miércoles, 5 de mayo de 2010

Iraq: Volcán político


05-05-2010
Salah Hemeid y Mohamed Al-Anwar
Al-Ahram Weekly
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Salah Hemeid

El 23 de abril, horas después de que Bagdad se viera golpeada por una oleada de atentados que acabaron con la vida de 72 musulmanes chiíes cuando salían de celebrar sus oraciones de los viernes en medio de una crisis nacional cada vez más profunda en relación a la formación de un nuevo gobierno, el clérigo radical chií Muqtada Al-Sadr declaró que estaba dispuesto a enviar de nuevo a sus combatientes del Ejército del Mahdi a las calles de Iraq para que defendieran a los chiíes del país.aquí.

Los atentados, los más mortíferos de los últimos meses, dejaron también alrededor de 120 heridos y constituyen una señal de la posibilidad de que se produzca un aumento de la violencia sectaria tras las elecciones nacionales del 7 de marzo sin un claro ganador y un vacío de poder que insurgentes y terroristas aprovechan.

También se produjeron tras el anuncio del Primer Ministro iraquí Nuri Al-Maliki de la muerte de dos altos dirigentes de Al-Qaida, Abu Ayub El-Mohager y Abu Omar Al-Baghdadi, en un ataque perpetrado por fuerzas conjuntas iraquíes y estadounidenses que golpeó a la organización en Iraq.

El lunes 29, las fuerzas iraquíes de seguridad dijeron que habían lanzado una reciente ofensiva contra los escondites de Al-Qaida en la inmensa meseta de Himrin, una semana después de la muerte de Al-Masri y Al-Baghdadi.

Al-Qaida supo el domingo de la muerte de sus dos altos dirigentes y juró tomar venganza. “La guerra no tendrá fin y los creyentes acabarán triunfando”, decía un comunicado publicado en Internet por uno de los dirigentes del grupo.

Se teme que los ataques de la pasada semana puedan incrementar y revivir las tensiones sectarias en Iraq a causa de los dilatados esfuerzos para formar nuevo gobierno y la decisión de Al-Sadr de volver a movilizar al Ejército del Mahdi, en gran medida responsable del baño de sangre durante 2006 y 2007, los peores años de enfrentamientos sectarios en el país.

En un comunicado leído en las mezquitas chiíes, Al-Sadr sugirió que movilizaría a cientos de sus seguidores para que formaran “brigadas oficiales en el ejército y en la policía a fin de defender los santuarios sagrados, las mezquitas, los mercados y las casas, proporcionando así una solución por la que el gobierno pueda salvar la cara”.

Al-Sadr había ordenado la disolución de la milicia en 2008 tras las confrontaciones entre sus fuerzas y las del gobierno. Sin embargo, los observadores creen que los combatientes de Al-Mahdi nunca se desmovilizaron realmente sino que se limitaron a mantener un perfil bajo.

No obstante, en su oferta de ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes para combatir el terrorismo en el país, Al-Sadr está enviando un mensaje claro de que si el gobierno iraquí no puede proteger a los chiíes, entonces lo harán sus seguidores. Por su parte, el gobierno iraquí rechazó rápidamente la oferta de Al-Sadr, diciendo que había unidades suficientes del ejército y de la policía en el país para mantener la seguridad.

Sin embargo, los dirigentes sadristas han instruido, al parecer, a miembros del Ejército del Mahdi para que cojan las armas y defiendan las mezquitas chiíes. El portavoz del grupo, Salah al-Obeidi, afirmó que los chiíes eran un objetivo para Al-Qaida porque este grupo quiere volver a hundir a Iraq en las luchas sectarias.

Hay motivos para creer que los comentarios de Al-Sadr tienen también como objetivo consolidar su poder entre los chiíes iraquíes, tras su fuerte actuación en las elecciones parlamentarias de marzo.

El clérigo, un rival acérrimo de Al-Maliki, parece también estar tratando de desafiar al asediado primer ministro iraquí y demostrar que sigue siendo un actor principal en el país, ya sea a la hora de decidir al próximo dirigente iraquí o de mantener una apariencia de control en la nación azotada por la violencia.

Mientras todos estos eventos se producían, la crisis política en el país empeoraba tras anunciar las autoridades electorales que estaban descalificando a 52 candidatos de las elecciones de marzo, incluyendo a dos de los ganadores, debido a supuestas conexiones baazistas.

El funcionario encargado de purgar a los antiguos leales al Partido Baaz reveló también que había solicitado que se descalificara a ocho candidatos ganadores más. Se espera que se produzca pronto la comunicación, esos ocho candidatos forman parte de la Lista Iraqiya encabezada por el ex primer ministro chií Iyad Allawi.

A las descalificaciones del lunes les siguió una orden del tribunal de apelación encargado de revisar las denuncias de fraude electoral en las elecciones de marzo y el recuento manual de los votos de Bagdad. Dicho recuento fue requerido por la Coalición del Estado de la Ley de Al-Maliki, que afirmaba que el fraude había beneficiado a la lista de Allawi.

Ambas decisiones aumentan la posibilidad de que los resultados iniciales de las cruciales elecciones nacionales cambien ahora e inviertan la ajustada derrota de Maliki. También servirán para aplazar la fecha en la que el nuevo gobierno tenía que asumir en principio el poder, poniendo más aún en peligro la frágil situación de la seguridad en el país.

Los cuatro bloques políticos que se reparten los 325 escaños del Parlamento iraquí en las recientes elecciones están esperando que se confirmen los resultados finales antes de empezar negociaciones serias para formar una coalición de gobierno.

La Lista Iraqiya, apoyada en gran medida por los musulmanes sunníes, ha denunciado las dos decisiones del tribunal y otras medidas implementadas desde las elecciones, alegando que no son sino esfuerzos para socavar la voluntad de los votantes. Representantes de la Lista han exigido que cualquier recuento que se deba hacer en otra provincia, además del de Bagdad, se realice bajo la supervisión de las Naciones Unidas.

El mismo Allawi dijo que no podía aceptar los resultados del recuento. “Tenemos dudas y tenemos derecho a expresar nuestras reservas”, dijo a la cadena de televisión Al Arabiya, además de advertir que podía convocar nuevas elecciones bajo la supervisión de las Naciones Unidas si los resultados no eran “satisfactorios”.

Desde que se celebraron las elecciones en marzo, los dos bloques principales no han dejado de batallar en sus esfuerzos por formar el próximo gobierno. Al-Maliki, que busca un segundo mandato como primer ministro, no ha conseguido convencer al otro grupo importante chií, la Alianza Nacional Iraquí, de que le acepte como primer ministro, lo que supone un jarro de agua fría sobre su anterior confianza en poder conseguir el apoyo de todos los chiíes, obligándole a buscar una alianza con el bloque de dominio sunní de Allawi, a pesar de los cáusticos comentarios intercambiados tras las elecciones.

El repentino cambio de actitud de Al-Maliki se produce tras las informaciones aparecidas de que EEUU había propuesto un acuerdo entre Al-Maliki y Allawi, por el cual cada uno de los dos ostentaría el cargo de primer ministro durante dos años al frente de una coalición de gobierno.

Mientras tanto, EEUU ha manifestado su preocupación por el retraso en formar un nuevo gobierno iraquí, que desea asuma el control del país tras la planeada retirada de los tropas de combate de EEUU el próximo verano, aunque dejando aún en Iraq una fuerza de 50.000 de sus soldados a partir de septiembre.

“Tuvimos una elección que se celebró el 7 de marzo. Nos acercamos ya al período de dos meses [de espera de los resultados finales] y nos preocupa que el proceso se esté demorando tanto”, dijo el embajador estadounidense, Chris Hill, el lunes.

El grupo internacional por los derechos humanos Amnistía Internacional también advirtió el lunes que la continuada política de incertidumbre en Iraq estaba contribuyendo al aumento de la cifra de muertos civiles, informando que más de cien civiles habían muerto asesinados en el país tan sólo en la primera semana de abril.

“Grupos armados atacaron a muchos de ellos debido a su identidad religiosa, étnica o sexual”, dijo el grupo. Siete años después de la invasión de 2003 dirigida por EEUU, “los iraquíes siguen viviendo en un clima de terror”, afirma del informe de Amnistía.

Ese es el ambiente que está alentando la incertidumbre política resultante de las inconclusas elecciones de marzo, en el que los grupos armados prosiguen las luchas sectarias entre chiíes y sunníes.

La violencia ha golpeado esta semana diversas zonas de la capital iraquí con atentados que mataron e hirieron a decenas de personas. Mientras tanto, los pistoleros prosiguen su caza de funcionarios, oficiales y de Sahwa, los miembros de los Consejos del Despertar, utilizando armas con silenciador.

En general, el panorama sigue siendo sombrío en Iraq, con la violencia poniendo de relieve el descontento que sigue imperando en una nación cuyos políticos siguen peleando para formar gobierno siete semanas después de las elecciones.

Si los políticos iraquíes no aciertan a formar pronto gobierno y a trabajar juntos para llevar estabilidad a su acosada nación, el espíritu de la lucha sectaria puede muy bien empeorar y provocar otra oleada de guerra civil.

Mohamed Al-Anwar

Al-Ahram Weekly

Los medios iraquíes se ven inundados de información sobre carnicerías, explosiones, funerales, víctimas, familiares doloridos, y de la aversión que estos sienten hacia los nuevos políticos, interesados tan sólo en sus jugadas políticas y no en poner fin a la caótica situación. El resultado son las trágicas muertes de cientos de inocentes por todo el país. Hoy en día en Iraq, y especialmente en la capital, no hay nada que pueda llevar esperanza a nadie en medio de una peligrosa y estresante realidad.

El único evento positivo fue el segundo Alarde de las Flores patrocinado por el gobierno local de Bagdad, que tuvo lugar a pesar de las continuas muertes y complicaciones. La tímida celebración de tres días de duración pasó pronto, dando paso una vez más al eco de los misiles y explosivos y a los cientos de víctimas.

Durante más de siete años, la norma ha sido ese miserable estado de cosas y así continúa siendo. Muchas fuentes creen que, por muchas razones, Iraq se encamina hacia una situación de mayor violencia causada por las rivalidades políticas, los intentos de hacerse con el poder y los políticos que no son capaces de llegar a un acuerdo para formar un nuevo gobierno después de que el pueblo iraquí cumpliera su parte y acudiera a las urnas el 7 de marzo, a pesar de los atentados, para elegir a sus representantes, que hasta ahora han suspendido en el test de la democracia.

“Depositamos nuestros votos, cumplimos nuestra parte”, afirmaba un camarero de un restaurante cercano a la Zona Verde. “Iyad Allawi y Nuri Al-Maliki ganaron pero le han fallado al pueblo, sobre todo Al-Maliki, que se niega a compartir el poder. De una forma u otra tendrá que ceder porque EEUU no le quiere ni tampoco el pueblo. Mientras se mantenga en el poder, cualquier cosa es posible. Las recientes explosiones de Bagdad son consecuencia de las luchas políticas y no hacen más que machacar al pueblo. Todo el mundo sabe eso”.

Los acontecimientos que están produciéndose por detrás de las bambalinas son motivo de preocupación a causa del estancado proceso político y las peleas sobre el recuento de papeletas en varios gobernorados. Probablemente son la razón por la que Mowafaq Al-Rabei, uno de los dirigentes del gobierno de coalición, visitó al líder chií Ali Al-Sistani y le informó por los peligros creados por la negativa de Al-Maliki a dimitir como primer ministro. Al-Rabei insistió en que celebrar unas nuevas elecciones sería una catástrofe que llevaría al país a una guerra civil. Advirtió además de que los terroristas estaban aprovechando el vacío constitucional, causado por la incapacidad de las diversas facciones para formar gobierno, para atacar a los civiles. En realidad, los civiles no sólo son el blanco de los grupos terroristas sino también de los grupos armados de diversas tendencias políticas que se mantienen activas en Iraq.

Las explosiones del Viernes Sangriento contra musulmanes chiíes en Al-Sadr, Al-Rahmaniya, Al-Hurriyah y Al-Ghazaliya, que mataron a 80 personas e hirieron a 200, provocaron la furia de los seguidores de Al-Sadr, que acusaron al gobierno de negligencia a la hora de proteger los lugares religiosos y de que la mayoría de las víctimas cayeran en los bastiones de Al-Sadr. Los seguidores de Al-Sadr sienten cada vez mayor hostilidad hacia Al-Maliki y le rechazan como primer ministro para un segundo mandato porque no es una persona honesta y no cumple sus promesas, según Salah Al-Obeidi, el portavoz de Al-Sadr.

Al-Obeidi continuó diciendo que hay desconfianza entre las fuerzas de la policía y el ejército, por una parte, y el pueblo –especialmente los que viven en los bastiones de Al-Sadr-, por la otra, porque el gobierno no adopta ninguna medida real para llevar seguridad a esas zonas. Añadió que la situación está empeorando, indicando que el llamamiento de Muqtada Al-Sadr a los “creyentes” para que se unieran a las filas del ejército y la policía tiene como objetivo alentarles a que protejan esas áreas, los lugares religiosos y los fieles. Al-Obeidi afirmó que el gobierno puede aceptar o rechazar la oferta de Al-Sadr sin consecuencias, pero que sería totalmente responsabilidad del gobierno si se produjeran más ataques en el futuro.

En respuesta a los atentados del Viernes Sangriento, Al-Sadr pidió a sus seguidores que prepararan a cientos de creyentes para que ayudaran al gobierno a asegurar los lugares religiosos. Este es un claro mensaje de que el Ejército del Mahdi está listo y dispuesto a jugar un papel, una idea que rechazan todos los círculos gubernamentales y políticos porque esto abriría la puerta de nuevo a la violencia sectaria, que es una de las herramientas para conseguir ventajas políticas matando a más civiles en los baluartes políticos y sectarios.

Hasta el momento, se espera una iniciativa que pueda conseguir la reconciliación y la formación de un nuevo gobierno. De hecho, la mayoría de los iraquíes creen ya que formar un nuevo gobierno con los resultados de las elecciones del 7 de marzo podría llevar más de tres meses o necesitar de nuevas elecciones. Esto significa que dos meses después de las ya celebradas, puede pasar de todo. Muchos se preguntan por el papel de EEUU para acabar con el punto muerto, especialmente viendo que todos los acontecimientos indican que los iraquíes no consiguen ponerse de acuerdo ni siquiera comunicarse sobre el futuro de su país. A pesar de las declaraciones en el sentido de que los dos principales y más fuertes ganadores de las elecciones, es decir, Allawi y Al-Maliki, están a punto de acordar una fórmula, en realidad esto es casi imposible a la luz de los conflictos y acusaciones personales intercambiados entre ellos. En estos momentos no se comunican, especialmente por parte de Al-Maliki, que considera que el chií laico Allawi representa a los sunníes con una lista en la que hay incluidos baazistas. Esto demuestra que la interacción política en Iraq sigue siendo miope y estrecha de miras, que es característico de la mayoría de los nuevos políticos iraquíes a quienes no les preocupa los cientos de víctimas que caen cada día y sólo les utilizan como instrumentos para conseguir apoyo sectario.

El periodista iraquí Nusseir Al-Awam cree que EEUU continúa jugando un papel activo pero que ha abandonado un tanto la arena para permitir que los políticos iraquíes desempeñen su papel. “Los estadounidenses darán algún paso una vez que las condiciones políticas y de seguridad toquen fondo”, aseguró Al-Awam. “Después, empezarán a jugar de mediadores y a hacer valer su influencia porque al fin y al cabo es un asunto que les concierne. No es lógico invadir Iraq, un país soberano y unido y después dejarlo convertido en un estado de islas enemistadas. Al final, si las condiciones de seguridad se deterioran y no hay solución política, afectará a su calendario de retirada de Iraq. Si EEUU se retira, la arena quedará abierta para otras partes, como Irán. EEUU interferirá de forma decisiva para poner fin a la situación porque esto afectará a su experiencia en Iraq y no pueden soportar otro fracaso más a la luz de los acontecimientos en la región”.

Es cierto que EEUU está presente, pero no se sabe bien cómo y cuando actuará, ni a qué intereses sirve y qué beneficios recogerá. Mientras tanto, Al-Qaida en Iraq y otros grupos de la resistencia tienen oportunidad de actuar y vengarse por el asesinato de hace dos semanas de sus dos dirigentes Abu Omar Al-Baghdadi y el egipcio Abu Ayub El-Mohager. Esta venganza recaerá naturalmente sobre civiles inocentes, a quienes algunos utilizan como instrumento para anotarse bazas políticas”.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2010/996/re8.htm

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Irán “Cortará los Pies de Israel” si Ataca a Siria


Al-Manar
30/04/2010

El vicepresidente iraní, Mohammad Rida Rahimi, prometió el viernes que la República Islámica “cortará los pies de Israel” si el estado judío ataca Siria.

Rahimi dijo en una conferencia de prensa con el primer ministro sirio, Mohammad Nayi Otri, al final de una visita de dos días a su aliado regional Siria que “permaneceremos junto a Siria en contra de cualquier amenaza israelí.”

“Si aquellos que han ocupado el territorio palestino quieren intentar cualquier cosa (contra Siria), les cortaremos los pies,” dijo en referencia a la entidad sionista.

Rahimi describió a Siria como un país fuerte que está preparado para oponerse a cualquier amenaza y prometió que Teherán respaldará a Damasco con todos sus medios y fuerzas.

El martes, el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, acusó a Irán y Siria de armar a Hezbollah con misiles y cohetes de una creciente sofisticación y que pueden “socavar la estabilidad en la región.”

El jueves, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, advirtió al presidente sirio Bashar al Assad del “riesgo de una guerra regional” si suministraba misiles Scud de largo alcance a Hezbollah.

“El presidente Assad está tomando decisiones que podrían significar la guerra o la paz en la región,” advirtió.

A principios de este mes, el presidente israelí, Shimon Peres, afirmó que Siria estaba suministrando a Hezbollah misiles Scud, pero Damasco ha negado estas acusaciones.

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Se Inicia la Conferencia sobre el TNP; Ahmadineyad Plantea Nuevas Propuestas


Al-Manar
03/05/2010

Delegados de casi 200 países se reunieron el lunes en la ONU para revisar los esfuerzos dirigidos a controlar la expansión de las armas nucleares. Estos eventos tienen lugar cada cinco años con el fin de reforzar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Irán ha acusado a algunos países occidentales de adquirir y mantener un amplio arsenal de armas nucleares y aplicar un doble rasero en este campo. India, que no es un país signatario del TNP, ha decidido no asistir a la conferencia.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dijo al llegar a Nueva York el lunes que Teherán no necesita conseguir la confianza de Occidente, ya que está observando las reglas internacionales, a diferencia de aquellos que poseen arsenales nucleares, dijo la agencia de noticias IRNA. Ahmadineyad añadió que los países occidentales no estaban buscando construir unos vínculos de confianza con la República Islámica.

“Nosotros no precisamos de fórmulas para conseguir su confianza, ya que Irán respeta la ley internacional y actúa dentro de su marco,” dijo Ahmadineyad tras aterrizar en el aeropuerto JFK. “Irán está comprometido con el respeto a las regulaciones internacionales.”

Ahmadineyad dijo también que Irán hará “propuestas prácticas, justas y claras” dirigidas a reforzar la seguridad mundial en la conferencia del TNP. “Estas propuestas serán presentadas el lunes en la conferencia”. Él indicó que “el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear” eran dos temas de amplia relevancia internacional. “Consideramos el desarme un punto básico de la seguridad mundial y queremos promoverlo,” señaló.

La conferencia se celebra 40 años después de que entrara en vigor el TNP. En los tres semanas de discusiones, la atención irá dirigida a tres puntos, que son los principales pilares del tratado; la no proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear.

Ahmadineyad dijo el domingo que el TNP había fracasado en los últimos 40 años en lo que se refiere a temas como el desarme y la no proliferación, ya que algunos países han conseguido armas nucleares durante este período.

Irán y muchas naciones no alineadas sostienen que el TNP es discriminatorio y divide el mundo en una élite de estados que tienen armas nucleares y el resto de estados de segunda clase que no. Los iraníes, respaldados por los árabes, quieren también llamar la atención sobre el considerable arsenal nuclear de Israel.

Irán ha firmado el TNP, que da derecho a todos los estados signatarios a enriquecer uranio. Washington, su aliado Israel -que se ha negado a firmar el tratado y es el único estado de Oriente Medio que dispone de armas nucleares- y otras potencias mundiales acusan a Irán de enmascarar un esfuerzo dirigido a la obtención de armas nucleares bajo la cubierta de un programa nuclear civil. Esto es algo que Irán ha negado y el presidente Ahmadineyad ha acudido en persona para expresar y defender la postura de su país. Además, el Líder Supremo de Irán ha renovado su edicto sobre la adquisición de armas nucleares diciendo que “ésta está contra las enseñanzas del Islam y está prohibida.” Israel posee un arsenal nuclear que comprende más de 200 armas atómicas.

El viaje de Ahmadineyad ha generado una controversia incluso antes de iniciarse. Responsables iraníes señalan que EEUU se ha negado a conceder visados a varios miembros de su delegación. Se espera que Ahmadineyad esté entre los primeros en hablar en la sesión de apertura de la conferencia, pero la secretaria de Estado de EEUU le advirtió la pasada semana que no “desbarate” el encuentro. Un diplomático iraní dijo que “esta participación al más alto nivel de Irán es una firme demostración del compromiso de Irán con el TNP y contribuirá al éxito de la conferencia de revisión del TNP.”

EEUU y Rusia han elaborado una iniciativa dirigida a liberar a Oriente Medio de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva, señaló el diario británico The Guardian el domingo. Esta propuesta incluye el nombramiento de un coordinador especial para que lleve a cabo conversaciones exploratorias con Israel, Turquía, Irán y los países árabes tras una conferencia regional. Washington y Moscú han enviado la propuesta a los otros tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad con la esperanza de recibir su apoyo.

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EEUU: derrota de la ley contra el «terrorismo nacional»


por Lindsay Beyerstein, Jessica Lee, Matt Renner

La oligarquía estadounidense trató de crear e imponer una ley llamada «contra el terrorismo nacional» que no era otra cosa que una manera de controlar y reprimir a sus conciudadanos, especialmente destinada para todos aquellos que pongan en tela de juicio la política imperial de Washington, o que protesten contra sus decisiones. Con esa nueva ley hubiese sido muy fácil culpabilizar a un ciudadano bajo la etiqueta de «terrorista» y condenarlo, un método eficaz de eliminar a los contestatarios.En sorprendente afrenta a las libertades de expresión, privacidad y asociación de los estadounidenses, la Cámara de Representantes votó el 23 de octubre de 2007 la Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Nacional, aprobándola con una votación de 404-6, en tanto el Senado examina un proyecto de ley que la acompaña, el S. 1959.
La ley, llamada H.R. 1955, establecería una comisión nacional y un «Centro para la Excelencia» con sede en una universidad para estudiar y proponer leyes para prevenir la amenaza de «radicalización» de los estadounidenses.

La autora del proyecto de ley, la representante demócrata por California Jane Harman, explicó: «Estamos estudiando el fenómeno de las personas con creencias radicales que pueden convertirse en personas que utilicen la violencia».
La ley señala que «aunque EEUU debe continuar sus vigilantes esfuerzos para combatir el terrorismo internacional, también debe aumentar sus esfuerzos para combatir la amenaza que representan los terroristas del país que radican y operan dentro de Estados Unidos.
Comprender los factores de motivación que conducen a la radicalización violenta y al terrorismo local, y la violencia basada en ideologías constituye un paso de vital importancia hacia la erradicación de estas amenazas en Estados Unidos».

Sin embargo, el propósito de la ley va más allá de la indagación académica. En un comunicado de prensa, Harman escribió: «La Comisión Nacional les propondrá al Congreso y [al Secretario de Seguridad de la Patria] Michael Chertoff iniciativas para interceder antes que los individuos radicalizados se tornen violentos».
La ley, estipula: “La prevención del aumento potencial de los terroristas nacionales auto-radicalizados y no afiliados no se puede lograr fácilmente sólo mediante los esfuerzos tradicionales de la inteligencia federal o de imposición del cumplimiento de la ley, y puede beneficiarse de la incorporación de esfuerzos locales y estatales».

Harman, que preside el Subcomité de de la Cámara de Representantes para la Inteligencia, Compartimiento de Información y Evaluación de Riesgos de Terrorismo, también tiene estrechos lazos con la Corporación RAND [1], un «centro de investigación y desarrollo» de derecha que parece haber influido en la iniciativa legislativa. Dos semanas antes de la presentación del H.R. 1955 el 19 de abril de 2007, Brian Michael Jenkins, de RAND, dio al subcomité de Harman testimonio sobre «Radicalización y Reclutamiento Jihadista».

En junio, Jenkins habló nuevamente ante el subcomité de Harman para discutir el papel de la Comisión Nacional. «El terrorismo interno es la principal amenaza que enfrentamos como país y, probablemente sea la principal amenaza que enfrentaremos durante décadas... A menos que encontremos la forma de intervenir en el proceso de radicalización, estamos condenados a pisar sólo una cucaracha a la vez», indicó.
En un informe de RAND divulgado en 2005 con el título «Tendencias en el Terrorismo», se dedica todo un capítulo a la «amenaza terrorista nacional» no musulmana -la amenaza de los opuestos a la globalización.

En un esfuerzo por prevenir que la gente se vuelva «propensa» a la radicalización, esta medida preventiva de control del pensamiento identifica específicamente a Internet como herramienta de radicalización: «Internet ha ayudado a facilitar la radicalización violenta, ideológicamente basada en la violencia y el terrorismo nacional en Estados Unidos, mediante la provisión de acceso a los ciudadanos estadounidenses a las amplias y constantes corrientes de propaganda relacionada con el terrorismo», dijo la demócrata Harman.

La legislación autoriza una Comisión Nacional de diez miembros (el proyecto del Senado solicita doce miembros) designados por el Presidente, el Secretario de Seguridad de la Patria, líderes del Congreso y los presidentes de los comités para la Seguridad de la Patria y Asuntos Gubernamentales del Senado y de la Cámara de Representantes.

Tras reunirse, la Comisión suministrará informes a intervalos de seis a dieciocho meses al Presidente y al Congreso, indicando sus resultados, conclusiones y recomendaciones legislativas «a fin de que se tomen contramedidas inmediatas y a largo plazo… para prevenir la radicalización violenta, el terrorismo nacional y la violencia con base ideológica».

Esta comisión tiene alarmantes semejanzas con Cointelpro, el Programa de Contrainteligencia que fue investigado en 1974-75 por un selecto comité del Senado de EEUU para las actividades de inteligencia, el Comité [Frank] Church. Este comité descubrió que desde 1956 hasta 1971, «la Oficina [FBI] realizó una sofisticada operación de vigilancia federal directamente dirigida a evitar el ejercicio de los derechos de expresión y asociación consagrados por la Primera Enmienda, basada en la teoría de que la prevención del crecimiento de grupos peligrosos y de la propagación de ideas peligrosas protegería la seguridad nacional e impediría la violencia».

El proyecto H.R. 1955 otorgaría poder al secretario del Departamento de Seguridad de la Patria (DHS, en inglés) para establecer un «Centro de Excelencia», un programa de investigación con sede en una universidad que «reúne a destacados expertos e investigadores para realizar tareas de investigación y educación multidisciplinarias a fin de dar soluciones para la seguridad de la patria».

El DHS tiene actualmente ocho centros en instituciones académicas en todo el país, fortaleciendo lo que muchos ven como un creciente complejo militar, académico y de seguridad. Harman, en un comunicado de prensa del 23 de octubre, indicó que el Centro «examinaría las raíces sociales, criminales, políticas, psicológicas y económicas del terrorismo nacional».
Hope Marston, organizador regional del Comité de Defensa de la Declaración de Derechos (BORDC) advirtió del peligro de los términos vagamente definidos en esta legislación, los cuales, abiertos a cualquier interpretación, reflejan un patrón histórico represión gubernamental generalizada.

Jules Boykoff, autor y profesor de política y gobierno en la Pacific University, se mostró alarmado ante la definición viciada, por ejemplo, de «violencia basada en ideologías» concepto que en sí mismo no logra definir los términos «amenaza», «fuerza» o «violencia».
Boykoff comentó que el proyecto de ley utilizó, los términos «extremismo» y «radicalismo» de manera intercambiable. «La palabra ‘radical’ comparte su raíz etimológica con el término ‘radish’ (rábano, en español), que significa llegar a la raíz del problema», dijo. «De modo que, si el gobierno desea llegar a la raíz real del terrorismo, entonces hablemos realmente acerca de ella.

Necesitamos hablar de las raíces económicas, de las grandes inequidades en términos de riqueza entre ricos y pobres».
Caroline Fredrickson, directora de la Oficina Legislativa de Washington de la Unión Americana para los Derechos Civiles, dijo acerca de la Ley: «La imposición del cumplimiento de la ley debe centrarse en la acción, no en el pensamiento. Necesitamos preocuparnos más bien de los que cometen crímenes que de quienes abriguen creencias que el gobierno puede considerar ‘extremas’».
Actualización de Jessica Lee

Mientras grupos que abogan por los derechos civiles y la libertad de religión les atribuyen a periodistas independientes y a activistas de base el haber ayudado a paralizar la discusión de la Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Nacional de 2007, algunos miembros del Congreso continúan presionando por la censura de Internet y la reseña racial como acciones necesarias para prevenir el «terrorismo nacional».

La Cámara de Representantes aprobó la Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Interno en octubre de 2007 por una votación de 404-6, pero la amplia oposición forzó al Senado a archivarla. A partir del 1ro de junio del 2008 no se programó ninguna votación para el año legislativo.

Supe de esta ley a comienzos de noviembre de 2007. Con excepción del artículo de Lindsay Beyerstein, «Análisis de la Ley de Prevención del Terrorismo Nacional» (In These Times, 11/1/07), ninguno de los medios masivos importantes informó sobre el tema, a pesar de los peligros que representaba para los derechos civiles, la privacidad, y las comunidades musulmanas y árabes en Estados Unidos. No obstante, sí descubrí una activa discusión en línea sobre el proyecto, principalmente en blogs y videos de YouTube.

Isabel Macdonald, directora de comunicaciones para la Imparcialidad y Exactitud en la Información, comentó: «Quizás, debido a la relación simbiótica entre los medios corporativos y los funcionarios del gobierno, los medios corporativos han mostrado una constante aversión a ofrecer cobertura crítica sobre la erosión de los derechos civiles. Los medios independientes -y específicamente el The Indypendent- desempeñaron un papel de importancia fundamental en cuanto a hacer pública la noticia de este proyecto de ley, y por medio de la cobertura de blogs y en Democracy Now!, mantener viva la noticia».

Un mes después de publicado el artículo del Indypendent, se llevaron a cabo mítines desde Maine a California, y numerosas organizaciones de derechos civiles, de libertad religiosa, y de musulmanes y árabes de EEUU realizaron acciones de alerta para animar a la gente a entrar en contacto con sus representantes del Congreso en un esfuerzo por detener el proyecto del Senado de ley acompañante, el S.1959.

Según miembros de grupos de presión por los derechos civiles, la protesta generalizada obligó al presidente del comité, el Senador Joseph Lieberman, demócrata por Connecticut, a dejar el proyecto de ley en suspenso.
Sin embargo, Lieberman y la líder de oposición del comité, la senadora republicana por Maine, Susan Collins, continúan afirmando que el «terrorismo nacional» islamista es una grave amenaza, y el 8 de mayo de 2008 publicaron su propio informe, sin el respaldo público de otros miembros del comité, que advertía que «la amenaza del terrorismo nacional está en aumento, instigada por la capacidad de Internet de difundir el reclutamiento básico y el mensaje de entrenamiento de violentos grupos terroristas islámicos».

En respuesta, más de treinta grupos de activistas por los derechos civiles y la libertad religiosa enviaron una carta al comité del Senado el 30 de mayo, expresando su preocupación de que el informe afectara a la libertad de expresión, apuntando injustamente a los musulmanes y definiendo la Internet como «un arma».

Un grupo de organizaciones representativas de las comunidades árabes y musulmanas estadounidenses también presentó una carta en respuesta al informe y a las sesiones del Senado, aduciendo que habían sido en gran parte excluidas del proceso legislativo y que el informe se basa en una desacreditada información de 2007 del Departamento de Policía de Nueva York, que trató de explicar el proceso de «radicalización violenta» de los musulmanes.

Poco después de la publicación del informe, Lieberman exigió que Google quitara los videos de YouTube producidos por «organizaciones terroristas tales como Al-Qaeda». Google respondió el 19 de mayo retirando ochenta videos que la compañía aceptó que violaban las Directrices Comunitarias de YouTube, que representaban violencia gratuita, abogaban por la violencia o utilizaban el lenguaje del odio.
Google, sin embargo, rechazó acceder a todas las demandas de Lieberman, que incluían la censura de todos los videos que mencionaban o mostraban a grupos que figuraban en la lista del Departamento de Estad de EEUU como organizaciones terroristas extranjeras, como por ejemplo Al-Qaeda.

«El senador Lieberman expuso su opinión... de que todos los videos que mencionan o muestran a estos grupos se debían quitar de YouTube, aún cuando fueran legales, no violentos o no incluyera lenguaje de odio», respondió Google. «YouTube apoya la libertad de expresión y defiende los derechos de cada cual a expresar puntos de vista impopulares».
Chip Berlet, analista principal del grupo de investigación Political Research Associates de Boston, dijo que, en su opinión, las acciones de Lieberman constituían un “sucio truco político” motivado por el intento de hacer que los candidatos presidenciales aceptaran una postura más agresiva en el Medio Oriente.

Las organizaciones que encabezan el esfuerzo de oponerse a la legislación incluyen a la Defending Dissent Foundation (www.defendingdissent.org), Bill of Rights Defense Committee (www.bordc.org), Center for Constitucional Rights (www.ccrjustice.org), American Civil Liberties Union (www.aclu.org) y Council on American-Islamic Relations (www.cair.com).
Actualización de Lindsay Beyerstein

El proyecto de ley para el “Terrorismo Nacional” se ha empantanado en el Senado desde octubre. El proyecto navegó por la Cámara con poco comentario público, pero posteriormente encontró una fuerte oposición del espectro político. Hasta hace poco, parecía que los grupos de derechos civiles y las organizaciones cívicas musulmanas habían bloqueado con éxito la versión del Senado del proyecto.

La iniciativa parecía destinada morir en el comité -es decir, hasta que el Senador Joe Lieberman, presidente del Comité del Senado para la Seguridad de la Patria, indicó su impaciencia por revivir el tema publicando un nuevo informe y buscando pelea con YouTube.

El 8 mayo, el senador Lieberman y la senadora Susan Collins dieron a conocer «El violento extremismo islamista, la Internet y la amenaza del terrorismo nacional», un informe bipartidista basado en las sesiones ante el Comité del Senado para la Seguridad de la Patria.
Incluso antes de darse a conocer al público, el informe llamó la atención de una coalición de organizaciones de derechos civiles encabezada por la ACLU.
La coalición expresó sus preocupaciones acerca del informe el 7 de mayo en un memorando dirigido a los miembros del Comité.

«Nuestra preocupación es que esta concentración en Internet podría ser precursora de propuestas de censura y regulación del discurso en Internet. De hecho, algunos encargados de formular políticas han abogado por cerrar sitios Web censurables», explicaba la nota.

Lieberman reafirmó esos recelos el 19 de mayo cuando escribió al Director Ejecutivo de Google (sociedad matriz de YouTube [2]) exigiendo que un número no especificado de videos de propaganda islámica fueran eliminados del popular sitio de videos compartidos. En su carta, Lieberman alegó que los videos clips eran resultado del trabajo de una sofisticada red de propaganda islámica analizada en el reciente informe de su comité. También alegó que estos videos violaban las directrices comunitarias de YouTube.

Las normas de YouTube prohíben expresamente la violencia gratuita, los discursos de odio, las amenazas, el hostigamiento y las descripciones de delitos tales como la fabricación de bombas. Cientos de miles de videos son subidos diariamente al sitio. En vez de revisar previamente sus contenidos, YouTube confía en que los usuarios señalen con una bandera aquellos que violen las normas comunitarias. Los contenidos que infringen las reglas se eliminan automáticamente.

Después de revisar los clips, YouTube se negó a quitar el grueso del material marcado con banderas por el personal de Lieberman. Se eliminó un puñado de videos que violaban los estándares comunitarios, pero el resto permaneció en el sitio.

«La mayoría de los videos que no contenían discursos de odio o violencia no fueron eliminados, porque no violan nuestras directrices comunitarias», señalaba una declaración publicada por el equipo de YouTube. La declaración continuaba afirmando el derecho de los usuarios de YouTube a expresar puntos de vista impopulares.

Lieberman no quedó satisfecho con la respuesta. «Sin importar su contenido, los videos producidos por organizaciones terroristas como Al-Qaeda, dedicados a atacar a los EEUU y a matar a los estadounidenses no se deben tolerar. Google debe reconsiderar su política», indicó Lieberman el 20 de mayo.

No ha sido programada ninguna votación, pero la batalla de Lieberman con Google ha centrado nuevamente la atención en el proyecto de ley sobre el terrorismo nacional. Después de meses de silencio, los medios establecidos finalmente comienzan a preguntar sobre el creciente entusiasmo del gobierno por monitorear el discurso «radical» en línea.
El New York Times criticó con dureza a Lieberman y al proyecto de ley en su editorial del 25 de mayo, llamándolo «censor en ciernes» cuyos esfuerzos por restringir el discurso de YouTube constitucionalmente protegido «contradice los valores fundamentales estadounidenses».

Los lectores pueden dar a conocer sus opiniones acerca del proyecto de ley sobre el terrorismo nacional entrando en contacto con sus senadores y con los miembros del Comité del Senado para la Seguridad de la Patria. Los dos punteros de la carrera presidencial de 2008 eran senadores.
Ahora es un buen momento para que los votantes presionen a los candidatos presidenciales a fin de que tomen posiciones claras con respecto al proyecto de ley sobre el terrorismo nacional. El senador Barack Obama, demócrata por Illinois, tiene un asiento en el Comité de Seguridad de la Patria, pero no contribuyó al informe. El senador John McCain, republicano por Arizona, está estrechamente aliado al senador Lieberman, especialmente en los temas concernientes al terrorismo.
Actualización de Matt Renner

Un polémico plan para estudiar y hacer un esbozo del terrorismo nacional fue abandonado después que la presión popular lo hiciera retroceder, pero el espíritu de la legislación sigue vivo en la oficina del senador Joe Lieberman.

El HR 1955, “Ley de Prevención de la Radicalización Violenta y el Terrorismo Nacional” fue aprobado por la Cámara de Representantes en octubre de 2007 con un apoyo casi unánime. El proyecto de ley cayó inmediatamente bajo el fuego de los guardianes de los derechos civiles debido a lo que muchos vieron como un interés deliberado en apuntar a los musulmanes y árabes y al efecto perjudicial que pudiera tener en la libertad de expresión.

El proyecto de ley original tenía la intención de crear una comisión gubernamental para investigar la supuesta amenaza de terroristas producidos nacionalmente y las ideologías que sustentan su radicalización.
A la comisión de diez miembros debía otorgársele poderes «para realizar sesiones y sentarse y actuar en tal momento y lugar, recoger tal testimonio, recibir tales pruebas y administrar tales juramentos como la Comisión considerara recomendable para cumplir sus deberes».
El proyecto de ley también señaló a Internet como un vehículo para que los terroristas diseminaran su ideología con la intención de reclutar y entrenar a nuevos terroristas.

Después de una significativa presión pública, el proyecto de ley se estancó en el Senado. Sin embargo, el senador Joe Lieberman (demócrata por Connecticut), presidente del Comités para la Seguridad de la Patria y los Asuntos Gubernamentales del Senado, abrazó la idea central de la legislación y ha estado trabajando por empujar hacia adelante algunos de los objetivos del proyecto de ley original, incluyendo un intento de eliminar de Internet la propaganda terrorista.

El 19 de mayo Lieberman envió una carta a Eric Schmidt, Director Ejecutivo de Google Inc., exigiendo que Google, la sociedad matriz de YouTube, «eliminara inmediatamente de YouTube los contenidos producidos por organizaciones terroristas islamistas».

«Al actuar para restringir el uso de YouTube para diseminar las metas y métodos de quienes desean matar a civiles inocentes, Google hará una contribución singularmente importante a este significativo esfuerzo nacional», escribió Lieberman.

Google reaccionó negándose a quitar los materiales que no violaran el código de conducta del sitio. «Aunque respetamos y entendemos sus opiniones, YouTube estimula la libertad de expresión y defiende el derecho de cada cual a expresar puntos de vista impopulares», señaló la respuesta de Schmidt, añadiendo: «creemos que YouTube es una plataforma más rica y para los usuarios precisamente porque alberga una diversa gama de opiniones, y más que reprimir la discusión, permitimos a nuestros usuarios que vean todos los contenidos aceptables y tomen sus propias decisiones».

Google eliminó algunos de los videos que violaban sus reglas contra discursos dirigidos al odio y la violencia, pero hizo una observación para escribir: «La mayoría de los videos, que no contenían discursos violentos o de odio, no se eliminaron porque no violan nuestras Directrices Comunitarias».

Según activistas de los derechos civiles, el senador Lieberman encabezó un esfuerzo por censurar el discurso en Internet. Recientemente, su comité dio a conocer un informe titulado «El extremismo islamista violento, la Internet y la creciente amenaza del terrorismo nacional», que detallaba el uso de los sitios Web como herramientas de Internet para difundir propaganda pro- terrorista.

El informe culpa repetidamente de «radicalización» a sitios Web y tertulias digitales (chats), llamando “portales” a los sitios a través de los cuales terroristas potenciales pueden «participar en el violento movimiento global islamista y reclutar a otros para su causa». Como lo han señalado grupos por los derechos civiles, el informe se centra únicamente en una visión del terrorismo asociado al Islam.

Caroline Fredrickson, directora de la oficina legislativa de la ACLU en Washington D.C., dijo que Lieberman «está tratando de decidir lo que él cree que debe aparecer en Internet», lo cual, dijo, «huele a un interés por censurar toda clase de diálogo diferente». «Si alguien critica el trato de Israel a los palestinos y favorece a Hamas, ¿debe ser censurado?», preguntó Fredrickson.

Comentario de Mickey Huff, autor del capítulo 14:
La cobertura de esta noticia por estos periodistas resulta altamente encomiable. Sin embargo, otro elemento que parece haber sido censurado con respecto a la posible aplicación de las H.R. 1955 y S. 1959, incluso en cobertura de prensa independiente y progresista, es la especificidad de los posibles activistas locales mencionados en las sesiones que la Representante Jane Harman realizó en Washington DC.

Aunque los autores ya mencionados se refieren a los activistas a favor de los derechos de los animales y contrarios a la globalización como blancos potenciales de este proyecto de ley, ninguno menciona a los activistas y especialistas de «La verdad del 11 de Septiembre» (9/11 Truth) aun cuando fueron citados por nombre en las sesiones de Harman en el Capitolio. (Para posibles explicaciones y más información sobre el modelo de propaganda dentro de la prensa progresista de izquierda, ver el Capítulo 7 de Proyecto Censurado 2008).

Entre las reclamaciones de quienes testificaron ante el Congreso sobre la «necesidad» de la H.R. 1955 estaba la de que todo el que cuestione la línea oficial del gobierno es afín a un terrorista o un partidario esencial del terrorismo. Uno los que hablaron, Mark Weitzman, del Centro Wiesenthal (irónicamente, fundado por el sobreviviente del holocausto Simon Wiesenthal para educar al público sobre los crímenes de guerra), afirmó que los arquitectos, ingenieros y científicos que duden de la narración oficial del 11 de Septiembre son iguales a los presuntos grupos jihadistas violentos.

Esto se dio a entender, aún más, en una presentación de Powerpoint en la que Weitzman mostró el sitio Web del arquitecto Richard Gage http://AE911Truth.org junto a los sitios jihadistas acusados de violencia. Gage ha criticado la historia oficial sobre la destrucción de las torres gemelas y el WTC 7 ocurrida el 11 de Septiembre. Sobre la base de su pericia profesional en edificios de estructuras de acero, Gage sostiene que los edificios no pudieron venirse debajo de la forma explicada por el gobierno y ofrece teorías alternativas apoyadas por pruebas. Sin tener en cuenta si uno cree los contraargumentos acerca de los hechos del 11 de Septiembre, no se debe criminalizar la libertad de expresión y el cuestionamiento de la versión del gobierno en asuntos tan cruciales.

Ésta es la última vuelta de la confrontación oficial entre terroristas y activistas en EEUU. ¿Existe algún vínculo comprobado entre los grupos antes mencionados? No, no existe, pero eso no evitó que alguna gente simplemente dijera eso para el archivo público sin proporcionar ninguna prueba. Jane Harmon, copatrocinadora del proyecto de ley por los demócratas, no solicitó ninguna, ni invitó a la refutación. Esto es una reminiscencia del macartismo del período de la Amenaza Roja de los años 50 del siglo pasado.

Escribí originalmente sobre esta cuestión aquí:
http://mythinfo.blogspot.com/2007/1...
http://www.911truth.org/article.php...
El video de la sesión puede verse aquí (39 minutos de duración):
http://www.c-spanarchives.org/libra...

Otros vínculos:

Violent Islamist Extremism, the Internet, and the Home Grown Terrorism Threat
http://hsgac.senate.gov/public/_fil...

New York Times Editorial on Lieberman’s attempt to censor YouTube
http://www.nytimes.com/2008/05/25/o...

Lieberman’s Response to New York Times Editorial:
http://www.nytimes.com/2008/05/25/o...
Lindsay Beyerstein


Jessica Lee


Matt Renner



Fuentes:
Indypendent, November 16, 2007
Título: “Bringing the War on Terrorism Home”
In These Times, November 2007
Título: “Examining the Homegrown Terrorism Prevention Act”
Truthout, November 29, 2007 Título: “The Violent Radicalization Homegrown Terrorism Prevention Act of 2007”
Autor: Matt Renner
Estudiantes investigadores: Dan Bluthardt and Cedric Therene
Evaluador académico: Robert Proctor, Ph.D.

[1] Lobby del complejo militar-industrial estadounidense. Ofrece servicios de investigación y análisis a las fuerzas armadas de ese país. Sitio web: http://www.rand.org/

[2] YouTube es un sitio Web que permite a los usuarios compartir videos digitales en Internet.

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El discurso contra los chinos de Obama


05-05-2010
Higinio Polo
El Viejo Topo

En noviembre de 2009, Barack Obama llegó a Shanghai y Pekín, en el viaje más importante que realizaba durante su primer año de mandato. Ningún presidente anterior había visitado China en sus primeros meses como mandatario. Viajó acompañado de Hillary Clinton, de la embajadora ante la ONU, Susan Rice; y del asesor de Seguridad Nacional, James Jones. Analistas norteamericanos y chinos apuntaban a que las relaciones chino-norteamericanas iniciaban una nueva etapa, de mayor colaboración. Todo parecía indicarlo. De la visita, surgió un Comunicado conjunto chino-norteamericano que reclamaba una visión global de los problemas del planeta, en un momento en que el espejismo de un mundo unipolar ha estallado en pedazos.

Al término del viaje, Pekín manifestó su satisfacción, creyendo que Estados Unidos abandonaba su política de contención y de aislamiento hacia China por otra de colaboración entre los dos países. El propio Hu Jintao, en presencia de Obama, hizo referencia a los acuerdos suscritos por ambas potencias para mejorar el diálogo y la cooperación económica, evitando el proteccionismo comercial; citó el desarrollo de los intercambios militares (en octubre de 2009, por ejemplo, se produjo la primera visita a Estados Unidos, durante la presidencia Obama, de un militar chino de alta graduación, el general Xu Caihou, vicepresidente de la Comisión Militar Central de China, que se reunió con el secretario de Defensa, Robert Gates, y cuyos resultados fueron celebrados por ambos presidentes), y dejó claro, tanto en relación con la cuestión coreana como con el programa nuclear de Irán, que Washington y Pekín debían atenerse a la negociación para conseguir la desnuclearización de la península de Corea así como el respeto a la no proliferación en Oriente Medio.

Hu Jintao hizo especial hincapié en ese aspecto, y Obama no podía sino manifestar su acuerdo, aunque las amenazas veladas que dirige a Irán y las maniobras militares norteamericanas en el mar de Corea no ayuden precisamente en esa dirección. Tras el encuentro, el presidente chino desarrolló ante la prensa la convicción de su gobierno de que la clave para mejorar las relaciones entre Pekín y Washington reside en el respeto mutuo, aunque los dos países tengan diferentes sistemas socioeconómicos, y en atender los intereses fundamentales de cada potencia sin que la otra intente socavar la posición internacional de su oponente. Los dos países abordaron también las cuestiones relacionadas con la Ronda de Doha sobre el comercio internacional, con la perspectiva del verano de 2010, cuando debe celebrarse en Pekín la segunda tanda del Diálogo Estratégico chino-norteamericano, que tuvo una primera edición en julio de 2009 en Washington. Pese a las especulaciones de la prensa internacional, la visita de Obama y las negociaciones con los dirigentes chinos consiguieron avances importantes en la relación entre los dos países, y para Pekín fue muy relevante que Obama, durante su visita, afirmase que Estados Unidos no perseguía frenar el fortalecimiento chino, y que en relación a la crisis económica, el cambio climático y la proliferación nuclear, el papel de China era imprescindible.

Sin embargo, las decisiones del gobierno norteamericano dicen otra cosa. A principios de año, The Washington Post lanzaba un “globo sonda” anunciando el empeoramiento de las relaciones chino-norteamericanas debido a la venta de nuevas armas a Taiwán (entre ellas, helicópteros Black Hawk y sistemas de misiles antimisiles, y, tal vez, submarinos, operación que, en el momento en que era publicado por el diario, todavía no había sido aprobada por el gobierno Obama) y a una entrevista con el Dalai Lama, que el periódico también anunciaba, dándola por confirmada. Era obvio que el diario había obtenido sus fuentes en el propio gobierno norteamericano. Para Pekín, quedaba claro que las palabras pronunciadas por el presidente norteamericano durante su visita, proclamando su acuerdo con la integridad territorial china y con la idea de “una sola China” eran papel mojado, puesto que, así, Obama, por decisión propia o por la inercia de la agresiva política exterior norteamericana, continuaba la decisión de sus antecesores de vender armamento a Taiwán y utilizaba la carta del Tíbet para presionar y debilitar a Pekín.

Tras el anuncio oficial del Departamento de Defensa norteamericano informando de la venta de armamento a Taiwán por valor de seis mil quinientos millones de dólares, el gobierno chino presentó una protesta formal en Washington, deplorando que Estados Unidos violase los compromisos firmados entre ambos países. Como muestra del enfado del gobierno chino por la venta de armas, precisamente en un momento en que están mejorando las relaciones en Pekín y Taipeh, la agencia oficial de noticias Xinhua publicó una declaración afirmando que era “razonable sospechar de la sinceridad de las promesas de Estados Unidos”, tal y como Obama había suscrito durante su visita a China. Para Pekín, es evidente la sombra del sabotaje norteamericano a la distensión entre los dos lados del estrecho de Taiwán, algo que afecta de lleno a sus planteamientos estratégicos. Por eso, por primera vez, el gobierno chino anunciaba la posibilidad de aplicar sanciones a las empresas que vendiesen armas a Taipeh (en este caso, Boeing, Sikorsky, Lockheed Martin, y Raytheon), y congelaba algunos programas de intercambios militares, mientras evalúa si esa decisión de Washington implica una nueva política hacia China, como parecen indicar el aumento de tropas en Afganistán, la nueva cooperación militar norteamericana con la India, el nuevo énfasis en las cuestiones relacionadas con el Mar del Sur de la China, y, en general, la recién proclamada política norteamericana de “retorno al sudeste asiático”, síntomas que deben añadirse a la imposición por parte de Washington de barreras comerciales a productos chinos y a la utilización de incidentes (como el protagonizado por Google) para atacar públicamente a China, tal y como hizo la secretaria de Estado, Clinton, junto a las nuevas presiones para la revalorización del yuan: demasiados indicios preocupantes. Eurasia Group, una importante compañía norteamericana de consultoría y de análisis político de riesgos, anunciaba también la erosión de la confianza entre Pekín y Washington.

El aireado incidente con Google es particularmente ridículo: para justificar las acusaciones norteamericanas del supuesto espionaje chino al buscador de Internet, el gobierno de Washington filtró a los medios de comunicación que investigadores (no identificados, por supuesto) habían conseguido establecer que los ataques a Google se habían realizado desde ordenadores de la Universidad Jiaotong, de Shanghai, y de una Escuela profesional de Lanxiang, y que los piratas, hackers, (según el diario neoyorquino The New York Times, que recogió la filtración) tendrían vínculos con el ejército chino. Así, una escuela que ofrece formación culinaria, de peluquería e informática elemental, junto con algunos ordenadores de una universidad de Shanghai, habrían sido el refugio de los piratas informáticos chinos que trabajaban por cuenta del ejército para atacar los ordenadores de Google. La campaña contra China, desatada en toda la prensa internacional conservadora, se deshacía en el ridículo, y el propio buscador se desdecía de sus amenazas.

En cuanto a la cuestión del valor de la moneda china, hay que tener presente que en los peores momentos de la crisis financiera internacional Washington pidió a Pekín que siguiese comprado sus bonos del Tesoro, comprometiéndose a cambio a no impulsar políticas proteccionistas ni a exigir la revalorización del yuan. Con la fase más aguda de la crisis financiera en apariencia superada, Washington olvidaba sus compromisos y volvía a presionar al gobierno de Pekín, llegando al extremo de culpar a China por el estallido de la crisis financiera… a causa de la gran capacidad de ahorro que muestra la población china. Y, por si faltaran señales de alarma, la propia secretaria de Estado anunciaba que las relaciones con China entraban en un “periodo desagradable”. Haciéndose eco, Henry Paulson, secretario del Tesoro con Bush y antiguo directivo de Goldman Sachs, hacía pública a finales de enero una conspiración de Moscú, que, según él, habría incitado a China a vender bonos norteamericanos para conseguir la quiebra del sistema financiero estadounidense y el hundimiento de Wall Street. El propio Obama anunció una nueva etapa de dureza con China, citando el tipo de cambio de las monedas y las diferencias comerciales como cuestiones prioritarias a atender… aunque el gobierno norteamericano omite reconocer que la moneda china abandonó la paridad fija con el dólar en 2005 y que, desde esa fecha, el yuan se ha revalorizado más de un veinte por ciento, de manera que su valor actual no es la causa del déficit comercial norteamericano.

Al mismo tiempo, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en el transcurso de una nueva visita a la región del Pacífico, donde recaló en Papúa-Nueva Guinea, Australia y Nueva Zelanda, anunció que “Estados Unidos ha vuelto [a la zona] para quedarse”, en un implícito reconocimiento de los problemas geoestratégicos que las guerras de Iraq y Afganistán le están causando y del retroceso de la influencia norteamericana en toda la región, paralela al aumento de la autoridad china. El Departamento de Estado apuesta por la profundización de los acuerdos con los tradicionales aliados de Washington en esa parte del mundo (Japón, Corea del Sur, Tailandia, Filipinas y Australia), negociando con China las cuestiones globales, y, al mismo tiempo, trata de evitar la emergencia de nuevos países nucleares, de consolidar su relación con la India, y apunta la apertura de una nueva política hacia la dictadura birmana, considerando que el acoso anterior ha fracasado, consciente de que en esa gran región de Asia-Pacífico se juega buena parte de su hegemonía declinante. Controlando todos los flancos, Washington mantiene su despliegue militar, como muestran las maniobras Cobra Gold, que cada año realizan en Tailandia tropas conjuntas de este país y de Estados Unidos, además de contingentes de Indonesia, Japón, Corea del Sur y Singapur.

La desnuclearización de la península coreana sigue pendiente, pese a las negociaciones a seis bandas que se mantienen desde hace años, sin que Estados Unidos se muestre dispuesto a firmar un tratado de no agresión con Pyongyang, consciente de que así mantiene abierta una crisis para China en sus fronteras orientales. Irán es otra de las cuestiones que están creando problemas entre las dos potencias, puesto que Washington pretende que Pekín se incorpore a una política de progresiva dureza contra Teherán, sin atender a las necesidades estratégicas chinas, cuya industria depende en buena medida de los hidrocarburos que importa del Golfo Pérsico. Por añadidura, Pekín no ignora que los disturbios en Yemen, y el inicio de nuevas operaciones del ejército norteamericano en ese país, están relacionados con el control de las rutas de abastecimiento petrolero: por el golfo de Adén y la zona del cuerno de África pasan más de la mitad de las importaciones chinas de petróleo. El aumento de la inestabilidad en la zona, que ha llevado al gobierno yemenita a pedir ayuda a Moscú y Pekín, es consecuencia del movimiento de los tentáculos norteamericanos en el sur de la península arábiga.

Obama reafirmó en Pekín el apoyo norteamericano a la integridad de China, con lo que ello representa con relación a Taiwán e incluso al apoyo velado que Washington mantiene a los movimientos nacionalistas del Tíbet y de Xinjiang. Por eso, que Obama recibiese en febrero al Dalai Lama, aunque lo hiciera con un formato menos pomposo, fue interpretado por China, con precisión, como una injerencia y un incumplimiento de los acuerdos entre ambos países. Taiwán es el residuo de la guerra civil china, mantenido durante medio siglo gracias al despliegue militar norteamericano en Asia oriental y gracias a la anterior debilidad estratégica china. Tíbet y Xinjiang son regiones donde Pekín enfrenta problemas que, aunque menores, son cartas utilizadas por Washington para presionar a China: aunque ambas tengan una importancia económica muy limitada, para el total del país, y una escasa población conjunta (unos veinticinco millones de habitantes), una hipotética separación de ambas regiones supondría la pérdida para China de tres millones de kilómetros cuadrados. Algo inaceptable para Pekín.

La contundencia de la respuesta china ha sido una sorpresa para el gobierno estadounidense. Pese a que Obama, que no escapa a la habitual prepotencia norteamericana, había declarado su esperanza de que China se comportase como una “potencia responsable” (como si hubiera dudas, sin querer reparar en la aventurera política que su propio país desarrolla en Iraq, Afganistán, Pakistán e Irán), Pekín acogió con agrado el inicio del nuevo gobierno norteamericano, cuya actitud contrastaba con la mantenida por el anterior presidente. No obstante, la aceptación del nuevo papel de China no es una concesión de Washington, sino una muestra de realismo político ante la progresiva importancia de las relaciones económicas entre Pekín y los países del sudeste asiático, de oriente, y, también, de su creciente presencia internacional. Estados Unidos ha reconocido que la relación chino-norteamericana es la más importante del siglo XXI, en un nuevo guiño para construir un hipotético directorio mundial de las dos potencias, en el que Washington desearía consultar los episodios de crisis… al tiempo que buscaría imponer su propia agenda política; pero el primer ministro Wen Jiabao, en su entrevista con Obama, se encargó de recordar que China tiene “un largo camino que recorrer” y que los acuciantes problemas mundiales no pueden ser resueltos por uno o dos países, por importantes que sean, sino por el conjunto de la comunidad internacional.

El estallido de la crisis económica, junto con el espectáculo de la impotencia norteamericana y europea, estimuló propuestas como la de la creación de ese G-2, compuesto por Washington y Pekín, que el gobierno chino se apresuró a rechazar, como declaró explícitamente Wen Jiabao, al mismo tiempo que los portavoces de la Casa Blanca hablaban de la complementariedad y del destino común de los dos países. La interdependencia ha pasado a ser un lugar común: si suele recordarse la relevancia del mercado norteamericano para las exportaciones chinas, no puede olvidarse tampoco la importancia de las ventas en China de empresas como General Motors o Boeing, entre otras muchas, además de la compra de bonos del Tesoro norteamericano que realiza Pekín, imprescindibles para evitar la quiebra de la economía estadounidense. En diciembre de 2009, China tenía casi novecientos mil millones de dólares en títulos del Tesoro norteamericano, y su benevolencia es imprescindible para evitar la quiebra del propio gobierno federal de Washington. Su déficit actual es de 1,6 billones de dólares, y la deuda pública norteamericana alcanza ya los 12,5 billones de dólares, y, contando la deuda de los hogares, empresas, los gobiernos de los Estados de la Unión y ayuntamientos, las instituciones financieras y el gobierno federal, la deuda total asciende a casi 55 billones de dólares, según las cifras oficiales de la Reserva Federal, que otras fuentes todavía aumentan más. Es una situación insostenible, una bomba de relojería, que estallará. De manera que la crisis acentúa el declive del imperio norteamericano, atrapado en el “doble déficit” y en una gigantesca deuda, y, al tiempo, Washington contempla cómo China, en solitario, produjo en 2009 la mitad del crecimiento económico mundial, y, significativamente, se ha convertido ya en el mayor fabricante mundial de placas solares y de turbinas eólicas, y, en general, se ha situado a la cabeza de todo lo relacionado con las energías alternativas y limpias.

Enfrentan a ambos gobiernos cuestiones comerciales como los impuestos aplicados (violando los acuerdos de la OMC) por Estados Unidos a algunos productos chinos, junto a la apertura por Washington de disputas sobre componentes chinos para la industria automovilística, neumáticos, papel, fosfatos, tubos de acero, tuberías para la industria petrolera, aves para consumo humano y otros. Pekín ha respondido con restricciones a la carne de pollo procedente de Estados Unidos, y Wen Jiabao reclamó ante Obama que Estados Unidos abandone las limitaciones para la venta de materiales de tecnología sofisticada a China. Hace unas semanas, el ministerio de Comercio chino declaró que desde el inicio de la crisis económica, el proteccionismo comercial norteamericano había aumentado, y que China padecía la mayoría de las abusivas barreras comerciales que impone el gobierno de Obama, al tiempo que rechazaba la acusación estadounidense de que Pekín estaba poniendo trabas a la inversión extranjera. El portavoz del ministerio chino acusaba a Estados Unidos de recurrir al proteccionismo… mientras acusaba a otros países de hacerlo.

Sin embargo, China es consciente de sus debilidades, y habla del largo camino para conseguir el desarrollo y la prosperidad, y, pese a su fortalecimiento, no persigue la hegemonía mundial ni la expansión territorial, ni directamente ni a través de Estados-clientes. Entre los problemas chino se encuentra el aumento del precio de las viviendas y la especulación inmobiliaria, la corrupción y el abuso de los fondos públicos, la reforma sanitaria en marcha, la calidad de los alimentos, los problemas de la creación de nuevos puestos de trabajo, y un desarrollo que preste más atención al equilibrio ecológico. Hu Jintao ha recordado que las correcciones necesarias en el programa de desarrollo chino implican pasar de la actual dependencia en inversiones y exportaciones a crecer apoyándose también en el consumo interno; de que China no dependa sólo del sector industrial, sino que aumente la importancia del sector primario y de los servicios; y que base la economía no sólo en el consumo de recursos sino en el avance científico, en la productividad y en la eficacia de la administración, mientras prosigue el cauteloso desarrollo de nuevas formas de participación política de la población. Al respecto, el presidente Hu Jintao ha insistido en la fórmula de “las cuatro cuestiones necesarias” para China: primera, conservar el socialismo; segunda, mantener las reformas, con eficacia, basadas en un desarrollo científico; tercera, proseguir el renacimiento del país, dirigido por el Partido Comunista; y cuarta, impulsar la apertura y modernización del socialismo, sin presunción ni arrogancia.

Frente a ello, el plan que trata de impulsar Washington persigue limitar el fortalecimiento chino y su expansión económica a otras áreas del planeta, manteniendo el lazo de dependencia que representan las enormes exportaciones chinas hacia Estados Unidos (aunque también pretende equilibrar la balanza comercial entre ambos), con su correlato de compra china de bonos del Tesoro y de mantenimiento del papel central del dólar. De hecho, ya se están reduciendo las exportaciones chinas: en 2008, el excedente comercial con Estados Unidos era de 170.000 millones de dólares, que se han reducido a 77.000 millones en 2009. Paralelamente, se diversifica el potencial exportador chino a otras partes del mundo, cuyo aumento calcula el gobierno en un trece por ciento en relación a 2009. Pekín está de acuerdo en mantener esa financiación a Washington, entre otras razones porque un hundimiento de la moneda norteamericana significaría enormes pérdidas para China, aunque ya intenta diversificar sus inversiones y reducir con prudencia la tenencia de deuda estadounidense. Ese diseño, implica el acuerdo tácito de que Washington renuncie a apoyar movimientos disgregadores en el interior de China.

Estados Unidos sabe que China no persigue sustituirle como país hegemónico, sino que apuesta decididamente por un mundo multipolar. Aunque este artículo se centre en las últimas disputas entre los dos países, no hay que olvidar que existen otras muchas piezas que completan el rompecabezas del escenario internacional. Pekín no cuenta con un solo soldado fuera de sus fronteras, ni con bases militares en otros países. A diferencia de China, Estados Unidos ha impuesto en el mundo un agresivo despliegue militar (que sigue en vigor con Obama, y que no quiere desmantelar) con centenares de bases en todos los continentes, invadiendo países y forzando a muchos otros a aceptar sus condiciones: recuérdese que, sólo en Europa, Washington se niega a retirar sus arsenales nucleares (aunque el número y la ubicación son secretos, fuentes diplomáticas estiman que hay entre doscientas y doscientas cuarenta bombas nucleares norteamericanas desplegadas en Europa: en Alemania, Holanda y Bélgica, están estacionadas entre diez y veinte bombas atómicas; en Italia, unas ochenta; y, fuera de Europa, pero en el Mediterráneo, en Turquía, entre setenta y noventa bombas atómicas más) y, también, a reducir sus bases y tropas, pese a la petición explícita de sus aliados europeos. El despliegue militar es una poderosa arma de presión: Pekín no olvida que Estados Unidos bombardeó, en 1999, la embajada china en Belgrado, supuestamente por error. Hay que recordar, además, que Obama es el presidente que ha aprobado el mayor presupuesto militar de toda la historia de la humanidad, que supera los setecientos mil millones de dólares, y que si bien postula recortar el gasto público, hace una excepción con el Pentágono, y que su gobierno continúa la política de expansión militar hacia las fronteras rusas, y en la periferia china. Tampoco ha terminado con los bombardeos sobre poblaciones civiles, y las tropas norteamericanas continúan con su programa de “asesinatos selectivos”, fuera de cualquier garantía jurídica. Y todo ello no son cuestiones secundarias.

Pekín ve con suma preocupación esa transición de un mundo unipolar a otro multipolar, aunque la desea, consciente de que, para la visión de la historia del occidente capitalista, una potencia que se fortalece significa el estallido de nuevas guerras, y de que la coexistencia de un país dominante en declive, como Estados Unidos, con otro importante país que se fortalece, China, es muy difícil. Sin embargo, toda la política exterior china está volcada en intentar evitar crisis y enfrentamientos entre ambos países, estimulando la convivencia pacífica, en la convicción de que puede encontrarse el camino del mutuo beneficio, encontrando los intereses comunes y reduciendo las diferencias, mientras prosigue su larga marcha hacia el desarrollo. No obstante, pese a esa prudente política exterior china, ambas potencias parecen entrar en una dinámica de enfrentamientos, espoleados los norteamericanos por lo que Obama ha calificado de “desafío de China”, asegurando que Estados Unidos puede vencer a su oponente si consigue “competir en igualdad de oportunidades”, algo que no deja de ser un verdadero sarcasmo a la vista de su impresionante despliegue militar en los cinco continentes. Instalado el gobierno norteamericano en esa concepción del mundo, los dos países están condenados a no entenderse, y, por ello, Obama, prisionero de su propia retórica providencial, no puede sino lanzar un discurso contra los chinos.

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La polémica del velo ¿Por qué no?


05-05-2010
Paco Carreño, Ignacio Castro, Chus Martín y Elena Garrido
Rebelión

Permítasenos una pregunta en medio de este universo del pluralismo. ¿No es un poco sospechosa en sí misma esta convergencia casi unánime de izquierda y derecha, de cristianos y ateos, de feministas de ayer y machistas de toda la vida en torno a esta cuestión de las chicas musulmanas que aparecen con el velo en nuestras escuelas? La ideología democrática, ésta que ha entronizado lo público como el reino de ciertos poderes privados, ¿se ha convertido ahora en religión verdadera ?

Al condenar el pañuelo descubrimos nuevas supersticiones, propias de una religión que no admite ningún signo de espiritualidad. Desconociendo en profundidad los motivos culturales para cubrirse la cabeza, el velo es interpretado a toda prisa como una manifestación de la sumisión de la mujer frente al hombre. Nos arrogamos una interpretación casera de una prenda que, en principio, no debería molestar a nadie, sobre todo porque la mayoría no conocemos de su significado más que habladurías refritas en tertulias y artículos de opinión sobe el tema.

La campaña de intolerancia que se extiende por nuestro país nos hace dudar de que la condena del uso del velo esté cargada con alguna razón. Sinceramente, detrás de todo el debate que se ha generado a propósito de la expulsión de una niña musulmana –y conocemos casos anteriores que no se airearon- sólo encontramos, y no hay una palabra más precisa, superstición. Escuchamos falsos razonamientos dominados por el miedo a la pobreza, a la resistencia de una cultura que lucha por mantener su identidad al margen de la ideología occidental.

Este arrebato de xenofobia no lo habíamos conocido en España ni siquiera en los momentos de libertad más restringida en la época de Franco. ¿Se ve realmente nuestra democracia amenazada por una prenda que han llevado nuestras madres hasta hace bien poco?

La ideología desde la que se condena el uso del “velo” está emparentada con una Ilustración algo tendenciosa. No estaría mal, a estas alturas del despropósito, recordar el sensus communis que para Kant era “lo menos que se puede esperar siempre del que pretende el nombre de hombre”. Su primera máxima le obligaba a pensar por sí mismo, libre de prejuicios, desde una razón autónoma. Por la segunda máxima, especialmente indicada en este caso, tendríamos que pensar siempre en lugar de cualquier otro, pensando en los demás como fines en sí mismos, sin utilizarlos como medio para nuestros fines. ¿Se está cumpliendo en ese triste caso?

Nos preguntamos si entre la mayoría de los “racionalistas” a ultranza que se han pronunciado sobre el tema (profesores, políticos, periodistas) hay alguien que no se haya dejado llevar en estos días por la corriente de opinión, conformada por el griterío de los medios. Difícilmente encontraremos, entre los que se han opuesto a la entrada de la muchacha del velo en las aulas, a alguien que haya tenido el valor de ponerse en la situación de una joven que se encuentra a dos meses de alcanzar el título de la ESO.

Queremos ser europeos, parecernos a los belgas, a los franceses, a los suizos. Si ellos lo hacen nosotros también debemos hacerlo. Pero Europa no es necesariamente una garantía: ha apoyado en otras ocasiones iniciativas más que dudosas. Además, aunque parezca increíble, Francia no es el único modelo, ni Bélgica, ni Suiza. Existen otras naciones europeas: sin ir más lejos, Inglaterra. Y además, no hace mucho nos quejábamos de la manera que se trataba a los españoles en Francia, a los hispanos en Estados Unidos.

Claro, el caso de España es un poco más delicado que el del resto de Europa, pues ellos están al lado. Pero toda Europa está aquí, al lado y encima de ellos. Y Marruecos y Turquía están, conservando su diferencia, prácticamente asociados a una UE que presume de multicultural. Por favor, no sigamos el ejemplo de la distancia fría y la xenofobia suiza. Se empieza prohibiendo los minaretes y se acaba podando todo lo que sobra de una media aritmética que, además, nadie sabe cómo y por quién ha sido establecida.

Les invitamos, o les dejamos, que vengan a trabajar. Pero han de dejar en la puerta sus pertenencias, como en prisión: ¿no dice esto algo de las condiciones reales en que trabajan? Sufrimos con el sufrimiento de esas chicas y de sus padres. Como laicos, no nos parece muy tolerante. Como cristianos, no nos parece muy caritativo. Si lo prefieren, en cualquier caso, como demócratas no nos parece solidario, respetuoso con la diferencia de otro.

¿Las normas? Las normas no son eternas; se aplican o no, laxa o taxativamente. Se cambian o no; se permiten casos particulares, circunstancias atenuantes… Ahora mismo se está pidiendo, en función de sus virtudes probadas, que se pase de puntillas sobre tal o cual caso.

¿Temor al contagio, al libertinaje, al pañuelo y las gorras para todos y todas? No, nuestra cultura juvenil es la de la transparencia y la desnudez, no la de la opacidad. Además, no hemos visto ni un solo chico –y tenemos de todo- que pretenda equiparar su marca de ropa, o la gorrita que le gustaría lucir a todas horas, a la prenda de una chica que pertenece a otra cultura, a otra religión.

Queda en el aire la sospecha del sometimiento de la mujer islámica y la voluntad real de las chicas. Pero en los casos que tenemos en mente fue precisamente la voluntad de las chicas la que ha sido lesionada, humillada. ¿Nuestro pluralismo no puede imaginar que no piensen como nosotros, que no quieran lo que queremos nosotros? Y si sospechamos que su voluntad está secuestrada, abducida por la presión de su cultura “machista”, ¿qué decir de nuestras hijas, de nuestros jóvenes en general? ¿Acaso no están presionados, acaso son completamente “libres” para elegir cualquier cosa que tenga que ver con el aspecto exterior o con las ideas? ¿No hay una presión constante, mercantil y cultural para que nuestros jóvenes estén al día, sigan la moda y lo que se lleva?

¿No practicamos también nosotros una presión comunitaria hacia la transparencia, hacia la desnudez obligatoria? Hay que expresarse, manifestarse, participar, conectarse, salir de todos los armarios, tener éxito social, ser “populares”, etc., etc. Nada de vello ni de velos, nada de opacidad, nada de barbas, nada de secretos: ¿no es también un poco dogmática nuestra cultura, invertida en relación a la que decimos que es obligatoria entre ellos? Todo al descubierto, hasta las ideas: y a veces los profesores dudamos que quede alguna, después de tanta publicidad obligada.

Para terminar, dos preguntas más. Si fuéramos un poco más permisivos, un poco más honestos con nuestro secreto, con el inevitable misterio de cada persona, ¿no seríamos un poco menos alarmistas con el secreto –con o sin velo- del otro, con las costumbres opacas de los otros?

Si fuéramos un poco más felices, queremos decir, si estuviéramos menos frustrados y viviéramos un poco más seguros con nuestras vidas , ¿no tendríamos menos necesidad de absolutizar nuestras instituciones, de sacralizar unas creencias políticas –la democracia, la separación de poderes, los derechos individuales- perfectamente respetables en sus límites, pero un poco peligrosas cuando se convierten en idea fija de una regla universal?

Paco Carreño, Ignacio Castro, Chus Martín y Elena Garrido son profesores de Enseñanza Secundaria.

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La campaña contra Irán y el derecho internacional


05-05-2010
Karl Müller
Mondialisation.ca
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Al adherirse a las Naciones Unidas 192 Estados del mundo asumieron los siguientes compromisos:

• “Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz”

• “Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal”.

En la Carta de las Naciones Unidas concerniente a los deberes de los Estados miembros se afirma además:

• “Los miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos, de tal manera que no pongan en peligro la paz y seguridad internacionales”.

• “Los miembros de la Organización se abstienen, en sus relaciones internacionales, de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza, sea contra la integridad territorial o la independencia política de todo Estado, sea de cualquier otra manera incompatible con los objetivos de las Naciones Unidas” .

El hecho de que algunos Estados, miembros de las Naciones Unidas, hayan contravenido en muchas ocasiones estas disposiciones no dispensa al mundo actual de estos compromisos. Bien al contrario: todas las guerras que se han llevado a cabo desde la Segunda Guerra Mundial han demostrado de manera cruel hasta qué punto era verdad lo que en 1945 los miembros fundadores de las Naciones Unidas había escrito en el inicio del preámbulo de la Carta: “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que por dos veces en el espacio de una vida humana ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles”.

¿Es compatible con estos principios el hecho de que representantes de gobiernos y medios de comunicación ataquen verbalmente con virulencia a un país y no excluyan emprender una guerra contra él?

Esto es efectivamente lo que está ocurriendo desde hace varios años con Irán y con nuevas fuerzas en las últimas semanas y meses.

No se tiene en cuenta el hecho

• de que no es el gobierno iraní quien afirma desde hace años no querer poseer armas atómicas, sino los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), del mismo modo que los servicios de inteligencia no pueden aportar ninguna prueba tangible de un programa de armas atómicas por parte de Irán. Los informes actuales de los servicios secretos estadounidenses incluso han atestiguado que Irán no lleva a cabo un programa de armas atómicas. Algunos enemigos de Irán incluso pretenden que no se trata de demostrar la existencia de semejante programa, sino que es a este país a quien le corresponde demostrar que no lo tiene. Pero, ¿cómo puede ser esto posible cuando todo lo que Irán presenta como prueba se pone en tela de juicio?;

• de que los medios de comunicación occidentales presentan de manera errónea las declaraciones del presidente iraní concernientes a Israel y de que no se conocen planes de guerra de Irán contra Israel;

• de que probablemente existen planes de guerra israelíes contra Irán (e incluso planes de Estados Unidos), aun cuando la Carta de las Naciones Unidas prohíba todo acto de agresión;

• de que Irán es amenazado con una intervención de guerra por parte de otros países, incluso por parte de altos oficiales alemanes. Se ha hecho público el manuscrito del discurso del general alemán de la OTAN, Karl-Heinz Lather, pronunciado en Bonn ante la Comunidad de soldados católicos el 25 de marzo, precisamente durante el Día Mundial de la Paz 2010: “Además, la comunidad internacional [de hecho, los Estados miembro de la OTAN] podría verse obligada a intervenir militarmente si Irán no renuncia a sus ambiciones de armamento atómico. Parece que la acción política, la diplomacia y las sanciones no aportan solución alguna”. A continuación añadió (en contra de las obligaciones de la Carta de la ONU) que “los Estados y gobiernos [los de la OTAN] en general aceptan [por consiguiente, no siempre] un mandato de las Naciones Unidas como condición para una intervención militar [lo que, según él, no es el caso obligatoriamente];

• de que las propuestas sometidas a Irán no respetan la igualdad de derechos de todos los Estados inscrita en la Carta de las Naciones Unidas. Se ha sometido a Irán a unas exigencias sin ningún fundamento en el derecho de los tratados relativos a lo nuclear, algo que las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU respecto al programa nuclear iraní no pueden ocultar;

• de que Estados que, como Israel, Pakistán e India, se niegan a someterse al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) y disponen de un enorme arsenal de armas nucleares no son obligados a acatar dicho Tratado (por no hablar de las cinco potencias nucleares “oficiales”, que también han firmado el TNP y se han comprometido a reducir sus arsenales nucleares, incluso a suprimirlos, pero que están muy lejos de hacerlo). También en esto existe un doble rasero;

• de que no es la “comunidad internacional” quien presiona a Irán sino sobre todo Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, los cuales se han unido contra Irán y presionan a los demás países para que estos se sometan a su voluntad. La mayoría de los Estados y de los gobiernos, como por ejemplo los 118 miembros del Movimiento de los Países No Alineados, consideran de manera diferente la política de Irán y estiman que hay una posibilidad de mantener relaciones con este país y de resolver los conflictos, con lo que se desmarcan claramente del bloque político de los tres países antes mencionados, los cuales, en última instancia, sólo representan una pequeña minoría en el conjunto del mundo.

No evocaremos aquí las verdaderas razones de los planes de guerra contra Irán. Nos contentaremos con señalar que toda esta agitación guerrera es alarmante para cualquier persona que se interese razonablemente por este problema. También es cierto que todos aquellos que amenazan a Irán no quieren necesariamente la guerra. Sin embargo, allanan el terreno a este pequeño grupo de países que quieren esta guerra, en violación de la Carta de las Naciones Unidas.

Es particularmente inquietante constatar que no se oye ninguna voz contraria en estos gobiernos y estos medios de comunicación. No existe debate alguno, se contentan con bailar al son que ellos tocan aún cuando este son no tenga nada que ver con la verdad. Únicamente se les empuja para que apoyen unos proyectos políticos inconfesables.

Esta voluntad de ignorar la Carta de las Naciones Unidas no es un delito menor. Es exactamente un intento de dañar el esfuerzo de los pueblos y de los Estados de vivir en paz y en la justicia. Es una amenaza para la humanidad y por ello dentro de la comunidad internacional son muchas las personas que no quieren seguir esta vía.

En el curso de los últimos veinte años se han desencadenado varias guerras en contra de la voluntad de la comunidad internacional, con unas consecuencias dramáticas tanto para las víctimas como en lo que concierne a los costes de dichas guerras. Por consiguiente, es importante reflexionar sobre la manera de impedir una nueva guerra y sobre los medios que tenemos a nuestra disposición para hacer respetar el derecho internacional, y ello para todos los Estados.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=18902

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Cruce de acusaciones entre Ahmadinejad y Clinton en la cumbre nuclear de la ONU

Según el diario español El País:
Ahmadineyad reta con proseguir su programa nuclear
El presidente iraní asegura que no producirá armas atómicas y se niega al control internacional


ANTONIO CAÑO - Nueva York - 03/05/2010
Para ELPAIS

Sin concesiones ni gestos conciliadores, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha ocupado personalmente la tribuna de Naciones Unidas para advertirle al mundo de que no va a detener la investigación de energía nuclear y que no va a aceptar el control de la ONU, a la que considera un mero instrumento al servicio de Estados Unidos. Con su desafío, el líder iraní pone en primer plano una crisis que puede amenazar la estabilidad internacional y potencia el riesgo de una carrera armamentista en Oriente Próximo.

En la apertura de la conferencia para la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), en Nueva York, Ahmadineyad, el único jefe de Estado que ha tomado la palabra, ha desmentido las sospechas de que su país esté intentando fabricar armas nucleares y ha asegurado que está siendo víctima de una campaña de intoxicación de parte de Estados Unidos y de sus aliados sin que exista "ni una sola prueba" que respalde sus acusaciones.

Las palabras del presidente iraní, que provocaron que Estados Unidos y otras delegaciones, entre ellas la de Francia, abandonaran el salón de la Asamblea General, han decepcionado a la Administración norteamericana y al propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que unos minutos antes se había dirigido al mismo foro para afirmar que "Irán tiene la responsabilidad de clarificar las dudas y las preocupaciones sobre su programa nuclear".

Estados Unidos, que debía responder en la ONU por medio de un discurso de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ve frustrada así cualquier posibilidad de resolver este conflicto a través del diálogo. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, ha declarado que Ahmadineyad había "perdido la oportunidad de aceptar sus obligaciones con la comunidad internacional".

Basado en el principio de "energía nuclear para todos y armas nucleares para nadie", el presidente iraní ha defendido su derecho a desarrollar un programa nuclear y le ha negado a Estados Unidos o a cualquiera la autoridad para inspeccionar ese programa. Tampoco a la ONU o a su Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de las que ha dicho que están siendo "explotadas" por el Gobierno norteamericano para satisfacer su estrategia.

"El OIEA presiona a países que no tenemos armas nucleares bajo la excusa de la no proliferación mientras que es complaciente con los países que sí tienen armas nucleares y que quieren conservarlas para mantener su superioridad sobre los demás", ha manifestado. "Su único propósito", ha afirmado, "es asegurarse que se mantiene el actual monopolio".

Según Ahmadineyad, su país "no necesita armas nucleares" ni representa ningún peligro para el mundo. "La única amenaza procede", ha dicho, "del único país que ha usado hasta ahora el arma nuclear y que sigue amenazando con utilizarlas contra mi nación y otras".

Sin expectativas

Aunque el Gobierno norteamericano no había depositado grandes expectativas en este discurso, quedaba un hilo de esperanza de que Ahmadineyad llegara a Nueva York con algún tipo de oferta para negociar. No ha sido así. Su única propuesta, aunque largamente expuesta en un plan de 11 puntos, fue la de la completa destrucción de los arsenales nucleares de Estados Unidos.

No parece quedar ya más salida que la del enfrentamiento. Primero, con sanciones económicas. Después, si estas no funcionan, como creen muchos, la Administración norteamericana mantiene sobre la mesa todas las opciones posibles para asegurarse de que Irán, cuyo Gobierno aboga por la destrucción de Israel, no se hace con armamento atómico.

Esta conferencia va a ser una buena oportunidad para que Estados Unidos genere consenso internacional sobre esa causa. Varios países influyentes implicados en el desarrollo nuclear con fines pacíficos, como Brasil, Egipto o Turquía, no están muy convencidos de presionar a Irán mientras se evitan medidas contra Israel, que no es firmante del TNP y posee, aunque no de forma reconocida, armamento atómico.

Francia es actualmente el principal impulsor en el Consejo de Seguridad de una resolución con nuevas sanciones económicas para aislar al régimen iraní. Rusia y China, otros dos países con derecho a veto, han evolucionado en las últimas semanas en dirección favorable a esas sanciones, pero pretenden eliminar aquellas que puedan perjudicar a los ciudadanos iraníes. Estados Unidos, por su parte, intenta un equilibrio entre unas sanciones lo suficientemente duras como para ser eficaces y un respaldo mayoritario -unánime, a ser posible- en el Consejo de Seguridad.

Con el fin de dar la mayor legitimidad posible a su posición, Hillary Clinton tenía previsto anunciar en su discurso las cifras exactas de su arsenal nuclear, mantenido hasta ahora en secreto -excepto las que están incluidas en los acuerdos con Rusia-, así como nuevos fondos para la misión de la OIEA. Fuentes diplomáticas en la ONU estiman que la votación de esas sanciones se producirá, probablemente, tras la clausura de esta conferencia, el 28 de mayo.
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Cruce de acusaciones entre Ahmadinejad y Clinton

ELMUNDO.ES/AMÉRICA

Ricard González | Washington
Actualizado lunes 03/05/2010 13:52 horas

El lunes por la mañana se inició en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que establece las normas a nivel internacional para la producción de energía nuclear. Uno de los centros de interés de la conferencia, de aproximadamente un mes de duración, es el programa nuclear iraní, y la posible carrera nuclear que podría desencadenar en Oriente Medio.

Precisamente, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, fue uno de los primeros oradores en dirigirse a los asistentes. Como es habitual en él, Ahmadinejad utilizó un tono desafiante en su intervención, y acusó a "ciertas potencias nucleares de manipular el Consejo de Seguridad, y a la Agencia Internacional de la Energía Atómica", y de utilizar "falsos pretextos" para presionar a países que quieren desarrollar su "derecho" a producir energía nuclear, como es el caso de Irán. En el momento en que pronunciaba estas palabras, los representantes de Francia, Reino Unido, y los EEUU han abandonado la sala.

El presidente iraní ha recordado que uno de los objetivos del TNP es que las potencias nucleares se desarmen y ha acusado a estos países de ser los que realmente están violando el tratado.

Según Ahmadinejad, algunas potencias, y en concreto los EEUU, pretenden mantener sus arsenales nucleares como "herramienta para dominar a otros países". Por esta razón, ha solicitado que se establezca un calendario vinculante para eliminación de las armas nucleares en el mundo.

La respuesta de los EEUU no se ha hecho esperar, y ha sido contundente. Desde la misma tarima, Hillary Clinton ha acusado a Irán de hacer "lo que sea para desviar la atención de su historial, e intentar escapar a sus responsabilidades". Clinton calificó las palabras de Ahmadinejad de "las mismas gastadas acusaciones", y afirmó que Irán es "pone en peligro el futuro del régimen de no proliferación".

Para Clinton, es necesario que introducir en los estatutos del TNP la existencia de "castigos automáticos" contra aquellos que no cumplan, en lugar de requerir la acción del Consejo de Seguridad.

Asimismo, el Pentágono reveló que hasta septiembre de 2009 su arsenal nuclear se componía de 5.113 cabezas nucleares, indicó un alto funcionarios.

De acuerdo con sus estatutos, el Tratato de No Proliferación Nuclear se revisa de forma periódica cada cinco años. Este año, la conferencia presenta un mayor interés a causa de la tensión que ha generado el programa nuclear iraní, y por los esfuerzos que lleva a cabo Washington para convencer a la comunidad internacional de que endurezca el régimen de sanciones contra Teherán.

Puesto que Irán es uno de los 189 Estados signatarios del tratado, y es necesario que todo ellos aprueben cualquier propuesta de modificación del mismo, parece prácticamente imposible que en las próximas cuatro semanas se llegue a un acuerdo. "Es más difícil que cambiar la Constitución de los EEUU", declaró recientemente Gary Samore, el principal asesor del presidente Obama en temas nucleares.
El arsenal israelí, sobre la mesa

El TNP permite a los países firmantes la producción de energía nuclear, siempre y cuando renuncien a utilizarla con fines militares. Para hacer cumplir este requisito, el tratado incluye un mecanismo de supervisión a través de inspectores internacionales. Sin embargo, muchos expertos consideran que es fácil esconder a los inspectores un programa nuclear militar secreto, y consideran necesario cambiar el TNP para hacerlo más estricto.

Ante la imposibilidad de revisar el tratado, y el riesgo del inicio de una carrera armamentística en Oriente Medio espoleada por Irán, los EEUU están intentando llegar a acuerdos con varios Estados aliados de la región para colaborar, y así poder controlar, el desarrollo de programas nucleares. El primero en firmar este tipo de acuerdo han sido los Emiratos Árabes Unidos.

No obstante, algunos países de la región, capitaneados por Egipto, tienen una agenda diferente para la reunión: impulsar un Oriente Medio libre de armas nucleares. Estos países pretenden poner sobre la mesa el arsenal nuclear de Israel, que como no es un Estado signatario del TNP, sus limitaciones no le han constreñido a desarrollar su propio programa nuclear militar.

En su discurso, el presidente iraní criticó la "doble moral" que supone imponer sanciones a Irán por la existencia de un supuesto programa militar, que ha negado, mientras "la entidad sionista goza del apoyo y la asistencia de los EEUU y sus aliados" para poseer un potente arsenal nuclear, a pesar de ser una amenaza contra los pueblos de la región.

Además del Ahmadinejad, está previsto que participen en la reunión de este lunes la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y la Alta Representante para la Política Exterior de la UE, Lady Ashton.

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Un oasis nuclear en Oriente Próximo


ISRAEL: SU ESTRATEGIA DISUASIVA SE CENTRA EN TENER LA EXCLUSIVIDAD NUCLEAR EN LA REGIÓN

La ambigüedad y el secretismo han sido la constante en todos los gobiernos israelíes. Hasta Ehud Olmert, en un lapsus, reconoció que tenían la bomba.

Fernando B.
Diagonal
Martes 4 de mayo de 2010. Número 125

Según diferentes estudios, Israel posee entre 75 y 400 cabezas nucleares, lo que lo convierte en el único país de Oriente Medio en poseer este tipo de armamento. El hermetismo que rodea al programa nuclear israelí, cuyos inicios se remontan a los años ‘50, impide conocer las dimensiones exactas del arsenal. Con ayuda de Francia y Reino Unido, Israel construyó la central nuclear de Dimona, en el desierto del Neguev, que en 1965 se encontraba operativa y en condiciones de producir plutonio al nivel requerido para uso militar.

David Ben Gurion, uno de los padres del Estado de Israel y primer ministro entre 1948 y 1963, declaró que la central nuclear tenía “fines exclusivamente pacíficos”. Pero los hechos irían haciendo insostenible esta afirmación. Desde entonces, los líderes israelíes han mantenido una política de “ambigüedad nuclear”: convertido en tema tabú, nunca se ha reconocido ni tampoco negado la existencia del arsenal atómico. Esta política de imprecisión se vino abajo cuando el primer ministro Ehud Olmert declaró, en una entrevista con la cadena alemana N24 en diciembre de 2006, que “Irán aspira a tener un arma nuclear como Estados Unidos, Francia, Israel y Rusia”. Tampoco se tiene evidencia de la realización de pruebas nucleares por parte de Israel. Sin embargo, en septiembre de 1979 el satélite estadounidense Vela, diseñado para detectar explosiones nucleares, registró un destello al sur del océano Índico. Una comisión investigadora en EE UU, encargada por el presidente Carter, estableció que no había evidencias suficientes para confirmar o desmentir el origen del resplandor, aunque en un principio se atribuyó el destello a una prueba atómica. Sin embargo, Aziz Pahad, viceministro de exteriores de Sudáfrica en el Gobierno de Nelson Mandela, reconoció en 1997, en una entrevista con el periodista israelí Yossi Melman en el diario Haaretz, que el fogonazo detectado por el satélite Vela fue “una prueba nuclear” llevada a cabo por Israel y Sudáfrica. Según Pahad, “el tema nuclear era secreto, y se han destruido muchos documentos, pero quedan muchos informes que prueban la relación entre los dos países”.

Desde entonces, y gracias a su abultado gasto militar (7,3% del PIB, el sexto país en gasto militar según CIA World Factbook), Israel ha desarrollado la capacidad de lanzar sus armas nucleares desde tierra, con silos subterráneos que albergan los misiles Jericó, con un alcance de más de 11.000 kilómetros, capaces de alcanzar cualquier punto de África, Europa y Asia; desde el mar, con submarinos clase Dolphin de fabricación alemana; o desde el aire, con cazabombarderos F-16 y F-35 de fabricación estadounidense. Según el veterano periodista Seymour Hersh, Israel también tendría capacidad para miniaturizar una bomba que cupiese en un maletín.

Monopolio nuclear

En posesión de la bomba, Israel se ha concentrado en mantener la “superioridad nuclear” en Oriente Medio. Así, su objetivo ha sido evitar que otros países de la región desarrollasen capacidad nuclear, mediante sabotajes, ataques militares y acciones encubiertas del Mossad. Como ejemplos: la destrucción del reactor nuclear de Osirak (Iraq) en 1977, o el bombardeo de una instalación siria, en 2007, donde, según el diario Washington Post, se estaba construyendo una planta nuclear con asistencia norcoreana.

Hasta ahora, el uso del arsenal nuclear ha quedado descartado salvo en cuatro supuestos. Según publicó el politólogo Scott Sagan, en Planeando lo impensable: cómo las nuevas potencias usarán las armas nucleares, el aparato de Defensa israelí estableció en los años ‘60 las líneas rojas que, de cruzarse, llevarían a Israel a utilizar su arsenal:

1) Una penetración exitosa por parte de los países árabes en el territorio israelí posterior a la guerra de 1949.

2) La destrucción de la Fuerza Aérea israelí.

3) Bombardeo de saturación o ataques con agentes químicos o biológicos sobre ciudades israelíes.

4) El uso de armas nucleares contra Israel.

Estos planteamientos fueron formulados por primera vez por Ben Gurion, aunque no se concretarían hasta la llegada al poder de Levi Eshkol, a mediados de los ‘60. Según el historiador Avner Cohen, era la posibilidad de un ataque por parte de una coalición de países árabes lo que llevó a los dirigentes israelíes a desarrollar el arma atómica, de modo que Israel tuviese un “último resorte”, oficialmente denominado “Opción de Sansón”.
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Irán/USA - altibajos del renovado "romance"‏

De: Petrosino (petro@s6.coopenet.com.ar)

Como en toda relación que se recompone existen las "de cal y las de arena", estas últimas en este caso están a cargo de la inefable Hillary, como podemos ver en el art. de hoy de la revista Aurora adjunto infra.
La frustrada pre-candidata presidencial(¡por suerte para el mundo!), no deja absurdo por fatigar en su malhadada respuesta al discurso certero y pertinente del presidente Ahmadinejad en la conferencia por la revisión de TNP(Tratado de No Proliferación nuclear) que se está realizando en la sede de la ONU en Nueva York.

Dice la muy reventada que Irán pretende "desviar la atención de su programa nuclear"????. Lo cual es justamente lo opuesto de lo que viene ocurriendo.

Irán, uno de los suscriptores del TNP, se ha ajustado en todo momento a lo establecido en sus estatutos para el desarrollo de su programa núclear, que de ninguna manera contempla la posiblidad de construcción de armas.
Algo que la OIEA(Agencia Internacional de la Energía Atómica) dependiente de la ONU, ha verificado puntualmente. Según lo ha dejado claro en todo momento su director hasta hace poco, el Premio Nobel de la Paz, Mohamed Al Baradei.

Lo que la inicua alega como "incumplimientos" son pretenciones fuera de reglamento, vehículizadas por el nuevo director de la OIEA, más permeable a las presiones que su ilustre antecesor, que no se basan en ningún elemento objetivo, sino en "sospechas", fundadas en mentiras(como las "armas de destrucción masiva" de Sadam Husein), que tienen por único objeto fabricar excusas para dañar a Irán, aprovechándose de que éste, como país soberano, no puede resignar sus derechos legítimos ante presiones.

"Las absurdas acusaciones"(a Estados Unidos) alegadas no son otra cosa que los planteamientos razonables formulados por Ahmadenijad en la conferencia, en cuanto a que el verdadero peligro para el mundo, son los arsenales nucleares existentes, que Estados Unidos y "asociados" usan como amenaza para el logro de sus objetivos estratégicos y no los eventuales que otros países en desarrollo podrían adquirir, que aún si se concretaran serían ínfimos en comparación con los de estos y de inocua efectividad.

Vg.: Ahmadenijad dijo entre otras cosas: "las armas nucleares son indignantes y vergonzosas y le reprochó a USA y a sus aliados de usar el miedo a la proliferación nuclear para evitar que los países en vía de desarrollo accedan a la tecnología nuclear para usos civiles, en violación al Tratado de No Proliferación Nuclear".(ver: art. de IRNA en francés: "Le président iranien qualifie les armes nucléaires de "révoltantes et honteuses").).

También es falso que Irán "haya rechazado la mano que le extendió Obama al asumir", por el contrario recibió tal acto con indisimulada satisfacción y alivio(no debe ser nada grato tener a la 6ta. flota del Imperio "respirándole en la nuca" en el Golfo Pérsico), reconociendo y agradeciendo el cambio de conducta con relación a la de sus antecesores, que pretendían una sumisión completa, no una negociación. JP.
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http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Newsletter/28979/?utm_source=Noticias+diarias+Martes-TEA&utm_medium=04-05-2010%202da%20edic
Aurora Digital


Publicado 04/05/2010
Amenaza estratégica
Clinton desestimó que la política de EEUU sea una amenaza para Irán
“Irán no desviará la atención con acusaciones absurdas”

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton (foto), aseguró ayer que Irán no logrará desviar la atención sobre su programa nuclear con acusaciones "absurdas" y exigió a Teherán que cumpla con sus obligaciones internacionales.

"Irán no triunfará en sus intentos de dividir y desviar la atención", dijo la responsable de la diplomacia estadounidense en su intervención ante la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación (TNP).

Aseguró que el duro discurso contra Washington que pronunció horas antes en ese mismo foro el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, es un intento de evitar responder por su incumplimiento de los mandatos del Consejo de Seguridad y las inspecciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

"Esta mañana, el presidente de Irán ofreció las mismas acusaciones viejas, gastadas y, algunas veces, absurdas, contra Estados Unidos y otros asistentes a esta conferencia", observó ayer Clinton.

Asimismo, señaló que "Irán es el único país presente en esta sala sobre el que la junta de gobernadores del OIEA ha declarado que incumple en la actualidad sus obligaciones".

"Ha desafiado el Consejo de Seguridad y el OIEA, y por eso afronta el aislamiento y la presión de la comunidad internacional", resaltó.

En una conferencia de prensa posterior, Clinton desestimó las afirmaciones de Ahmadinejad de que la política nuclear de Estados Unidos supone una amenaza para países como Irán.

"No parece que el presidente de Irán viniera a esta conferencia con la intención de mejorar el TNP, tal como lo ha hecho la mayoría de los asistentes a la conferencia", señaló.

La secretaria de Estado aseguró que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, "extendió la mano" a Teherán "ni bien llegó a la Casa Blanca en enero de 2009, pero el Gobierno iraní la ha rechazado".

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