lunes, 12 de octubre de 2009

Berlusconi y la sociedad italiana


12-10-2009
Guillermo Almeyra
La Jornada

Silvio Berlusconi, como dicen los italianos, posiblemente è cotto (o sea, está ya cocinado), pero el verdadero problema no es él sino las condiciones sociales y las relaciones de fuerza que lo han hecho posible y le han dado una sólida mayoría que le permitió ser primer ministro en cuatro ocasiones y, por otra parte, la recomposición del bloque político-social del bloque de la derecha que lo está marginando tal como una corriente de agua fuerte margina un desecho flotante.

Porque es cierto que el individuo es un corrupto que hizo su fortuna con la mafia y con el poder, es un pervertido y amoral y, además, un payaso, pero lo era también cuando los poderes fácticos, arrastrando detrás de sí media Italia, votaron por él y en cuatro ocasiones le dieron el cargo máximo del Estado. A Berlusconi no lo están minando tanto sus escándalos financieros (que no son nuevos ni recién conocidos) ni su vida de emperador del Bajo Imperio romano constelada de prostitutas, proxenetas y de amantes menores de edad, ni sus relaciones con la mafia. Esos escándalos no sorprenden a los italianos, que los conocieron ya hace decenios con los democristianos y con el gobierno del socialista Bettino Craxi, con el cual comenzó a hacerse rico el actual candidato a la cárcel; es más, incluso un importante sector popular vota por Berlusconi no a pesar de dichos escándalos sino precisamente por ellos, porque de ellos se beneficia, como se beneficia con la mafia y la camorra, y porque su código moral no los condena. Lo que los franceses elegantemente llaman affaires de cu (es decir, el uso libertino del culo propio y de los ajenos) tampoco escandalizan a millones de machistas y de misóginos, y de machismo y misoginia están llenas la gran prensa popular y las principales revistas ilustradas mientras la pornografía adorna todos los kioscos de periódicos y en los colegios todos los días hay casos de alumnos que filman estupros de sus compañeras o coitos para colgarlos en Internet.

El racismo y la xenofobia han envenenado ya la mente de millones de italianos e incluso de obreros y no faltan cotidianamente los más odiosos crímenes racistas contra inmigrados ni el tratamiento racista de las noticias en los diarios serios. La mafia fue siempre un puntal de un padre de la patria tres veces pimer ministro y 11 veces ministro, el democristiano Giulio Andreotti, a quien también sostuvo en su momento el Partido Comunista italiano.

Por lo tanto, aunque media Italia repudia a Berlusconi, sobre todo por su política racista, antiobrera, favorecedora del gran capital, y encuentra en sus robos y su corrupción motivos para querer sacárselo de encima, no es solamente ese repudio lo que está acabando con la carrera política de Il Cavaliere. Porque 200 mil personas que manifiestan contra él en Roma no ocultan el hecho de que esa misma ciudad tiene un alcalde fascista, culpable de matonismo y terrorismo en el pasado, que fue elegido por mayoría popular en una elección muy reñida y concurrida.

¿Por qué entonces Berlusconi se está esfumando como el gato de Alicia en el país de las maravillas? En primer lugar, porque ya no sirve ni al gran capital, que está ligado al capital financiero internacional, ni al Vaticano. El primero habla violentamente en su contra mediante el Financial Times, The Wall Street Journal, The New York Times, pero también, en Italia, por el grupo empresarial que edita La Repubblica y el segundo le ha retirado el apoyo y le cava la tierra bajo los pies mediante el órgano oficial de la curia, Avvenire. Por su parte la Confindustria (la organización de los grandes empresarios) también lo ha abandonado. El aventurero ha causado demasiados daños a la economía italiana y ha aislado a la Italia del establishment de la Europa capitalista, que es indispensable para sacarla del desastre. También ha espantado a la curia, que está demasiado empantanada en los casos del cura Maciel y de la pederastia en los colegios católicos de todos los países como para permitir que el hijo dilecto de la Iglesia, el que ostenta sus siete tías monjas, aparezca desnudo en las tapas de las revistas rodeado de prostitutas bastante baratas. Por lo tanto, Berlusconi está herido por el fuego amigo, es decir, por una disputa interburguesa y por la lucha sorda que combate contra él, en la mayoría y en el gobierno, el fascista Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados, que aspira a sustituirlo. Fini, con el apoyo de los democristianos de derecha, del Vaticano, de la gran industria y de los financieros, busca crear un gran partido del orden, de tipo democristiano de derecha, que establezca reglas del juego capitalista y una ficción de moralidad y de normalidad indispensable tanto para los negocios como para la dominación.

Ante Berlusconi –si éste se viese obligado a huir al extranjero para no ser encarcelado como le sucedió a su padrino Bettino Craxi, también popular y aparentemente poderoso primer ministro– no aparece la sombra de una opción de izquierda, por moderada que sea, porque tal izquierda no existe: lo más probable es un gobierno de derecha ultraconservadora y clerical que blanquee el prostíbulo actual. Eso, de todos modos, llevaría a nuevas elecciones que podrían reservar sorpresas para los conspiradores, ya que Fini no tiene la popularidad de Berlusconi y el centralismo nacionalista de los fascistas choca con el cuasisecesionismo regionalista y antitaliano de la Liga Norte. Pero a favor de la derecha juega el factor de que Italia, por su papel secundario en Europa, la fragilidad de su economía, por el peso del Vaticano, y por la complicidad de Togliatti y el Partido Comunista italiano con los valores capitalistas, jamás tiró a la basura la putrefacta placenta del fascismo.

http://www.jornada.unam.mx/2009/10/11/index.php?section=opinion&article=030a1pol

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Premio Nobel al bombardeo humanitario y al golpe democrático


12-10-2009
John Brown
iohannesmaurus.blogspot.com

[Antichristus]


I sta pre dixerunt mei predicatores,

viri mei nominis et iuris cultores.

Hec mea gloria, quam diu predixere,


qua fruentur mecum, quicumque meruere,

Post eorum casum, quos vanitas illusit,

PAX ET SECURITAS universa conclusit."
(Esto predijeron mis predicadores/hombres que hablaban en mi nombre y cultivaban el derecho/Esta gloria mia que hace tiempo predijeron/de la que conmigo disfrutan quienes la mercecieron/tras la caida de aquellos que la vanidad engañara/ha establecido la PAZ y LA JUSTICIA universales)
Ludus de Antichristo ca 1160




Acaba de saltar -como se dice- la noticia: Barack Obama recibirá el premio Nobel de la Paz. Viene así a unirse a la lista de galardonados que incluye algunos turbios personajes o genocidas declarados como Kissinger o Menahem Begin. El mérito del presidente norteamericano: haber dado un nuevo impulso a la diplomacia en las relaciones internacionales y haber sostenido el maltrecho sistema de las Naciones Unidas.

Para quien crea aún que las Naciones Unidas son un instrumento de paz, baste recordar las sanciones de esta organización sufridas por Iraq y que dieron como resultado más de un millón de muertos entre la población civil por falta de suministros médicos y sanitarios fundamentales como el cloro para depurar el agua, medicamentos y material quirúrgico esenciales. La catástrofe social y sanitaria se vio complementada por los bombardeos casi diarios de Iraq con bombas de uranio empobrecido. Los iraquíes no lo olvidaron y, poco después de la invasión americana que sellaba la destrucción de su país, trataron la sede de las Naciones Unidas como un objetivo de guerra.

Las Naciones Unidas también han legitimado -a costa de una flagrante violación de su propia Carta- la invasión y ocupación de Afganistán que Barack Obama perpetúa. Los ataques diarios contra la población civil afgana suman ya miles de víctimas. Todo esto se combina además con una singular instauración de la democracia en la que la OTAN, bajo mandato de las Naciones Unidas, puso en el poder a Hamid Karzai, personaje tan grotesco en el vestir -luciendo sus prendas de corte orientalista "clean" que nadie jamás vistió por aquellas latitudes- como corrupto en su actuación política. El masivo fraude electoral en las últimas elecciones que revalidaron en su cargo a Karzai fue tapado por las Naciones Unidas, la UE, la OTAN y Obama. Occidente en Afganistán no reacciona de la misma manera que en Irán y no ha tenido la brillante idea de organizar allí una de esas revoluciones de colores que le permiten acabar con gobiernos o regímenes molestos.

Es que la de Afganistán es la guerra colonial de los progres, como la de Iraq fue la de los "conservadores". Desde el principio fue saludada por destacados progresistas como una indispensable y bienvenida actuación contra el obscurantismo de los talibanes y hubo incluso quien consideró que tenía objetivos "feministas" como la liberación de la mujer afgana de los férreos lazos de la variante local del patriarcado. Habrá aún quien recuerde las declaraciones de la vicepresidenta de Attac, Susan George a la radio estatal sueca en las que afirmaba explícitamente su apoyo a la guerra y al propio George W. Bush en nombre de la liberación de la mujer y de la lucha contra el integrismo:

"Me equivoqué cuando critiqué los
bombardeos americanos sobre Afganistan.
(...) Valía la pena llevarlos a a cabo para
desembarazarse de los Taliban ... Me gustaria
darle las gracias a George Bush. Ha demostrado
que era posible alcanzar a los terroristas y
sus recursos." "Svenska Dagbladet", Estocolmo,
citado por "Courrier international" (n° 585, 17-23 enero 2002).

Si bien la autora de las declaraciones las desmintió, pude comprobar en la radio sueca que había afirmado textualmente la barbaridad que se le había atribuido. No es, sin embargo, la única personalidad de la izquierda que apoye esta guerra, pues casi toda la izquierda europea lo ha hecho. Zapatero, después de sacar las tropas españolas de Iraq, aumentó los efectivos de la misión colonial afgana. Obama -que no termina de retirarse de Iraq- parece estar haciendo algo parecido.

En Honduras también se está ilustrando Obama por su defensa muy peculiar de la democracia, haciendo todo lo posible mediante su doble juego para que el gobierno golpista llegue hasta las próximas elecciones sin restablecer formalmente en su cargo al presidente Zelaya. Toda una labor de duplicidad que permite seguir siendo progre sin dejar de apoyar un golpe de Estado.

Del mismo modo, y volviendo a Irán, también parece Obama estar preparando un posible ataque contra Irán, tan injustificado como el ataque contra Iraq de su predecesor, pero, esta vez sí, con todas las bendiciones de las Naciones Unidas. La campaña de intoxicación de la "opinión pública", esto es del conjunto de las opiniones privadas de los individuos atomizados sometidos a los medios de propaganda/comunicación, puede que resulte aún más convincente.

La gran diferencia entre Obama y Bush es que Obama bombardea en nombre de la paz y da golpes de Estado condenando a posteriori a sus ejecutores. En ello cumple la recomendación de Maquiavelo. También parece seguir otra recomendación del mismo Florentino cuando este afirmaba: " Siendo siempre necesario que un príncipe sepa usar bien la condición de bestia, debe entre las bestias elegir la zorra y el león, porque el león no se defiende de los ardides y la zorra no se defiende de los lobos. Hay que ser por consiguiente zorra y conocer los ardides y león para amedrentar a los lobos ." (Maquiavelo, El Príncipe, XVIII). El premio Nobel de la paz premia este año a la zorra astuta que sabe ocultar su naturaleza de león. ¿Dónde está aquí la paz?

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Kuwait: Israel es un obstáculo a un Oriente Próximo libre de armas nucleares


Mientras, el Premio Nobel Israeli en quimica llama a la liberación de todos los prisioneros de Hamas, independientemente de un acuerdo sobre Gilad Shalit.

12-10-2009
Press TV
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Kuwait se ha quejado por la negativa ‘obstinada’ de Israel a firmar al Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, y sostiene que esa actitud puede provocar una carrera de armas nucleares.

“Israel ha seguido siendo el único Estado que rechaza obstinadamente el TNP y la inspección internacional de sus instalaciones nucleares,” dijo el jefe de la misión permanente de Kuwait en Naciones Unidas, el primer secretario Salah Hamdan Al-Seif, en una declaración dirigida a la comisión de desarme de armas y seguridad de la Asamblea General de la ONU.

La intransigencia de Israel al respecto constituye un obstáculo mayor para los esfuerzos por “internacionalizar” el tratado, según una cita de Al-Seif en Kuwait Times del domingo.

Agregó que Israel no permite que inspectores internacionales visiten sus instalaciones nucleares, obligando a otras naciones a almacenar o fabricar esas armas letales.

La firme posición israelí es una fuente de preocupación porque obstruye los esfuerzos por lograr un Oriente Próximo libre de armas nucleares, señaló el funcionario kuwaití.

La mayoría de los expertos estima que Israel tiene entre 100 y 200 ojivas nucleares, basándose sobre todo en información filtrada al periódico Sunday Times en los años ochenta por Mordechai Vanunu, antiguo trabajador en el reactor nuclear Dimona de ese país.

Israel, que ha iniciado varias guerras en la región en su historia de 60 años de ocupación mantiene una política de deliberada ambigüedad sobre su programa de armas nucleares.

Mientras tanto, un informe de The Washington Times del 2 de octubre reveló que el presidente de EE.UU., Barack Obama, prometió a Tel Aviv que no presionará al régimen para que rinda cuentas por su presunto arsenal nuclear o que firme el TNP.

En una reunión con el presidente Obama, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu obtuvo su garantía de que la Casa Blanca mantendrá su acuerdo secreto de 4 décadas que permite que Israel tenga un arsenal nuclear sin abrirlo a inspecciones internacionales, informó The Washington Times el viernes, citando a funcionarios familiarizados con el tema.

http://www.presstv.ir/detail.aspx?id=108364§ionid=351020205
12-10-2009



Premio Nobel Israeli en quimica, llama a la liberación de todos los prisioneros de Hamas independientemente de un acuerdo sobre Gilad Shalit.


Haaretz




12-10-2009



Premio Nobel Israeli en quimica, llama a la liberación de todos los prisioneros de Hamas independientemente de un acuerdo sobre Gilad Shalit.


Haaretz




El premio Nobel israelí de química, Profesora Ada Yonath el sábado dijo que todos los prisioneros cautivos en Israel deben ser liberados con el fin de devolver a Gilad Shalit a casa.

“En primer lugar, no entiendo porque los encarcelamos en Israel”, dijo la profesora a la radio del ejercito el sábado. Ada añadió que “todos los prisioneros deben retornar a Palestina, independientemente de un acuerdo para la liberación de Gilad Shalit”.

Yonath fue entrevistada en el programa semanal de la radio sobre sus ideas generales respecto al conflicto de Medio Oriente, donde llamó a un “cambio en el status quo” , agrego que manteniendo cautivos a palestinos incentivamos y perpetuamos la motivación para dañar a Israel y sus ciudadanos.

“Si mantenemos prisioneros a palestinos por años sin fin, el resentimiento de sus familias contra Israel crecerá, estamos generando activamente terroristas¨, sugirió la Premio Nobel.

Tambien agregó que un cese de encarcelamiento de palestinos daría como resultado el fin de los secuestros de los soldados. “Una vez que no tengamos prisioneros que liberar no tendrán motivo para secuestrar soldados”

Yonath describió la vida de muchos palestinos “sin esperanza de futuro”, y dijo que “en un estado de tal desesperación los palestinos tienen todas las razones para saltar a la oportunidad de mejorar sus perspectivas de una mejor vida después de la muerte".

Traducido por Ivan Vanney





“En primer lugar, no entiendo porque los encarcelamos en Israel”, dijo la profesora a la radio del ejercito el sábado. Ada añadió que “todos los prisioneros deben retornar a Palestina, independientemente de un acuerdo para la liberación de Gilad Shalit”.

Yonath fue entrevistada en el programa semanal de la radio sobre sus ideas generales respecto al conflicto de Medio Oriente, donde llamó a un “cambio en el status quo” , agrego que manteniendo cautivos a palestinos incentivamos y perpetuamos la motivación para dañar a Israel y sus ciudadanos.

“Si mantenemos prisioneros a palestinos por años sin fin, el resentimiento de sus familias contra Israel crecerá, estamos generando activamente terroristas¨, sugirió la Premio Nobel.

Tambien agregó que un cese de encarcelamiento de palestinos daría como resultado el fin de los secuestros de los soldados. “Una vez que no tengamos prisioneros que liberar no tendrán motivo para secuestrar soldados”

Yonath describió la vida de muchos palestinos “sin esperanza de futuro”, y dijo que “en un estado de tal desesperación los palestinos tienen todas las razones para saltar a la oportunidad de mejorar sus perspectivas de una mejor vida después de la muerte".

Traducido por Ivan Vanney

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Las diez plagas que afligen a Jerusalén oriental


12-10-2009
Meir Margalit
Rebelión
Traducido para Rebelión por S. Seguí

Los recientes disturbios en Jerusalén oriental seguramente no han sorprendido a nadie que siga la situación en la ciudad y que esté atento a las voces que surgen de ella. Las acusaciones de que son un pequeño grupo de provocadores en busca de su propio beneficio político quienes están detrás de los disturbios muestran que las personas que apoyan esas acusaciones no saben prácticamente nada sobre la verdadera situación sobre el terreno. Si estuvieran familiarizados con los hechos que ocurren en el patio trasero de la ciudad, sabrían que la erupción era previsible y que sólo su momento era desconocido.



Mucho ha cambiado Jerusalén oriental en la última década, hasta el punto de llegar a la actual situación intolerable. Cuando Teddy Kollek era alcalde de Jerusalén los ciudadanos árabes estaban en desventaja, pero su honor era defendido escrupulosamente. Sentían que, al menos, recibían un trato civilizado. Recientemente, sin embargo, varias iniciativas han hecho la vida de estos ciudadanos insoportable, y, todavía peor, sienten que su honor está siendo pisoteado. Diez plagas infligen a los ciudadanos árabes de Jerusalén oriental, siendo imposible clasificarlas por su gravedad.
Primera plaga: la opción de construir legalmente una casa se ha vuelto casi imposible. Aquí, las dificultades se han ido acumulando durante años: la demostración de propiedad, la falta de infraestructuras, los porcentajes mínimos de construcción, la reducción de las zonas permitidas para la construcción, son todos aspectos que se han agravado debido a la migración de decenas de familias al otro lado del muro de separación, que arriesgan con ello la pérdida de sus documentos de identidad israelíes.
Segunda plaga: el muro de separación, que no sólo ha creado una ola de migración interna, sino que ha separado a los migrantes de sus familias, parientes y seres queridos. Todo se ha vuelto muy complicado, y una visita a la familia que en el pasado suponía un corto trayecto de unos minutos se ha convertido en un viaje a lo desconocido, en el que nadie puede adivinar cuánto tiempo tardará en llegar al destino o regresar de él. Todo depende del humor del soldado de servicio en el puesto de control.
Tercera plaga: al unísono con la cuarta, el Ministerio del Interior ha intensificado la campaña de confiscación de tarjetas de identidad de las personas que según él viven más allá de las fronteras municipales. Muchas se encuentran con que un buen día su condición de ciudadanos ha sido revocada sin su conocimiento, y deben contratar los servicios de un abogado para recuperarla.
Cuarta plaga: el Ministerio del Interior sigue impidiendo que los residentes de Jerusalén oriental se reúnan con sus familias o cónyuges, con lo que se ven obligados a vivir en la ciudad sin permiso, casi clandestinos, por temor a ser detenidos por la policía.
Quinta plaga: los colonos están fuera de todo control, y están tratando de hacerse con el último trozo de tierra en la mitad oriental de la ciudad. Su irritación se ha intensificado con los rumores y las noticias acerca de un proceso político que está tomando forma. Muy recientemente, sin ningún escrúpulo, han expulsado a familias enteras de sus hogares, imponiendo el miedo por todas partes.
Sexta plaga: la destrucción de casas, que amenaza a miles de familias. No se trata de que el municipio sea capaz de derribar un número tan grande de viviendas, sino de que ninguna de los miles de familias que recibieron la notificación de demolición sabe a quién le tocará, y cuándo van a ser ellos los afectados. En esta situación, la familia vive en tiempo prestado, y el estrés es una forma de tortura.
Séptima plaga: la crisis económica ha provocado un desastre en la ciudad oriental, y cerca del 70% de todas las familias vive ahora por debajo del nivel de pobreza. En la ausencia de perspectivas para mejorar la situación, tienen muy poco que perder.
Octava plaga: la actitud humillante de la policía de fronteras, que actúa sin ningún tipo de traba y de modo cada vez más violento, brutal y exaltado. Sus soldados desprecian todo lo que parezca árabe, y ofenden la sensibilidad más profunda de los ciudadanos árabes.
Novena plaga: las excavaciones arqueológicas que el Estado está llevando a cabo cerca del Monte del Templo, tanto en el aparcamiento Givati como en la calle El Wad, están generando enorme preocupación entre quienes creen que están destinadas a causar el derrumbe de las mezquitas. Es una creencia alimentada por su conocimiento "íntimo" de los colonos que están llevando a cabo las obras y el programa nacional-mesiánico que los impulsa. Puede que no sea cierto, pero en Jerusalén oriental un sentimiento o un rumor pueden desencadenar una conflagración.
Décima plaga: el bajo nivel de los servicios municipales, que afecta desde la recogida de basuras al sistema educativo, lo que determina su situación de inferioridad. Cada vez que los ciudadanos árabes cruzan a la parte occidental de la ciudad y ver cuán grande es la brecha entre su propio nivel de vida y la de sus vecinos judíos, dicha inferioridad queda grabada aún más en su conciencia.
Al parecer, la mayoría de los israelíes prefieren no saber lo que está sucediendo en Jerusalén oriental, pero los líderes de la ciudad harían bien en replantearse sus políticas antes de la gran explosión, de la que hemos visto un corto tráiler en los últimos días.
El Dr. Meir Margalit es miembro del Consejo Municipal de Jerusalén, dentro del grupo municipal Meretz, movimiento político sionista que se autodefine como sionista de izquierdas, pacifista, verde y partidario del establecimiento de dos Estados en Palestina..
S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a los autores, el traductor y la fuente.
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Declaración Pública de la Federación Palestina de Chile


En relación al aplazamiento de la votación en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU con respecto al informe Goldstone, acerca de los crímenes de guerra israelíes en Gaza

www.palestinalibre.org

Condenamos de la manera más enérgica las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos sobre los miembros de la Comisión, con el fin de lograr, una vez más, tender un manto de impunidad sobre los crímenes israelíes contra el pueblo palestino. Creemos que con esta actitud, el Presidente Obama ha terminado por matar cualquier posibilidad de erigirse como un mediador objetivo y serio para el logro de una paz justa (..)

Con respecto al aplazamiento de la votación, en el seno de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, con respecto al informe Goldstone, acerca de los crímenes de guerra israelíes en Gaza, para que fuera analizado en la Asamblea General de la misma entidad, lo que hubiera determinado, sin duda una condena mundial a Israel y el inicio de acciones legales en contra de los las autoridades de Israel, los chilenos de origen palestino, representados por la Federación Palestina de Chile, venimos a declarar públicamente lo siguiente:

1. Condenamos de la manera más enérgica las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos sobre los miembros de la Comisión, con el fin de lograr, una vez más, tender un manto de impunidad sobre los crímenes israelíes contra el pueblo palestino. Creemos que con esta actitud, el Presidente Obama ha terminado por matar cualquier posibilidad de erigirse como un mediador objetivo y serio para el logro de una paz justa y duradera en la región, abrazando, no solo la posición israelí como propia, sino que convirtiéndose también en cómplice de todas las violaciones a los derechos humanos de los palestinos, de todos los asesinatos, en fin, de la política de exterminio físico y político del pueblo palestino que Israel viene practicando de manera sistemática y permanente durante los últimos 60 años.

2. Condenamos y rechazamos también la actitud colaboracionista y cómplice adoptada por la Autoridad Nacional Palestina que, al retirar su apoyo al informe, sometiéndose así al chantaje y a las presiones norteamericanas, ha perdido todo derecho a seguir dirigiendo los destinos de la causa palestina y del pueblo palestino, convirtiéndose de manera clara e incuestionable en la extensión de la ocupación israelí en los territorios ocupados.

3. Hacemos un llamado a la sociedad civil palestina, a las organizaciones políticas y sociales del pueblo palestino a tomar en sus manos los destinos de nuestro pueblo, a descartar cualquier tipo de negociación mientras no existan garantías reales y voluntad de paz por parte de Israel; a fortalecer la resistencia y a reconstruir la unidad y la democracia palestina luchando por el desmantelamaniento de la ANP y por la refundación de un movimiento de liberación nacional palestino de carácter democrático, unitario y comprometido de manera inequívoca con los derechos nacionales inalienables del pueblo palestino que incluyen el retorno, la autoderterminación y el establecimiento de un estado palestino laico, democrático e independiente en Palestina, con Jerusalén por capital.

4. Hacemos un llamado a la comunidad internacional y a todos los gobiernos dignos del mundo a romper el silencio cómplice, a terminar con la teoría del empate y enviar una señal potente al estado de Israel para que cese la ocupación militar de Palestina y se someta finalmente al imperio de la razón y al derecho internacional, respetando las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la Cuestión de Palestina y los derechos humanos de nuestros hermanos y hermanas en Tierra Santa.

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Londres, 1898; Kabul, 2009: La guerra de los mundos


12-10-2009
Tom Engelhardt
Tom Dispatch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Un párrafo común y corriente en un artículo en mi periódico local me llamó la atención hace poco. Llevaba el título “Casa Blanca cree que Karzai será reelegido,” pero a medio camino Helene Cooper y Mark Landler del New York Times se volvían a la “opción de redespliegue” del comandante de la Guerra Afgana, general Stanley McChrystal. El monótono párrafo en cuestión era el siguiente: “La opción del redespliegue requiere que se transfiera soldados de áreas escasamente pobladas e ingobernables del campo a áreas urbanas, incluidas Kandahar y Kabul. ‘Será mejor dejar a los Predator’ muchas áreas rurales, dijo un funcionario del gobierno, refiriéndose a los aviones drones [sin tripulación].”



En otras palabras, EEUU podrá ser representado ahora en el campo afgano, como ya lo es en las áreas tribales al lado paquistaní de la frontera, sobre todo por vehículos aéreos sin tripulación Predator y sus primos aún más poderosos, los Reaper, nombres tomados directamente de una película de ciencia ficción sobre implacables alienígenas. Si uno fuera un aldeano afgano en alguna parte despoblada de ese país donde EEUU ha establecido pequeñas bases – dos de las cuales fueron casi capturadas recientemente – éstas habrán desaparecido y “América” estará volando por los aires. Estamos hablando de aviones sin seres humanos en ellos, escudriñando incansablemente el suelo con sus cámaras durante hasta 22 horas de una vez. Lanzados desde Afganistán, pero conducidos por pilotos a miles de kilómetros de distancia en el Oeste de EEUU, están armados con entre dos y cuatro misiles Hellfire o el equivalente en bombas de 250 kilos.

Ver la Tierra desde los cielos, es el punto de vista clásico del ser superior o dios con el poder definitivo de vida o muerte. Zeus, el dios de los dioses griego, utilizaba relámpagos para abatir seres humanos que lo ofendían. Nosotros utilizamos misiles y bombas. Zeus tenía la sapiencia de un dios. Nosotros tenemos “inteligencia,” a menudo falible (o de ajuste de cuentas). Su arma preferida destruía a un individuo. Las nuestras eliminan a cualquiera que esté cercano.

Él tomaba sus decisiones desde el Monte Olimpo; nosotros tomamos las nuestras desde sitios como la Base Creech de la Fuerza Aérea en las afueras de Las Vegas, y la Base Davis-Monthan de la Fuerza Aérea en Tucson, Arizona. Aquellos sobre los cuales tomamos decisiones de vida o muerte, mientras se escabullen abajo o siguen su camino lo mejor que pueden, no tienen – como los seres enfrentados a los dioses – ni recurso ni apelación. Vistos desde las pantallas son, para nosotros, figuras distantes, granulosas, apenas mayores que hormigas. Es lo que significa la palabra implacable.

Calmando a los niños

Y nada de esto nos parece extraño. Al contrario, representa una política razonable. Comentarios como el antes citado son ahora comunes. En el Washington Post, por ejemplo, Rajiv Chandrasekaran registró recientemente los pensamientos de un oficial estadounidense anónimo en Afganistán: “Si no vienen más fuerzas para montar operaciones de contrainsurgencia en esas partes de la provincia, concluyó, fracasará todo el esfuerzo de EEUU por estabilizar Kandahar – y por extensión, el resto de Afganistán. ‘Igual podríamos hacer nuestras maletas e irnos a casa… y dejar sólo unos pocos Predator volando para liquidar a los sujetos de al-Qaeda que vuelvan.’”

También sabemos que, en el debate en Washington sobre qué hacer ahora en la Guerra Afgana, el vicepresidente Joe Biden ha salido del lado del “contraterrorismo.” Quiere poner más énfasis en esos drones y en fuerzas de operaciones especiales, y concentrarse más en Pakistán (aunque sin reducir los niveles de las tropas en Afganistán). Al mismo tiempo, el Pentágono ha creado un programa de Especialistas Afganos y una Célula de Coordinación Pakistán-Afganistán, dos unidades concentradas en la mejora del rendimiento militar en el teatro de operaciones Af-Pak durante los próximos tres a cinco años. Todo esto representa la norma para dirigentes militares y civiles que, sean cuales sean sus diferencias, creen que guerras que continúan durante años sin fin a miles de kilómetros del país son el sine qua non de la seguridad estadounidense.

Y nada de esto nos parece menos que razonable, especialmente ante el tan publicitado “éxito” del programa de asesinatos con drones en la eliminación de personajes dirigentes de los talibanes y de al-Qaeda. Lo que nos parece extraño, sin embargo, es que la gente del lugar, sea en Pakistán o Afganistán, considere que todo esto es horroroso. Un reciente sondeo estadounidense en Pakistán resultó en que “un 76% de los encuestados se oponían a que Pakistán se asociara a EEUU en los ataques con misiles contra extremistas por aviones drone estadounidenses.”

Pero entonces, de nuevo, damos por sentado que gente de semejantes países atrasados son tipos extraños, quisquillosos. No como nosotros. En la reciente reseña biográfica de George Packer en New Yorker sobre

Richard Holbrooke, el representante especial del presidente para Afganistán y Pakistán, hubo algunas líneas clásicas que lo reflejan.

Packer describe a Holbrooke durante una visita relámpago a Afganistán como sigue: “Parecía menos un emisario de visita que un procónsul inspeccionando una vasta operación sobre la cual tiene gran parte de la autoridad.” Cuando ese mismo procónsul sale del empobrecido y deshecho Afganistán (donde la embajada de EE.UU. tuvo que desmentir en una ocasión que había iniciado una “discusión a gritos” con el presidente afgano Hamid Karzai) y llega a Pakistán, un país díscolo, perturbado, inquieto, verdaderamente importante, se guarda su procónsul y, según Packer, se convierte en el engatusador jefe de Washington. Como escribe Packer: “Por momentos, cuando escuché cómo hablaba con dirigentes paquistaní, adoptó el tono solícito de alguien que reconforta a un amigo inestable. ‘Es como tratar con niños abusados psicológicamente,’ dijo un miembro de su equipo. ‘No hay que concentrarse en los gritos y la violencia – simplemente los abrazas más fuerte.’”

De modo que, si los campesinos afganos y paquistaníes en las tierras montañosas de la frontera no son más que hormigas o conejos, los dirigentes paquistaníes son “niños.” Poco importa que Holbrooke tenga él mismo la reputación de ser egotista y un gritón que insiste en salirse con la suya. (Entre diplomáticos, en los años noventa, cuando estaba negociando en la antigua Yugoslavia, el chiste era: ¿Cuál es el sitio más peligroso en los Balcanes? La respuesta: Entre Dick Holbrooke y una cámara.)

Packard informa sobre la desilusión de Holbrooke con la cantidad de ayuda que el Congreso está aflojando para Pakistán (7.500 millones de dólares) y, para aumentar sus frustraciones, lo siguiente: “Debido a la sensibilidad de Pakistán respecto a su soberanía, no pudo persuadir a sus militares de que aceptaran que helicópteros estadounidenses llevaran ayuda a los refugiados,” quienes habían sido desplazados del Valle Swat por los talibanes y una ofensiva militar paquistaní.

Pensemos en eso durante un momento, especialmente ya que es un lugar común en la información estadounidense sobre la región y por lo tanto refleja el pensamiento oficial sobre el tema. Karen DeYoung y Pamela Constable, por ejemplo, escriben en un artículo en Washington Post: “Los paquistaníes, que son extremadamente sensibles en cuando a su soberanía nacional, se oponen a permitir tropas extranjeras sobre su suelo y han protestado contra ataques estadounidenses con misiles lanzados desde aviones sin tripulación contra presuntos objetivos talibanes y de al-Qaeda dentro de Pakistán.” Es más, invirtamos la situación.

Imaginemos que, después del próximo Katrina, helicópteros militares paquistaníes basados en un portaaviones paquistaní en el Golfo de México se estuvieran preparando para entregar suministros a Nueva Orleans, Por cierto, también tenemos que imaginar, como mínimo, que los paquistaníes estén construyendo una embajada-fortaleza de 750.000 millones de dólares en Washington D.C. (que será protegida por contratistas privados paquistaníes armados), y que drones paquistaníes estuvieran sobrevolando regularmente las montañas de la Sierra Nevada, lanzando misiles contra residencias en las pequeñas localidades en tierra, que los paquistaníes estuvieran ofreciendo miles de millones de dólares de ayuda desesperadamente necesitada a un gobierno estadounidense incapacitado y a sus fuerzas armadas, a cambio de que no se quejen demasiado de cualquier cosa que quieran hacer en EEUU, que altos funcionarios militares y civiles paquistaníes pasen constantemente por Washington exigiendo “cooperación,” y finalmente que periodistas paquistaníes que cubren todo eso informen regularmente sobre una “extrema sensibilidad estadounidense respecto a la soberanía nacional”, tal como lo ilustra un extraña falta de disposición a aceptar ayuda paquistaní entregada en helicópteros militares paquistaníes. Ahí está de nuevo, ya sabes, esos estadounidenses: inflamables como niños mimados.

Semejantes inversiones son, evidentemente, inconcebibles, y por lo tanto, casi imposibles de imaginar. Si actualmente, un helicóptero militar paquistaní se acercara a la costa de EEUU con cualquier cosa a bordo y se negara a volver atrás, sería indudablemente derribado. Y después hablan de susceptibilidad estadounidense.

Pero se nos ocurre una pregunta: “¿Por qué parece que estadounidenses como Holbrooke se sienten tan en casa cuando están tan lejos? ¿Por qué, por ejemplo, los portavoces militares de EEUU se refieren tan regularmente a nuestros enemigos indígenas en Iraq como “fuerzas antiiraquíes,” y en Afganistán a fuerzas antiafganas?” ¿Por qué hablan nuestros militares en Iraq de los vecinos iraquíes como de “fuerzas extranjeras” sin incluir jamás a nuestras propias fuerzas armadas en esa categoría?

Por resistente que Washington se muestre a un pensamiento semejante, lo obvio ha estado cruzando recientemente algunas mentes influyentes. En medio del debate sobre opciones para la guerra – más tropas, más entrenamiento de los militares y de la policía afgana, más ataques con drones en Pakistán, y algunas versiones que combinan todo lo mencionado, pero ciertamente no una retirada del país – se ha hecho más común la preocupación de que el despliegue de hasta 40.000 soldados estadounidenses más podría crear una “huella” estadounidense demasiado grande. Como escribieron Peter Baker y Thom Shanker de New York Times en un artículo sobre Robert Gates, el secretario de defensa “ha declarado repetidamente su preocupación de que más tropas harían que los estadounidenses aparecieran cada vez más como ocupantes.”

Después de casi ocho años de guerra, recién ahora sale a la superficie el peligro de que podríamos “aparecer cada vez más como ocupantes.” Ya que “ocupante” es un rol que los estadounidenses simplemente no pueden imaginar que lleguen a ocupar, consideremos en su lugar una fantasía alternativa, que tal vez sea más fácil de imaginar: ¿Y si resultara que nosotros somos los marcianos?

Aplastando a los conejos

La primera invasión marciana de este planeta – aterrizaron cerca de la ciudad de Woking en Inglaterra y, antes de terminar su tarea, habían destruido Londres – tuvo lugar en 1898, gracias a los tasmanianos, y si no pensáis que valga la pena considerarlo más de un siglo después, volved a pensar. De hecho: general McChrystal, procónsul Holbrooke del presidente Obama, mientras hacéis vuestra reevaluación de la Guerra Afgana, tengo un libro que os puede servir.

Tal vez tenía 12 años cuando lo leí por primera vez – bajo las sábanas, con una linterna, cuando supuestamente debía estar dormido - ¡y me dio un miedo! Incluso ahora, cuando los argumentos sobre invasiones extraterrestres están por doquier, tengo la idea de que podría hacer mismo en vuestro caso. Hablo, claro está, de la Guerra de los Mundos de H.G.Wells. Si lo recordáis, el otro Welles, Orson, lo volvió a presentar con mucho éxito en una versión por radio en 1938 en la cual los marcianos ficticios aterrizaron en Nueva Jersey, y muchos neoyorquinos perfectamente reales se inquietaron. (La versión cinematográfica de Steven Spielberg de 2005, la segunda película hecha del clásico de Wells, tenía toda la pirotecnia moderna que era de esperar, pero nada del impacto del libro.)

En los días en los que Wells escribió su libro, las novelas sobre invasiones ya eran algo común en Inglaterra, y la parte del invasor implacable e inhumano era normalmente interpretada por los alemanes. Wells, por otra parte, creó casi solo el género del invasor extraterrestre, y armó sus inteligentes monstruos del moribundo planeta Marte con gas tóxico y un rayo de calor parecido a un láser, y luego les colocó gigantescos trípodes andantes (imaginad, tanques elevados sin orugas) – prefigurando todo el armamento de las futuras guerras mundiales (e incluso de guerras más allá de la nuestra).

Sin embargo, nada en el libro – ni los armamentos, ni siquiera la destrucción – es más aterrador que la actitud de los marcianos (“intelectos vastos y fríos y poco compasivos”), porque se trata de una de las mayores novelas de inversión de roles de todos los tiempos. Son implacables exactamente porque ven a los ingleses como si vieran conejos, o como los colonizadores ingleses en Australia ciertamente veían a los tasmanianos, un pueblo al que casi exterminaron sin el menor remordimiento. De hecho, es donde evidentemente comenzó La Guerra de los Mundos. Parece que el hermano de Wells, Frank, mencionó un día la exterminación de los tasmanianos y así lanzó la idea para un libro que sigue siendo impreso 111 años después. Evidentemente, la pregunta que se hizo Wells fue: ¿Y si alguien llegara a Inglaterra con la misma idea del inglés superior que los ingleses habían tenido sobre los tasmanianos, y la especie de armamento y tecnología avanzada capaz de convertir esa actitud en una funesta realidad?

Como su anónimo personaje central comenta en las primeras páginas de la novela: “Los tasmanianos, a pesar de su parecido humano fueron totalmente eliminados en una guerra de exterminio librada por inmigrantes europeos, en el espacio de cincuenta años. ¿Somos tales apóstoles de la misericordia como para poder quejarnos si los marcianos hicieran la guerra con el mismo espíritu?”

Los marcianos (en realidad ingleses transformados) avanzan por el campo inglés y hacia Londres, quemando todo lo que está a la vista en una versión de lo que, en el siglo siguiente, llegaría a ser conocido como guerra total – es decir una guerra que no es lanzada sólo contra los guerreros, sino contra la población civil. Al mismo tiempo cosechan humanos y se alimentan de su sangre. En el siglo siguiente, ciertamente hubo marcianos en masa en este planeta, más que dispuestos a alimentarse de la sangre de sus habitantes.

General McChrystal, presidente Obama, procónsul Holbrooke: La Guerra de los Mundos, por viejo que sea, ofrece un raro ejemplo de cómo imaginarnos desde el punto de vista de ellos. Os insto a estudiarlo con la intensidad que ahora aplicáis a las estratégicas de contrainsurgencia y de contraterrorismo. Después de todo, a nuestro modo, podríamos ser considerados los marcianos del Siglo XXI y (¡cuán típico!) ni siquiera lo sabemos.

A diferencia de los marcianos de Wells, que llegaron a este planeta sin un departamento de propaganda o el menor interés por los “corazones y mentes” ingleses, aterrizamos hablando en un juego de amistad hacia la gente, y nunca hemos dejado de hacerlo, incluso si gran parte del palabreo ha sido hecha para consumo interior. Y sin embargo, durante los primeros ocho años de nuestra Guerra Afgana, como admitió recientemente el general McChrystal en su informe de 66 páginas al secretario de defensa, difícilmente podríamos haber mostrado una ignorancia más profunda del mundo afgano, o una falta de interés más marciana por saber algo al respecto, incluso mientras estábamos aniquilando a los afganos.

Ahora, el Pentágono trata de corregir eso, estableciendo una nueva unidad de inteligencia “para suministrar a los funcionarios militares y civiles en Afganistán un análisis detallado de la dinámica tribal, política y religiosa del país.” Sin embargo, como señala Robert Dreyfuss de Dreyfuss Report en Nation, esta unidad estará basada en un centro en Tampa Florida; es decir que estudiaremos a los afganos, como los antropólogos pueden haber estudiado una vez a los isleños de Trobriand. Luego procesaremos esa información a miles de kilómetros de distancia, tal como lo hacen nuestros “pilotos”.

En su lugar, tal vez sea hora de estudiarnos a nosotros mismos. ¿Y si desde un punto de vista afgano, somos realmente los marcianos de Wells? Entonces, no es asunto de contrainsurgencia contra contraterrorismo, o de más tropas estadounidenses contra más tropas afganas entrenadas por EEUU, o incluso de construcción de la nación contra estabilización. ¿Y si – y es un pensamiento no-estadounidense – no hubiera una solución estadounidense para Afganistán? ¿Y si ninguna alternativa, o combinación de alternativas, funciona? ¿Y si lo único que los marcianos pueden hacer efectivamente es destruir – o irse? (Hay que recordar que incluso los extraterrestres de Wells terminaron por abandonar su ocupación de Inglaterra final e involuntariamente. Murieron, gracias a bacterias contra las cuales no poseían inmunidad.)

¿Qué pasará si los afganos nunca llegan a ver a esos Predator – nuestro equivalente combinado de los “trípodes” y los rayos de la muerte marcianos – como sus protectores? Después de todo, nuestros drones representan lo tecnológicamente avanzado, lo alienígena y lo mortífero junto con, como escribiera recientemente el columnista del Toronto Sun, Eric Margolis, toda la panoplia de nuestros “bombarderos pesados B-1, los F-15, F-16, F-18, los helicópteros artillados Apache y AC-130, la artillería pesada, los tanques, radares, drones asesinos, bombas de racimo, fósforo blanco, cohetes, y vigilancia espacial.” Incluso nuestra propaganda, lanzada desde el aire (como si viniera de otro universo), puede matar. Recientemente, una niña afgana murió, después de ser golpeada por una caja de panfletos propagandísticos, lanzada desde un avión británico, que “no se abrió a tiempo.” Su corazón y su mente habrán sido silenciados, pero indudablemente ni los de sus padres, sus parientes y otros que la conocieron, lo han sido.

Lo que sigue es un breve intercambio de palabras, como informara un blog del New York Times sobre un “encuentro” alienígena en otro país. Un mayor del ejército de EE.UU., Guy Parmeter, lo tuvo cerca de Samara en la provincia Salahuddin de Iraq en 2004 (“Me hizo pensar: ¿cómo nos perciben, quiénes somos para ellos?”):

Mayor Guy Parmeter: “¿Ha visto a algún combatiente extranjero?”

Campesino iraquí: “Sí, a usted.”

A veces se necesitan 66 páginas para informar sobre una guerra. A veces una novela de hace un siglo puede lograrlo. A veces puedes escribir tomos enteros sobre los “errores” cometidos en, y la “tragedia” de una guerra estadounidense de contrainsurgencia en un país distante. A veces bastará un simple “sí, a usted”.

………..

Tom Engelhardt dirige Tomdispatch.com del Nation Institute. Es cofundador del American Empire Project (http://www.americanempireproject.com/). Es autor de The End of Victory Culture (University of Massachussetts Press), una historia de la Guerra Fría y después, así como una novela The Last Days of Publishing. También editó The World According to TomDispatch: America in the New Age of Empire (Verso, 2008), una colección de algunos de los mejores artículos de su sitio y una historia alternativa de los demenciales años de Bush.

[Nota sobre fuentes y recursos: Pensé que valdría la pena mencionar varios sitios en la red que leo ávidamente y en los que me baso para escribir artículos como éste, comenzando con el invaluable trabajo de Robert Dreyfuss en su blog Dreyfuss Report en la revista Nation. Sobre Irán, Afganistán e Iraq no hay que perdérselo. Además existen mis antiguos favoritos: Antiwar.com (y los resúmenes regulares de noticias de Jason Ditz en ese sitio). El sitio en Internet Informed Comment de Juan Cole – una lectura obligatoria, pero últimamente ha estado produciendo columnas notables día tras día; y War in Context, otro sitio indispensable en Internet. También considero de interés especial en asuntos militares el blog de Noah Shachtman en http://www.wired.com/dangerroom/Danger Room en Wired magazine. Sobre la Guerra Afgana, hay que ver Rethink Afghanistan de Robert Greenwald (y su impresionante nueva película del mismo nombre, así como el

Af-Pak Channel y su boletín de noticias "daily brief". Finalmente, un pequeño saludo a Michael Maddox, quien en una carta al New York Times, atrajo a mi atención la conversación del mayor Parmeter.]

Copyright 2009 Tom Engelhardt

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175124/are_we_the_martians_of_the_twenty_first_century_

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domingo, 11 de octubre de 2009

La administración estadounidense quiere convertir a Pakistán en un Estado deficiente y caótico


por Rashid Zubair
5 de octubre de 2009

El ejército pakistaní, bajo control estadounidense, trató de aplastar a los talibanes en el ex principado de Swat. Los combates, extremadamente imprecisos, han provocado el éxodo de 2 millones de personas. Según Rachid Zubair, los talibanes de Swat representan principalmente la rebelión de los pobres, pero la estrategia estadounidense los utiliza como pretexto para provocar una guerra civil y justificar la confiscación de las armas atómicas pakistaníes.

En el momento de la caída del gobierno de Musharraf, hace más de un año, muchos pakistaníes esperaban el comienzo de una nueva era política, pero sufrieron una amarga decepción.

Entre las razones esenciales de la impopularidad del gobierno de Musharraf se encontraban su servilismo hacia Estados Unidos y la destitución del juez supremo de Pakistán, Iftikhar Chaudhry.

Pero el actual gobierno tampoco ha mostrado respeto por el mandato popular, rompiendo además todos los records de sumisión hacia Estados Unidos. El gobierno del PPP (Pakistan People’s Party o Partido del Pueblo Pakistaní) llegó incluso a utilizar blindados y aviones contra su propio pueblo en el norte de Pakistán, cosa que ni el mismo Musharraf se había atrevido a hacer cuando estaba en el poder.

El PPP también aprobó los ataques de aviones estadounidenses sin piloto, que han costado la vida a cientos de pakistaníes. Según declaraciones oficiales, y de los propios estadounidenses, varios combatientes de al-Qaeda resultaron muertos, pero no se han proporcionado pruebas de ello. Y de ser cierto, éstos eran tan insignificantes que ni siquiera figuraban en los listados del FBI.

Según informaciones de origen estadounidense, los aviones sin piloto partieron del propio territorio pakistaní, lo cual ha sido confirmado por el ministerio pakistaní de Defensa, mientras que el de Relaciones Exteriores lo niega. Tales contradicciones han resquebrajado la confianza de la población en el gobierno del PPP. Ya antes de la escalada de la violencia de mayo, alrededor de 12 000 pakistaníes, civiles en su totalidad, habían perdido la vida en ataques pakistaníes o estadounidenses.

También antes de esta escalada, Pakistán contaba ya 800 000 refugiados provenientes del interior del país, la mayoría de ellos con una atención insuficiente. La extensión del conflicto convirtió el drama de los refugiados en una verdadera catástrofe.

El presidente Zardari ha obtenido todos los poderes especiales, entre otros el derecho de disolver el Parlamente cuando le parezca conveniente. Por un lado, millones de pakistaníes son víctimas del alza de precios en el sector energético así como del alza de precios generalizada mientras que el gobierno cuenta no menos de 60 ministros, lo cual indica, por otra parte, que está tratando de satisfacer a todos los miembros de la coalición y los colegas del partido a expensas del pueblo.

La situación en el valle de Swat
Los medios occidentales venían insinuando desde hace tiempo que el gobierno pakistaní había dejado el valle de Swat en manos de los talibanes, lo cual no es precisamente exacto. Para entender mejor la situación, hay que remontarse a su génesis.

Hasta 1969, la región de Swat contó con una administración autónoma de tipo islámico (sharia). La población estaba satisfecha con aquella situación ya que garantizaba la adopción de decisiones rápidas y equitativas. Luego de su incorporación a Pakistán [mediante la disolución del Principado, en 1969. NdR.], la región de Swat no disponía ya de ningún sistema jurídico funcional.

En 1989, el mulah Soufi Mohammed pidió el restablecimiento de la sharia, demanda que contó con el apoyo de gran parte de la población. El movimiento del mulah Soufi Mohammed no era de carácter militante y sobrevivió a dos gobiernos sucesivos. El mulah ayudó a dos gobiernos laicos convenciendo a varios grupos armados, igualmente partidarios de la sharia, de no alzarse en armas contra las fuerzas de seguridad gubernamentales. También obtuvo la liberación de importantes rehenes y contribuyo a que se levantara el bloqueo de importantes carreteras y de aeropuertos. En ambas ocasiones, se le prometió el restablecimiento de la sharia, a cambio de su cooperación. Pero aquellas promesas no se concretaron.

Posteriormente, se desencadenó el ataque de Estados Unidos contra Afganistán y Soufi Mohammed se fue a aquel país para luchar contra la ocupación. A su regreso fue encarcelado por el gobierno de Pervez Musharraf. En 2008, el nuevo gobierno, dirigido por el ANP (Awami National Party), lo liberó como prueba de buena voluntad.

Durante el cautiverio de Soufi Mohammed, el yerno de éste último, un ex ascensorista, tomó el control del movimiento. Mediante las armas, trató de imponer una administración paralela en el valle de Swat, dando lugar a varios meses de conflicto con las fuerzas nacionales de seguridad, enfrentamiento que causó numerosas víctimas entre la población civil. Soufi Mohammed no apoyó las acciones de su yerno, pero tampoco pudo influir en el curso de los acontecimientos. El gobierno del ANP rogó entonces a Soufi Mohammed que restableciera la paz en la región de Swat a cambio de la reintroducción de la sharia, también deseada por la población, como lo demostraron las masivas manifestaciones del 12 de enero de 2008.

Por su parte, Soufi Mohammed prometió desarmar a los militantes talibanes, restablecer la autoridad del Estado pakistaní y no crear ningún tipo de administración y jurisdicciones paralelas. A partir de la adopción de aquel acuerdo, la vida volvió a la normalidad en la región de Swat. Las escuelas y mercados populares se mantenían abiertos, la vida había retomado su ritmo cotidiano.

Estados Unidos ante los talibanes: el doble rasero
La OTAN y Estados Unidos se mostraron reticentes, pero el jefe del ANP, Asfan Yar Wali, defendió el acuerdo y el gobierno del distrito subrayó que se trataba de un arreglo totalmente legal. El jefe del gobierno del distrito, Hoti, amenazó con presentar su dimisión si Islamabad se oponía al acuerdo. El primer ministro Nawas Sharif y el ministro del Interior de la época de Musharraf advirtieron sobre las desastrosas consecuencias que podían derivarse de una violación de los acuerdos adoptados. El vocero del ejército pakistaní declaró que la situación en Swat estaba evolucionando de manera positiva.

Muchos pakistaníes no entienden la política de «doble rasero» que aplican los estadounidenses cuando se trata de los talibanes. Cuando son ellos quienes negocian directamente con los talibanes, es legal. Pero si lo hace el gobierno pakistaní, es casi una traición.

Hamid Mir, conocido periodista pakistaní y colaborador de Geo, el más popular de los canales privados, escribió, el 23 de febrero de 2008, en el diario Jang: «Las residencias de la familia [heredera] del principado de Swat permanecen vacías y abandonadas, pero Musrat Begur, una viuda miembro de la familia, vive con su servidor en un rincón del palacio. Da albergue a mujeres sin techo y necesitadas. La llaman «la madre de Swat».

La sharia no le da miedo. Mi conversación con ella me dejó la impresión de que era favorable a los talibanes. Lo mismo me sucedió con Ghulam Faroog, el editor del diario regional Chamal. Le pregunté por qué la población de Swat era en su mayoría favorable a los talibanes y hostil al ejército pakistaní. Los talibanes provienen de la capa oprimida de la población, o sea de entre ellos mismos [los pobladores]. Los ricos son hostiles a los talibanes, porque éstos últimos son parte de “la gente de a pie”.

La chispa que provocó la rebelión contra los ricos, a los que la gente llama los khawanines (los nobles), data de los años 1970. Fue por temor a los disturbios que el administrador de aquella época incorporó Swat a Pakistán. Esta conversación me recordó la novela, publicada en 2003, que Ahmed Bachir escribió sobre Swat. En ella podemos leer, en la página 763: «Los pobres de Swat están dispuestos a luchar hasta la muerte. Cuando empiece su lucha, varias organizaciones aparecerán por sí mismas.»

Ahmed Bachir no sabía que aquella organización tendría por nombre «los talibanes». Yo tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos varios campos de batalla. Aunque disponía de artillería pesada, de blindados y de aviones de combate, el ejército pakistaní no pudo imponerse ante los talibanes. Los habitantes de Swat estaban cansados de las injusticias que duraban desde hacía años y la política de agresión de los estadounidenses añadió leña al fuego. La explosiva mezcla de cólera contra la injusticia y de odio contra los estadounidenses dio lugar a la aparición de un movimiento extremista de resistencia.»

Agentes extranjeros disfrazados de talibanes
Lo anterior aporta una de las posibles respuestas a la interrogante de los medios estadounidenses: «¿Cómo es posible que 12 000 soldados pakistaníes no hayan podido imponerse a 3 000 insurgentes?» Otra respuesta puede encontrarse en las declaraciones del mayor Athar Abbas, vocero del ejército pakistaní: «Detrás de los disturbios del valle de Swat y las zonas tribales vecinas hay servicios secretos extranjeros que arman y financian a los extremistas.

Según el diario Jang, fuerzas de seguridad pakistaníes han arrestado en las zonas tribales a 200 agentes extranjeros disfrazados de talibanes. Muchos pakistaníes se preguntan por qué hay 29 consulados de países vecinos en la zona fronteriza pakistaní-afgana. Eso explicaría también el gran número de actos de crueldad imputados a los talibanes. No está excluido que muchas de las atrocidades cometidas contra las fuerzas de seguridad tengan como objetivo vengar a familiares víctimas del asalto de la Mezquita Roja o de los ataques pakistaní-estadounidenses.»

La mayoría de los pakistaníes no ven la supuesta «guerra contra el terrorismo» como propia sino como una guerra estadounidense que se libra a través de ellos. Mientras el gobierno pakistaní esté a las órdenes de Estados Unidos, no habrá paz. Los estadounidenses quieren desestabilizar Pakistán. Es necesario que se considere a Pakistán como un Estado deficiente, para quitarle entonces su arsenal nuclear. El ejército estadounidense ya tiene incluso una unidad especial encargada de cumplir esa misión.

Swat vivió un breve período de paz. En el pasado hubo varios acuerdos de paz con los talibanes en diferentes zonas, pero fracasaron rápidamente por causa de «incidentes». Ahora, la guerra se ha desatado nuevamente. Y se acusa a los talibanes de ser los culpables, pero eso es lo que se dice en los círculos gubernamentales y no hay libertad de información.

Admitiendo que los talibanes sean los culpables, las víctimas de las operaciones militares siguen siendo los miembros de la población. La población pedía que se restableciera la sharia, pero quería que lo hiciera el gobierno, no los talibanes. El gobierno no quería autorizar a los talibanes a instaurar una administración paralela, pero no logra impedirlo con la simple fuerza de las armas. Se necesitaría para ello una estrategia multilateral y un consenso nacional, y el gobierno de Zardari no dispone de ninguna de las dos.

Los medios han anunciado, por ejemplo, que «los talibanes estaban a las puertas de Islamabad» o que «armas nucleares pudieran caer en manos de los talibanes», lo cual no es más que una patraña.

Lo cierto es que los talibanes sólo controlan un 3,4% de Pakistán. La población de las zonas tribales no representa más que un 2% de la población total de Pakistán, y no se compone únicamente de talibanes. Los 2,5 millones de personas que pueblan las zonas tribales –que no son solamente talibanes– no puedan controlar a 157 millones de pakistaníes.

Los pakistaníes jamás aceptarían un Islam como el que predican los talibanes. En cuanto a las bombas atómicas, no se trata de petardos de fin de año que cualquiera pueda meterse en un bolsillo. Para manejar 80 ojivas nucleares se requieren 70 000 hombres, entre ellos varios miles de científicos.

El espectro talibán no es más que un pretexto. Es otro el objetivo de los estadounidenses. Prueba de ello es que, durante los últimos días de su gobierno, el general Musharraf se quejó de que el ISI (servicios secretos pakistaníes. NdT.) había informado a Estados Unidos sobre los diversos lugares donde se encontraba Baitullah Mehsud, el jefe de los talibanes, sin que los estadounidenses hicieran nada contra él.

El ministro pakistaní del Interior ha dicho que los extremistas están siendo armados y financiados por Afganistán. Pero la pregunta clave es la siguiente: ¿Quién arma y financia a los talibanes en Afganistán? Nadie puede saber a ciencia cierto lo que Estados Unidos está tramando en secreto. Lo que sí es seguro es que la población está pagando los platos rotos. La fuerza de las armas nunca resolverá los problemas de la región.

Rashid Zubair

Fuente: Artículo publicado en Horizons et débats el 1º de junio de 2009.
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión francesa de Michele Mialane.


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UN TEXTO CHIÍ EN CASTELLANO DEL S. XVII, EN EL UNIVERSO CULTURAL MORISCO


José Francisco Cutillas Ferrer

La presente ponencia pretende mostrar algunas de las conclusiones del estudio de la primera parte del Ms. 565 de la Universidad de Bolonia, “Corónica y relaçión de la esclareçida deçendençia xarifa” (1).
Los trabajos precedentes se han centrado sobre el conjunto del Ms. D. 5652 y más en concreto sobre la parte central escrita por Ahmad al- Haÿarî (Bejarano) (3). El primer estudio que reparó en los elementos que son motivo de esta ponencia fue el trabajo del Dr. Juan Penella (4), en el Coloquio Internacional de Literatura Aljamiada y Morisca (Oviedo, 1972). Esta aproximación fue la que me permitió interesarme por la primera parte del Ms. D. 565.

Todavía inédito, el Dr. Míkel de Epalza me animó a editarlo, sin suponer todavía las sorpresas que nos iba a deparar. Es posible que no existieran chiíes entre los moriscos, ya que los datos que tenemos sobre la situación anterior en la sociedad de Al-Andalus así nos hacen afirmarlo (5). Sin embargo, y distanciándonos de esta situación en la península, después de una lectura de la “Corónica”, es evidente que el texto que tenemos ante nosotros pertenece a la chía. Las características singulares de la primera parte de la “Corónica” escrita en castellano en Túnez en el año 1049/1639, permiten afirmar que en líneas generales la vida de los doce imames de la chía son citadas en el texto.
Hasta aquí ya resulta novedoso. Sin embargo, todavía presenta otra novedad que posiblemente hubiera pasado desapercibida si no hubiera sido por el interés hacia el mundo y literatura en lengua persa que sembró la enseñanza de la Dra. Dña. María Jesús Rubiera Mata. La parte central y más extensa de la “Corónica”, donde se narra la batalla de Karbalá (Iraq) y la muerte de Husáin, nieto del Profeta Muhámmad, corresponde a un tipo de literatura piadosa que se remonta al menos al año 352/963, cuando el Sultán Mu´izz ad-Dawla (7) dirigió las primeras ceremonias públicas de condolencia y lamento por la muerte de Husáin en Bagdad. En el período transcurrido desde estas primeras manifestaciones, hasta el reinado del Sultán Husain Mîrzâ Bâiqarâ, en Herât (Afganistán), fueron pasando del ámbito privado al público. Y más tarde, con la llegada de la dramatización de la tragedia de Karbalá, alcanzó su significado moderno y vino a desembocar en una forma novedosa de teatro.
El primer texto que, podemos decir, mantiene un vínculo con el tema de la muerte de Husáin de nuestra “Corónica”, es el Rawdat aš-Šuhadâ (El jardín de los mártires), escrito por Mullah Husain Wâ´iz Kâšifi (9), que fue el primer maqtal (10) en persa. En Bagdad Mehmed ibn Sulaymân Fudûlî (11) escribió el primer maqtal en turco, llamado Had îq at as-Su´addâ (El jardín de los mártires) (12). Ambos, siguiendo a Abu l-Qâsim Mahmûd ibn ´Umar az-Zamajšarî (13).
Señalaremos a continuación los elementos que permiten atribuir la filiación del texto a fuentes chiíes.
En el texto se evidencia una forma de tratar ciertos temas que parecería estar indicando un posible estado de taqiyya (14) en el autor. La estructura de la “Corónica” plantea la duda de si el escritor intenta mantenerse fuera de posiciones que pudieran delatar la heterodoxia del texto para la mayoría de la sociedad sunní, donde vivían los moriscos hispanohablantes destinatarios del manuscrito. Así, para salvar este escollo, empieza la obra con el relato de la vida de los personajes más significativos del Islam en general, el Profeta Muhámmad, sus mujeres e hijos, los cuatro primeros califas râšiddûn (15) introduciendo a continuación la vida del Imam Hasan donde comienzan a mezclarse elementos específicos de la escuela chií.
Otro elemento que permite evidenciar la filiación del texto a fuentes chiíes es el relato de acontecimientos hagiográficos de la vida de los doce imames de la chía. Ya al comienzo del manuscrito se lee después de la básmala (16):
“Corónica y relaçión de la esclareçida deçendençia xarifa. Los que binieron de Alí ebnu Abi Tálib y la muerte de el Huçáin, radi alahu anhu (17). Y los que fueron prosiguiendo del...” (fº 1r).
Se ve cómo el autor tiene efectivamente, la finalidad de exponernos breves relatos hagiográficos de los doce imames. Sin embargo hay un detalle en el siguiente folio relacionado con el tema de la taqiyya, que crea cierta perplejidad.Después de mostrarnos cuál es su intención, es decir, hablarnos de la “esclareçida deçendençia xarifa” (fº 1v), comienza con una nueva básmala, y dice:
“No se podrá tomar Prinçipio a una obra como ésta y a lo que la ymajinaçión tiene propuesto sin encomendarla a el que es caussa de todas las causas y pedir a su dibina probidençia críe en mí graçia para que comiençe la presente obra que es tratar la bida y milagros de su querido el Múztafa Muhámad çalm, y de sus compañeros, de quien dixo: ’Nadie diga mal de mis compañeros que son como las estrellas y el que los amare me ama a mí y el que los aboreçe, me aboreçe a mí’...” (fº 1v).
Este párrafo lleva a preguntarse si el autor o copista después de tener confeccionada la obra, la completó con esta parte introductoria (18) de la vida del Profeta Muhámmad, su familia y sus compañeros, para hacerla más asimilable de cara a los moriscos y a las autoridades religiosas. Lo cierto es que plantea una ruptura, un querer mantener el sentido sunní, en una obra que fue planteada con el contenido chií que nos anticipa el primer párrafo del manuscrito, es decir, una relación hagiográfica de los doce imames de la chía, y el relato de la muerte de Husáin, que se estudiará más adelante. Todo esto confirma la idea de taqiyya o disimulo, que se desprende del texto.
Un personaje que resulta controvertido en el texto es Muáwiya (19) -el primer califa omeya- que para las fuentes chiíes presenta un perfil negativo, pues no en vano fue el que luchó contra Alí y accedió al poder desplazando a Hasan del liderazgo de la comunidad de creyentes. En el texto mantiene ciertas connotaciones positivas, que intentan adecuarse a lo que los moriscos tenían en su bagaje sunní. De hecho hay ciertas características en el texto que así lo denotan. Podemos ver lo siguiente en el manuscrito:
“Pues traspasado el halifado de Aly ebnu Abi Tálib, entró en su lugar el Haçan, su hijo cuya virtud fue tanta que abiendo sido halifa siete meses, traspasó la pesada carga en ombros de Maugya ben Çufian, el qual cargo perdió el nombre de halifa y se bolbió en nombre de Rey, como lo dixo el Mensajero de Allá çalm. El qual Maugya fue ombre justo y santo, temeroso a el Señor, en cuyo tiempo tubieron muchas bitorias de los infieles, de cuya bondad y santidad salió el hijo más malo [fº 26r] que naçio de mujeres, como se berá adelante en la muerte de el Huçáin, radialahu anhu...” (fº 26v).
Como ya se puede entrever en el manuscrito, Yazid el hijo de Muáwiya (20) encarna todos los males y depravaciones morales. Justo cuando comienza el capítulo tercero en el manuscrito, donde se narra la muerte de Husáin en la Batalla de Karbalá, se relata la agonía de Muáwiya:
“...se halló a su cabeçera el Yaçit, su hijo, maldito sea de Allá. Y dixole a su padre:’ A el fin padre mío, que mueres’. A lo qual respondió el bienabenturado padre: ’Sí, hijo, porque toda cosa criada a de morir. Y no quedará sino el que es eterno en su reismo (21), el que es perfeto ser de bida, el que no le alcanza ni toca [fº 26v] el morir, ni pasa el tiempo’...” (fº 27r).
Es interesante resaltar que cuando Muáwiya transmite el gobierno a su hijo, lo hace bajo ciertas condiciones en favor de Hasan, que sin embargo Yazid nunca cumplirá:
“...Diçe la istoria que muerto el padre fue el hijo puesto en su asiento y lugar, a quien toda la jente acudió dándole el parabién de el cargo. Y él enpeçó a repartir el tesoro que estaba en el Beyte el Mel (22) por sus alcaydes y soldados, y a quien él más se afiçionó si no fue a el Huçáin, hijo de Aly ebnu Abi Tálib, radi alahu anhu, que ni le dio cuenta de nada ni de quanto el padre le encomendó. Antes fue en todo a la contra....” (fº 28r).
La forma de tratar el traspaso del gobierno así como la introducción que hace sobre el Profeta Muhámmad, su familia y los cuatro primeros califas, supuestamente indicaría que está dirigiéndose a un auditorio mayoritariamente sunní, cuestión ésta que no presenta ninguna duda. Sin embargo, también aquí habría que resaltar la posible utilización que está haciendo de la taqiyya o disimulo, habitual entre los chiíes para ocultar su madhab (23) escuela doctrinal.Otro dato a destacar en esta primera parte de la “Corónica” que parece cuanto menos curioso es el relato de un hadiz de los hechos de la vida de Omar en el que se narra el encuentro de Alí con Omar:
“...Diçen que lo topó un día Aly ebnu Abi Tálib, radi alahu anhu, fuera de la Midina corriendo sobre una camella y le dixo: ‘Ya Omar, mucho trabajo as dado a los halifas después de tí’. Respondió: ‘Ya Aly, si se ba algo de aquello que estoy obligado a haçer por estar oçioso, se me pedirá por quenta.’...” (fº16r) (24).
Confirmando la hipótesis de este trabajo el texto enumera elogiosamente los doce imames de lachía en el fº 21r:
“...De aquí adelante diremos las bienabenturadas ramas que de el hijo de Aly ebnu Abi Talib proçedieron, que fueron: El Haçan y El Huçáin, ya Aly Çeyd El Abdin, y Muhámad El Báquir, y Cháfar El Çidiq, y Muça El Cadím y Aly El Radi, y Muhámad El Canih, y Aly El Azcari, y El Haçan El Háliz, y Muhámad el Mehdi, y el conocido y aguardado. Y es el último de los aymat (25). Y éstos son de la estirpe y casa de el Múztafa Muhámad çalm, de los lomos de Aly ebnu Abí Tálib y de Fátima” (fº 21r).
En relación con este párrafo hay un detalle que no debe pasar desapercibido y es cuando habla del duodécimo Imam, dice de él que “...es el último de los aymat”, es decir el último de los doce imanes de la chía. Esto es además, especialmente significativo puesto que afirma la doctrina específicamente chií del imam oculto (26).El tercer elemento que permite evidenciar la adscripción del texto a la chía, es la parte más amplia y que supone un hecho novedoso en los textos moriscos. Me estoy refiriendo al relato de la muerte de Husáin en la Batalla de Karbalá. Corresponde al capítulo tercero del libro y abarca del fº 26v a 65r. El relato es una variante de la taziyeh (27) de origen persa, cuyo significado es “condolencia”, “consuelo”, “pésame”. Taziyeh se llama también a las representaciones dramáticas que conmemoran la muerte de Husáin en la Batalla de Karbalá. Por su forma literaria, el capítulo del manuscrito dedicado a la muerte de Husáin se estructura como las taziyeh persas, mantiene los mismos temas argumentales y acontecimientos.Sin embargo, a pesar de todas estas coincidencias, el manuscrito es anterior a los dramas de taziyeh en su forma moderna, es decir, como representaciones teatrales en recintos cerrados tal como se hace en las grandes ciudades de Irán y en otros países donde hay chiíes hoy en día28. Su antecedente se encuentra en las “Ruzeh-Jâny” (29), donde el narrador, subido en un púlpito, va recitando de una forma libre e improvisada el Rawdat aš-Šuhadâ, escrito por Mullah Husain Wâ´iz Kâšifi (30). Así se hace hoy en día en pequeñas aldeas muy apartadas, donde no se dispone de un local para realizar taziyeh, y en los Dua (31) Kumayl de Qôm y Mašad (32). A través de la recitación magistral de ciertos episodios y de la modulación de la voz, el narrador es capaz de provocar un estado de ánimo y de sobrecogimiento en su audiencia, que produce un grado de emoción de gran intensidad. El capítulo tercero de la Corónica está enfocado hacia el mismo objetivo que la taziyeh, crear un estado de ánimo intenso en la audiencia, siendo representado, al igual que ésta, en Achura el día diez de Muharram:
“...Y ansí qualquiera que la leyere el día de Axora le dará Allá taala (33) tanto premio como el que murió xahid (34)...” (f. 64v).
Dato muy importante en este párrafo es el premio que recibe el posible lector u oyente de la obra
“...tanto...como el que murió xahid”. Hay que aclarar que esta fórmula al final del capítulo tercero, conecta con los planteamientos del teólogo de la escuela de Bagdad az-Zamajšarî y de la chía. Explica az-Zamajšarî en su Atwâku d- Dahab (35) (“Los collares de oro”) que, de acuerdo con la tradición, quien llora por Husáin se unirá con él en la eternidad. Este premio alcanzará también al que hace llorar a los demás a causa del dolor que siente por la muerte de Husáin. En este punto la doctrina chií dice que “quien obra para parecerse (tašabbuh) a un grupo está en la categoría de tal grupo” (36). Por tanto si se continúa leyendo el manuscrito en este punto, veremos como la intención no es otra que participar, al igual que en una representación de taziyeh, en las características morales elevadas de los personajes que acompañaron a Husáin y murieron mártires:
“...Pues animémonos a leer sus santas bidas y muertes partiçipando de sus méritos ansí letores como trasladadores y oyentes, y quien la mandare trasladar, pidiendo a El Señor de esta máquina criada nos cumpla de su graçia y nos dé buen fin en su conoçimiento, amín” (f. 65v).
A partir de aquí el texto continúa con una relación hagiográfica de los imames; al final de la misma se encuentra el duodécimo Imam, del cual dice entre otras cosas:
“...Su apellido Abul Cáçim El Halifa, El Çálihe. Y es el postrero de los doçe Ymanes de su estirpe y El Ymam El Mehdi, como lo dixo su anteçeçor El Mensajero de Alla çalm. Y el que bendrá a la fin de el tiempo a encontrarse con Çeydina Eça (37) alym. Y es a saber que en tiempo de el halifa Muhtamid, que éste tal era tirano y cruel, y temiéndose de sus crueldades y tiranías de éste halifa se retiró y escondió la rama (38), que por curso de tiempo echaron fruto de tanta bendiçión como será a el mundo. Y esto fue caussa para [fº 84r] lo que Alla taala tenía ordenado en su eternidad, que lo encubrió de la bista de la jente....Dichoso y bienabenturado el que alcançare su tiempo y fuere de su compañía. Y dichoso el que entrare en el ymán (39) por su mano y le siguiere, y fuere de sus soldados y ayudantes a purificar y a limpiar el mundo de su suçiedad y piçina (40) en él tan araygada, donde tendrán los agrabiadores la paga mereçida y satisfechos los agrabiados, serán acabadas las tiranías y desjechas las potestades de los gobiernos tiranos.Bienabenturados los que le bieren y alcançaren su tiempo” (fº 84v).
En este párrafo se encuentran algunos de los postulados principales de la chía referentes al duodécimo Imam, “El Señor de los Tiempos” (41), que muestran con total evidencia la adscripción del manuscrito a la escuela chií (42).Con este breve repaso de algunos de los elementos más característicos de la “Corónica”, se puede confirmar, con bastante seguridad, la hipótesis que enunciábamos al principio de este estudio, es decir, se está ante un texto extraordinario cuyo tema chií es novedoso entre los moriscos. Sin embargo afirmar la existencia de una comunidad chií hispanohablante sería quizás un poco atrevido o al menos no se tienen datos suficientes como para afirmarlo. Sí se puede afirmar, al menos, que se usaba el texto entre los moriscos exilados.Si se analizan las características del texto se verá que es un compendio de material didáctico para la formación islamológica de los moriscos. Este manuscrito que fue encargado por el morisco Muhámmad Rubio, es de suponer que no sólo sirvió para un uso privado e individual, sino que, como bien se puede leer en el mismo, parece que el encargo de su traducción fue una obra piadosa para beneficio de los moriscos hispanohablantes en general (43).Lo verdaderamente clarificador de este manuscrito es el hecho de encontrarnos con un texto que nos dice mucho acerca de la comunidad de exiliados andalusíes del s. XVII, de sus anhelos culturales, de sus necesidades de inculturizarse en lo que era su civilización. En definitiva un intento por parte de los exilados de ponerse al día, una necesidad de reencontrarse con la sociedad islámica de la cual nunca se habían separado.

1. Šarîfa, “noble de nacimiento elevado”. Se dice especialmente de los descendientes del Profeta Muhámmad, por línea de su hija Fâtima, y su esposo ´Alî ibn Abû Tâlib. Título que se aplicaba en particular a los encargados de los Lugares Santos de La Meca (los jerifes, soberanos más o menos autónomos, antes de la ascensión de los Saudíes en Arabia).
2. El Ms. 565 de la Biblioteca de la Universidad de Bolonia comprende tres partes bien diferenciadas con diferentes tipos de escritura según cada una de las partes y 313 folios. El primer tratado es “La Corónica de la esclareçida desçendençia xarifa”. El segundo tratado es obra de Ahmed Bejarano sobre diferentes temas autobiográficos, piadosos, etc. Y el tercer tratado corresponde a un devocionario práctico de la escuela Hánafi.
3. Ver Gerard WIEGERS, «A life between Europe and the Maghrib», en Orientations, ed. Geert Jan van Gelder and Ed de Moor, 1993, pp. 87-115; Juan PENELLA ROMA, «Introduction au manuscrit D 565 de la Bibliothèque Universitaire de Bologne», en Recueil d’études sur les moriscos andalous en Tunisie, Madrid-Tunis, ed. M. de Epalza y R. Petit, Dirección General de Relaciones Culturales, 1973, pp. 258-263; Juan PENELLA ROMA, Los Moriscos españoles emigrados al norte de Africa después de la expulsión, Barcelona, Universidad de Barcelona, 1970, Tesis Doctoral.
4. Juan PENELLA, «El sentimiento religioso de los moriscos españoles emigrados: notas para una literatura morisca en Túnez», en Actas del Coloquio Internacional de Literatura Aljamiado y Morisca, Madrid, ed. Gredos (Cleam nº 3), 1978, pp. 447-474.
5. Ver Mahmud ´Alî MAKKÎ, «At-tašayyu’ f î-l-Andalus», en Revista del Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid, Madrid, vol II, 1954, pp. 93-149; A. GHEDIRA, «Un traité inédit d’Ibn al-Abbîr à tendeance Chiite», en Al-Andalus, Madrid, 1957, vol. XXII, fasc. 1, pp. 3054; IBN AL-ABB}R, Durar al-sim ! t f § Jabar as-sib ! t , Beirut, ed. Dar al-Garb al-Islami, 1987; María Isabel FIERRO BELLO, La Heterodoxia en Al-Andalus durante el período omeya, Madrid, Instituto Hispano Árabe de Cultura, 1987.
6. “... traduçido de/ arábigo en castellano en Túnez, año de 1049” (f. 1/r).
7. Mucizz ad-Dawla, Abu l-!Husain A!hmad. Sultán Bâyida. 303/915-356/967. E.I. (1913-1936), Leiden, ed. Brill, 1993, vol, VI, pp. 705-706.
8. Rey del Jurasán, nacido en Herât en 842/1438, reinando desde el año 873/1469-911/1506. Su corte fue lamás brillante de Asia. Se rodeó de gran número de artistas y escritores. Fue el último de los reyesTimâridas. Cfr. E.I. (1913-1936), op. cit., vol. III, p. 343.
9. Prolífico escritor de Her 2 at durante el reinado del Sultán !Husain M§rz~ B~iqar~. Murió en el año 910/1505. Entre sus trabajos destaca Ajl~q-§-Mu!hsin§, un tratado de ética dedicado a Abu’l-Mus!hs§n un hijo del Sultán, y también Rawdat aš-Šuhdaâ’. Cfr. E.I. (1913-1936), op. cit., vol. IV, pp. 789-790.
10. Nombre de lugar, “lugar de masacre”; ha desembocado en un tipo de género literario específico donde se narra la muerte de de Husáin y la Batalla de Karbalá.
11. Uno de los autores más célebres de la literatura clásica turca. Nació en Iraq (885/1480-963/1556) en la época de dominación de la dinastía Aq-Qoyunlu, probablemente en Karbalá. Entre sus obras más importantes destaca Leyla wü Me ín ãn y ésta que es motivo de nuestro interésHadîkat as-Su’adâ’. Fue enterrado en Karbalá, es muy probable que fuera chií. Cfr. E.I., op. cit., 1965, vol. II, pp. 958-961.
12. Cfr. Mayel BAKTASH, «Ta’ziyeh and its Philosophy», en Peter J. CHELKOWSKI, Ta’ziyeh, Ritual and Drama in Iran, Nueva York, ed. New York University Press, 1979, pp. 101-102.
13. Abu l-Q~sim Ma!hmãd ibn cUmar az-Zamajšar§. Nació en Jw 2 arizm (467/1074-538/1143). Teólogo y filósofo, siguió a la escuela filosófica de la Muctazila. Siendo ampliamente leído a pesar de su tendencia muctazilí. Ibn Jaldãn lo sitúa por encima de todos los comentadores del Corán. Recibió fuertes críticas de la escuela mâlikî. Cfr. E.I. (1913-1936), op. cit., vol. VIII, pp. 1205-1207.
14. “Taqiyya, precaución, o kitmân, discreción, secreto, son vocablos técnicos con que se designa el acto con que uno, según su discreción, se exime del cumplimiento de deberes religiosos en caso de fuerza mayor o de temor de un daño considerable”. Cfr. el artículo «Taqiyya o kitm 2 an», en F.M. PAREJA, Islamología, Madrid, ed. Razón y Fe, vol. II, pp. 725-726.
15. Referente a los califas perfectos o bien guiados: Abã Bakr a!s-!Sidd§q, ’Umar ibn al-Ja!t !t 2 ab, ’U 5 tm 2 an ibn ‘Aff 2 an y ‘Al§ ibn Ab§ !T 2 alib.
16 Fórmula de invocación: bismi l-lâhi r-rahmâni r-rahîm. “Con el nombre de Alá, el Clemente, el Misericordioso”.
17. Radiya l-l âhu canhu. “Dios esté complacido de él”.
18. El primer capítulo (f. 1v al f. 13r), trata de la vida del Profeta y su familia. A continuación viene un segundo capítulo (f. 13v al f. 26v) que trata de los cuatro califas raxidun, y de Hasan y Husáin. El tercer capítulo (f. 26v al f. 65r) trata acerca de los descendientes de Alí ibn Abu Tálib, y la muerte de Husáin.
19. Ver el artículo «Muc~lawiya, guerras, política interior», en F.M. PAREJA, op. cit., vol. I, pp. 91 95.
20. Ver el artículo «Yaz§d I. !Husayn. Karbal 2 a’», en F.M. PAREJA, op. cit., vol. I, pp. 96-97.
21. Se está refiriendo a Dios.
22. Casa del Tesoro.
23. Ver el artículo «Escuelas jurídicas», en F.M. PAREJA, op. cit., vol. II, pp. 520-524.
24. Nótese que el sentido de este hadiz es acusatorio para Omar. Es un indicio más de las fuentes chiíes en las que se está basando el autor de la “Corónica”.
25. Plural de Imâm.
26. La doctrina del ocultamiento afirma la ausencia corporal del imam del tiempo, si bien sigue siendo el jefe de la comunidad islámica. Este punto es uno de los pilares de la escuela chía. Cfr. F.M. PAREJA, op. cit., vol. II, pp. 723-724. Sobre este tema ver capítulo “N~dar f§ !h~l al-ga§ba” y “Fî l-gaîba”, en AL-KULAIN¦, Al-Kâf îf î ´Ilm ad-D în, Teherán, ed. Dâr al-kitâb al-‘islâmiya, 1623 S., vol. I, pp. 333-343; M. Hussain JASSIM, The occultation of the Twelfth Imam, Londres, ed. Muhammadi Trust, 1982; Herrry CORBIN (1972), En Islam iranien, ed. Gallimard, 1991; Moojan MOMEN, An Introduction to Shici Islam, New Haven, ed. Yale University Press, 1985, pp. 161-170.
27. Ver tacziya, en E.I (1913-1936), op. cit., vol. VIII, pp. 711-712; F.M. PAREJA, op. cit., vol. II, p. 728.
28. Ver p. ej., el interesante trabajo sobre la comunidad chií en Hyderabad: David PINAULT, The Shiites, Londres, ed. I.B. Tauris & Co. Ltd., 1992.
29. E.I., op. cit., nota 27.
30. Ver nota 9.
31 Du´â’. “Súplica”, “invocación”, “oración”. Ver F.M. PAREJA, op. cit., vol. II, p. 530.
32. Los jueves por la noche, un recitador profesional recita el Dua Kumayl en la mezquita aljama subido en un púlpito, intercalando episodios de la Batalla de Karbalá y la muerte de Husáin.
33. Allâh ta’ âlá, “Allah, Enaltecido”.
34. Es decir, tanto como el que murió mártir.
35. Colección de apotegmas y dichos morales compuestos por az-Zamajšar§. Ver E.I., op. cit., nota 13.
36. Cfr. Mayel BAKTASH, op. cit., nota 12.
37. “Jesús”.
38. “Progenie”.
39. “Fe”.
40. Lugar de pez y sentina.
41. En árabe: Sáhib az-zamân.
42. Ver nota 26.
43. “...Juntamente el que a trasladado ésta, pide una fetexa de limosna. Y otra pide el dueño del libro por aber pagado su dinero de traduçirlo de arábigo en castellano para que se huelguen los mumines de su naçión de leherlo” (f. 65r.)

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EL SHIÍSMO EN AL-ANDALUS: IBN AL-ABBÂR


Es sabido que 'Abd al-Rahmân b. Mu`âwiya (756-788), único superviviente al exterminio de los omeyas, fundó en al-Andalus una dinastía de emires independientes que perduraría varios siglos.
Aunque tolerantes con las religiones y costumbres de su población, esta dinastía siempre miró con el máximo recelo a cuantos intelectuales procedentes de Oriente pudiesen inculcar a los andalusíes sus ideas más o menos heréticas: alíes, jariyíes u otras. Los omeyas orientales no habían reconocido a 'Alî y tampoco lo hicieron los de al-Andalus, aunque la conciencia del pueblo, y sobre todo de los ulemas y alfaquíes, ya le reverenciaba como compañero dilecto del Profeta.

Las personas que viajaban a Oriente por motivos de peregrinación, comerciales u otros, frecuentemente volvían impregnados de una cultura superior, transmitiendo conocimientos científicos, costumbres o ideas políticas y filosóficas exóticas, como las de la shi'a.
Con ´Abd al-Rahmán II (822-852) entraron en al-Andalus la música, la administración y las modas cortesanas de Bagdad, pero siguió el silencio sobre los alíes.





Abd al-Rahmán III, sin embargo, se encontró con una situación nueva para el emirato de Córdoba: la doctrina shi'í, hasta entonces minoritaria aunque con oleadas de reclutamiento cada vez mayores, se había materializado por fin en un Estado: el de los fatimíes de Túnez, quienes a partir del año 909 someterían además amplias zonas del Magreb central y occidental. Anteriormente habían surgido en Bahreyn y el sur de Iraq los qármatas, grupo mas reducido y de ideas extremistas que sería desautorizado y combatido por los fatimíes. Estos últimos también intentaron infiltrarse en al-Andalus enviando propagandistas.
Tan grave amenaza llevó a Abd al-Rahmán a proclamarse heredero del califato omeya de Oriente (!!), y a iniciar una política expansiva en el norte de África, donde las campañas entre omeyas y fatimíes, apoyándose en las tribus interpuestas, se sucedieron sin fin durante todo su reinado. Pero al final de éste sólo Tánger y Ceuta le obedecían: la ofensiva de Ramiro II de León había desviado su atención. Entre tanto la dinastía sunní oriental de los abbasíes era tutelada por los príncipes “buyíes”, shi'itas duodecimanos, que se apoderaron de Bagdad en 945 y controlaron la zona hasta 1055. Se trata de un siglo, pues, prácticamente tomado por el shi'ismo.



La salida de Túnez del cuarto califa Fatimí, y el desplazamiento de su capital a El Cairo, permitió a al-Hakam II retomar la iniciativa en el Magreb. Este califa ilustrado se dedicó a escribir sobre la shia para negar la legitimidad de la dinastía fatimí, al tiempo que se intensificaba la campaña contra la real o supuesta propaganda: en esta época se condena a muerte a Abû l-Jayr, un predicador heterodoxo supuestamente fatimí, sin darle opción a “ì´dâr” o autodefensa, lo que suscitó las protestas de algunos alfaquíes.
Al mismo tiempo los andalusíes pro-fatimíes optaban por abandonar al-Andalus; este es el caso de Ibn al-Hâni de Elvira, que se convirtió en el vate oficial del califa fatimí al Mu'îzz (m.975).
Tras la dictadura de Almanzor y el hundimiento de la dinastía omeya el año 1016, algunos grupos alíes como los beréberes hammûdíes toman el poder en Córdoba y otras provincias. En torno a ellos, poetas como Ibn Darraÿ al-Qashrallî expresan una oportunista devoción a la familia del Profeta, mientras los omeyas caen en la infamia más espantosa: citemos al poeta Ayyûb b. Sulaymân al-Suhayli, al que Avempace aconseja huir del país por ser de estirpe omeya.
Con los almorávides (1090-1145) y sobre todo con los almohades (1130-1223), que imitaron algunos principios y comportamientos shî 'itas, se consolida y desarrolla esta línea literaria. La filosofía, la ciencia y la mística viven su mayor esplendor.
El poeta murciano Safwân b. Idris (1165-1201) cuenta cómo pasó de la alabanza a los príncipes a la de la familia del Profeta: el califa almohade, que le había negado la mano de su hija tuyo un sueño en el cual el Profeta le ordenaba concedérsela. (1) Nâhid al-Wâdi Âshi, (de Guadix, m. 1218) es autor de una casida muy afligida sobre Husayn:

"¡Ay del pueblo que le abandonó enrojecido por la sangre, extenuado y abatido; manchado de polvo, le dejaron los miembros cercenados, con cada espada india asesina.(a Yazid): ¿Acaso anhelas, desdichado de ti, la intercesión de su abuelo?
¡Quita allá! ¡No, por El que hace girar los cielos!" (2).

Paralelamente, tanto en al-Andalus como en el Magreb se desarrolla desde el siglo XIII el género de las mu'ashsharât o décimas en alabanza del Profeta, sus nombres y sus objetos, en las que el comienzo del verso ha de coincidir con el final, género que adquiere cada vez más complicación y amaneramiento. El famoso místico andalusí Muhyi l-din Ibn al-´Arabî (1164-1240) compuso una colección de poemas de este tipo, aunque no demuestra el dominio técnico que este género requiere. La poesía era para estos poetas un medio de lograr los favores divinos (3).
Muhammad ibn Faraÿ de Ceuta (segunda mitad del siglo XIII), además de componer, recogió los poemas del mismo estilo de Abû l-Rabî' b. Sâlim al-Kilâ´i (m. 1237), discípulo de Safwân b. Idris y principal maestro de Ibn al-Abbâr, al que pudo transmitir las casidas husayníes de Safwân.

IBN AL-ABBAR

Abû 'Abdallâh Muhammad ibn 'Abdallâh (...) b. Abi Bakr al Qudâ 'i, conocido por Ibn al-Abbâr, nació en Valencia en enero o febrero del año 1199. Al-Abbâr era el laqab o sobrenombre de su antepasado, acaso indicativo de su oficio: "fabricante de agujas".
Los qudâ'íes constituían una familia yemení establecida desde antiguo en Onda, ciudad de la región de Valencia. El padre de nuestro autor era uno de esos poetas alfaquíes que entonces componían la élite de Valencia. Refiere Ibn al-Abbâr que recibió de él la mejor educación, y que le llevaba a las tertulias literarias a las que asistía. De Abû l-Rabí b. Sâlim y de Abû l-Jattâb b. W. aÿib al-Qaysi obtuvo su sólida formación de historiador, que le hizo uno de los más importantes de al-Andalus.
Según parece no tuvo hermanos varones, pues no los cita al hablar de su padre, ni al referir que heredó de él "todos sus libros".
Tuvo una juventud alegre, cultivando la poesia e iniciando pronto la carrera administrativa. Viajó por todo al-Andalus para ampliar sus conocimientos del hadiz. Encontrándose en Badajoz en 1222, supo de la muerte de su padre, por lo que volvió a Valencia y quedó bajo la tutela de su maestro Abû l-Rabî b. Sâlim. Entonces entró al servicio del gobernador Abú Zayd como secretario. Por esa época debió unirse en matrimonio a la familia valenciana de Ibn al-Wazîr, originaria de Paterna.
En 1229, Abû Yamil b. Zayyân Mardânish, hijo del héroe local que se alzó contra los almorávides, protagoniza ahora el mismo papel contra los almohades. Abu Zayd huye con su secretario a tierras cristianas y se acoge a la protección de Jaime I de Aragón para que le ayude a recuperar Valencia. Como acabase haciéndose cristiano, Ibn al-Abbâr decidió abandonarle y volver a al Andalus. Tras una serie de peripecias lo hallamos de nuevo en Valencia en 1231, reconciliado con Ibn Mardânish, que en la época almohade había sido amigo y colaborador suyo y ahora le nombra su visir.
Tras la derrota de Las Navas de Tolosa en 1212 al-Andalus se había dividido en unas nuevas taifas, las terceras de su historia. El caudillo hispano-árabe Ibn Hûd fue aclamado en Murcia y casi toda Andalucía, e Ibn Mahfûz se apoderó de Niebla, pero nadie pudo impedir que Fernando III conquistase Córdoba en 1236.
Jaime I derrotó a los musulmanes en Pueyo de Cebolla en 1237, y un año después inicia el asedio de Valencia. Abû Yamil decidió enviar una embajada marítima a pedir socorro al emir hafsî de Túnez, poniendo al frente de ella a Ibn al-Abbâr. Allí recito su famosa casida en la que describe las trágicas circunstancias que atravesaba al-Andalus:


"Tabernas donde antes hubo lugares sagrados,
iglesias donde antes hubo mezquitas".

Emocionado, el sultán resolvió ayudarles enviando doce naves con armas, pertrechos y dinero; pero al llegar a Valencia se encontraron el puerto bloqueado y tuvieron que desviarse a Denia. Cuando Ibn al-Abbâr llega a Valencia sus habitantes va se disponen a rendirse. El emir le elige mediador en las negociaciones y el 29 de septiembre de 1238 firman el acta de entrega.
De Valencia fueron a Denia, desde donde se les volvió a ex pulsar más tarde. Habiendo vuelto a acudir a Túnez en 1239, el qudâ'í regresó a Murcia con Abû Yamil en 1240, para poco después emigrar con su familia a Túnez, donde permanecería el resto de su vida.
El emir lo acogió excelentemente, haciéndole su panegirista y el escriba de su divisa en los documentos oficiales. Pero el hecho de ser sustituido en esta última función por un escriba oriental parece que fue la causa de que expresara sus protestas y el emir le desterrara a Bugía en 1248. Lo cierto es que Jbn al-Abbâr tenía ya algunos enemigos en la corte, como el envidioso visir Ibn Abi l-Husayn.
En Túnez había terminado de escribir su "Takmila li-Litâb al Si1a", sobre biografías de sabios de al-Andalus . En Bugía terminará "al-Hullà l-siyarâ", biografías de los príncipes-poetas que hubo en el Islam. Allí mismo escribe "I'tâb al-kurrâb" (Disculpa de los secretarios), en cuya introducción pide al emir y a su heredero que le perdonen.
Fue perdonado por Abû Zakariyyâ, pero éste murió poco después y le sucedió su hijo Abdallâh, más tarde llamado al-Mustansír bi l-Lâh, monarca cruel que durante su vida habría de sofocar constantes revueltas. Ibn al-Abbâr pasó a ser su consejero.
Los historiadores posteriores tienden a describir a nuestro autor como orgulloso y antipático, señalando que solía irritar al emir con su erudición y sus elogios a al Andalus. Es muy probable que su carácter se hubiera degradado desde que se exiliara de al Andalus, al perder amigos y recuerdos. Por otra parte la emigración andalusí había ido a parar mayoritariamente a Bugía y Túnez, en cuya administración se colocaron muchos de ellos, lo que provocó la hostilidad de los tunecinos.
No se sabe por qué, en 1252 al-Mustansir le destierra a Bugía como hiciera su padre antes, y allí escribe su "Durar al-simt fi ja bar al-sibt"; escribiendo además una obra análoga en verso hoy perdida.
Al extinguirse definitivamente el califato de Bagdad en 1258, al-Mustansir se proclamó califa, y las mismas Medina y La Meca le dieron su reconocimiento.
En 1259 Ibn al-Abbâr recibió una carta en la que se le comunicaba que había sido perdonado, pero un año más tarde sus enemigos urdieron contra él el peor complot, que desembocé en su condena a muerte. Se desconoce la causa exacta de su ejecución. pero se barajan varias: que hizo un horóscopo al príncipe heredero al-Wâthiq que desagradé a su padre, que se le acusé de practicar la astrología y de ser shî ´ ì (¿acaso por su "Durar al-simt "?. que había hablado o escrito mal de su emir o que estaba implica do en una gran conspiración. El resultado es que el califa mandé hacer un registro de su casa a sus peores enemigos, que encontraron allí un verso en el que insultaba así a al-Mustansir:


"En Túnez reina un tirano
al que neciamente llaman califa".

Ibn al-Abbâr murió alanceado el 6 de enero de 1260, y su cadáver y sus libros fueron quemados. Sin embargo hoy es famoso en todo el mundo árabe y recibe elogios de los historiadores europeos, sobre todo en su calidad de historiador.
Sabemos que tuvo hijas pues habla de ellas en una casida, y en otra de sus "niños" en general, pero no sabemos si dejé hijos varones. Conocemos siete u ocho de sus discípulos, entre ellos a Ibn Sâlih al-Kinâni, de Játiva (m. 1299), que transmitió su libro "Durar al-simt" al historiador y místico al-´Abdarî y a otros. Fue maestro de Abû l-Muhaymân al-Hadramî ; de Abû Isháq b. Abi l-Qâsim al-Tuÿinî (m. 1262), funcionario tunecino que le defendió entre sus compatriotas, y su hijo Abû l-Hasan b. ´Ali que recibió de Ibn Sâlih el "Durar al-simt". Obra clave de el shi´ismo en Al-Andalus.




BIBLIOGRAFÍA :



(1) Véase aI-Maqqari, .Naft al-tib mio gusn al-Andalus al-ratib.., edición de Ihsân 'Abbâs. Beirut, 1968. 5, pp. 68 y 69.
(2) Misma fuente, pp. 70 y 71
(3) Véase Rubiera Mata, M. J... Las décimas del Profeta.., Al-Qantara I (1980). PP. 55-64.





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