domingo, 24 de enero de 2010

La cuestión nacional en Andalucía


Blas Infante, padre de la patria andaluza

24-01-2010
Manuel M. Navarrete
Rebelión

Introducción

Desde las visiones tradicionales del hecho nacional, la existencia de las naciones es algo que puede negarse o afirmarse según existan determinadas características sustantivas (“comunidad de carácter” en Bauer, “lengua diferenciada” en Kautsky, “mercado nacional” en Stalin, etc.) Según este planteamiento escolástico, heredero del positivismo decimonónico, en Andalucía no han existido ni pueden existir movimientos “realmente” nacionalistas, sino como máximo regionalistas. Sin embargo, la existencia de movimientos nacionalistas andaluces ha sido (y es) una realidad desde hace prácticamente un siglo. Hay que aclarar que el nacionalismo andaluz tiene su propia idiosincrasia: en líneas generales ha tendido más al federalismo que al independentismo.
Por supuesto, la independencia es sólo una más de las posibilidades que ofrece la soberanía, que sería el objetivo del andalucismo. El propósito compartido es dignificar la maltratada cultura andaluza y destruir la estructura económica dependiente que padecemos, para lo cual una parte del andalucismo propone un marco ibérico confederal y otra, sobre todo la última generación, el Estado independiente.

Unas pinceladas de historia

La identidad andaluza está claramente singularizada, e históricamente ha servido como base, justificación y marco territorial de distintos movimientos políticos de signo soberanista pero conservador, como la Junta Soberana de Andalucía en 1835. Sin embargo, tras la revolución de 1868, la oligarquía agraria andaluza, asustada por el radicalismo de los jornaleros, sella una alianza con las burguesías del resto del Estado. Desde entonces la clase dominante andaluza será netamente españolista, y aceptará de manera consciente un papel subordinado para Andalucía dentro del capitalismo español.

La identidad popular andaluza será defendida entonces por sectores de la pequeña burguesía urbana, como en la Constitución republicano-federal de Andalucía, en 1883. Pero ésta era una clase todavía débil, además de cobarde.

Heredero fue el andalucismo histórico, que define ya a Andalucía como nación y reivindica un poder andaluz, además de la reforma agraria. Este movimiento, liderado por Blas Infante, tendría un carácter idealista y en algunos aspectos contradictorio. Pero sería muy importante la unión que de lo nacional y lo social haría, afrontando, como vimos supra, el principal problema histórico de Andalucía: la posesión de la tierra. Durante la II República se levantará la demanda autonomista, a la que se opondrá la burguesía. Las Bases estatutarias aprobadas en 1933 suponen un reconocimiento de la identidad andaluza. Paralizado por la derecha, el proceso estatutario es retomado con más fuerza tras la victoria del Frente Popular, pero el golpe fascista de Franco lo interrumpirá. El movimiento sería descabezado con el fusilamiento de sus líderes, especialmente de Blas Infante, ejecutado en el verano de 1936. En noviembre de ese año, las organizaciones obreras de la mayor ciudad libre y no ocupada por las tropas fascistas de toda Andalucía, Málaga, incluyen el derecho de autodeterminación para Andalucía en su programa conjunto.

Tras la transformación de la dictadura fascista en supuesta “democracia”, surge el nuevo nacionalismo. Al amparo de Franco, España se había convertido en un Estado imperialista y monopólico, ingresando más tarde en la OTAN y en la CEE. Los Movimientos de Liberación Nacional adquieren entonces otro carácter de clase. En Andalucía, desde 1977 hasta 1980, el andalucismo es por primera vez un impresionante movimiento de masas, encabezado por el movimiento obrero del campo y la ciudad. Este movimiento no podrá ser frenado ni siquiera por una tremenda represión, que incluyó el asesinato policial. Las principales organizaciones revolucionarias situadas a la izquierda del PCE y del régimen, como fueron el PTE, la LCR, la ORT, el PCPE, el MC, etc., defenderán que Andalucía es una nación periférica oprimida, consecuencia del desarrollo desigual del capitalismo. Los impresionantes resultados del referéndum autonómico de 1980 y la masiva participación en el mismo lo dicen todo.

Las movilizaciones soberanistas y obreras de los años 70 irán perdiendo fuelle, a la par que el resto de movimientos obreros y nacionales del Estado (con la excepción del País Vasco), hasta llegar a la situación de desarticulación popular actual. A pesar de todo, el sindicato que continúa manteniendo el pulso de la lucha de clases en Andalucía, el SOC-SAT, es un sindicato soberanista de izquierdas y nacionalista andaluz.

Actualmente, según una encuesta dirigida por la Universidad de Sevilla y publicada en numerosos periódicos andaluces, más de la mitad de los andaluces se muestran favorables a que se reconozca a Andalucía el rango de “nacionalidad histórica”, y sólo un 24% está en contra. De hecho, el Estatuto de Autonomía actual reconoce a Andalucía como “realidad nacional”.

¿Es Andalucía una nación?

A priori, parece obvio que Andalucía cumple de sobra los requisitos que suelen asociarse al concepto de nación. Incluso antes de la propia existencia de esta nación, su actual territorio tuvo una historia pre-nacional hasta cierto punto diferenciada (a pesar de la conquista castellana culminada en 1492), determinada desde antaño por fronteras naturales (Despeñaperros). Tiene un hecho lingüístico diferenciado (pese a la prohibición, tras la aludida conquista, de la aljamía, la lengua romance de Al-Andalus). Tiene una cultura propia, con una poesía lírica (el flamenco), una gastronomía, una psicología y una personalidad propia como pueblo que para nadie está en discusión, porque es self-evident.

Pero a pesar de los años 70, a pesar del SAT e incluso del Estatuto, determinadas visiones actuales de cierta izquierda parecen succionadas por un túnel en el espacio y el tiempo, cayendo de vuelta en el DIAMAT. Según esta visión, Andalucía no podría ser una nación, porque “en el periodo de formación de las naciones” la clase dominante no era la burguesía industrial andaluza, sino “la burguesía terrateniente”, es decir, “la clase que sostiene el feudalismo”, que se opone a la creación de naciones.

El error es mayúsculo. En primer lugar, de igual modo que el capitalismo no surge en todas partes en el mismo punto cronológico, tampoco todas las naciones tienen que formarse en el mismo momento. En segundo lugar, en Andalucía jamás hubo un periodo plenamente feudal: tras la conquista castellana lo que se produce es a lo sumo una señorialización. En tercer lugar, ¿por qué a la clase terrateniente debe corresponder el feudalismo? ¿La actual duquesa de Alba es una señora feudal? ¿Dónde está su ejército? Por último, la historia no es un proceso lineal: no todo pueblo debe pasar por unas etapas forzosamente.

Los MLN como fuerza aglutinante

Es la clásica lectura escolástica y vulgar del marxismo, reducido a dogma teleológico-evolucionista. Sin embargo, el marxismo abierto debe plantearse los problemas de otra manera: en movimiento y en su contexto. De ese modo, descubrirá que la efervescencia del nacionalismo andaluz ha coincidido siempre con la efervescencia del movimiento obrero y popular (Guerra Civil, Transición...) De igual modo, el repliegue del andalucismo ha acompañado siempre al repliegue de la lucha de clases.

Pero descubrirá también que en el resto del Estado español sucede exactamente lo mismo, y si tiene honestidad podrá concluir que los proyectos que han asumido reivindicaciones nacionales de izquierdas han tenido mucho más éxito, en todos los sentidos, que los proyectos estatalistas. ¿Casualidad? Incluso en la actualidad, los distintos sindicatos nacionalistas (CIG en Galicia, LAB en Euskal Herria, SAT en Andalucía...) mantienen, como dijimos, el pulso histórico de la lucha de clases, mientras que el resto se hunde en la impotencia, cuando no practica la más abyecta traición de clase (CCOO, UGT). ¿No será que, en un momento de la historia en el cual el capitalismo amenaza con borrar todas las culturas de la Tierra, el soberanismo y la izquierda se retroalimentan y son dos caras de la misma moneda?

Y es que, a pesar de las interpretaciones economicistas del marxismo, pocos ya ignoran que aparte del capital económico existe un capital simbólico, y que aparte de la lucha obrera existen las luchas ideológica y política, las luchas de género oprimido, las luchas de razas oprimidas, las luchas de nación oprimida, etc. Poco aporta repetir la obviedad de que las organizaciones andalucistas tienen una fuerza tan escasa como las anticapitalistas en general (aunque no más que ellas); sin embargo, existen motivos tanto económicos como culturales para ser y declararse andalucista.

Razones económicas

Como explicaba Pedro Antonio Honrrubia Hurtado, con una tasa de paro del 25% (muy superior a la media del Estado, 18%); con una tasa de analfabetismo del 18% (superior al 15% que teníamos en 1982); con un 20% de las personas nacidas en Andalucía viviendo fuera, en la emigración, por motivos económicos; con un mercado interior en el que el 90% de los productos que se consumen no están elaborados en el interior de nuestras fronteras (frente al 68% del País Vasco y el 63% en Cataluña, por ejemplo), siendo en su mayoría productos fabricados por empresas del Estado español; con un sector financiero controlado por los grandes bancos españoles; con el negocio de los seguros destinado a engrosar las arcas de las potentes empresas españolas del sector; con unos servicios diarios (luz, teléfono, Internet, gasolina, butano, etc.) en manos de empresas españolas; con un turismo preso de los tour-operadores extraestatales y las multinacionales españolas; con una agricultura diseñada para satisfacer los intereses marcados por Europa y por el Estado; con un sector de la construcción (pública y privada) dominado por empresas españolas; en definitiva, con una economía esclava y sumisa a los intereses del Estado, ¿quién puede decir que a día de hoy Andalucía no siga siendo un claro ejemplo de economía inserta en una estructura colonial-dependiente según el modelo centro-periferia?

Telefónica, Endesa, Repsol, La Caixa, Mercadona, el BBVA, Banesto, Iberdrola, Gas Natural, BSCH, ACS, Dragados, Sol-Meliá, NH Hoteles, Alsina Graells, RENFE, Iberia y demás empresas españolas que hacen caja diariamente en sectores claves de la economía andaluza y con el dinero del pueblo trabajador andaluz, ¿no son un claro ejemplo de colonización interior económica y estructural? Que sólo el 2% de las empresas que cotizan en las bolsas españolas sean originarias de Andalucía (pueblo que comprende a casi el 20% de la población del Estado), ¿no es una muestra evidente de que la economía andaluza está subyugada por la estructura capitalista española?

Siguiendo al marxista brasileño Theotonio Dos Santos "por dependencia entendemos una situación en que la economía de ciertos países está condicionada por el desarrollo y la expansión de otra economía a la que está sometida; (...) la relación de interdependencia entre dos o más economías, y entre éstas y el comercio mundial, asume la forma de dependencia cuando algunos países (los dominantes) pueden expandirse y pueden ser autosuficientes, mientras que otros países (los dependientes) sólo pueden hacer lo anterior como un reflejo de tal expansión".

Es precisamente eso lo que se deja entrever en una relación entre dos economías, la española y la andaluza, en la cual el hecho de que la primera de ellas entre en recesión provoca automáticamente el hundimiento de la segunda. La economía andaluza sólo crece en periodos de crecimiento global de la economía española, y siempre manteniéndose en niveles generales de desarrollo muy por debajo de la media estatal, mientras que, en cambio, a medida que la economía española se paraliza los efectos son instantáneos y devastadores en la economía andaluza. Esto constituye una evidente muestra de intercambio desigualitario, en un modelo de desarrollo capitalista fundamentado en las relaciones centro-periferia, que además convierte en ficción toda autonomía formal.

Razones culturales

Vale la pena que leamos las palabras de (nada más y nada menos) José Ortega y Gasset:

Vive el andaluz en una tierra grasa, ubérrima, que con mínimo esfuerzo da espléndidos frutos. Pero además el clima es tan suave, que el hombre necesita muy pocos de estos frutos para sostenerse sobre el haz de la vida. (…) Se dice pronto "holgazanería", aunque es una palabra bastante larga. Pero el andaluz lleva unos cuatro mil años de holgazán, y no le va mal. (…) La famosa holgazanería andaluza es precisamente la fórmula de su cultura. (…) Podrá en el andaluz ser la pereza también un defecto y un vicio; pero, antes que vicio y defecto, es nada menos que su ideal de existencia. Esta es la paradoja que necesita meditar todo el que pretenda comprender a Andalucía: la pereza como ideal y como estilo de cultura.

Puede resultar tremendamente chocante, pero está más que difundida la idea de que el andaluz es de alguna manera un pueblo inferior. Leamos ahora estas palabras del historiador norteamericano Gabriel Jackson, en referencia a la Guerra Civil española de 1936-39:

Hablando en términos militares, esta campaña del Norte no se caracterizó por la ferocidad que había marcado la guerra en Andalucía. Ni los carlistas ni los nacionalistas vascos fusilaban a sus prisioneros. (…) En efecto, no es raro que españoles de las ideologías más diversas se refieran a los andaluces como gentes inferiores. (...) En Andalucía, los oficiales de carrera a menudo se comportaron como si estuvieran dedicados a una operación de exterminio químico. En el Norte miraban a sus enemigos como seres humanos.

Vayamos a la actualidad. Veamos esta noticia aparecida hace unos meses en el diario Público:

La diputada del PP en el Parlament Monserrat Nebrera ha afirmado hoy, en relación a las explicaciones efectuadas ayer por la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, (...) que ésta "tiene un acento que parece un chiste". En el programa "A vivir que son dos días", de la cadena Ser, Nebrera ha añadido que "tiene un problema esta buena mujer y es que tiene un acento que parece un chiste, tiene un problema de comunicación, que se aturulla y hace un lío". "Yo que algunas veces cuando llamo a Córdoba y oigo desde algún hotel que me contestan y no acabo de entender, porque si no estás avezado en hablar en andaluz normalmente pues te cuesta, imagínate cuando además el problema es de comunicación por ser andaluza", ha añadido.

El hecho lingüístico andaluz fue definido por el Doctor y miembro de la RAE Manuel Alvar como un “caos en efervescencia, que no ha logrado restablecer la reordenación del sistema roto” y que “está desgajado de la lengua común porque todas las amarras que formaban la unidad han ido saltando violentamente rotas”. En un Proyecto de Investigación realizado por los profesores de la Universidad de Sevilla Dr. F. J. Pérez Santamaría (experto en Estadística aplicada a las ciencias humanas) y Dr. Miguel Ropero Núñez (especialista en andaluz) los resultados arrojaron el resultado de que, al ser interrogados sobre “¿Cómo llamarías a tu forma de hablar?” sólo un 37% de los encuestados dijo español o castellano, mientras que un 61% dijo andaluz o sevillano.

Sin embargo, a pesar de esta clara conciencia de hablar algo diferente, el 32% de los encuestados consideraba que los andaluces hablamos mal. Es de enorme gravedad (gravedad que suele subestimarse) el hecho de que exista un país en el cual uno de cada tres habitantes considera que su variedad lingüística es, por algún misterioso motivo, una perversión de la natural facultad humana del lenguaje (máxime si consideramos la inexistencia del menor argumento que pueda sustentar tan extraña tesis). Este prejuicio ignorante se basa en el “fetichismo ortográfico”, la creencia de que el habla debe imitar a la escritura cuando es precisamente al revés: la escritura surge para representar e imitar el habla. A cada letra no corresponde un sonido (véase la h; o la u de guerra o queso) y el andaluz, al igual que por ejemplo el francés o el inglés, está simplemente más alejado de la norma ortográfica escrita, lo que no hace ni mejores ni peores a estos sistemas lingüísticos. En el caso del andaluz, esto se debe al conocido motivo de que la norma ortográfica fue diseñada a imitación de la variedad castellana, por encontrarse allí la capital y el centro del poder político, económico y militar. Pedro Carbonero escribió que, si se dice que el andaluz es “español mal hablado”, habría que decir también que el español es “latín mal hablado”.

Se trata, además de un prejuicio debidamente fomentado por la RAE y los medios de comunicación, no sólo en series como Médico de Familia o Los hombres de Paco, sino incluso en la propia televisión andaluza, Canal Sur. Los profesionales de dicho canal emplean únicamente el andaluz cuando se trata de programas de humor, siendo presentados en cambio los telediarios o los programas serios y culturales por personas que imitan grotesca e infructuosamente el habla de los madrileños, lo cual constituye una tremenda catetada.

A modo de conclusión

Si consideramos demostrado que el nacionalismo de izquierdas (en Cuba, en Vietnam, en Euskal Herria), lejos de “dividir a la clase obrera”, de lo que sirve es precisamente de aglutinante; que en el Estado español, como afirmaba Iniciativa Internacionalista, la táctica más adecuada debe ser la unidad entre las fuerzas soberanistas de izquierdas y el anticapitalismo organizado a nivel estatal pero respetuoso con la autodeterminación; que el SAT se halla a la vanguardia del movimiento obrero andaluz; que la andaluza es una economía semi-colonial y dependiente; que Andalucia es culturalmente pisoteada como si el hecho lingüístico andaluz sólo sirviera para contar chistes, y que Andalucía es un pueblo con una identidad nítidamente singularizada, entonces la conclusión sólo puede ser una:

Los andaluces de izquierda marxista debemos defender las posturas del soberanismo andaluz, no necesariamente independentista, pero sí al menos en la línea del SAT: andalucista en lo cultural, comprometido con la consecución de la soberanía económica y alimentaria de nuestra tierra y -por supuesto- respetando, aunque a día de hoy no sea un debate que esté en boga, el derecho de autodeterminación para Andalucía.

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Richard Perle, principe de las tinieblas


http://www.islamtimes.org/vdcgn39q.ak97z4j1ra.html

Richard N. Perle, nacido el 16 de Septiembre de 1941 en la ciudad de Nueva York, en el seno de una familia judía. Cuando su familia se trasladó a California, Perle ingresó en la Hollywood High School de Los Angeles y, posteriormente, en la Universidad del Sur de California, en donde obtuvo su licenciatura en política internacional el año 1964. Obtuvo su doctorado en ciencias políticas por la Universidad de Princenton en 1967. También estudió en la London School of Economics.

De 1969 a 1980 trabajó en el equipo del Senador demócrata Henry M. Jackson of Washington.

De 1981 a 1987 trabajó para la administración Reagan como Asistente del Secretario de Defensa de los EEUU

A partir de 1987 pasa a ser miembro del Comité Consultivo de Política Defensiva (Defense Policy Board Advisory Comité, DPBAC o DPB) y presidente del mismo entre 2001 y 2003 bajo la presidencia de George W. Bush. El Comité Consultivo de Política Defensiva es un comité federal del Departamento de Defensa de los EEUU.

El 17 de Marzo del 2003, en el New Yorker, el periodista Seymour Hersh le acusó de conflicto de intereses entre la función pública y su actividad empresarial.

En la edición del 17 de marzo del 2003 salió a la calle "Lunch With The Chairman" (Comida con el Director).

Seymour Hersh (conocido como Sy en el mundo periodístico) inicia su texto con la descripción del historial del hombre de negocios saudí Adnan Khasogghi quien –dice Hersh– obtuvo cientos de millones de dólares en cargos y comisiones por los servicios de intermediación que hizo a la familia real de Arabia Saudita durante los años setenta por la adquisición de armas y aviones. Khasoghi tuvo otras actividades oscuras durante los años subsecuentes.

Lo que sigue causó en gran parte que el 9 de mayo de 2003, Richard Perle calificara a Sy Hersh, en entrevista con Wolf Blitzer de la CNN, como "la cosa más próxima que América (Estados Unidos) tiene al terrorismo".

Hersh obtuvo una carta que un representante de Trireme Partners L.P. envió a Khasoghi en noviembre del 2002. Según el documento, el temor creciente por terrorismo aumentaría en varios países la demanda de productos, servicios y tecnología necesarios para incrementar la seguridad interna y fortalecer sus mecanismos de defensa. Trireme Partners L.P., que se había constituido en noviembre del 2001 con el fin de incursionar en ese giro, contaba entre sus directivos a hombres con importantes conexiones dentro del gobierno.

La carta presumía de ello: "Tres de los miembros del grupo gerencial de Trireme son consejeros actualmente del Secretario de Defensa de E. U., y uno de sus directores, Richard Perle, es presidente del consejo.

En respuesta a la carta de Trireme Partners L.P, Khashoggi organizó un par de meses después en Francia una comida privada con Perle, a la que asistió también un acaudalado industrial saudí. La existencia de una guerra en Irak expandiría el campo de negocios de Trireme.

Trireme es una empresa del capitalismo financiero que invierte y financia compañía de tecnología, bienes y servicios para la seguridad nacional. Se trata de una mega empresa financiera que apoya al ‘complejo industrial-militar’ y en donde son también directivos, el ex secretario de Estado Henry Kissinger y Gerald Hillman, quien es un enemigo de los intereses europeos y sostiene la necesidad de que Estados Unidos liquide los intereses petroleros rusos y franceses.

De esta manera se entreveía un conflicto de interés entre la función pública y la empresarial del creador del concepto de "acción militar preventiva".

Richard. N. Perle, quien amenazó con demandar a Hersh por la publicación de estos datos, renunció a su cargo unos días después. La demanda nunca fue presentada.

El 29 de marzo del 2003 ARGENPRESS.info publicaba el siguiente artículo:

Renuncia de Richard Perle, halcón de la guerra contra Irak, es indicativo de que la podredumbre comienza a salir a la luz.



Mientras los mísiles anglo-norteamericanos siguen cayendo sobre Bagdad, devastando a la población civil y sumando nuevas víctimas, la podredumbre de los intereses del 'complejo militar industrial', comienza a salir a la luz como los pozos ciegos que rebalsan. Richard Perle, el halcón y principal artífice de la guerra e invasión a Irak, que convenció al presidente Bush para lanzarse a la aventura criminal contra Irak, debió renunciar a su cargo al revelar el periodismo británico su plan sobre importantes negocios económicos a cargo de los presupuestos de guerra. Perle pertenece al círculo de Donald Rumsfeld y Dick Cheney. Para que no quede desocupado, Bush trata de otorgarle un cargo menor en la administración.
Otros sectores de la prensa están denunciando y revelando lo nombres de lobbystas empresarios vinculados al sector belicista-industrial, produciendo nuevas tensiones en los gobiernos de Estados unidos y Gran Bretaña.

Bush le buscó a Perle un puesto sin relevancia, para mantenerlo cerca suyo: Consejero consultivo de política de defensa del Pentágono.

El 28 de Marzo del 2003 Richard Perle anunció su dimisión como presidente del órgano consultivo del Pentágono, el Consejo para la Política de Defensa, debido a un presunto conflicto de intereses relacionado con su cargo de consultor en la compañía de telecomunicaciones Global Crossing, del que también ha dimitido.

En su carta de dimisión, dirigida al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, Perle afirmó que renuncia para no causar un problema al máximo responsable del Pentágono mientras el país está en guerra.

"He visto controversias similares anteriormente y sé que ésta inevitablemente nos distraería del reto urgente en el que usted está ahora comprometido", escribió Perle. "No quiero causarle ni un momento de distracción de ese reto", agregó.

Perle también dejó su puesto como consultor para Global Crossing Ltd., como parte de su esfuerzo por obtener la aprobación del gobierno para que la empresa venda una participación mayoritaria.

Perle fue criticado por su doble papel como consejero de Rumsfeld mientras cobraba para ayudar a Global Crossing, que se encontraba en bancarrota, a conseguir que se aprobase su plan de vender una participación de 61,5% a Hutchison Whampoa Ltd. y a Singapore Technologies Telemedia Pte.

Global Crossing, que opera una de las mayores redes de fibra óptica del mundo, había acordado pagar a Perle 125.000 dólares por sus servicios y otros 600.000 dólares si el gobierno aprobaba la venta. Como consejero del Pentágono, Perle tuvo un rol decisivo en el diseño del plan de guerra contra Irak.

En un informe reservado solicitado en verano de 2002 por el senador demócrata Bob Graham, que presidía el comité de inteligencia del Senado, Tenet sostenía que no era concluyente que Iraq tuviera un programa nuclear ni lazos con Al Qaeda. Famosa fue la frase de Richard de que el análisis de la CIA sobre Iraq no valía “ni el papel en el que está impreso”.

En octubre de 2003, extremistas sionistas y evangélicos se reúnen en el hotel Rey David de Jerusalén en presencia de Richard Perle –a la sazón presidente del Consejo para la Política de Defensa del Pentágono e influyente consejero de George Bush II– y de varios ministros del gobierno de Sharon para celebrar «el surgimiento de la Jerusalén celeste que tendrá lugar después de la destrucción del Islam » [3].



Agradecimientos de Rumsfeld

El Pentágono agradeció el servicio prestado por el ex presidente del Consejo Político de Defensa, Richard Perle, al alabar su "interés por preservar la fuerza y la libertad de América".

"He aceptado su dimisión como presidente del Consejo Político de Defensa y su disposición a permanecer como miembro" de dicho órgano, señaló el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, en un comunicado.

"Debo añadir que conozco a Richard Perle desde hace muchos años y que sé que es un hombre de integridad y honor", añadió Rumsfeld al referirse a uno de los más firmes partidarios de la guerra contra Irak.



Fue ya, anteriormente, acusado también de corrupción, (New York Times, April 17, 1983, "Aide Urged Pentagon to Consider Weapons Made by Former Client", Jeff Gerth. Ver también: New York Times, April 21, 1983, "On buying weapons and influence", Editorial.).







Perle es miembro de diferentes "tanques pensantes" (think-tanks) conservadores: Proyecto para el nuevo siglo de America (Project for the New American Century (PNAC), Instituto judío para asuntos de seguridad nacional (the Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA), Centro para la política de seguridad (Center for Security Policy (CSP), Hudson Institute, Washington Institute para la política de Oriente Próximo (WINEP) Despacho de Consejeros (Board of Advisors) y socio residente del Instituto para la campaña americana para la investigación de la política pública (the American Institute for Public Policy Research). Es fundador de la Sociedad Henry Jackson (Henry Jackson Society), un think tank dedicado a promover la "geopolítica democrática" que tiene su base en el Peterhouse, una escuela de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, dedicada a difundir la democracia liberal por todo el mundo, incluyendo la intervención militar cuando sea necesaria. La Sociedad defiende el uso de la fuerza militar en situaciones específicas, tales como: acabar con limpiezas étnicas, derrocar dictadores opresores cuando fallen otros medios y prevenir el hundimiento del imperio de la ley. Su perspectiva es fundamentalmente atlantista, aunque también es pro-europea y defiende explícitamente la integración militar europea. En ella se forman cuadros neonazis para la John Birch Society. Pues Sionismo y Neonazismo van ahora en la misma dirección: exterminar a los palestinos, a los musulmanes militantes, la amenaza amarilla de China y Japón, controlar a la India con guerras raciales, sectarias y políticas y esterilizar a la mujer mexicana con fondos del Population Council de la Fundación Rockefeller. (ver Wikipedia The Henry Jackson Society)



Es miembro del Club de Bilderberg, al que asisten, entre otros, personajes como Gordon Brown, , Tony Blair, John Major, Margaret Thatcher, James Callaghan, Harold Wilson, Valéry Giscard d'Estaing, Georges Pompidou, Dominique de Villepin, Laurent Fabius, Michel Rocard, Süleyman Demirel, Bülent Ecevit, António Guterres, Felipe Gonzalez, Juan Carlos I y su esposa la reina Sofia, Bill Clinton, Angela Merkel, Paul Wolfowitz, Alan Greenspan, Paul Bremer, Romano Prodi, Pierre Trudeau, Nelson A. Rockefeller, David Rockefeller, la Infanta Cristina, Gerhard Schröder, Helmut Kohl, Henry Kissinger, Donald Rumsfeld, Colin L. Powell, Juan Luis Cebrián, Zbigniew Brzezinski, Hillary Clinton, George Soros, Javier Solana, Rupert Murdoch, Jacob Rothschild, Rodrigo de Rato, Joaquín Almunia y Esperanza Aguirre Gil de Biedma. Presidenta de la Comunidad de Madrid, casada con el conde de Murillo y dueña de un muy importante patrimonio inmobiliario.



En algún momento de su carrera, se dice que mientras trabajaba con la administración Reagan, recibió su nombre de Principe de las Tiniblas (Time Magazine, March 23, 1987, "Farewell Dark Prince"). Refiriéndose a ello, él mismo ha dicho: "Realmente, no me gusta ser retratado como una especie de místico del lado oscuro o como servidor de un poder demoniaco… Todo lo que yo puedo hacer es sentarme con alguien y decirle…. " (The New York Times, 4 December 1977, Jackson Aide Stirs Criticism in Arms Debate, Richard L. Madden)



Es un halcón extremista, que se negó al tratado con la URSS para desmantelar las armas nucleares y un ultra-conservador, militarista y sionista, que trabaja activamente en el Institute for Advanced Strategic &Political Studies, un Centro de Pensamiento del Likud, partido de extrema derecha en Israel.

Compañero ideológico de otro halcón contra Irak, Paul Dundes Wolfowitz del Departamento de Defensa y durante un tiempo director del Banco Mundial, se le atribuye la redacción de la controvertida Acta Patriotica (Patriot Act) y ha participado como asesor en exitosas películas de Hollywood como Juegos de Patriotas y La Cacería del Octubre Rojo.

Como muchos de los conservadores, Perle ha sido uno de los más entusiastas defensores de un cambio de régimen en Iraq. Fue uno de los firmantes de la carta dirigida al presidente USA Bill Clinton, del 26 de Enero de 1998 pidiendo la eliminación del régimen de Saddam Huseyn. Él fue quien relacionó a Saddam Huseyn con Osama ben Laden unos días después del 9/11, declarando en una entrevista a la CNN el 16 de septiembre del 2001: "Incluso si no podemos probar con los medios que nosotros utilizamos en la sociedad civil que él está implicado, sabemos, por ejemplo, que Saddam Huseyn mantiene lazos con Usama ben Laden…"





Richard Perle tiene un ideario muy claro y que no oculta: cree en un estado fuerte, capaz de defenderse y de vencer sobre sus enemigos; cree que los Estados Unidos son una democracia liberal que puede y debe tener un impacto muy positivo sobre la agenda del mundo; cree que el Estado de Israel tiene todo el derecho del mundo a vivir en paz, con sus fronteras reconocidas por sus vecinos y libre de la amenaza del terrorismo palestino y árabe y que tiene el perfecto derecho a defenderse de sus enemigos; cree que el terrorismo islámico es la mayor amenaza al sistema de vida occidental pero que puede ser derrotado aplicando las medidas de firmeza necesarias; cree que el derrotismo y el apaciguamiento nunca han dado buenos resultados en la Historia y que un país debe enfrentarse a sus demonios con entereza, confianza en sí mismo y con decisión, con moral de combate y de victoria; cree en una relación atlántica donde los europeos no sean ni una rémora ni un contrapeso de Estados Unidos, sino un poder de cooperación constructiva; cree en la fuerza militar de la democracia, en suma, y en la posibilidad de expandirla en el mundo árabe. Es el autor y decidor de la guerra contra Afganistán e Irak, la familia Bush le creyó y le apoyaron en estas aventuras militaristas.

Esa creencia en el uso de la fuerza militar fue la que le valió el apodo de Darth Vader.

Junto a Fukuyama y Robert Kagan forma el trípode más a la derecha de los grupos bushianos-straussianos.



Perle tiene negocios con Conrad Black, Ex-Presidente de Hollinger International Inc., que es la dueña de 400 periódicos de Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Israel y Australia. Entre los más importantes se encuentran el London's Daily Telegraph, the Chicago Sun-Times, the Sydney Morning Herald and the Jerusalem Post. Recientemente asociado con Rupert Murdoch, el dueño de la poderosa Televisión por cable SKY. Es co-presidente y director de Hollinger, Inc., socio de Trireme, director no ejecutivo de Autonomy y director del Jerusalem Post.



Pero el nido preferido de Perle es el Hudson Institute de Washington, fundado en 1961 por ultra-derechistas como Herman Kahn . Los asociados del Hudson Institute son personajes ligados a operaciones como la Irán-Contra, y de donde han salido estudios como el mencionado Proyecto para la Nueva Centuria Americana, por cierto firmado por Andrés Rosenthal, el asesor en materia de Relaciones Exteriores de Felipe Calderón, Presidente del CEMAI y ubicado en la tenebrosa Torre Omega de Polanco.

Del Hudson Institute forman parte Elliott Abrams, Hillel Fradkin, Francis Fukuyama, William Schneider Jr., Jeffrey Bergner, Donald Kagan, y el ex vicepresidente Dan Quayle , de donde provienen sus fuertes lazos con la CIA y su División de Operaciones Estratégicas, que dirige Lawrence Kaplan; con la Universidad de Nueva York, La Escuela Naval, el poderoso Centro de Estudios de Seguridad Nacional y el también muy poderoso Club deRoma, institución neomalthusiana para detener el crecimiento poblacional de China, India, Japón y México.



Además de colaborar habitualmente con los principales diarios estadounidenses, es coautor del libro An end to evil y ha escrito una novela titulada Hard line.



El 8 de julio de 1996, Richard Perle le presentó un documento al entonces primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, detallando una nueva política exterior israelí, de repudio a los Acuerdos de Oslo y al concepto subyacente de "tierra por paz". El documento también planteaba la anexión permanente de toda la Ribera Occidental y la Franja de Gaza, y la eliminación del régimen de Saddam Hussein en Bagdad, como un primer paso para derrocar o desestabilizar a los gobiernos de Siria, Líbano, Arabia Saudita e Irán. El documento se preparó para el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticos Avanzados (IEEPA), un centro ideológico con sedes en Jerusalén y Washington, y financiado por Richard Mellon Scaife. Los autores del documento —titulado "Un rompimiento limpio: Una nueva estrategia para asegurar el reino"— fueron Richard Perle, Douglas Feith, actual secretario auxiliar de Defensa encargado de política; David Wurmser, asesor especial de John Bolton, negociador de control de armas del Departamento de Estado; y Meyrav Wurmser, ahora director de política para el Oriente Medio del Instituto Hudson.

Dos días después de que Perle entregase este plan de política exterior, Netanyahu, a la sazón primer ministro de Israel, pronunció un discurso ante una sesión conjunta del Congreso de los EU, en el que se hizo eco del plan del IEEPA. Ese mismo día, el Wall Street Journal publicó extractos del documento del IEEPA, y el día siguiente, el 11 de julio de 1996, este periódico le dio su respaldo editorial al documento de Perle.

A partir de febrero de 1998, el gobierno británico del primer ministro Tony Blair emprendió un esfuerzo concertado con el gobierno de Netanyahu en Israel y las redes de los agentes de influencia israelí de Perle en los EU, para inducir al presidente William Clinton a lanzar una guerra contra Iraq, precisamente en los términos que se le plantearon a Netanyahu en el documento "Un rompimiento limpio". La guerra se lanzaría usando como pretexto las "armas de gran poder destructivo" supuestamente en manos de Iraq. Los inspectores de armas de las Naciones Unidas a la sazón todavía seguían activos en Iraq.

Para impulsar el proyecto de guerra, el secretario de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña, Robin Cook, emitió un mentiroso "informe oficial" sobre las acciones iraquíes para obtener armas de gran poder destructivo. El 19 de febrero de 1998, Richard Perle y el ex congresista Stephen Solarz presentaron una "Carta abierta al presidente" en la que exigían una movilización total encabezada por los EU, para "cambiar el régimen" de Bagdad. El peligrosamente incompetente plan militar para derrocar a Saddam que apareció en la "Carta abierta", lo revivió no hace mucho la red de "gallinazos" en la oficina del secretario de Defensa que comanda Perle, pero el Estado Mayor Conjunto lo rechazó de plano.

Entre los firmantes de la carta original de Perle y Solarz se encontraban los siguientes funcionarios del gobierno de Bush: Elliot Abrams (Consejo de Seguridad Nacional), Richard Armitage (Departamento de Estado), John Bolton (Departamento de Estado), Doug Feith (Departamento de Defensa), Fred Ikle (Junta sobre Política de Defensa), Zalmay Khalilzad (Casa Blanca), Peter Rodman (Departamento de Defensa), Donald Rumsfeld (Secretario de Defensa), Paul Wolfowitz (Departamento de Defensa), David Wurmser (Departamento de Estado) y Dov Zakheim (Departamento de Estado).

El presidente Clinton rechazó la solicitud de ir a la guerra en de 1998, lo que hizo rabiar a Netanyahu y a Blair.

El 6 de agosto de 1998, Angelo Codevilla, codirector del IEEPA en Washington (junto con David Wurmser), escribió un editorial en el Wall Street Journal, exigiendo la libertad del espía israelí convicto Jonathan Pollard. Codevilla argumentó que Pollard tuvo razón en darle material clasificado de los EU a Israel, por la amenaza que representaba Saddam Hussein. Días más tarde, dos miembros del gabinete de Netanyahu contactaron al vicepresidente Al Gore, para exigir la liberación de Pollard.

El presidente Clinton, tras rechazar nuevamente, en noviembre de 1998, la exigencia de Netanyahu y de Blair de ir a la guerra —bajo la presión de la embestida del juicio político en su contra, encabezada por el aparato financiado por Mellon Scaife—, por fin cedió y autorizó la Operación Zorro del Desierto en diciembre de 1998, cuando regresaba de un viaje a Israel a bordo del avión presidencial. Pero los 70 días de bombardeo no eliminaron al régimen de Saddam Hussein, y el asunto permaneció en estado latente durante los 3 años siguientes... hasta el 11 de septiembre de 2001.

Minutos después de los ataques del 11 de septiembre contra Washington y Nueva York, las mismas redes de los EU ligadas a Pollard que habían trazado la política exterior de Netanyahu, se pusieron en pie de guerra, exigiendo que el presidente Bush se lanzara contra Iraq, a pesar de que, hasta la fecha, no hay pruebas plausibles que vinculen a Iraq con los ataques de guerra irregular de septiembre de 2001. Al instante, el gobierno israelí de Sharon declaró que los ataques los había ordenado Saddam Hussein, e instó a lanzar ataques de represalia a gran escala contra Bagdad.

El 22 de septiembre de 2001, en una reunión en Campo David con el presidente Bush y la mayor parte del gabinete, el subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz propuso febrilmente lanzar una guerra contra Iraq. Wolfowitz ingresó al círculo íntimo de George Bush un año antes de las elecciones de 2000, por iniciativa del ex secretario de Estado George Schultz. Para 1999, Wolfowitz y Condolezza Rice estaban encargados de juntar al equipo de política exterior y de seguridad nacional de la campaña de Bush, el mismo al que la señorita Rice le puso el mote de "Los vulcanos". Wolfowitz de inmediato metió a Richard Perle, agente de influencia israelí y miembro del "Comité X", en los círculos más íntimos del entorno de Bush, desde donde se ha ocupado de vender el plan de política exterior de Israel y Netanyahu desde el principio.

Entre sus recientes fechorías, Perle organizó la sesión de la Junta sobre Política de Defensa del 10 de julio de 2002, en la que se exigió purgar del Estado Mayor Conjunto a todos los oponentes a la guerra contra Iraq, y se propuso que las Fuerzas Armadas de los EU tomaran y ocuparan los campos petroleros de Arabia Saudita, y un rompimiento total con la dinastía Saud, tal y como había propuesto su documento de 1996 para el IEEPA, "Un rompimiento limpio".

Desde que Perle, Feith, los Wurmser, y demás, primero le entregaron la política de "Un rompimiento limpio" a Netanyahu, la obsesión de esta gente ha sido inducir al gobierno de los EU a adoptarla y aplicarla. Todos sus anteriores intentos fracasaron, hasta que el 11 de septiembre de 2001 se creó un nuevo marco para revivir e impulsar esta política, so pretexto de la "guerra al terrorismo". ¿No lleva esto a preguntarse quiénes fueron los verdaderos y misteriosos autores de los ataques del 11 de septiembre? ¿Cuáles son los vínculos entre los sucesos del 11 de septiembre y la ofensiva subsiguiente que no amaina para ir a la guerra contra Iraq?

Desde Perle y Faith, hasta otros que impulsan el plan Netanyahu desde fuera del gobierno —incluyendo a Frank Gaffney, Steven Bryen y Michael Ledeen—, todos los que conforman este equipo se cuentan entre los principales sospechosos del aparato de espionaje israelí que le encomendaron a Jonathan Pollard robar los secretos de seguridad más preciados de los EU, desde dentro del aparato de seguridad nacional de Reagan y Bush. Eludieron el enjuiciamiento, y después surgieron como "Los vulcanos", asignados a "enseñarle" al presidente Bush los pormenores de política exterior y de seguridad nacional.


Artículo de opinión publicado en el periódico español
EL MUNDO (edición 22 marzo 2003), y reproducido aquí literalmente.

por Richard Perle
Director del Consejo de Defensa de EEUU

El reino de terror de Sadam Husein está a punto de terminar. El líder iraquí desaparecerá pronto, pero no se hundirá solo: en una despedida irónica, arrastrará consigo a la ONU. Bueno, no a toda la ONU. La parte de las «buenas obras» sobrevivirá, las burocracias pacificadoras de bajo riesgo se quedarán, el charlatán del Hudson seguirá quejándose tristemente. Lo que morirá será la fantasía de que la ONU es la base del nuevo orden mundial. Al examinar los escombros, será importante conservar, y más aún comprender, el naufragio intelectual de la presunción liberal según la cual la seguridad puede conseguirse a través de leyes internacionales administradas por instituciones internacionales.

Mientras los iraquíes libres documentan la pesadilla de los 25 años de gobierno de Sadam, no olvidemos a aquéllos que han invocado la autoridad moral de la comunidad internacional al pedir más tiempo para los inspectores de armas y que se han manifestado contra el «cambio de régimen». En el espíritu de reconciliación de la posguerra que los diplomáticos siempre intentan fomentar, no debemos reconciliarnos con la tímida y malograda idea de que el orden mundial requiere ceder ante los Estados irresponsables que aterrorizan a sus propios ciudadanos y amenazan a los nuestros.

Hace unos días, Shirley Williams censuró durante un programa de la televisión que la coalición de los países dispuestos a intervenir utilicen la fuerza para liberar a Irak. Mujer decente, seria y noble, seguramente se habrá unido a la oposición al escuchar argumentos tan convincentes que superaban las razones morales para derrocar al régimen de Sadam. Para Lady Williams (y para muchos otros), lo que ha inclinado la balanza de la opinión sobre esta guerra es la idea de que sólo el Consejo de Seguridad de la ONU puede legitimar el uso de la fuerza. Da igual que las tropas se empleen únicamente para poner en vigor las exigencias de la propia ONU. No basta una coalición de democracias liberales dispuestas a intervenir. Si cualquier institución o coalición que no sea el Consejo de Seguridad de la ONU emplea la fuerza, incluso como último recurso, no prevalecerá el derecho internacional, sino la «anarquía», y se destruirán todas las esperanzas de un orden mundial.

Esta es una idea peligrosamente errónea que conduce inexorablemente a poner importantes decisiones morales, e incluso existenciales y político-militares, en manos de países como Siria, Camerún, Angola, Rusia, China y Francia. Cuando su postura fue rebatida con el argumento de que si una política es aceptable y cuenta con la aprobación del Consejo de Seguridad, por qué iba a ser ahora errónea sólo porque la China comunista, Rusia o Francia o una pandilla de pequeñas dictaduras se negaran a dar su consentimiento, Shirley Williams volvió a insistir en la primacía del «orden» sobre «la anarquía».

¿Pero es capaz el Consejo de Seguridad de garantizar el orden y de salvarnos de la anarquía? La Historia indica que no. La ONU surgió de las cenizas de una guerra que la Liga de las Naciones no pudo impedir. Simplemente no estaba en condiciones de enfrentarse a Italia en Abisinia y, mucho menos -de haber sobrevivido a aquel desastre-, de plantar cara a la Alemania nazi.

Pero en el vertiginoso periodo posterior a la victoria de los aliados, la esperanza de que la seguridad fuera un proyecto colectivo quedó encarnada en el Consejo de Seguridad de la ONU, con resultados lamentables. Durante la Guerra Fría el Consejo de Seguridad permaneció completamente paralizado. El imperio soviético fue derribado y Europa del Este liberada, pero no por la ONU, sino por la madre de todas las coaliciones: la OTAN. Aparte de pequeñas escaramuzas y de misiones de pacificación esporádicas, la única ocasión en que el Consejo de Seguridad actuó durante la Guerra Fría fue al emplear la fuerza para detener la invasión de Corea del Sur, pero esto ocurrió sólo porque los soviéticos no estuvieron presentes en la sala para vetar la resolución. No volvieron a cometer el mismo error.

Ante las múltiples agresiones de Milosevic, la ONU no fue capaz de detener las guerras en los Balcanes, y ni siquiera de proteger a las víctimas. Fue necesario crear una coalición de países dispuestos a intervenir para salvar a Bosnia de su extinción. Y una vez finalizada la guerra, la paz se logró en Dayton, Ohio, no en la ONU. No fue la ONU la que acudió al auxilio de los musulmanes de Kosovo: su causa nunca obtuvo la aprobación del Consejo de Seguridad. Reino Unido, no Naciones Unidas, salvó las Malvinas.

El nuevo siglo presenta ahora nuevos desafíos a las esperanzas de un nuevo orden mundial. No podremos vencer ni contener a los terroristas fanáticos a menos que podamos llevar la guerra a los territorios desde los cuales lanzan sus ataques. Esto requerirá a veces el uso de la fuerza contra Estados que dan cobijo a terroristas, como hicimos al destruir el régimen de los talibán en Afganistán.

Los más peligrosos de estos Estados son aquéllos que también poseen armas de destrucción masiva. Irak es uno de ellos, pero hay otros. Cualquier esperanza de convencerlos de que dejen de apoyar o proteger a los terroristas depende de la certeza y la eficacia con las que nos enfrentemos a ellos.

La incapacidad crónica del Consejo de Seguridad para poner en vigor sus propias resoluciones es inconfundible: simplemente no reúne las condiciones para cumplir esta tarea. Sólo nos quedan las coaliciones de los países dispuestos a intervenir. Lejos de menospreciarlos clasificándolos de una amenaza contra el nuevo orden mundial, debemos reconocer que son, a falta de algo mejor, la mayor esperanza de ese orden, y la verdadera alternativa a la anarquía del lamentable fracaso de la ONU.



El año 2006 dio una conferencia en España sobre “la guerra, el terror y la democracia” invitado por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, dentro del ciclo La Revolución de la Libertad. A continuación reproducimos la entrevista que ha mantenido Libertad Digital con él:



P. ¿Se siente cómodo con el calificativo de “neoconservador”?



R. Bueno, no es el único que me han puesto. No hay mucho que yo pueda hacer al respecto. Pero entre las ideas que los neoconservadores definirían como propias están aquellas con las que me sentiría completamente cómodo. La caracterización de lo que son los neoconservadores hecha por otros es impropia, por no decir que es pura invención. Pienso en el neoconservadurismo más bien como el liberalismo clásico, con un énfasis en la libertad individual, el uso de todas las capacidades de las democracias para proteger y extender la democracia en el mundo, mercados abiertos, toda la panoplia de libertades de prensa, expresión, de organización, etc.



Cómo han llegado a ser demonizadas esas ideas gracias al calificativo de neoconservadurismo es un misterio. Creo que tiene algo que ver con el aumento del poder de los Estados Unidos, el resentimiento por la existencia de ese poder, y la búsqueda de explicación de la política exterior de los Estados Unidos, aparte de la obvia.



El ruso se está convirtiendo en un régimen autoritario. Por otro lado la política exterior estadounidense está basada en la extensión de la democracia y de las libertades. ¿Cuál será la política de los Estados Unidos sobre la reciente evolución rusa?



Tras la primera reunión con Putin, el Presidente Bush, que acababa de llegar al Despacho Oval, creía que había establecido un acuerdo con él. En un comentario famoso dijo que el acuerdo estaba cerrado. Le dije en una ocasión que debería replanteárselo y creo que no se lo está replanteando. La situación se está deteriorando, hay más presión sobre la prensa, hay más centralización del poder, y eso reresenta una tendencia preocupante.



Por otro lado, Putin da la impresión de ser un hombre que busca que Rusia adquiera respeto internacional, por lo que es posible aplicar cierta presión y creo que empezaremos a ver algo de presión real. Ya la hemos visto algo en los dos últimos encuentros entre los dos Presidentes, pues cuando se enfrentan a la prensa la mayoría de las preguntas se refieren al deterioramiento de la cultura civil y de la democracia en Rusia.



Putin se da cuenta de ello y pretende manipular la situación. Intentará mantener el poder expandido que ya ha conseguido, mientras pone la mejor cara de lo que es, en realidad, una concentración de poder de lo más inapropiado.



P. ¿Qué opinión tiene de la decisión del Gobierno español de abandonar Irak y de animar a otros Estados a hacer lo mismo?



R. Yo tengo dos reacciones al respecto. La primera se refiere a la sustancia de la decisión, y la segunda a la forma en que el gobierno español se condujo en este asunto. En primer lugar, fue decepcionante que un acto de terrorismo pueda llevar a una nación digna a retirarse. Incluso los oponentes a la guerra deberían haberse sentido muy incómodos con la idea de que la nación española podría huir tras haber sido atacada. La reacción de otros países habría sido exactamente la contraria: “no nos echarán”. Si la guerra hubiera sido el motivo de los atentados. Pero no es obvio que ese fuera el motivo. No es obvio hoy que el motivo para los atentados en Madrid fuera la participación en la coalición internacional, dada la implicación de numerosos marroquíes en ellos y teniendo en cuenta que no está claro que tengan algún tipo de interés en Irak. De modo que fue un abandono del orgullo de la nación española.



El modo en que se hizo fue amateur, y lo dejaré ahí. Era un gobierno joven, pero hay formas, dentro de la política diplomática, cuando has formado parte de una alianza con otros países, que son justas con tus compañeros de alianza. Y la forma adecuada de hacerlo hubiera sido realizando una consulta apropiada a los estadounidenses, a los británicos, a los polacos, a los daneses, a otros... Incluso si la decisión hubiera sido la de retirarse, se podría haber hecho de un modo que resultara respetuoso con los intereses políticos y las preocupaciones de tus amigos y aliados. Y estoy seguro de que a España le gustaría ser tratada de ese modo si la situación fuera la contraria. Así que se ha producido un daño a la reputación española. Todos los gobiernos son respetuosos, incluso después de un cambio en las urnas, de los compromisos adquiridos. Ello no quiere decir que las cosas no se puedan cambiar, pero hay formas de hacerlo.



P. ¿Está pensando el Gobierno de los Estados Unidos en reformar el Tratado de No Proliferación de armamento nuclear para prohibir a ciertas naciones que produzcan material nuclear?



R. Bien, el Tratado de No Proliferación (TNP) es una medida limitada. Y está basado en un programa de principios de los 50’ olvidado hace mucho tiempo, llamado el programa atómico por la paz. Y la idea era que, dado que el material nuclear puede servir tanto para la producción de energía como para producir bombas, los Estados Unidos, que entonces eran los líderes de la energía nuclear, compartiría parte de esa tecnología con países que la utilizarían para propósitos pacíficos. Y el TNP se creó a partir de ahí.



Este es un concepto ideal en una comunidad de democracias, en las que puedes contar pues son abiertas, tienen una prensa libre, y cuentan con el generalizado deseo de la gente de no construir armas. No funciona tan bien cuando los regímenes tienen dictadores como los de Irán o Corea del Norte, u otros, en los que no puedes confiar que mantengan los compromisos que adquieren.



Lo que nos estamos planteando ahora es que, si bien es cierto que el TNP no prohíbe el enriquecimiento de material nuclear como tal, sí prohíbe la producción de armas nucleares. Y si no confías en los compromisos adquiridos por un gobierno, incluso si ha firmado el Tratado de no proliferación, y te preguntas qué te puede asegurar que ese gobierno mantendrá sus compromisos, se hacen necesarias algunas limitaciones añadidas.



El terrorismo islámico parece ser la amenaza más importante para la paz global. ¿Cuáles son las claves para luchar eficazmente contra el terrorismo islámico?



Lo primero que hay que hacer es entenderlo. Y entender el complejo haz de motivaciones que llevan a una persona joven a convertirse en un terrorista suicida. Y las motivaciones, por ejemplo, de Ben Laden para reclutar terroristas suicidas, que no son las mismas, ni mucho menos. Por lo que se refiere a los líderes, tenemos que enfrentarnos a un hecho muy desagradable y es que sus motivaciones son profunda e intensamente ideológicas. Y no se van a erradicar de forma fácil, ya que su intensidad es como la del nacional socialismo o el comunismo. Tienen una visión, una visión utópica si quiere, de un mundo en el que todos subscriben la Sharía o ley islámica y querámoslo o no todos vivimos bajo esta norma.



Lógicamente, esto no es aceptable para la mayoría de la gente, incluyendo la mayoría de los musulmanes, que no están dispuestos a abrazar formas especialmente estrictas de represión; piense en las mujeres, por ejemplo. De modo que tiene que ser tratado como lo que es, un movimiento ideológico profundo e intenso, que ha adoptado la violencia, y la violencia extrema, como un medio. Y ellos se ven a sí mismos en guerra contra los infieles. Es una guerra santa.



Hay dos cosas esenciales para derrotarlos. La primera de ellas, y hemos empezado por ahí, consiste en privarles de santuarios. Del cobijo y el apoyo de Estados. Si cuentas con una oficina con un sistema de comunicaciones y un territorio en el que operar, e instalaciones en las que puedas albergar a quienes reclutas de todo el mundo y traes a tu base de operaciones; si puedes acumular dinero e información dispersa, y realizar labores de inteligencia y todo lo que es necesario para una empresa de estas dimensiones, puedes llevar a término ataques de cierta escala.



Si estás escondido en una cueva en algún lugar, porque estás siendo perseguido dentro de un territorio al que te has visto forzado a esconderte. Si no puedes comunicarte de forma electrónica porque tus comunicaciones podrían estar interceptadas y resulta difícil acceder a las fuentes de financiación, entonces el ámbito de actuación se reduce dramáticamente. El cambio en la política de los Estados Unidos de perseguir a los terroristas a perseguir a los Estados, que se efectuó con el 11 de septiembre, es muy importante y hará el problema mucho más manejable.



En segundo lugar, necesitamos hacer todo lo que esté en nuestras manos para movilizar a la gran mayoría de musulmanes que no se ve en una guerra santa con Occidente. Y a menudo han estado demasiado callados, por estar intimidados. Necesitan que les apoyen. También es su lucha, y en muchos sentidos es mucho más su lucha que la nuestra, porque nosotros no permitiremos a los terroristas alcanzar sus fines en nuestras sociedades, pero ellos podrían tener éxito en conseguir sus fines en sociedades cuya población es mayoritariamente, y en algunos casos exclusivamente, musulmana. Así que es una batalla que los musulmanes tienen que luchar por sí mismos.



Ahora que ha muerto Yasser Arafat, parece haber renovadas oportunidades de paz en Oriente Medio. ¿Cuáles deberían ser las condiciones para una paz permanente en la zona?



La condición más importante sobre todas las demás es la aceptación por ambas partes de los derechos legítimos de una nación y de la otra. Y eso exige que los palestinos reconozcan que hay un Estado judío llamado Israel, y que no alberguen la ambición de su destrucción. Ya sea una pretensión articulada, como lo estaba en el Estatuto Palestino, ya sea de forma oculta, como era el caso incluso de Yasser Arafat, que decía cosas que implicaban que esa no era ya la tarea de los palestinos, pero que afirmaba que debía mantenerse en su Estatuto.



Para mí esta es la cuestión crucial. Porque yo creo que los israelitas en su inmensa mayoría (y en democracia lo que importa es lo que diga la mayoría) están dispuestos, incluso deseosos, de una coexistencia pacífica con un Estado Palestino. Están, no obstante, temerosos de que ese Estado palestino se convirtiera en un instrumento para su destrucción, por lo que quieren garantías de seguridad. Por cierto que esa regla de la mayoría no tiene contrapartida en el lado palestino, donde lo que importaba era lo que decía Yasser Arafat y un grupo de gente que le rodeaba. Pero Israel es el único Estado moderno que ha sufrido un ataque en su contra por parte de varios países que en varias ocasiones abiertamente, y en cualquier caso de forma soterrada siempre, están dedicados a su destrucción. Ellos están lógicamente preocupados por su seguridad.



Y déjeme añadir una cuestión más. El movimiento hacia instituciones abiertas y a la democracia en el lado palestino es crítico. Porque creo que si los palestinos se expresan por medio del voto, por más que no les gusten los israelitas, y no importa el resentimiento que alberguen, no creo que quieran continuar en las condiciones actuales, que no son buenas tampoco para ellos. Creo que si fueran libres de elegir elegirían una reconciliación entre Estados.



P. ¿Hay una Europa nueva y una vieja?



R. Bueno, eso fue una breve exposición de la diferencia entre los poderes de una Europa continental establecida, unos dirán que osificada, y los países liberados recientemente de la Europa del Este. Es fácil dar la libertad y la democracia por ganada cuando llega de un modo sencillo. Pero no ha llegado de forma fácil a los polacos, los checos, los húngaros y otros. Y su disposición a enrolarse en los esfuerzos transatlánticos para extender la libertad, tenía un cariz joven y creo que de ahí viene la designación de la nueva Europa. Hay un sentido más dinámico y abierto políticamente, y desde luego económicamente entre varios de los nuevos miembros de la Unión Europea. Me llama la atención cómo un simple comentario como ese haya tocado claramente la fibra equivocada.



P. ¿Podríamos vivir sin las Naciones Unidas?



R. Bueno, para muchas cosas estamos forzados a vivir sin las Naciones Unidas, porque las Naciones Unidas son incapaces de actuar. Pero ¿Podríamos vivir sin el símbolo de las Naciones Unidas? Yo pienso que lo que la mayoría de la gente en el mundo desarrollado está pensando es en el concepto de Naciones Unidas en lugar de la realidad de la institución con base en Nueva York, Ginebra, Viena y otros sitios. Piensan en una institución global con valores humanos, que une a la gente y que ayuda a la consecución de la paz en el mundo. Y resulta muy difícil oponerse a ese concepto.



Pero las Naciones Unidas se han quedado ¡tan lejos! de conseguir esos objetivos. Y por un montón de razones; algunas vienen de las estructuras heredadas de la institución en sí misma, como el que se acoja a todo el abanico de naciones, incluidas las dictaduras más brutales. Por tanto nunca se va a convertir en el instrumento para las democracias liberales que a muchos de nosotros nos gustaría ver. También está construida sobre el concepto de primacía de la soberanía nacional, por lo que la ONU nunca tiene la justificación para intervenir en lo que se consideran asuntos internos de otras naciones, lo que significa que se queda en las fronteras cuando se están llevando a cabo cosas terribles, con muy raras excepciones.



La ONU se estableció tras la segunda Guerra Mundial, en gran parte con el recuerdo de agresiones de ejércitos nacionales traspasando las fronteras nacionales y en gran parte con el objetivo de evitar estas agresiones que, cabe decir, eran la mayor amenaza en el siglo XX. En el Siglo XXI la principal amenaza no es que los tanques traspasen las fronteras; estamos mucho más amenazados por el terrorismo, por ejemplo. Y los mecanismos de las Naciones Unidas hacen muy difícil al organismo tratar ese asunto; y de hecho la incapacidad de las Naciones Unidas de llegar a una definición de terrorismo es una indicación de lo difícil que resulta.

Y finalmente, las Naciones Unidas hacen cosas que sólo pueden calificarse de estrafalarias, como nombrar a un país sin respeto por los derechos humanos como presidente de la comisión de derechos humanos, o a regímenes como el de Sadam Husseín presidiendo la comisión de desarme. Mientras la estructura de la propia institución no se rija con criterios más elevados, que eviten que ocurran este tipo de cosas, tendrá una utilidad muy limitada.

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Al Sadr Pide a las Fuerzas Estadounidenses que Abandonen Ya Iraq


Al-Manar
23/01/2010

El líder shií de Iraq, Muqtada al Sadr, ha pedido a las fuerzas de ocupación de EEUU en Iraq que abandonen el país tan pronto como sea posible.

Según el canal de televisión Al Alam, el alto clérigo iraquí hizo esta declaración ayer viernes.
Al Sadr ha exigido además a EEUU que detenga su intervención en los asuntos internos de Iraq.

El influyente clérigo pidió también que el gobierno iraquí emprenda acciones para obligar a las fuerzas de ocupación a abandonar el suelo iraquí.
EEUU anunció el sábado 16 de enero que desplegaría 21.000 soldados dentro y alrededor de la región del Kurdistán, en el norte de Iraq, a pesar del acuerdo de seguridad que existe entre Bagdad y Washington.

Según el jefe de las fuerzas estadounidenses en el norte de Iraq, Anthony Cucolo, 21.000 soldados norteamericanos serán desplegados en Kirkuk y Mosul a principios de este mes.

Cucolo afirmó además que el despliegue iba dirigido a evitar lo que él calificó de “posibles tensiones árabe-kurdas.”

El despliegue es contrario a un pacto de seguridad, conocido por el nombre de Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas (SOFA), que fue firmado el 17 de noviembre de 2008 por el ministro de Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, y el entonces embajador de EEUU, Ryan Crocker.

Según el SOFA, las tropas de EEUU tendrían que abandonar las áreas urbanas

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Hezbollah, Irán y Yumblatt Condenan las “Odiosas” Declaraciones de Kouchner


Batoul Wehbe
Al-Manar
23/01/2010

En una declaración el viernes, Hezbollah condenó las declaraciones del ministro de Exteriores francés con respecto a Israel tras su encuentro de ayer con el primer ministro libanés, Saad Hariri.

“Israel es nuestro amigo y si hubiera una amenaza a Líbano, ella provendría de una aventura militar llevada a cabo por Hezbollah en interés de Irán,” dijo el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner.
Hezbollah añadió que las posiciones de Kouchner se oponen a los informes de Naciones Unidas sobre las violaciones israelíes. Asimismo, la declaración dijo que el ministro de Exteriores francés está encubriendo las agresiones israelíes y que sus posiciones contradicen la pasada resistencia de Francia a las ocupaciones.

Hezbollah concluyó señalando que Kouchner es un cómplice de Israel y apoya a este último en sus agresiones contra Líbano. La declaración llama a las autoridades francesas a ser más responsables, especialmente teniendo en cuenta que ellas pretenden que les importa la soberanía de Líbano.

Teherán también rechazó las acusaciones de Kouchner de que podría alimentar la inseguridad en el sur de Líbano debido a una “crisis interna”, utilizando a Hezbollah para crear un conflicto con Israel.

El Ministerio de Exteriores de Irán condenó tales declaraciones. “Kouchner ha realizado aparentemente estos comentarios bajo la influencia de los israelíes,” dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ramin Mehman-Parast. Él añadió que tales enfoques “imprudentes” de los franceses no servían a los intereses del gobierno de unidad nacional de Líbano y sólo servían para favorecer la agenda israelí.
“Está claro para todo el mundo que el régimen sionista es la causa raíz de las amenazas y la ocupación. Este régimen ataca a gente inocente cada día y les priva de sus derechos básicos,” señaló.

Por su parte, el líder del Partido Socialisa Progresista, Walid Yumblatt, dijo en una entrevista con As Safir el sábado que estaba en desacuerdo con la declaración de Kouchner de que Irán podría exportar su crisis interna a Líbano incitando a Hezbollah a lanzar una guerra contra Israel.

El líder del PSP dijo que el arsenal de Hezbollah es una garantía fundamental para confrontar un posible ataque israelí, en particular, según Yumblatt, después de los comentarios del presidente de EEUU, Barack Obama, sobre la dificultad de alcanzar un acuerdo de paz en Oriente Medio.

Yumblatt señaló que los libaneses se muestran de acuerdo en varios principios, de los cuales la estrategia de defensa nacional es el más importante. “Más que nunca creemos que la estrategia de defensa ha sido diseñada para combatir cualquier agresión,” añadió.

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Zelaya confirma que saldrá de Honduras el miércoles y partirá a República Dominicana


Abandonará el país como un ciudadano común y regresará “cuando la reconciliación nacional lo permita"

24-01-2010
Telesur / Agencias

El presidente constitucional del Honduras, Manuel Zelaya, anunció este sábado que para el próximo miércoles saldrá “como un ciudadano común” desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde permanece desde el 21 de septiembre, y partirá a la República Dominicana donde se reunirá con su homólogo Leonel Fernández.
Zelaya señaló que luego de eso regresará a Honduras para enfrentar a la justicia cuando haya “jueces probos” que puedan ser equilibrados y no sean los “verdugos” que ya lo condenaron sin haber tenido un juicio justo.

“El 27 de enero saldré como un ciudadano común mediante el acuerdo firmado el miércoles por (el ganador de las cuestionadas elecciones hondureñas Porfirio) Lobo y (el mandatario dominicano Leonel) Fernández, luego de cumplir mi mandato presidencial”, expresó Zelaya a Radio Globo.

Advirtió que “regresaré al país, cuando la reconciliación nacional lo permita, a presentarme a la justicia. No lo hago ahora porque se crearía otra crisis debido a que hay jueces que son mis verdugos, y como tales ya me condenaron”.

Señaló que “por defender mis derechos duermo desde hace cuatro meses en un colchón en el piso y en una pequeña habitación de la embajada brasileña. Y volveré cuando haya calma en el país y existan jueces probos e independientes”.

El pasado 28 de junio, el presidente legítimo de Honduras fue víctima de un golpe de Estado militar liderado por el gobernante de facto Roberto Micheletti, luego fue expulsado a Costa Rica.

Luego el 21 de septiembre regresó a Honduras clandestinamente para continuar con su lucha de retornar el poder.

Siendo violados sus derechos e irrespetando la normativa legal, el 29 de noviembre se realizaron los comicios presidenciales pese al rechazo de buena parte de la comunidad internacional, donde resultó ganador Porfirio Lobo.

El electo en los cuestionados comicios garantizó durante la reunión sostenida con Fernández en República Dominicana que al asumir el poder, el próximo 27 de enero, otorgaría a Manuel Zelaya un salvoconducto para viajar a la isla caribeña, el presidente constitucional hondureño catalogó la acción como un buen gesto.

Zelaya indicó que Fernández le informó por vía telefónica sobre el acuerdo suscrito con Lobo, que le permitirá viajar al país y dijo que está esperando el documento firmado por ambos mandatarios.

“Para mí es un buen gesto de Porfirio Lobo, siento que lo hace para desmarcarse de la dictadura de Roberto Micheletti”, indicó Zelaya.

Según el Acuerdo para la Reconstrucción Nacional y el Fortalecimiento de la Democracia en Honduras firmado entre Lobo y el presidente Fernández, Zelaya, su familia y los integrantes de su círculo más íntimo podrán viajar a la República Dominicana en calidad de huéspedes distinguidos.

Zelaya irá al aeropuerto escoltado por diplomáticos y activistas pro derechos humanos no gubernamentales.

“Así lo haremos para evitar problemas de seguridad”, dijo este sábado el presidente del Comité de Derechos Humanos, Andrés Pavón. “Esperamos que los militares y policías, que rodean a Zelaya, sean retirados esa fecha de la sede diplomática de Brasil”.

El salvoconducto permitiría a Zelaya trasladarse el mismo 27 de enero a República Dominicana en compañía del presidente Fernández, luego que éste último asista a la investidura de Lobo y, una vez en el país caribeño, tendrá la libertad de viajar a otra nación si así lo desea.

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El partido ecopacifista alemán ha sido devorado por el sistema


30 aniversario de los Verdes: Fischer es hoy asesor de BMW, Siemens y consorcios energéticos

24-01-2010
Rafael Poch
La Vanguardia

Una de las primeras imágenes que percibí de Europa al regresar tras veinte años de ausencia, fue la foto del ex líder verde alemán Joschka Fischer con traje de Armani acudiendo al estreno de la última película de James Bond con su última esposa, treinta años más joven. Este mes Alemania ha celebrado el 30 aniversario de la fundación de los verdes, el 13 de enero de 1980 en Karlsruhe, y pocas fotos retratan mejor que esa de Fischer el estado de cosas en el viejo y socialmente dormido continente.

En 1980 los verdes eran la coalición apache de un movimiento de protesta, un "partido antipartido" compuesto por ecologistas y pacifistas, feministas, cristianos, gente del área "K" (comunistas, sector ladrillo), contraculturales y todo lo que había surgido del 68 alemán y contribuyó a democratizar un Estado de tradición gendarme y preocupante pasado. Treinta años después, el partido es un manso instrumento del establishment, que durante su paso por el gobierno federal (1998-2005) se situó a la derecha del SPD de Gerhardt Schröder, abrazó fórmulas neoliberales y el atlantismo.

En 1983 los verdes ingresaron por primera vez en el Bundestag y en 1985 Fischer se convirtió en el primer ministro verde de un estado federal (Hesse), y, a partir de 1998 en vicecanciller y Ministro de Exteriores. Los verdes de Fischer fueron decisivos para regresar a la (anticonstitucional) intervención militar alemana en el mundo; primero contra Serbia, para evitar lo que Fischer definió como "un segundo Holocausto", y luego en Afganistán, en el Índico, y donde haga falta para garantizar el "acceso" de Alemania a suministros energéticos y rutas comerciales, como dice la Canciller Merkel.

Por el camino muchos sustituyeron el colorido jersey de lana gruesa por el Armani y la corbata. Fischer es hoy asesor de BMW, Siemens y consorcios energéticos, el abogado y ex secretario de Estado Rezzo Schlauch es consejero de (EnBW), una de las grandes empresas de centrales nucleares, y su colega el también ex Secretario de Estado Matthias Berninger se dedica a promocionar la imagen en Europa de la multinacional americana de chucherías "Mars Inc.". Sería absurdo reducir el actual Partido Verde a esta serie, pero en su actual estado el partido se parece más a una versión modernista del FDP, el partido liberal, que a lo que fue en sus orígenes.

Nada ilustra mejor su ausencia de principios ideológicos que su debate sobre con quién aliarse, con la derecha o la izquierda. El Partido cabe en las dos. Gobierna con la izquierda en Berlín, pero con la derecha en Hamburgo y el Sarre. Fueron ellos quienes introdujeron la cuota de mujeres en cargos, hoy generalizada, el irreversible rechazo a la energía nuclear -hoy Merkel sólo habla de prolongar la vida de las centrales en servicio sin atreverse a ir más lejos- y algunas otras cosas, pero en su historia, lo más significativo quizá no sea lo que han aportado, sino lo que han confirmado con su transformación. En los años ochenta el sociólogo Oskar Negt explicaba que en la historia de la socialdemocracia alemana no es el partido el que conquista el Estado, sino el Estado el que conquista el partido. Nadie como los verdes confirma hoy esa tradición nacional, de la que el realismo conformista y un "leal" ("Kaisertreu") atlantismo, son la lógica consecuencia.

http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20100123/53875659769/el-partido-ecopacifista-aleman-ha-sido-devorado-por-el-sistema-fischer-estado-alemania-siemens-arman.html

Hitos de una transformación

1980: Fundación en Karlsruhe y primera entrada en un parlamento regional (5,3% en Baden Württemberg)

1983: Ingreso en el Parlamento federal con un 5,6% de los votos y un programa anti Otan y anti centrales nucleares.

1984: Ingreso en el Parlamento Europeo con un 8,2% de los votos.

1985: Comienza la discusión entre "realistas" y "fundamentalistas" sobre la oportunidad de coaliciones con el SPD. Joschka Fischer, primer Ministro de medio ambiente verde en Hesse.

1989: Inicio del gobierno de coalición SPD-verde en Berlín Occidental.

1990: Los verdes se quedan fuera del primer Bundestag de la Alemania reunificada, tras una torpe campaña cuyo lema era, "Todos hablan de Alemania, nosotros del clima".

1994: Regreso al Bundestag (7,3% de los votos).

1998: Inicio de la coalición con el SPD en el gobierno federal.

1999: Apoyo a la intervención militar contra Serbia.

2001: Apoyo a la "guerra contra el terror" y la intervención en Afganistán.

2003: Apoyo al recorte neoliberal del generoso Estado social alemán.

2008: Primera coalición de gobierno regional con la derecha (Hamburgo)

2009: Segunda coalición de gobierno regional con la derecha (Sarre). 10,7% de los votos en las elecciones generales.

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El Rey y el niño - Haití


22 de enero de 2010
Urda Alice Klueger (Desde Blumenau, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
Traducción: Raúl Fitipaldi, de AMÉRICA LATINA PALABRA VIVA

(Para Didier Dominique y el pueblo de Haití)

(y para mi padre, Roland Klueger, que cumpliría 88 años hoy.)

Érase una vez un rey y un niño. Me pongo a pensar si hay alguna palabra que signifique, al mismo tiempo, agotamiento, terror, desesperación y desesperanza, todo esto sumando y elevado a la décima potencia, pero no encuentro tal palabra. Sólo que era justo así que estaba el niño: tenía dos años, se encogía con los ojos catatónicos en el vacío de una vereda enseguida del terremoto de Haití, y apareció en televisión.

Eran tantos en desesperación alrededor de él, eran tantos… Eran tantos los muertos en torno a él, eran tantos… ¿Quién lograría prestar atención en aquel otro niño dentro de tanta desgracia, a no ser aquel ojo malicioso de una televisión, que agarró al niño y lo puso en mi regazo, sin que subiese qué hacer con él?

Érase una vez un rey y un niño. El rey era pura salud, garbo e hidalguía: vestido con trajes tribales, tenía en el cuerpo los mismos dibujos en blanco, negro y rojo que también estaban en el escudo de cuero que aseguraba en la mano izquierda, pues en la derecha aseguraba la lanza segura y certera que lo había tornado rey tamaña su pericia al cazar al león. Él era grande y tenía una gran espalda, pero mayor aún era su fama, pues no sólo al león enfrentaba: cuando su pueblo tenía hambre, él afrontaba hasta los grandes elefantes, y todos vivían felices en su reino, bien alimentados y saludables, y el rey era feliz también.

Convencido del poder de su felicidad y de su Lanza, el rey nunca entendió cómo le cayó encima aquella red que lo había despojado de su escudo, de su lanza, de su fuerza y de su libertad- como tantos otros de su tierra, tuvo que curvarse a la chivata del traficante, aceptar la gargantilla y las esposas de hierro, resistir a la larga caminada de la zigzagueante cadena hecha de gente y de hierros, vivir el envilecimiento del barco negrero.

La salud antigua le dio fuerzas para llegar vivo a aquella tierra de degradación, de esclavitud, y crueles hombres blancos de otra lengua, a fuerza de chicote, lo subyugaron y é tuvo que curvarse, sin lanza, sin pintura, sin escudo, y cultivar la caña que producía el azúcar, el ron y la riqueza de aquellos usurpadores de su libertad. Él nunca más fue feliz; nunca más supo de su pueblo y su pueblo nunca más supo de él, y sólo lo que había de bello era el mar de aquella tierra, todo verde, azul y transparente. Hubo, también, una mujer que reconoció en él a hidalguía manchada, y antes de morir prematuramente, el rey tuvo un hijo, negro y lindo como él, y que en verdad era un príncipe – pero fue un príncipe que nunca tuvo una lanza y que no conoció los dibujos y los colores tribales – al revés de leones, sólo hubo para él el látigo del torturador.

Otros príncipes fueron generados en la descendencia del rey, en aquella tierra que parecía incrustada en un mar de turmalinas, y todos tuvieron la vida miserable de esclavo, mientras sus señores tenían vidas cortesanas de poderosos.

Un día, ya no se podía soportar más. Ellos eran más de 500.000 negros, y los señores eran 32.000, seguros de que la fuerza del látigo mantendría aquella situación indefinidamente. ¡Y conquistaron la libertad!

Haití fue el primer país de la América dicha Latina a ser libre, a realizar la independencia, esto allá en 1804, antes de todos los demás. Es de imaginarse el frío que corrió en la espina de tantos otros colonizadores blanco: una república, y e negros? ¿Y si eso se transforma en moda? ¡Cuidado que de esclavos está lleno por esta América de mi Dios! ¿Qué hacer, ay, ay, ay?

En general, lo que se podía hacer eran independencias rápidas, hechas por blancos (y ellas sucedieron una después de la otra) y mucha matanza de negros, para evitar que la cosa trágica se repitiese y ensuciase el buen nombre de la dicha ¡civilización europea! Sé bien como fue esa matanza en Brasil: fue en la guerra de Paraguay, fue en la revolución Farroupilha… - no estoy enterada de cómo fue en los otros países, pero que la matanza fue grande, no hay duda. Y la “civilización” blanca casi pudo respirar, aliviada – sólo que había aquel pequeño país, aquel maldito pequeño país allá incrustado en el mar de amatista, el tal de Haití, que era un país de negros –y nunca que la tal “civilización” blanca podría dejar aquello allí para que floreciera de verdad – era demasiada afrenta.

Y en los dos últimos siglos Haití sufrió todo lo que es posible sufrir para que su cresta se quebrase: invasiones, dictaduras, golpes de Estado, la intromisión de los blancos yendo siempre hasta allá y intentando echar todo a perder, pero la valentía de aquel pueblo parecía indomable, y Haití, aún sin lograr florecer como debería, era exportador de café, de arroz, era el mayor productor de azúcar del mundo, era un país que tenía sus hijos bien alimentados a base de arroz, banana, los cerdos abundaban y producían platos deliciosos, acompañados de banana frita, manjar tan caribeño…

Fue ahora, ahorita, en tiempos de la violencia neoliberal, lo que nos lleva a 1980, que el complot de los blancos resolvió que ya no daba más, que era muy absurdo en plena América ver un país de negros sobreviviendo impunemente… Entonces fue programada la toma definitiva de Haití. Fue de aquellas cosas más malévolos que las mentes enfermas pueden programar en la búsqueda del lucro: de a poco, introdujeron las plagas necesarias en la isla incrustada en un mar de zafiro, y murieron todos los cerdos, y después todo el arroz, y después toda la banana, y después vino la plaga del café… Aquellos negros corajudos no sobrevivirían, ¡ah! ¡Eso no pasaría! Vivirían apenas para volver a la condición de esclavos, e igualito a los europeos, en 1885, que en el Tratado de Berlín, dividieron el mapa de África a base de regla, causando miles de desgracias que están sucediendo hasta hoy, los blancos del neoliberalismo agarraron el territorio de Haití y lo dividieron en 18 futuras zonas francas donde no habría ley, donde la Capital imperaría, y donde, las personas tan hambrientas que estaban horneando galletas de arcilla para poder tener algo en el estómago trabajarían, de nuevo, en régimen de esclavitud. Puede parecer que es una cosa distante, pero no es. El propio vicepresidente de Brasil, José Alencar, es alguien tan interesado en el asunto que hasta mandó a su hijo para allá a cuidar de sus futuros intereses imperialistas. Y el execrable apenas el otro día salió del hospital, después de algunas cirugías más, sonriendo para las cámaras de las televisoras y declarando que podría perder todo en la vida, menos el honor. ¿Qué honor puede tener un hombre así?

(No logro hurtarme de contar de qué forma el nefando honor del vicepresidente atacó directamente a mi familia, recientemente. En una sola tarde, una de las empresas de él, aquí en mi ciudad de Blumenau-Santa Catarina-Brasil, la Coteminas despidió a 600 empleados, como si nada. Tres primos míos, luchadores padres de familia, perdieron el empleo sin entender muy bien por qué – el por qué es fácil: en las nuevas fábricas que el “honrado” vicepresidente anda montando allá en las zonas francas de Haití, los nuevos empleados trabajarán por la décima parte del salario que mis primos ganaban – y el salario de mis primos ya no era gran cosa.)

Bien, entonces teníamos un Haití a la miseria, y entonces vino el terremoto. ¿Qué podría haber sucedido de mejor para el Capitalismo y el Imperialismo de Estados Unidos? Hasta el palacio presidencial de gobierno títere se cayó – de aquí para adelante es apenas tomar pose – ya no hay barreras. Al revés de ayuda humanitaria (que ellos no dieron ni a los flagelados del huracán Katrina, en su propio territorio) Estados Unidos está, descaradamente, delante de todo el mundo, haciendo una ocupación militar de Haití con su ejército, y todo parece tan bonito, con la Hilary yendo hasta allá para ver cómo están ayudando… ¡ayudando un cuerno! ¿Alguien vio alguna vez a Estados Unidos ayudando de verdad?

No dejo de loar tantos y tantos equipos de tantos y tantos países que están allí, realmente llevando ayuda humanitaria a aquel pueblo casi que en la nausea de la agonía – pero lo sinvergüenza de la Capital está allí, también, sonriendo de felicidad con su cara de calavera.

Y entonces el ojo de una televisión espía allá aquel niño de dos años arrasado por el agotamiento, por el terror y por la desesperación, encogido en un vacío de una vereda, y lo tira brutalmente en mi regazo – y cuando intento calmarlo arrimándolo a mi corazón, él me cuenta del rey, su antepasado – aquel niño molido por el Capital y por el terremoto es nada más nada menos que un príncipe, y su antepasado que fue rey y libre cazaba leones y elefantes y alimentaba a un pueblo – el niño sabía, la familia siempre fue repasando su secreto.

Cielos, cielos, ¿qué hicieron con las personas libres de África, que quisieron apenas continuar viviendo con dignidad en aquella isla de donde ya no podían salir? ¿Quién va a cuidar de aquel niño antes de que él retorne a la condición de esclavo de donde sus antepasados tanto intentaron salir?

Yo lloro, Haití, lloro por ti, y por tu niño, y por aquel rey. No sé hacer otra cosa además de llorar.

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Haití: La maldición blanca


22 de enero de 2010
Eduardo Galeano

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Préval.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor.

Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones.

Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del África.

El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: –¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? El anterior. Pues, que se restablezca–. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte.

A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar. En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York.

El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho.

No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia.

Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe. Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras.

País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios. Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.

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Entrevista a Kim Ives, periodista de Haití Liberté


"Este terremoto fue anticipado por otro terremoto político y económico impuesto por Washington"

24-01-2010
Amy Goodman
Democracy Now!


AMY GOODMAN: Ahora nos entrevistamos con Kim Ives, corresponsal de Haití Liberté, con quién hemos estado viajando y trabajando durante nuestra estadía en Haití. Lleva muchos años de vivir en Haití, entre viajes al exterior. Kim, no puedo decir, "bienvenida a Democracy Now!", pues, hemos estado juntos a lo largo de esta visita, pero ¡bienvenida a esta entrevista!

KIM IVES: Gracias, Amy.

AMY GOODMAN: Platiquemos de esta tremenda catástrofe, esta asolación. Por supuesto se trata de una catástrofe natural, pero ¿nos puede hablar de cómo ésta catástrofe cuadra con la realidad haitiana? El grado de devastación que estamos viendo no sólo tiene que ver con la naturaleza.

KIM IVES: No, en ningún momento. De hecho, este terremoto fue anticipado por un terremoto político y económico, cuyo epicentro se encuentra a 2.000 millas al norte, en Washington, DC, durante los últimos 24 años.

Podemos hablar, en primer lugar, de los dos golpes de Estado llevados a cabo durante un período de 13 años, respaldados por los Estados Unidos. Ellos impusieron regímenes títeres, los cuales el pueblo haitiano corrieron del poder. Pero, esos golpes de Estado y las posteriores ocupaciones militares por fuerzas extranjeras -prohibidas por la constitución haitiana- eran destructivos, no solamente al gobierno y soberania nacional, sino también para los gobiernos o asambleas legislativas locales, las alcaldias y las asambleas electorales locales encargadas de elegir un consejo electoral permanente. Nunca se constituyó ese consejo electoral permanente, sólo existe de forma provisional, y por por lo tanto, Préval, justo antes del terremoto, estaba haciendo caso omiso a la democracia popular al imponer su propio consejo electoral, que estuvo asegurando el dominio del partido de Préval.

AMY GOODMAN: Y para estar claros, cuando hablas de los dos golpes, los de 1991 y 2004, ambos resultaron en el despojo y destierro del Presidente Jean-Bertrand Aristide.

KIM IVES: Es correcto.

AMY GOODMAN: Y hablaste de la participación de los EEUU en esos golpes.

KIM IVES: Así es. Y en ambos casos las fuerzas armadas estadounidenses sacaron Aristide de Haití. La primera vez pasó su destierro en Washington, pero la segunda vez terminó en Sudáfrica, donde ha pasado estos últimos seis años.

Esos terremotos políticos impuestos desde Washington, fueron acompañados por los terremotos ecónomicos, las políticas que implementaron, porque el gobierno de Aristide manifestó una orientación nacionalista que pretendía a construir la autosuficiencia nacional de Haití, la que rechazó Estados Unidos. Ellos quisieron que se privatizaran las nueve industrias estatales y que se las vendieran a los inversionistas estadounidenses y extranjeros.

Hace unos 12 años, bajo la primera administración de René Préval, se privatizaron la Minoterie d’Haiti and Ciment d’Haiti, las empresas estatales productoras de harina de trigo y cemento. En cuanto al trigo, en estos momentos, tenemos una población hambriente. Podrías imaginar las posibilidades si el Estado contaba con una molina robusta para producir harina para que el pueblo tendría pan para comer. Se vendió esa empresa a una compañía de la cuál Henry Kissinger es un miembro de la junta directiva. Y punto seguido, se cerró la empresa. Ahora, Haití no cuenta con una molina de trigo, ni estatal, ni privada.

AMY GOODMAN: ¿Dónde consigue su trigo Haití? Éste es el país mas pobre en el hemisferio.

KIM IVES: Tiene que importarlo y una buena parte del trigo se importa de los EEUU.

El otro caso -con más ironia, Amy- es lo de la fábrica del cemento. Se trata de un país cuyos fundamentos geológicos consisten, mas que todo, en la caliza, que es el insumo básico del cemento. Es un país que absolutamente debería y podría tener una empresa productora del cemento, y la tuvo, pero fue privatizado y cerrado apresuradamente. Y comenzaron aprovechando los muelles de la que fue la empresa del cemento para importar el cemento. Así que cuando viajamos en este país y vemos los miles de edifícios de cemento derribados y aplastados, recordamos que éste es un país que va a necesitar millones de toneladas de cemento, y ahora será necesario importar todo ese cemento en vez de producirlo. Haití bién podría y debería exportar el cemento, y no importarlo.

AMY GOODMAN: Estamos hablando con Kim Ives de Haití Liberté, que acaba de publicar una edición nueva en medio de la catástrofe del terremoto. Hablaste de la compañía del cemento, la molina del trigo y las privatizaciones. Uno de los problemas mas dolorosos para la diáspora haitiana y para las familias en el exterior con seres queridos aquí en Haití, es que no han podido averiguar si estan vivos. No se han podido comunicar con ellos.

KIM IVES: Así es.

AMY GOODMAN: Y eso nos lleva al tema de la compañía de teléfonos.

KIM IVES: Exacto. Teleco fue la hoya de las empresas estatales en Haití. Durante el primer golpe de Estado de 1991-1994, los ingresos de Teleco mantuvieron el gobierno exiliado del Presidente Aristide. Y ahora vemos que, una semana antes del terremoto, se privatizó esa compañía. La vendieron a una compañía vietnamita, Viettel. Y si tuviéramos en este país una empresa nacional de teléfonos robusta y ágil, se hubiera evitado una buena parte de los problemas de comunicaciones que existen. Al contrario, todas las comunicaciones del país estan practicamente en las manos de tres compañías privadas de celulares: Digicel, Voila and Haitel.

AMY GOODMAN: Pero alguna gente podría argumentar que se privatizó la empresa hace una semana porque fue débil por culpa de sus dueños anteriores.

KIM IVES: Es precisamente lo que sucedió. Fue el gobierno haitiano, bajo el liderazgo de René Préval y sus ministros quienes sabotearon y socavaron la empresa. Hemos hablado de eso durante estos años. Me acuerdo, hace trece años llevamos una delegación aquí para platicar con los sindicalistas. Tenemos tanto tiempo de estar en esta lucha contra la privatización. Hablamos con un sindicalista de Teleco, un tal Jean Mabou, un dirigente sindical. Y Jean Mabou nos llevó a un cuarto lleno con equípos de telecomunicaciones modernos, nuevos. Él dijo, "tenemos estos equipos y no nos permiten instalarlos. Están socavando la compañía estatal con el propósito de privatizarla".

Y la ironia es que tenemos al lobo cuidando el rebaño. Y de esa manera, se socava la propiedad del pueblo en sus propias empresas estatales.

AMY GOODMAN: Kim, sabés que lamentablemente el mundo pone atención solo cuando hay catástrofes, y en este caso la atención del mundo está fijada en Haití. Comenzaste hablando de los dos golpes contra Aristide. Tal vez nos puedas dar un resumen breve de la historia de Haití desde 1804.

KIM IVES: Ok, en breve. 1804, la primera y última revolución exitosa de esclavos en la historia, la primera república negra en el mundo, la primera nación independiente de América Latina, que se convertió en piedra angular de todas las demás revoluciones. Y no fue hasta 60 años después que el gobierno de Abraham Lincoln la reconoció, después de la Guerra Civíl.

Luego, en 1915 los marines estadounidenses invadieron el país y se apoderaron del banco central y del gobierno. Se quedaron 19 años, hasta 1934. Después instalaron la Garde d'Haiti, la Guardia de Haití, que operó como un brazo de los marines para resguardar los intereses de Estados Unidos en Haití. La ocupación dió a luz en 1957 a la dictadura de Francois "Papa Doc" Duvalier, quien legó su título de presidente vitalicio a su hijo Jean-Claude Duvalier, cuando murió en 1971.

AMY GOODMAN: ¿Y el papel de los EEUU en esa historia?

KIM IVES: Los EEUU siempre respaldaron todos esos gobiernos por razones geopolíticos. Haití constituyó el baluarte principal contra el "expansionismo comunista" proveniente de la vecina Cuba. Por lo tanto, Estados Unidos sostuvo y apoyó militar y económicamente a los regímenes Duvalier, a pesar de la oposición del pueblo Haitiano.

AMY GOODMAN: ¿Una cleptocracia? ¿Se enriquecieron los dictadores a costa del empobrecimiento pueblo?

KIM IVES: Exacto. Y después, en 1986, se dieron que ese modelo estaba creando demasiados "Che Guevaras", demasiadas revoluciones en América Latina, y optaron en favor de estas elecciones de fachada para instalar dirigentes que eran supuestamente mas democráticos, pero eran elecciones compradas.

Haití fue el primer país en América Latina que derrotó ese esquema electoral promovido por los EEUU al elegir a la presidencia un párroco pobre, Jean Bertrand Aristide. Durante su toma de posesión el 7 de febrero de 1991, Aristide declaró la segunda independencia de Haití, debido a que Haití pretendía independizarse del dominio de los Estados Unidos y Francia. Y éstos respondieron a los ocho meses con un golpe de Estado. Lo mandaron al destierro. Y así comenzó el terremoto político y económico centrado en Washington y París de los últimos 24 años.

AMY GOODMAN: Así se dió el primer golpe contra Aristide. Lo mantuvieron en exilio durante tres años. Sucedió durante la administración de George H.W. Bush, pero continuó con la administración Clinton.

A propósito, uno de los compromisos principales de Aristide al llegar a la presidencia fue aumentar el salario mínimo.

Los oyentes de Democracy Now bien pueden recordar la segunda vez que fue elegido, en 2004, y secuestrado casi de inmediato por las fuerzas armadas y de inteligencia de los EEUU, pues acompañé una delegación a la República Centroafricana, donde botaron y dejaron prácticamente apresados al presidente y Mildred Aristide. Y Maxine Waters, congresista de Los Ángeles, y Randall Robinson, fundador de la organización TransAfrica, fueron a recoger a los Aristide de la República Centroafricana y a traerlos a Jamaica. Por último, terminaron en Sudáfrica, donde residen hoy. No pudieron regresar a Haití debido a la presión de parte de los funcionarios de Estados Unidos. Los entonces cancilleres, Colin Powell y Condolezza Rice afirmaron que Aristide no pudo regresar a este hemisferio.

Desde su exilio en Sudáfrica, el Presidente Aristide afirmó en una rueda de prensa que quiere regresar a Haití. He planteado esa inquietud a varias personas aquí en Haití. En Washington, el presidente Obama inmediatamente designó a los ex presidentes Clinton y Bush para dirigir el esfuerzo humanitario, afirmando que sus medidas no son partidistas. Entonces, ya surge la inquietud con respecto al retorno de Aristide. Los Estados Unidos controla el aeropuerto. El Primer Ministro Préval cedió el control sobre el aeropuerto a los EEUU. Pero, Aristide ha pedido regresar. ¿Qué opinás del imagen -para no decir los recursos- de los dos presidentes afirmando que el desastre rebasa las diferencias políticas, tenemos que reconstruir el país?

KIM IVES: Bueno, es el punto exacto. Estuve en frente al hospital general, ayer, donde vimos los horrores, hablando con una multitud en la esquina, y surgió este mismo punto. ¿Por qué no puede regresar el Presidente Aristide? Él quiere. Así dijo. Pero el gobierno no ha renovado su pasaporte diplomático, que ya venció. No le han otorgado un salvaconducto para regresar al país. Sólo eso se necesita.

Si el gobierno de Barack Obama o cualquier otro gobierno realmente tenía la disposición de dar apoyo aquí -tal vez mas que todos los C-130 con sus cargamentos, no solamente de alimentos y ayuda médica, sino también de montones de fusiles- podrían mandar un avión a Sudáfrica para recoger a Aristide y traerlo. Sería un gesto que crearía una onda expansiva, un contra-terremoto de esperanza y orgullo popular, que podría reconstituir la fuerza moral que el pueblo necesita para superar esta crísis.

AMY GOODMAN: Bueno, Kim Ives, quiero agradecerte por estar con nosotros, y hacer una pregunta más, y se refiere a las organizaciones populares en este país. ¿Quién tiene el poder aquí? ¿Cómo está organizándose el pueblo? En ese aspecto, se ha planteado constantemente el tema de la seguridad para justificar por qué no ha salido ayuda del área del aeropuerto -donde esta almacenada- y llegado a las comunidades. La ONU, por ejemplo, ha manifestado que no llegará hasta Léogâne, el epicentro del terremoto, hasta que se garantice la seguridad de esa zona.

KIM IVES: Es el meollo del asunto. La seguridad es un pretexto. Vemos en todas partes de Haití que la población se esta organizando en comités populares para limpiar, sacar los cadáveres de los escombros, construir campamentos de refugiados, establecer seguridad para los campamentos de refugiados. Ésta es una población que es autosuficiente, y lo ha sido desde hace muchos años.

Pero no es cuando un grupo de marines llegan con sus M-16 y comienzan pegándoles gritos. El escenario enfrente del hospital general ayer lo dijo todo. Las personas entraron y salieron del hospital para llevar comida a sus seres queridos, o con necesidades de ir al hospital, y un grupo de soldados de la 82 aerotransportada enfrente del hospital estuvo gritando a la multitud en inglés. No supieron que estuvieron haciendo. Crearon mas caos en vez de disminuirlo. Habría sido cómico si no fuera trágico.

No tuvieron por qué estar ahí. Claro, si había un ejército de pandilleros atacando a .la gente -que no se ha presentado aquí- tal vez podría traer esa gente. Pero en estos momentos, el pueblo no necesita marines, necesita medicamentos. Y esa cuadra resume lo esencial. Es la misma manera en que actuaron después del Katrina. Las víctimas son las que les dan miedo. Son "otros". Son los negros que realizaron la única revolución exitosa de esclavos en la historia. ¿Qué les puede inspirar mas pavor?

AMY GOODMAN: ¿Y las organizaciones comunitarias que existen aquí?

KIM IVES: Ah sí, las organizaciones comunitarias -ya la vimos la otra noche en la comunidad de Matthew 25, donde nos estamos hospedando. Un cargamento de alimentos llegó durante la noche sin preaviso. Se podía haber dado una batalla campal. Sin embargo, se comunicó con la organización popular local, Pity Drop, que movlizó sus militantes de inmediato. Salieron a establecer un perímetro y un cordón de seguridad. Formaron una fila con la 600 personas acampadas enla cancha de fútbol detrás de la casa, que también es un hospital, y repartieron la comida de forma ordenada y equitativa. Fueron completamente capaces. No necesitan a los marines. No necesitan a la ONU. No necesitan ninguna de esas cosas que los medios y Hillary Clinton y los cancilleres extranjeros nos aseguran que necesitan. Esas son cosas que el pueblo haitiano puede hacer por sí mismo y está haciendo para sí mismo.

AMY GOODMAN: Muchas gracias, Kim Ives.

Kim Ives escribe para Haiti Liberté.

Traducido por Michael Friedman

Fuente: http://www.democracynow.org/2010/1/20/journalist_kim_ives_on_how_decades

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