que ha sido lesionada, humillada. ¿Nuestro pluralismo no puede imaginar que no piensen como nosotros, que no quieran lo que queremos nosotros? Y si sospechamos que su voluntad está secuestrada, abducida por la presión de su cultura “machista”, ¿qué decir de nuestras hijas, de nuestros jóvenes en general? ¿Acaso no están presionados, acaso son completamente “libres” para elegir cualquier cosa que tenga que ver con el aspecto exterior o con las ideas? ¿No hay una presión constante, mercantil y cultural para que nuestros jóvenes estén al día, sigan la moda y lo que se lleva?
¿No practicamos también nosotros una presión comunitaria hacia la transparencia, hacia la desnudez obligatoria? Hay que expresarse, manifestarse, participar, conectarse, salir de todos los armarios, tener éxito social, ser “populares”, etc., etc. Nada de vello ni de velos, nada de opacidad, nada de barbas, nada de secretos: ¿no es también un poco dogmática nuestra cultura, invertida en relación a la que decimos que es obligatoria entre ellos? Todo al descubierto, hasta las ideas: y a veces los profesores dudamos que quede alguna, después de tanta publicidad obligada.
Para terminar, dos preguntas más. Si fuéramos un poco más permisivos, un poco más honestos con nuestro secreto, con el inevitable misterio de cada persona, ¿no seríamos un poco menos alarmistas con el secreto –con o sin velo- del otro, con las costumbres opacas de los otros?
Si fuéramos un poco más felices, queremos decir, si estuviéramos menos frustrados y viviéramos un poco más seguros con nuestras vidas , ¿no tendríamos menos necesidad de absolutizar nuestras instituciones, de sacralizar unas creencias políticas –la democracia, la separación de poderes, los derechos individuales- perfectamente respetables en sus límites, pero un poco peligrosas cuando se convierten en idea fija de una regla universal?
Paco Carreño, Ignacio Castro, Chus Martín y Elena Garrido son profesores de Enseñanza Secundaria.