lunes, 9 de junio de 2008

Quién está interesado aún en saber la verdad sobre el asesinato de Rafik Hariri?



Conferencia la Red Voltaire en Beirut
el 10 abril de 2008. De izquierda a derecha: Maria Maalouf (periodista NBN), el general Amin Hotait, Nasser Kandil (antiguo diputado), Thierry Meyssan (analista político), Sarkis Abouzaid (director de prensa).
Thierry Meyssan


Reproducimos la intervención de Thierry Meyssan en la reunión que se organizó en Beirut, con la participación de numerosos medios de la prensa escrita y audiovisual, alrededor de su libro «L’Effroyable imposture 2». El presidente de la Red Voltaire señaló el giro de la misión investigadora de la ONU sobre el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. El décimo informe de dicha misión, presentado el 27 de marzo al Consejo de Seguridad de la ONU, abandona la supuesta pista siria para seguir las huellas de la red criminal que Thierry Meyssan describe en ese libro.
28 de abril de
_________________________________________________
Queridos lectores y amigos,
Hace una decena de años que vengo realizando un estudio sistémico de Estados Unidos: ¿cómo decidió ese país, aprovechando la desaparición de la Unión Soviética, transformarse en un imperio global? De artículo en artículo he ido observando su conquista del mundo y analizando su funcionamiento. Eso me llevó a publicar, en 2002, L’Effroyable imposture sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, la instauración del estado de excepción permanente en Estados Unidos y la conquista de Afganistán. Esa obra fue un éxito mundial y los ataques de la prensa atlantistas estuvieron a la altura de ese éxito. No sólo nada de lo que decía en aquel libro ha sido desmentido sino que lo que en él anticipaba ha ido confirmándose, desgraciadamente, con la invasión de Irak.
Fue a través del estudio del imperio estadounidenses que comencé a interesarme por la guerra israelí de 2006 contra el Líbano, y eso me llevó a escribir este nuevo libro, L’Effroyable imposture 2. Mi mirada sobre este país es por singularmente diferente a la de ustedes. No tengo aquí intereses que defender, y observo lo que aquí sucede a partir de las influencias exteriores que sufre este país, no a partir de las fuerzas que él mismo produce. Al escribir esos artículos, y después este libro, no ha sido mi intención apoyar a uno u otro partido. Sólo quise comprender y compartir con el público mi propia interpretación de los hechos.
Tengo la convicción de que es precisamente en esta tierra lacerada donde se están decidiendo el futuro y –según pienso en este momento– la derrota del proyecto imperial que los propios estadounidenses llaman «globalización». ¿Por qué en el Líbano y no en Palestina o en Irak? Porque este imperialismo nació de una conjunción de intereses económicos y una ideología, del control de los hidrocarburos y el sionismo; porque exige como condición la dominación sobre los pueblos del Gran Medio Oriente, representados en el Líbano como en ninguna otra parte. Doblegar la resistencia en el Líbano sería doblegarla en toda la región.
En este libro me di por tanto a la tarea de describir los acontecimientos recientes, la larga lista de crímenes políticos y la agresión israelíes, y de describir al mismo tiempo las superestructuras, o sea el lugar del sionismo en el imperio y los planes militares para el control de los recursos energéticos. Todo eso parece conocido. Pero cuando se analiza más de cerca, vemos que el conocimiento real sobre todo eso es muy superficial, incluso erróneo. Me impuse la obligación de verificar cada punto con la fuente original y de citarla mediante notas al final del libro. El resultado, como podrán ver, es muy sorprendente.
Todo autor interesado en el Líbano enfrenta dificultades metodológicas debido a lo contradictorio de las fuentes libanesas. Al ser el Líbano, según la expresión consagrada, un «Estado débil», no es hasta 2006 que este país se convierte en dueño de su propio destino. Cuando pasaba algo, cada cual sufría las consecuencias por su lado y elaboraba su propia hipótesis para interpretar el hecho según sus propios prejuicios. Pero cuando surgían nuevos elementos que permitían confirmar o refutar una hipótesis, eran pocos los líderes políticos que los tomaban en cuenta. En vez de revisar el discurso, se cambiaba de tema. El escritor tiene, por su parte, el privilegio de poder volver atrás para reconstituir la relación de los hechos entre sí y poner así de manifiesto la coherencia de estos. Eso es lo que he hecho. Y siempre resulta más fácil entender a posteriori que en el momento en que los protagonistas todavía están escondiendo su juego.
Partí de la decisión metodológica de privilegiar las fuentes escritas no libanesas. Como tengo el honor de presidir la Red Voltaire, estoy en contacto con numerosos periodistas, diplomáticos y militares de todo el mundo que me señalaron documentos dispersos que yo solo probablemente no habría encontrado tan rápidamente. También tuve acceso a las confidencias de algunos responsables de alto nivel. Pero, aunque ellos me guiaron en mis investigaciones, yo decidí no utilizarlos en mi proceso de razonamiento y sólo confié en documentos verificables y elementos materiales.
En fin, tengo que decir que no salí ileso de esta investigación. Llegué con la mente virgen, pero me enamoré apasionadamente de este país en el que se expresan lo peor y lo mejor de la dimensión humana. Comprendí la pasión por esta tierra y por este pueblo que se apoderó de mi abuelo cuando presidió, hace 60 años, la comisión de armisticio Israel-Líbano.
Al término de la guerra, se planteaban dos grande interrogantes. Por un lado, ¿cómo fue asesinado Rafik Hariri (desde el punto de vista no digamos judicial sino histórico la cuestión del móvil es mucho más importante que la de los asesinos o los promotores [del crimen])? Y, por otro lado, ¿por qué atacó Israel al Líbano (¿fue una respuesta a la acción del Hezbollah, como se dijo, o por motivos estratégicos regionales?)?
Si partimos de los documentos de los tanques pensantes de Estados Unidos y del Pentágono, todo se aclara rápidamente. La agresión israelí estaba planificada desde mucho antes y contaba, como condición previa, con la retirada del ejército sirio para que el país estuviese indefenso y con la retirada de Rafik Hariri para evitar la influencia francesa.
No me asombra que cuestiones de tanta importancia estén siendo relegadas hoy a un segundo plano sin que hayan sido enteramente aclaradas. Hace poco se veían aún por la ciudad carteles que reclamaban «la verdad». Desde que todos los indicios y testimonios susceptibles de sostener la pista siria se han ido desmoronando uno tras otro, parece que ya nadie quiere saber «la verdad».
Francia que –a pedido de la justicia libanesa y por iniciativa del entonces jefe de la misión de ONU, Detlev Mehlis– había arrestado a Mohammad Al-Saddiq, el principal testigo de la pista siria, ahora declara ingenuamente que este hombre «se le perdió» desde el 13 de marzo. El problema es que ese individuo, que acusaba a los presidentes Bachar el-Assad y Emile Lahoud, había sido desenmascarado y la pista siria se había desmoronado junto con sus mentiras. El ministro [francés] de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, quien anteriormente apoyó sus acusaciones de forma parcializada y perentoria, dice ahora ser incapaz de encontrar a «su» testigo.
Los cuatro generales libaneses arrestados únicamente en base a esas acusaciones y que están encarcelados desde entonces siguen sin ser liberados. El propio Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha dejado en claro que la detención de esos hombres –a pedido de Detlev Mehlis– es exclusivamente política y violatoria de las normas internacionales. Pero al apartarlos de sus funciones en la seguridad, los que manejaron el asesinato político siguen teniendo las manos libres.
En todo caso, como señalo en este libro, podemos afirmar primeramente que ese crimen beneficia a Israel y a Estados Unidos y, en segundo lugar, que un grupo ligado a la CIA, el US Committee for a free Lebanon, sabía de antemano [que Rafik Hariri sería asesinado].
Asimismo, también es importante saber si fue el Hezbollah el que provocó la guerra al tener una escaramuza con el ejército israelí o si nos encontramos ante una guerra que tiene ya 60 años y que fue reactivada utilizando ese pretexto. Numerosos documentos demuestran que la guerra estaba prevista para el otoño de 2006 y que se adelantó su concretización con el pretexto de aquella escaramuza. Esto ha sido confirmado posteriormente por la Comisión Winograd.
Yo explico en el libro que esa precipitación tenía como objetivo interrumpir la investigación ya en marcha sobre una «red criminal» libanesa montada por el Mossad y sobre la posible participación de esa red en el asesinato de Rafik Hariri; pista hacia la cual se orienta ahora el juez Bellemare, presidente de la misión investigadora de la ONU, como lo demuestra el informe que presentó la semana pasada ante el Consejo de Seguridad. No fue como reacción a una acción militar del Hezbollah, sino para detener la denuncia que el Líbano presentó ante la ONU sobre la existencia de esa red criminal que Ehud Olmert desencadenó la guerra.
De ello se desprende que la guerra de 2006 no es una guerra de Israel contra el Hezbollah, aún cuando este último le presentó una resistencia victoriosa, sino una guerra de Israel contra el Líbano. A través de ella se desarrollaba la guerra de Estados Unidos contra el mundo árabe.
Quizás sepan ustedes que los dos principales distribuidores franceses trataron, en un primer momento, de impedir la difusión de este libro en mi país y que los grandes medios de prensa se negaron durante mucho tiempo a mencionarlo en sus artículos y programas de radio o de televisión, y siguen negándose a vender espacios publicitarios para promocionar su venta. Nada de eso ha logrado impedir el éxito del libro, aunque sí lo ha hecho más lento. El problema es que este libro es en sí un crimen de lesa majestad, una herejía.
La obra incluye como anexos varias reproducciones de titulares y editoriales de Le Monde, diario de referencia de la intelectualidad atlantista, como la primera plana donde se anuncia la toma de Bint Jbeil por el ejército israelí cuando en realidad Israel sufrió allí una amarga derrota, o esa otra primera plana que muestra al ejército israelí saliendo victorioso de la guerra, ¡versión que ni el propio Ehud Olmert se atrevería a sostener! Lo cual demuestra el crimen de leso atlantismo.
La herejía está en la parte del libro que refleja la historia del movimiento sionista de Oliver Cromwell a George W. Bush. En esa parte demuestro, con las pruebas necesarias, que el sionismo no era originariamente una ideología judía sino una doctrina político-religiosa puritana, hoy la llamaríamos evangélica. Eso tiene todo tipo de consecuencias. Primeramente, no se debe analizar las relaciones entre Washington y Tel Aviv en términos de influencias recíprocas, sino en relación con la ideología que comparten, por lo menos cuando los puritanos están en el poder en Washington. Por otro lado, la naturaleza del Estado de Israel no puede verse como una respuesta a las persecuciones que sufrieron los judíos de Europa, sino como un proyecto colonial religioso que implica en definitiva un estricto sistema de apartheid.
Finalmente, y para abreviar dado el tiempo de que disponemos, las tendencias religiosas en esta región no oponen a cristianos y musulmanes, sino a cristianos evangélicos y judíos por un lado y a católicos y musulmanes por el otro. El sionismo anglosajón incluso condena a musulmanes y maronitas. Toda alianza entre los maronitas y Estados Unidos es un suicidio, por lo menos mientras que los evangélicos estén en el poder en Washington, cosa que Benedicto XVI y monseñor Sabbah han comprendido a la perfección.
Quiero hacer notar que hasta este momento, ante este libro que contiene miles de informaciones precisas, los lectores de la edición francesa han encontrado solamente dos errores menores sobre la composición sociológica de la población libanesa. Ambos serán rectificados en las versiones posteriores, pero en nada afectan el razonamiento que desarrollo en la obra. Lo mismo sucede con algunas imprecisiones de vocabulario en la traducción al árabe.
Como conclusión, quisiera subrayar la importancia de lo sucedido en este país durante el verano de 2006. En momentos en que ninguna cancillería del mundo dudaba de la victoria israelí y en que la diplomacia internacional no tenía otro objetivo que limitar los sufrimientos del pueblo libanés, ustedes cambiaron el rumbo de la Historia. En momentos en que se suponía que la asimetría de fuerzas –especialmente el uso del arma aérea– los pusiese a ustedes en estado de «choque y confusión», ustedes resistieron bajo los bombardeos y rechazaron la invasión terrestre.
Ustedes demostraron que el Imperio no es invencible y que no podía someterlos a ustedes. Son ustedes un ejemplo para el resto del mundo. Yo quiero expresarles mi admiración y, seguro estoy de ello, la admiración de todos aquellos que –donde quiera que se encuentren– siguen luchando por la libertad.

Leer más...

domingo, 8 de junio de 2008

Europa es consustancialmente anti-democrática




Entrevista a Anne-Marie Le Pourhiet, profesora francesa de derecho constitucional

por Silvia Cattori

21 de diciembre de 2007


Anne-Marie Le Pourhiet, profesora francesa de derecho constitucional.
Los principales dirigentes y responsables políticos de la Unión Europea están dispuestos y se preparan a validar por la fuerza el Tratado de Lisboa, cuando un tratado idéntico a este texto fue rechazado por referéndum en los países miembros de esta misma Unión Europea y en donde una consultación popular fue organizada, como por ejemplo en Francia y Holanda. Por el simple hecho de proceder con métodos oligárquicos, a la Unión Europea no se le podrá considerar como una institución democrática, pero, como lo señala la profesora Anne-Marie Le Pourhiet, el aspecto democrático nunca ha estado asegurado ni ha sido una realidad en esta Unión de países europeos.

Silvia Cattori: Durante la reunión del Comité Nacional por el Referéndum [1] que reunió en la tribuna a Jean-Pierre Chevènement y NicolasDupont-Aignan [2], usted pronunció unas palabras duras, unas palabras sorprendentes. Calificó de «alta traición de golpe de Estado» el hecho de que el presidente Sarkozy quiera ratificar el «tratado modificativo» por la vía parlamentaria. ¿Indica esto que Francia se encuentra en una situación de una gravedad excepcional y que no sólo se ven concernidos los ciudadanos franceses sino también los europeos? ¿Significa que se trata de un debate importante que debe dejar de lado las decisiones políticas?
Anne-Marie Le Pourhiet: Desde luego, se trata de un acto muy grave que demuestra claramente que las incesantes referencias de los tratados europeos a los valores democráticos son una hipocresía porque esta Europa tecnocrática y confiscadora sólo se puede hacer en contra la voluntad de los pueblos.
Europa es consustancialmente anti-democrática, nos la quieren imponer por la buenas o por las malas. Nosotros [los franceses] no somos el primer pueblo de cuya voluntad se han mofado, los irlandeses y los daneses también se han visto obligados a volver a votar hasta que han dicho sí.
Pero en nuestro caso el cinismo es mucho peor porque nos niegan incluso el derecho a volver a votar imponiéndonos una ratificación parlamentaria. Toda democracia, sea soberanista o federalista, debería levantarse contra semejante felonía.
Silvia Cattori: El 29 de mayo 2005 el pueblo francés rechazó el proyecto de constitución europea con un 55 % de votos. ¿ Desde entonces el proyecto no ha sido mejorado? ¿No se han suprimido las disposiciones de la Constitución Europea que eran el objeto de protesta?
Anne-Marie Le Pourhiet: Por supuesto que no. Sólo han quitado los términos de constitución y de ley, así como los símbolos (bandera, himno). No es algo anodino porque demuestra que los eurócratas han comprendido la motivación anti-federalista de los ciudadanos franceses, pero todo lo demás del tratado se encuentra en el nuevo texto.
El proceder que consiste en no integrar ya la Carta de Derechos Fundamentales en el propio tratado sino en conferirle un valor apremiante o incluso la sustitución de la referencia expresa a la primacía del derecho europeo por una mención de la jurisprudencia del Tribunal que plantea esta primacía, constituyen otras tantas supercherías destinadas a engañar a los ciudadanos y a burlarse de ellos.
La versión consolidada de los tratados tal como ha sido redactada bajo la dirección de un diputado francés y que consta de 281 páginas, demuestra hasta qué se ha copiado íntegramente punto el Tratado Constitucional. ¡Incluso la ridícula disposición del artículo III-121 del TCE sobre el «bienestar de los animales en tanto que seres sensibles» lo volvemos a encontrar en el artículo 13 del nuevo tratado sobre el funcionamiento de la Unión!
Dado que todas las disposiciones del TCE habían sido criticada a uno u otro título y que el «no» francés se refería a la integridad del texto, no vemos cómo el presidente Sarkozy podía pretender conservar los elementos «no contestados». Se trata de algo completamente arbitrario y dictatorial.
Silvia Cattori: ¿Cuáles son las disposiciones más importantes que por medio de este «mini-tratado» se han impuesto así a los franceses en contra de la voluntad que habían expresado?
Anne-Marie Le Pourhiet: En este tratado todo es muy importante. La designación del presidente de la Unión por dos años, la política extranjera y su ministro disfrazado a partir de ahora de «alto representante», la Carta de los Derechos Fundamentales tan alejada del espíritu de la Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano de 1789 y, sobre todo, la extensión sin precedentes de la regla de la mayoría cualificada que acompaña a la supresión de los «pilares». La transferencia de soberanía es colosal.
Silvia Cattori: ¿Es verdad que se verán reforzados los poderes del Parlamento?
Anne-Marie Le Pourhiet: Es una ventaja muy insignificante en un sistema en el que la iniciativa legislativa es monopolizada por una comisión independiente de los gobiernos y, por consiguiente, de los parlamentos ante los que estos gobiernos son responsables.
El Consejo Constitucional francés no se ha equivocado al afirmar que el Parlamento de Estrasburgo no es «la emanación de la soberanía nacional». Conociendo, además, la composición mediocre y la organización ubuesca del Parlamento Europeo, el reforzamiento de su poder no es muy tranquilizador.
Silvia Cattori: ¿Cómo se explica que esta mayoría de franceses que había votado no a la Constitución [Europea] en 2005 haya votado sí a la elección de Sarkozy sabiendo que éste no tendría en cuenta aquel no al proyecto?
Anne-Marie Le Pourhiet: Por una parte, Sarkozy simplemente anunció un «mini-tratado» que se limitaría a «permitir a la Unión Europea funcionar» de tal modo que se podía imaginar una simple mejora de las reglas de voto en el Consejo; por otra parte, no se puede confundir la respuesta a una pregunta hecha en referendum y la opción de un candidato a una elección.
¿Cómo quiere usted que un elector de derecha, convencido además de que Ségolène Royal es una perfecta incompetente, pueda votarla simplemente porque promete (con la boca chica) un nuevo referendum, cuando ella también apoyó el «sí» a la Constitución Europea? Hace mucho tiempo que los socialistas franceses han hecho de Europa su fondo de comercio y lo menos que se puede decir es que ni Ségolène Royal ni François Bayrou podrían ser una alternativa creíble en este aspecto. Para muchos el voto a Sarkozy ha sido un voto por defecto.
Silvia Cattori: El jueves 13 de diciembre los jefes de Estado y de gobierno de los veintisiete países miembros de la Unión Europea firmaron el tratado. Sarkozy está determinado a hacerlo ratificar por la vía parlamentaria antes de finales de febrero. En su opinión, ¿qué podría hacer fracasar este «golpe de Estado»? ¿Qué medios tiene el pueblo francés de imponer la vía del referendum? ¿De qué modo el derecho constitucional puede todavía reconsiderar todo?
Anne-Marie Le Pourhiet: No tenemos ningún recurso jurídico porque la Constitución francesa no prohíbe, como la californiana, modificar una ley relativa a un referendum por medio de una ley parlamentaria. El Consejo Constitucional Francés tampoco ha hecho suya la jurisprudencia del Tribunal Constitucional italiano que impone un nuevo referendum para eludir la voluntad popular. Eventualmente, el Consejo Constitucional podría «constatar» que ambos tratados son prácticamente idénticos y «lamentar» que se ignore la voluntad popular, pero no puede sancionarla.
Por consiguiente, sólo nos queda contar o bien con la movilización popular, o bien con un rechazo parlamentario de la revisión constitucional. En efecto, el proyecto de revisión debe ser adoptado por una mayoría de las tres quintas partes de los sufragios expresados en el Congreso (reunión de la Asamblea Nacional y del Senado en Versailles).
Silvia Cattori: Si después de haberla discutido en la Asamblea Nacional y en el Senado la revisión constitucional es aprobada por las tres quintas partes de los sufragios expresados, ¿nada se podrá oponer ya al establecimiento de este tratado?
Anne-Marie Le Pourhiet: No. 60 diputados o 60 senadores todavía podrán diferir al Consejo Constitucional la ley autorizando la ratificación del tratado, pero no hay ninguna posibilidad de que el recurso tenga éxito.
Silvia Cattori: ¿Qué se ha previsto para salir del impasse en caso de sorpresa, en caso de que Irlanda rechace el tratado?
Anne-Marie Le Pourhiet: Seguramente, ¡hacer votar otra vez a los irlandeses!, ¡así va Europa!
Silvia Cattori: Si finalmente este tratado es impuesto y si, como afirma usted, en la manera de proceder hay «doble golpe de Estado», tanto Sarkozy como los jefes de Estado y de gobierno de los veintisiete países miembro de la Unión Europea ¿no tendrán acaso que explicarse tarde o temprano en relación a su «traición»?
Anne-Marie Le Pourhiet: Por lo que se refiere a Francia, el presidente Sarkozy tendrá que explicar muchas cosas. Pero la sanción electoral solo puede desempañar un papel cuando hay un candidato creíble, lo que todavía no es el caso en Francia. En todo caso, ¡en las elecciones municipales y legislativas sabremos acordarnos de los votos de nuestros parlamentarios!
Silvia Cattori: El 75 % de los ciudadanos europeos son favorables a un Referendum. Por consiguiente, ¿a los partidarios de éste les queda conseguir que el debate se abra y se amplíe cuanto antes a todos los países de la Unión Europea para denunciar esta denegación de la democracia?
Anne-Marie Le Pourhiet: La movilización ciudadana me parece indispensable, aunque sólo sea para poner en evidencia a los traidores.


Silvia Cattori Periodista suiza.

Los artículos de esta autora o autor


Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos

Leer más...

Tratado de Lisboa


Los 27 negocian el tratado y acuerdos antijurídicos con EEUU sin contar con la ciudadanía
Una integración contra las libertades

Joana García Grenzner
Diagonal18-04-2008



En 2009 entra en vigor el Tratado de Lisboa, que consolida la UE como potencia neoliberal, militar y antidemocrática. Mientras, ésta contenta a EE UU con acuerdos contrarios al derecho.

2007 los 27 Estados de la UE negociaron a espaldas de la ciudadanía europea dos asuntos de gran trascendencia: el Tratado de Lisboa, que sustituye a la fallida Constitución Europea y reforma los Tratados de Roma (1957) y Maastricht (1992), y los acuerdos con EE UU sobre transmisión de datos sobre pasajeros aéreos y transferencias bancarias, que consolidan el proceso de adaptación del marco jurídico comunitario a las exigencias estadounidenses. Especialistas en derecho criticaron estas medidas en un acto celebrado en Madrid el 28 de marzo.
Ricardo Gómez, del Observatorio de ATTAC sobre la UE tildó de “desprecio a la voluntad popular y proceso elitista y secretista” el relanzamiento del Tratado, “de difícil comprensión e ilegible”. Uno de sus redactores, el ministro de Interior italiano Giuliano D’Amato, dijo en 2007 que si fuera comprensible “nos arriesgaríamos a un referéndum, porque significaría que hay algo nuevo”. Irlanda será el único país en someterlo a referéndum. Los demás lo ratificarán por vía parlamentaria: el Estado francés y Polonia lo hicieron en febrero y marzo respectivamente y el Parlamento español lo hará este año mediante ley orgánica.
Para Gómez, supone un “retroceso en las libertades democráticas y una apuesta cero por la construcción de alternativas socioeconómicas”. El texto defiende explícitamente la “competencia libre y no falseada” y la “mejora progresiva de las capacidades militares”. Gómez tildó a la UE de “estructura antidemocrática” con un “parlamento débil no elegido por la ciudadanía, excluido de iniciativas legales y sin voto sobre ingresos y presupuestos” frente a instancias de nula representatividad e inmenso poder: Consejo y Comisión europeas, Tribunal de Justicia o Banco Central Europeo (BCE).
Según Gerardo Pissarello, profesor de Derecho Constitucional en la Universitat de Barcelona, el texto “concentra mecanismos policiales y represivos sin suficiente control parlamentario”. Aunque “se subordina a intereses de EE UU” la agenda de la UE “ ha impuesto sus propios recortes de derechos y libertades”. A su juicio, el dispositivo de control migratorio europeo Frontex o el proyecto de directiva para aumentar a 18 meses el encierro de sin papeles en los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE) que Bruselas discutirá en mayo no son flor de un día. La creación del grupo Trevi (unidad de lucha contra Terrorismo, Radicalismo y Violencia Internacional) en 1975; el Acuerdo de Schengen en 1985 y la coordinación policial europea (Europol) en 1999 “son antecedentes cruciales de la llamada fortaleza europea”. El 11-S actuó de“ disparador de un proceso ya en curso”.
Para Jean-Claude Paye, autor del libro Global War on Liberty, “lo novedoso es la integración del sistema judicial europeo en el estadounidense. Antes, EE UU hacía acuerdos bilaterales porque hallaba objeciones. Hoy se siente más fuerte para forzar acuerdos en la UE”. En 2003 ambas potencias firmaron unos acuerdos de extradición fruto de reuniones secretas. Éstos “permiten que EE UU añada exigencias sin reemprender negociaciones” y “la UE no cuestiona los tribunales especiales creados por decreto tras el 11-S para juzgar ‘enemigos combatientes ilegales’. Cualquier ciudadano puede ser trasladado a EE UU para que le juzguen”.
En 2007 firmaron los acuerdos sobre transferencia de datos de pasajeros aéreos y de cuentas bancarias, “que vulneran la protección europea de datos personales”. Tras el 11-S, la empresa estadounidense Swift, ubicada en Bélgica, informó a EE UU sobre transferencias en la UE. Según Paye, “el BCE y otros bancos lo sabían y no lo comunicaron a sus autoridades” hasta que la prensa de EE UU lo reveló en 2006. Así pues, EE UU “crea una situación de excepción y fuerza a la UE a adaptarse. Es el fin del Estado de Derecho”.
El Tratado de Lisboa y la encrucijada europea
Gerardo Pisarello
El autor, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Central de Barcelona, analiza las bases del Tratado de Lisboa, cuyo 90% calca el proyecto de Constitución.
Hay que reconocerlo: el malogrado Tratado constitucional europeo tuvo al menos la virtud de estimular un cierto debate en torno al proceso de integración. No es que las clases dirigentes europeas estuvieran demasiado interesadas en ello. Pero la sola apelación a un texto “constitucional” obligó, al menos, a simular un proceso y un contenido “constituyentes”. Nada de eso ha ocurrido ahora.
Tras el ‘no’ francés y holandés, las élites europeas parecen haber escarmentado. Ya nadie habla de Constitución ni de proceso constituyente. El Tratado de Lisboa se ha negociado de espaldas a la ciudadanía y sus impulsores se ufanan de ello. Las mismas Cumbres intergubernamentales que se criticaban hace unos años por su opacidad, se presentan ahora como la única alternativa “responsable” y “realista”. Con la boca grande o pequeña, los gobiernos huyen de las consultas populares como de la peste. ¿A qué viene tanta prisa? ¿Es acaso la UE pergeñada en el Tratado de Lisboa muy diferente de la que existía hasta ahora? No parece. Salvo algunos ajustes institucionales al servicio de la “gobernabilidad”, las obsesiones de fondo son las de siempre. Un 90% del contenido del Tratado de Lisboa, de hecho, puede rastrearse en el Tratado constitucional. Ya no se habla de Constitución ni se apela con entusiasmo a la bandera o al himno. Pero el contenido sustancial es el mismo. La orientación neoliberal, productivista, tecnocrática y militarista de la integración permanece incólume. Y nada en el nuevo texto amenaza su continuidad.
Agenda securitaria
Nada conduce a pensar en un abandono de las privatizaciones o en un mayor control de los grandes lobbies. Nada, en una mayor lucha contra los paraísos fiscales o a favor de una fiscalidad progresiva. Nada, en una menor subordinación a la OTAN y a la agenda securitaria de los EE UU. Menos aún, en un tratamiento de la cuestión migratoria que no sea el del cerco policial o el de la proliferación de los centros de internamiento.
Es verdad que esta tendencia no es nueva. Que es el sello de la UE al menos desde Maastricht. Lo grave es que el Tratado de Lisboa pretenda profundizarla en nombre de la eficacia y del realismo. ¿Cómo puede ser realista un texto que se limita a prolongar el crónico déficit social y democrático que la UE acarrea a sus espaldas?
El panorama es aún más oscuro si se piensa que, hoy por hoy, son la derecha más beligerante y los sectores más conservadores de la socialdemocracia quienes controlan los principales resortes institucionales de la UE. De ahí el carácter especialmente regresivo de buena parte de las propuestas normativas impulsadas desde las instancias comunitarias a lo largo del último año. Y de ahí también los retos que este escenario plantea a los movimientos sociales, sobre todo de cara a las elecciones al Parlamento europeo de 2009. El primero, impulsar una crítica desacomplejada, no sólo del Tratado de Lisboa, sino de la UE realmente existente, que desvele sus profundos límites democráticos, sociales, y ambientales. Y otro, no menor, acompañar esa crítica de un programa capaz de desactivar los cantos de sirena del repliegue estatalista y de expresar, en definitiva, un renovado internacionalismo a la altura de los tiempos.

Envía esta noticia

Leer más...

viernes, 6 de junio de 2008

De cómo el sueño imperial estadounidense fracasó en Iraq


Michael Swartz



El 15 de febrero de 2003, los ciudadanos de a pie de todo el mundo se lanzaron a las calles para protestar contra la inminente invasión de Iraq por George W. Bush. Las manifestaciones tuvieron lugar tanto en grandes como en pequeñas ciudades, incluida una reducida pero enérgica protesta en la Estación McMurdo [14], en la Antártida. Hasta 30 millones de personas, que se temían la inminente catástrofe, participaron en lo que Rebecca Solnit [15], esa apóstol de la esperanza popular, denominó como “la mayor y más extendida protesta colectiva que el mundo ha presenciado”.
La valoración que a primera vista podría hacerse de la historia de esta notable protesta planetaria es que constituyó un fracaso sin parangón, ya que la administración Bush, menos de un mes después, ordenó a las tropas estadounidenses que cruzaran la frontera kuwaití y se encaminaran hacia Bagdad.
Y todo ello ha sido en gran medida olvidado, o mejor dicho, borrado de la memoria oficial y de los medios. Pero la protesta popular se parece más a un río que a una tormenta; sigue fluyendo hacia nuevas zonas, llevando trozos de su anterior vida hacia otros reinos. Raras veces conocemos sus consecuencias hasta que muchos años después, con un poco de suerte, prosigue finalmente su serpenteante camino. Al dirigirse a todos los que protestaban en aquel mayo de 2003, sólo un mes después de que las tropas estadounidenses entraran en la capital iraquí, Solnit ofreció lo siguiente [16]:
“Probablemente nunca lo sabremos, pero parece que la administración Bush tomó una decisión contra la saturación de bombardeos sobre Bagdad en la operación “Conmoción y Pavor”, porque le dejamos claro que el coste sería muy alto en relación con la opinión pública mundial y el descontento civil. Quizá nosotros, millones, pudimos haber salvado unos pocos miles o unas pocas decenas de miles de vidas. El debate global sobre la guerra retrasó lo más duro de la carnicería durante meses, meses en que quizá muchos iraquíes tuvieron tiempo de ser conscientes de la situación, de hacer evacuaciones, de prepararse para la masacre”.
Cualquiera que sea la conclusión última sobre ese inesperado momento de protesta, una vez empezada la guerra aparecieron otras formas de resistencia –principalmente en el mismo Iraq- que resultaron también inesperadas. Y sus efectos sobre los objetivos más amplios de los planificadores de la administración Bush pueden localizarse más fácilmente. Piensen en esto: En una tierra del tamaño de California pero con 26 millones de habitantes, un variado conjunto de seres humanos, baazistas, fundamentalistas, antiguos militares, sindicalistas, laicos democráticos, líderes tribales locales y clérigos políticamente activos –aún con habituales peleas-, consiguieron desbaratar sin embargo los planes de la autoproclamada Nueva Roma, la “hiperpotencia” y el “sheriff global” del Planeta Tierra. Y eso, incluso en una primera valoración de la historia, puede probar sin duda que representa un hecho histórico.
Desaparecido en Combate el Nuevo Siglo Americano
Resulta difícil ya hasta recordar la visión originaria que George Bush y sus altos funcionarios tenían de cómo la conquista de Iraq iba a desarrollarse como un mero episodio más de la Guerra Global del Presidente contra el Terror. Tenían claro en sus mentes que la invasión iba a conseguir una victoria veloz, a la que seguiría la creación de un estado clientelista que albergaría cruciales y “perdurables” bases militares estadounidenses [17] [**] desde las que Washington pensaba proyectar su poderío por todo eso que les gusta denominar como “el Gran Oriente Medio”.
Además, Iraq iba rápidamente a convertirse en un paraíso del libre comercio, repleto de petróleo privatizado que iba a fluir a tarifas de record hacia los mercados mundiales. Al igual que fichas de dominó que van derrumbándose, Siria e Irán, intimidadas por tal demostración del poder estadounidense, seguirían el ejemplo de Iraq bien mediante nuevas actuaciones militares o porque sus regímenes –y los de hasta 60 países [18] por todo el mundo- serían conscientes de la inutilidad [19] de resistirse a las demandas de Washington. Finalmente, el “momento unipolar” de la hegemonía global estadounidense que el colapso de la Unión Soviética había iniciado se extendería a un “Nuevo Siglo Americano” [20] (junto con una Pax Republicana generacional en casa)-.
Por supuesto que esta visión hace tiempo que ha desaparecido y ha sido en gran medida gracias a la inesperada y tenaz resistencia de todo tipo existente dentro de Iraq. Esta resistencia se integra de muchos más elementos que la inicial insurgencia sunní y ha puesto en entredicho la que Donald Rumsfeld [21] denominó orgullosamente como “la mejor fuerza militar sobre la superficie de la tierra”. Pero no parece haber nadie tan imprudente como para sugerir que, en todos sus niveles sociales y a costa de inmensos sacrificios personales, el pueblo iraquí ha frustrado los designios imperiales de una superpotencia.
Por ejemplo, consideren la inmensa variedad de formas en que los sunníes iraquíes resisten la ocupación de su país desde casi el momento en que se vio claramente la intención de la administración Bush de desmantelar completamente el régimen baazista de Saddam Hussein. Faluya, la ciudad mayoritariamente sunní, al igual que otras comunidades por todo el país, formó espontáneamente un nuevo gobierno basado en estructuras locales clericales y tribales. Como muchas de esas ciudades, se evitó lo peor del saqueo posterior a la invasión estimulando la formación de milicias locales que hicieran de policía de la comunidad. Irónicamente, la orgía de saqueos que se produjo en Bagdad fue, al menos en parte, consecuencia de la presencial militar estadounidense, que impidió la creación allí de ese tipo de milicias. Sin embargo, finalmente, las milicias sectarias llevaron una pizca de orden incluso a Bagdad.
En Faluya y en otros lugares, esas mismas milicias se convirtieron pronto en instrumentos eficaces para reducir, y –durante un tiempo- eliminar, la presencia del ejército estadounidense. Durante buena parte del año, enfrentados con los IEDs [siglas en inglés de artefactos explosivos de fabricación casera] y con las emboscadas de los insurgentes, el ejército estadounidense declaró a Faluya “zona imposible”, se retiró a sus bases en las afueras de la ciudad e interrumpió las incursiones violentas por las barriadas hostiles. Esa retirada se repitió en muchas otras ciudades y pueblos. La ausencia de patrullas de las fuerzas ocupantes salvó a decenas de miles de “sospechosos de pertenecer a la resistencia” de la frecuente violencia mortal de las irrupciones y asaltos a las casas, y a sus familiares de que les destrozaran sus hogares y les detuvieran a voluntad.
Incluso la más exitosa de las aventuras militares de EEUU durante ese período, la segunda batalla de Faluya de noviembre de 2004, podría también considerarse, desde una perspectiva muy diferente, como un acto triunfal de la resistencia. Debido a que era necesario que EEUU reuniera para llevar a cabo la ofensiva a una proporción importante de sus brigadas de combate (incluso transfiriendo tropas británicas desde el sur para que realizaran labores logísticas), se abandonaron muchas otras ciudades. Y gran parte de esas ciudades utilizaron ese respiro del ejército estadounidense para establecer, o consolidar, gobiernos autónomos o casi autónomos y milicias de defensa, dificultando en gran medida el control de la ocupación.
Por supuesto que la misma Faluya fue destruida [22], con el 70% de sus edificios convertidos en escombros y decenas de miles de sus habitantes en desplazados permanentemente, un sacrificio inmenso que tuvo el inesperado efecto de eliminar durante un tiempo las presiones contra otras ciudades iraquíes. En realidad, la ferocidad de la resistencia en las zonas predominantemente sunníes de Iraq obligó al ejército estadounidense a esperar casi cuatro años antes de renovar sus esfuerzos iniciales de 2004 para pacificar la bien organizada resistencia sadrista en las zonas predominantemente chiíes del país.
La Rebelión de los Trabajadores del Petróleo
En otro escenario completamente distinto, consideren los sueños de la administración Bush de aprovechar la producción petrolífera iraquí [23] para sus ambiciones políticas exteriores. Los objetivos inmediatos, según los veían los planificadores estadounidenses, eran doblar la producción anterior a la guerra y empezar el proceso de transferencia del control de la producción de propiedad estatal a las compañías extranjeras. Tres importantes iniciativas energéticas diseñadas para conseguir esos objetivos se han visto totalmente frustradas por la resistencia desde todos los segmentos de la sociedad iraquí. Los bien organizados trabajadores iraquíes del sector petrolífero jugaron un papel clave en estas acciones, utilizando su capacidad para llevar la producción a un punto de estancamiento que abortara la operación –sólo unos pocos meses después de que EEUU derrocara el régimen de Sadam Husein- de transferir el sureño puerto petrolífero de Basora a manos de la Kellogg Brown and Root , filial entonces de Halliburton.
Este y otros actos precoces de desafío laboral retrasaron el asalto inicial sobre el sistema de producción petrolífera bajo control gubernamental iraquí. Esos actos prepararon también los cimientos de los esfuerzos sucesivos para impedir el paso a las políticas petrolíferas conformadas en Washington y diseñadas para transferir el control de la exploración y producción energética a compañías extranjeras. A los esfuerzos de los trabajadores del petróleo se unieron grupos sunníes y chiíes de la resistencia, gobiernos locales y, finalmente, el nuevo parlamento nacional.
Esa misma clase de resistencia se extendió frente a todo el conjunto de reformas liberales patrocinadas por la Autoridad Provisional de la Coalición (APC) bajo control estadounidense. Por ejemplo, desde el principio de la ocupación hubo protestas contra el desempleo masivo causado por el desmantelamiento del estado baazista y la clausura de las industrias de propiedad estatal. Gran parte de la resistencia armada fue una respuesta a la pronta y violenta represión de esas protestas por parte de los ocupantes.
Pero más significativos aún fueron los esfuerzos locales para reemplazar los discontinuos servicios gubernamentales de la APC. Los mismos quasi gobiernos locales que habían nutrido las milicias trataron de sostener o sustituir los programas sociales baazistas, desviando a menudo el petróleo destinado a la exportación al mercado negro a pagar los servicios locales y acumular recursos locales como la producción eléctrica. El resultado sería la creación de virtuales ciudades-estado allá donde las tropas estadounidenses no estaban presentes, impidiendo que la ocupación pudiera “pacificar” ninguna parte sustancial del país.
El movimiento sadrista y la milicia del Ejército del Mahdi del clérigo Muqtada al-Sadr fueron probablemente los que más éxito tuvieron –y los más contrarios a la ocupación- de entre los partidos y milicias que buscaban desarrollar sistemáticamente organizaciones cuasi gubernamentales. Trataron de solucionar, aunque fuera de forma mínima, algunas de las necesidades básicas de sus comunidades, suministrando cestas de comida, servicios de alojamiento y tratando de cubrir otras funciones previamente prometidas por el gobierno baazista, pero de las que habían renegado la ocupación estadounidense y el gobierno iraquí que EEUU instaló cuando “transfirió” la soberanía en junio de 2004 [24].
Los ocupantes estadounidenses esperaban que sus planes para la rápida privatización y transformación de la economía estatal generaran sin duda resistencias, pero estaban convencidos de que éstas remitirían rápidamente una vez que la nueva economía se pusiera en marcha. En cambio, según iba avanzando la ocupación, las demandas de ayuda se hicieron más estridentes e insistentes, mientras el país mismo, hundido en el caos y cercano al colapso, veía cada vez pruebas más patentes del fracaso de las políticas de “libre mercado” de la administración Bush.
Una Agenda Iraquí de Retirada
Los funcionarios de la ocupación se enfrentaban con el mismo dilema en el reino de la política. El objetivo original de la administración Buh era instalar un gobierno estable y favorable a Washington, despojado de todo dominio político y económico sobre la sociedad iraquí, pero que conformara un bastión de resistencia ante el poder regional iraní. Esta idea, como las relativas al sector económico y al militar, hace tiempo ya que desaparecieron bajo el peso de la resistencia iraquí.
Tomemos, por ejemplo, las dos importantes elecciones iraquíes, festejadas en los medios dominantes estadounidenses como un logro único de la administración Bush en el, por otra parte, implacablemente autocrático Oriente Medio. Sin embargo, dentro de Iraq había una opinión harto diferente. Es importante recordar que, inicialmente, EEUU planeaba mantener un gobierno suyo directo – la Autoridad Provisional de la Coalición- hasta que el país estuviera completamente pacificado y las reformas económicas completadas. Cuando la APC se convirtió en el odiado símbolo de la indeseada ocupación, cambiaron los planes y llegaron a la idea de instalar un determinado gobierno iraquí a partir de reuniones comunitarias a las que sólo podrían asistir los partidarios de la ocupación. Las elecciones generales se retrasaron hasta asegurar que los ganadores fuesen quienes apoyaban la agenda de Bush. Un estallido de protestas desde las zonas mayoritariamente chiíes del país, dirigidas por el Gran Ayatola Ali al-Sistani, obligó a los administradores de la APC a cambiar a una estrategia basada en elecciones.
Las primeras elecciones, celebradas en enero de 2005, dieron como resultado una considerable mayoría parlamentaria elegida desde programas que pedían calendarios estrictos para una retirada militar total estadounidense del país. Los representantes estadounidenses procedieron entonces a presionar, con contundencia, al recién instalado gabinete para que abandonara esa posición.
Las segundas elecciones parlamentarias, en diciembre de 2005, siguieron una pauta similar. En esta ocasión, el regateo entre bastidores fue eficaz sólo parcialmente. El recién instalado primer ministro, Nuri al-Maliki, incumplió las promesas de su campaña apoyando públicamente una presencia militar estadounidense continuada, lo que causó profundas fisuras en la coalición gobernante. Después de un año de improductivas negociaciones, los 30 sadristas en el parlamento, originariamente partes clave de la coalición gobernante de Maliki, se retiraron tanto de la coalición como del gabinete en protesta ante la negativa del primer ministro a fijar una fecha para el fin de la ocupación. El gobierno y los funcionarios estadounidenses ignoraron posteriores peticiones parlamentarias para fijar una fecha cierta de retirada. Mientras Maliki continuaba en su puesto sin tener la mayoría parlamentaria, la controversia contribuyó a que aumentara la popularidad de los sadristas y a que disminuyera el apoyo hacia los demás partidos chiíes en el gobierno.
A principios de 2008, con la amenaza de elecciones provinciales en noviembre, había pocas dudas de que los sadristas iban a barrer en la lucha por el poder en muchas de las provincias de mayoría chií, y más especialmente en Basora, la segunda ciudad mayor de Iraq y el centro neurálgico petrolífero del sur. Para impedir esta debacle, las tropas del gobierno iraquí, apoyadas y aconsejadas por el ejército estadounidense, trataron de expulsar a los sadristas de las zonas importantes de Basora [25].
Esta utilización de la fuerza militar para impedir una derrota electoral fue sólo uno de los muchos indicios de que el gobierno iraquí estaba sintiendo la presión de la opinión pública. Otro fue la desgana del primer ministro Maliki a mantener una postura antagónica con Irán. A pesar de los fervientes esfuerzos de la administración Bush, su gobierno ha promovido relaciones económicas, sociales y religiosas entre iraquíes e iraníes. Esto incluyó facilitar las visitas a las ciudades santas de Kerbala y Nayaf de cientos de miles de peregrinos chiíes iraníes, así como el apoyo a amplias transacciones petrolíferas entre Basora y firmas iraníes que incluían la distribución y servicios de refinado con el propósito de integrar las dos economías energéticas. Las autoridades estadounidenses vetaron una relación militar formal entre los dos países, pero esto no hizo que la corriente de cooperación diera marcha atrás.
El Río de la Resistencia
Mientras la ocupación seguía adelante, la administración Bush se encontró a sí misma nadando contra una ola de resistencia de un tipo antes inimaginable y cada vez más lejos de sus objetivos. Hoy, ciudades y pueblos por todo el país están en gran medida bajo el dominio de milicias chiíes o sunníes que, incluso aunque estén entrenadas o financiadas por la ocupación, siguen oponiéndose militantemente a la presencia estadounidense. Además, aunque la postrada economía iraquí ha sido formalmente privatizada, esas milicias locales –así como los dirigentes políticos con los que trabajaban- continúan exigiendo que el gobierno financie amplios programas de desarrollo económico y reconstrucción.
El liderazgo político formal de Iraq, enclaustrado dentro de la muy fortificada y controlada por EEUU Zona Verde de Bagdad, sigue obedeciendo públicamente todo lo que se refiere a los planes de la administración Bush de transformar Iraq en un puesto de avanzada en Oriente Medio, lo que implica la presencia continuada de tropas estadounidenses en una serie de megabases [26] construidas en el corazón del país. El resto de la burocracia gubernamental y la inmensa mayoría de las organizaciones de base insisten cada vez más en una pronta fecha de salida de los estadounidenses y en una reversión total a gran escala de las políticas económicas introducidas por la ocupación.
En Washington, tanto para los políticos demócratas como para los republicanos, la idea del puesto de avanzada permanece en el corazón de la agenda política para Iraq de las elecciones de este año, junto con una economía liberal que promueva un sector petrolífero modernizado en el que las firmas multinacionales se dispondrían a utilizar tecnología de vanguardia para maximizar la paralizada producción petrolífera del país.
Sin embargo, la resistencia iraquí, de todo tipo y en todos los niveles, ha impedido que esta visión se convierta en realidad. Porque ha sido y es gracias a los iraquíes que toda la grandilocuencia de la Guerra Global contra el Terror se ha transformado en una desesperada guerra sin fin.
Pero los iraquíes han pagado un precio espantoso por esa resistencia. La invasión y las políticas sociales y económicas que la acompañaron han destruido Iraq, dejando a su pueblo en estado de indigencia absoluta. En los primeros cinco años de esta guerra inacabable, los iraquíes han sufrido más por resistir que si hubieran aceptado y soportado el dominio económico y militar estadounidense. Hayan sido o no conscientes de ello, se han sacrificado a sí mismos para impedir la proyectada marcha militar y económica de Washington por el Medio Oriente rico en petróleo camino hacia un Nuevo Siglo Americano al que no se llegará ya nunca.
Ya pasó el momento en que el resto del mundo tenía al menos que sostener una pequeña porción de la carga de la resistencia. Eso ocurrió cuando las protestas mundiales de antes de la guerra conformaron las fuentes río arriba de la futura resistencia, por eso serían ahora otros, especialmente los estadounidenses, quienes se resistirían ante la misma idea de que Iraq pudiera convertirse alguna vez en el cuartel general de una presencia permanente de EEUU que, en palabras del autor de los discursos de Bush David Frum [27], “pondría a EEUU más enteramente a cargo de la región que cualquier otra potencia desde los tiempos de los otomanos o quizá incluso desde los romanos”. Después de todo, y al contrario que los iraquíes, los ciudadanos de los EEUU están únicamente tomando posiciones para enterrar ese sueño imperial por los siglos de los siglos.
NOTAS:
Enlaces con artículos referidos por los autores:
[1] http://en.wikipedia.org/wiki/2004_Indian_Ocean_earthquake
[2] http://ap.google.com/article/ALeqM5iy-MfhLN9Q7MwtQ1VlrvexLjr2dAD90P9DG00
[3] http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/7414249.stm
[4] http: //seattletimes.nwsource.com/html/nationworld/2004428062_china21.html
[5] http://www.journalism.org/node/11130
[6] http://latimesblogs.latimes.com/babylonbeyond/2008/05/iraq-a-scarred.html
[7] http://www.slate.com/id/2092759/
[8] http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=26494&Cr=iraq&Cr1=
[9] http://www.nytimes.com/2008/05/20/world/middleeast/20psychiatry.html?_r=1&oref=slogin
[10] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/05/19/AR2008051902174_pf.html
[11] http://www.tomdispatch.com/post/2095/rebecca_solnit_on_sontag_and_tsunami
[12] http://www.napoleonguide.com/goyaind.htm
[13] http://www.amazon.com/dp/193185954X/ref=nosim/?tag=nationbooks08-20
[14] http://en.wikipedia.org/wiki/McMurdo_Station
[15] http://www.amazon.com/dp/1560258284/ref=nosim/?tag=nationbooks08-20
[16] http://www.tomdispatch.com/post/3273/the_best_of_tomdispatch_rebecca_solnit
[17] http://www.tomdispatch.com/post/59774/a_permanent_basis_for_withdrawal_
[18] http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/1547561.stm
[19] http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9F01EEDE1E38F937A2575AC0A9679C8B63
[20] http://72.14.205.104/search?q=cache:ruMnHnl98cAJ:www.newamericancentury.org/RebuildingAmericasDefenses.pdf+Rebuilding+America%27s+Defenses&hl=en&ct=clnk&cd=1&gl=us
[21] http://www.defenselink.mil/transcripts/transcript.aspx?transcriptid=2217
[22] http://www.tomdispatch.com/post/2124/michael_schwartz_desolate_falluja
[23] http://www.tomdispatch.com/post/174779/michael_schwartz_the_prize_of_iraqi_oil
[24] http://www.tomdispatch.com/post/1516/adam_hochschild_on_hubris_and_the_pseudostate
[25] http://www.salon.com/opinion/feature/2008/04/01/basra/index.html
[26] http://www.tomdispatch.com/post/174858
[27] http://www.williambowles.info/ini/2007/0307/ini-0475.html
N. de la T.:
[*] Véase en Rebelión la traducción del artículo de Erica Goode aludido en el texto: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67901
[**] Véase en Rebelión la traducción del artículo de Tom Engelhardt aludido:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27065
Enlace con texto original en inglés:
http://www.tomdispatch.com/post/174935/tomdispatch_michael_schwartz_the_loss_of_an_imperial_dream

Leer más...

Reñidero irlandés




El 12 de junio Irlanda celebra referéndum sobre el Tratado de Lisboa

Carlos Taibo
La República


07-06-2008





Sorprende sobremanera el silencio con que, al menos entre nosotros, se está obsequiando al referendo que, relativo al tratado de Lisboa, debe celebrarse el 12 de junio en Irlanda. Tiene uno derecho a alimentar la sospecha de que al respecto pueden invocarse como poco dos explicaciones mayores: si la primera sugiere que, con incontenible frivolidad, se da por descontado el resultado, la segunda apunta que, vistos los antecedentes, se asume sin dobleces que un eventual ’no’ irlandés tendrá pronta, eficaz y contundente respuesta de la mano de una u otra argucia.
Lo cierto es que las encuestas que han ido difundiéndose en las últimas semanas invitan poco a las certezas. Aunque en primera instancia se daba por seguro que el tratado de Lisboa iba a disfrutar de un general apoyo en Irlanda, las posiciones críticas con respecto a aquél han ganado terreno de manera llamativa, y ello hasta el punto de que ningún analista serio se atreve en estas horas a vaticinar el resultado del referendo. Esto es tanto más significativo —conviene subrayarlo cuantas veces sea preciso— cuanto que sobre el papel Irlanda es el país de la Unión Europea que, en los últimos lustros, mayor provecho ha sacado de la pertenencia a ésta. Son muchos los estudiosos que, acaso con poco distanciamiento crítico ante un proceso que exhibía numerosos dobleces, se han acostumbrado a hablar —no lo olvidemos— del ’milagro irlandés’.
Que las cosas no están nada claras lo ilustra de manera fehaciente el hecho de que, frente a la desidia de los medios de comunicación, del lado de las instituciones de la UE se aprecia, en cambio, una activa e interesada movilización. Su manifestación más perceptible en estas horas es un no ocultado ejercicio de cortejo sobre Irlanda encaminado a ofrecer a ésta un sinfín de golosinas que permitan salvar con éxito el escollo del 12 de junio. Entre ellas despuntan garantías de que no ganará terreno una armonización en el impuesto de sociedades que gusta poco a los empresarios locales y, más aún, la decisión de retrasar unos días el debate sobre la reforma del presupuesto comunitario; al amparo de esta última se aleja en el tiempo la posibilidad de que se reduzcan ayudas importantes que hasta hoy han beneficiado, y notablemente, a la agricultura irlandesa.
No olvide el lector, por lo demás, cuál es el escenario general en el que cobra cuerpo el referendo irlandés y cuál el tratamiento político que está mereciendo el tratado de Lisboa. Uno y otro se ven indeleblemente lastrados por el designio, asumido por la abrumadora mayoría de los miembros de la UE, en el sentido de no organizar al respecto referendos. Parece servida la conclusión de que nuestros gobiernos, conscientes de los riesgos que asumirían, muestran un recelo irrefrenable en lo que hace a la perspectiva de una discusión pública del texto pactado el pasado otoño. Con él se revela también, por cierto, el propósito paralelo de ocultar que aquél es en sustancia el mismo que la mayoría de los votantes franceses y holandeses tuvieron a bien rechazar en 2005.
Importa recordar, en lo que a esto último se refiere, que han proliferado en los cenáculos comunitarios un par de equívocos terminológicos que dan cuenta de manera cabal de las miserias que rodean al ’plan B’ que a la postre se ha abierto camino. Así, y pese a la recomendación realizada en su momento a los responsables de los ejecutivos de la UE, y a los ministros de Asuntos Exteriores, en el sentido de que rehuyesen en todo momento la afirmación de que el texto promovido en Lisboa en noviembre del pasado año es en sustancia el mismo que se sometió a discusión en 2005, la aseveración correspondiente es moneda corriente —sin ir más lejos— entre los portavoces del gobierno español, al parecer todavía hoy orgullosos de lo que ocurrió al calor del desgraciado referendo celebrado entre nosotros en febrero del año citado. Agreguemos —y vaya el segundo desliz terminológico— que a los responsables comunitarios se les sigue escapando con harta frecuencia lo de ’tratado constitucional’ y lo de ’Constitución europea’ a la hora de referirse al texto aprobado en la capital portuguesa.
Nada más sencillo que arribar a una conclusión sobre lo que tenemos entre manos: aun cuando el silencio mediático rebaja los efectos de lo que ocurre, las elites dirigentes de la Unión Europea nada están haciendo, antes al contrario, para mitigar la inequívoca mala imagen que arrastra aquélla de un tiempo a esta parte. El proyecto de estas horas, un tanto patético, es el de una UE que porfía descaradamente en labrar su futuro sobre la base de lo que piensan esas elites —sobre la base, digámoslo mejor, de los intereses que blanden poderosísimos grupos de presión detrás de los cuales se palpa el aliento de grandes empresas transnacionales— y en abierta ignorancia de lo que reclama buena parte de la ciudadanía. Quiere uno creer que esto es pan para hoy y hambre para mañana, como debe uno adelantar que nunca han tenido mayor rigor, a la hora de explicar la triste realidad que nos ocupa, las palabras que recoge un trecho —lo hemos invocado muchas veces— de una vieja canción del grupo vasco La Polla Records: "Políticos locos guían a las masas, que les dan sus ojos para no ver lo que pasa".
Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.
Envía esta noticiaCompartir esta noticia:
_uacct = "UA-80531-1";
urchinTracker();

Leer más...

La Naturaleza del Movimiento del Imam Huseyn


Murtada Mutahhari
Traducción: Sumeia Younes



Así como los variados eventos tienen naturalezas diferentes, ocurre de igual manera con las rebeliones y levantamientos sociales.
A fin de obtener el conocimiento de algo, se debe prestar atención a su causa creativa, a su causa final, a su causa material, especialmente las partes que integran el conjunto, y a su causa nominal que le da sus características generales.
Los siguientes puntos explican la naturaleza de un movimiento:
1) Para comprender un movimiento y su naturaleza, es necesario conocer las causas y las razones que lo han llevado a ello. Esto es lo que se llama su “causa creativa”.
2) ¿Qué es un movimiento y cuáles son sus objetivos? ¿Persigue éste un objetivo o no? Esto es lo que se llama su “causa final”.
3) ¿Cuáles son los elementos y los contenidos de este movimiento, y qué actividades se llevan a cabo en él? Esto es lo que se llama su “causa material”.
4) ¿Qué forma ha asumido él como una totalidad? Esto es lo que se llama su “causa aparente o nominal”.
Del mismo modo, respecto al movimiento del Imam Husein (P), debemos averiguar si sus consecuencias han sido una explosión. ¿Ha sido como una caldera de agua hirviendo que ha concluido en una explosión?
Algunas rebeliones son explosiones. Una diferencia entre el Islam otras escuelas de pensamiento es que, por ejemplo, una escuela dialéctica confía en reforzar el antagonismo y la oposición de las cosas, en aumentar las agitaciones, profundizar las brechas y oponerse a las reformas reales, a fin de conducir a la sociedad a una revolución después de haber llegado a un cierto punto de explosión, no a una revolución de la cual la gente sea consciente.
El Islam de ninguna manera cree en una revolución explosiva, sino que insiste en su existencia basada en un cien por ciento en la conciencia y la resolución.
¿Fue el movimiento de Imam Husein (P) un movimiento explosivo causado inconscientemente por grandes presiones de la época de Mu’awîiah y de su hijo Iazîd, de modo que el Imam Husein (P) estaba, en su impaciencia, dispuesto a arriesgarlo todo?
Nuestra respuesta es negativa, por toda la evidencia que hay al respecto, incluyendo sus palabras y correspondencias mantenidas entre él y Mu’awîiah y más tarde con Iazîd, y sus discursos en lugares diferentes, especialmente aquel bien conocido, pronunciado en Mina a los compañeros del Profeta y citado en Tuhaf Al-‘Uqûl, el cual demuestra que este movimiento comenzó con plena conciencia y que no fue como una explosión sino una perfecta Revolución Islámica.
Al dirigirse a sus compañeros, el Imam Husein (P) no permitió que su revolución asumiera una forma explosiva. Una razón para esta afirmación es que él intentó en cada ocasión hacer que sus compañeros se fueran, y les recordó repetidamente que en ese lugar no debían esperar ningún beneficio material, sino sólo la muerte. Aún en la noche antes de ‘Ashura (el décimo día del mes de Muharram, cuando él (P) fue martirizado), dijo:
No conozco mejores compañeros y más sabios que los míos. Os doy las gracias a todos. Ellos sólo me buscan a mí, así que podéis dejarme si lo deseáis. Si ellos supieran de vuestra intención de retiraros de este campo de batalla, no os molestarían. Por lo tanto, abandonad junto a mi familia este desierto donde cada cosa es extraña para vosotros, y dejadme aquí sólo.
Un líder que desea hacer uso de la ansiedad y del descontento de la gente para estimular una revolución, no hablaría de ese modo. El les enfatizaría la obligación religiosa. Pero el Imam (P) les pidió que atendieran a esta obligación religiosa con total libertad. Quería que sus seguidores se dieran cuenta de que no había compulsión sobre ellos para resistir en contra del enemigo. Ellos podían fácilmente desaparecer en la oscuridad de la noche sin ningún inconveniente. Tampoco actuó él con la intención de un amigo que insiste en su alejamiento de allí (para evitar su muerte), sino que dijo:
Yo os eximo de vuestro juramento de fidelidad hacia mí, si pensáis que ello representa un deber o una obligación para vosotros.
Esto quiere decir, dejarles la elección. Si ellos querían apoyar lo que era justo, podían libremente, con plena conciencia y sin ninguna ansiedad causada por él o por el enemigo, quedarse y resistir en su favor.
Esto es lo que otorga un valor más grande a los mártires de Karbalâ’. Por otra parte, él podía haber adoptado las mismas medidas empleadas en la guerra contra los españoles. Cuando Târiq ibn Ziâd conquistó España y movió sus barcos a través del famoso estrecho que lleva su nombre[2], ordenó a sus hombres almacenar provisiones para veinticuatro horas y quemar el resto junto con los barcos. Luego congregó a sus soldados y hombres y señalando hacia el mar, dijo: “El enemigo está frente a vosotros y el mar por detrás. Si intentarais huir, no tendríais camino sino el mar que os destruiría. Tenéis comida sólo para veinticuatro horas, y después de eso, moriréis de hambre. El único camino para vuestra seguridad es la lucha y la victoria, porque el enemigo tiene vuestro alimento”.
Éste fue el método utilizado por un líder político. Pero el Imam (P) nunca dijo que el mar estaba por detrás y el enemigo en frente de sus compañeros; o que había una compulsión por parte del enemigo o para el amigo.
Su revolución fue en todo sentido aceptada por él (P), su familia y sus compañeros. No fue explosiva en su naturaleza.
Una revolución con conciencia puede tener distintos elementos, y casualmente, la revolución de Imam Husein (P) tuvo muchos factores que hacen que el movimiento tenga un carácter múltiple y no unidimensional.
Una de las diferencias entre los distintos hechos sociales y naturales, es que éstos últimos son de una naturaleza particular, y no pueden, a diferencia de los eventos sociales, ser de múltiples clases. Un metal no puede al mismo tiempo poseer las propiedades del oro y del cobre. Pero el hombre, al igual que los eventos sociales, es, sorprendentemente, de múltiples clases. Es por ello que Jean Paul Sartre dijo que la existencia del hombre es anterior a su naturaleza. Además un ser humano puede al mismo tiempo tener la naturaleza de un ángel, de un cerdo y de un tigre. Esto en sí mismo es un tópico con una larga historia en términos de cultura y enseñanzas islámicas.
La rebelión del Imam Huein (P) también tiene un carácter múltiple, ya que fue influida por varios factores.
Un movimiento puede tener tanto naturaleza reaccionaria como naturaleza inicial. Si es de la primera forma la reacción puede ser positiva o negativa, según una u otra corriente. Todo esto puede ser observado en el movimiento del Imam Husein (P), lo que prueba su naturaleza multidimensional.
Uno de los importantes factores y que desde el punto de vista cronológico tal vez sea el primero, es el factor del juramento de fidelidad. El Imam Husein (P) estaba en Medina y Mu’awîiah, que deseaba obtener de él la bai’ah o juramento de fidelidad para la sucesión de su hijo Iazîd antes de su propia muerte, envió a tal efecto a sus agentes a Medina. Esto hubiera significado una aprobación para el Califato de Iazîd, no sólo en lo que se refiere a la persona de este último en particular, sino también a la tradición que quería fundar Mu’awîiah, que consistía en que “el sucesor fuera nombrado por su predecesor”. Esto significaba el rechazo de la norma que establecía que el próximo califa debía ser elegido por la gente, o, como creen los Shias, debía ser nombrado de acuerdo con lo dispuesto por el Profeta[3]. Por lo tanto, todo esto no era tan solo hacer que la gente aprobara la sucesión de un hijo por orden de su padre, sino también el establecimiento de una tradición introducida por primera vez, por Mu’awîiah, razón por la cual querían obtener el juramento de fidelidad del Imam Husein (P).
Esta exigencia se encontró con una reacción negativa por parte del Imam (P), basada en la taqwâ (piedad o temor a Dios). Cada ser humano se enfrenta a veces con una serie de exigencias en su sociedad en variadas apariencias, ya sea en forma de placer, deseo por posición, amenaza o temor. Él debe resistirse ante todo eso y decir ‘no’ a fin de ser virtuoso y piadoso.
Ellos exigían el juramento de fidelidad. El Imam se negó. Ellos amenazaron y él (P) dijo que estaba listo para morir, pero no para jurar fidelidad. Hasta aquí el movimiento está basado en una reacción de negativa a exigencias ilegales; en otras palabras, la esencia de este acto está en la taqwâ. Es como expresar: Lâ ilâha il·la Al·lah -“No hay divinidad sino Al·lah”-, donde la primera parte, o sea “Lâ ilâha” (No hay divinidad...) es una negativa de lo ilegítimo, es decir, un ‘no’ con taqwâ.
Pero éste no fue el único factor del movimiento. Además hay otro factor que indica que la esencia del movimiento de Imam Husein (P) es de esencia reaccionaria, sólo que la reacción aquí es positiva, no negativa. Está basado en la idea de que Mu’awîiah estaba destinado a abandonar este mundo un día, y que la gente de Kufa se daría cuenta de que veinte años antes de este suceso, ‘Alî (P) había gobernado en ese pueblo donde los efectos de sus enseñanzas aún permanecían. Por supuesto, ahora muchos de sus jefes y caudillos como Huÿr ibn ‘Adî, ‘Amr ibn Hamq Al-Jaza’i, Rashîd Hiÿrî, Maisam Tammâr y otros, habían sido desterrados para despojar al pueblo de las ideas y de los sentimientos de ‘Alî (P). Pero aún quedaban efectos de sus enseñanzas. Tan pronto como Mu’awîiah murió, ellos se reunieron y dijeron que no perderían la oportunidad y que no debían permitir que Iazîd fuera Califa, pues tenían a Husein ibn ‘Alî (P). Ellos debían invitarle a gobernar, y estar preparados para auxiliarle y así tornar al Califato verdaderamente islámico.
Aquí hay una invitación por parte de la gente basada en que “estamos preparados con toda el alma y el corazón” y en que “nos hemos congregado para vuestra llegada”. Kufa, que siempre había sido un campo militar de los musulmanes, envió invitaciones al Imam Husein (P). No fue solo una persona, o dos, o diez..., sino dieciocho mil cartas, cada una de las cuales era a veces firmada por veinte personas, hasta que llegó el número a cien mil personas que le enviaron cartas.
¿Qué debía hacer el Imam ahora? No necesitaba más excusas. La petición había sido hecha, y la reacción por parte de los musulmanes que se habían rebelado era positiva y el Imam (P) debía dar una respuesta positiva y apresurarse a su ayuda.
Al principio, antes de este suceso, su deber era sólo decir ‘no’ (a Iazîd) y conservarse a sí mismo puro. Por lo tanto, si él hubiera aceptado la sugerencia de Ibn ‘Abbâs y hubiera ido a vivir en las montañas del Yemen para estar a salvo del ejército de Iazîd, habría cumplido con su primera obligación desde el punto de vista de lealtad y piedad.
Pero ahora un nuevo deber había recaído sobre él como resultado de la invitación de los musulmanes, quienes se proponen una especie de ultimátum. A pesar de que el Imam (P) sabía desde el mismo comienzo de su partida que la gente de Kufa no estaba preparada adecuadamente, y que era temerosa y sin principios, sin embargo, ¿qué respuesta podría dar él a la historia? Si los hubiera abandonado, ¿qué habríamos dicho hoy preguntándonos por qué el Imam (P) no les dio una respuesta?
Un ejemplo puede ser citado aquí: Abû Salamah Ÿalâl fue una persona a quien en la Corte Abasida llamaban “el ministro de la familia del Profeta”. El riñó con el Califa Abasida, y cuando al poco tiempo éste fue asesinado, escribió rápidamente una carta al Imam Ÿa’far As-Sâdiq (P) y simultáneamente otra a Muhammad ibn ‘Abdil·lah Mahd, en la que invitaba a ambos al mismo tiempo a aceptar la ayuda de él y la de Abû Muslim, quienes hasta la fecha habían servido a los Abasidas, pero ahora querían estar al servicio del Imam, y dijeron que si él estaba dispuesto, ellos destruirían a los Abasidas.
En primer lugar, cuando una misma carta es escrita a dos personas es señal de que no hay sinceridad; en segundo lugar la carta fue escrita después de que él había cortado sus relaciones con el Califa Abasida al darse cuenta este último de que le era deshonesto.
El Imam Ÿa’far As-Sâdiq (P) leyó la carta y la quemó en presencia del mensajero que preguntó qué respuesta él daría. El Imam (P) dijo: “Ésta fue mi respuesta”.
Antes de que el mensajero regresara, Abû Salamah había sido asesinado. Pero nosotros imaginamos que la gente se preguntó por qué el Imam (P) no envió una respuesta positiva y dio una negativa a Abû Salamah. Fue porque, en primer lugar, no era sincero, y en segundo lugar, no se llevaba bien con el Califa, quien lo mató como sospechoso de deshonestidad.
Con todo esto, si el Imam Husein (P) se hubiera rehusado a dar una respuesta positiva, el mundo lo habría criticado y hubiera dicho que si él hubiera aceptado la invitación, Iazîd y sus seguidores hubieran sido aniquilados por la valiente gente de Kufa. Kufa había sido un campo militar de los musulmanes y esta gente valiente había sido gobernada por ‘Alî (P) durante cinco años. Allí, la voz de ‘Alî (P) y de las viudas y huérfanos que habían sido mantenidos por él, aún podían ser oídas. Ellos habrían dicho que el Imam Husein (P) no fue porque estaba asustado, y que si hubiera ido a Kufa, hubiese comenzado una revolución. Por lo tanto, él consideró un deber decir: “Yo estoy listo, si vosotros lo estáis”.
Hay además un tercer punto de vista al cual nos referiremos luego. Ahora veamos cuál de estos dos factores tuvo prioridad. ¿Se negó primeramente el Imam (P) a la lealtad y luego fue invitado por la gente de Kufa, o fue al revés?
Fue definitivamente lo primero, ya que la exigencia de jurar fidelidad fue hecha inmediatamente después de la muerte de Mu’awîiah.
Cronológicamente, la cuestión de la lealtad se desarrolla primero, ya que el mismo hombre que hizo llegar las noticias de la muerte de Mu’awîiah al gobernador de Medina, le llevó a él otra carta en la cual era mencionado el asunto de obtener la lealtad del Imam Husein (P) y de algunas otras personas. A estas alturas, Kufa no podría haber estado informada de la muerte de Mu’awîiah, y de acuerdo a la historia, el Imam Husein (P) fue requerido para jurar lealtad, él se rehusó, y pasaron varios días hasta que el Imam (P) partió de Medina el 27 de Raÿab, bajo presión, llegando a La Meca seis días más tarde, el 3 de Sha’ban. La invitación de la gente de Kufa le llegó el 15 de Ramadán, es decir, alrededor de un mes y medio después de serle exigido el juramento de fidelidad y del posterior rechazo del Imam (P). Por lo tanto está claro que la invitación llegó después de su negativa a jurar fidelidad. Él (P) había dicho:
Me rehusó a jurar fidelidad, aún cuando ningún lugar me fuera dejado sobre la Tierra para vivir.
El otro factor fue su obligación de ordenar lo bueno y prohibir lo malo. El partió de Medina con esta consigna. No fue una cuestión de alzamiento a causa de serle exigido el juramento de fidelidad, sino de levantamiento con motivo de ordenar lo bueno y prohibir lo malo en cualquier caso, pues los vicios se habían difundido por todo el mundo islámico, y su obligación religiosa le hizo necesario el revelarse.
La primera cuestión es de legítima defensa, algo que le incumbe personalmente al negarse a dar la bai‘ah. En la segunda cuestión él es un auxiliador. Pero en la tercera, el Imam (P) actúa como atacante al confrontar al gobierno de la época, y de acuerdo a todo esto el Imam Husein era un revolucionario. Cada uno de los factores arriba mencionados suscita una obligación diferente para él, y es por eso que nosotros decimos que el movimiento es de un carácter múltiple.
Sobre las bases de este primer factor, es decir, la cuestión de dar la bai‘ah. el deber del Imam era simplemente no dar el juramento de fidelidad, y si aceptaba la sugerencia de Ibn ‘Abbâs y se iba a las montañas del Yemen, hubiera sido correcto.
Sobre las bases del segundo factor, es decir la cuestión del pedido de la gente de Kufa, él tenía la obligación de darles una respuesta positiva, mientras ellos respetaran su promesa. Desde el momento en que lo abandonaron, ya no tuvo esa obligación al haber violado ellos la promesa, ya que entonces el asunto de que él llevara las riendas del gobierno se tornaría nulo y vacío. Entonces el Imam (P) no tenía la obligación, pero ¿por qué él continuó su tarea? Esto demuestra que su tarea no estaba limitada al factor de la invitación, el cual fue un asunto temporal comenzando el 15 de Ramadán, hasta que él llegó al límite de Irak y Arabia y se encontró con Hurr ibn Iazîd Ar-Riahi y oyó de la muerte de Muslim, por lo que el asunto de auxiliar a Kufa perdió su validez. Además, teniendo en cuenta que se habló con la gente de Kufa y no con Iazîd y su gobierno, su obligación era sólo decirle a la gente de Kufa que si no lo querían, él volvería sobre sus pasos, lo cual no implica que si se tomara esa medida daría la bai’ah, algo que él mismo dejó en claro al expresar:
Aunque vosotros no me alberguéis, aún así no daré la bai’ah.
En la cuestión de prescribir lo bueno y prohibir lo malo, él ya no era un defensor o un auxiliador, sino un atacante y un revolucionario. Uno de los errores cometidos por el autor del libro Shahîd-e Ÿavîd (El Mártir Eterno) fue que él atribuyó demasiada importancia al factor de la invitación de la gente de Kufa, como si ello fuese algo básico. Da la casualidad de que fue el menos efectivo de los factores, pues si ello hubiera sido realmente un factor fundamental, el Imam (P) habría renunciado a su exigencia y juraría lealtad en el momento en que oyó que la situación de Kufa había cambiado, y no pronunciaría más su consigna de prescribir lo bueno y prohibir lo malo.
Casualmente el asunto es justamente al revés y sus más cálidas y emocionantes palabras son después de la derrota de Kufa. Esto demuestra que para él el tercer factor, es decir, prescribir lo bueno y prohibir lo malo es más significativo como un medio para atacar al gobierno como un revolucionario.
En su camino, el Imam (P) vio a dos hombres de Kufa y se detuvo para hablarles. Pero cuando ellos reconocieron al Imam (P) desviaron su camino. El Imam (P) comprendió que no deseaban hablar con él. Pero ellos hablaron con uno de los compañeros del Imam (P) sobre el martirio de Muslim y Hânî y dijeron que se sentían demasiado avergonzados como para comunicárselo al Imam Husein (P). El compañero del Imam le narró lo que los hombres habían dicho sobre la caída de Kufa y cómo el cuerpo de Muslim había sido arrastrado a través de las calles. El Imam (P) al escuchar este informe derramó lágrimas, y es para tener en cuenta el siguiente versículo del Corán que entonces recitó:
«Entre los creyentes hay hombres que cumplieron lo que habían pactado con Dios; los hay que han sacrificado sus vidas para cumplir su promesa, y otros que están esperando morir sin haber violado su pacto en lo más mínimo».
(Al-Ahzâb: 33: 23)
En el Corán no podemos encontrar una aleya más adecuada para esta ocasión, la cual quiere decir: “Nosotros no hemos venido por causa de Kufa solamente, además ella ya cayó. Nuestro movimiento no fue causado solo por la invitación de la gente de Kufa. Éste fue solo uno de los factores por los cuales hemos venido de La Meca hacia Kufa. Muslim ya cumplió su promesa y nosotros tendremos el mismo destino”.
Teniendo en cuenta que el Imam era un atacante y un revolucionario, su lógica fue naturalmente diferente a la de un defensor y un auxiliador. La lógica de un defensor está basada en la lógica de alguien que posee algún objeto valioso. Para impedir que un ladrón se apodere de él, o él enfrenta al ladrón, o huye para mantener su propiedad intacta. Pero un atacante intenta destruir al otro, aún cuando él mismo sea muerto en el proceso. Ésta es la lógica de prescribir lo bueno y prohibir lo malo, la lógica de Husein (P), la lógica de un mártir.
La lógica de un mártir se refiere a la lógica de una persona que tiene un mensaje para su sociedad; un mensaje que debe ser escrito sólo con sangre.
Hubo mucha gente en el mundo que trajo sus mensajes. En excavaciones encontramos lápidas de reyes o jefes escritos en piedra vanagloriándose de su linaje, sus victorias, sus vidas, placeres y opresiones, y todo eso lo escribieron en piedra para que perduraran, pero al mismo tiempo que fueron escritos en piedra quedaron posteriormente enterrados bajo la tierra y sólo recientemente después de miles de años son desenterrados y depositados en museos en los cuales permanecen.
En cambio, fue como si el Imam Husein (P) hubiera escrito su esperanzado mensaje revolucionario sobre las páginas del vibrante aire; un mensaje que está grabado en los corazones de la gente porque está escrito con roja sangre. Hoy, los corazones de millones de árabes y no-árabes que entienden el lenguaje del Imam Husein (P), así como quienes puedan comprender las siguientes cuatro frases, pueden entender su mensaje:
Yo veo en la muerte,
solo felicidad,
y en el vivir con un tirano,
solo desdicha.
Para él, vivir con opresores y rendirse a muchas bajezas, y una vida de comer, beber y dormir solamente, es algo peor que la muerte. Éste es el mensaje de un mártir.
El mensaje del Imam Husein (P), que fue un atacante, y cuya lógica fue la lógica de un Shahîd, fue registrado en un día cuando no había papel ni pluma en aquel desierto de Karbalâ’ sino que sólo estaba la vibrante página del aire; pero este mensaje perduró y rápidamente se trasladó a los corazones de la gente de tal manera que nunca se borrará. Cada año, cuando el mes de Muharram se repite, el Imam Husein revive como un sol naciente, y otra vez dice:
Fue prescripta la muerte para los hijos de Adán así como el collar para los cuellos de las mujeres. Deseé ir a encontrarme con mis ancestros así como Ia’qûb añoró ver a Iûsuf.
Otra vez vemos que el mensaje del Imam Husain (P) es que:
Ese bastardo hijo de un bastardo da a elegir una de dos cosas: la espada o la humillación. ¡Lejos está Husein de tolerar la humillación! ¡Nunca! ¡Nuestro Dios no aprueba eso para nosotros!
Ese miserable hijo de un miserable, ese bastardo hijo de un bastardo, o sea ‘Ubaidul·lah Ibn Ziâd, quien estaba al mando de treinta mil hombres con espadas y lanzas, después de que todos los compañeros del Imam Husain (P) fueron asesinados, le dio a elegir entre dos caminos: desenvainar o humillarse. La respuesta del Imam es el mensaje del mártir: Mi Dios y mi Profeta no aprueban la humillación para nosotros.
Los creyentes, las mentes sanas, y la buena gente perdurarían hasta el Día de la Resurrección y hablarían de este asunto, y ninguno de ellos aprobaría su humillación. Él fue educado, criado y amamantado por una madre como Fátima Az-Zahrâ’ (P), por lo que nunca podría admitir humillación.
El día en que partió de Medina era atacante; ese día escribió en su testamento a su hermano Muhammad Hanafîiah lo siguiente:
Que la gente del mundo sepa que yo no soy un rebelde deseoso de la guerra, que no soy un corrupto ni un desobediente que busca una posición, como tampoco soy un opresor. No tengo tales propósitos. Mi levantamiento es de reforma. Yo me he revelado para reformar la nación de mi abuelo. Yo quiero ordenar lo bueno y prohibir lo malo.
En esta carta no hay mención de la exigencia de la bai’ah, ni naturalmente tampoco de la invitación de la gente de Kufa, que todavía no había sido realizada, por lo que las acciones del Imam Husein (P) pueden ser explicadas por su lógica de ataque, martirio y difusión de la revolución. La acción de Imam Husein (P) solo se justifica con esta lógica. Si su lógica hubiera sido de defensa, él no habría permitido a sus compañeros partir en la noche antes de ‘Ashûra’, y no les daría la elección de quedarse o partir, ni les hubiera dicho que se fueran, que no tenían que morir allí ya que sólo lo querían a él.
El no les prohibió irse, siguiendo la lógica de un revolucionario, la lógica de un atacante, la lógica de quien quiere escribir su mensaje con sangre. Cuando sus compañeros y familia exteriorizaron su disposición a morir con él, el Imam (P) ruega por ellos a Al·lah para que les conceda la bienaventuranza y les recompense. ¿Por qué eso? ¿Por qué en la noche de ‘Ashurâ’ él envía a Habîb ibn Madzahir Al-As‘adî para reunir unos cuantos hombres de entre las tribus de Banî As‘ad? ¿Cuántos podían ser ellos? Aún cuando él pudiera traer consigo un grupo de cincuenta o sesenta hombres, ¿qué podrían hacer ellos en contra de aquellos treinta mil hombres para revertir la situación?
El Imam Husein (P) esperaba que los efectos de su movimiento se extendieran lo más posible, basándose en la lógica de un mártir, la lógica de un revolucionario. Es por esto mismo que él trajo consigo a su familia, ya que ella sería la encargada de transmitir su mensaje. Una parte del mensaje debía ser llevado por su familia. El mismo Imam Husein (P) se esforzaba en estimular la situación lo más posible para que de esa forma quedara sembrada una semilla que diera sus frutos para siempre en el mundo. Realmente, ¡qué escena más estremecedora!
Los Factores
El factor de la invitación de la gente de Kufa, es el que le da al movimiento su carácter de ayuda y auxilio. El factor de la exigencia de la bai‘ah, es el que le da su carácter defensivo. Y el factor de ordenar el bien y prohibir el mal, es el que le da su carácter de ataque. Obviamente éstos no tienen el mismo valor, sino que cada factor tiene un valor particular en sí mismo y es en esa medida, que sumados, le dan al movimiento su valor total.
El tercer factor ha dado un valor superior al movimiento de Husein (P), valor que le fue conferido por su propio protagonista. Muchas cosas son de valor para el ser humano, y son un adorno. El conocimiento es un adorno, al igual que la jerarquía y la posición, particularmente la jerarquía divina, la que también es motivo de orgullo para las personas. Incluso las cosas materiales que representan esos valores, dan valor a un hombre. Por ejemplo, una vestimenta clerical provee algún significado a pesar de que esa vestimenta por sí sola no implique la condición de religiosa, sabia y piadosa de una persona sino que es un símbolo. Es como si esa persona estuviera diciendo: “yo soy un religioso”. A tal vestimenta se le atribuye ese valor por el hecho de haber sido usada generalmente por gente virtuosa. Lo mismo sucede con la vestimenta de un profesor universitario. Una joya es un adorno para una mujer.
Análogamente, en los movimientos hay muchos factores que le otorgan su valor a los mismos. Los movimientos son diferentes en su naturaleza; algunos son fanáticos, algunos seculares, otros son espirituales y humanos, y todos ellos brindan diferentes valores.
Cada uno de los tres factores contribuye en su medida a darle el valor total del movimiento, principalmente el tercero. A veces aquel a quien se le relaciona dicho valor es el mismo que ha brindado tal valor al movimiento, o sea que él mismo está infundiéndole valor a ese valor. Así como un valor hace que una persona sea portadora de ese valor, a veces la misma persona es la que eleva a ese valor; por ejemplo, la ropa de un religioso. Si alguien me preguntara: “¿Qué es esa vestimenta que llevas puesta?”. Yo respondería: “Es la misma ropa que vestía Ibn Sina (Avicena), de quien el mundo se enorgullece”. Así también para algunas personas la vestimenta de un profesor puede ser una honra, pero podemos encontrarnos con un profesor que tenga un grado de conocimiento tan elevado, que él mismo eleva el valor de esa vestimenta. Para una mujer las joyas son adornos, pero es posible que haya una mujer que sea un adorno para las joyas. Por ejemplo Sa’sa’ah ibn Suhan fue un magnífico orador educado por ‘Alî (P), y Yahiz, que era un letrado de entre los árabes, decía que Sa’sa’ah era un hombre elocuente y la mejor prueba de ello fue cuando ‘Alî (P) lo invitó a ponerse de pie y pronunciar unas palabras. Casualmente fue este mismo hombre quien, profundamente conmovido, pronunció el discurso del funeral durante la inhumación de ‘Alî (P). En la elección de ‘Alî (P) como Califa, este hombre pronunció las siguientes palabras de felicitaciones:
¡Oh, ‘Alî! Tú has adornado el Califato, y le has dado honra. El Califato no te adornó tanto como tú lo adornaste. El Califato no ha elevado más tu posición sino que tú al convertirte en Califa elevaste la posición del Califato. El Califato te necesitó más de lo que tú lo necesitaste. Yo felicito al Califato que permitió tu nombre, y no a ti por convertirte en Califa.
Análogamente, el factor de ordenar lo bueno y prohibir lo malo, dio valor al movimiento y el mismo Imam Husein (P) le confirió valor a éste. La norma de ordenar el bien y prohibir el mal fue enaltecida con una corona de honor porque el Imam Husein la llevó a cabo de tal forma que elevó su valía. El mismo Imam (P) dijo:
Yo decidí prescribir lo bueno y prohibir lo malo y de este modo seguir con la tradición de mi abuelo y de mi padre.
Esto es el Islam, que es una honra para mucha gente. Hay además musulmanes que en el sentido más amplio de la expresión, son un “honra para el Islam”. Fajr-ul Islam (Orgullo del Islam), ‘Izz-ud Dîn (Grandeza de la Religión), Sharif-ud Dîn (Nobleza de la Religión), son apelativos que tienen muchos musulmanes, pero no todos hacen honor a su nombre.
Siete u ocho años atrás fui invitado por la Sociedad Teológica de la Universidad de Shirâz. Uno de los profesores, que puede haber sido un ex-alumno mío, fue el encargado de presentarme. Él dijo al final de sus comentarios: “Si esta vestimenta de religioso es una fuente de honor para otros, este caballero es motivo de orgullo para tal vestimenta”. Yo me molesté mucho y cuando me puse de pie para hablar, pregunté: “¿Qué clase de comentario hiciste? ¿Acaso entiendes bien lo que dijiste? Yo sólo tengo un motivo de orgullo y es mi turbante y mi capa de religioso. ¿Quién soy yo para ser motivo de orgullo para el turbante y la capa? ¿Qué sentido tienen estos vanos cumplidos que os decís unos a otros? Abû Dharr Al-Giffarî puede ser considerado un orgullo para el Islam. De igual manera ‘Ammâr ibn Iâsir y Avicena, fueron un orgullo para el Islam al que hicieron florecer.
El Islam está orgulloso de haber educado hombres con quienes el mundo cuenta hoy; él ha tenido una profunda influencia en la educación y la cultura del mundo. El mundo no puede olvidar el nombre de Jaÿah Nasir-ud Dîn At-Tûsî por muchos de sus descubrimientos referentes a la Luna. Pero ¿qué somos nosotros y qué valor tenemos? Si el Islam puede aceptarnos, estaremos orgullosos. Pero la mayoría de los musulmanes somos una vergüenza para el mundo islámico. Por lo tanto dejemos de lado los cumplidos”.
Podemos decir que Ibn ‘Alî (P) infundió esplendor a los cimientos de la norma de ordenar el bien y prohibir el mal, tanto que podemos decir que le confiere valor a los mismos musulmanes y es algo que no lo digo yo sino que lo dice un claro texto coránico:
«Sois la mejor comunidad que ha salido de entre los hombres, ordenáis el bien y prohibís el mal».
(Âli ‘Imrân; 3: 110)
Las personas deberían estremecerse ante tales expresiones del Corán. Lo que le da valor a la Ummah es el bien que encierra la misma norma de ordenar lo bueno y prohibir lo malo, pero al mismo tiempo es Husein (P) el que infunde su valor a dicha norma. Nosotros los musulmanes, no solo no otorgamos valor a este principio, sino que lo rebajamos cien por ciento al atribuir demasiada importancia a una serie de cuestiones insignificantes, sin dar importancia a asuntos que pueden llegar a convertirse en perjudiciales. Por ejemplo, si el “ordenar el bien” (Al-amr bil ma’rûf) de una persona sólo consiste en decirle a otra que se saque su anillo de oro, se deje la barba, o que no use ropa occidental, eso será apropiado sólo en determinadas circunstancias, como cuando no se observen más faltas que esas. Con ese tipo de cosas se rebaja la norma de ordenar el bien y prohibir el mal, tal como ocurre en Arabia Saudita.[4]
Pero Husein (P) puso atención a asuntos básicos como ordenar lo bueno y prohibir lo malo. Él describió y clasificó todo lo que puede ser considerado como bueno y malo en el Islam. Dijo que el primer pecador (manifiesto) y el más grande en el mundo islámico fue Iazîd ibn Mu’awîiah, ya que el Imam y líder debe ser una persona que cumpla con los mandatos del Corán, establezca la justicia y tenga completa fe en la religión.
El Imam ofreció todo lo que tenía con plena convicción para este principio y con su muerte elevó el valor de la norma de ordenar el bien y prohibir el mal.
Desde el primer día de su partida desde Medina, él habló de “la belleza de la muerte”. ¡Qué magnífica expresión sólo aplicable a la muerte en el camino de la verdad y de Al·lah! Así como un collar engalana el cuello de una mujer, del mismo modo, tal muerte es un ornamento.
Los siguientes versos que leí en el camino, probablemente sean de Farzdaq:
Aunque el mundo es muy hermoso y bello, sin embargo
el otro mundo es mucho más hermoso y bello aún.
Si todas las cosas mundanas deben ser dejadas atrás,
¿por qué el hombre no las otorga a los demás?
¿por qué el hombre no ayuda a los demás?
¿por qué el ser humano no hace el bien?
Si estos cuerpos deben morir, ya sea en el lecho o en la batalla,
¿por qué no morir una hermosa muerte teniendo en cuenta que la muerte de una persona en el camino de Al·lah,
bajo una espada, es mucho más noble y hermosa?
[1] En este ensayo el autor discute la rebelión del Imam Husain (P) como un legítimo sucesor al Califato, en contra de los entonces gobernantes, el Califa Mu’awîiah y su hijo Iazîd. El autor demuestra que esta rebelión fue generada por varios factores, primeramente como un acto de defensa al negarse a jurar fidelidad a Iazîd, quien era considerado una innovación contraria a las tradiciones islámicas. En segundo lugar, toma la forma de auxilio a los seguidores del Imam en Kufa, después de su pedido explícito. En tercer lugar, asumió la forma de ataque en contra de un sistema inmoral a través del principio de “ordenar lo bueno y prohibir lo malo”, un factor que fue el más importante de todos como un eterno mensaje para el mundo entero en todos los tiempos.
[2] Ÿabal At-Târiq (Gibraltar).
[3] Doce sucesores o Califas, el primero de los cuales es ‘Alî (P).
[4] Como dijo Jesús (P) respecto a los fariseos: “Cuelan el mosquito y dejan pasar el camello”.

Leer más...