miércoles, 29 de julio de 2009

La administración Obama prohíbe el testimonio del FBI sobre el 11 de septiembre


Respondiendo a una demanda judicial de los familiares de las víctimas del 11 de septiembre de 2001, las compañías aéreas implicadas afirman que los atentados hubieran tenido éxito de todas maneras, por mucho que ellas reforzaran las medidas de seguridad.


Según los abogados de las compañías aéreas, es la inacción de las autoridades lo que condujo al desastroso resultado de aquel día. Para fundamentar ese razonamiento, los abogados defensores expresaron su intención de obtener el testimonio de los agentes del FBI.

En efecto, después de los atentados, el FBI llevó a cabo una amplia investigación. Y elementos obtenidos durante esa pesquisa parecen demostrar que el gobierno no tomó aquel día las medidas reglamentarias que hubiesen reducido las proporciones de los atentados.

Sin embargo, como consecuencia de una intervención del secretario de Justicia de los Estados Unidos, Eric Holder, el juez Alvin Hellerstein prohibió el testimonio de los agentes del FBI, impidiendo así que las compañías aéreas desarrollaran su defensa. La audiencia debe reanudarse el 28 de julio. 8 años después de los atentados, ningún tribunal ha podido examinar la investigación del FBI, que incluye 155 000 pruebas y 167 000 actas de interrogatorios. Su contenido no se conoce más que a través de procesos sobre otros casos vinculados [1] y declaraciones de agentes a la prensa. Estos últimos aseguran que su investigación desmiente la versión gubernamental de los hechos [2].

En flagrante contradicción con las declaraciones de los responsables de la CIA y de los sucesivos secretarios de Justicia, el FBI siempre se ha negado a atribuir los atentados del 11 de septiembre a Osama Ben Laden y ni siquiera lo está buscando como autor de esos hechos.

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[1] Por ejemplo, durante el juicio contra el francés Zacarias Mousaoui, acusado de haber conspirado para participar en el secuestro del vuelo 93 de la American Airlines, el FBI rechazó las conversaciones telefónicas grabadas aquel día entre pasajeros de los aviones secuestrados y sus familiares en tierra. Los funcionarios declararon –bajo juramento– que, según la investigación que ellos realizaron, aquellas llamadas, citadas tan repetidamente, nunca tuvieron lugar y son falsas.

[2] «41 anciens responsables états-uniens de l’anti-terrorisme et du renseignement mettent en cause la version officielle du 11-Septembre», por Alan Miller, Réseau Voltaire, 9 de junio de 2009.

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Pakistán y el mito de la «bomba islámica»


por Nicolas Ténèze

28 de julio de 2009
DesdeToulouse (France

Washington esgrime el riesgo de que la bomba atómica pakistaní pueda caer en manos de «terroristas islámicos» u otros «talibanes» para justificar su participación militar en Afganistán y Pakistán. Sin embargo, según el estudio de Nicolas Ténèze que presentamos, dicha amenaza es imaginaria: la bomba pakistaní se ha desarrollado con asistencia técnica de China y Estados Unidos. Más allá de las peripecias políticas, en la actualidad, Washington sigue conservando el control.

La Coalición, comprometida desde noviembre de 2001 en «el cementerio de los imperios», Afganistán tiene que enfrentarse a un agravamiento de la situación desde 2005, con bajas civiles y militares en constante aumento, una islamización rampante y las violencias de insurgentes de todo tipo: talibanes, señores de la guerra recalcitrantes, traficantes, separatistas étnicos o simples bandidos. La guerra se propaga hacia Pakistán (se habla de la guerra AfgPak), de la que en realidad forma parte. El país oscila entre una colaboración moderada, y a veces forzosa, con la Coalición y una voluntad de respetar a los talibanes para preservar el frágil equilibrio político interno. En los últimos meses, el avance de los «estudiantes» los aproxima a la capital, Islamabad.
Pakistán, Estado artificial de mayoría musulmana suní, fundado el 14 de agosto de 1947, sobre la base de una federación de regiones autónomas, teóricamente posee la bomba atómica más o menos desde 1987, pero al parecer no la probó por primera vez hasta el verano de 1998; actualmente se considera esa fecha como la del estatuto nuclear del país, que en la actualidad tendría entre 20 y 100 cabezas nucleares, los estudios son divergentes. Pakistán no ha firmado el Tratado de No Proliferación (TNP), ni el Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares (TICE), ni el Código de Conducta de La Haya sobre la Proliferación Balística. Además, varios informes concordantes de 1966 recuerdan la existencia de un programa biológico, centrado en el ántrax, a pesar de que la Convención sobre las Armas Químicas (CAC) y la de las Armas Bacteriológicas (CAB) fueron firmadas y ratificadas. Su presencia fue una consecuencia de su empleo por los soviéticos en Afganistán.

Zulfikar Ali Bhutto (1928-1979).
En la actualidad, los medios de comunicación mantienen el miedo de que ese arsenal caiga en manos de «terroristas», que entonces podrían utilizarlos o amenazar con hacerlo contra «Occidente», Israel, sus aliados, o contra el enemigo indio. Sin embargo, surgen muchas preguntas con respecto a la misteriosa «red Khan», a la que se acusa de estar en el origen de todos los males de la proliferación y de la «bomba islámica», según la expresión del presidente Zulfikar Ali Bhutto (1972-1977). Se puede dudar de que Pakistán realmente haya proseguido sus investigaciones a espaldas de las grandes potencias y que su arsenal escape efectivamente al control de éstas. Para saber de qué se trata, es necesario hacer una revisión histórica del programa nuclear pakistaní.

Un programa poco "secreto"
Una iniciativa china-occidental

El programa nuclear debutó en los años 70, oficialmente en reacción a la guerra contra la India de 1971 y a su ensayo atómico de 1974. En esa época, la India era un «país amigo» de la Unión Soviética mientras que Pakistán, aunque no alineado, «eligió» por reacción el campo estadounidense. También Islamabad se lanzó a un programa atómico competidor del de su vecino, con el beneplácito de Estados Unidos. La bomba estaba llamada a desempeñar un papel en la «contención» de la influencia soviética que, tras la invasión de Afganistán en 1979, amenazaba a Pakistán.
Washington y Pekín organizaron conjuntamente esa proliferación (especialmente después de la visita de Nixon a China, en febrero de 1972). Pekín, aunque reticente a entregar sus conocimientos, apoyó al «País de los puros» proporcionándole tecnología y misiles rudimentarios a través de la China National Nuclear Corporation. Desde los años 60, en efecto, la República Popular China se disoció del Gran Hermano soviético, con la excusa de divergencias ideológicas, para asumir su propia política exterior. Aunque sobre muchos puntos, chinos y occidentales, ceden. En esa perspectiva, Pekín e Islamabad se aliaron sobre la cuestión de Cachemira, de la que ambos países reclaman parte a la India… Así, las bombas indias, chinas y pakistaníes permitirían un equilibrio en la región.
El padre de la bomba pakistaní es el doctor Abdul Qadeer Khan. En la actualidad, los medios de comunicación occidentales le presentan como un peligroso científico loco. Es un ingeniero formado en 1976 en Almelo (Grupo Urenco), en los laboratorios de dinámica física FDO, en los Países Bajos, Bélgica y Alemania. El reactor de Kahuta, primer núcleo del programa, se construyó en 1979 con China y Francia, y se puso en servicio en 1984. Los medios de comunicación transmitieron la idea de que los planos de Almelo (que sirvieron para crear Kahuta) fueron robados por Khan, mientras que en realidad Urenco los entregó en secreto con la aprobación de Estados Unidos.
Desde la llegada de los soviéticos a Kabul, Estados Unidos delegó en China la transferencia de los planos de armas nucleares a Pakistán para proteger el país. Pero en 1983, el Washington Post denunció la negociación, y en 1985 lo hizo el senador Alan Cranston. Así pues, es probable que Pakistán, desde esa fecha, posea una bomba nuclear, pero no su propia bomba.
Con el fin de legitimar sus propios «proyectos» nucleares, Israel denunciaba el peligro pakistaní, alternándolo con los de Iraq y Libia, mientras que ambos países tejían, por aliados interpuestos (EEUU y Arabia Saudí), interesantes relaciones secretas. Entonces se instrumentalizó la noción de «bomba islámica», hecho que molestó a Pakistán porque la expresión mezcla dos conceptos, uno religioso y otro político estratégico, con una connotación peyorativa: Pakistán no sería un Estado de derecho, sino un nido de terroristas. Es entonces cuando apareció la idea de que los activistas podrían robar o simplemente utilizar esas bombas. Abdul Sattar, ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, recordó que en los años 70 Zulfikar Ali Bhutto señalaba que las bombas atómicas occidentales no eran «bombas cristianas» ni las israelíes «bombas judías».
A continuación, Pakistán adquirió la capacidad de enriquecer el uranio por ultracentrifugación en Dera Ghaza Khan. Arabia Saudí y Libia participaron en la financiación de esa etapa: Trípoli para su propio programa (al parecer sin el aval de EEUU), y Riad por orden de Estados Unidos. En cambio para China y Francia, los dos principales proveedores, eran divisas suplementarias. Washington presionó a París, en 1976, contra la venta de una instalación de tratamiento, sometida al control de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA). De hecho, Francia habría proporcionado la tecnología atómica bajo orden de Estados Unidos, pero tomando algunas iniciativas. En cualquier caso, Francia suspendió su contrato pero proporcionó una planta de extracción de plutonio.
Tras el golpe de Estado contra el presidente Bhutto en 1977, el general Zia ul Haq (1977-1988) recibió una ayuda de Washington más importante. Dicha ayuda pasó de 5 millones a 10, después a 35 millones y luego a 1.000 millones de dólares para esa most favored nation (nación más favorecida), una de sus «mejores aliadas fuera de la OTAN». En 1986, el país empezó a producir el UAE (Uranio Altamente Enriquecido).
A menudo se afirma que la entrega de misiles stinger a los rebeldes afganos impulsó la retirada soviética de Afganistán. Eso es exagerado. Aunque ese punto explica el estancamiento del Ejército Rojo, no justifica su retirada. Según el director adjunto de la CIA, Richard Kerr, por el hecho de que Pakistán obtuviese su primera arma nuclear en 1987, la URSS, para evitar una crisis mayor, decidió retirarse gradualmente de Afganistán. El 31 de diciembre de 1990, Pakistán compró a China un potente reactor nuclear de 300 megavatios del que algunos elementos procedían de Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania e Italia. Se habló de la compra de otros tres reactores y 5.000 imanes especiales.
En 1988, el presidente Ghulam Ishaq Khan y la Primera Ministra Benazir Bhutto tomaron las riendas de un país que se había vuelto inútil en una Guerra Fría que agonizaba. En el tumulto, en 1990, la subvención estadounidense de 574 millones de dólares anuales se interrumpió.
Pero el temor de que el arsenal pakistaní pasara de la defensa a la ofensiva y la filtración de tecnología hacia China y los «Estados canallas», pronto suscitaron la inquietud de Washington. El 6 de enero, el senador republicano Larry Pressler anunció que Pakistán poseía el arma y dio a entender que Islamabad cooperaba con Teherán a la vista de las estancias de Khan en ese país. De repente, George H. Bush denunció la «bomba islámica» que hasta entonces había evitado. Acusada de corrupción, Benazir Bhutto fue derrocada en beneficio de Nawaz Sharif, más próximo a los militares. El centro de investigación de Karachi se modernizó y el de Kahuta ya tenía capacidad para producir uranio enriquecido. La CIA denunció, pero dejaba hacer, encargando a varios servicios de investigación occidentales, entre ellos el BVD holandés (¡una prueba de la pista Almelo!), para que vigilaran que el programa no se volviera incontrolable y demasiado ambicioso.
En 1993, Washington favoreció el regreso de Benazir Bhutto al poder después de que ella aceptase apoyar a las fuerzas pastunes (talibanes) en Afganistán contra las fuerzas tadjiks (las del comandante Massud). Sin embargo, Bill Clinton presionó al presidente Faruq Leghari para que firmase el TNP, pero este último se negó.
En 1996, Benazir Bhutto fue destituida nuevamente por corrupción y sustituida por su eterno rival Nawaz Sharif. Parecía que éste había aceptado que Pakistán no produjese más materiales de uso nuclear.
1998: Los ensayos oficiales de una potencia presuntamente no nuclear
El doctor Samar Mobarik Mand, jefe del programa nuclear, efectuó sus primeros ensayos nucleares el 28 y 29 de mayo de 1998, como respuesta a los ensayos indios. Esas pruebas, cinco, eran de 30 a 40 kilotones, la del 30 de mayo de 15 a 18 kilotones. Las cargas eran escasas pero Mand pretendía que el país pudiera efectuar pruebas termonucleares. El Primer Ministro pakistaní triunfó: «Hemos igualado a la India (…). Pakistán se ha visto obligado a ejercer su opción nuclear debido a la militarización del programa nuclear indio» (…). Khan explicaba: «Las bombas testadas el 28 de mayo eran de fisión mejorada, es decir, las cargas utilizan el uranio 235, como en los ensayos indios. Una de las explosiones era una poderosa bomba de unos 30 ó 35 kilotones. Las otras cuatro cargas pakistaníes eran tácticas, de baja potencia».
Para los occidentales, el problema no eran los ensayos indios, sino los pakistaníes. Aunque después del golpe de Estado del general Musharraf en 1999, Pakistán era un régimen militar autoritario próximo a los islamistas radicales, en esa época la India estaba dirigida por los hindúes radicales del BJP
¿Cuál es la razón de esa parcialidad? En realidad, Islamabad buscaba arrebatar el liderazgo «islámico» disimulando sus relaciones occidentales, incluido Israel, sobre el que fabulaba pero no amenazaba. Así, el 27 de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores Shamshad Ahmed informó a Estados Unidos de que los ensayos se debían al temor de un ataque aéreo nuclear… indio-israelí, procedente de la India, del tipo del bombardeo del reactor Osirak por Israel. El embajador de Pakistán en Egipto, Tayyab Siddiqui, señaló que Israel apoyaba claramente a la India a mejorar su disuasión nuclear.
El 1 de junio, el asesor mediático de Benjamín Netanyahu, Shay Bazaq repitió que Tel Aviv no tenía intención de atacar a Pakistán. Por su parte, el embajador indio en El Cairo afirmó falsamente que no existía cooperación militar entre la India e Israel.
Las preocupaciones israelíes sobre esta proliferación se relativizaron el 5 de junio por la declaración de un oficial pakistaní: «Pakistán ha llevado a cabo las pruebas nucleares únicamente para su defensa y no con la intención de transferir su tecnología a otros». Pakistán quiso incluir en el protocolo de negociación no sólo la prohibición de la futura producción de materias fisibles, sino además la instauración de un control internacional sobre las existencias, decisiones que afectaban en primer lugar a la India e Israel. Pero los Estados dotados del arma nuclear (EDAN) rechazaron la iniciativa.
Washington aseguró que esos rumores sólo eran pretextos que disimulaban las intenciones hostiles hacia Nueva Delhi, que se iba convirtiendo poco a poco en un aliado de Occidente a medida que éste rebajaba la colaboración con Pakistán.
Oficialmente, Israel no es aliado de Pakistán. Pero, sorprendentemente, Tel Aviv raramente ha denunciado al único país musulmán realmente nuclear, pertrechado de misiles competentes, salvo para justificar su propio programa en la materia. Pakistán casi nunca ha amenazado a Israel, pero le ha atacado en la OIEA. Sin embargo, sus madrasha (escuelas religiosas) nutren los circuitos «terroristas» y el doctor Khan colabora con los programas iraní y libio. El embajador israelí en Estados Unidos recibió la confirmación de que Islamabad no tenía intención de compartir su poder con Irán «u otros adversarios de Oriente Próximo». Sin embargo, Pakistán exportaba al menos su conocimiento balístico, acelerado por la visita del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Kamal Harrazi en mayo de 1998.
También Simon Peres consideraba que, al contrario, esa situación retrasa las negociaciones sobre la desnuclearización de Oriente Próximo (Middle East Nuclear Free Zone – MENFZ) ya que Pakistán es una clara amenaza para Israel: «Me sentiría más seguro si se destruyeran todas las armas nucleares, es la forma más segura para todo el mundo».
Pero sabemos que su diplomacia es de geometría variable. Sin embargo Pakistán, al contrario que Irán, Libia, Corea del Norte e Iraq, nunca ha amenazado a nadie con sus armas de destrucción masiva, excepto a la India, y no posee, salvo que se demuestro lo contrario, vectores capaces de llegar a Israel.
Pakistán y la India anunciaron finalmente su decisión de no divulgar su tecnología nuclear, ¡con la condición de que no los reconocieran como poseedores de la bomba! Esto se hizo cuando los cinco Estados dotados del arma nuclear (EDAN) declararon que «a pesar de sus ensayos nucleares, la India y Pakistán no tienen el estatuto de Estados dotados de armas nucleares», es decir, ironizaba Lorentz «¡Estados que poseen la bomba atómica pero no son potencias nucleares!».
Así, el Senado francés hizo un análisis de medias tintas: «En realidad, los ensayos nucleares indios y pakistaníes de 1988 hicieron oficial la ascensión de ambos países, que no forman parte del TNP, al rango de potencias nucleares (…) El hecho de que la India y Pakistán estén actualmente prácticamente reconocidas como potencias nucleares de hecho, refuerza la expresión de ese sentimiento de desigualdad».
La hipocresía, o al contrario, la honestidad occidental (si la teoría de los ensayos practicados por otros es la buena), se hizo efectiva cuando los miembros permanentes se pusieron de acuerdo en Ginebra: «A pesar de sus recientes ensayos nucleares, la India y Pakistán no tienen el estatuto de EDAN, según el TNP». En cualquier caso, en principio los ensayos indios y pakistaníes pagaron sanciones formales que se levantaron un año después ante la indiferencia general.
En 1999 y 2000, el general Pervez Musharraf tomó el poder convirtiéndose sucesivamente en Primer Ministro, presidente y jefe de los ejércitos, con el apoyo de Estados Unidos, con el fin de estabilizar el país contra el islamismo.
Para obligar a Libia a abandonar sus armas de destrucción masiva y dar la apariencia de la que comunidad internacional lucha contra la proliferación denominada clandestina, se arrestó a Khan en 2001. Estaba acusado vender secretos a Libia, Irán y Corea del Norte; después le liberaron… ¡A cambio de que se excusase públicamente! Estados Unidos presionó para que la investigación se terminase enseguida. El doctor, sólo condenado a confinamiento, precisó las condiciones en las cuales pudo adquirir en el extranjero ciertas tecnologías nucleares esenciales y llevar a cabo con éxito sus investigaciones, por un coste reducido de 20 a 30 millones de dólares anuales. Realmente Khan es la cabeza de la red de proliferación, pero únicamente la «cabeza visible» que enmascara la implicación de otros países. La implicación de las firmas BSA Tahim, Gulf Techinical Industries, SMB computer, SCOMI Precision Engenering, y de los intermediarios como John Meyer, es conocida. Por otra parte, el Senado francés lo explica ocultando la ayuda francesa:
«Eso no significa que el gobierno malasio tenga una responsabilidad en esta situación. Los Emiratos Árabes Unidos son una zona de paso importante y los países europeos están implicados en esas redes. En Alemania, Austria o España, se encuentran empresas que han contribuido a esa red pakistaní convertida en mundial, con corresponsales por todas partes, a veces empresas de buena fe que han entregado, con certificados de utilización final en regla, los componentes que se han desviado después hacia terceros países».
La OIEA subraya que la cadena de aprovisionamiento usa falsos certificados de utilización de forma que en algunos casos, el suministrador de origen puede ignorar el auténtico uso final de los equipamientos y materiales. ¿Es una forma de ocultar a los medios los bajos fondos reales de la proliferación?
El reactor de Kushab, que se puso en marcha en marzo de 2000, podría producir suficiente plutonio para fabricar 4 ó 5 armas nucleares al año, con una capacidad de 1.000 megavatios térmicos (MWth).
A finales de 2001, Condoleezza Rice saludó a ese país como «nuestro importante aliado en la guerra contra el terrorismo». Y «curiosamente», a partir de esa fecha, la «bomba islámica» ya no es objeto de discordia. Pero con la intensificación de la lucha en Afganistán y la mala voluntad de Islamabad, el asunto se vuelve a recordar… A partir de imágenes de satélite del 19 de mayo de 2009, el ISI señaló que Pakistán había aumentado las capacidades de dos sitios estratégicos, entre ellos el de Dera Ghazi Khan, así como el número de las cabezas nucleares.

Una potencia vectorial con fuerte dependencia extranjera
Pakistán se fijó como un reto producir sus propios misiles, a pesar de sus modestas capacidades industriales; Estados Unidos en principio se negó a suministrar los cazabombarderos F16 y los misiles de largo alcance y alta tecnología para evitar la proliferación y una escalada. Pero en febrero de 2003, Estados Unidos aceptó la venta de los F16. Mientra tanto, la francesa Dassault, por cuenta de Washington, vendió los Mirage III de potencial atómico. Francia (DCNS) y Alemania (HDW) se disputaban el mercado para la venta de submarinos. Francia ya había vendido los Agosta 90B, que contenían los derivados de M-11 (Tarmuk) y de Tomawack (Babur).
La National Developement Complex de Mund y la PAEC estudiaban los misiles a carburante sólido mientras que los propulsados por carburantes líquidos incumbían a la KRL.
Sobre todo eran los sistemas de orientación, navegación, control de impulso y escudos térmicos los que planteaban problemas. Es porque, en realidad desde los años 70, Islamabad alberga balísticas chinas y norcoreanas. En enero de 1989, tuvo lugar una serie de ensayos de Hatf 1 y 2, con capacidades bastante modestas, que en los años 80 se destinaban a golpear objetivos soviéticos en Afganistán y después en la India. Los científicos trataban de aumentar los alcances, pero China y Estados Unidos no podían, por razones diplomáticas, vender misiles de largo alcance. A partir de 1991, se entregó a Pakistán una cantidad indeterminada de M-9 y M-11 los cuales, una vez modificados, dan lugar a dispositivos que alcanzan 700 kilómetros. Sin embargo hubo que esperar hasta el 15 de abril de 1999 para que tuviera lugar el primer ensayo del Sahaheen-1. En 1999, China vendió al menos 30 misiles M-11 en piezas sueltas, de un alcance de 300 kilómetros. Parece que se montaron en serie desde 1997, para una cabeza atómica de 500 kg., que se probó por primera vez en 1998.
Sin embargo, China cedió a las presiones occidentales, en particular estadounidenses e israelíes, preocupadas por tales ejercicios. Islamabad se volvió hacia Corea del Norte, que subcontrató el negocio por cuenta de China con el fin de evitarle problemas diplomáticos. La transferencia está relacionada con la tecnología No-dong y Taepo-dong, de mayor alcance, pero de precisión nula.
El 6 de abril de 1998 tuvo lugar el primer ensayo exitoso del Ghauri-1, con un alcance de 1.100 kilómetros. Se proclamó falsamente como nacional, mientras que plagiaba el No-Dong-1. Le siguió el Ghauri-2 (Hatf-6) testado con éxito el 14 de abril, tres días después del ensayo del Agni-2 indio. Aunque la capacidad de carga no había evolucionado, en cambio el alcance máximo se elevaba a 2.500 kilómetros, lo que permitiría amenazar a más del 50% del territorio de la India. Un Sahaheen se probó con éxito el 15 de abril de 1999.
En 25 de junio de 1999, las autoridades indias arrestaron a un cargo norcoreano que hacía la ruta hacia Pakistán transportando los planos y manuales de instrucciones, así como elementos de misiles. En mayo, Anwarul Haq, responsable de los Ghauri en Kahuta, prometió una tercera versión con un alcance de 3.000 kilómetros.
En 2003, Estados Unidos impuso sanciones a una compañía norcoreana (Changgwang Sinyong Corp) que exportaba misiles a Pakistán e Irán. Los misiles de largo alcance con propulsor líquido (laboratorios Khan) y con propulsor sólido (laboratorios Samar Mubarak Mand), desembocaron en el misil de alcance medio (2.400 kilómetros) Shaheen-2, desvelado en marzo de 2000. Para defender a un país transformado en aliado, el Pentágono aseguró, en enero de 2001, que sólo se trataba de un prototipo, como el Ghaznavi, de un alcance de 2.000 kilómetros.
Comenzó el estudio de un misil de un alcance similar lanzado por un submarino. En marzo de 2006, Pakistán efectuó, con éxito, un segundo disparo de prueba de un misil de crucero de tipo Hatf-7 Babur, capaz de transportar una carga nuclear a 500 kilómetros. El presidente Pervez Musharraf estalló en un discurso ditirámbico que ocultaba las ayudas externas. «La nación se enorgullece de sus investigadores y de sus ingenieros, que han demostrado una vez más su capacidad para dominar tecnologías excepcionales con facilidad y profesionalidad (…). El programa estratégico, que simboliza la determinación del país de garantizar su seguridad, proseguirá, se hará más poderoso y su piedra angular será la constitución de un umbral mínimo de disuasión creíble». El ministerio de Asuntos Exteriores pakistaníes no informó a Nueva Delhi «porque nuestro acuerdo va únicamente sobre los ensayos de misiles balísticos. Hemos propuesto a la India incluir los misiles de crucero, pero lo ha rechazado».
El 19 de abril de 2008, el país disparó los Shaheen-2, aunque hasta ahora no existe ninguna prueba de un eventual apoyo de Pekín.

Pervez Musharraf
Una potencia que no es propietaria de su disuasion

¿Un arsenal bajo llave y bajo vigilancia?
Si China y Estados Unidos han permitido a ese país pobre obtener la bomba, se plantea una cuestión legítima: ¿Pakistán es propietario de su bomba o está bajo llave estadounidense o china?
En primer lugar, ¿las bombas de 1998 eran de los mini-nukes chinos? Islamabad prueba, quizás, las bombas iraníes o chinas, Pekín (aliado de Irán) cumple una moratoria desde agosto de 1996. La periodista Dominique Lorentz desarrolla esta teoría en su obra, prologada por Jacques Attali y Alexandre Adler, en la que considera que los ensayos se realizaron por cuenta de Irán o China: «Ellos necesitan llevar a cabo una última campaña de disparos antes de evaluar únicamente los simulacros».
Durante la guerra del Kargil, de mayo a julio de 1999, Islamabad fantaseaba con emplear el arma nuclear tras la contraofensiva india en Cachemira, según una conversación entre Bill Clinton y Nawaz Sharif, en julio. El proyecto fue destacado por la prensa. Pero más bien se trataba de presionar para que Washington interviniera. Sin embargo, Attali nos enseña que, curiosamente, «esos dos países han establecido un acuerdo mutuo de no agresión de sus instalaciones nucleares». Ya que Estados Unidos y China llaman a la contención, eso indicaría que la bomba no es pakistaní.
La idea de una bomba estrictamente nacional choca con la opinión de los especialistas de investigación que tienen, por definición, un poco más de credibilidad que los expertos, para pasar del análisis a la fuente. El dispositivo estaría claramente bajo vigilancia estadounidense.
Así, según Éric Denece, especialista reconocido, si se temiera una confiscación por parte de los terroristas o un chantaje de un Estado incontrolable, la Junta Especial de Operaciones Comando estadounidense y el Sayeret Matkal israelí, estarían preparados para evacuar las bombas nucleares pakistaníes en caso de necesitad.
El periodista Rashid Zujbair también considera que: «Los estadounidenses quieren desestabilizar el país. Pakistán debe considerarse un Estado fallido, con el fin de poder requisar de nuevo su arsenal nuclear. El ejército estadounidense ya dispone de una unidad especial para esta tarea (…) En cuanto a las bombas atómicas, no son petardos de feria que se puedan llevar en el bolsillo (…) 80 ojivas nucleares necesitan 70.000 personas, entre ellas algunos miles de científicos».
Hasta el año 2000 no se creó una autoridad nacional de mando para gestionar el arsenal. Por otra parte, a finales de 2001, Estados Unidos financió por importe de 100 millones de dólares el sistema de seguridad de las instalaciones e incluso propuso hacerse cargo de los propios códigos de disparos. En realidad, las bombas ni siquiera estarían montadas, los elementos están dispersos precisamente para evitar un empleo accidental y abusivo.
Incluso en caso de robo, habría que pasar además el sistema de permiso «Action Link». Por regla general, sólo tres personas por Estado nuclear poseen las claves y el código, como es el caso, por ejemplo de Israel. Incluso existen «códigos informáticos programados para destruir los componentes estratégicos del arma en caso de intrusión no autorizada».
Por su parte, el resumen de las agencias de investigación presentado al Senado de Estados Unidos en febrero de 2008, menciona que:
«Aunque Nueva Delhi e Islamabad tienen en servicio una grande y madura estrategia nuclear, no parece que estén comprometidas en una carrera armamentista de tipo numérico como durante la Guerra Fría. Consideramos que la incertidumbre política que existe en Pakistán no amenaza seriamente el control militar de las capacidades nucleares, aunque la vulnerabilidad existe. El ejército pakistaní supervisa el programa nuclear y consideramos que sus responsabilidades, incluida la seguridad física del arsenal atómico, no se han resentido por la crisis».
Así, si las palabras tienen un sentido, el término «supervisar» significa que el ejército pakistaní vigila una disuasión de la cual no es propietaria. Todo lleva a pensar que la «bomba islámica» sólo es un nombre.
Esta tesis está confirmada por numerosas declaraciones oficiales, tanto estadounidenses como pakistaníes, e incluso indias.
Así, el Primer Ministro de Pakistán, Raza Gilani confirmó que: «la defensa de Pakistán está en buenas manos. Y nuestro programa de armas nucleares está seguro». El almirante Mike Mullen, jefe de la junta de jefes de estado mayor de Estados Unidos, también declaró que «el arsenal nuclear de Pakistán está seguro», aunque los talibanes están en el distrito de Buner, donde está ubicada una planta de enriquecimiento. Por otra parte, este aspecto es muy plausible según otro especialista (un experto del Mossad muy conocido, aunque controvertido), que señala que «en efecto, Benazir Bhutto confesó que ¡Ni siquiera ella estaba autorizada a entrar en los laboratorios de su propio país!».
Tel Aviv afirma que la posición de los centros pakistaníes ya está integrada en sus programas informáticos, ¡entregada por el propio Pakistán a la CIA! En junio de 2009, Mustafá Abu Al-Yazid, un «responsable de Al Qaeda en Afganistán», tuvo este lapsus en Al-Jazeera: «Con la ayuda de dios, las armas atómicas no caerán en manos de los estadounidenses y los muyahidines, se tomarán para utilizarlas contra los estadounidenses».
Parece que el país no ha repetido los ensayos de 1998, lo que confirma esta tesis.

Un programa conocido y encuadrado
En segundo lugar, ya lo dijimos, la red Khan no puede ser totalmente secreta, debido a sus ramificaciones occidentales y asiáticas (China, Malasia, Dubai, Tailandia, Irán Libia, Corea del Norte, EEUU, Países Bajos, Alemania, Francia, España, Austria, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica).
En 2009, los principales proveedores de armas de Pakistán estuvieron en Suiza, Dinamarca, Alemania, EEUU, Francia y Arabia Saudí. Como reconoció el Senado francés: «Es muy probable que al menos una parte de sus actividades (de Khan) no sea conocida por las autoridades estatales» de los países proliferantes.
El especialista Bruno Tertrais mantiene esta teoría:
«No se puede decir que Khan actúe solo, pero tampoco se puede decir que en los más altos niveles del Estado hayan estado siempre al corriente de los movimientos de este hombre. Ciertamente se ha beneficiado de complicidades gubernamentales (sobre todo militares), pero eso no quiere decir que el Estado pakistaní, como tal, sea directamente responsable de ese tráfico (…). En términos de riesgos de utilización del arma nuclear, Pakistán es el más peligroso (…) Sin duda Pakistán será inducido a “lanzar el primero” el arma nuclear».
Así, resulta difícil de creer, como indica el New York Times, que «La administración del presidente Obama se pregunta sobre la capacidad de los militantes para conseguir un arma durante un transporte o de infiltrar a los simpatizantes en los laboratorios o instalaciones de enriquecimiento de combustible nuclear. Washington no sabe exactamente dónde están situados todos los centros nucleares pakistaníes y la preocupación ha crecido durante las dos últimas semanas tras la entrada de los combatientes talibanes en Burner».
Sin embargo, si la CIA puede elaborar informes muy precisos sobre los arsenales iraníes y norcoreanos (Estados aislados y opacos), ¿por qué no puede tenerlos sobre el arsenal de su aliado pakistaní? Existen satélites apropiados para vigilar los sitios nucleares de todo el mundo. En 1955, el tratado «Open Sky», entre Estados Unidos y sus socios, autorizaba el sobrevuelo de los territorios respectivos a cambio de la venta de tecnologías sensibles.
Por otra parte, unas semanas después, el mismo periódico informaba finalmente de que el Congreso estadounidense temía que la ayuda anual no financia un programa que «crece rápidamente», de 80 a 100 cabezas. El Congreso está tan preocupado… que vota la ayuda de 3.000 millones anuales, a pesar de la aseveración del jefe de la junta de jefes de estado mayor, el almirante Mike Mullen, de que los fondos tendrían muchas posibilidades de financiar la disuasión del país.
En sus informes, en todo caso, la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), aparece perfectamente informada. En el año 2000, el arsenal no parece plantear problemas. El organismo estipula que el programa nuclear pakistaní garantiza un 1,7% de sus necesidades de electricidad.
En 2001, la OIEA incluso firma con Pakistán «contratos de investigación y desarrollo y programas de ensayo». En un anexo de su informa anual, la OIEA clasifica los acuerdos que enmarcan los programas nucleares de cada Estado, entre ellos el de Pakistán, bajo el título: «Situación relativa a los acuerdos de garantías y de protocolos adicionales». Se puede leer y dice así:
Fecha
Nº de acuerdos
Vigentes el 5 de marzo de 1962
34
Vigentes el 17 de junio de 1968
116
Vigentes el 17 de octubre de 1969
135
Vigentes el 18 de marzo de 1976
239
Vigentes el 2 de marzo de 1977
248
Vigentes el 10 de septiembre de 1991
393
Vigentes el 24 de febrero de 1993
418
En el informe 2005, todavía se lee: «A la vista de sus resultados, Pakistán ha adoptado un programa de desarrollo a largo plazo previendo la construcción de centrales nucleares de 8.800 MW (T) durante los próximos 25 años».
Los reactores se mencionan claramente en un documento anexo denominado Cuadro A5. Instalaciones bajo garantía de la OIEA o que contienen materiales bajo garantía, a 31 de diciembre de 2005: «KANUPP (tramo 1), Karachi y Chasnupp-1 (tramo 1), Kundian. Reactores de investigación y montajes críticos: PARR-1 [1], Rawalpindi, PARR-2 [1] Rawalpindi. Instalaciones de almacenaje independientes: Depósito de Hawks Bay Karachi».
Ciertamente, no todas las instalaciones están sometidas a la OIEA (como en la India e Israel). Pero es curioso que la OIEA, cuyo presupuesto es inferior al 1% del conjunto de la inteligencia estadounidense, sea la mejor informada…

Conclusión
Desde los atentados del 11-S, Pakistán y Estados Unidos, con relaciones tibias desde el fin de la Guerra Fría, se reconciliaron. Su deuda de 1.700 millones se aplazó sine die. Washington concedió una ayuda de 3.000 millones de dólares para 2004-2009 en el marco de la lucha contra el terrorismo.
La ayuda total al ejército pakistaní ascenderá a 7.000 millones de dólares entre 2008 y 2012.
En 2008, de los 21.000 millones de ayudas internacionales a Kabul, un tercio se esfumó entre los donantes y los receptores, de los cuales algunos son pakistaníes. En Afganistán, 242.000 armas se han «perdido» por la coalición, el ejército y la policía afgana, pero sobre todo por el ejército estadounidense, según el Governement Accontability Office (GAO).
En este momento, la guerra cuesta 100 millones de dólares diarios. Esta cifra se explica por las deserciones en el ejército y la policía afganas, cuyos soldados se pasan con armas y equipos al enemigo, e informan sobre las tácticas aliadas. Hay que decir que gracias a los tráficos de todo tipo, los rebeldes pagan mucho mejor que los aliados.
Suponemos que en el desarrollo de las ayudas, Islamabad ha prometido un vasallaje atómico. Está prevista la creación de un gasoducto que unirá Uzbekistán con el océano Índico a través del puerto de Gwadar. La visita de Georges W. Bush el 22 de septiembre de 2006 dio continuidad a la asociación contra el terrorismo, renovada bajo Obama con un efecto inmediato: la contraofensiva pakistaní.
Los talibanes, originariamente entrenados y armados por el ISI, acaban de obtener concesiones legislativas en las zonas tribales y lo único que quieren es una autonomía local y en absoluto la bomba. Eso corrobora la opinión de la investigadora asociada al CERI-Sciences Po, Mariam Abu Zahab. Cuando le preguntaron «En caso de que ganen en Pakistán, ¿cuál es el programa de los talibanes?», ella respondió «La cuestión ni siquiera se plantea, porque los talibanes pakistaníes son un movimiento periférico, al margen de la sociedad y el Estado».

A principios de 2009, Islamabad llegó a un acuerdo con los talibanes de la región de Swat, restituyó al antiguo reinado su autonomía legislativa y se comprometió a no llevar a cabo acciones militares. Pakistán elaboró un doble juego. Oficiosamente, la «bomba islámica» disuadirá a Rusia y China (actualmente, el país se disputa entre Washington y Pekín) en un futuro conflicto. Pero la India, convertida en aliada de Washington e Israel, podría cumplir ese papel. Entonces, China podría ampliar el acercamiento nuclear con Pakistán. En la actualidad, Islamabad hace que crezcan las apuestas entre China y EEUU…
El programa disuasorio pakistaní, deseado por Occidente y China, parece que está controlado y no puede ser utilizado por los terroristas, porque necesitarían saber dónde se encuentran las armas y conocer los códigos y sus funcionamientos. Incluso la posibilidad de una «bomba sucia» exige un mínimo de conocimientos, infraestructura y equipamiento que los talibanes no poseen.
Por otra parte, ¿quién se opone al programa nuclear pakistaní como se hace con Irán y Corea del Norte? Esto demuestra que Pakistán no es en absoluto la amenaza nuclear islamista que Bernard Henri-Lévy quiere hacernos creer en su obra Qui a tué Daniel Pearl. No existe realmente ese peligro, ya que Estados Unidos viola con frecuencia la frontera pakistaní de Afganistán para golpear a los talibanes, sin miedo a represalias atómicas. ¿Qué pasaría si lo hiciera la India (salvo en Cachemira)? Tanto es así, que algunos think tank ya no creen oportuno hablar de la amenaza de la "bomba islámica", ni considerar que el país es una potencia nuclear independiente, como ocurre con la disuasión británica, que depende de la voluntad estadounidense.

Nicolas Ténèze
Doctorado en Historia por el Instituto de Estudios Políticos de Toulouse en abril de 2009. Su tesis, financiada en parte por el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional (IHEDN) trata de la disuasión, convencional y no convencional, israelí."


Traducido por Caty R.

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Consternación mercenaria


28 de julio de 2009

Manuel E. Yepe
(especial para ARGENPRESS.info)

Consternación entre los disidentes cubanos asalariados de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana debe haber causado la noticia de que esa representación había negado el visado a un muy destacado contrarrevolucionario, con un amplio expediente de acciones contra su país que el mercenario suponía que lo hacía merecedor de todos los honores del imperio.

Según información difundida por la BBC Mundo, de Londres, a partir de un despacho fechado el 27 de julio por su corresponsal en La Habana Fernando Ravsberg, “la representación diplomática no respondió a las consultas hechas por la BBC respecto a la aplicación de esta política en el caso de Cuba, donde normalmente los activistas políticos violentos siempre habían recibido visado estadounidense, incluso en casos de asesinato”.El propio “activista anticastrista”, nombrado Tomás Ramos y conocido en los medios contrarrevolucionarios por “Dumbo”, informó al periodista que la Sección de Intereses de Estados Unidos le negó la visa aduciendo que realizó actividades violentas contra el gobierno cubano.Ramos le relató que comenzó sus “loables” actividades desde la década de los años 60 en que vivió en la Florida, cuando era enviado por grupos anticastristas de Miami a introducirse en Cuba clandestinamente para realizar acciones terroristas tales como la destrucción de torres de comunicación y organizar alzamientos armados. Fue capturado varias veces y por ello fue condenado a largas penas de prisión. El pasado año salió de la cárcel después de cumplir 18 años de encierro e inmediatamente inició los trámites para regresar a EE.UU., donde su madre se encuentra viviendo en un asilo.Tomás Ramos dijo a la BBC que se siente traicionado porque "el gobierno de EE.UU. siempre supo de las actividades que desarrollábamos, porque entrenábamos en los Everglades (en la Florida), nos movíamos con armas por Miami y hasta hice un curso de explosivos". Precisó que su última entrada clandestina en Cuba en 1989 fue organizada por el denominado Partido Unidad Nacional Democrática (PUND), con sede en Miami. El objetivo del comando era derribar las antenas de comunicaciones de hoteles habaneros, pero aseguró que él, además, traía la misión de contactar con altos oficiales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas para organizar un golpe de Estado.La tarea, según relató al corresponsal de BBC, le había sido encargada por el Coronel de la CIA Frank Sturgis, el oficial que lo había reclutado y con quien "tenía una vieja relación en Miami ya que él me entregaba US$500 mensualmente”.“Cuando iba a salir para Cuba me dio una cápsula plástica con los nombres de los oficiales cubanos que debía contactar para organizar el golpe".Tomás Ramos se quejó ante el periodista por el hecho de que se le negara la visa aduciendo su pasado violento, cuando esa no era la política que se aplicaba a los cubanos. “De hecho por las calles de Miami se pasean libremente muchos de estos militantes, el más destacado de los cuales es Luis Posada Carriles, autor confeso de muchos atentados, entre ellos el derribo de un avión civil con decenas de pasajeros”.El corresponsal de BBC Mundo afirma que Ramos no entiende "como es que se me niega a mí y no a toda esa gente, entonces ellos tampoco podrían estar en los Estados Unidos. También a esos luchadores por la libertad -que se merecen todos mis respetos- se les está llamando terroristas"."No entiendo cómo me pueden negar la visa cuando el gobierno de EE.UU. fue el promotor de todas las organizaciones violentas en las que estuve. Nuestras acciones eran bien conocidas por el gobierno. Todas las organizaciones a las que yo pertenecí eran legales allí", dijo el sicario al periodista.“Esta nueva política afecta a muchos hombres que lucharon por la libertad, mandados por ellos mismos (por Washington) y que hoy están en prisión. ¿Cómo se le puede negar el derecho de asilo a una persona que luchó por ellos? Cumplí misiones para varias organizaciones y para la CIA y hoy me niegan la entrada a EE.UU. Yo me siento herido, me siento frustrado y me siento engañado. No entienden que nosotros trabajábamos con el gobierno”, declaró iracundo el esbirro.Cabría elogiar el cambio de actitud por parte de las autoridades migratorias estadounidense al negar el visado a un tan connotado terrorista -aunque lo fuera en cumplimiento de tareas que le eran encargadas por Washington-, si no fuera porque el golpe de estado en Honduras de estos días indica que el gobierno de los Estados Unidos mantiene en vigor métodos tan repugnantes como aquellos que ahora condena hipócritamente en “Dumbo”.

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"Las bases militares de EEUU en Colombia son un foco bélico en potencia"


Entrevista al cineasta y activista político argentino Fernando Pino Solanas

29-07-2009
Telesur

El activista político argentino, Fernando Pino Solanas, sostuvo que el acuerdo entre Colombia y Estados Unidos (EE.UU.) para la instalación de cinco bases militares en territorio colombiano son "un foco bélico en potencia" que tiene como objetivo potenciar la prensencia militar del país norteamericano en Suramerica.

Durante una entrevista exclusiva que concedió a teleSUR, Pino Solanas analizó también la situación que se vive en Honduras, tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio, al respecto enfatizó que el presidente constitucional de la nación centroamericana, Manuel Zelaya, debe retornar al poder y culminar su mandato.

A continuación el texto completo de la entrevista

1. Nos puede expresar su opinión en relacion al golpe militar que por estos días está viviendo el pueblo hondureño.

Yo creo que una vez más estamos viendo los coletazos de un mundo reaccionario, de las oligarquias terranientes que están en algunos paises de centroamerica y que se oponen al cambio, pero esto tampoco se pudo haber hecho sin un respaldo de los Estados Unidos, la verdad. El mismo día del golpe yo vi una entrevista por otro canal internacional donde la vicepresidenta del parlamento hondureño manifestaba que se había pasado un mes en la embajada norteamericana discuetiendo el caso. No es una cosa que tome desprevenido a la dirigencia de las américas.

Por supuesto el golpe es absolutamente repudiable, es inadmisible que nosotros podamos volver a las prácticas del pasado que atenta contra la estabilidad democrática de los paises.

La realidad de la América Latina democrática unida no puede construirse, primero sin el respeto a la democracia, la no injerencia en los asuntos internos y después con una suerte de solidaridad entre todos.

Saludo la ruptura de relaciones con los golpistas, la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) que sin embargo demuestra la ineficiencia de este organismo, porque dijo que no a esta situación y aún continúa. De pronto ponen un mediador para que coloque al mismo nivel a los golpista con el presidente consitucional, todo eso me parece un disparate, pero bueno si eso va llevar a alguna solución bienvenida sea, pero el caso es que no hubo solución.

2. ¿Usted cree que fue un fracaso la mediación del presidente Oscar Arias?

Por supuesto que fue un fracaso, si vuelve Zelaya volverá para defender sus derechos legítimos y constitucionales, por supuesto seguramente traerá una reacción y no estará ajeno a un enfrenetamiento violento, esa es la historia a escribirse, pero es interesante porque en el caso hondureño se juega cuál es el destino de los pueblos latinoamericanos. ¿Vamos a soportar o tolerar que las oligarquías o cooporaciones reaccionarias unidas con las cúpulas armadas repitan la historia de décadas atrás?, en fin me resulta interesante.

También me resulta interesante la desaparación de Brasil de este escenario, lo cual demuestra el entendimiento Brasil -norteamericano, en donde los asuntos centreomericanos quedan en el area norteamericana y los de suramerica en el área de la diplomacia brasilera, así parecería estarse dibujando, sin embargo no lo puedo confirmar pero parece una división de roles, no apareció ni el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.

3. Argentina tuvo un golpe militar en los años 70 y usted padeció el exilio ¿Cómo ve la situación de Honduras y del presidnete Manuel Zelaya, debe volver a us país?.

Estados Unidos no tiene que hacer nada ahí, es un foco bélico en potencia con el propósito de no dismunuir su presencia militar, colocar esas cinco bases en el vértice estratégico entre Venezuela y Ecuador.

Por supuesto, ningún mandatario puede aceptar una situación como esta, su deber legítimo como mandatario constitucional es hacer todo posible para que sea respuesto en su cargo y debe agotar todas las instancia para ello, y ponerse al frente de su pueblo. Es inadmisible que a un presidente se lo despierte en medio de la noche, se le secuestre y se saque de su país y se pretenda que todo siga igual. Supongo que en Honduras, habrá sectores sociales y militares capaces de encabezar una resistencia y una marcha hacia la reconsquista de ese poder. Todo mandatario y líder de un país debe, si es necesario, dar la vida por él.

4. ¿Cuál es su opinión sobre el acuerdo entre colombia y EE.UU. para colocar cinco bases militares en el país del presidente Uribe?.

Sigue siendo la política de la intromisión y presencia norteamericana en suramerica, absolutamente repudiable, Estados Unidos no tiene que hacer nada ahí, es un foco bélico en potencia con el propósito de no disminuir su presencia militar. Colocar esas cinco bases en el vértice estratégico entre Venezuela y Ecuador, el Plan Colombia, todo eso sigue su curso.

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) debe pronunciarse y avanzar en la creación del Consejo sudamericano de Defensa en perspectiva estratégica en la construción de esta nación emergente política, y deben tener su propia fuerza de seguridad interna, se debe marchar hacia eso.

Es inamisible la presencia de bases militares extranjeras, así como es inadmisible la presencia de bases europeas inglesas en las Malvinas, esos son focos bélicos.





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Entrevista al dirigente haitiano Henry Boisrolin


“Nuestro pueblo seguirá resistiendo a las tropas de ocupación de las Naciones Unidas”
29-07-2009
Carlos Aznárez
Rebelión

En Latinoamérica hay un país que no sólo fue el primero en liberarse sino que ayudó a que otras naciones sojuzgadas por los españoles aceleraran el camino de su emancipación. Se trata del más olvidado y mancillado de los sitios de nuestro continente: Haití.
Allí precisamente se está desarrollando una importante escalada de resistencia popular no sólo contra el mal gobierno de René Preval sino también contra quienes afirman estar en suelo haitiano para colaborar con su población. Nos referimos a las tropas de las Naciones Unidas (MINUSTAH).

Más concretamente, a finales de 2008, la MINUSTAH contaba con la participación de 9.028 uniformados (7.009 soldados y 2.019 policías), apoyados por 502 funcionarios internacionales, 1.197 funcionarios nacionales y 205 voluntarios de la ONU, todos bajo la comandancia de militares brasileños.

Estas tropas mercenarias, entre las que hay argentinos, uruguayos, brasileños, chilenos, bolivianos y de otros países, operan represivamente contra la población haitiana y es por ello que desde allí surgen innumerables denuncias, que en general quedan en la total impunidad.

Uno de los casos documentados por organizaciones haitianas de derechos humanos es la masacre ocurrida el 22 de diciembre de 2006 en la comunidad de Cité Soleil, luego de una manifestación de cerca de diez mil personas que demandaban el retorno del ex presidente Jean-Bertrand Aristide al país y la salida de los efectivos militares extranjeros. Según relatos de la población local e imágenes de vídeos producidos por la organización Haiti Information Project – HIP (Proyecto de Información de Haití), las fuerzas de la ONU atacaron a la comunidad y mataron a cerca de 30 personas, incluyendo a mujeres y niños.

Esto ocurre también en un marco de silencio generalizado a nivel informativo. Haití no cuenta en las crónicas de periódicos y mucho menos en las pantallas televisivas. Sus gentes no entran en las estadísticas poblacionales. Pero a pesar de ello, el pueblo no se resigna a la dominación, y lucha.

De esta realidad y sus consecuencias en Latinoamérica conversamos con el dirigente del Comité Democrático Haitiano, Henry Boisrolin, quien recientemente ha llegado desde la capital haitiana en misión de recabar la urgente solidaridad con quienes hoy están a la cabeza de la resistencia popular, los estudiantes universitarios y secundarios que se encuentran, desde hace meses, ocupando varios de los establecimientos educacionales.



-Cuál es la situación de Haití en la actualidad?

-Haití se encuentra bajo ocupación pero la gran prensa internacional presenta este hecho como si fuera “ayuda humanitaria”. Incluso el nombre mismo de la Misión de la ONU dice que es “para la estabilización de Haití”. Hay una combinación de 40 países integrantes de esta Misión y desgraciadamente tenemos tropas latinoamericanas adentro del país. Como es sabido, la comandancia militar se encuentra bajo el liderazgo de Brasil. Esto es algo que nosotros rechazamos porque entendemos que es una violación de nuestra autodeterminación, de nuestra soberanía y dignidad como pueblo.

La resistencia proviene de distintos sectores de la población, pero últimamente son los estudiantes universitarios, a los que se suman algunos de colegios secundarios, los que han ganado las calles para exigir el retiro de las tropas y la promulgación de una ley sobre salario mínimo votada por el Parlamento. Lo que ocurre es que el gobierno de Preval no lo acepta, bajo el pretexto de que si Haití ya tiene un 70% de su población activa en el desempleo, promulgar una ley que signifique aumentar de 1,70 dólares a 4 o 5 dólares el salario mínimo por día, “va a provocar una avalancha de despidos y agravará aún más la situación de los trabajadores” Para los estudiantes, esta respuesta es una nueva falacia del gobierno, y han planteado acciones de resistencia, ocupando varias Facultades.


-¿Cómo reaccionó el gobierno de Preval?

-Reprimiendo a los estudiantes. Ha habido varios muertos y decenas de detenidos, profesores perseguidos, se lanzaron bombas de gases lacrimógenos y balas de plomo sobre los manifestantes. La Misión de las Naciones Unidas ha sido acompañar a la policía haitiana en toda esa tarea represiva. Esto es lo que queremos denunciar y a la vez pedir solidaridad para que los gobiernos latinoamericanos entiendan que esa no es la vía, que Haití no necesita de tropas militares. Lo que nosotros precisamos es el tipo de ayuda que brindan Cuba y Venezuela, ése es el modelo valedero de apoyo, de humanidad, de respeto a nuestra independencia y soberanía.


-Vamos a detenernos en este último tema. Las tropas de Naciones Unidas dicen que ellos van para cumplir tareas humanitarias. Eso es al menos lo que explican las cancillerías de los países que están complicados en esta maniobra, como Argentina, Uruguay, Brasil y otros. Incluso, algunos partidos progresistas se encargaron de explicar que “era mejor que vayan las tropas latinoamericanas a que Haití esté invadido por los EEUU”. ¿Qué opina de esos planteos?

- Antes que nada, hay que desmentir algo: no hubo ninguna autoridad legítima de mi país que pidiera tal intervención, eso es una mentira. En el año 2004, el del Bicentenario de nuestra independencia, había un presidente legítimo que era Jean-Bertrand Aristide. Había disturbios en el país, y bajo esa excusa entró un comando militar norteamericano que lo secuestraron, lo pusieron en un avión y lo mandaron al exilio, en la República Centroafricana y ahora está en Sudáfrica. Algo muy parecido a lo que han hecho ahora con el presidente Zelaya. No son casos aislados y sientan precedentes que amenazan la seguridad y la democracia en el resto de los países latinoamericanos.

Así es la historia, nadie pidió tal intervención. Ellos impusieron un gobierno de facto que organizó las elecciones y ahí ganó Preval, legitimando el golpe, igual al intento actual en Honduras.

Sí es cierto que el presidente Preval, que ganó los comicios, solicitó el mantenimiento de la Misión de la Minustah, pero originalmente no hubo ninguna autoridad haitiana que haya pedido esto.

Por otra parte, no porque Preval lo haya hecho, tiene que ser el sentir del pueblo haitiano, esa es otra falacia. Habría que ir a Haití y andar por las calles de sus barrios más populares, para comprender el rechazo mayoritario de la gente a la presencia de las tropas de ocupación.


-¿Cómo actúan esas tropas invasoras?

-El accionar de las tropas de las Naciones Unidas es algo que indigna a cualquier ser humano con un poquito de sensibilidad. En un país donde hay un 70% de su población activa que no tiene trabajo, donde tenemos una tasa de mortalidad infantil superior al 80 por mil y una tasa de analfabetismo, en el campo, que supera el 70% y en las ciudades el 50%, o donde se da una esperanza de vida que no supera los 50 años. Estamos hablando de un país con sus estructuras económicas destruidas, donde el 60% del presupuesto haitiano proviene de la ayuda internacional y de las remesas que envían los haitianos que trabajan fuera. Por todo ello, plantear que hay que ir con tanques, aviones y helicópteros para resolver eso, es totalmente falso y cruel.

¿Qué han hecho estos “salvadores”? Han violado a niñas y mujeres haitianas, han golpeado y torturado a nuestros jóvenes. No lo decimos nosotros, sino que una propia investigación de la ONU confirmó esos hechos, y lo único que se hizo fue sacar a algunos soldados y mandarlos a su casa, porque según el Convenio de la Resolución 545, que permitió la entrada de las tropas el 1º de junio del 2004, Haití no tiene derecho de juzgar a ningún militar extranjero, por más que haya cometido crímenes de lesa humanidad. Más sometimiento que eso, no puede existir. Y hay que decir que hay soldados de Sri Lanka, de Uruguay y de otros países, acusados de estos abusos.


-O sea, violaciones de derechos humanos realizados dentro de una “legalidad” impuesta, que asegura más impunidad…

-Exacto. Pero hay otro tema que quiero abordar y que a veces queda postergado porque profundizamos más en estudiar la realidad política o económica de un país. Me refiero a la dignidad humana, el valor de la relación y los sentimientos humanos, el contacto entre los pueblos. Es decir, una historia en común. Haití, después de independizarse, brindó una solidaridad efectiva a muchos pueblos latinoamericanos, ayudó a Miranda, a Bolívar, en dos oportunidades, con fusiles, con dinero y otros suministros, pero fundamentalmente con voluntarios. Centenares de haitianos murieron por la independencia de Venezuela y otros países. Por eso decimos, que recibir este trato actual es una afrenta para la historia. Nuestra gente no cometió ningún crimen, salvo pedir mayor justicia. Y sufrimos un comportamiento mercenario, porque muchos de estos invasores vienen por la paga, ganan miles de dólares sin gastar absolutamente nada. En seis o siete meses que están allí, vuelven a sus respectivos países con una buena cantidad de dinero en mano, cosa que no pueden tener en sus lugares de origen.

Entonces, aprovechando una situación de debilidad, de falta de capacidad del movimiento popular haitiano para revertir esta situación, vienen y te avasallan.

Hay que ver, por ejemplo, en Puerto Príncipe, en algunos de los barrios más acomodados, como a la noche (porque no hay prácticamente vida nocturna en Haití, no hay luz, ni los servicios que se pueden encontrar en otros países) se ve un continuo desfile de autos de las Naciones Unidas, al frente de los mejores bares y restaurantes, gastando muchos dólares, y afuera el pueblo durmiendo en las calles.


-Es realmente ofensivo e indignante…

-Esto llama a la reflexión, porque hemos escuchado a algunos gobiernos, cuando pasan los huracanes o suceden otros acontecimientos climáticos, decir que las tropas están alli precisamente para ayudarnos en los malos momentos. Pero eso no es lo determinante ni mucho menos. La ocupación de Haiti es un nuevo esquema para doblegar a la rebelión popular en un país donde las clases dominantes no tienen posibilidad alguna de ganar las elecciones de manera limpia. Entonces, hace falta imponer, por la fuerza de las armas una estrategia de dominación. Ese es el verdadero rol de los ocupantes. Y para quienes dicen que “mejor esas tropas en vez de las de EEUU”, nosotros decimos que es todo lo contrario. De la otra forma hubiéramos tenido enfrente al enemigo de manera más clara. En cambio, ver a hermanos latinoamericanos enviados por gobiernos que tendrían que tener otro tipo de comportamiento frente al drama haitiano, es durísimo. Yo estuve en barrios populares muy castigados por estas tropas, y escuché lo que dice el corazón de esa gente. La indignación con que cuentan cómo bombardean en horas de la madrugada para sacar supuestos bandidos de estos barrios. O cuando los soldados entran en tropel y patean las puertas, arrastrando fuera a los aterrorizados pobladores. Por eso no hay lugar a más mentiras: se trata de una ocupación lisa y llana de la República de Haití, y en la medida que esta situación siga, habrá más resistencia.

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¿Hacia dónde va la OTAN?


29-07-2009
Juan Roque
Alai-amlatina

El presidente Obama ha designado como nuevo embajador ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a Ivo Daalder quien se desempeñó como director de asuntos europeos en el Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Clinton e integró el equipo de campaña de Obama.

Cuando Ivo Daalder era asesor del equipo de transición del nuevo gobierno; argumentó a favor de que Robert Gates fuera el Secretario de Defensa de la flamante administración entrante; “Robert Gates ha sido uno de los mejores secretarios de Defensa que hemos tenido en mucho tiempo y tiene mucho sentido pedirle que continúe el cargo, especialmente, para mantener un ambiente de estabilidad en el seno de unas fuerzas armadas que hoy enfrentan dos guerras al mismo tiempo”. Comienza allí la conjunción de los nuevos halcones de la era Obama.A principios de abril de 2009, el Secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, recomendó al presidente Barack Obama el nombre del almirante James Stavridis para el puesto de Jefe del Comando Supremo de la OTAN. Stavridis, era entonces el jefe del Comando Sur estadounidense, e impulsor de la IV Flota, “es probablemente uno de los mejores oficiales que tenemos”, dijo Gates en una conferencia de prensa después que Obama apoyara el pedido.Recientemente, Robert Gates reemplazó al general David McKiernan, comandante estadounidense y jefe de la OTAN en Afganistán. Puso en su lugar al general McChrystal. Robert Gates dijo que en Afganistán no se necesitan “enfoques convencionales” para ganar la guerra, por eso recurrió al general McChrystal, un ex comandante de fuerzas de operaciones especiales familiarizado con el combate de contrainsurgencia, estrategia adoptada por la Administración Obama para combatir la creciente amenaza de los talibanes y otros grupos de militantes en Asia Central. Desde entonces se han incrementado los ataques con aviones no tripulados tanto en Afganistán como en Pakistán matando a civiles y a insurgentes sin distinción.Cuando Ivo Daalder era analista en los asuntos de seguridad, se enfrentaba a opiniones proveniente de Europa, que consideraban que la Alianza debía ser una organización de defensa, de carácter regional y europeo. “Es, a todas luces, un desafío para Europa,” declaró Daalder el año pasado en una entrevista concedida al diario The Economist. Además, se preguntó si el Viejo Continente era capaz de entender los nuevos desafíos y por ende, la necesidad de colaborar en la construcción de una nueva doctrina, porque de otra forma, la OTAN está condenada al fracaso. Por ello, advierte Daalder: “la amenaza para todos sus integrantes es de índole mundial, no regional, razón por la cual la OTAN debe tener una visión más amplia y global.” Ivo Daalder propone que la organización debe desarrollarse de tal forma que le permita ejercer fuerza militar sobre grandes distancias y operar con rapidez.Así mismo, Daalder ha propuesto invitar a democracias no europeas, como Japón, Australia y Corea del Sur, entre otros, a incorporarse a la OTAN.Lo que está proponiendo Estados Unidos es una “alianza de democracias” porque la visión de algunos estrategas de la OTAN y de los EE.UU., prevén una posible confrontación por los recursos que escaseen en el futuro; especialmente petróleo y otras materias primas, con China y Rusia de un lado y “Occidente” del otro. En este escenario, la OTAN y una alianza de democracias deberían imponer la hegemonía mundial de Occidente y el acceso a los recursos, por la fuerza si fuera necesario. La OTAN en el mejor de los casos estaría dedicada a una nueva función; ser el garante básico de la seguridad en el mundo y de la protección de los recursos naturales mundiales.Esto le otorgaría a la OTAN una serie de poderes por encima de la ONU. Como se sabe, nunca los Estados Unido han tenido tan poca influencia en ese organismo multilateral, por ello es importante la nueva geoestrategia norteamericana para la OTAN. Como se demostró en Irak, si en el Consejo de Seguridad se presentan vetos a futuras acciones armadas, entonces la OTAN actuará sin el consentimiento de la ONU.La ONU, quedaría relegada a los asuntos civiles, como la lucha contra el SIDA, las pandemias, el hambre, el medio ambiente, el derecho de los niños, etc., pero el uso de la fuerza militar multinacional quedaría reservado para la OTAN y sus aliados.De esta manera el Preámbulo a la Carta constitucional de las Naciones Unidas que identifica el propósito fundador de la ONU en 1945 (”salvar las generaciones subsiguientes del azote de la guerra que dos veces en nuestra vida ha traído dolor incalculable a la humanidad” y “unir nuestras fuerzas para mantener la paz y seguridad internacional, y asegurar, por la aceptación de principios y la institución de métodos que la fuerza armada no será usada, salvo en el interés común”) queda herido de muerte por mano de la OTAN.En cuanto a las prioridades para ampliar a la OTAN, hay interés en sumar a Suecia y a Finlandia con el propósito de asegurar el flanco norte de la Alianza. En Suecia, por ahora, el gobierno ha desestimado esa posibilidad; en cambio Finlandia, puede en el futuro emprender el camino hacia la OTAN, ya que hay importantes sectores políticos que abogan en ese sentido.América Latina no escapa a los planes de los Estados Unidos para sumar aliados a la OTAN. El antecedente de la Argentina, que en 1997 se sumó a los Estados Unidos como aliado extra OTAN, no fue el único intento. Más recientemente, en agosto de 2007, Clifford Sobel, embajador de los Estados Unidos en Brasil, sugirió que Brasil debía convertirse en socio estratégico de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.En 2004 se habló sobre la posibilidad de sumar a Chile y desde entonces hay un intenso debate en ese en ese país al respecto. Más actualmente, en 2008, la invitación fue para que Colombia haga lo suyo, pero se concretó en febrero de 2009 cuando España pidió la especial participación de un destacamento de 150 hombres del ejército colombiano para operar en Afganistán, aunque la policía de Colombia está entrenando desde hace tiempo, en el departamento de Tolima, a policías afganos en la lucha contra el narcotráfico.Diversos analistas funcionales a la OTAN no descartan que ante el potencial desborde de la situación en Pakistán, debido al avance del Talibán, la OTAN intente sumar a la India como un socio poderoso que ayude a garantizar la estabilidad en la región.Ante los planes que tiene Estados Unidos para garantizar su hegemonía política y militar a nivel global, ha aparecido un nuevo contendiente con cierta vocación política común, esto es el BRIC. Son cuatro países que, desde una perspectiva cultural, política e ideológica distinta, Brasil, Rusia, India y China, pretenden buscar una forma de materializar su potencial y ver qué posiciones conjuntas pueden alcanzar en la política mundial. En conjunto, los países del BRIC ocupan el 22% de las superficies continentales, amasan el 27% del PBI mundial (según el Banco Mundial) y, en términos de habitantes, reúnen el 41,6% de la población mundial. ¿Hasta qué punto la OTAN no establece una estrategia de captación para algunos de los países del BRIC con el objeto de neutralizar a este grupo y evitar su consolidación? ¿Quedarán las Naciones Unidas como un escenario ajeno a este tipo de disputas? Habrá que ver cómo opera cada país en la ONU y el mundo tendrá una respuesta. Mientras tanto la OTAN avanza sobre el mismo.- Juan Roque es Secretario General del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (Mopassol) www.mopassol.com.ar
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Mayoría de británicos por retirada de tropas de Afganistán


La mayoría de la población del Reino Unido ha manifestado su deseo de que las tropas británicas salgan de una vez por todas de Afganistán. Declaraciones en meses recientes del alto mando militar presente en ése país, podrían haber avivado este sentimiento popular, generales habrían comentado a la prensa la imposibilidad de "ganar la guerra" en las condiciones que se plantea.

Un 52 por ciento de los ciudadanos de Gran Bretaña demandó hoy la salida inmediata de sus tropas de Afganistán, donde hasta la fecha murieron 191 miembros del ejército de este país europeo. El diario The Independent hizo pública este martes una encuesta que mostró que la mayoría de los británicos aboga por la retirada sin dilaciones de los soldados, frente a un 43 por ciento a favor de su permanencia en la nación centroasiática. La creciente oposición a la ofensiva militar surge después que otros dos soldados del Reino Unido murieron la víspera en explosiones en el sur de Afganistán, lo que eleva a 22 las bajas militares de Londres durante el corriente mes. Este sondeo contrasta con el optimismo del primer ministro Gordon Brown, quien aseguró que la primera fase de la operación Garra de Pantera fue un éxito, pues logró desalojar a los rebeldes de una amplia zona de la provincia de Helmand. Según The Independent, un 58 por ciento de los entrevistados cree que los insurgentes no podrán ser derrotados militarmente, contra un 31 por ciento que considera posible vencerlos. En tanto, un 75 por ciento opinó que las tropas británicas en el escenario de conflicto no cuentan con el equipamiento bélico necesario para cumplir su misión en condiciones seguras. Una mayoría del 60 por ciento de los interrogados no es partidaria de despachar más uniformados y recursos a la zona de litigio, mientras un 35 por ciento favorece tales refuerzos, agrega el periódico, en base a un análisis de la consultora ComRes. Para realizar su pesquisa, esa firma entrevistó, vía telefónica, a poco más de mil personas adultas entre los días 24 y 26 de julio últimos. Desde la invasión a Afganistán en 2001, por una coalición liderada por Estados Unidos, un total de 191 miembros de las Fuerzas Armadas británicas murieron en el país asiático, recordó la propia fuente. El alto número de víctimas causadas por la operación Garra de Pantera en Helmand, cuyo objetivo es debilitar a los rebeldes a escasas semanas de la celebración de las elecciones generales afganas, provocó inquietud en esta nación.

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Avanzando hacia las guerras africanas de Obama


Asistencia en el entrenamiento de fuerzas para operaciones de emergencia en África
26 de julio de 2009
Atheonews
Tomado de Rebelión
Traducido por Mariola y Jesús María García Pedrajas

La embajadora de EEUU en las Naciones Unidas, Susan Rice, afirmó que la administración del Presidente Obama proporcionará más observadores militares, policía, y personal para reforzar operaciones globales de “mantenimiento de la paz”, especialmente en naciones africanas en respuesta a solicitudes de apoyo para la creación de fuerzas mejor equipadas y que se puedan desplegar con rapidez.

Los EEUU no proporcionan tropas para las fuerzas de paz de las Naciones Unidas, lo que significaría poner soldados americanos bajo el mando de las Naciones Unidas.

En una sesión informativa del Departamento de Estado el 29 de junio Rice traza las pautas:

“Instaremos al Consejo de Seguridad a continuar sopesando la gama completa de respuestas a un reto dado. No se le debería permitir a bandas pobremente armadas y desorganizadas, grupos rebeldes, y otros grupos fuera de los procesos de paz frustrar una resolución de paz o bloquear el despliegue de las Naciones Unidas. Las fuerzas de paz con frecuencias están autorizadas a usar una fuerza apropiada para defenderse a sí mismas y cumplir su mandato, incluyendo la protección de civiles bajo amenaza inminente de violencia. Deben estar dispuestas y ser capaces de hacerlo. [...]

Las misiones de paz no son siempre la respuesta adecuada; algunas situaciones requieren otro tipo de despliegues militares autorizados por las Naciones Unidas, tales como un esfuerzo regional o fuerzas multinacionales que operen bajo el marco de luna nación que las lidere.”

En estas situaciones soldados regulares de EEUU podrían operar junto con socios de coalición “dispuestos” bajo el mando de EEUU. Con la aquiescencia del Consejo de Seguridad fuerzas militares de EEUU se implicarían en una serie de conflictos armados:

“Los EEUU se implicarán en discusiones a largo plazo sobre la mejor manera de incrementar la interoperabilidad y el suministro de fuerzas, del tamaño de una brigada, que se puedan desplegar rápidamente – esas mismas fuerzas podrían unirse, reforzar, y mejorar el tiempo de respuesta en operaciones de paz de las Naciones Unidas en un momento de crisis.”

El sueño inalcanzable neocon de una presencia militar fuerte de EEUU en África, a través del Mando para África (AFRICOM, por sus silgas en inglés) y otros programas militares, germinó durante el ejercicio de Rice en el Departamento de Estado de Clinton en el cual sirvió como Secretaria de Estado Asistente para Asuntos Africanos.

Rice parece estar actualmente dedicada a la implementación de lo que Glen Ford de Black Agenda Report previó en abril:

“Funcionarios de la administración Obama, tales como la embajadora en las Naciones Unidas Susan Rice,han estado durante años ‘deseosos de bloquear los puertos de Sudán’ y lanzar bombardeos ‘selectivos’ contra Sudán. Cuando la doctrina imperial reclama el derecho a intervenir cuando tengan lugar desastres en países soberanos – y procede a crear y exacerbar esos desastres – ningún gobierno está seguro contra un cambio de régimen. El presidente Obama parece estar refinando una doctrina de intervencionismo “humanitario”….

“Bajo la administración Obama, una doctrina de intervencionismo militar está cristalizando rápidamente bajo el concepto de “Responsabilidad de Proteger,” o R2P, el cual mantiene que las naciones tienen una responsabilidad de intervenir por la fuerza cuando se juzgue que un estado no está dispuesto o es incapaz de proteger o, de alguna otra manera, cumplir sus responsabilidades con su pueblo – responsabilidades que se pueden definir de una forma más o menos amplia o concreta. La embajadora en las Naciones Unidas Susan Rice y Samantha Power, un miembro del Consejo de Seguridad Nacional de Obama, son destacadas defensoras de una interpretación amplia y unilateralista de R2P. Ambas son colaboradoras estrechas del presidente Obama, y se puede asumir que reflejan su forma de pensar en política externa.”

Susan Rice, que es afroamericana, no es pariente de la antigua Secretaria de Estado Condoleezza Rice pero hay una conexión entre Condoleeza Rice y la madrina de Susan Rice, Madeleine Albright Condoleezza Rice fue la estudiante estrella del Dr. Joseph Korbel en la Universidad de Denver. Madeleine Albright es la hija de Korbel. Rice ha estado relacionada con el Instituto de Washington para la Política en Oriente Próximo (Washington Institute for Near East Policy, WINEP), un think tank de halcones pro-Israel que ha sido un hogar para muchos de los arquitectos neocon de la invasión de Irak. El consejo de asesores de WINEP ha incluido a militaristas tales como Paul Wolfowitz, Richard Perle, Edward Luttwak, James Woolsey (que es también un destacado Demócrata), y Mort Zuckerman. Susan Rice tomó parte en una “Fuerza Operativa de las Elecciones Presidenciales de 2008” de WINEP, estudio que dio lugar a un informe titulado, “Reforzando la asociación: Como profundizar en la cooperación EEUU – Israel ante el reto nuclear iraní”. WINEP se fundó en cooperación con el Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (American-Israel Public Affairs Comité, AIPAC).

Jesus Maria y Mariola Garcia Pedrajas son colaboradores de Rebelión. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores y la fuente.

Enlace artículo original en ingles:

http://obamboozled.blogspot.com/2009/07/pushing-ahead-toward-obamas-african.html


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El cerco de Gaza: Sobre el derecho a la resistencia


29-07-2009
Ramzy Kysia
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor.”

Desmond Tutu

Vivimos en una era definida por su brutalidad. Nuestro desafío es si aceptarlo – o tomar los riesgos necesarios para transformar nuestros bienes comunes en una comunidad bien amada.

En agosto del año pasado, cuarenta y cuatro personas corrientes de diecisiete países diferentes navegamos a Gaza en dos pequeñas embarcaciones de madera. Hicimos lo que el mundo no hizo – rompimos el cerco de Gaza. Durante el último año el Movimiento Gaza Libre ha organizado otros ocho viajes, llegando con éxito a Gaza en cinco ocasiones diferentes. Las nuestras son las únicas naves internacionales que han llegado a la Franja de Gaza en más de cuarenta y dos años.

En Oriente Próximo, la lucha por la justicia es un esfuerzo incierto en el mejor de los casos. Por todas partes los trabajadores por los derechos humanos se ven acosados por dificultades y penurias. Los Estados árabes son tiranías, sus pueblos sometidos a la policía secreta, a arrestos arbitrarios, torturas y opresión. Dentro de sus sociedades, el mundo árabe está igualmente fragmentado por tensiones étnicas y de clase, por la pobreza y el estancamiento político. Desde afuera, desde Occidente, el Oriente Próximo enfrenta actos de intimidación abiertos y ocultos, intervención, desestabilización económica, e incluso guerra, invasiones y asesinatos masivos.

A horcajadas sobre todos estos problemas, bloqueando todo intento de progreso en la región, están los dos colosos del gran petróleo y de Israel. Pocas veces un pueblo ha sido plagado por lastres más amargos, devastadores, y aparentemente más intransigentes que los árabes por el petróleo y por Israel.

En ninguna parte esta situación es más real en la actualidad que en Gaza. En 1999, British Gas descubrió inmensos campos de gas natural, por un valor de miles de millones de dólares en aguas territoriales palestinas frente a la costa de Gaza. Israel ya ha construido un gasoducto horizontal para trasvasar gas de por lo menos uno de esos campos. Si hay una razón tácita para el cerco de Gaza – es ésta.

Israel mantiene el control efectivo de todos los puntos de entrada y salida de Gaza, así como el control de facto de los ingresos y de la economía de Gaza. Como tal, y a pesar del cierre de los asentamientos en Gaza en 2005, Israel sigue siendo un poder ocupante en Gaza, como en el resto de Palestina. Como poder ocupante, Israel es responsable por el bienestar de la gente que ocupa y no puede imponer legalmente un bloqueo, en particular si castiga colectivamente a toda la población de Gaza. Son crímenes evidentes, y el gobierno y los militares israelíes deberían ser enjuiciados por ellos.

Durante los últimos tres años y medio el sitio israelí se ha hecho cada vez más implacable. Menos de un veinte por ciento del comercio normal con Gaza es permitido actualmente. El sitio ha llevado al colapso de la economía local, produciendo fuertes aumentos en el desempleo, la pobreza y las tasas de desnutrición infantil.

Debido al sitio israelí hay poco combustible para la central eléctrica de Gaza – de modo que la electricidad es escasa e intermitente. Sin electricidad, los sistemas de agua y alcantarillado no funcionan. El 27 de marzo de 2008, dos mujeres de edad de unos 70 años, una adolescente y dos bebés murieron por una inundación de aguas servidas en Umm Nasser. Sólo el año pasado, más de 16.000 millones de litros de aguas servidas sin tratar fueron vaciados al mar, convirtiendo el Mediterráneo en un inodoro y creando un desastre para la salud pública.

Gaza es una pequeña llanura costera, de apenas 40 kilómetros de largo y de entre 7 y 11 kilómetros de ancho. No tiene capacidad para sustentar independientemente al millón y medio de seres humanos que viven en uno de los sitios más densamente poblados del planeta. Dos tercios de los habitantes de Gaza son refugiados, expulsados de Palestina histórica durante la guerra fundacional de Israel de 1948. Más de la mitad de la población son niños.

Israel tiene una larga historia de violencia contra los niños palestinos. Unos pocos ejemplos: En diciembre de 2004, el ejército israelí mató a tiros a Rana Siyam de siete años. Anteriormente en ese año, Raghda Alassar, de nueve años, fue muerta a tiros en su escuela mientras hacía una prueba de inglés. Iman al-Hams, de trece años, recibió diecisiete tiros del ejército israelí mientras iba caminando a casa después de sus clases en Gaza. Un capitán israelí se acercó a su cuerpo y le dio otro tiro en la cabeza – “para probar la muerte” de la escolar. El ejército israelí lo procesó, pero no por asesinato. Fue acusado de “uso ilegal de su arma,” y a pesar de haber admitido que vació todo el cargador contra la pequeña, fue declarado “no culpable.”

Durante el verano de 2006, el ejército israelí mató a Bara Habib de tres años, a Rajaa Abu Shaban de tres años, a Rawan Hajjah de seis años, a Aya Salmeya de nueve años, y a otros treinta y cinco niños sólo en Gaza. El 16 de enero de 2007, el ejército israelí mató a Abir Aramin de diez años, hija de un activista palestino por la paz, mientras iba a casa desde la escuela. Son sólo unos pocos casos de los muchos que han ocurrido. La organización por los derechos humanos israelí B’tselem estima que más de 900 niños palestinos fueron muertos por los militares israelíes entre 2000 y 2008.

Israel ya ha recreado los peores aspectos del Gueto de Varsovia en Gaza – al transformar esa pequeña franja de tierra en la mayor prisión al aire libre del mundo, y la condición humanitaria del millón y medio de hombres, mujeres y niños ilegalmente encarcelados en Gaza es ahora la peor en los últimos cuarenta y dos años de ocupación israelí.

Pero hay historias más tenebrosas que acechan en el futuro. La simple y aterradora verdad es que Israel empuja al mundo por un camino hacia el genocidio. Vamos todos en camino hacia la destrucción paulatina del pueblo palestino. Hay que enfrentar enérgicamente esa realidad y superarla antes de que sea demasiado tarde.

Hace ya más de seis meses desde el fin del último ataque de Israel contra la Franja de Gaza, que llevó a la muerte de más de 1.400 palestinos, y la gente en Gaza sigue viviendo entre escombros. El cierre hermético por Israel ha creado una catástrofe humanitaria intencional y deliberadamente mantenida. El hecho de que la comunidad internacional no imponga sus propias leyes y proteja al pueblo de Gaza exige que nosotros, como ciudadanos privados, intervengamos directamente para emprender acciones conmensuradas con la crisis. Debemos entrar en acción porque nuestros gobiernos se niegan a hacerlo.

A pesar de las amenazas o intimidaciones israelíes, los voluntarios de Gaza Libre se proponen seguir enviando naves desarmadas a Gaza. Ahora más que nunca necesitamos que se nos una la gente en todo el mundo.

El cerco de Gaza sólo sirve para fortalecer estructuras autoritarias de todas las partes de este conflicto, reforzando el control centralizado, uniendo a la gente contra un enemigo común. El aislamiento de Gaza refuerza la creencia en que el mundo ha olvidado Palestina, y se preocupa poco por cómo se ven obligados a vivir los palestinos o incluso por si viven o mueren.

Al contrario, la resistencia civil y los movimientos de acción ciudadana no sólo apuntan contra las injusticias que enfrentamos – también son estrategias por el cambio social. La resistencia no violenta empodera a todos con la conciencia de que cualquier entre nosotros puede acercarse, organizar, y actuar para cambiar todo el mundo. Una y otra vez, la historia demuestra que incluso la mayor de las tiranías puede derrumbarse cuando se le enfrenta una resistencia organizada y determinada.

Uníos a nosotros, sea en todo o en parte. Uníos al Movimiento Gaza Libre, al Movimiento Internacional de Solidaridad, o al Movimiento BDS. Uníos a nosotros y a otras campañas en la lucha por la justicia para Palestina. Necesitamos voluntarios para realizar investigaciones y escribir, hacer actualizaciones en la web, traducciones, diseño gráfico, organización local en sus comunidades, y muchas cosas más.

Uníos a la resistencia

A menudo se nos dice que la resistencia es injustificada o imposible. Apólogos liberales de Israel, como Thomas Friedman, exigen constantemente que los palestinos depongan las armas, mientras llaman todo el tiempo a los israelíes a tomarlas en actos cada vez mayores de violencia y degradación.

Cuando ven la violencia en nuestro mundo, nuestras elites nos dicen que tenemos dos – y sólo dos – alternativas: capitular ante la violencia, o ir a la guerra. Por cierto, cuál de esas alternativas es el camino correcto y adecuado depende de quién uno sea. Frente a la violencia palestina, los israelíes, deben, correcta y adecuadamente, ir a la guerra. Frente a la violencia israelí, los palestinos deben, correcta y adecuadamente, capitular. En Tel Aviv y Washington D.C. esto se llama “claridad moral:” la supuesta necesidad de buscar la seguridad israelí mediante la creación deliberada de inseguridad masiva entre los palestinos. Es una locura.

Pero incluso los movimientos “por la paz” dominantes en Occidente tratan de deslegitimar la resistencia llamando a palestinos e israelíes a renunciar a actos abiertos de violencia, equiparando a palestinos que cometen atentados suicidas con israelíes que envían cazas F-16, aplanadoras militares D9, y helicópteros artillados Apache para arrasar vecindarios enteros.

El problema es que los actos de violencia aleatorios e individuales de palestinos contra israelíes no son lo mismo que la miríada de opresiones y crueldades estructuradas impuestos a los palestinos a través de las políticas gubernamentales israelíes. No hay cazas jet palestinos que bombardeen ciudades israelíes – porque Palestina no tiene aviones caza. No hay aplanadoras palestinas que demuelan casas israelíes – porque Palestina no tiene aplanadoras militares. No hay soldados palestinos que invadan vecindarios israelíes aterrorizando a la población – porque no existe un ejército palestino. El conflicto en Palestina es una guerra del terror estatal israelí contra una población civil en gran parte carente de armas e indefensa.

Incluso actos inmorales y contraproducentes de violencia contra civiles israelíes (como algunos atentados suicidas) no pueden ser equiparados con las humillaciones diarias, el terror y la muerte que Israel inflige a los palestinos, por una política deliberada. Contrariamente a la forma cómo lo presentan los medios dominantes, este conflicto no es ni una guerra justiciera contra malvados terroristas árabes, ni una disputa religiosa o étnica entre dos grupos opuestos e igualmente auto-justificados. El conflicto israelí/palestino es la lucha entre dos causas irreconciliables y desiguales: la lucha de un pueblo oprimido por la libertad, la justicia, y la autodeterminación contra la lucha de sus opresores por mantener (e incluso expandir) su dominación. Bajo esas circunstancias la resistencia no es sólo un derecho – es un imperativo moral.

Esto no quiere decir que todos y cada uno de los actos de resistencia sean aceptables. Obviamente no lo son. Pero se hace tedioso escuchar continuamente a occidentales bien intencionados, pero aparte de eso despistados, que tratan de equiparar a las dos partes de este conflicto. Estoy más que cansado de escuchar a gente que se queja pasivamente, o pregunta estridentemente: “¿dónde está el Gandhi palestino?”

Con todo respeto, el que alguna gente haya preferido mantenerse en la ignorancia sobre la larga y profunda historia de resistencia no violenta palestina – desde el Boicot de 1936 hasta Bil’in de hoy – no significa que ésta no exista. El Movimiento Gaza Libre lucha en solidaridad con una ya vibrante resistencia civil palestina.

Del mismo modo, la otra crítica a la resistencia – que es fútil – es igualmente errónea. Hay un error generalizado entre muchos en el sentido de que Israel y el lobby israelí son simplemente demasiado poderosos como para poder desafiarlos, para no hablar de derrotarlos. No es así.

El 30 de junio de 2009 las fuerzas de ocupación israelíes abordaron por la fuerza uno de nuestros barcos, el SPIRIT OF HUMANITY, y secuestraron a 21 trabajadores por los derechos humanos y periodistas que iban en camino a entregar suministros humanitarios y de reconstrucción muy necesitados a la sitiada Gaza, incluyendo a la Premio Nobel por la Paz

Mairead Maguire y a la ex congresista estadounidense Cynthia McKinney. Fueron mantenidas en una cárcel durante una semana antes de ser deportadas.

Aunque fuimos detenidos en ese viaje en particular, no fue un “fracaso.” En el mes después del secuestro de nuestro barco, más de 100.000 noticias, ensayos, artículos en blogs, llamados a la acción, y secuencias de radio y televisión aparecieron sobre la reacción violenta de Israel ante nuestra misión. Es verdad que la dura prueba de nuestros 21 voluntarios palidece en comparación con los 11.000 prisioneros políticos palestinos reclusos en prisiones israelíes. La captura de nuestra pequeña carga de 3 toneladas de ayuda médica y materiales de reconstrucción es insignificante en comparación con los 4.000 millones de dólares de ayuda prometida a Gaza – ayuda que no ha sido y no será entregada debido al bloqueo israelí.

Pero tampoco eso capta lo importante. Al decidirse por el enfrentamiento violento y el secuestro de trabajadores desarmados por los derechos humanos en una misión de ayuda, Israel demostró públicamente la ilegalidad y lo absurdo del sitio de Gaza. El sitio no tiene que ver en nada con “seguridad.” Nadie podría haber creído remotamente que nuestro pequeño barco representara una amenaza física para Israel.

Esa demostración pública de la ilegalidad del sitio llevó también a un récord en la acción a nivel gubernamental. Los gobiernos irlandés y griego intervinieron formalmente para proteger a sus ciudadanos y su propiedad. A pesar de no tener relaciones diplomáticas y de negarse a reconocer la legitimidad del gobierno de Israel – el Rey de Bahrein intervino personal y exitosamente para obligar a Israel a liberar de inmediato a los cinco trabajadores por los derechos humanos bahreiníes secuestrados del SPIRIT. El parlamento británico realizó un debate formal sobre el tema, e incluso el Departamento de Estado de EE.UU. se vio obligado a realizar una llamada nacional de conferencia para la familia y los amigos de las víctimas del secuestro, así como para grupos árabes-estadounidenses por los derechos civiles.

Fue algo sin precedentes, pero no basta.

El Movimiento Gaza Libre inició su pequeña parte en esta lucha en 2006. Comenzamos sólo con esperanzas. Muchos pensaron que no podía ser hecho, pero lo hicimos. Rompimos el bloqueo israelí. Volveremos a navegar, y estamos absolutamente determinados a llegar a la Franja de Gaza en nuestro próximo viaje. Nos proponemos aumentar nuestra reacción de modo no violento. Al enviar un barco de carga, aumentaremos el desafío del bloqueo al llevar cantidades importantes de materiales prohibidos de reconstrucción. Al enviar más barcos en nuestra próxima misión, aumentaremos significativamente las dificultades logísticas que enfrenta Israel si decidiera volver a atacarnos violentamente. Al enviar aún más parlamentarios, dignatarios, periodistas, y trabajadores por los derechos humanos a acompañar los barcos, aumentaremos significativamente las dificultades políticas que enfrenta Israel si decidiera volver a atacarnos violentamente.

El viaje a Gaza es peligroso. La armada israelí embistió contra nuestro buque insignia, el Dignity, cuando tratamos de entregar suministros médicos a Gaza durante su cruel ataque en diciembre y enero. En junio, secuestraron nuestro pequeño barco y raptaron a todos los que iban a bordo. Israel incluso ha amenazado con abrir el fuego contra nuestros barcos desarmados, para no permitir que llevemos suministros humanitarios y de reconstrucción a la gente de Gaza.

Pero los riesgos que corremos en nuestros viajes son insignificantes en comparación con los riesgos impuestos cada día a la gente de Gaza.

El propósito de la acción directa no violenta y de la resistencia civil es tomar riesgos – colocarnos “en el camino” de la injusticia. Tomamos esos riesgos con plena conciencia de lo que pueden ser las posibles consecuencias. Lo hacemos porque las consecuencias de no hacer nada son mucho peores. Cada vez que dejamos que nos intimiden, cada vez que pasamos junto a un mal y lo ignoramos – bajamos nuestros estándares y permitimos que nuestro mundo se haga más duro e injusto para todos nosotros.

Israel podrá amenazar nuestros barcos y sus pasajeros – seguiremos yendo. Israel podrá interrumpir ilegalmente nuestras comunicaciones y sistemas de navegación – seguiremos yendo. Israel podrá abrir fuego contra nuestros barcos, o intentar de embestirlos y hundirlos. Israel podrá decidir abordarlos y secuestrarlos, y raptar a nuestros voluntarios.

No importa. Seguiremos yendo. Armados sólo con el amor a la justicia, y el derecho de resistencia – iremos a Gaza una y otra y otra vez, hasta que ese cerco sea destruido para siempre y el pueblo de Gaza tenga libre acceso al resto del mundo.

…………

Ramzi Kysia es un ensayista árabe-estadounidense y organizador en el Movimiento Gaza Libre. Si queréis apoyar estos esfuerzos, visitad www.FreeGaza.org, o email donations@freegaza.org. Si quiere participar como voluntario con Gaza Libre, envíe un correo a volunteer@freegaza.org

http://www.counterpunch.org/kysia07272009.html


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