viernes, 12 de junio de 2009

Victoria


Primer triunfo del movimiento por el Boicot al Estado de Aparthaid Israelí

11-06-2009
Omar Barghout
http://www.kaosenlared.net/noticia/victoria


Es la primera victoria convincente y contundente del movimiento global de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en el campo de la responsabilidad corporativa y el cumplimiento ético, Veolia según se informa abandona el proyecto Ferroviario de Jerusalén, un proyecto ilegal cuyo objetivo era la unión de las colonias israelíes construidas en el territorio ocupado palestino de la ciudad de Jerusalén.

Como el artículo de Haaretz admite, el éxito de la campaña BDS le está costando a Veolia un valor aproximado de 7 mil millones de dólares en contratos, es la razón última de la decisión de la preocupada empresa, para salirse del proyecto.
Vale la pena mencionar que Le Monde recientemente ha publicado un artículo, contando a sus lectores franceses e importante, a accionistas de Veolia, el hecho que la empresa pierde mucho dinero debido a su complicidad en un proyecto que constituye una violación principal de ley internacional, si no es un crimen de guerra.

Esta gran victoria vino como consecuencia de los años de difícil, meticuloso y persistente trabajo de grupos de solidaridad franceses, en particular AFPS; por el creciente movimiento francés de BDS, que contribuyó decisivamente que Veolia perdiera un enorme contrato de fabricación en Burdeos; por los activistas holandeses que alcanzaron el primer éxito convenciendo a un banco holandés de no arropar a Veolia y la presión aplicada sobre otros bancos para seguir este camino; por los grupos de Justicia y Paz Suecos, principalmente unidos a la Iglesia de Suecia, en particular Diakonia, y los grupos de solidaridad de la Palestina suecos que han costado a Veolia el contrato más fuerte, de 4.5 mil millones de dólares en la adjudicación del metro de Estocolmo; por grupos de solidaridad británicos y activistas, en particular afiliados al PSC, contribuyendo tremendamente a la exclusión Veolia de un contrato lucrativo en el Oeste Midlands; y desde luego por el Comité palestino BDS Nacional, BNC, que acompañó, la ahora campaña famosa contra Veolia y Alstom, para presionar a las empresa para que abandonen este proyecto ilegal.

La campaña contra Veolia y Alstom, que implica a activistas y grupos en muchos países, está trabajando para presionar a los dos gigantes franceses para dejar el proyecto de JLR, oficialmente fueron lanzados en la llamada "Iniciativa de Bilbao", conferencia celebrada en la ciudad vasca en noviembre pasado.

Ahora es el tiempo para presionar a Arabia Saudí, Egipto, Irán, Estados Golfo de México, entre otros, golpear a Alstom por su complicidad en este proyecto ilegal. La solidaridad con Palestina no significa casi nada si no se puede traducir en acciones de BDS que realmente pueden le pasará factura a la ocupación israelí y al régimen de apartheid.

Es el momento de descarrilar Alstom
http://www.kaosenlared.net/noticia/victoria

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Reñidas elecciones fuera del mundo


Elecciones europeas 2009
12-06-2009
Santiago Alba Rico
Diagonal

La izquierda europea, que decidió jugar con las cartas marcadas del Sistema, contempla entre ingenua y sorprendida como su supuesto "enemigo de clase" la despluma sin entender lo que está pasando. Esperemos que si se deciden a empujar todos juntos sea para hacer descarrilar el tren en el que un día no muy lejano, más o menos cuando Stalin disolvió la 3ª Internacional y Dolores y todos los demás firmaron dócilmente, todos ellos se subieron. Incluyendo la 4ª, auque lo hicera sin billete.

Una vieja película de la primera década del siglo XXI: eso es, en realidad, la primera década del siglo XXI. Pero habrá que esperar unos años, e introducir algunas transformaciones radicales, para que nuestros vestidos y nuestras ideas nos parezcan de época . El cine nos permite percibir, como escribía hace unos días Asor Rosa en Il Manifesto , todo el ridículo trágico de los discursos de Mussolini desde el balcón del Palacio Venecia en la Roma de los años veinte. “¿Cómo es posible que, ante un espectáculo así, la muchedumbre que atestaba la histórica plaza, en lugar de aclamarlo rabiosamente, no lo despachara de inmediato con una carcajada colosal?”, se pregunta el periodista italiano. Es que entonces Mussolini estaba en el mismo mundo que los que lo aclamaban; juntos, de hecho, formaban el mundo dentro del cual las palabras del fascismo, lejos de sonar altisonantes y vacías, recogían y consolidaban una realidad seria, evidente e incontestable. Mussolini fue sacado de ahí no por el tiempo -ni siquiera por el cine, para el que todo es siempre ya pasado- sino por el antifascismo, la resistencia y la guerra.
Esa atmósfera compartida que Gramsci llamaba “hegemonía” no se agota en los medios coercitivos o fraudulentos con los que se construye: evidencias ancladas en la experiencia del mercado laboral, monopolio de las imágenes y las frases, saturación digestiva de las mercancías. Una vez se ha formado, porque se han formado allí, todos corren a sostenerla, de manera que el aire mismo se reproduce por aclamación o por votación. El mundo real, aunque no sea ni bueno ni verdadero, tiene siempre la ventaja de que es real, y se impone -y lo reclamamos- precisamente por eso: su realidad es el campo gravitatorio que nos atrae de manera irresistible y hacia el que nos lanzamos con entusiasmo. Mussolini estaba en el mundo y nadie se reía de él. Por el mismo motivo, en los periódicos de Europa resulta hoy mucho menos risible Berlusconi, que se burla de sus votantes, cuando no los acosa sexualmente, que el presidente de Venezuela Hugo Chávez, aunque cumpla sus promesas electorales; y parecen mucho más reales, mucho más consistentes, mucho más maduras las complacidas adolescentes manoseadas por el sátiro que las amas de casa cincuentonas, tocadas de gorra roja, que blanden en las calles de Caracas la constitución bolivariana. Fuera del agua, ni las verdades ni los peces sobreviven; fuera de la atmósfera, ni la sensatez ni los cuerpos tienen peso. ¿Cuál es el “mundo” europeo del año 2009? Digamos que la intersección estadística entre el PP y el PSOE; es decir, ese 70% de leyes votadas de común acuerdo en el parlamento de la UE durante la última legislatura; ese 70% de afinidad (una visión de la banca, el trabajo, la educación, la inmigración) refrendado en votación el pasado 7 de junio por los electores.

Fuera de ese mundo, ¿qué hay? ¿La sensatez, la ética, la lucha? ¿O el no-mundo? ¿O las dos cosas juntas? Si la realidad realiza sin escrúpulos todo lo que toca, la irrealidad irrealiza por igual cuanto se precipita en su vacío. La ausencia de mundo tiene consecuencias trágicas para los que viven en ella.

En ausencia de mundo, todo es polemós . Cuanto más se enrarece el aire más se enrarece el aire; cuanto menos poder hay en juego, con más saña se disputa.

En ausencia de mundo, todo es psicología. Cuanto menos decidimos los conflictos reales, más se activan nuestros egos; cuanto menos se puede intervenir en las causas, más intervienen los motivos .

En ausencia de mundo, todo es doctrina. Cuanto menos puede ponerse a prueba, más se carga uno de razón ; y cuanta más razón tiene uno, menos se negocia.

En ausencia de mundo, todo es voluntad. A mayor impotencia, mayor susceptibilidad; a mayor semejanza con el compañero acósmico , mayor obstinación en distinguirse de él.

Reconozcamos que el problema de la izquierda europea es que no tiene mundo. Que carezca de él tiene que ver, claro, con una derrota histórica, pero una de las consecuencias de su ausencia es precisamente que, una vez sin él, el acosmismo escoge y acelera su propia ingravidez, también porque, en estas circunstancias, sólo puede pesarse , como lo demuestra la deriva de IU, del lado malo. Eso ha pasado en España en las recientes elecciones europeas. Al menos cuatro fuerzas de izquierdas decidieron presentar su candidatura, para desesperación de los asnos de Buridán que nos hemos quedado paralizados frente a ellas. Pero este acto, que podría interpretarse ingenuamente como un abandono del acosmismo, en realidad ha sido todo lo contrario. IU, II, IA y el PCPE, al presentarse a las elecciones aceptaban en mayor o menor medida renunciar a la realidad del balcón mussoliniano; lo hacían dando por perdidos, como no podía ser de otro modo, los 20 millones de votos potenciales dirigidos a la intersección cósmica PP-PSOE. Lo hacían, por lo tanto, aceptando también -y esto quizás sí podía ser de otro modo- disputarse entre ellos los tres millones residuales, sin conexiones, que flotan a la deriva, como todos nosotros, lejos del mundo. Presentarse a las elecciones, fuese o no una buena idea, significaba renunciar públicamente al mundo; significaba resignarse, sí, a hacer campaña en intersticios cerrados y habitaciones mal ventiladas. Presentarse además por separado, significaba -como así ha ocurrido- remedar fuera del mundo, sin poder intervenir en él, a pequeña escala y entre aliados potenciales, la campaña electoral que los grandes partidos capitalistas han escenificado a la luz del día (de los grandes medios de comunicación). Al final, hemos tenido dos campañas idénticas, paralelas, en el espejo, muy reñidas ambas; sólo que una real (en una realidad abierta muy mala) y la otra irreal (en una irrealidad cerrada que, a fuerza de imitar la realidad mala, tampoco ha invitado mucho a la esperanza). En una, el PP y el PSOE se disputaban con electoralismo y mezquindad los votos reales de la mayoría; en otra, IU, IA, II y PCPE se disputaban, también con electoralismo y también a veces con mezquindad, los votos irreales de la minoría. La diferencia entre la realidad y la irrealidad, en cualquier caso, no tiene nada que ver con la verdad o la ética; es que la realidad siempre parece seria y la irrealidad da siempre un poco de vergüenza.

Como dice Belén Gopegui, el pesimismo puede ser de izquierdas, pero el desánimo nunca. Pero pesimismo: no cabe otro mundo real dentro de éste; no cabe tampoco una realidad fuera del mundo. Pero sin desánimo: una realidad debe desplazar a otra, a codazos, a empujones, por debajo de la línea de flotación; y conviene, claro, que todos empujemos en la misma dirección.


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Esta reproducida aquí es la versión completa del artículo publicado en:

http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article8244



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La Casa Sefarad-Israel: Indisimulada apuesta del gobierno español en defensa del Estado de Israel


Alberto Arce
Rebelión
11-06-2009

La Casa Sefarad-Israel es un consorcio administrativo creado el 18 de diciembre de 2006 mediante acuerdo entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid. Su financiación viene, en un 66%, de fondos de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y su directora, Ana Salomón es Embajadora especial de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores.

Es decir, funcionaria que, con el rango de Embajadora ocupa un puesto de confianza política para la mejora de las relaciones entre España e Israel a través de la pervivencia de la tradición sefardí española.

La primera pregunta a plantearse es ¿Cuál es la relación directa que existe entre cientos de miles de judíos que en su día fueron expulsados del territorio sobre el cual existe nuestro Estado actual y el Estado de Israel?

Dicho vínculo, evidentemente, existe. Se llama “sionismo” y es una ideología política que se basa en el concepto de que todos los judíos del mundo, sea cual sea su origen, nacionalidad o historia personal encuentran su “hogar nacional” en el actual estado de Israel. Se vincula, a través del concepto Sefarad-Israel una realidad histórico-diaspórica-cultural, la expulsión de los sefardíes, con una plasmación política concreta fuertemente cuestionada en la actualidad, el estado de Israel como estado sionista para el pueblo judío creado a partir de la expulsión de la población originaria que vivía en el territorio de la Palestina histórica. Y digo fuertemente cuestionada en la actualidad, porque el concepto de Israel como estado para los judíos, en tanto practicantes de una religión concreta, independientemente de su origen, y portadores de más derechos que otras personas que, habiendo nacido en el territorio, son portadoras de menos derechos comienza a ser abiertamente descrito por voces cada vez más cualificadas y extendidas como un planteamiento de Estado abiertamente racista.

Cuando el gobierno español decide vincular el concepto “Israel” al concepto “Sefarad” y si, con un mínimo vistazo, nos acercamos a las actividades organizadas bajo dicha etiqueta, por un lado, y la realidad política israelí actual, por otro, podemos leer la creación y el mantenimiento de la Casa Sefarad-Israel como una apuesta abiertamente favorable desde nuestro gobierno hacia el actual gobierno del Estado de Israel y por tanto, entender que resulte pertinente abrir el debate sobre su mantenimiento.

Comencemos por referirnos a dos de las leyes recientemente aprobadas en el Estado de Israel y que hacen referencia al recuerdo del modo en que fue creado en 1948 y a la situación en la que se quedan en dicho Estado quienes no pertenecen a ese grupo de personas que profesan la religión judía y que naciendo, por ejemplo, sefardíes en Tánger en la década de los 40, como Shlomo Ben Ami, son poseedores de más derechos que los ancianos nacidos en Yaffa en 1930 y que viven ahora en una aldea sin reconocer en el desierto de Beer Sheva.

La prohibición de actividades en recuerdo de la Nakba y la “Ley de lealtad al sionismo”.

A través de una moción presentada por el diputado Alex Miller -que emigró desde Moscú a Israel en 1992, detalle de fino humor- y es miembro de Israel Nuestra Casa, el partido del actual Ministro de Asuntos Exteriores, el Comité Ministerial para la redacción de leyes aprobó el pasado 23 de mayo una ley que permite sentenciar hasta a tres años de cárcel a quienes se refieran a la creación del Estado de Israel como la “Nakba palestina”. Es decir, la población palestina del Estado de Israel -que reconoce la fecha de 15 de mayo de 1948 como el punto de inflexión que vincula a través de la independencia de Israel, la culminación del proyecto sionista de recoger a la diáspora judía en un hogar nacional- ve prohibido recordar la tragedia que dicha independencia produjo sobre su pueblo. Otorgándole, además, a dicha crítica al proyecto sionista y a la propia historia carácter de delito penado con cárcel.

Esta situación podría equipararse con la prohibición en España de recordar la tragedia de la expulsión de los judíos y su castigo con penas de hasta tres años de cárcel en el marco de la defensa de ese mismo sionismo que reconoce la vinculación existente entre Sefarad e Israel que nuestro gobierno financia.

Pero el gobierno actual del Estado de Israel no se queda ahí a la hora de tratar de enterrar el recuerdo de la historia del territorio en el que han creado su Estado. Pretende también, que la pertenencia a la ciudadanía de dicho Estado adquiera características absolutamente totalitarias. En el mismo paquete legislativo con el que pretende encarcelar a quienes reivindiquen su lectura, legítima, de la memoria histórica, presenta también la necesidad de un “juramento de lealtad ciudadana al sionismo” en el cual sería necesario que cada ciudadano del Estado de Israel jurase fidelidad al principio de que el Estado de Israel es un “Estado judío, democrático y sionista” y además cumpla con el servicio militar o su servicio sustitutorio, so pena de ver revocado su derecho de ciudadanía. ¿En que situación se queda el 20% de población perteneciente a la minoría palestina cuando existe la posibilidad cercana y real de que se le retire el derecho de ciudadanía si no se proclaman a sí mismos leales sionistas, es decir, creyentes en esa misma ideología que se reconoce como legítima vinculando Sefarad e Israel a través de financiación pública?

El papel de la Casa Sefarad-Israel en este contexto a través de una de sus actividades.

Para terminar, y con aún mayor gravedad, ya que nos atañe directamente, analicemos la próxima actividad organizada por la Casa Sefarad-Israel para comprender sus vínculos evidentes con la política actual del Estado de Israel y la dudosa pertinencia de dichas actividades sean financiadas por nuestra administración.

Los próximos 16 y 17 de junio se celebra en Madrid el “I ENCUENTRO JURÍDICO CASA SEFARAD – ISRAEL” sobre “jurisdicción universal, crímenes contra la humanidad y derecho humanitario bélico”. Se trata de un seminario, recordemos, organizado por un consorcio administrativo financiado en un 66% por nuestro gobierno y que versará específicamente sobre una cuestión, no sólo de absoluta y actual controversia, sino que también es estudio por parte de la justicia española, en medio de una fuerte polémica y con una modificación legislativa en marcha que paralizaría, entre otras, causas penales que, en virtud de la jurisdicción universal que nuestra justicia reconoce, investigan a militares y civiles israelíes por presuntos crímenes de guerra y lesa humanidad.

Mientras la justicia española actúa, bajo la amenaza de modificación de la ley que se lo permite (aprobada tanto por el PSOE como por el PP) y en respuestas a presiones públicas y directas de los líderes israelíes sobre el ejecutivo español, una institución española, con financiación pública y vínculos directos con el Estado de Israel, organiza una actividad que cuestiona una causa abierta. Pero no sólo eso, sino que anuncia la participación en dicho seminario de relevantes cargos públicos, entre otros, el Defensor del Pueblo, Enrique Mújica, Javier Gómez Bermudez, Presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, Juez de la Audiencia Nacional, Pascual Sala, Magistrado del Tribunal Constitucional, Javier Zaragoza- Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes Peces-Presidente de la Audiencia Nacional.

¿Es la Casa Sefarad-Israel un lobby –poco encubierto- financiado por al administración pública española para servir a los intereses –tanto político como judiciales- de un Estado cada vez más cuestionado por todo tipo de instituciones de derechos humanos como lo es el Estado de Israel? ¿Seguirán a este seminario sobre jurisdicción universal, en defensa de las posiciones israelíes y pagado por nuestros impuestos, seminarios similares sobre la ley de lealtad y ciudadanía o la prohibición de conmemoración de la Nakba que tengan como objetivo defender a través de las intervenciones de cargos públicos españoles políticas cada vez menos justificables como las que desarrolla el Estado de Israel?

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Entrevista con la investigadora social Eva Golinger


Sobre Cuba, Venezuela, EEUU y otros asuntos de emancipación de los pueblos

Salvador López Arnal
Rebelión
11-06-2009

"Los revolucionarios nos sentimos humildemente agradecidos y orgullosos del pueblo cubano por resistir las agresiones imperiales y no desviarse del camino hacia una sociedad justa”

Eva Golinger, doctora en Derecho Internacional, escritora e investigadora social, es autora de numerosos artículos y de ensayos como El Código Chávez; Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela; La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión; y La Mirada del Imperio Sobre el 4F: Los Documentos Desclasificados de Washington Sobre la Rebelión Militar del 4 de Febrero de 1992. Nuestra conversación para rebelión se ha centrado, básicamente, en las nuevas realidades emergentes en América Latina.
Permítame en primer lugar preguntarle por el contenido de algunas de sus publicaciones. Hablaba usted en uno de sus libros de El código Chávez. ¿Qué código es ese? ¿Puede hacer una interpretación sucinta del mismo?
El concepto del “código Chávez” viene por un lado de la metodología de mi trabajo investigativo. Utilizando una ley en Estados Unidos para solicitar desclasificar documentación de las agencias de Washington, la Ley de Acceso a la Información (FOIA por sus siglas en inglés), he obtenido miles de documentos de las distintas entidades estatales estadounidenses que evidencian sus actividades en el caso de Venezuela. En pocos casos existe un documento que explica todo, y muchos vienen con censuras y códigos internos propios de las agencias. Entonces en mi trabajo analítico tengo que descifrar sus códigos y revisar toda esa documentación, contextualizándola y comparándola con fuentes públicas, para ir armando y descubriendo –como un rompe cabezas– las verdaderas estrategias y actividades de Washington contra Venezuela. Y por otro lado, el “código Chávez” es entonces una manera de describir la mezcla de tácticas de intervención que Estados Unidos ha aplicado contra Venezuela para subvertir su democracia y destruir la revolución bolivariana – incluyendo golpes de estado, sabotajes económicos, violencia de calle, guerra mediática, subversión, financiamiento a la oposición, divisiones regionales, intervención electoral, etc.
¿Qué opinión le merece el socialismo del siglo XXI que promueve el presidente venezolano? ¿Podía dibujarnos sus aristas más esenciales?
Para mi, el socialismo del siglo XXI es la construcción de una nueva sociedad que prioriza el desarrollo humano y social y que también da importancia a la prosperidad económica colectiva como fundamento para alcanzar la soberanía. Es una fórmula que da poder al pueblo – directamente en sus manos – para que manejen los recursos de sus comunidades, regiones y estados y tomen las decisiones más adecuadas para garantizar beneficios para todos. Es un proceso – y un proceso largo, que requiere mucha paciencia – de transformar un país de un modelo capitalista-consumista a uno más justo que realmente asegura el bienestar del colectivo, y no de una pequeña minoría elitesca. En Venezuela, comenzamos durante los primeros 10 años de revolución de construir la estructura del socialismo del siglo XXI, con la nueva constitución de 1999 que garantiza los derechos humanos, la redistribución de la riqueza nacional y la participación popular, y luego desarrollamos las misiones sociales como respuesta a la miseria y la exclusión que afectaba la mayoría del pueblo. Las misiones han logrado voltear la tabla, atacando directamente a los problemas sociales que más afectan a las sociedades pobres – el analfabetismo, la falta de atención y servicios médicos, la educación accesible, trabajos dignos, vivienda, etc – y han llegado más allá de las necesidades básicas para también crear nuevos espacios para recuperar la cultura venezolana, sus tradiciones, la creación de cooperativas, comunas, etc. Ahora, el reto más grande del socialismo del siglo XXI es la formación ideológica del pueblo y el desarrollo tangible del pensamiento revolucionario como base de las futuras generaciones en el país. Es un proceso lento, con muchas fallas, pero es un camino maravilloso que ha resultado hoy en la dignificación de un pueblo antes invisible.
¿Cree que puede trazarse una nítida línea de demarcación entre lo que se está intentando en Venezuela, Bolivia y Ecuador, por ejemplo, incluyendo acaso a Nicaragua y El Salvador en ese grupo, y procesos como el brasileño, el uruguayo o el chileno por ejemplo? ¿Estamos ante procesos muy distintos?
Cada pueblo tiene su momento, y hoy es el momento del pueblo latinoamericano. Por supuesto que cada país tiene sus características distintas que se manifiestan en sus procesos de cambio, pero si vemos el mapa político de América Latina hoy y lo comparamos con el de hace 10 años, la diferencia no solamente es obvia, sino muy emocionante. En una región tan penetrada y dominada por los intereses imperiales durante siglos, que ha sufrido algunas de las dictaduras y represiones – miserias – más nefastas de la historia mundial – se están desarrollando hoy en día modelos alternativos de lo más inspirador e interesante en el planeta. Washington quisiera parar ese desarrollo de cualquier manera, y una de las estrategias de intervención regional es buscar impedir la integración latinoamericana a través de la división regional. Estados Unidos sabe que la unión del sur es una amenaza inmensa a su poder imperial y que es necesario frenarla para garantizar la prolongación del imperio norteamericano. No hay garantía de control sobre los recursos estratégicos en la región si los países del hemisferio no estén subordinados a los intereses de Washington. Y sin esos recursos, el modelo estadounidense que excede de manera grotesca en su consumo de energía y en todo, no aguantará ni un siglo más de existencia. Entonces, el gobierno de Obama busca crear divisiones regionales, pero no como lo hacia Bush, que enfocaba en promover más gobiernos de derecha en la región, sino de intentar dividir la propia izquierda en dos partes: la izquierda radical y la izquierda “light”. La estrategia busca exagerar y explotar las diferencias naturales en cada proceso de los distintos países para convertirlas en conflictos y en diferencias no reconciliables. Y es cierto que en algunos casos, los procesos de Brasil y Venezuela son sumamente distintos, pero lo importante es mantener la unión latinoamericana. Eso es esencial para garantizar la soberanía e independencia de los pueblos.
¿Y cree usted que esa finalidad de unión latinoamericana está en el espíritu de todos los gobiernos y pueblos americanos?
Creo que una gran mayoría del continente quisiera formar parte de un bloque regional unido y fuerte y capaz de alcanzar el nivel de desarrollo necesario para su bienestar. Siempre habrán actores egoístas que quisieran mantener la región bajo la pobreza y la miseria para que ellos gocen de las riquezas existentes, pero es difícil negar que la unión siempre resulta positiva para todos. Entonces, hay saboteadores, por supuesto, y hay quienes actuén en nombre de intereses imperiales, que no favorecen la unión latinoamericana. Sin embargo, por la dirección que ya han tomado una mayoría de países y pueblos en América Latina, escogiendo gobernantes que abiertamente han expresado sus deseos de integrar a sus países en los esfuerzos de la unión regional, se hace evidente que la voluntad de los pueblos latinoamericanos se dirige hacia la dignificación y liberación de todos.
¿Por qué se usa desde muy diversos medios de comunicación el término populismo para hacer referencia a procesos como el bolivariano o el boliviano?
Cuando medios de comunicación o periodistas utilizan el término populismo para describir los procesos en Venezuela y Bolivia es simplemente por uno de dos razones: no entienden esos procesos y los ve de manera superficial, o intencionadamente los clasifica de esa manera para desprestigiarlos y descalificarlos. La manipulación mediática es uno de nuestros más grandes y poderosos enemigos en el mundo.
¿Qué ha pasado en estos últimos años para que algunos países latinoamericanos se hayan alejado tanto de la política de subordinación al imperio americano? ¿Se ha relejado el Imperio? ¿No tiene tanto interés en su patrio trasero?
Más bien, ¡el imperio ha reactivado su maquina de injerencia en la región como casi nunca visto en la historia! Y tiene hoy más interés en América Latina que tuvo durante la guerra fría. Hoy la inversión en su intervención es bastante superior a la de antes. Claro, hubo una época durante los años noventa cuando Washington pensaba que todo estaba resuelto en América Latina, ya habían logrado sacudirla de la “amenaza comunista”, solo quedaba Cuba solitaria, y habían logrado imponer gobernantes “democráticos” subordinados a su agenda neoliberal en toda la región. Entonces, el enfoque fue otro en esa época, en el medio oriente, en Asia y Europa Oriental. Subestimaron la llegada de la revolución bolivariana y cuando se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo en su “patio trasero” ya era tarde; ya los pueblos se habían levantado para nunca más volver a ser invisibles y marginalizados. Lo que Washington descartó en el 1992, cuando Hugo Chávez lideró una rebelión militar contra el gobierno neoliberal y criminal de Carlos Andrés Pérez, como uno mero movimiento pequeño de militares nacionalistas, sólo siente años después había logrado comenzar una de las transformaciones regionales más impactantes de la historia. En el 2002, vieron a Evo Morales en Bolivia como un narcoterrorista que jamás lograría gobernar ese país, y tres años después no solamente ganó Evo las elecciones presidenciales, sino con más votos que cualquier otro político en la historia de Bolivia. Entonces, siempre han subestimado los movimientos sociales en América Latina y hoy, sufren las consecuencias. Ahora Obama quiere “recuperar” el liderazgo de Estados Unidos en la región, pero ya es tarde. Ya los pueblos latinoamericanos no necesitan ni quieren ese liderazgo.
Esa guerra de Washington contra Venezuela de la que habla usted en otro de sus ensayos, ¿qué estadios ha seguido? ¿”Guerra” es el término adecuado?
Sin duda que “guerra” es el término adecuado para describir las agresiones de Washington contra Venezuela y ahora contra otros procesos de cambio en la región, como Bolivia particularmente. El Pentágono acaba de revelar su nueva doctrina de guerra, que se llama la Guerra Irregular. A diferencia de la Guerra Tradicional, que busca neutralizar y dominar las fuerzas armadas y el estado del adversario, la Guerra Irregular busca neutralizar y dominar la población civil del adversario. Eso implica el uso de diferentes tácticas también. Ya las acciones militares tradicionales, como invasión, bombardeo, etc, no llevan tanto peso en ésta clase de guerra. Más utilizado son tácticas como la subversión – penetrando e infiltrando la sociedad civil para formar y controlar partidos políticos, ONGs, medios de comunicación, construir movimientos de oposición a los estados no subordinados, y también infiltrar las filas revolucionarias para debilitarlas y lograr dividirlas para que se desintegren por su cuenta eventualmente. También las operaciones psicológicas, o la manipulación y propaganda mediática forman gran parte de la esquema bélica de hoy. De hecho, el Pentágono clasifica a las operaciones psicológicas – el uso de instrumentos de comunicación e información para lograr influir sobre la percepción del pueblo adversario – como su arma más poderoso hoy en día. Washington ha realizado golpes de estado, sabotajes económicos, operaciones psicológicas, subversión, agresión diplomática (sanciones contra Venezuela y clasificaciones como narcotraficante, amigo de terroristas, etc) y hasta atentados contra la vida del presidente Chávez. Todo eso obviamente evidencia que Washington está ejecutando una Guerra Irregular contra Venezuela.
Afirmaba usted recientemente en un artículo sobre Washington y Cuba que Estados Unidos no acepta perder. ¿Cuándo ha perdido Estados Unidos? ¿Por qué afirma usted que no acepta perder?
La política de Washington hacia Cuba no tiene base lógica hoy en día. Es una política del pasado, infantil y fundamentado en el orgullo imperial. Todos sabemos que el bloqueo contra Cuba ya no tiene nada que ver con ninguna amenaza que existe desde la isla hacia Estados Unidos, sino es una cuestión de orgullo – de no querer aceptar la derrota. ¿Cómo es posible que una isla de 11 millones de personas ha logrado resistir las agresiones imperiales de un país de 300 millones de personas que también tiene la economía y la fuerza militar más poderosa del mundo? Diez presidentes estadounidenses intentaron derrotar a Cuba y no lo lograron. Eso muestra un nivel de vulnerabilidad y debilidad de Washington que no están dispuestos a aceptar. Entonces, ahora el presidente Obama quiere pasar a la historia como el jefe de estado imperial que logró la “transición” en Cuba y asi voltearon la decisión de la OEA de derogar la Resolución de 1962 que suspendió la participación de Cuba del organismo regional para decir que fue una victoria de Washington. Realmente es patético ver a los voceros del Departamento de Estado dar cara ante el mundo diciendo que fue su propuesta que logró imponerse, cuando sólo días antes Washington confirmaba que se oponía a derogar la resolución, que ni siquiera querían permitir que fuera un tema tratado en esa reunión de la Asamblea General de la OEA. Y fueron los países del ALBA junto con la mayoría de otros países de la región que insistieron tratar el tema y derogar la resolución de forma incondicional. Washington fue forzado aceptarlo o quedar totalmente aislado. Entonces, utilizaron su maquinaria de propaganda para convertir su derrota en victoria.
¿Por qué cree que la OEA al acabo de tantos años ha dejado en suspenso la resolución de 1962 que suspendía la participación cubana en la Organización de Estados americanos? ¿Cuál debería ser la posición de Cuba en su opinión? Algunos intelectuales cubanos han señalado que la OEA es un cadáver político, que no tiene especial interés su retorno a ella.
Realmente la decisión de derogar la Resolución de 1962 no se puede atribuir a la OEA sino a la unión latinoamericana, liderada por los países de ALBA, como Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Venezuela. Estamos frente a una América Latina fortalecida, dignificada y unida, que ya ha demostrado al mundo su firmeza con esa decisión de suspender una resolución que se impuso por la dominación de Estados Unidos y se mantuvo todos estos años por la misma razón. Pero ya esa dominación ha perdido su fuerza en la región por los movimientos revolucionarios que se están liberando a sus pueblos de la mano imperial. La OEA es un organismo al servicio de los intereses imperiales, de eso no hay duda. Nunca ha condenado las múltiples violaciones y agresiones constantes de Washington en la región, como la decena de golpes de estado financiados y diseñados por la CIA, las invasiones en Grenada y Panamá, las violaciones territoriales de los países centroamericanos, entre otras cosas. Y entonces, ¿por qué tener un cuerpo regional que no representa los intereses de todos los estados miembros? Hoy con la creación de nuevas entidades como el ALBA y UNASUR, que no incluyen a Estados Unidos, la OEA tiene menos sentido de existir. Y realmente Estados Unidos no es un país que acepta verse como un igual a los demás en la región. Es un imperio, y un país imperial no tiene lugar en un organismo de integración regional donde se supone que cada miembro debe ser tratado como un igual. Entonces, creo que es hora de impulsar la creación de un nuevo organismo latinoamericano y caribeño, sin la participación de Washington. Además, la OEA fue creada para promover el modelo neoliberal-capitalista de Estados Unidos y hoy en día, eso es un modelo en decadencia y un fracaso. Entonces, hace falta la creación de una nueva entidad que acepta y reconoce todos los modelos socio-político-económicos que los pueblos libres deciden construir.
¿Es casualidad que sólo un día después de este histórico acontecimiento Washington haya anunciado la captura de dos espías en Estados Unidos que trabajaban para el gobierno cubano? ¿Qué se quiere conseguir con ese anuncio?
No es casualidad que sólo un día después de la decisión en la OEA de derogar la Resolución de 1962 – algo que muestra un nivel muy poderoso de solidaridad y respeto hacia Cuba de los países latinoamericanos – que Washington captura dos supuestas espías en Estados Unidos que supuestamente trabajaban para el gobierno cubano. Tampoco es coincidencia que esto ocurre sólo días antes de la próxima audiencia del caso de los cinco cubanos presos en Estados Unidos, también acusados de espionaje. Por un lado, Washington busca tapar la noticia sobre la victoria de Cuba en la OEA, y por otro lado, utiliza a los casos de espionaje moderno para evidenciar ante la opinión pública que Cuba sigue siendo una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y entonces, no se puede levantar el bloqueo por razones de seguridad de estado. Es una táctica vieja que busca cambiar titulares y borrar rápidamente de la opinión pública una noticia que no conviene a la política de Washington.
¿Qué puede significar que un antiguo grupo guerrillero, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), asuma el gobierno, no sé si el poder, en El Salvador en la figura del nuevo presidente Mauricio Funes? ¿Ve reales posibilidades de cambio en este país centroamericano?
Creo que los cambios son inevitables en América Latina. No hay duda que la victoria del FMLN en El Salvador representa una apertura para la izquierda en Centroamérica. Eso no significa que la derecha se sale del poder o que El Salvador se convertirá en un país socialista. Pero El Salvador ha sido uno de los países más afectados por la dominación imperialista, que más ha sufrido, que aun sigue siendo sumamente dependiente de Estados Unidos y que ha sido víctima de las represiones y violencia impuesta por la agenda de Washington durante siglos. Nunca ha logrado llegar al poder la izquierda en El Salvador en tiempos modernos y a que haya llegado el FMLN es muy importante para el progreso de toda la región. Ahora, Washington hará lo posible para aplastar, subordinar y neutralizar su desarrollo en el poder y su integración regional. Eso es evidente simplemente en el hecho de que el día después de que ganó Funes, el Subsecretario de Estado Thomas Shannon viajó a El Salvador para reunirse con el presidente saliente Saca, y también con Funes y algunos dirigentes nacionales. Días después, Funes visitó a Brasil y allí comenzaron los medios a decir que el nuevo presidente de El Salvador no iba a ser otro Chávez sino otro Lula. En el final, será lo que el pueblo salvadoreño esté dispuesto a alcanzar. Los brazos de los pueblos revolucionarios en América Latina están dispuestos a recibirlos si deciden liberarse de la mano imperial.
¿Cree usted que la «Doctrina Monroe», la cosmovisión política que ha enmarcado la dominación de Estados Unidos en el hemisferio tiene los días contados? ¿Son los nuevos tiempos de Obama?
Obama es proponente de la Doctrina Monroe. Lo ha reiterado en múltiples ocasiones destacando su objetivo de recuperar el liderazgo de Estados Unidos ante el mundo y particularmente en América Latina. Ha anunciado un presupuesto extravagante para los programas de “promover la democracia” (lo que es la subversión y la invasión silenciosa en la sociedad civil) en América Latina que consiste de 320 millones de dólares sólo para el año 2010. Es más dinero que Bush invirtió en sus ocho años de presidente en esta región para esa estrategia de injerencia. Entonces, no son tiempos nuevos de Obama. Son tiempos nuevos en América Latina. La Doctrina Monroe ha sido derrotado por los pueblos revolucionarios latinoamericanos. Ya no se ven reflejados en el espejo imperial, sino en sus propios ojos. Sin embargo, Washington mantiene la Doctrina Monroe como base de su política regional. La Secretaria Clinton declaró a la prensa en camino a la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago en abril pasado que “…claro, América Latina es muy importante para nosotros, es nuestro patio trasero!” Entonces, Washington sigue subestimando a los pueblos, y pagará las consecuencias cuando abre los ojos y ve que el mundo a su alrededor ha cambiado y ellos han quedado atrás.
Finalmente, señora Golinger, ¿qué ha significado, qué significa para los pueblos latinoamericano la revolución cubana? ¿Sigue siendo tan esencial como siempre?
La revolución cubana seguirá siendo el punto de lanzamiento para las revoluciones del siglo XXI. La revolución cubana, a pesar de no haber logrado su potencial debido al bloqueo impuesto por Washington, representa la dignidad, la justicia, la solidaridad y la firmeza revolucionaria. Ha sido uno de las experiencias más importantes en la historia de la humanidad, y ha dado un nivel tan inmenso de esperanza e inspiración a los pueblos oprimidos en todo el mundo que ha servido entonces, como un respiro, un aire que ha mantenido viva la lucha por un mundo más justo – tanto que, alcanzamos cincuenta años después comenzar a transformar esa lucha en un modelo de sociedad socialista e humanista en toda la región. Sin la persistencia, la determinación, la fuerza y la solidaridad del pueblo cubano, la revolución bolivariana tampoco hubiese podido llegar al poder, y menos los demás movimientos de cambio que han asumido poder en América Latina desde entonces. Creo que todos los revolucionarios en este mundo nos sentimos humildemente agradecidos y orgullosos del pueblo cubano por haber resistido las agresiones imperiales y por jamás haber desviado del camino hacia una sociedad justa. Nada ni nadie es perfecto, y con decir esto, reconozco los errores, problemas y logros que se han alcanzado, pero para mi, Cuba es el ejemplo más perfecto de la solidaridad entre pueblos y el amor revolucionario –dos elementos esenciales para garantizar justicia y prosperidad humana.

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Enfrentando el laberinto de la tortura de la CIA


La parálisis política de EE.UU. respecto a la tortura

12-06-2009
Alfred McCoy
TomDispatch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Introducción del editor de TomDispatch

Cuando fueron publicadas las fotos de Abu Ghraib en 2004, pareció como si la mayoría de los estadounidenses se hubieran espantado ante imágenes tan novedosas y horribles, pero por lo menos uno de ellos no lo hizo.

Hablo de Alfred McCoy, quien había estado rastreando a la Agencia Central de Inteligencia desde comienzos de los años setenta, cuando ésta trató sin éxito de impedir la publicación de su libro: “The Politics of Heroin: CIA Complicity in the Global Drug Trade” [La política de la heroína: complicidad de la CIA en el narcotráfico global].

En cuanto McCoy vio las imágenes que ahora parecen sombríamente icónicas de personas encapuchadas, hombres desnudos atraillados, y cosas parecidas, su reacción – aún más sombría que la del resto de nosotros – fue de reconocimiento. Hace tiempo que había estado estudiando la investigación de vanguardia de la CIA de métodos de tortura psicológica. (La Agencia había iniciado ese proyecto a comienzos de los años cincuenta, estudiando inicialmente viejos métodos soviéticos y chinos de interrogatorio y quebrantamiento de prisioneros). Como resultado, sabía que lo que era especial en Abu Ghraib no eran los métodos de abuso, sino esas imágenes. Gracias a teléfonos celulares y computadores, podían ser tomadas en cantidad y distribuidas por cualquier vecino. Esas fotos, también lo sabía, no constituían un registro de aberraciones: representaban una política y resultaban evidentemente de decenales reglas de juego de tortura de la CIA.

Que esto fue así sigue siendo poco comprendido actualmente, a pesar de que en 2006 McCoy publicó un importante libro sobre el tema: “A Question of Torture” (e incluso antes publicó un artículo en TomDispatch presentando parte de esa triste historia). Desde entonces su trabajo ha sido incorporado, por ejemplo, en “The Dark Side” de Jane Mayer, una impactante descripción de la guerra contra el terror como una celebración de la tortura. Sin embargo, la historia presentada en su libro sigue siendo ignorada en gran parte o ha sido perdida en acción en nuestro mundo – y sin ella gran parte del así llamado debate de la tortura tiene menos sentido del que debiera tener.

Recientemente, McCoy leyó un artículo en primera plana del New York Times intitulado “EE.UU. depende más de ayuda de aliados en casos de terror,” que comienza como sigue: “EE.UU. depende ahora considerablemente de servicios de inteligencia extranjeros para capturar, interrogar y detener a todos, con la excepción de los presuntos terroristas de más alto nivel capturados fuera de los campos de batalla de Iraq y Afganistán, según actuales y antiguos funcionarios gubernamentales estadounidenses.”

De nuevo, McCoy reconoció rápidamente historias antiguas que vuelven a atormentarnos. Después de todo, hasta la era de Bush, los gobiernos estadounidenses subcontrataban regularmente la tortura (y las técnicas de tortura) a aliados extranjeros. Tom


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Enfrentando el laberinto de la tortura de la CIA
La parálisis política de EE.UU. respecto a la tortura
Alfred McCoy

Si estoy días habéis estado siguiendo de cerca, como yo, las políticas de tortura de EE.UU. no sólo durante los últimos años, sino durante décadas, no podéis dejar de experimentar esa sensación extraña de déjà vu. Con la partida de George W. Bush y Dick Cheney de Washington y la llegada de Barack Obama, podría ser simplemente volver al futuro en lo que tiene que ver con la política de tortura, una separación de tenebrosos valores de ‘hágalo usted mismo’ y un retorno a la subcontratación de tortura que tuvo lugar, con el apoyo tanto de demócratas como de republicanos, en los años de la Guerra Fría.

Como Chile, después del régimen del general Augusto Pinochet o las Filipinas después de la dictadura de Ferdinand Marcos, Washington después de Bush está atrapado ahora en la dolorosa política de la impunidad. A diferencia de cualquier cosa que hayan experimentado nuestros aliados, sin embargo, para Washington, y el resto de nosotros, podría llevar a una crisis política sin final o salida.

A pesar de docenas de pesquisas oficiales en los cinco años desde que las fotos de Abu Ghraib sacaron a la luz por primera vez nuestro abuso de detenidos iraquíes, el escándalo de la tortura se sigue propagando como un virus, infectando a todos los que lo tocan, incluido ahora el propio Obama. Al adoptar durante décadas una metodología específica de tortura, desarrollada en secreto por la CIA con innumerables millones de dólares del contribuyente y revelada gráficamente en esas fotos de la prisión iraquí, nos hemos condenado a dar marcha atrás respecto a cualesquiera promesas que se puedan haber hecho para terminar con este tipo de abuso y en su lugar ya volvemos a un consenso bipartidario que convirtió a la tortura en el arma secreta de EE.UU. durante toda la Guerra Fría.

A pesar de la versión de los eventos de ‘24’, el gobierno de Bush no autorizó simplemente la tortura tradicional, a puño limpio. Lo que hizo fue llevar a nuevos extremos la forma más avanzada de tortura psicológica del mundo, mientras reconocía rápidamente los peligros legales de hacerlo. Incluso en los días desesperados directamente después del 11-S, los abogados de la Casa Blanca y del Departamento de Justicia que fueron responsables del nuevo programa de tortura del gobierno de Bush, se mostraron notablemente pundonorosos en el encubrimiento de sus decisiones en legalismos hechos para prevenir un procesamiento ulterior.

Para la mayoría de los estadounidenses, partidarios u opuestos a la política de tortura del gobierno de Bush, todo esto pareció chocante y muy nuevo. No lo era, por desgracia. A espaldas del Congreso y del público, la CIA había pasado el medio siglo anterior desarrollando y propagando una forma sofisticada de tortura psicológica hecha para desafiar la investigación, el enjuiciamiento o la prohibición – y hasta ahora ha tenido un éxito notable en todos estos aspectos. Incluso ahora, ya que muchos de los principales psicólogos que trabajaron para hacer progresar las capacidades de tortura de la CIA han guardado silencio, comprendemos sorprendentemente poco sobre la psicopatología del programa de tortura mental que el gobierno de Bush aplicó de un modo tan global.

La tortura física es una forma relativamente inequívoca de sadismo que produce cuerpos rotos, información inútil, y evidencia clara para un enjuiciamiento. La tortura psicológica, por otra parte, es un laberinto mental que puede destruir a sus víctimas, mientras atrapa a sus perpetradores en un sentido de empoderamiento ilusorio, casi erótico. Cuando es aplicada hábilmente, deja pocas cicatrices para que investigadores puedan limitar ese impulso seductor. Sin embargo, a pesar de todos los mitos de estos últimos años, la tortura psicológica, como su contraparte física, ha resultado ser un método inefectivo, casi contraproducente, de extraer información útil de prisioneros.

En cambio ha tenido un poderoso efecto sobre los que la ordenan y la aplican. Con sus egos inflados más allá de la imaginación por un sentido de ser amos de la vida y la muerte, del dolor y el placer, sus perpetradores, en sus puestos, se convierten en enérgicos partidarios del abuso, que se mueven a grandes pasos por el paisaje político como superhombres nietzscheanos. Después de caer del poder, siguen maniobrando con extraordinaria determinación para escapar a las consecuencias legales de sus acciones.

Antes de avanzar más profundamente en la historia oculta del programa de tortura psicológica de la CIA, sin embargo, tenemos que liberarnos de la idea de que este tipo de tortura sea de alguna forma “tortura light” o solamente, como la rebautizó el gobierno de Bush, “interrogatorio realzado.” Aunque a primera vista parece menos brutal que los métodos físicos, la tortura psicológica en realidad inflige un atroz trauma a sus víctimas. “El maltrato durante la cautividad, como ser las manipulaciones psicológicas y posiciones de estrés forzado,” ha informado el doctor Metin Basoglu en los Archivos de Psiquiatría General después de entrevistar a 279 víctimas bosnias de semejantes métodos, “no parece ser sustancialmente diferente de la tortura física en términos de la severidad del sufrimiento mental.”

Una historia secreta de tortura psicológica

Las raíces de nuestra actual parálisis en cuanto a qué hacer respecto al abuso de detenidos yace en la historia oculta del programa de la CIA de tortura psicológica. A comienzos de la Guerra Fría, aterrorizados ante la posibilidad de que los soviéticos hubieran descifrado de alguna manera el código de la consciencia humana, la Agencia estableció un “Programa Especial de Interrogatorio” cuya hipótesis de trabajo era: “La ciencia médica, particularmente la psiquiatría y la psicoterapia, ha desarrollado diversas técnicas mediante las cuales se puede imponer un cierto control externo sobre la mente o la voluntad de un individuo, como ser drogas, hipnosis, electrochoques y neurocirugía.”

Todos estos métodos fueron ensayados por la CIA en los años cincuenta y sesenta. Ninguno tuvo éxito en el quebrantamiento de enemigos potenciales o en la obtención de información fiable. Más allá de esos métodos fallidos, sin embargo, la Agencia también exploró un enfoque conductista para descifrar ese “código”. En 1951, en colaboración con científicos de la defensa británicos y canadienses, la Agencia alentó la investigación académica hacia “métodos preocupados de la coerción psicológica.” Dentro de meses, la Agencia había definido los objetivos de su programa ultrasecreto, con el nombre de código de Proyecto Alcachofa, como el “desarrollo de cualquier método mediante el cual podamos obtener información de una persona contra su voluntad y sin su conocimiento.”

Esta investigación secreta produjo dos descubrimientos centrales para el paradigma psicológico más reciente de la CIA. En experimentos confidenciales, el famoso psicólogo canadiense Donald Hebb estableció que podía inducir un estado similar a alucinaciones y psicosis inducidas por la droga en sólo 48 horas – sin drogas, hipnosis o electrochoques. Es su lugar, durante dos días, estudiantes voluntarios de la Universidad McGill simplemente se sentaron en un confortable cubículo privados de estimulación sensorial mediante gafas, guantes y tapaorejas. “Nos asustó terriblemente,” dijo Hell más adelante, “ver hasta qué punto la mente depende enteramente de una conexión estrecha con el entorno sensorial ordinario, y cuán desorganizador es ser separado de ese apoyo.”

Durante los años cincuenta, dos neurólogos del Centro Médico Cornell, bajo contrato de la CIA, descubrieron que la técnica de tortura más devastadora de la policía secreta soviética, el KGB, era simplemente obligar a la víctima a estar de pie durante días mientras sus piernas se hinchaban, la piel estallaba en lesiones supurantes, y comenzaban las alucinaciones – un proyecto al que ahora nos referimos cortésmente como “posiciones de estrés.”

Cuatro años después de iniciado este proyecto, hubo un repentino aumento de interés en el uso de técnicas de control mental de modo defensivo después que prisioneros estadounidenses en Norcorea sufrieron lo que era entonces llamado “lavado de cerebros.” En agosto de 1955, el presidente Eisenhower ordenó que todo soldado que corriera riesgo de ser capturado debiera recibir “entrenamiento e instrucción diseñados para… resistir todos los esfuerzos del enemigo en su contra.”

En consecuencia, la Fuerza Aérea desarrolló un programa que llamó SERE (Supervivencia, evasión, resistencia, escape) para entrenar a pilotos a fin de que resistieran la tortura psicológica. En otras palabras, se estaban explorando y desarrollando dos corrientes entrelazadas de investigación de métodos de tortura: métodos agresivos para quebrar a agentes enemigos y métodos defensivos para entrenar a estadounidenses a fin de que resistieran a inquisidores enemigos.

En 1963, la CIA destiló su década de investigación en un manual con el curioso nombre de manual de Interrogatorio de Contrainteligencia KUBARK, que señaló definitivamente que la privación sensorial era efectiva porque hacía que el “sujeto que había sufrido una regresión viera al interrogador como una figura de padre… fortaleciendo… las tendencias al acatamiento del sujeto.” Refinado mediante años de práctica con seres humanos reales, el paradigma psicológico de la CIA se basa ahora en una mezcla de procedimientos aparentemente banales de sobrecarga y privación sensoriales: la aplicación extrema de calor y frío, luz y oscuridad, ruido y silencio, comilonas y hambre – todo a fin de atacar seis caminos sensoriales esenciales hacia la mente humana.



Después de codificar sus nuevos métodos de interrogación en el manual KUBARK, la Agencia pasó los 30 años siguientes promoviendo esas técnicas de tortura dentro de la comunidad de inteligencia de EE.UU. y entre aliados anticomunistas. En su viaje clandestino a través de los continentes y las décadas, el paradigma de tortura psicológica de la CIA resultó ser elusivo, adaptable, destructivo de manera devastadora, y de una poderosa seducción. Tan tenebrosamente seductor es el atractivo de la tortura que esos métodos aparentemente científicos, incluso si apuntaban a unos pocos espías soviéticos o terroristas de al-Qaeda, pronto se extendieron incontrolablemente en dos direcciones – hacia la tortura de muchos y hacia un paroxismo de brutalidad hacia individuos específicos. Durante la Guerra de Vietnam, cuando la CIA aplicó esas técnicas en su busca de información sobre altos cuadros del Vietcong, el esfuerzo de interrogación pronto degeneró en la cruda brutalidad física del Programa Phoenix, que produjo 46.000 ejecuciones extrajudiciales y poca inteligencia accionable.

En 1994, pasada la Guerra Fría, Washington ratificó la Convención de la ONU Contra la Tortura, resolviendo al parecer la tensión entre sus principios contra la tortura y sus prácticas de tortura. Sin embargo, cuando el presidente Clinton envió esa Convención al Congreso, incluyó cuatro “reservas” diplomáticas que recibieron poca atención, redactadas seis años antes por el gobierno de Reagan y concentradas en una sola palabra en esas 26 páginas impresas: “mental.”

Esas reservas limitaron (sólo para EE.UU.) la definición de tortura “mental” para que incluyera sólo cuatro actos: la imposición de dolor físico, el uso de drogas, las amenazas de muerte, o amenazas de dañar a otro. Excluidos fueron métodos como la privación sensorial y el dolor autoinfligido, precisamente las técnicas que la CIA había propagado durante los 40 años anteriores. Esa definición fue reproducida textualmente en la Sección 2340 del Código Federal de EE.UU. y posteriormente en la Ley de Crímenes de Guerra de 1996. Mediante esa prestidigitación legal, Washington se las arregló para estar de acuerdo, a través de la Convención de la ONU, con la prohibición del abuso físico mientras al mismo tiempo eximía a la CIA de la prohibición de la tortura psicológica de la ONU.

Esa exención poco notada quedó enterrada en esos documentos como una mina terrestre y detonó con una fuerza fenomenal precisamente 10 años después en la prisión Abu Ghraib.

Guerra contra el terror, guerra de tortura

Directamente después de su discurso público del 11 de septiembre de 2001a una nación estremecida, el presidente Bush dio órdenes secretas a su personal para que se empeñara en políticas de tortura, agregando enfáticamente: “no me importa lo que digan los abogados internacionales, vamos a romper algunos culos.” En una ruptura dramática con la política del pasado, la Casa Blanca incluso permitió que la CIA operara su propia red global de prisiones, así como que contratara una flota aérea para transportar sospechosos capturados y los “entregara” para su interminable detención en un gulag supranacional de secretos “sitios ocultos” de Tailandia a Polonia.

El gobierno de Bush también permitió oficialmente a la CIA diez métodos “realzados” de interrogatorio diseñados por psicólogos de la agencia, incluido el “waterboarding” [asfixia artificial con agua]. Este uso de agua fría para bloquear la respiración provoca el “reflejo mamífero submarino”, estructurado en todo cerebro humano, induciendo así un terror incontrolable de muerte inminente.

Como informara Jane Mayer en New Yorker, psicólogos que trabajaban tanto para el Pentágono como para la CIA hicieron “ingeniería inversa” del entrenamiento militar SERE, que incluía una breve exposición al waterboarding, y dieron vuelta a esos métodos defensivos para utilizarlos ofensivamente con cautivos de

al-Qaeda. “Trataron de hacer vulnerables a los detenidos – quebrantar todos sus sentidos,” dijo un funcionario a Mayer. “Se necesita un psicólogo capacitado para comprender esas experiencias de ruptura.” Dentro de la central de la Agencia, existía, además, un “alto nivel de ansiedad” por la posibilidad de futuros enjuiciamientos por métodos que los funcionarios sabían que eran definidos internacionalmente como tortura. La presencia de doctores en psicología era una considerada una “manera para que los funcionarios de la CIA evitaran medidas como la Convención contra la Tortura.”

Por memorandos recientemente publicados del Departamento de Justicia, sabemos ahora que la CIA refinó significativamente su paradigma psicológico bajo Bush. Como lo describe el confidencial Papel de Antecedentes 2004 sobre el Uso Combinado de Técnicas de Interrogatorio por la CIA, cada detenido era transportado a un sitio oculto de la Agencia mientras estaba “privado de visión y sonido mediante el uso de vendas sobre los ojos, orejeras y capuchas.” Una vez dentro de la prisión, era reducido a un “estado básico, dependiente” mediante acondicionamiento a través de “desnudez, privación del suelo (con grilletes…) y manipulación dietética.”

Para “más estrés físico y psicológico,” los interrogadores de la CIA utilizaban medidas coercitivas como “una bofetada insultante o bofetada abdominal” y luego “golpes contra el muro,” golpeando la cabeza del detenido contra un muro de la celda. Si no se lograban los resultados buscados, los interrogadores pasaban al waterboarding, como lo hicieron con Abu Zubaydah "por lo menos 83 veces durante agosto de 2002” y con

Khalid Sheikh Mohammad 183 veces en marzo de 2003 – tantas veces, de hecho, que la repetición del acto sólo puede ser considerada como un testimonio convincente del sadismo seductor de la tortura al estilo de la CIA.

En un esfuerzo paralelo lanzado por civiles nombrados por Bush en el Pentágono, el secretario de defensa

Donald Rumsfeld dio al general Geoffrey Miller el comando de la prisión militar estadounidense en Guantánamo a fines de 2002, con amplia autoridad para transformarla en un laboratorio psicológico ad hoc. Equipos de Consulta de Ciencia Conductista de psicólogos militares estudiaron a detenidos para determinar fobias individuales como ser el temor a la oscuridad. Los interrogadores endurecieron el ataque psicológico al explotar lo que veían como sensibilidades culturales árabes cuando se trataba de sexo y perros. A través de un ataque en tres fases contra los sentidos, la cultura y la psique individual, interrogadores en Guantánamo perfeccionaron el paradigma psicológico de la CIA.

Después de la visita del general Miller a Iraq en septiembre de 2003, el comandante local de EE.UU., general Ricardo Sanchez, ordenó abusos al estilo de Guantánamo en la prisión de Abu Ghraib. Mi propio estudio de las 1.600 fotos tomadas por guardas estadounidenses en Abu Ghraib, que siguen siendo confidenciales – y que periodistas que cubren esa historia parecen compartir como si fueran descargas de Napster – no revela actos al azar, idiosincráticos de “manzanas podridas”, sino el uso repetido y constante precisamente de tres técnicas psicológicas: capuchas para la privación sensorial, grilletes para el dolor autoinfligido, y [para explotar sensibilidades culturales árabes) desnudez y perros. No es por accidente que la soldado Lynndie England haya sido fotografiada llevando a un detenido iraquí atraillado como un perro.

Esas técnicas, según el New York Times, luego se propagaron como un virus a cinco centros de interrogatorio de Operaciones Especiales en el terreno, donde los detenidos fueron sometidos a extremas privaciones sensoriales, golpizas, quemaduras, electrochoques, y waterboarding. Entre los mil soldados en esas unidades, 34 fueron posteriormente condenados por abuso y muchos más escaparon del enjuiciamiento sólo porque sus expedientes fueron “perdidos” oficialmente.

“Tras la puerta verde” en la Casa Blanca

Más arriba en la cadena de comando, la Consejera Nacional de Seguridad, Condoleezza Rice, como dijo recientemente al Senado, “convocó a una serie de reuniones de personalidades del NSC [Consejo Nacional de Seguridad] en 2002 y 2003 para discutir varios temas… relacionados con detenidos.” Ese grupo, incluyendo al vicepresidente Cheney, al procurador general John Ashcroft, al secretario de estado Colin Powell, y al director de la CIA, George Tenet, se reunió docenas de veces dentro de la Sala de Situación de la Casa Blanca.

Después de ver cómo agentes de la CIA imitaban lo que Rice llamó “ciertas técnicas físicas y psicológicas de interrogatorio,” esos dirigentes, con sus imaginaciones estimuladas por visiones gráficas de sufrimiento humano, autorizaron repetidamente técnicas psicológicas extremas endurecidas mediante golpizas, golpes contra los muros, y waterboarding. Según un informe de abril de 2008 de ABC News, el ministro de justicia Ashcorft interrumpió una vez esa fantasía colectiva al preguntar en alta voz: “¿Por qué hablamos sobre esto en la Casa Blanca? La historia no lo juzgará benévolamente.”

A mediados de 2004, incluso después de la publicación de las fotos de Abu Ghraib, esas personalidades se reunieron para aprobar el uso de técnicas de tortura de la CIA con aún más detenidos. A pesar de la creciente preocupación por el daño que la tortura estaba haciendo a la reputación de EE.UU., compartida por Colin Powell, Condoleezza Rice ordenó a funcionarios de la Agencia con el frío comportamiento de una dominatrix. Dicen que dijo: “Es cosa vuestra, ¡hacedlo!”

Aseptizando la tortura

A pesar de que ejercen un poder extraordinario sobre otros, los perpetradores de la tortura en todo el mundo tratan constantemente de cubrir sus huellas. Construyen recónditas justificaciones legales, destruyen antecedentes de la tortura, y repletan los expedientes con espurias afirmaciones de éxitos logrados. Consecuentemente, la CIA destruyó 92 vídeos de interrogatorios, mientras el vicepresidente Cheney ahora presiona incesantemente a Obama (cinco veces en su última entrevista en Fox News) para que desclasifique “dos informes” que afirma mostrarán las ventajas informativas que ofreció la tortura – posiblemente porque su personal salpicó los documentos en el NSC o la CIA con documentos preparados precisamente con esa intención.

Los abogados del Departamento de Justicia no sólo se mostraron agresivos en su propugnación de la tortura en los años de Bush. Fueron meticulosos desde el principio, al establecer la base legal para la impunidad ulterior. En tres memorandos sobre la tortura de mayo de 2005, publicados recientemente por el gobierno de Obama, el ministro de justicia adjunto de Bush, Stephen Bradbury, citó repetidamente esas “reservas” diplomáticas de EE.UU. a la Convención Contra la Tortura de la ONU, reproducidas en la Sección 2340 del código federal, para argumentar que el waterboarding era perfectamente legal ya que esa “técnica no es físicamente dolorosa.” En todo caso, agregó, el cuidadoso trabajo de los abogados en el ministerio de justicia y en la CIA habían abierto agujeros tan amplios en la Convención de la ONU y en la ley de EE.UU. que “era poco probable que” las técnicas de esa Agencia “fueran sometidas a una investigación judicial.”

Sólo para estar seguro, cuando el vicepresidente Cheney fue responsable de la redacción de la Ley de Comisiones Militares de 2006, incluyó cláusulas, enterradas en 38 páginas de denso texto, definiendo “el dolor físico serio” como la “pérdida o deterioro significativo de la función de un miembro u órgano corporal o de una facultad mental.” Fue una impresionante paráfrasis de la escandalosa definición de tortura física como dolor “equivalente en intensidad… a la falla de un órgano, deterioro de una función física, o incluso muerte” en el infame “memorando de la tortura” de John Yoo, que ya fue repudiado por el Departamento de Justicia.

Sobre todo, la Ley de Comisiones Militares protegió el uso por la CIA de la tortura psicológica al repetir textualmente el lenguaje exculpatorio encontrado en esas reservas a la Convención de la ONU de la era de Clinton, creadas por Reagan, que todavía están integradas en la Sección 2340 del código federal. Para doble seguridad, la ley también hizo que esas reservas fueran retroactivas a noviembre de 1997, dando a los interrogadores de la CIA inmunidad por cualquier contravención bajo la Ley Expandida de Crímenes de Guerra de 1997 que castiga violaciones serias con cadena perpetua o muerte.

No importa cuán torcido sea el proceso, la impunidad – sea en Inglaterra, Indonesia o en EE.UU. – usualmente pasa por tres etapas:

Culpar a las supuestas “manzanas podridas.”
Invocar el argumento de seguridad. (“Nos protegió.”)
Apelar a la unidad nacional. (“Tenemos que seguir adelante juntos.”)
Durante un año después de la denuncia de Abu Ghraib, el Pentágono de Rumsfeld culpó a varias manzanas podridas de bajo rango al afirmar que el abuso fue “perpetrado por una pequeña cantidad de militares de EE.UU.” En su declaración del 13 de mayo, mientras se negaba a publicar más fotos de las torturas, el presidente Obama se hizo eco de Rumsfeld, al afirmar que también el abuso en esas últimas imágenes “fue realizado en el pasado por una cantidad pequeña de individuos.”

En las últimas semanas, los republicanos nos han llevado intensamente hacia la segunda etapa con las declaraciones de Cheney de que los métodos de la CIA “impidieron las muertes violentas de miles, tal vez de cientos de miles, de personas.”

Luego, el 16 de abril, el presidente Obama nos condujo a la última etapa al publicar los cuatro memorandos de la era de Bush detallando las torturas de la CIA, e insistir en que: “No se ganará nada si pasamos nuestro tiempo y energía culpando a alguien por el pasado.” Durante una visita a la central de la CIA cuatro días después, Obama prometió que no habría enjuiciamientos de empleados de la Agencia. “Hemos cometido algunos errores,” admitió, pero instó a los estadounidenses a simplemente “admitirlos y luego seguir adelante.” Las declaraciones del presidente constituían un desafío tan flagrante del derecho internacional, que el principal funcionario de la ONU sobre la tortura, Manfred Nowak, le recordó que Washington está efectivamente obligado a investigar posibles violaciones de la Convención Contra la Tortura.

Este proceso de impunidad devuelve a Washington a una política global de tortura que, durante la Guerra Fría, fue bipartidaria en su naturaleza: propugnando en público los derechos humanos, mientras se subcontrataba clandestinamente la tortura a gobiernos aliados y a sus agencias de inteligencia. En retrospectiva, puede hacerse cada vez más evidente que la verdadera aberración de los años de Bush no fueron las políticas de tortura per se, sino la orden del presidente de que la CIA debía operar sus propias prisiones de tortura. La ventaja del consenso bipartidario de la era de la Guerra Fría fue, claro está, que cumplió una buena tarea la mayor parte del tiempo al aislar a Washington de la deshonra de la tortura, que era a veces practicada con una frecuencia notable.

Ya existen algunas señales obvias de un giro en la política en esa dirección en la era de Obama. Desde mediados de 2008, los servicios de inteligencia de EE.UU. han capturado a una media docena de sospechosos de al-Qaeda y, en lugar de enviarlos a Guantánamo o a prisiones secretas de la CIA, los ha hecho interrogar por agencias de inteligencia de sus aliados en Oriente Próximo. Para mostrar que esa política es nuevamente bipartidaria, el nuevo director de la CIA, Leon Panetta, anunció que la Agencia seguirá involucrada en la entrega de sospechosos de terror a aliados como Libia, Pakistán o Arabia Saudí donde podemos, como dijo, “confiar en garantías diplomáticas de buen trato.” Para mostrar la calidad de un tal tratamiento, la revista Time informó el 24 de mayo que Ibn al-Sheikh al-Libi, quien es famoso por haber confesado bajo tortura que Sadam Husein había suministrado a al-Qaeda armas químicas y que luego admitió su mentira ante investigadores del Senado, se había “suicidado” en su celda en Libia.

El precio de la impunidad

Esta vez, sin embargo, podría resultar que una política de tortura a larga distancia no asegure el mismo aislamiento de Washington como en el pasado. Es probable, en los hechos, que cualquier repliegue hacia una tortura por control remoto sólo produzca el próximo escándalo que sólo hará más daño a la reputación internacional de EE.UU.

Durante un período de 40 años, los estadounidenses se han visto sumidos en el mismo pantano moral en seis ocasiones diferentes: después de denuncias de tortura patrocinada por la CIA en Vietnam del Sur (1970), Brasil (1974), Irán (1978), Honduras (1988), y luego en toda Latinoamérica (1997). Después de cada denuncia, el choque del público se desvaneció rápidamente, lo que permitió que la Agencia reanudara su trabajo sucio en la sombra.

A menos que se convoque a una investigación formal para analizar una sórdida historia que llegó a su máxima profundidad en la era de Bush, y así comience a romper este ciclo de engaño, denuncia y parálisis seguido por más de lo mismo, es probable que en unos pocos años más, nos encontremos exactamente donde estamos ahora. Nos veremos confrontados por el próximo escándalo de tortura estadounidense de alguna futura mazmorra icónica, parte de una lúgubre procesión, cada vez más larga, que ha llevado de las jaulas de tigres de Vietnam del Sur, pasando por las celdas de las prisiones del Shah de Irán en Teherán a Abu Ghraib y a la prisión en la Base Aérea Bagram en Afganistán.

La próxima vez, sin embargo, el mundo no habrá olvidado esas fotos de Abu Ghraib. La próxima vez, el daño para EE.UU. será devastador.

………….

Alfred W. McCoy es profesor de historia J.R.W. Smail en la Universidad de Wisconsin-Madison. Es autor de “A Question of Torture: CIA Interrogation, From the Cold War to the War on Terror” (Metropolitan Books), que también existe en traducciones al italiano y al alemán. Durante este año aparecerá “Policing America's Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the Surveillance State,” que explorará la influencia de operaciones de contrainsurgencia en el exterior en la propagación de medidas de seguridad interior en EE.UU.

Copyright 2009 Alfred W. McCoy

http://www.tomdispatch.com/post/175080/alfred_mccoy_back_to_the_future_in_torture_policy

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por Greg Palast*
8 DE JUNIO DE 2009

Nombres de empresas como Enron o nombres de financieros como Madoff han protagonizado espectaculares quiebras o estafas estos últimos tiempos en los Estados Unidos afectando la economía del país y del pueblo norteamericano, pero curiosamente y a cada vez, en estas cuantiosas perdidas económicas, existen algunos personajes que se benefician millonariamente sin que la prensa comercial los denuncie. Nuestro colega Greg Palast analiza desde New York la bancarrota del gigante automóvil General Motors.

Stevie la Rata tiene un plan siniestro para GM: usar los fondos de pensiones de la empresa para pagar los 6 mil millones de dólares que ésta debe a instituciones crediticias como JP Morgan y Citibank.
Atornillar a los trabajadores del automóvil
Puede que hoy [4 de junio] haya llantina general por la quiebra de GM. Pero enterrar en masa 40.000 de los últimos 60.000 puestos de trabajo con afiliación sindical no le estropeará el día a Jamie Dimon. Dimon es el presidente del consejo de administración del banco JP Morgan. Mientras que los trabajadores de GM pierden sus beneficios de asistencia sanitaria en la jubilación, sus puestos de trabajo, los ahorros de toda una vida; mientras que los accionistas se quedan sin nada de nada, y muchos acreedores, con un palmo de narices; un puñado de privilegiados acreedores de GM –encabezados por Morgan y Citibank—, en cambio, esperan recuperar el 100% de sus préstamos a GM, por un estupefaciente monto de 6 mil millones de dólares.
La vía por la que estos bancos conseguirán su premio de 6 mil millones de dólares es de todo punto ilegal. Huele a rata.
A Stevie la Rata, para ser precisos. A Steven Rattner, el “Zar-Zar” de Barak Obama, el hombre que esta mañana ha asumido esencialmente la responsabilidad de ordenar la quiebra de GM.
Cuando una compañía va a la quiebra, todos resultan perjudicados: justa o injustamente, los trabajadores pierden contratos salariales, los accionistas son borrados del mapa y los acreedores se hacen, a lo sumo, con algunos fragmentos. Es la ley. Lo que los trabajadores no pierden nunca son las pensiones (incluidos los fondos para asistencia sanitaria en la vejez), que ya han sido descontadas de sus salarios y retenidas a su nombre.
Pero esta vez no. Stevie el Rata tiene un plan diferente para GM: servirse de los fondos de pensiones para pagar a Morgan y a Citi.
He aquí el esquema: lo que Rattner pide al tribunal de quiebras es, sencillamente, que incaute el dinero que GM debe a los trabajadores en concepto de seguro de asistencia sanitaria en la jubilación. El dinero en efectivo del fondo de seguros sería reemplazado por acciones de GM. El porcentaje estaría entre el 17% y el 25% de las acciones. Sea lo que fuere lo que valgan el 17% o el 25% de las acciones, bueno… a ver quién es el guapo que paga su diálisis con 50 participaciones en el accionariado de una compañía automovilística en bancarrota.
Sin embargo, Citibank y Morgan, dice Rattner, deberían cobrar todo el pastón –6 mil millones de dólares ya, y en efectivo— de una compañía que no puede pagar ni los componentes automovilísticos ni las facturas oftalmológicas de sus trabajadores.
Detención preventiva para las pensiones
Y bien, ¿qué hay de malo en servirse del dinero de los fondos de pensiones en una quiebra? La respuesta, señor Obama, señor profesor de Derecho, es que es ilegal.
En 1974, tras una serie de escandalosas evaporaciones de fondos de pensiones y de retiro acontecidas en la era Nixon, el Congreso aprobó la Ley de Jubilación y de Seguridad Social del Empleado (ERISA, por sus siglas en inglés). ERISA dice que no se pueden tocar los fondos de pensiones de los trabajadores (ni los pagos mensuales, ni el seguro de asistencia sanitaria), del mismo modo que no se puede tampoco tocar el dinero de las cuentas bancarias particulares de los trabajadores.
La ley es jodidamente explícita al respecto: de ningún modo se puede tocar el dinero de las pensiones. Los ejecutivos de la compañía deben guardar esos fondos de jubilación en calidad de “fiduciarios”. Eso es lo que dice la ley, profesor Obama, según queda expuesta en el propio sitio web del Gobierno bajo el epígrafe “Planes y beneficios sanitarios”.
Cualquier empresa norteamericana que vaya corta de dinero en efectivo podría estar tentada de meter la mano en los fondos de jubilación, pero no es su dinero; es lo mismo que el banquero cuando va corto de dinero: no puede tocar tu cuenta bancaria. Los activos de un plan de pensiones son solo para los miembros del plan, no para el señor Dimon, ni para el señor Rubin.
Ello es que ahora, en efecto, la administración Obama está pidiendo que el dinero destinado al bazo envejecido de un trabajador del automóvil sea bombeado para alimento de las criaturas del Programa de Alivio para los Activos en Dificultades (TARP, por sus siglas en inglés). Los trabajadores se quedarán sin trasplantes pulmonares para que Dimon y Rubin puedan seguir zascandileando. Este es otro momento “Guantánamo” para la administración Obama: sintonizar a Nixon para aceptar la detención preventiva de los seguros de salud de los jubilados.
Trocar los dineros en efectivo del fondo por acciones de GM no convierte en legal la acción de ratear los activos destinados a pensiones de GM. Porque el Congreso, preveyendo trucos de este tipo, dejó sentado que las compañías, en tanto que fiduciarias, deben “actuar prudentemente y están obligadas a diversificar las inversiones del plan, a fin de minimizar el riesgo de grandes pérdidas”.
Por “diversificar” en aras a la seguridad no entiende la ley colocar el 100% de los fondos de los trabajadores exclusivamente en las acciones de una compañía quebrada.
Mal y peligroso negocio: el plan de Rattner abre las compuertas para que cualquier compañía bien conectada políticamente –o en trance de desgracia— entre a saco en los fondos de asistencia sanitaria para los jubilados.
La Casa de Rubin
Resulta que se entra a saco en las pensiones, ¿y los bancos, de rositas? ¿Por qué no se pidió a los bancos, como se hizo con los trabajadores y con otros acreedores, que aceptaran acciones de GM?
Como dijo Butch a Sundance, ¿Y quiénes son estos tíos? Recuerden, Morgan y Citi. Son las reinas corporativas del bienestar que se han tragado ya cerca de un tercio de un billón de dólares en ayudas del Tesoro norteamericano y de la Reserva Federal. No por azar, Citi, el gran ganador, ha pagado más de 100 millones de dólares a Robert Rubin, el antiguo secretario del Tesoro. Rubin fue el hombre que le hizo el puente a Obama con los bancos, para atraerse la aceptación y las donaciones de los mismos a su campaña electoral (es, con diferencia, la mayor fuente de las ayudas empresariales que recibió).
Con los últimos céntimos de GM a punto de caer en un bolsillo y con el Tesoro de Obama en el otro bolsillo, lleva razón Jamie Dimon, el hombre de Morgan, al decir que los últimos doce meses probarán que los bancos “están mejor que nunca”.
Lo que nos lleva a una cuestión: ¿no será que la quiebra forzada de GM y la consiguiente eliminación de decenas de miles de puestos de trabajo no son sino una acción de recolecta para financieros favorecidos?
Y ha sido un gran año para Rattner. Mientras que la administración Obama lograba un buen acuerdo merced a toda una juventud de Rattner dedicada a los Sindicatos de Trabajadores del Acero, trataban de ocultar bajo el chasis que Rattner era uno de los privilegiados del selecto grupo de inversores en Cerberus Capital, los propietarios de Chrysler. “Propietario” es aquí un término vagaroso, porque Cerberus era “propietario” de Chrysler en el mismo sentido en que puede decirse que un caníbal es tu “anfitrión” en el almuerzo. Cerberus no pagó nada por Chrysler; al contrario, recibió miles de millones que la empresa alemana Daimler pagó para desprenderse de Chrysler. Cerberus se hizo con el efectivo, para luego cargar al contribuyente norteamericano el muerto de la quiebra de Chrysler. (“Cerberus”, dicho sea entre paréntesis, es un nombre elegido en honor del perro tricéfalo que, en la mitología romana, guarda las puertas del infierno, el Can Cerbero. Sutiles no son estos tíos.)
Aunque Stevie la Rata, al tomar posesión de su cargo como Zar del automóvil, vendió los intereses que tenía en el Can Cerbero, guardián del infierno, nunca renunció a puesto en el negocio de buitres llamado Quadrangle Hedge Fund. La fortuna personal neta de Rattner se estima en unos 50 mil millones de dólares. Tal es el héroe obrero de Obama.
Si diriges un negocio y juegas a toda leche perdiendo los fondos de tus trabajadores, puedes terminar en la cárcel. El plan de Stevie la Rata no es otro que el del Gran Robo de las Pensiones de los Trabajadores del Automóvil. Y no es menos delictivo por el hecho de que sea el mismísmo Presidente quien está al volante del automóvil en fuga.
Greg Palast

Gran reportero de investigación estadounidense, trabaja para The Guardian de Londres y la BBC (GregPalast.com).





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jueves, 11 de junio de 2009

Carta de Hashemí Rafsanyani al líder de la República Islámica


En nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.

A su Excelencia, Ayatolá Jameneí

Lamentablemente, las manifestaciones carentes de realidad y de responsabilidad que el Sr. Ahmadineyad ha realizado en el curso del debate electoral con el Ingeniero Mir Huseyn Musawí, así como las actitudes previas que las han propiciado y los acontecimientos posteriores a ellas, nos han traído a la memoria los amargos recuerdos de las acusaciones y comportamientos de los grupos hipócritas y contrarrevolucionarios en los primeros años tras el triunfo de la revolución, así como las calumnias vertidas en las elecciones generales del año 2004 y en las elecciones al sexto parlamento y el cieno salpicado por el grupo Palizdor, ya condenado en los tribunales de justicia.

Y, puesto que algunas de esas manifestaciones ya habían sido expuestas anteriormente en los medios de comunicación estatales y sus cargas de artillería previas habían sido disparadas en su discurso en la sagrada ciudad de Mashad, no se puede aceptar que sus palabras en el debate mencionado fueran producto del calentamiento propio del debate y que careciesen de una programación previa y más bien parecerían destinadas a distraer sobre los informes documentados y continuos de la Oficina de Hacienda, que confirman la desaparición de mil millones de dólares y la realización de miles de irregularidades en el gasto de los presupuestos estatales y el que, quizás, su adversario fundamental sea el honor del cuarto de siglo transcurrido de la Revolución Islámica.
Decenas de millones de personas en el interior y el exterior del país han sido testigos de las mentiras y de las afirmaciones alejadas de la verdad, contrarias a la ley islámica, al derecho, la ética y la justicia, que han tomado como blanco de los ataques el honor de nuestro sistema islámico.
Ha puesto en cuestión las decisiones del fundador de la República Islámica de Irán y los esfuerzos del fallecido Imam, de las personas musulmanas y comprometidas y de los religiosos de gran estatura que, a lo largo del medio siglo pasado, han logrado establecer, consolidar y desarrollar con sus esfuerzos el glorioso edificio del sistema islámico. Peor que eso es imposible. El periodo luminoso en el que usted mismo, siguiendo la dirección del Imam, con un esfuerzo vanguardista, asumió la Presidencia de la República y posteriormente el Liderazgo del Sistema, cumpliendo con ese papel y sus responsabilidades de manera excelente.
Un punto de estas calumnias al que merece la pena prestar atención es el hecho de que, de manera indirecta, se haya tomado como blanco de los ataques la posición del Gobernante Islámico (maqam-e wiláyah) durante el periodo del liderazgo del fallecido Imam y de su Excelencia, que habéis sido los guías de los sucesivos gobiernos y que confirmasteis y alabasteis la labor directiva de los mismos con manifestaciones explícitas.
Tras el aciago acontecimiento del 14 de Esfand de año 1359, (4 de Marzo de 1980), con la guía del Imam y fundador de la República Islámica, Shahid Doctor Beheshtí, su Excelencia y este servidor, que en los slogans de la gente fuimos popularmente denominados “Los tres ayudantes de Jomeini”, acompañados de las fuerzas revolucionarias y, particularmente, de los representantes comprometidos del primer parlamento y del Partido de la República Islámica, fuimos capaces de despejar con éxito el polvo levantado por las dudas envenenadas y llevamos a cabo acciones efectivas y el fallecido Imam, que conocía el dolor (que tales comportamientos provocaron), con la creación del Grupo para Esclarecer la Verdad y Juzgar (Guruh-e Haqiqat Iob wa Dowar) aclaró parte de las verdades. El resultado de aquello fue que la gente dispuso de una mayor información, que se desenmascaró a los sediciosos y que, finalmente, se libró al país del peligro que los enemigos arrogantes y contra revolucionarios habían diseñado.
Desde luego, no pretendo compara al gobierno actual con el gobierno de Bani Sadr ni quiero para este gobierno el destino que aquel gobierno tuvo, sino que mi intención es que debemos impedir que el país se ve atrapado en los acontecimientos que aquellos días tuvieron lugar.
Para evitar contaminar la atmósfera política del país durante el periodo electoral con mayor suciedad, este servidor evitó reaccionar inmediatamente a los ataques, tal y como el país estaba esperando.
En el Funeral del Aniversario del fallecimiento del Imam, la misericordia de Dios sea con él, le dije al Sr. Ahmadineyad que en sus manifestaciones existían abundantes afirmaciones que se alejaban de la verdad y la falsa afirmación de que yo había mantenido una conversación telefónica con una autoridad árabe, así como afirmaciones del director de la campaña electoral de los candidatos y acusaciones inadecuadas hacia todas las personalidades del sistema, entre ellas el Sr. Nateq Nurí y mis propios hijos y le recordé que, lo peor de todo, se estaban poniendo en cuestión los comportamientos del fallecido Imam. Y le propuse que se desdijese explícitamente de las acusaciones inadecuadas, para que no fuese necesario que las personas y las familias que habían sido víctimas de los disparos impropios dirigidos a ellos de manera innoble y opresora, tuvieran que recurrir a las denuncias legales para defenderse.
También se solicitó a la radio-televisión que se diese un tiempo a las partes afectadas, en conformidad con los estatutos del Ente, para que pudiesen defenderse ellas mismas de las acusaciones vertidas en su contra, aunque en el pasado ya se había dado respuesta a algunas de las acusaciones y el Presidente del Poder Judicial de aquel momento, Su Excelencia Sr. Yazdí, cuando este servidor concluyó su periodo como Presidente de la República, dando cumplimiento al Principio 142 de la Constitución, anunció públicamente la limpieza de y la ausencia de objeciones a, la familia del Presidente de la República y hasta la pérdida de patrimonio que durante el tiempo de la presidencia habían sufrido; pero la repetición de las acusaciones requiere repetición de la defensa.
Lamentablemente, estas dos propuestas bienintencionadas no han sido aceptadas y también el Líder de la Revolución ha considerado adecuado permanecer en silencio y no hay duda de que la población y especialmente la generación joven necesitan que se les informe la verdad. Una verdad que guarda una relación directa con el crédito del Sistema y el afecto del país, pues si estuviese limitada al derecho de unas pocas personas, no habría escrito esta carta.
Estoy seguro de que Su Excelencia sabe bien que este servidor y muchísimas de las grandes personalidades influyentes de la revolución y hasta Su Excelencia misma, estuvimos presentes durante el periodo de la guerra, en los años primeros de la Revolución y en los periodos en que sufrimos los ataques de los elementos descontrolados y contrarrevolucionarios, y soportamos siempre con paciencia las calumnias y los insultos y ofensas y nos las echamos a la espalda. Y durante este periodo último, desde hace aproximadamente cinco años hasta hoy, he soportado con paciencia las calumnias y ataques, sufriendo, como se dice, el diente en el hígado, y por Dios y por el beneficio de la Revolución y del país he mantenido oculta mi tristeza y por esa razón he sufrido muchas críticas de quienes tienen su corazón comprometido con el Islam y con la Revolución y de mis familiares. Pero lo importante es que, esta vez, las calumnias provienen del Presidente de la República y han sido recogidas por los medios del país. Desde luego, en su momento oportuno, las desviaciones y las injusticias no dichas de las elecciones y de los actos de este noveno gobierno se pondrán a disposición de la gente y de la historia.
La historia es testigo de que la mayoría de las personas comprometidas y revolucionarias de nuestro país están poco influenciadas por las afirmaciones alejadas de la verdad que se han venido emitiendo y la prueba de ello es el voto, que me llena de orgullo, que las gentes otorgaron a este servidor en las últimas elecciones para el Consejo de Expertos del Liderazgo (Mayles-e Jubregon-e Rahbarí) y también usted sabe bien que en la marcha de las elecciones actuales hasta ahora, debido a las responsabilidades oficiales que tengo, no he realizado declaraciones a los medios ni a favor ni en contra de nadie, ni he realizado comentarios sobre los enfrentamientos electorales y, en los casos en que me he visto obligado, me he limitado a hablar en general de la importancia de que se produzca la mayor participación popular posible al pie de las urnas y sobre la limpieza del proceso electoral y he anunciado oficialmente que no tenía programado participar en las elecciones.
Ninguna de las cuatro personas que se presentan como candidatos a estas elecciones no me han pedido mi opinión y después de inscribirse como candidatos tampoco me han pedido que les apoyo y, si he estado presente en alguna reunión, excepto las generalidades anteriormente mencionadas, no se ha escuchado nada de mí. Y si algún grupo o partido ha querido saber mi opinión sobre su línea electoral les he dicho que actuasen en conformidad con su programa y, realmente, ellos han actuado conforme a sus propias decisiones y las de sus colaboradores y, sinceramente, la calumnia de que están manipulados por mí, son una forma de opresión y una falta de respeto hacia ellos, que no tiene justificación.
Merece la pena prestar atención al hecho de que, probablemente, los miembros de este gobierno, en mi opinión, están informados de que yo no considero que la continuación de este estado de cosas sea adecuado para la salud del Sistema y del país y usted mismo está al corriente de la opinión de este servidor y de sus causas. Pero, aunque no yo no la he hecho pública, los propios miembros del gobierno se han ocupado de presentarla de manera exagerada y la razón para exagerarla de esa manera ya ha quedado clara en ese debate.
Con todo ello, y suponiendo que este servidor continuase con su misma actitud paciente anterior, no hay duda de que algunas personas, partidos y grandes grupos no soportan que esta situación continúe y los volcanes que se alimentan de lo que hay en el interior de los pechos ardientes, se manifestarán a escala social. El ejemplo de ello son las reuniones multitudinarias que están teniendo lugar en las asambleas electorales de las plazas, calles y universidades y de las que estamos siendo testigos.
Si el sistema no quiere o no puede enfrentarse a los feos y condenables acontecimientos, tales como las calumnias, mentiras y falsas afirmaciones que se están realizando y si los responsables de aplicar la ley no quieren o no pueden perseguir las violaciones explícitas de la ley que se están produciendo de manera corrupta en las proclamas de ciertos individuos, y que sólo después de que los tribunales de justicia hayan establecido su veracidad y condena pueden ser hechas públicas, y si la persona que se encuentra en posesión de la Presidencia de la República, sin respeto a la sagrada posición que ocupa, considera permisible cometer tales grandes faltas carentes de ética, a pesar de sus juramentes de respetar la ley islámica y las leyes del país ¿Cómo podemos considerarnos a nosotros mismos seguidores del sagrado orden islámico?

Excelencia, Líder de la Revolución:

Ahora que el fallecido Imam, la misericordia de Dios sea con él, ese sabio maestro espiritual capaz de dar solución a los problemas, refugio de todos nosotros y paciente y anciano ayuda de nosotros dos, que el oprimido mártir Ayatolá Doctor Behestí y que muchos de nuestros antiguos compañeros de trinchera han alcanzado la gloria del martirio o han fallecido, y ya no se encuentran presentes entre nosotros, y que sólo quedamos usted y yo y un pequeño número de los amigos y antiguos compañeros de ideas, espero de Su Excelencia, atendiendo a su posición, a su responsabilidad y a su personalidad, que, ponga en práctica de la manera que considere más conveniente las medidas necesarias para resolver eficazmente este problema y las peligrosa divisiones y para apagar el fuego cuyo humo se puede contemplar ahora mismo en aire, que impidan que se aviven aun más las llamas de este fuego, durante los acontecimientos electorales y después de ellos.
Por ello, en el tiempo que aun queda, parece necesario que para que se cumpla el deseo de Su Excelencia y de las personas de que tengan lugar unas elecciones limpias, tranquilas y con la mayor participación posible, con una acción que pueda poner a salvo el país del peligro, y que refuerce la unidad nacional y la confianza general, para que los creadores de problemas no puedan jugar con las expectativas y las opiniones vertidas en los discursos de Su Excelencia en Mashhad y en el Mausoleo del fallecido Imam desvirtuándolos con sus propios deseos e, ignorando las leyes, echar leña al fuego.
Una fuente se puede tapar con una pala.
Cuando se llena no se puede tapar con un elefante.

Su amigo y compañero de camino y de trinchera de ayer, de hoy y de mañana.

Hashemí Rafsanyani
Teherán, Martes 9 de Junio de 2009



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